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Cap. 1 de Lacan vs.

Freud

Tras ocho años retomo el hilo que dejé en
“Desplazamiento Lacaniano delas categorías Freudianas”
(Actualidad Psicológica, 1982).
En el vasto campo de postulados, hechos, reglas,
técnicas y compuestos teóricos que hoy constituyen el
psicoanálisis, sólo dos teorías aspiran a definir el territorio
mismo de lo que puede considerarse psicoanálisis.
La Freudiana y la Lacaniana.
Por la elevada lógica interna de sus proposiciones, por
la riqueza de sus categorías, por la vastedad de dominios
psicoanalíticos que aspiran a definir, ambas son
estructuras fuertes o duras. Desde este sentido, ambas no
tienen competidores del mismo rango en los diversos
aportes teórico-técnicos de los post-freudianos.
Lacan no se incorpora a un aspecto de los problemas
psicoanalíticos, como se lo propuso Melanie Klein, con el
despliegue microscópico de las primeras fases de la
ontogénesis.
Tampoco como ella hizo nada más que un uso ligero de
las categorías freudianas, ni especificó núcleos internos
de crítica y diferencia con la teoría fundacional, como
podrían ser la tesis de Edipo temprano y la constitución
de la femineidad y la masculinidad en Klein.
Lacan aspira a definir la pertinencia misma de la
isotopía epistemológica psicoanalítica, la que constituye
precisamente el mapa del esfuerzo fundacional.
No puede comparárselas echando mano al acervo
descriptivo que muchos condensan como “aportes” de

autores, a los que hacen confluir en un mismo nivel de
presunta homogeneidad psicoanalítica.
Son trabajos en los que, por ejemplo, se hablaría del
Narcisismo mencionando la identificación primaria “como
señaló Freud”, más el aporte de que en el narcisismo el
sujeto asume su imagen en el potro
“como dijo Lacan”, más la certeza de que todo esto
configura la especularidad “como también dijo Kohut”.
Este nivel está compuesto por un sistema de encajes
intuitivos de afirmaciones textuales, que nunca se
compadece de la estructura teórica general en la que
funcionan dichas afirmaciones textuales para cada autor.
A nivel descriptivo, o tomando aserciones con baja
investidura teórica, la acumulación de conocimientos
psicoanalíticos es apabullante y parece progresar en una
línea un poco accidentada pero donde el avance es
indudable.
Otra cosa sucede cuando se comparan autores no por
fragmento textual, sino de estructura teórica a estructura
teórica. Si intentamos coordinar las categorías para
construir una herramienta conceptual con solidez
suficiente como para aumentar el potencial técnico,
aparece otra percepción.
Allí no se sabe si Fairbairn es un progreso al describir
una lucha de núcleos libidinales y antilibidinales, la lucha
está remitida a yoes incongruentes con la metapsicología
freudiana de la paulatina diferenciación Ello-Yo.
Es difícil medir el progreso: ¿analizamos mejor que
Freud?, ¿mejor que Melanie Klein?, si ni siquiera hay
congruencia teórica para describir a los pacientes.

