souza

Difundido en Internet por la

RED DE DESARROLLO SOSTENIBLE DE COLOMBIA

http://www.rds.org.co

LA DIMENSIÓN INSTITUCIONAL DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
De las “reglas de la vulnerabilidad” a las “premisas de la sostenibilidad” en el contexto del cambio de época José de Souza Silva
j.desouza@cgiar.org

(Las ideas, opiniones y posiciones compartidas en este documento son de responsabilidad del autor, y no necesariamente coinciden con las ideas, opiniones y posiciones de su organización, el ISNAR, o del donante que financia el Proyecto “Nuevo Paradigma”, la COSUDE)

Proyecto “Nuevo Paradigma” Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR)

“...cuando teníamos todas las respuestas, cambiaron las preguntas...” (Pensamiento de los indígenas Aymara, Región Andina)

San José, Costa Rica; junio de 2001

2

Sobre el último cambio de época El siglo XVIII determina el fin de una época y el comienzo de otra. Los problemas que se plantearon durante este siglo no hallaron solución en el marco del régimen social imperante y, por lo tanto, forzaron el cambio social. Un cambio social que... marcaría el fin de una época (Prólogo del libro de Juan Jacques Rousseau El Contrato Social, escrito en 1762; en Rousseau 1985) En 1780 la Revolución Industrial estaba con nosotros. Por articular algunos ejemplos simbólicos, nosotros podemos concluir sobre el fin de una era y la llegada de otra en torno a 1780 (Christopher Hill, historiador británico, en Reformation and Industrial Revolution, 1969:282)

Sobre el actual cambio de época Un nuevo mundo está emergiendo al final de este Milenio (...) La revolución en la tecnología de la información indujo la emergencia del informacionalismo como la base material de una nueva sociedad. Bajo el informacionalismo, la generación de la riqueza, el ejercicio del poder y la creación de códigos culturales pasan a depender de la capacidad tecnológica de las sociedades y de los individuos, con la tecnología de la información como el centro de esta capacidad (Manuel Castells, Sociólogo español, en End of Millenimum, 1998:336) El sistema-mundo, como un sistema histórico, ha entrado en una crisis terminal, y es improbable que exista, tal como lo conocemos hoy, cincuenta años después (Immanuel Wallerstein, Sociólogo estadounidense, en The End of the World as We Know It, 1999:1)

3

LA DIMENSIÓN INSTITUCIONAL DEL DESARROLLO SOSTENIBLE De las “reglas de la vulnerabilidad” a las “premisas de la sostenibilidad” en el contexto del cambio de época José de Souza Silva y Juan Cheaz
PRESENTACIÓN INTRODUCCIÓN PARTE-1: La Irracionalidad de la Racionalidad de las “Reglas” de la Vulnerabilidad El positivismo: la regla del monopolio del conocimiento científico El objetivismo: la regla de la independencia de la realidad El racionalismo: la regla del monopolio de la razón El reduccionismo: la regla de la compartimentalización El universalismo: la regla de la homogeneización El determinismo: la regla de la inevitabilidad El pensamiento binario: la regla de la dicotomización La idea de progreso: la regla del crecimiento ilimitado El cientismo: la regla de la ciencia como el Leviatán del orden social El estatismo: la regla del Estado como el Leviatán del orden social El mercadismo: la regla del mercado como el Leviatán del orden social PARTE-2: Cambio de Época y Vulnerabilidad Institucional EL CONCEPTO DE ÉPOCA HISTÓRICA LA GÉNESIS DEL ACTUAL CAMBIO DE ÉPOCA Revolución sociocultural Revolución económica Revolución tecnológica LAS VISIONES DE MUNDO EN CONFLICTO EN EL CONTEXTO DEL CAMBIO DE ÉPOCA Visión mecánica de mundo Visión económica de mundo Visión holística de mundo LOS CAMBIOS QUE CAMBIAN UNA ÉPOCA La Revolución Industrial y el último cambio de época • Cambios cualitativos en las relaciones de producción • Cambios cualitativos en las relaciones de poder • Cambios cualitativos en la experiencia humana • Cambios cualitativos en la cultura El cambio de época actual • Transformaciones cualitativas en las relaciones de producción • Transformaciones cualitativas en las relaciones de poder • Transformaciones cualitativas en la experiencia humana • Transformaciones cualitativas en la cultura LOS PROCESOS GLOBALES QUE ESTÁN CAMBIANDO LA ÉPOCA Formación del nuevo régimen de acumulación de capital Establecimiento de un Estado-red supranacional ¿Hacia el desarrollo sostenible? Consolidación de un nuevo modo de generación y apropiación de conocimiento

4

PARTE-3: Las Contradicciones del Cambio de Época El mundo como un mercado constituido por economías sin sociedades ni ciudadanos La globalización como el reemplazo de los fines por los medios La movilidad del capital y la vulnerabilidad del trabajo El desempleo tecnológico como fuente de lucro El sector público como fuente de problemas y el sector privado como fuente de soluciones El individualismo promovido por la competitividad y la solidaridad requerida por la sostenibilidad El crecimiento económico con exclusión social La búsqueda de ética en un mundo vacío de valores La interdependencia económica e integración tecnológica con fragmentación social y política Una ciencia sin conciencia—para el lucro y no para la sociedad Trabajar con los pobres sin manejar el fenómeno de la pobreza El reemplazo de la razón de Estado por la razón de mercado La realidad virtual como realidad real De la discriminación racial a la discriminación genética El “libre” mercado no es “libre” “Buen gobierno”para los actores transnacionales y “mal gobierno” para la sociedad nacional Una democracia representativa donde los electos no deciden y los que deciden no son electos La formación del pensamiento único y el eclipse del pensamiento crítico La dilución internacional de la soberanía nacional La transnacionalización de las economías nacionales La formación del “Cuarto Mundo”: el mundo de los desconectados en la era del acceso La innovación tecnológica para la obsolescencia programada El hambre en un mundo de abundancia EL desarrollo tecnológico sin desarrollo humano Los prisioneros de la opulencia y los prisioneros del desamparo Los vendedores de ilusiones y los huérfanos de la esperanza. La inteligencia de las máquinas y la ignorancia de las masas La revolución genética en la agricultura y en la industria de alimentos PARTE-4: Cambio de Época y Sostenibilidad Institucional CONCEPTUALIZANDO SOSTENIBILIDAD INSTITUCIONAL FACTORES DE SOSTENIBILIDAD INSTITUCIONAL Proyecto Institucional Capacidad Institucional Credibilidad Institucional ENFOQUE ESTRATÉGICO PARA LA SOSTENIBILIDAD INSTITUCIONAL La dimensión de “futuro” en la sostenibilidad institucional La dimensión de “entorno” en la sostenibilidad institucional La dimensión de “participación” en la sostenibilidad institucional La dimensión de “estrategia” en la sostenibilidad institucional La dimensión de “gestión” en la sostenibilidad institucional La cuestión de la “investigación” en la sostenibilidad institucional La cuestión de la “facilitación” en la sostenibilidad institucional La cuestión de la “institucionalización” en la sostenibilidad institucional

5

PARTE-5: Escenarios Alternativos para las Organizaciones de Desarrollo ESCENARIO-1: La máquina en el comando Sus premisas Sus promesas Sus compromisos Sus consecuencias ESCENARIO-2: El mercado en el comando Sus premisas Sus promesas Sus compromisos Sus consecuencias ESCENARIO-3: El contexto como referencia Sus premisas Sus promesas Sus compromisos Sus consecuencias LA MENTE DEL FACILITADOR DE CAMBIO Y DESARROLLO Pensar la complejidad Pensar de forma sistémica Pensar bajo las reglas de la dialéctica CONCLUSIÓN: Las “premisas de la sostenibilidad” comprometidas con un futuro mejor El desarrollo de prevalece sobre el desarrollo en un país, municipio o comunidad El pensamiento “blando” es más relevante que el pensamiento “duro” La realidad es una “construcción social”, dependiente de nuestra percepción, decisiones y acciones La naturaleza no es “natural” La solidaridad construye, el individualismo destruye El aprendizaje crítico y creativo es más constructivo que el aprendizaje imitativo La democracia participativa es más relevante que la democracia representativa La autoridad del argumento es más pertinente que el argumento de la autoridad La visión prospectiva es más relevante que la visión cortoplacista Los objetivos-fines prevalecen sobre los objetivos-medios BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA ANEXO: Regímenes de Acumulación de Capital en Conflicto en el Contexto del Cambio de Época

6

INTRODUCCIÓN Las reglas (del juego) del desarrollo constituyen su dimensión institucional La primera forma de controlar algo es conocerlo. Este documento intenta generar comprensión sobre por qué tantos buscan el desarrollo sostenible, y por qué será tan difícil lograrlo. Para tanto, la primera conexión a ser comprendida es la que vincula las organizaciones de desarrollo al proceso de desarrollo sostenible: no habrá desarrollo sostenible sin organizaciones de desarrollo sostenibles. El concepto de desarrollo sostenible es multidimensional, e incluye más que las dimensiones ambiental, social y económica propuestas en la mayor parte de la literatura. Una de las dimensiones olvidadas es la dimensión institucional, cuya ausencia puede determinar la insostenibilidad del desarrollo sostenible. La humanidad experimenta una sensación de vulnerabilidad generalizada. Para revertir esta catástrofe planetaria, se ha propuesto el concepto de desarrollo sostenible, para considerar los aspectos ignorados por los modelos mecanicistas de desarrollo de la época del industrialismo. La literatura cita apenas las dimensiones ambiental, social y económica como relevantes para la sostenibilidad. Sin embargo, la realidad es constituida por múltiples dimensiones, y no apenas tres. Por ejemplo, el desarrollo incluye una dimensión filosófica, que requiere una decisión ética, anterior a otras decisiones: ¿Qué desarrollo será promovido, el desarrollo de o el desarrollo en (un país, región, municipio, comunidad u organización)? El desarrollo en Brasil, por ejemplo, puede ocurrir con japoneses reemplazando a brasileños con éxito para el crecimiento económico y el desarrollo tecnológico. Pero eso no sería desarrollo de Brasil, pues éste incluiría el desarrollo humano y social de su gente. El desarrollo en Brasil corresponde apenas a un esfuerzo de desarrollo ubicado geográficamente en un lugar conocido como Brasil, mientras el desarrollo de Brasil pasa también por el desarrollo de los actores históricos asociados a su construcción a lo largo del tiempo. La decisión por una de estas alternativas éticas determina la naturaleza, rumbo, prioridades, ganadores, perdedores, etc., de los esfuerzos de desarrollo iniciados en cualquier punto del Planeta. Pero esta es apenas una de las dimensiones del desarrollo sostenible. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo la influencia de la actual generación de políticos que prevalece en nuestros países, sin compromiso con el largo plazo? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo el actual marco legal de la mayoría de nuestros países, que apenas protege a los derechos de la minoría más poderosa? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo la institucionalidad neoliberal actual que privilegia los medios sobre los fines, lo comercial sobre lo social, la competencia sobre la solidaridad, el individualismo sobre lo colectivo y lo privado sobre lo público? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo el impacto de las brechas tecnológica y económica que hoy determinan las brechas de desarrollo entre las sociedades? No. ¿Puede un país desarrollarse bajo el conjunto de relaciones asimétricas de poder que hoy moldean las relaciones internacionales? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo las contradicciones que caracterizan la actuación de la mayoría de las organizaciones internacionales y agencias multilaterales de desarrollo? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo la lógica del orden mundial emergente, dominada por intereses capitalistas-corporativos-

7

transnacionales? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo las consecuencias de la vulnerabilidad generalizada, que está desmoralizando, debilitando y fragmentando las organizaciones y servicios públicos? No. ¿Puede un país desarrollarse de forma sostenible bajo un sistema de educación, que (in)forma a “seguidores”, pero no forma a “constructores” de caminos? No. Entonces, hay más de tres dimensiones a considerar para la sostenibilidad. Una de las dimensiones olvidadas es la dimensión institucional. Ningún modelo nacional de desarrollo se autoimplementa, todos necesitan de una matriz institucional de organizaciones de desarrollo—públicas y privadas, formales e informales, nacionales y locales, grandes y pequeñas—para practicarlo. Estas organizaciones establecen sus “reglas”—su dimensión institucional—bajo un mayor o menor grado de influencia de las “reglas” internacionales y nacionales (del juego) del desarrollo. Estas organizaciones son las que conciben e implementan la mayoría de las políticas, planes, programas, proyectos y actividades de desarrollo. Cuando ellas están vulnerables, el proceso de desarrollo sostenible está comprometido, porque están comprometidas las “reglas del juego” de estas organizaciones, a través de las cuales ellas aportan al proceso de desarrollo. La dimensión institucional de cualquier proceso o iniciativa corresponde al conjunto de todas las “reglas” formales e informales que moldean la naturaleza de su identidad, influencian la intensidad y calidad de su dinámica y direccionan los compromisos asociados a su propósito. Entre estas “reglas del juego” se encuentran las leyes, políticas, premisas, enfoques, planes, prioridades, estrategias, normas, mecanismos institucionales, etc. En este documento, la dimensión discutida será principalmente (pero no exclusivamente) la dimensión institucional de las organizaciones de desarrollo. Hace cerca de cuatro décadas que todas las organizaciones de desarrollo están experimentando grados variados de vulnerabilidad. La mayor parte de la literatura internacional explica el fenómeno a partir de la premisa de que la humanidad experimenta una época de cambios, que son muchos, profundos y veloces. Esta es la premisa de la mayoría de las agencias multilaterales y organizaciones internacionales de desarrollo. Este trabajo, al contrario, propone la premisa de que la humanidad experimenta un cambio de época. Obviamente, hay cambios globales en marcha—muchos, profundos y veloces, pero estos no pertenecen a la época histórica del industrialismo; ellos están forjando la época histórica del informacionalismo. Mientras el símbolo del industrialismo fue la chimenea (ubicada en las industrias), el símbolo del informacionalismo es la computadora (ubicada en cualquier punto del Planeta). Esta es la conclusión de un estudio prospectivo realizado por el Proyecto “Nuevo Paradigma”, del Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR), que contribuye al fortalecimiento de la sostenibilidad institucional de organizaciones de ciencia y tecnología asociadas al desarrollo, principalmente (pero no exclusivamente) rural y agrícola. Su propósito es construir capacidades conceptuales, metodológicas y culturales para la gestión de la innovación institucional, a través de una filosofía de intervención centrada en la práctica del desarrollo de, y no del desarrollo en las organizaciones con las cuales intercambia.

8

Para fundamentar sus marcos de referencia para pensar, decidir y actuar, el Proyecto ISNAR “Nuevo Paradigma” realizó una interpretación del momento actual del mundo, para generar comprensión sobre la vulnerabilidad institucional y contribuir hacia una nueva coherencia sobre la sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo. Utilizando la técnica de la teoría rival de las ciencias sociales, el Proyecto realizó un estudio prospectivo, a través de un análisis de contenido de 1.500 títulos de la literatura internacional, para contestar a la pregunta de investigación: ¿Una época de cambios o un cambio de época? A partir del concepto de época histórica, una matriz de criterios fue construida para analizar el contenido de los 1.500 libros y artículos científicos seleccionados.1 A continuación se comparte la respuesta a esta pregunta de investigación, y algunas de sus consecuencias para la construcción de la sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo.2 Cabe a cada organización de desarrollo identificar, analizar y proyectar las implicaciones de estos elementos de referencia para su caso particular. El libro está organizado así: • • La primera parte comparte las “reglas de la vulnerabilidad” que han construido la insostenibilidad del desarrollo sostenible, y la racionalidad que fundamenta e inspira los contenidos de este documento. La segunda parte comparte el concepto de época histórica, la génesis del actual cambio de época, las visiones de mundo en conflicto en el contexto actual y los procesos globales en marcha, cuya naturaleza y dinámica están generando los cambios que están cambiando la época. La tercera parte identifica algunas contradicciones asociadas al cambio de época y a las características de la época emergente, para revelar que la humanidad no camina necesariamente rumbo a un mundo más coherente y mejor para la mayoría de los individuos, grupos sociales, sociedades y continentes. La cuarta parte conceptualiza la sostenibilidad institucional, identifica los factores básicos de la sostenibilidad y sintetiza los elementos del Enfoque Estratégico, desarrollado por el Proyecto Nuevo Paradigma, para la construcción y/o fortalecimiento de la sostenibilidad institucional de las organizaciones de desarrollo. La quinta parte sintetiza los elementos críticos para la construcción de tres escenarios para las organizaciones de desarrollo, a partir de las premisas básicas de las tres visiones de mundo en conflicto, que hoy compiten entre sí en el contexto del actual cambio de época: las visiones mecánica, económica y holística de mundo. Al final se comparten algunos elementos de referencia sobre como piensa el facilitador de cambio y desarrollo. La conclusión articula algunas premisas de la sostenibilidad, en la forma de premisas para orientar cambios en la percepción colectiva, que ha sido moldeada por las reglas de la vulnerabilidad de la época del industrialismo. Las reglas del ”juego”de la sostenibilidad constituyen la dimensión institucional del desarrollo sostenible, y deben ser reconfiguradas dentro de la dimensión institucional de las organizaciones de desarrollo.

Mientras el libro tiene su foco en la sostenibilidad institucional de las organizaciones de desarrollo, los elementos compartidos sirven también como referencia para reflexionar sobre la sostenibilidad del desarrollo en general.

1 Para evitar el congestionamiento del texto con demasiadas citaciones bibliográficas, una muestra de la bibliografía consultada ha sido compartida al final del trabajo, organizada por macro-tópicos. 2 El estudio completo, su metodología, sus resultados detallados, la proyección de sus implicaciones y las sugerencias para la construcción de la sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo serán publicados por el Proyecto a lo largo del 2001 e inicio del 2002, a través de varios artículos, manuales y un libro (La Cuestión Institucional).

9

PARTE-1 La irracionalidad de la racionalidad de las “reglas” de la vulnerabilidad Estamos todos vulnerables: del ciudadano al Planeta. Por eso, muchas naciones, organizaciones, grupos sociales e individuos están buscando elementos de referencia que faciliten la construcción de su sostenibilidad. La humanidad experimenta un cambio de época, no una época de cambios. Transformaciones veloces, cualitativas y simultáneas en las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura están generando turbulencias, fragmentación, inestabilidad, incertidumbre, desorientación, discontinuidad, inseguridad, perplejidad y vulnerabilidad generalizada. Estas son las marcas registradas de un cambio de época. Los cambios en marcha no pertenecen a esta época, ellos están cambiándola a una velocidad histórica vertiginosa. En este contexto, todas las organizaciones de desarrollo están vulnerables. Lo que varía entre ellas es el grado de vulnerabilidad. La vulnerabilidad institucional generalizada es un problema social. Cuando pocas organizaciones están en crisis, este es su problema particular. Cuando todas las organizaciones están vulnerables, la humanidad tiene un problema social global. El desarrollo es un producto de la intervención e innovación; pues sin intervención e innovación no hay desarrollo, sólo evolución. Los modelos, políticas, planes, programas y proyectos de desarrollo sostenible no se autoimplementan. La mayoría de las intervenciones e innovaciones son concebidas y/o implementadas por organizaciones de desarrollo: públicas, privadas y no-gubernamentales; grandes, medianas y pequeñas; formales e informales. Si el desempeño de estas organizaciones es errático a lo largo del tiempo, el resultado de esta inconsistencia no podrá ser sostenible, pues el desarrollo sostenible requiere también la implementación consistente de políticas, planes, programas y proyectos a lo largo del tiempo. Por eso, no habrá desarrollo sostenible sin organizaciones de desarrollo sostenibles. ¿Qué es sostenibilidad institucional? Toda época establece criterios diferentes para lo que es sostenibilidad bajo su sistema de ideas, sistema de técnicas y mecanismos institucionales dominantes. Entonces, no es posible construir una nueva base de sostenibilidad sin una comprensión amplia sobre la génesis de nuestra vulnerabilidad actual, y sobre como ésta afecta de forma diferenciada a cada nación, organización o grupo social. Por ejemplo, sin un diagnóstico apropiado sobre la vulnerabilidad institucional, no se puede negociar un pronóstico pertinente para caminar hacia la construcción de la sostenibilidad institucional. Es necesario identificar los factores del cambio de época y de la época emergente que están erosionando ciertos aspectos de la base de la sostenibilidad de las organizaciones de desarrollo. Sin identificar las contradicciones del cambio de época y las características de la época emergente, no será posible proyectar sus implicaciones para la construcción de la sostenibilidad presente y futura de estas organizaciones. En resumen, sin diagnósticos sobre la vulnerabilidad, ni escenarios alternativos para el futuro de las organizaciones de desarrollo, el desarrollo de estrategias institucionales será prácticamente imposible, o se transformará en un ejercicio estéril, inútil. Pero, primero debemos distinguir entre las dimensiones organizacional e institucional de una organización.

10

Organizaciones no son instituciones. Toda organización de desarrollo tiene una dimensión institucional, que no es su dimensión organizacional. La dimensión organizacional corresponde al lado duro de una organización; su infraestructura y recursos materiales, la distribución espacial de esta infraestructura y de los recursos materiales, el conjunto de los seres humanos que la integran y la estratificación funcional que se asigna a estas personas en el espacio material de la organización. La dimensión institucional corresponde al lado blando de una organización: el conjunto de las “reglas del juego” que influencian la percepción y orientan las decisiones y acciones de la mayoría de los que integran la organización. Estas reglas son formales e informales, incluyendo valores, creencias, principios, hipótesis, premisas, enfoques, modelos, paradigmas, teorías, políticas, planes, misión, estrategias, prioridades, objetivos, normas, leyes, etc. Bajo esta comprensión, el cambio institucional implica cambios en el conjunto de las “reglas del juego”; la innovación institucional implica cambios innovadores en las “reglas del juego”; la capacidad institucional está asociada a la habilidad conceptual, metodológica y cultural de una organización para crear, transformar o perfeccionar sus “reglas del juego”; la sostenibilidad institucional se refiere a la vigencia—legitimidad, credibilidad y pertinencia—del conjunto de las “reglas del juego” de una organización en el tiempo, y no a su simple existencia material. Cuando nos referimos a la vulnerabilidad institucional nos referimos a la pérdida de vigencia de las “reglas del juego” de las organizaciones frente a la sociedad y a los actores de su entorno relevante. Al nivel más amplio del desarrollo, su dimensión institucional es constituida por las reglas del “juego” del desarrollo, que la hace más sostenible o más vulnerable. Nuestra tesis es que la época del industrialismo nos ha brindado las reglas de la vulnerabilidad, y que ahora necesitamos imaginar, negociar, construir e implementar las premisas de la sostenibilidad. Necesitamos de un nuevo sistema de ideas, que influencie un nuevo sistema de técnicas y moldee una nueva institucionalidad para el desarrollo sostenible. Esta es La Cuestión Institucional que preocupa, fundamenta e inspira al Proyecto ISNAR “Nuevo Paradigma”. Esta es la racionalidad en torno a la cual el Proyecto ha desarrollado su esfuerzo de investigación e interpretación, para fundamentar los marcos orientadores que deben influenciar la percepción, decisiones y acciones de los actores que los practican. Es bajo esta comprensión, que este documento realiza una sintética jornada desde la vulnerabilidad hacia la sostenibilidad institucional en el contexto del cambio de época, para demostrar que la dimensión institucional es también fundamental para viabilizar todos los esfuerzos hacia la práctica del desarrollo sostenible. Pero la vulnerabilidad generalizada de la humanidad y del Planeta está asociada a las premisas que fundamentan la ciencia moderna, que influenciaron la mayoría de las “reglas del desarrollo” de la época del industrialismo. La ciencia moderna es la hija preferida del capitalismo, y las premisas del capitalismo industrial son las reglas del desarrollo vulnerable. El desarrollo siempre estuvo sometido a la lógica del sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad dominantes de cada época histórica. Estas reglas son problemas de origen, asociados a las premisas del desarrollo capitalista, que fue apoyado por la ciencia moderna, establecida a partir de los siglos XVI y XVII, bajo la

11

presión de las demandas del capitalismo emergente. Ahí nacieron las reglas de la vulnerabilidad, que representan hoy la insostenibilidad del desarrollo sostenible: el positivismo, el objetivismo, el reduccionismo, el universalismo, el determinismo, el pensamiento binario, la idea de progreso, el cientismo, el estatismo y el mercadismo. 1.1 El positivismo El positivismo es la tradición filosófica asociada originalmente al pensamiento de Augusto Comte. El positivismo: (i) asume el método científico—la experimentación formal, la observación empírica y el análisis estadístico—como el único medio aceptable para generar conocimiento válido, y (ii) acepta la explicación teórica de las relaciones causales de los fenómenos, la predicción de estos fenómenos de acuerdo a las leyes “naturales” que los rigen y el descubrimiento de “la” verdad como los únicos propósitos válidos para la práctica científica, que es neutral por la objetividad aportada por su método. La ciencia moderna se basa en la creencia de que la ciencia, como un emprendimiento humano especial, es gobernada por estándares que son esencialmente diferentes de (y mejores que) los otros enfoques ordinarios para la generación de conocimiento y resolución de problemas. El conocimiento generado a través del método científico es necesariamente “positivo” para todos, porque es dirigido hacia el progreso de la humanidad, y porque la objetividad de su método asegura su neutralidad cuanto a la interferencia de valores e intereses humanos. Orden y progreso fue el lema que el Positivismo propuso para superar una época en crisis, marcada por el desorden y el agrarianismo. Todavía hoy, Brasil ostenta este lema creado por Augusto Comte en su bandera nacional. Presionado por la regla del monopolio del conocimiento científico, el proceso de desarrollo es impedido de beneficiarse de otras formas de conocimiento. Eso resulta en la dominación del conocimiento científico y explícito, en detrimento del conocimiento local y tácito, en un proceso donde el tiempo histórico, el espacio geográfico y el contexto social son ignorados, o manejados como si su importancia fuera mínima. Las sociedades en desarrollo fueron llevadas a creer que el Positivismo les ayudaría a librarse del imperialismo cultural y mental establecido por el colonialismo, una promesa hecha en nombre del progreso positivo, aportado por el conocimiento científico practicada bajo los dictámenes del positivismo. La propaganda ideológica fue tan poderosa que la ciencia fue aceptada como sinónimo del Positivismo. Bajo esta regla, solo existe una ciencia (verdadera): la ciencia positivista. 1.2 El objetivismo El objetivismo resulta de la premisa ontológica, que asume la existencia de un mundo “real”, que existe de forma concreta e independiente de nuestra percepción, decisiones y acciones. Esta es una realidad objetiva, gobernada por leyes “naturales” y mecanismos “inmutables”. Bajo esta premisa, la ciencia es también asumida como objetiva—neutral, y tiene como función apenas descubrir, describir, predecir, controlar y explotar esta realidad “concreta”, a través de

12

métodos de investigación que eviten la posibilidad de interferencia de los valores e intereses humanos. A partir de la premisa de la existencia de una realidad objetiva, cuyas leyes deben ser descubiertas por una ciencia igualmente objetiva, se consolidó una forma de pensamiento “duro, bajo el cual sólo existe lo cuantificable. Lo único relevante es el mundo de los hechos; lo más no existe o es irrelevante. Lo que se necesita es apenas descubrir la realidad como ella “realmente” es, y entender como ella “realmente” funciona. Bajo la regla de la independencia de la realidad, la ciencia moderna ignora el mundo de las interacciones, disminuye la importancia del mundo de las ideas y de los valores y rechaza la relevancia de la dimensión subjetiva de la existencia. La ciencia ha negado de forma sistemática la penetración inevitable de los valores e intereses humanos en la práctica científica, evitando el manejo de cuestiones críticas, como las asociadas a los conflictos y contradicciones generados por las relaciones asimétricas de poder, que normalmente penetran el proceso de desarrollo. Bajo esta regla, el proceso de desarrollo ha sido un blanco permanente de la penetración de valores e intereses ajenos a los valores e intereses locales. Estos valores e intereses externos llegan generalmente disfrazados bajo la premisa de la neutralidad de la práctica científica, cuyos resultados objetivos son transferidos a través del componente de asistencia técnica de los programas de desarrollo. Ciega por los mitos de la independencia de la realidad y de la neutralidad de la ciencia, la mayoría de los actores locales raramente se da cuenta de que el desarrollo que practican no es necesariamente sostenible, porque los valores e intereses ajenos que moldean dicho proceso eventualmente le hacen vulnerable. 1.3 El racionalismo A partir de la Física mecánica de Newton, el mundo pasó a ser interpretado a través de la metáfora de la máquina; a partir del método deductivo de Descartes, el reinado de la razón ganó una importancia sin precedentes; y, a partir de la expansión de los mecanismos institucionales de la época del industrialismo, la burocracia invadió casi todas las esferas de la actividad humana. Bajo esta combinación explosiva, el mundo fue idealizado como un engranaje mecánico, vacío de emoción y de valores humanos, donde apenas el desempeño de lo tangible y de lo cuantificable interesaba. El mundo pasó a ser administrado bajo los dictámenes de la racionalización: eficiencia, cuantificación, control, predicción, etc., que penetraron el sistema de ideas, el sistema de técnicas y los mecanismos institucionales del industrialismo emergente. En muy poco tiempo, la racionalización se constituyó en un fin en sí misma, donde todo era interpretado a partir de una lógica instrumental-racionalista, que pasó a prevalecer sobre cualquier otra lógica. Bajo la regla del monopolio de la razón, las organizaciones de desarrollo se transforman en estructuras rígidas, caracterizadas por procesos centrados en el control de los medios, modelos de intervención centrados en la oferta y el predominio de los planificadores, analistas y otras autoridades epistemológicas. Esta regla de la racionalización, que moldeó los modelos de desarrollo, también contribuyó a la vulnerabilidad que hoy enfrentamos a través del concepto de

13

sostenibilidad. El pensamiento vertical, moldeado por la lógica formal, prevale sobre el pensamiento lateral, reduciendo el espacio para la creatividad requerida en cualquier proceso de desarrollo. Todo es planificado por anticipación, porque nada debe interferir en el proceso de implementación. Todo es planificado en torno a objetivos y metas, racionales y rígidas, cuyo logro necesita ser medido en sus mínimos detalles. En términos de impactos, solamente el impacto final interesa; las redes de interacciones, propias de los procesos de desarrollo, que generan varias cadenas de impactos tangibles e intangibles, son sistemáticamente ignoradas por irrelevantes. Bajo esta regla, las variables contextuales y subjetivas (ecológicas, históricas, humanas, sociales, etc.) raramente son tomadas en consideración. 1.4 El reduccionismo El reduccionismo Cartesiano divide a la realidad en partes cada vez más pequeñas, para ser analizadas de forma aislada de la totalidad a que pertenecen y fuera del contexto donde operan. Este proceso Cartesiano de fragmentación de la realidad reduce la complejidad a problemas sencillos, que son interpretados dentro de una ecuación lineal de causa-efecto, como si existiera un camino espacio-temporal, de una sola vía, entre la causa y el efecto, donde uno causa el otro, sin que el segundo influencie el primero. A partir de esta racionalidad Cartesiana, el todo es explicado a partir del conocimiento (análisis) de sus partes, sin referencia al papel de las interacciones entre ellas. La comprensión (síntesis) sobre el todo está contenida en sus partes más pequeñas, siendo deducida a partir del conocimiento sobre ellas. Esta premisa es una regla poderosa dentro del sistema de ideas, sistema de técnicas y mecanismos institucionales del industrialismo, moldeando a la mayoría de los modelos de desarrollo de esta época. La regla de la compartimentalización, inmortalizada por el pensamiento Cartesiano, moldeó la lógica del modo clásico de generación de conocimiento, que fragmentó disciplinas, departamentos, procesos y compromisos, estableciendo una racionalidad donde la “verdad” sobre la realidad es construida desde lo más pequeño hasta el todo, siempre en este orden. Las verdades científicas pasaron a ser deducidas a partir del conocimiento de la intimidad del átomo, como se quiere ahora deducir las verdades a partir del conocimiento de la intimidad de los genes: si la ciencia pudiera conocer el individuo a partir de sus genes individuales, también podría conocer la humanidad a partir del conocimiento de los individuos que la constituyen, como quiere la emergente disciplina de la sociobiología (Wilson 1975). El reduccionismo está siendo peligrosamente renovado, a pesar del esfuerzo atual para pensar la complejidad. La humanidad sale de la dictadura reduccionista de la Física hacia la dictadura reduccionista de la Biología—del átomo al gene. Esta regla de la vulnerabilidad persiste, pero ahora bajo la ideología de la biología (Lewontin 1993).

14

1.5 El universalismo En la civilización occidental, el significado popular del universalismo se traduce bajo una premisa que disminuye o elimina la importancia de la historia y del contexto. Por ejemplo, se asume que el conocimiento científico es universal, significando que los resultados de la práctica científica pueden ser aplicados igualmente en cualquier punto del Planeta. La teoría de la modernización pretendía ser una teoría universal, pues proponía una secuencia de pasos idénticos y neutrales hacia el progreso material y el sistema político de las sociedades que se auto-nombran más “desarrolladas”, que sirven de espejo para reflejar el futuro de los que les deben imitar. Fue bajo esta premisa que algunas variedades de maíz, arroz y trigo, desarrolladas por centros internacionales de investigación agrícola, influenciados por intereses de países industrializados, fueron diseminadas de forma idéntica en países tropicales y países de clima templado. Eso ocurrió a través de la Revolución Verde, una estrategia política de los Estados Unidos para contra-atacar la “revolución roja”, representada por la expansión de la influencia de la Unión Soviética en el Tercer Mundo. La regla de la homogeneización es sistemáticamente aplicada en muchas iniciativas de desarrollo, que insisten en ignorar la complejidad de la realidad, el papel del tiempo histórico y las influencias específicas de diferentes contextos sociales y materiales sobre dicho proceso. Mientras el desarrollo es un fenómeno que no se somete a fórmulas fijas, los modelos internacionales de desarrollo insisten en la promoción de recetas universales, que asumen la existencia de una homogeneidad que no encuentra correspondencia en la diversidad de realidades históricas, ecológicas y sociales. En el desarrollo sostenible, la diversidad de contextos implica diversidad de modelos de desarrollo, jamás un modelo único, como la Tercera Vía, concebida por Anthony Giddens y propuesta por Tony Blair, que es una variante del liberalismo, practicada con el apoyo de un Estado fuerte, cuya fortaleza se basa en las premisas de la social-democracia. Este tercero camino es presentado como el único camino bueno para todos, confirmando otra vez que son siempre los más fuertes quienes promueven la idea homogeneizadora de que lo que es bueno para ellos es bueno para todos. 1.6 El determinismo El determinismo de cualquier orden deriva de la relación unidimensional de causa-efecto, lineal e irreversible, donde una especie de destino histórico inexorable define que el futuro está predeterminado en el pasado. Bajo esta premisa, para cada efecto existe apenas una causa. Este pensamiento determinista ha sido incorporado en todos los campos del conocimiento y esferas de la vida humana. El determinismo se ha multiplicado en una tipología que no para de crecer. Por ejemplo, en el determinismo tecnológico, la tecnología es asumida como el factor primordial del desarrollo de todo; en el determinismo ideológico, las ideas e ideales son las fuerzas transformadoras de la sociedad; en el determinismo cultural, el desarrollo y el subdesarrollo emergen de los modelos mentales que prevalecen en la cultura de una sociedad; en el determinismo histórico, el capitalismo será reemplazado por el socialismo, que será reemplazado por el

15

comunismo; en el determinismo económico, la economía moldea todas las otras dimensiones de la realidad; etc. Ahora, la reciente revolución científico-técnica en torno a la genética molecular está forjando una nueva hola de determinismo biológico. Hasta una nueva disciplina ha sido creada para estudiar como el comportamiento social es determinado desde nuestros genes—la sociobiología (Wilson 1975). Bajo la regla de la inevitabilidad, aún los problemas complejos son interpretados como si fueran originados a partir de una única causa, que pode ser conocida y es inevitable. Tanto las preguntas como las respuestas asociadas a la mayoría de los problemas complejos se refieren a “la” causa de estos. Por ejemplo, se pregunta a menudo: ¿cuál es “la” causa de la pobreza? Y, aceptando la premisa implícita en la pregunta, los respondientes se esfuerzan para encontrar “la” única causa para la pobreza. La práctica de esta regla ignora la complejidad de la realidad, comprometiendo la sostenibilidad del desarrollo, porque deja de lado las múltiples causas y efectos relevantes para comprender la dinámica de los problemas y desafíos de dicho proceso. La complejidad del proceso de desarrollo hace con que aún una pequeña intervención pueda generar un conjunto de muchos efectos, que a su vez se transforman en las causas de otros efectos, que pueden incluso impulsar o restringir la causa inicial, en la trama de las múltiples interacciones entre las diferentes partes de la totalidad considerada. 1.7 El pensamiento binario El pensamiento binario es una forma de razonamento dicotómico, que separa lo inseparable. La conveniencia de una visión dicotómica de la realidad se consolidó como una regla histórica para moldear la interpretación de la realidad y la transformación del mundo. Hace cerca de 500 años, Maquiavelo separó lo político de lo moral; después Galileo separó la realidad material cuantificable de la experiencia sensorial intangible, Descartes separó la mente de la materia, Bacon separó la ciencia de la sociedad, Hobbes separó el poder del pueblo y Smith separó lo económico de lo político. Este falso dualismo influenció la forma de pensar y, por lo tanto, de actuar de todas las generaciones posteriores a estos pensadores. La humanidad está hoy confusa frente a la proliferación de las falsas dicotomías creadas por esta forma de pensar que, por conveniencia política o por inocencia intelectual, exige de los actores sociales un posicionamiento frente a estos falsos dilemas. Eso tanto drena energía social como genera oposiciones innecesarias dentro y entre los grupos sociales, mientras los promotores de este tipo de pensamiento se benefician de la confusión construida. Bajo la regla de la dicotomización, el desarrollo se basó en premisas que: (i) admiten apenas ecuaciones polarizadas, donde los opuestos son siempre mutuamente excluyentes: blanco o negro, día o noche, Estado o mercado, público o privado, Norte o Sur, occidente u oriente, capitalismo o comunismo, etc., y (ii) promueven la separación artificial entre lo tangible y lo subjetivo, el sujeto y el objeto, la planificación y la implementación, la concepción y la ejecución, la razón y la emoción, la lógica y la intuición, el conocimiento y la imaginación, etc. Bajo el pensamiento binario, los valores e

16

intereses humanos son separados de las acciones de desarrollo, alimentando el mito de la neutralidad científica y tecnológica, a pesar de su poder transformacional, que genera cambios e impactos frecuentemente contradictorios. 1.8 La idea de progreso La idea de progreso, ha sido incorporada por la civilización moderna occidental y se ha constituido en uno de sus pilares fundamentales. Promovida en oposición a la creencia religiosa de que el fin del mundo estaba próximo, la idea de progreso fue establecida como la idea del crecimiento ilimitado, hecho posible por el aporte permanente de la ciencia, a partir de una visión antropocéntrica de la historia, que pasó a dominar las inteligencias de la época de la Revolución Científica. En la práctica, la expansión de la civilización occidental, el ethos del capitalismo emergente, el pensamiento Cartesiano y los descubrimientos científicos estimularon un optimismo avasallador, abriendo posibilidades infinitas para la razón, que aportaba a la acción humana un poder aparentemente ilimitado para controlar la naturaleza e intervenir sobre la realidad. La naturaleza podría ser explotada sin límites para el beneficio de la humanidad, cuyo futuro pasaba a depender de los aportes de la ciencia moderna. Esta obsesión por el control sobre la naturaleza, en apoyo a la idea del crecimiento ilimitado, se ha transformado en el control de ciertos grupos sociales por otros grupos más poderosos, sin ningún compromiso con el desarrollo humano y social de la mayoría, mucho menos con la sostenibilidad del Planeta. Esta regla del crecimiento ilimitado coloca el Planeta bajo una presión ciega e irresponsable. El movimiento de la Ilustración incorporó la idea de progreso, no apenas como un objetivo individual sino como una meta de la humanidad. La humanidad finalmente podría librarse de todas las cadenas que disminuyen su potencial de progreso, debiendo para eso librarse de los enemigos de la idea de progreso; solamente así podría finalmente marchar con paso firme hacia la verdad, la virtud y la felicidad. Bajo esta regla, los recursos naturales son percibidos como inagotables, y la Tierra es percibida como una mujer a ser violada, para que revele todos sus secretos (aún que bajo tortura), los secretos que reducen los límites del crecimiento sin límites. Un aspecto poderoso de esta idea es su promesa de que el progreso es lineal, gradual y necesariamente bueno para todos. Esta promesa fue incorporada a la ideología del desarrollo, y constituyó la base de la teoría de la modernización: todas las sociedades deben seguir unos pasos lineales y graduales hacia la modernidad, imitando a las sociedades más avanzadas, que han logrado el éxito social, económico y político. Ahora, la idea de progreso vuelve otra vez, más poderosa que nunca, con la promesa de modernización universal, a la medida que la humanidad sale de la ideología del desarrollo hacia la ideología de la globalización. 1.9 El utilitarismo El utilitarismo surgió primero como una teoría ética y social, bajo la cual la función de las reglas morales es estimular el comportamiento que tiende a aumentar el placer y reducir el dolor, para orientar el hombre en su búsqueda por la

17

felicidad deseada. Después el utilitarismo se transformó en una doctrina, para la cual el principio de la felicidad máxima era la regla. Ahí entró en la escena la economía. Los economistas asumieron que cabe a ellos juzgar cuales son las necesidades de los seres humanos, como individuos y como sociedad. Así, ellos se dedican a la identificación de estas necesidades y de la mejor forma de atenderlas al más bajo costo. Por eso la economía es conocida como la ciencia utilitarista. Definida como una acción para causar el placer y reducir el dolor, la utilidad ha asumido el estatus de criterio, que separa lo que tiene de lo que no tiene valor para los individuos y la sociedad. Los economistas han reemplazado a muchos estadistas en el comando de muchas decisiones importantes para el futuro de la humanidad y del Planeta. Bajo la regla de la prevalencia de lo económico, la humanidad ha sido culturalmente programada para valorar apenas lo que tiene algún tipo de utilidad, principalmente (pero no exclusivamente) la utilidad material. En el periodo colonial, los imperios Europeos emprendieron la más osada búsqueda por plantas que tuvieran alguna utilidad económica, medicinal, etc., y por minerales y otros recursos naturales que pudieran aportar a su felicidad material. Muy recientemente, el capitalismo ha enfatizado menos el utilitarismo de la dimensión material, para penetrar más en el utilitarismo de la dimensión cultural. Paralelamente a la mercantilización de la diversidad biológica, la humanidad ahora experimenta la penetración del capital en todos los aspectos de la diversidad cultural, transformando en mercancías los símbolos, las identidades, las emociones, los sentimientos, las ideas, las diversiones y las experiencias que caracterizan la forma particular de vida de ciertos grupos sociales, comunidades y hasta de sociedades enteras. El cine, la música, el turismo, los diferentes tipos de deportes y otras formas de entretenimiento están siendo inexorablemente incorporados al menú del capitalismo corporativo transnacional, cuya hambre para acumular sin límites lo impulsa hacia el monopolio literal del Planeta y, muy pronto, a la exploración (para la explotación) de otros mundos en otros planetas. 1.10 El cientismo El “cientismo” es la fe ciega en la ciencia; es la creencia de que la ciencia es capaz de resolver todos los problemas complejos de la sociedad, transfiriendo para ésta una responsabilidad moral mayor que la que ella puede cumplir, y delegándole una autonomía mayor que la que debe tener (Busch 2000). En el siglo XVI, Francis Bacon propuso construir un mundo bien ordenado, convencido de que el Paraíso podría ser reconquistado a través del avanzo secular del aprendizaje. Como muchos protestantes de su tiempo, Bacon creía que el estudio de la Biblia revelaría los trabajos escritos de Dios; bajo el mismo razonamiento, él argumentaba que el estudio de la naturaleza revelaría los trabajos naturales de Dios—lo que Él hizo en los seis días de la creación. Pero eso Bacon propuso un instrumento para transformar el mundo: el método científico. En su novela ficción La Nueva Atlántida, Bacon describe un mundo ideal, donde el orden en la sociedad es mantenido por la ciencia—la Casa de Salomón, que asesora al Estado tecnocrático sobre qué conocimiento es bueno y qué conocimiento es malo.

18

Bajo la regla de la ciencia como el Leviatán del orden social, el desarrollo ha sido fuertemente comandado por una especie de dictadura de la racionalidad instrumental y por el mito de la neutralidad científica, que la ciencia moderna aporta a este proceso, por la necesidad constante de innovación tecnológica e institucional del capitalismo. La ciencia se ha establecido y es practicada en la sociedad moderna en la forma de “cientismo”. Por eso, al mismo tiempo en que la ciencia ha aportado contribuciones incontestables e imprescindibles para el bienestar de la humanidad, la ciencia ha funcionado también de forma inaceptable como un factor de desigualdad social, económica y tecnológica, y de vulnerabilidad ambiental, política e institucional. El aire que respiramos, el agua que bebemos, el alimento que comemos, el suelo que cultivamos, la biodiversidad de la cual dependemos, el clima que hace posible la vida en el Planeta, la sociedad en que vivimos y nuestras propias vidas individuales experimentan algún grado de vulnerabilidad generada a partir de ciertos avances de la ciencia. Todo eso porque la ciencia fue promovida como una entidad superior y más poderosa que la sociedad (un Leviatán), lejos del escrutinio público y del alcance del control social de la sociedad civil organizada sobre la naturaleza, rumbo y prioridades del desarrollo científico y tecnológico. 1.11 El estatismo El “estatismo” es la fe ciega en el Estado; es la creencia de que el Estado es capaz de resolver todos los problemas complejos de la sociedad, transfiriendo para éste una responsabilidad moral mayor que la que él puede cumplir y delegándole una autonomía mayor que la que debe tener (Busch 2000). Como contemporáneo de Bacon, Thomas Hobbes era también preocupado con el problema del orden social. ¿Cómo sería posible mantener el orden en las sociedades del futuro en medio a la guerra de todos contra todos? Hobbes respondió a esta pregunta en su libro Leviatán, una propuesta para promover el Estado como una entidad superior y más poderosa que la sociedad, para promover la justicia distributiva, pues el mercado, a través de su mano invisible, proveía apenas la justicia conmutativa, que reside en el hecho de que los compradores no son obligados a comprar lo que no quieren. Bajo la regla del Estado como el Leviatán del orden social, el desarrollo ha sido fuertemente comandado por una especie de dictadura del derecho del más fuerte, que generalmente es institucionalizado a través de mecanismos que los más poderosos logran imponer para viabilizar ciertas “reglas” del juego del desarrollo en su beneficio propio. Como la ciencia, el Estado se ha establecido y es manejado en la sociedad contemporánea en la forma de “estatismo”. Como el cientismo, el estatismo genera su opuesto. Tres años antes de la publicación de Leviatán de Hobbes, en 1648, el Tratado de Westphalia institucionalizó una nueva morfología para la geopolítica mundial: un mundo dividido en EstadosNaciones. Por siglos, África, Asia y América Latina fueron colonizados para recibir por imposición del estatismo Europeo los beneficios de una civilización que cobró la vida y la esclavitud de millones de nativos. En el siglo XX, el estatismo generó regímenes autoritarios—socialistas y capitalistas. Hasta los Estados Unidos practicaron el estatismo, donde su Presidente, Franklin D. Roosevelt, firmó un Orden Ejecutivo Presidencial para internar a cien mil americanos-japoneses

19

apenas por cuestiones étnicas. La forma más sofisticada de estatismo es ahora practicada por las corporaciones transnacionales; como monarquías absolutistas, ellas establecen que las libertades propias de la democracia se quedan fuera de sus portones. Con la globalización económica y tecnológica, estas corporaciones extienden sus tentáculos virtuales por todo el mundo y, con ellos, una nueva forma de autocracia: la autocracia del estatismo corporativo. 1.12 El mercadismo El mercadismo es la fe ciega en el mercado; es la creencia de que el mercado es capaz de resolver todos los problemas complejos de la sociedad, transfiriendo para éste una responsabilidad moral mayor que la que él puede cumplir y delegándole una autonomía mayor que la que él debe tener. En el siglo XVIII, en plena Revolución Industrial, Gran Bretaña era una sociedad de mercado, algo que Bacon y Hobbes no lograron anticipar en su tiempo. Sin embargo, para Adam Smith, uno de los Filósofos Morales de Escocia, eso era normal, natural, par una sociedad; lo que faltaba era apenas un orden social más apropiado para la época emergente. ¿Cómo podrían los individuos en las grandes ciudades, sin facilidades para la interacción cara-a-cara, aprender a comportarse de una forma que fuera socialmente aceptable? En sus libros La Teoría de los Sentimientos Morales y La Riqueza de las Naciones, Smith sintetiza su respuesta: el mercado es el mejor mecanismo de control sobre los intereses y las pasiones individuales: el mercado neutraliza el egoísmo que emana de ambos. Pero Smith no creía en un Estado mínimo ni débil, sino un Estado fuerte para proteger la propiedad privada, construir la infraestructura necesaria, mantener las fuerzas armadas, crear una moneda estable y proveer educación para sus ciudadanos. Contrario a lo que se promueve hoy, para Smith las corporaciones eran algo negativo para el mercado, por su tendencia para crear monopolios, dividir los intereses de los dueños y de los gerentes y perturbar el balance precario entre los intereses y pasiones de los individuos. Bajo la regla del mercado como el Leviatán del orden social, el desarrollo ha sido comandado por una especie de dictadura de la lógica de la acumulación y del criterio del lucro máximo, bajo la cual los destinos de la sociedad y del Planeta en general son sistemáticamente ignorados, para atender apenas a las demandas de los que pueden ser clientes. Como el cientismo y el estatismo, el mercadismo también genera sus contradicciones. Por ejemplo, bajo el mercadismo, el “libre” mercado no es libre, porque: (i) no existe igual oportunidad para todos en el mercado, ya que algunos ya son más poderosos e informados que otros antes de cualquier transacción; (ii) las políticas monetarias son promovidas y establecidas como si fueran procedimientos técnicos, cuando son el producto de decisiones políticas con consecuencias sociales; (iii) los Gobiernos de países desarrollados camuflan subsidios a sus actividades estratégicas, mientras las agencias multilaterales y los mecanismos supranacionales imponen el fin del subsidio en naciones menos poderosas; (iv) las mega-corporaciones reciben incentivos fiscales de los gobiernos nacionales para competir con las empresas locales, que no cuentan con dichos privilegios; (v) los países en desarrollo deben ahora obedecer a las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), mientras los países industrializados se desarrollaron sin

20

cumplir ninguna de ellas; (vi) Smith imaginó apenas pequeñas firmas, mientras el mercado global es asaltado por gigantes comerciales resultantes de mega-fusiones espectaculares; y (vii) los países en desarrollo son presionados para introducir leyes de protección de los derechos de propiedad intelectual de las corporaciones privadas, mientras muchos países industrializados se desarrollaron pirateando productos y tecnología. La más generalizada consecuencia de la práctica de los modelos nacionales influenciados por estas “reglas (del juego) del desarrollo” de la época histórica del industrialismo ha sido la vulnerabilidad total del Planeta, colocando en peligro de extinción a todas las formas de vida en la Tierra, incluyendo a la misma especie humana. Hace cerca de cuatro décadas que estas “reglas de la vulnerabilidad” se encuentran bajo cuestionamiento inexorable. Por causa de la participación de la ciencia en la construcción de esta vulnerabilidad, la sociedad se ha percatado que, históricamente, la ciencia ha actuado simultáneamente como factor de desarrollo y de desigualdad. De la misma forma que la palabra de los políticos es siempre una palabra bajo sospecha, la palabra de los científicos ha también perdido parte de su credibilidad.3 Pero el desafió de la construcción de la sostenibilidad pasa primero por la comprensión de la génesis de nuestra vulnerabilidad institucional, incluyendo elementos que aclaran como ella se manifiesta, tanto en las actividades productivas como en todas las esferas de la vida en el Planeta.

3 El show de divulgación en torno al Proyecto Genoma es apenas el más reciente y poderoso intento de reconstruir la credibilidad de la ciencia frente a la sociedad. Sin embargo, bajo la lógica del derecho del más fuerte, la naturaleza comercial de la participación de la ciencia del sector privado en este Proyecto lanza duda otra vez sobre el futuro de la apropiación de los beneficios de los nuevos aportes de las ciencias de la vida.

21

PARTE-2 Cambio de Época y Vulnerabilidad Institucional
(...) por primera vez en dos siglos, el mundo de los años 90 no contaba con un sistema... internacional... ni con terceras partes aceptadas como (...) imparciales para actuar como mediadores generales. Si la naturaleza de los actores (...) internacionales no estaba clara, tampoco estaban [claros] los [nuevos] peligros confrontados por el mundo (Eric Hobsbawm, en The Age of Extremes, 1994:559) Muchas personas están luchando en su intento de lidiar con las nuevas realidades del mundo, particularmente cuando estas afectan los dominios de las organizaciones y de su gestión (Gareth Morgan, en Imagin-i-zation, 1997:xxvii)

Los cambios de época no son una novedad para la humanidad; el último ocurrió hace más de 200 años, cuando la Revolución Industrial condujo a la humanidad desde el agrarianismo hacia el industrialismo, generando incertidumbre, discontinuidad, inestabilidad, desorientación, inseguridad, perplejidad y, por lo tanto, vulnerabilidad. ¿Qué es una época histórica, cuándo cambia una época, y por qué las organizaciones de desarrollo se quedan vulnerables durante este fenómeno? Estas son preguntas fundamentales para comprender la génesis del actual cambio de época y la forma cómo este fenómeno aporta vulnerabilidad a todas las organizaciones de desarrollo. Posteriormente, esta comprensión será fundamental para inspirar estrategias institucionales para la construcción de la sostenibilidad institucional. 2.1 El concepto de época histórica Una época histórica es caracterizada por la dominación de un sistema de ideas, un sistema de técnicas y una institucionalidad—mecanismos institucionales—que viabiliza ambos sistemas. Por ejemplo, la época histórica del industrialismo pasó a caracterizarse por un sistema de ideas dominante, sintetizado por la metáfora de una máquina para interpretar el mundo y actuar sobre éste. Su sistema de técnicas está constituido por las tecnologías materiales— mecánicas, químicas y eléctricas—que han impulsado el paradigma del desarrollo industrial. Su institucionalidad fue establecida en torno a los Estados-Naciones, que deberían tener un alto grado de soberanía y autonomía (Held 1995), para la creación, gestión y perfeccionamiento de las reglas nacionales del juego de acumulación de capital, derivado de la racionalidad forjada por la Revolución Industrial, y del juego de la democracia, que se expandía bajo la racionalidad forjada por la Revolución Francesa. Hace ahora más de cuatro décadas que el sistema de ideas, sistema de técnicas, mecanismos institucionales y consecuencias del industrialismo están bajo críticas crecientes e inexorables, empujando esta época histórica hacia una crisis irreversible. Todo está bajo cuestionamiento generalizado: (i) la visión de mundo; (ii) la naturaleza, rumbo y prioridades del paradigma de desarrollo; y, (iii) los elementos orientadores de ésta época histórica—valores, conceptos, principios, premisas, promesas, enfoques, modelos, teorías y paradigmas—que servían de referencia para orientar a los actores sociales, económicos, políticos e institucionales del desarrollo. Bajo las contradicciones propias de un cambio de época, otra época está siendo forjada—la época del informacionalismo.4
4 El Sociólogo español Manuel Castells usa el término informacionalismo, y no la palabra información. Según él, la información siempre existió como insumo en todas las economías, pero es la primera vez en la historia de la humanidad en que la información es al mismo tiempo insumo y producto, y se ha transformado ella misma en una mercancía, creando la industria de la información (Castells 1996).

22

2.2 La génesis del actual cambio de época La génesis del actual cambio de época está fuertemente asociada a tres revoluciones—sociocultural, económica y tecnológica, cuyos impactos cruzados (no necesariamente compatibles entre sí), están cambiando el sistema de ideas, el sistema de técnicas y la institucionalidad de la época histórica del industrialismo5. Revolución sociocultural Desde los años 60, un conjunto de movimientos socioculturales está desafiando las bases de la civilización occidental y los valores de la sociedad industrial de consumo. Por ejemplo, los movimientos feministas, ambientalistas y por los derechos humanos, justicia étnica, igualdad social y participación democrática denunciaron: (i) los muchos absurdos derivados de la época del industrialismo, (ii) la vulnerabilidad de la humanidad y del Planeta, y (iii) la necesidad de un desarrollo sostenible. La preocupación es por la sostenibilidad de todas las formas de vida en el Planeta. Los cambios que tienen origen en esta revolución sociocultural, como la cuestión de la participación del tercer sector, la equidad de género, la valorización de lo social, la igualdad social, los derechos de las nacionalidades indígenas, la justicia étnica, la conservación de los recursos naturales, los derechos de los niños, el desarrollo humano, las redes de solidaridad y el desarrollo sostenible en general, no pertenecen a la época del industrialismo; ellos están cambiándola bajo una visión sistémica de mundo. Revolución económica A finales de los años 70, la crisis económica iniciada por dos choques en los precios del petróleo reveló el agotamiento del régimen de acumulación de capital de la época del industrialismo. Desarrollado en torno a una economía productiva basada en factores tangibles—tierra, capital y trabajo, y dependiente del Estado-Nación para las reglas nacionales del juego de acumulación, el régimen de acumulación del capitalismo industrial entró en crisis irreversible. Eso dio inicio a la formación de un régimen de acumulación de capital, de naturaleza corporativa, de carácter transnacional, de alcance global y dependiente de un factor intangible—información. Los cambios derivados de esta revolución económica, que integran a la llamada globalización, bajo etiquetas como reajuste estructural, reforma económica, modernización productiva, privatización, liberalización, desreglamentación, mega-fusiones, reconversión productiva, flexibilidad laboral, dolarización de las economías nacionales, integración regional y fondos competitivos, no pertenecen a la época del industrialismo; ellos están cambiándola bajo una visión económica de mundo.

5 Castells (1996, 1997, 1998) ha realizado una investigación extensa y profunda para explicar la génesis y analizar las consecuencias de las transformaciones en marcha en las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura.

23

Revolución tecnológica A mediados de los años 70, se inició una revolución en torno a la tecnología de la información, que ha influenciado otras revoluciones científicas y tecnológicas y ha penetrado a la mayoría de los medios y formas de comunicación. La dimensión microelectrónica de esta revolución hace posible la concepción de redes virtuales capaces de comprimir y eventualmente desmaterializar el tiempo histórico y el espacio geográfico. Por primera vez en la historia, la información es simultáneamente insumo y producto. Los cambios derivados de esta revolución tecnológica—la formación de redes virtuales, la integración electrónica de formas (texto, sonido e imagen) y medios de comunicación, la propuesta de la agricultura de precisión, la creación de oficinas-en-red, los libros virtuales, los espacios inteligentes (edificios, fábricas, oficinas y residencias, cuyas funciones básicas son manejadas por computadoras independientes de un operador humano) y el terrorismo cibernético, no pertenecen a la época del industrialismo, ellos viabilizan muchos de los cambios derivados de las revoluciones sociocultural y económica, bajo una versión sofisticada de la visión mecánica de mundo. Obviamente, ninguna de estas revoluciones cambiaría la época por sí misma; son los impactos cruzados de ellas que generan otras crisis en cadena, creando las condiciones para que se desarrollen procesos de cambios globales, transformando de forma cualitativa y simultánea el sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad de la época vigente. Es lógico que los cambios resultantes de estos impactos cruzados no generan tendencias convergentes. Al contrario, la confrontación dialéctica entre los intereses en conflicto de ambas épocas está generando contradicciones que, a su turno, están moldeando el futuro de la humanidad. Pero estas contradicciones no resultan de una simple coincidencia histórica. Los grupos de actores sociales que promueven cada una de las tres revoluciones proponen una visión de mundo, en el intento de que su percepción de la realidad prevalezca en la nueva época. Sin embargo, los diferentes conjuntos de premisas, promesas y compromisos asociados a estas visiones de mundo conducen a la humanidad hacia futuros alternativos radicalmente diferentes entre sí. 2.3 Las visiones de mundo en conflicto en el contexto del cambio de época Una visión de mundo es una ventana conceptual, a través de la cual nosotros percibimos e interpretamos el mundo, tanto para comprenderlo como para transformarlo. Esta ventana funciona como una especie de lentes cultural, donde los ingredientes para su construcción incluyen ciertos valores, creencias, principios, premisas, conceptos, enfoques, etc., que moldean nuestra percepción de la realidad y, por lo tanto, nuestras decisiones y acciones hacia todos los aspectos de nuestra experiencia humana en el universo. En un cambio de época, todos son presionados a cambiar de lentes, pues los lentes de la época en declinación revelan un paisaje fuera de foco, cuya interpretación parece imposible. Asumiendo el estatus de paradigma social, una visión de mundo es la herramienta cultural más poderosa de que dispone un grupo social, una comunidad o una sociedad, para (re)interpretar su pasado, comprender su presente y

24

construir su futuro. Cuando comprendemos que la realidad es lo que nuestro método de observación nos permite percibir, pasamos a reconocer que nuestra visión de mundo moldea nuestros modelos mentales, a través de los cuales observamos, sistematizamos, interpretamos y aportamos significado a nuestras propias experiencias en el mundo. Si toda época establece una visión de mundo dominante, un cambio de época establece una competencia entre visiones de mundo en conflicto. Las tres revoluciones (previamente mencionadas) generan tres visiones de mundo en conflicto—las visiones mecánica, económica y holística, que compiten entre sí para prevalecer en la época emergente. Aún cuando una de ellas llegue a establecerse como dominante, la humanidad va a convivir con las contradicciones y consecuencias de la lucha dialéctica entre los intereses e influencias generados a partir de las premisas, promesas y compromisos de las tres. Visión mecánica de mundo En los siglos XVI y XVII, se estableció, junto con la ciencia moderna, una visión mecánica de la realidad, bajo la cual el mundo pasó a ser percibido a través de la metáfora de una máquina. El marco conceptual de Galileo y Descartes, de una realidad objetiva gobernada por leyes matemáticas exactas, fue completado por la mecánica Newtoniana y la teología cristiana, legitimando el mecanicismo y validando sus implicaciones: reduccionismo, determinismo, linealidad y mono-causalidad. Junto con esta visión de mundo, se consolidó el pensamiento duro, donde solamente los “hechos” cuantificables, capaces de ser traducidos al lenguaje matemático, pasaron a ser los “únicos” hechos relevantes. Con la Revolución Industrial, en la segunda mitad del Siglo XVIII, esta visión de mundo se consolidó, y hasta hoy ha prevalecido sobre otras. Bajo ésta visión: • El mundo es percibido como una máquina sin sentimientos, donde la razón mecánica excluye a la emoción humana. Sin espacio para valores morales ni principios éticos, este reinado de la racionalización es “habitado” por piezas del engranaje que permiten funcionar a la máquina. En este mundo mecánico, hay una ciudadanía por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho. La historia no existe o no es relevante para la máquina; el pasado y el futuro están asociados a la idea de progreso, que significa apenas más soluciones mecánicas. El eficiente funcionamiento de la máquina en el presente es lo que cuenta—el corto plazo. El contexto corresponde a “la” realidad “objetiva”, que existe independiente de nuestra percepción, decisiones y acciones. Cabe a las organizaciones “descubrir” qué parte de esta realidad puede o debe ser considerada como “su” entorno. Los “hechos” relevantes en este contexto son los hechos “duros”, visibles y cuantificables, que se pueden predecir a partir del manejo de las leyes “naturales” que rigen el funcionamiento de la realidad, a través de relaciones lineales de causa y efecto. La organización es una máquina que transforma insumos en productos, y que debe ser manejada como tal. Esta máquina es dinamizada por sus recursos humanos, que son autómatas biológicos capaces de ejecutar

25

tareas rutinarias, replicar “recetas” e imitar comportamientos, pero no son capaces de crear, porque no se les da el espacio para pensar. • Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en la oferta, como resultado de los excesos de la racionalización—eficiencia, cuantificación, control y predicción, que genera rigidez y linealidad. Para la máquina, el progreso es sinónimo de crecimiento, y los medios—crecimiento económico y desarrollo tecnológico—son privilegiados sobre los fines, que son plurales e individuales. La tecnociencia (la fusión de la ciencia moderna con la tecnología moderna) es un factor de transformación de ciertos insumos en información y tecnología, para aumentar la eficiencia de ciertos procesos productivos. Desde una base mecanicista, que selecciona la eficiencia productiva como la máxima referencia para el proceso de innovación, la especialización científica es descontextualizada de otras especializaciones, y es desvinculada de los valores humanos: ciencia para la eficiencia. La metáfora de la máquina continúa como la base de está visión. Con la revolución en torno a la tecnología de la información, la visión mecánica de mundo gana sofisticación y vitalidad. Para la mayoría de los físicos e ingenieros, la máquina apenas se ha hecho más compleja, pero la tecnología de la información y la teoría del caos les permiten comprender esta complejidad, a través del lenguaje y la precisión de la matemática. Con la tecnología de la información, la máquina ha ganado vida, pero es una vida tan mecánica como la vida de los robots más sofisticados: sin emoción, pasión, sentimientos, valores, aspiraciones, compromisos, etc. Los conceptos originalmente propuestos a partir de la metáfora de la máquina son: progreso, eficiencia, control, cuantificación, predicción, producción, productividad, engranaje, recursos humanos, resultados, metas, impactos, disciplina, orden, equilibrio, cadena de comando, redes (electrónicas).

Visión económica de mundo. Mientras no era dominante, la visión económica de mundo siempre estuvo presente, desde los tiempos en que el capital mercantil impulsó el comercio entre los continentes. Sin embargo, a partir de la revolución económica actual, esta visión ha ganado un nuevo y mucho más poderoso momentum. A finales de los años 70, el régimen de acumulación de capital de la época del industrialismo empieza su declinación. Ahí se inicia una revolución económica para formar otro régimen de acumulación: corporativo, transnacional, informacional y global. Con la debacle del socialismo en la Unión Soviética y en el Este Europeo, el sistema capitalista aprovechó para reemplazar a la ideología del Estado por la ideología del mercado, imponiendo esta visión como dominante. Bajo ésta visión: • El mundo es percibido como un mercado sin sociedades, donde las transacciones comerciales prevalecen sobre las relaciones sociales. Este es un mundo habitado por proveedores, productores, intermediarios, procesadores, vendedores, industriales, intermediarios, banqueros, competidores, consumidores, clientes, inversionistas, etc. En este mundo Darwiniano, la existencia es una lucha por la sobrevivencia; sobrevivirá el más competitivo. Aquí hay una ciudadanía por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho. La historia no existe o no es relevante para el mercado. Cuando considerado, el pasado es apenas una reconstrucción cronológica, de carácter evolucionista, de los hechos objetivos cuantificables. El futuro, cuando considerado, se restringe a las tendencias del mercado. En el largo plazo, la finalidad es la acumulación; en el corto plazo el lucro máximo es lo que importa.

26

El contexto es constituido apenas por diferentes tipos de mercados con sus diferentes tipos de clientes y diferentes tipos de demandas. Este es un contexto comprendido principalmente a través de las leyes naturales del mercado—oferta y demanda, y de la premisa de que los individuos son necesariamente egoístas, tomando decisiones basadas siempre en sus propios intereses particulares. La realidad “objetiva” considerada relevante es la realidad económica, que puede ser resumida en la realidad del mercado, con todas sus necesidades e implicaciones. Lo que no tenga valor económico no es importante. La organización es un proveedor de productos y servicios para este mercado, y debe ser manejada como tal. La dinámica de este proveedor particular depende de su “capital humano”—una cosa, y de su “capital intelectual”—una mercancía; su fuente de motivación es el lucro máximo en el presente, su finalidad última es aportar a la acumulación de capital, y su fuente de inspiración y referencia en cualquier tiempo es únicamente el mercado. Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en la demanda, conforme a la lógica aportada por las leyes del mercado, ignorando otros aspectos sin voz ni voto en la realidad material y social (como seguridad alimentaria y conservación de recursos naturales). La modernización es sinónimo de globalización económica y tecnológica, y los medios—crecimiento económico y desarrollo tecnológico—son privilegiados sobre los fines, que son plurales e individuales. La tecnociencia es un proveedor de ciertos productos, procesos y servicios intensivos de conocimiento, para aumentar la competitividad de los que innovan basados en la ciencia. Desde una base economicista que selecciona al mercado como la máxima referencia para el proceso de innovación, la especialización tiene al mismo mercado como el único contexto relevante a considerar, generando una tecnociencia comercial dirigida apenas para el lucro: ciencia para la acumulación. La metáfora del mercado es central para la adopción de esta visión de mundo. Esta metáfora traslada para las realidades sociales, económicas, políticas e institucionales de la sociedad la lógica evolucionista de la realidad “natural”, donde la existencia es una lucha por la sobrevivencia. Esta metáfora representa un organismo biológico y su lógica de competencia por la sobrevivencia. Con la revolución en la tecnología de la información, esta metáfora gana un componente mecánico—las redes electrónicas, que aporta mucha versatilidad a los actores de este mundo particular. La teoría del caos ayuda a entender mejor la complejidad del mercado. Los conceptos originales propuestos a partir de la metáfora del mercado son: competitividad, calidad, eficacia, valor agregado, igualdad de oportunidad, ventaja comparativa, ventaja competitiva, competencia, acumulación, oferta, demanda, utilidad, ciclo de vida, modernización, cliente, retorno, capital humano, capital intelectual, lucro, sobrevivencia, pragmatismo, individualismo.

Visión holística de mundo. Antes de la dominación del capitalismo, la visión de mundo era de naturaleza orgánica y espiritual, que fue aplastada por la visión mecánica de mundo durante la Revolución Industrial. Con la revolución sociocultural en marcha, esta visión ha sido rescatada, ampliada, profundizada, transformada y diversificada, para incluir elementos del contexto que van más allá del simple evolucionismo, que todavía prevalece entre la mayoría de sus seguidores. A mediados de la década de los años 60, varios movimientos socioculturales cuestionaron la civilización occidental y la sociedad industrial de consumo. Asumiendo que estamos todos vulnerables, los promotores de esta revolución proponen una visión sistémica

27

de mundo, bajo la cual todo está interconectado en la Tierra y en el cosmos. Pero esta interdependencia no es sinónimo de armonía, pues nuestros conflictos de intereses generan contradicciones. Bajo esta visión: • El mundo es un sistema complejo y dinámico, con múltiples dimensiones y funciones interconectadas (espacial, temporal, ecológica, social, económica, política, institucional, ética, estética), y es habitado por una diversidad de entidades vivas interrelacionadas, incluyendo la especie humana organizada en sociedades. En este mundo, la ciudadanía por derecho debe generar ciudadanos de hecho. La historia es relevante para la comprensión, pues el pasado, presente y futuro están inevitablemente conectados. Para construir un futuro diferente y mejor es preciso, a partir de hoy, pensar, actuar y aspirar diferente, basándose en lecciones del pasado, compromisos negociados en el presente y escenarios (futuros) alternativos. El contexto es el producto de las diferentes percepciones de los diferentes grupos de actores sociales, que comparten diferentes visiones de mundo. Existen, por lo tanto, “contextos”, como realidades socialmente construidas por las decisiones y acciones derivadas de estas diferentes percepciones de la realidad. En este sentido, el contexto es un espacio especial de desarrollo, donde interactúan sociedad, cultura y naturaleza. Cualquier contexto incluye el mercado—con sus clientes y demandas, pero va más allá, para considerar otros aspectos de la realidad material y social que el mercado no expresa. La organización es igualmente un sistema abierto y dinámico, que refleja las principales características y contradicciones de los sistemas más amplios con los cuales intercambia, debiendo ser gerenciada bajo un enfoque necesariamente sistémico. Entre sus múltiples funciones, la organización de desarrollo asume el papel fundamental de un facilitador de cambio y desarrollo. En las organizaciones, los seres humanos son percibidos como ciudadanas y ciudadanos, quienes tienen imaginación y son capaces de pensar y de crear más allá de su conocimiento y experiencias previas, y son gerenciados como “talentos” humanos. Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en el contexto (entorno), que incluye el mercado, sus clientes y sus demandas, pero que va más allá; el contexto incluye otros aspectos y otras dimensiones relevantes de las realidades material y social. El desarrollo sostenible incluye el desarrollo humano y social, subordinando los objetivos-medios (crecimiento económico y desarrollo tecnológico) a los objetivos-fines: mejores condiciones, nivel y calidad de vida. La tecnociencia es apenas un sistema facilitador de cambio y desarrollo. Desde un compromiso con la totalidad, que implica considerar el desarrollo como el encuentro entre sociedad, cultura y naturaleza, la tecnociencia es desarrollada bajo control social ampliado, en el contexto de su aplicación e implicaciones: ciencia con conciencia, para la sociedad y la vida en el Planeta. La dimensión de eficiencia y la económica, que prevalecen en las visiones mecánica y económica, respectivamente, están presentes entre las dimensiones del sistema. Pero eso ocurre en un relativo balance con otras dimensiones, como las de sostenibilidad y de equidad, necesarias para la existencia de todas las formas de vida en el Planeta. Con la revolución en la tecnología de la información, los actores del desarrollo ganan también mucha versatilidad para actuar bajo esta visión de mundo. La teoría del caos aporta a una mejor comprensión de la complejidad de la realidad. La metáfora del sistema es la base de esta visión, pues le permite aceptar las diferentes, complejas y frecuentemente contradictorias dimensiones de la realidad, evitando el reduccionismo, linealidad y determinismo comunes en otras visiones de mundo, que reducen la realidad apenas a una de sus múltiples dimensiones. Pero este no es un sistema en equilibrio, sino en constante proceso de cambio.

28

Los conceptos originalmente propuestos a partir de la metáfora del sistema son: valores, sostenibilidad, complejidad, diversidad, multicausalidad, no-linealidad, interdependencia, naturaleza, sociedad, cultura, equidad, participación, interacción, construcción, sistemas blandos, talentos humanos, solidaridad.

Obviamente, ninguna visión de mundo llega a ser practicada de forma pura. Hasta la visión dominante dentro de una época es forzada a co-existir con aspectos e influencias de otras visiones de mundo. Lo que generalmente ocurre es una combinación de algunos elementos de las diferentes visiones, pero bajo la prevalencia del conjunto de premisas de una de ellas. Una organización de desarrollo debe hacer primero una reflexión ética antes de tomar la decisión política para la adopción del conjunto de premisas de una de estas visiones de mundo; solamente después debe importar algunos elementos de las otras visiones de mundo, bajo la regla no negociable de que estos elementos no pueden estar en conflicto con las premisas de la visión adoptada. Por ejemplo, el hecho de que una organización adopte la visión holística de mundo no le impide incorporar el concepto de eficiencia, propuesto por la visión mecánica, y el concepto de calidad, propuesto por la visión económica. Bajo una perspectiva multidimensional, la visión holística de mundo acepta y considera estos conceptos, pero en balance con otros conceptos, como sostenibilidad y equidad. 2.4 Los cambios que cambian una época Según Manuel Castells (1996), una época histórica cambia cuando se transforman de forma cualitativa y simultánea las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura. Hace más de 200 años que la lógica del agrarianismo fue confrontada por la lógica del industrialismo emergente. La Revolución Industrial fue capaz de consolidar un nuevo sistema de ideas, desarrollar un sistema de técnicas y crear nuevos mecanismos institucionales para viabilizar a ambos sistemas. Para eso, profundos cambios fueron generados para alterar las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura. Nuestra tesis central es que, tanto el periodo de la Revolución Industrial como el momento actual representan un cambio de época, no una simple época de cambios. La Revolución Industrial y el último cambio de época
El siglo XVIII determina el fin de una época y el comienzo de otra. Los problemas que se plantearon durante este siglo no hallaron solución en el marco del régimen social imperante y, por lo tanto, forzaron el cambio social. Un cambio social que... marcaría el fin de una época (Prólogo del libro de Juan Jacques Rousseau El Contrato Social, escrito en 1762; en Rousseau 1985) En 1780 la Revolución Industrial estaba con nosotros. Por articular algunos ejemplos simbólicos, nosotros podemos concluir sobre el fin de una era y la llegada de otra en torno a 1780 (Christopher Hill, historiador británico, en Reformation and Industrial Revolution, 1969:282)

Entre 1760 y 1800, algunos pensadores se dieron cuenta de que algo cualitativamente diferente estaba ocurriendo, y que transformaría para siempre el destino de la humanidad. Juan Jacques Rousseau fue uno de estos agudos pensadores sociales. Él entendió que los problemas del siglo XVIII, antiguos y nuevos, no lograban ser comprendidos ni resueltos a partir de las hipótesis, premisas y enfoques que habían prevalecido hasta entonces. Por eso, él propuso su

29

Contrato Social, una contribución para la época emergente, que él tan bien logró vislumbrar. Un análisis de estudios históricos sobre aquél período (Hill 1969; Hobsbawm 1962, 1969; Held et al. 1999) revela los cambios cualitativos y simultáneos que se desarrollaron en las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia human y cultura. • Cambios cualitativos en las relaciones de producción. Con la Revolución Industrial, los bienes y servicios más relevantes, generados a partir del conocimiento tácito y mano de obra familiar, pasaron a ser “producidos” por máquinas, en las fábricas creadas por el sistema de técnicas del industrialismo emergente. Esto representó el fin de la economía basada en el trabajo de los artesanos y el fin social y económico de la relación entre maestros y aprendices. El conocimiento tácito de estos actores fue sistematizado, traducido para el lenguaje mecánico y materializado en las líneas-de-montaje de las fábricas, donde ya no se necesitaba de las mentes sino de las manos de los que generaban aquellos bienes y servicios. La economía productiva pasó a basarse en tres factores tangibles e interdependientes: tierra, capital y trabajo. La idea de progreso fue culturalmente introducida, con la premisa de que el crecimiento material era ilimitado, y que beneficiaría a toda la humanidad. Cambios cualitativos en las relaciones de poder. Durante la Revolución Industrial, el poder fue transferido, de las manos de los que poseían la tierra, y de las mentes de los que poseían el conocimiento tácito, para las manos de los que poseían el capital industrial, porque éstos pasaron a poseer las fábricas y las máquinas del industrialismo emergente. La dinámica de la ecuación del poder—integrada por los factores fuerza, dinero y conocimiento—fue alterada. Desde la invención de la agricultura, hace más de 10 mil años, la fuerza había prevalecido sobre el dinero y el conocimiento dentro de esta ecuación. A partir de la Revolución Industrial, la fuerza fue reemplazada por el liderazgo del dinero, en el contexto de las reglas nacionales establecidas por los Estados-Naciones, cuyo poder creció rápidamente, principalmente para proteger la propiedad privada y promover los intereses mercantilistas y (principalmente) industriales del sistema capitalista en expansión. Cambios cualitativos en la experiencia humana. La Revolución Industrial generó impactos radicales en, por ejemplo, la institución de la familia y en el concepto de sexualidad. En el caso de la familia, toda su existencia pasó a ser planificada en torno al tiempo mecánico establecido por los relojes de las fábricas, y no más por los ritmos de la naturaleza que habían prevalecido sobre la dinámica de las comunidades. Las fábricas separaron a los padres de sus hijos durante el día, que se quedaron privados de la interacción frecuente a que estaban acostumbrados. En el caso de la sexualidad, los esposos fueran también separados de sus esposas por la fábrica durante el día. Esta nueva realidad pasó a determinar hasta la hora en que podrían hacer el amor: antes o después del horario de la fábrica. Los casados y enamorados fueron presionados a programar el periodo en que sus deseos y sentimientos podrían ser estimulados y cultivados, ya que la fábrica se interponía entre las parejas durante el periodo más largo en que estaban despiertos. Cambios cualitativos en la dimensión cultural. Con la Revolución Industrial, las relaciones sociales, antes de naturaleza orgánica, fueron superadas en volumen e importancia por relaciones de naturaleza mecánica, generadas a partir de la proliferación de las fábricas del industrialismo emergente. Éstas reunían a extraños, que debían relacionarse entre sí, independiente de su origen geográfico e historia social. La emergencia de nuevos negocios en las ciudades industriales también atraía a extraños (fenómeno de la urbanización), que se relacionaban de forma impersonal en el espacio del mercado. En paralelo, el nuevo sistema de ideas promovía los valores requeridos por el industrialismo mecánico: individualismo, eficiencia, productividad, comando, control, cuantificación, disciplina, puntualidad, asiduidad. Estaba en marcha la consolidación de la cultura de la realidad mecánica, donde la metáfora de la máquina servía para todo: para interpretar el mundo y para comprender la vida cotidiana, para actuar sobre la realidad general y para decidir sobre las rutinas domésticas, para inspirar a la educación de las masas y para moldear la práctica científica.

