ENTREVISTA A VÍCTOR TARDÍO CRESPO EN EL I.E.S.

RICARDO
BERNARDO - 16 y 17 Nov. 2016

¿Cómo te dio por empezar a escribir este libro?
Todo surgió a partir de una iniciativa que tuvimos unos amigos en la
universidad. Queríamos realizar un programa de sketches con varias
parodias y escenas cómicas. Su nombre era Sorropotún, en honor a este
plato típico del norte.
¿Estás escribiendo un segundo libro?
No, no tengo mucho tiempo ahora, pero sí que tengo una idea para una
novela e, incluso, tengo el título decidido. Será también de humor, de una
sola trama (al contrario que este, que consta de varios relatos).
¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
Desde que empecé hasta que acabé, pasaron dos años. Pero, durante ese
tiempo, hubo temporadas en las que no escribía o escribía menos,
dependiendo de lo ocupado que estuviera con el trabajo u otras cosas.
Durante los últimos meses en los que trabajé en ello, tuve una jornada
laboral más corta y pude dedicarme más a fondo para terminarlo.
¿Cuál es el proceso para que te publiquen un libro en una editorial?
En mi caso, lo hice a través de un sistema llamado crowfunding, que consiste
en recaudar dinero a través de pequeñas donaciones para costear los gastos
de la publicación. De otra manera, el primer paso es presentar un dossier
ante editoriales para intentar que te lo publiquen, pero eso ya es más difícil,
sobre todo, para un escritor novel.
¿En qué te inspiraste para conseguir las ideas de estas historias?
La verdad es que suelen ser cosas que me han ocurrido en mi vida personal
o que he observado. Si estás atento y reflexionas acerca de lo que ocurre a
tu alrededor, del comportamiento de la gente… puedes encontrar muchas
ideas y darles un giro para que resulten atractivas.
¿Cuál es la parte que más te gusta del libro?
El síndrome de Frederik y el de la Ley Seca, que transcurre en Solares.
¿Por qué este tipo de libro? ¿Por qué el género cómico?
Porque siempre me ha gustado el humor absurdo y surrealista. Me han
inspirado artistas como los Monty Pyton (La vida de Bryan), Woody Allen,

Eduardo Mendoza… También, los programas de Muchachada Nui. Así que
pensé hacer algo de este estilo, pero aplicado a Cantabria. Además, me
inspiró también el libro de Jorge Bucay, “Déjame que te cuente”, para hacer
un tipo de historias con moraleja.
¿Cómo se te ocurrió que fuera el nieto el que le contaba las historias
al abuelo?
Porque era muy obvio al revés. Pretendía llamar la atención, saliendo de lo
cotidiano.
¿De dónde viene el título?
El título viene de una frase que me soltó un compañero de la universidad,
mientras estábamos en una clase de Literatura sobre mitos y leyendas. Se
hablaba sobre los cuentos con moraleja y, entonces, mi compañero Sergio,
me dijo al oído: “La moraleja, Víctor, es que te como la oreja” y nos echamos
a reír. Me hizo tanta gracia que, desde aquel momento, adopté esa frase y la
suelo decir cuando se habla del mismo tema.
En primer lugar, se iba a llamar “El niño cebolleta”. También, estuve tentado
de llamarlo “176 páginas”, ya que es el número de páginas que contiene el
libro. Pero después, pensé en que debía ser algo que atrajera e hiciera más
gracia y, puesto que son relatos con moraleja, se me ocurrió ponerle esta
frase.
¿Quiénes te ayudaron a hacerlo?
Las ideas, como os he dicho, las saco de la gente y de cosas que observo. A
la hora de escribirlo, lo he hecho solo. Después, sí que he tenido la ayuda de
mi hermano, que es periodista. Se lo mandé para que lo leyera y me
aconsejara y me recomendó hacer algunos cambios de organización, como a
la hora de ordenar los capítulos.
¿Has tenido mucho éxito con este libro?
Pues estoy muy satisfecho con los resultados. La mayoría de la gente me
dice que se ha reído mucho leyéndolo y, precisamente, ese era mi principal
objetivo. Digamos que al 90 por ciento le ha gustado y, el otro 10 restante…
pues a lo mejor lo usa para calzar una mesa, pero bueno… (Todos nos
reímos)
¿Has vendido muchos libros?
Pues bastantes para lo que me esperaba. En el último recuento, he calculado
que entre 340 y 350 ejemplares, que para ser mi primer libro autopublicado,

