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Iglesia del Evangelio Completo de Yoido

Orador: Rev. YOUNHUN LEE, Pastor Principal

Website: http://spanish.fgtv.com/, Seúl - Corea


Sermón dominical: 2009. 2. 15.

La Cañ a Cascada
Texto:
Mt 12:17-21 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He
aquími siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré
mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, Ni
nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará , Y el pábilo que humea
no apagará, Hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperará n los
gentiles.

Vamos a saludarnos diciendo Dios está con nosotros. Vamos a saludarnos una vez
más, En Dios todas las cosas ayudan a bien.
Hoy quiero compartir con ustedes el texto de Mateo 12:17-21 con el titulo la caña
cascada.
Si pueden repetir conmigo la caña cascada, la caña cascada.
Muchas personas en este mundo está n buscando dioses que les ayude a solucionar
sus problemas, que les dé bendición. Nuestro país vecino Japó n tiene unos 800 mil
dioses. Un verdadero dios tiene que ser capaz de resolver los problemas
fundamentales del pecado del ser humano. Sin embargo, antes de la llegada de
Jesucristo a la tierra no existía ningún dios capaz de resolver dichos problemas. En
toda la historia de la humanidad, el único capaz de solucionar todos los problemas
del pecado es Jesús, y no hay otro. Hace más de dos mil años el Hijo de Dios, Jesús
vino al mundo en forma humana, llevo todos nuestros pecados en la cruz y murió, al
instante nuestro problema de pecado fue solucionado. En la cruz fue abierta la puerta
de la salvación. Fue en la cruz que se abrió la puerta de milagros. Fue en la cruz que
se abrió la puerta del perdó n. Todo aquel que cree en Jesús puede tener la vida
eterna. Es solucionado al instante el problema del pecado. Somos hechos nuevas
personas. Podemos vivir vidas victoriosas, y el gozo que antes no podíamos sentir lo
sentimos, viviendo una vida llena de gracia, de misericordia y de amor.
¿ Cómo es Jesús, en quien creemos y a quien servimos? El profeta Isaías, 700 años
antes de la venida de Jesús, ya anunciaba profecías acerca de é l en el Antiguo
Testamento.
La Palabra de este día está citada en Is 42:1-4 acerca de Jesús.
Is 42:1-4 He aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido en quien mi alma toma
contentamiento: he puesto sobre é l mi espíritu, dará juicio a las gentes. No clamará,
ni alzará, ni hará oír su voz en las plazas. No quebrará la caña cascada, ni apagará
el pábilo que humeare: sacará el juicio a verdad. No se cansará, ni desmayará, hasta
que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.
A través de este texto bíblico podremos saber quién es nuestro Señor Jesús.