30

No es necesario tener mucha imaginación para deducir los trastornos generados por la Revolución Industrial: mucha turbulencia, inestabilidad, incertidumbre, desorientación, discontinuidad, inseguridad, fragmentación, perplejidad y, por lo tanto, vulnerabilidad generalizada. El resultado fue la dominación de la lógica mecánica de la época del industrialismo sobre la lógica orgánica de la época del agrarianismo. Pero el imperio del industrialismo tuvo vida corta; 200 años después de la revolución que le dio origen, la época del industrialismo agoniza en su ocaso, abriendo paso al alba de una nueva época. Sin embargo, la época emergente es como una fotografía fuera de foco, que todavía no nos permite ver con claridad como estará la humanidad después del 2030, a pesar de que algunas de las tendencias actuales apuntan hacia un mundo más sofisticado tecnológicamente y más interdependiente, pero más fragmentado política y socialmente, con muchas más desigualdades sociales, antiguas y nuevas. El cambio de época actual
Un nuevo mundo está emergiendo al final de este Milenio (...) La revolución en la tecnología de la información indujo la emergencia del informacionalismo como la base material de una nueva sociedad. Bajo el informacionalismo, la generación de la riqueza, el ejercicio del poder y la creación de códigos culturales pasan a depender de la capacidad tecnológica de las sociedades y de los individuos, con la tecnología de la información como el centro de esta capacidad (Manuel Castells, Sociólogo español, en End of Millenimum, 1998:336) El sistema-mundo, como un sistema histórico, ha entrado en una crisis terminal y es improbable que exista, tal como lo conocemos hoy, en los próximos cincuenta años (Immanuel Wallerstein, Sociólogo estadounidense, en The End of the World as We Know It, 1999:1)

Si la humanidad está experimentando un cambio de época, deberíamos ser capaces de identificar la ocurrencia de cambios profundos y simultáneos en las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura, como es posible identificarlos durante la Revolución Industrial. A continuación se comparten evidencias de que los efectos combinados de las revoluciones sociocultural, económica y tecnológica—ya mencionadas—están confrontando la lógica de la época histórica del industrialismo y creando la lógica de la época histórica del informacionalismo, que es de naturaleza capitalista, de base corporativa, con actuación transnacional, alcance global y funcionamiento basado en la lógica electrónica de las redes virtuales y en la magia digital de la tecnología de la información. • Transformaciones cualitativas en las relaciones de producción. La revolución en la tecnología de la información altera estructuralmente las relaciones de producción. En la economía informacional, la información es simultáneamente insumo y producto. El conocimiento es aplicado sobre el conocimiento para generar más conocimiento: los productos, procesos y servicios más relevantes son los intensivos de conocimiento. Así, la productividad y la competitividad comandarán la economía emergente; la productividad será derivada de la innovación tecnológica y la competitividad será derivada de la innovación institucional y de la capacidad gerencial. Por eso, la capacidad cultural para usar la tecnología de la información será crítica para la sociedad informacional. Por primera vez en la historia, más allá de la economía productiva, una economía inmaterial fue creada a partir de un factor intangible: información. En la economía informacional, el rico no depende del pobre, pues en ella el trabajador del conocimiento (mejor pagado) reemplaza al trabajador manual (sobre explotado en la economía productiva). El informacionalismo conlleva a la concentración y a la globalización descentralizadas del capital, por el uso del poder descentralizador de las redes electrónicas. En la época emergente, el control sobre la propiedad intelectual es más importante que el control sobre la propiedad física, el valor de los bienes culturales es más alto que el valor de los bienes materiales, y el prestigio aportado por el acceso al uso de los bienes materiales es mayor que el prestigio aportado por la posesión de estos bienes. La revolución en la tecnología de la información también viabiliza otras revoluciones tecnológicas, como la

31

robótica, nuevos materiales, nanotecnología6, ingeniería genética (o biogenética, biotecnología),7 etc. También están cambiando las relaciones entre capital y trabajo: en su base, el capital es global; como regla, el trabajo es local. El capital es globalmente coordinado; el trabajo es individualizado. El trabajo es desagregado en su desempeño, fragmentado en su organización, diversificado en su existencia y dividido en su acción colectiva. El contrato social entre el capital y el trabajo ha sido violado para permitir la movilidad global del capital y construir la vulnerabilidad local del trabajo. El capital ahora no solamente tiene alas sino que vuela sólo. • Transformaciones cualitativas en las relaciones de poder. El asenso de un nuevo régimen de acumulación de capital, apoyado por la tecnología de la información, está transformando las relaciones de poder. Con la revolución en la tecnología de la información, el conocimiento finalmente pasó a liderar la fuerza y el dinero en la ecuación del poder. En esta dimensión, están en crisis el Estado-Nación y la democracia representativa. A través de acuerdos multilaterales, nuevas relaciones de poder son institucionalizadas e implementadas por agencias multilaterales, bajo las reglas de mecanismos supranacionales, que se colocan por encima de la institucionalidad de los Estados-Naciones, en representación de los intereses de actores transnacionales con ambiciones expansionistas. Las reglas nacionales de los Estados-Naciones son redefinidas como “barreras” a ser derrumbadas, para abrir paso a las reglas supranacionales del capitalismo corporativo transnacional. Las redes electrónicas crean un tipo de poder inmaterial que no respeta ni necesita de fronteras nacionales; al contrario, éstas se han transformado en inconveniencias para los intereses transnacionales. Con la reducción de la soberanía y autonomía relativas de los Estados-Naciones8, la democracia representativa se está transformando en el arte de engañar al pueblo. El poder político para formular políticas y tomar decisiones relevantes está institucionalmente ubicado hoy principalmente en mecanismos supranacionales. De forma deliberada, la ideología del Estado es reemplazada por la ideología del mercado, que exige el debilitamiento del sector público y privilegios para el sector privado. También hay una tendencia hacia la globalización del poder de la sociedad civil, que se está organizando en redes de poder social e institucional, para ejercer su influencia sobre cuestiones generadas a partir de la revolución sociocultural: el respeto a los derechos humanos, la conservación de los recursos naturales, la justicia global, etc. Sin embargo, al nivel del sistema político nacional (formal), la sensación generalizada es de que la democracia representativa ya no es suficiente para la práctica democrática porque, en el mundo corporativo globalizado, los que son electos no deciden y los que deciden no son electos. En la actualidad, los actores individuales más poderosos del Planeta son corporaciones transnacionales, que representan hoy la versión moderna de la monarquía absolutista. Transformaciones cualitativas en la experiencia humana. La forma como se vive la experiencia humana— la familia, la sexualidad, las relaciones de género, las relaciones interpersonales y sociales, las relaciones con la naturaleza, etc., están bajo transformaciones profundas, cuyos impactos en la experiencia humana son difíciles de anticipar. A partir de los años 60, varios movimientos socioculturales criticaron las premisas de la civilización occidental y desafiaron los valores de la sociedad industrial de consumo. Por ejemplo, el movimiento ambientalista propuso el concepto de desarrollo sostenible, cuya práctica implica cambios profundos en nuestra percepción, para que cambiemos radicalmente nuestro modo de producción, patrón de consumo y estilos de vida. Después de tres mil años de hegemonía, la autoridad patriarcal fue desafiada, generando la crisis del patriarcado y abriendo paso al ascenso de la cuestión de género. La heterosexualidad no será el único tipo de relación sexual socialmente y legalmente aceptable; ya hay países que permiten el

6 Para comprender la magnitud de la revolución tecnológica conocida como nanotecnología, que hace posible el manejo de fracciones mil veces más pequeñas que el milímetro y mil veces más veloces que un segundo, ver, por ejemplo, Joy (2000). 7 Para comprender las implicaciones científicas, tecnológicas, ambientales, sociales, económicas, políticas, institucionales y éticas de las nuevas biotecnologías, ver, por ejemplo, Doyle (1985), De Souza Silva (1988, 1996), Busch et al. (1991), Rifkin (1999). 8 Los Estados-Naciones no van a desaparecer, ni van a perder toda su soberanía y autonomía. Estos conceptos están siendo deliberadamente erosionados para que el poder del Estado-Nación pueda ser alterado, para debilitarlo en sus antiguas funciones, asociadas a las reglas nacionales que privilegian el régimen de capital de la época del industrialismo, y para fortalecerlo en sus nuevas funciones, requeridas para establecer, proteger y perfeccionar las reglas transnacionales del régimen de acumulación de capital de la época del informacionalismo. AL Estado lo desmantelaron, y ahora lo están reconstruyendo bajo una nueva lógica: soberanía subordinada .Como el Estado ya fue debilitado el suficiente para moldearlo al antojo del régimen corporativo emergente, ahora hasta el Banco Mundial y el FMI lo están valorando, pero, obviamente, bajo las nuevas “reglas del juego” de lo que es un “buen gobierno”en la época de la acumulación transnacional emergente.

32

casamiento entre parejas del mismo sexo biológico. El impacto potencial del eclipse electrónico de la dimensión espacio-tiempo sobre la experiencia humana es impresionante. La tecnología de la información ha hecho posible la creación electrónica del octavo continente9 del Planeta: un continente digital, donde INTERNET es un puerto virtual en la era del acceso. En este continente virtual, el tiempo histórico no cuenta, el espacio geográfico desaparece y las relaciones sociales son innecesarias. Por eso, el concepto de “red” asume consecuencias prácticas para la nueva morfología social de las sociedades avanzadas del futuro. Finalmente, el cuestionamiento de la ciencia, cuando practicada bajo la influencia de la tradición filosófica conocida como Positivismo, está estimulando la generación de nuevos paradigmas, que cambiarán nuestra percepción sobre nosotros mismos y la forma como nos relacionamos entre nosotros y con la naturaleza. Como resultado, un nuevo modo de generación y apropiación de conocimiento está emergiendo bajo la lógica de la generación de conocimiento en el contexto de su aplicación e implicaciones. Esta revolución cambia la experiencia humana, por cambiar nuestra percepción sobre ella y, por lo tanto, nuestras decisiones y acciones para transformarla. Irónicamente, la misma experiencia humana está siendo mercantilizada, pues hoy día la comercialización de los bienes culturales crece más que la comercialización de los bienes materiales; el turismo global es la industria del futuro: ya no se paga para conocer lugares diferentes sino para sentir nuevas experiencias. • Transformaciones cualitativas en la cultura. Por causa de la penetración de la tecnología de la información en todos los medios y formas de comunicación, gran parte de la humanidad camina hacia la cultura de la realidad virtual. La sociedad-red desincorpora de forma electrónica las relaciones sociales: el tiempo se queda a-temporal; el espacio pierde su dimensión material; la historia es de-historializada; y la sociedad se queda desecuenciada. Valores e intereses dominantes son construidos sin referencia al pasado ni al futuro. La realidad será la presentada por los medios de comunicación, no la que experimentamos diariamente. Los que controlan redes de comunicación aumentan su poder de moldear y manipular percepciones, opiniones, aspiraciones y hasta juicios de valor. Sólo lo que es visible en las pantallas de los vehículos electrónicos de imágenes es considerado como real; metafóricamente, lo que no aparece en CNN no existe. Mientras nuestra realidad real nos aísla individualmente en la lucha desigual por los medios materiales de la sobrevivencia, los fabricantes de la realidad virtual nos invitan a integrarnos para compartir los riesgos globales: ecológicos, ambientales, atómicos, etc. Muchos padres ya no interactúan con sus hijos; prefieren comprarles equipos de tecnología digital y juegos electrónicos. Crece de forma vertiginosa la organización de redes virtuales, que reemplazan a los contactos cara-a-cara, creando una especie de vecindario electrónico global, donde las relaciones sociales y políticas parecen innecesarias. Mientras la facilidad de acceso a la información no encuentra precedente en la historia, la futura generación punto-com corre el riesgo de asumir que ya no será necesario caminar para conocer el mundo y transformarlo, una conveniencia para los poderosos, que no enfrentarían las fuerzas vivas de la sociedad, apenas mensajes electrónicos. Solamente el terrorismo cibernético alterará la calma del octavo continente, este continente vacío de valores morales, principios éticos y energía humana. Pero el terrorista cibernético no mata a nadie; éste criminoso sin domicilio geográfico actúa en un continente no habitado.

2.5 Los procesos globales que están cambiando la época Estas transformaciones ocurren a través de varios procesos, donde cuatro de ellos parecen ser los más relevantes para comprender el cambio de época: (i) la construcción de un nuevo régimen de acumulación de capital; (ii) el establecimiento de un Estado-red supranacional; (iii) el esfuerzo hacia el desarrollo sostenible del Planeta; y, (iv) la emergencia de un nuevo modo de generación de conocimiento.

9 Los siete continentes geográficos existentes son: América del Norte, América del Sur, Europa, Asia, África, Australia y Antártica (TIME Almanac 2000:484). El grupo de islas del Pacífico, conocidas como Oceanía, no es considerado un continente.

33

Formación del nuevo régimen de acumulación de capital Como consecuencia de la crisis del régimen de acumulación de capital de la época del industrialismo, está en marcha la creación de un régimen de acumulación de capital para la economía de la época emergente. El régimen de acumulación de la época del industrialismo es: articulado en torno a una economía productiva dependiente de factores tangibles— tierra, capital y trabajo; practicado por capitalistas individuales que tienen una Patria definida, bajo la disciplina de las reglas nacionales del juego de acumulación establecidas por el Estado-Nación; dependiente del espacio geográfico; basado en el transporte como infraestructura básica; y es acusado de sobre-explotar a los trabajadores manuales. El régimen de acumulación de la época del informacionalismo es: desarrollado en torno a una economía inmaterial dependiente de un factor intangible—información; practicado por corporaciones transnacionales sin Patria definida, bajo la disciplina de las reglas transnacionales del juego de acumulación, establecidas por mecanismos supranacionales; independiente del espacio geográfico; basado en la comunicación como infraestructura básica; y acusado de exclusión social, por su indiferencia con el destino de los que no tienen acceso a sus redes de poder, capital, decisiones e información. Simultáneamente, parte de la economía productiva está siendo estructuralmente transformada, a través de la formación de cadenas productivas transnacionales, que promueven la producción flexible—la posibilidad de producir diferentes partes de un producto en cualquier parte del mundo, ensamblarlo en cualquier punto del Planeta y venderlo en todos los mercados nacionales donde exista dinero para comprarlo. Para el nuevo régimen de acumulación de capital las reglas nacionales de los Estados-Naciones son una inconveniencia; diariamente, USD 1.5 trillones ya circulan fuera del control de los bancos centrales nacionales. El Forun Económico Mundial, realizado anualmente en Davos, Suiza, desde hace 30 años, ha sido el espacio privilegiado para la fermentación de estrategias para la generación e implementación de las nuevas reglas del juego de acumulación del nuevo orden corporativo transnacional mundial. Este evento reúne las mil corporaciones transnacionales más poderosas del Planeta. Establecimiento de un Estado-red supranacional La crisis del régimen de acumulación de capital del industrialismo hace declinar con él la institucionalidad—los mecanismos institucionales—que viabilizaba dicho régimen. Una nueva institucionalidad está siendo creada para viabilizar el nuevo régimen de acumulación de la época emergente. Esta nueva institucionalidad asume la configuración de un Estado-red supranacional, estructurado bajo el sistema de ideas dominante, que emerge en torno a los intereses de las corporaciones transnacionales, a través de acuerdos multilaterales implementados por mecanismos supranacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y con el apoyo de agencias multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Algunos de estos acuerdos son establecidos en torno a bloques económicos regionales, como el NAFTA, MERCOSUR y Unión Europea, mientras otros son globales, como el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI). En

34

resumen, está en formación una especie de gobierno mundial, incluso con una especie de banco central supranacional, en el cual no existen Presidentes ni elecciones. Pero existe un conjunto de nuevos actores poderosos, que institucionalizan la desigualdad internacional, estableciendo reglas iguales para capacidades desiguales. En este contexto, el Estado nacional está siendo presionado muchas veces a posicionarse en contra de su sociedad, perdiendo legitimidad frente a esta. Si el Estado representa a la sociedad, no puede estar en contra de sus intereses; si el Estado se posiciona en contra de la sociedad es porque ya no la representa, representando apenas los intereses de las élites del poder. Sin embargo, como consecuencia de la revolución sociocultural, afortunadamente la sociedad civil también se está organizando para actuar globalmente. En áreas relevantes para el medio ambiente, derechos humanos, justicia, y otros aspectos de importancia para el futuro de la humanidad y del Planeta, diferentes grupos de actores sociales están creando instancias, formales e informales, para monitorear y promover los intereses de la sociedad civil de todos los países, intentando reconstruir la lógica de la globalización económica y tecnológica, para incluir, por ejemplo, la globalización de la solidaridad y de la responsabilidad con todas las formas de vida en la Tierra. ¿Hacia el desarrollo humano y social sostenible? La vulnerabilidad del Planeta, denunciada por los movimientos socioculturales, principalmente los de orientación ecológica y ambiental, inspiró el concepto de desarrollo sostenible para moldear un nuevo paradigma de desarrollo. Pero mucho se ha hablado y poco se ha realizado. La Cumbre de Rio, realizada en 1992, no ha sido suficiente para establecer este paradigma de desarrollo en todos las sociedades. Mientras hay mucho esfuerzo en esta dirección, la mayoría de las iniciativas concretas ocurre más en los países en desarrollo que en los desarrollados. Los países con el mayor número de corporaciones transnacionales están adoptando más los dictámenes de la nueva revolución económica que los principios de la revolución sociocultural. Por ejemplo, los Estados Unidos todavía no han firmado la Convención de la Biodiversidad, atendiendo a la presión de sus corporaciones transnacionales, que quiere el acceso libre a la biodiversidad de los países tropicales sin asumir responsabilidades con su conservación. En la economía inmaterial, la dependencia por ciertas materias-primas naturales disminuye drásticamente. Así, el desarrollo sostenible se queda como una responsabilidad de los que dependen de la economía productiva, mientras recibe la indiferencia de los actores más comprometidos con la economía virtual. Sin embargo, varias redes virtuales globales fueron creadas para monitorear el Estado-red capitalista supranacional y para promover las propuestas de la revolución sociocultural. Pero estas redes no han todavía logrado movilizar el poder necesario para neutralizar la propuesta neoliberal, pues actúan de forma aislada y territorialista. Las mujeres defienden principalmente la cuestión de género, los de los derechos humanos están contentos con apenas denunciar los abusos a estos derechos, los ambientalistas quieren apenas salvar a la flora y a la fauna, y así por delante. Hasta ahora, los objetivos de la revolución económica y de la revolución tecnológica continúan prevaleciendo sobre las propuestas derivadas de la revolución sociocultural. Hoy día hay más recursos para reforzar e implementar los intereses corporativos transnacionales que para viabilizar la Agenda

35

21 y la Convención de la Biodiversidad. Preocupados con los desastres ambientales y sociales generados por la prevalecnia de las reformas neoliberales en el mundo, muchos de los grupos comprometidos con un paradigma de desarrollo más humano y más sostenible, han creado el Forun Social Mundial. Realizado por la primera vez en Porto Alegre, Brasil, este evento es una reacción directa al Forun Económico Mundial de Davos, Suiza. El Forun Social Mundial asume que, si la globalización liberal está siendo socialmente construida, ésta puede ser socialmente transformada. Los participantes del Forun de Porto Alegre claman por una otra globalización, construida en torno a la solidaridad, la inclusión social y la sostenibilidad de todas las formas de vida en el Planeta. ¿Hacia un nuevo modo de generación y apropiación de conocimiento?
Los países pobres—y los pueblos pobres—difieren de los países [y de los pueblos] ricos no apenas porque tienen menos capital sino también porque ellos tienen menos conocimiento. La generación del conocimiento es muy cara, y este es él por qué la mayor parte del conocimiento es generado en los países industriales. (...) El Informe del Desarrollo Mundial propone que miremos los problemas del desarrollo desde una nueva forma—desde la perspectiva del conocimiento. (...) el conocimiento provee a los pueblos de un control más grande sobre sus destinos (...) Sin embargo, los países en desarrollo no necesitan reinventar la rueda. (...) En vez de re-crear el conocimiento ya existente, los países más pobres tienen la opción de adquirir y adaptar mucho conocimiento ya disponible en los países más ricos. (...) Adquirir conocimiento implica acceder y adaptar conocimiento disponible en otras partes del mundo, por ejemplo, a través de un régimen abierto para el comercio, inversión extranjera y [licensing agreements], (...) Absorber conocimiento implica (…) asegurar una educación básica universal. (...) Comunicar conocimiento implica sacar ventaja de la nueva tecnología de la información y comunicación—a través del incremento de la competencia, provisión del sector privado y regulación apropiada—y asegurando que el pobre tenga acceso (...) La distribución desigual de la información no puede jamás ser completamente eliminada, pero puede ser mejorada. [Banco Mundial World Development Report: Knowledge for Development, 1998/1999:Overview, p. 1-14)

La historia revela que el poder ha sido para los que generan y usan su propio conocimiento. Sin embargo, en los últimos siglos, este poder ha sido monopolizado por imperios Europeos occidentales y potencias modernas, con el apoyo de la ciencia moderna—la ciencia occidental (Goonatilake 1984). Las sociedades más poderosas han impuesto el poder del conocimiento generado por su ciencia sobre los dominados y los más débiles, como forma de control y acceso a nuevos mercados, materia-prima escasa y manos y mentes baratas. En su informe “Conocimiento para el Desarrollo”, 19981999, el Banco Mundial propone precisamente la continuidad de este tipo de dominación, donde países en desarrollo compran el conocimiento ya generado por los países desarrollados, antes de generar su propio conocimiento. Pero la ciencia occidental es una ciencia positivista, que ha aportado a la vulnerabilidad del Planeta, y está hoy en crisis La revolución sociocultural iniciada en los años 60 también desafió la creencia de la civilización occidental de que la ciencia es la única fuente legítima de generación de conocimiento válido. Simultáneamente, esta revolución valorizó el conocimiento tácito y el conocimiento local, y estimuló la generación de nuevos paradigmas para orientar una práctica científica más comprometida con la totalidad, complejidad, multicausalidad, no-linealidad, interdependencia, diversidad y contradicciones que caracterizan la co-existencia de las diferentes formas de vida en el Planeta. No hay ninguna duda de que un nuevo modo de generación de conocimiento está surgiendo con la nueva época. La consecuencia más relevante de la revolución sociocultural es la confrontación entre tradiciones filosóficas que influencian el proceso de generación y apropiación del conocimiento científico. De un lado está el Positivismo, que agoniza bajo ataques inexorables. Del otro, están varios esfuerzos filosóficos y metodológicos, que luchan por establecerse, como el Constructivismo y la Teoría Crítica, cuya sensibilidad social y contextual ofrece muchas esperanzas.

36

En el centro del cuestionamiento está la práctica científica moldeada por el Positivismo. En la dimensión ontológica, el Positivismo asume la realidad como única e independiente de nuestra percepción y acción. En la dimensión epistemológica, el Positivismo propone para la ciencia la función de descubrir y describir las leyes “naturales” que rigen el funcionamiento de esta realidad, para que conozcamos como ésta “realmente es” y como “realmente funciona”, para predecirla y explotarla. En la dimensión metodológica, él propone técnicas de investigación que alejan al investigador del fenómeno bajo investigación, para evitar la contaminación de los resultados por parte de los valores e intereses humanos, que disminuyen la supuesta “objetividad” de la ciencia. El Positivismo no exige una dimensión axiológica, pues no reconoce (al contrario, niega) la presencia de valores e intereses humanos en la práctica científica. Entre las tradiciones filosóficas emergentes, el Constructivismo, asociado con la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt (Held 1980), surge con más fuerza, y está forjando un modo de generación de conocimiento radicalmente diferente: crítico, humano y contextual. En su ontología, el Constructivismo asume la existencia de múltiples realidades socialmente construidas por diferentes percepciones y acciones de diferentes grupos sociales, que construyen sus visiones de mundo. En su epistemología, él constructivismo propone la comprensión de los procesos a través de los cuales estos actores construyen sus percepciones de la realidad, que si es socialmente construida puede ser socialmente transformada, si se transforma la percepción de estos actores sociales. En su metodología, prevalecen los métodos interactivos que incluyen la participación de los actores del contexto bajo investigación. Si queremos transformar la realidad tenemos que lograr primero la transformación negociada de nuestra percepción de esta realidad. En su dimensión axiológica, el Constructivismo revela que no existe práctica social, incluyendo la práctica científica, sin la presencia activa de valores e intereses humanos, que deben quedarse explícitos al inicio de cualquier interacción. Así, mientras el modo clásico—positivista—de generación de conocimiento se caracteriza por la rigidez aportada por la excesiva penetración de los dictámenes de la racionalización—eficiencia, cuantificación, control y predicción; el modo contexto-céntrico—constructivista—emergente se caracteriza por la flexibilidad aportada por su sensibilidad teórica, metodológica y contextual. El primero es conocido por su: (i) organización compartimentalizada; (ii) actuación disciplinaria, aislada del contexto; (iii) mecanicismo; (iv) reduccionismo; (v) linealidad; (vi) foco en problemas sencillos de investigación, no en problemas complejos para la investigación; y, (vii) dependencia en la lógica de la relación causaefecto. El principal atributo del modo emergente es la generación de conocimiento en el contexto de su aplicación e implicaciones, de lo que resultan sus otras características: esfuerzo transdisciplinario, inclusión de la participación de la diversidad de actores y organizaciones del contexto, conocimiento socialmente apropiado en el proceso de su generación, alto contenido ético derivado de su reflexividad y compromiso sociales y control social ampliado sobre la calidad del conocimiento generado y sobre la validez de sus impactos. Con este modo de generación y apropiación de conocimiento, la práctica de la ciencia ocurre en, para y con el contexto.

37

PARTE-3 Contradicciones del cambio de época
El más fuerte no lo es jamás bastante para ser siempre amo o señor, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber. (Juan Jaques Rousseau, sobre el derecho del más fuerte, en El contrato Social publicado en 1762; en Rousseau 1985:38)

En un cambio de época, la contradicción es la regla; la armonía una excepción. La historia revela que la mayoría de los conflictos de intereses y de compromisos es generalmente manejada bajo la influencia del poder de los actores más fuertes, como nos enseña Rousseau, que vivió durante el último cambio de época experimentado por la humanidad. Reflexionando sobre las relaciones de poder durante el inicio de la Revolución Industrial, Rousseau encontró la prevalencia del derecho del más fuerte sobre el derecho de la mayoría. Este descubrimiento inspiró parte de su famoso libro El Contrato Social (Rousseau 1985), que buscaba disminuir las desigualdades en la sociedad de su tiempo, a través de un contrato cuyas “reglas” fueron escritas en la forma de leyes para promover los derechos de todos. El resultado del estudio de Rousseau, de que el más fuerte impone su derecho por encima del derecho de la mayoría, continúa válido en el presente, y puede inspirar una hipótesis para explicar este fenómeno en cualquier tiempo. Dicha hipótesis podría ser propuesta de la siguiente forma:
El intercambio desigual entre los más fuertes y los más débiles es históricamente asociado a la institucionalización de relaciones asimétricas de poder por parte de los más fuertes para su beneficio a más largo plazo.

Es a partir de esta hipótesis orientadora que el documento explora algunas contradicciones del actual cambio de época. La época emergente es todavía una fotografía fuera de foco en muchos de sus ángulos. Son tantas las contradicciones forjadas en el cambio de época que la identificación, análisis y proyección de sus efectos combinados parece una tarea imposible. Antiguas contradicciones son reconfiguradas y nuevas son generadas. Ocurre un enfrentamiento dialéctico entre los intereses del orden mundial de la época del industrialismo, que se debilita de forma irreversible, y los del nuevo orden mundial—capitalista, corporativo y transnacional, de la época del informacionalismo, que todavía lucha por establecerse. Sin embargo, ya es posible anticipar ejemplos de algunas (entre muchas) de estas contradicciones, sin todavía poder analizarlas en el espacio exiguo de este documento. 3.1 El mundo como un mercado constituido por economías sin sociedades Ya no se habla de sociedades, sólo de economías. Cuando son indagados sobre la situación de sus países, la mayoría de los Presidentes, Ministros y autoridades responden apenas con los números agregados de la economía, raramente refiriéndose al estado de satisfacción y felicidad de su pueblo. Ya no importa la sociedad. La única preocupación es con el desempeño de los indicadores económicos, que si están bien no importa si las condiciones, calidad y nivel de vida de la mayoría están malos. El compromiso más relevante es con la “destrucción creativa”, donde el conjunto de las reglas

38

nacionales del juego de acumulación del industrialismo es fracturado y las condiciones para establecer el nuevo conjunto de las reglas transnacionales del juego de acumulación del informacionalismo son construidas. Dios ha sido reemplazado por el mercado, la religión por la ciencia, la magia por la tecnología, el pueblo por la estadística, la emoción por la razón, las “necesidades” por las “demandas”, las relaciones sociales por las transacciones comerciales, la ideología del desarrollo por la ideología de la globalización, los estadistas por los economistas, los gerentes por los ingenieros, los ciudadanos por los clientes, lo público por lo privado, las leyes humanas por las leyes del mercado, la riqueza de las naciones por la riqueza de las corporaciones, la solidaridad por la competitividad, la razón de Estado por la razón de mercado (sin razón social). ¿Qué mundo es este, donde no hay sociedades ni ciudadanos? 3.2 La globalización como el reemplazo de los fines por los medios Bajo la doctrina neoliberal, el crecimiento económico y el desarrollo tecnológico, objetivos-medios de una sociedad, están prevaleciendo sobre los objetivos-fines: mejores condiciones, calidad y nivel de vida. En el contexto de la globalización, los únicos objetivos válidos, en torno a los cuales son invertidos la mayor parte de los presupuestos nacionales, son: crecer, crecer, crecer, y exportar, exportar, exportar. Para lograr estos objetivos, todo vale: vender el patrimonio público, aumentar la deuda externa, ofrecer privilegios a las corporaciones transnacionales que no son ofrecidos a la industria nacional, permitir que los inversionistas internacionales tengan derechos pero no obligaciones, engañar al pueblo con promesas basadas en las premisas de que: (i) primero hay que crecer para después dividir el pastel y (ii) la “mano invisible” del mercado cuida de la distribución de los beneficios del crecimiento económico. Brasil es un ejemplo de las consecuencias de este camino (a no ser seguido). En poco más de tres décadas, Brasil logró ser la décima más grande economía del mundo, pero con la más grande deuda externa de los países en desarrollo y la peor distribución de ingresos; Brasil es el cuarto más grande exportador de productos de origen agropecuario, pero mantiene la séptima población peor alimentada del Planeta. Pero, si el objetivo superior definido hace cuatro décadas hubiera sido colocar a Brasil entre las 50 sociedades con mejores condiciones, nivel y calidad de vida, hoy la sociedad brasileña estaría más feliz, aún cuando su Producto Interno Bruto (PIB) no estuviera entre los diez más grandes del mundo. Seguramente, la apropiación de los beneficios del crecimiento económico y del desarrollo tecnológico estaría seguramente mejor distribuida en la sociedad brasileña. Con las características actuales del proceso de globalización, caminamos hacia la “brasilización” del mundo—un mundo donde el crecimiento económico se ha transformado en un fin en sí mismo, y cuyo éxito se basa en la exclusión social alimentada por la alianza inescrupulosa de las élites nacionales con intereses transnacionales, el colapso de la democracia representativa, la indiferencia con el sufrimiento humano, la falta de escrúpulos de los gobiernos de turno y la ausencia de compromiso ético con las generaciones futuras.

39

3.3 La movilidad del capital y la vulnerabilidad del trabajo Los capitalistas de la economía informacional emergente no son personas con una Patria, son corporaciones impersonales con intereses transnacionales—intereses apátridas, que no logran ser leales ni a su propio país de origen. Para acumular globalmente, estas corporaciones promueven el desmantelamiento de las reglas nacionales del juego de acumulación y la revisión de las legislaciones laborales, para fragmentar y desestabilizar el trabajo, bajo el eufemismo de la flexibilización laboral.10 El capital transnacional es libre para volar, entrar y salir a cualquier hora, sin ningún compromiso con la biodiversidad ni con las sociedades, en búsqueda de manos baratas y mentes obedientes. Las recientes crisis financieras de los años 90, en países desarrollados y en desarrollo, han ofrecido los ejemplos que revelan el fin del contrato social entre el capital y el trabajo, donde el desempleo y el subempleo se han transformado en alternativas para solucionar los problemas de los inversionistas transnacionales y banqueros nacionales. 3.4 El desempleo tecnológico como fuente de lucro A lo largo de la historia, los poderosos siempre prometieron que el desarrollo tecnológico nos llevaría al tecnoparaiso aquí en la Tierra. Los aumentos de la productividad por medio de los avances tecnológicos representarían la liberación del tiempo de los trabajadores, para que tuvieran más tiempo para la diversión y el ocio. Al contrario, cuando una tecnología aumenta la productividad del trabajo, los empleadores reemplazan a los trabajadores por la tecnología. En 1979, una planta de la Ford lograba hacer 960 carros Granada por día con 4.270 trabajadores; en 1990, con los avances tecnológicos, la misma planta hacia 1.200 carros Escort por día con apenas 1.880 trabajadores, los demás fueron despedidos (Greider 1997). Obviamente, los desempleados se quedan con todo su tiempo libre, pero no para el ocio o la diversión, como prometen los promotores de la globalización económica y tecnológica. Como todos necesitan de techo, alimento, vestuario, etc., los desempleados necesitan inventar formas de sobrevivencia; algunos no logran encontrar una opción honesta, entrando por primera vez en el mundo del crimen y de la violencia. El capitalismo emergente ya no promete empleos; su lucro aumenta con el desempleo tecnológico (Reich 1993, Rifkin 1996; Forrester 1997). Al inicio del siglo XXI, más de 1/3 de los 3.000 millones de trabajadores del mundo está en paro o subempleado. 3.5 El sector público como fuente de problemas y el sector privado como fuente de soluciones Para destruir la ideología del Estado y establecer la ideología del mercado, los promotores del fundamentalismo de mercado tratan de desmoralizar, debilitar y fragmentar el sector público. Hace dos décadas que el Estado y el sector
10 En teoría, flexibilización laboral es la oportunidad que tienen los trabajadores para trabajar bajo contratos flexibles, temporales, que les permite ganar más en el corto plazo y cambiar de empleo con mayor frecuencia, en búsqueda de mejores salarios (no se explica lo que pasa cuando ya no tienen edad para trabajar). En la práctica, flexibilización laboral significa la libertad que tienen los empleadores para contratar y despedir sus empleados a su antojo, y de no asumir compromiso con beneficios sociales (por ejemplo, plan de salud, jubilación, etc.). En resumen, flexibilización laboral significa el fin de la estabilidad para los trabajadores, su vulnerabilidad definitiva y completa.

40

público son pintados con los colores exclusivos de la ineficiencia, corrupción e incompetencia, mientras el mercado y el sector privado son pintados con los colores contrarios de la eficiencia, seriedad y competencia. Con eso la sociedad: (i) cree en la falsa dicotomía de que hay que escoger entre el Estado y el mercado y entre lo público y lo privado (cuando de hecho necesita de ambos); (ii) se queda indiferente a muchas privatizaciones irresponsables e innecesarias; y (iii) aplaude la transferencia (a veces criminal) de fondos públicos para el sector privado, bajo el slogan engañoso de “privatización como solución” para casi todo en la sociedad. Los ejemplos de la falsedad de esta dicotomía abundan. Cuando el desempeño de las organizaciones públicas está mal, la solución propuesta es la privatización; cuando el desempeño del negocio de los banqueros privados está mal, la solución es su recuperación con fondos públicos. Cuando una empresa estatal es muy competente y lucrativa, como la TELEBRAS de Brasil, la disculpa para privatizarla es que este tipo de negocio ya no debe estar en manos del Estado, pero se permitió la participación de empresas estatales de telecomunicaciones de países de Europa en la subasta de TELEBRAS—la mayor de la historia de la humanidad. Parecería que privatización es la apropiación indebida de recursos públicos por parte de actores privados, en un proceso facilitado por gobiernos comprometidos con la consolidación del nuevo orden corporativo transnacional. 3.6 El individualismo promovido por la competitividad y la solidaridad requerida por la sostenibilidad Mientras las sociedades concluyen que el desarrollo sostenible depende de solidaridad, los beneficiarios de la globalización económica y tecnológica promueven la competencia salvaje. Como resultado, bajo el concepto de competitividad, el individualismo está forjando una nueva hola de darwinismo social. La sobrevivencia del más apto de Charles Darwin fue reemplazada por la sobrevivencia del más competitivo, creando un enfoque que culpa a la propia víctima de las relaciones asimétricas de poder, que caracterizan el proceso de producción y apropiación de la riqueza internacional y nacional. Bajo este enfoque del sálvese el que pueda, los países en desarrollo no se desarrollan porque no son competitivos, los pobres son pobres porque no son competitivos, los hambrientos son hambrientos porque no son competitivos, las mujeres y los negros tienen menos oportunidades porque no son competitivos, y así por delante. ¡Que conveniente! Ya no hay a quien culpar sino las mismas víctimas. Como sinónimo de competencia, el concepto de competitividad consolida la lógica del sobreviviente, donde, como regla, el egoísmo aumenta y la solidaridad disminuye, moldeando el mundo de cada uno por sí, Dios por nadie y el Diablo contra todos. 3.7 El crecimiento económico con exclusión social De los 6 mil millones de la población mundial, cerca de 2.8 mil millones(47%) viven con menos de USD 2 y cerca de 1.2 mil millones (20%) viven con menos de USD 1 por día. En el año 2010, más de 1.400 millones de personas vivirán sin agua potable ni alcantarillados. En la economía de la exclusión, todos los que no aportan a su competitividad y no participan de sus redes virtuales de poder, capital, decisiones e información, son ignorados por ella. Está en formación

41

el Cuarto Mundo: el mundo de los innecesarios. Este modelo genera simultáneamente indiferencia (por parte de los ricos) y revuelta (por parte de los pobres), creando una fisura social sin precedentes. El 20% del estrato más rico de la humanidad controla el 85% de los ingresos del mundo—la sociedad de la copa de champagne, mientras el 20% del estrato más pobre intenta sobrevivir con el 1.4% de estos ingresos—la sociedad del vaso de aguardiente. El valor de los activos en las manos de las 358 personas más ricas del Planeta (más de USD 1 billón cada uno) supera la suma de los ingresos anuales de más de 45% de la población mundial. El número de bilionarios en el mundo creció de 145 en 1987 para 358 en 1994; en los Estados Unidos, el número de bilionarios creció de 1 en 1978 para 120 en 1994. Los mil millones de las personas más ricas del Planeta (1/6 de la población mundial) consomen el 66% de los productos alimenticios del mundo, el 70% de la energía, el 75% de los metales, el 85% de la madera, (utilizan) el 90% de los créditos de investigación y desarrollo y el 80% de los gastos de educación. La exclusión está incluso dentro del país más rico del mundo—los Estados Unidos, donde en 1989, el 1% de la población poseía cerca de 40% de la riqueza de la nación, y el 20% más rico poseía más de 80%. En el 2001, Bill Gates es más rico que 50% de los estadounidenses juntos. Bajo la lógica del nuevo orden corporativo mundial, la exclusión va a empeorar. Por primera vez en la historia, muchas corporaciones transnacionales poseen individualmente una riqueza más grande que el Producto Interno Bruto (PIB) de varios países juntos. Adam Smith escribiría hoy sobre la pobreza de las sociedades y la riqueza de las corporaciones, no más sobre la riqueza de las naciones. 3.8 La búsqueda por ética en un mundo vacío de valores Crece en el mundo el número de reivindicaciones por la práctica de principios éticos en las negociaciones y acuerdos nacionales e internacionales. Sin embargo, cuando la acumulación es el objetivo superior a ser logrado y el lucro máximo es el criterio más relevante para la toma de decisión, no hay espacio para valores. La búsqueda por ética en un mundo vacío de valores está frustrando la mayoría de las iniciativas de naturaleza ética, que parecen cada vez más estériles (Barbour 1993). En un mundo donde la importancia de los mercados eclipsa a la importancia de las sociedades las relaciones comerciales prevalecen sobre las relaciones sociales. La globalización de la economía ocurre en el contexto de un nuevo orden mundial, de naturaleza corporativa (impersonal) y con intereses puramente comerciales, donde impera la falta de escrúpulos. Protegidos por el eufemismo de “lobbying”, los complots y actos de corrupción abundan en las negociaciones de ciertos acuerdos bilaterales y multilaterales. La codicia corporativa es tan inmensa que genera una paradoja: las naciones que más producen y comercializan armas de guerra están entre las que más promueven la necesidad de paz; la industria de la guerra vende sus armas anunciando que si se quiere la paz hay que prepararse para la guerra. La Amnistía Internacional informa que los Estados Unidos ya son los mayores exportadores de equipos eléctricos usados para la tortura. Si el mundo es un mercado sin sociedades ni ciudadanos, todo se compra, hasta escrúpulos; todo se vende, hasta principios; todo tiene un precio, hasta los genes; a todo se agrega valor

42

económico, pero nunca valor social. El mercado es el nuevo “Leviatán”11 responsable por el orden de la sociedad. De forma simultánea, la humanidad experimenta el ascenso del mercado y el eclipse de la moralidad (Busch 2000). 3.9 La interdependencia económica e integración tecnológica con fragmentación social y política Todos los días nos informan que el mercado y la tecnología de la información están integrando cada vez más a los países, comunidades e individuos. Sin embargo, lo que ocurre es el aumento de la interdependencia económica, que no es sinónimo de integración. La globalización económica y tecnológica no es un fenómeno que ocurre de forma democrática. En países desarrollados y en desarrollo, las instituciones sociales, políticas y legales, que constituyen la base de las sociedades nacionales, están siendo destruidas o debilitadas en sus antiguas funciones, para abrir paso a nuevas reglas sociales, políticas y legales que privilegien el orden corporativo mundial emergente. El caos político y social es un escenario posible en el futuro cercano, con el correspondiente peligro del renacimiento del autoritarismo en la mayoría de los países. Para el nuevo orden mundial corporativo, la democracia podrá dejar de ser el régimen político preferido para la acumulación del capital transnacional, porque habrá una mayoría de excluidos no satisfechos con la mayor concentración de ingreso de la historia de la humanidad. Eso puede generar una catástrofe sin precedentes en la historia de la humanidad. Por un lado, la vía diplomática para la superación de la desintegración social y política mundial no va a funcionar, pues la mayoría de los diplomáticos está muy ocupada, negociando mejores oportunidades comerciales para la economía de sus países. Por otro lado, la vía de la revolución social organizada, en una escala global, no va a funcionar, pues somos una civilización culturalmente programada para el individualismo, no para las acciones colectivas masivas, que dependen de solidaridad. Frente a la esterilidad de estas opciones, lo que sí puede pasar es la proliferación de convulsiones sociales, violentas y fuera de control, por parte de la mayoría de la humanidad—los excluidos, en países desarrollados y en desarrollo, que localmente van a integrase para excluir los que los excluyen. Los que sobrevivan a la catástrofe que puede ocurrir por causa de la desobediencia generalizada al nuevo orden corporativo transnacional adoptarán el mercado, pero no aceptarán la lógica de la acumulación capitalista, que es una fuente permanente de desigualdad social, egoísmo econômico, irresponsabilidad ecológica e indiferencia humana. 3.10 Una ciencia sin conciencia—para el lucro y no para la sociedad Al inicio de la colonización, la ciencia era una ciencia imperial, practicada en los trópicos apenas por científicos y naturalistas Europeos. Después fue creada una ciencia colonial, practicada también por profesionales de las colonias tropicales, formados en la tradición y cultura científica de los imperios Europeos, y comprometidos con su agenda de investigación y desarrollo. Con la de-colonización, los países en desarrollo crearon una ciencia nacional, para

11 Francis Bacom, en su “Nueva Atlanta”, propueso la ciencia como el guardian del orden en la sociedad, Thomas Hobes, en su “Leviatán”, propuso el Estado y Adam Smith, en su “La Riqueza de las Naciones”, propuso el mercado. Las tres propuestas representan una especie de entidad autónoma, capaz de actuar por en cima de la sociedad, para garantizar el orden de su funcionamiento (Busch 2000).

43

establecer autonomía en ciertas materias científicas. Con la globalización, está surgiendo una ciencia comercial, apátrida, cuyo objetivo superior es aportar al lucro máximo para la acumulación del capital, no necesariamente a la mejoría de las condiciones, calidad y nivel de vida de la sociedad nacional. Mientras esta ciencia sin conciencia florece bajo el eufemismo de los “fondos competitivos”, la ciencia nacional pública se debilita, bajo una estrategia implementada para destruirla, desmoralizarla o travestirla,12 con la penetración dominante de recursos e intereses privados particulares. Las organizaciones públicas de ciencia y tecnología están bajo presiones crecientes para asumir un comportamiento idéntico al de las organizaciones privadas, para quienes el mercado, con sus leyes, clientes y demandas, es el único contexto relevante. Las necesidades humanas, ecológicas y sociales deben ser consideradas apenas cuando existir la posibilidad de ganar dinero con ellas. Crece asustadoramente el número de científicos interesados apenas en dinero, fama y prestigio, no en el bienestar de sus sociedades. Bajo una visión económica de mundo, estos científicos están siendo culturalmente programados para asumir el valor económico como el único valor importante a ser creado por su trabajo. En el nuevo orden corporativo transnacional, estos científicos, de forma a-ética, van crear organismos genéticamente alterados, programar la obsolescencia de varios productos y clonar cualquier cosa (incluso humanos), en busca de dinero, fama y prestigio. 3.11 Trabajar con los pobres sin manejar el fenómeno de la pobreza Los actuales programas oficiales de combate a la pobreza parten de una falsa premisa, por eso hacen falsas promesas y proponen soluciones inadecuadas. Todos asumen que, para disminuir la pobreza, hay que trabajar con los individuos pobres. Sin embargo, mientras los que ya son pobres necesitan de apoyo para tener acceso a empleo e ingreso, ellos son apenas indicadores humanos de que el fenómeno de la pobreza existe. Este fenómeno es el subproducto de la lógica del proceso de producción, distribución y apropiación de la riqueza. Uno puede preguntar: ¿por qué muchos países desarrollados y muchos millonarios donan tanto dinero para este tipo de programa, bajo esta premisa? Respuesta: para que la actual lógica desigual de generación, distribución y apropiación de la riqueza jamás sea comprendida y cuestionada por la mayoría. Para acabar con la hipocresía organizada, los programas de combate a la pobreza no deberían llamarse así. Estos programas no trabajan con el fenómeno de la pobreza, sino con los que ya son pobres. La palabra “combate” es de origen militar y no cabe aquí, a menos que los pobres sean percibidos como los “enemigos”, ya que estos programas no “combaten” a la apropiación desigual de la riqueza. Ningún programa se propone superar la contradicción donde todos los que trabajan son obligados a aportar al crecimiento económico, mientras sólo pocos se apropian de la mayor parte de los beneficios de este esfuerzo. Además, como el número de pobres que logran mejorar su situación a través de estos programas, es siempre menor que el número de los nuevos pobres que llegan a las calles diariamente, prácticamente la mayor parte de los recursos de dichos programas sirve

12 Como los trasvestis, la ciencia pública está siendo rápidamente disfrazada, para continuar presentándose como si fuera pública, aún cuando ésta está siendo rápida y profundamente penetrada por intereses privados particulares, en detrimiento de la mayoría que no logra influenciar el uso de los recursos públicos.

44

apenas para crear y mantener organizaciones y empleos para los que trabajan con los pobres. ¿Se puede asumir que los programas de “combate a la pobreza” van realmente superar el fenómeno? Bajo la falsa premisa que los orienta, la respuesta es no. Mientras el mercado financiero mundial intercambia más de USD 1.5 trillón cada día, más de 1.2 billón de personas intentan sobrevivir con menos de USD 1 por día—más de 600 millones son niños. Los 200 individuos más ricos del mundo simplemente duplicaron su riqueza entre 1994 y 1998; mientras la brecha de ingresos entre el 1/5 más rico y el 1/5 más pobre del Planeta, que en 1960 revelaba una relación de 30:1, en 1997 era de 74:1. 3.12 El reemplazo de la razón de Estado por la razón de mercado Hasta muy recientemente, los “pecados sociales” cometidos por los de mayor poder político han sido justificados frente a la sociedad como pecados por razón de Estado. Con el ascenso de la ideología del mercado y la declinación de la ideología del Estado, estos pecados comienzan a ser cometidos y justificados ahora por una nueva razón: la razón de mercado. Todas las consecuencias humanas, ambientales y sociales de los ajustes estructurales impuestos desde afuera de los países, con la complicidad de parte de las elites nacionales, son fundamentadas ahora por un nuevo tipo de razonamiento, donde la razón de mercado supera a la razón de Estado, sin ninguna consideración por la razón ecológica, la razón humana o la razón social. Y esta nueva razón está penetrando en mayor o menor grado a todas las esferas de la vida humana. Bajo el eufemismo aportado por el concepto de “competitividad”, una nueva religión difunde la existencia de su Dios—el mercado, que no promete salvar a los buenos y justos sino apenas a los más competitivos y menos solidarios, aquellos que “eliminan” a sus competidores. El premio es para los “exterminadores”. 3.13 La realidad virtual como realidad real Bajo la invasión de la lógica virtual, por la penetración de la tecnología de la información en todos los medios y formas de comunicación, la Tierra no es una figura plana (percepción antigua) o redonda (percepción contemporánea) sino una pantalla gigante (percepción programada). Paulatinamente, la humanidad está siendo culturalmente programada para creer que lo real es lo que llega a través de los varios tipos de pantallas, ya existentes y las que serán inventadas. Los padres, los maestros y los ancianos ya no son los mejores intermediarios entre la realidad real y los niños y adolescentes. Ahora, la computadora y los otros medios de comunicación son los intermediarios “casi-oficiales”, autorizados a destruir antiguos y crear nuevos valores, símbolos e identidades. Nuevas demandas innecesarias y percepciones distorsionadas son creadas todos los días; y todo se inicia ahora con la más insospechada audiencia: los infantes. Con menos de 5 años, los niños son inducidos a ver la televisión, cuyos mensajes subliminales empiezan a formar y cultivar estos “consumidores eletrônicos precoces”. Los infantes de las clases alta y media están siendo culturalmente programados para la realidad virtual, antes de ser apropiadamente introducidos a la realidad real. Para estos, la Tierra ni será plana ni redonda, apenas una pantalla mágica, de la cual es difícil desconectarse.

45

3.14 De la discriminación racial a la discriminación genética La neutralidad de la ciencia es un mito; el control amplio de la sociedad sobre la naturaleza, rumbo y prioridades del desarrollo científico y tecnológico nunca fue tan necesario. La historia revela evidencias de que la ciencia ha sido simultáneamente factor de desarrollo y de desigualdad. En el presente, por ejemplo, mientras muchos científicos involucrados en el llamado “Proyecto Genoma” (que descifra el código genético humano) prometen públicamente curas sin precedentes, y una más larga y más sana longevidad, todos ya saben que estamos caminando hacia un tipo de discriminación más hedionda y más peligrosa que la discriminación racial: la discriminación genética. Bajo la cuestionada premisa de la Sociobiologia—la ciencia emergente que asume el comportamiento social como determinado en nuestros genes y, por lo tanto, transmitido hereditariamente, muchos ya empezaron a adoptar la ideología de la biología (Lewontin 1993), iniciando el proceso de discriminación genética, que incluye el rechazo de candidatos a empleos, la negación de pólizas de seguro de salud, etc. En el futuro, las personas pueden verse obligadas a presentar, entre sus documentos oficiales, un certificado genético, que probablemente será expedido aún durante el embarazo de sus madres. Bajo el eufemismo de “científico”, este documento determinará: ...% de probabilidades de alcoholismo; ...% de probabilidades de comportamiento violento; ...% de probabilidades de comportamiento homosexual; etc. 3.15 El “libre” mercado no es libre ¿Qué es y dónde está el “libre” mercado? Los promotores del capitalismo usan la palabra “libre” para camuflar las influencias poderosas que los capitalistas ejercen en las esferas de la vida social, productiva y política, para promover sus intereses económicos. La expresión “libre mercado” ofrece un ejemplo poderoso. Al contrario de lo que predica Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, el mercado se ha transformado en una trama de influencias que nada tiene que ver con el “libre” juego de las fuerzas de la oferta y la demanda. Además de trabajar duro, los países ricos se han desarrollado bajo políticas proteccionistas; la mayoría practicó la piratería y el robo—o la explotación indebida—de tecnologías, productos y recursos naturales; la mayoría inventa reglas nacionales e influencia la creación de reglas supranacionales para su mayor beneficio en las relaciones económicas internacionales; la mayoría usa su poder económico y político para influenciar a los acuerdos y agencias multilaterales y a los mecanismos supranacionales, para asegurar una mayor apropiación de los beneficios en el mercado internacional; la mayoría predica el fin de los subsidios en los países en desarrollo, mientras mantiene subsidios disfrazados; la mayoría utiliza la propaganda engañosa para crear demandas innecesarias e ignorar necesidades cruciales; etc. (Greider 1997). Mientras emplean apenas al 3% de la mano-de-obra del mundo, las corporaciones transnacionales ya compiten con los países en términos de sus riquezas individuales comparadas con el PIB de aquellos. En el mundo el 40% del comercio ocurre entre las subsidiarias de las transnacionales; en los Estados Unidos, más del 40% de las exportaciones y cerca del 50% de las importaciones corresponden a bienes que viajan por los canales internos de sus transnacionales (Krause 1992). En la última década,

46

los subsidios a la agricultura en los Estados Unidos y Unión Europea no disminuyeron: crecieron. Por ejemplo, en el año 2000, los Estados Unidos repasaron un subsidio a sus agricultores superior a 22 mil millones de dólares (en el periódico O Estado de São Paulo, 29 de marzo, 2001, Economía, página B7). 3.16 “Buen gobierno” para los actores transnacionales y “mal gobierno” para la sociedad nacional Por su naturaleza, preponderantemente corporativa y transnacional, el nuevo orden mundial se caracteriza también por su énfasis en las buenas condiciones para actores con ambiciones transnacionales, con la consecuente indiferencia a las condiciones, calidad y nivel de vida de las sociedades locales. Bajo el eufemismo de “gobernabilidad” (Governance, en Inglés), las sociedades nacionales están siendo llevadas a creer que un “buen gobierno” nacional es aquel que más rápidamente destruye o debilita la institucionalidad nacional asociada al régimen de acumulación de capital de la época histórica del industrialismo y más firmemente construye las condiciones que favorecen a la nueva institucionalidad transnacional, requerida por el régimen de acumulación de la época histórica del informacionalismo. En este contexto, el “buen gobierno” ya no es él que defiende intereses nacionales, sino él que promueve intereses transnacionales; no él que protege los bienes públicos, sino él que privatiza lo que ha sido construido con recursos de la sociedad; no él que incentiva el desarrollo de capacidades nacionales, sino él que concede privilegios para los competidores globales; no él que crea obligaciones nacionales para los inversionistas transnacionales, sino él que les exonera de compromisos con lo ambiental, lo social y lo local; no él que genera bienes públicos, sino él que extiende la propiedad privada a todas las formas de vida en su territorio; no él que promueve el bienestar de la mayoría, sino él que reprime a los excluidos del nuevo orden mundial; no él que promueve la diversidad biológica y cultural, sino él que vende su biodiversidad y acepta la globalización de la cultura occidental; etc. Entonces, ¿“buen gobierno” para quiénes? 3.17 Democracia representativa donde los electos no deciden y los que deciden no son electos Al final del siglo XX, la humanidad estaba inmersa en una euforia sin precedentes, conmemorando la expansión de la democracia representativa. Sin embargo, a una velocidad vertiginosa, las decisiones más relevantes para el futuro de las sociedades nacionales están siendo tomadas lejos del escrutinio público, por actores que nunca fueran electos a través de cualquier proceso democrático. Los procesos de formulación de políticas y de toma de decisiones, antes manejados principalmente dentro de las fronteras de los países y bajo la influencia de las reglas nacionales del juego de acumulación de riqueza y poder, ahora han sido secuestrados para el seno de mecanismos supranacionales, que ya son creados con una especie de vacuna política que los protege contra los efectos “inconvenientes” de la democracia. Las sociedades nacionales nunca son involucradas directamente en la elección de los que formulan políticas y que toman decisiones en agencias multilaterales, como el Banco Mundial y el FMI, ni en los mecanismos supranacionales, como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

47

Tampoco la sociedad civil logra influenciar de forma substantiva las posiciones que los gobiernos nacionales presentan y defienden en las reuniones restringidas de estas agencias multilaterales y de los mecanismos supranacionales. La sociedad es ahora rehén de los que se presentan como sus representantes legítimos (¿o ilegítimos?). 3.18 La formación del pensamiento único y el eclipse del pensamiento crítico Bajo el eufemismo del “fin de la historia”, creado a partir de la debacle del comunismo en la Unión Soviética y en el Este Europeo, los ideólogos, estrategas y guardianes del sistema capitalista pasaron también a propagar el fin de otros aspectos importantes para la sociedad. Incluso el fin del pensamiento crítico y el ascenso del pensamiento único. El anunciado fin del comunismo fue deliberadamente divulgado como sinónimo del triunfo del “libre” mercado y de la democracia “representativa”. Con eso, la sociedad pasa a creer, inconscientemente, que ya no hay lugar para la crítica a la lógica del sistema capitalista ni a la lógica de la democracia representativa. Ahora, el pensamiento general debe concentrarse en comprender las “leyes naturales” del mercado—oferta y demanda—y la racionalidad que fundamenta el ritual de votar automáticamente, cuando hay elecciones—la democracia que dura un día. Ya no hay espacio para el pensamiento crítico, que pasa a ser sinónimo de un anacronismo a ser superado. Las organizaciones de educación en general y las universidades en particular ya no necesitan formar el pensamiento crítico de sus estudiantes, pues estos ya no deben ser formados como ciudadanos capaces de pensar de forma independiente. La “buena” educación es la que forma a proveedores, productores, procesadores, comerciantes, vendedores, clientes, inversionistas, competidores, consumidores y votantes. Irónicamente, el pensamiento crítico pasa a ser criticado como un ornamento superfluo, cultivado por los “locos” idealistas que todavía sueñan con una sociedad más igual, mientras la adopción del pensamiento único—basado en el libre mercado y el voto—pasa a ser el pasaporte de acceso a las más apetitosas ofertas de préstamos, donaciones, asistencia técnica y prestigio. 3.19 La dilución internacional de la soberanía nacional ¿Qué es “soberanía nacional?” Antes defendido y promovido por leyes y acuerdos internacionales, este concepto está siendo ahora erosionado, para permitir que intereses transnacionales no encuentren “barreras” nacionales, que puedan frenar su falta de compromiso con lo ecológico, lo humano y lo social. Los acuerdos multilaterales generan hoy más poder que la mayoría de los gobiernos nacionales; los mecanismos supranacionales ya establecen reglas cuyo poder es establecido por encima de las reglas nacionales; las agencias multilaterales son los agentes internacionales de los cambios nacionales; y las corporaciones transnacionales ya son los actores que toman o influencian las decisiones económicas y políticas más relevantes para el futuro de la humanidad. Por eso, después de la Segunda Guerra Mundial, el concepto de democracia ha asumido el comportamiento de los camaleones, que cambian de color a su conveniencia. Cuando una dictadura es necesaria para atender a los intereses de estos actores globales, gobiernos

48

electos democráticamente son depuestos militarmente, como los casos de Brasil y Chile. Cuando un gobierno fuerte surge de un movimiento social desde adentro (en contra de dictaduras civiles apoyadas desde afuera), y pasa a priorizar lo nacional (en contra del monopolio de los intereses transnacionales), como el caso de Cuba, la sociedad es privada de ejercer su derecho de auto-determinación, predicado por los mismos promotores de la democracia en sus tratados internacionales. 3.20 La transnacionalización de las economías nacionales ¿Qué es la economía nacional? La economía emergente será una economía sin patria, pues la mayoría de las partes que constituirán los productos dichos nacionales tendrán origen en diversos países(Reich 1993). La idea innovadora tendrá su origen principalmente en los Estados Unidos, Japón o un país de la Unión Europea; las partes serán producidas en países donde la materia-prima básica es más abundante; el ensamblaje final del producto ocurrirá en países donde la mano de obra sea más barata (pagados como semi-esclavos, bajo la disculpa de que hay que ser competitivo—razón de mercado). Las redes electrónicas ya permiten a las corporaciones transnacionales concentrar riqueza de forma descentralizada; un indicador de esto es que la mayor parte del comercio realizado por ellas ocurre entre unidades de la misma corporación ubicadas en diferentes países y continentes. Bajo el eufemismo de “producción flexible”, las corporaciones transnacionales están desarrollando sus productos y realizando su comercio a través de “cadenas productivas transnacionales”, para capitalizar sobre la materia-prima abundante, la mano-de-obra barata, la ausencia de leyes y reglas nacionales que protejan lo humano, lo ecológico y lo social y la existencia de consumidores ricos en cualquier país del Planeta. El orgullo nacional de etiquetar los productos como “made in...” desaparecerá. 3.21 La formación del “Cuarto Mundo”: el mundo de los desconectados en la era del acceso La tecnología de la información está estableciendo la era del acceso. Las computadoras son el instrumento, las redes electrónicas son el vehículo y los códigos digitales son la clave del acceso a las propagadas bondades de la sociedad de la información. Sin embargo, dadas las condiciones actuales y las tendencias futuras para las brechas económicas y tecnológicas, dentro y entre sociedades, cerca de 2/3 de la humanidad jamás tendrá acceso a este tipo de progreso. La realidad es que 65% de la población mundial no ha hecho nunca una llamada telefónica, y un 40% no tiene acceso a electricidad. Hay más líneas telefónicas en Manhatan que en toda África subsahariana; 71% de las líneas telefónicas existentes en el mundo pertenecen a los 24 países más ricos del mundo, que representan apenas 15% de la población mundial. Pero no es suficiente tener computadoras, hay que tener acceso a INTERNET; no es suficiente tener acceso a INTERNET, hay que tener una tarjeta de crédito; no es suficiente tener una tarjeta de crédito, hay que tener dinero en el banco; y para tener dinero en el banco hay que tener un buen empleo, pues sin ingreso no hay acceso aún cuando hay exceso. Las mismas características que moldean las fortalezas de la economía informacional emergente se transforman

49

en las reglas de la exclusión electrónica de los ya excluidos sociales del Planeta. Por ejemplo, la mayoría de las escuelas y de los profesores de países en desarrollo intenta demostrar su modernidad imponiendo a los estudiantes tareas que sólo pueden ser logradas por los que tienen acceso a computadoras que, a su turno, están conectados a la red INTERNET. Sin embargo, solamente 3% de la población mundial tiene acceso a la red, los 88% de este total son de los 24 países más ricos del Planeta, los Estados Unidos participan con 40% del total de usuarios, 11% son de América Latina, menos de 1% son Asiáticos, y de África no se tiene noticia, porque este continente está excluido de la red. Así, la educación se quedará todavía más elitista, sirviendo ella misma de juez de la exclusión y verdugo de los excluidos en la era del acceso. Entonces, ¿por qué se promete tanto, si se va a compartir con tan pocos? 3.22 La innovación tecnológica para la obsolescencia programada Antes los productos duraban mucho, y su durabilidad justificaba una cierta inversión por parte de los de bajos ingresos. Ahora, todos somos sorprendidos con la existencia efímera de los bienes que compramos: la mayoría de los vehículos populares ya no dura más de una década, los bombillos más baratos ya no alumbran por algunos años, muchos cuchillos ya no cortan por varios meses, algunos tipos de granos ya no pueden ser plantados como semillas y muchos software no duran más que seis meses. Todos estos casos tienen algo en común: ellos fueron blancos del esfuerzo creciente de la innovación tecnológica para la obsolescencia de dichos bienes. La racionalidad de la acumulación exige la venta continua y creciente de los bienes producidos, comercializados y consumidos bajo su lógica inexorable. Sin embargo, la tasa de crecimiento de la población mundial no corresponde a una tasa igual de consumo, porque la mayoría de los que nacen ya está excluida de los beneficios económicos antes de ser concebidos. Los hijos de la desigualdad económica, política y tecnológica, en los países desarrollados y en desarrollo, sólo son considerados como mano-de-obra barata y abundante para promover la “competitividad” de las cadenas productivas transnacionales. La obsolescencia programada es una estrategia para arrancar más dinero de los que tienen dinero: estos son presionados a comprar con más frecuencia los mismos bienes, que antes eran comprados apenas una y otra vez, dada su gran durabilidad. En un ejemplo extremo de esta estrategia, una tecnología genética fue desarrollada para exterminar la capacidad germinativa de los granos. La MONSANTO y el servicio federal de investigación agrícola de los Estados Unidos han alterado un gene, para que este extermine a toda la vida reproductiva existente en las semillas de interés para la MONSANTO. Esta es una forma asustadora de utilizar la ciencia pública para aumentar el lucro particular de una corporación privada. Si esta tecnología es difundida, los agricultores tendrían que comprar semillas anualmente, y no más seleccionar las suyas durante una cosecha para usar en los años venideros, como lo hacen por miles de años.

50

3.23 El hambre en un mundo de abundancia La mayor vergüenza para la humanidad es entrar en el siglo XXI con el hambre entre sus más abominables problemas, principalmente porque el mundo ya produce más alimento que toda la población mundial es capaz de comer. Sin embargo, los más poderosos del Planeta deciden que la desigualdad debe prevalecer, pues sin esta el poder no existe o es inexpresivo. En este mundo vacío de valores, la ética es un bien escaso, porque es una inconveniencia para los que necesitan actuar sin escrúpulos para satisfacer sus intereses particulares. Mientras es verdad que en algunos países, y en algunas regiones dentro de determinados países, la producción de alimentos continua siendo un desafío a ser superado, no es verdad que este sea el problema más grave para explicar el hambre en un mundo de abundancia. En el mundo existen casi 800 millones de hambrientos en cualquier día; incluso en los 24 países más ricos del mundo existen más de 80 millones de hambrientos. En los Estados Unidos, el mayor productor, exportador y donante de alimentos del mundo, había 20 millones de hambrientos en 1985; en 1995 estos ya eran más de 30 millones. Brasil produce más de 80 millones de toneladas de granos anualmente, pero la mayor parte de este total es exportado para alimentar animales en Europa (una pequeña parte alimenta a animales en Brasil), mientras el hambre (en sus diferentes aspectos) alcanza más de 1/3 de su inmensa población, cerca de 170 millones de habitantes. No importa si la ciencia y tecnología logran generar alimento más barato: sin ingreso no hay acceso aún cuando hay exceso. 3.24 El desarrollo tecnológico sin desarrollo humano Tecnológicamente, hemos aprendido a volar como los pájaros en el cielo, pero hemos manejado esta tecnología también para matar desde arriba (aviones fabricados para la industria de la guerra). Hemos aprendido a nadar como los peces en lo más profundo de los océanos, pero hemos utilizado esta tecnología también para matar desde abajo (submarinos fabricados para la industria de la guerra). Hemos aprendido a curar enfermedades a partir de principios bioquímicos, pero hemos utilizado esta tecnología también para matar desde adentro (agentes bacteriológicos fabricados para la industria de la guerra). Hemos aprendido a construir casas submarinas y estaciones espaciales, pero no somos capaces de ofrecer techo a los millones de niños de las calles del mundo. Hemos aprendido lo más complejo, como alunizar en la Luna y pronto visitar a otros planetas, pero no hemos aprendido lo más relevante para la existencia de todas las formas de vida en la Tierra: aprender a ser humanos; los países que hoy disponen de tecnología para destruir la humanidad y el Planeta son los mismos que se auto-proclaman misioneros de la democracia. La nueva época exige que coloquemos la razón instrumental por en cima de la emoción humana; que adoremos la magia de las nuevas tecnologías, ignorando las capacidades humanas que no pueden ser expresadas tecnológicamente; que seamos más cuidadosos con los aparatos tecnológicos que con nuestros hijos; que privilegiemos el individualismo egoísta requerido por la competitividad tecnológica sobre la solidaridad necesaria para el desarrollo sostenible. En resumen: que continuemos privilegiando al desarrollo tecnológico en detrimento del desarrollo humano.

51

3.25 Los prisioneros de la opulencia y los prisioneros del desamparo Nunca la desigualdad entre las sociedades ha generado tantos prisioneros, tanto de la opulencia como del desamparo. Son tan pocos los muy ricos y son tantos los muy pobres que los ricos tienen que protegerse de las consecuencias de la pobreza, mientras los pobres son transformados en prisioneros involuntarios del desamparo. El crecimiento de las desigualdades es tan injustificable que está presionando a los ricos a proteger sus familias. Cada vez más los muy ricos viven como verdadero prisioneros, en condominios o mansiones de lujo, verdaderas fortalezas cuyos esquemas de seguridad impiden o limitan que esta opulencia pueda ser libremente disfrutada. Para ir a la escuela o a las compras, sus hijos y esposas viajan como viaja el dinero, en carros blindados, como prisioneros de la opulencia inmoral frente a la pobreza que sofoca y avergüenza a cerca de 2/3 de la humanidad. Los pobres, a su turno, no tiene el chance de protegerse de las consecuencias de la opulencia. Los esquemas de represión a los pobres marginados son tan insensibles y arbitrarios que todos los pobres, delincuentes o no, están sujetos a sufrir abusos, cuando la fuerza institucionalizada intenta proteger a los derechos individuales y a la propiedad privada de los muy ricos. Peor que todo, a partir de la premisa de que los pobres son pobres porque no logran ser competitivos, y no por las relaciones asimétricas de poder económico, político y tecnológico, la opulencia genera indiferencia, dejando a los excluidos entregados a su “falta de suerte”, cuando de hecho son prisioneros del desamparo, subproductos de la opulencia inmoral y criminal, generada a partir de la actual lógica perversa de producción, distribución y apropiación de la riqueza. 3.26 Los vendedores de ilusiones y los huérfanos de la esperanza Los promotores oficiales y beneficiarios directos de las contradicciones del cambio de época se sienten presionados para manejar las múltiples consecuencias de la exclusión social, que es la marca registrada de la época emergente. Sin embargo, como prisioneros de la lógica del nuevo orden mundial, estos actores no pueden hacer más que fingir que están haciendo algo de substantivo con relación al problema. Este intento corresponde a la función de legitimación del sistema capitalista, para lidiar con las consecuencias de su función opuesta, la función de acumulación (Offe 1974). Cuando la acumulación ocurre de forma demasiado concentrada, las convulsiones sociales resultantes pueden desestabilizar a las condiciones sociales, económicas y políticas que sirven al proceso de acumulación. Cuando eso ocurre, se hace necesario hacer algo al respecto. Generalmente, lo que ocurre en estos momentos es la implementación de políticas sociales del tipo compensatorio. Si es posible, se intenta disminuir la concentración de ingresos, para mejorar el acceso general a los beneficios del crecimiento económico. Sin embargo, lo que generalmente ocurre es un esfuerzo realizado a través de pequeñas inversiones muy visibles, que posibilitan el uso fácil de la propaganda positiva de las bondades del sistema. Con eso la mayoría tiene la impresión de que no ha sido olvidada, se tranquiliza y acepta con más facilidad las explicaciones y disculpas del sistema. No es una coincidencia que últimamente todas las agencias multilaterales y muchas organizaciones internacionales están promoviendo de forma

52

frenética programas y estrategias para “combatir a la pobreza”, cada una con un lema más osado y atractivo (ver, por ejemplo, Banco Mundial 2001). Pero estos programas y estrategias asumen la falsa premisa de que, para eliminar la pobreza, deben trabajar apenas con los que ya son pobres, no con el proceso asimétrico, injusto, inmoral y desigual de producción, distribución y apropiación de la riqueza. Por basarse en una falsa premisa, sus promesas no pasan de ilusiones vendidas a los huérfanos de la esperanza. ¿Cómo alimentar esperanza, si implementan las propuestas de la revolución económica, asumiendo al mundo como un mercado sin sociedades, sin ciudadanos y sin ética? 3.27 La inteligencia de las máquinas y la ignorancia de las masas Entre las lógicas que presionan las innovaciones tecnológicas, una tiene su foco en la construcción de máquinas “inteligentes”, capaces de reemplazar y, a veces, superar a la capacidad humana para decidir y manejar ciertas tareas. Mientras eso parece necesario e irreversible, se acumulan las evidencias de que nosotros estamos caminando hacia un mundo tan dependiente de las máquinas que las aspiraciones y significados humanos incorporados a la vida se quedarán rehenes de la lógica de la técnica y de la inteligencia artificial incorporadas en los “actores” mecánicos inventados por nosotros mismos. Irónicamente, mientras grandes inversiones son destinadas a crear estas máquinas “inteligentes”, la ignorancia crece de forma asustadora junto con el crecimiento de poblaciones sin acceso a la educación más primaria. Peor, todavía los pobres que tienen acceso a algún tipo de educación, no tendrán acceso al octavo continente, que exige el acceso a los medios y formas de comunicación moldeados por la tecnología digital. Más dinero es invertido para crear máquinas inteligentes que para reducir la ignorancia de las masas. ¿Para qué crear máquinas “inteligentes”, cuando aún no somos capaces de educar nuestras sociedades? Si hasta hoy solamente los humanos más ricos se han beneficiado del desarrollo tecnológico, ¿quiénes serán los beneficiarios de la creación de máquinas más “inteligentes” que seres humanos? ¿Será que el futuro todavía necesitará de todos los humanos? (ver Joy 2000). Pero, ¿pueden las máquinas ser realmente inteligentes? Un programa de computadora tiene apenas una estructura analítica formal: es sintáctico. Nuestras mentes son semánticas, porque tienen un contenido, más allá de su capacidad analítica. Además, nuestras mentes nos permiten el aprendizaje inspiracional, basado en ideas metafísicas y estéticas; los programas de computadoras no pueden hacerlo. Pero sí, los humanos pueden quedarse rehenes de la lógica instrumental de las máquinas avanzadas; la mayoría de los humanos no puede comprender dicha lógica. Lo peor es que la mayoría de nosotros está siendo culturalmente programada para creer que la lógica instrumental de las máquinas será superior a la inteligencia humana. Esta será la peor ignorancia. 3.28 La revolución genética en la agricultura y en la industria de alimentos Varios actores globales promueven las bondades de una revolución biogenética que pronto ocurrirá en la agricultura de los países en desarrollo, con capacidad para superar el hambre. Sin embargo, estos actores no divulgan que una

53

revolución silenciosa está ocurriendo en la agricultura y en la industria de alimentos de países desarrollados, capaz de hacer obsoleta la agricultura tradicional que hoy emplea a millones en los países en desarrollo. Los científicos ya están desarrollando la tercera generación de biotecnologías agrícolas. El foco de la generación-1 es el sistema de control de las características de los insumos agrícolas, donde ha prevalecido la creación de variedades genéticamente ingenieradas para tolerar la acción de ciertos herbicidas. El foco de la generación-2 es el sistema de control de las características de los productos, donde ha prevalecido la creación de variedades cuyos productos requieren un menor costo de transporte y almacenamiento, y que consumen menos energía durante su procesamiento. El foco de la generación-3 es el sistema de control de las preferencias del consumidor, donde prevalecerá la producción de vacunas comestibles, vegetales anti-cáncer, granos que ayudan a reducir el colesterol malo, granos de alto contenido proteico, plantas fortalecidas con micro-nutrientes para evitar la aplicación de agroquímicos, etc. Sin embargo, mientras todo parece maravilloso tecnológicamente, los secretos genéticos del genoma de ciertas plantas son investigados en países desarrollados para permitir la transferencia de la producción de productos tropicales en regiones de clima templado. El control de los genes responsables por la adaptabilidad de las plantas a las adversidades climáticas, los países desarrollados (casi todos ubicados en regiones de clima templado) serán capaces de producir localmente algunos de los productos que hoy son importados desde países tropicales. Para la industria de alimentos de algunos de los países altamente industrializados, los secretos de la estructura, textura, color y sabor de los alimentos están siendo estudiados para permitir la “fabricación de alimentos naturales” a partir de una masa bioquímica derivada de la biomasa de plantas perennes, con el objetivo de disminuir o evitar la importación de los alimentos de origen tropical, hoy importados desde países en desarrollo. A consolidarse estas revoluciones en la agricultura y en la industria de alimentos de los países desarrollados, la producción de alimentos sería concentrada principalmente en la agricultura y/o en la industria de aquellos países, causando el desempleo generalizado y hasta el colapso de economías enteras en los países en desarrollo, dependientes de la exportación de dichos productos. Como consecuencia, aumentará el desempleo rural y agrícola. Por lo tanto, la pobreza y el hambre aumentarán en los países en desarrollo más afectados por la actual reestructuración del sistema agroalimentario mundial, aumentando las convulsiones sociales y la inestabilidad política en todo el Planeta (De Souza Silva 1988). Las evidencias compartidas sobre el cambio de época, que nos lleva desde la lógica del industrialismo hacia la lógica del informacionalismo, revelan muchas de las características de la época emergente13. Estas características, sin embargo, no logran revelar una época coherente y mejor, sino una época perturbada por contradicciones que apuntan hacia un mundo integrado económica y tecnológicamente pero fragmentado política y socialmente, con profundas implicaciones negativas para la humanidad y el Planeta. En este contexto, la construcción de la sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo requiere un conjunto de análisis, cuya ausencia no permite una síntesis
13 Ver el ANEXO al final de este documento, que compara las características de la época del industrialismo con las de la época del informacionalismo, a partir de sus regímenes de acumulación de capital.

54

comprensiva sobre el cambio de época. Sin esta síntesis, no se puede pensar estratégicamente la sostenibilidad institucional. Los momentos analíticos de esta jornada están identificados en la Figura-1. Una organización de desarrollo que desee realizar una interpretación autónoma del momento actual del mundo puede seguir los siguientes macro-pasos. Primero, se debe analizar la génesis del cambio de época, para identificar los epicentros de los temblores que explican la vulnerabilidad institucional generalizada en el presente. Enseguida, a partir de cada uno de los epicentros de las turbulencias identificados, la organización debe identificar y analizar los procesos globales de cambio que están cambiando la época. Después, se debe hacer un esfuerzo de lógica dialéctica para identificar las contradicciones generadas por la confrontación entre las fuerzas de la época en declinación y de la época emergente. Sólo entonces, se pueden identificar y analizar las características de la época emergente. Con estos análisis anteriores, se hace posible la construcción de una síntesis sobre el cambio de época, lo que permite explorar sus implicaciones para una nación, sector, actividad u organización. Ahí está la comprensión mínima necesaria para iniciar una discusión sobre la conceptualización de la sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo.

Sostenibilidad

Cambio de Época

Vulnerabilidad

Estrategias para construir una nueva base de sostenibilidad

Génesis del cambio de época y de la vulnerabilidad institucional

Implicaciones de las contradicciones del cambio de época y de las características de la época emergente

Procesos globales que generan los cambios que están cambiando la época

Características de la época emergente

Contradicciones del cambio de época

Fig. 1: De la Vulnerabilidad a la Sostenibilidad en el Contexto del Cambio de Época
=== Proyecto ISNAR “Nuevo Paradigma” ===

55

PARTE-4 Cambio de Época y Sostenibilidad Institucional
No existe nada más difícil de realizar, ni más dudoso de éxito, ni más peligroso de manejar que iniciar un nuevo orden de las cosas (Nicolás Maquiavelo, en The Prince; Maquiavel 1980:49) Es imposible desarrollar nuevos estilos de organización y gestión mientras continuamos pensando de la forma antigua [...] la influencia de la vieja forma de pensar [...] afecta lo que puede ocurrir (Gareth Morgan, en Imagin-i-zation, 1997: 63)

Todo cambio institucional es un cambio transformacional, que implica un cambio en el orden de las cosas. En el contexto del actual cambio de época, la jornada desde la vulnerabilidad hacia la sostenibilidad institucional implica realizar profundos cambios en las “reglas del juego” de las organizaciones y, por lo tanto, en el orden de las cosas. Como ha sido anticipado en la introducción de este documento, toda organización tiene una dimensión institucional y otra organizacional. La dimensión institucional corresponde a su lado “blando”: el conjunto de las reglas, formales e informales, que moldean la dinámica de una organización. La dimensión organizacional corresponde a su lado “duro”: la combinación de la arquitectura que define la distribución espacial de toda la infraestructura y de todos los recursos materiales (recursos financieros, vehículos, etc.) con el conjunto de las personas que operan en la estructura funcional definida dentro de la arquitectura organizacional. Por eso, un cambio en las “reglas del juego” de las organizaciones es imposible sin un cambio profundo en la forma de pensar que forja los modelos mentales individuales y los marcos institucionales de referencia que moldean la percepción, decisiones y acciones colectivas en dichas organizaciones. Sin la comprensión de esta distinción, es imposible conceptualizar sostenibilidad institucional. Pero, ¿qué es sostenibilidad institucional? ¿Qué factores aportan sostenibilidad a las organizaciones de desarrollo? ¿Qué dimensiones de la sostenibilidad institucional deben ser consideradas en los esfuerzos hacia la construcción de capacidades institucionales? Las respuestas a estas preguntas son críticas para comprender el significado del concepto de sostenibilidad institucional, y para desarrollar estrategias para su construcción. 4.1 Conceptualizando sostenibilidad institucional Las organizaciones de desarrollo no existen en un vacío social, no son creadas para satisfacerse a sí mismas, ni deben hacer simplemente lo que deseen. Para aportar al proceso de su propio desarrollo, la sociedad crea, financia, cambia y eventualmente extingue organizaciones. Entonces, la sostenibilidad institucional de una organización sólo puede ser comprendida en el contexto de la sociedad que la ha creado, la financia y necesita de lo que ésta es capaz de aportar a través de sus múltiples funciones. Es una relación de compromiso recíproco.

56

En este contexto, la comprensión de lo que es la sostenibilidad institucional no debe ser reducida a una simple definición. A veces una definición es suficiente para llenar las necesidades operativas que tienen los gerentes en el contexto de su labor diaria. Sin embargo, la complejidad de la diferencia entre la sobrevivencia y la sostenibilidad institucional es demasiado importante para ser traducida por definiciones simplistas, que absolutamente no aportan a la comprensión de los factores críticos que diferencian la sostenibilidad de la simple sobrevivencia. Más pertinente que definir lo que es la sostenibilidad institucional, es conceptualizarla de forma contextualizada. La Figura-2 aporta elementos contextuales para la conceptualización de la sostenibilidad institucional. La mejor forma de comprender la complejidad del concepto de sostenibilidad institucional es seguir los macro-pasos de la Figura-2, pero primero en el sentido contrario a los brazos de un reloj; una caminata al revés, partiendo de la condición de sostenibilidad:

Sostenibilidad institucional en organizaciones de desarrollo
Grado de apoyo político, institucional y financiero por parte del entorno relevante Grado y forma de interacción entre la organización y los actores claves de su entorno relevante

Grado de reconocimiento social, legitimidad política y credibilidad institucional de la organización frente a su entorno relevante Grado de satisfacción de los actores sociales del entorno relevante

Grado de sintonía entre los aportes de la organización y las necesidades, realidades y aspiraciones de su entorno relevante

Grado de pertinencia entre los aportes de la organización y los requerimientos de su entorno relevante

Fig. 2: Cadena de hipótesis del “círculo crítico” de la sostenibilidad institucional
=== Proyecto ISNAR “Nuevo Paradigma” ===

¿Cómo se puede identificar el grado de sostenibilidad de una organización de desarrollo? Lo lógico es que se identifique el grado de apoyo político, institucional y financiero que su entorno relevante le aporta. Entonces, cuanto más alto es el grado de apoyo aportado por los actores del entorno más alto es el grado de sostenibilidad institucional de la organización de desarrollo.

¿Qué explica el grado de apoyo del entorno a una organización de desarrollo? Los actores del entorno solamente apoyan a una organización si ellos son capaces de reconocer su credibilidad, legitimidad y

57

contribución imprescindible. Entonces, cuanto más alto es el grado de reconocimiento, credibilidad y legitimidad logrado por una organización de desarrollo más alto es el grado de apoyo brindado por los actores de su entorno relevante. • ¿Qué explica el grado de credibilidad, legitimidad y reconocimiento de una organización de desarrollo? Los actores del entorno reconocerán como creíble, legitima e imprescindible a una organización con la cual están satisfechos. Entonces, cuanto más alto es el grado de satisfacción de los actores del entorno relevante de una organización de desarrollo más alto es el grado de credibilidad, legitimidad y reconocimiento logrado por esta. • ¿Qué explica el grado de satisfacción del entorno con una organización de desarrollo? Los actores del entorno sólo pueden estar satisfechos con una organización cuyos aportes atienden a sus exigencias y requerimientos específicos. Entonces, cuanto más alto es el grado de pertinencia entre los aportes de la organización de desarrollo y las exigencias y los requerimientos de los actores del entorno más alto es el grado de satisfacción de estos actores. • ¿Qué explica el grado de pertinencia de los aportes de una organización de desarrollo? Las exigencias y requerimientos de los actores del entorno sólo pueden ser atendidos de forma pertinente si hay mucha sintonía entre los marcos orientadores de la organización y las necesidades, realidades y aspiraciones de estos actores. Entonces, cuanto más alto es el grado de sintonía entre los marcos de referencia para pensar, decidir y actuar de la organización y las necesidades, realidades y aspiraciones del entorno más alto es el grado de pertinencia de sus aportes con relación a las exigencias y requerimientos del entorno. • ¿Qué explica el grado de sintonía de los marcos orientadores de una organización de desarrollo con las necesidades, realidades y aspiraciones del entorno? Una organización nunca va a conocer, interpretar, comprender y atender bien (contenido de la interacción) las necesidades, realidades y aspiraciones del entorno sin una interacción permanente (frecuencia de la interacción) y apropiada (forma de la interacción) con los actores que lo integran. Entonces, cuanto más alto es el grado de interacción y de sensibilidad contextual de una organización de desarrollo, con los actores claves de su entorno relevante, más alto es el grado de sintonía entre sus marcos orientadores y las necesidades, realidades y aspiraciones de ese entorno. Ahora la caminata es realizada en el sentido propio de la cadena de hipótesis del “círculo crítico” de la sostenibilidad institucional: (i) cuanto más alto es el grado de interacción entre una organización de desarrollo y los actores claves de su entorno relevante; (ii) más alto será el grado de sintonía de sus aportes con las necesidades, realidades y aspiraciones del entorno; (iii) más alto será el grado de pertinencia entre sus aportes y las exigencias y requerimientos

58

del entorno; (iv) más alto será el grado de satisfacción de los actores de su entorno relevante; (v) más alto será el grado de credibilidad, legitimidad y reconocimiento desde el entorno; (vi) más alto será el grado de apoyo político, institucional y financiero logrado; y, (vii) más alto será el grado de sostenibilidad institucional. Son los efectos combinados de esta cadena de impactos de la interacción, entre una organización y los actores de su entorno, que aportan (o quitan) sostenibilidad institucional a dicha organización. Varias conclusiones pueden ser derivadas de esta cadena de hipótesis para explicar la sostenibilidad institucional: • Aún cuando se logre, la sostenibilidad no es un estado permanente. Una organización de desarrollo nunca es absolutamente sostenible, ni es sostenible de forma irreversible. Si el contexto es cambiante, la sintonía entre sus aportes y las necesidades, realidades y aspiraciones del entorno es también cambiante. Por eso, se debe comprender sostenibilidad más como un verbo que un substantivo; las organizaciones están siempre en el proceso de construir y/o mantener su sostenibilidad. • La sostenibilidad institucional es un estado de reconocimiento social y de apoyo político, institucional y financiero logrado por una organización, como resultado de un proceso de interacción y negociación permanente con los actores claves de su entorno relevante. Este reconocimiento y apoyo existirán apenas durante la vigencia de la contribución de las organizaciones. Si las organizaciones no son capaces de renovar (de forma negociada) su vigencia en el contexto de su entorno cambiante, tampoco este entorno continuará reconociendo su contribución y apoyándola social, política, institucional y financieramente. • Toda organización de desarrollo que aspire a un grado alto de sostenibilidad necesitará de un sistema de seguimiento permanente de los factores críticos externos que afectan de forma substantiva su grado de sintonía con su entorno relevante; una especie de antena interpretativa sensible para detectar los cambios del entorno que exigen cambios institucionales (en las “reglas del juego” de la organización) y/o en sus aportes. • El entorno no es “algo” concreto, que existe afuera de la organización, independiente de la percepción, decisiones y acciones de aquellos que la integran. Un entorno no existe, listo para ser descubierto. Lo que llamamos de “entorno” relevante es el resultado de nuestra percepción sobre este entorno, y de nuestra negociación con actores que integran dicho contexto, que incluye nuestra propia organización. Así como nosotros necesitamos aceptar, o no, un cierto entorno como “nuestro”, los actores de este contexto también necesitan aceptar, o no, nuestra organización como una de las “suyas”. En este sentido, el entorno es también un producto de un proceso de interacción social, donde nosotros podemos influenciar su definición y cambio y, a su vez, este entorno también define y transforma nuestra organización.