está muy bien. A nivel local, sí que ha sido un éxito y, a nivel personal,
mucho más.
¿El libro es conocido fuera de Cantabria?
Sólo por amigos míos que tengo fuera o gente que me conoce de algo. Me
ofrecieron darle salida fuera pero, al estar ambientado en Cantabria, no lo vi
muy apropiado porque, muchas cosas, no las entenderían.
¿Te has divertido escribiendo el libro?
Sí, mucho. Escribiendo soy como un dios, porque soy dueño de mi s propias
historias y las moldeo a mi gusto. Aunque también requiere de mucho
esfuerzo y horas de trabajo. Lo que más me ha costado es la parte de
revisión final que hay que hacer. Una vez escrito, debes releerlo unas
cuantas veces para asegurarte de que todo está bien redactado, sin faltas,
que tenga sentido…
¿Lo escribes a mano?
En su día, lo empecé a escribir a mano, pero soy más rápido con el
ordenador. Ahora, lo que hago normalmente, es escribir a ordenador y
corregirlo en papel. Menos la poesía, que lo hago a la inversa. Escribo los
versos a mano, después lo paso y lo acabo retocando a ordenador.
¿Has ganado mucho dinero?
Para cubrir gastos, poco más. Que para mí, ya es más que suficiente.
¿Quién realizó la ilustración?
La diseñadora de la editorial “Montañas de papel”, Carmen, realizó la
cubierta. Me gustó mucho porque, visualmente atraía. Aunque, al principio
parezca un libro de higiene bucodental… (risas).
¿Cuándo decidiste que querías ser escritor?
No soy escritor realmente. Escribo pero no me gano la vida con ello y no creo
que llegue a hacerlo. Es muy difícil vivir solamente de la escritura.
¿Cuántos años llevas escribiendo?
Más o menos, desde 4º de E.S.O. o 1º de Bachillerato. Ahí empecé a escribir
cosas y algunas “chorradas” que se me ocurrían y empecé a pensar que
algún día me gustaría escribir un libro. Aunque, cuando más desarrollé esa
idea, fue durante la universidad.
¿Has ganado algún premio?

Sí, el año pasado quedé primer accésit en el premio Manuel Arce de poesía.
Se trata de un poemario de unos 500 versos (sin rima, no como en la lírica
tradicional) y, gracias a este premio, me lo van a publicar.
¿Qué estudiaste y por qué?
Estudié Publicidad y Relaciones Públicas en Leioa, Bilbao. Fue un poco por
descarte, ya que lo que quería hacer era Comunicación Audiovisual pero no
me dio la nota para acceder. Finalmente, me gustó mucho lo que hice y
tengo unos recuerdos muy buenos de aquella época.
¿Qué querías ser de pequeño?
Pues… Me hubiera gustado ser actor o cantante de rock. De hecho, otra de
las cosas que me gustaría hacer algún día, es grabar un disco. De más
pequeño, también quise ser torero. (Risas)
Hay una anécdota en la finca de Bernabé… Noemí, tú igual la conoces… (Ni
idea) Pues resulta que me disfracé de torero para carnavales y, como me
gustaba tanto, mi familia me llevó a una finca que hay detrás de los pisos del
“Lupa”, donde solía haber vacas. Me soltaron allí y me dijeron que toreara.
De repente, una de las vacas echó a correr hacia mí y yo me asusté y corrí
hacia fuera. Ya no quise ser torero nunca más. (Más risas)
¿Cuándo surgió tu afán por la lectura?
Gracias a mi madre y a mi tía, que son muy aficionadas. En casa de mis
padres, tenemos una biblioteca bastante amplia.
¿Cuál es tu libro favorito?
“Groucho y yo”. También me gusta mucho Eduardo Mendoza. De la época del
instituto, hay uno que me gustó mucho: “Crónica de una muerte anunciada”.
¿Dónde te sientes más a gusto, escribiendo o en el grupo de danzas
regionales al que perteneces?
Jajaja, en los dos sitios me siento realizado, la verdad. Me gusta pasar un
buen rato con la gente del grupo y es una tradición que practico desde
pequeño.
¿Qué te parece Donald Trump como presidente?
(Cara de asombro) Pues… No me hace mucha gracia… Pero bueno, es un
show, al igual que EEUU en general.