POESÍA DE POSGUERRA.

LOS AÑOS 40 Y 50

Miguel Hernández. De la poesía pura a la poesía comprometida
“Elegía a Ramón Sijé”, de Miguel Hernández
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano,
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

1. Lee el siguiente resumen del contenido del poema y contesta a las preguntas que se te
plantean:
La elegía es un tipo de poema dedicado a la desaparición de algo o alguien próximo (en este
caso, como ya hemos dicho, Ramón Sijé, buen amigo del autor) y suele contener una amarga
imprecación a la muerte. Por tanto, el tema central de este poema es el dolor inmenso,
desgarrador, por la pérdida de un ser querido.
Esta composición, perfecta en su conjunto con una serie de tercetos encadenados, viene
marcada por un ritmo solemne que incide en la musicalidad general. Tras una dedicatoria que
anticipa y aclara la complicidad entre el autor y su amigo, encontramos una primera parte
(estrofas 1-3) con declaración de intenciones manifiesta: aparece en primer término el
pronombre “yo” como indicador de la implicación directa, personal. Lo que viene a
continuación transmite la alegoría funeraria que se lleva a cabo a lo largo de la obra. Con un
gerundio (“llorando”) en medio del primer verso, que fortalece su angustia, el poeta se encarna
en el “hortelano” de la tierra que acoge el cadáver de su amigo como un abono natural,
enriquecedor en el fluir incesante de la naturaleza. En las dos siguientes estrofas continúa la idea
del yo poético que quiere ejercer de agricultor del lugar donde yace su compañero,
entremezclado con “lluvias”, “caracolas” (caracoles del campo) y los órganos del fallecido. Con
un hipérbaton de enorme belleza (esto es, cambiando el orden normal de las palabras en una
secuencia oracional) se ofrece la imagen del organismo nutriente de la tierra: “a las desalentadas

amapolas / daré tu corazón por alimento”. Termina el tercer terceto con una hipérbole que
resume la expresión del máximo dolor: “que por doler me duele hasta el aliento”.
En las once primeras estrofas, pues, el poeta se refiere a la muerte del amigo y a su propio
estado de ánimo, como se observa en la alternancia de pronombres de primera y segunda
persona. También expresa una queja a la muerte, por lo cruel que ha sido. Ante tal injusticia, el
poeta se rebela contra todo y no halla perdón (“no perdono…”), y encima quiere vengarse (“en
mis manos levanto una tormenta…”), y hasta planea la locura de desenterrar al amigo para
revivirlo (“Quiero escarbar la tierra con los dientes…”).
Luego cambia el tono. Pasamos del presente al futuro, como se observa en el tiempo verbal
con que se inicia el verso 34 (“Volverás”). El deseo de regreso aparece ahora dulcificado,
atenuado, con otro tipo de vocabulario, tanto en los sustantivos, con connotaciones más
positivas (“flores”, “alma”, “andamios”, “pájaros”, “arrullo”, “novia”…), como en los adjetivos
(“altos”, “colmenera”, “angelicales”, “enamorados”…) y en los verbos (“volverás”, “pajareará”,
alegrarás”…). Tras la transmutación del cuerpo del muerto en la vida orgánica de la tierra
(“Volverás a mi huerto y a mi higuera: / por los altos andamios de las flores / pajareará tu alma
colmenera”), el espíritu del amigo se rehace en la naturaleza florecida (“un campo de almendras
espumosas”). La blancura se hace presente en esta parte final, que culmina con el deseo y la
petición de que en esta naturaleza “resucitada” se produzcan nuevos encuentros, nuevas
conversaciones con el “compañero del alma”.

1.1. El poema tiene varias hipérboles (exageraciones). ¿Por qué crees que el poeta las ha
utilizado? ¿Qué ha querido expresar con ellas?
1.2. ¿En qué partes dividirías el poema? Justifica tu respuesta.
1.3. ¿Qué significado tiene en el uso cotidiano la expresión “compañero del alma”? Dicha
expresión aparece en el primer verso y en el último. ¿Crees que dicha expresión ha adquirido
algún significado nuevo al final del poema después de todo lo que ha dicho el poeta?
1.4. ¿Qué parte del poema te ha gustado más y por qué?

Blas de Otero. De la poesía existencial a la poesía social
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser—eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

1. Escribe una breve explicación de lo que el poeta ha ido diciendo en cada estrofa. No hace
falta que lo entiendas todo.
2. ¿Por qué crees que el poeta considera a los hombres como “ángeles con grandes alas de
cadenas”?

“Pido la paz y la palabra”
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Gabriel Celaya. Poesía social
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

(De "Cantos iberos", 1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

1. El arranque del poema puede parecer típico de una poesía existencial, ¿por qué? ¿Cree que
es un poema existencial?
2. ¿Qué dos tipos de poesía contrapone el poeta?
3. ¿Para qué cree que sirve la poesía el poeta?
4. ¿Está de acuerdo con la postura del poeta ante la función de la poesía? Escriba un breve
texto argumentando su opinión sobre el papel del arte en el mundo actual.