59

Las organizaciones de desarrollo sostenibles del futuro serán organizaciones cambiantes, cuyo foco gerencial estará centrado en la gestión permanente de la innovación institucional. Estas habrán establecido la cultura del cambio, y usarán de forma permanente un sistema de interpretación permanente de los factores críticos externos que afectan su sintonía con el entorno cambiante y, por lo tanto, la pertinencia de su desempeño.

En resumen, tan importante como construir la sostenibilidad institucional es mantenerla a lo largo del tiempo. La ausencia de un compromiso fuerte con los actores del entorno, de un modelo de intervención contexto-céntrico y de un sistema de interpretación permanente de los factores críticos externos puede representar nada más nada menos que la insostenibilidad de la sostenibilidad institucional. 4.2 Factores de sostenibilidad institucional Con su existencia vinculada al proceso de desarrollo, las organizaciones de desarrollo están asociadas a algún modelo de desarrollo aplicado a dicho proceso. Así, la hipótesis del Proyecto “Nuevo Paradigma” es que el fenómeno histórico del ascenso y declinación de las organizaciones de desarrollo está fuertemente asociado al fenómeno histórico del ascenso y declinación de los modelos de desarrollo. Como se puede observar en la Figura-3, todo modelo de desarrollo es un marco que articula un conjunto de “reglas del juego” del desarrollo, que influencian las formas de pensar y actuar de las organizaciones de desarrollo que lo practican y, por lo tanto, los modelos mentales de los actores sociales (internos y externos) a ella asociados, y sus sus modelos de intervención. Una vez conformada la matriz institucional de las organizaciones que le tienen como fuente de inspiración y apoyo, un modelo de desarrollo inicia su implementación, a través de momentos que, en principio, están en sintonía con sus valores, principios, premisas y promesas. Sin embargo, tarde o temprano, algunas anomalías emergen como consecuencia de las contradicciones que son intrínsecas a todo modelo de desarrollo. Estas anomalías se acumulan cuantitativamente, y se agravan cualitativamente, hasta que una crisis irreversible del modelo se establece, por causa de las criticas—crecientes e inexorables—a sus consecuencias. Junto con el modelo, entran en crisis las organizaciones de desarrollo que incorporan sus “reglas del juego”. La falta de satisfacción generalizada estimula una revolución socio-política en la sociedad, que genera diagnósticos y pronósticos sobre su desarrollo. Propuestas de nuevos modelos de desarrollo emergen, compitiendo entre sí, hasta que una de ellas—no necesariamente la mejor—prevalece sobre las demás, a partir de la asimetría entre las influencias sociales, económicas, políticas e institucionales del momento histórico. Un nuevo modelo de desarrollo se establece, y una nueva matriz institucional de organizaciones de desarrollo se organiza para practicarlo, bajo la influencia de las nuevas “reglas del juego”. Entre la crisis del antiguo modelo de desarrollo y el establecimiento del nuevo, varias organizaciones son extinguidas, algunas son creadas y muchas son cambiadas desde afuera hacia dentro. Pocas—las más proactivas, más creativas y más convincentes—son las que logran autonomía para

60

ser protagonistas de su propio proceso de transformación, construyendo un espacio privilegiado dentro de la próxima matriz institucional de organizaciones de desarrollo.

Modelo
de desarrollo
(“reglas del juego” para organizaciones de desarrollo)

Revolución
en el pensamiento socio-político de la sociedad

Proceso
de implementación del modelo

Crisis
del modelo y de las organizaciones de desarrollo

Anomalías
durante el proceso de implementación del modelo

Fig.3: Ascenso y Declinación de las Organizaciones de Desarrollo

Esta hipótesis contextual es absolutamente diferente de la hipótesis del “ciclo de vida”, que los neo-evolucionistas proponen para explicar el éxito y el fracaso de las organizaciones de desarrollo. A partir de la metáfora del organismo, los defensores de la hipótesis evolucionista asumen la lógica de los organismos biológicos como válida para interpretar las organizaciones y cambiarlas. Bajo esta hipótesis, las organizaciones nacen, crecen, envejecen y mueren, como consecuencia de su destino genético. Los límites de esta hipótesis son tales que recientemente algunos autores han pasado a proponer procesos de renovación institucional, una especie de renacimiento de las organizaciones. Sin embargo, esta propuesta apenas desmoraliza su hipótesis del ciclo de vida, pues, bajo la lógica evolucionista, la resurrección de los organismos biológicos es una imposibilidad. Para ser fiel a la hipótesis, sólo hay que esperar que la hora de la muerte biológica llegue; no hay nada que se pueda hacer para evitarla. Lo máximo que se puede hacer es retardarla con mecanismos artificiales, como si fuera un caso de coma institucional. Adicionalmente, y mucho más crítico, una organización no es un individuo, cuyo comportamiento puede ser comparado con el comportamiento de un organismo individual.

61

Mientras las teorías evolucionistas modernas poden aportar muchos conceptos útiles al estudio de las organizaciones, sus límites hacen imposible las analogías desde un organismo individual con una organización constituida por muchos seres humanos, con valores, creencias, principios e historias sociales diferentes y (frecuentemente) en conflicto. Para el Proyecto “Nuevo Paradigma”, la construcción de la sostenibilidad institucional de las organizaciones de desarrollo, debe orientarse por la hipótesis de que el fenómeno del ascenso y declinación de las organizaciones de desarrollo está fuertemente asociado al fenómeno del ascenso y declinación de los modelos de desarrollo, que ellas ayudan a concebir e implementar. En asociación con el contexto de desarrollo donde actúa, una organización debe realizar un esfuerzo integrado en torno a tres elementos interdependientes: proyecto institucional, capacidad institucional y credibilidad institucional. La Figura-4 facilita la comprensión de cómo estos elementos funcionan como “gatillos para la imaginación”, en el esfuerzo para identificar y articular los factores que más aportan sostenibilidad institucional a una organización de desarrollo.

proyecto institucional
= orientación = compromiso

capacidad institucional
= gestión = acción

credibilidad institucional
= reconocimiento = apoyo

Fig. 4: El “Triángulo de la Sostenibilidad Institucional”

El triángulo de la sostenibilidad institucional genera comprensión sobre la naturaleza de los factores que poseen la propiedad de aportar sostenibilidad a una organización de desarrollo que los incorpora, fortalece o perfecciona. Para comprender la importancia de cada uno de los vértices del triángulo, se debe mirar a la organización a través de la metáfora del navío. Un navío necesita de una carta de navegación contemporánea para orientar su viaje; el navío mismo y su tripulación deben estar en capacidad de realizar el viaje bajo las indicaciones e implicaciones de los elementos orientadores de su carta de navegación; y tanto el navío como su tripulación necesitan de credibilidad suficiente para lograr el apoyo político, institucional y financiero para su viaje.

62

Proyecto institucional El vértice superior del triángulo representa el marco orientador de la organización, una especie de carta de navegación cuyos elementos de referencia guían su jornada hacia la sintonía entre sus aportes y las necesidades, realidades y aspiraciones de su entorno cambiante. Este marco es el proyecto institucional de la organización. De la misma forma que los individuos construyen sus modelos mentales para interpretar la realidad, las organizaciones también lo hacen, pero generalmente este proceso ocurre de forma inconsciente. La construcción de un proyecto institucional debe ser un acto deliberado y reflexivo. Un proyecto institucional no incluye presupuesto ni acciones; él influencia presupuestos y acciones, amplía visiones, inspira comportamientos, apunta rumbos, da sentido de dirección, crea significados, etc. Como su propio nombre indica, en un proyecto institucional sólo hay lugar para elementos orientadores, capaces de generar comprensión: visión de mundo, filosofía, valores, conceptos, enfoques, modo de intervención, paradigmas, principios, premisas, promesas, misión, objetivos, políticas, estrategias, prioridades, etc. Sin embargo, la existencia de un proyecto institucional no garantiza la sostenibilidad institucional. Las capacidades conceptuales, metodológicas y culturales, para construir escenarios, realizar prospección de demandas para la innovación tecnológica e institucional, manejar procesos participativos, e interactuar con los actores del entorno, es absolutamente imprescindible para la contemporaneidad y legitimidad del proyecto institucional. ¿Cómo podría un navío llegar a donde debería, si no dispone de una carta de navegación capaz de orientarlo hacia los puertos previamente negociados? Aún la existencia del navío más moderno y de la tripulación más capacitada no reemplaza el rol de una carta de navegación. Capacidad institucional En torno al vértice inferior izquierdo del triángulo se articulan los elementos críticos asociados a la capacidad de la organización para la acción y su gestión, de acuerdo con los elementos orientadores de su proyecto institucional. Para ilustrar, si el marco orientador de la organización propone un modo de intervención contexto-céntrico, la organización necesita fortalecer o crear las capacidades internas que le permite actuar en sintonía con esta promesa: equipos y proyectos transdisciplinarios, mecanismos para la participación de la diversidad de actores y organizaciones del entorno, etc. En una organización de investigación agropecuaria eso exige el desarrollo y práctica de un modelo de investigación y desarrollo (IyD), con todos los mecanismos institucionales y sistemas de apoyo necesarios para actuar de forma coherente con las exigencias del modelo. Si un proyecto institucional incluye la necesidad de una cultura gerencial prospectiva, entonces los gerentes de la organización necesitan apropiarse de las herramientas conceptuales, metodológicas y culturales que les permiten construir esta nueva capacidad gerencial ¿Qué importa tener la carta de navegación más contemporánea, si el navío y/o la tripulación no está en capacidad de realizar el viaje? Por lo tanto, una vez concluido el proyecto institucional, hace falta revisar las capacidades conceptuales, metodológicas y culturales

63

necesarias para actuar conforme las nuevas “reglas del juego” del proyecto institucional. Sin este esfuerzo, será imposible realizar un viaje congruente con los elementos de referencia de su carta de navegación. Credibilidad institucional El vértice inferior derecho del triángulo corresponde a la credibilidad de la organización: reconocimiento y apoyo. Si una organización no genera sus propios recursos financieros, como es el caso de las organizaciones públicas y las privadas sin fines de lucro, será necesario que la organización tenga mucha credibilidad. Como producto del reconocimiento de la contribución legítima, pertinente e imprescindible de la organización, la credibilidad puede ser usada como instrumento de negociación para ser transformada en apoyo social, político, institucional y principalmente financiero. ¿Qué importa contar con la carta de navegación más contemporánea, el navío más moderno y la tripulación más capacitada, si no hay quienes estén convencidos de que deben financiar los viajes de este navío? Son muchos los factores que aportan credibilidad a una organización, que son derivados del marco orientador y de la capacidad institucional. Estos factores están asociados a la “Cadena de Hipótesis” del “Círculo Crítico” de la sostenibilidad institucional ya compartidos. Entonces, se puede concluir que la sostenibilidad institucional no es apenas una cuestión técnica, dependiente apenas de habilidades gerenciales. Hay factores impulsores y restrictivos, dentro y fuera de las organizaciones, de naturaleza ético-filosófica, político-institucional, cultural-ideológica, económico-financiera, técnica, legal, etc. Si para cada organización corresponde un contexto, ¿qué elementos de referencia debe considerar una organización de desarrollo, en el momento de diagnosticar su vulnerabilidad y de desarrollar estrategias para el fortalecimiento o construcción de su sostenibilidad institucional? Para responder a esta pregunta, el Proyecto “Nuevo Paradigma” ha desarrollado el Enfoque Estratégico, compartido a continuación. 4.3 El “Enfoque Estratégico” en la sostenibilidad institucional Todo modelo de gestión es informado por uno o más enfoques teóricos. En el peor de los escenarios, los gerentes asimilan ciertos enfoques teóricos a través de la cultura organizacional y gerencial de las organizaciones donde trabajan y/o han trabajado. En el mejor de los escenarios, estos gerentes participan de eventos de sensibilización y de capacitación que, de forma directa e indirecta, introducen los valores, conceptos, principios, hipótesis, premisas y promesas de ciertos enfoques teóricos, cuyas implicaciones éticas, filosóficas, políticas y prácticas raramente son percibidas, discutidas, proyectadas o negociadas. A continuación, una síntesis de los diferentes elementos que integran al “Enfoque Estratégico” del Proyecto “Nuevo Paradigma” es compartida. Estos son: las dimensiones de futuro, entorno,

64

participación, estrategia y gestión, y tres temas transversales—investigación, facilitación e institucionalización. Las cinco dimensiones del Enfoque Estratégico están representadas en la Figura-5.

Futuro

Gestión
Institucionalización Investigación Facilitación

Entorno

Estrategia

Participación

Fig.5: El “Enfoque Estratégico” del Proyecto ISNAR Nuevo Paradigma

La dimensión de “futuro” en la sostenibilidad institucional El futuro no existe, listo y mejor que el presente, esperando por nosotros en la esquina del tiempo. Tampoco hay uno sino múltiples escenarios posibles, pero ninguno asegurado por anticipación. No se puede predecir el futuro. El futuro se construye colectivamente, a partir de: (i) la comprensión de las influencias (de orden eco-ambiental, sociocultural, económica, política, institucional, tecnológica, y ético-filosófica) convergentes y contradictorias, que están moldeando sus tendencias; (ii) una visión colectiva compartida sobre lo que se quiere construir; (iii) decisiones congruentes con la visión negociada; y, (iv) acciones en sintonía con todo lo anterior. ¿Cómo ampliar la comprensión sobre las influencias que están moldeando las tendencias hacia el futuro? ¿Cómo se puede ampliar la visión de los comprometidos con la construcción de un futuro diferente y mejor? ¿Cómo ampliar la base de información gerencial necesaria para apoyar el desarrollo de estrategias institucionales concebidas para influenciar la construcción del futuro que nos interesa? En momentos históricos de alto grado de incertidumbre, la técnica de construcción de escenarios es una de las más indicadas, no para predecirlo sino para apoyar su construcción. Como el futuro no es predecible, la mejor forma de influenciarlo es inventándolo.

65

La dimensión de “entorno” en la sostenibilidad institucional El concepto de entorno es muy plástico. Uno puede referirse tanto a su entorno familiar como al entorno cósmico, lo que no facilita la comprensión de los que quieren definir el entorno relevante de su organización. Por eso, no existe “el” instrumento ideal para “diagnosticar” el entorno relevante. Todo depende del propósito que se quiere lograr, de la percepción que se tiene sobre cuáles son los límites del contexto que interesa y de la filosofía que influencia el modelo de intervención de dicha organización. Organizaciones actuando bajo diferentes visiones de mundo tendrán una concepción distinta de cuál es su entorno relevante. Bajo la visión mecánica de mundo, los diagnósticos serán realizados asumiendo que el contexto es “algo” concreto y fijo, que existe “afuera” e independiente de la organización, y que puede ser descrito cómo él “realmente es”. Bajo la visión económica de mundo, los diagnósticos son centrados en las demandas del mercado, sin muchas consideraciones para otros tipos de necesidades que el mercado no expresa. Bajo la visión holística de mundo, la búsqueda por comprensión considerará a los diferentes actores y dimensiones del contexto, para permitir la definición y proposición de diferentes tipos de demandas y necesidades ambientales, sociales, económicas, políticas, legales, institucionales, éticas, etc. Adicionalmente, habrá una preocupación con el largo plazo, lo que implica aplicar técnicas de prospección, para definir y proponer también necesidades y demandas futuras, más allá de las demandas y necesidades actuales. Sin embargo, lo más importante bajo esta visión es que la organización es parte de su entorno, no se queda fuera del mismo sino que participa incluso de su construcción, al mismo tiempo que es moldeada por él. La dimensión de “participación” en la sostenibilidad institucional ¿Qué agrega la participación que no se puede lograr sin ella? La respuesta a esta pregunta es crítica para la gestión de procesos participativos. La participación necesaria para la sostenibilidad institucional de las organizaciones es la practicada bajo el concepto de participación como poder: el poder de influenciar contenidos, políticas, planes, programas, proyectos, presupuestos, prioridades, decisiones, etc. Es bajo este concepto que los gerentes deben hacer un esfuerzo deliberado para promover: (i) la construcción de equipos y (ii) el trabajo en equipos como proceso de negociación. El equipo es el mecanismo institucional de aprendizaje, innovación, transformación, apropiación, generación de conocimiento organizacional, etc. Las organizaciones más apoyadas por su entorno serán las que institucionalicen espacios para la participación de este entorno, en los procesos de definición de sus políticas y prioridades y en la definición de problemas y desafíos del contexto. En organizaciones complejas, la participación representativa será la forma más común y pertinente de participación. Eso requiere de que los que representan a diferentes instancias gerenciales, o diferentes categorías de empleados, tengan la posibilidad de intercambiar antes y después de su participación, para que los representados influencien los términos de la participación de sus

66

representantes, y para que sean informados sobre el resultado del evento donde estuvieron representados. En este sentido, no habrá organizaciones sostenibles sin procesos participativos internos y externos. La dimensión de “estrategia” en la sostenibilidad institucional ¿Qué es estrategia? Una revisión de la abundante literatura sobre el desarrollo de estrategias revela la imposibilidad de responder a esta pregunta con una definición satisfactoria. Para el sector privado, “la” estrategia se refiere al marco orientador de la organización, que incluye todos los elementos de su carta de navegación: misión, visión, objetivos, políticas, enfoques, etc. Esto que el sector privado llama de “la” estrategia corresponde al proyecto institucional, representado por el ángulo superior del “triángulo de la sostenibilidad institucional” (Figura-3). Pero esta definición del sector privado no es suficiente para que uno comprenda cómo es posible desarrollar “una” estrategia particular; pues para desarrollar “la” estrategia a que el sector se refiere, los métodos más utilizados están asociados a la planificación estratégica, reingeniería y calidad total. Sin embargo, es indispensable construir la capacidad de desarrollar diferentes tipos de “estrategias”, para apoyar la organización en la gestión de problemas, objetivos y desafíos que transcienden a la rutina institucional. Pero no hay un método o técnica fija para el desarrollo de estrategias. El desarrollo de estrategias es un proceso intensivo de información, imaginación, intuición, negociación e interacción. Para ampliar su comprensión en torno al proceso de desarrollo de estrategias, las organizaciones necesitan: (i) identificar diferentes enfoques teóricos que informan al proceso de formulación de estrategias, para seleccionar aquél que está en sintonía con su visión de mundo; (ii) comprender que los tipos de estrategias varían de acuerdo al propósito a ser logrado y la metodología a ser usada; y, (iii) desarrollar o apropiarse de una metodología flexible que les permita ser coherentes con su visión de mundo, el enfoque teórico seleccionado y el propósito a ser logrado. Así, en ausencia de una definición universal aceptable, estrategia puede ser conceptualizada como un proceso dialéctico de interacción social, orientado por una configuración alternativa de momentos y macro-pasos, que articulan actores, factores y acciones, para el logro de un objetivo, en un determinado contexto, que afecta a ambos—estrategia y objetivo, siendo a su vez afectado por ellos. Por lo tanto, el desarrollo de estrategias no puede seguir la lógica mecánica, bajo la cual primero todos los detalles de la estrategia son planificados y sólo después la estrategia es implementada, sin que su concepción pueda ser alterada. Al contrario, no debe haber separación entre planificación e implementación; la dinámica del proceso de implementación de una estrategia afecta su concepción, que es alterada de forma continua, para aumentar sus chances de éxito.

67

La dimensión de “gestión” en la sostenibilidad institucional La dimensión de gestión afecta positiva y negativamente a todas las dimensiones de un proyecto, programa u organización. A pesar de esta importancia, en la mayoría de las organizaciones todavía hay dificultades para distinguir entre administración como el manejo de los medios (recursos) y gestión como el manejo de los fines (las actividadesfines). Hay administradores tomando decisiones gerenciales y hay gerentes tomando decisiones administrativas, lo que genera confusión, bajo desempeño y fragmentación interna. Además, mientras las organizaciones cuentan con gerentes, en la mayoría de ellas éstos no piensan ni actúan como un equipo gerencial. Primero, la mayoría de las organizaciones no cuentan con un proyecto institucional a ser gerenciado por un equipo; lo que existe es una división de “territorios” que compiten entre sí. Segundo, los gerentes no cuentan con un modelo institucional de gestión, que incluya un marco para pensar, un marco para decidir y un marco para actuar, para aportar coherencia al equipo gerencial. Finalmente, no hay una cultura del trabajo en equipo, ya que las organizaciones reflejan la cultura del individualismo liberal, que prevalece en la mayoría de las sociedades de América Latina. También conspira el hecho de que las organizaciones están presionadas por la innovación tecnológica hacia su entorno, no por la innovación institucional hacia dentro de sí misma. Finalmente, bajo la visión mecánica de mundo, la ciencia de la administración no forma talentos para gerenciar talentos humanos, apenas administradores de recursos. Sin gerentes-conceptuales, las organizaciones no comprenderán la naturaleza de su vulnerabilidad ni serán protagonistas de su propia transformación hacia la sostenibilidad institucional. Son los gerentes que deciden, o no, sobre las propuestas asociadas a las dimensiones de futuro, entorno, participación, estrategia, etc., y sobre la implementación de acciones derivadas de los resultados y lecciones de dichas propuestas. Pero, ¿bajo que comprensión están los gerentes decidiendo sobre cuestiones tan transcendentales para el futuro de las organizaciones? La cuestión de la “investigación” en la sostenibilidad institucional A las organizaciones que no investigan para innovar institucionalmente sólo resta el mimetismo institucional, donde no es necesario crear, apenas imitar. Pero, en el desarrollo institucional, la imitación puede ser fatal; el desarrollo no se somete a fórmulas. El desarrollo institucional también depende del tiempo histórico, espacio material y contexto social. Diseñadas lejos del contexto de su aplicación e implicaciones, las recetas no aportan su milagro prometido, pues su premisa de la homogeneidad no encuentra correspondencia en la realidad compleja y cambiante de las organizaciones. La investigación retrospectiva y prospectiva para la innovación institucional genera pistas que temprano o tarde revelan los elementos claves para innovaciones pertinentes, que funcionan como “referencia para la creatividad” para estimular la innovación intelectual. Como fuente de innovación intelectual, la investigación aporta la autonomía institucional relativa que las organizaciones necesitan para innovar la forma de pensar y actuar de sus talentos humanos. Las organizaciones pueden y deben investigar para innovar institucionalmente, aún cuando la naturaleza de su mandato no

68

incluye esta actividad. No es prohibido ser curioso, observador, preocupado, insatisfecho y comprometido con el contexto cambiante; pero eso implica desarrollar e institucionalizar la capacidad de investigar. La organización que no investiga no innova, apenas imita. Se advierte que es muy diferente investigar bajo una visión mecánica, económica u holística de mundo, bajo el modo “clásico” o “contexto-céntrico” de generación de conocimiento. La cuestión de la “facilitación” en la sostenibilidad institucional Cualquier proceso de cambio es influenciado por factores impulsores y restrictivos de su dinámica. Por lo tanto, la capacidad de facilitación es imprescindible para aprovechar los primeros y reducir los efectos de los últimos, principalmente (pero no exclusivamente) en los casos de procesos de cambio del tipo institucional. Sin embargo, los atributos y habilidades para la facilitación son recursos escasos. Son tantos los papeles de la facilitación que difícilmente una persona logra reunir todos los atributos y habilidades asociadas a esta actividad. Idealmente, debería existir uno o más equipos de facilitadores. Se pueden formar facilitadores tanto entre los gerentes como entre diferentes categorías de profesionales. Por lo tanto, un proceso de cambio puede y debería contar con varios facilitadores en sus diferentes instancias. La facilitación no es sinónimo de capacitación; la incluye pero va más allá. La comprensión del concepto de facilitación puede ser ampliada, si intentamos comprender la facilitación como: proceso, intermediación, negociación, inducción, organización, orientación, formación, evaluación, promoción del talento, trabajo en equipo, investigación, aprendizaje, ejemplo, espacio para compartir y hasta como intervención (ya que la facilitación no es neutral). Este tema asume connotaciones muy diferentes bajo las visiones mecánica, económica y holística de mundo. La cuestión de la “institucionalización” en la sostenibilidad institucional La institucionalización de un proceso, sistema o actividad no debe ser confundida ni reducida a su oficialización o formalización. Algo está institucionalizado cuando logra ser practicado de forma irreversible y ser apoyado de forma continua, mientras esté vigente. Estos son indicadores a ser considerados en el seguimiento de la institucionalización de nuevas prácticas, procesos, sistemas, actividades, etc. Bajo esta comprensión, la institucionalización debe ser manejada necesariamente como un proceso. Es un proceso complejo de interacción social, que se inicia cuando emerge la intención de generar algo que necesita ser institucionalizado, y continua hasta que lo generado se transforma en práctica generalizada y logra apoyo continuo mientras continúe vigente. El proceso incluye ciertos elementos críticos para su consolidación, que funcionan como factores impulsores o restrictivos de la institucionalización, cuyo desempeño influye en la dinámica cambiante de dicho proceso. Estos elementos impulsores y restrictivos están generalmente asociados a dos macro aspectos presentes en cualquier proceso de institucionalización, que son: (i) el propósito a ser logrado por una iniciativa, junto con la intencionalidad que moldea la búsqueda por su logro; y, (ii) la estrategia metodológica desarrollada para la validación, consolidación y perfeccionamiento de la iniciativa.

69

PARTE-5 Los Escenarios para las Organizaciones de Desarrollo y los Gerentes Conceptuales del Futuro
Imaginización implica encontrar nuevas imágenes para [orientar] nuevas formas de organizar. [Imaginización] se basa en esta capacidad [de crear/usar metáforas], y busca transformarla en una competencia básica para la gestión. Si nosotros vemos las cosas bajo la vieja percepción, será muy difícil [decidir y] actuar de nuevas maneras (Gareth Morgan, en Imagin-i-zation: new mindsets for seeing, organizing, and managing, 1997:6)

¿Cuál es “el” futuro de las organizaciones de desarrollo? Esta pregunta no puede ser respondida, porque está mal formulada. Como el futuro no existe, no hay un futuro único, cierto y predecible. Sin embargo se pueden construir escenarios posibles, a pesar de que ninguno esté asegurado anticipadamente. Los escenarios son como “mapas” o “cartas de navegación” que, dependiendo de la ocurrencia de ciertos eventos, uno u otro puede servir de base para el desarrollo de estrategias de apoyo al “viaje” institucional. Pero, ¿cuáles son las metáforas o imágenes dominantes, de mundo y de organización, que van a influenciar nuestros esfuerzos de construcción de escenarios en el contexto del cambio de época? La respuesta es: una máquina, un mercado y un sistema. Cualquiera que sea la visión de mundo asumida por una organización de desarrollo, las implicaciones del escenario que le corresponda deben ser manejadas con el apoyo de equipos de facilitadores del cambio y del desarrollo, estén ellos en puestos gerenciales o en otras capacidades profesionales. Frente a la complejidad gerencial de las organizaciones de desarrollo, la mente y el perfil de los facilitadores y gerentes del futuro serán blancos de interés particular en los procesos de formación profesional. Bajo la visión holística de mundo del Proyecto “Nuevo Paradigma”, aquí se comparten algunos elementos de referencia para la formación de la nueva generación de facilitadores y gerentes conceptuales de organizaciones con modelos de intervención centrados en el contexto. 5.1 Escenarios alternativos para las organizaciones de desarrollo Aquí no están desarrollados los escenarios para las organizaciones de desarrollo; esta es una tarea a ser realizada por cada una de ellas, a partir de la comprensión del pasado, presente y futuro de los factores críticos externos que afectan su desempeño. Como la construcción de escenarios exige la selección de un tema de orden macro, cuyo cambio afecta al desempeño de los factores críticos bajo análisis, aquí se ha seleccionado la “visión de mundo” como el tema más macro afectando cualquier iniciativa de innovación hacia la construcción de la sostenibilidad de las organizaciones de desarrollo. Bajo cada visión de mundo, una iniciativa asumirá ciertas premisas, hará determinadas promesas, establecerá algunos compromisos y aceptará ciertas consecuencias. Para construir sus escenarios, las organizaciones deben primero tomar decisiones de orden ético y de naturaleza política, sobre cuál de los conjuntos de premisas, promesas y compromisos es el más pertinente para orientar el esfuerzo de su organización, de tal forma que esta pueda presentarse y justificarse frente a su entorno relevante, del cual necesita reconocimiento, legitimidad y apoyo.

70

Escenario-I: la máquina en el comando Durante la época del informacionalismo emergente, muchas organizaciones de desarrollo continuarán actuando bajo la visión mecánica de mundo, alegando “razón de eficiencia”, pero en una versión Taylorista contemporánea, más sofisticada por la incorporación de la tecnología de la información, generalmente incluyendo el uso de computadoras y la formación de redes, lo que moderniza la penetración de la racionalización en su modo de intervención. • Sus premisas están basadas en la creencia de que: (i) su desempeño depende apenas de los dictámenes de la racionalización, lo que implica una búsqueda frenética por eficiencia, predicción, cuantificación y control; (ii) su capacidad interna es la referencia más importante para decidir lo que debe ser “producido” y “ofertado”, ya que la estabilidad del entorno le permite programar con seguridad; (iii) la máxima eficiencia es el criterio esencial para la toma de decisión; (iv) el aprendizaje depende de la repetición, lo que establece la “cultura del manual”; (v) para cada efecto existe apenas una causa, y la relación entre ambos es siempre unidireccional, desde la causa hacia el efecto; (vi) su modo de intervención en el proceso de desarrollo es objetivo y neutral, para evitar la interferencia de valores e intereses humanos en el proceso; (vii) los sectores productivos, como el sector agrícola, son máquinas de producir para la sociedad, como la agricultura que “produce” alimentos y fibras; (viii) la práctica científica es sinónimo de “comprender para describir, predecir, controlar y explotar”; (ix) las organizaciones de desarrollo son máquinas de “producir” bienes y servicios útiles de la forma más eficiente; y, (x) los seres humanos que integran las organizaciones son “recursos“ humanos, “piezas” del engranaje. Sus promesas incluyen: (i) ser eficiente como organización; (ii) la máxima eficiencia; (iii) “adiestrar” a sus recursos humanos; (iv) recursos humanos eficientes, obedientes y disciplinados; (v) el logro de resultados y metas conforme a lo programado; (vi) premios a la eficiencia, puntualidad, asiduidad y productividad; (vii) la posibilidad de progreso material ilimitado con el apoyo de la ciencia y tecnología; (viii) soluciones sencillas para problemas sencillos; y, (ix) control total y permanente de todo y de todos. Sus compromisos son con: (i) la eficiencia productiva; (ii) la gestión de los medios, (iii) el corto plazo; (iv) el pensamiento “duro” (cuantitativo, de lo que es tangible); y, (v) el “funcionamiento eficiente” de la organización. No hay compromiso con los impactos de sus aportes en el proceso de desarrollo y en la forma de vida de los actores del contexto. Entre las consecuencias, están: (i) modelos de intervención rígidos y centrados en la oferta; (ii) la visión de un mundo vacío de gente, habitado apenas por máquinas y “piezas” del engranaje; (iii) crecimiento material (del mundo físico-productivo) como un fin en sí mismo; (iv) indiferencia institucional para con otras organizaciones; (v) prevalencia del argumento de la autoridad; (vi) decisiones centralizadas; (vii) gestión por decreto; (viii) dependencia de financiación casi-exclusiva del Estado; (ix) preferencia por “estrategas-individualistas”; y, (x) actuación bajo la razón mecánica sin espacio para la emoción humana.

Escenario-II: el mercado en el comando Durante la época emergente del informacionalismo, muchas organizaciones de desarrollo actuarán bajo la visión económica de mundo, reemplazando la “razón de Estado” por la “razón de mercado” para explicar sus acciones y justificar sus consecuencias, e incorporando todos los recursos modernos de la tecnología de la información.

71

Sus premisas están basadas en la creencia de que: (i) la lógica evolucionista de los organismos biológicos es igualmente válida para las sociedades, mercados y organizaciones, lo que hace que la existencia sea una lucha por la sobrevivencia, donde sólo el más fuerte sobrevive; (ii) el mercado es la única referencia válida para identificar las “demandas” que deben ser atendidas; (iii) el lucro máximo es el criterio fundamental para la toma de decisión; (iv) el aprendizaje depende de la imitación, lo que establece la “cultura del ejemplo”; (v) las fuerzas del mercado son las “causas” más relevantes para explicar la mayoría de los “efectos” ocurriendo en la sociedad, economía y organizaciones; (vi) su modelo de intervención es centrado en la demanda; (vii) los sectores productivos, como el sector agrícola, son proveedores de materias-primas, como la agricultura que provee materia-prima para la agroindustria; (viii) la práctica científica es sinónimo de “comprender para competir”; (ix) las organizaciones de desarrollo son proveedores de bienes y servicios, competitivos y de calidad; y, (x) los seres humanos que integran a las organizaciones constituyen su “capital” humano/intelectual. Sus promesas incluyen: (i) ser competitiva como organización; (ii) el lucro máximo; (iii) “capacitar” a su capital humano (el trabajador manual) o “capital” intelectual (el trabajador del conocimiento); (iv) capital humano e intelectual competitivo; (v) generar los impactos prometidos; (vi) premios a la actitud competitiva y a la preocupación por la calidad; (vii) la posibilidad de modernización con prosperidad económica a través del mercado; (viii) soluciones rápidas y lucrativas dentro de las posibilidades aportadas por el mercado; y, (ix) asumir la competencia como forma de actuación. Sus compromisos son con: (i) la acumulación económica; (ii) la gestión de las demandas; (iii) el corto plazo; (iv) el pensamiento “duro” (principalmente pero no exclusivamente); y, (v) el mercado. No hay compromiso con la igualdad y la justicia sociales; la distribución de los beneficios del crecimiento económico y del desarrollo tecnológico es una función del mercado. Entre las consecuencias están: (i) modelos de intervención centrados en la demanda; (ii) la visión de un mundo vacío de valores, habitado apenas por proveedores, productores, procesadores, intermediarios, vendedores, consumidores, clientes, competidores e inversionistas; (iii) crecimiento económico y desarrollo tecnológico como fines en sí mismos; (iv) exclusión institucional con relación a otras organizaciones; (v) prevalencia de la autoridad del cliente; (vi) decisiones centralizadas con relación a los fines, y decisiones descentralizadas con relación a los medios; (vii) gestión por demanda; (viii) financiación a través de fondos competitivos; (ix) preferencia por “estrategas-gladiadores”; y, (x) actuación bajo la racionalidad económica sin espacio para la emoción humana.

Escenario-III: el contexto como referencia Durante la época emergente del informacionalismo, muchas organizaciones actuarán bajo una visión holística de mundo, lo que las presiona para pensar la complejidad, de forma sistémica y bajo la lógica dialéctica; reemplazando la “razón de Estado” y la “razón de mercado” por la “razón social”, que incluye las anteriores pero las transciende para considerar el desarrollo como un espacio para el encuentro entre sociedad, cultura y naturaleza.

72

Sus premisas están basadas en la creencia de que: (i) su desempeño responde a su condición de sistema complejo, abierto, dinámico, multidimensional y no-lineal, sujeto a límites y contradicciones; (ii) el contexto, en sus dimensiones ambiental, económica, social, política, legal, institucional, tecnológica y ética, es la referencia superior para orientar sus marcos para pensar, decidir y actuar, donde la inestabilidad e incertidumbre son las premisas para la planificación y gestión; (iii) los criterios que influencian sus decisiones y acciones deben ser negociados en sintonía con las premisas de su visión de mundo; (iv) sólo los que aprenden haciendo son capaces de transformar lo que hacen, lo que establece la “cultura del aprender haciendo”; (v) no existe una sino múltiples causas para cada efecto observado, que a su vez interactúa con estas causas, generando un proceso de mutuas influencias; (vi) su modo de intervención resulta de su sensibilidad teórica y metodológica para interactuar con los actores del contexto; (vii) los sectores productivos, como el sector agrícola, son sistemas complejos, abiertos y dinámicos con múltiples funciones; (viii) la práctica científica es sinónimo de “comprender para transformar”; (ix) las organizaciones de desarrollo son sistemas complejos, abiertos y dinámicos con múltiples funciones, donde la principal es funcionar como facilitador del cambio y desarrollo en su entorno relevante; y, (x) los seres humanos que integran las organizaciones son ciudadanos, “talentos humanos” con imaginación y capacidad para crear más allá de su conocimiento y experiencias previas. Sus promesas incluyen: (i) ser sostenible como organización; (ii) la máxima sensibilidad contextual como facilitador del cambio y desarrollo; (iii) formar sus talentos humanos de forma continua; (iv) gerentes y profesionales comprometidos; (v) aportar sus contribuciones de forma negociada con los actores sociales de su entorno relevante; (vi) premios a la búsqueda por el balance entre eficiencia, competitividad, calidad, sostenibilidad y equidad, y a la innovación en la interacción con los actores del entorno relevante; (vii) la posibilidad de un desarrollo sostenible para la humanidad y el Planeta; (viii) soluciones negociadas para problemas y desafíos negociados con los actores del entorno relevante; y, (ix) asumir la solidaridad como forma de actuación. Sus compromisos son con: (i) el bienestar de la sociedad y la sostenibilidad de todas las formas de vida en el Planeta; (ii) la gestión de los objetivos-fines, a los cuales los objetivos medios son subordinados; (iii) el largo plazo y la visión prospectiva; (iv) el pensamiento “blando” (principalmente pero no exclusivamente); y, (v) el desarrollo de, contrario al desarrollo en (un país, un municipio, una comunidad, una organización). Entre las consecuencias están: (i) modelos de intervención contexto-céntricos; (ii) la visión de un mundo con diferentes formas de vida, lo que requiere un alto contenido ético de las intervenciones de desarrollo; (iii) crecimiento económico y desarrollo tecnológico como medios para promover mejores condiciones, calidad y nivel de vida (objetivos-fines); (iv) inclusión institucional con relación a otras organizaciones; (v) prevalencia de la autoridad del argumento; (vi) decisiones (internas) colegiadas y decisiones (externas) negociadas; (vii) gestión por principios; (viii) co-financiación, de fondos diversos; (ix) preferencia por “estrategas-solidarios”; y, (x) actuación bajo la combinación de razón y emoción, intención y compromiso, imaginación e interacción.

Este esquema es demasiado simplificado para generar comprensión; el propósito de presentarlo así es solamente el de estimular su discusión y transformación, por los actores sociales que deseen explorar sus implicaciones para sus respectivas organizaciones, proyectos, comunidades, etc. Lo más importante en este esfuerzo será la imaginación, capacidad y compromiso de los que decidan aportar a la construcción del desarrollo sostenible.

73

5.2 La mente del facilitador de cambio y desarrollo El conjunto de todas las crisis generadas por el actual cambio de época genera una especie de metacrisis—una crisis que está por en cima de todas las demás, como resultado de la interacción entre estas: una crisis de percepción. Una crisis de percepción ocurre cuando los modelos mentales vigentes en una época pierden su poder para interpretar los cambios emergentes y sus implicaciones hacia el futuro. Esta sensación de perplejidad generalizada requiere la creación de nuevos marcos de referencia para influenciar la formación de nuevos modelos mentales para comprender los nuevos sistemas de ideas, sistemas de técnicas y mecanismos institucionales que compiten entre sí para prevalecer en la época emergente. En este contexto, los procesos de cambio y desarrollo serán más pertinentes si los actores sociales que participan de ellos construyen una nueva coherencia, en torno a la cual pueden reconfigurar sus modelos mentales. Sin este esfuerzo, las iniciativas para salir de la vulnerabilidad hacia la sostenibilidad fracasarán. Para ser exitoso, este tipo de esfuerzo necesita del aporte singular de un nuevo tipo de capacidad: la facilitación. Como el mismo nombre indica, la función del facilitador de cambio y desarrollo es facilitar el proceso de generación de comprensión, bajo la lógica del proceso de construcción y apropiación colectiva. Un grupo de actores sociales puede construir y apropiarse de una nueva coherencia colectiva para la práctica que interesa a dicho grupo de actores. La facilitación de cambio y desarrollo no es una profesión establecida, pero será una de las capacidades más exigidas en el siglo XXI. Los facilitadores de cambio y desarrollo no ocupan un puesto particular en una organización: un gerente, un planificador, un investigador, un profesor, etc., cualquiera puede ser un facilitador de cambio y desarrollo, pero será necesario que uno deliberadamente coloque su imaginación, capacidad y compromiso a servicio de la facilitación. Eso implica, por ejemplo, estudiar más allá de su formación disciplinaria, y un compromiso con el trabajo en equipo. El cambio y el desarrollo son procesos complejos, que no admiten individuos actuando aisladamente. ¿Cómo piensa un facilitador de cambio y desarrollo cuya principal función es comprender y generar comprensión sobre la dinámica de las interacciones entre la actividad-fin de su organización y la complejidad del contexto donde esta aporta su contribución? ¿Cuáles son los elementos de referencia moldean el pensamiento de un facilitador de cambio y desarrollo, cuya actividad más relevante es generar coherencia institucional para influenciar las percepciones, decisiones y acciones de los demás talentos profesionales de una organización? ¿Qué elementos orientadores están disponibles para integrar el proceso de formación de la futura generación de los facilitadores conceptuales, que serán necesarios en organizaciones de desarrollo con un modelo de intervención contexto-céntrico? No existen respuestas sencillas para estas preguntas complejas, pero hay algunos elementos de referencia que ayudan a contestarlas. En principio, el desarrollo del talento de estos profesionales debe incluir un esfuerzo para pensar: (i) la complejidad; (ii) de forma sistémica; (iii) bajo las reglas metodológicas de la dialéctica; (iv) creativamente; y, (v) éticamente.

74

Pensar la complejidad Lo simple no existe sino como parte de un todo más complejo. Nosotros somos los que intentamos simplificar la realidad, por ingenuidad o por compromiso con ciertas premisas ontológicas, epistemológicas y metodológicas, asociadas a la racionalidad de su interpretación y al manejo de las implicaciones derivadas de su complejidad. La palabra complejidad es diseminada de forma muy confusa, incluso muchos la divulgan como una nueva teoría. Sin embargo, la complejidad no es una teoría en sí misma (Tasaka 1999). Muchas teorías serán generadas en asociación con diferentes aspectos de la complejidad, como la Teoría del Caos14, que es desarrollada para comprender la dinámica de sistemas no-lineales, pero no habrá una teoría única de la complejidad, pues ninguna teoría jamás representa toda la realidad. La complejidad es un nuevo concepto, un nuevo enfoque, una nueva perspectiva para influenciar la forma de interpretar la realidad. Eso nos permitirá revisar las teorías existentes y generar nuevas teorías, para reinterpretar el pasado, conceptualizar el presente e imaginar el futuro. Mientras la complejidad de la realidad ya era reconocida por algunos filósofos, como Diderot, para quien “el todo está siempre mudando”, fue sólo en el siglo XX que algunos científicos empezaron a reconocer la complejidad de la realidad: Planck, Einstein, Bohr y Heisenberg, por ejemplo. Pero solamente recientemente algunos pocos empezaron a estudiarla para comprenderla: Lorenz, Prigogine, Gleik, Morin y Monet, por ejemplo. Este esfuerzo ganó un renovado impulso principalmente por la presión ejercida por la revolución sociocultural iniciada en los años 60, que criticó de forma inexorable las limitaciones del reduccionismo científico en los últimos siglos. Ahora, después de cuatro siglos desde la creación de la ciencia moderna, la mayoría de los científicos e ingenieros, formados bajo la influencia del Positivismo, está descubriendo que la realidad es compleja. Como si fuera algo que nadie sabía antes, los positivistas divulgan de forma entusiasmada lo que para los no-positivistas nunca fue una novedad: el observador influencia aquello que observa, el estado de equilibrio no existe, no se puede predecir el futuro de los sistemas no-lineales, la monocausalidad es una imposibilidad en los sistemas complejos, la instabilidad es la regla y la certeza es la excepción, etc. En el presente, algunos conceptos han sido resucitados y otros están siendo desarrollados, y han ganado visibilidad en los medios de difusión de los resultados de estudios asociados a la cuestión de la complejidad: caos, no-linealidad, coevolución, holismo, fractal, principio hologramático, principio de la incertidumbre, estructuras disipativas, emergencia, lógica borrosa, co-adaptación, autopoesis, atractor, red, efecto palanca, redundancia, recursividad, conectividad, autoorganización, etc. Indudablemente, varios de estos conceptos tienen el potencial para generar comprensión sobre ciertos aspectos del cambio y desarrollo de las organizaciones (Begun 1994; Johnson y Burton 1994; Levy 1994; Chia 1995; Lissack 1997; Tetenbaum 1998; Bauer 1999; Dent 1999; McKelvey 1999). Sin embargo, es necesario negociar el
14 Nacida a principios de los años 70, la Teoría del Caos está asociada principalmente a los trabajos de Jim Yorke de la Universidad de Maryland, Edward Lorenz del Instituto de Tecnología de Massashussets (MIT, en Inglés), Joseph Ford del Instituto de Tecnología de Georgia (GIT, en Inglés), Paul Glansdorff e Ilya Prigogine de la Universidad Libre de Bruselas (Rosnay 1996).

75

significado del concepto de complejidad, y los límites de su naturaleza evolucionista en el uso de analogías biológicas para la comprensión de sistemas sociotécnicos, como suele ser el caso de las organizaciones de desarrollo. La mayoría de las escuelas de pensamiento que promueven la relevancia y contribuciones de los conceptos asociados a la cuestión de la complejidad reemplazan la Física que aportó el mecanicismo por la Biología que aporta el evolucionismo. En este sentido, la mayoría de las contribuciones son puras analogías del conocimiento generado a partir de estudios de organismos biológicos, o de fenómenos naturales complejos, como el clima.15 Sin estudiar directamente ni íntimamente los procesos de cambio y desarrollo de las organizaciones, la mayoría de estos autores generalmente usan la analogía como herramienta heurística y metodológica para derivar inferencias sobre lo que ocurre en las organizaciones, como si estas fueran un organismo biológico individual. La existencia de muchos individuos con diferentes orígenes geográficas, historias sociales, formaciones culturales y realidades materiales, hace de una organización un sistema sociotécnico complejo, diferente de un sistema biológico representado por un organismo individual. Por ejemplo, una organización no tiene un cerebro individual; aún la cultura organizacional no logra forjar la homogeneidad de pensamiento y de comportamiento, porque hay conflictos de percepciones, valores, intereses y compromisos individuales. En este caso, lo más apropiado es el uso de metáforas, que aportan apenas un mapa de las coincidencias, donde hay algunas semejanzas pero nunca lo absolutamente idéntico. Pero, independiente de la génesis evolucionista de la mayoría de las escuelas de pensamiento sobre la complejidad, es imprescindible que los sistemas de educación incluyan cursos donde se aprende a pensar la complejidad. Pensar la realidad de una organización de desarrollo implica pensar el todo. El todo no corresponde a la suma de las partes. La interacción entre diferentes partes generan nuevas propiedades asociadas al todo, que no son encontradas en ninguna de las partes aisladamente. Ningún sistema dinámico puede ser reducido a una simple colección de sus componentes; en este momento él perdería sus propiedades sistémicas, aquellas generadas por la interacción entre sus partes, pero que no pertenecen a ninguna de ellas en particular. La totalidad no se “analiza”, se intuye a través de síntesis y mucha imaginación, y no apenas con los modelos computacionales y las ecuaciones matemáticas sofisticadas de los teóricos del caos. Para comprender la totalidade, el pensamiento blando es más relevante que el pensamiento duro.
15 Otra vez, las ciencias sociales prefirieren imitar a las ciencias naturales, como confesa Bauer: “Más que nunca faz sentido aplicar a las ciencias sociales los modelos oriundos de las ciencias naturales” (Bauer 1999:22). Hasta el siglo XX, las ciencias sociales tomaron prestado los conceptos de la física; a partir de finales del siglo XX, y a lo largo del siglo XXI, el banco central conceptual es la Biología. Eso ocurre principalmente por tres motivos: (i) el complejo de inferioridad de muchos científicos sociales, que asumen la imitación como pasaporte para ser aceptados como “científicos”, y para obtener el mismo “éxito” de los científicos naturales; (ii) la programación cultural de siglos de adopción de las premisas ontológicas, epistemológicas y metodológicas de la tradición filosófica positivista, socializadas durante el proceso de formación; y, (iii) la falta de coraje intelectual para desarrollar conceptos autónomos capaces de capturar las diferencias entre los sistemas biológicos complejos y los sistemas sociotécnicos complejos. Una cosa es adaptar los conceptos seleccionados de una disciplina a ciertos aspectos similares encontrados en contextos diferentes; otra cosa es la replicación indiscriminada y a-crítica de los conceptos de la Biología a todos los aspectos de la dinámica de las organizaciones y de las sociedades, como si las mismas fueran organismos biológicos de carácter individual. Un individuo es un organismo complejo, pero una organización no es un individuo. En vez de derivar los conceptos de los estudios reales de la dinámica de las organizaciones y de las sociedades, ahora físicos, ingenieros y científicos sociales están intentando adaptar la dinámica de las organizaciones y de las sociedades a los resultados de los estudios con ranas, ratones, huracanes, terremotos, incendios forestales, clima, etc. Irónicamente, ningún científico natural ha asumido el riesgo de estudiar organizaciones y sociedades, para aplicar sus resultados a la comprensión del comportamiento de un ratón, una rana, un ciclón, un incendio, el clima, etc. Si un huracán y un proceso de cambio institucional son ambos sistemas complejos no-lineales, entonces cualquiera de los dos podría ser estudiado para informar como funciona el otro. Pero es dudoso que una sociedad venga a confiar en un sistema de alerta para huracanes basado en los resultados de estudios sobre cambio institucional.

76

Pensar de forma sistémica Pensar la complejidad implica pensar de forma sistémica. El mundo de los sistemas es un mundo de interacciones, conexiones, relaciones, cadenas de impacto, etc., donde el orden y el desorden co-existen como parte de la dinámica cambiante de los sistemas no-lineales. Existen conexiones entre pequeños fenómenos aparentemente desconectados, que necesitan ser identificadas, interpretadas y articuladas hacia la comprensión de una totalidad que nos interesa. En este mundo, los análisis son necesarios pero no suficientes. La herramienta más crítica en el mundo de la complejidad es la síntesis: el análisis permite apenas describir para conocer, la síntesis permite articular para comprender. El análisis es útil para conocer cada uno de los elementos de un cierto sistema complejo, mientras la síntesis permite comprender las interacciones entre estos elementos, entre cada uno de ellos y el todo, y entre el todo y cada uno de ellos (O’ Connor y McDermott 1998; McKelvey 1999). El pensamiento sistémico hace más claro el mundo de los sistemas, donde el todo es siempre mayor y menor que la suma de sus partes. Es mayor porque la interacción entre las partes genera propiedades que no existen en ninguna de ellas en particular, y es menor porque cada una de las partes se queda limitada por la influencia del todo, sin poder realizar el cien por cien de su potencialidad. Los que aprenden a pensar sistémicamente buscan las interacciones que ayudan a comprender la dinámica del todo, a partir de la comprensión de ciertos conjuntos de relaciones que generan propiedades emergentes, que son propiedades sistémicas. Pero pensar de forma sistémica implica reconfigurar nuestros modelos mentales, para desaprender las reglas del pensamiento lineal, y para aprender las reglas del pensamiento sistémico. Algunas de estas reglas son compartidas en la Figura-6:

Pensar integralmente
las propiedades sistémicas son propiedades del todo

Pensar contextualmente
las explicaciones sistémicas son contextuales

Pensar diferencialmente niveles distintos =
complejidades distintas

Pensar dialécticamente
desde el todo hacia las partes, y de las partes hacia el todo

Pensar epistémicamente

Pensar relacionalmente
los sistemas dependen de redes de relaciones

Las reglas del “pensamiento sistémico” aplicado a los sistemas sociotécnicos

los sistemas son concepciones mentales socialmente construidas

Pensar intencionalmente
los sistemas neutrales no existen; hay siempre valores y propósitos

Pensar circularmente
los sistemas dependen de “feedback”

Pensar procesualmente
hasta las estructuras son generadas por procesos

Pensar no-linealmente
la complejidad implica multicausalidad

Fig.6: Las reglas del pensamiento sistémico

77

Pensar contextualmente: las explicaciones sistémicas son explicaciones contextuales. El contexto es la base del pensamiento sistémico, pues es constituido por las redes de relaciones que forjan la dinámica del todo. Así, el contexto ofrece siempre las mejores pistas para uno comprender por qué un problema ocurre en la forma como ocurre, y para imaginar cuál alternativa de solución es más apropiada para manejar el problema en armonía con la realidad local. En este sentido, es más fácil comprender un problema estudiándolo en su propio contexto que aisladamente, lejos de las interacciones contextuales que lo generan. Pensar diferencialmente: niveles sistémicos diferentes corresponden a niveles diferentes de complejidad. A pesar de que todo está conectado a todo, existen niveles sistémicos distintos de complejidad. Un sistema complejo es siempre constituido por subsistemas más sencillos, al mismo tiempo que está conectado a otros suprasistemas de mayor complejidad. Por ejemplo, una organización de desarrollo es integrada por varios subsistemas (financiero, de planificación, etc.), mientras integra otros suprasistemas, como la matriz nacional de organizaciones de desarrollo, el sistema de servicios de un determinado sector, etc. Estos diferentes niveles sistémicos articulan conjuntos de relaciones cuantitativa y cualitativamente diferentes. Pensar epistémicamente: los sistemas son concepciones mentales socialmente construidas. El concepto de sistema fue creado por nosotros para intentar comprender y representar la complejidad de la realidad. Los sistemas no existen en la realidad, como “algo” concreto cuya existencia independe de nuestra percepción, decisiones y acciones. Por ejemplo, un sector o una organización no existen como sistemas hasta que los actores que les integran asumen conciencia de que su sector o organización puede ser interpretado y gerenciado como si fuera un sistema. Como la epistemología se preocupa con el proceso de construcción individual y social del conocimiento, es necesario pensar epistémicamente, para comprender como los grupos sociales diferentes construyen sus distintas percepciones de los sectores y organizaciones a que pertenecen. Pensar intencionalmente: los sistemas neutrales no existen; hay siempre valores y propósitos. Todo sistema existe en torno a un propósito. Los sistemas sociotécnicos tiene un propósito superior, cuya identidad revela un conjunto de valores, explícitos e implícitos, en torno a los cuales varias premisas son establecidas, como intermediarias entre dichos valores y los compromisos que permiten alcanzar el propósito del sistema. Además, los sistemas sociotécnicos incorporan otros propósitos no necesariamente convergentes con sus propósitos superiores, lo que resulta en la generación de conflictos y contradicciones. Comprender un sistema sociotécnico implica comprender también la multiplicidad de propósitos, legítimos o no, que integran la totalidad de este tipo de sistema complejo. Pensar no-linealmente: la complejidad implica multicausalidad. En los sistemas complejos, la monocausalidad es una imposibilidad. Las múltiples redes de relaciones están interconectadas, haciendo con que diferentes factores ejerzan diferentes grados de influencia sobre diferentes micro fenómenos ocurriendo dentro de los diferentes subsistemas del sistema, y entre el sistema y otros suprasistemas. En este contexto es imposible que un único factor esté causando un único efecto, de forma aislada de otros factores y de otros efectos. Por eso, la interpretación y la gestión de problemas y desafíos complejos deben asumir siempre la multicausalidad como la regla, nunca como la excepción. Pensar procesualmente: hasta las estructuras son generadas por procesos. La estructura de una familia, por ejemplo, no es establecida por la arquitectura de su casa, sino por el proceso que define la naturaleza de los diferentes roles y responsabilidades entre los miembros de dicha familia. Igualmente, la estructura de poder en una organización no es definida por su arquitectura física sino por los procesos a través de los cuales se forman las redes formales e informales por donde fluyen diferentes tipos de poder. Pensar circularmente: los sistemas dependen de “feedback”. Sin retroinformación, los sistemas no existen. Si los procesos de “feedback” fallan, la existencia misma del sistema está comprometida. La expresión “sistemas

78

dinámicos” traduce la capacidad de los sistemas para cambiar constantemente, a partir de sus procesos de retroinformación; son los bucles de realimentación positiva (de refuerzo) o negativa (de compensación). La retroinformación positiva es la que refuerza el cambio original, generando más cambios en la misma dirección (dirección intencional), por estar en acuerdo con el cambio original. La retroinformación negativa es la que actúa para compensar el cambio original, amortiguando los efectos del cambio original, por oponerse a él. • Pensar relacionalmente: los sistemas dependen de redes de relaciones. En un sistema nada ocurre fuera de una red de relaciones; acciones absolutamente desconectadas no existen. Aún ciertas acciones que generan desorden en un sistema (y que, por eso, parecerían no pertenecer a él) están articuladas a una red de flujos emergentes, que surgen para transformar su dinámica, cuando esta está perdiendo su vigencia. Pensar dialécticamente: desde el todo hacia las partes, y de las partes hacia el todo. No se trata de pensar el todo negando las partes, o pensar las partes abstraídas del todo. Sin embargo, mientras las partes y el todo son igualmente relevantes, el pensamiento sistémico sugiere primero intuir el todo para sentirlo, después analizar sus partes, enseguida identificar las interacciones más expresivas, y sólo entonces volver al todo para sintetizarlo de forma comprensiva. En este proceso dialéctico de generación de conocimiento y comprensión (de análisis y de síntesis), se debe buscar activamente encontrar las contradicciones que necesariamente existen en cualquier sistema, revelando su génesis e implicaciones para el sistema. Pensar integralmente: las propiedades sistémicas son propiedades del todo. Las propiedades sistémicas son aquellas que emergen de la interacción entre las partes de un sistema, no logrando reproducirse en ninguna de sus partes aisladamente. Por ejemplo, el desempeño de una sociedad, economía u organización es una propiedad sistémica, que emerge de la interacción entre todas sus partes, y no puede ser comprendido a partir del conocimiento de una o más de sus partes aisladamente.

Finalmente, es necesario llamar atención para el hecho de que la mayoría de los que adoptan un enfoque sistémico, lo hacen principalmente bajo la influencia de las premisas del evolucionismo, con dos implicaciones críticas para el manejo de la cuestión del poder en los sistemas sociotécnicos. Un gran grupo de seguidores del evolucionismo incorpora su dimensión competitiva, asumiendo que un sistema “elimina” a los no competitivos, no siendo necesario considerar la cuestión del poder en sus interpretaciones e intervenciones en sistemas sociotécnicos. Otro gran grupo de seguidores del evolucionismo incorpora su dimensión integrativa, asumiendo que todos los que integran un sistema aportan de forma siempre “funcional” con relación al funcionamiento positivo del todo, no siendo necesario introducir la cuestión del poder en sus interpretaciones e intervenciones en sistemas sociotécnicos. Ambos grupos están equivocados. No es una coincidencia pues que la mayor parte de la literatura sobre la cuestión de la complejidad, Teoría del Caos y pensamiento sistémico, cuando aplicados a la interpretación y al cambio de las organizaciones de desarrollo, no incluyan la cuestión de las relaciones asimétricas de poder dentro de los subsistemas, sistemas y suprasistemas sociotécnicos. Sin embargo, son varios y dinámicos los factores contradictorios e integrativos dentro de cualquier sistema sociotécnico. Es necesario pensar bajo la lógica dialéctica, para comprender las relaciones de influencia mutua entre ambos tipos de factores. Es imprescindible comprender las relaciones desiguales de poder dentro de los sistemas sociotécnicos.

79

Pensar bajo las reglas de la dialéctica La lógica dialéctica fue inventada en la Grecia antigua, como el arte del diálogo. En la demostración de una tesis, se intentaba ir más allá de la apariencia de los fenómenos, para penetrar en su esencia, que no siempre es visible en la superficie del intercambio de las palabras y de las ideas. Existen dudas sobre si fue Zenon de Eléa (490-430 a.C.), o Sócrates (469-399 a.C.), quien creó esta forma de pensar, pero hay el consenso de que Heráclito de Efeso (540-480 a.C.) fue el pensador dialéctico más radical de la Grecia antigua. Pero, los intereses de las clases dominantes hicieron que el pensamiento metafísico prevaleciera sobre el pensamiento dialéctico, que fue considerado inconveniente por revelar las contradicciones existentes entre el discurso y la práctica de los más poderosos. Un siglo después de la muerte de Heráclito, Aristóteles reintrodujo los principios del pensamiento dialéctico. Aristóteles proponía que todo está en constante movimiento, y que estos movimientos representan potencialidades en proceso de actualización. La dialéctica—la lógica de las apariencias—fue sufocada por el poder de la Iglesia, que monopolizaba la ideología de las clases dominantes durante el feudalismo. Fue durante el último cambio de época experimentado por la humanidad, que el pensamiento dialéctico fue rescatado para aportar otra vez su contribución. Los epicentros de los temblores de aquel cambio de época son identificables: la revolución económica en Inglaterra y la revolución política en Francia: la Revolución Industrial y la Revolución Francesa, respectivamente (Hobsbawm 1962, 1969, 1984; Hill 1969). Durante La Ilustración, los filósofos franceses dialécticos Denis Diderot (1713-1784) y Juan Jaques Rousseau (17121778) fueron acusados de “filósofos del desorden”, por aplicar la dialéctica al estudio de las contradicciones generadas por el cambio de época experimentado por la humanidad. Diderot: (i) propuso que el todo está siempre cambiando, (ii) reveló cómo históricamente las organizaciones religiosas y políticas generaban relaciones asimétricas de poder a favor de unos pocos, y (iii) recomendó desconfiar de todos que querían “imponer” el orden. Rousseau propuso que los seres humanos nacen libres y que la naturaleza les proporciona la vida, pero que la organización de la sociedad les priva del ejercicio de su libertad natural. Por eso él propuso un Contrato Social, donde reconocía que el poder del más fuerte debe ser neutralizado por leyes que aseguren los derechos de todos, y no apenas de los más poderosos. Al final del siglo XVII e inicios del siglo XIX, un debate originado en Alemania llamó la atención del mundo, por los elementos dialécticos que fueron generados durante el intercambio. Por un lado estaba Imanuel Kant (1724-1804), el mayor de los pensadores metafísicos, para quien el ser humano es esencialmente activo y está siempre interfiriendo en la realidad, pero todas las contradicciones están ubicadas en lo que él llamó de la “razón pura”, y no en la realidad de los fenómenos objetivos creados por la interferencia de los humanos. Del otro lado estaba Friedrich Hegel (1770-1831), para quien las contradicciones son generadas en los planes económico y político; la superación dialéctica de dichas contradicciones sólo es posible a través de la comprensión del trabajo, que hizo posible al ser humano ultrapasar el plan

80

“natural” de los animales. Pero Hegel era un idealista, y reemplazó a la Razón Pura de Kant por el principio de la Idea Absoluta, al cual subordinó los movimientos de la realidad material. Fue uno estudiante de Hegel quien superó, dialécticamente, las ideas de su maestro: Carlos Marx (1818-1883). Por su vinculación a los movimientos sociales de los trabajadores sobre explotados, Marx pasó la mayor parte de su vida asilado en Inglaterra, donde realizó el más amplio y profundo estudio jamás realizado sobre las características del régimen de acumulación del capitalismo industrial. Hegel colocaba demasiada énfasis al trabajo abstracto, mientras Marx desarrolló una dialéctica que privilegiaba el trabajo manual, pues este originó una división del trabajo que resultó en la formación de dos clases con intereses antagónicos. La clase capitalista era la que poseía los medios de producción, dominando con eso los medios para explotar el trabajo de la clase operaria, que poseía apenas su capacidad física para vender. Esta era la dominación del hombre sobre el hombre, condenó Marx de forma permanente. Fue a partir de esta comprensión que Marx revisó la historia social de la humanidad, con Friedrich Engels (1820-1895), en su Manifiesto Comunista en 1848, donde proponía que toda la historia transcurrida había sido una historia de las luchas de clases. Antes de Marx, el mismo exPresidente de los Estados Unidos, James Madison, reconoció en 1787 que “los propietarios y los nopropietarios generan intereses divergentes dentro de la sociedad” (Konder 1981:32). Para Marx, cualquier objeto que el ser humano pueda crear es parte de un todo. En cada acción emprendida, el ser humano enfrenta problemas necesariamente conectados entre sí; la interpretación y el manejo de dichos problemas implican la existencia de una visión del conjunto. La verdad es el todo, sentenciaba Marx, para quien la síntesis es una visión de conjunto que permite al ser humano comprender la estructura de los significados de su realidad, y que esta estructura sintetizada por la visión de conjunto es la totalidad que todos necesitamos comprender. Pero esta totalidad no es “algo” estático, es apenas un momento de un proceso dinámico de totalización. Para él, la dialéctica debería ser aplicada para comprender la constante emergencia de lo nuevo en la realidad humana, cuyas contradicciones deben ser identificadas y superadas. Fue Engels, compañero de Marx, quien transformó el pensamiento dialéctico en reglas metodológicas, que permiten percibir—bajo la superficie de las apariencias—las contradicciones que se esconden en la esencia de los flujos y cambios generados bajo relaciones asimétricas de poder. Más recientemente, otros científicos han perfeccionado estas reglas del pensamiento dialéctico (Sherman 1976), que son: • La regla de la interconexión. Todo enfoque para la resolución de problemas debe ser relacional, sin tratar nada de forma aislada, pues todo está conectado a todo. Frente a la interpretación de un problema, uno debe siempre preguntar cuáles son las interconexiones que el problema tiene con otros aspectos y dimensiones del contexto donde él ocurre. Nunca se debe asumir un problema ambiental, social, económico, político, institucional, legal, ético, etc., como si fuera un fenómeno accidental o aislado. Aún cuando uno necesita separar un problema del fenómeno total bajo análisis, ninguna conclusión debe ser derivada antes que las múltiples interacciones entre el problema y el todo hayan sido comprendidas. Al nivel local, uno debe siempre preguntar cómo las ideologías dominantes y las organizaciones sociales y políticas vigentes están conectadas, no apenas entre sí mismas sino también con otras ideologías y organizaciones al nivel macro.

81

La regla del cambio. Todo cambia; hasta lo que es sólido se desvanece en el aire. Todo enfoque para la resolución de problemas debe ser dinámico, sin conformarse con una fotografía estática de lo que pretende analizar. Uno debe siempre preguntar cómo el problema ha sido originado, cómo se ha transformado desde entonces y para dónde apunta su tendencia actual. Aún cuando analizando un problema particular en un país, comunidad u organización, uno debe preguntar si el todo está también cambiando simultáneamente, pues eso tiene influencia sobre la unidad de análisis. Uno debe también preguntar cuáles son las características de los cambios en marcha al nivel macro, pues éstas pueden influenciar las características del problema bajo análisis. La regla de la transformación de la cantidad en calidad. La transformación cualitativa del todo ocurre casi siempre después de varias transformaciones en sus partes constituyentes, lo que no ocurre en el mismo ritmo en cada una de las partes. Pero uno debe primero distinguir entre los cambios incrementales de naturaleza cuantitativa de los cambios transformacionales de naturaleza cualitativa. Si el todo bajo análisis (un país, organización, comunidad, programa, proyecto, etc.) ha experimentado un cambio cualitativo, uno debe siempre preguntar cuáles cambios cuantitativos particulares ocurridos en sus partes han generado la transformación de la totalidad. Si, al contrario, apenas cambios cuantitativos están ocurriendo en ciertas partes del todo bajo análisis, uno debe siempre preguntar cuáles son las transformaciones cualitativas que pueden resultar de la acumulación de dichos cambios incrementales, y en qué dirección estos cambios apuntan. La regla de la unidad de los opuestos. Si todo está conectado con todo, no hace sentido pensar que los aspectos opuestos de una relación son independientes entre sí. Al contrario, los opuestos se definen entre sí, porque la existencia de uno depende de la existencia del otro. Los opuestos se oponen, al mismo tiempo que constituyen una unidad. Entonces, sólo la comprensión de las relaciones entre los opuestos puede lanzar luz sobre el papel de cada uno en dicha trama de relaciones. Eso permite identificar las contradicciones que son generadas por el antagonismo que sostiene dicha relación, que se caracteriza por la interpenetración y por las influencias mutuas entre los aspectos que crean una unidad entre contrarios. Frente a una relación entre opuestos, uno debe siempre preguntar cuáles son los factores que mantienen dicha relación funcionando, los cuales impiden la superación de las contradicciones latentes que siempre existen en este tipo de relación. Para identificar estas contradicciones, uno debe siempre buscar los conflictos, desarmonías y antagonismos que son comunes entre los opuestos unidos por una misma relación, para identificar cuáles entre estos factores tienen el potencial para transformar cualitativamente la lógica de la relación, si éstos fueran estimulados a aumentar su aporte a la tensión que eventualmente caracteriza la armonía (aparente) de una relación entre contrarios. La regla de la negación de la negación. Una afirmación generalmente engendra su negación, pero no siempre la negación prevalece sobre la afirmación; lo que ocurre es una síntesis: la negación de la negación. Cuando un aspecto de un proceso parece negar o eliminar completamente otro aspecto, que parece estar en oposición a él, uno debe preguntar si el primer aspecto puede, a su vez, ser eliminado por el segundo. Se debe también preguntar si el resultado de esta lucha entre dos aspectos que se oponen puede ser algo totalmente nuevo, y si el nuevo logrará superar integralmente el viejo o incorporar algunas de sus características de forma subordinada. Frente a un cambio radical, en un país, organización, programa, proyecto, comunidad, etc., uno debe siempre preguntar cuáles aspectos de lo viejo tienden a ser reemplazados por lo nuevo, cuáles aspectos tienden a ser preservados y cuáles tienden a desaparecer completamente.

Como se puede concluir, la mente del facilitador de cambio y desarrollo está moldeada por un conjunto de modelos mentales forjados principalmente por las características del pensamiento blando, que es comprometido en pensar la complejidad, de forma sistémica y bajo las reglas metodológicas de la dialéctica.

82

CONCLUSIÓN Las “premisas de la sostenibilidad” comprometidas con un futuro mejor
“Cuando teníamos todas las respuestas, cambiaron las preguntas...” (Indios Aymara, Región Andina)

La mejor forma de influenciar al futuro es inventándolo. Un futuro sostenible para la humanidad y el Planeta dependerá principalmente de nuestra capacidad de imaginarlo colectivamente, y de decidir y actuar comprometidos con esta visión compartida. Pero este esfuerzo debe ocurrir bajo “reglas” absolutamente diferentes de las practicadas bajo el sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad de la época del industrialismo, que nos ha hecho a todos vulnerables. A partir de la Revolución Industrial, el pensamiento mecánico forjado por la ciencia moderna, reforzado por elementos del pensamiento militar—orden, disciplina, comando, etc., pasó a moldear nuestros modelos mentales individuales y marcos institucionales. Primero en las fábricas, donde la administración científica de Frederick Winslow Taylor alcanzó su momentum cuando sus principios científicos (Taylor 1998) fueran inmortalizados por Henry Ford, en lo que se quedó conocido como Fordismo—modelo de producción en masa de los bienes de consumo. Después, la eficiencia, cuantificación, predicción y control, identificados por Max Weber como la base de la racionalización, sirvieron para extender la lógica mecanicista a la forma de pensar, decidir y actuar en todas las organizaciones burocráticas. Finalmente, en la sociedad (Ritzer 1993), influenciada por el sistema de educación y los esquemas de propaganda y publicidad, que articularon y divulgaron los valores del industrialismo como “modernos”. Las “reglas mecanicistas” del juego del desarrollo de la época del industrialismo—objetivismo, reduccionismo y pensamiento Cartesiano—moldearon prácticamente todo, principalmente la idea de progreso, donde no había límites para el crecimiento material ni para la explotación de los recursos de la naturaleza. La vulnerabilidad generalizada, que hoy amenaza la existencia de la humanidad y del Planeta, ha sido la principal consecuencia de este modelo racionalista de desarrollo. Es en este contexto que las sociedades han aceptado el concepto de desarrollo sostenible, que todavía no ha sido ampliamente comprendido en su significado, ni practicado en sus múltiples dimensiones. Por un lado, muchos actores poderosos no tienen interés en el desarrollo sostenible, porque éste pondría límites a la lógica de acumulación como objetivo superior del sistema capitalista y al lucro máximo como el único criterio para la toma de decisiones en este sistema. Por otro lado, una mayoría de actores todavía continúa rehén de la lógica mecanicista, aún cuando intentan sinceramente pensar y practicar el desarrollo sostenible. Esta mayoría piensa que el desarrollo sostenible será el producto de la aplicación de un conjunto de técnicas especiales, que finalmente obrarán el milagro de la sostenibilidad. Sí, habrá necesidad de un sistema de técnicas, pero éste ni es lo primero que necesitamos, ni lo más importante. La cuestión de la sostenibilidad es ética, política y cognitiva, antes de ser técnica, gerencial y financiera. Necesitamos de un nuevo sistema de ideas, que moldee un nuevo sistema de técnicas y una nueva institucionalidad para el desarrollo sostenible. Al nivel mundial, el sistema de ideas, el sistema de técnicas y los mecanismos institucionales que se están estableciendo de forma dominante, tienen origen en la revolución económica, donde no hay compromiso con el

83

desarrollo sostenible. Por ejemplo, la institucionalidad montada para promover y proteger a la propiedad intelectual de los actores privados transnacionales tiene más poder legal y financiero que la institucionalidad para promover y proteger a la biodiversidad del Planeta. La propuesta de desarrollo sostenible tiene origen en la revolución sociocultural, lo que explica su incompatibilidad con muchas de las premisas, promesas y consecuencias derivadas de la revolución económica. Así, antes del “cómo” practicar el desarrollo sostenible, es necesario comprender: (i) la génesis de nuestra vulnerabilidad; (ii) la forma cómo ella afecta a diferentes países, comunidades y grupos sociales; (iii) las contradicciones generadas por el actual cambio de época; y, (iii) las características de la época emergente. Sólo entonces podremos entender de forma responsable el “por qué”, el “qué” y, finalmente, el “cómo” del desarrollo sostenible. La construcción de un nuevo sistema de ideas para el desarrollo sostenible pasa primero por un esfuerzo colectivo para aprender a desaprender las reglas de la vulnerabilidad, antes de aprender a aprender las premisas de la sostenibilidad. Las reglas del juego de la acumulación del industrialismo declinante generaron progreso material y tecnológico; las reglas del juego de acumulación del informacionalismo emergente apuntan en la misma dirección, influenciadas principalmente por las premisas de las revoluciones económica y tecnológica. Esta tendencia presiona a la humanidad hacia un futuro más vulnerable. Algunas premisas de la sostenibilidad son propuestas para la reflexión-acción: • El desarrollo de prevalece sobre el desarrollo en un país, municipio o comunidad. La sostenibilidad del desarrollo depende de un sistema de ideas, un sistema de técnicas y mecanismos institucionales orientados para la práctica del desarrollo de, no del desarrollo en. El desarrollo de es una regla ética, requerida por la sostenibilidad de la humanidad y del Planeta; el desarrollo en es una regla utilitarista, comprometida apenas con la máxima explotación de los recursos naturales locales. El desarrollo de es centrado en el desarrollo humano y social, incluyendo una preocupación con todas las formas de vida en el Planeta. El desarrollo en es centrado en la explotación geográfica de los recursos naturales disponibles en diferentes lugares, sin ninguna preocupación con el desarrollo humano y social local, ni con las consecuencias de eso a largo plazo. Para institucionalizar una actitud colectiva mundial hacia el desarrollo sostenible, todos los sistemas de educación necesitan cambiar, para incluir elementos de referencia para formar las nuevas generaciones de ciudadanos y profesionales bajo el compromiso con el desarrollo de. La premisa del desarrollo de, contraria a la regla del desarrollo en, se constituye en la promesa ética superior del conjunto de las “reglas del juego” de los modelos de intervención comprometidos con el desarrollo sostenible. El pensamiento blando es más relevante que el pensamiento duro. El desarrollo sostenible requiere combinar el pensamiento duro con el pensamiento blando, con el último prevaleciendo sobre el primero. La prevalencia del pensamiento “duro” de la época del industrialismo ha creado la actual vulnerabilidad, por elevar de forma exclusiva la importancia de las “cosas”, “hechos” y “fenómenos” visibles, concretos, cuantificables y valorados económicamente. Eso disminuyó la relevancia del lado blando de la realidad, que incluye los procesos, relaciones, conexiones, interacciones, interdependencias, contradicciones, implicaciones, cadenas de impacto, etc., que caracterizan y aportan significado a la dinámica compleja y cambiante de la vida en el Planeta. Bajo la visión económica de mundo, este pensamiento “duro” continuará dominante; será necesario establecer la trascendencia del lado blando sobre el lado duro de la realidad. El pensamiento blando nos permitirá pensar la complejidad, de forma sistémica y bajo la lógica dialéctica. Eso representa el fin del pensamiento binario—Cartesiano, dominante bajo el industrialismo, que revela una realidad dicotómica, sin ninguna correspondencia con la complejidad y diversidad que mueven la dinámica de la vida en el Planeta. Pero la prevalencia del pensamiento “blando” sobre el pensamiento “duro” en el futuro no será posible si los sistemas de educación del mundo no lo institucionalizan bajo un compromiso con la premisa del desarrollo de.

84

La realidad es una construcción social, dependiente de nuestra percepción, decisiones y acciones. La realidad no es “algo” que existe en algún lugar, fuera de nuestras organizaciones y comunidades. El sistema de ideas del industrialismo estableció la premisa de que la realidad era una sola, determinada por leyes “naturales”, y que la naturaleza existía para ser explotada en nuestro beneficio. Necesitamos comprender que la realidad es lo que nuestros modelos mentales individuales y colectivos nos permiten percibir. Así, podemos imaginar, negociar y construir una nueva percepción de nuestra realidad material, social y espiritual, que nos permita tomar decisiones y realizar acciones coherentes con esta nueva percepción. Si la realidad es socialmente construida, nosotros podemos colectivamente transformarla. Pero la transformación de los modelos mentales, desde la indiferencia instrumental del objetivismo impuesto por las visiones mecánica y económica de mundo hacia la sensibilidad contextual del constructivismo requerido por la visión holística de mundo, será posible solamente con la transformación de todos los sistemas de educación, bajo un compromiso con la premisa del desarrollo de, no con la regla del desarrollo en el Planeta. La naturaleza no es “natural”. Nosotros somos parte de la realidad que percibimos y construimos. La historia revela que, cuanto más progresamos materialmente y tecnológicamente más cambiamos nuestra percepción y, por lo tanto, nuestras relaciones con la naturaleza. Durante el industrialismo, la visión mecánica de mundo estableció como objetivo para la ciencia el aumento del control sobre la naturaleza, lo que significó descubrirla para describirla, predecirla y explotarla, como si nosotros no fuéramos parte de ella. Programados culturalmente para interpretar y transformar nuestra realidad a partir de la metáfora de la máquina, nosotros hicimos de la naturaleza un rehén de nuestra racionalidad instrumental, un blanco de nuestra irracionalidad tecnológica y una víctima de nuestra ambición económica. La vulnerabilidad del Planeta hoy es el producto de problemas antropogénicos—causados por la acción colectiva. Ya no debemos hablar de medio ambiente, que es referido como si fuera “algo” que nos interesa, pero que existe fuera e independiente de nosotros, como si fuera un zoológico, jardín botánico o parque natural, donde eventualmente entramos para conocer, disfrutar, explorar, explotar, destruir o conservar. Si la realidad es una construcción social, el desarrollo es un espacio socialmente construido para el encuentro imprescindible y privilegiado entre la sociedad, cultura y naturaleza. La denominación de Ministerios de Medio Ambiente o de Desarrollo Sostenible es una contradicción positivista, con implicaciones mecanicistas y reduccionistas, pues parecería que sólo estos deberían preocuparse con la sostenibilidad. La existencia de estas etiquetas institucionales refleja la premisa que asume la naturaleza como “algo” separado de nosotros, El enfoque del desarrollo sostenible debe ser para todos; eso requiere de todos los sistemas de educación un compromiso con la premisa del desarrollo de las comunidades. Incluso la expresión “recursos naturales” reflejan la penetración de la visión mecánica de mundo en la narrativa actual de los actores preocupados con el desarrollo sostenible. Ni “recursos” naturales (visión mecánica) ni “capital” natural (visión económica). Debemos construir otro lenguaje para expresar nuestra percepción ética comprometida con las múltiples funciones de este potencial, que es patrimonio de la humanidad y del Planeta. La solidaridad construye, el individualismo destruye. Bajo el liberalismo, el valor que moldea todos los otros valores es el individualismo. Bajo la disculpa de la protección de los derechos individuales, el egoísmo ha sido estimulado hasta sus últimas consecuencias. Ahora, bajo la visión económica de mundo, este valor gana el poder extraordinario de crear un enfoque que culpa a la propia víctima. Con el concepto de competitividad promovido como sinónimo de competencia, la sobrevivencia del más apto es reemplazada por la sobrevivencia del más competitivo: cada uno por sí, Dios por nadie y el Diablo contra todos. Bajo esta lógica del sobreviviente, el egoísmo tiende a aumentar y la solidaridad a disminuir. Sin embargo, si la vulnerabilidad es un producto de problemas antropogénicos—problemas causados por la acción colectiva, la sostenibilidad sólo puede ser construida a través de la acción colectiva, lo que requiere de solidaridad, no del egoísmo nutrido por el individualismo. Sólo sistemas de educación comprometidos con la premisa del desarrollo de pueden formar ciudadanos solidarios, al contrario de los gladiadores egoístas e indiferentes frente al destino de todas las formas de vida en el Planeta. Si los problemas ecológicos globales han sido generados por la acción antropogénica, solamente la acción solidaria de grupos organizados de la sociedad civil podrá superarlos.

