ENTRE RELIGIÓN Y MATERIALISMO

:
“SENTIDO DE LA JUSTICIA” EN MAX HOKHEIMER

Juan José Sánchez

Introducción:
Pasión por la justicia, desde los orígenes
Mi contribución sobre la justicia en el pensamiento de
Max Horkheimer va a ser deliberadamente parcial. Deseo
atenerme de forma preferente en esta presentación a la etapa
del pensamiento de Horkheimer anterior a su constitución
como materialismo interdisciplinar y Teoría Crítica, a los
años, por tanto, anteriores a la década de los 30. Una etapa
que apenas es tenida en cuenta en la interpretación dominante de su pensamiento, que posiblemente es incluso desconocida, y sin embargo pienso que tiene una singular relevancia, justamente en relación al tema que nos ocupa. En
ella se muestra, en efecto, hasta qué punto la pasión, el
“sentido de la justicia”, como se expresa el propio Hokheimer en uno de sus primeros aforismos1 es impulso y horizonte de su pensamiento desde sus mismos orígenes, lo que
arroja una luz inconfundible sobre su entero pensamiento.
La “cuestión de la justicia” aparece ligada en este, desde
principio a fin, con la religión y con el materialismo. Y
concretamente en este orden. Religión en sentido genuino,
«en el buen sentido”, que diría él mismo2, o, en otros términos, «la verdad de la religión»3, no es para Horkheimer sino
1

M. Horkheimer, Ocaso, Anthropos, Barcelona 1986, p. 39
M. Horkheimer, «¿Qué es religión?», en Anhelo de justicia. Teoría crítica y
religión en Max Horkheimer, Trotta, Madrid 2000, p. 226
3
Ibid., p. 227
2

1

la expresión primera del anhelo de justicia frente a la injusticia terrena, expresión de los deseos y esperanzas de felicidad truncados e incumplidos de las mayorías que quedaron en las cunetas de la historia, de las víctimas de la lógica
de la dominación que, como denunciara en Dialéctica de la
Ilustración, ha hecho de la historia de la emancipación y la
libertad una historia de injusticia, de sufrimiento y exclusión.
Religión fue para Horkheimer siempre la vasija en la que
sedimentaron todos esos deseos y anhelos truncados de
felicidad, el derecho pendiente, o mejor, la justicia pendiente de las mayorías, el sueño de la humanidad doliente. La
religión fue por eso, originariamente, un impulso subversivo, una protesta, una palabra crítica, una memoria peligrosa
para la sociedad establecida, dominante, para la lógica del
poder y la dominación. Ahí –no en una meliflua nostalgia
resignada de la religión perdida y superada–, ahí radica para
él, desde principio a fin, vuelvo a repetir, el momento de
verdad de la religión. Fue precisamente el impulso religioso
en cuanto inagotable anhelo de justicia universal consumada el que hizo materialista a su pensamiento y el que, a la
vez, dio a su materialismo su singular hondura y radicalidad.
Esta es la tesis que sostengo en esta presentación e intento mostrar a partir de los propios textos de Horkheimer. La
estrecha vinculación entre religión, materialismo y “sentido
de la justicia” forma una determinante constelación en su
pensamiento desde sus mismos orígenes. De ahí mi concentración, en esta presentación, en la primera etapa del mismo.
En ella se muestra “cómo empezó todo”. Pero esa constelación que dio origen a su pensamiento será también el impulso que lleve a su despliegue según los retos de cada momento histórico. Esa constelación, esa estrecha vinculación
de religión, materialismo y sentido de la justicia significa
que en Horkheimer religión y materialismo nunca fueron
magnitudes contrapuestas, sino momentos estrechamente
2

proyecto teóricopráctico de una sociedad racional y humana. a la que quiero referirme. sociedad en la que finalmente encontrara cumplimiento aquel sueño religioso de la humanidad de una justicia plena. ya repetidamente citada. la intención común de «salvar lo que carece de esperanza”4. W. sin excluidos de la felicidad. La primera etapa de la formación del pensamiento de Horheimer. En una. las Lecciones en las que delimita y perfila su pensamiento. Adorno. Gesammelte Schriften. Frankfurt a. Esa singular constelación y su momento de verdad será lo que preserve al pensamiento de los tres de recaer de nuevo en el mito. y se hizo. recogida en M.interrelacionados y mutuamente potenciadores. universal y consumada. el sueño de una historia de sufrimiento definitivamente reconciliada. Carta a Horkheimer del 25. materialismo y justicia donde el pensamiento de Horkheimer se cruzó tanto con el de Theodor Adorno como con el de Walter Benjamin. que venían de otras latitudes. 1995. es decir. le decía a Horkheimer. lo que mantendrá sus pensamientos permanentemente en tensión hacia lo otro de ellos mismos. es decir. universal y consumada. abiertos al horizonte de una justicia plena. El impulso religioso originario se hizo materialismo. 15: Briefwechsel 1913-1936.M. carta a Horkheimer de 1935 logró Adorno expresar el momento de verdad de esa constelación de forma certera e inequívoca: es. Fue en el horizonte de esta singular constelación de religión. p. en el fundamentalismo de los orígenes o en el consenso satisfecho de los vencedores. comprende sus Escritos de Juventud. Fischer. entre los años 25 y 30. de una sociedad justa. 328 3 . positivamente. pensamiento y praxis subversiva frente a la injusticia dominante y el sufrimiento que origina en las mayorías.02. frente a la filosofía 4 Th. materialismo radical.1935. pero también más allá del materialismo pervertido en nueva ideología de los vencedores. Horkheimer. más allá de la religión nostálgica de la seguridad. vol.

. como señalaba más arriba. todos ellos. y solo en un último apartado me referiré a tres motivos de sus tres etapas posteriores. más conocidas. Ibsen. conviene mencionar lo que sin duda constituye el punto de arranque del pensamiento de Horkheimer. extendiendo esta mirada a la entera sociedad burguesa capitalista: la felicidad de los felices descansa en el sufrimiento de sus víctimas5. para mostrar cómo aquella constelación de religión.idealista dominante y los Aforismos “Dämmerung/Ocaso”. München 1973. pp. 332. Horkheimer. a su asunción. experiencia de injusticia de la que sin duda le ayudan a tomar más aguda conciencia las primeras lecturas de la filosofía de Schopenhauer. Escritos. materialismo y pasión por la justicia. Tolstoi o Karl Kraus. se convirtió en impulso y horizonte de su despliegue. Conciencia infeliz que hace brotar ya en él.. Aus der Pubertät. En el principio era la injusticia: La propia felicidad. una primera rebelión frente a esta sociedad injusta. Kösel. que encontramos en estos orígenes de su pensamiento. a costa del sufrimiento de los otros Aunque sea tan solo en brevísima referencia. contra este malum physicum. por entonces simple lector de los escritores críticos de la burguesía como Strindberg. con el Discurso programático de 1931. 4 . Me refiero a la «conciencia infeliz” con la que se abre su pensamiento y que constituye ya para el joven Horkheimer una profunda contradicción. Sobre ellos versará el grueso de mi análisis. de la Dirección del Instituto de Investigación Social. Novellen und Tagebuchblätter. anteriores. una primera injusticia que percibe como tal en la experiencia de la propia felicidad en el hogar acomodado de sus padres a costa del sufrimiento de los trabajadores de las fábricas de la familia. modulada ya por la mencionada filosofía pesimista 5 M. 227. concebidos paralelamente a estas lecciones.

Notamos por eso que ya en estas primeras reflexiones.»6 Tan importante.. si bien más implícita que explícitamente. pero que en él dejó una huella profunda que tendría largas consecuencias: «Esta mirada –escribía con veinte años– me prohíbe embriagarme y cubrir mi rostro con una careta. la esperanza del Mesías en el triunfo de la justicia y el respeto o silencio ante el Absoluto. el recuerdo de la historia de sufrimiento del pueblo. y los dos se alimentan de esa fuente secreta del judaísmo: su amigo Adorno haría más tarde también explícita referencia a esos dos elementos con la lucidez y la fuerza expresiva que le caracterizaba. 7 5 . incluso frente a él mismo y sus inquietudes estéticas: «Lo primario en ti –escribe– siempre fue la rebelión contra la injusticia. en otra carta abierta que en 1965 le escribe a Horkheimer con motivo de su setenta cumpleaños. el sedimento que estaba dejando en él la recepción en su propio hogar de ideas y experiencias básicas del judaísmo. 59ss. recogido en Anhelo de justicia. el rasgo que Adorno reconoce que diferenciaba a Horkheimer desde los comienzos de su trayectoria. de esa mirada contribuyó de forma decisiva. como fueron. Se trató. 167 M. cit. aún sin pretensiones teóricas. p. Horkheimer. que él mismo recordaría más tarde como impulsos secretos de su propio pensamiento crítico. de una primera reflexión de corte expresionista. como esta primera experiencia fue que a la configuración. e incluso a la radicalización. el anhelo de felicidad y de justicia universal. Dos de esos acentos son especialmente relevantes y sintomáticos para la formación de su “sentido de la justicia”. «Epílogo a Portraits deutch-jüdischer Geistesgeschichte” (1961). la prohibición de imágenes. pp.de Schopenhauer de la experiencia de la radical finitud o malum metaphysicum. sin duda. sin duda. por ejemplo. del joven Horkheimer hay determinados acentos que diferencian su postura de la metafísica pesimista de Schopenhauer que las inspira.. 6 Ibid. De una parte. de ponerle nombre al Absoluto…7.

será el que impulse y oriente la evolución de su pensamiento. hacerse cargo del sufrimiento de los otros La metafísica pesimista de Schopenhuaer despertó al joven Horkheimer del «sueño dogmático de la religión”. Gesammelte Schriften. A diferencia de éste. recogida en M. Sentido de la justicia que. en efecto. Y esta inquietud da a su primer pensamiento materialista una radicalidad y una dimensión pesimista que también difieren notablemente. común a sus pensamientos y al de su común amigo. Desde un principio rechaza Horkheimer toda teodicea. más exactamente. Frankfurt a. Y este rechazo le viene igualmente de la experiencia o vivencia judía de la solidaridad con los que sufren. Adorno formulara de forma clarividente como elemento esencial y común a ambos pensamientos.»8 En efecto. por un profundo sentido y una imperturbable voluntad de justicia. Carta a Horkheimer del 14. de la metafísica pesimista de su mentor Schopenhauer. 1996. como adelantaba. W.contra el sufrimiento ajeno. del 8 Th. 594 6 .1965. de 1935. ya citada.M. ya al joven Horkheimer no le satisface la negación de la voluntad para responder al profundo anhelo de justicia y redención que impulsa su pensamiento. toda palabra reconciliadora y transfiguradora de la realidad del sufrimiento como un sarcasmo a los que sufren. ya desde estas primeras fechas. Walter Benjamin: la «salvación de lo que carece de esperanza”. por tanto de un originario sentido de la justicia. vol. sus escritos están traspasados. p. Fischer. 18: Briefwechsel 1949-1973. aunque de manera más imperceptible. Horkheimer. de una pasión por la justicia que confieren a su experiencia del sufrimiento y a su rebelión contra él una hondura y una inquietud especial: desde estos primeros momentos está en juego para él lo que en la carta anterior.02. El impulso central de su pensamiento: Afrontar la injusticia dominante. Adorno.

sino tampoco para el primer Horkheimer joven y acentuadamente crítico. Sin ese momento pesimista. W. de las víctimas. una nueva religión. una nueva “fe luminosa”. y esta nota confiere al materialismo pesimista de Horkheimer desde sus mismos comienzos una hondura y una seriedad inconfundibles. irremediablemente resignado. 12 Ibid. ya desde ahora como después en todo momento. El rechazo de la afirmación. Carta a Horkheimer del 14. p.. No hay para Horkheimer. de cualquier afirmación. se da en Horkheimer.1935. Pero a la vez. Ese momento pesimista tiene en su pensamiento. “la utopía” corre peligro de diluirse en «mera diversión»12. cit.. 10 7 . Aus der Pubertät.02. repito: desde sus mismos comienzos. no hay. Hay en la introducción a sus Escritos de Juventud “Aus der Pubertät” una significativa referencia a una “crisis religiosa” vivida como uno de los motivos de la “conciencia infeliz” que los inspira10. Ibid. tanto metafísica como teológica. Horkheimer. una esencial función metafísica que responde a una consecuente fidelidad a aquel originario momento esencial y definitorio que tanta relevancia tiene para el tema que nos 9 M. p. no bajo el signo del optimismo triunfal de la Ilustración racionalista. de hacer de esa metafísica. y le abrió los ojos para la oscuridad sin fondo del sufrimiento del mundo y del enigma del mal9. como de nuevo acertó a formular Adorno. el sedimento de aquellas convicciones que en él dejó el paso por el judaísmo le preservó. no solo para el Horkheimer viejo. como se suele afirmar con excesiva seguridad. esa negación se da en un «duelo sin fondo»11. Como de nuevo fue Adorno quien lo vio con gran lucidez. cansado y. sino bajo el signo de la sobriedad y el duelo a la vista de la esperanza truncada. ya desde estos primeros momentos. incumplida. felicidad ni sentido genuinos que no lleven en sí ese momento de duelo.Adorno. de “tristeza metafísica”.sueño luminoso de la fe judía «en el buen Dios que gobierna”. cit. digo. 17 11 Th. 330.

