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Valles Pasiegos (Cantabria)

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a vida pasiega ha estado tradicionalmente ligada a la ganadería. Los verdes pastizales y la extensión de sus praderías, hicieron de esta comarca un lugar ideal para criar su raza autóctona, la ‘vaca pasiega’. Estos ejemplares, se adaptan perfectamente a las rígidas condiciones de la zona; de cuerpo y cabeza pequeña, cornamenta fina y

pelo rojizo, la vaca pasiega es la principal protagonista de una de las singularidades más ancestrales de estas tierras, la práctica de la trashumancia. La singularidad pasiega también se manifiesta en otros aspectos como los útiles de trabajo. Fiel exponente de ello es el cuévano, gran cesto de varas de avellano que los lugareños usaban para

Los verdes pastizales y la extensión de sus praderías, hicieron de esta comarca un lugar ideal para criar su raza autóctona, la ‘vaca pasiega’

casi todo, desde acarrear la hierba o leña hasta llevar la compra, los enseres de la muda o los niños pequeños. Tampoco podemos obviar el peculiar ‘palancu’, especie de pértiga con la que se practica el salto pasiego. Una modalidad deportiva autóctona que, en el pasado, servía a los pasiegos para trasladarse a gran velocidad entre las rocas, vadear ríos o 47

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arroyos o saltar vallados de los prados. Actualmente, el salto pasiego se realiza sólo en acontecimientos festivos. Todas estas peculiaridades etnográficas de la comarca son las protagonistas del Museo de las Tres Villas Pasiegas, situado en la Vega de Pas. En este lugar se pueden conocer de primera mano algunas de las más arraigadas costumbres pasiegas y los ancestrales útiles que usaban los pasiegos. El museo se encuentra instalado en un edificio del siglo XVIII, antigua ermita que estaba dedicada a San Antonio. Simulando una típica cabaña pasiega, este museo alberga los típicos útiles para la siega y recolección, estabulación, carpin-

tería, herraje o transformación láctea.Asimismo, en su interior, encontramos una auténtica cocina pasiega de 1789, y junto a ella se exponen distintos objetos en vitrinas que representan escenas de la vi-

da de los pasiegos: historia, traje típico, ocupaciones lúdicas, manuscritos y fotografías.Y es que, el verdadero encanto del museo reside en todos estos objetos, ya que fueron donados amablemente por

Las rutas permiten disfrutar de elementos naturales como el río Miera y sus afluentes

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En el museo encontramos en su interior una auténtica cocina pasiega de 1789

los vecinos de la zona tras un largo cuidadoso proceso de restauración. Otro de los enclaves ideales para entender las costumbres pasiegas es el Museo de las Amas de Cría Pasiegas, en la localidad de Valvanuz, ubicado en la ‘Casa de la Beata’. En este lugar se encuentran más de 300 fotografías de amas de crías pasiegas, un fondo documental que además de tener un gran valor histórico tiene un gran valor sentimental. El museo cuenta con otras piezas características de las amas de cría, como reproducciones de trajes, pendientes, collares o alfileres.

LAS trES VILLAS PASIEGAS

Vega de Pas, San Pedro de Romeral y San Roque de Río Miera forman las tres llamadas villas pasiegas. Se trata de las localidades más importantes de la comarca. La primera de ellas, Vega de Pas alberga hallazgos arqueológicos de gran valor como la ‘Piedra de Bustefrades’. Es un hito de gran altura de antigüedad desconocida. Vega de Pas es un municipio lleno de misterios arqueológicos: además de la famosa piedra, en los altos de La Braguía encontraremos una estructura de piedra circular de las que no se ha revelado su utilidad.

San Pedro de Romeral es otro de los municipios que invitan a mirar al pasado, a sus gentes, su folclore y su cultura. Las manifestaciones arqueológicas aquí también están latentes en el mojón de Estremedillo, que en una de sus caras se observa un dibujo tallado en piedra, representando un antropomorfo cruciforme con bifurcación inferior. No se conoce la antigüedad de esta pieza, sin embargo ya se tenía constancia de ella en 1689. Se trata de un gran icono arqueológico de incalculable valor. También en esta localidad tendremos la oportunidad de admirar el conocido Lastrón de El Coterón. Es una piedra montada sobre otras dos, constituyendo el techo de una pequeña construcción que tiene aspecto de estructura artificial. Por último, San Roque de Río Miera es otra de las villas más importantes de la comarca pasiega. Allí encontraremos una de las construcciones civiles más curiosas de España, un resbaladero de troncos. Construido por un ingeniero austriaco en 1791, y localizado junto al portillo de Lunada. Esta infraestructura se utilizaba para acelerar el transporte de troncos procedentes de La Rioja y Burgos a los Astilleros de Guarnizo y la Fábrica de Cañones de la Cavada. El conjunto se completa con el edificio neoclásico ‘Casa del Rey’, también conocida como ‘Casa de la Pila’, que era el lugar de servicio para los trabajadores del resbaladero y hacía las veces de almacén.

En San Roque de Río Miera también tendremos la oportunidad de ver uno de los mejores ejemplos de valle glaciar de la región. Increíbles formas derivadas de la abrasión configuran este espectacular paisaje desde el pueblo de La Concha al Portillo de Lunada.
GrAn DESConoCIDA

La cueva del Castillo, descubierta en 1903, alberga pinturas con un margen de 6.000 años entre las primeras y las últimas figuras

Esta comarca, pese a que guarda innumerables enclaves dignos de visitar, es una de las grandes desconocidas de la zona. Sus tres cuencas fluviales, la del Pas, el Miera y el Pisueña, configuran un paisaje natural de lo más singular, del que podremos disfrutar atravesando los verdes senderos y recorriendo los caminos rurales. Los Valles Pasiegos ofrecen una gran cantidad de rutas que nos muestran este patrimonio natural, así como cultural, histórico o gastronómico. Unos caminos en el que además de estas verdes praderías nos encontramos con un arbolado de avellanos, fresnos y robles pedunculados o cajigas. Las rutas permiten disfrutar de elementos na-

turales como el río Miera y sus afluentes; manchas de bosque autóctono caducifolio; cantiles modelados kársticos característicos de la zona oeste de San Roque; vallejos labrados en areniscas por los afluentes del Miera; fauna y flora de la zona, típicamente cántabras. Cada uno de los Valles Pasiegos, si por algo se caracterizan es por su completa singularidad. Pese a estar cercanos, parece que nos adentramos en paisajes radicalmente distintos. El primero de ellos es el Valle del Pisueña, cuyo paisaje responde al de la montaña at-

El Gran Hotel Balneario d e Puente Viesgo, es el lugar ideal para descansar y para dedicar un poco de tiempo a mejorar nuestro estado físico y mental

lántica. Un cordal montañoso de cierta relevancia muestra sus relieves alomados vertebrados por el río. Se trata de un paisaje que sorprende por lo atípico de su fauna. Si esperamos encontrar a nuestro paso especies rurales como las vacas o los caballos, nos sorprenderán animales exóticos como los tigres, elefantes o rinocerontes del Parque de la Naturaleza de Cabárceno. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno sigue siendo el destino ideal para vivir una “aventura”. En sus 750 hectáreas, conviven más de 80 especies animales de los cinco continentes en semilibertad y en un espacio muy aproximado a su hábitat habitual. Camellos, osos, tigres, canguros, antílopes, bisontes, búfalos, cebras, avestruces, monos, leones, elefantes… En un solo día se puede visitar todo el parque e incluso asistir a la actuación de las aves rapaces, que tiene lugar en el parque a medio día y a media tarde. En cuanto al patrimonio arquitectónico de la zona, sobresalen con luz propia dos edificios: la Colegiata Románica de 51

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Santa Cruz, en Castañeda, y el Palacio Barroco de Soñanes, en Villacarriedo.
EL GLACIAr MÁS SInGULAr DE EUroPA

Por su parte, el Valle del Miera es el más agreste de todos. Dejamos a un paso las lomas y la suavidad del Pisueña para llegar a este enérgico y caprichoso paisaje, que dibuja múltiples formas de karstificación sobre el dominante sustrato calcáreo. En este paisaje glaciar son perceptibles los circos, las morrenas y la forma en artesa del va-

lle. Lo más curioso de esta formación es que este glaciar estaba ubicado en las cotas más bajas de toda Europa meridional, a unos quinientos metros de altitud. Por último, el Valle del Pas es un paisaje típicamente montañés, un relieve enérgico y una naturaleza generosa configuran este espectáculo de inigualable hermosura. Es curioso en este valle la intervención de la mano del hombre, que ha convertido los llanos en grandes extensiones de prados y pastizales que crean un aspecto aterciopelado.

Un VIAJE HACIA EL PASADo

Parece que el tiempo se ha detenido en estos parajes de infinita belleza. La gente sencilla de estos lugares acompaña a la pervivencia de la cultura, el folclore y la tradición de Cantabria. La comarca de los Valles Pasiegos configura en este marco de inigualable retiro, un turismo de calidad, descanso y tranquilidad. Sin embargo, lejos de pensar que éste es un lugar desierto de oferta lúdica, la comarca de los Valles Pasiegos ofrece muchísimas posibilidades para el ocio. Los amantes de la pesca pueden practicar su deporte favorito echando el anzuelo a los salmones de los cotos del Pas. Para los que deseen descansar no tienen más que acercarse a una de las más atractivas ofertas de relax de la región, el Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo. Sobresale en esta oferta también la riqueza del patrimonio histórico. Podremos recorrer los Valles Pasiegos desde la Prehistoria hasta nuestros días. Son destacadas en estos lugares las cuevas prehistóricas del Monte Castillo. Ubicadas en la localidad cántabra de Puente Viesgo, se concentran un importante número de cuevas como la del Castillo, la Pasiega, las Chimeneas o las Monedas, que aportan innumerables vestigios del hombre prehistórico de alto valor histórico y artístico. La cueva del Castillo, descubierta en 1903, ofreció la primera y más clara secuencia de un asentamiento humano desde el Paleolítico hasta la época histórica. En ella se pueden observar sedimentos de distintos periodos prehistóricos y en su interior sus habitantes dejaron huellas de lo que se supone sus manifestaciones místicas y religiosas. La cueva del Castillo alberga pinturas con un margen de 6.000

Los Valles Pasiegos ofrecen una gran cantidad de rutas que nos muestran este patrimonio natural, así como cultural, histórico o gastronómico
años entre las primeras y las últimas figuras. Las representaciones, colorido y técnicas utilizadas son muy variadas. Las más representativas son los signos abstractos de puntuaciones y las manos en positivo y negativo. La cueva de la Pasiega, situada a escasa distancia, posee una importante acumulación de animales pintados y signos, realizados en varias técnicas y estilos. Las Chimeneas, perteneciente al mismo grupo, contiene pinturas en negro y grabados en arcilla y muchas de ellas representan animales con un estilo muy expresivo. Las Monedas, la cuarta cueva situada en el monte Castillo, es la más espectacular por las formaciones geológicas y el colorido natural de sus cascadas estalactíticas. Sus pinturas, realizadas en

negro y con pocas indicaciones de volumen, son más monótonas y concentradas que las del resto de las cuevas, aunque no por eso menos interesantes.
ÚnICo PArA EL rELAX

Junto a la cuenca del río Pas encontramos otro de los grandes atractivos de esta comarca: su riqueza termal, que se materializa en dos balnearios que ofrecen toda la tradición de las aguas minero-medicinales de los manantiales de los que se nutren. El Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo, uno de los más conocidos a nivel nacional, está situado en la localidad del mismo nombre. Es el lugar ideal para descansar y para dedicar un poco de tiempo a mejorar nuestro estado físico y mental. Las propuestas del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo incluyen un paisaje y un entorno natural únicos, así como una gastronomía de primer nivel en su restaurante. Pero la riqueza termal de estas tierras también está presente en el pueblo de Alceda, donde hace algunos años se rehabilitó el antiguo balneario y hoy es un acogedor establecimiento de 34 habitaciones y una amplia carta de servicios

termales, se trata de el Balneario Parque de Alceda, que también cuenta con una atractiva oferta gastronómica en su restaurante Las Ardillas. Ambos se encuentran en plena naturaleza y conservan la tranquilidad y la esencia de estos pueblos.

rUtA DE LoS SoBAoS Y LAS QUESADAS PASIEGAS
Los ricos pastos de los intrincados Valles Pasiegos, donde se alimenta a la raza bovina propia de la zona: la vaca pasiega, han conseguido una leche de altísimo contenido graso, cuyos derivados, fundamentalmente la mantequilla, son la base para la elaboración de los productos más conocidos de la comarca: la quesada y los sobaos pasiegos. Para degustar los mejores sobaos y quesadas de Cantabria, debemos comenzar la ruta en Ontaneda, una de las puertas de entrada a los valles del Pas, y desde allí seguir hasta la Vega de Pas, una de las cunas de estos deliciosos y típicos dulces.

En San Roque de Río Miera también tendremos la oportunidad de ver uno de los mejores ejemplos de valle glaciar de la región

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