ARZOBISPADO DE MANAGUA

VICARIA GENERAL

El suscrito Obispo Auxiliar y Vicario General de:
la Arquidiócesis de Managua, autoriza la publicación del Relato de las Apariciones de la Santísima
Virge,n María en Cuapa-

Mons Bosco M. Vivas Rot~lo
Ob- Aux. y Vico Gral.
de Managua.

Relación sobre los
acontecimientos de Cuapa
PRESENTACION

Cuapa es un pequeño valle, perteneciente al Municipio de
Juigalpa, en Chontales. Sus habitantes son los mas pequeños
propietarios de fincas ganaderas. Es un lugar tranquilo y de
pequeñas colinas, trpicas de la región chontaleña.
Hace ya tres años, que uno de los campesinos del lugar,
ha venido comunicando un mensaje, que dice haber recibido
de Mar(a, en sucesivos sueños y apariciones.
Discernir la verdad de' estos hechos, depende más de las
señales extraordinarias de Dios, que del simple análisis de los
acontecim ientos.
Han circulado sin embargo, versiones que distorsionan los
hechos y tergiversan los contenidos del mensaje. Por lo que,
en el deber de vigilar por la sana piedad de los fieles y por la
verdad de lo acontecido, en mi calidad de Obispo del lugar,
me veo en la obligación de asegurar la autenticidad de los hechos, para poder ayudar a discernir el verdadero valor del
mensaje aludido. '
A este propósito, ped( la colaboración de algunas personas para recoger con la mayor fidelidad posible ydel propio
testimonio del vidente, una relación de los hechos, sin omitir
los testimonios adjuntos que pudieran comprobar las relaciones de palabra.
1

Yo, Bernardo Martínez
voy a contar al mi Obispo,
Mons. Pablo Antonio Vega,
los acontecimientos en el valle de Cuapa.
Quiero obedecerle.
En todo me someto a él.

SEÑALES DE LUCES
Fue en la capilla vieja donde empezaron las señales, en
una fecha que no recuerdo; tal vez a finales de marzo. Entran2

do yo a la sacrisHa encontré una buj (a encendida. Yo entonces culpé a Doña Auxiliadora Mart(nez porque ere] que ella la
hab(a dejado encendida -, En otra fecha que no recuerdo, volv!
a entrar a la capilla y hallé otra bujta encendida; tal vez en los
primeros días de abril. Entonces culpé a Doña Socorro Barea.
Yo no pensaba que ven(an del cielo estas señales y por eso
formaba pleito con estas señoras. por el gasto de electricidad.
Quer(a decirles que tuvieran más cuidado con la luz porque
tenemos poco dinero. A mI' se me habtan dado las llaves... y
siempre el que maneja las llaves de una casa tiene que tener
más cu idado. Y ésto era mi inGonform idad.
Pero cuando quise ir a regañarlas y fui a la casa para hacerlo, entonces... no pude decir nada. Las miraba inocentes
-en mi interior miraba yo eso- vera yo que las estaba culpando sin culpa. Pensé entonces no decir nada y si algo se gastaba más del m(nimo, pagarlo yo.
El 15 de abril de 1980 miré la imagen toda iluminada.
Pensé que eran los muchachos que jugando en la plaza habrán
quebrado las tejas y así era que entraba claridad sobre la imagen. También pensé q'ue les iba a cobrar las tejas y la reparación, pues ya antes les habra cobrado; desde entonces no lo
habrá vuelto a hacer. Pero yo pensaba que ellos habían entrado intrusamente porque yo vivo lejos y pensé: "Ahora que
yo no estaba, jugaron y me quebraron las tejas". Me acerqué
para ver y vi que no habrá ningún agujero enel techo; sal!'
para ver si por las ventanas entraba luz de fuera y no vi nada;
volv( cerca de la imagen a ver si le habran puesto un rosario
fosforescente, miré las manos, los pies, el cuello ... No era nada de eso. La luz no sal(a de ninguna cosa, la luz salra de ella.
Para mI' fue un gran misterio eso. Con la iluminación que ella
daba se pbd(a caminar sin tropezar. Y era de noche, casi las
ocho de la .noche porque había llegado tarde. Entonces fue
cuando yo comprend( que esa cosa era extraña... y que ya
no era una cosa común, pues... para m( ... Yo pensé: "La
Santl'sima Virgen, la Madre Santl'sima, está enojada conmigo
porque yo he andado peleando con la gente y decid ( pedirles
perdón porque me conmovió tanto el verla ase iluminada ...
'la vI' linda ... la imagen... ahora... ya no la veo tanto ...
Me fui a tocar la campana porque llegué con una hora
3

eJe retraso y con lo de la il
hecho para el rezo del R
bada todo aquello que
pable" .
En estos pensamiento
abuelita me deda cuand
la calle y oscuridad de
rI'a que otros hicieran la
sao Digo ésto porque hab
en el pueblo de Cuapa
muchos se oponían a
ción. En_ especial se opa
Ellos dedan que entre tod
alumnos del centro escolar
Los muchachos estaban ta
dre quiere que aquí veng
su Italia". Pero poco a poco,
mas todo sin violencia. Digo
Cuapa no llegaron cubanos par
Pero en la Comarca del SI
un muchacho que se enfermó y t
.
no para suplirlo. Resulta que el cuba
sinos dan gracias a Dios por la comida, I
'a: "No digan
así. Digan como nosotros decimos:Gra
'Fidel que ya
comí". Esto vino a ser como prueba de que llevábamos razó
. en no querrer que llegaran cubanos a Cuapa porque ~ste muchacho estaba enseñando a poner en el lugar de DIos a un
,
hombre.
Yo pensé en todo ésto y me volví al pensamiento de que
all í ayudé a poner paz, pero en mi casa no lo estata haciendo: Y
así decidí pedirles perdón delante de toda la gente. Lo hice.
Ellas me perdonaron.
.
Después del perdón públ ico conté a toda la gent~ qu~ VIno a rezar el Rosario; lo que había visto: la imagen Iluminada. Pero les dije que lo guardaran en secreto. No fue así. El
secreto corrió por todo Cuapa y yo sufrí con ello por las burlas que algunos hicieron.
Una de las hermanas en la comunidad fue a Juigalpa y s
lo dijo al sacerdote que es nuestro párroco. El me decía cua A

