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La prensa que vio demasiado: el manejo de los suicidios en la

prensa yucateca
A finales de julio de 2016, se suicidaron en Yucatán cinco personas en
menos de 24 horas. Algunos medios destacaron el hecho más como
una cifra récord que como una situación preocupante. Otra cifra que
parecía descontextualizar el tema y convertirlo sólo en datos es que,
según las publicaciones de los medios informativos, cada 36 horas
ocurre un caso de suicidio en Yucatán.
Ante una situación como esta, es pertinente preguntarse cómo tratar
el tema en la prensa –o más bien: cómo tratar el tema. Es incómodo
hablar del suicidio. Mencionarlo es una carga, pero ¿cómo tratar el
tema sin invisibilizarlo, o sin llegar faltar al respeto, y, sobre todo, en
los derechos de las víctimas?
Es importante entender que, quienes se quedan, tienen pérdidas
emocionales, sociales, e incluso económicas. El suicidio, es, por tanto,
una problemática que abarca estos campos.
¿Cómo tratar una problemática como esta? Hay estudios que señalan
que la réplica en la prensa de estos hechos provoca más suicidios. Que
hablar de un hombre colgado, implica que después de la aparición de
la nota en la prensa, el número de personas que se suicidan mediante
la vía del ahorcamiento se incrementa.
Esto es conocido como Efecto Werther, y se remite a la obra de
Goethe, Las penas del joven Werther. Hay quienes aseguran que,
después de la publicación de la obra, el suicidio entre jóvenes se
incrementó, y muchos lo hacían imitando a Werther, incluso en la
forma de vestir, o con el libro de Goethe entre las manos. Se habla,
incluso, de que esta reproducción en la prensa es un medio de
contagiar a los lectores. De propagar una enfermedad.
El discurso en la redacción periodística del suicidio
La elección de la palabra es la elección de un discurso. El no escoger
ninguna palabra, el estar en silencio –a la espera– es también otra
forma de discurso.
En el caso de la prensa escrita –y en general– puede llamarse de
diferentes formas. La línea editorial puede ser visualizada por medio
del manejo del discurso: cuando se escoge abordar determinado tema
desde una perspectiva premeditada. Los vocablos que se utilizan dicen
mucho.

Sobre el manejo del suicidio en la prensa –y en general– hay una gran
discusión que contrapone opiniones. Una de estas líneas asegura que
la aparición de este tipo de notas aumentan el índice de suicidios. Por
otro lado, otra vertiente asevera que hacer visible el problema es una
forma de combatirlo, de buscar nuevas medidas para tratar de
disminuir los índices tanto como se pueda.
La diversidad de las voces en los medios yucatecos es bastante
palpable. Podemos encontrar discursos “contrapuestos” dentro de la
misma casa editorial (Milenio Novedades y De Peso, discursos
encontrados). Los públicos meta son diferentes, a pesar de pertenecer
a la misma empresa.
De esta forma, el lenguaje que se escoge para comunicar los hechos
es uno de los aspectos que puede ayudarnos a identificar al público
meta. Sin embargo, es pertinente señalar que no hay forma alguna en
la que se justifiquen algunas formas de discurso.
El titular debería ser considerado como una de las máximas
expresiones del borgismo: contar una historia de forma sintética, lo
más posible. Sin embargo, muchas veces, este ejercicio es tomado
como pretexto para deshumanizar, para volver abstracción algo que
debería ser más que eso –poner al suicida como “uno más”, es,
también, una forma de violencia –de normalizar la violencia.
Tomar como muestra los titulares en la prensa –aunque sea una
pequeña muestra–ya indica una tendencia –y no la regla misma. Hay
que considerar el gran impacto de los mismos, recordar que son el
primer acercamiento, y muchas veces el único, que el lector tiene para
con la nota.
El periódico ¡Al chile! -cuyo eslogan es La mera neta informativa–
pretende acercarse a cierto sector del público, que puede ser deducido
mediante estos dos distintivos que resaltan a primera vista el lenguaje
que se considera es del ciudadano de a pie; la expresión “al chile”
remite a hablar con la verdad, que podemos entender con la palabra
“neta” en el eslogan.
Con estas justificaciones, el medio se da gran libertad con sus titulares.
El 6 de enero de 2015, aparece una nota sobre un suicidio bajo el
titular “Literal…perdió la cabeza”.
Este tipo de encabezados es bastante recurrente en el medio,
supuestamente con el afán de acercarse más a su público meta. “Un
pobre ija quería tomarse la muerte”, “Wendy va a nunca jamás”, entre
otros, son algunos de estos ejemplos.