85

El aprendizaje crítico y creativo es más constructivo que el aprendizaje imitativo. Las fórmulas y recetas son apropiadas para la replicación o reproducción de productos que no dependen de la historia ni del contexto, lo que no es el caso del desarrollo. Por incluir gente en su proceso, el desarrollo incluye valores, creencias, intereses, principios, hipótesis, premisas, teorías, aspiraciones, compromisos, contradicciones y, por lo tanto, no ocurre de forma idéntica en contextos diferentes. Al contrario, complejidad y diversidad son sus marcas registradas. Frente a eso, el aprendizaje a través de la repetición mecánica, practicado bajo la visión mecánica de mundo, o a través de la imitación (seguir o adoptar ejemplos “exitosos” foráneos, el famoso benchmarking), no sirve para el desarrollo sostenible. Nuestros sistemas de educación necesitan pasar por profundos cambios, para forjar un sistema de ideas para el desarrollo sostenible y para formar constructores de nuevos caminos— pensadores independientes, y no seguidores de caminos ya existentes. En todos los niveles, el aprendizaje debe incluir: reflexión ética, pensamiento crítico, desafíos a la creatividad y generación de nuevas síntesis. Hoy, nuestros sistemas de educación no forman (ciudadanos), apenas informan (profesionales imitadores). Pero sólo sistemas de educación comprometidos con la premisa del desarrollo de pueden formar constructores de opciones flexibles, los demás producen apenas seguidores mecánicos de modelos ya existentes. La democracia participativa es más relevante que la democracia representativa. El desarrollo no reconoce votos, sino visiones, decisiones y acciones construidas de forma comprometida con su vulnerabilidad o sostenibilidad. En un país, municipio o comunidad, el desarrollo sostenible dependerá más de la existencia de “redes de democracia” que del número de electores, concejales, alcaldes, diputados, senadores, etc. La sociedad civil debe organizarse en diferentes niveles e instancias para identificar, construir y cambiar espacios para la práctica de la democracia participativa, como complemento a la democracia representativa que, con la globalización, está reduciendo drásticamente su potencial de contribuir al desarrollo sostenible. Aquí, el sistema de educación tiene también un papel trascendental, por su mandato institucional: formar las nuevas generaciones de ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad de la humanidad y del Planeta. Eso también implica comprometerse con la premisa del desarrollo de, no con la regla del desarrollo en el Planeta. La autoridad del argumento es más pertinente que el argumento de la autoridad. El desarrollo es un proceso de interacción social, donde la negociación—de percepción, decisiones y acciones—asume un papel más relevante que la autoridad formal. La pertinencia de una trayectoria para el desarrollo local no está asociada a la autoridad de puestos administrativos y políticos, sino a su coherencia negociada. La mejor propuesta no es necesariamente la de mayor consistencia interna, sino aquella que gana la mayor legitimidad y el compromiso firme, por parte de la mayoría de los grupos de actores sociales asociados a su implementación e impactos. Eso no significa que no hay necesidad de autoridad en el proceso de desarrollo sostenible, sino que el poder de influenciar políticas, planes, prioridades, presupuestos, decisiones, etc., es compartido, para que los actores sociales participen realmente de la construcción de su futuro, asumiendo responsabilidades con sus consecuencias, pero ganando más derechos para apropiarse de los beneficios de su esfuerzo. Para salir de la influencia del pensamiento autoritario, que impone el argumento de la autoridad, para la lógica del poder compartido, que implica la práctica de la autoridad del argumento, los sistemas de educación necesitan cambiar para formar las nuevas generaciones de ciudadanos educados para la democracia participativa, lo que igualmente implica comprometerse con la premisa del desarrollo de, bajo la cual el desarrollo incluye el desarrollo humano y social de los individuos y colectividades. La visión prospectiva es más relevante que la visión cortoplacista. Sin inspirar compromiso con la historia ni el contexto, la metáfora de la máquina de la época del industrialismo fue instrumental para el pragmatismo utilitarista del capital industrial. Al capitalista pragmático, lo que interesa es el lucro máximo, aquí y ahora, y a cualquier costo. La vulnerabilidad generalizada que hoy amenaza todas las formas de vida en el Planeta, incluyendo a la especie humana, es la principal consecuencia de esta opción. En la época emergente, hay dos opciones disponibles, además de la ofertada por la visión mecánica. Bajo la visión económica de mundo, el corto plazo continúa a prevalecer, pues el compromiso con la eficiencia productiva, requerida bajo la metáfora de la máquina, es reemplazada por la competitividad económica y tecnológica, demandada por la metáfora del mercado. Bajo la visión holística de mundo, el largo plazo prevalece sobre el corto plazo, pues la metáfora del

86

sistema presiona hacia su sostenibilidad, lo que requiere una visión prospectiva capaz de orientar en el presente las decisiones y acciones que van a moldear nuestro futuro. Pero el grado de compromiso con el largo plazo es una función del grado de compromiso con la premisa del desarrollo de; la regla del desarrollo en, al contrario impone obligaciones apenas con el corto plazo. Los sistemas de educación necesitan cambiar para formar ciudadanos y profesionales con visión prospectiva y compromiso con el largo plazo. • Los objetivos-fines prevalecen sobre los objetivos-medios. Para la humanidad, ningún objetivo puede ser superior al objetivo de mejorar las condiciones, nivel y calidad de vida de las sociedades; para el Planeta, ninguno objetivo puede estar por encima del objetivo de sostener y mejorar las condiciones que garantizan la sostenibilidad de todas las formas de vida. Por lo tanto, el crecimiento económico y el desarrollo tecnológico deben continuar siendo considerados como muy importantes e imprescindibles, pero como objetivos-medios, no como fines en sí mismos, como suele ser el caso bajo la propuesta neoliberal. Los sistemas de educación del Planeta necesitan pasar por una profunda transformación, porque la mayoría ha sido desarrollado para actuar bajo la regla del desarrollo en, que enseña los medios como si fueran fines; sólo el compromiso con la premisa del desarrollo de conlleva al compromiso con la subordinación de los objetivos-medios (crecimiento económico y desarrollo tecnológico) a los objetivos-fines (mejoría de las condiciones, nivel y calidad de vida para todas las formas de vida en el Planeta.

Con estas premisas de la sostenibilidad, que no son exhaustivas ni definitivas, porque deben ser discutidas, negociadas y transformadas por los diferentes grupos de actores sociales de la sociedad civil organizada, este trabajo ha cerrado su caminata (interpretación) alternativa, desde la génesis de nuestra vulnerabilidad hasta la conceptualización de una sostenibilidad posible pero no asegurada por anticipación. El esfuerzo ha sido desarrollado como una invitación para romper con las reglas de la vulnerabilidad y construir las premisas de la sostenibilidad. Esta invitación genera muchas implicaciones de orden ético y de naturaleza política, porque representa un desafío a los que están comprometidos con las visiones mecánica o económica de mundo. Eso implica: (i) aprender a desaprender las “reglas” de la vulnerabilidad y aprender a aprender las premisas de la sostenibilidad; (ii) abandonar el sistema de ideas que ha prevalecido bajo la visión mecánica de mundo; (iii) rechazar el sistema de ideas en formación en el proceso de globalización, bajo la visión económica de mundo; y, (iv) asumir un compromiso ético y político con la construcción y práctica de un sistema de ideas, sistema de técnicas y mecanismos institucionales, para viabilizar el desarrollo sostenible, donde su dimensión institucional corresponde a su sistema de ideas—sus reglas del juego. Sin embargo, el atendimiento a esta invitación encuentra un obstáculo espectacular: el poder del más fuerte, ya estudiado por Rousseau (1985). Las corporaciones transnacionales están transformando su fuerza en derecho y la obediencia en deber, a través nuevas reglas del juego, reforzadas por agencias multilaterales, organizaciones internacionales y regionales y por parte de los gobiernos y élites nacionales. Esto reduce la esperanza de solución diplomática; los diplomáticos son capacitados para negociar oportunidades comerciales para sus países, no para extinguir la exclusión social global. Tampoco ocurrirá una revolución social global solidaria, porque la humanidad está culturalmente programada para el individualismo egoísta. Lo más probable es una catástrofe sin precedentes en la historia de la humanidad: los excluidos, ya sin esperanza, van a organizarse, para excluir a los que los excluyen, pero de forma atomizada, sin control, diariamente, en millones de lugares, en miles de formas, incluso van a cosechar granos en campos que no son suyos, e invadir a supermercados, en búsqueda de la existencia que les es negada, hasta explotar el orden corporativo transnacional. Los sobrevivientes abandonarán la lógica de la acumulación. A menos que exista alguna esperanza. ¿Dónde está la esperanza? La esperanza es la última que muere (dicen los optimistas), pero muere (dicen los pesimistas). Pero, para que no muera la esperanza (invitan los realistas), la sociedad civil debe construir espacios públicos para la práctica de la democracia participativa (Busch 2000), que puede transformar ésta en una otra globalización (Santos 2000), la globalización de la solidaridad-sostenibilidad-equidad. Debe exigir que la premisa del desarrollo de reemplace en definitiva a la regla del desarrollo en, que generó la vulnerabilidad del Planeta. Si el sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad del capitalismo corporativo transnacional continúan en su trayectoria dominante, hacia más exclusión social y más vulnerabilidad para todas las formas de vida en el Planeta, crecerá inexorablemente el número de los desconectados, transformados en prisioneros del desamparo y huérfanos de la esperanza. ¿Hasta cuándo? ¿A qué costo?

87

BIBLIOGRAFÍA CITADA / CONSULTADA (Organizada por macro-tópicos)
Títulos que confirman la tesis del cambio de época Albrow, M. The Global Age. Stanford, CA: Stanford University Press, 1997. Aerts, D.; Apostel, L.; De Moor, B.; Hellemans, S.; Maex, E.; Van Belle, H.; and Van der Veken, J. Worldviews: from fragmentation to integration. Brussels: VUB Press, 1994. Bell, D. The Coming of Post-Industrial Society: a venture in social forecasting. Nueva York: Basic Books, 1999. Capra, F. The Turning Point. Nueva York: Simon & Schuster, 1982. Castells, M. End of Millennium (The Information Age: economy, society and culture; Volume III). Malden, MA: Blackwell Publishers, 1998. Castells, M. The Power of Identity (The Information Age: economy, society and culture; Volume II). Malden, MA: Blackwell Publishers, 1997. Castells, M. The Rise of the Network Society (The Information Age: economy, society and culture; Volume I). Malden, MA: Blackwell Publishers, 1996. Davidson, J.; and Rees-Mogg, W. The Great Reckoning: how the world will change before the year 2000. London: Pan Books, 1993. De Masi, D. (Ed). A Sociedade Pós-Industrial. São Paulo: Editora SENAC, 1999. Dicken, P. Global Shift. London: Paul Chapman Publishing, 1992. Harvey, D. The Condition of Postmodernity: an inquiry into the origins of cultural change. Oxford: Basil Blackwell, 1989. Held, D.; McGrew, A.; Goldblatt, D.; y Perraton, J. Global Transformations: politics, economics and culture. Stanford, California: Stanford University Press, 1999. Hobsbawm, E. The Age of Extremes: the short Twentieth Century, 1914-1991. London: Michael Joseph, 1994. Hopkins, T.; y Wallerstein, I. The Age of Transition: trajectory of the world-system; 1945-2025. London: Zed Books, 1998. Ianni, O. A Sociedade Global. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1992. Kennedy, P. Hacia el Siglo XXI. Barcelona: Plaza & Janes Editores, 1995. Lindo, A. Mutaciones: escenarios y filosofías del cambio de mundo. Buenos Aires: Editorial Biblos, 1996. Rifkin, J. La Era del Acceso: la revolución de la nueva economía. Barcelona, Paidós, 2000. Rifkin, J. The Biotech Century: harnessing the gene and remaking the world. Nueva York: Penguin Putnam, 1999. Rosenau, J. Along the Domestic-Foreign Frontier: exploring governance in a turbulent world. Cambridge: Cambridge University Press, 1997a. Scott, L.; and Urry, J. The End of Organized Capitalism. Cambridge: Polity Press, 1987. Sklair, L. Sociology of the Global System. Nueva York: Harvester Wheatsheaf, 1991. Wallerstein, I. The End of the World as We Know It: social sciences for the Twenty-First Century. Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1999. Títulos sobre el cambio de época asociado a la Revolución Industrial Arendt, H. Imperialism (Parte II de “El Origin del Totalitarismo”). Nueva York: Harcourt, Brace & World, 1968. Basala, G. “The Spread of Western Science.” Science. N° 156, 1967:611-622. Beaud, M. A History of Capitalism; 1500-1980. Nueva York: Monthly Review Press, 1983.

88

Bernal, J.D. The Scientific and Industrial Revolutions; Science in History (Vol.2). Cambridge, MA: The MIT Press, 1971. Bernal, J.D. The Social Sciences; Science in History (Vol.4). Cambridge, MA: The MIT Press, 1971. Braverman, H. Labor and Monopoly Capital: the degradation of the work in the Twentieth Century. Nueva York: Monthly Review Press, 1974. Busch, L.; y Sachs, C. “The Agricultural Sciences and the Modern World System”, 131-156, em Lawrence Busch (Ed) Science and Agricultural Development. Montclair, NJ: Allanheld, Osmun, 1981. Brockway, L.H. Science and Colonial Expansion: the role of the British Royal Botanic Gardens. Nueva York: Academy Press, 1979. Chirot, D. How Societies Change. Thousand Oaks: Pine Forge Press, 1994. Derry, T.K.; y Williams, T. Historia de la Tecnología: desde 1750 hasta 1900 (Vol.2). Barcelona: Siglo Veinte Uno, 2000. Deyon, P. Los Orígenes de la Europa Moderna: el mercantilismo. Barcelona: Ediciones Península, 1970. Ferro, M. História das Colonizações: das conquistas às independencias; séculos XIII a XX. São Paulo: Editoras Schwarcz, 1996. Gama, R. A Tecnologia e o Trabalho na História. São Paulo: Nobel/EDUSP, 1987. Goonatilake, S. Aborted Discovery: science and creativity in the Third World. London: Zed Books, 1984. Held, D.; McGrew, A.; Goldblatt, D.; y Perraton, J. Global Transformations: politics, economics and culture. Stanford, CA: Stanford University Press, 1999. Hill, C. Reformation and Industrial Revolution. Harmondsworth, Middlesex: Penguin Books, 1969. Hobsbawm, E. Nations and Nationalism Since 1780: programme, myth, reality. Cambridge: Cambridge University Press, 1992. Hobsbawm, E. The Age of Capital; 1848-1875. Nueva York: New American Library, 1984. Hobsbawm, E. Industry and Empire. Harmondsworth, Middlesex: Penguin Books, 1969. Hobsbawm, E. The Age of Revolution, 1789-1848. Nueva York: Mentor Books, 1962. Landes, D.S. The Wealth and Poverty of Nations: why some are so rich and some so poor. Nueva York: W.W.Norton & Company, 1998. Magdoff, H. Imperialism: fromt the colonial age to the present. Nueva York: Monthly Review Press, 1978. Noble, D. The Religion of Technology: the divinity of man and the spirit of invention. Nueva York: Penguin Books, 1999. Polanyi, K. The Great Transformation: the political and economic origins of our time. Boston: Beacon Press, 1957. Rousseau, J.J. El Contrato Social. Barcelona: Editores Mexicanos Unidos, 1985. Shapin, S. The Scientific Revolution. Chicago: University of Chicago Press, 1996. Shapin, S.; y Schaffer, S. Leviathan and the Air-Pump: Hobbes, Boyle, and the experimental life. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1985. Spangenburg, R.; y Moser, D.K. The History of Science from the Ancient Greeks to the Scientific Revolution. Nueva York: Facts on File, 1993. Taylor, F.W. The Principles of Scientific Management. Nueva York: Dover Publications, 1998. Wallerstein, I. The Modern World-System III: the second era of great expansion of the capitalist world-economy; 1730-1840s. Nueva York: Academic Press, 1989. Wallerstein, I. The Modern World-System II: mercantilism and the consolidation of the European world-economy; 1600-1750. Nueva York: Academic Press, 1980.

89

Wallerstein, I. The Modern World-System I: capitalist agriculture and the origins of the European world-economy in the sixteenth century. Nueva York: Academic Press, 1974. Weber, M. The Protestant Ethic and the Spitirt of Capitalism. London: Unwin Paperbacks, 1985. Títulos sobre las transformaciones que están cambiando la época del industrialismo Alexandratos, N. (Ed). World Agriculture: towards 2010; a FAO study. Nueva York: FAO y John Wiley & Sons, 1995. Arrighi, G.; y Silver, B. Chaos and Governance in the Modern World System. Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1999. Ayres, R. La Próxima Revolución Industrial: la industria a través de la innovación. México: Gernika, 1987. Baumgardt, B.; y Martín, M. (Eds). Agricultural Biotechnology: issues and choices. West Lafayette, Indiana: Purdue University Agricultural Experiment Station, 1991, Beck, U. Un Nuevo Mundo Feliz: la precariedad del trabajo en la era de la globalización. Buenos Aires: Paidós, 2000. Beck, U; Giddens, A.; y Lash, S. Reflexive Modernization: politics, tradition and aesthetics in the modern social order. Oxford: Polity Press, 1994. Benis, P.; and Moushabeck, M. Altered States: a reader in the new world order. Nueva York: Olive Branch Press, 1993. Berlan, J. “The Historical Rotos of the Present Agricultural Crisis”, en W. Friedland, L. Busch, F. Buttel, y A. Rudy (Eds) Towards a New Political Economy of Agriculture. Boulder, CO: Westview Press, 1991:115-136. Bonanno, A.; Busch, L.; Friedland, W.; Gouveia, L.; y Mingione, E. From Columbus to Conagra: the globalization of food and agriculture. Lawrence, Kansas: The University Press of Kansas, 1994. Boggs, C. The End of Politics: corporate power and the decline of the public sphere. Nueva York: The Guilford Press, 2000. Boorstin, D. The Republic of Technology: reflections on our future community. Nueva York: Harper & Row,1978. Brown, L. Who will Feed China?: wake up call for a small planet. Nueva York: W.W. Norton, 1995. Brown, L; y Ayres, E. (Eds) The World Watch Reader on Global Environmental Issues. Nueva York: W.W. Norton, 1998. Brunner, B. (Ed). The TIME Almanac 2000. Boston, MA: Times Inc., 1999. Burch, D.; Rickson, R.; y Lawrence, G. Globalization and Agri-Food Restructuring. Aldershot: Avebury, 1996. Busch, L. The Eclipse of Morality: science, State, and market. Nueva York: Aldine de Gruyter, 2000. Busch, L; Lacy, B.W.; Burkhardt, J.; Hemken, D.; Moraga-Rogel, J.; Koponen, T.; y De Souza Silva, J. Making Nature, Shaping Culture: plant biotechnology in global context. Lincoln, Nebraska: University of Nebraska Press, 1995. Busch, L.; Lacy, W.; Burkhardt, J.; and Lacy, L. Plants, Power, and Profits: social, economic, and ethical consequences of the new biotechnologies. Cambridge, Massachusetts: Basil Blackwell, 1991. Busch, L; y Sachs, C. “The Agricultural Sciences and the Modern World System”, en L. Busch (Ed) Science and Agricultural Development. Montclair, NJ: Allanheld, Osmun and Co., 1981: 131-156. Canclini, N.G. La Globalización Imaginada. Buenos Aires: Paidós, 1999. Capra, F. La Trama de la Vida: una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Barcelona: Editorial Anagrama, 1996. Carnoy, M.; Castells, M.; Cohen, S.; y Cardoso, F. The New Global Economy in the Information Age: reflections on our changing world. University Park, Pennsylvania: The Pennsylvania University Press, 1993. Cebrián, J.L. (1998). La Red: Cómo cambiarán nuestras vidas los nuevos medios de comunicación (Un Informe al Club de Roma). Madrid: Taurus. Chirot, D. How Societies Change. Thousand Oaks: Pine Forge Press, 1994.

90

Chirot, D. Social Change in the Modern Era. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich, 1986. Coyle, D. The Weightless World: strategies for managing the digital economy. Cambridge, MA: The MIT Press, 1997. Cox, R. W. Production, Power, and World Order: social forces in the making of history. Nueva York: Columbia University Press, 1987. Davis, S.; y Meyer, C. La Velocidad de los Cambios en la Economía Interconectada. Barcelona: Paidós, 1999. De Souza Silva, J. (1989). Science and the Changing Nature of the Struggle Over Plant Genetic Resources: From Plant Hunters to Plant Crafters. Ph.D. Thesis. Lexington, Kentucky. University of Kentucky, 1989. De Souza Silva, J. El Cambio de Época, el Modo Emergente de Generación de Conocimiento y los Papeles Cambiantes de la Investigación y Extensión en la Academia del Siglo XXI. Trabajo invitado para la “I Conferencia Interamericana de Educación Agrícola Superior y Rural”, organizada por el IICA, realizada en Panamá, 16-19 de noviembre de 1999. De Souza Silva, J.; Cheaz, J.; y Calderon, J. La Cuestión Institucional: de la vulnerabilidad a la sostenibilidad institucional en el contexto del cambio de época. (Trabajo en progreso). San José, Costa Rica: Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR), 2000. Demo, P. Conhecimento Moderno: sobre ética e intervenção do conhecimento. Petrópolis, Rio de Janeiro: Vozes, 1997. Doyle, J. Altered Harvest: agriculture, genetics, and the fate of the world’s food suplí. Nueva York: Penguin Books, 1985. Ewen, S. All Consuming Images: the politics of style in contemporary culture. Nueva York: Basic Books, 1988. Ewen, S. Capitains of Consciousness: advertising and the social roots of the consumer culture. Nueva York, McGraw-Hill, 1976. Friedland, W.; Busch, L.; Buttel, F.; y Rudy, A. (Eds). Towards a New Political Economy of Agriculture. Boulder, CO: Westview Press, 1991. Friedmann, H. “Distance and Durability: shaky foundations of the world food economy”. Third World Quarterly, 13(2), 1992:371-383. Furtado, C. O Capitalismo Global. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1998. Gates, B. Business @ the Speed of Thought: succeeding in the digital economy. Nueva York: Warner Books, 1999. Giddens, A. Un Mundo Desbocado: los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus, 2000. Giddens, A. A Terceira Via. Brasília: Instituto Teotônio Vilela, 1999. Giddens, A. (Ed). Human Societies: a reader. Cambridge: Polity Press, 1992. Giddens, A. The Consequences of Modernity. Oxford: Polity Press, 1991. Goodman, D; y Redclift, M. (Eds). Environment and Development in Latin America: the politics of sustainability. Manshester, NY: Manshester University Press, 1991. Goodman, D; Sorj, B.; y Wilkinson, J. From Farming to Biotechnology: a theory of agro-industrial development. Oxford: Blackwell, 1987. Goodman, D.; y Watts, M. Globalizing Food: agrarian questions and global restructuring. Nueva York: Routledge, 1997. Griffin, K.; and Khan, A. Globalization and the Developing World: as essay on the international dimensions of development in the post-Cold War era. Geneva: UNRISD, 1992. Guéhenno, Jean-Marie. El Fin de la Democracia: la crisis política y las nuevas reglas del juego. Barcelona: Paidós, 1995. Hall, S.; Held, D.; y McGrew, T. (Eds). Modernity and its Futures. Cambridge: Polity Press, 1994. Harvey, D. The Urbanization of Capital: studies in the history and theory of capitalism urbanization. Baltimore, Maryland: The John Hopkins University Press, 1985. Held, D. Democracy and the Global Order: from the modern State to cosmopolitan governance. Cambridge: Polity Press, 1995.

91

Held, D.; McGrew, A.; Goldblatt, D.; y Perraton, J. Global Transformations: politics, economics and culture. Stanford, CA: Stanford University Press, 1999. Herrera, S.B. Globalización y Desarrollo Mundial. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1997. Hobsbawm, E. On the Edge of the New Century (Traduzido do Italiano por Allan Cameron). Nueva York: The Nueva York Press, 2000. Hobsbawm, E. The Age of Extremes: the short Twentieth Century, 1914-1991. London: Michael Joseph, 1994. Horsman, M.; and Marshall, A.. After the Nation-State: citizens, tribalism and the new world disorder. London: Harper Collins Publishers, 1995. Huntington, S. El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial. Barcelona: Paidós, 1997. Kelly, K. New Rules for the New Economy: 10 radical strategies for a connected world. Nueva York: Vikings, 1998. Kelly, K. Out of Control: the rise of the neo-biological civilization. Reading, MA: Addison-Wesley, 1994. Lash, S.; y Urry, J. Economies of Signs and Space. London: SAGE, 1994. Lash, S.; y Urry, J. The End of Organized Capitalism. Cambridge: Polity Press, 1987. Le Heron, R. Globalized Agriculture. Nueva York: Pergamon Press, 1993. MacDonald, J. (Ed). Genes for the Future: discovery, ownership, access (NABC Report 7). Ithaca, NY: National Agricultural Biotechnology Council, 1995. Maluf, R.; y Wilkinson, J. (Eds). Reestruturação do Sistema Agroalimentar: questões metodológicas e de pesquisa. Rio de Janeiro: REDCAPA, 1999. Mattelart, A. A Globalização da Comunicação. Bauru, São Paulo: EDUSC, 2000. McMichael, P. Food and Agrarian Orders in the World-Economy. Westport, CT: Praeger, 1995. McMichael, P. The Global Restructuring of Agro-Food Systems. Ithaca, NY: Cornell University Press, 1994. Medina, M. Futurica: prospectiva en acción. Caracas: IESALC/UNESCO, 2000. O’ Connor, J. The Fiscal Crisis of the State. Nueva York: St. Martin’s, 1973. Oficina Internacional del Trabajo. El Empleo en el Mundo 1996-1997: las políticas nacionales en la era de la mundialización. Genebra: OIT, 1996. Oficina Internacional del Trabajo. El Trabajo en el Mundo 1997-1998: relaciones laborales, democracia y cohesión social. Genebra: OIT, 1997. Oficina Internacional del Trabajo. Informe sobre el Empleo en el Mundo 1998-1999: empleabilidad y mundialización, papel fundamental de la formación. Genebra: OIT, 1998. Ominami, C. (Ed). La Tercera Revolución Industrial: impactos internacionales del actual viraje tecnológico. Buenos Aires: Grupo Editorial Latinoamericano, 1986. Pine, B; y Gilmore, J. The Experience Economy: work is a theatre and every business a stage. Cambridge, MA: Harvard Business School Press, 1999. Plucknett, D.; Smith, N.; Williams, J.; and Anishetty, N. Gene Banks and the World’s Food. Princeton, NJ: Princeton Univeersity Press, 1987. PNUD. Informe sobre el Desarrollo Humano 1992. Nueva York: PNUD, 1992. PNUD. Informe sobre el Desarrollo Humano 1998. Nueva York: PNUD, 1998. Presidência da República, Câmara da Reforma do Estado, Ministério da Administração Federal e Reforma do Estado. Plano Diretor da Reforma do Aparelho do Estado. Brasilia: Sub-Secretaria de Imprensa e Divulgação da Presidência da República do Brasil, 1995. Quinn, J. Intelligent Enterprise: a knowledge and service based paradigm for industry. Nueva York: Free Press, 1992.

92

Radin, M. Reinterpreting Property. Chicago: University of Chicago Press, 1993. Rosnay, J. (1996). El Hombre Simbiótico: Miradas sobre el tercer milenio. Madrid: Ediciones Cátedra. Rural Advancement Foundation International. “Biotech’s ‘Generation 3’”. RAFI Comunique, 67, 2000:1-18. Reich, R. El Trabajo de las Naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI. Buenos Aires: Vergara, 1993. Rheingold, H. Realidad Virtual: los mundos artificiales generados por ordenador que modificarán nuestras vidas. Barcelona: Gedisa, 1994. Rifkin, J. La Era del Acceso: la revolución de la nueva economía. Barcelona, Paidós, 2000. Rifkin, J. The Biotech Century: harnessing the gene and remaking the world. Nueva York: Penguin Putnam, 1999. Rifkin, J. El Fin del Trabajo: nuevas tecnologías contra puestos de trabajo; el nacimiento de una nueva era. Barcelona: Paidós, 1996. Robertson, R.; y Garrett, W. (Eds) Religion and the Global Order: religion and the political order (V. IV). Nueva York: Paragon House, 1991. Rosnay, J. El Hombre Simbiótico: miradas sobre el tercer milenio. Madrid: Ediciones Cátedra, 1996. Sagasti, F. Ciencia, Tecnología y Desarrollo Latinoamericano. México: Fondo de Cultura, 1981. Sassen, S. Globalization and its Discontents: essays on the new mobility of people and money. Nueva York: The New Press, 1998. Selwyn, M. “The New Food Chain”. Asian Business, December, 1991:26-34. Silveira, M.; y Vilela, S. (Eds). Globalização e Sustentabilidade da Agricultura. Jaguariúna, São Paulo: EMBRAPA-CNPMA, 1998. Soros, G. The Crisis of Global Capitalism: open society endagered. Nueva York: Public Affairs, 1998. Stewart, T. Intellectual Capital: new wealth organizations. Nueva York: Doubleday/Currency, 1997. Thurow, L. The Future of Capitalism: how today’s forces shape tomorrow’s world. Nueva York: William Morrow and Company, 1996. The Worldwatch Institute. State of the World 2000. Nueva York: W.W. Norton & Company, 2000. The Worldwatch Institute. Vital Signs 2000: the environmental trends that are shaping our future. Nueva York: W.W. Norton & Company, 2000. UNCTED. Trade and Development Report 2000; global economic growth and imbalances. Nueva York: UNCTED, 2000. UNCTED. World Investment Report 1999; foreign direct investment and the challenge of development. Nueva York: UNCTED, 1999. UNDP. Human Development Report 2000. Nueva York: UNDP, 2000. UNICEF. The State of the World’s Children 2000. Nueva York: UNICEF, 2000. United Nations. The Global Partnership: a guide to Agenda 21. Nueva York: United Nations, 1993. Velloso, J.; y Martins, L. (Eds). A Nova Ordem Mundial em Questão. Rio de Janeiro: José Olympio Editora, 1993. Walzer, M. (Ed). Toward a Global Civil Society. Oxford: Berghahn Books, 1998. Warnier, Jean-Pierre. A Mundialização da Cultura. Bauru, São Paulo: EDUSC, 2000. Waters, M. (1995). Globalization. Nueva York: Routledge. Wilkinson, J. O Futuro do Sistema Alimentar. (Estudos Rurais). Sao Paulo: Editora Hucitec, 1989. Wilson. E.O. Sociobiology: the new synthesis. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1975. Wolf, M. The Entertainment Economy: how mega-forces are transforming our lives. Nueva York: Time Books/Random House, 1999.

93

World Bank. World Development Report 1999/2000: entering the 21st century. Washington, D.C.: Oxford University Press, 2000. World Bank. World Development Report 1998/1999: knowledge for development. Washington, D.C.: Oxford University Press, 1999. Woolley, B. El Universo Virtual. Madrid: Acento, 1994. Títulos sobre las contradicciones del cambio de época Abraham. T. (2000). La Empresa de Vivir. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. Ahumada, C. El Modelo Neoliberal y su Impacto en la Sociedad Colombiana. Bogotá, Colombia: El Áncora Editores, 1996. Alvares, Claude. Science, Development & Violence: the twilight of modernity. Oxford: Oxford University Press, 1992. Amin, S. Capitalismo in the Age of Globalization: the management of contemporary society. London: Zed Books, 1997. Amin, S.; Arrighi, G.; Frank, A.; y Wallerstein, I. Dynamics of Global Crisis. Nueva York: Monthly Review Press, 1982. Assis, J. A Némesis da privatização: a receita de transformar empresas de serviços públicos regulamentadas em monopólios privados desregulados. Rio de Janeiro: Editora Mecs, 1997. Barbour, I. Ethics in an Age of Technology: the Gifford Lectures (Vol.2). Nueva York: Harper San Francisco, 1993. Barnet, R.; and Cavanagh, J. Global Dreams: imperial corporations and the new world order. Nueva York: Touchstone, 1995. Bauman, Z. Globalização: as consequências humanas. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1999. Beck, U. Risk Society: towards a new modernity. London: SAGE, 1992. Bello, W. Dark Victory: The United States and Global Poverty. Oakland, CA: Food First, 1999. Bijman, J.; Van den Doel, K.; y Junne, J. The Impact of Biotechnology on Living and Working Conditions in Western Europe and the Third World. Dublin: European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions, 1986. Bourdieu, P. Acts of Resistance: against the tiranny of the market. Nueva York: New Press, 1998. Braverman, H. Labor and Monopoly Capital: the degradation of the work in the Twentieth Century. Nueva York: Monthly Review Press, 1974. Browne, R. “The IMF and the World Bank in the New World Order”, pp.117-126, in P. Bennis y M. Moushabeck (Eds). Altered States: a reader in the new world order. Nueva York: Olive Branch Press, 1993. Busch, L. “Can Agranomy Feed the World: agricultural research and world hunger”, en P. Ehrensaft y F. Knelman (Eds) The Right to Food. Negev: The Canadian Associates of the Ben-Gurion University of Negev, 1984:131-156. Busch, L. The Eclipse of Morality: science, State, and market. Nueva York: Aldine de Gruyter, 2000. Callaghy, T. “Globalization and Marginalization: Debt and the International Underclass”, Current History, November, 96(613), 1997:392-396. Cardoso, E.; y Helwege, A. Latin America’s Economy: diversity, trends, and conflicts. Cambridge, MA: MIT Press, 1995. Carson, R. Silent Spring. Boston: Houghton Mifflin Company, 1987. Caufield, C. Masters of Illusion: the World Bank and the poverty of nations. Nueva York: Henry Holt, 1996. Chomsky, N. World Orders: old and new. Nueva York: Columbia University Press, 1996. Chossudovsky, M. The Globalization of Poverty: impacts of IMF and World Bank reforms. London: Zed Books, 1998. Cowan, J. “An Emerging Structure of Technological Domination: biotechnology, the organization of agricultural research, and the Third World”. International Journal of Contemporary Sociology, Nos. 1-2, 1987:31-44.

94

Danaher, K. (Ed). 50 Years is Enough: the case against the World Bank and the International Monetary Fund. Boston, MA: South End Press, 1994. Dawkins, R. The Selfish Gene. Oxford: Oxford University Press, 1989. De Souza Silva, J. “Agricultural biotechnology transfer to developing countries under the cooperation-competition paradox”. Cadernos de Ciencia & Tecnología (EMBRAPA, Brasilia). Vol. 14, N° 1, 1997:91-112. De Souza Silva, J. “From Medicinal Plants to Natural Pharmaceuticals: the marketing of nature”, en Pan American Health Organization (Ed) Biodiversity, Biotechnology and Sustainable Development in Health and Agriculture: emerging conections. Washington, D.C.: PAHO, 1996:109129. De Souza Silva, J. “The Contradictions of the Biorevolution for the Development of Agriculture in the Third World: Biotechnology and Capitalist Interests”. Agriculture and Human Values. Summer, 1988:61-70. De Souza Silva, J. El Cambio de Época, el Modo Emergente de Generación de Conocimiento y los Papeles Cambiantes de la Investigación y Extensión en la Academia del Siglo XXI. Trabajo invitado para la “I Conferencia Interamericana de Educación Agrícola Superior y Rural”, organizada por el IICA, realizada en Panamá, 16-19 de noviembre de 1999. De Souza Silva, J; Cheaz, Juan; y Calderon, Johanna. La Cuestión Institucional: de la vulnerabilidad a la sostenibilidad institucional en el contexto del cambio de época. (Trabajo en progreso). San José, Costa Rica: Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR), 2000. Deo, S; y Swanson, L. “The Political Economy of Agricultural Research in the Third World”, en W. Friedland, L. Busch, F. Buttel, y A. Rudy (Eds) Towards a New Political Economy of Agriculture. San Francisco: Westview Press, 1991:189-212. Dieterich, H.; Dussel, E.; Franco, R.; Peters, A.; Stahmer, C.; y Zemelman, H. Fin del Capitalismo Global: el nuevo proyecto histórico. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1999. Dupas, G. Economia Global e Exclusão Social: pobreza, emprego, Estado e o futuro do capitalismo. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 2000a. Dupas, G. Ética e Poder na Sociedade da Informação. São Paulo: UNESP, 2000. Eagleton, T. The Illusiones of Postmodernism. Oxford: Backwell, 1996. Ellul, J. The Technological Society. Nueva York: Vintage Books, 1964. Estefanía, J. Contra el Pensamiento Único. Madrid: Taurus, 1997. Ewen, S. All Consuming Images: the politics of style in contemporary culture. Nueva York: Basic Books, 1988. Forrester, V. El Horror Económico. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1997. Friedmann, H. “The Political Economy of Food: a global crisis”. New Left Review, 197, 1993:29-57. Friedmann, H. “The Political Economy of Food: the rise and fall of the postwar international food order”. American Journal of Sociology, 88S, 1982:248-286. Friedmann, H.; y McMichael, P. “Agriculture and the State System: the rise and decline of national agricultures; 1870 to the present”. Sociológica Ruralis, 29, 1989:93-117. Galeano, E. Patas Arriba: la escuela del mundo al revés. Ciudad de México: Siglo XXI, 1998. Garrafa, V. “Biotecnologia, Ética e Controle Social”. Cadernos de Ciência & Tecnologia, 17(2), 2000:171-177. George, S. The Lugano Report: on preserving capitalism in the Twenty-first Century: London: Pluto Press, 1999. González Casanova, P. El Colonialismo Global y la Democracia. México: Siglo XXI, 1995. Goodman, D; y Redclift, M. (Eds). Environment and Development in Latin America: the politics of sustainability. Manshester, NY: Manshester University Press, 1991. Goodman, D.; y Watts, M. Globalizing Food: agrarian questions and global restructuring. Nueva York: Routledge, 1997.

95

Goonatilake, S. Aborted Discovery: science and creativity in the Third World. London: Zed Books, 1984. Gorostiaga, X. “La Civilización de la Copa de Champagne”. Economía y Humanismo (Ecuador), 1(1), 1996:107-116. Gutiérrez, S.C. La Salud en Costa Rica: reto para el siglo XXI. San José, Costa Rica: Editorial Tecnociencia, 2000. Hancock, G. Lords of Poverty: the power, prestige, and corruption of the international aid business. Nueva York: The Atlantic Monthly Press, 1989. Harvey, D. The Limits to Capital. Oxford: Basil Blackwell, 1999. Held, D. Introduction to Critical Theory: Horkheimer to Habermas. Berkeley, CA: University of California Press, 1980. Held, D; McGrew, A.; Goldblatt, D.; and Perraton, J. Global Transformations: politics, economics and culture. Stanford, California: Stanford University Press, 1999. Herman, E.; y McChesney, R. The Global Media: the new missionaries of corporate capitalism. Rendón, VA: Cassel, 1997. Hobbelink, H. (Ed). Más Allá de la Revolución Verde: las nuevas tecnologías genéticas par la agricultura. ¿Desafío o desastre? Barcelona: Editorial Lerna, 1987 Hoogvelt, A. Globalization and the Postcolonial World: the new political economy of development. Baltimore, Maryland: The Johns Hopkins University Press, 1997. Horsman, M.; and Marshall, A.. After the Nation-State: citizens, tribalism and the new world disorder. London: Harper Collins Publishers, 1995. Ianni, O. Enigmas de la modernidad-mundo. México: Siglo Veinte Uno Editores, 2000. Ianni, O. A Era do Globalismo. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1996. Irazabal, J. Norte y Sur Unidos Pero Enfrentados: problemas actuales del Tercer Mundo. Bilbao, España: Editorial Mensajero, 1997. Joy, B. “Why the Future Doesn’t Need Us”. Wired Digital, Inc. (http://www.wirednews.com/wired/archive/8.04/joy.html), 2000. Kaczynski, T. Industrial Society and Its Future: the Unabomber’s Manifesto. (http://www.panix.com/~clays/Una/index.html), 2000. Keller, W. and Pauly, L. “Globalization at Bay”, Current History, November, 96(613), 1997:370-376. Korten, D. When Corporations Rule the World. San Francisco, CA: Berrett-Koehler Publishers, 1996. Krause, L. “Managed Trade: the regime of today and tomorrow”. Journal of Asian Economcs, 3(2), 1992: (sin número de páginas). Kurtzman, J. The Death of Money: how the electronic economy has destabilized the world’s markets and created financial chaos. Nueva York: Simon & Schuster, 1993. Kuttner, R. Everything for Sale: the virtues and limits of markets. Nueva York: Alfred A. Knopf, 1998. Lander, E. La Ciencia y la Tecnología como Asuntos Políticos: límites de la democracia en la sociedad tecnológica. Caracas: Editorial Nueva Sociedad, 1994. Landes, D. The Wealth and Poverty of Nations: why some are so rich and some so poor. Nueva York: W.W.Norton & Company, 1998. Lang, T.; and Hines, C. The New Protectionism: protecting the future against free trade. London: Earthscan, 1993. Laraña, I. “Los Jesuítas Reflexionan sobre el Neoliberalismo en América Latina”. Economía y Humanismo (Ecuador), 2(3), 1997:49-60. Lash, S.; y Urry, J. The End of Organized Capitalism. Cambridge: Polity Press, 1987. Le Monde Diplomatique. Pensamiento Crítico vs. Pensamiento Único (Edición Española). Madrid: Le Monde Diplomatique, 1998. Leiss, W. The Domination of Nature. Nueva York: Beacon Press, 1974. Lowe, J. O Imperio Secreto: como 25 multinacionais dominam o mundo. Rio de Janeiro: Berkely Brasil Editora, 1992.

