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UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
MAESTRÍA EN HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
SEMINARIO AVANZADO DE FILOSOFÍA DEL SIGLO XIX
PROFESOR: Mg. JAIME VILLANUEVA BARRETO
ALUMNO: JOSÉ LUIS PEÑA DE LA VEGA

PROTOCOLO DE LAS LECCIONES SOBRE HUSSERL

PROLEGÓMENOS A LA LÓGICA PURA
PRIMERA SESIÓN (7/09/16)

Los prolegómenos a la lógica pura se publicaron como libro separado de las
Investigaciones lógicas, a fines de 1899. El texto surge a partir del fracaso del
proyecto de La filosofía de la aritmética, y constituye la primera parte de Las
investigaciones lógicas; mas se puede leer como un texto independiente. A lo
largo de la lectura del texto, se harán referencia a las Investigaciones lógicas.
Las Investigaciones lógicas (1901) pueden considerarse como el texto más
importante del siglo XX, y constituye el punto de partida del movimiento
fenomenológico. El texto de Las investigaciones abre un nuevo camino en las
investigaciones filosóficas, en el modo de hacer filosofía. Coincide con la época
del realismo filosófico; sin embargo como es característico en Husserl, el texto
es revisado, por espacio de una década, donde realiza un replanteamiento de
su filosofía, llegando a una filosofía de corte trascendental, de idealismo
fenomenológico y que en 1913, presenta como un proyecto trascendental de la
filosofía en su texto Ideas para una fenomenología pura y una filosofía
fenomenológica. Mas, Husserl reconoce, aquel año, en Las investigaciones
lógicas el primer texto fenomenológico. Él dice, en el Prólogo a la Segunda
edición, de Las investigaciones, hablando de una necesidad de la refundición
del libro: “La cuestión de la forma en que debía reeditar esta obra, agotada
desde hace muchos años, me ha causado no escasas preocupaciones. Las
investigaciones lógicas habían sido para mí una obra de emancipación; por
tanto no un fin, sino un principio”. Justamente en ese sentido, ese principio lo
lleva al planteamiento de la fenomenología trascendental en aquel 1913. Más
adelante, en el prólogo, menciona, refiriéndose a la relación entre Las ideas y
Las investigaciones lógicas: “La ejecución de la primera parte de mi plan fue
relativamente fácil; y aunque la inesperada extensión de los dos primeros libros
de las Ideas, esbozados de una vez (y que eran esenciales para mis fines), me
obligó durante la impresión a dividir la publicación, en último término podía
bastar provisionalmente el libro I. Mucho mayor era, empero, la dificultad de
realizar mi segundo propósito. El conocedor comprenderá desde luego la

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imposibilidad de elevar la antigua obra al nivel de las Ideas [se refiere al texto
de Las Investigaciones]. Ello significaría una completa refundición de la
obra…, un aplazamiento. Pero por otra parte renunciar a hacer la refundición y
reimprimir la obra de un modo mecánico, me parecía más cómodo que
concienzudo, en vista de los fines que justificaban la reedición”. Son revisadas
Las Investigaciones, afectando sobre todo, la primera, la tercera y la quinta
investigaciones lógicas. Mas no así ocurrió con Los prolegómenos, que
permanecieron prácticamente intocables, en su Segunda edición.
Husserl, en Los prolegómenos, señala que las objetividades ideales de la
lógica deben distinguirse claramente de los actos psicológicos a través de los
cuales se piensan dichas objetividades, son independientes del individuo, de
los actos psicológicos mediante los cuales nosotros pensamos estas
objetividades, no son creadas por el individuo, no son constituidas por el
individuo; nosotros descubrimos las objetividades ideales, descubrimos las
leyes de la matemática y de la lógica, de las ciencias formales, pero no las
creamos, no las deducimos, no las constituimos; ésta es una de las ideas
fundamentales de Los prolegómenos. Esta tesis es muy importante porque
sirve como una crítica al psicologismo de corte empirista. Este texto hace una
defensa en contra del psicologismo, defiende la independencia total de las
objetividades ideales respecto de los actos psicológicos que el individuo tiene.
En Los prolegómenos no se pregunta cómo estamos en contacto con el plano
ideal, cómo esas objetividades se instancian en nuestros procesos psíquicos
del pensamiento, no se plantea el problema de cómo el en sí deviene para mí
(hablando en jerga hegeliana); el problema ese de cómo las objetividades
ideales se instancian en los actos psíquicos, se plantea en Las Investigaciones
lógicas. El propósito principal de los Prolegómenos es la defensa de la
independencia de las objetividades ideales respecto de los actos psicológicos
que nosotros tenemos; el propósito de Los prolegómenos es doble: en primer
término la defensa de la independencia de las objetividades ideales antedicha y
la necesidad de postular entidades ideales y explicar a la lógica como la ciencia
de estas entidades, vista como una suerte de teoría de la ciencia, como la
ciencia normativa per se. En ese sentido, Los prolegómenos es un texto que
sintetiza las discusiones epistemológicas y de la teoría del conocimiento que se
han dado a lo largo de todo el siglo XIX, básicamente en tres frentes que son
los modos cómo se ha entendido la lógica (entendida como teoría de la
ciencia): como ciencia ideal formal, la lógica como psicología y la lógica como
metafísica. Husserl trabaja cada uno de esos frentes, lo que hace es
someterlos a una crítica y ver cuál de los tres tiene mayores posibilidades de
ser considerado como el que propiamente pertenece a la lógica y, por tanto,
pueda servir como una teoría de la ciencia. Es evaluada la lógica como
psicología, que tiene que ver con las interpretaciones empiristas psicologistas
de la lógica, representada por la lógica inductiva de J.S. Mill; la lógica formal de
Bolzano y Carl Stump y la lógica como metafísica con raíces hegelianas. De
ellas considerará a la lógica formal como mejor candidata para una teoría de la
ciencia.

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Las Investigaciones lógicas, en general, es un texto que Husserl considera
como el punto de partida de la fenomenología, sin embargo, en el caso de los
Prolegómenos, aquí no hay una aplicación del método fenomenológico, se
quiere dejar claro de qué trata la lógica, cuál es el tema del que se ocupa la
lógica, cómo es posible una teoría de la ciencia, cuál es esa teoría de la
ciencia, para que en las Investigaciones lógicas podamos ya trabajar cómo es
que esas objetividades que son independientes, el sujeto pueda conocerlas; es
ahí donde entra el tema fenomenológico, no así en los Prolegómenos. De
hecho, el subtítulo de las Investigaciones lógicas es Investigaciones para la
fenomenología y teoría del conocimiento, en Los Prolegómenos tenemos la
propedéutica para la fenomenología.
Dos son las preguntas que guían el pensamiento de Husserl y la
fenomenología en su conjunto: ¿Qué es la verdad y cómo se vive la verdad? La
verdad desde el punto de vista formal, de la lógica en su conjunto, en cuanto
una disciplina que sirva como teoría de la ciencia. Qué es la verdad, es lo que
se trata en los Prolegómenos de la lógica pura.
Se trata de un texto un poco “duro”, en el sentido de los temas que se tratan,
por la forma en que se han redactado, por ello la cátedra hará explicaciones de
los capítulos; hay que ir leyendo, acompañando la lectura, para ir entendiendo
los distintos pasajes; de modo que se exigen los protocolos, y dos controles de
lectura, como evaluación.
En cuanto a Husserl, empieza sus estudios en matemática, es doctor en esa
materia, pero siempre le preocupó la matemática como disciplina, como
ciencia, es esta preocupación lo que le lleva a realizar sus estudios de filosofía,
para aclarar el tema de la fundamentación de la matemática, donde ya hay una
corriente de epistemología. Viaja a Viena donde sigue, por tres años, cursos de
filosofía bajo la dirección de Franz Brentano; y de él aprende el tema de la
vinculación de la teoría del conocimiento, de la lógica, y de la matemática a la
psicología y a partir de ello, el concepto de intencionalidad. Hacia 1890
comienza su labor docente, y en ese año publica su Filosofía de la aritmética,
planificado para ser publicado en dos tomos, pero solamente publica el primer
tomo. Trata aquí de dar una fundamentación de la lógica y de la matemática,
eligiendo la aritmética como la más formal, dentro de las disciplinas de la
matemática, a diferencia de la geometría que es de corte material. Ocurre,
luego de publicado el primer tomo, una doble circunstancia; por un lado,
Husserl que es muy crítico de su obra, se percata de varias deficiencias en ella,
de que el camino por el que él está indagando el tema de la fundamentación de
la aritmética, no puede ser llevado a cabo cuando se pasa a la fundamentación
de aspectos abstractos como la fundamentación de los números irracionales,
de aspectos más formales de la aritmética, más abstractos, se da cuenta que el
método empleado es un psicologismo que ensaya, que sirve pero para los
primeros pasos de la aritmética como el contar, enumerar; pero no así cuando
se tiene que tratar temas más abstractos, de ahí que no publica el segundo
tomo planificado, dedicado a esos temas. La otra circunstancia es la fuerte
crítica de que lo acusan de sicologista, de practicar un psicologismo que él va a

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combatir en los Prolegómenos; se da al estudio de la fundamentación de la
lógica y la matemática. El resultado de esos estudios lo constituyen las
Investigaciones lógicas, donde en los Prolegómenos, Husserl objeta, recusa de
una manera definitiva el psicologismo, debido a las absurdidades a que lleva
esta postura, que es básicamente un empirismo al que denomina psicologismo.
La objeción es tanto en el plano teórico como en el práctico, moral, ético; el
psicologismo, el empirismo, conduce siempre al relativismo.
Las Investigaciones lógicas tratan de responder a la pregunta de cómo se vive
la verdad, de cómo el en sí de las objetividades ideales devienen en para mí.
Aquí se tiene que ocuparse del sujeto, las Investigaciones conducen a una
descripción de la vida del sujeto, especialmente la quinta y la sexta
investigaciones. Se presentan, en las Investigaciones lógicas, dos temas
fundamentales en la filosofía de Husserl, uno de ellos es el tema de la
intencionalidad, fundamental en la fenomenología, especialmente en la quinta
investigación, como el medio a través del cual estas objetividades en sí
devienen para el sujeto, cómo esas objetividades se instancian en la vida del
sujeto y cómo el sujeto puede relacionarse con ellas y, eso a través de la
intencionalidad. Por otro lado, en la sexta investigación aparece el tema de la
intuición categorial, Husserl rehabilita el tema de la intuición categorial, que no
es otra cosa que la intuición intelectual. Kant, en la Crítica de la razón pura,
destierra la intuición intelectual o eidética como fuente de conocimiento y
restringe como fuente de conocimiento únicamente la intuición sensible.
Husserl, en la sexta investigación lógica, presenta el tema de la intuición
intelectual o categorial como fuente inicial, dadora o presentadora, de modo
que la intuición sensible me presenta, por ejemplo, el objeto que tengo delante
de mí, lo percibo; del mismo modo, las categorías también se me presentan de
una manera inmediata, no a los sentidos sino justamente a nivel mental, a nivel
de categorías; Husserl pone el ejemplo, de aquel caso, cuando me dicen: “el
papel blanco está sobre la mesa”, yo puedo captar, entenderla de una manera
inmediata, eso que es puramente eidético, eso que no tiene nada que ver con
una captación sensible, lo entiendo categorialmente, no lo entiendo
sensiblemente, porque tiene una construcción que se me hace inteligible de
manera inmediata, yo no entiendo esa frase, primero, el papel, segundo,
blanco, después sobre y, por último, mesa; sino que lo entiendo como un todo
de manera instantánea. Así, como hay una intuición sensible, también hay una
intuición categorial. Tenemos así una manera novedosa de abordar los
problemas filosóficos.
Pero habían problemas que el texto no llegaba a abordar, uno de esos
problemas, el más resaltante, era la interrogante de quién hace la ciencia; si el
sujeto histórico, contingente, es aquel que “hace la ciencia”, entonces estamos
haciendo depender esas objetividades ideales supratemporales que son
independientes del individuo, del sujeto contingente, cambiante, histórico. Y las
Investigaciones no pueden responder al interrogante de quién hace la ciencia.
Husserl plantea la necesidad de una subjetividad trascendental que sea la que
constituya la ciencia, es el sujeto trascendental el que constituye la ciencia;

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con ello se le abre el tema de la subjetividad trascendental como un nuevo
problema o reino de investigación filosófica. Para ello, necesita estar premunido
de un método, nunca antes desarrollado, o explorado, y justamente el
descubrimiento que Husserl logra en 1905 es aquel de la epoché trascendental
(suspensión del juicio). La epoché trascendental es el método que le permite
introducirse en el campo de investigación de la subjetividad trascendental, y es
a partir de eso que nace el proyecto la fenomenología trascendental, que se
corona con la publicación en 1913 de sus Ideas. Con ello, Husserl va a abrazar
un idealismo trascendental, y esto es lo que le aleja del círculo de Gottinga, de
sus primeros colegas y estudiantes que no están dispuestos a seguir el camino
trascendental que emprende el maestro. Husserl trata ahora, en soledad, de
desentrañar aquel “enigma de los enigmas” de las subjetividades
trascendentales, ya premunido de un método.
Es en Friburgo, como docente ordinario en esa ciudad, donde inicia la nueva
corriente filosófica de la fenomenología, investigando y dando seminarios con
estudiantes de todo el mundo. Publica luego, en la última etapa de su vida, las
Meditaciones cartesianas, que constituye una suerte de teoría fenomenológica
sobre la intersubjetividad, desde un punto de vista idealista y trascendental;
rompe con la acusación o crítica que se le había hecho a las Ideas de 1913, de
caer en un solipsismo de corte cartesiano. El otro libro, póstumo, es el de La
crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, una obra
incompleta, donde presenta el concepto del mundo de la vida; es como una
nueva entrada a la fenomenología trascendental, una entrada vía la historia. El
tema de la lógica, sin embargo, siempre está presente desde los
Prolegómenos, que trata de la razón teórica, de someter a la razón teórica el
tribunal de la razón; porque es vía la lógica como se puede lograr la
fundamentación de la ciencia.
Si las objetividades ideales, son independientes del sujeto, no tienen existencia
en sentido ontológico, lo que existe en sentido ontológico es lo sensible
(existencia, en sentido fuerte); esto es lo que lo aleja de Platón, para quien las
ideas existen realmente. Las objetividades ideales para Husserl son, están ahí;
por ejemplo, nadie puede negar que el triángulo es una figura que tiene tres
lados, y que la suma de sus ángulos interiores suman 180°, pero los triángulos
no existen, no tienen existencia en sentido fuerte, no hay triángulos, yo no me
encuentro con triángulos, mis sentidos no lo perciben, puedo ver la
representación de un triángulo gráficamente, pero eso no es un triángulo, mas
no puedo negar la definición del triángulo; pero el triángulo no es un producto
de mis procesos psíquicos; si el triángulo fuera un producto de la psique,
estaría sujeto a los cambios que la psique tiene, porque los procesos psíquicos
del pensamiento están sometidos a la contingencia, en el sentido en que son
contextuales, en que son temporales, culturales. Los triángulos se instancian
en la parte formal del razonamiento, no son producto de la parte formal del
razonamiento; al triángulo llegamos mediante un descubrimiento de la figura
geométrica del triángulo a la que le atribuimos sus propiedades, mediante una
propiedad formal que se instancia en la medida en que lo discutimos. La

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matemática y la lógica son disciplinas formales del pensamiento. La lógica
regula el pensamiento, da las leyes formales del pensar y no puede ser
producto del pensamiento. El objetivo del texto de los Prolegómenos es mostrar
cómo eso sucede de esa manera. La ciencia de la naturaleza encuentra su
fundamentación en la lógica formal y la matemática formal. Lo que interesa
saber, en los Prolegómenos, es cómo la lógica puede erigirse como teoría de
la ciencia.

SEGUNDA SESIÓN (14/09/2016)
El texto de los Prolegómenos sirve como una propedéutica, por un lado,
para el camino mismo de la fenomenología que se va a emprender en las
Investigaciones lógicas y, por otro lado, para poder asimilar el rigor de los
conceptos que son necesarios para hacer frente a una defensa de la
autonomía y universalidad de las objetividades ideales; y esto porque hacia el
momento en que Husserl escribe este texto, el gran debate epistemológico
generado en la segunda mitad del siglo XIX, a partir de la publicación en 1852
de la obra de J. S. Mill, es el debate en torno a la tradición sicologista de corte
empirista, que sostiene que las objetividades ideales de la lógica y de la
matemática son producto de la psique humana; coloca como el punto más
importante el tema del papel activo de la subjetividad en el conocimiento de la
lógica. Y, en este caso, la lógica entendida como el fundamento de la ciencia, a
este punto la lógica no tiene aún la connotación que va a tener después en el
siglo XX, con el influjo del Círculo de Viena, con el influjo de B. Russel, y la
matematización de la lógica.
Cuando se habla de lógica, se está hablando de la idea de ciencia, con
la idea de un conocimiento cierto y, por tanto, del tema de la verdad; esto es lo
que se debate en torno a la lógica. Los psicologistas, como J.S. Mill, sostienen
que esta disciplina encuentra su fundamento en las operaciones subjetivas de
los individuos, dándole cabida a un corte empirista, dando un papel protagónico
a la subjetividad, pero dejando de lado el otro requisito doble indispensable que
deben tener las leyes de la lógica, las objetividades ideales de la lógica, como
es el de la universalidad y necesidad. Si hago depender los fundamentos de la
lógica de las actividades psíquicas del sujeto, no puedo explicar la necesidad y
universalidad de las objetividades de la lógica ni de sus leyes, porque cada
psique humana, en particular, sería productora de estas objetividades, de estas
leyes. El problema que no pueden resolver los psicologistas es aquel de la
universalidad y la necesidad, y como es sabido, desde Aristóteles, la ciencia es
ciencia de lo universal, no hay ciencia de lo particular. Husserl ve aquí la falta
de un requisito epistemológico para abordar las idealidades de la lógica. J. S.
Mill representa el paradigma en esta tendencia, es uno de los referentes
principales de los Prolegómenos, es el principal interlocutor.

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Al frente del sicologismo, se encuentra como contraparte, la escuela
neokantiana formalista cuyos representantes son los que se ocupan de temas
de lógica. El neokantismo rechaza la idea de que las actividades psíquicas del
sujeto sean el origen del fundamento de las objetividades ideales de la lógica y
la matemática y de las leyes que componen estas disciplinas, sostienen que
estas idealidades y estas leyes de la lógica y matemática son a priori y no
tienen ninguna dependencia de la subjetividad; con esto el neokantismo salva
la exigencia de necesidad y universalidad, pero no pueden responder la
exigencia del papel que las objetividades cumplen en el proceso del
conocimiento. Este es el contexto en el que emerge el pensamiento de Husserl.
El psicologismo tiene consecuencias de tipo relativista, como todo empirismo,
tanto en lo epistemológico como en lo práctico, y este es el objeto de las
críticas de Husserl. En los Prolegómenos critica, especialmente, al
psicologismo de corte empirista, aquí zanja la naturaleza de las objetividades
ideales de la lógica y matemática; y va a optar en argumentar por la autonomía
de las idealidades de la lógica y matemática, no tienen como fundamento las
operaciones psíquicas del sujeto, sino que son, per se independientes de estas
operaciones, tienen autonomía ontológica del sujeto. Las seis investigaciones
lógicas están orientadas a responder el tema de cómo estas objetividades
ideales de la lógica y la matemática se instancian en los procesos mentales del
sujeto, de cómo lo en sí se torna para mí. Con esto, Husserl pretende haber
respondido cabalmente a estas dos grandes demandas racionales exigidas por
la epistemología de su tiempo, en el debate gnoseológico del siglo XIX; aquí
irrumpe, por primera vez, la fenomenología como una importante tradición del
pensamiento; una suerte de síntesis del debate gnoseológico planteado del
siglo XIX. Salda cuentas, con el texto de los Prolegómenos, en torno a la
discusión del origen de las objetividades ideales de la lógica y de la
matemática, refutando el psicologismo. Intrínsecamente, el problema que
aborda el texto, es el problema sobre la verdad, donde se habla de lógica, se
habla de la verdad, se enfrenta a la pregunta de qué es la verdad. Esta verdad
hay que entenderla en su sentido ontológico en el que Husserl hace una
distinción entre la forma y la materia, esto es, entre el aspecto formal y el
aspecto material, ambos son parte de la lógica, en tanto ontología. De hecho,
en las Ideas va a hablar de ontologías materiales, ontologías formales. No se
trata de una concepción meramente formal de la lógica.
Esta distinción entre lo formal y lo material, nos lleva a la diferencia que hay
entre lo subjetivo y objetivo del conocimiento, es decir cuál es la relación entre
el conocer y lo conocido, el típico problema del conocimiento, el sujeto que
conoce y el objeto que es conocido; este tema hace frente Husserl en el texto.
Si la pregunta central es qué es la verdad, ¿cuál es la disciplina encargada de
hacerse cargo del problema de la verdad? La lógica, tal como la tiene a la vista,
no es suficiente para responder a la pregunta, más bien, en un sentido
kantiano, va a considerar que es la filosofía primera, la que tiene el encargo de
fundar todas las otras disciplinas, la filosofía la entiende en el sentido
cartesiano de ser una sapiente universalis, una suerte de ciencia autofundada

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que sirve de fundamento a todas las demás; el trabajo de toda su vida es
mostrar cómo es que la filosofía puede fundarse a sí misma, y a su vez fundar
a las demás disciplinas, incluyendo a la propia lógica. Ve a la filosofía, como
una teoría de la verdad, en un primer momento y como una ontología, en un
segundo momento; estas son las dos columnas en las que se asienta la
filosofía y que son los temas de la lógica. La verdad entes entendida en el
sentido fuerte del término, no sólo en el sentido formal de verdad, sino también,
en el sentido material de la verdad. Además, cuando habla de lógica, no solo
habla de la teoría de la verdad sino de la ontología que sustenta esa teoría de
la verdad, y esto hasta las Investigaciones lógicas. Luego esto va a cambiar en
Lógica formal y lógica trascendental, donde cambia la perspectiva que
mantiene en los Prolegómenos, porque se da cuenta el doble aspecto de la
lógica, un aspecto subjetivo que muestra cómo estas objetividades se
instancian en el sujeto (eso en sí se vuelve para mí), que es el aspecto
trascendental y un aspecto formal, objetivo. En los Prolegómenos, Husserl dice
que ha trabajado básicamente el aspecto formal de la lógica (entendida como
una teoría de la verdad); en las Investigaciones lógicas, él llama a la
fenomenología, psicología descriptiva que es una disciplina eidética.
En el contenido de la lógica, Husserl, distingue entre percepciones externas e
internas, las internas (que tienen que ver con las vivencias) sí son adecuadas;
luego hacia la sexta investigación dice que ya no lo son. A nivel externo,
evidentemente, no hay adecuación de la cosa a la mente, las percepciones
externas son apodícticas; ésta es una de las críticas que Husserl hace a
Brentano. Husserl, en las Investigaciones lógicas, va más allá en la formulación
del concepto de intencionalidad, es lo que lo hace rechazar la adecuación de la
cosa a la mente; y la crítica hacia el psicologismo va por ese lado, porque
confunde la actividad psíquica del pensar con el contenido del pensamiento (lo
pensado por el pensar), que sería la adecuación. Lo que hay entre la actividad
psíquica del pensar con el contenido del pensamiento, es una relación
intencional, no es una relación de adecuación. La adecuación implica una
captación completa del objeto en la mente, y no tenemos eso, ni siquiera en la
captación de las objetividades ideales, debido a un desfase que hay entre el
sujeto y dichas captaciones ideales, que son supratemporales; y la
temporalidad impide cualquier tipo de adecuación, y nuestra captación es
temporal.
El primer parágrafo, en la Introducción a los Prolegómenos, tiene que ver con
la discusión en torno a la definición de la lógica y al contenido esencial de sus
doctrinas. Husserl refiere la cita de J.S. Mill: “Reina una discrepancia de
opiniones tan grande respecto de la definición de la lógica, como de la manera
de tratar esta ciencia misma. Era naturalmente de esperar, tratándose de un
objeto, respecto del cual la mayoría de los escritores se han servido de las
mismas palabras, para expresar distintos pensamientos.” La cita da cuenta de
una desorientación respecto de cuál es el objeto de la lógica y de cómo
muchas veces las palabras encubren, distorsionan el objeto de investigación. Él
parte de este diagnóstico, dice: “Desde que J.S. Mill empezó con estas frases

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su valioso tratado de lógica, han transcurrido varios decenios (…) aún hoy
estas frases pueden servir como justa descripción del estado de la ciencia de la
lógica; aún hoy estamos muy lejos de una general unanimidad respecto a la
definición de la lógica y del contenido de sus doctrinas esenciales.” No hay una
unanimidad respecto a la definición de la lógica; y hay que definirla no de
manera particular, ya que si el objeto es uno, y la razón es una, la definición
debe ser única.
Todo lo que se desarrolle a partir de una definición mal elaborada o donde no
hay unanimidad, lo que va a suceder, que es lo que sucedió con la lógica, al no
tener el punto de partida suficientemente esclarecido, entonces, la
consecuencia es la total desorientación de una disciplina que no puede dar
cuenta de su objeto. Habla de tres direcciones de la lógica: la psicológica, la
formal y la metafísica de herencia hegeliana; “la primera, dice Husserl, ha
alcanzado una preponderancia decisiva, en cuanto al número y significación de
sus representantes, sobre todo por influencia de aquel distinguido pensador.”
Refiriéndose aquí a J.S. Mill. “Pero las otras dos direcciones continúan
propagándose; las cuestiones de principio discutibles, que se reflejan en las
distintas definiciones de la lógica, siguen siendo discutidas; y por lo que toca al
contenido doctrinal de las exposiciones sistemáticas, sigue siendo exacto –y
acaso en mayor medida- que los distintos escritores se sirven de las mismas
palabras para expresar distintos pensamientos.” El problema que anuncia es el
de la falta de unidad en la delimitación de los fines y métodos esenciales de la
lógica; no hay un norte al cual apunte la disciplina. El psicologismo entiende la
lógica básicamente como una consecuencia de operaciones mentales de la
psique humana, la lógica formal entiende a la lógica como una disciplina de
corte algebraico, vacía de contenido, y que va a tener como consecuencia, su
conversión en una mera técnica del pensamiento, como tenemos ahora; y la
lógica metafísica se va a ocupar de temas especulativos en torno a la
naturaleza del ser. Las tres, que se llaman a sí mismas lógica, no están de
acuerdo en cuál es su objeto, cada una va por su lado, creando confusión en
torno a la disciplina. Husserl dice: “vano sería el intento de acotar una suma de
proposiciones o teorías, con un contenido objetivo, en que pudiésemos ver el
patrimonio inalienable de la ciencia lógica de nuestra época y la herencia que
deja al porvenir.”
En el parágrafo segundo, señala una necesidad de una nueva dilucidación de
las cuestiones de principio. “Dado este estado de la ciencia, que no permite
distinguir la convicción individual de la verdad obligatoria para todos, el
remontarse a las cuestiones de principio sigue siendo tarea necesaria una vez
más.” Señala el problema principal, que tiene la lógica y que arrastra la ciencia
contemporánea, que es no poder distinguir la convicción individual de la verdad
obligatoria para todos. Menciona el papel decisivo que ha tenido la obra de J.S.
Mill, y el desarrollo de la dirección psicologista de la lógica. “Así que cuando la
dirección psicologista de la lógica alcanzó la preponderancia, con el gran auge
de los estudios psicológicos, todo el esfuerzo se concentró en la construcción
sistemática de la disciplina con arreglo a los principio admitidos como válidos.

