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Antonio Espino Lépez Guerra y cultura en la Epoca Moderna Baas ellie? MINISTERIO DE DEFENSA Capitulo primero La tratad{stica militar hispana del quinientos Capitulo primero La tratadfstica militar hispana del quinientos ‘Cuando los cambios en las formas de hacer la guetta lo que se ha dado en llamar la "tevolucién milcar"- se extendieron por toda la Ewtopa Occidental desde Italia a partir de fines del siglo XV y, en especial, durante los primeros decenios del Quinientos, comenzé una nueva era en el estudio dela guerra como tuna materia de interés primordial La mejor prucha de lo mencionado es a gran cantidad de tratados que comenzaron a proliferar en diferentes lenguas, sobre ‘odo er italiano. Muy pronto, desde 1521, se eomenzé a hablar del "arte de ka {gucera se aio public N. Maquiavelo I obra que leva, precisamente, dicho titulo, sustituyendo alos “libros de caballeria” medievales, Los ibuns de “arte de Ja guerra" comenzaron a analiza sstemaicamente todos los aspectostelaciona dos con la misma: logistca,victica, formacién de escuadrones, asedio y defensa de plazas, es decit, poliorcética, las earacteristicas ideales -tanto fsicas como rmorales- de oficiales y soldados... La complejidad que acarteaba el tener que corganizar, mover y adiestrar un gran nimero de tropas en el campo de baeala, aque poco tenian que ver com la hueste medieval -acaballera pesadz-, asi como 1a aparicin de la atlleriay las nuevas defensas Fortficadas, con toda la difcul- tad técnica y la necesidad de epscializcion que ocasionaban, hicieron que el of cial necestase del impreso para conocer mejor su oficio y pesfccionarse en el ‘mismo, La necesidad de adistrar ls ahora cada ver més numerosastropas, ademés de la pokemica sobre el origen de las mismas -sibdeos © mercenaris?- hicieron que [a aristocracia militar europea se interesara en el primer Quinientos por los ci- sicos militares de la Antigiedad, tant griegos -Eneas el ictico Plircviea) (I)- ‘como romanos (aunque algunos fuesen de origen griego) -Vegecio (Epitoma rei militari) (2), Frontino (Serategemaza) (3), Polibio. (Milicie romana) (4), Modesto (Libllur de sacobulis rei milieeri) (5), Eliano (6) 0 Polieno (Sirategemata)(7)-, pero raxtbiée gor los hechos béicos natrados por Herodoto, “Tucidides, Jenofonte, César, Tacto (8) 0 Tito Livo (9), yfvalmence, por auto res como Onosandro Placénico (10), el emperador Lein VI (11), Higinio (12), Rauffus (13), Julio Afticano (14), Nicéforo Focas o Atheneo Nevratica La Historia, en eanto on cuanto reproducia los hechos de armas de los gran- des hombres, cra un instrumento docente de primet orden. En estos dos siglos rd iis {que nos ocupan se escribié tanto sobre "arte de la guerra” en el Ambito tedtico, como sobre el desarrollo de la propia guerra, es decis, las vicisitudes de tl o cual campafa, Los tratadistas militares hispanos, consecuentemente, no sélo recut an a historiadores y guerras del pasado para dotarse de ejemplos dies para los soldados de su época, sino que también acudlian alos historiadores de enfrenta- ‘mientos mas recientes. Enel siglo XVI se aprendi6, sobre todo, de César, Antbal, Excipisn o Alejandro Magno, pero desde muy pronto a estos nombres se incor- porarian los de destacados militares de la guerras de Italia, Alemania, de las gue- ras contra Francia de las Guertas de los Patses Bajos, y ambien algunos con: uistadores de las Indias, especialmente H. Cortés quien, no en vano, se aseme- jaba a algunos de los grandes generales de la Antigiedad: habfa conquistado un Imperio. Todos ellos dominaton el panorama ejemplificador de la tratadistica hispana del Quinientos y del Seiscientos. 