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Las últimas palabras de Cristo en la Cruz (6.XI.

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1. Todo lo que Jesús enseñó e hizo durante su vida mortal, en la cruz llega al culmen de la verdad y la
santidad. Las palabras que Jesús pronunció entonces construyen su mensaje supremo y definitivo y, al
mismo tiempo, la confirmación de una vida santa, concluida con el don total de Sí mismo, en obediencia al
Padre, por la salvación del mundo. Aquellas palabras, recogidas por su Madre y los discípulos presentes en
el Calvario, fueron trasmitidas a las primeras comunidades cristianas y a todas las generaciones futuras
para que iluminaran el significado de la obra redentora de Jesús e inspiraran a sus seguidores durante su
vida y en el momento de la muerte. Meditemos también nosotros esas palabras, como lo han hecho tantos
cristianos, en todas las épocas.
2. El primer descubrimiento que hacernos al releerlas es que se encuentra en ellas un mensaje de perdón.
'Padre perdónales, porque no saben lo que hacen' (Lc 23, 34): según la narración de Lucas, ésta es la
primera palabra pronunciada por Jesús en la cruz. Preguntémonos inmediatamente: ¿No es, quizá, la
palabra que necesitábamos oír pronunciar sobre nosotros?
Pero en aquel ambiente, tras aquellos acontecimientos, ante aquellos hombres reos por haber pedido su
condena y haberse ensañado tanto contra El, ¿quién habría imaginado que saldría de los labios de Jesús
aquella palabra?. Con todo, el Evangelio nos da esta certeza: ¡Desde lo alto de la cruz resonó la palabra,
'perdón'!
3. Veamos los aspectos fundamentales de aquel mensaje de perdón.
Jesús no sólo perdona, sino que pide el perdón del Padre para los que lo han entregado a la muerte, y por
tanto también para todos nosotros. El es signo de la sinceridad total del perdón de Cristo y del amor del que
deriva. Es un hecho nuevo en la historia, incluso en la de a alianza. En el Antiguo Testamento leemos
muchos textos de los Salmistas que piden la venganza o el castigo del Señor para sus enemigos: textos
que en la oración cristiana, también la litúrgica, se repiten no sin sentir la necesidad de interpretarlos
adecuándolos a la enseñanza y ejemplo de Jesús, que amó también a los enemigos. Lo mismo puede
decirse de ciertas expresiones del Profeta Jeremías (11, 20; 20, 12; 15, 15) y de los mártires judíos en el
Libro de los Macabeos (Cfr. 2 Mac 7, 9, 14, 17, 19). Jesús cambia esa posición ante Dios y pronuncia otras
palabras muy distintas. Había recordado a quien la reprochaba su trato frecuente con 'pecadores', que ya
en el Antiguo Testamento, según la palabra inspirada, Dios 'quiere misericordia' (Cfr. Mt 9, 13).
4. Nótese además que Jesús perdona inmediatamente, aunque la hostilidad de los adversarios continúa
manifestándose. El perdón es su única respuesta ala hostilidad de aquellos. Su perdón se dirige a todos los
que, humanamente hablando, son responsables de su muerte, no sólo a los ejecutores, los soldados, sino a
todos aquellos, cercanos y lejanos, conocidos y desconocidos, que están en el origen del comportamiento
que ha llevado a su condena y crucifixión. Por todos ellos pide perdón y así los defiende ante el Padre, de
manera que el Apóstol Juan, tras haber recomendado a los cristianos que no pequen, puede añadir: 'Pero si
alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. El es víctima de propiciación
por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero' (1 Jn 2, 1-2). En
esta línea se sitúa también el Apóstol Pedro que, en su discurso al pueblo de Jerusalén, extiende a todos a
acusación de 'ignorancia' (Hech 3, 17; cfr. Lc 23, 34) y la oferta del perdón (Hech 3, 19). Para todos
nosotros es consolador saber que, según la Carta a los Hebreos, Cristo crucificado, Sacerdote eterno,

como los jefes del . Rom 2. a atenúa diciendo que no se dan cuenta de lo que hacen. que se mofaba de Jesús: 'Nosotros con razón. están. porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos'. 1). según los Hechos de los Apóstoles. y precisamente por esto Jesús enseñó a 'no juzgar' (Cfr. 39) y de los demás que. que se concreta en el perdón. el 'Paráclito' (Cfr. las imprecaciones de su compañero de condena ('Sálvate a ti y a nosotros'. Sin embargo. Todos los hombres. También Santiago durante su martirio. Quizá ningún pecador escapa a esa ausencia de conocimiento y. Pero tenían presente también otro hecho concreto sucedido en el Calvario y que se integra en el mensaje de la cruz como mensaje de perdón. esto no debe empujar a nadie a no tomar en serio la riqueza de la bondad. y había pedido a Jesús poder participar en el reino que El había a anunciado: 'Jesús. y también el Abogado. no les tengas en cuenta este pecado' (Hech 7. por tanto. aunque fuera necesario un milagro para su conversión. Con la dureza de su corazón impenitente acumularía cólera sobre sí para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Cfr. la que sólo El puede ver en aquellos adversarios suyos y en todos los pecadores: muchos pueden ser menos culpables de lo que parezca o se piense. Mt 7. 1): ahora. Así lo hizo San Esteban protomártir quien.permanece siempre como el que intercede en favor de los pecadores que se acercan a Dios a través de El (Cfr. 16). la gracia que purifica y da la vida divina. ¡Tampoco él. Es benevolencia de juicio. Por lo demás. en lugar de denunciar la culpabilidad de los que lo crucifican. No obstante. dela tolerancia y de la paciencia de Dios hasta no reconocer que tal bondad le invita a la conversión (Cfr. positivamente. al alcance de aquella impetración de perdón que brota del corazón tiernísimo de Cristo que muere en la cruz. pues. Heb 7. en el Calvario. pero también la conformidad con la verdad real. Consideraba injusta la condena de Jesús: 'No ha hecho nada malo'. 42). Es un hecho impresionante. en el momento de su muerte pidió 'Señor. ello constituía a aplicación de la enseñanza del Maestro que les había recomendado: 'Rezad por los que os persigan' (Mt 5. Lc 23. Historia Ecles. que en la cruz. 43). Rom 2. Aquel malhechor había reconocido su culpabilidad. en efecto. tomó los términos de Jesús en demanda de perdón (Eusebio. amonestando a su cómplice y compañero de suplicio. También vale para nosotros aquella petición de clemencia y como de comprensión celestial: 'Porque no saben lo que hacen'. 5). Para merecer este perdón y. A la enseñanza. No compartía. y sus primeros seguidores siguieron este ejemplo perdonando y pidiendo el perdón divino para sus perseguidores. pues. acuérdate de mí cuando llegues a tu reino' (Lc 23. 25). comprendidos potencialmente e incluso se diría que intencionalmente en la oración de Jesús al Padre: 'perdónales'. 60). 4). Este perdón desde la cruz es la imagen y el principio de aquel perdón que Cristo quiso traer a toda la humanidad mediante su sacrificio. 44). Jesús hizo la ofrenda heroica de Sí mismo por toda la humanidad. se hace intercesor y defensor de los pecadores ante el Padre. sabe lo que hace! 6. II. en el que vemos en acción todas las dimensiones de la obra salvífica. Es interesante constatar que ya en el ámbito de las primeras comunidades cristianas. El es el Intercesor. 1 Jn 2. 23. 7. también Cristo al morir pidió por él perdón al Padre. Dice Jesús a un malhechor crucificado con El: 'En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso' (Lc 23. de su bien y mal. cada uno en la concreción de su propio yo. el mensaje del perdón fue acogido y seguido por los primeros mártires de la fe que repitieron la oración de Jesús al Padre casi con sus mismas palabras. 5. Jesús añadió el ejemplo en el momento supremo de su vida. según dice Eusebio de Cesarea.

