You are on page 1of 2

DISCIPLINA CON AMOR

EN LA FAMILIA
La disciplina es un tema universalmente atractivo pero
también bastante inquietante, pues su aplicación pone a
prueba una relación desigual -la que tienen padres e hijos- en
la que poder y amor juegan simultáneamente roles
importantísimos. Querer instaurar ciertas normas equivale
para muchos a enfrentamiento, pero si lo que se quiere es
justamente evitar confrontaciones y situaciones límite hay que
poner a trabajar el ingenio, la fuerza y el sentido común.
La disciplina no es como muchos creen, un conjunto de
castigos que se imparten a partir de que los hijos alcanzan
cierta edad, en realidad nace con la familia, está inscrita en la
coherencia de las conductas, la consistencia de las reacciones,
los horarios, las costumbres.
La disciplina consiste en orientar a los hijos en las nuevas
situaciones que enfrentan y en ayudarlos a aprender lo que se
espera de ellos. Pasa por entender sus necesidades
emocionales y por guiarlos para que aprendan a manejarlas
productivamente de modo que puedan adaptarse a su
ambiente con seguridad.
La disciplina en la familia es entendida como la guía que
regula la conducta de los integrantes del grupo familiar, no
solo de los hijos, por ello es importante que padres y madres
sean coherentes entre lo que piensan, dicen y lo que hacen
proyectando un modelo de respeto, amor, solidaridad,
cortesía, tolerancia

Consejos para disciplinar con amor:



Hay que distinguir disciplina de sentimientos, señalando lo
que debe corregirse, independientemente de lo que nos haga
sentir.
Es legítimo expresar que uno se siente molesto por la
conducta del niño, pero hay que hacerlo sin violencia.
Antes de intervenir, calmarse. No es buena idea enseñar
disciplina cuando uno ha perdido el control.
 Las reglas deben ser claras para que los chicos las
entiendan
 Las reglas no han de ser muchas, para evitar confusiones.
 Ofrecer alternativas es el mejor camino para corregir
conductas erradas.
 Conforme van creciendo, los chicos deben participar en el
establecimiento de las reglas y de las sanciones para
quienes las transgredan.
 El castigo requiere de razones que lo justifiquen. Los
chicos
deben conocerlas y entenderlas claramente. Si no saben
el
motivo del castigo, los chicos se confunden y resienten.
 El castigo debe ser justo y proporcional a la falta, y
respetar lo que se dijo que se haría en caso de
transgresión de las normas establecidas.
 Para que sean eficaces, deben aplicarse inmediatamente y
una vez pasado el mal rato, hay que perdonar y olvidar.

Para educar se requiere amar,
escuchar, tolerar

“Por 2016 la Felicidad de Nuestros Hijos” 2012 Disciplina con Amor en la Familia Jardín Mi hogar .