Pero lo verdaderamente interesante de esta singular constelación de religión. según él mismo afirma. y viceversa. más acá de ella. en “la culpa” de la existencia. la «solidaridad con todo lo que sufre»”13. «la compasión con los despreciados y excluidos». cit. Porque. adquiere una dirección sumamente interesante para la cuestión de la justicia. Mientras dure el sufrimiento. en efecto.ocupa: el momento del inagotable anhelo de justicia universal y consumada. incumplida en la historia. Es la tesis que sostengo en mi lectura de sus textos. e impulsa el despliegue del entero pensamiento de Horkheimer. y por tanto la solidaridad con aquellos cuya esperanza ha quedado truncada. en las víctimas de la historia. «la lucha contra la injusticia»14 que origina el sufrimiento. 139 . ¿en qué consiste esa crisis religiosa y cómo reacciona ante ella el pensamiento de Horkheimer? ¿Qué queda tras la crisis religiosa? Queda.. a no resignar mientras quede abierta la brecha de la injusticia y dure el escándalo del sufrimiento.. como enseña Schopenhauer. motiva sus Escritos de Juventud y va a orientar la evolución y configuración de su pensamiento hasta el famoso Discurso Programático de 1931. el sentido de la vida es 13 14 8 M. Horkheimer. p. p. 101 Ibid. La «crisis religiosa” que. materialismo y sentido de la justicia es la relación o el dinamismo que se da entre esos elementos: la lógica que lleva del uno a los otros. como en Schopenhauer. la que lleva al pensamiento de Horkheimer al materialismo y por tanto a dar prioridad a la “cuestión de la justicia” y a la solidaridad con el sufrimiento que origina en las mayorías. La crisis religiosa es. hasta el punto de llegar a ser determinante. Aus der Pubertät. El ilimitado anhelo de justicia y redención empuja al pensamiento de Horkheimer irresistiblemente al compromiso por la justicia. pero queda. afirma en otro fragmento. incluso en la conciencia de que esa lucha sea una desconcertante contradicción porque también ella está atrapada.

renuncia que ya desde este primer momento convierte su pensamiento en materialismo consecuente y a éste. ya irreparable. dice él expresamente. 326s. materialismo y “cuestión de la justicia” se expresa la renuncia a todo consuelo. 167. Tras descubrir. para poder hacerse cargo de la 15 16 Ibid. 190… 9 . Aunque quede también la conciencia de la aporía.. guarda en el momento insuperable del duelo metafísico la memoria de la esperanza no cumplida de las víctimas. bajo el impacto de la revolución rusa y de la consiguiente revolución de noviembre en Munich. Del idealismo de la metafísica y teología dominantes al materialismo del cargar con la injusticia y el sufrimiento Bajo el impulso de esa singular constelación de religión. de la felicidad no realizada. Horkheimer decide estudiar. para hacer carrera. Esta conciencia no solo no desvanece aquella lucha por la justicia. No.. sino que más bien le confiere profundidad y autenticidad. «la tragedia de la humanidad». que es víctima y verdugo a la vez16. también para el primer Horkheimer joven y revolucionario. la fuerza capaz de transformar el mundo. pp. Ibid. de la injusticia en buena parte. pp. sino para conocer el mundo. en demasiada parte.«prestar ayuda». materialismo y pasión por la justicia el pensamiento de Horkheimer se configura y perfila en confrontación dialéctica con las principales teorías filosóficas dominantes del momento hasta alcanzar la forma del «materialismo interdisciplinar» que propuso en su Discurso Programático de 1931. a lo finito en su sufrimiento y finitud15. Precisamente la tesis que sostengo en la interpretación de los textos de Horkheimer es que en esa constelación de religión. a toda promesa metafísica o teológica. en incansable compromiso por la justicia que. asistir a lo que sufre.

y le llevará a acercarse con enorme interés al empeño de la fenomenología de ir “a las cosas mismas”. que la filosofía aparentemente material de Heidegger era en último término también formal y contemplativa. que moldeaba en él ya el impulso vital. Estudia economía. El impulso básico por conocer la compleja e injusta realidad. por la injusticia y el sufrimiento real. No era evidentemente tal. raíz del sufrimiento. idealista. quedando en un primer momento verdaderamente impactado por el antiformalismo de su filosofía “material”. bastó un semestre para sentir la misma decepción ante esta aparente filosofía material. es decir. En mirada retrospectiva recordará más tarde un inequívoco signo de ello en la afirmación de Heidegger según la cual «filosofía y ciencias nada tienen en común». fundamentalmente neokantiana. Igualmente debió haber percibido que esa filosofía. No obstante. Escucha Lecciones de Husserl y éste le invitará a asistir a alguna Lección de Heidegger. desgajada de las ciencias. ni estaba por tanto seriamente interesada en penetrar y conocer la compleja e injusta realidad hasta descubrir la raíz de ese mal y consiguientemente la praxis capaz de conducir a su superación. En definitiva. 10 . el kantiano Hans Cornelius. Y lo hace bajo la guía del titular de filosofía de la Universidad de Frankfurt.realidad cuya injusticia golpeaba su conciencia infeliz. no estaba tocada realmente por lo que atormentaba a los hombres. el anhelo de verdad y de justicia heredado de las fuentes del judaísmo y de la metafísica de la voluntad de Shopenhauer le hará muy pronto sentir una profunda insatisfacción en el formalismo y apoliticismo de la filosofía académica dominante. un ilustrado liberal que aunaba filosofía trascendental y una especial sensibilidad para las artes. tres instrumentos determinantes para el conocimiento de la injusta realidad. a la vez que para el conocimiento científico: una síntesis fecunda que le impidió caer en el dogmatismo de turno. psicología y filosofía.

«Einführung in die Philosophie der Gegenwart» de 1926. en Gesammelte Schriften. 241s. Pero es precisamente a partir de esta lección inaugural y de las lecciones y trabajos que le siguen hasta el Discurso Programático de 1931 donde Horkheimer madura y perfila su pensamiento hasta convertirlo en materialismo interdisciplinar. pp. como docente en la Universidad de Frankfurt y un referente permanente de su posterior pensamiento17. 19 Las Lecciones a las que me refiero son. «Phänomenologische Wertphilosophie und Kants praktische Philosophie: Ethik als Harmonisierung der Gegenwart oder Gestaltung der Zukunft» también de 1926.Horkheimer vuelve. sobre todo. Horkheimer. 10 (citado: «Emanzipation”). pp. vol. vol. «Philosophisches Tagebuch» (1925/28). 11 (citado: «Ethik»). en 1925. vol. En ellos establece ya con suficiente autonomía el lugar preciso donde ubica su pensamiento: entre el formalismo idealista de la filosofía trascendental de Kant y el idealismo metafísico de la filosofía de la historia de Hegel. Horkheimer. 11 . 11. vol. ambas sobre Kant. en Gesammelte Schriften. de la «filosofía de la identidad o de la conciencia”. 10 (citado: «Einführung”). 18 M. un «cambio de paradigma”: del paradigma de la teoría del conocimiento. en Gesammelte Schriften. Lo que se anuncia en sus críticas a Kant en la tesis doctoral se materializa en esas lecciones y trabajos a partir de 1926: una verdadera ruptura. y bajo su dirección elabora tanto la tesis doctoral como la de habilitación. 100ss. el tema de su lección inaugural. a una «fenomenología históricomaterial” –así se expresa Horkheimer entonces18-. como preludio de una teoría crítico-materialista de la sociedad19. vol. Pero lo que se mueve en realidad tras este cambio de terminología responde al impulso original que según hemos visto puso en marcha desde el principio la evolución de su pensamiento. en Gesammelte Schriften. «Kant und Hegel»(1925). en Gesammelte Schriften. y «Zur Emanzipation der Philosophie von der Wissenschaft» de 1928. 17 M. pues. «Entre Kant y Hegel”: ése será justamente. 11. Pero esos trabajos no son meramente formales o académicos. a Frankfurt con Cornelius.