como el malhechor arrepentido. Es un don de salvación proporcionado ciertamente al valor del sacrificio. Se trata. q. en el momento de morir. si se rinden a la gracia del Redentor que los convierte y salva. en efecto. El malhechor. Era la presencia de una mujer (ya viuda desde hace años. saldar las deudas de toda una vida. por tanto. San Juan en su Evangelio recuerda que 'junto a la cruz de Jesús estaba su Madre' (Jn 19. puede realizar en el hombre (en cualquier hombre) lo que Jesús asegura a su compañero de suplicio: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso'. Esta es la explicación mas obvia de aquel episodio narrado por Lucas. a todo hombre que. ad 2). El sacrificio redentor obtiene. 'vale más que todo el universo' (S. el Elegido' (Lc 23. que podemos decir con Santo Tomás.88) 1. 'Ahí tienes a tu Madre' (23. La superación de esta desproporción la realiza el sacrificio de Cristo. teniendo como causa inmediata la impresión recibida del ejemplo de Jesús inocente que sufre y muere perdonando. pidiendo a Jesús que se acordara de él. su verdadera raíz misteriosa en la gracia del Redentor. profesa su fe en el Redentor. Todas las fibras de su ser estaban sacudidas por lo que había visto en los días culminantes de la pasión y de la que sentía y presentí hora junto al patíbulo. en el que el elemento psicológico (es decir. 9. decían: 'A otros salvó. El mensaje de la cruz comprende algunas palabras supremas de amor que Jesús dirige a su Madre y al discípulo predilecto Juan.pueblo. para los hombres la bienaventuranza eterna. El episodio que narra Lucas nos recuerda que 'el paraíso' se ofrece a toda la humanidad. en su compañía. a. de un perdón integral: el que había cometido crímenes y robos (y. realizada por Jesús en favor de un malhechor que se dirige a El en aquel momento dramático.XI. Las palabras de Jesús al ladrón arrepentido contienen también la promesa de la felicidad perfecta: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso'. Se diría que en ese texto de Lucas esta documentada la primera canonización de la historia. no sólo acepta su muerte como justa pena al mal realizado. I-II. pues. según lo hace pensar todo) que iba a perder a su Hijo. Promete el paraíso. la transformación de los sentimientos del malhechor). gracias a la cruz de Cristo. sino que se dirige a Jesús para decirle que pone en el toda su esperanza. pues. que ha merecido la bienaventuranza celestial con el valor infinito de su vida y de su muerte. sálvate' (Lc 23. ni los insultos de los soldados: 'Si tú eres el Rey de los judíos. tiene. presentes en su suplicio del Calvario. un 'momento de gracia'. Esto muestra que los hombres pueden obtener. La respuesta de Jesús.Th. en efecto. para ese mismo día al bandido arrepentido y 'convertido'. pecados) se convierte en santo en el último momento de su vida. es inmediata. a pesar de la desproporción que parece existir entre la sencilla petición del malhechor y la grandeza de la recompensa. ¿Cómo impedir que sufriera y llorara? La tradición cristiana ha percibido la experiencia dramática de aquella Mujer llena de dignidad y decoro. que pueden obtenerlo también en el último instante. Un momento de conversión auténtica. pero con el . que 'convierte' a este hombre y le otorga el perdón divino. 37). sin embargo. 25). el perdón de todas las culpas y también de toda una vida malvada. 113. se abre a la gracia y pone su esperanza en Cristo. que se salve a sí mismo si es el Cristo de Dios. por tanto. puede. 35).

de Caná. Ella era la primera partícipe de aquel sacrificio. se considere el hecho en la perspectiva de la obra de la salvación en el que la mujer) María. Como conclusión de esta obra. contribuía a hacer más denso y profundo el drama de aquella muerte en cruz. 51). 4. de enfermedad. sino que es el gesto del Redentor del mundo que asigna a María. como Madre de la Iglesia desde lo alto de la cruz. en él. la compasión materna que se expresaba en esa presencia. Pero aquella solemnidad del acto de confianza 'Mujer. ahí tienes a tu hijo'. 19. y casi se diría 'consagrada'. No se trata sólo de una cuestión 'de la carne o de la sangre'. reunidos por la muerte tras largos periodos de separación por razones de trabajo. por encima de las relaciones familiares. como 'mujer' un papel de maternidad nueva con relación a todos los hombres. Jesús. a los seguidores de Cristo y a todos los hombres. Y he aquí que. quiere instituir una maternidad para María que abarque a todos sus seguidores y discípulos de entonces y de todos los tiempos. No es sólo un gesto de carácter familiar. Es un acto de ternura y piedad filial. hacen pensar que. María es constituida. 3. En su puesto le deja como hijo al discípulo que María conoce como el predilecto. Jesús quiere dar a María una descendencia mucho más numerosa. designado como hijo de María. soledad que ahora se va a acentuar. El gesto de Jesús tiene. pues. pero simplemente humano.corazón traspasado. 5. va mucho más allá de la persona del discípulo amado. hay como una culminación del don que Jesús hace de Sí mismo a la humanidad con su muerte en cruz. que vio a su Madre junto a la cruz. ni de un afecto indudablemente nobilísimo. y permanecería para siempre como modelo perfecto de todos los que aceptaran asociarse sin reservas a la ofrenda redentora. y luego de su alejamiento de Ella. Ese gesto filial. tan cercano al drama de muchas familias. en un momento. ese situarse en el corazón mismo del drama de la cruz. y que considere y a Juan como hijo suyo. de Jerusalén. María quiso participar plenamente en los sufrimientos de Jesús. llamados a reunirse en la Iglesia. La presencia de María junto a la cruz muestra su compromiso de participar totalmente en el sacrificio redentor de su Hijo. 2. Lc 2. como el de un hijo que se ocupa de la suerte de su madre. y que ahora comprende mejor que nunca en orden a la cruz. considera todas las cosas que a lo largo de los años 'ha conservado en su corazón' (Cfr. sino que aceptó con Cristo el designio misterioso del Padre. de tantas madres e hijos. 'Jesús. viendo a su Madre y junto a al discípulo a quien amaba. ya que no rechazó la espada anunciada por Simeón (Cfr. 35). de violencia causada por individuos o grupos. Jesús no quiere que su Madre se quede sola. Jesús pide a María que acepte definitivamente la ofrenda que El hace de Sí mismo como víctima de expiación. se ha comprometido con el Hijo del hombre en la misión redentora. a su vez. se da cuenta que desde lo alto de la cruz Jesús la mira y le habla. Jesús confía de esta manera a María una nueva maternidad y la pide que trate a Juan como a hijo suyo. dice a su madre: !Mujer. ahí tienes a tu hijo!' (Jn 19. la evoca en la estela de recuerdos de Nazaret. Lc 2. En este don hecho a Juan y. esa sobriedad y concentración de palabras que se dirán propias de una formula casi sacramental. un valor simbólico. y se ha parado a contemplarla participando profundamente en su dolor: 'Stabat Mater dolorosa / iuxta Crucem lacrimosa / dum pendebat Filius'. Por otra parte. María constituye . y de la soledad en la que vivió en los últimos años. 26). Al precio de su sacrificio materno recibe esa nueva maternidad. quizá revive los momentos del tránsito de José. El dolor y la fe se funden en su alma. lleno de valor mesiánico. En ese momento. María. pues.

acogiendo a María en su casa. pero no excluye sino que incluso comporta todo un florecer de pensamientos. 27). como lo es la misma gracia con la que está vinculada. Puesto que el discípulo sustituye a Jesús junto a María. Jesús ve a todos los hombres a los que deja ese testamento de amor. que Jesús 'luego dijo al discípulo: !Ahí tienes a tu madre!' (Jn 19. La importancia del culto mariano. querido siempre por la Iglesia. 28). en efecto. no sólo porque son madre e hijo 'según la carne'. También se puede decir que este aspecto de la relación con María está incluido en el mensaje de la cruz. sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido. de manera que Jesús siente el deber de implicar a su Madre no sólo en la oblación suya el Padre. ha obrado de manera que pudiera gozar de recogimiento y de paz a la espera de reunirse con su Hijo. se deduce de las palabras pronunciadas por Jesús en la hora misma de su muerte. Jesús. Al amor materno de María deberá corresponder un amor filial. Por otra parte. El Evangelista dice. se le invita a que a ame verdaderamente como madre propia. Dirigiéndose al discípulo. es objeto de fe. para todos vale la petición de que amen a María como Madre. colocados juntos en el centro de la historia de la salvación. en su pasión. Se trata de sentir a María como Madre y de tratarla como Madre. tanto en Pentecostés como en los años sucesivos. le ha mostrado su afecto filial. El Evangelista concluye diciendo que 'desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa' (Jn 19. Jesús es consciente de que ha llegado el momento de la consumación.. por su parte. es esencialmente una maternidad 'sobrenatural'. Jesús funda con esas palabras suyas el culto mariano de la Iglesia. Y ya que en el discípulo. se ha visto despojado de todo. 6. que forman parte del don de Cristo. Quiere que entre las cosas 'cumplidas' esté también en el don de la Madre a la Iglesia y al mundo.con El un 'todo'. 27). . Es como si Jesús dijera: 'Ámala como la he amado yo'. por medio de Juan. de sentimientos vivísimos de esperanza. su voluntad de que María reciba un sincero amor filial por parte de todo discípulo del que ella es madre por institución de Jesús mismo. sino también en la donación de Sí mismo a los hombres. 8. la entrega también al mundo entero. en el orden de la gracia. En el Calvario le queda su Madre. sino porque en el designio eterno de Dios están contemplados. 7. como dice el Evangelista: 'Después de esto. Jesús. en la verdadera unión con Cristo. Jesús le pide expresamente que se comporte con María como un hijo con su madre. predestinados. con un gesto de desasimiento supremo. Esto significa que el discípulo respondió inmediatamente a la voluntad de Jesús: desde aquel momento. y desempeñar su papel en la Iglesia naciente. y en la caridad verdadera con el prójimo. como para prolongar el 'Fiat' de a anunciación. que había experimentado y apreciado el amor materno de María en su propia vida. de afectos tiernos y suaves. quiso que también sus discípulos pudieran gozar a su vez de ese amor materno como componente de la relación con El en todo el desarrollo de su vida espiritual. la ha rodeado de toda clase de cuidados. En concreto. Se trata ciertamente de una maternidad espiritual. amor. a la que hace entender. generadora de vida divina en el hombre. que se realiza según la tradición cristiana y la doctrina de la Iglesia. confianza. 'Madre en el orden de la gracia' la llama el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 61). dejándola que nos forme en la verdadera docilidad a Dios. Por tanto. María. que se inscribe en la esfera en la que opera la gracia. antes de llevar a término su misión con el sacrificio de la vida. Por tanto.' (Jn 19. está en sintonía perfecta con el Hijo en este acto de oblación y de donación..

en su vida. invitado y acoger a María junto a sí. aun naciendo del recuerdo del Salmo leído o recitado en la sinagoga. 11). Is 53.Aquel gesto de Juan era la puesta en práctica del testamento de Jesús con respecto a María: pero tenía un valor simbólico para todo discípulo de Cristo. que acostumbraba a rezar siguiendo los textos sagrados de su pueblo. cfr. Jesús al morir encuentra la fuerza para estallar con este grito. Jesús gritó dos veces desde la cruz (Cfr. Pero en su boca el 'por qué' dirigido a Dios era muy eficaz al expresar un estupor dolido por el sufrimiento que no tenía una explicación simplemente humana. la pregunta encerraba un significado teológico en relación con. en la hora del Calvario fue espontáneo para Jesús apropiarse de aquella pregunta que el Salmista hace a Dios sintiéndose agotado por el sufrimiento. lema sabactani?'' (que quiere decir). toda vida cristiana debe ofrecer un 'espacio' a María. Marco trae las palabras en arameo. en total solidaridad con el hombre pecador. como sucede con la palabra 'Abbá'= Padre (Cfr. no puede prescindir de su presencia. A Marco le pudieron ser referidas por Pedro. y alguno incluso su desesperación. Cierto que el primer grito manifiesta los sentimientos de desolación y abandono expresados por Jesús con las primeras palabras del Salmo 21/22: 'A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: "Eloi. 37). Por eso. Mt 27. Eloi. En el primero se expresan la profundidad e intensidad del sufrimiento de Jesús. experimentar en Sí el abandono de Dios. se habían depositado muchas de aquellas palabras y frases que le impresionaban particularmente porque expresaban mejor la necesidad y a angustia del hombre delante de Dios y aludían de algún modo a la condición de Aquel que tomaría sobre sí toda nuestra iniquidad (Cfr.1988) 1. la lengua que hablaban El y la mayoría de los israelitas contemporáneos suyos. 46). Dios mío! ¿por qué me has abandonado?!' (Mc 15. encontraron oportuno repetir las mismas palabras de Jesús en arameo. Según los sinópticos. . cuando narraron el drama del Calvario. en aquel 'por qué' dirigido al cielo. Por la fuerza de las palabras de Jesús al morir. Mc 15. ! Dios mío. Dios mío. En el espíritu de Jesús. en aquel grito.XI. Mc 14. el sacrificio mediante el cual Cristo debía. En aquella experiencia. ¿por qué me has abandonado? (30. Jesús establece también un nuevo modo de solidaridad con nosotros. Bajo el influjo de esta tremenda experiencia interior. 46-50. 2. a hacerle un lugar en la propia vida. Se puede suponer que ese grito haya parecido de tal forma característico. su participación interior. su espíritu de oblación y también. también con una exhortación a apreciar cada vez mas el don que Cristo crucificado nos ha hecho. de preguntarse cómo acoge a María en su casa. Podemos concluir entonces esta reflexión y catequesis sobre el mensaje de la cruz. sino que constituía un misterio del que sólo el Padre tenía la clave. que los testigos auriculares del hecho. Que Jesús use en su primer grito las palabras iniciales del Salmo 21/22. Mt 27. que tan a menudo nos vemos llevados a levantar ojos y labios al cielo para expresar nuestro lamento. sólo Lucas (23. es algo significativo por diversas razones. Por esto. 34. dejándonos como madre a su misma Madre. quizá la lectura proféticomesiánica que El hace de su drama sobre la huella de un Salmo bíblico. 36) en la oración de Getsemaní. con la invitación que dirijo a cada uno. 34. 46) explica el contenido del segundo grito.

ya que dijo: !Soy Hijo de Dios!' (Mt 27. tanto más cuanto que los adversarios de Jesús consideran aquel silencio como su reprobación: 'Ha puesto su confianza en Dios. 31. que llegó hasta las fibras más íntimas de su corazón. tanto más cuanto que siempre presentó su muerte como un paso hacia la resurrección. completaba la obra de la redención que era el fin de su sacrificio por la reparación de los pecados. que se convierte así en el primero de los 'humillados y ofendidos'. por El. 30). no hay sombra de reproche dirigido al Padre. no hay ningún sentimiento o resentimiento que lleve a la rebelión o que induzca a la desesperación. emociones. hecha por Jesús en nuestro lugar. 19. 43). 46. repercusiones de las experiencias dolorosas internas y externas.). y hablando de la pasión futura: 'Yo no estoy solo porque el Padre está conmigo' (Jn 16. si Jesús prueba el sentimiento de verse abandonado por el Padre. aprendemos que también los hombres que sufren pueden pronunciarlo. En el huerto de los Olivos Simón Pedro había desenvainado una espada en su defensa. 38 s. el alma humana de Jesús se reduce a un desierto. 6. En la cima de su espíritu Jesús tiene la visión neta de Dios y la certeza de la unión con el Padre. 5. Esa pena hizo más duros todos los demás sufrimientos. Los acontecimientos exteriores parecen manifestar a ausencia del Padre que deja crucificar a su Hijo aun disponiendo de 'legiones de ángeles' (Cfr. Aquel silencio de Dios pesa sobre el que muere como la pena más gravosa. Jesús no ignoraba su conclusión. Mt 26. como su verdadera glorificación. Jesús debía probar en la crisis de su unión con el Padre. En realidad. el primero de los abandonados. calla. Pero Jesús sabía que con esta fase extrema de su inmolación. el primero de los 'desamparados' (como le llaman los españoles). sin intervenir para impedir su condena a la muerte y al suplicio. sino que es la expresión de la experiencia de fragilidad. pues. Aquí se puede trazar un cuadro sumario de aquella situación sicológica de Jesús con relación a Dios. Pero en las zonas que lindan con la sensibilidad y. Jn 18. La experiencia del abandono es. pero el Padre. pero con esas mismas disposiciones de confianza y abandono filial de las que Jesús es maestro y modelo para nosotros. 10s. en el pretorio Pilato había intentado varias veces maniobras diversas para salvarle (Cfr. más sujetas a las impresiones. siendo rápidamente interrumpido por el mismo Jesús (Cfr. de abandono a Sí mismo. sabe. si es que de verdad le quiere. citando el comienzo del Salmo 21/22 que quizá continuó diciendo mentalmente durante la pasión.3. por ello. 12-15). una pena pasajera que cede el puesto a la liberación personal y a la salvación universal. que no lo esta en absoluto. Escuchando a Jesús pronunciar su 'por qué'. El mismo dijo: 'El Padre y yo somos una sola cosa' (Jn 10.. la hora de la victoria. 32). En el 'por qué' de Jesús. que sacaba su fuerza y alegría de la unión con el Padre. . En el alma afligida de Jesús tal perspectiva alimento ciertamente la esperanza. ahora. En la esfera de los sentimientos y de los afectos. Aquella falta de consuelo interior fue su mayor suplicio. que le salve ahora. 53). 4. Por otra parte. de soledad. un sufrimiento proporcionado a esa separación. precisamente en el culmen del drama de la cruz. pero que al mismo tiempo nos dice que sobre todos estos pobres hijos de Eva vela la mirada benigna de la Providencia auxiliadora. y El no siente ya la 'presencia' del Padre. que se transforma en un himno de liberación y en un anuncio de salvación dado a todos por Dios. sino la trágica experiencia de la más completa desolación. Jn 18. Con este pensamiento su alma recobra vigor y alegría sintiendo que está próxima. Si el pecado es la separación de Dios. este sentido de la ausencia y el abandono de Dios fue la pena más terrible para el alma de Jesús. sin embargo.

Fueron las últimas palabras. Ya sólo por esto Jesús moribundo se nos presenta como modelo de lo que debería ser la muerte de todo hombre: la ejecución de la obra asignada a cada uno para el cumplimiento de los designios divinos. Mt 27. No podemos ignorar a anotación del Evangelista. los hombres. Es hermoso para nosotros pensar que cualquier socorro prestado aun moribundo. el definitivo y decisivo. 42). 'He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!' (Lc 12. Por eso relaciona el Evangelista el 'grito de sed' de Jesús con las Escrituras.88) 1. quizá por influencia del Salmo 21/22.7. 2. La sed física. se le presta a Jesús crucificado! 8. poco después. Jesús nos lo enseña desde la cruz. Jn 4. 49-50). entonces. 7). 37. hasta el momento de la muerte. Ahora se va a cumplir ese deseo. Jesús tiene sed de una humanidad nueva. Jesús dice estas otras palabras: 'Tengo sed' (Jn 19. Según el concepto cristiano de la vida y de la muerte. 4). vivos o moribundos. como explican los estudiosos de estas materias. que reaparecía en su memoria. me aprietas contra el polvo de la muerte' (Sal 21/22. 30). la lengua se me pega al paladar. están llamados a cumplir la voluntad del Padre.XII. 28 También en esas palabras de Jesús hay otra dimensión. cuanto la de haber efectuado la voluntad del Padre en la obediencia que le impulsa a la inmolación completa de Sí en la cruz. 'Padre. Con estas palabras Lucas explícita el contenido del segundo grito que Jesús lanzó poco antes de morir (Cfr. 22 se lee: 'Para mi sed me dieron vinagre'. en la cruz. También en esto Jesús se hace y se muestra solidario con todos los que. Cristo moribundo busca otra bebida muy distinta del agua o del vinagre: como cuando en el pozo de Sicar pidió a la samaritana: 'Dame de beber' (Jn 4. además de la físico-sicológica. 'Todo está cumplido' (Jn 19. del cumplimiento de esta voluntad. También en el Salmo 68/69. En su sed. También se puede añadir que el manifestar su sed Jesús dio prueba de humildad. 16). como haberla hecho otro cualquiera. Ahora. La sed de la cruz. 50). Jn 17. Es muy comprensible que con estas palabras Jesús aluda a la sed física. 13-14). Jesús pronunció estas palabras poco antes de expirar. sanos o enfermos. el cual escribe que Jesús pronunció tal expresión )'Tengo sed') 'para que se cumpliera la Escritura' (Jn 19. Manifiestan su conciencia de haber cumplido hasta el final la obra para la que fue enviado al mundo (Cfr. para que se cumplan las Escrituras. pequeños o grandes. y la muerte es el último acto. en boca de Cristo moribundo. 46). necesitan y piden al menos un poco de agua. al gran tormento que forma parte de la pena de la crucifixión. En las palabras del Salmista se trata de sed física. y con aquellas palabras Jesús confirma el amor ardiente con que quiso recibir ese supremo 'bautismo' para abrirnos a todos nosotros la fuente del agua que sacia y salva verdaderamente (Cfr. en tus manos pongo mi espíritu' (Lc 23. Mt 10. manifestado por él durante su vida. pero en los labios de Jesús la sed entra en la perspectiva mesiánica del sufrimiento de la cruz. En el primer grito había . Nótese que no es tanto la conciencia de haber realizado sus proyectos.. Sin embargo. 'Todo está cumplido' (7. fue símbolo y tránsito hacia otra sed: la de la conversión de aquella mujer. expresando una necesidad física elemental. (Cfr.. Según el Evangelio de Juan. como la que deberá surgir de su sacrificio. La referencia es también al Salmo 21/22: 'Mi garganta está seca como una teja.28). es la última expresión de ese deseo del bautismo que tenía que recibir y de fuego con el cual encender la tierra. Mc 13.