1. Un siervo que agrada a Dios.


Jesú s fue el siervo que agrado a Dios.
Si podemos repetir el siervo que agrada a Dios.
Mt. 12:18 He aquími siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi
alma; Pondré mi Espíritu sobre é l, Y a los gentiles anunciará juicio.
Jesús es el hijo que más ama Dios, es el hijo que agrada a Dios, y es el siervo que
obedece absolutamente la Palabra de Dios. Jesús cuando comenzó su vida pública
fue bautizado por Juan el Bautista. F ue en ese momento cuando descendió del cielo
una paloma y se escucho una voz desde el cielo.
Mt. 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien
tengo complacencia.
Cuando Jesús se transfiguro gloriosamente en el monte se esc ucho una voz desde el
cielo.
Mt. 17:5 Mientras é l aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz
desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él
oíd.
Nosotros al igual que Jesús tenemos que ser personas que agrademos y amemos a
Dios.
Nosotros también debemos vivir una vida transforma que agrade a Dios.
Isaías profetizó que Dios para salvar a todas las personas del mundo iba a enviar al
Mesías para esta tierra. Este Mesías es nuestro Señor Jesucristo. Jesús es el
“Escogido de Dios”, y es el “Siervo que Dios sostiene”
Is. 42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene
contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
El siervo escogido y sostenido es aquel que tiene la confianza de su amo y es
favorecido. Jesús es el hijo en quien Dios confía y es su siervo escogido.
Jesús, por ser el escogido de Dios, se encuentra en el Padre y en todo momento
cumple la obra de Dios. Por eso, Dios está feliz, y ama a Jesús de una manera
extraordinaria.
Jn. 14:10 ¿ No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo
os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él
hace las obras.
Nosotros también como siervos escogidos de Dios (1Pe 2:9 Mas vosotros sois linaje
escogido, real sacerdocio, nació n santa, pueblo adquirido por Dios, para que
anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable),
tenemos que ser siervos que agrademos y seamos amados por Dios. ¿ Cómo
tenemos que hacer para agradar a Dios?
Nosotros mas que nada tenemos que entender la voluntad de Dios a travé s de su
palabra, y vivir una vida obedeciendo la voluntad de Dios.
Tenemos que seguir el ejemplo de obediencia de Jesús que ni a un escatimo su
propia vida para la gloria de Dios.
Fil. 2:7-8 sino que se despojó a símismo, tomando forma de siervo, hecho semejante
a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Dice la Palabra que Jesús fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz. El Señor
Jesús fue obediente hasta el final por realizar la voluntad del Padre.
El Señor Jesús es el Hijo de Dios y el siervo escogido y siempre realizo la voluntad
del Padre.
Estas fueron las palabras del Apóstol Pablo que insto a los santos de Dios.
Ro. 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Nosotros para discernir la voluntad de Dios en todo momento, tenemos que estar
llenos de su Palabra y del Espíritu Santo.
Tenemos que vivir una vida llena del Espíritu Santo para la Gloria de Dios.
Cuando viene el Espíritu Santo sobre nuestras vidas tenemos la fuerza necesaria
para salir hacia adelante ante cualquier circunstancia.
Mt. 12:18 He aquími siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi
alma; Pondré mi Espíritu sobre é l, Y a los gentiles anunciará juicio
Dios prometió a Jesús en quien tiene complacencia y ama de tal manera dar de su
Espíritu Santo. La vida de Jesús era junto con el Espíritu Santo y respaldado por el
Espíritu Santo. Si queremos hacer la obra de Dios, el Espíritu Santo tiene que morar
en nosotros y estar con nosotros.
Is. 61:1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me
ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de
corazó n, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.
Jesús fue concebido mediante el Espíritu Santo, venció la tentación del desierto
mediante el Espíritu Santo, junto con el Espíritu Santo hizo grandes obras, y envió al
Espíritu Santo luego de su ascensión. La vida de Jesús es junto con el Espíritu Santo.
Resucito y desde el cielo Jesús envió a su Espíritu Santo para que esté con nosotros.
Con la llegada del Espíritu Santo llegaron las grandezas y los milagros de Dios.
Hch. 10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y
cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él.
Cuando el Espíritu Santo viene sobre nosotros llega el poder sobre nuestras vidas. A
donde nosotros vayamos los milagros de Dios se van manifestando. El que se
encuentra en la desesperanza se le brinda esperanza, al que está en la tristeza
recibe alegría, al que esta oprimido recibe libertad, esta es la gracia que se va
manifestando.
Seamos siervos que agrademos a Dios siendo personas del Espíritu Santo.