el conocimiento de la realidad material. Horkheimer. en definitiva teológico. 143. pasando por la antropología filosófica o la filosofía de los valores. el estigma de la historia. A lo largo de todas sus lecciones y trabajos a partir de 1925. «Ethik». para Horkheimer. p. sino sobre todo la metafísica. hallamos este motivo permanente: la denuncia y el rechazo de todo pensamiento que. p. desde la 20 21 12 M. que sólo las ciencias. desde la fenomenología hasta la filosofía de la vida. niega y deja atrás definitivamente no es solo el formalismo vacío. «el índice temporal»20. 386. en consecuencia. M.. del proceso real histórico-social. pasar soberanamente por encima de lo contingente y finito. fruto. del enraizamiento real e insuperable del sujeto del conocimiento en el proceso material.. en los que va clarificando y definiendo su propia postura. por la injusticia y el sufrimiento acumulados en ella. permitiéndole sobrevolarla en el pensamiento. ignorando u ocultando su inserción en el proceso material de la vida. de modo que su pensamiento no lleva la marca de ésta. histórico-social. ni se ocupa por consiguiente de la praxis capaz de superarlos. . «Emanzipation». la teología o el idealismo.»21 La evolución del pensamiento de Horkheimer arranca de esta ruptura sin concesiones con la metafísica. pervierte la mirada del filósofo sobre la realidad. Horkheimer. lo que Horkheimer critica. cit. al abandonar el paradigma de la filosofía de la identidad. se cree “autónomo” y desprecia por eso la mirada de las ciencias sobre el mundo. no se ve.En efecto. de transformar este mundo desgarrado y de hacer posible un futuro «en el que todos los hombres puedan tener una vida digna del hombre. de la historia real. como muy especialmente de la filosofía contemporánea. afectado realmente por el peso de la historia. de la falta de conciencia de la inserción. que constituye precisamente la injusticia. cit. Porque justamente ese momento metafísico o idealista. la teología o el idealismo constitutivos tanto de la filosofía moderna hasta Hegel.

cit. Es interesante notar que esta referencia a Weber la hace Hoorkheimer en el apartado donde critica la capitulación de la razón ante el poder de la historia en el historicismo relativista. para delimitar la posición de Horkheimer sobre la Modernidad. una crítica.historia hasta la sociología. M. 24 M. de todo pensamiento “contemplativo” que transfigure la realidad. a la “crisis religiosa” de la modernidad tematizada por Max Weber en su conocida conferencia de 1919 sobre la “ciencia como profesión”. mecanicista-positivista. de un sucedáneo de la religión perdida. en la religión de los hechos. 178. pp.. la cuestión religiosa y la cuestión de la justicia. en la inconformidad con el racionalismo «parcial». que la búsqueda desesperada de un nuevo fundamento inconmovible. p. 324s. a la recaída de la razón ilustrada. pueden proporcionar. Es importante retener esta temprana crítica a Weber porque la volveremos a encontrar. 22 M.. en una nueva religión. ya explícita y desarrollada. en definitiva de una nueva religión. radica para el joven Horkheimer no tanto. Ibid. en la Dialéctica de la Ilustración. como consecuencia. propio de la autocomprensión de las ciencias desde la segunda mitad de siglo XIX. secularizada. La raíz de esta «evasión metafísica. que pase por encima “del valle del lágrimas” y se refugie en el mundo de las esencias buscando consuelo más allá de los límites del mundo real. sino más bien en la incapacidad de la filosofía contemporánea de soportar la lúcida. p. Horkheimer. teológica o idealista». cit. en el fondo. Weber23. el rechazo. la ilustrada conciencia de la finitud del conocimiento y de su sujeto. y con el que él estaría fundamentalmente de acuerdo en esta primera parte. que encubra la injusticia dominante. Qué duda cabe que detrás de esta referencia hay una velada crítica del joven Horkheimer a una cierta capitulación del propio Weber ante el “desencantamiento del mundo” y la reducción de la razón a razón científica en cuanto “destino” de los tiempos modernos. «Einführung». 178. que pondría en cuestión más tarde Husserl con toda lucidez en su famoso trabajo sobre la Crisis de las Ciencias. por tanto. 23 13 . Horkheimer. aunque también. de «algo absolutamente válido»24.. Horkheimer. aunque sin cita explícita. y. de no ver otra salida a la «crisis religiosa» originada por el «derrumbe» de «lo creído y venerado hasta ahora»22. por «el desencantamiento del mundo» del que se hacía eco M. «Einführung». Horkheimer hace aquí referencia claramente.

28 Ibd. caminando por el contrario hacia una mayor y más rigurosa austeridad o «sobriedad metafísica». más bien. e historia del sufrimiento que origina en las mayorías.. de fenomenología para referirse a su propio pensamiento. renunciando consecuentemente incluso «al último resto de consuelo metafísico»26. descansa para el joven Horkheimer en la conciencia de su radical enraizamiento en la finitud de lo real. sino «hacerse cargo de» la realidad. Un rasgo fundamental de su pensamiento materialista que se mantendrá hasta el final. «Emanzipation». Horheimer no habla aún expresamente de materialismo. p. Se trataba. es decir. es el camino desde la teología y la metafísica a la razón históri25 M. en definitiva idealista y teológica. cit. p. en definitiva religiosa.. p. trascendente. Horkheimer. claro está. 105 (subrayado mío). Horkheimer. 142. frente a la injusticia dominante. en las víctimas de la historia. de una «fenomenología histórico-material»27. 103. 144. lejos de todo platonismo. 397.. Pero..»28 Con otras palabras. de un pensamiento que recupera el momento de verdad de la filosofía de Hegel en cuanto filosofía social y filosofía de la historia. como lo hacía su mentor Schopenhauer. cit. que es historia de la injusticia. hasta la inserción de los contenidos religiosos y morales en el proceso histórico material concreto. el pensamiento genuino.Frente a esta «evasión metafísica». sino más bien con esa tendencia de la filosofía metafísica del momento a la “evasión metafísica o teológica” frente a la realidad histórico-material. materialista y progresista. sino. «Ethik». cit. es decir. «religión” con “platonismo” (para el pueblo). de la historia real. En ningún lugar de los textos que estamos tomando en consideración identifica Horkheimer. su pensamiento está lejos de toda fenomenología metafísica u ontológica. 14 . El camino de Kant a Hegel que recorre ya en la Lección de 1925 es el camino de «la disolución de todo compromiso… con cualquier moral autoritaria. 27 Como afirma expresamente ya en su lección «Kant y Hegel” de 1925. en cuanto pensamiento que se hace cargo de la realidad. 26 M. Porque lo suyo no es encubrir ni transfigurar. curiosamente. resto de «platonismo» de la filosofía contemporánea25. p.

p. no idealista como en el propio Hegel.. cit. es decir. en Gesammelte Schriften. En una nota de su «Diario filosófico”.).. como tampoco citó a M. también del materialismo marxista. y esta perversión responde a la misma incapacidad de asumir la finitud. 278. con una nueva teología. se hace cargo de éste sin evadirse en ninguna totalidad ideal. material. Por el contrario. en la metafísica y en la «transfiguración téorica” de la realidad. El impulso que lleva a pervertir el pensamiento en sistema pervierte. pero a una dialéctica radical e insuperablemente inserta en la finitud del proceso histórico real. y que forma parte del conjunto de aforismos que aparecerían más tarde bajo el título Dämmerung (Ocaso) («Notizen zur Dämmerung». 11. a Marx y a importantes teóricos marxistas. cit. como hemos visto. sobre todo frente al peligro de una recaída en el dogmatismo. en definitiva con la injusticia y el sufrimiento que origina en las mayorías29. bajo esta denuncia de «evasión frente a la injusticia y el sufrimiento real» de seres humanos («Philosophische Tagebuch». para Horkheimer. de la injusticia y el sufrimiento que ella origina en las mayorías («Ethik». se atiene a la finitud y se niega a llenar el vacío dejado por la metafísica y la teología destronadas con una «nueva religión». p. abierta e inconclusa. una parte importante de la dialéctica materialista pervertida en dogmática. vol. de “cargar con la realidad”. muy particularmente a K. a buena parte del materialismo. No obstante. es el camino desde la metafísica y la teología a la dialéctica. perteneciente por tanto a la época de las Lecciones que estamos comentando. a una razón que. En concreto. Luckàcs. o pensamiento progresista. también de 1926. el materialismo consecuente. En definitiva. como él por entonces decía. plenamente consciente de su radical enraizamiento en el proceso histórico social. sino solo 29 Como lo denuncia en un aforismo escrito en torno a 1926. A la negación y superación de la religión no sigue en él una nueva «sacralización». por tanto a una dialéctica materialista. en efecto. metafísica o dogmática. 15 . 258ss. pp. menos situada en el poder. Weber. junto a otros grupos dogmáticos. Horkheimer incluye expresamente a “marxistas”. en una nueva religión. asuma claramente conceptos suyos.ca. Es todo un síntoma de un significativo desacuerdo de fondo. un nuevo «reencantamiento del mundo». ambos muy cercanos a la izquierda más radical. aunque afirmara lo contrario. aunque. en definitiva. ni como lo fue. Sabemos que desde inicios de los años veinte Horkheimer lee. junto a su migo Pollock. Horkheimer no cita expresamente a ninguno de ellos en estos textos. 143). Korsch y a G.

. ni es pesimista en razón de esta pérdida. cit. 143. 141s. Y esta visión la defenderá igualmente. Al optimismo de ésta no opone él un pesimismo abstracto..la crítica a toda «evasión metafísica o teológica» y «la participación en el proceso histórico real”. El genuino materialismo o pensamiento progresista no siente nostalgia por la religión perdida («por el paraíso perdido» –dirá en más de una ocasión). su pesimismo no responde a la nostalgia del paraíso perdido. como la percibía la filosofía metafísica dominante. el genuino materialismo o pensamiento progresista no necesita apoyar su praxis en ningún nuevo Absoluto. negándose siempre a cualquier justificación metafísica o teológi30 M. M. de un «mundo platónico». Por la misma razón. la denuncia que se hace cargo de ese proceso real. de la injusticia. de sus esperanzas incumplidas. Importante sobremanera en su postura es que. esa exigencia ética no desciende de ningún «reino de los valores». no solo en su etapa tardía. ya desde estos primeros pasos de su pensamiento y hasta el final del mismo. bagatelizar o justificar esa injusticia. sino claramente a la conciencia del sufrimiento real existente. de la experiencia de la injusticia. de la injusticia dominante. pp. «Ethik». sino que brota de forma espontánea del grito de la tierra. cit. es decir. sino la praxis de transformación de las relaciones existentes. «Ethik». ya desde ahora. y a su imperturbable voluntad de no encubrir. y la praxis de «transformación de las relaciones prácticas existentes» que elimine el sufrimiento y edifique un mundo como él repetía «en el que todos los hombres puedan vivir una vida digna del hombre”30. 31 16 . «como un hecho real de nuestra conciencia».. Horkheimer. como «fe en nuestra responsabilidad en esa situación»31. pp. También «Philosophisches Tagebuch». Horkheimer. ni transfigurarla con ninguna nueva sacralización. de la miseria real y del sufrimiento que origina en las víctimas. Para este pensamiento materialista progresista. cit. 250s. y sobre todo del sufrimiento irreparable de las víctimas. p.

p. en definitiva. 247. en Luckàcs. que soportan el sufrimiento. a una falta de sensibilidad hacia la injusticia y el sufrimiento que origina.. y en definitiva teológico. «Notizen zur Dämmerung». Como escribe en una anotación para los aforismos Dämmerung. “desmaterializar”. «Philosophisches Tagebuch». 17 . M. pero también –añade en aquel materialismo marxista al que ya había criticado por su querencia al dogmatismo en el fondo idealista. con las víctimas. a un cansancio del pensamiento. El genuino pensamiento progresista se caracteriza para Horkheimer –lo hemos visto por su consecuente «sobriedad metafísica y teológica». 278. que lo único que hace es encubrir precisamente su vinculación material con la realidad de la injusticia y el sufrimiento y. a toda transfiguración idealista de la misma.ca. Horkheimer. de la praxis histórica. normalmente kantiana. Horkheimer. Horkheimer defiende aquí ya con gran fuerza la «explicación materialista» de la moral. cit. por su renuncia a todo consuelo metafísico.. a un «anhelo de seguridad»32 y poder. Horkheimer sospecha ya ahora que esta «querencia teológica» responde a una debilidad fundamental. “espiritualizar” la solidaridad y la compasión hasta convertirlos en “valores eternos” por encima o de espaldas a los individuos reales. frente a la fundamentación racionalista. consiguientemente. titulada precisamente «Sobre el fundamento de la metafísica»: «¿No será que la fe en la posibilidad de la metafísica brota de la falta de amor a los hombres finitos y perecederos? ¿No será que el metafísico necesita de la referencia al más allá porque no le afecta íntimamente (nicht gefangen nimmt) el sufrimiento de los que viven en el más acá?»33 32 33 M. por ejemplo. así como frente a toda mistificación metafísica o teológica en la filosofía idealista dominante. a la falta de solidaridad y compasión reales con los que sufren. p. finitos y perecederos. cit.

encubridor. Su pensamiento se hace materialista no porque sea antiteológico. y en ese mismo sentido decididamente posteológico. de toda teoría convertida –mejor. Su fina crítica al materialismo marxista. Horkheimer ha dejado atrás toda religión o metafísica en cuanto pensamiento idealista. la crítica o negación le hizo a la vez lúcidamente sobrio frente a toda “tentación resacralizadora”. la posición política de Horkheimer es llamativamente radical. materialismo y sentido de la justicia. Ello no obstante. en cuanto pensamiento materialista de la totalidad y mistificación de la praxis histórica es muy significativa a este respecto. Por estas fechas. que se mantiene a lo largo de las diferentes respuestas a la diversidad de los retos históricos. mistificador y justificador de la injusticia y el sufrimiento reales. El “post” de su postura no implica en ningún caso una negación abstracta. por tanto. Crítica. Pero en esta constelación de «religión. de la afirmación metafísica o teológica. Y en este sentido. como he mencionado más arriba. Cambiará la realidad histórica y por tanto los retos de la misma al pensamiento: de ahí las tres etapas fundamentales en que se va a desplegar a partir del famoso Discurso Programático de 1931. que se mantendrá. en cuanto negación de toda mistificación. pervertida en sistema de totalidad e impuesta a la realidad histórica material. Su pensamiento es. ya desde ahora muestra un agudo sentido de la crítica en cuanto negación de todo dogmatismo. sino porque y en cuanto es pensamiento fini18 . sino metafísica o teología camuflada de materialismo. incluso al crítico. frente a toda recaída en una nueva religión. si bien con diferentes acentos. No sería para él genuino materialismo. dogmática. materialismo y justicia” se expresa un momento esencial un momento de verdad de su pensamiento. pues.En este punto alcanza especial intensidad aquella constelación de religión. de todo pensamiento cerrado. hasta sus últimos aforismos. Pero no por ello es un pensamiento anti-metafísico o anti-teológico. declaradamente postmetafísico.