1, LOS ANTECEDENTES: DEL BAJO IMPERIO ROMANO A LA BAJA DAD MEDIA De todos los aurores mencionados anteriormente, el mis importante fue Flavio Vegecio Renato. Funcionario imperial en la época de Valentiniano Il y “Teodosio I (siglo IV d.C.), Vegecio cchaba por entences en falta la grandeza mili tar romana de la época de la Repiblica. Lo mds curioso es que cuando los euro- peos de los siglos XV y XVI leyeron a Vegecio buscando una solucién para las carencias militares del momento -pucs eran conscientes de que el modo de hacer la guerra estaba cambiando (15)-, en realidad acudian a una fuente que, a'su ver, era un tflejo de las carencias y mediocridades militares de a época de su aucor. Vegecio es fundamental porque, al perderse la obra de Polibio sobre la tic- tica y lade Catén el Anciano sobre disiplina militar -y tratando las obras de los rmencionados anteriormente sobre aspectos parciaks de la guerra, su libro es el tinico compendio de todo el saber muita heredad de los griegos por los roma nos y desarrollado por éstos hasta la época de Augusto (16) ‘Decia Vegecio, "Casi no he notado que soy inferior con mucho a los antiguos escrivores, teniendo cn cuenta que en esta obrita ni es necesaria una cuidadosa colocacién de las palabras ni la agudeza del ingenio, ss doy fic, afin de poner al alcance de todos y para uilidad del Impetio Romano las cosas que se exconden disperss y embrolladas ent los diferentes historiado- res, o entre [os que ensefian La discplina de ls armas” (17). El capitulo XXVI del Libro IIT recoge ideas, conscos,aforismos que se parecen mucho a las mix ‘mas militares que acopia en su De re miliari (1535) Diego de Salazar y también al plan que proponia R. Montecuccoli en su Arte universal de la guernt (1693), pacha inequivoca de la trascendencia dl aurora lo largo del tiempo. La estuc- tura de la obra de Vegecio cs la siguiente: el libro | se dedica al alistamiento y la ‘un trabajo concienza- formacién de fos reclutas el segundo a la organizacién dela Legidn; el ercero a Ja marcha del eército, el combate y algunos aspectos de la caballeria; el cuarto versa sobre el asedio y la defensa de las ciudades y el quinto yitimo sobre Ia guerra naval ‘Ahora bien, serfa un error considerar que estos autores, en especial Vegecio, por el hecho de ser lefdos con renovado interés a patir del Renacimiento hab an pasado desapercibidos en la Edad Media. Como demuestra Philippe Contamine, para muchos preclaros autores, entre clos B, Lidell Har, la Edad Media fue una época gris para la estrategia y la téctica militares, un enorme vaclo entre la época dorada de los romans y la renovacién de la guetra desde el Renacimiento, En realidad, la Edad Media no solo generd su propia litera: cura militar aunque ciertamente fue cuanttativamente reducida-, sino que conserv6 y leyé los elisicos como Vegecio y Frontino (18), que circularon ampliamente en forma de manuscrto, raducidos en lengua vulgar -se guardan tuescientas copias del Epitoma rei militaris en toda Europa. El Epitoma de Vegecio, incluso, en formato de bobillo Esto no es nada extraio: del siglo X, el emperador bizantino Constantino Porfirogéneco recomendaba a sus generals llevar en campafa algunas obras de arte de la guerra, entre ellos 4 Polieno (19). En cuanto alos tratados téricos de cabllerl, el Llibne de Vande de cavalleria (1275) de Ramon Llull sera de los més destacables, compartiendo contenidos con la segunda Partida de Alfonso X. La influencia de R. Llull se detecta en el Libro del cavallero¢ del escudero (1326) de don Juan Manuel, quien recomenda- balla lecuura de Vegecio. Fray Jaume Doménec (o Domenge) tadujo al caalén, cn 1369, la Soategemata de Frontino, aunque Lola Badia afiema que el trade tor fue e rosellonés Guillem Sauron (20); mientras que el Epizoma rei milzaris de Vegecio fue tasladado también al catalan por Jaume Castel en el siglo XV. La taduccidn castellana de esta titima obra se debié a Alfonso de San Cristdbal Y fue realizada hacia 1442 (Libro dela eaballerfa o De lar baralls), aunque hubo tuna eraslacién anterior titulada Libro de la guerra (1434). Peter Russell piensa que Fr A. de San Cristébal, dominico y profesor de teologia en Salamanca rea liz la traslacin a fines del siglo XIV o inicios del XY, cuando estaba al servicio de Enrique I (1390-1406) (21). Diego Guillén de Avila tradujo el eraado de Frontino en 1487 y aparecié impreso en 1516. Su deseo era que la obra ‘Comprehenda en libros breves aquelos fechos muy solepnes de los duques € capitanes antigios que