Reseña de Visibilizar el silencio.

El libro Visibilizar el silencio. Ensayos sobre el feminicidio en Nuestra América
se compone de 12 ensayos divididos en tres secciones: Artes y medios de
comunicación, Violencia hacia las mujeres, y Ciudad Juárez, el principio de la
negación. La pertinencia que el texto adquiere no estriba sólo en el tema
abordado, lastimosamente vigente; además, los ensayos son producto de un
curso de asignatura optativa desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM.
La noción corriente sobre el lugar que ocupan las y los estudiantes en la
producción científica es clara: la incapacidad por falta de conocimientos y
hasta por falta de méritos. Desde este punto de vista, el libro de marras está
fuera de lugar. Sin embargo, no se trata de una curiosidad ni mucho menos de
una ocurrencia. Si el argumento para que el estudiantado no pueda participar
de la producción intelectual es la falta de conocimientos, de metodología, ya no
digamos de pertinencia en lo que tiene que expresar, la forma en que tales
argumentos se refutan es realizando un trabajo serio y riguroso.
Y es de esta forma en que están escritos los ensayos de esta compilación.
Todos los ensayos cuentan con un sustento teórico de excelente manufactura,
a partir del cual abordan la temática específica que tratan y, por ello, resulta
clara la plataforma de discusión con el texto. Así, los dos ensayos que analizan
la obra de la artista visual guatemalteca Regina José Galindo no se agotan en la
reflexión sobre el performance como medio para visibilizar la violencia de
género; también ofrecen claves genealógicas del término feminicidio, por
ejemplo, que amplían el horizonte de la reflexión.
En el ensayo “¿Quién hablará por ellas? El tratamiento de los feminicidios en
los medios de comunicación (2012-2014)”, Zitlali Cruz elabora un análisis de la
cobertura de los medios masivos de información sobre los feminicidios en
distintas entidades del país, haciendo patente que tanto la comunicación visual
como la escrita de los crímenes, así como su lugar en el corpus mediático,
siendo tratados preferentemente en la sección de nota roja, mantienen oculta
la naturaleza social del problema, evidenciando además la anulación de la voz
de las víctimas.
Esto mismo evidencia Norma Aracely Manuel en su ensayo “Un asesino
diferente: el mito del varón en la nota roja”, quien a partir de cuatro casos
paradigmáticos y los discursos emanados de la nota roja entre los años
cuarenta y setenta del siglo pasado deconstruye el mito del varón asesino.
Por su parte, en la sección Violencias hacia las mujeres, Karina Palillero hurga
en las estructuras cotidianas de esta violencia entendida como fenómeno
socio-cultural, ofreciendo desde su análisis algunas propuestas para

como su adaptación del cuento “El dinosaurio” de Augusto Monterroso. Problematizaciones sobre la violencia que concierne a mujeres y varones”.combatirla. psicológicas y estéticas a considerar. La riqueza conceptual del libro se muestra una vez más en el artículo de José Daniel Pineda. En un interesante giro analítico. El acervo disciplinario del texto se beneficia con el artículo de Omar Escutia. Su contundente aseveración de que “El reino de Dios es un estilo de vida” tiene implicaciones éticas. Así. Martha Alicia González reflexiona sobre el feminicidio desde la teología en su artículo “Feminicidios en Nuestra América. y extendiéndolo a la noción de discipulado. pedagógicas. la autora abre una línea de discusión con la que no es común dialogar desde ámbitos académicos. Luis Enrique Córdova analiza el concepto de género en su artículo “El género y la violencia en contra de las mujeres”. “Notas para la construcción de la dimensión pedagógica del feminicidio”. lo que a su vez posibilita la naturalización de la violencia de género. mediante el cual muestra algunos ejemplos de la naturalización de los roles de género que a su vez naturalizan una relación entre varones y mujeres claramente injusta. Centrando su estudio en la educación. que nos lleva a reflexionar sobre la noción del género estandarizada como binaria. “La cultura de la violencia contra las mujeres” En esta misma sección. en sus “Reflexiones para romper el silencio y visibilizar la realidad de Nuestra América…”. a partir de lo cual se ensancha el campo de opresión directa del patriarcado a los sujetos que rebasan el binarismo sexual. como la escuela o la religión. enlaza el análisis del feminicidio a los conceptos de poder y patriarcado para mirar formas institucionales. Ixchel Uribe. desde una peculiar perspectiva psicológica plantea un origen de la misoginia que pone en cuestión el concepto de género para incluir entre las potenciales víctimas del feminicidio a las mujeres transexuales. Sandra Fajardo “Una mirada a la frontera norte” Julia Martucci “Cuerpos sexuados desechables e invisibles” . donde germinan estereotipos de las mujeres que posibilitan este execrable fenómeno. cuyo título expresa el fértil campo en que se desarrolla y la importancia de una investigación desde la dimensión pedagógica urgente y necesaria para encontrar las vías para detener este fenómeno. “Los asesinatos de mujeres transexuales también son feminicidios”.