anterior aún a las tres etapas a partir del Discurso Programático de 1931. La intuición que se anunciaba ya en las Lecciones y los textos a partir de 1926 de que la raíz del sufrimiento actual de las mayorías está en la injusta realidad social existente se explicita ahora ya abiertamente como crítica materialista a la sociedad bur19 . Esto es fundamental. Veámoslo. El criterio de discernimiento del genuino materialismo es para él.to. no abstracto y dogmático. ya desde esta primera fase de su pensamiento. la crítica más radical y acerada de Horkheimer a la decadente sociedad burguesa prefascista y es. su escrito más comprometido con la praxis revolucionaria. «Ocaso”. Del materialismo radical al duelo metafísico Los aforismos Dämmerung. desgarrado. y lo será a lo largo de toda su trayectoria. ya desde ahora. De especial relevancia porque en ellos se adelanta en esbozo el núcleo de su posterior Teoría Crítica y expresa paradigmáticamente la posición singular de Horkheimer respecto a la cuestión de la justicia. sino dialéctico: se define en relación con la historia real en la que está inmerso y con la injusticia y el sufrimiento de donde brota como protesta y negación. contienen. en efecto. es decir. Un momento de especial relevancia en esa trayectoria. Su pensamiento es materialista porque brota de la experiencia de la injusticia y del sufrimiento real de los individuos reales. sin duda. por la injusticia reinante y por el sufrimiento acumulado en ella. lo constituyen los aforismos que escribió paralelamente a las Lecciones que hemos comentado desde 1926 a 1930 y que publicó con el título de Dämmerung. finitos y perecederos. “Ocaso”: crítica de un mundo injusto. de las víctimas. con la transformación radical de esta sociedad. radicalmente inserto en la historia real y por tanto radicalmente afectado por esa historia real. El pensamiento materialista está íntimamente ligado al interés de los que soportan ese sufrimiento.

de la injusticia que les provoca «infinitos sufrimientos»34. metafísico y teológico. cit. Una sociedad. y que 34 M. soportan el peso de todo el edificio. 41. momento que brota no tanto de la mente de «los señores del pensamiento oficial» sino más bien de «la esperanza más ingenua y sensiblemente más tosca de los miserables en su desesperación»37. Esta sociedad. pp. Con todo. 90. además de generar esa situación injusta. Ibid. p. su radicalidad no impide a Horkheimer reconocer y reivindicar. 35 20 . el «momento de verdad» de ese pensamiento.. En línea ya claramente con Marx. pervertido en ideología. 171-172. sino dialécticopráctica. p. la encubre y legitima con el pensamiento de los bien situados. al mismo tiempo. Horkheimer despliega en fragmentos una radical crítica ideológica al idealismo y misticismo de la metafísica de postguerra y de la teología formalista como «pensamiento burgués» que encubre y cimenta la injusticia real existente. Pero es una sociedad que.guesa capitalista en cuanto «explotación organizada a escala mundial». en cuanto injusta sociedad de clases que excluye de la felicidad y condena a la miseria a las mayorías oprimidas que. 39. 36 Ibid.. denuncia Horkheimer.. Ocaso. se asemeja a un rascacielos cuyo sótano es «un matadero» y cuyo techo. desgarradora. Horkheimer. sin embargo. esta crítica no es en absoluto dogmática. siendo extremadamente radical. impulsada por el «sentido de la justicia»36 y por la solidaridad consciente con las mayorías dominadas que soportan el sufrimiento. en otras palabras. 37 Ibid. Por eso. «una catedral»35. p.. desgarrada por la injusticia fundamental que venía inquietando profundamente a Horkheimer desde muy joven y cuya percepción había puesto en marcha su pensamiento: la injusticia de la felicidad de unos pocos ganada a costa de la miseria y sufrimiento de las mayorías.

de una justicia diferente que la tenebrosa justicia de este mundo: «Si uno está profundamente caído. y en ello se distancia sustancialmente de Marx.. Ibid. 39 21 .es el profundo e inagotable anhelo de justicia. «materialista” en el sentido más genuino y auténtico. como venía sosteniendo Horkheimer en los escritos comentados. la genuina idea de justicia y de esperanza. pero un día. como en la propia idea de justicia. ni siquiera durante la vida de aquellos que le torturan a muerte. p. ahora como venía siendo ya en la etapa previa que he mostrado. Es la idea de justicia –escribe en otro aforismo en la que «se condensan todas las exigencias de los oprimidos»39. pero agrandada en el inagotable anhelo de una justicia plena. hundido. brota y muere con ellos40. entonces eleva. 149. 40 Cf. incondicional. que se halla en la raíz del pensamiento de la Trascendencia y constituye el momento de verdad de la religión. No hace falta que esto ocurra mientras él vive. por tanto ese momento de verdad guardado en la religión. que sería una caída en la ilusión. Lo único que sabemos. ese anhelo. no importa cuándo.»38 Esta es para Horkheimer. una consecuente «sobriedad metafísica». es que ese sueño. todo esto quedará reparado. p.. como una ilusión liberadora.. ese anhelo infinito de justicia. Ahora bien. en cuanto grito de seres finitos y perecederos. la idea de que vendrá uno que está en la luz y le permitirá de nuevo conocer la verdad y la justicia. la humanidad perdería un decisivo impulso crítico y emancipador hacia otro mundo posible: 38 Ibid. El materialismo radical profesa. no se puede perder. Ibid. p. frente a la injusticia de este mundo. Si eso sucediera. añade con todo. 100. 173. ingenua y tosca. No hay para el materialista Horkheimer paso a la afirmación. expuesto a una eternidad de tormentos que los demás hombres le infligen.

