CAPITULO V

CONCLUSIONES

1. El autor de la profecía concerniente a una promesa de regeneración para el
pueblo de Dios encontrada en Isaías 65, por las evidencias internas y externas
del libro, es el único y real Isaías histórico, quien vivió aproximadamente entre
los años 740-686 a.C., en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de
Judá.
2. La perícopa de estudio, que constituye una unidad clara de pensamiento, está
correctamente delimitada y fundamentada en Isaías 65:13-25. La razón está
dada por la idea continua y precisa que se maneja en este pasaje, y por la
evidencia masorética de aceptarla como tal.
3. La interpretación teológica correcta de la perícopa de Isaías 65:13-25 es la
historicista, que la entiende como una profecía que apunta a eventos
cronológicamente ubicados en los tres diferentes tiempos: pasado, presente y
futuro. En primer lugar, la profecía, que era condicional, iba destinada al
pueblo fiel de Dios en el pasado. Como no cumplieron con las condiciones de
obediencia y fidelidad a la cual estaban llamados, la profecía no se cumplió en
ellos. En segundo lugar, la profecía está destinada para el creyente hoy. De
igual manera las condiciones están dadas, mas los detalles de la profecía no se
cumplen para estos receptores en su totalidad, como sí lo eran para el pueblo
del pasado. Finalmente, la profecía está destinada al pueblo del futuro,
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del último tiempo, que sea fiel a Dios. Que cuando se cumpla la renovación total
indicada en Apocalipsis 20-22, gozarán de la plenitud de la promesa, con las
modificaciones de perfección y eternidad que se especifican en este pasaje, y la
bendición nunca será quitada.
4. La explicación semántica de la segunda parte del verso 20 de Isaías 65, puede
darse de dos formas: Por un lado, la frase “joven hijo de cien año morirá, y
pecador hijo de cien año será maldito”, significa que el joven llegaría a una vida
larga y plena que se relacionaría con los cien años, número redondo que indicaría
longevidad, teniendo en cuenta que el promedio de vida para los receptores de
esta promesa era mucho más inferior. Y que el pecador (anciano) aunque llegase a
esta edad plena, sería considerado maldito, por su forma de actuar. Por otro lado,
la otra forma de interpretarlo arguye que el significado es que los jóvenes pasarían
la edad de los cien años sin ningún problema, y podrían llegar a vivir hasta mil
años, como los árboles, de tal manera que la edad de cien años se consideraría
simplemente como una etapa entre la juventud o niñez y la adultez. Así, el que
muriera a los cien años sería considerado joven. Y que el pecador (anciano),
recibiría su maldición, al demostrarse que como no había pasado de los cien años,
habría muerto por su rebeldía, que lo habría hecho envejecer rápido y de esta
misma forma morir.