también para nuevos problemas que trasciendan a la psicopatología. a las categorías de Base. cuya pluralidad se va concentrando en unas cuantas categorías de máximo poder conector y a las que consideramos Teoría de Base en uno y otro teórico. en cuya red permanecen como investiduras. anorexias. bulimias. Sabemos que muchos piensan: el psicoanálisis está bien para las neurosis pero no sirve para las adicciones. Por esto son teorías fuertes o duras. Además. no los puedo comparar. el nivel metapsicológico quedaría vacío sin la teoría de las retranscripciones pulsionales. sino porque sabemos que sobre él puede caer la lluvia impía de la heterogeneidad teórica de los otros. sobre todo en estos dos autores. cuando. que forman propiamente la isotopía epistemológica psicoanalítica. pero entonces no sirve para las familias y los gerontes. El psicoanálisis es la teoría del Aparato Psíquico. Si ese nivel categorial es verdadero. etc. tiene que tener potencial explicativo para nuevos problemas. la teoría del desarrollo de fases libidinales no sería más que una descripción gesselliana de la evolución de los placeres corporales del niño. y en Lacan Simbólico-Imaginario-Real. otra vez. Nos encontraríamos nuevamente con las “integraciones” de fragmentos textuales. psicosomáticas. de aquí en adelante S-I-R. Por eso no nos gusta publicar materiales clínicos. vayan cayendo simplemente en el olvido señala que nos movemos según las olas de los últimos. El caso es que el psicoanálisis no es la teoría de la histeria. las aseveraciones psicopatológicas remiten violentamente. por sus “aportes” a la psicosis. por la potencia de su investidura teórica. “aporte” del que abominaría el propio Lacan. urgida por los nuevos predominios de sufrimiento humano: adicciones. Tampoco Freud ni Lacan son únicamente psicopatólogos. O los nuevos problemas probarán que debemos cambiar la teoría de Base. Pero también acá hay que recordar que el nivel de teoría psicopatológica es un nivel subordinado en psicoanálisis a las jerarquías conceptuales más altas y abstractas. sin cuya articulación parecería una interacción comunicativa.Que los autores. sin crítica. depresiones varias. precisamente articuladas. nuestro campo fáctico está imbuido de mentalidad psicopatológica. por la remisión lógica de una articulación proposicional a otra. pero únicamente porque son los últimos y no porque haya una elaboración histórica de las correcciones críticas y las acumulaciones consistentes que nos den un indicio siquiera de que analizamos mejor. la intersubjetividad no sería más que una conmovedora constatación si no estuviera definida por su remisión a lo Simbólico. como tampoco es la teoría de los adultos individuales. categorías precisadas. Del lado lacaniano. A su vez. a la histeria. En su expresión más sintética: Aparato Psíquico en Freud. no sólo porque al analizarlo intuimos la endeblez de nuestro paradigma. Sin la teoría freudiana de la ontogénesis metapsicológica. .

pierde potencia explicativa. Se deshace el nivel de Ligadura conceptual de Sistema Teórico. “El Yo y el Ello” no hace más que rescatar en una complejidad rearticulatoria todas las teorías freudianas acerca de las localidades y los procesamientos psíquicos. y por lo tanto especifican líneas lógicas de derivación operativa. como sí lo fueron las primeras teorías de la angustia o la primera dualidad pulsional. Pero si es criticable. ni que el significante sea. la categoría generalmente ignorada es la de Super Yo Cultural. con lo cual se convertiría en dogma religioso. pero no “relecturas” como en las novelas y en la Biblia. obnubila el escuchar a los analizandos y confunde las decisiones interpretativas y de abordaje técnico. Puede hacerse claro. como la Biblia infinita. De la infraestructura conceptual freudiana. en el sentido de que se las debe perseguir en secuencias argumentales. Si es científica es por esencia criticable. aislada de sus instancias adscriptas y generalmente considerada bajo su nominación antigua: El Inconciente. vapuleada por transposiciones filosóficas e ideológicas es la de Ello. inclusión o cambio de categorías sin justificación crítica teórico-empírica. efectivamente. hasta capturar en la vastedad de las palabras. o de su elucidación en otra nueva estructura dura que la incluya. Ya dije en varias oportunidades que Einstein no es la relectura de Newton. ni el átomo el nombre moderno de la molécula. en el sentido de que no están ni en frases ni en párrafos. cambiable. sin sufrir de añoranza y aun de depresión epistemológica. Si así trascienden a y se insertan en sus textos estoy diciendo que no son textos como una novela. a las que tienen rango de categoría. Estructura teórica fuerte o dura no quiere decir cerrada. Abiertas pero no complacientes. el átomo que se propone como el nombre moderno de la Representación o molécula freudiana. siempre que nuevos hechos categorizados prueben la necesidad de su transformación parcial. . en el funcionamiento recurrente de los conceptos. Con esto no prejuzgo acerca de que Lacan sea el Einstein de Freud. Mucho menos si dichas teorías tienen pretensión científica.Ya critiqué la fragmentación textual para construir trabajos. de límites móviles. como los hombres. no es complaciente epistemológicamente. El caso es que las teorías trascienden a los textos. Suele hablarse de dos tópicas freudianas. Por ahora no lo juzgo. Los conceptos. la estructura teórica fuerte o dura. pero existe una sola. significa que no admiten el retiro. Nunca fueron abandonadas las primeras descripciones metapsicológicas. Houssay no es la relectura de Hipócrates. no pueden ser arrancados del suelo en el que nacieron. obviamente esta construcción es pensamiento acrítico por acumulación de citas. La más extrapolada. pero el caso es que la teoría sufre. Se deduce que hay crítica y cambio. con fundamentación de acciones específicas sobre su campo de hechos. de su abandono total. Pero las teorías se ciñen a los textos.