. 51. sería capaz de evitarla43. La idea de justicia –afirma Horkheimer siempre es subversiva frente a la realidad dominante. Ello no obstante. p. 44 Cf.. 42 22 . que podía terminar propiciando el triunfo del nacionalsocialismo. en tal situación de gravedad. «la realización del socialismo» se convirtió para él. la «praxis proletaria».. porque la humanidad que de él emerja no podrá ayudar ya a aquellos que quedaron en 41 Ibid. raíz del sufrimiento. era especialmente inquietante y peligrosa. finitos y perecederos. profundamente injusta. Ibid. también la urgente praxis revolucionaria. cuestiona y subvierte la injusticia dominante. «con la realización de la justicia desaparece el derecho»42 y se abre el futuro a una realidad más justa y luminosa. Ibid. está «comprometido de antemano. esa idea. su materialismo radical. y de que sólo «una praxis revolucionaria». pp. frente al «derecho positivo». en la opción moral de la que dependía el futuro de la humanidad44.«La idea de una justicia incondicionada frente a la justicia terrenal –escribe en un aforismo.está contenida en la fe en la resurrección de los muertos y en el juicio final. su profunda conciencia de la finitud le llevaba a tomarse absolutamente en serio la pregunta por el fin de la injusticia y el sufrimiento de los individuos concretos.»41 Ese impulso. más allá de la oscuridad de la finitud? El materialista radical –responde sabe que todo camino. Por eso. 82. De hecho. Si al mismo tiempo que este mito se rechazara aquella idea. p. p. Ibid. 100. se privaría a la humanidad de un pensamiento progresista. Pero en las fechas en las que escribe estos aforismos (1926-1930) Horkheimer estaba ya convencido de la amenaza de que la realidad dominante. ¿Hay un camino –se pregunta que conduzca más allá de la injusticia y del sufrimiento reales. 43 Cf. 55-57.. y mantiene abierto el futuro a la esperanza incumplida de sus sujetos dañados y vencidos.

y precisamente él. con las víctimas de la historia. una obra que apostaba. en donde guarda la memoria de la esperanza incumplida de las víctimas. Benjamin. Queda patente cómo aquella constelación singular de religión. que diría el propio Benjamin. p. bajo el oscuro signo de la resignación. 149. Una nota de pesimismo metafísico que no está. materialismo y pasión por la justicia. por las víctimas del progreso. Se trata. que diría Walter Benjamín y tras él Th. El origen del drama barroco alemán. con «los que carecen de esperanza». que cierran esta primera etapa y adelantan en fragmento su evolución posterior. sino. que el joven Horkheimer contribuyera. que descubrimos en los orígenes mismos del pensamiento de Horkheimer. idéntico objetivo: hacerse cargo de la injusticia y el sufri45 46 Ibid. por lo que no se abre paso en la historia. lo mismo que en Adorno. que brota en él de corrientes cristalinas y profundas. donde su pensamiento terminará cruzándose con el de Adorno y con el de W. 170. en 1925. por lo finito y perecedero. en este sentido. sino bajo el signo luminoso de la solidaridad radical con la esperanza incumplida de «los que quedan en la cuneta». de una dinámica que no obedece en modo alguno al abandono resignado de la exigencia de justicia. por los que soportan la injusticia y el sufrimiento.»45 Por eso. como asistente del profesor Hans Cornelius. p. todo lo contrario. No por casualidad es en esa singular constelación. aunque desde perspectivas y con lenguajes diferentes. de duelo metafísico. a la fidelidad a un genuino “sentido de la justicia”. pues.su cuneta. sigue presente como impulso y horizonte del mismo en estos aforismos. justamente. Adorno... por tanto. Y. lleva en sí una nota inconfundible de «tristeza»46. por “lo que carece de esperanza”. también el materialismo radical. el pensamiento perseguía en ambos. Resulta altamente irónico. W. Ibid. al rechazo de la tesis de habilitación de Benjamin. como su propio pensamiento. 23 .

de 1931 avanza sobre el sufrimiento y la miseria de los individuos. tal vez el primero. en Historia. Realizar la justicia – reconciliar la historia de sufrimiento: Anhelo. 24 . siempre la experiencia de la historia de sufrimiento. aunque con acentos distintos. El punto de partida y el impulso que lleva a ese despliegue es. es que el marco en el que el pensamiento de Horkheimer se va a desplegar a partir de 1931 en sus diferentes fases es la visión de la historia como historia de sufrimiento: «El camino de la historia –escribe en Comienzos de la filosofía burguesa de la historia47. así como la experiencia del sufrimiento de la finitud. Para cerrar esta presentación. Madrid 1982. incumplidos. en el horizonte de esa constelación. praxis. el impulso básico que llevará a su despliegue en las distintas fases de su configuración en correspondencia con los interrogantes y desafíos de cada situación histórica. Y ello vale. del malum metaphysicum. de la injusticia que lo origina. por tanto de esperanzas y anhelos truncados. duelo y memoria Uno de esos motivos. 68. materialismo y justicia que hemos descubierto en su pensamiento naciente es un filón constitutivo del mismo. «Los comienzos de la filosofía burguesa de la historia». es como el hilo rojo. Como le expresaba Adorno a Horkheimer en la citada carta de 1935: es la intención de «salvar lo que carece de esperanza». Horkheimer. Alianza. adquiere el proyecto de Horkheimer todo su sentido. del malum physicum. que confiere a la primera toda su 47 M.miento y hacer justicia a los que cargan con ellos. metafísica y escepticismo. se expresa de forma clarividente el sentido y el alcance de la cuestión de la justicia en su pensamiento.» Solo en el marco de esta visión de la historia como historia de sufrimiento. en efecto. Pienso que esa singular constelación de religión. y como anunciaba al principio. p. para las tres etapas de su despliegue. hago en un último apartado referencia a tres motivos de esas fases en los que.

62. vol. en la tercera. Frankfurt 1988. Fischer.M. p. 25 . el «anhelo de lo totalmente Otro» o. cit. Fue esa permanente e inagotable exigencia de justicia la que impulsó a su pensamiento a desplegarse como un «único juicio existencial desplegado»48. 1988. Como tampoco supuso una fractura en sí mismo –en contra de la interpretación prácticamente generalizada que se hizo de ello cuando en la tercera y última fase Horkheimer se atrevió también a reivindicar. p. Ver también pp. vol. por ejemplo. Y otros muchos lugares. Barcelona 2000. p. víctimas de la historia. p. de su cáscara religiosa49. en Gesammelte Schriften. 86s. 99. como se expresaba preferentemente. 207. en contra de la injusticia dominante.. Horkheimer. despojado. Frankfurt a. el citado «Los comienzos…». para escándalo de muchos. 4. 173. Y el pensamiento de Horkheimer se sabe en todas sus fases estrechamente vinculado a esa permanente e inagotable exigencia de justicia y heredero de las tradiciones en las que fue acogida. en cuanto anhelo de justicia universal consumada. 169. como «dialéctica de la Ilustración» en contra de la lógica de la dominación. 326. Teoría tradicional y teoría crítica. incondicional. «el anhelo de justicia consumada»50. en la primera etapa. Horkheimer. Anhelo de justicia. reconocida y custodiada. concretamente de la idea de Dios ligada estrechamente a la idea de la resurrección de los muertos y el juicio final. el clamor de innumerables generaciones de oprimidos y excluidos.. por eso. De esa doble experiencia ha brotado a lo largo de la historia el anhelo de justicia y el sueño truncado de felicidad de todos los sujetos que las han soportado.radicalidad y seriedad. p. y como crítica de la sociedad administrada en contra de la razón banal positivista. como la religión. 49 Ver. en Gesammelte Schriften. las utopías. de extraño que en la primera etapa más radicalmente crítica y materialista reivindique una vez más expresamente el momento de verdad de la religión. eso sí. 3. en la segunda. ibd. Paidós. como Teoría Crítica. «Gedanke zur Religión». Porque ello no implicaba 48 M. «Zu Theodor Haeckers Der Christ und die Geschichte». como: «Zu Bergsons Metaphysik der Zeit» (1934). 50 M. Fischer. Nada tiene. pp. 247. 194.