fzieron muy soltl e diseretamente, ¢, sabiendo esto, seran los capitanes de agora informados e apergebidos asi con discrigién comme con enxemplo dela providencia antiga" La idea es, pues, compilar, concentrar la informacién sil para no perder tiempo entresacando dichas ensenanas de otras muchas obras (22). Don Gil de los Arcos, maestre de campo, corregidor y capitin de guerra de Gibraltar, reairé ottatraduccién de Frontino a inicios del siglo XVI libro ‘mediados Como se ha dicho, Sesto Julio Frontino fue raducido por Diego Guillén de Avila, candnigo de Palencia, lio Frontinn de los consjas, y exemples miliaes (Galamanca, 1516)- e impreso antes que N. Maquiavelo publicara su obra en 1521 (23), Elaucor dedicaba la traduccion a D. Pedro de Velasco, conse de Haro, pero en la dedicatoria se apresura a sefalar que no la ha hecho porque el condle fo entendiera el latin, sino para que con su sabidusia en tal lengua le pueda corre- frau trabajo, ademas de procegrl y eso st, para que puedan lero ls soldados {que no aprendicron la lengua latina. Siguiendo inevitablemente a Aristrces, Diego Guillén de Avila aegura anteponer el bien pablic al propio. Una de ls ventajas de la obra es que, de forma breve, puede ensefiar muchos remedios a situaciones complicadas en las que se ven envuelos los hombres de gucra. La obra de Frontino se divide en cuato libros: el primero se dedica todo lo relacionado con fa marcha del ercito antes de producitse la batalla aconscja I~ ‘ar los planes de guerra en sectetoy, al missvetiempo, intentar conocer los pa nes del enemigo; cmo marchat por lugares difcultosos para éstey smo escapar de los dficies para nuestra marcha; c6mo eludir las emboscadas; céimo evitar las discordias intermas y preparar el ejército para la batalla; cémo attasar éta si se con- sidera convenience. E ibro segundo esté dedicado a la batalla en sf: qué momen: toy lugar escoger para dar La batalla; mo se ha de ordenar la gente y embarazar cl encuadramiento del enemigos cbmo hay que dejarle una salida al contrario para {que huya si se ve cercado, puede volver a l lucha-s cémo organizar nuestra reti- Tada si fara el caso y qué acer con el vencido despues dela batalla, El fibro ter- cero tra sobre el desaroll den sitio: cémo rodear wna plaza, usar del hambre, Jmpedir saidas del cremigo, atacar por sorpresa, etc; por tltimo, el libro cuarto ‘versa sobre la disciplina y ciencia rina de algunas virtdes como la jutcia, continencia, constancia y moderacién, La ténica de Frontino es ray simple: pri- incro expone el tema que se va a tratar en forma de enunciado, pero él no desa- rrolla ninguna teoria por escrito, simplemente acurmula ejemplos exttaidos de las acciones de los grandes captanes del pasado Siguiendo con los tatados medicvales, el famoso Arbre des bails (1386 1387) del benedictino Honoré Bouvet, una especie de manual de derecho de la ‘guerra inspirado en la obra dl jurists italiano Juan de Legnano, De bell, de represalis er de duello (1360) (24). fue vertido al castellano en 1447; se conside- fa que su traductor fie mosén Diego de Valera, autor de otras muchas obras: Cintmoniah de principe ycavallers (hacia 1449), Doctrinal de princes el Libro ade las Peeminencias y cargo de ls oficiales de armas y un Tratado de ls armas (escrito hacia 1462-1465 ¢ impreso en 1500). Aunque para A. Gémuez Moreno dl intérprte fue en realidad A. Zorita, quien decta que traducta la obra“. con- Solasion e plazer de los lccdores de Espafsa, a informacion de los onbres de armas, que muchas vezss non cuydando yerran en los fechos de la guerras e de las batalla, e fazen e dizen cosas injustas e non devidas, las quales por ventura sisopiessen lo que fare, se guardarian de era, o si erraron se emendarfan jus tifcando sus obras’ (25). Lo mis probable esque hubiese dos wraducciones dife- rentes. El De militia de Leonardo Bruni fue vertido al eastllano con el tiulo ‘Tratado de la caballeria, Slonso de Cartagena escrbié su Doctrinal de ls cavale- ros hac 144 y conté con dos impresiones antes de finaliza el siglo, las dos en Burgos, ralizada la primera por Fadrique de Basilea