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La circunstancia, empero, de que ensayos tan numerosos –y procedentes de
tan significativos pensadores- para empujar la lógica por el camino seguro de
una ciencia, no permitan apreciar un resultado convincente, deja abierta la
sospecha de que los fines perseguidos no se han aclarado en la medida
necesaria para una investigación fructuosa.” Es una demanda que Husserl va a
hacer constantemente. Si se asume y se desarrolla la lógica en un sentido,
como el de J.S. Mill, con arreglo a principios admitidos como válidos, no puede
dar cuenta de las bases, del fundamento (la intelección originaria) que tiene
ese desarrollo. El tema es la verdad válida para todos, la ciencia tiene
conquistas ineludibles racionales y verdaderas, la hermenéutica mal llevada
consiste en no distinguir la convicción personal de interpretación y la verdad
válida para todos. Husserl sí está interesado en esta distinción, porque si no,
no se puede hablar de ciencia en el sentido de necesidad y universalidad, y la
ciencia tiene que ser universal y necesaria. La fenomenología está dada a ser
una disciplina abierta al infinito dada a generaciones infinitas de fenomenólogos
que vuelvan una y otra vez sobre sus propias intelecciones, la fenomenología
no es un corpus cerrado, donde se tenga que interpretar solamente lo que ha
dicho el fundador, sobre todo es un llamado a la cosa misma; él mismo
constantemente se corrige. Lobachesvsky vuelve sobre los fundamentos de la
geometría de Euclides para darse cuenta que no es la única manera de hacer
geometría. Descartes es un punto de inflexión en la filosofía porque él vuelve
sobre el fundamento, por la radicalidad de su pensamiento. Se pueden tener
avances técnicos, pero el avance técnico no implica un incremento de la
verdad, que es el objetivo de la ciencia. Hay ciencias formales (donde su
fundamento es verdad) y las que no son formales, son hipotéticas. Husserl
dice. “La esfera de una ciencia es una unidad objetivamente cerrada; no está
en nuestro albedrío el modo y el punto de deslinde entre las esferas de la
verdad. El reino de la verdad se divide, objetivamente, en distintas esferas; las
investigaciones deben orientarse y coordinarse en ciencias, con arreglo a estas
unidades objetivas.” Pero, que parte de la división misma de la verdad, no de la
que nosotros le queramos dar, lo que interesa es cómo la verdad se articula
objetivamente en distintos dominios o regiones; la verdad se deja clasificar. Hay
distintas ciencias: “Hay una ciencia de los números, una ciencia de las figuras
geométricas, una ciencia de los seres animados, etc.; pero no hay ciencia de
los números primos, de los trapecios, de los leones, ni mucho menos de todas
estas cosas juntas.” La ciencia es una unidad cerrada, no se puede tratar a la
figura geométrica del mismo modo que a los seres vivos, porque pertenecen a
distintos ámbitos; la aritmética es una ciencia formal, otro dominio, la
geometría, es una ciencia eidética material. “Pues bien; cuando un grupo de
conocimientos y problemas se impone como grupo coherente y conduce a la
constitución de una ciencia, la inadecuación de su delimitación puede consistir
meramente en que se conciba al principio la esfera de un modo demasiado
estrecho, con respecto a lo dado, y que las concatenaciones de los nexos
fundamentales rebasen la esfera considerada y se concentren en una unidad
sistemática cerrada más amplia.” Y aquí viene el problema:
“Incomparablemente más peligrosa es, en cambio, otra imperfección en la
delimitación de la esfera, a saber, la confusión de esferas, la mezcla de lo

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heterogéneo en una presunta unidad, sobre todo cuando esta mezcla radica en
una interpretación completamente falsa de los objetos, cuya investigación debe
ser el fin esencial de la ciencia intentada. Una metábasis (…)”, una confusión
de géneros; ése es el problema cuando no se tiene aclarado cuáles son los
fundamentos y se confunden los géneros, y se llega a pensar que el mismo
método de una disciplina puede ser aplicada a todas las disciplinas.
Los dominios se articulan en regiones, cuando se habla de dominios se habla
de la ciencia, cuando se habla de regiones se está en un nivel ontológico, hay
una articulación progresiva.
Con respecto a la confusión de esferas dice: “Especialmente con respecto a la
lógica, ha tenido Kant la célebre sentencia, que nos apropiamos en este punto:
<<No es engrandecer, sino que es desfigurar las ciencias, el confundir sus
límites.>> En la siguiente investigación esperamos poner en claro, en efecto,
que la lógica tradicional y principalmente la lógica actual, de base psicológica,
han sucumbido casi sin excepción a los peligros que acabamos de explicar, y
que el progreso de los conocimientos lógicos ha sido seriamente dificultado por
la errónea interpretación de los fundamentos teoréticos y por la confusión
subsiguiente de las esferas.” Él va a analizar el problema preferentemente en el
ámbito del psicologismo.
Las cuestiones discutidas. El camino a emprender
“Propiamente sólo hay dos partidos. La lógica es una disciplina teorética,
independiente de la psicología y a la vez formal y demostrativa, juzga el uno.
Para el otro es una tecnología que depende de la psicología; con lo cual queda
excluido de suyo que tenga el carácter de una disciplina formal y demostrativa,
en el sentido de la aritmética que es ejemplar en la parte contraria.” Los dos
partidos son: el del formalismo neokantiano y el psicologismo empirista.
“Seguiremos pues el camino siguiente: Tomaremos como punto de partida la
definición de la lógica como un arte, admitida en la actualidad casi
universalmente, y fijaremos su sentido y su justificación. Con esto se relaciona
naturalmente la cuestión de las bases teoréticas de esta disciplina y, en
especial, de su relación con la psicología. Esta cuestión coincide
esencialmente, sino en todo, al menos en una parte capital, con la cuestión
cardinal de la teoría del conocimiento, que concierne a la objetividad de éste. El
resultado de nuestra investigación sobre este punto es la obtención de una
ciencia nueva y puramente teorética, que constituye el fundamento más
importante de todo arte del conocimiento científico y posee el carácter de una
ciencia a priori y puramente demostrativa”. Toma partido por el carácter a priori
de la universalidad y necesidad de las objetividades ideales.

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TERCERA SESIÓN (21/09/2016)
Esta sesión, en su integridad, estuvo dedicada a preguntas y respuestas, de las
cuales menciono solamente alguna de ellas, que tienen relación directa con los
Prolegómenos; quedan fuera preguntas relacionadas con la intersubjetividad,
por ejemplo.

Sobre las objetividades ideales. Estas objetividades ideales de la
lógica y de la matemática comprenden las leyes que gobiernan la lógica,
las leyes que gobiernan la matemática y las objetividades ideales como
aquellas de la geometría, las fórmulas algebraicas, pero no las leyes de
las ciencias positivas, que no tienen el mismo rango de las leyes de la
lógica y la matemática, que son formales, como es el caso, por ejemplo,
de la ley de gravitación universal. Las objetividades ideales la descubre
el individuo, no son un invento del sujeto, no son una creación del sujeto;
no son una teoría, porque una teoría es elaborada. Para los
psicologistas, las leyes de la lógica y de la matemática, tienen su origen
en los procesos psíquicos de la mente, para Husserl no; son
independientes del individuo. La razón descubre las objetividades
ideales.

La fenomenología como método. La fenomenología es una filosofía
que también es un método, no hay una distinción. Los dos requisitos
indispensables del método fenomenológico son: la epoché y la
reducción; la epoché consiste en suspender las tesis. La epoché
trascendental es la suspensión de la tesis básica de la actitud natural, es
la suspensión sobre la tesis que afirma o niega la existencia del mundo,
que le impide al fenomenólogo pronunciarse sobre la existencia o no del
mundo, lo que queda como campo es una conciencia pura o
trascendental, y lleva a una reducción del ámbito de tus intereses a la
conciencia pura; este es el ámbito propiamente filosófico,
fenomenológico. La otra epoché, la epoché mundana no suspende la
tesis básica de la actitud natural, no va a la radicalidad propia que exige
la filosofía, para describir, por ejemplo, un hecho social, debo suponer
que existe la sociedad y ésta existe en un mundo y no se va a la
radicalidad propia que exige la filosofía, por eso se llama fenomenología
mundana; en la epoché trascendental, yo ya no me pronuncio si el
mundo existe o no, lo dejo en suspenso, entonces uno se queda con lo

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que es propiamente de uno, mis vivencias. Si no hay epoché y
reducción, no es fenomenología. Son dos pasos del método, distintos
pero solidarios, la epoché es la suspensión del juicio, y la reducción es la
reflexión que uno hace de lo que queda luego de haber practicado la
epoché; la reducción es el trabajo reflexivo que se hace de las vivencias
que han sido reducidas a fenómeno, el mundo es reducido a fenómeno,
reducido a vivencias. Por ejemplo, el deseo es una vivencia, si uno
desea un objeto, lo que se va a describir no es el objeto del deseo sino
el deseo como vivencia, como pura nóesis, se describe el vivencial del
deseo; justamente la crítica al psicologismo va en el sentido de que
confunde la vivencia con el objeto de la vivencia, confunde el pensar
(que es una vivencia noética psíquica) por lo pensado por el pensar; el
objeto del pensar es otra cosa, al fenomenólogo lo que le interesa es la
vivencia, el deseo, la percepción no lo percibido por la percepción, que
es lo propio del ámbito subjetivo porque sobre lo otro, está suspendido,
uno se queda solamente con la vivencia.
De lo que se trata, en el método fenomenológico, es de despojar de los
prejuicios para poder ir a describir, no interpretar algo guiado por una
teoría. El método es intuitivo, es describir lo que está ante nuestros ojos,
lo que la conciencia está vivenciando en ese momento.
En los Prolegómenos, Husserl descubre lo que es la falla central del
psicologismo. Toda vivencia, es vivencia de algo, justamente a eso
Husserl le llama intencionalidad, todas las vivencias son intencionales,
están dirigidas a algo, el deseo, por ejemplo, es deseo de algo, se dirige
a un objeto; pero también hay un retorno, y el objeto se presenta a mí
respondiendo mi intención, como lo deseado, si bien están entrelazados,
puedo separar la vivencia psíquica del deseo, del objeto del deseo (un
libro, un lapicero, una mujer, etc.), pero la vivencia es el deseo; puedo
poner entre paréntesis lo deseado, son dos cosas distintas. En el ámbito
de los Prolegómenos, una cosa es el pensamiento y otra el objeto del
pensamiento, lo que me interesa describir es mi vivencia del pensar, no
el objeto, porque el objeto puede variar, cuando pienso algo me estoy
dirigiendo en una actitud teórica, lo que me interesa describir es cómo
funciona esa actitud teórica no cuál es el objeto de esa actitud teórica.
Cuando el psicologista dice: “las leyes de la lógica y la matemática son
productos de nuestra mente” está confundiendo, dice Husserl, lo que es
el proceso psíquico (el pensamiento) de lo que es el objeto del proceso
psíquico (el objeto del pensamiento: mi novia, la matemática, el arte,
etc.). Por ejemplo, cuando un físico está pensando en una teoría y un
antropólogo está pensando en una teoría, los objetos son distintos (la
teoría física no es igual a la teoría antropológica), pero los procesos
psíquicos del pensar que ambos están realizando, son los mismos, que
tienen ciertas características, que se dan de cierta manera; esas son las
vivencias, las vivencias del pensar.
Cuando hablamos de la cosa misma, la gran pregunta es ¿Qué es esa
cosa de la que estamos hablando? Por ejemplo, un lapicero ¿Qué es?
Es un objeto que sirve para escribir, para señalar, para llamar la

