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Redacción online

Mienten, disminuyen sus notas en los estudios, faltan a clases o luego de ellas se quedan
horas y horas frente a la computadora –sea en casa o una cabina de Internet-, roban, se
aíslan, empiezan a descuidar su higiene, alimentación y responsabilidades mientras se
sumergen en aquello que ven muchas veces como una distracción o como un refugio ante
los conflictos familiares, ante la soledad y esa ruptura de la comunicación familiar.
En ese escenario se encuentran muchos niños y jóvenes con adicción a los videojuegos,
juegos en línea o en Internet. Personas como Joel o Eduardo vivieron esa pesadilla, pero
poco a poco están despertando.
COMENZÓ CON UN “TE RETO”
Los videojuegos en Nintendo o Play Station llamaron la atención de Joel (19) a los 12
años; pero fueron los juegos en red –principalmente de estrategia porque le gustaba
competir con otras personas- los que lo aprisionaron desde la secundaria. Ahí conoció a
los famosos “Rakion”, “Gun Bound” y “Wolf Team” gracias al incentivo de un amigo.
“‘Qué tal si vamos a una cabina de Internet y te reto’ […] Y yo me acuerdo que me ganó;
pero yo me quedé con esa iniciativa. Oye, me ganó; pero por qué, si yo le puedo ganar. A
la segunda vez que fui, no me quedé atrás. Pude agarrar un poco más de ventaja y le
gané. Yo me acuerdo que ese juego se llamaba ‘Counter Strike’”, recuerda el joven en
diálogo con elcomercio.pe.
Así empezó su camino llegando a jugar más de cinco horas por día y hasta desvelándose.
Como no tenía Internet en casa –“felizmente”-, iba a la de su primo adueñándose
prácticamente de su computadora. Y aunque asegura que nunca cogió dinero ajeno para
lo que se convirtió en su vicio, confiesa que sí se sentía frustrado cuando no tenía recursos
para ir a una cabina pública.
“Por ejemplo, saliendo del colegio, tenía que ir a almorzar a casa y no iba. Mi mamá se
preocupaba, me llamaba al celular, yo lo apagaba. Llegaba a mentir. Decía ‘sí, estoy en el
colegio, estoy en la biblioteca, haciendo unos trabajos’ cuando estaba metido jugando un
juego en red, porque estaba en un concurso”, añade. Justamente, ganaba competencias y
de ahí obtenía dinero.
Pero a los 15 años se empezó a dar cuenta de que algo andaba mal y “a iniciativa propia”
buscó ayuda. Hoy, Joel lleva dos meses de tratamiento ambulatorio en el Instituto Nacional
de Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi, en donde dice sentirse bien y
consciente de que tiene que abocarse más a su progreso como persona. Es más, el joven
que trabajó como barman y estudia inglés confiesa: “Hace ya más de seis meses que no
juego”.
“ME SENTÍA SOLO”
La historia de Eduardo (18) es algo similar. Los juegos en red le gustaron luego de
acompañar a un amigo a jugar y desde entonces se empezó a sentir a gusto en ese “otro
mundo”. Aunque hay un trascendental ingrediente más: “Comencé, porque me sentía un
poco solo y ahí encontré como otro mundo. Me pareció divertido y comencé a preguntar, y
me gustó”.

Puedo hacer muchas cosas. converso. como estaba en el colegio. infinidad de cosas que hago”. él había dejado de vivir con sus padres y fue recibido en la casa de sus tíos. como que los manipulaba. como yo era bueno en cartas. a los 13 años. tras una larga conversación con su tía. Con 20 años cumplidos acaba de reaparecer públicamente como el presidente de Patrimoine Trois-Rivieres. una entidad para conservación del legado cultural de su ciudad natal. Se alejó también de sus dos hermanos. les mentía. señala. pero tres años más tarde se pasaba hasta 10 horas diarias en las cabinas. Comenzó jugando dos horas y media en promedio. y ganaba. Tras caer en una depresión tuvo que abandonar el colegio donde estudiaba y ponerse en tratamiento psiquiátrico. Se suicidó después de ser acosado en una red social . O en el colegio. O a veces me prestaba de amigos. Pero uno de esos días.mediante un acuerdo con los padres de los culpables. mientras blandía un particular sable láser estilo Star Wars– sufrió graves consecuencias por aquel episodio de ciberbullying de alcance mundial. tiempo en el que ya no ha vuelto a jugar. Me he dado cuenta que estando limpio puede hacer uno muchas cosas. “Sí. para ir a Internet”. “A veces. porque antes yo me limitaba solo al juego. en fútbol. dice entusiasta advirtiendo que dejó atrás su introversión y que ha recuperado confianza en sí mismo. He estado en natación. Supera las consecuencias de una de las ridiculizaciones más conocidas de la historia de la Red El quebequés Ghyslain Raza -que fuera ridiculizado en 2002 en el vídeo más visto de la historia de Internet. empezó el camino del cambio. juego con mis primos. Les decía tengo que pagar tal (cosa). dejando la academia en donde se preparaba para la universidad y luego sus estudios de ensamblaje de computadoras.Por entonces. a almorzar y a dormir. Fue hasta el año pasado que continuó con esa rutina. Llevó a juicio a los culpables de difundir el vídeo y tras solicitar una indeminización de 250 mil dólares obtuvo una cantidad -que no fue dada a conocer. he cambiado. leo. De ahí salía para financiar mis juegos. jugábamos casino y hacíamos apuestas. Se trata en el mismo nosocomio que Joel desde hace 6 meses.

Llegó a sumar más de cinco mil fans y pese a los esfuerzos de la madre de Romina. tuvo que sufrir que una compañera de clase crease un grupo en Facebook dando razones para odiarla. estudiante de 10 años en un colegio bonaerense. un joven de Melbourne de 17 años.Allem Halkic. El tribunal que juzgó el caso en 2011 sentenció que había muerto a consecuencia de un acto de violencia. . (Caso extraído de The Sidney Morning Herald) Una niña de 10 años creó un exitoso grupo en Facebook para humillar a una compañera de clase Romina Perrone. Facebook se negaba a eliminarlo. se quitó la vida en 2009 tras haber sufrido ciberbullying en una red social online.