96

Mander, J.; y Goldsmith, E. (Eds). The Case Against the Global Economy: and for a turn toward the local. San Francisco, CA: Sierra Club Books, 1996. Marcuse, H. One-Dimensional Man. Boston: Beacon Press, 1966. Martínez, O. Neo-Liberalismo en Crisis. La Habana: Editorial José Martí, 1999. Martins, I. A Era das Contradições: desafios para o novo milenio. São Paulo: Editora Futura, 2000. McChesney, R. Corporate Media and the Treat to Democracy. Nueva York: Seven Stories Press, 1997. McChesney, R.; Wood, E.; y Foster, J. (Eds). Capitalism and the Information Age: the political economy of the global communication revolution. Nueva York: Monthly Review Press, 1998. McMichael, P. “World Food System Restructuring under a GATT Regime”. Political Geography, 12(3), 1993:198-214. Merchant, C. The Death of Nature: women, ecology and the scientific revolution. San Francisco: Harper & Row, 1980. Morazé, C. Science and the Factors of Inequality: lessons from the past and hopes for the future. Paris: UNESCO, 1979. Montes. P. (1996). El Desorden Neoliberal. Madrid: Edotorial Trotta. Nader, R., W. Greider, M. Atwood, V. Shiva, M. Ritchie, W. Berry, J. Brown, H. Daly, L. Wallach, T. Lee, M. Khor, D. Phillips, J. Castañeda, C. Heredia, D. Morris, y J. Mander. (1993). The Case Against Free Trade: GATT, NAFTA, and the Globalization of Corportate Power. California: Earth Island Press, 1993. Naisbitt, J.; Naisbitt, N.; and Philips, D. High Tech High Touch: technology and our search for meaning. Nueva York: Broadway Books, 1999. Noble, D. America by Design: science, technology, and the rise of corporate capitalism. Oxford: Oxford University Press, 1979. Offe, C. “Structural Problems of the Capitalist State”, en K. Von Beyme (Ed) German Political Studies (Vol.1). London: SAGE, 1974:31-57. Perrault, G. (Ed). O Livro Negro do Capitalismo. Rio de Janeiro: Editora RECORD, 1999. Peroso, A. La Integración Económic y los Bloques de Países Mundiales. Valencia, Venezuela: Universidad de Carabobo, 1995. Physician Task Force on Hunger in America. Hunger in America: the growing epidemic. Middletown, Connecticut: Wesleyan University Press, 1985. Ramonet, I. Geopolitics of Chaos: internationalization, cyberculture & political chaos. Nueva York: Algora Publishing, 1998. Restivo, S. “Modern Science as a Social Problem”. Social Problems, Vol. 35(3), 1988:206-225. Rifkin, J. La Era del Acceso: la revolución de la nueva economía. Barcelona, Paidós, 2000. Rifkin, J. El Fin del Trabajo: nuevas tecnologías contra puestos de trabajo; el nacimiento de una nueva era. Barcelona: Paidós, 1996. Ritchie, M. Impact of GATT on Food Self-Reliance and World Hunger. Minneapolis: Institute for Agriculture and Trade Policy, 1988. Ritzer, G. The McDonaldization of Society: an investigation into the changing carácter of contemporary social life. Thousand Oaks, CA: Pine Forge Press, 1993. Rosen, F.; y McFadyen, D. (Eds). Free Trade and Economic Restructuring in Latin America: a NACLA Reader. Nueva York: Monthly Review Press. 1995. Rosenau, J. “The Complexities and Contradictions of Globalization”. Current History, November, 96(613), 1997b:360-364. Sader, E. (Ed). Democracia sin Exclusiones ni Excluidos. Caracas, Venezuela: Nueva Sociedad, 1998. Sanfeliú, F. “Globalización y Desarrollo: lo que hay detrás de los hechos; de las utopías a la realidad”. Economía y humanismo (Ecuador), 2(4), 1997:61-69.

97

Santos, M. Por Uma Outra Globalização: do pensamento único à consciência universal. São Paulo: Record 2000. Sassen, S. Globalization and its Discontents. Nueva York: The New Press, 1998. Sen, A. “Desigualdad y desempleo en la Europa contemporánea”. Revista Internacional del Trabajo, 116(2), 1997:169-187. Saxe-Fernández, J. (Ed). Globalización: crítica a un paradigma. Barcelona: Plaza & Janés, 1999. Schiller, H. Culture Inc.: the corporate takeover of public expression. Nueva York: Oxford University Press, 1989. Shiva, V. Biopiracy: the plunder of nature and knowledge. Boston, MA: South End Press, 1997. Shulman, S. Owning the Future: staking claims on the knowledge frontier. Boston: Houghton Mifflin, 1999. Smith, Anthony. The Geopolitics of Information: how western culture dominates the world. Oxford: Oxford University Press, 1980. Soros, G. “El Enemigo es el Capitalismo”. Economía y Humanismo (Ecuador), 2(3), 1997: 113-118. Tapscott, D. The Digital Economy: promise and peril in the age of networked intelligence. Nueva York: McGraw-Hill, 1996. Thompson, J. Ideology and Modern Culture. Stanford, CA: Stanford University Press, 1990. Tierney, P. Darkness in Eldorado: how scientists and journalists devastated the Amazon. Nueva York: Norton, 2000. Tucker, R. The Inequality of Nations. Nueva York: Basic Books, 1977. Ufkes, F. “Trade Liberalization, Agro-Food Politics and the Globalization of Agriculture”. Political Geography, 12(3), 1993:215-231. Vandermeer, J. “Mechanized Agriculture and Social Welfare: the tomato harverster”. Agriculture and Human Values, 3(summer), 1986:21-25. Vásquez, E. “La Globalización, los Países en Desarrollo... y el Retorno de Jedi”. Economía y Humanismo (Ecuador), 2(4), 1997:35-59. Vieira, L. Cidadania e Globalização. Rio de Janeiro: Editora Record, 1997. Wallach, L. “El Nuevo ‘Manifesto’ de los Poderes Multinacionales”, pp.72-79, in Le Monde Diplomatique (Edición Española) Pensamiento Crítico vs. Pensamiento Único. Madrid: Editorial Debate, 1998. Wallerstein, I. The End of the World as We Know It: social sciences for the Twenty-First Century. Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1999. Wallerstein, I. (Ed). World Inequality: origins and perspectives on the world system. Montreal, Québec: Back Rose Books, 1975. Watkins, K. “Free Trade and Farm Fallacies: from the Uruguay Round to the World Food Summit”. The Ecologist, 26(6), 1996:244-255. Wiener, N. Cybernetcs, or, Control and Communication in the Animal and the Machine. Nueva York: The MIT Press, 1961. Wolfe, A. Três Caminhos para o Desenvolvimento: mercado, Estado y sociedade civil. Serie “Desenvolvimento, Coorpeação Internacional e as ONGs”. Rio de Janeiro: IBASE/PNUD, 1992. Títulos sobre las implicaciones del cambio de época para la ciencia y tecnología Aerts, D.; Apostel, L.; De Moor, B.; Hellemans, S.; Maex, E.; Van Belle, H.; and Van der Veken, J. Worldviews: from fragmentation to integration. Brussels: VUB Press, 1994. Bak, P.; y Chen, K. “Self-Organized Critically”. Scientific American, 264(1), Enero, 1991:26-33. Baldwin, S. “Interactive Social Science in Practice: new approaches to the production of knowledge and their applications”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:183-194. Bawden, R. “Systems Thinking (and Action) FROM the New Millennium: learning from the future”. The “Fred Emery Oration” impartida por el autor durante la 17ª Conferencia Anual da Sociedad de Dinámica de Sistemas y la 5ª Conferencia de Sistemas de Australia y Nueva Zelanda, en Auckland, Nueva Zelanda, 20-23 de julio de 1999.

98

Bell, M. “The Dialectic of Technology: commentary on Warner and England”. Rural Sociology, 60(4), 1995:623-632. Berger, P.; y Kellner, H. Sociology Reinterpreted: an essay on method and vocation. Garden City, Nueva York: Anchor Books, 1981. Berger, P.; y Luckmann, T. The Social Construction of Reality: a treatise in the sociology of knowledge. Garden City, Nueva York: Anchor Books, 1967. Biagioli, M. (Ed). The Science Studies Reader. Nueva York: Routledge, 1999. Bjker, W.; Hugues, T.; y Pinch, T. (Eds.). The Social Construction of Technological Systems: new directions in the sociology of history and technology. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press, 1989. Bonte-Friedheim, C.; and Sheridan, K. (Eds.). The Globalization of Science: the place of agricultural research. The Hague: International Service for National Agricultural Research (ISNAR), 1997. Brockway, L. Science and Colonial Expansion: the role of the British Royal Botanic Gardens. Nueva York: Academy Press, 1979. Busch, L. “Agricultural Research in a Time of Change”, pp.23-35, en R. Weaver (Ed). U.S. Agricultural Research: strategic challenges and options. Bethesda, MD: Agricultural Research Institute (ARI), 1993. Busch, L. “How to Study Agricultural Commodity Chains: a methodological proposition”, en Michel Griffon (Ed) Economie des Filieres en Regions Chaudes: formation des Prix et Echanges Agricoles. Paris: CIRAD, 1990:13-24. Busch, L. “Science, Technology, Agriculture, and Everyday Life”, en Annual Review of Rural Sociology and Development, 1984:1289-1314. Busch, L; y Lacy, W.B. Science, Agriculture, and the Politics of Research. Bolder, CO: Westview Press, 1983. Busch, L. “History, Negotiation, and Structure in the Agricultural Sciences”. Urban Life, 11, 1982:368-384. Busch, L. “Understanding Understanding: two views of communication”. Rural Sociology, 43, 1978:450-474. Busch, L.; y Bingen, R. Restructuring Agricultural Research: some lessons from experience”. ISNAR Briefing Paper, N° 13. The Hague: ISNAR, 1994. Busch, L.; y Lacy, W. (Eds). The Agricultural Scientific Enterprise: a system in transition. Boulder, Colorado: Westview Press, 1986. Capra, F. La Trama de la Vida: una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Barcelona: Editorial Anagrama, 1996. Caswill, C.; y Shove, E. “Introducing Interactive Social Science”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:154-157. Checkland, P. Systems Thinking, Systems Practice. Chicester: John Wiley, 1981. Checkland, P.; y Scholes, J. Soft Systems Methodology in Action. Chicester: John Wiley, 1990. Clarke, A.; y Fujimura, J. The RightTools for the Job: at work in Twentieth-Century life sciences. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1992. Dallmayr, F.; y McCarthy, T. A. (Eds). Understanding and Social Inquiry. Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame Press, 1977. Demo, P. Conhecimento Moderno: sobre ética e intervenção do conhecimento. Rio de Janeiro: Editora Vozes, 1997. Dent, E. “Complexity Science: a worldview shift”. Emergence, 1(4), 1999:5-19. Díaz, E. (Ed) La Posciencia: el conocimiento científico en las postrimerías de la modernidad. Buenos Aires: Editorial Biblos, 2000. Díaz, E.; y Heler, M. (Eds). Hacia una Visión Crítica de la Ciencia. Buenos Aires: Editorial Biblos, 1992. Dickens, D.; y Fontana, A. (Eds). Postmodernism and Social Inquiry. London: UCL Press, 1994. Dixon, B. From Creation to Chaos: classic writings in science. London: Abacus, 1993. Ellul, J. The Technological Society. Nueva York: Vintage Books, 1964.

99

Flora, C. “Reconstructing Agriculture: the case for local knowledge”. Rural Sociology, 57(1), 1992:92-97. Forrester, J. (Ed). Critical Theory and Public Life. Cambridge, Massachsetts: The MIT Press, 1985. Foucalt, M. La Arqueología del Saber. Madrid: Siglo Veinte Uno, 1999. Fourez, G. A Construção das Ciencias: introdução à filosofia e à ética das ciencias. São Paulo: UNESP, 1995. Friedland, W.; Busch, L.; Buttel, F.; Rudy, A. (Eds). Towards a New Politica Economy of Agriculture. Boulder, CO: Westview Press, 1991. Gabor, A. Os Filósofos do Capitalismo: a genialidade dos homens que construíram o mundo dos negocios. Rio de Janeiro: Editora Campus, 2001. Galison, P.; y Stump, D. (Eds). The Disunity of Science: boundaries, contexts, and power. Stanford, CA: Stanford University Press, 1996. Gibbons, M. “Mode 2 Society and the Emergence of Context-Sensitive Science”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:159-163. Gibbons, M.; Limoges, C.; Nowotny, H.; Schwartzman, S.; Scott, P.; and Trow, M. The New Production of Knowledge: the dynamics of science and research in contemporary societies. London: SAGE Publications, 1994. Gijsbers, G.; Janssen, W.; Odame, H.; y Meijerink, G. (Eds). Planning Agricultural Research: a sourcebook. Nueva York: CABI/ISNAR, 2000. Gleick, J. Chaos: making a new science. London: Abacus, 1993. Gold, S. “Darwinism and the Expansion of Evolutionary Theory”. Science, 216, 23 de enero, 1982:380-387. Goonatilake, S. Aborted Discovery: science and creativity in the Third World. London: Zed Books, 1984. Guba, E.; y Lincoln, Y. “Competing Paradigms in Qualitative Research”, pp. 105-117, en N.K. Denzin & Y.S. Lincoln (Eds.) Handbook of Qualitative Research. Thousand Oaks: SAGE, 1994. Habermas, J. Toward a Rational Society: student protest, science and politics. Boston: Beacon Press, 1971. Habermas, J. Knowledge and Human Interests. Boston: Beacon Press, 1968. Hardin, S. Whose Science? Whose Knowledge?: thinking from Women’s lives. Ithaca, NY: Cornell University Press, 1991. Horgan, J. El Fin de la Ciencia: los límites del conocimiento en el declive de la era científica. Barcelona: Paidós, 1998. Joy, B. “Why the Future Doesn’t Need Us”. Wired Digital, Inc. (http://www.wirednews.com/wired/archive/8.04/joy.html), 2000. Kauffman, S. The Origins of Order: self-organization and selection in evolution. Nueva York: Oxford University Press, 1993. Kauffman, S. “Antichaos and Adaptation”. Scientific American, 265(2), Agosto, 1991:64-70. Khun, T. The Structure of Scientific Revolutions. Chicago: Chicago University Press, 1970. Kisnerman, N. Pensar el Trabajo Social: una introducción desde el construccionismo. Buenos Aires: Lumen-Avmanitas, 1998. Kloppenburg, J. “Social Theory and the De/Reconstruction of Agricultural Science: local knowledge for an alternative agriculture”. Rural Sociology, 56(4), 1991:519-548. Kloppenburg, J. “Science in Agriculture: a reply to Molnar, Duffy, Cummins, and Van Santen and to Flora”. Rural Sociology, 57(1), 1992:98-107. Knorr-Cetina, K. Epistemic Cultures: how the sciences make knowledge. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1999. Knorr-Cetina, K. The Manufacture of Knowledge: an essay on the constructivist and contextual nature of science. Oxford: Pergamon Press, 1981. Konder, L. O Que é Dialética. São Paulo: Editora Brasilense, 1981. Latour, B. Science in Action: how to follow scientists and engineers through society. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1987.

100

Levins, R. “Ten Propositions on Science and Anti-Science”. Social Text, V. 14(1-2), 1996: 101-112. Lewontin, R. The Doctrine of DNA: biology as ideology. Nueva York: Penguin Books, 1993. Long, N.; y Long, A. (Eds.). Battlefields of Knowledge: the interlocking of theory and practice in social research and development. London: Routledge, 1992. Lubchenco, J. “Entering the Century of Environment: a new social contract for science”. Science, Vol.279, 23 de Enero, 1998:491-497. Marcotte, P.; y Swanson, L. “The Disarticulation of Farming System Research with National Agricultural Systems: bringing FSR back in”. Agricultural Administration and Extension, 27, 1987:75-91. Marcuse, H. “Some Social Implications of Modern Technology”, pp. 138-162, in Andrew Arato & Eike Gebhardt (Eds) The Essential Frankfurt School Reader. Nueva York: Continuum, 1988. Martínez, R.T. “La Cuadrúpede Revolución Tecnológica y el Subdesarrollo: función de la universidad”. Revista Estudios (Universidad de Costa Rica, Escuela de Estudios Generales, Sección de la Historia de la Cultura), No.9, 1991 Maturana, H.; y Varela, F. The Tree of Knowledge: the biological rotos of human hunderstanding. Boston, MA: Shambala Publications, 1992. Merinam, S.; y Caffarella, R. (Eds). Learning in Adulthood: a comprehensive guide. San Francisco: Jossey-Bass, 1999. Miller, A. “Technological Thinking: its impact on environmental management”. Environmental Management, 9(3), 1985:179-190. Mir, R.; y Watson, A. “Strategic Management and the Philosphy of Science: the case for a constructivist methodology”. Strategic Management Journal, 21, 2000:941-953. Molnar, J.; Duffy, P., Cummins, K., y Santen, E. “Agricultural Science and Agricultural Counterculture: paradigms in search of a future”. Rural Sociology, 57(1), 1992:83-91. Nanaka, I.; y Takeuchi, H. The Knowledge-Creating Company: how Japanese companies create the dynamics of innovation. Oxford: Oxford University Press, 1995. Nicolis, G.; y Prigogine, I. Exploring Complexity: an introduction. Nueva York: Freeman, 1989. Noble, D. The Religion of Technology: the divinity of man and the spirit of invention. Nueva York: Penguin Books, 1999. O’ Connor, J.; y McDermott, I. Introducción al Pensamiento Sistémico: recursos esenciales para la creatividad y la resolución de problemas. Barcelona: Ediciones URANO, 1998. Oasa, E.; y Swanson, L. “The Limits of Farming Systems Research and Development: should development administrators be interested?”. Agricultural Administration, 23, 1986:201-223. Pinch, T.; y Bijker, W. “The Social Construction of Facts and Artifacts: or how the sociology of science and the sociology of technology might benefit of each other”, pp.17-50, in Wiebe Bjker, Thomas Hugues y Trevor Pinch (Eds) The Social Construction of Technological Systems: new directions in the sociology of history and technology. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press, 1989. Polany, M. Personal Knowledge. London: Routledge and Kegan Paul, 1958. Prawat, R. “Constructivisms, Modern and Postmodern”. Educational Phychologist, 31(3/4), 1996:215-225. Prigogine, I.; y Isabelle, S. Order out of Chaos. Nueva York: Bantam Books, 1984. Prigogine, I; y Stengers, I. Order out of Chaos: man’s new dialogue with nature. Nueva York: Bantam Books, 1984. Rasmussen, D. “Between Autonomy and Sociality”. Cultural Hermeneutics, 1(1), 1973:3-45. Reason, P. “Three Approaches to Participative Inquiry”, pp. 324-339, in N.K. Denzin & Y.S. Lincoln (Eds.) Handbook of Qualitative Research. Thousand Oaks: Sage, 1994: 324-339. Restivo, S. “Modern Science as a Social Problem”. Social Problems, Vol. 35(3), 1988:206-225.

101

Röling, N. “Gateway to the Global Garden: beta/gamma science for dealing with ecological rationality”. 8ª Conferencia Anual “Hoper”, impartida por el autor en la Universidad de Guelph, Canada, en 24 de octubre de 2000. Röling, N.; and Maarleveld, M.. “Facing Strategic Narratives: an argument for interactive effectiveness”. Agriculture and Human Values, 16, 1999:295-308. Röling, N. “Towards an interactive agricultural science”. European Journal of Agricultural Education and Extensión, 2(4), 1996:35-48. Röling, N. “The Emergence of Knowledge Systems Thinking: A changing perception of relationships among innovation, knowledge process and configuration”. Knowledge and Policy, Vol.5(1), 1992:42-64. Rosnay, J. El Hombre Simbiótico: miradas sobre el tercer milenio. Madrid: Ediciones Cátedra, 1996. Sagasti, F. “Knowledge and Development in a Fractured Global Order”. Futures, 27(6), 1995:591-610. Salles-Filho, S.; Albuquerque, R.; Szmrecsányi, T.; Bonacelli, M.; Paulino, S.; Bruno, M.; Mello, D.; Corazza, R.; Carvalho, S.; Corder, S.; y Ferreira, C. Ciencia, Tecnología e Inovação: a reorganização da pesquisa pública no Brasil. Campinas, São Paulo: Editora Comedí, 2000. Selener, D. Participatory Action Research and Social Change. Ithaca, Nueva York: Cornell University, 1997. Sherman, H. “Dialectics as a Method”. The Insurgent Sociologist, 6(4), 1976:57-64. Strauss, A.; y Corbin, J. Basics of Qualitative Research: techniques and procedures for developing grounded theory. London: SAGE, 1998. Strauss, A; y Corbin, J. “Grounded Theory Methodology”, pp.273-285, in N.K. Denzin & Y.S. Lincoln (Eds.) Handbook of Qualitative Research. Thousand Oaks: SAGE, 1994. Street, J. Politics & Technology. Nueva York: The Guilford, 1992. Susman, G.; y Evered, R. “An Assessment of the Scientific Merits of Action Research”. Administrative Science Quarterly, 23(4), 1978:582-603. Sutton, R. “What Theory is Not”. Administrative Science Quarterly, 40 (September), 1995: 371-384. Swanson, B.; Bentz, R.; y Sofranco, A. Inproving Agricultural Extension: a source book. Rome: UN Food and Agriculture Organization (FAO), 1997. Tetenbaum, T. “Shifting Paradigms: from Newton to Chaos”. Organizational Dynamics, 26(4), 1998:21-32. Ulrich, W. “Some Difficulties of Ecological Thinking, Considered from a Critical Systems Perspective: a plea for critical holism”. Systems Practice, 6(6), 1993:583-611. Uphoff, N. Building Partnerships with Rural Institutions in Developing Local Capacity for Agricultural R&D. Documento en progreso, del Instituto para la Alimentación, Agricultura y Desarrollo, de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York. 2000. Vaitsman, J.; y Girardi, S. (Eds). A Ciência e Seus Imapasses: debates e tendências em filosofia, ciências sociais e saúde. Rio de Janeiro: Editora Fiocruz, 1999. Waldrop, M. Complexity: the emerging science at the edge of order and chaos. Nueva York: Simon & Schuster, 1992. Wallerstein, I. The End of the World as We Know It: social sciences for the Twenty-First Century. Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1999. Wallerstein, I. (Ed) Abrir las Ciencias Sociales: Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. Madrid: Siglo XXI, 1999. Warner, W.; y England, J. “A Technological Science Perspective for Sociology”. Rural Sociology, 60(4), 1995:607-622. Wiener, N. Cybernetcs, or, Control and Communication in the Animal and the Machine. Nueva York: The MIT Press, 1961. Wilson. E.O. Sociobiology: the new synthesis. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1975. Woolgar, S. “Social Basis of Interactive Social Science”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:165-173.

102

Woolgar, S. “A New Theory of Innovation”. Prometheus, 16(4), 1998:441-452. Títulos sobre las implicaciones del cambio de época para el cambio e innovación institucionales Aerts, D.; Apostel, L.; De Moor, B.; Hellemans, S.; Maex, E.; Van Belle, H.; and Van der Veken, J. Worldviews: from fragmentation to integration. Brussels: VUB Press, 1994. Ardila, J. Transformación Instituional de la Investigación Agropecuaria en América Latina. San José, Costa Rica: IICA, 1997. Astley, W. “Administrative Science As Socially Constructed Truth”. Administrative Science Quarterly, 30, 1985:497-513. Bauer, R. Gestão da Mudança: caos e complexidade nas organizações. São Paulo: Atlas, 1999. Begun, J. “Chaos and Complexity: frontiers of organizational science”. Journal of Management Inquiry, 3(4), 1994:329-335. Boje, D.; Gephart Jr., R.; and Thatchenkery, T. (Eds). Postmodern Management and Organization Theory. London: SAGE, 1996. Bryson, J. Strategic Planning for Public and Non-Profit Organizations: a guide for strengthening and sustaining organizational achievements. San Francisco: Jossey-Bass Publishers, 1990. Chia, R. “Essay: Thirty Years On: from organizational structures to the organization of thought”. Organizational Studies, 18(4), 1997:685-707. Chia, R. “From Modern to Postmodern Organizational Análisis”. Organizational Studies, 16(4), 1995:579-604. Chisholm, R. "On the Meaning of Networks". Group & Organization Management, Vol. 21 (2), June 1996: 216-235. Cohen, A. (Ed). The Portable MBA in Management. Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1995. Davis, S. “Transforming Organizations: the key to strategy is context”. Organizational Dynamics, Winter, 1992:64-80. De Bono, E. (1990). Lateral Thinking for Management. De Souza Silva, J. “Modernização de Organizações de Ciência e Tecnologia Agropecuária: imagens, visões e modelos de referência para mudanças institucionais”. REUNIÃO NACIONAL DE PESQUISA DE FEIJÃO, 5, 1996, pp.95-120, en Anais. Goiânia, Goiás, Brasil: EMBRAPACNPAF-APA, V.2, (EMBRAPA-CNPAF. Documentos, No.70), 1997. De Souza Silva, J.; Mato, A.; Santamaría, J.; y Cheaz, J. La Dimensión de “Estrategia” en la Construcción de la Sostenibilidad Institucional. San José, Costa Rica: Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR), 2001. De Souza Silva, J.; Cheaz, J.; y Calderon, J. La Cuestión Institucional: de la vulnerabilidad a la sostenibilidad institucional en el contexto del cambio de época. (Trabajo en progreso; versión parcial). San José, Costa Rica: Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR), 2000. De Souza Silva, R.F. ¿Desarrollo de o desarrollo en la Comunidad?: El “enfoque del desarrollo de la comunidad” en Salinas. Trabajo presentado como requisito para graduación en el curso de postgrado en “Gestión Social”, de la Escuela de Trabajo Social, Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE). Ecuador, 1998. Dent, E. “Complexity Science: a worldview shift”. Emergence, 1(4), 1999:5-19. Díaz, N.; Fernández, M.; López, J.; Mato, M.; Oliva, R.; Santamaría, J.; Souza Silva, J.; y Valle Lima, S. Gestión Estratégica del Cambio Institucional (GECI). Quito. Ecuador. ISNAR, 1997. Eales-White, R. How to be a Better Teambuilder. London: The Industrial Society, 1996. Engel, Paul G.H.; and M.L. Salomon (1997). Facilitating innovation for development: A RAAKS Resource Box. The Netherlands: STOAS. Forrester, John (Ed). Critical Theory and Public Life. Cambridge, Massachsetts: The MIT Press, 1985. Franklin, P. “Thinking of Strategy in a Postmodern Way: towards an agreed paradigm; Parte 1”. Strategic Change, 7, 1998a:314-332. Franklin, P. “Thinking of Strategy in a Postmodern Way: Part 2”. Strategic Change, 7, 1998b:437-448.

103

Franklin, P. “Dialogues in Strategy”. Strategic Change, Vol.5, 1996:211-221. Freedman, D. “Is Management Still a Science?”. Harvard Business Review, November-December, 1992:27-33, 36-38. Gabor, A. Os Filósofos do Capitalismo: a genialidade dos homens que construíram o mundo dos negocios. Rio de Janeiro: Editora Campus, 2001. Gadoti, M. Los Aportes de Paulo Freire a la Pedagogía Crítica (en Portugués). Trabajo presentado en el Simposio Latinoamericano de Pedagogía Universitaria “Hacia una Pedagogía Alternativa para la Educación Superior”, realizado en San José, Costa Rica, por la Escuela de Formación Docente de la Universidad de Costa Rica, 17-20 de abril de 2001. Gergen, J.; y Thatchenkery, T. “Organizacional Science as Social Construction: Postmodern potentials”. Journal of Applied Behavioral Science, 32(4), 1996:356-377. Gijsbers, G.; Janssen, W.; Odame, H.; y Meijerink, G. (Eds). Planning Agricultural Research: a sourcebook. Nueva York: CABI/ISNAR, 2000. Goedert, W.; Paez, M.; y Castro, A. (Eds.). Gestão em Ciência e Tecnologia: pesquisa agropecuária. Brasilia: Serviço de Produção de Informação/EMBRAPA, 1994. Gómez, H. Planeación y Gestión Estratégica: teoría y metodología. Bogotá, Colombia: LEGIS, 1994. Gómez-Buendía, H; y Heredía, B. Ciencia y Tecnología: retos del nuevo orden mundial para la capacidad de investigación en América Latina. Bogota: CIID e Instituto de Estudios Liberales, 1993. Hamel, G. “Strategy as Revolution”. Havard Business Review, julio-agosto, 1996:69-82. Hamel, G.; y Prahalad, C. “Strategic Intent”. Harvard Business Review, May-June, 1989:63-76. Hammer, M.; y Champy, J. Reengineering the Corporation: a manifesto for business revolution. Nueva York: Harper Business, 1993. Hesselbein, F.; Goldsmith, M.; y Beckhard, R. The Leader of the Future: views, strategies, and practices for a new era. San Francisco, CA: JosseyBass, 1995. Hussey, D. “Strategic Management: past experiences and future directions; Part 1”. Strategic Change, Vol.6, 1997:261-271. Hussey, D. “Strategic Management: past experiences and future directions; Part 2”. Strategic Change, Vol.6, 1997:331-344. Inojosa, R.M. “Redes de Compromisso Social”. Revista de Administração Pública (Rio de Janeiro, Fundação Getúlio Vargas), 33(5), 1999:115-141. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Modernización de la Institucionalidad Pública y Privada para el Desarrollo de la Agricultura y el Medio Rural. San José, Costa Rica: IICA, 1996. Johnson, J.; y Burton, B. “Chaos and Complexity Theory for Management: caveat emptor”. Journal of Management Inquiry, 3(4), 1994:320-328. Kay, R.; y Bawden, R. “Learning to be Systemic: some reflections from a learning organization”. The Learning Organization, 3(5), 1996:18-25. Konder, L. O Que é Dialética. São Paulo: Editora Brasilense, 1981. Krogh, G.; Roos, J.; y Slocum, K. “An Essay on Corporate Epistemology”. Strategic Management Journal, Vol.15, 1994:53-71. Frogh, G.; Ichijo, K.; y Nonaka, I. Enabling Knowledge Creation: how to unlock the mystery of tacit knowledge and release the power of innovation. Oxford: Oxford University Press, 2000. Levy, D. “Chaos Theory and Strategy: theory, application, and managerial implications”. Strategic Management Journal, V. 15, 1994:167-178. Lissack, M. “Of Chaos and Complexity: managerial insights from a new science”. Management Decision, 35(3), 1997:205-218. Lumley, T. “Complexity and the ‘Learning Organization’”. Complexity, 2(5), 1997:14-22. McKelvey, B. “Complexity Theory in Organizational Science: seizing the promise or becoming a fad?”. Emergence, 1(1), 2000:5-31. Middendorf, G; y Busch, L. (1997). La Política de Investigación Agropecuaria en un Contexto Cambiante: cambio institucional en el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá. Informe al Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR).

104

Miller, A. “Technological Thinking: its impact on environmental management”. Environmental Management, 9(3), 1985:179-190. Mintzberg, H. The Rise and Fall of Strategic Planning. Nueva York: Prentice Hall, 1994. Mintzberg, H.; Ahlstrand, B.; y Lampel, J. Strategy Safari: a guided tour through the wilds of strategic management. Nueva York: The Free Press, 1998a. Mintzberg, H.; Quinn, J.; y Ghoshal, S. (Eds). The Strategy Process (Edición Europea revisada). London: Prentice Hall, 1998b. Mir, R.; y Watson, A. “Strategic Management and the Philosphy of Science: the case for a constructivist methodology”. Strategic Management Journal, 21, 2000:941-953. Mockler, R. “Strategic Management: the beginning of a new era”, en D. E. Hussey (Ed) Rethinking Strategic Management. Nueva York: John Wiley & Sons, 1995:1-41. Morgan, G. Imagin-i-zation: new mindsets for seeing, organizing, and managing. London: SAGE, 1997. Morgan, G. Images of Organizations. London: SAGE, 1986. Nadler, D.; Shaw, R.; Walton, A.; y Asociados. Discontinuous Change: leading organizational transformation. San Francisco, CA: Jossey-Bass Publishers, 1995. O’ Connor, J.; y McDermott, I. Introducción al Pensamiento Sistémico: recursos esenciales para la creatividad y la resolución de problemas. Barcelona: Ediciones URANO, 1998. Orme, J. “Interactive Social Science: patronage or partnership?”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:211-219. Porter, M. “The State of Strategic Thinking”. The Economist, 23 May 1987:21-22, 27-28. Prahalad, C.; y Hamel, G. “Strategy as a Field of Study: why search for a new paradigm?”. Strategic Management Journal, Vol.15, 1994:5-16. PROCISUR. El Cambio Global y el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Agroindustrial del Cono Sur: implicaciones para los INIA y el PROCISUR. Montevidelo, Uruguay: PROCISUR, 1997. Quinn, J.; Anderson, P.; y Finkelstein, J. “Managing Professional Intellect: making the most of the best”. Harvard Business Review, March-April, 1996:71-80. Röling, N.; and Maarleveld, M. “Facing Strategic Narratives: an argument for interactive effectiveness”. Agriculture and Human Values, 16, 1999:295-308. Rondinelli, D.A. Development Projects as Policy Experiments: an adaptive approach to development administration. London: Routledge, 1990. Salles-Filho, S.; Albuquerque, R.; Szmrecsányi, T.; Bonacelli, M.; Paulino, S.; Bruno, M.; Mello, D.; Corazza, R.; Carvalho, S.; Corder, S.; y Ferreira, C. Ciencia, Tecnología e Inovação: a reorganização da pesquisa pública no Brasil. Campinas, São Paulo: Editora Comedí, 2000. Schendel, D. “Introduction to the Summer 1994 Special Issue—Strategy: Search for New Paradigms”. Strategic Management Journal, 15, 1994:1-4. Scott, W. Institutions and Organizations. London: SAGE, 1995. Selener, D.; Zapata, G.; Pudrí, C. Manual de Sistematización Participativa: documentando, evaluando y aprendiendo de nuestros proyectos de desarrollo. Quito, Ecuador: Instituto Internacional de Reconstrucción Rural (IIRR), 1996. Senge, P. The Fifth Discipline: the age and practice of the learning organization. London: Century Business, 1990. Smircich, L.; y Stubbart, C. “Strategic Management in an Enacted World”. Academy of Management Review, 10(4), 1985:724-736. Stacey, R. “Strategy as Order Emerging from Chaos”. Long Range Planning, 26(1), 1993:10-17. Tasaka, H. “Twenty-first Century Management and the Complexity Paradigm. Emergence, 1(4), 1999:115-123. Tetenbaum, T. “Shifting Paradigms: from Newton to Chaos”. Organizational Dynamics, 26(4), 1998:21-32.

105

Ulrich, W. “Some Difficulties of Ecological Thinking, Considered from a Critical Systems Perspective: a plea for critical holism”. Systems Practice, 6(6), 1993:583-611. Uphoff, N. Building Partnerships with Rural Institutions in Developing Local Capacity for Agricultural R&D. Documento en progreso, del Instituto para la Alimentación, Agricultura y Desarrollo, de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York. 2000. Van der Heijden, K. Scenarios: the art of strategic conversation. Nueva York: John Wiley & Sons, 1996. Watson, T. “Management and Interactive Social Science: critical participative research”. Science and Public Policy, 27(3), 2000:203-210. Zimmermann, B.; y Hurst, D. Rompendo os Limites: a organização fractal. Trabajo presentado para publicación en el númmero especial del Strategic Management Journal (SMJ), sobre Reestructuración Corporativa, en abril de 1992.

106

ANEXO: Regímenes de Acumulación de Capital en Conflicto en el Contexto del Cambio de Época
Régimen de acumulación de la época del industrialismo: capitalismo nacional Régimen de acumulación de la época del informacionalismo: capitalismo transnacional

La visión de mundo es mecánica: el mundo es una máquina sin sentimientos ni preocupación social. La razón mecánica excluye a la emoción humana, constituyendo el reinado de la racionalización de los medios, donde no hay valores ni principios éticos. Este mundo es “compuesto” por “piezas” del engranaje, autómatas biológicos llamados “recursos” humanos. En este mundo, hay una ciudadanía por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho. La lógica del régimen de acumulación del capitalismo industrial es construida en torno a una economía material-productiva dependiente de tres factores tangibles: tierra, capital y trabajo. El capital dominante en la época del industrialismo es el capital individual-industrial. Los capitalistas de la época del industrialismo son generalmente individuos, que intentan acumular beneficiando principalmente a su país de origen, pues son leales a su “patria”. Las “reglas del juego” de acumulación del capitalismo industrial son nacionales, para permitir la acumulación bajo el control soberano del Estado-Nación. El desarrollo de las sociedades depende del apoyo, inducción y protección del Estado-Nación, que crea las “reglas del juego” de la acumulación nacional e intercambia de forma soberana con otros Estados-Naciones bajo la ideología del Estado. La institucionalidad del capitalismo industrial tiene cobertura nacional, y es constituida por el conjunto de los mecanismos institucionales soberanos del Estado-Nación. El Estado-Nación es el actor más relevante para el régimen de acumulación del capitalismo industrial-nacional. A partir de su soberanía, el Estado-Nación asume el papel central en la definición de las “reglas del juego” de la acumulación nacional y en la institucionalización, implementación, protección y perfeccionamiento de dichas reglas. El Estado-Nación es la unidad de análisis ideal para comprender el mundo y sus relaciones internacionales, pues el Sistema-deEstados-Naciones es suficiente para comprender las sociedades, sus economías nacionales y sus relaciones con otros Estados-Naciones y otras economías nacionales. La infraestructura fundamental de la época del industrialismo es el transporte. La tecnología del paradigma industrial (i) es material—tecnología mecánica, eléctrica, química, biológica; (ii) privilegia la producción de hardware; y, (iii) sigue la lógica analógica. La explotación del trabajador es la principal crítica al capitalismo nacional e industrial, pues en la economía productiva el pobre es imprescindible para el rico: su trabajo es una fuente de valor que genera riqueza. La sobre-explotación del trabajador inspiró la invención del comunismo. El monopolio dominante del industrialismo es practicado sobre los medios de producción, que son factores tangibles: tierra, capital, tecnología, máquinas, fábricas, etc. La tecnociencia (ciencia moderna + tecnología moderna) de la época del industrialismo es principalmente de naturaleza pública y de ámbito nacional. El sistema capitalista de la época del industrialismo tiene una “patria” occidental. La dimensión espacio-tiempo es fundamental para el capitalismo industrial, que se basa en una economía productiva dependiente del tiempo histórico, espacio geográfico y contexto social. Los trabajadores claves del industrialismo son los trabajadores manuales, que son sobreexplotados y mal pagados: energía física y habilidades manuales generan valor. Los mercados de la época del industrialismo funcional en “lugares” geográficamente definidos. La propiedad más valorada en la economía industrial es la propiedad privada; los bienes más valorados son los bienes materiales.

La visión de mundo es económica: el mundo es un mercado sin sociedades. Las transacciones comerciales prevalecen sobre las relaciones sociales, en un mundo “habitado” por proveedoresproductores-intermediarios-transformadores-vendedores-consumidores-clientes-competidoresinversionistas, que son llamados “capital” humano/intelectual. En este mundo, hay una ciudadanía por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho. La lógica del régimen de acumulación del capitalismo informacional es construida en torno a una economía inmaterial-especulativa dependiente de un factor intangible: información. El capital dominante en la época del informacionalismo es el capital corporativo-financiero. Los capitalistas de la época del informacionalismo son capitalistas corporativos, con intereses vinculados a la producción, comercio y consumo en muchas sociedades: intereses apátridas. Las “reglas del juego” de acumulación del capitalismo transnacional son supranacionales, para permitir la acumulación fuera del control del Estado-Nación, cuyas “reglas del juego” de acumulación nacional son transformadas para favorecer las “reglas del juego” transnacional. El desarrollo de las sociedades depende de la globalización del comercio, con los Estados-Naciones actuando bajo la ideología del mercado. La institucionalidad del capitalismo transnacional e informacional tiene cobertura global, y es constituida por agencias y acuerdos multilaterales y por mecanismos supranacionales. El Estado-Nación, en sus funciones de la época del capitalismo industrial-nacional, es una inconveniencia para la época del capitalismo informacional-transnacional. Los capitalistas de la época emergente acumulan globalmente, lo que transforma las antiguas reglas nacionales del juego de acumulación en un conjunto de inconveniencias, que están siendo erradicadas a través de la desregulación (de ciertas viejas reglas y regulación de nuevas para favorecer al capitalismo transnacional), liberalización y privatización. Comprender el mundo ahora implica comprender el Estado-red supranacional y el orden corporativo global en formación. La infraestructura fundamental de la época del informacionalismo es la comunicación. La tecnología del paradigma informacional (i) es intelectual—codificación de conocimiento teórico para fines prácticos; (ii) privilegia la generación de software; y, (iii) sigue la lógica digital. La exclusión social es la principal crítica al capitalismo transnacional e informacional, pues en la economía virtual el rico no necesita del pobre; nace el mundo de los “innecesarios”, aquellos que no participan de las “redes” de poder por donde fluyen capital, información y decisiones. El monopolio dominante del informacionalismo gira principalmente en torno a los medios para la producción, procesamiento, acceso, uso y control de un factor intangible: información. La tecnociencia de la época del informacionalismo es organizada/financiada/influenciada por actores privados/corporativos/transnacionales con ambiciones expansionistas. El sistema capitalista de la época del informacionalismo tiene el Planeta como su “patria”. La dimensión espacio-tiempo es desmaterializada por la tecnología de la información, que hace posible la existencia de una economía inmaterial que fluye a través de redes electrónicas. Los trabajadores claves del informacionalismo son los trabajadores del conocimiento— conceptualizadores y analistas simbólicos, que son bien pagados: conocimiento genera riqueza. Los mercados de la época del informacionalismo funcionan globalmente a través de “redes”. La propiedad más valorada en la economía informacional es la propiedad intelectual; los bienes más valorados son los bienes culturales: emoción, experiencia, entretenimiento, etc.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful