Melisa, por Dios, Melisa

Melisa tiene cinco años, tiene una madre prostituta y tiene una tía prostituta, que se sepa en el colegio. Una nariz respingona, no tiene dientes en la mandíbula superior. Tiene los ojos vacíos, no expresa nada. Vive con su abuelo. El barrio es una colina, alejada en vertical de la ciudad. Por él, dicen, pasa toda la droga que viene de África. Todavía hay quien vive en cuevas. A la entrada, una pintada grande, en negro: “Todo es una mierda”. Melisa no actúa de forma hiperactiva, sino de forma arrebatada. Apenas habla. Tiene una risa rota y desdentada. Las manitas le tiemblan mucho. No para. Todos están sentados, y ella, de pronto, se levanta como una flecha. Rompe, tacha con el lápiz, tira, pega. Así, una y otra vez. - ¡Melisa! ¡Melisa! ¡Meliiiiiiiiisa! La maestra la coge por los hombros, la zarandea, pero la niña no despierta. Sigue arrebatada e incontrolada. Se sienta, se levanta, se masturba frotándose en la esquina de la silla. Su abuelo, ese hombre, la trae siempre chupando un chupa-chups y con el pelo empapado. De pronto, deja de venir. Está en el hospital. Tiene pulmonía, está muy malita. La maestra va a verla, y no hay nadie con ella. Se espera a ver si viene alguien. Se espera y espera, pero nada. Al final, se queda con ella todo el tiempo. Presencia su fiebre alta, y, poco a poco, su recuperación. Ve su alegría cuando le lleva unos juguetes, y una expresión de vida en sus ojos. De pronto, al final, aparece una mujer delgada, seca, de actitud seria. Es su tía. - Ay, señorita, qué equivocada estaba. Si pudiera echar marcha atrás… estoy muy enferma. No lo pensé cuando me metí en esto. Que Melisa no siga el mismo camino, por Dios, que no lo siga.
NOTA:: Este texto está basado enteramente en hechos reales, tanto las líneas generales como los detalles. No se ha inventado o modificado nada. Sólo los nombres son figurados. La acción se puede situar en cualquier momento de los últimos treinta años. Las críticas al Sistema Educativo se realizan desde la perspectiva de lo que debería ser idealmente, sin cuestionar el esfuerzo que hacen habitualmente los docentes ni las limitaciones derivadas de la carencia de recursos de las Instituciones. Pero en toda colectividad consciente, la educación debería ser prioritaria.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful