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TING

López Domínguez, Ignacio
La calificación crediticia o rating es el establecimiento de la solvencia de una entidad para
determinadas emisiones de deuda o acceso al crédito, e incluso una calificación global
sobre la solvencia de una empresa pública o privada, de organismos, Administraciones
públicas y hasta Estados.
Lo que se pretende mediante la calificación es proporcionar un indicador de la probabilidad
de pago en la fecha prevista, tanto del principal como de los intereses, por parte del emisor
de deuda.
El rating no significa una recomendación para mantener o vender un título, puesto que no
tiene nada que ver con la evolución del precio, que varía por otros factores como puede
ser el tipo de interés, simplemente se está indicando la seguridad en el pago de la deuda.
Son objeto de calificación, como hemos señalado, tanto el emisor de deuda en cuanto a
institución, como la propia deuda emitida.
Las calificaciones de rating suelen distinguirse mediante unas siglas de letras o de letras y
números, diferenciándose según sean para deudas a corto o largo plazo, considerando
como corto plazo, normalmente, las operaciones con vencimiento hasta un año, y a largo
plazo las que exceden del año, si bien las calificaciones tienen una vigencia que para el
largo plazo no suele superar los diez años, es decir, que el nivel de seguridad en la
calificación otorgada se considera estable por ese plazo, salvo que por alguna causa
exógena e impredecible se invalide la calificación, como pueden ser cambios en la
regulación legal o en el marco económico-político que afecten a las actividades de la
empresa analizada, la absorción por otra empresa, una catástrofe que supere cualquier
cobertura de riesgo, etc.
En las calificaciones a largo plazo se evalúa la solidez y solvencia futuras del emisor en
cuanto a hacer frente a sus obligaciones y la protección de la deuda en cuanto a sus
garantías, basadas en las cláusulas del contrato de cada título relativas a su estatus de
subordinada o no, seguros, cláusulas de pignoración negativas, etcétera. En las
calificaciones a corto plazo lo que realmente se determina es la liquidez.
Esta calificación se realiza por empresas especializadas en el análisis de riesgos y por
supuesto independientes, siendo las principales las multinacionales americanas Moody?s
Investor Service y Standard and Poor?s Corporation y la Británica Fitch IBCA.
Son clientes de las empresas de rating, especialmente, los emisores de deuda y valores
en general y las empresas e inversores institucionales, procediendo sus ingresos de los
suscriptores de sus publicaciones y, por supuesto, de las entidades emisoras que abonan
los derechos de calificación. Para los emisores, el pago de la tarifa es un gasto de
inversión, ya que una buena calificación les permite reducir el tipo de interés al comportar
un menor riesgo y, por otra parte, si el resultado no ha sido el esperado, puede prohibir su
publicación.
Hay que tener presente que, generalmente, la máxima calificación que puede obtener una
entidad emisora es la correspondiente al país de pertenencia, ya que los recursos que
mantiene un gobierno –derecho sobre las reservas exteriores necesarias para servir la

cada vez parece más necesario contar con una calificación. Naturalmente. El rating ha adquirido una importancia considerable en los últimos años como consecuencia de la globalización de los mercados a nivel mundial. porque si directa o indirectamente participan en el capital de las mismas o en los órganos de decisión los emisores o personas a las que alcanza la influencia de éstos. lo que influye también en la decisión de los emisores a la hora de solicitar un rating. Sin embargo. cuya calificación de riesgo resulta bastante compleja. de cualquier forma. por supuesto. su credibilidad disminuye. y por eso resulta más fácil dar una calificación para una deuda a corto que a largo plazo. ello va a redundar en facilidades de colocación y menores costes. Pero esto no significa que todos los emisores soliciten un rating para poner en el mercado una emisión de deuda. existen dos excepciones: si una emisión se encuentra garantizada por una entidad extranjera con una mayor calificación. especialmente cuando el nivel puede ser muy alto puesto que. porque una buena calificación realizada por una de las grandes empresas independientes es apreciada por los inversores. si el domicilio oficial se ha elegido con propósitos fiscales y no se mantienen negocios o activos importantes en dicho país. el coeficiente de endeudamiento del emisor en relación con la media de su sector y tomado en consideración con su estructura de recursos propios y ajenos. cuanto mayor sea el plazo de la deuda a calificar mayor volumen de información habrá que analizar. igualmente. dada la expansión y diversidad de los mercados financieros y el incremento de la especulación con la aparición de productos innovadores y un aumento de los emisores. . ya sea a corto o a largo plazo. pero también a nivel doméstico o nacional el rating cobra importancia tanto para inversores institucionales como personales. como es la evaluación de la independencia y solvencia técnica de las empresas especializadas que emiten un determinado rating y de sus equipos técnicos.deuda externa. de una entidad de calificación determinada. el índice de volatilidad de sus ingresos ordinarios y la utilización de su capacidad productiva. la elaboración de ratings implica la obtención de un volumen muy apreciable de información económico-financiera sobre la sociedad y los proyectos de financiación. descansa tanto en su nivel técnico como en su real y efectiva independencia en los juicios que emite. Las calificaciones de solvencia proporcionan a los inversores una herramienta útil y sencilla de selección de su cartera de inversiones. en el que debe distinguirse el índice de cobertura con los beneficios antes de intereses. el rating es actualmente un factor que influye en la posibilidad de colocar las emisiones y en el coste o servicio de la deuda. Para las empresas emisoras de deuda así como para las emisiones públicas. de las cargas financieras por el pasivo a corto y largo plazo remunerado. el techo a la calificación tampoco resulta obligatorio. que. e incluso los institucionales tienden cada vez más a disponer de esta forma de calificación de riesgo para tomar parte en una emisión. etcétera. así como del volumen de la operación. En el rating influyen especialmente el volumen de la emisión. De hecho. contrastar y evaluar. así como sobre cualquier aspecto de su entorno. No obstante. el límite del país puede dejar de existir. En cualquier caso. derecho de emisión de moneda y derecho de recaudación impositiva– le convierten en el deudor más solvente. como ya hemos dicho. su distancia al punto muerto. el prestigio del rating a nivel global y. la desintermediación y titulización de los créditos y el auge de los mercados internacionales. La cada vez más compleja toma de decisiones de inversión apunta a una mayor implantación de los ratings en los países que aún no han generalizado su uso. pueda afectar a su solvencia. el resultado del apalancamiento económico y financiero. Todo depende de su nivel de solvencia y presencia en el mercado. Pero en estas valoraciones de solvencia existe un riesgo.

cambios en valoraciones y en la percepción de riesgo asumida por el inversor. Los emisores españoles que quieren estar presentes en los mercados internacionales saben que no sólo es una obligación contar con un rating adecuado que asegure tanto la colocación de la emisión como el menor coste de la deuda. Adicionalmente al rating común o simple se encuentra la perspectiva de la agencia calificadora o “Rating Outlook”. El progresivo crecimiento del mercado está ampliando el número y categoría de emisores y. debido a la propia estabilidad de la empresa (desde el punto de vista crediticio).Positivo: es posible que el rating atribuido a la empresa mejore en el corto plazo (upgrade)  .Hasta la fecha. sino que esto también les beneficia.  . pues está claro que dos emisiones con distinta calificación ofrecerán diferente rentabilidad al tener que pagar más aquella que cuente con peor calificación por el mayor riesgo que se asume con la misma. del perfil de riesgo de la misma.Negativo: es probable que en el corto plazo la compañía calificada sufra un “downgrade”. repentinos. Para evitar. así como de aviso para la propia compañía calificada. si se siguen. su actuación difiere cuando se enfrentan al mercado doméstico. pueden evitar downgrades. Mostrar/Ocultar Mostrar/Ocultar Ignacio López Domínguez .. En ocasiones. y el rating empeore.. También puede incluir condiciones sine qua non se produce el upgrade. el rating atribuido a una empresa puede variar. Sin embargo. la casi totalidad de los rating otorgados a emisores españoles lo han sido para deuda emitida en mercados exteriores. en función de la evolución del negocio.Estable: el rating atribuido a la empresa no es previsible que varíe. . junto a la aparición de nuevos productos. de la empresa. Las perspectivas siempre incluyen recomendaciones que. provoca un aumento de la complejidad en el inversor a la hora de decidir entre varias alternativas de riesgo. surge la definición de Outlook o perspectiva. Existen tres tipos de Outlook:  . Son ratings correspondientes a algunas de las empresas o instituciones más sólidas.