Cuapa: "¿Qué tenés vos de nuevo?", Yo deda
insistía: "Vos tenés algo".
donde Doña Consuelo Marín y me pre010 sucedido y ella me dijo que lo
la Virgen que ella queda verla ilurometerle que le avisaría si la volvía' a
re, el sacerdote, otro día me preguntó de nuevo
ió todo lo que ya le habían dicho. Yo le dije que
verdad. El me dijo que se lo dijera todo de nuelo referí. El me preguntó que qué rezaba. Le dije que el
y las Tres Avemarías á la SanHsima Virgen desde
e ueño. Y que mi abuelita me había enseñado a in, tuviera alguna tribulación, diciéndole:
adre 'mía". También me enseñó a decir;

dora dulce faro de la mar.
lma desde que yo supe amar.
m
is pasos guió,
o desde niño siempre la quise yo ".
me lo enseñó de memoria porque ella no sabl'a leer.
s me dijo el sacerdote que hiciera oración y que le
la Santrsima Virgen que si algo quería de nosotros;
manifestara más claramente. Lo hice, pero rezaba así:
e Santísima, no me des a m ( ningún encargo. Tengo
imos problemas en la Iglesia. Dale el encargo, a otra
na porque yo quiero evitarme más problemas. Tengo
os ahora. Ya no quiero más". Así deCía yo a la Santrirgen.
Con el correr de los días, la gente se empezó a olvidar de
de la iluminación de la imagen. Yo, por mi parte, seguía
on mi oración como el Padre me lo había ordenado.
Ahora yo comprendo que la Santísima Virgen como que
quiso prepararme. Como lo hace un agricultor con su terreno;
con aquella confesión en público que hice ante mis hermaos... con la que yo ped( perdón ... Yo fu ( como el lugar donió un cambio. Tuve un cambio con el que ella me.pre-

...':....

.

PRllVIERA VISION
En los primeros d (as de mayo me senHa triste con problemas económicos, con problemas de trabajo, aún más, con
problemas espirituales. Y me sent(a aburrido. Hasta hab(a dicho en la mañana que deseaba morirme. Deseaba no existir.
Habra trabajado mucho por la gente del pueblo y vera yo que
nada agradee(an. Me sentra sin ganas de seguir adelante. En la
capilla barr(a.,. quitaba el polvo... lavaba los manteles y las
albas... Y por esto mismo yo era despreciado, me llamaban
tonto. Hasta mi familia misma -mis hermanos de sangre dedan que yo no prosperaba económicamente por andar en las
cosas de la sacrisHa. Yo he sido sacristán, pero sin ganar dinero por ello. Empecé a trabajar en la casa de Dios desde que
pude pasar el lampazo y la escoba... era yo entonces muy
pequeño. Lo he hecho porque as(. irva al Señor. De todas
maneras, hoy en Cuapa todo ha cambiado porque barrer la
capilla es un honor. ilHoy es-un honor! Las cosas del altar
se lavan en un abrir y cerrar de ojos, cuando uno viene a
darse cuenta ya están lavadas y planchadas,
Volviendo a cómo me senHa en los primeros d(as de ma-'
yo,la noche del siete casi no dorm (, Toda la noche tuve mucho calor y sintiendo este calor me levanté, com( algo y me
dije: "Vaya ir al rro a pescar para estar un rato fresco y sentirme más tranquilo", Sal( temprano de mañana con un costal y un machete. Me vine al rro ... y me sentí alegre... contenao ... en un ambiente agradable. Y no me acordaba de nada. vCuando llegaron las doce del día, no me quer(a ir porque
senHatranquilidad ... gozo ... Y no senHa hambre. A la una
'cayó una lluvia y me hice al haz de un árbol; me puse, a rezar
el Rosario. Cuando terminó la lluvia terminaba el Rosario.
Estaba mojado, empapada toda la' ropa. Recog( los pescados
que' estaban en la arena, los eché al costal y me vine a un pa~
lo de mangos a ver si ya estaban sazones. Después me fu ( a un
monte a cortar una vara para coger cayo les. Ensegu ida me dirige a un palo de jocote para cortar joeates. Y pensé que era
tarde. Entonces miré el sol porque no tengo reloj. Para noso6

tras en el campo el sol es el reloj donde leemos la hora. Eran
las tres de la tarde. Las horas se me hab(an hecho minutos,
me dije:
"Ya es tarde" Y recordé que ten (a que dar de comer a los
animales y luego irme al pueblo para rezar el Rosario con la
comunidad alas cinco. Me fuí, entonces, caminando de los
jocotes en dirección a los palos de cayo 1. Cuando de pronto
miré un relámpago. Pensé y dije: "Va a llover", Pero me llené
de admiración porque no vi de dónde ven(a el relámpago. Me
detuve y no vi nada; ni señales de lluvia. Después me vine cerca donde hay unas piedras. Caminé como seis o siete pasos.
Fue cuando vi otro relámpago, pero fue para abrirme la vista
y se presentó Ella. Entonces, yo estaba conmis pensamientos
que si sen'a algo malo, que si serta la misma imagen de la capilla ... Pero miraba que parpadeaba:.. que era bella ... El montón de piedras estaba... Ella quedaba... como ... la nube ... como ... cuando ... donde están aquellas hojas de piedra, estaba
cubierto de zacate Jaragua.· Y habra un arbolito de Morisco
sobre las piedras y sobre ese árbol estaba la nube. As( quedaba la nube de alta ... la nube era blanqu(sima ... daba resplandor en toda dirección, rayos de luz como el sol. Sobre la nube
estaban los pies de una bell ísíma Señora. Los pies los ten ía
descalzos. El vestido era blanco y largo. Tenía una cinta celeste en la cintura. Manga larga. La cubrra un manto color
crema pálido con bordados de oro en la orilla. Las manos las
ten (a juntas sobre el pecho. Parecía la imagen de la Virgen de
Fátima. Yo quedé inmóvil. No tuve acción de correr, de gritar. No tl,lve miedo. Tuve sorpresa. Pensé y dije: "¿Qué estoy
viendo? ¿Será la Imagen de la Pur rsima que me la vinieron a
poner aqu (... la Imagen de la capilla ... será por hacerme una
broma porque yo dije que la vi iluminada ... será una burla?
iPero nol, 1Huriera visto que la traían", Entonces me pasé
la mano por la cara porque creí que aquello era un sueño. Y
yo dije: "Será que estoy dormido, pero no he tropezado con
nada".
Y cuando me quité las manos de la cara miré que len (a
piel humana y rnovra la vista y parpadeaba. Entonces dije
-en mi pensamiento porque no podía mover la lenguadije: "Es viva". "iNo es Imagen! i Es viva!". Mi pensamien7

o era la única cosa e
ntumido, tiesa la ma
ida; todo inmóvil,
mi' cabeza cuando ella
Milagrosa que no ha a
la enseñaron.,... extend'
yos de luz más fuerte
altura y me daban lo
pecho m(o. Cuando
a
hablar, porque yo fui el
hablé primero ... cuando
aunque medio tartamudo.
Ella me contestó con una va
ninguna mujer, ni persa
se llama Mar(a. VI' cóm
" iEs viva! ¡Habló! ¡Me
'que pod (amos entrar e
ella. Le pregunté, ento
la misma dulzura: "Vengo d
Al o(r esto yo inmediatament
que el sacerdote me habra d
viere?". Ella me respondió: "Q
dos los d(as". Entonces yointerrum
os rezando... el sacerdote nos trajo I s intenciones de la
rraquia de San Francisco para que nos uniéramos a ellos
Ella me dijo: "No quiero que lo recen solamente en el mes
Mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en fam
.' desde los niños qu.e tengan uso de razón:.. que lo rece
una hora fija cuando ya no haya problemas con los queh
es del hogar". '
Ella me explicó que al Señor no le gustan las oraciones
hacemos a la ligera o mecánicamente. Por eso nos recomienda el rezo del Rosario con la lectura de las citas b(blicas
y que pongamos en práctica la Palabra de Dios. Cuando al' esto pensé y dije: "¿Cómo es ésto? porque ye no sábra que el
Rosario es b(blico; Por eso le pregunté y le dije: "¿Dónde están las citas b(blicas?". Me dijo que las buscara en la Biblia
continuó diciendo:
8