en 1487 y la segunda un Aecenio mis tarde, Por su parte, Alonso Fernéndez de Palencia eseribis primero cn latin y Iuego teadujo su Tranado de La perfecin del triunfo militar (1459); mientras que Diego Rodriguez de Almela redactaba su Compilacn de las batae as campales, obra imprest en 1487, y compuso en 1482 un Tratado dela gue rt (26). Alonso de Cartagena, nel profogo de su Doctrinal de los eavalleas, admive «que desde la Ancgiiedal los caballeos no s6lo debian euidar de su percia fisica, sino eambign desu formacién intelectual, "rabaio de ciencia" dice el autor. As, aquien se decante por las armas debe ser prictco en la leyes de las mismas. Los tues vehiculos para acceder a este conocimiento son las obras de los tedricos de fa guctra, las ceénicasy las ordenanzas milicaes. Cartagena se propone recopilae las leyes que tienen que ver con la milicia. Comienza con una explicacion de uiénes son escogidos como eaballevs tanto en la Antigiedad -aqut el referen- te, citado en el texto, es Vegeco~, como en la época del autr, en la que los hidal- gos deben guardar la nobleza de la hidalguta baséndose en euatro virudes que estaban obligados @ poscer y ejercer: cordura, fortaleza, mesura y justicia ‘Ademis, era necesatio que contaran con un conocimniento préctico tanto de las amas como de los aballos. Sigue el aucorexplcando el ceremonial de armar al ‘aballero, eémo debe cabalgar, qué modales debe tenets se aconseja que, asi ‘como la prictica de ls armas Ia pueden aprender durante la guerra, en las épo- cas de paz deben aprovechar el momento de la comida para que les leyeran "las Ihlistorias de los grandes fechos de armas que los otto fizieran, e los sesos¢ los ‘sfucrgos que ovieron para saber vencer e acabar lo que queria. E alli do non avi tales esricuras faziangelo retake alos cavalleros bunos e ancianos que en ello se acertaron” (27). En el Amadis de Gaula leemos como "Don Galor, que con al hermitaio se criava(..) higose valiente de cuerpo y membrudos y siem- pre leya en unos libros que el buen hombre le dava de los fechos antiguos que fos eavallerosen armas passaron” (28). Alfonso X de Castillay Led, o Don. Juan Manuel, hablan recomendado lo mismo en su momento. capitulo séptimo esta dedicado a defini I naturalea de la guerra -maline- vitable, los vipos de guetta que existian, cémno se debe estar apercibido para hacerla,cuiles deben ser escogidos para capitanear la guerra y por qué motivos -porlinae, por poder, pero también por eapacidad militar, adquirda tanto pot expericncia como por sabiduria, Seguidamente, Alonso de Cartagena explica cémo organizar la hueste, comme hacela avanzar por el critorio, da consejos sobre cme acampar y qué medidas tomar en el caso de ira sitar una villa 0 eis Lillo del enemigo. Por tikimo, se comencan las diversas formas de combatir ad » Gey can en pn oem contrari. Fl capitulo octavo, mis breve, est dedicado a la guerra en el mar donde se destaca la idea de que la gucrra naval es una medida més desesperada y peligrosa que la terreste, aunque en el fondo, “Cavalgadura son los nabjos alos que van sobre la mar asi como los eavallos alos que andan por iera” (29). El capitulo noveno versa sobre la obligacién de los particulares a servira su reytn la guerra "Elio segundo, basindose en as Pris de Alfonso, ata sabre as er chas, indemnizaciones dirfamos hoy dia, alas que se hactan acreedores los que prticipan en la guerra por las heriasrecibidas, la muerte de un farailiar o la pé dlida de patrimonio. De la misma forma, tata sobre el reparto del botin de gue- rea conseguido, que siempre debe hacerse una vee terminada ka accisn y no cuan- do ain se est combatiendo, una advertencia que venia de antiguo. Alonso de ‘Caragena explica sequidamente emo fivorccer los hechos de armas notables mediante galardones. De la misma forma, desarolla en el tigos que deben aplicarse a quienes cometen un dlito en época de guerra: tai- cin y desercin, rebeldia frente al mando, hurtay engao a los compaferos en cualquier modalidad... Fl capitulo quinto, que cictra el libro segundo, es un ‘compendio -trinta paginas- dela defensa de los puestos frtiticados. FF libro tercero traa sobre asonadas,torneos,retos y desali privada en definitiva. Mientras que el cuarto y tiltimo lo hace sobre diversos aspectos, como el tipo de vasills que hay, bchetrias y encomiendas, nueve reglas ‘que rigen lo eastigos de los "malefcios’ de los caballers, asi como otras seis que recogen los priviegios que poscen El trtado de la perfeccin del sriunfo militar (1459) de Alonso Fesninder de Palencia es una obra alegérica que buscaba la férmula para hacer de Espafa -l autor no habla de Castilla- una porencia mila de primer orden. De entrada, la nobleza debia recuperar sus deberes milates para inctementar ol poder de la repiblica, y no para destradla, preocupindose cxclysivamente de sus intereses contar con una fuerea militar, preferentemente de infanterés, que tuviese como pilares el orden y la obedienca, es decit, la disciph tna militar ademés de un mando adecuado, formado tanco por la expericncia directa como por l lectura. Fl resultado era tener ventaja sobre cl enemigo a la hhota de presentar batalla. Palencia continia desgranando los demis principios fundamentals de la milicia: apart de la ya mencionada organizacion para la batalla y cémo tratar al vencido, se aconscja sobre las marchas, los alojamientos de las topas, la intendencia... Ciertamente en fa tatadistica militar hispana de los sighs siguientes, como vamos aver, se respetarin estos contenidos (30). Peto, es mis, antes de que N. Maquiavelo sefialara la importancia del arte militar de Jos antiguos, en el ambiente intelectual de medliados y finales del Cuatrocientos ya circulaba la idea de lo tiil que era para la forma to conocimiento del pasado, Fs lo que se observa en una carta de Pedro Martir dle Anglera a Hemando de Talavera (1488), cuando le dice: “conviene al que se particulates. La soiucin én del militar del momen mii hapa da qunienos u consagta a la milicia estar bien instruido en los ejemplos de los antiguos cuando parte para la guerra” (31). En cuanto a lajurisdiceidn militar, en la Biblioteca Nacional de Pars secon: setva un manuscrito de Pedro Azamar, doctor en leyes,titulado "Derecho mili- tar" de fines del siglo XV (1476). Segin el autos, esctibe "sobre el decreto Jus militate evitando toda prolixidad’, y afade que lo hace en lengua vulgar porque sus leetores, milcares, son gentes de pocas leuas, Nacido en Perelada y avecin dlado en Perpifién, de donde huye a causa de la invasign francesa, Avamar era auditor y del Consejo real de Juan II de Aragén. Por orden del rey eradyjo la obra dl catalin al castellano (32). 2. LA TRATADISTICA DEL SIGLO XVI: INFLUENCIAS Y DESARROLLO PROPIO 2.1 Bl peso de las primeras tradueciones italianas Della della Guerra (1521) de N. Maquiavelollegé antes ala Peninsula que -20ttos pales través dela traduccién y adapracién, que no plagio otal, qu hizo de la obra el eapitén Diego de Salarar en sus Tattado deve militar (Aleald, 1536) cambiando los nombres de los interlocurores del ditlogo, el lugar de la accién y algunos ejemplos histdricos (33) D. de Salazar era el personae clave para real zat dicha adapracién, Contacts con Gonzalo Fernindez de Cérdoba en la cam paa de Granada y, mis tarde, le acompafarta a ltl, Salarar cicreamente et +0 influido por Maquiavelo, pero, en la importancia que da alos ejrcicios con Tas armas y por ls méximas 0 reglas militares que menciona, se detcctarépida mente la enorme influencia de Vegecio en ambos autores Por lo tanto, si bien Vegecio no fue raducido ¢ impreso en castellano entonces aunque s circulé en forma de manuscrio, como hemos visto-, sus maximas milicares llegaron al prablico lector por otras vias. Pero volvamos al origen. Partiendo de la base de que todo Fstado necesita lun eércto que le garantice su seguridad e independencia, Maquiavelo se plan tea que tipo de ejétcito es ef més adecuado, es decis, cdma se reclutarian las tropas que formarin dicho ¢jército. Para el florentino, lo ideal seria contar con tuna milicia nacional no profesional, pero perfectamente preparada, que se disolveria una vez terminado el peligro. El modelo de referencia no pods