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Prodavinci

Sobre la dialéctica espiritual, Pascal y Montaigne // Diario
de Armando Rojas Guardia
Armando Rojas Guardia · Saturday, November 12th, 2016

Fragmento de La inspiración de San Mateo (1602), de Caravaggio. Haga click en la
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Amanece. Desde mi ventana, el milagro: sobre la negra musculatura del Ávila, una
enorme franja dorada de cielo en medio de la cual palpita, translúcida, la brasa de
Venus. Nada tengo en las palabras que pueda merecer la revelación de este prodigio
Prodavinci

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13.11.2016

en la que destacaron la hallaca que me obsequió Ignacio Castillo. únicamente la poesía como operación de una videncia. el que medita huela y guste “la infinita suavidad y dulzura de la divinidad”. María. que tenía la mirada abierta y en cuyo rostro parecía insinuarse una sonrisa. la ensalada de gallina y unos trozos de pan de jamón —en esta ocasión el desabastecimiento generalizado que desprovee al país me impidió comer el clásico pernil—. que acababa de dar a luz y por eso mismo estaba cansada y pálida. a la exacta Prodavinci -2/5- 13. también. Romano Guardini lo hizo a su modo sobre en aquel librito suyo. sobrepasa el mérito que pueden ostentar los vocablos. y finalicé con una solitaria. la poesía como visión (así la concebía Rimbaud) da cuenta de la hermosura que hoy acontece en mi ventana: amanece. el Niño. cada sentido percibía de manera imaginaria el cuadro feliz del Nacimiento. mediante la activa incorporación de esos dos sentidos a la contemplación de lo fantaseado. como todos los años.2016 . En este sentido. o sea. resume Agustín de Hipona. Como toda gracia. hay esbozos brillantes sobre el papel de la sensorialidad en el desarrollo de la vida espiritual. a la pura liviandad. después. Por más que no podamos ni debamos aspirar a sentir a Dios. el “Evangelio según san Mateo” de Pasolini. primero. y así. de Teilhard de Chardin. Dios vuelve irresistiblemente a esta agraciada. sin embargo. en medio del heno y la paja amontonados. aplicando mis cinco sentidos a ese espacio fantaseado como una especie de gruta: mis ojos interiores contemplaron a los protagonistas de la escena. feciste me amabilem. la santidad no es otra cosa más que ese vértigo por el cual un hombre abandona la pesadez entrópica que lo conmina a la vulgaridad espiritual y a la inercia de la vida para remontarse. como el Motor Inmóvil de Aristóteles. Quia amasti me. a propósito de esta sugerencia de Ignacio. modesta y deliciosa cena. porque él existe más allá de lo empíricamente verificable. leí en voz alta el pasaje del Evangelio de Lucas referido al nacimiento de Jesús. en ver a media tarde. Y ese acontecimiento inefable en el que Dios consiste repercute en la carne misma del ser humano dentro de cuya existencia él se ha hecho presente. la prestancia varonilmente protectora de José y. llena de belleza. Este año me detuve especialmente en la aplicación del olfato y del gusto. luego. un mérito en este caso solo alusivo.2 insinuándose detrás del cristal hogareño. Los sentidos y el conocimiento religioso y. 6 Mi ritual del 24 de diciembre consistió. Durante la oración seguí el esquema propuesto por Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales: practiqué lo que él llama la “composición de lugar”: imaginé metódicamente el interior del Pesebre de Belén. en El medio divino. que su Espíritu habita y vive dentro de nuestro cuerpo y que este se transforma en receptáculo vibrátil de su acción en nuestra vida. A fin de cuentas. a veces sin saber cómo. seguidamente. que está por escribirse una teología de la sensación. vaga e imprecisamente nominal. de su paso misterioso por ella? Para la tradición bíblica Dios no simplemente “es”. de atractivo. ¿no sabemos. escuché el “Oratorio para el Día de Navidad” de Juan Sebastian Bach. y todo intento de aprehenderlo sensitivamente lo objetualiza y cosifica desnaturalizando su radicalísima Trascendencia. hice media hora de oración. Ignacio tiene la audacia de indicarle al ejercitante que. Dios acontece: cambia la vida de un hombre cuando entra en ella. sino que acontece. Durante buena parte de la tarde y la noche he pensado. y por enésima vez en mi vida. Al acercarse a su criatura.11.

son solamente manifestaciones. olor. El versículo 27 del salmo 72 lo expresa de manera inolvidable: “gusten qué suave es el Señor”. el encanto balsámico que emanaba de Teresa de Ávila. y entonces lo sabe: Dios se ha hecho presente. Toque que también es carnal y corpóreo. que dicto los viernes. La dialéctica típica de la espiritualidad ignaciana. sino también en englobar a los sentidos en la experiencia de Dios. como tales. finalmente. no obstante. las misteriosas fragancias que los interlocutores de Juan de la Cruz creían percibir como brotando de su sayal de esparto. de la presencia divina en mi cuerpo. Libro X. no amo estas cosas cuando amo a Dios.3 ligereza que es la hermosura misma de Dios. pero Dios no estaba allí. que es luz. una voz. decía Teilhard. que el resumen de todo lo que deseo comunicarles se halla en aquel relato del Libro de los Reyes y en ese versículo del salmo. de mi gusto al aroma y al sabor. de la belleza de Dios. el flujo bipolar entre la “consolación” y la “desolación” constituye una tensión interior entre dos estados de ánimo que. para sentirse envueltos en la atmósfera sagrada que permea la expresividad del mundo. recordé aquel fragmento del capítulo VI. Después de la aplicación de mi olfato y. un manjar y un abrazo cuando amo a mi Dios. La osadía de Ignacio estriba. La ética comienza por ser una respuesta estética a los estímulos de la realidad. en la percepción sensorial —la aísthesis griega— por medio de la cual evaluamos espontáneamente las cosas: nuestro juicio y el ejercicio de nuestro criterio valorativo nacen del contacto de la sensibilidad. la sensorialidad y la sensitividad con las texturas. El rapto de enamoramiento que Francisco de Asís despertaba en sus contemporáneos. un olor. no solo en convertir a la imaginación en un verdadero método meditativo. no miembros que puedan aprisionar brazos y abrazos carnales. No. no maná ni mieles. Suelo decirles a mis alumnos del taller de Introducción a la experiencia mística. siente una brisa levísima. no el candor de la luz. voz. de los ungüentos y de los aromas. Nuestro juicio moral brota connaturalmente cuando encaramos de manera abrupta o parsimoniosa la belleza del mundo. La fe implica una reorientación de la vida sensitiva: la mistagogia en la que la fe consiste involucra una autoeducación paulatina también de nuestra sensorialidad: “educar los ojos”. son primariamente magnitudes sensitivas que el cuerpo autopercibe y registra.2016 . Y. los tonos y los sabores del cosmos. no la frescura de la tez. de las Confesiones de Agustín que desde la adolescencia he amado: “¿Y qué es lo que amo cuando te amo? No la hermosura del cuerpo. dentro del cual el profeta Elías inquiere por la presencia de Dios: al principio percibe un convulsivo terremoto. el hechizo que nos consuela en la mirada de Charles de Foucauld desde cualquiera de sus fotografías. la dulzura que anegaba de lágrimas los ojos de los prisioneros de Auschwitz ante una simple sonrisa de Maximiliam Kolbe. Prodavinci -3/5- 13. un vientecillo que es casi un susurro. regalo y caricia de nuestros ojos. amo una luz. luego. no la suave olencia de las flores. imaginados religiosamente.11. epifanías de la exuberancia vital que invade al hombre al toque de la gracia. un estruendoso huracán: tampoco en él se encontraba Dios. ¿Acaso la paz y la alegría no son ante todo realidades sensoriales? La vida moral empieza allí. en la sensación placentera o disgustante que nos provocan los objetos. manjar y beso de mi hombre interior” Recordé igualmente otros dos textos que me enamoran: el capítulo 19 del Libro de los Reyes. no la dulce y varia melodía de la música.

en la hora actual de mi cuerpo y de mi alma. Se desplazaba dentro del mundo con placentera desenvoltura. desde adentro. podían aumentar a voluntad. no encontró al cosmos verdaderamente confortable: la finitud y la contingencia fueron para él magnitudes trágicas. y explicar a los demás. Este era un hombre que se autopercibía completamente cómodo en el universo. en cambio. escribía desde una profunda. y la alegría y el placer. la libérrima profusión autobiográfica de los Ensayos. hasta transformarse en medida y ritmo de su paso sobre la tierra.4 7 Hoy. “satisfacción interior”. “satisfacción íntima”. que de mí mismo (lo haré explícitamente en su momento). en su ensayo La esfera de Pascal. redescubiertos y acogidos con alborozo indesmentido. jansenista. Será un balance sui generis por indirecto. sosegadamente acicateado por la alegría de existir y de vivir. “gratitud de uno mismo hacia uno mismo”. Nada le parecía a Montaigne más moral y estéticamente perjudicial que el autodesprecio y la desvalorización de su propia naturaleza física. que éste. Al escribir sobre Pascal y Montaigne pretendo ilustrarme a mí mismo. Creo que en buena medida mi proceso psíquico y espiritual ha consistido en moverme. En resumidas cuentas. 31 de diciembre. Montaigne. la multiplicación en un texto de la primera persona del singular constituía un impudor descarado. odiaba el universo. según él. pero sí me atrevo a decir que el autor de los Pensamientos y las Provinciales nunca se halló cómodo en el mundo. Y todo mi trabajo intelectual constituye un modo de explicarme a mí mismo. paradigmáticos en mi vida. signan. también. de un eje pascaliano a otro que gira en torno al talante vital encarnado por Michel de Montaigne. total reconciliación consigo mismo. 8 Pascal no podía soportar el egotismo de Montaigne. mi actitud básica ante la realidad. nos dice el Evangelio. y al posible lector de este diario. cuál es el polo mental y existencial que he dejado atrás y cuál es el otro al que todos los días me aproximo con todas mis fuerzas: el polo que abrazo. anímica. el riesgo de la condenación eterna que para él. Jorge Luis Borges afirma. Experimento ahora una confianza radical en la bondad ontológica del mundo. la confianza en sí mismo o amor a uno mismo (que no es lo igual al amor propio. era tan obvio como contundente). Si Michel de Montaigne no retrocedía ante el propósito y la tarea de hablar de sí mismo lo hacía porque su corazón rebosaba de lo que Spinoza define como la “alegría nacida de lo que el hombre se considera a sí mismo y su poder de actuar”: la acquiescencia in se ipso que los estudiosos traducen “como “contentamiento de sí mismo”. y la libertad humana que se despliega en medio de ellas le pareció siempre asediada por la contaminación del peligro: un riesgo inconmensurable (en última instancia. voy a hacer un balance de mi evolución espiritual. la philautia). esa confianza fundamental y fundante. Eran un placer y una alegría que. Para él. Hablaré más de dos autores. “De lo que abunda en el corazón habla la boca”. Lo que no significa otra cosa que afirmar lo siguiente: progresivamente ha ido en aumento la calidad de mi acuerdo con el mundo.11. “satisfacción de sí” y André Comte-Sponville llama “placer en reposo de uno mismo en uno mismo” y. Yo no soy tan extremado como Borges.2016 . psíquica y espiritual. Lo afirma sin ambages en el último de sus Ensayos: “Es Prodavinci -4/5- 13. De allí que nunca le atrajeran la personalidad y la obra de Montaigne. Blaise Pascal.

sino vivo. Me enternece saber que este año termina bajo la tutoría espiritual de Montaigne. al universo. su integración jubilosa a la realidad. “Somos bellos. Buscamos otra condición por no saber usar de la nuestra. y nos salimos fuera de nosotros por no saber estar dentro” Y agrega.5 absoluta perfección y como divina el saber gozar lealmente del propio ser. En su Poética del espacio afirma Gastón Bachelard que la primera sensación de sí mismo que tiene el organismo vivo es el bienestar.11. en su suculento y sabroso idioma: “En vano nos encaramamos sobre unos zancos pues aun con zancos hemos de andar con nuestras propias piernas. November 12th.2016 . Comentando estas palabras dice James Hillman: “He aquí la respuesta estética”. Prodavinci -5/5- 13. Comodidad cósmica e integración jubilosa que empezaban por la experiencia de sentir explícita gratitud por el obsequio. por el contrario. 2016 at 5:10 am and is filed under Artes You can follow any responses to this entry through the Comments (RSS) feed. You can leave a response. somos feos cuando cambiamos de naturaleza”. enseña Plotino. Como yo soy mi único discípulo. or trackback from your own site. escribo este diario entre otras cosas para fijar las coordenadas mentales dentro de las cuales. por la gracia que era él mismo como participante en la gran coreografía que se desarrolla ante y a través de nosotros. Hermosura que hoy acontece en mi ventana: amanece. Esa sensación placentera de sí como síntoma y signo del hecho de vivir viene a ser la plataforma sobre la que descansa la comodidad cósmica de Montaigne. This entry was posted on Saturday. cuando permanecemos fieles a nuestra propia naturaleza. Y en el trono más elevado del mundo seguimos estando sentados sobre nuestras posaderas”. Yo añadiría: es la respuesta estético-moral a la interpelación entusiasta que nos hace nuestro propio ser a cada uno de nosotros. no solamente quiero vivir.