"Amense:
Cumplan con sus deberes.
Hagan la paz. No pidan la paz al Señor porque si ustedes no la
hacen no habrá paz".
Después me dijo:

"Renueva los cinco primeros sábados.
Muchas gracias recibieron cuando ustedes los hicieron ".
Antes de la guerra nosotros lo hadamos -nos confesábamos y comulgábamos cada primer sábado de mes- pero
como ya el Señor nos hab(a librado de que hubiera derramamiento de sangre en Cuapa, ya no seguirnos con esta práctica.
Después dijo:

"Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a suFir mó-s todavía. Seguirán suFiendo si ustedes no
cambian".
y después de una breve pausa me dijo: "Reza, reza, hijo
mio, el Rosariopor todo el mundo. Dile a creyentes yana
creyentes que al mundo lo acechan graves peligros. Pido al
Señor que aplaque su justicia; pero, si ustedes no cambian,
abreviarán la venida de una Tercera Guerra ]l¡fundial".
Después de decir estas palabras yo comprend( que térua
que decirlo a la gente y le dije: "Señora, yo no quiero problemas, tengo much (simas en la Iglesia. O(gaselo a otra persona.
Entonces me dijo Ella:

"No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des el
mensaje".
Cuando Ella me dijo eso, miré que la nube que la sostenra
se iba elevando y me acordé de lo qué habra dicho a Doña
Consuelo Mar(n y le dije: "Señora, no se vaya porque quiero
ir a avisar a Doña Consuelo porque ella me dijo que la quen'a
ver.
"
Entonces me dijo Ella:

"No. No todos pueden verme. Ella me va a ver cuando me la
lleve al cielo, pero que rece el Rosario como yo pido".
Y- después de decirme ésto la nube no se detuvo, alzó los
brazos aI cielo como la Imagen de la Asunción que yo he visto tantas veces en la Catedral de Juigalpa. Ella volvió a ver para arriba hacia el cielo y la nube que la sosten(a, la fue elENan9

nadie porque no
hablando porque hab
saba: "Con esto otro, será
que no quise decir nada. \{
nes. Se perdieron los ma
por otro camino. Yo al
- agua a la ternera, una
En este tiempo en que e
me puso un gran peso y ora
dijera. Pero yo siempre no quer
era cada vez más grande buscaba c
era distracción. Buscaba mis amistades
con amigos jóvenes y mayores de edad,
mejor de las alegr(as ola la voz y me Ilegab'
.
poniendo flaco y pálido. La gente me preguQtaba que qué
pasaba, que sr estaba enfermo. Les decía que no. As( s
ron ocho d (as.
El 16 de mayo iba de camino para dar de beber a la tern
Iba cruzando el potrero sin poder divisar la ternera. Camiba con un palo en la mano. Cuando me encontraba cerca
. un Guapinol, ya a medio potrero, haciendo un sol recio
porque estaba recto sobre mi cabeza, v( un relámpago. Eran
las doce del d(a. En plena luz, porque como digo, habla un
I ardiente ese d(a,cuando hubo otra luz más fuerte, más luz
que aquella luz del mediod(a. En ese relámpago se presentó
Ella. La miré de la misma manera como la había visto el 8
Mayo, con las manos juntas y luego las extendió. Y al extender las manos salieron rayos de luz hacia mí. Yo me quedé
10

viéndola. Me quedé callado, pero me dije a m( mismo: "¡Es
Ella! Es la misma. La misma Señora se me ha aparecido".
Pensé que venia a reclamarme todo laque Ella me habla d-icho que dijera. Me sent( ~ulpable de no haber hablado como
Ella me lo habla pedido y a la vez, en mi mente. yo decra:
"No voy al lugar de las apariciones porque all (se me aparece,
y ahora, se me aparece aqul'. Bien vaya estar yo; me va a andar siguiendo donde quiera que yo ande". En este pensamiento estaba yo cuando me dijo con un tono ... -con la voz suave- pero con un tono como de reprensión: "¿Por qué no has
dicho lo que te mandé que dijeras?". Entonces yo le contesté: "Señora, es que tengo miedo". Tengo miedo de ser la irrisión de la gente, miedo de que se burlen de mi, que no me
crean. El que no crea ésto, se burlará de mr: Dirá que estoy
loco". Entonces me dijo: "No tengas miedo. Yo te vaya
ayudar y dile al sacerdote". Diciendo ésto hubo otro relámpago y en ese relámpago desapareció. Yo entonces segUl' caminando, vi a la ternera que antes no divisaba, la llevé al rI'O, le
di agua y volv( a mi casa. Me alisté para ir a la capilla y después recé el Rosario.
Pensé decrrselo solamente a Doña Lilliam Ruiz de Martrnez ya Doña Socorro Barea de Mar(n. Ló hice asl. Tengo con
ellas más confianza que con ninguna otra persona en la comunidad de Cuapa. Las llamé aparte y les conté todo lo que hab(a visto y ordo: Entonces ellas me reprendieron. Era la primera vez que recibra una corrección sin contestar nada, porque siempre procuraba salir con la m (a, con mis ideas. Y refunfuñaba. Les prometl' que al dra siguiente iba a decirlo. Me
fuI' a mi casa y me acosté a dormir. Esa noche dorrnr t~nqui­
lamente. Amaneció el dra siguiente y yo me sentrs en gozo.
Una alegrl'a extraña. Todos los problemas, paredame eso, se
habrán disipado. Era el 17 de Mayo .
Entonces ese d (a lo conté a toda persona que vino a mi
casa. Les contaba y ellos me oran. Algunos me creran. otros
oran por curiosidad y disimulaban, otros no creran y se burlaban. Pero eso a m ( no me importaba nada. Cuando se llegó la
hora de rezar el Rosario lo hicimos y después les conté todo.
De nuevo observé lo mismo: unos crefan. otro no; unos se
quedaban oyendo admirados... asombrados, otro como ana11