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atención, depende de la intención. La intención puede variar con el
mismo objeto. Pero también, el lapicero se puede mostrar en modo
distinto del deseo, como el caso de que me olvidé el lapicero en otra
parte, me relaciono con él por medio del modo no del deseo sino del
modo del recuerdo, la intención y la vivencia es otra, pero estoy
hablando del mismo objeto; entonces, cuando se pregunta: ¿Qué es
esto? ¿Qué es la cosa misma?, la cosa misma no está del lado del
objeto, del lado de la cosa, sino que está en cómo yo me relaciono con
el objeto, y del modo cómo me relaciono con el objeto, éste se va a
presentar para mí; si me relaciono con él en el modo del deseo, se
presenta como lo deseado, si me relaciono con él en el modo del valor,
se presenta como lo valorado, si me relaciono con él en el modo del
recuerdo, se presenta como lo recordado. Estamos hablando del mismo
objeto; el asunto está en cómo esto se presenta ante mí, necesito
distinguir entre el proceso psíquico del pensar y lo pensado por el
pensamiento, pero el psicologismo no distingue estos dos procesos y
hace de ellos una sola cosa, y por eso es que sostiene que las leyes de
la lógica y matemática son producto de la mente; y no son producto de la
mente, lo que es producto de la mente es el acto psíquico del pensar, no
el objeto, porque el lapicero no está en mi mente. Lo que importa es
cómo el objeto se presenta ante mí, no interesa el objeto. A la
fenomenología le interesa cómo tú llegas a decir qué es la cosa, qué
experiencias ha tenido tu conciencia para poder decir que es tal o cual
cosa y eso es la cosa misma, la cosa misma es lo que es para ti. La
cosa misma no es un noúmeno incognoscible como decía Kant; la cosa
misma se puede conocer, porque los objetos mismos son hilos
conductores trascendentales a experiencias de la conciencia que los
constituye como tales. El análisis no se centra en el qué es, sino en el
cómo es, en cómo yo llego a decir que esto es esto y no otra cosa. El
sentido del ser es lo que importa, esto marca el carácter
fenomenológico, que no es metafísico. El sentido siempre es constituido
por una serie de experiencias que llamamos también vivencias.
Volviendo a la suspensión, en la epoché, se refiere a que suspendo mi
tesis sobre si el mundo existe o no, pero el mundo sigue allí, ni afirmo ni
niego, la epoché evita asumir cualquier compromiso ontológico. La
epoché y la reducción son recursos metodológicos, son parte del
método, no son una toma de posición, y que sirven para hacer
fenomenología. La ciencia asume compromisos ontológicos (excepto las
ciencias formales), la filosofía no es ciencia. Si, por ejemplo, asumo que
el mundo existe, entonces debo responder ¿cómo existe?, ya asumí
una postura, si lo niego igual. Ambas, afirmación o negación, son
posturas, en la fenomenología suspendo el juicio. La suspensión puede
ilustrarse del siguiente modo: nosotros al estar en el salón, hablando de
Husserl, suspendemos otras actividades (pensando en otra cosa) que no
son objeto de mi intención y de mi atención. Todo el tiempo estamos
haciendo esa suspensión.

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CUARTA SESIÓN (5/10/2016)

CAPÍTULO 1
La lógica como disciplina normativa y especialmente como
disciplina práctica.
4. La imperfección teorética de las ciencias particulares
La idea de Husserl en este capítulo es mostrar que la lógica se presenta como
el fundamento de todas las demás ciencias, por eso habla de disciplina
normativa, va a entrar a una discusión en torno a la naturaleza propia de la
lógica en tanto si esta es una disciplina normativa, como fundamento, o si es
una disciplina práctica en el sentido de una disciplina instrumental, operativa.
La idea de Husserl, a partir de aquí, es que la lógica funciona como una
disciplina principalmente teórica, que sirve de fundamento de todas las ciencias
prácticas y ciencias de hechos, particulares; es fundamento en el orden de las
razones, de orden deductivo. Las disciplinas prácticas, se deducen de la lógica,
porque la lógica no deja de ser una disciplina normativa, no deja de ser una
ciencia, normativa. Utiliza dos términos para aclarar la fundamentación:
fundierung, de raíz latina, para referirse a este tipo de fundamentación de
orden deductivo, disciplinario; fundierung tiene que ver con el orden deductivo,
el orden de fundamentación en la cadena de las deducciones que tienen unas
disciplinas respecto de otras: por ejemplo, la física que se fundamenta en la
geometría, la geometría en la aritmética, y ésta en la lógica finalmente. Utiliza,
en cambio, el término Grund, para la fundamentación en sentido fuerte, en el
sentido de fundamento, de ciencia fundamental, que se refiere a la filosofía que
no es una disciplina como la lógica, sino es una de un tipo distinto, de tipo
trascendental, que sirve de fundamento; Grund es el término usado cuando
habla de últimos fundamentos para referirse a la filosofía. La lógica la va a
considerar como disciplina normativa; ¿Cómo funciona la lógica? Husserl nos
dice: “Enséñanos la experiencia cotidiana que la maestría con que un artista
maneja sus materiales y con el juicio decidido, y con frecuencia seguro, con
que aprecia las obras de su arte, sólo por excepción se basan en un
conocimiento teorético de las leyes que prescriben al curso de las actividades
prácticas su dirección y su orden y determinan a la vez los criterios valorativos,

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con arreglo a los cuales debe apreciarse la perfección o imperfección de la
obra realizada.” Más abajo dice: “El artista no crea según principios, ni valora
según principios. Al crear, sigue el movimiento interior de sus facultades
armónicamente cultivadas, y al juzgar, sigue su tacto y sentimiento artístico,
finamente desarrollado. Pero esto no sucede sólo en las bellas artes, en las
que primero se ha pensado, sino en todas las artes en general, tomada la
palabra en su sentido más amplio. Concierne, pues, también a las actividades
de la creación científica y a la apreciación teorética de sus resultados; esto es,
de las fundamentaciones científicas de los hechos, leyes y teorías.” Comienza
su reflexión con aquello que “nos enseña la experiencia”, es muy propio de la
fenomenología, la guía, el criterio que se usa es la experiencia, no está
hablando de una teoría preconcebida, de ninguna formulación teórica previa,
todo lo que podamos obtener como conocimiento lo vamos a obtener siempre
de la experiencia. Y la experiencia nos enseña que el artista no necesita un
conocimiento teorético, le basta su arte, le basta su práctica, pero señala: “sólo
por excepción se basan en un conocimiento teorético de las leyes que
prescriben al curso de las actividades prácticas su dirección y su orden y
determinan a la vez los criterios valorativos”. Husserl, desde un inicio, hace una
concatenación entre el conocimiento teorético de las leyes y los criterios
valorativos; está colocando en igual sentido, el aspecto teórico y el aspecto
valorativo. El conocimiento teórico está relacionado con criterios valorativos, y
esto porque la razón en Husserl, a diferencia de Kant, no está dividida en
compartimientos estancos, por un lado el aspecto teórico, por otro lado el
aspecto práctico, y por otro el aspecto estético, sino más bien, en Husserl, la
razón tiene un triple aspecto que funciona de manera conjunta, a un mismo
tiempo, siempre la razón es teórica, práctica y valorativa a la vez. También dice
que “Ni siquiera el matemático, el físico o el astrónomo necesita llegar a la
intelección de las últimas raíces de su actividad, para llevar a cabo las
producciones científicas más importantes; y aunque los resultados obtenidos
poseen para él y para los demás la fuerza de una convicción racional, no puede
el científico tener la pretensión de haber probado siempre las últimas premisas
de sus conclusiones, ni de haber investigado los principios en que descansa la
eficacia de sus métodos.” Esto es importante porque ninguno de los científicos,
ninguna de las ciencias, como la matemática, la física, la astronomía,
“necesitan llegar a la intelección de las últimas raíces de su actividad”, es decir,
no necesitan volver a los fundamentos sobre los que se basan el desarrollo de
su actividad científica, pueden hacer avanzar su ciencia, pueden tener
producciones científicas sin necesidad de volver a las comprobaciones
racionales de esos fundamentos o de esos principios en los que se basan su
disciplina; ahí hay un doble aspecto, por un lado, lo que esto permite es un
progreso rápido de las ciencias, con convicciones racionales y eso se trasluce
en aplicaciones prácticas de la disciplina, éste es el aspecto positivo, por este
modo opta la ciencia moderna. El aspecto negativo está en que “no puede el
científico tener la pretensión de haber probado siempre las últimas premisas de
sus conclusiones, ni de haber investigado los principios en que descansa la
eficacia de sus métodos.” Él no ha hecho la comprobación, el científico parte de
comprobaciones que otros han hecho, pero él mismo no vuelve a reactivar

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esas comprobaciones, esos fundamentos sobre los cuales descansa el trabajo
por él realizado y nunca va a tener la certeza de haber probado por él mismo, si
esos fundamentos efectivamente son válidos o no, simplemente los asume y
los desarrolla, lo que permite un avance, un desarrollo de las ciencias, y dice
por eso al final: “Así, pues, aunque las ciencias se hayan engrandecido, a
pesar de estas deficiencias, y nos hayan conducido a un señorío sobre la
naturaleza, jamás antes sospechado, no pueden satisfacernos teoréticamente.
No son teorías cristalinas, en donde resulte plenamente comprensible la
función de todos los conceptos y proposiciones y estén analizados
exactamente todos los supuestos y por ende elevado el conjunto por encima de
toda duda teorética.” Y ese es el principal problema de corte epistemológico, de
corte de una fundamentación por el que atraviesa toda ciencia moderna; por un
lado se han engrandecido, se han enseñoreado sobre la naturaleza, con un alto
desarrollo práctico, pero por otro lado, no son teorías cristalinas, no resulta
plenamente comprensible la función de todos los conceptos y proposiciones,
carece de una adecuada fundamentación teorética. El problema de la ciencia
no está en su desarrollo práctico sino en sus fundamentos a nivel teorético, no
son teorías cristalinas (teorías que sean clara y comprensiblemente entendidas
en sus principios fundamentales). Husserl parte de la habitual concepción de la
ciencia y de la lógica como un arte, una tecnología. La lógica es capaz de
construir argumentos que demuestren o refuten algo, pero también es verdad
que la lógica es capaz de conocer en general, en abstracto, las normas de la
argumentación probatoria y refutadora; entonces, el problema que encuentra
Husserl es que la lógica, que debería servir para clarificar los conceptos
teóricos, para clarificar los fundamentos y principios, para darnos teorías
cristalinas, ella misma se ha convertido en una técnica, en una tecnología, en
mero arte, y ese es el problema de fondo.
5. Complemento teorético de las ciencias particulares por la metafísica y
la teoría de la ciencia.
“Para alcanzar este fin teorético es menester en primer término, como se
reconoce de un modo bastante general, una clase de investigaciones, que
pertenecen a la esfera de la metafísica.” Va a abordar el tema de la
fundamentación desde estas dos perspectivas: de la metafísica y de la teoría
de la ciencia.
“La misión de ésta es fijar y contrastar los supuestos de índole metafísica no
contrastados y ni siquiera advertidos las más de las veces y, sin embargo, tan
importantes, que constituyen la base por lo menos de todas las ciencias
referentes al mundo real. Tales supuestos son, por ejemplo, la existencia de un
mundo exterior, que se extiende en el espacio y en el tiempo, teniendo el
espacio el carácter de una multiplicidad euclidiana tridimensional y el tiempo el
de una multiplicidad unidimensional ortoidea; la sumisión de todo advenimiento
al principio de causalidad, etc. Con bastante inexactitud suelen considerarse
hoy como epistemólogos estos supuestos que entran por completo en el marco
de la filosofía primera de Aristóteles.” Estos son temas metafísicos, se supone
la existencia del mundo, que el mundo está sin fin en el espacio y en el tiempo,

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se supone la causalidad, etc., porque son temas metafísicos, porque no
incumben a una fundamentación teórica de las disciplinas científicas. Para
poder hacer ciencia se debe suponer que el mundo existe y que funciona de
una determinada manera, por ejemplo, guiada por el principio de causalidad.
“Pero esta fundamentación metafísica no basta para alcanzar la deseada
perfección teorética de las ciencias particulares. Concierne meramente a las
ciencias que tratan del mundo real; y no todas tratan de éste, desde luego no
las ciencias matemáticas puras, cuyos objetos son los números, las
multiplicidades y otros semejantes, que son pensados como meros sujetos de
puras determinaciones ideales, independientemente del ser o no ser real. Otra
cosa sucede con una segunda clase de investigaciones, cuya verificación
teorética constituye igualmente un postulado indispensable de nuestras
aspiraciones en orden al conocimiento; dichas investigaciones afectan a todas
las ciencias del mismo modo, porque se refieren –dicho brevemente- a lo que
hace que las ciencias sean ciencias en efecto”. La fundamentación metafísica
no basta para alcanzar la deseada perfección teorética de las ciencias
particulares, y no basta, porque no alcanzan para la matemática, para la lógica,
que no se pueden fundamentar metafísicamente, sino que se fundamentan
deductivamente, y son esas disciplinas las necesarias para alcanzar lo que
Husserl está buscando que es una suerte de perfección teórica de las
disciplinas, estas disciplinas deben tener, para que sus resultados sean
realmente provechosos, una completa certeza de la verdad de sus
fundamentos, de sus principios sobre los cuales las ciencias se desarrollan,
éste es el tema de fondo. Si no tengo esa claridad, si no puedo comprobar una
y otra vez, racionalmente, los fundamentos en los cuales se asienta la ciencia
que realizo, entonces no voy a tener la seguridad de que los desarrollos
prácticos de la ciencia que estoy realizando, sean conforme a esos principios;
sino lo que termino desarrollando es una mera tecné, una mera técnica. Y el
objeto de la lógica, como el objeto de la ciencia, como el objeto de la filosofía,
como ciencia fundamental, su objeto no es el desarrollo práctico, su progreso,
sino que su objeto es la verdad; lo que persigue la ciencia es la verdad, cuando
la ciencia comienza a perseguir más el desarrollo, el progreso de sus
conocimientos, que en la verdad de sus conocimientos, es cuando la ciencia
deviene en mera tecnología, en mera técnica, que se separa de su objetivo
primigenio que es perseguir la verdad.
“Ahora bien, con esto queda señalada la esfera de una disciplina nueva y,
como veremos pronto, compleja, disciplina cuya peculiaridad consiste en ser
ciencia de la ciencia y que podría llamarse <<teoría de la ciencia>> en el
sentido más señalado de esta palabra.” La lógica es justamente una ciencia de
la ciencia, una teoría de la ciencia, que nos debe brindar la posibilidad de una
justificación totalmente racional y cierta de todos los principios sobre los cuales
se derivan las ciencias particulares, así, la lógica es en el fondo teoría de la
ciencia, ciencia de la ciencia, porque es la ciencia fundamental.
La metafísica, en cambio, es filosofía segunda; la fundamentación metafísica
no alcanza para el esclarecimiento de los conceptos teóricos que estoy

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buscando; cuando busco una teoría de la ciencia, busco un esclarecimiento de
los conceptos teóricos, y de las teorías que conforman la disciplina. La
metafísica tiene otro tipo de problemas (por ejemplo, si el mundo existe o no).
Husserl separa la discusión metafísica del ámbito de la teoría de la ciencia. Yo
como científico no puedo entrar en la discusión de si el mundo existe o no
existe, porque no es una discusión científica, es una discusión metafísica. La
metafísica, en cambio, no esclarece ningún principio racional; yo parto de la
existencia del mundo, comienzo a desarrollar que el mundo existe en un
espacio tridimensional en el cual funciona la geometría euclidiana. Cuando
desarrollo la geometría euclidiana, vuelvo nuevamente sobre los principios
sobre los cuales esta disciplina se asienta para no perder de vista el sentido de
donde provienen las deducciones que estoy haciendo. Es la exigencia de una
vuelta a esos principios axiomáticos para comprobar racionalmente y en
persona, la validez racional de esos principios, esa es la exigencia de la teoría
de la ciencia.
6. Posibilidad y justificación de una lógica como teoría de la ciencia.
“La posibilidad y la justificación de semejante disciplina –como disciplina
normativa y práctica perteneciente a la idea de la ciencia- puede
fundamentarse en las consideraciones siguientes:
La ciencia se refiere al saber, como dice su nombre. No es que ella misma sea
una suma o tejido de actos de saber.” La ciencia se refiere al saber, no se
refiere a consecuciones o desarrollos prácticos. “Sólo en su literatura tiene la
ciencia una consistencia objetiva; sólo en forma de obras escritas tiene una
existencia propia, aunque llena de relaciones con el hombre y sus actividades
intelectuales; en esta forma se propaga a través de los milenios y sobrevive a
los individuos, las generaciones y las naciones.” Husserl dice que la ciencia,
que se refiere al saber, sólo es posible donde hay escritura, donde no hay
escritura no es posible; porque no se podría transmitir a través de las
generaciones con la rigurosidad que da el poder contar con un lenguaje escrito.
Las ideas de la ciencia se instancian en un lenguaje escrito que es un lenguaje
perdurable; la objetividad de la ciencia la hace descansar en la escritura: “sólo
en forma de obras escritas tiene una existencia propia”. El rigor de la ciencia no
se puede dejar a la suerte de una transmisión oral, porque la transmisión oral
varía de individuo en individuo, como ocurre en el relato. La ciencia tiene un
lenguaje universal que es el matemático, escrito; la escritura es lo que da
permanencia al conocimiento, y puede ser universalizable: los elementos de
Euclides lo puede entender cualquiera y llegar a las mismas conclusiones que
él. Cuando es el lenguaje oral, está circunscrito y limitado a los que hablan esa
lengua.
“Representa así una suma de dispositivos externos, nacidos de actos de saber
que han sido llevados a cabo por muchos individuos y que pueden convertirse
de nuevo en actos semejantes de innumerables individuos, en una forma
fácilmente comprensible, pero que no cabe, sin prolijidad, describir de un modo
exacto”. Si leo los Elementos de Euclides, puedo volver a las intelecciones de

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él. “A nosotros nos basta que la ciencia implique o deba implicar ciertas
condiciones previas para la producción de actos de saber; que implique
posibilidades reales de saber, cuya realización por el hombre <<normal>> o
<<adecuadamente dotado>> puede considerarse como un fin asequible de su
voluntad, en circunstancias <<normales>> conocidas. En ese sentido apunta la
ciencia al saber.
Ahora bien, en el saber poseemos la verdad. En el saber actual, al que nos
vemos reducidos en último término, la poseemos como objeto de un juicio
justo. Pero esto solo no basta; pues no todo juicio justo, no toda posición o
avaloramiento de una situación objetiva, aunque concuerde con la verdad,
constituye un saber del ser o el no ser de dicha situación. Para poder hablar de
saber, en el sentido más estricto y más riguroso, es necesaria además la
evidencia, la luminosa certeza de que lo que hemos reconocido es, o lo que
hemos rechazado no es; certeza que es preciso distinguir, como es sabido, de
la convicción ciega, de la opinión vaga, por resuelta que sea, si no queremos
estrellarnos contra los escollos del escepticismo extremo.” El saber está
acompañado de la evidencia por la cual tengo la total certeza de lo que estoy
viendo, es. Hay una correspondencia entre lo que es y lo que estoy viendo; la
evidencia la entiende como la adecuatio. El saber debe estar acompañado de
la evidencia. La ciencia es un saber evidente.
“El lenguaje usual no se atiene, empero, a este concepto riguroso del saber.
Llamamos también acto de saber, por ejemplo, al juicio que va enlazado con el
claro recuerdo de haber pronunciado anteriormente un juicio de idéntico
contenido, acompañado de evidencia; especialmente cuando el recuerdo
alcanza a un curso mental demostrativo, del que brotó la evidencia y que nos
creemos con certeza capaces de reproducir dicha evidencia. (<<Sé que el
teorema de Pitágoras es verdadero y puedo demostrarlo>>; más en lugar de
esto último cabe decir también: <<pero he olvidado la demostración>>.)” El
teorema citado proviene de un saber evidente, yo sé que se puede demostrar, y
está escrito a disposición de cualquiera.

QUINTA SESIÓN (26/10/2016)
ALGUNAS CUESTIONES PLANTEADAS
LAS INFLUENCIAS DE HUSSERL.
Husserl es de formación matemática, se doctora en Matemática pura con una
tesis sobre el concepto de número, lo que le interesa como matemático es el
tema de la fundamentación de la Matemática. De ahí estudia filosofía en Viena
para estudiar con Franz Brentano quien ejerce la mayor influencia sobre él; se
forma durante tres años con Brentano. Husserl se interesa en plantear
problemas, su formación filosófica está orientada hacia los problemas: Platón,

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Aristóteles, Descartes, Kant, Hume. En Hume vio que avizoró el tema de la
filosofía trascendental.
Hacia 1910 está planteando una filosofía trascendental como idealismo
trascendental y revisa textos de Berkeley, de Fichte; también estudia a los
contemporáneos: Stump, Bolzano, dos epistemólogos quienes discuten el tema
de una fundamentación lógica de las ciencias. Tiene discusiones en sus
Investigaciones, discusiones con los discípulos de Brentano quien fue un
estudioso de Aristóteles, del concepto de intencionalidad, la filosofía medieval y
estas reflexiones de Brentano, recibe Husserl.
Cuando Husserl habla de la intuición, tema tan viejo como la filosofía misma, él
replantea este tema en un nuevo marco; lo que se tenía hasta las
Investigaciones lógicas, hacia el final del siglo XIX, el único concepto de
intuición que era aceptado era el de la intuición sensible, aquel que Kant señala
como el único posible, así como el kantismo posterior. Y queda desterrado del
discurso filosófico la intuición intelectual que proviene de una tradición
racionalista que coloca la intuición como el modo privilegiado del conocimiento;
Husserl lo que hace es reintroducir el tema de la intuición intelectual como
intuición categorial, como esa facultad del entendimiento capaz de tener ante sí
ciertas categorías, ciertas formas que las va a llamar eides, esencias, no en el
sentido platónico, ontológico, sino como posibilidad de que algo sea, no como
un desciframiento del en sí de un objeto o del en sí de una categoría, sino
como forma y especialmente, en las Investigaciones, como forma categorial
(forma lógica) y esto obedece a que es gracias a la intuición categorial, a la
intuición de esencias, que nuestra conciencia, puede relacionarse con las
objetividades ideales de la lógica y la matemática, las cuales no se dan en
intuiciones sensibles, en intuiciones sensoriales, sino que se instancian
sensorialmente pero no se captan a través de lo sensible, sino que se captan a
través de categorías que son eidéticas, eides, son formas, y en la medida en
que son formas, la conciencia requiere de una facultad que le permita
relacionarse intencionalmente con estas objetividades. Esta es la idea de la
introducción hacia la sexta investigación lógica de la intuición categorial; se
abre un nuevo reino de trabajo, como dice Husserl, porque no solamente es
una conciencia que está referida a estas objetividades de la lógica y la
matemática a través de las categorías, sino que en tanto esta intuición es
eidética, también es válida para la captación de los tipos eidéticos no
solamente formales, como las objetividades ideales de la lógica y la
matemática, sino también materiales como los de la propia conciencia; cuando
captamos tipologías eidéticas, lo hacemos a través de la intuición categorial, no
a través de la intuición sensible que capta objetos pero no captamos las
relaciones entre los objetos que son captadas categorialmente; yo capto la
mesa, pero la mesa marrón –que ya es una formación sintáctica- la capto
categorialmente, no sensiblemente; por ejemplo, la estructura lingüística o
formación sintáctica de una lengua (que conozco) es una formación categorial,
la capto categorialmente. La capacidad que tenemos de distinguir una cosa de
la otra o la morfología propia de una sintaxis lingüística con un orden sintáctico

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determinado, que tiene una lengua que yo utilizo [así, por ejemplo, cómo yo sé
que una oración como <<la mesa cuadrada es marrón>>, la comprendo, pero si
digo de manera desordenada: <<marrón la mesa cuadrada>>, no lo capto], es
una formación categorial, no es del orden de lo sensible como lo son los
fonemas [yo puedo captar sensiblemente los fonemas cuando oigo hablar
chino]. La intuición categorial capta formas, estructuras, capta esencias en el
sentido que Husserl entiende; cuando habla de intuición se está refiriendo a lo
más propio de la tradición filosófica pero le está dando un nuevo sentido, la
intuición por otro lado, es algo lleno, plenificada intuitiva (la tengo ante mí).
Todas las menciones que realizamos deben ser llenadas, saturadas por la
intuición que remite al contenido de las expresiones que uno profiere.
Cuando nosotros hacemos ciencia, matemática, lo que pide Husserl es la
necesidad de volver siempre, de manera retrospectiva, a los principios a partir
de los cuales se ha generado la ciencia, aquellos principios que validan mis
procedimientos. Por ejemplo, si tenemos el axioma de Euclides, su verdad se
muestra y todo lo que se deduce de él, viene de la verdad del axioma; pero si
estoy en pasos alejados del axioma, de la cadena deductiva, ya no puedo tener
la plena seguridad de si esas menciones están plenificadas o son menciones
que se dan al vacío y lo que debo hacer constantemente es volver sobre esos
pasos cuantas veces sea necesario para asegurarse que la verdad de sus
deducciones corresponda a la verdad de los principios de donde parte, porque
sólo así se puede asegurar que la ciencia que desarrollo, sea una disciplina
que auténticamente mire a la verdad, sino la ciencia deviene en una mera
técnica vacía de contenido, que olvida cuál es el fundamento de donde
proviene. La fuente acreditadora es la intuición que da una experiencia
originaria de las cosas que muestra algo en persona; en el ámbito del
conocimiento esta intuición viene acompañada de la evidencia que demuestra
que algo está ahí o que algo corresponde a lo que estoy enunciando sobre eso:
la mesa es verde, tengo la experiencia acreditadora de la intuición que me
permite fácilmente saber si ese enunciado que profiero es correcto, evidente o
no lo es, porque tengo la cosa adelante; a la intuición, en el ámbito del
conocimiento, le sigue la evidencia (vivencia intuitiva, dice Husserl) que es una
forma de la intuición, que conecta a la intuición con el ámbito cognoscitivo que
me va a permitir luego de hablar de verdad o de falsedad que la enuncio en
correspondencia con la evidencia. Esta intuición tal como la plantea en las
Investigaciones lógicas, puede ser de dos tipos: externa e interna; la intuición
externa es asertórica, es apodíctica, en cambio la intuición interna es
adecuada, aquí la conciencia no tiene que salir de sí (siguiendo a Brentano).
Cuando la conciencia está consigo misma intuyendo sus propias vivencias, no
hay una inadecuación, es como la vivencia más plena de la certeza, a
diferencia de la intuición externa donde la conciencia sale de sí y produce un
quiebre, una inadecuación entre la conciencia y el mundo externo.
Hasta aquí, en las Investigaciones lógicas, Husserl está todavía fuertemente
influido por la filosofía moderna empirista. En la quinta investigación, plantea el
tema de las intuiciones internas que no son completamente adecuadas, como

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las del dolor de muelas: yo siento un dolor de muelas pero no soy capaz de
establecer el punto exacto del dolor, me duele la muela en general; aquí hay de
entrada, una inadecuación en la propia esfera interna (el dolor que siento en
grado, en magnitud, no lo puede conocer nadie, solamente yo), pero es a la
vez, la que muestra un alto grado de inadecuación. Este tipo de experiencias
es lo que lleva a Husserl replantearse el tema de la adecuación de las
intuiciones internas.
La fenomenología pretende ser una disciplina puramente intuitiva “que se
remite a describir la intuición dentro de los marcos de la intuición” (dice Husserl
en las Ideas), lo dado dentro de los marcos de lo dado. La fenomenología, al
ser una disciplina puramente descriptiva, lo que busca es describir aquello que
se encuentra dentro del ámbito propio de la intuición y no salir del marco de la
intuición, la fenomenología se remite todo el tiempo a ella; es el tema de la
acreditación: lo que se puede decir, describir de una manera totalmente
acreditada y esa acreditación pasa por la vivencia intuitiva. La intuición se
presenta como la fuente más originaria de acreditación, la intuición es
acreditante, es experiencia originaria acreditante, es la que llena, plenifica
todas nuestras menciones y es solamente dentro de sus límites donde
podemos movernos; si salimos de los límites de la intuición, entonces estamos
especulando, teorizando. El llamado es a construir una disciplina que encuentra
su origen en la experiencia acreditante que es la intuición, por eso la intuición
es la vivencia más importante, porque nos coloca en el mundo, a partir de ella
podemos constituir mundo, es la que nos presenta la cosa ahí adelante, nos
enfrenta al mundo, y es a partir de ella que podemos empezar a hacer
fenomenología, filosofía.
DIEFERENCIA ENTRE LAS IDEAS DE PLATÓN Y LAS OBJETIVIDADES
IDEALES DE HUSSERL
Las ideas de Platón obedecen a una ontología, son reales, las ideas forman el
orden de la realidad, son la realidad. En el caso de Husserl, las objetividades
idealidades de la lógica y la matemática son ideales, no son reales, no tienen
contenido ontológico, no es que están en algún lugar o conforman alguna
realidad, no tienen la carga metafísica, ontológica que sí pueden tener las
ideas en Platón; las ideas tienen contenido, las idealidades de la lógica y la
matemática no tienen contenido, son formales, son vacías, un triángulo es un
triángulo, no tienen un trasfondo metafísico, no tienen plenamente existencia,
no tienen una existencia ontológica, están ahí de un modo independiente del
sujeto, pero no configuran la realidad. Esas idealidades se instancian en
grafías, la matemática y la ciencia en general, sólo es posible ahí donde hay
escritura, donde no hay escritura, no es posible, pero esas grafías no son
necesarias para hacer matemática, no se necesita dibujar figuras geométricas
porque es una actividad eidética que se instancia. Cuando se intuye la figura
geométrica del triángulo, con la suma de sus ángulos interiores que suman
180°, lo que se hace es usar la intuición categorial, no se hace uso de la
intuición sensible, para hacer matemática, geometría, se puede prescindir de la
sensibilidad, no se necesita la sensibilidad, cuando se está en función

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matemática, se tienen las idealidades ante la vista, se trabaja con las
idealidades matemáticas y ahí se usan la imaginación y la fantasía que son dos
facultades que son más afines con las categorías. Se necesita instanciarlas,
pero esa instanciación sensible es una manera de representar las idealidades:
no puedo confundir las Investigaciones lógicas, que es un trabajo eidético, con
el libro material con título Investigaciones lógicas, que adquiere sentido cuando
el lector hace un trabajo eidético, es puro pensamiento instanciado
intuitivamente en signos y grafías, la obra es un contenido ideal que se
instancia en las letras, las frases, en una traducción.
Una idealidad como un triángulo, no es una formación mental, no es un
producto de la mente, es una idealidad que está ahí; los conceptos son
formaciones del lenguaje, capaces de dar cuenta de esas idealidades de la
matemática y la lógica, pero no son productos de la mente del sujeto. Cuando
enuncio el concepto triángulo, corresponde a una idealidad de ese tipo, es un
concepto plenificado, si no corresponde, entonces es una mención al vacío, un
error. La intuición es la que tiene por función salvaguardar al sujeto de las
menciones al vacío; la intuición es la que acredita, esa experiencia acreditante
es justamente la que va a dar origen a la formación de los conceptos, se
forman conceptos a partir de una experiencia acreditante como la de la
intuición, un concepto corresponde a algún tipo de objeto o algún tipo de
relaciones entre objetos.
Las idealidades no son reales, uno sale por la calle y no se encuentra con
triángulos o ecuaciones de segundo grado, lo que se tiene es una instanciación
del triángulo, es una objetividad ideal que uno se la representa en un gráfico en
un papel, pero esta representación no es el triángulo, en cambio, el concepto
de triángulo sí cumple con aquella propiedad de que la suma de sus ángulos
interiores suman 180°, el triángulo es una objetividad ideal perfecta. Hay otro
tipo de idealidades como el Centauro, una obra literaria fantástica, obedecen a
una formación cultural.
Dios, en cambio, no funciona como una idealidad sino que funciona como un
ideal regulativo (en sentido kantiano) de la conducta, el ideal regulativo del
bien. Lo regulativo, tal como Kant también lo entiende, no es una creación
nuestra; la plena objetividad es un ideal, funciona como un ideal regulativo, no
alcanzable fácticamente, se trata de ideales racionales y en esta medida no se
trata de una creación o proyección del hombre; en esto Husserl es pegado a
Kant. En el caso de los ideales, en sentido kantiano, (así los llama Husserl en
las Ideas) hay tres formas de ideales, una de ellas tiene que ver con el ideal
regulativo en el que se encuentra Dios, en el que se encuentra la verdad, en el
que se encuentra la objetividad, etc., no como proyecciones nuestras sino
como ideales a alcanzar. Al final, lo que mueve la actividad del científico es el
ideal de verdad, un ideal que está como norte, como guía; pero no está en la
realidad sensible.
Dios es un ideal regulativo, desde el punto de vista ético, es lo que funciona
como un ideal en el sentido de lo bueno. El ideal es lo que guía, en el caso de

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la verdad, uno va hacia ella, nunca se alcanza (es asintótica), pero sí uno lo
tiene como meta, Kant lo llama estrella Polar, sirve como guía. La historia de la
ciencia, de la filosofía, puede entenderse como una aproximación a ese ideal.
En el caso de Dios, es el ideal ético, Dios es lo bueno, es el ideal bueno de
conducta, se le tiene como meta, uno se va aproximando.
El ideal regulativo de la verdad, por ejemplo, pasa porque la verdad no es
relativa (yo tengo una idea de verdad, otra persona tiene otra idea de verdad),
por eso es un ideal. El relativismo es enemigo de la filosofía, ya que la filosofía
lo que pretende es la búsqueda de la verdad; en la ciencia no pueden haber
verdades relativas, la ciencia no puede ser relativa, menos aún la verdad de la
matemática y la lógica porque gobiernan las leyes del pensamiento. La verdad
es absolutamente racional. Las idealidades matemáticas como una fórmula,
está vacía de contenido (por ejemplo, cuando tenemos una ecuación: x 2+ y2 =
16; x e y pueden tener diversos valores, la ecuación muestra una
proporcionalidad que debe existir entre los valores de x e y), es una verdad
formal, vacía de contenido, como cuando se tiene una tautología, ésta es
siempre verdadera. Los ideales, en cambio, no son ideales vacíos en el sentido
de las matemáticas porque son lo que orientan todo tipo de investigación. El
científico, el filósofo busca la verdad y los guía un ideal de verdad, con
contenido, que viene dado por lo que refiere este ideal.
La Fenomenología lo que pretende es describir, más que la intención, las
vivencias y éstas son intencionales: una vivencia de recuerdo, una vivencia de
deseo; el fenomenólogo, cuando vuelve sobre sus vivencias lo hace para
describirlas, para captar sus estructuras esenciales de la vivencia del recuerdo
de la fantasía, etc., lo que hace en el fondo es desarrollar una disciplina. Lo que
se busca en la fenomenología es la descripción (hay un yo fenomenológico que
describe) y mientras más pegada a la intuición esté, es mejor; no se tiene nada
que argumentar o explicar, la fenomenología es descriptiva, describe la
experiencia humana en su conjunto, esa es su intención. Por eso es una tarea
infinita llamada a generaciones infinitas de filósofos, porque lo que se pretende
es la descripción de la experiencia humana en su conjunto.
Cuando se describen las vivencias, no es una mera descripción de datos,
porque no hay datos en ellas, se requiere de todo un aparato metodológico que
es el que permite acceder a las vivencias para poder describirlas, es lo que se
conoce como el método fenomenológico; y se describe las vivencias para sacar
a luz cuáles son las funciones constituyentes de la subjetividad humana, es
decir, cómo se constituye la experiencia humana, éste es el motivo
fundamental, la fenomenología es una llamada a dar un paso atrás para poder
examinar cómo se constituye la experiencia humana en su conjunto, es decir,
describirla para poder dar cuenta de ella, dar cuenta racionalmente de esa
experiencia y ese dar cuenta, está dentro de los límites de la intuición, dentro
de los límites de la descripción, no implica una teoría sobre la experiencia
humana, ni implica una interpretación sobre la experiencia humana, no implica
una toma de posición, lo que busca el método es un dar cuenta, un sacar a luz
las experiencias típicas, las estructuras típicas de la experiencia para poder dar

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cuenta racional de ella, y es en esa medida es que se está haciendo filosofía
primera, se está situando en una posición que es anterior a cualquier toma de
posición.
Las vivencias tienen estructuras típicas, eidéticas, esenciales, la fenomenología
es una ciencia de esencias, es una ciencia de hechos no es una ciencia de
datos; al describir las vivencias o experiencias, se tiene que tratar de extraer la
tipología, la estructura eidética que es común, por ejemplo, Husserl descubre
tres: toda vivencia es intencional, es temporal y es intersubjetiva, estas son
tipologías de la conciencia, la conciencia funciona así. No está dejado a un
relativismo, hay estructuras esenciales, hay una esencia de las vivencias, lo
que describe el fenomenólogo es la esencia de las vivencias, no describe los
datos o la vida psíquica del sujeto; cuando se describe un recuerdo, no se
describe la vivencia psíquica de lo recordado, se describe la vivencia del
recuerdo, su esencia, no es psicologismo, no es que voy a describir el recuerdo
de x, se describe la vivencia del recuerdo y dentro de esa vivencia del recuerdo
se puede encontrar algunas estructuras eidéticas. Pero pueden haber
descripciones mejores que otras; si se le pide a un grupo de personas que
describan (no que argumenten) un mismo objeto, como un objeto volador, lo
describirán de manera distinta y habrán descripciones mejores que otras, las
descripciones siempre están sometidas a corrección. Una descripción nunca es
definitiva, es inagotable, no se está describiendo la cosa en sí, es el sentido.