entre otras razones. y es imposible comprender el nivel de las descripciones fácticas sin claridad acerca de su apoyatura en ella. Él se percató de que la palabra “inconciente” para denominar al Sistema de Procesamiento Primario. Lacan produce el famoso S-I-R o triple registro. Se podrá hablar del Espíritu Santo y del Hijo. autocriticada por Freud. con lo cual realiza en principio una transposición desfigurante de la Base teórica freudiana. injertada en otra constelación. Vamos a hacer seguimientos argumentales a través del Seminario sobre la Psicosis. por confusa. pues.Separar la teoría del Aparato Psíquico en dos tópicas ya es una violación de la relación lógica de las hipótesis psicoanalíticas porque la adscripción a ella no puede justificarse por el uso de un fragmento de la elaboración histórica de un concepto. del “inconciente freudiano” es ejecutar una doble operación de regresión epistemológica: se desgarra un subsistema de los otros sistemas psíquicos que lo definen y se regresa su nominación a una nomenclatura expresamente impugnada por Freud. Bifurcada en dos conceptos que se le articulan de manera inmediata: Imaginario y Real. Lacan ejecuta las dos operaciones antedichas. Dejan de ser lacanianos. De más gravedad lógica y categorial es extraer al Ello. pues. El determinante del nudo es lo Simbólico. Lacan enuncia que TODO el campo de hechos del psicoanálisis ES cubierto por la potencia explicativa del S-I-R: El trabajo (¿psicoanalítico?) consiste SOLO en determinar cuándo estamos frente a un . en lo Simbólico u Otro. sabemos que en sus últimos trabajos “Lacan le dio mucha importancia a lo Real” pero está la cuestión de “un solo Dios verdadero”. y éste se constituye en el antecedente lógico de cualquier región de la teoría lacaniana. Sabemos perfectamente que los tres no se desatan entre sí y que permanecen unidos en un nudo. No hay absolutamente ninguna de sus categorías que no tenga una remisión pautada a esa Base. esta vez lacaniana: el Sujeto y el Otro. la que ocluye la descripción metapsicológica. y peor aún. Ésta es la dificultad para desprender “aportes”. puesto que todas las instancias transcurren en la inconciencia descriptiva. extraerlo bajo la nominación de Inconciente. El “inconciente” así vaciado de significación freudiana es una nueva investidura. Hablar. no puede ser desprendida de su connotación descriptiva. cuando éste sincroniza su génesis en una investidura final. No pueden caber dudas de que el Otro o Lo Simbólico es la categoría de Base de Lacan. obra de la madurez lacaniana y representativa de otros textos en el movimiento definitorio de los conceptos. Por si cabían dudas acerca de mi juicio de que se propone definir las claves esenciales de la isotopía psicoanalítica. Pero son lo mismo que la cuestión de la Santísima Trinidad: Un solo Dios verdadero en tres personas distintas. El S-I-R o triple registro pivotea.

Ahora tenemos. Lo Imaginario o Lo Real. Esto ya indica una derivación importante teórico-técnica.predominio de Lo Simbólico. pues. . dos campos teóricos claramente diferenciados por las categorías de Base y su derivación operativa hacia la técnica.