dos, otros se re(an y dec(a
( cada uno según sent(a. Pero a ésto
ba importancia. Yo senHa un gozo al decir tod
9 de mayo me fui a Juigalpa en la mañana y se lo ca
t a sacerdote, como me lo dijo la Señora. Le dije lo que h
b(a visto y o(do. El me e.scuchó. Después me dijo: "¿No será
a~uno que te quiere asustar en esos montes?!' Entonces le dije que no. Le dije que no, porque hab(a posibilidad de hacer-lo en el rI'O y en el monte donde fui a cortar la vara, pero en
el medio del potrero, donde pasó, no hab(a forma. AII( nadie
se puede ocultar. Es campo abierto. Entonces me dijo: "¿No
será alguna tentación que te persigue?" Le dije que no ...
eso yo no lo sab(a porque yo sólo pod(a contarle lo que ha
b(a visto y o(do; pero eso de la tentación yo nolo pod(a decir Rorque no sab(a. Entonces me dijo él que fuera al lugar de
las apariciones y que all ( rezara el Rosario. Que me santiguara
cuando la viera y que no tuviera mi.edo porque, si era cosa
mala o buena, a mI' no me-iba a suceder nada. También me
dijo que no lo dijera a nadie lo que viera o lo que oyera después. Pero que lo que ya hab(a visto, eso sI' pod(a decir e
el pueblo de Cuapa.
Esta aparición la toma como una continuación de la del
8 de Mayo y la,lIamo la del reclamo.

dije algunas recomendaciones que
me
gaba cosas para decirle a

izar, otras no ".
dé sin saber cuáles se realizar(an y cuáles no.
que la gente de.Cuapa me hada eran variadas:
ped (ar~ cosas más bien materia les cdmo "tener suerte en
I trabajo", "que yo gane más dinero", "que me cure de tal
fermedad", "tal otro problema ..."; otros ped(an algo espiual como "tener paciencia", "amor a Dios", "fe", "perseerancia en la oración", "poder amar al que no me quiere y
ace daño a los m (os". As ( yo no pude decir a la gente cuáles
umplir(an y cuáles no.
a Señora se presentó sobre el arbolito de Morisco como
imera vez. Estaba de cara al oriente. A la izquierda de
, junto al montón de piedras donde cr.eda el arbolito, dos
ros. Hoy uno ya no existe porque la gente se ha ido Iledo el tronco poco a poco; el otro está también desaparedo; as( los cedros ya no son-eedros; pelados, sin corteza, .
secos. Sólo la parte del tronco un ida a la ra (z. Del arbode Morisco no queda nada; desapareció totalmente. A la
cha de Ella, pero un poco más distante, hay cuatro palmee cayo les. Entre la primera y la segunda, viniendo del
o, hay un espacio mayor; Ella, alzando la mano derecha me
ñaló ese espacio y dijo:
io

v

ira el cielo ".
SEGUNDA VIS ION

El ocho de Junio fu(allugar de las apariciones esperando
vera la Señora porque ella me hab(a dichoque llegara. Llegué
y recé el Rosario con algunas personas, pero la Señora no vino. Me regresé desconsolado.
En la no.che, en sueños, se presentó. Era como de d(a, yo
estaba en el lugar donde la vI' por primera vez. Recé el Rosario. Al terminar vI' de nuevo los dos relámpagos y Ella se presentó. En el sueño, yo le dije: "¿Qué quérés, Madre m(a?".
Ella me dió el mensaje como lo hizo la primera vez y después

12

Yo miré en esa dirección. El j(caro que está enfrente, ene las dos palmeras, no me imped(a ver porque tiene pocas
mas y es bajo. Ella presentó como una pel (cula en ese espaio que digo. Miré un gran grupo de personas que vestidas.de
blanco caminaban hacia donde sale el sol. Iban bañadas de
claridad y alegres, cantaban -. Los o(a pero no entend(a las
palabras. Era una fiesta celestial. Era una alegr(a... un gozo...
que jamás hab(a visto. Ni en una procesión hab(a yo visto
eso. Los cuerpos desped(an luz. Yo me sent(a transportado.
Ni yo mismo lo puedo explicar ... En medio de mi admiración al' que Ella me deda:

"Mira.
stas son las primeras comunidades cuando
; 13

tíanismo. Son los primeros catecúmenos. 1Vluchos de ellos
fueron mártires.
¿ Quieren ustedes ser mártires ?
¿ Te gustada a vos ser mái-tirr
En ese momento yo no sab(a bien qué significaba ser mártir -ahora sé, porque lo he preguntado, que es el que confiesa
públicamente a Jesucristo, el que es testigo de El dando incluso la vida- pero, éontesté que- s(,
Después vI' otro grupo, vestidos también de blanco con
unos Rosarios luminosos en las manos. Las cuentas eran blanqu(simas y echaba~ luces de colores. Uno de ellos trara un
libro grande abierto. Le(a y después de escuchar meditaban
callados. Se les vera corno en oración. Después de ¡:¡ste rato de
oración en silencio, rezaban el Padre Nuestro y diez Ave Mar(a. Yo rezaba con ellos. Al terminar el Rosario, la Señora me
dijo:

"Estos son {o's primeros a quienes
yo les d{ el Rosario. As{ quiero
que recen ustedes el Rosario ".
Yo le contesté a la Señora que sI'. Algunas personas me
han dicho que posiblemente se trata de los Dominicos. Yo no
conozco esta orden religiosa. Hasta la fecha no he visto nunca
a uno de esa orden.
Después, vi un tercer grupo, todos vestidos de color café.
Pero éstos, yo conoe( que parec(an Franciscanos. Siempre
lo mismo: con Rosarios y rezaban. Cuando ellos iban pasando
después de haber rezado, me dijo de nuevo la Señora:

"Estos recibieron el Rosario de manos de los primeros".
Después verue un cuarto grupo. Era una gran procesión;
pero, ya ven(an como nosotros vamos vestidos. Era un grupo
tan numeroso que no se podr(a contar. En las anteriores vi
muchos hombres y mujeres, pero ahora. era como un ejército
de grande. Y tra ran Rosarios en las manos. Iban vestidos normalmente, de todo color. Yo me alegré mucho al verlos. Uno
cuando está vestido diferente de otras personas se siente como raro... Al ver a los primeros no me sentJ' tan atra (do por
eso... los admiraba, pero no me sentrestrardó por la diferencia que hab(a en el vestir. Los admiraba, pero no me sentJ'
en medio de ellos como al ver el. último grupo. SentJ' de pron}4

to que pod(a entrar en ese número porque estaban vestidos
ual ue yo. Pero... me miré las manos y las vi negras; ellos,
, como los anteriores, desped(an luz. Los cuerpos
ntonces dije: "Señora, con éstos me va
dos igual que yo'''. Ella me dijo:

av
o{do".
ñadió:

Ita. Tené.s que decir a la gente lo que has
.

he mostrado la gloria del Señor y ésto van a adquirir uss
si obedecen al Señor, la Palabra del Señor; si ustedes'
eueran en el rezo del Santo Rosario y ponen en práctica
alabra del Sefior".
spués de decirme ésto la visión de la gloria del Señor
areci
la nube que la sosten(a la iba elevando al cielo
con a manos arriba 'Y la vista también hacia el cielo,
como digo, la imagen 'de la Asunción. Y as(, como
ube la iba levantando, desapareció.
o ten (a vedado del Padre contar lo que veía y o(a, sólo
decírselo a él. Tomé el autobús temprano en la mañana
e junio y se lo platiqué al sacerdote. Yo cree que cuanijera a él, ya me dar(a enseguida permiso para que lo'
a. No fué asl'. Cuando vi que no me dee(a "dile a la'
e", entonces yo le ped( el permiso y me dijo que no;
guardara en secreto. Entonces empE2cé a sentir un peso
le que no pod(a resistir y oía una voz que mé decía que
ra. Empecé a sufrir como antes. Pero<preferí obedecer
sacerdote y no lo dije hasta que me dió el permiso. Este fue
do el 24 de junio que es la fiesta patronal de Cuapa, para
ue lo dijera sólo a los del poblado. Ese d(a 'la Iglesia estaba
llena de gente Y yo salí a su encuentro para pedirle el pe'rmiso. Dos veces me dijo el Padre que no y en la tercera aceptó
que lo dijera.

TERCERA VISION
El ocho de julio fuimos al sitio de las apariciones. Fuimos
o cuarenta personas. Rezamos y cantamos, pero no la vi.
gaba en mis oraciones que la volviera a ver, En la noche,
15

í que el ángel me dijo:

a sido escuchada ".
omento de silencio añadió:

ermana del preso que el domingo vaya a
la
stá muy triste;
ite le aconseje que no firme un documento, que lo van
i
esionar para que firme ese papel haciéndose responsable
!de un dinero, él es inocente.
.
Q!A,é ella no se aflija, que va a poder hablar con él a solas
cho tiempo, que la van a tratar don amabilidad;
ue vaya el lunes al comando de ]uigalpaa dar todos los
s para sacarlo porque ese día lo van a dar;
que lleve mil córdobas porque le van a cobrar multa".
Entonces yo le dije que tenía otra recomendación de una
a que vive en Zelaya y que había venido a Cuapa a verme
ara pedirme que le hablara 'a la Santísima VIrgen sobre dos
lemas. Problemas en él hogar por el vicio del licor y proas en el trabajo por carribios que ha tra ído la Revolución.
uen'a saber cómo se pod¡'a solucionar lo del vicio del
del hermalló, debido a los problemas en el hogar que
na la violencia de ellos cuando han tomado demasiado.
bién quería ella saber qué podía hacer con lbs problemas
su trabajo como profesora. Me explicó ella que no quería'
der su trabajo, pero que le párec(a que poco a poco le iban
negar su fe. Así estaba sufriendo mucho porque no
perder el trabajo, pero menos aún quen'a ella negar su
As¡' fue que yo dije al ángel que teMa dos reco~endacio­
es para la Santísima Virgen de una prima Yi sin entrar en de·!
talles, le dije qlJe se trataba de problemas en el hogar por el
vicio del papá y' del hermano y de problemas en el trabajo.
No entré más en detalles. El ángel me contestó diciendo:

"Que las personas que los rodean tengan paciencia con
ellos, que no les reclamen nada cuando ellos están ebrios".
Después añadió:

"Ve y di p. ellos que no sigan con ese vicio, que lo hagan
poco y que así se irá quitando el deseo ".
.
me dijo que a mi primo le avisara que le iban a roIban a asaltar, le iban atirar en un pie hiriéndo
17

gel al final y desapareció. Yo de
ezar el Rosario inmediatamente. Sin dist
-o. Después me puse a pensa.r en to
cardaba de todo, como si hu .
en mi. No sabia qué pensar. Pero disp e e
a del preso en secreto porque temla que n
a gente comentaba respecto a lo que vi d
ria de eñor el dla ocho de junio y decia
'Quién
uiénha vúelto? Está loco Bernardo. H
ue llevarlo al ma
. amia". Por eso tenJ'a miedo. Se lo conté a Doña Socorr
iéndole que solamente era para ella. Al dla siguiente se
Ella me dijo que cómo pod(a ser eso porque no la de"
ban hablar a solas con él. Yo le dije que ella tuviera confianz
en el Señor y que f~era, que hiciera todo como el ángel man
. Y juntos rezamos el Rosario por el hermano preso. Ella
e a verlo el domingo 13 de julio; estuvo en la cárcel muha tiempo con él a solas, por eso le pudo decir que no firma1 documento. Todos estuvieron amables con ella. Cuando
r gresó a Cuapa ese mismo dla del domingo, por la tarde, pidió prestados mil córdobas a un señor,que nunca presta nad
sin empeñar algo. A ella se los dio sin garantJ'as, sin fia
odavl le dijo: "Si más quiere, más le doy". Al mucha
ron el documento, pero él se negó a firmarlo
18

Socorro fUe el lunes al comando de Juigalpa a dar todos los
pasos para ver si lo sacaban. Encontró amables a los del comando. Le dieron al hermano en libertad y le cobra~on una
multa de mil córdobas. Dijo ella que era pobre si podrán rebajarle algo y le perdonaron 200 córdobas, Todo se cumplió.
Nada más salir se regresaron a Cuapa y llegaron a mi casa a
darme las gracias. Yo les dijeque a mi no me las dieran, sino
al Señor y a la SantJ'sima Virgen. Les recomendé que rezaran
el Rosario. Doña Socorro estaba feliz y me pidió si podra
contarlo a la gente. Yo le dije que sr. Muchos vinieron a creer
por este acontecimiento que fue como una prenda o una
fianza para m I y para otros.
El salió de la cárcel el lunes 14 de julio y al dra siguiente
yo me -fui a Zelaya a decirles el mensaje recibido. Hablé con
los tres. Ella me creyó y me dijo que continuarla como proesora. El tJ'0 me oyó y me prometió que procurana ir poco a
poco quitándose del vicio. Después me fui a caballo hasta la
inca del primo pero él no me creyó. No creyó nada. Ei escuchaba pero como por respeto humano. Fue indiferente conmigo y hasta duro porque en tono de insulto, me dijo: "Primo, ¿anda usted buscando cómo tomar un trago?".
Me volvl triste a mi casa rezando el Rosario por él. ,ó.., los
pocos dras al decir que le hab(an robado y le habrañ asaltado
la casa. Entonces yo volvl a ir a Zelaya para aconsejarlo, para
decirle que vendiera la finca y que volviera a Cuapa para que
aSI se quitara de las ocasíones. No me oyó, a pesar de que se
habla cumplido parte de lo que le anuncié en mi viaje anterior: Le anuncié un robo. Se le robaron dos mulas. Le anuncié un asalto. Una noche le forzaron la puerta y le robaron
de nuevo.
Le anuncié que seria herido en el talón del pie izquierdo. Y aSI fue, En ese segundo viaje a Zelaya, él mismo me
mostró la herida, pero no creyó. Decia que era casualidad.
ubo cambio en él.
~esé de nuevo a_ Cuapa triste también. ¡Desconsolaa el Rosario por él.
19

