Cuando participar no implica

hacerlo de cualquier manera:
educación y vida privada
Alberto Sánchez Rojo
Universidad Pontificia de Comillas
Introducción
En 1919, el escritor estadounidense John Dos Passos publicó una
novela autobiográfica en torno a sus experiencias durante la I Guerra
Mundial, en la cual había participado alistándose como voluntario.
En un momento concreto de esta obra, el autor y protagonista cree
haber dado con la respuesta a por qué tantos cientos de miles de
personas habían llegado a dar su vida por defender algo en lo que
apenas creían. Se trataba de una guerra absurda que parecía cobrar
sentido a través del coraje y el tesón de sus combatientes, muchos de
los cuales, paradójicamente, ni siquiera tenían conciencia real de por
qué estaban luchando.
Nadie –afirma Dos Passos– se había molestado en educarnos
en los procesos tradicionales de la autonomía o de acuerdo
con la regla de que la libertad individual, dondequiera que
haya existido, ha sido resultado de un equilibrio entre los
derechos y las obligaciones de diversos individuos o grupos
contendientes, cada hombre defendiéndose a sí mismo
dentro de la estructura de una corporación de leyes y
costumbres (Dos Passos, 1971, 37)

Leyes superiores como la ley de Dios, de la historia o de la
naturaleza habían regido el comportamiento de los seres humanos
durante siglos y aún parecían seguir haciéndolo. Sin subjetividad
propia más allá de la del propio cuerpo y sus necesidades y,
consecuentemente, sin el menor atisbo de autonomía, los seres
humanos se dejaban guiar hacia donde fuese, inclusive hacia guerras
que ni siquiera entendían, así como hacia acciones atroces que,
individual y personalmente, ninguno hubiese elegido.
Muy diferentes habrían sido las cosas si la educación recibida
hubiese sido otra, de eso estaba seguro Dos Passos, pero nadie
pareció escucharle, pues aún estaba por llegar la II Guerra Mundial,
más sangrienta, si cabe, que la primera. Ahora bien, una vez
terminada la segunda gran guerra, los mandatarios parecieron darse
cuenta del papel de la educación recibida en el comportamiento de
los individuos y de que sólo una educación pacífica, basada en el
reconocimiento de la subjetividad, así como en el fomento de valores

1948) Una tarea que. […] LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS […] a fin de que tanto los individuos como las instituciones. En uno de los parágrafos de esta declaración encontramos que. la Declaración Universal de los Derechos Humanos. entre otras razones.como el respeto. considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes. inspirándose constantemente en ella. podían evitar el surgimiento de ideologías extremistas y reacciones violentas que condujesen al horror de una guerra como la que recientemente había acabado. ha estado presente en la agenda educativa de todos los países miembros y que hoy en día se encuentra a la base del ideario de cualquier educador. la igualdad y la solidaridad. De ahí que fuese proclamada. por tanto. mediante la enseñanza y la educación. el respeto a estos derechos y libertades (ONU. desde entonces. promuevan. .