En el segundo ejemplo, se apela al lenguaje popular que se aloja en el
imaginario colectivo: el vocablo “ija” para referirse a una persona se
supone que debe hacer parecer más cercano el texto: como si alguien
lo estuviera platicando.
En el tercero, hay un juego de palabras que seguramente alude al
personaje de ficción de la historia Peter Pan y al nombre de la suicida.
La insensibilidad con la que este periódico aborda estos temas es
bastante peligrosa. Si bien se tiene una idea en contra de convertir al
suicida en una figura de alabanza, también es necesario pensar en una
forma de no hacerlo parecer una broma, algo que pueda tomarse a la
ligera y se puedan hacer juegos de palabras con este tipo de asuntos.
En Milenio Novedades, la línea editorial es un tanto diferente. Las
palabras que se escogen son más sobrias –bastante más. Se evocan
imágenes diferentes. El suicidio podría ser el mismo, pero podría
parecer diferente. “Divorcio de sus padres le dejó un dolor mortal”;
“Intenta suicidarse, ingiere ácido muriático”.
Si bien es cierto que el lenguaje parece ser más sobrio, las imágenes a
las que alude son también más fuertes, más crudas. Si pensamos en
un primer ejemplo, el caso del divorcio, el titular no tiene más que
imágenes abstractas: divorcio, dolor, mortal. Sin embargo, por medio
de esta abstracción, podemos encontrar que, de alguna forma u otra,
el discurso apunta a que el hecho mismo, el divorcio, fue uno –sino el
único– y quizá el más fuerte de los motivos que orilló al suicidio a la
persona a la que se hace alusión.
El otro titular, el que habla sobre el intento del suicidio, marca otra de
las tendencias del periódico a lo largo del tiempo: la minuciosidad con
la que se abordan los casos de suicidio.
En pocas palabras, podemos encontrar las historias que se desarrollan
en la nota: “Luto en Motul, se quita la vida por depresión” (2012); “Se
suicida joven en Ucú luego de cuatro fallidos intentos”, “Se suicida
profesor de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY” (ambos
de 2016).
Motivos y métodos aparecen en el encabezado. Es alarmante cómo el
diario asevera algunos hechos que no son tan concretos: si en el titular
aparece “se quita la vida por depresión” existe el riesgo de que la
situación se centre en un hecho único y tan abstracto como puede ser
“la depresión”. Como si, además, no hubiera otras señales que
pudieran indicar la tendencia suicida de una persona.

Otros medios escogen, de plano, la distancia por medio de lo escueto o
de lo que “dicen” las personas. Esta es una forma de replicar las
diferentes formas de violencia que se concentran en el acto del
suicidio: silenciar, omitir o minimizar por medio del lenguaje es tanto –
o más violento– que el de decidir poner fin a la vida propia.
Sin llegar a estos extremos, pero quizá rayando en ellos, el Diario de
Yucatán, que se ha erigido como el medio oficial del estado ha
preferido mantener un discurso distante al respecto del tema.
No hay que esforzarse mucho para percatarse de esto. En 2013,
podemos encontrar titulares que pueden llegar a ser confusos: “Fue
homicidio y suicidio” dice un encabezado del 21 de febrero.
¿Cómo debe entenderse el hecho de titular una nota de esta forma? Si
bien puede interpretarse como que el suicida fue antes un asesino, la
consecución de las palabras puede llegar a causar confusión. El 3 de
marzo de ese año, apareció una nota que llevaba por título “Se
suicida”.
Quizá esta parquedad es para resaltar una distancia con el hecho, ya
que no hay ningún contexto –más que el que ofrece el periódico como
medio impreso o digital, a qué sección pertenece la nota, etcétera.
Apenas unos días después, el 11 de marzo de aquel mismo año,
aparece un titular que dice “Se suicida por ‘temor al narco’”, lo cual
puede ser interpretado como un disparo en, cuando menos, dos
direcciones: aludir la causa del suicidio a un problema que puede sonar
ajeno al suicida, la violencia exteriorizada; además, las comillas en
“temor al narco” también pueden ser interpretadas como un asunto
que no pertenece a nuestro contexto, como si fuera algo que no nos
afecta por “estar lejos”.
Las comillas pueden ser entendidas también como una forma de eludir
la responsabilidad de tomar las palabras, ya que se interpreta que son
tomadas de alguien más, y no escritas por voluntad de quien escribe la
nota. Hay otras formas de escoger la distancia.
El 3 de diciembre de 2015, un titular del mismo medio reza “’El Chapo’
está muerto”. La secundario acompaña diciendo que su cuerpo se
encontró en un hotel del centro de la ciudad. Remitiendo de nuevo al
imaginario colectivo, cuando se menciona “El Chapo”, la primera
referencia que se tiene es Joaquín Guzmán, no un habitante de la
ciudad de Mérida con el mismo apodo. Con la alusión a otros
contextos, se hace uso de esta distancia.

Yucatán ahora mantiene una línea que más bien podría ser como una
mezcla de lo que hacen El Diario de Yucatán y Milenio Novedades:
guardar la distancia, haciendo algunas aseveraciones que pueden
resultar bastante peligrosas. El 28 de junio de 2010, aparece un titular
que dice “Se suicida después de la derrota de la selección mexicana”.
Este encabezado puede ser interpretado como que el hecho que
propició el suicidio fue más bien algo ajeno al contexto del suicida,
algo que no estaba bajo su control.
En 2011, el 11 de abril, un titular reza “¿Dos suicidios en 24 horas?”.
Se genera un sentido de duda, de destanteo. Si bien es cierto que el
medio no debería levantar falsos y hacer aseveraciones, ¿por qué
parece que informa a medias de algo? Puede interpretarse como si el
periódico no tuviera la información suficiente para desestimar o
confirmar hechos como estos.
“Globalización aumenta suicidios de menores de edad”: 20 de mayo de
2013. El titular carece de contexto: ¿en dónde se han incrementado los
suicidios? ¿en todo el mundo? Finalmente, la atención de la nota puede
quedar reorientada hacia otros aspectos que no son tan importantes,
porque, dígame usted, lector, escritor común, ¿cómo define la
globalización y cómo puede esta influir en las tazas de suicidio? El 24
de junio de 2016 reza un titular “Arrepentida de haber regañado a su
marido”.
Bajo este título, esperamos en el hilo argumentativo que la esposa sea
quien cargue con una buena parte de la responsabilidad del suicidio.
La mujer, convertida igualmente en víctima, ha quedado expuesta
pues el periódico atribuye a un regaño el suicidio cometido por el
hombre.
Por otro lado, se encuentra lo que ha hecho el Por Esto!, periódico que,
desde el inicio de sus publicaciones, comenzó a cubrir lo que ocurría
fuera de la ciudad de Mérida, al interior del estado.
Sin embargo, este medio también presenta tendencias que pueden
resultar, incluso, genéricas. Sus titulares responden a un claro
constructo. Por citar un ejemplo, en la revisión que se hizo referente al
año 2012, la tendencia es bastante clara –la fórmula, quizá dirían
algunos: la vía que se escogió para el suicidio más una característica
peculiar del acto, o bien, de la víctima. “Se ahorcó con una malla
ciclónica” (9-enero-2012; énfasis en el método); “Se ahorcó mujer en
Progreso” (17-enero-2012; origen de la víctima); “Adolescente se
ahorcó en lo alto de un árbol” (27-enero-2012; en este caso en

particular, se hace énfasis en la edad de la víctima y llega a señalar
incluso el lugar escogido como patíbulo).
En el mes de junio, se optó por remarcar una cercanía en los titulares,
por medio de los apodos de los suicidas: “’El Kalimán’ decide quitarse
la vida” (6-junio-2012); “’El Chel’ huyó por la puerta falsa” (17-junio2012).
Estas tendencias continúan, tal como se puede ver en los textos
recabados, pertenecientes al año 2014. Además, en este año, el medio
tendía a realizar aseveraciones, reduciendo el hecho del suicidio a una
sola causa, como si fuera una decisión que se toma de manera
precipitada: “Después de una discusión con su esposa, tercer tekaxeño
que se ahorca” (17-febrero-2016); “Luego de discutir con su pareja,
joven madre se ahorca” (24-marzo-2014); “Se cuelga del brazo de su
hamaca, en su domicilio, en Hunucmá. Joven se privó de la vida
ahorcándose” (25-marzo-2014); “Discute con su conyugue y luego se
ahorca” (5-agosto-2014). En muchas ocasiones, los contenidos de
estas notas están acompañados de las fotografías explícitas de los
suicidas.