na
yo dec'
i primo o hab(an
las d
smo d¡'a, que era también el d(a siguiente de
leg6el cadáver a Cuapa.
lo que el ángel me dijo ~e cumplió exa
asto ten(a cita con la Señora, pero no
r al lugar porque estaba hondo el r(o,
orriente era muy fuerte, se sal(a del cauce,
nas grandes lluvias desde el d(a siet ,
noche y todo el d ¡'a siguiente ... sin cesar todo el d ¡'a
agosto llovió. iY era imposible pasar! Iba yo acompañ
un grupo de personas. Todas mujeres. Llegados a la oril
r(o intentamos pasar pero fue imposible, ni a caball
. ra podido. Yo deda: "Aunque sea solo me paso". P
y dije: i No! isolo no puedo! i Me lleva la corrie
erte de este r(o!". Continuaba lloviendo. Estábamos
e la lluvia todos empapados. Entonces le dije a la gente:
ant(sima Virgen, la Madre Sant(sima, nos oy'e donde
ue estemos". Y ya no seguimos intentando cruzar el r
legar hasta el sitio de las apariciones. Nos sentamos e
piedras junto al r(o, otros se quedaron de pie. AII ( r
con muchos cantos el Rosario. Cuando (bamos de v
ten (amos fr(o y no estábamos tristes.
Cuando ya fue posible pasar volvimos al lugar de las
riciones. Pero no hubo nada, ni sentJ'a que iba a venir la Señ
ra. Me hada falta verla. Ya yo me hab(a familiarizado con
idea de su venida. Me sen~(a alegre de esperarla y másde verla.
Otra cosa que sucedió en este mes es que yo ve(a que el
cerdote no me cre(a. El, por educación, procuraba no masarlo, pero ... no. El no cre(a. Nunca hab(a mostrado interés
n ir al lugar de las apariciones. Pero un d(a llegó a la capilla,
elebró misa y déspués me dijo que quer(a ir al lugar de I
a ariciones. Pero me dijo que no le indicara el cami
hablara con él. As( fue. Llegamos al sitio. Mirab
20

miraba por todos lados. Miraba como reconociendo
pLiés me dijo señalando el sitio preciso: "Con este lugar soñé
oche".
Con ésto el cambió. Antes de ésto echabá de ver que él
aceptaba. Me pod(a dar cuenta. Pero no lo juzgo porque
quizá ha sido un instrumento para conocer I,a verdad.
A finales de agosto le dije un d(a: "Padre, estoy triste
porque no pudimos cruzar el rro a causa de las grandes corrientes. ¿Sen'a que Ella esperaba que nosotros cruzáramos el
n'o el 8 de agosto? ¿Será que no va a volver?" Y él me dijo:
"Ora y se va a volver a aparecer".
El dijo eso con seguridad.

CUARTA VISION

ti

El ocho de septiembre fui al lugar de las apariciones con
esperanza de la cita que no se hab(a cumplido para rru' en
gasto. Fui de nuevo acompañado de muchas personas; iban
ahlbién algunos niños. Rezamos el Rosario y tan pronto terinamos vi un relámpago. Sólo se vio la iluminación. Eran las
s de la tarde. El dra estaba claro, no habra señales de lluvia.
o pensé y dije: "iYa va a venir la Señora!" Otra señal era la
egr¡'a que siento por dentro cuando ya la vaya ver. Luego vi
otro relámpago, el segundo que siempre es para verla, y la vi
sobre la nube. La nube sobre el árbol de Morisco que estaba
ya sin hojas -la gente de Cuapa se las hab¡'a ido llevando poco a poco- el arbolito, sembrado en medio de las piedras y
de las espinas de Dormilona, pareda seco; porque el árbol de
Morisco es color café y al haber quedado sin hojas, más apariencia de seco terira: Pero no, no estaba seco; si se rascaba la
corteza, que es fina, se vera verde dentro.'As¡' sobre todo esto
staba la Virgen Mar(a. La vi niña. iBell¡'sima! ¡Pero pequea! VestJ'a una túnica color crema pálido. No tenia velo, ni
na, ni manto. Ningún adorno, ni bordado. El vestido era
21

largo, manga larga y estaba ceñido con un cordón rosado. El
cabello le ca(a a los hombros y era color café. Los ojos, también, aunque más claros, casi color miel. Toda Ella irradiaba
luz. Se paréc(a a la Señora, pero era una niña.
'Yo estaba admirado viéndola sin decir palabra; en eso al'
su voz de niña, como una niña de siete ... ocho ... años. Con
una voz duldsima dio el mensaje; todo idéntico. Al terminar
yo pensé que siendo niña iba a ser más fácil que se dejara ver
por las otras personas que me acompañaban. Esa era mi lucha. Deda yo: "iQue los otros la vean!". Entonces yo le dije: "Déjate ver para que todo el mundo crea. Estas personas
que están aqu( quieren conocerte". La gente me ora a m(, pero a Ella no. Estuve hablando mucho queriéndola seducir para que se dejara ver, pero después de escucharme me d ijo:

"No: Basta con que vos les des el mensaje porque el que
va a creer con eso basta y el que no va a creer aunque me mire no creeraJO'".
Esta palabra de Ella se ha cumplido. Yo hoy puedo ver
la incredulidad o la fe de una persona: Han venido personas
que no buscan ver ninguna señal; les basta con el mensaje, lo
acogen y algunas con grandes necesidades ... no piden un mi:
lagro, no piden curaciones, prefieren confiar en el Señor.
Otras hay que con las señales han venido a creer. Yo conod
a un señor que henchido de gozo, me dijo: "Bernardo, ahora
sr creo que la Virgen se te apareció. i Dichoso vos! i La estoy
viendo yo también!" Y me señaló el lugar. Era en la capilla
vieja, donde antes estaba el altar. A los pocos pasos estaba
otro hombre.que al verme pasar cerca me dijo lleno de indiferencia: "Es cierto que ah¡ está. Pero eso no es más que seres
de otros planetas. Son OVN 1". Esto sucedió el.7 de mayo de
1981, vrspera del Primer Aniversario de la Primera Aparición.
Entonces yo ya no insistf más con Ella de que se dejara
ver, sino que le hablé del templo que la gente quer¡'a hacer en
honor a Ella. El Padre Domingo nos dijo qué eso no lo pod(a
decidir él, que se lo dijéramos a la SanHsima Virgen. As( fue
cómo yo le hice esta pregunta. Porque un señor de Matagalpa
22

dado ya C$80.00 cardabas para es
¡ciendo:

l Señor no quiere templos
en s. Quiere los
vivos que son ustedes. Restauren el sagrado templo
Señor.
ustedes
el /'ieñor todas sus complacencias".

y continuó diciendo:
"Amense. Amense unos a otros.
Perdónense.
la paz.
la pidan sólo.
¡Háganla!".
Yo le
que qué hac(a con los C$80.00 córdobas que
en(a en las manos. Pensaba yo si debi'a devolverlos. Me dijo
e los diem para la construcción de la capilla de Cuapa. y
ió:

"De hoy en

no tomes ni un centavo para tuneu-

,san.
Después me dijo que no dijera "Iglesia" a lo material
que la Iglesia y los templos somos nosotros; que esas son
lilas o casas de oración. Yo, a veces, me equivoco por la
umbre que tengo y digo "Iglesia" en vez de "capilla".
En este momento seme vino a la mente una duda que
en(a. Yo hab(a pensado preguntárle mi duda porque no
i seguir o no en el catecumenado. Lo hice para ver qué
onsejaba. Ella me dijo:

'No. No salgas. Siempre sigue fir'!1'e en el catecumena. Poco a poco vas a comprender todo lo que significa el caumenado. En comunidad mediten las Bienaventuranzas
jados del bullicio".
Después añadió:

''No voy a volver el8 de octubre, sino el13". Y la nube
la elevó. Asl' ... como las otras veces que la hab(a visto.

QUINTA VISION
En octubre, el ocho, fuimos al lugar de las apariciones.

23

Yo sabrá que no Ilegar(a porque la Niña me 10,hab(a dicho y
se lo dije a la gente -la gente ya me segu(a- pero quisieron
acercarse a rezar el Rosario junto al montón de piedras. Quer(an hacerlo por devoción.
El 13, que era un lunes, tuvimos una celebración en la
capilla a las diez de la mañana. Después nos fuimos un grupo
de unas cincuenta personas al lugar de las apariciones. Una
pequeña peregrinación. Fuimos rezando el Rosario y cantando. Al llegar colocarnos las flores que la (,lente llevaba sobre el
montón de piedras. Empezarnos otro Rosario. El cielo estaba
con rumores de lluvia, con grandes nubarrones. Pareda que
iba a llover. Cuando estábamos en el tercer misterio, el Nacimiento del Hijo de Dios, sentr la emoción que siempre siento
cuando ya se acerca el momento de verla. Pero no quise perturbar el rezo del Rosario. Al final cantamos "Sagrada Reina
del Cielo". Estábamos repitiendo esa parte que dice: "Luciente Estrella del d(a, dadme gracia con que os pueda cantar el
Ave lVian'a", cuando de pronto se formó un gran c(rculo luminoso en la tierra. Todos, sin excepción alguna, lo vieron; co- .'
mo un solo rayo que cala y marcaba este drculo luminoso en
el suelo. La luz ven (a de arriba. La luz que venra era cama un
foco y al llegar al suelo se esparda. Viendo corno esta luz
cara sobre las cabezas de todos los que estaban all(, yo va/vI'
a ver hacia arriba y vi que se hab (a formaao un drcu lo también en el cielo. Como cuando nosotras decimos "tiene casa
la luna" o "tiene casa el sol". Este drculo daba luces de colores, sin tener que ver con el sol. Este no estaba all (, el sol estaba ya bajando.
Una niña que estaba cogida de la mano de su mamá se
quiso soltar de su mano djciéndoleque la Señora la llamaba.
La mamá la cogio más fuerte y no la dejó moverse. Esto me
lo contó la mal ná misma de la niña después que hubo pasado
la aparición.
'
Eran las tres de la tarde. Se serrtra una pequeña brisa que
cara suavemente. ¡Agradable! Como un roda fresco, pera
que no nos mojaba. Mientras notábamos ésto, estábamos en

ncio y segu(amos viendo aqu
rculo de luz que daba lude colo
justo en el medio, donde está el sol a las doce
un relámpago, igual que las otras veces; luego,
la vista y vi a la Señora. Esta vez la nube esa so
ores que hab(amos llevado y sobre la nube los
es de la Seña
ell (sima! Ella extendió las manos y nos
aran rayos
a todos".
o al ver a la Señora as( con sus brazos extendidos aije a
,te: íM(renla! iAh( está!".
11

Nadie me contestó nada. Entonces dije a la Señora que
jara ver, que las persona's que estaban all( quer(an verla.
Ella:

"No., No todos pueden verme".
O

dije de nuevo a la gente:

La Señora está en el montón de piedras sobre las iZares".
(que algunas de las personas lloraban. O( que sollozana ~~ñora que se llama Mildred me dijo: "No veo más
a sombra, como una imagen, sobre las flores. "Yo vola Insistir con la Señora que se dejara ver y de nuevo me oiue no. Entonces volv( a decir a la gente:

- '~lliren las flores sobre las piedras".
Nadie me contestó nada. Entonces dije a la Señora:

"Señora, ¡que te miran para que crean! porque muchos
c:een. Me, dicen que a mí se me aparece el Diablo. Y que
zrgen esta muerta y hecha polvo como cualquier mortal.
e te vean, Señora!"
Ella no me contestó nada. Se llevó las manos al pecho en
actitud como la Imagen de la Dolorosa -esa Imagen que se
lleva en procesión en la Semana Santa- y como esa Imagen
puso el rastro pálido, el manto cambió a un color gris, puso el
rostro triste y lloró. Yo también lloré. Yo temblaba al verla
(. Le dije:
-

" eñora, ¡Perdóneme por lo que le he dicho! ¡ Yo soy
e! Usted está enojada conmigo. ¡Perdóneme! ¡Perdó-

24

25

liberados de un sufrimiento, seremos librados si ese
to no es la cruz que hay que cargar; pero cuando el sufrimiento
es la cruz de la persona, entonces permanece como un peso
que es gloria. Por eso Ella nos dice que pidamos fe para recibir
fortaleza y paciencia.
Después me dijo:

"Ya no me verás más en este lugar".
Yo pensé que definitivamente no la ver(a más y me puse a
gritar:

"¡No nos dejes, Madre mía!".
¡No nos dejes, Madrerrda!".
¡No nos dejes, Madre mía!".
Yo hablaba por los que' no estaban hablando, entonces
me dijo:

"No se aflijan. Yo estoy con ústedes aunque no me miren.
Soy la Madre de todos ustedes, pecadores.
Amense unos a otros.
Perdónense.
Hagan la paz porque si ustedes no la hacen no habrá paz.
No vayan a la violencia.
No vayan nunca a la violencia.
Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto y seguirá
sufriendo si ustedes no cambian.
Si ustedes no cámbian abreviarán la venida de la tercera
guerra mundial.
Reza, reza, hijo mío, por todo el mundo. Al mundo lo
acechan graves peligros.
.
Una madre no olvida nunca a sus hijos.
y yo no he olvidado lo que ustedes sufren.
Soy lJL Madre de todos ustedes, pecadores.
Invóquenme con estas palabras:
Santísima Virgen, vos sos mi Madre,
La Madre de todos nosotros, pecadores".

y después de haber dicho ésto tres veces sefue elevando
como que la nube la empujaba. Cuando iba en dirección de las
ramas del cedro desapareció.
Con ésto termino el relato de las apariciones de la Santi'sima Virgen en el Valle de Cuapa, en el año 80.
27

(Hasta aqu( Bernardo)

Primer .Histerio Gozoso

Segundo Jfi!lterio Gozoso

L\ ENCARNACiÓN

L\ VISITACiÓN

y habiendo entrado
el Angel a donde
ella estaba. le dijo:
Dios te salve, ¡ oh
llena de gracia! el
Señor es contigo.
bendita tú eres entre todas las mujeres.
Lucas 1.28

E Isabel se sintió
llena del Espízitu
Santo, y exclamando
en alta voz. dijo a
María: ¡ Bendita tú
eres entre todas las
mujeres. y bendito
es el fruto de tu
vientre!
Lucas 1,41-42

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marías
}' U1! Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marías
y un Gloria al Padre

Tercer Histerio GO::101/0

Cuarto ."is!erio GO:l&o.o

:CONCLUSION .
uchas cosas. interesantes y edificantes podemos
t
bién podemos satisfacer honestamente nuestra dev c
visitando lugares sagrados y recogiendo reliquias; pero lo q
más nos va a santificar, como dijo el Señor, es escuchar I
bra de Dios y ponerla en práctica.

LA PRESENTACiÓN

Cumplido asímismo
el tiempo de la purificación de la madre,
según la ley de
Moisés, llevaron al
I1lnO a Jerusalén.
para presentarle al
Señor Lucas 2,22-23.
Un Padre Nuestro
Diez Ave Marías
y U1! Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marías
y un Gloria al Padre

29

Primer Mis2erio Doloroso

EL f\{1~O PERDIDO
y HALLADO EN EL
TEMPLO

LA ORACiÓN DEJj
HUERTO

es

CON LA
Z A CUESTAS

LA C'RUCIFiLXIÓN

y al cabo de tres
días de haberle perdido. le hallaron en
el templo. sen~ado
en medio de losdoct or.e s: a quienes
escuchaba. y preg-untaba.
Lucas 2,46

Y vínóle un sudor
como de gotas de
sangre, que chorreaba hasta el suelo.
y levantándose de
la oración, y viniendo a sus discípulos,
halló los dormidos
por causa de la
tristeza.
Lucas 22,44-45

a cuestas su cruz,
caminando hada el
sitio llamado el Calrio, u Osario, . y
n hebreo Gólgota.
Juan 19,17

Entonces. Jesús clamando con una VOl
muy grande. dijo:
Padre mío, en tus
manos encomiendo
mi e s p í r hu. Y didendo-esto, espiró..
Lúcas 23,46

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
.Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diei Ave Marias
y un GI01"ia al Padre

Segundo Mis2erio Doloroso

Tercer Mis2erio Doloroso

LA FLAGELACiÓN

LA CORONACiÓN
DE ESPiNAS

Tomó entonces Pilato a Jesús, y mandó azotarle.

Juan 19,1

Un Padre Nuestro
Diez. Ave Marias
y un Gloria al Padre

Y desnudándole, le
CH br iéron con un
manto de g-rana.- Y
, entretejiendo una
corona de espinas, se
la pusieron sobre la
cabeza, y una caña
por cetro en su mano
derecha.
Mateo 27,28-29
Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

y nevando él mismo

RESURRECCiÓN

LA ASCENSiÓN

Así el Señor Jesús
después de haberles
hablado varias veces,
Iüé elevado al cielo
por su propia virtud, y está allí sentado a la diestra de
Dios.
Marcos 16,19

esudtó, no está
aquí: mirad el lugar
donde le pusieron.
Marcos 16,6

D,n Padre Nuestro
Diez Ave Marias
r un Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

:n

LA ASUNCIóN DE LA
In
VENTURADA
V
EN MARiA

LA VENIDA DEL
ESPíRITU SANTO

Entonces fueron llenados todos del Espíritu San~o, y comenzaron a hablar
en diversas lenguas
las palabras que el
Espiritu Santo ponía
en-su boca.

En esto- apareció un
gran p~odigio en. el
cielo: una mujer
vestida de sol, y la
- luna debajo de sus
pies, y en su cabeza
una corona de doce
estrellas.
Apocalipsis 12~1

Hechos de los
Apóstoles 2,4

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y .un Gloria al Padre

Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al- Padre

LA CORONACiÓN DE
NUESTRA -SEI'fORA

Tu eres la gloria de
Jerusalén. : .tu la
honra' de nuestra
nación . . . Porque
te has portado con
varonil esfuerzo, y
has tenido un corazón constante . . .
Judit 15,10-11
Un Padre Nuestro
Diez Ave Marias
y un Gloria al Padre

32

REMOS: Te pedLnos, Señor, que nosotros, tus
, gocwnos siempre de salud de al:na y cuer, por la intercesion gloriosa de Santa María,
irgen, líbrcmos de las tristezas de este mundo
concédenos 1<:8 alegrías del Cielo. Por Jesucristo
uestro Señor· A:nén.
ación enseñada por el Angel a los Pasto'reillos de
Fátima:
Ío. Yo creo y espero en Vos, os adoro y
:no· Os pido perdón por los que no creen, ni
an, ni esperan, ni os aman.

"ANGELU8"
ece:nos el Angelus en la mañana; a medio día
la tarde.
ngel del Señor anunció a María,
ncibió por obra del Espíritu Santo. Dios te
María ...
aquí la esclava del Señor.
~se en :ní, según tu palabra. Dios te salve
aria· ..
el Verbo se hizo Hombre.
habitó entre nosotros por la redención del munO, Dios te salve María ...
uega por nosotros Santa Madre de Dios. Para
que seamos dignos de alcanzar las pro:nesas de Jesucristo· P~:nén.
Creemos: Infunde Señor tu gracia sobre nuestras
almas, para que los que por el anuncio del Angel,
he-nos conocido la Encarnación de tu hijo Jesús,
01' su pasión y su Cruz, seamos llevados a la Glode la Resurrección, por Jesucristo nuestro
. A:nén.
33