pero ha sido superado pronto gracias al acto de entrega de Sí en manos del Padre. su potencia. ahora su alma actúa del único modo que. cuya presencia amorosa e inmediata advierte Jesús en la estructura más profunda de su propio Yo. pone su espíritu en manos de Dios para huir de la muerte que le amenaza. pero sin reprimir el sentido de turbación humana que suscita una muerte como aquella. más audaz. en su lúcida agonía. 46). como El bien sabe. 4. En el grito posterior Jesús recurre al Salmo 30/31 insertando la invocación de Dios como Padre (Abbá). el Inmutable). recitado muchas veces durante su vida. Muere en perfecta conformidad con el querer del Padre. tú el Dios leal me librarás' (Sal 30/31 6). Jesús. corresponde a un hombre que al mismo tiempo es también el 'Hijo predilecto' de Dios: el total abandono en sus manos. Jesús confiere un acento filial a su abandono en !as manos de! Padre. este último grito completa el primero. Jesús por el contrario. 14. para que puedan comprenderse. como hemos notado desde el principio. ya que El esta en el Padre como el Padre está en El (Cfr. más cargado de voluntad oblativa. por el contrario. en el que Jesús se ha sentido sin apoyo y defensa por parte de todos. más pleno y radical. ciertamente con profundo respeto hacia su voluntad. ¿por qué me has abandonado?' (Mc 15. Además. aquellas palabras en boca de Jesús adquieren un nuevo valor. Retomemos los dos textos y veamos que resulta de su comparación. en el primer grito. Ante todo bajo el aspecto meramente lingüístico y casi semántico. deben considerarse en relación a lo que El mismo había anunciado anteriormente. afectado por la desventura y afligido por el dolor. apelativo que le es habitual y con el que se expresa bien la familiaridad de un intercambio de calor paterno y de actitud filial. Ahora. acepta la muerte y pone su espíritu en manos del Padre para atestiguarle su obediencia y manifestarle su confianza en una nueva vida. pues. Jesús expresa este sentimiento suyo con palabras que pertenecen al Salmo 30/31: el Salmo del afligido que prevé su liberación y da gracias a Dios que la va a realizar: 'A tus manos encomiendo mi espíritu. Mt 27. incluso hasta de Dios: un momento tremendo.). en el segundo grito. considerado en su trascendencia y experimentado casi en un estado de 'separación' (el 'Santo'.exclamado: 'Dios mío Dios mío. Las palabras y gritos de Jesús en la cruz. ¡también en la cruz! 5. 38. Jesús muere como Hijo. Con la invocación 'Padre' ('Abbá'). 10 s. recuerda y balbucea también algún versículo de ese Salmo. Jn 10. con la finalidad de amor que el Padre le ha confiado y que el Hijo conoce bien. más definitivo. Pero en la narración del Evangelista. está la expresión de abandono confiado en los brazos del Padre sabio y benigno. Además: en el primer grito Jesús también incluye un 'por qué' a Dios. Su abandono es. en las predicciones de su muerte y en la . 34. que lo dispone y rige todo con amor. el Eterno. 3. Ha habido un momento de desolación. su grandeza infinita. Si por un momento Jesús ha tenido y sufrido la tremenda sensación de ser abandonado por el Padre. El término 'Dios' del Salmo 21/22 se toma. Estas palabras se completan con aquellas otras que constituyen el fruto de una reflexión interior madurada en la oración. En la perspectiva del Salmista el hombre. como una invocación que puede significar extravío del hombre en la propia nada ante la experiencia del abandono por parte de Dios.

50).enseñanza sobre el destino del hombre a una nueva vida. que señalará la coronación de misterio pascual. 46). hacia el que se ha movido en el camino de la fe y del amor durante la vida. y en cuyos brazos se han arrojado con santo abandono en la hora de la muerte. en el vacío existencial. la premisa de la resurrección que tendrá lugar al tercer día. escribe que Cristo en su muerte 'por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios (Heb 9. hablando de la eficacia salvífica de la Sangre de Cristo. pero tras el grito primero. Marcos y Lucas. Así. La muerte es para todos un paso a la existencia en el más allá. comporta el don total de sí por parte de un alma que acepta ser despojada de su cuerpo y de la vida terrestre. a la resurrección de la muerte. hecha de conocimiento. disolución que suscita repulsa. que 'exaltó el espíritu' (Mt 27. pues. muy superior a la sangre de los animales ofrecidos en los sacrificios de la Antigua Alianza. que aflora en la Carta a los Hebreos cuando. como el de Jesús. físicos y morales. Mediante el misterio inefable de la muerte. más todavía. 37. pero que sabe que encontrará la nueva vida. de amor. Jesús pone con gran serenidad su espíritu en manos del Padre. Mateo. de alegría y de paz infinita. 14). Lc 23. en la vorágine de la nada. Jesús abraza la muerte como una entrada en la paz inalterable de ese 'seno del Padre' hacia el que ha estado dirigida toda su vida. En esta luz de eternidad puede captarse algo de la misteriosa relación entre la humanidad de Cristo y la Trinidad. que 'expiró' (Mc 15. en vistas a la nueva vida y. el alma del Hijo llega a gozar de la gloria del Padre en la comunión del Espíritu (Amor del Padre y del Hijo). después de todos los tormentos de los sufrimientos padecidos. 7. Esta es la 'vida eterna'. en los brazos y en el corazón del Padre. Es el alma de Jesús que entra en la visión beatífica en el seno de la Trinidad. Jesús con su muerte revela que al final de la vida el hombre no está destinado a sumergirse en la oscuridad. la participación en la vida misma de Dios en el misterio trinitario. . La muerte. sino que está invitado al encuentro con el Padre. 6. más aún. Un abandono que. tiene siempre un carácter de disolución del compuesto humano. para Jesús es. El Evangelista Juan dice de Jesús que 'entregó el espíritu' (Jn 19. 30).