pp. sino un intento serio y consciente de resistir al. Madrid 1994) y Crítica de la razón instrumental (Trotta. imparable proceso de instrumentalización y positivización del pensamiento. sino de la coherente fidelidad al impulso originario de su pensamiento: el anhelo de justicia. Es la inquietante “dialéctica de la religión” en la que sucumbe su momento de verdad. 23ss. 52 Es el sentido y el objetivo de sus obras Dialéctica de la Ilustración (Trotta. como crítica de aquella lógica de la dominación52 que pervierte radicalmente el sentido de todo cuanto toca: ya sea la religión. a partir de la segunda etapa. es decir. obedeciendo a esa lógica de la dominación y no a su impulso originario del anhelo infinito de justicia universal consumada. Como ya en las Lecciones de los años 20 y en los aforismos Dämmerung. de aquella filosofía que funcionan de hecho como encubrimiento y legitimación de la injusta realidad existente. con la consiguiente disolución de su densidad utópica y subversiva precisamente en cuanto incondicional exigencia de justicia en solidaridad con los caídos y olvidados en las cunetas de la historia. se pervierte también en ideología del poder para sarcasmo de las víctimas de la historia que habían cifrado en ella sus esperanzas. como ideología51. Esa evolución no fue fruto de la resignación. fundamentalmente como crítica de aquel pensamiento. Que ello es así lo corrobora el segundo motivo al que quiero hacer referencia por su relevancia para la idea de justicia en Horkheimer. Madrid 2002). ya citado.en absoluto un abandono de su impulso crítico materialista y un retorno resignado a la religión afirmativa. en la primera etapa. de aquellas teorías. O bien. en Teoría tradicional y teoría crítica. para él. la «religión en el buen sentido»: 51 Ese es el sentido de su “teoría crítica” frente a la dominante “teoría tradicional”. 26 . Y aquí cobra especial relevancia la coherente e implacable crítica de Horkheimer en la segunda y tercera etapa a la religión en la medida en que. Ver su trabajo programático de 1937. que he presentado. ya el pensamiento o la cultura en general. el pensamiento de Horkheimer se despliega.

«el inextinguible impulso. Horkheimer.. De ahí la crítica implacable. se trata en efecto de una dialéctica profundamente inquietante: con esa perversión «desaparece del mundo justamente aquello que debería conservarse por medio de él (del judaísmo)»56. 235 54 27 . Horkheimer. 55 M. universal y consumada.. en ibid. cit.. «Sueño liquidado». pp. 227. Horkheimer. Aún cuando esta “dialéctica de la religión” fuera inevitable –añade bien consciente. con la institución del Estado de Israel y el nacionalismo judío55. p. a esa perversión de la verdad de la religión. universal e incondicionada. 56 M.»53 Desgracia –anota Horkheimer que sobrevino a Jesús de Nazaret con la conversión del cristianismo en religión54. en el que se expresa la esperanza incumplida de las víctimas de la historia a “un mañana mejor”. en Anhelo de justicia. 238-9. M. Como ya en los aforismos Dämmerung. que se rompa la maldición y se abra paso la justicia. p. Horkheimer.. 226. sostenido contra la realidad existente. Anhelo de justicia. pero también al «sueño del mesías. p. «Jesús». unida a la conciencia materialista de la radical finitud de los seres humanos. Y es la misma fidelidad coherente e inconfundible a esa verdad. la que determina la posición del pensamiento de Horkheimer con respecto a la praxis histórica y a la posibilidad de una reconciliación consumada de la historia de sufrimiento. cit. lleva al pensamiento de Horkheimer. «Estado de Israel». también en la última etapa. a «rastrear incluso la más mínima posibilidad o esperanza para los hombres en la inma53 M. en ibid. la fidelidad consecuente a ese momento de verdad del anhelo y la exigencia de justicia. por una parte. del amanecer de la justicia sobre la tierra». Es el tercer motivo al que quiero referirme para terminar. al inextinguible anhelo de justicia plena. no solo en las primeras. de que ésta debe cambiar. a saber: el inextinguible anhelo de justicia plena.

y por tanto a aferrarse a toda posibilidad de transformación de la injusticia presente. en la absolutización de cualquier meta conseguida como si fuera el final de la dialéctica y la reconciliación definitiva de la injusticia y de la historia de sufrimiento. Horkheimer. en Materialismo. pues. Sólo ellos –sostiene Horkheimer pueden ser «el lugar en que quede conservada la injusticia padecida»60. al mismo tiempo. ¿Qué queda. 215 58 M. Porque –aclara lúcidamente «si la contradicción». la dialéctica no es un juego de cuyo final estuviera seguro. es algo absolutamente serio. vol. al pensamiento radical materialista impulsado por aquel inextinguible anhelo de justicia? No le queda más que el duelo metafísico y la memoria. pero también de Marx. Tecnos. en Gesammelte Schriften. esta conciencia de la finitud. «Anotación sobre la dialéctica». Los sufrimientos de las pasadas generaciones no hallan ninguna compensación. es decir.»59 El anhelo de justicia plena. cit. universal y consumada no mira al propio sujeto sino «a los otros». 59 M. Horkheimer. 69. Horkheimer. «Materialismo y metafísica» (1933). y no apunta solo al futuro sino también al pasado. es decir. cit. metafísica y moral. con una nota distintiva: su persistencia 57 M. Horkheimer.. Madrid 1999. Y aquí vuelve a encontrarse su pensamiento con el de Adorno y Benjamin. a la esperanza incumplida de las víctimas. «Zu Bergsons Metaphysik der Zeit». 28 . 3. le preserva de caer en la “idolatría”. Solo ellos mantienen vivo el inagotable anhelo de justicia consumada. pp. a las víctimas”. «no es reconciliada».nencia»57. Para Horkheimer. y bien pronto no puede ser reparada. «Zum Rationalismusstreit in der gegenwärtigen Philosophie». p. entonces sabemos que «todo el esfuerzo del pensamiento habrá sido inútil. 60 M. 248.. p. 224-5. Pero. p. a diferencia de Hegel. Tal vez.. cit. unida a aquella fidelidad al anhelo o exigencia de justicia. en Anhelo de justicia. la historia de sufrimiento. a las esperanzas incumplidas y definitivamente truncadas.»58 Y todo apunta a que ese «final feliz» es un sueño imposible: «La injusticia pasada –recuerda con fuerza Horkheimer.

). sino la radical fidelidad al anhelo truncado de justicia. y por tanto la esperanza. una vez más. Estudios y textos. no la adhesión a un materialismo frío y dogmático. Fraijó (ed. 29 . Religión en la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt».en el materialismo radical. que reconcilie la historia de sufrimiento y lleve a cumplimiento las esperanzas incumplidas de las víctimas de la historia. pp. por el anhelo de una justicia plena. por la “pasión de la justicia”. de principio a fin. a mi modo de ver. 624s. Madrid 1994. La referencia a estos tres motivos debiera ser suficiente para mostrar hasta qué punto el pensamiento de Horkheimer está atravesado. Filosofía de la religión. en M. como puso de relieve su bien conocido desacuerdo con la postura de Benjamin respecto a la capacidad de la memoria de mantener abierta la historia. Trotta. incondicional. Y la razón de su desacuerdo. 61 Ver mi exposición «La esperanza incumplida de las víctimas. es. a las esperanzas incumplidas de las víctimas de la historia61.