2. Un siervo manso y humilde.


Segundo nuestro Señor Jesús fue un siervo manso y humilde.
Si podemos repetir Siervo manso y humilde.
Mt. 12:19 No contenderá , ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su voz
Jesús es un siervo manso, humilde. Nunca se dejó llevar por sus emociones y
contendió (discutió), ni tampoco voceó . Es la descripción de Jesús que ya el profeta
Isaías lo había profetizado.
Is. 53:2 subirá cual renuevo delante de é l, y como raíz de tierra seca; no hay parecer
en é l, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Is. 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su
boca.
Jesús soportó y sobrellevó todo el sufrimiento, dolor y pecado del mundo en silencio.
La esencia natural de Jesús es la mansedumbre y la humildad. Si nosotros tenemos
un pequeño sufrimiento o problema empezamos a quejarnos y gritamos. Pero Jesús
fue todo lo contrario, Jesús aguanto todo dolor y sufrimiento.
Mt. 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y
humilde de corazó n; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Jesús demostró ser el siervo humilde cuando entró en Jerusalé n montado sobre un
pollino.
Mt. 21:5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre
una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
Nunca discutió, peleo o alzo la voz para demostrar o exponer su identidad para decir
quién era él. Jesús es el modelo de mansedumbre ante Dios. Seamos personas
humildes y mansas. No existe ni un hombre que sufra o fracase por ser manso y
humilde. A través de nuestra vida de mansedumbre y humildad reflejemos la vida y la
imagen de Jesucristo. Las palabras del profeta Miqueas 6:8 Oh hombre, él te ha
declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar
misericordia, y humillarte ante tu Dios. Aleluya. Seamos hijos manso y humilde que
siempre reflejemos el amor de Dios.
La confesió n del apóstol Pablo después del encuentro con Jesús. Antes que Pablo
tuviese un encuentro con Jesús siempre se jactaba de lo que é l era, de sus estudios,
logros y statu. Pero después de tener un encuentro con el Señor Jesús Pablo
desecho toda esta arrogancia.
1Co. 15:31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro
Señor Jesucristo, que cada día muero.
Nosotros debemos menguar siempre, debemos morir ante la presencia de Dios.
Confesar que no somos nada, que lo más importante de nuestras vidas es el Señor
Jesús y que solo tú te mereces toda la gloria y toda la honra. Porque cuando
nosotros glorificamos al Señor, grandes milagros surgen en nuestras vidas. Nuestro
aspecto empieza a ser transformado a la imagen de Jesús. Cuando nosotros
reflejamos el amor de Jesús a muchas personas, muchas personas vendrá n al amor
de Jesús.
Yo había leído una historia de un misionero que me había emocionado.
Un misionero en una zona de la selva planto piñas. Pero antes de que estas piñas
crecieran y maduraran los moradores de esa zona robaban la piña, por lo que el
misionero no los pudo probar. Ellos pensaban que todo lo que brotaba de la tierra era
suyo. Pero el pensamiento del misionero era que las plantas de piña les pertenecían
a él porque é l las había comprado y plantado y que los moradores de esa zona no
tenían ni un derecho de llevárselo. El misionero trato de hacerles entender que las
piñas no estaban maduras y que no debían robar, hasta inclusive cerro el hospital
administrado por é l, pero los indios de esa zona no cambiaron. Entonces después de
un tiempo el misionero decidió entregar a Dios el asunto de las piñas y no solo eso,
inclusive determino no enojarse ni pelear si le robaban la piña los indios. Paso el
tiempo y llego junto a é l un indio y le pregunto: ¿ Por qué us ted ya no se enoja
cuando le robamos las piñas? Y el misionero respondió: Porque yo le entregue a
Dios todas las piñas por eso ya no tengo motivo de enojarme. Entonces el indio se
dio cuenta que las piñas ya no eran más del misionero sino de Dios. Fue ahí cuando
comprendió que por robar las piñas de Dios, los niños se enfermaban y las mujeres
no podían embarcarse. Por lo tanto ya no robaron mas las piñas, después de todo
esto, el misionero pudo compartir para comer con los indios de la zona las piñas
dulce y maduras. Cuando el misionero demostró un corazó n manso, fue ahí cuando
los indios fueron transformados llegando a ser cristianos.
La mansedumbre mueve el corazón del hombre.
Si solo una persona es transformada, la familia será transformada y si la fami lia es
transformada toda la sociedad será transformada y si la sociedad es transformada
también el país será transformado. Esto es la humildad y la mansedumbre de Jesús.
Porque es a través de Jesús que toda la humanidad recibe la salvación.

3. Un siervo lleno de Amor y misericordia


Jesús fue un siervo lleno de amor y de misericordia.
Si podemos repetir, siervo lleno de amor y de misericordia.
Mt. 12:20 La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta
que saque a victoria el juicio
Por el amor y la misericordia de Dios, Jesús no quiebra la caña cascada. Todos los
hombres somos como la caña cascada. Muy frágiles, movidos por el viento, y frágiles
de quebrar, esto es el hombre.
Pascal en su pensamiento dice “El hombre no es más que una caña, el más débil de
los seres creados, pero una caña pensante”
La palabra de hoy La Caña Cascada, simboliza no solo la debilidad y heridas del
hombre sino también la pérdida de esperanza no poder hacer nada por sísolo.
La vida del ser humano está llena de heridas. Casi no existe persona alguna que no
haya sido herido o enfermo. Es una caña cascada que no es capaz de estar de pie
firmemente a causa de las heridas.
La existencia de la vida es como una frágil caña cascada que cuando sopla un viento
fuerte de prueba difícil puede ser quebrada.
Jesús ama las personas frágiles como una caña cascada, y les brinda amor y
misericordia. Sana a todo aquel que sufre por enfermedad.
Mt. 9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de
ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda
dolencia en el pueblo.
Es una historia que ocurrió en el Brasil. En un pueblo vivía una flia integrada por el
padre, la madre y una hija, pero el padre falleció pues enfermó y todos sus bienes lo
gastaron para su cura. La madre se preocupaba por su hija ya que la niña perdió al
padre a temprana edad y además eran muy pobres.
La madre se llamaba María y la hija Cristina. Era una flia muy feliz ya que Cristina
obedecía a su madre y su madre la amaba y le daba la mejor educació n.
En su adolescencia conoció amigos del colegio. Al encontrarse con estos amigos los
fines de semana solía ir a las grandes ciudades y había veces que no volvía a la
casa.
La madre preocupada le advirtió a Cristina diciendo: Ten cuidado, si vas a la ciudad
hay muchos ladrones y personas malas. No te juntes con malos amigos, pero
mientras la madre fue a trabajar la hija escapó de su casa.
Con esa mala junta de amigos adolescentes ella huyó para la gran ciudad. La madre
María supuso que la hija fue a Río de Janeiro. Fue a Río, la mejor ciudad de
diversión y placer. La madre fue a buscar a su hija en lugares que era mas que
seguro que estaría, hotel, discoteca, o bar o casino.
Para salir a la búsqueda la madre fue a l Estudio fotográfico y sacó varias copias
ampliadas de su propia foto. En los lugares malos donde podría estar su hija pegó
dichas fotos por toda la zona. Pegó en los baños, en cabinas de telé fono y en al lado
de fotografías de malandros, los pegó hasta e n los lugares donde van malas
personas. Y no escribió nada en la parte delantera de la fotografía sino en el dorso
dejó un mensaje.
El mensaje decía: No importa lo que has hecho o en la situació n que estés solo
VUELVE!
La madre muerta del cansancio y sin ningún centavo volvió a su pueblo.
Luego de varias semanas, Cristina después de pasar toda la noche bailando en la
discoteca, bebiendo y emborrachándose con malas personas, luego yendo para el
hotel con el cuerpo cansado a punto de desmayarse, bajando piso por piso vio la foto
y el rostro le parecía muy familiar.
Se acercó inconscientemente a la foto y vio el rostro de su madre. Y arrancó la foto
rápidamente. Arrancó las fotos porque el hecho de que en esa ciudad esté n pegadas
significa que la cara de esa mujer fue vendida. Y mientras arrancaba se dio cuenta
del mensaje que estaba escrito al dorso.
El mensaje decía: No importa lo que has hecho o en la situació n que estés solo
VUELVE!
De tanta vergüenza empezó a mirar si no era observada por alguien. Pero ella no
tenía motivo por qué avergonzarse. No estaba escrito el nombre de la hija. Total no
era la cara ni el nombre de Cristina lo que estaba en esa foto, sino la cara de su
madre, y nadie podía reconocerla.
María tuvo cuidado de no quebrar la caña cascada ni apagar el pabilo que humea
porque esto representaba la vida de su hija, tuvo la precaución para que los demás
no se dieran cuentan, no grito ni hizo saber a todo el mundo lo que su hija estaba
haciendo. Tuvo cuidado hasta en los detalles más pequeños en la búsqueda de su
hija para no avergonzarla.
En silencio solo pego su propia foto por todos lados.
María prefirió pegar su foto y escribir en él un mensaje al dorso antes que pegar la
foto de la delincuente de su hija. Ni escribió siquiera el nombre de Cristina para que
nadie pensara que es mala hija. Ni tampoco para que se descubriera que era una
delincuente. María para limpiar y salvar la imagen delincuente de Cristiana, decidió
pegar su propia foto por toda la ciudad.
El amor de una madre es igual a esta historia.
Dios en todo tiempo tiene misericordia de nosotros.
Mt. 9:36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Recibamos esa misericordia que proviene de Jesús. Jesús nunca quebrará la caña
cascada. A todo enfermo tanto corporal y espiritual lo sana.
El Señor nos consuela cuando lloramos, y perdona nuestros pecados.
Seamos como la caña cascada quebrada y humilde para así recibir la ayuda y la
gracia del Señor.
Sal. 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazó n contrito y
humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Sal 57:15 Porque asídijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre
es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de
espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazó n de los
quebrantados
Cuando somos débiles el Señor nos hace fuerte.
2Co. 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, e n afrentas, en
necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces
soy fuerte.
El Señor nunca renuncia a nosotros. Hasta el pábilo que humea lo revive. No quiebra
la caña cascada. El Señor restaura y sana y realiza una gran obra. Jesús nos
sostiene, y con su gran amor y perdón nos transforma.
Jesús nos libera, nos sana y nos hace vasijas para ser utilizados por é l. El Señor nos
sostiene. El Señor está con nosotros. El nunca nos abandonara ni se alejara de
nosotros.
Seamos siervos que seamos amados por Dios, siervos en donde Dios tenga su
complacencia. Siervos llenos de amor y de misericordia.