SENTENCIA n.

º 14/2017

ILMOS. SRES.:

PRESIDENTE
Dña. Lucía Machado Machado
MAGISTRADOS
Dña. María Vega Álvarez ( ponente)
D. Aurelio Santana Rodríguez.

En la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, a veintiseis de enero de 2017
Vista, en nombre de S.M. el Rey y en juicio oral y público ante la Sección 6ª de esta
Audiencia Provincial el Procedimiento Abreviado nº 37/2014, procedente del Juzgado de
Instrucción nº 2 de los de Arona contra JOSE ALBERTO GONZÁLEZ REVERÓN, mayor
de edad, nacido el 23/11/1958, natural de Arona, hijo de Antonio y de María de la Cruz,
con DNI 42053264H que actuó representado por la procuradora doña María Isabel
Navarro Gómez y asistido por la letrada doña Olga López Lago por un delito continuado
de prevaricación urbanística del artículo 420 y 74, delito continuado de prevaricación del
artículo 404 y 74 del Código Penal; contra FÉLIX SIERRA MELO, con DNI 42.046.229 K,
nacido en Arona el 1 de noviembre de 1957, hijo de Félix y de Carmen, que actuó
representado por la procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y asistido por la
letrada doña Olga López Lago, por un delito continuado de prevaricación urbanística del
articulo 320 y 74 del Código Penal, delito continuado de prevaricación del artículo 404 y
74 del Código Penal, delito continuado de cohecho del artículo 419 del Código Penal y y
delito de actividad prohibida a funcionario público y abuso en el ejercicio de su función del
articulo 439 del Código Penal; contra MANUEL BARRIOS RODRÍGUEZ con DNI
41.925.891L, nacido en Arona el 30 de mayo de 1937, hijo de Manuel y de María , que
actuó representado por la procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y asistido por la
letrada doña Olga López Lago, por un delito continuado de prevaricación urbanística del
artículo 420 y 74 del Código Penal, delito continuado de prevaricación del artículo 404 y
74 del Código Penal; contra DANIEL MARTÍN NAVARRO, con DNI 43.791.829J, nacido
Caracas (Venezuela) el 18 de junio de 1965, hijo de Elías y de María Rosa, que actuó
representado por la procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y asistido por la
letrada doña Olga López Lago, por un delito continuado de prevaricación urbanística del

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artículo 420 y 74, delito continuado de prevaricación del artículo 404 y 74 del Código
Penal; contra JUAN JOSÉ ALAYÓN BELTRÁN, con DNI 41.958.800S, nacido en Arona el
18 de noviembre de 1948, hijo de José y de Inés, que actuó representado por la
procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y asistido por la letrada doña Olga López
Lago, por un delito continuado de prevaricación urbanística del artículo 420 y 74, delito
continuado de prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal, contra JOSÉ LUIS
GONZÁLEZ RODRÍGUEZ con DNI 41.998.940F, nacido en Arona el 8 de septiembre de
1952, hijo de Domingo y de Carmen, que actuó representado por la procuradora doña
María Isabel Navarro Gómez y asistido por la letrada doña Olga López Lago, por un delito
continuado de prevaricación urbanística del artículo 420 y 74, delito continuado de
prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal; contra ALFONSO BARROSO
ARMAS, con DNI 42.002.107J, nacido en San Sebastián de La Gomera, hijo de José y de
Victoria, que actuó representado por la procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y
asistido por la letrada doña Olga López Lago, por un delito continuado de prevaricación
urbanística del artículo 420 y 74 del Código Penal, delito continuado de prevaricación del
artículo 404 y 74 del Código Penal; contra ELISEO DE LA ROSA GONZÁLEZ, con DNI
12.701.511Z, nacido en Palencia el 16 de marzo de 1953, hijo de Eliseo y de Graciana,
que actuó representado por la procuradora doña Cayetana López Adán y asistido por el
letrado don Juan Manuel Fernández del Torco, por un delito continuado de cohecho del
artículo 419 del Código Penal y delito continuado de prevaricación urbanística de los
artículos 419.1 y 74 del Código Penal; contra ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, con DNI
41.942.638E, nacido en Granadilla de Abona, el 21 de mayo de 1947, hijo de Antonio y de
Carmen, que actuó representado por el procurador Leopoldo Pastor Llarena y asistido por
el letrado don Rafael Vasco Oliveras, por un delito continuado de cohecho del artículo 419
y 74 del Código Penal, un delito continuado de prevaricación urbanística de funcionarios
públicos del artículo 320.1 del Código Penal; contra ARSENIO ZAMORA TOLEDO, con
DNI 41.969.039L, nacido en La Orotava el 28 de octubre de 1944, hijo de Benigno y de
Mercedes, que actuó representado por el procurador don Leopoldo Pastor Llarena y
asistido por la letrada doña Carmen Rosa Luis Botia, por un delito continuado de cohecho
del artículo 423 y 74 del Código Penal; contra ZENÓN RODRÍGUEZ NERIS, con DNI
42.922.032F, nacido en San Andrés y Sauces ( La Palma), hijo de Manuel y de María, que
actuó representado por el procurador don Javier Hernández Berrocal y asistido por el
letrado don Pedro Miguel Revilla Melián, por un delito continuado de cohecho del artículo
423 y 74 del Código Penal; contra ANTONIO LUIS PABLO GONZÁLEZ TOLOSA, con
DNI 05.069.063R, nacido en Casas Ibáñez ( Albacete), hijo de Antonio y de Julia, que
actuó representado por la procuradora doña Francisca Adán Díaz y asistido por el letrado
don Juan Manuel Fernández del Torco, por un delito continuado de cohecho del artículo
423 y 74 del Código Penal y contra JORGE MENÉNDEZ DÍAZ, con DNI 41.948.314V,
nacido en Santa Cruz de Tenerife, hijo de Jorge y de Carmen, que actuó representado por
la procuradora doña María Isabel Navarro Gómez y asistido por el letrado don Esteban
Sola Reche,

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por un delito continuado de cohecho del artículo 423 y 74 del Código Penal. Asimismo
intervino como acusación particular don José Ramón Ansorena Carrera, que actuó
representado por el procurador don Pedro Ledó Crespo y asistido por el letrado don José
Santiago Martínez Martínez. En la causa es parte acusadora el Ministerio Fiscal.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Las diligencias penales de referencia fueron declaradas conclusas y remitidas
a esta Audiencia Provincial, habiéndose acordado la formación de tres piezas separadas
para el enjuiciamiento de alguno de los hechos contenidos en los escritos de acusación y
tras su tramitación, de conformidad con lo prevenido en las Leyes Procesales, se señaló
la celebración del Juicio Oral.
SEGUNDO.- El Ministerio Fiscal en su escrito de acusación dividió los hechos en siete
apartados de la letra A a la letra G. Los hechos del apartado A los calificó como
constitutivos de un delito continuado de prevaricación urbanística del artículo 320 y 74 del
Código Penal y los del apartado B como constitutivos de un delito continuado de
prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal acusando de ellos a JOSE ALBERTO
GONZÁLEZ REVERÓN, FÉLIX SIERRA MELO, MANUEL BARRIOS Rodríguez, DANIEL
MARTÍN NAVARRO, JUAN JOSÉ ALAYÓN BELTRÁN, JOSÉ LUIS GONZÁLEZ
RODRÍGUEZ y ALFONSO BARROSO ARMAS. Solicitó para cada uno de ellos por el
delito del artículo 320 del Código Penal la pena de prisión de dos años , inhabilitación
especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena e
inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez años y por el delito
del artículo 404 del Código Penal la pena de diez años de inhabilitación especial para
empleo o cargo público.
Los hechos del apartado C los consideró constitutivos de un delito continuado de cohecho
del artículo 419 y 74 del Código Penal y un delito de prevaricación urbanística de
funcionarios públicos del artículo 320.1 del Código Penal formulando acusación por estos
hechos contra FÉLIX SIERRA MELO, ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, ELISEO DE LA
ROSA y ARSENIO ZAMORA TOLEDO.
Los del apartado D, E, F los calificó de tres delitos continuados de cohecho del artículo
419 y 74 del Código Penal y un delito de prevaricación urbanística del artículo del artículo
319.1 y 74 del Código Penal formulando acusación contra ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ,
ELISEO DE LA ROSA, ZENON RODRÍGUEZ NERIS, JORGE MENÉNDEZ DÍAZ y
ANTONIO LUIS GONZÁLEZ TOLOSA.
La acusación particular de don José Ramón Ansorena Carrera calificó los hechos como
constitutivos de: a) un delito continuado contra la ordenación del territorio en su modalidad
de prevaricación urbanística, previsto y penado en el artículo 320 en relación con el
artículo 74 del Código Penal; b) Un delito continuado de prevaricación previsto en el
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artículo 404 en relación con el artículo 74 del Código Penal; c) Un delito de tráfico de
influencias ; d) un delito de cohecho y un delito de prevaricación y e) un delito de
cohecho, de tráfico de influencias y de negociaciones y actividades prohibidas a
funcionario público.
Acusó a José Alberto González Reverón como autor de un delito continuado contra la
ordenación del territorio (apartado a) interesando la pena de tres años de prisión y pena
de inhabilitación especial para empleo o cargo público por quince años, un delito
continuado de prevaricación (apartado b) para el que solicitó la pena de inhabilitación
especial para empleo o cargo público por quince años; un delito de tráfico de influencias
(apartado c) para el que pidió la pena de prisión de dos años e inhabilitación especial para
empleo o cargo público por seis años, un delito de cohecho y un delito de prevaricación
(apartado d) solicitando la pena de inhabilitación para empleo o cargo público por diez
años y por el segundo la pena de inhabilitación por tres años .
A Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Juan José Alayón Beltrán, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez como autores cada uno por el delito
continuado contra la ordenación del territorio del artículo 320 en relación con el artículo 74
del Código Penal del apartado a) la pena de dos años de prisión y pena de inhabilitación
especial para empleo o cargo público por diez años, por el delito continuado de
prevaricación del artículo 404 en relación con el artículo 74 del apartado b) la pena de
inhabilitación especial para empleo y cargo público por diez años.
A Felix Sierra Melo como autor por el delito continuado contra la ordenación del territorio
del artículo 320 en relación con el artículo 74 del Código Penal del apartado a) la pena de
dos años de prisión y pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por diez
años, por el delito continuado de prevaricación del artículo 404 en relación con el artículo
74 del apartado b) la pena de inhabilitación especial para empleo y cargo público por diez
años; por el delito de cohecho, dos años de prisión y por el delito de tráfico de influencias
seis meses de prisión y tres años de inhabilitación especial para empleo o cargo público.
A Eliseo de la Rosa González por el delito de cohecho, dos años de prisión y por el delito
de tráfico de influencias, seis meses de prisión y tres años de inhabilitación especial para
empleo o cargo público.
A Arsenio Zamora Toledo por el delito de cohecho, cuatro años de prisión y por el delito
de tráfico de influencias seis meses de prisión en condición de cooperador necesario.
A Roberto de Luis Jiménez por el delito de cohecho cuatro años de prisión, por el delito de
tráfico de influencias seis meses de prisión y tres años de inhabilitación para empleo o
cargo público y por el delito de negociaciones y actividades prohibidas del artículo 439 del
Código Penal la pena de multa de 24 meses con una cuota diaria de 200 euros e
inhabilitación especial para empleo o cargo público por cuatro años.
En concepto de responsabilidad civil interesó que se condenara a Arsenio Zamora
Toledo, Eliseo de la Rosa González, Felix Sierra Melo y Robeto de Luis Jiménez a
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indemnizarle en la cantidad de 6.089.242´01 euros en concepto de lucro cesante y
1.602.360´24 euros en concepto de daños sufridos.
Las defensas negaron los hechos y en consecuencia pidieron la libre absolución de sus
defendidos.
TERCERO.- Entre los días 12 de enero y el 28 de abril de 2016 se celebró el juicio oral.
El Ministerio Fiscal interesó como cuestión previa que se introdujera el auto de 8 de mayo
de 2008 en el que se acordó la prórroga de las intervenciones telefónicas, al no constar
incorporado a las actuaciones y sí obrar en el sistema de gestión procesal ATLANTE. La
letrada de José Alberto González Reverón se opuso porque el mismo no estaba
notificado. Los demás letrados no se opusieron a la introducción salvo el letrado de Jorge
Menéndez que también se opuso. La Sala accedió a la petición de incorporación de la
copia del auto a las actuaciones.
CUARTO.- Tras la exposición de cuestiones previas y después de practicadas las
pruebas, el Ministerio Fiscal presentó escrito de modificación de las conclusiones
provisionales en los siguientes términos: Se reproducen los hechos relatados en nuestro
escrito de acusación de fecha de 7 de junio de 2.013, y que constan en los apartados a),
b), c), d), e), f) y g). Los hechos anteriormente relatados son constitutivos de:
A) Un delito continuado de prevaricación urbanística realizado por autoridad o miembro
de organismo colegiado del art. 320 en relación con el art. 74 del Código Penal vigente al
tiempo de realizar los hechos (hechos relatados en el apartado A "Licencias Urbanísticas).
B) Un delito continuado de prevaricación del art. 404 en relación con el art. 74 del Código
Penal (Hechos relatados en el apartado B "Expedientes de Contratación").
C) 1.- Un delito continuado de cohecho del art. 419 en relación con el art. 74 del Código
Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos.
2.- Un delito de prevaricación urbanística de funcionario público del art. 320 Nº 1 del
Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos.
3.- Un delito de cohecho del art. 423 del Código Penal vigente al tiempo de realizar los
hechos (actual art. 424 del Código Penal)
D) E) y F) 1.- Un delito continuado de cohecho del art. 419 en relación con el art. 74 del
Código penal.
2.- Un delito continuado de cohecho del art. 423 en relación con el art. 74 del
Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos (actual art. 424 del Código Penal).
3.- Un delito continuado de cohecho del art. 423 en relación con el art. 74 del
Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos (actual art. 424 del Código Penal).
4.- Un delito continuado de cohecho del art. 423 en relación con el art. 74 del
Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos (actual art. 424 del Código Penal).

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G) 1.- Un delito continuado de cohecho del art. 419 del Código Penal en relación con el
art. 74 del Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos.
2.- Un delito continuado de actividad prohibida a autoridad y abuso en el ejercicio de su
función del art. 439 y 74 del Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos.
-- El acusado JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ REVERÓN, es responsable en concepto de
autor, de conformidad con lo dispuesto en los art. 27 y 28 del Código Penal, de los
siguientes delitos:
Apartado A: Del Delito continuado de Prevarición Urbanística de los arts 320 y 74 del
Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS": HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 2, 3, 4B, 5, 6A, 6B, 7 al 9, 10A y 10B, 11 A (LM
34/04), 11 A (LM 14/04), 11 B (LM 27/06), 12 al 15, 17 A (LM 16/04), 17 B (LM 96/04), 18,
19 A (LM 174/03), 20, 21, 22 al 28, 29 A (LM 20/05), 30, 31, 32 A (LM 56/04), 32 A (LM
143/04), y 32 B (9/06), 32 A(LM 135/04), 32 B (130/06 y 18/06), 34, 35, 36 A (LM 47/04) y
36 B (46/05), 38, 39, 42, 43, 44, 48, 49, 51 al 64, y del 68 al 73.
Apartado B: Del Delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 del Código
Penal
"EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN", HECHOS RELATADOS
EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Del número 1 a 15, y del 17 al 22.
-- El acusado MANUEL BARRIOS RODRÍGUEZ es responsable en concepto de autor, de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 27 y 28 del Código Penal, de los siguientes
delitos:
Apartado A: Del Delito continuado de prevaricación urbanística de los artículo 320 y 74
del Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS": HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 1 AL 3, 4A, 5, 6 A, 6 B, 7 a 10, , 11 A (LM 34/04), 11
B (LM 162/04), 11 C (LM 15/06), 11 A (LM 14/04), 11 B (LM 27/06), 12, 13, 15, 16, 17 A
(LM 16/04), 17 B (LM 96/04), 18, 19 A (LM 174/03), 19 B (LM 70/05), 20 AL 28, 29 A (LM
20/05), 29 B (LM 23/06), 30, 31, 32 A (LM 56/04), 32 B (LM 56/04, PRÓRROGA), 32 A
(LM 143/04), 32 B (LM 9/06), 32 A (LM 135/04), 32 B (LM 130/06 y LM 18/06), DEL 33 AL
35, 36 A (LM 47/04), 36 B (LM 46/05), DEL 38 AL 47, DEL 50 AL 56, DEL 58 AL 73.
Apartado B: Del Delito continuado de prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal
"EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN": HECHOS RELATADOS EN LOS SIGUIENTES
NÚMEROS: Del 1 a 17, 20, 21 y 22.
-- El acusado DANIEL MARTÍN NAVARRO es responsable en concepto de autor, de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del código penal, de los siguientes
delitos:
Apartado A:. Del Delito continuado de prevaricación urbanística de los artículos 320 y 74
del Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS" HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 1 AL 3, 4B, 5 AL 8, 10, 11 A (LM 34/04), 11 A (LM
14/04) y 11B (LM 27/06), 12, 14 AL 16, 17 A (LM 16/04), 17B (LM 96/04), 18, 19 A (LM
6

174/03), 19B (LM 70/05), DEL 21 AL 23, DEL 25 AL 28, 29 A (LM 20/05), 29B (LM 23/06),
30, 31, 32B (LM 9/06 en relación a la2 LM 143/04), 32B (LM 130/06 y LM 18/06 en
relación a la LM 135/04), DE 33 AL 35, 36 A (LM 47/04) y 36B (LM 46/05), DEL 38 A 62,
64, 65, DEL 65 AL 73.
Apartado B: Del delito continuado de prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal.
"EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN": HECHOS RELATADOS EN LOS SIGUIENTES
NÚMEROS: Del 1 a 4, y del 6 al 21.
-- El acusado ALFONSO BARROSO ARMAS, es responsable en concepto de autor, de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal, de los
siguientes delitos:
Apartado A: Del delito continuado de prevaricación urbanística del artículo 320 y 74 del
Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS": HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 1, 4 A, 5, 6 A, 6B, 7, 9, 10, 11 B (LM 162/04), 11C
( LM 15/06), 11B (LM 27/06 en relación a la LM 14/04), 14, 15, 16, 17 A (LM 6/04), 18, 19
A(LM 164/03), 19B (LM 70/05), 21, DEL 25 AL 28, 29 A (LM 20/05), 29 B (LM 23/06), 30,
31, 32 A(LM 56/04), 32 B (LM 56/04 PRÓRROGA), 32 A (LM 143/04), 32 B (LM 9/06), 32
A (LM 135/04) y 32 B (LM 130/06 y LM 18/06 en relación a la LM 135/04), 34, 35, 36 A
(LM 47/04), 36B (LM 46/05), DE LA 38 A LA 55, DE LA 58 A LA 63, DE LA 65 A LA 67 Y
DE LA 70 A LA 73.
Apartado B: Del delito continuado de prevaricación del artículo 404 y 74 del Código Penal
"EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN": HECHOS RELATADOS EN LOS SIGUIENTES
NÚMEROS: Números 1 a 7, 9 a 20 y 22.
-- El acusado JOSÉ Luis GONZÁLEZ RODRÍGUEZ es responsable en concepto de autor,
de conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal, de los
siguientes delitos:
Apartado A:. Del delito continuado de prevaricación urbanística de los artículos 320 y 74
del Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS": HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 1 AL 3, 4 A Y 4B, 5, 6 A, 7 AL 10, 11 A (LM 34/04),
11 B (LM 162/04), 11 C (LM 15/06), 11 A (LM 14/04), 12, 14, 15, 16, 17 A (LM 6/04), 18,
19B (LM 70/05), 20, 21, 22 AL 28, 29 A (LM 20/05), 29 B (LM 23/06), 30, 31, 32 A (LM
56/04), 32 B (LM 56/04, PRÓRROGA), 32 A (LM 143/04), 32 B (LM 9/06), 32 A (LM
135/04), 32 B (LM 130/06 y LM 18/06 en relación a la LM 135/04), 33 AL 35, 36 A (LM
47/04), 36 B (LM 46/05), DEL 38 AL 70, 72 y 73.
Apartado B: Del delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 del Código
Penal "EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN": HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS por los hechos relatados en los siguientes apartados: Números
1 a 3, 5 a 12, y 14 a 22.

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-- El acusado JUAN JOSÉ ALAYÓN BELTRÁN es responsable en concepto de autor, de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal, de los
siguientes delitos:
Apartado A:. Del delito de prevaricación urbanística del artículo 320 y 74 del Código Penal
"LICENCIAS URBANÍSTICAS": HECHOS RELATADOS EN LOS SIGUIENTES
NÚMEROS: Números 1 al 3, 4 A Y 4B, 6 A Y 6B, del 7 AL 10, 11 A (LM 34/04), 11 B (LM
162/04), 11 C (LM 15/06), 11 A (LM 14/04), 11 B (LM 27/06), DEL 12 AL 16, 17 B (LM
96/04 en relación a la LM 6/04), 19 A (LM 174/03), 19 B (LM 70/05), 20 al 27, 29 B (LM
23/06), 31, 32 A (LM 56/04), 32 B (LM 56/04, PRÓRROGA), 32 A (LM 143/04), 32 B (LM
9/06), 32 A (LM 135/04), 32 B (LM 130/06 y LM 18/06 en relación a la LM 135/04), 33, 36
A (LM 47/04), 36 B (LM 46/05), del 38 AL 47, DEL 49 AL 59, 61, 62, del 65 AL 73.
Apartado B: Del delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 del Código
Penal "EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN". HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 1, 3, 5 a 10, 13, 17 a 19, 21 y 22.
-- El acusado FÉLIX SIERRA MELO es responsable en concepto de autor, de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal, de los
siguientes delitos:
Apartado A: Del delito continuado de prevaricación urbanística de los artículos 320 y 74
del Código Penal "LICENCIAS URBANÍSTICAS". HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 4B, 6B, 10, 11 A (LM 34/04), 11 B (LM 162/04), 11C
(LM 15/06), 11 A (LM 14/04), 11B (LM 27/06), DEL 12 AL 14, 16, 17 A (LM 6/04), 17 B
(LM 96/04), 18, 19 A (LM 174/03), DEL 20 AL 28, 29 A (LM 20/05), 30, 31, 32 A (LM
56/04), 32 B (LM 56/04, PRÓRROGA), 32 A (LM 143/04), 32 B (LM 9/06), 32 A (LM
135/04), 32 B (LM 130/06 y LM 18/06 en relación a la LM 135/04), DEL 33 AL 35, 36 A
(LM 47/04), 36 B (LM 46/05), DEL 38 AL 42, DEL 44 AL 66 y DEL 70 AL 73.
Apartado B: Del delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 del Código
Penal
"EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN". HECHOS RELATADOS EN LOS
SIGUIENTES NÚMEROS: Números 6 a 8, 11 a 20.
Apartados C) y G.- Del delito continuado de cohecho del art. 419 en relación con el art.
74 del Código Penal y del delito de actividad prohibida a autoridad y abuso en el ejercicio
de su función del art. 439 del Código Penal.
-- El acusado ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ es responsable en concepto de autor de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal de los siguientes
delitos:
Los relatados en los Apartados C), D), E) Y F): Un delito continuado de cohecho del art.
419 en relación con el art. 74 del Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos y
de un delito continuado de prevaricación urbanística de funcionario público del art. 320 Nº
1 del Código Penal.

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-- El acusado ELISEO DE LA ROSA GONZÁLEZ es responsable en concepto de autor de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal:
Los relatados en los Apartados C), D), E) Y F): Un Delito continuado de cohecho del art.
419 en relación con el art. 74 del Código Penal, vigente al tiempo de realizar los hechos y
de un delito continuado de prevaricación urbanística de funcionario público del art. 320 Nº
1 del Código Penal.
-- El acusado ARSENIO ZAMORA TOLEDO es responsable en concepto de autor
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal:

de

Del Delito de de cohecho del art. 423 del Código Penal vigente al tiempo de realizar los
hechos, del Apartado C)
-- El acusado ZENÓN RODRÍGUEZ NERIS, es responsable en concepto de autor de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del código penal:
Del Delito de de cohecho del art. 423 del Código Penal vigente al tiempo de realizar los
hechos, del Apartado D)
-- El acusado JORGE MENÉNDEZ DÍAZ es responsable en concepto de autor de
conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal:
Del Delito de de cohecho del art. 423 del Código Penal vigente al tiempo de realizar los
hechos, del Apartado F
-- El acusado ANTONIO Luis GONZÁLEZ TOLOSA es responsable en concepto de autor
de conformidad con lo establecido en los artículos 27 y 28 del Código Penal:
Del Delito de de cohecho del art. 423 del Código Penal vigente al tiempo de realizar los
hechos, del Apartado E
No concurren en los acusados circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.
Interesó para cada uno de los acusados: JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ REVERÓN,
MANUEL BARRIOS RODRÍGUEZ, DANIEL MARTÍN NAVARRO, ALFONSO BARROSO
ARMAS, JOSÉ Luis GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, JUAN JOSÉ ALAYÓN BELTRÁN, FÉLIX
SIERRA MELO las siguientes penas:
- Por el delito continuado de prevaricación urbanística de los artículos 320 y 74 del Código
Penal (LICENCIAS URBANÍSTICAS): A cada uno de los acusados, prisión de dos años,
inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la
condena, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez años.
Costas procesales
- Por el delito continuado de prevaricación de los artículos 404 y 74 del Código Penal
(EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN): A cada uno de los acusados, 10 años de
Inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez años. Costas
procesales.

9

Al acusado FELIX SIERRA MELO también las siguientes penas:
- Por el delito continuado de cohecho de los apartado de los APARTADOS C) Nº 1) y G)
Nº 1, 4 años de prisión, inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de
8 años, y multa de 500.000 euros o responsabilidad personal subsidiaria de un día de
privación de libertad por cada cuota de 1000 euros impagadas. Costas procesales
- Por el delito continuado de actividad prohibida a autoridad y abuso en el ejercicio de su
función del apartado G) Nº 2, 15 meses de multa, con una cuota diaria de 50 euros, con
responsabilidad personalidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por
cada cuota de 1000 euros impagados, e inhabilitación especial para para empleo o cargo
público por tiempo de 3 años. Costas procesales
Procede imponer al acusado ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ las siguientes penas:
- Por el delito de prevaricación urbanística de los Apartados C) Nº 1 y 2, D), E) Y F), dos
años de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el
tiempo de la condena, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de
diez años. Costas procesales.
-- Por el delito continuado de cohecho de los Apartados C) Nº 1, D), E) y F) 6 años de
prisión, de Inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de 10 años, y
multa de 3.400.000 euros, con responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación
de libertad por cada 1.000 € impagados. Costas procesales.
Procede imponer al acusado ELISEO DE LA ROSA RODRÍGUEZ las siguientes penas:
- Por el delito continuado de prevaricación urbanística de los Apartados C) Nº 1 y 2, D), E)
Y F), dos años de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo
durante el tiempo de la condena, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por
tiempo de diez años. Costas procesales.
-- Por el delito continuado de cohecho de los Apartados C) Nº 1, D), E) y F), 4 años de
prisión, Inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de 10 años, y
multa de 500.000 euros, con responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación
de libertad por cada 1.000 € impagados. Costas procesales.
Procede imponer al acusado ARSENIO ZAMORA TOLEDO las siguientes penas:
- Por el delito de cohecho del Apartado C) Nº 3, 3 años de prisión y multa de 300.000
euros, con responsabilidad personalidad personal subsidiaria de un día de privación de
libertad por cada cuota de 1000 euros impagada. Costas procesales.
Procede imponer al acusado ZENÓN RODRÍGUEZ NERIS, las siguientes penas:
- Por el delito continuado de cohecho del Apartado D) Nº 2, 4 años de prisión y multa de
1.000.000 euros, con responsabilidad personalidad personal subsidiaria de un día de
privación de libertad por cada cuota de 1000 euros impagada. Costas procesales.

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Procede imponer al acusado JORGE MENÉNDEZ DÍAZ las siguientes penas:
-- Por el delito continuado de cohecho del Apartado F), 4 años de prisión y multa de
12.000.000 de euros, con responsabilidad personalidad personal subsidiaria de un día de
privación de libertad por cada cuota de 1000 euros impagada. Costas procesales.
Procede imponer al acusado ANTONIO LUIS GONZÁLEZ TOLOSA las siguientes penas:
-- Por el delito continuado de cohecho del Apartado E), 4 años de prisión y multa de
10.000.000 de euros, con responsabilidad personalidad personal subsidiaria de un día de
privación de libertad por cada cuota de 1000 euros impagada .Costas procesales.
El letrado de la acusación particular presentó también por escrito su modificación,
limitando la acusación a un delito de cohecho y de tráfico de influencias. Acusó a Félix
Sierra Melo, Eliseo de la Rosa González, Arsenio Zamora Toledo y Roberto de Luis
Jiménez como autores cada uno de un delito de cohecho, interesando para cada uno de
ellos la pena de tres años de prisión, multa de doce meses e inhabilitación especial para
empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de
nueve años y que los cuatro acusados fueran condenados a abonar la cantidad de
6.089.242,01 euros en concepto de lucro cesante y daños sufridos ( 4.486.881,77 por el
lucro y 1.602.360,24 por los daños) con aplicación del artículo 121 del Código Penal en
cuanto a la responsabilidad subsidiaria. Las defensas mantuvieron su petición de libre
absolución, aportando la de Juan José Alayón Beltrán, Manuel Barrios, José Alberto
González, José Luis González, Felix Sierra Melo y Daniel Martín, así como la de Eliseo de
la Rosa y Antonio Luis González Tolosa escrito exponiéndolas y, tras los trámites de
informe y de concesión de la última palabra a los acusados, quedaron las actuaciones
conclusas para sentencia. Examinadas las pruebas practicadas, las alegaciones de las
partes y demás circunstancias concurrentes en el proceso, luego de varias deliberaciones,
dada la complejidad de la causa y volumen de las actuaciones, hasta la redacción
definitiva de la sentencia y su firma el Tribunal ha pronunciado la presente sentencia.
QUINTO- A los efectos de poder valorar la concurrencia de una atenuante por dilaciones
indebidas en la tramitación de la causa se han producido las siguientes incidencias: Las
diligencias previas que dieron origen al presente procedimiento se incoaron por auto de 8
de marzo de 2007. El 21 de septiembre de 2007 se acordó la intervención de los teléfonos
de todos los investigados, dejándose sin efecto el 26 de septiembre de 2008. El 15 de
julio de 2011 se dictó auto acordando la continuación por los trámites del procedimiento
abreviado. Interpuesta apelación por varios imputados fue registrado el rollo en la Sección
6ª el 2 de marzo de 2012 y todos los recursos fueron resueltos por auto de 5 de junio de
2013. Finalizada la fase intermedia las actuaciones fueron remitidas a la Audiencia
Provincial, constando su recepción el 20 de mayo de 2014 en la sección 6ª. El 17 de julio
de 2014 se dictó auto de abstención del conocimiento del asunto. El 19 de febrero de
2015 se dictó diligencia dando cuenta del auto de la Sala Especial del artículo 77 LOPJ
del Tribunal Superior de Justicia de Canarias estimando justificadas las abstenciones
formuladas por los Ilmos. Sres Magistrados de la Sección 6ª de la Audiencia Provincial de
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Santa Cruz de Tenerife, D. José Luis González González, D. Juan Carlos Toro Alcaide y
Dña. Esmeralda Casado Portilla. El 20 de abril de 2015 se dictó diligencia dando cuenta
del acuerdo del Ilmo. Sr. Presidente de la Audiencia Provincial designando los
componentes de la Sala para el enjuiciamiento.

HECHOS PROBADOS
Probado y así se declara que:
I) LICENCIAS URBANÍSTICAS
Durante el periodo comprendido entre el 2003 y el 2007 el órgano que tenía atribuida la
competencia para las autorizaciones de licencias urbanísticas en el ayuntamiento de
Arona era la comisión de gobierno, que luego pasó a denominarse junta de gobierno local.
Esta competencia fue atribuida por delegación del alcalde, en virtud de resolución
número 4122/2003 de 7 de julio.
En esos años la junta estuvo integrada por José Alberto González Reverón, mayor de
edad cuyos antecedentes penales no constan, el cual accedió al cargo de alcalde
presidente desde el 14 de junio de 2003, si bien ya formaba parte de la comisión de
gobierno desde el 6 de julio de 1999, en virtud de resolución nº 4891/99 de 6 de julio.
Félix Sierra Melo, mayor de edad y sin antecedentes penales, quien accedió por primera
vez a la comisión de gobierno el 6 de julio de 1999 y estuvo hasta el 14 de junio de 2003.
Desempeñó el cargo de concejal de urbanismo, en virtud de resolución de la alcaldía
presidencia nº 48/1999 y desde el 21 de abril de 2004 hasta al menos el 28 de marzo de
2007, por resolución 2479/2004, el de concejal del patrimonio, industria y comercio. Juan
José Alayón Beltrán, mayor de edad, accedió por resolución 4891/1999 y se mantuvo
hasta al menos el 28 de marzo de 2007. Alfonso Barroso Armas, mayor de edad, empezó
desde el 6 de julio de 1999 por resolución nº 4891/1999 y se mantuvo hasta al menos el
28 de marzo de 2007. Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González Rodríguez y Daniel
Martín Navarro accedieron a la junta de gobierno desde el 24 junio de 2003 hasta al
menos el 28 de marzo de 2007 por resolución 3804/2003 de 24 de junio. Manuel Barrios
además estuvo al frente de la concejalía de urbanismo desde el 24 de junio de 2003.
La junta de gobierno local se reunía periódicamente para decidir, entre otras cuestiones,
sobre las licencias urbanísticas. Para poder valorarlas y decidir sobre ellas era preciso
que el expediente de solicitud estuviese concluso y contuviera, en cumplimiento de los
dispuesto en el artículo 166 del texto refundido de las Leyes de Ordenación del
Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias ( en adelante DL 1/2000),
tanto un informe técnico como uno jurídico emitidos por los servicios municipales, sobre
la conformidad del acto pretendido con la ordenación de los recursos naturales, territorial
y normativa urbanística aplicable, siendo en ocasiones, además, preceptiva la
incorporación de informes y autorizaciones de otros entes locales y autonómicos
( informes sectoriales). En ese tiempo, el área jurídica del servicio de urbanismo del
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ayuntamiento no redactaba una propuesta de resolución independiente, sino que la incluía
dentro del informe jurídico, redactándolo en forma de propuesta que firmaba el jurista del
área y el jefe del servicio, tras el examen de todo el expediente.
Entre el 3 de octubre de 2003 y el 17 de noviembre de 2007, los antes reseñados
miembros de la junta de gobierno local, de forma sistemática, a sabiendas de que las
licencias son actos administrativos reglados y de que el DL 1/2000 exige tanto un informe
jurídico como uno técnico, omitieron e ignoraron el parecer jurídico del área jurídica del
servicio de urbanismo y concedieron licencias y prórrogas sin motivar las razones por las
que consideraban que el aprovechamiento de los terrenos que se pretendía llevar a cabo
se ajustaba a la ordenación urbanística y, por tanto, respondía a las exigencias del
interés público urbanístico.
Estas concesiones y prórrogas se acordaron después de que el secretario general del
ayuntamiento o, en su caso, el accidental ( en los periodos en los que el puesto estuvo
vacante o había una ausencia temporal) les hubiera informado del sentido negativo del
informe jurídico y les advirtiera sobre la ilegalidad de tal actuación si votaban a favor. Ello
provocó que no se garantizara un proceso de distribución equitativo de beneficios y
cargas entre los propietarios de los terrenos; que el ayuntamiento no obtuviera un
porcentaje del aprovechamiento urbanístico obtenido por los constructores ni la superficie
del suelo que se debía destinar a viarios, espacios libres, equipamientos y servicios; que
el ayuntamiento asumiera el coste de muchas obras de urbanización y que no se
respetara el diseño elaborado por el Plan General de Ordenación Urbano y en ocasiones,
las directrices de ordenación general, sectorial y el planeamiento insular.
Concretamente:
1.- El 30 de enero de 2004 se adoptó acuerdo por unanimidad de la junta de gobierno
local formada por Manuel Barrios, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán en virtud del cual se concedió
prórroga para la finalización de las obras contenidas en la licencia 124/2001 que tenía por
objeto la construcción de un edificio de seis viviendas sito en la calle Constelación nº 1 de
La Estrella, solicitada por la mercantil PROMOCIONES HIJOS DE ALEMAN SL.
El área jurídica del servicio de urbanismo elaboró propuesta contraria a la concesión de
la prórroga al tratarse de una obra situada en un terreno ubicado en la unidad de
actuación 3 La Estrella, calificado de suelo urbano no consolidado y no constar cumplidos
los deberes previstos en el artículo 72.2 del Decreto Legislativo 1/2000, que es lo que
condicionaba el nacimiento del derecho a edificar. Esa misma propuesta se había emitido
para la concesión de la licencia, no obstante lo cual se adoptó acuerdo de concesión de
licencia el 14 de mayo de 2002, condicionando ésta a la prestación de un aval que
garantizase las obras de urbanización de esa concreta parcela. El informe de la oficina
técnica municipal de 12 de marzo de 2002 expresaba que el proyecto se situaba en suelo
urbano no consolidado zona 1: manzana de casas entre medianera que pertenecía a la
unidad de actuación 3, La Estrella que no se encontraba gestionada y sin embargo la
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parcela reúne las condiciones de solar. La entonces llamada comisión de gobierno pidió
informe
a la oficina técnica sobre el estado de las obras de urbanización que
correspondían a la mencionada parcela. Esta contestó que las aceras no se encontraban
ejecutadas y valoró su coste económico y sin recabar más informes, la comisión otorgó la
licencia, contra la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo .
2.- El 30 de noviembre de 2001, la comisión de gobierno concedió la licencia para la
construcción de un edificio de tres plantas y sótanos en la calle Fuerteventura nº 22 de El
Fraile por un periodo de 18 meses. Había sido instada por la mercantil YAYO
VERDURAS, SL dando lugar al expediente 236/2000.
El 10 de julio de 2002, YAYO VERDURAS interesó que le fuera concedida una prórroga
de la licencia. La oficina técnica municipal emitió informe desfavorable el 29 de agosto de
2002, puesto que las obras no habían comenzado. El 2 de octubre de 2002 los
representantes de YAYO VERDURAS presentaron escrito desistiendo de la prórroga. La
sección de gestión del dominio público y licencias urbanísticos, el 25 de octubre de 2002,
emitió propuesta de denegar la prórroga. El 12 de noviembre de 2002 la comisión de
gobierno, previa advertencia por parte de la secretaria accidental de la responsabilidad en
que pudieran incurrir y con conocimiento de los informes desfavorables, acordó conceder
prórroga de la licencia por un plazo de 12 meses, teniendo un carácter improrrogable.
El 7 de enero de 2004, YAYO VERDURAS SL interesó prórroga de la licencia. El 23 de
enero de 2004, la oficina técnica municipal informó favorablemente la prórroga al contar
con cubrición de aguas y ajustarse las obras al proyecto. El área jurídica del servicio de
urbanismo, el 28 de enero de 2004, elevó a la comisión de gobierno propuesta contraria a
la concesión de la prórroga por incumplimiento del artículo 169 del DL 1/2000 ( “los
ayuntamientos podrán conceder prórrogas de los plazos de la licencia urbanística por una
sola vez y de duración no superior a los inicialmente acordados [...]” ) .
Finalmente, el 30 de enero de 2004, con conocimiento del informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, se adoptó acuerdo por unanimidad de la junta de
gobierno local formada por Manuel Barrios, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán, en virtud del cual se
concedió prórroga para la finalización de las obras contenidas en la licencia 236/2000 por
un periodo de 18 meses.
3.- El 25 de agosto de 2003, la mercantil YUBAL SL presentó solicitud de licencia para la
construcción de una nave industrial en la parcela 34 del polígono 5 A, Cho II, que dio lugar
al expediente 128/2003.
El 6 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable a la
concesión de licencia, indicando que la parcela estaba ubicada en suelo urbano
consolidado y reunía la condición de solar . El área jurídica del servicio de urbanismo
emitió propuesta desfavorable a la concesión por cuanto en el polígono donde se ubicaba
no estaba gestionado el plan parcial, puesto que se había denegado un primer proyecto y,

14

si bien se había presentado un segundo proyecto de compensación elaborado por
GESTUR, los órganos competentes para resolver no lo habían hecho. Además no se
había determinado el uso al cual iba a ser destinado el inmueble.
En sesión celebrada el 13 de febrero de 2014, integrada por José Alberto González
Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Juan José Alayón Beltrán y José Luis González Rodríguez, conociendo el informe
desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo , acordaron por unanimidad
otorgar la licencia
4.- El 3 de diciembre de 2003, la mercantil CONSTRUCCIONES JOCASUR TENERIFE
SL presentó solicitud de reformado de licencia otorgada para la construcción de un edificio
de seis viviendas en el expediente 139/200, al haber efectuado modificaciones al proyecto
de obra inicialmente presentado por José Guerrero de Gomar. Ello dio lugar al expediente
168/2003.
El 29 de junio de 2001, la comisión de gobierno había autorizado la licencia para la
construcción de un edificio de viviendas.
El 16 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe indicando que la
solicitud inicial había sido informada de forma desfavorable al no encontrarse la unidad de
actuación gestionada. Añadió que el edificio estaba situado en suelo urbano no
consolidado, UA 1 El Bebedero, siendo de uso característico residencial y tipología
alineada a vial. Concluía que el proyecto se ajustaba a las determinaciones que nacían
del planeamiento en revisión para esa parcela y que los cambios realizados en el proyecto
no alteraban los parámetros urbanísticos previstos para la zona por lo que el proyecto
cumplía con los parámetros urbanísticos por lo que el informe era favorable.
El área jurídica del servicio de urbanismo emite informe desfavorable el 25 de febrero de
2004 al considerar que el acto de concesión de la licencia inicial incurría en vicio
determinante de nulidad, ya que se había concedido la licencia con informe contrario del
área jurídica del servicio de urbanismo por no estar la unidad de actuación gestionada y
por ello era preciso iniciar revisión de oficio para declarar la nulidad, siendo la propuesta
que se denegara la licencia.
La junta de gobierno local celebrada el 27 de febrero de 2004 integrada por José Alberto
González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín
Navarro, Juan José Alayón Beltrán y José Luis González Rodríguez, conociendo el
informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo, acordaron por
unanimidad otorgar la licencia.
5.- El 18 de julio de 2003, la mercantil MARAZUL SA pidió licencia para construir un
edificio de seis viviendas en la calle Barroso en Las Rosas, que dio lugar al expediente
114/2003.
El 3 de octubre de 2003, emitió informe la oficina técnica municipal indicando que
cumplía con las condiciones de habitabilidad.
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El 13 de noviembre de 2003 emitió informe la oficina técnica municipal indicando que se
ubicaba en suelo urbano consolidado en una unidad de actuación que según las normas
del PGOU vigente debía gestionarse mediante proyecto de compensación pero que
nunca llegó a hacerse porque el proyecto de reparcelación nunca llegó a aprobarse .
Exponía que la unidad de actuación en la realidad estaba prácticamente urbanizada ( su
consolidación estaba en un 70%).
También aclaraba que el nuevo plan general de ordenación urbano aprobado inicialmente
preveía que el sistema de ejecución de la unidad fuera privado con opción de convenio
urbanístico de gestión.
El 19 de enero de 2004, la sección de urbanismo propuso denegar la licencia ya que la
parcela estaba situada en la unidad de actuación 4 de La Rosa 1 y no se encontraba
debidamente gestionada y no reunía la condición de solar.
La junta de gobierno interesó de la oficina técnica que comprobase el estado de las obras
de urbanización y ésta informó, el 23 de febrero de 2004, que las obras de urbanización
correspondientes a la parcela se encontraban ejecutadas en su infraestructura.
La sección de urbanismo emitió informe el 2 de marzo informando en contra por no estar
la unidad debidamente gestionada.
La junta de gobierno local, celebrada el 5 de marzo de 2004, integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y
José Luis González Rodríguez , conociendo el informe desfavorable del área jurídica del
servicio de urbanismo , accedió por unanimidad otorgar la licencia.
6.- El 3 de febrero de 2004, Benito Sierra Fraga solicitó licencia para la primera ocupación
de un edificio de 12 viviendas, local comercial y 8 plazas de aparcamiento en calle Amalia
Alayón , 13 de Los Cristianos que se había construido al amparo de la licencia 171/2001.
Ello dio lugar al expediente 13/2004.
El 1 de marzo de 2004, la oficina técnica informó que la obra se adaptaba al proyecto
para el que le había sido concedida la licencia de obra por lo que a la vista de ello se
consideraba que sí podía concedérsele la licencia de primera ocupación, sin perjuicio de
los informes jurídicos procedentes.
Ese mismo día, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
denegación de la licencia por cuanto el proyecto y la obra no respetaban el artículo 87.2
de las normas urbanísticas del PGOU en vigor, por cuanto el número de plazas de garaje
era inferior al exigido por ese artículo ( una por vivienda). Con ello entendía que la
licencia de obra era nula de pleno derecho y se proponía la revisión.
La junta de gobierno local celebrada el 5 de marzo de 2004 integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y
José Luis González Rodríguez, conociendo el informe desfavorable del área jurídica del
servicio de urbanismo, accedió por unanimidad otorgar la licencia.
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7.- El 21 de noviembre de 2003, la mercantil GOMAESPER SL presentó solicitud de
licencia de obra para construir la segunda fase de un complejo residencial. Consistía en la
edificación de 60 viviendas y 40 plazas de aparcamiento en la parcela 4 del plan parcial
de Tinguafaya, Chayofa ( Aguilas del Teide) que dio lugar al expediente 161/2003.
El 11 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe indicando que el
proyecto cumplía con las normas del planeamiento aprobado inicialmente y no le
afectaban las directrices fijadas en la Ley 19/2003 de ordenación del turismo de Tenerife
( conocida como ley de moratoria turística). El 25 de febrero de 2004, emitió informe
favorable a la concesión de la licencia y elaboró informe específico en el que expuso que
la Ley 19/2003 no afectaba puesto que se trataba de una urbanización ejecutada en la
que solo faltaban obras puntuales, habiéndose procedido a su recepción. El suelo debía
catalogarse como suelo urbano consolidado dado que disponía de todos los servicios
necesarios y por ello no le afectaba la ley 19/20003,
El 3 de marzo de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo informó que si bien las
obras de urbanización habían sido recepcionadas por acuerdo de la comisión de gobierno
de 7 de noviembre de 2003, la recepción fue parcial por lo que se consideraba que no
había surgido el derecho de edificación y se estaría ante un suelo urbanizable con lo que
le afectaría los condicionantes de la ley 19/2003. Con ello se elaboró propuesta contraria
a la concesión de licencia.
La junta de gobierno local celebrada el 5 de marzo de 2004 integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y
José Luis González Rodríguez , conociendo el informe desfavorable del área jurídica del
servicio de urbanismo, acordó por unanimidad otorgar la licencia.
8.- El 24 de enero de 2006, la mercantil GOMAESPER presentó licencia de primera
ocupación de la obra autorizada por licencia concedida en el expediente 161/2003 antes
analizada. Esta solicitud dio lugar al expediente 3/2006.
El 3 de marzo de 2006, la oficina técnica municipal informó que la obra se adaptaba
totalmente al proyecto original al que se le otorgó licencia en el expediente 161/2003 por
lo que se informaba de manera favorable la primera ocupación, sin perjuicio de los
informes jurídicos procedentes.
El 7 de marzo de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta
desfavorable por cuanto el acto de concesión de la licencia incurría en nulidad de pleno
derecho, dado que se había adoptado pese a considerar el servicio que se trataba de
suelo suelo urbanizable y no se contaba con los elementos de juicio necesarios para
informar si la licencia debía quedar suspendida por las determinaciones de la ley
19/2003.
La junta de gobierno local, celebrada el 24 de marzo de 2006, integrada por José Alberto
González Reverón, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José

17

Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo, conociendo el informe desfavorable del servicio de
urbanismo, acordó por unanimidad otorgar la licencia.
9.- El 11 de diciembre de 2003, María Teresa Beltrán Barrios presentó solicitud de licencia
de primera ocupación para el edificio de cinco viviendas, locales y una oficina construido
en la carretera TF-128, La Camella 62 en virtud de licencia otorgada en el expediente de
reformado de proyecto 115/2003 . Ello dio lugar al expediente 83/2003.
El 23 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal informó que la obra se adaptaba
totalmente al proyecto original al que se le otorgó licencia por lo que se informaba de
manera favorable la primera ocupación sin perjuicio de los informes jurídicos procedentes.
El 26 de febrero de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta
desfavorable por cuanto la licencia se había acordado con informe desfavorable del
servicio por estar ubicado en la unidad de actuación de La Camella, la cual no estaba
debidamente gestionada. Por tanto, el acto de concesión de la licencia sería nulo de pleno
derecho y lo que procedía era incoar procedimiento de revisión.
La junta de gobierno local celebrada el 5 de marzo de 2004, integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y
José Luis González Rodríguez, conociendo el informe desfavorable del servicio de
urbanismo, acordó por unanimidad otorgar la licencia.
10.- El 27 de enero de 2003, María Elsa Cabello Rodríguez solicitó licencia de obra para
construir un edificio de tres plantas compuesto por 11 viviendas y 13 plazas de garaje en
la calle Suárez nº 16 La Rosa. Ello dio lugar al expediente 23/2003.
La oficina técnica municipal emitió informe desfavorable por las condiciones del garaje y
otros aspectos de la construcción y la protección contra incendios, indicando en relación
con el PGOU, que el terreno estaba ubicado en una manzana de casas entre medianeras,
en la unidad de actuación La Rosa 1, que no había sido gestionada, indicando que la
parcela reunía la condición de solar. El informe de la sección de urbanismo de 2 de mayo
de 2003 igualmente fue desfavorable. Finalmente el 26 de diciembre de 2003 la junta de
gobierno local acordó denegar la licencia.
La promotora presentó recurso potestativo de reposición contra el citado acuerdo,
aportando nueva documentación técnica el 19.2.2004.
El área jurídica del servicio de urbanismo reiteró su informe desfavorable proponiendo
desestimar el recurso potestativo de revisión toda vez que la licencia solicitada se
encontraba suspendida, ya que el ayuntamiento en pleno en sesión extraordinaria
celebrada el 11.4.2003, había adoptado el acuerdo de aprobación inicial del documento
de revisión del P.G.O.U. y suspensión del otorgamiento de licencias, y aún admitiendo la
vía de recurso como cauce para subsanar los incumplimientos técnicos que determinaron
su denegación, la fecha en que se debía de estimar completa la documentación
preceptiva era el 19 de febrero de 2004, y por tanto el procedimiento debía entenderse
suspendido en virtud del acuerdo adoptado por el ayuntamiento en pleno de 11.4.2003, en
18

relación con el art 120 del Reglamento de Planeamiento. También reiteró que se trataba
de un proyecto dentro de una unidad de actuación que no se hallaba debidamente
gestionada.
El 1 de marzo de 2004, el concejal de urbanismo dictó resolución indicando que no
obstante el informe desfavorable emitido por el área jurídica del servicio de urbanismo se
procediera a emitir informe por parte de los servicios técnicos municipales sobre la
documentación aportada por la interesada.
El 3 de marzo de 2004, la oficina técnica emitió informe indicando que los incumplimientos
detectados habían sido subsanados y que la edificación se situaría en suelo urbano
consolidado por la edificación y la urbanización en la zona 1: manzana de casas entre
medianeras que pertenece a la unidad de actuación S. La Rosa 2 y la parcela reunía la
condición de solar.
El día 12 de marzo de 2004, la junta de gobierno local, que estuvo presidida por el
Alcalde, José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas y José Luis
González Rodríguez, pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de
urbanismo estimó el recurso potestativo de revisión y accedió a la solicitud del promotor
y concedió la Licencia de Obra Mayor.
11.- El 14 de marzo de 2000, Oscar Novelli en representación de SAGROS
CONSTRUCCIONES Y PROMOCIONES solicitó licencia de obra para construir un edificio
de 72 viviendas y garajes en Luciano Bello, Buzanada que dio lugar al expediente
53/2000.
La oficina técnica municipal emitió informe el 3 de agosto de 2002 exponiendo que se
trata de suelo urbano no consolidado e informando de forma desfavorable por una
cuestión de alineaciones. El 23 de agosto de 2002, el área jurídica del servicio de
urbanismo informó también de forma desfavorable.
Solicitada por la comisión de gobierno aclaración por parte de los técnicos, Eliseo de las
Rosa y Roberto de Luis emitieron informe el 29.1.2001 haciendo constar que el terreno
estaba en la UA.1 ( unidad de actuación) de Buzanada cuyo sistema de actuación, de
conformidad con las normas urbanísticas del P.G.O.U. es el de cooperación, y por tanto,
correspondería al ayuntamiento la gestión del sistema, es decir, redacción del proyecto de
reparcelación, urbanización, pero que, a la vista del estado real de la misma, se
desprendía que podía considerarse S.U.C.( suelo urbano consolidado) y por tanto, el
propietario tenía el derecho de acometer la urbanización para que la parcela tuviera
condición de solar, de conformidad con el art 73.a del Decreto Legislativo 1/2000, por el
que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Ordenación del Territorio de Canarias y
Espacios Naturales de Canarias. Se dice en este informe que de conformidad con el
informe técnico, la parcela tenía acometida de agua potable, energía eléctrica e incluso
parte del alumbrado público. Que las cesiones no habían sido hechas aún por los

19

propietarios, entre otras cosas, porque la unidad no estaba gestionada por el
Ayuntamiento. El suelo estaba consolidado en un 54%. Se añadía que la discrepancia
existente entre la superficie de la parcela y por tanto, las alineaciones previstas en el
planeamiento, y las del proyecto, obedecían a que la superficie de la parcela en el
planeamiento era igual a 2.730 metros cuadrados y la del proyecto es de 2.272 metros
cuadrados. Tras aclarar esos puntos, indicaron que el informe era favorable.
El área jurídica del servicio de urbanismo ( en ese momento se llama sección de
contratación y licencias urbanísticas) emitió informe el 19 de febrero de 2001 indicando
que el informe de la oficina técnica municipal desvirtuaba el pronunciamiento de su
informe previo y propuso denegar, indicando que si las obras de urbanización se habían
llevado a cabo al margen del sistema establecido, las mismas serían clandestinas al
carecer de la cobertura jurídica preceptiva, y procedería que por la inspección urbanística
se levantara acta.
La comisión de gobierno, el 16 de marzo de 2001, concedió la licencia de obras por un
periodo de 36 meses condicionada a prestación de fianza por importe de 11.666.471 pts
para garantizar las obras de urbanización que correspondían al proyecto de obras: aceras
con aperturas de zanjas para canalización de electricidad, agua, telefonía, alumbrado
público, reposición de pavimento asfáltico, báculos de luminaria, tuberías y agua, de todo
lo cual adolecía.
El 27 de febrero de 2004, la mercantil interesó prórroga de la licencia.
La oficina técnica municipal, el 5 de marzo de 2004, informó de forma favorable la
prórroga al haber comenzado las obras y contar con “cubrición de aguas”.
El área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la prórroga de la licencia
porque el acto de concesión de licencia incurría en vicio determinante de nulidad de pleno
derecho, ya que pertenecía a una UA no gestionada, la parcela no reunía la condición de
solar y no se acreditaba por el particular el cumplimiento de los deberes impuestos en el
artículo 72.2 del DL 1/2000 . Por ello se proponía la incoación de procedimiento de
revisión .
El día 12 de marzo de 2004, la junta de gobierno local, que estuvo presidida por el
alcalde, José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas y José Luis
González Rodríguez, pese al informe desfavorable del servicio de urbanismo, acordó
conceder la prórroga por un plazo de 18 meses
El 14 de octubre de 2005, la mercantil interesó una nueva prórroga de la licencia.
La oficina técnica municipal informó de manera favorable al estar iniciadas las obras,
ajustarse estas al proyecto y haberse ejecutado las dos primeras fases de las tres
previstas.

20

El área jurídica del servicio de urbanismo efectuó propuesta desfavorable por los mismos
motivos aducidos en el informe sobre la primera prórroga.
El día 17 de marzo de 2006, la junta de gobierno local accedió a la solicitud de prórroga.
12.- El 28 de marzo de 2003, la mercantil NECSO ENTRECANALES Y CUBIERTAS SL
presentó solicitud de licencia para la construcción de 48 viviendas en la calle Tinguafaya,
que dio lugar al expediente 67/2003. ( luego fueron 17 viviendas, con locales comerciales
y garajes)
La concejalía de urbanismo dictó resolución pidiendo que se informara si el proyecto
respetaba el planeamiento vigente y la revisión del PGOU.
El 9 de enero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable sobre la
viabilidad del garaje y las condiciones de habitabilidad.
El 3 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable indicando que
el proyecto cumplía con las normas del planeamiento aprobado inicialmente y no le
afectaban las directrices fijadas en la Ley 19/2003 de ordenación del turismo de Tenerife
( conocida como ley de moratoria turística), incluida la relativa a las limitaciones de
superficie construida, puesto que se trataba de una urbanización ejecutada en la que solo
faltaban obras puntuales, habiéndose procedido a su recepción y por eso el sector
expresado integraba el suelo urbano. El suelo debía catalogarse como suelo urbano
consolidado dado que disponía de todos los servicios a que hace referencia la legislación
como acceso rodado, abastecimiento, agua...
El 16 de marzo de 2004 el área jurídica del servicio de urbanismo informó de modo
desfavorable la propuesta por cuanto la parcela donde se desarrollaba el proyecto estaba
en el ámbito territorial del Plan Parcial TINGUAFAYA y si bien contaba con un proyecto de
urbanización aprobado el 12 de febrero de 1988, las obras fueron recepcionadas por la
comisión de gobierno con carácter “parcial” por lo que no había surgido el derecho a
edificar de conformidad con el DL 1/2000 al tratarse de suelo urbanizable. Además, se
veía afectado por la Disposición Transitoria Primera, apartado 1º de la Ley 19/2003 y no
se disponía de elementos de juicio suficientes para saber si la licencia estaría suspendida.
La junta, reunida en sesión celebrada el día 19 de marzo de 2004 a la que concurrieron el
alcalde José Alberto González Reverón y los siguientes tenientes de Alcalde: Manuel
Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Armas, José Luis González Rodríguez, y Juan José Alayón Beltrán, concedió por
unanimidad, pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo a
licencia, condicionada a que se prestase un aval en la cuantía de 43.760,00 euros para
garantizar la ejecución de las obras de urbanización que correspondían al concreto
proyecto de obras y que afectaban a la vía o vías a que da frente la parcela, a todas las
demás infraestructuras necesarias para la prestación de los servicios preceptivos hasta el
punto del enlace con las redes que estén en funcionamiento.

21

La licencia recogía concretamente qué obras de urbanización de esa parcela debían
garantizarse por no estar ejecutadas: 585 metros cuadrados de aceras, apertura de
zanjas y canalizaciones de electricidad, 195 metros de tratamiento y plantación de zona
verde incluido bordillo y tierra vegetal, y 7 báculos de luminaria. De igual modo se impuso
la aportación al comienzo de las obras, de solicitud de alineaciones y rasantes, además
del acta de replanteo previo.
El 20 de enero de 2006, la mercantil solicitó la prórroga de la licencia, emitiendo informe
favorable la oficina técnica, dado que las obras habían comenzado, eran conformes al
proyecto y se había efectuado la cobertura de aguas.
El 15 de febrero de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta
desfavorable por cuanto el acto de concesión de licencia incurría en vicio determinante
de nulidad de pleno derecho. Por ello se proponía la incoación de procedimiento de
revisión .
El 17 de febrero de 2006, la junta de gobierno local por unanimidad y pese a la propuesta
desfavorable del servicio de urbanismo, otorgó la prórroga.
13.- En fecha no determinada anterior al 23 de mayo de 2006, la mercantil ACCIONA SA
( antes denominada NECSO ENTRECANALES Y CUBIERTAS ) presentó escrito de
solicitud de reformado de la licencia de obra mayor de la edificación de Tinguafaya
otorgada en el expediente 67/2003. Esta solicitud dio lugar al expediente 87/2006.
En fecha 12 de julio de 2006, la oficina técnica municipal emitió informe de contenido
favorable a la reforma pretendida que contenía variaciones del proyecto primitivo ( entre
ellas, la construcción de ocho piscinas para uso privado de las viviendas), por considerar
que no alteraban los parámetros urbanísticos del conjunto residencial. Además informaba
que la obra se ubicaba fuera de las zonas turísticas delimitadas por lo que las
determinaciones de la ley 19/2003 de moratoria turística no resultaban de aplicación. Por
último, que la obra cumplía las condiciones mínimas de habitabilidad.
El área jurídica del servicio de urbanismo, el 10 de octubre de 2006, emitió propuesta
desfavorable al proyecto reformado por las mismas causas alegadas en la licencia de
obra primitiva, y además, se hizo constar que no constaba el informe sanitario previsto de
la Dirección General de Salud Publica, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto
212/2005, de 15 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento Sanitario de piscinas
de uso colectivo de la C.C.A.A, ya que la licencia de obras había sido concedida para la
construcción de un complejo edificatorio en una única parcela, la nº 19.
El 20 de octubre de 2006, se acordó por unanimidad de la junta, pese a la propuesta
desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo la licencia para el reformado. A
la junta de gobierno local concurrieron el Alcalde José Alberto González Reverón y los
concejales Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.

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14.- El 17 de agosto de 2000, José Manuel Quintero Rodríguez solicitó licencia de obra
mayor para un edificio de 7 viviendas en urbanización La Estrella en Las Galletas, que dio
lugar al expediente 193/2000.
El 10 de octubre de 2000, 6 de junio de 2001 y 21 de junio de 2001, la oficina técnica
municipal emitió informes desfavorables a la concesión de licencia, entre otros
argumentos, porque el proyecto se situaba en suelo urbano no consolidado zona 1,
manzana de casas entre medianeras que pertenece a la unidad de actuación 3 de La
Estrella. Encontrándose dicha unidad sin gestionar, se consideraba que la parcela no
reunía la condición de solar.
El área jurídica del servicio de urbanismo elaboró propuesta desfavorable a la concesión
de licencia y el 31 de agosto de 2001, la comisión de gobierno concedió la licencia por un
periodo de 18 meses.
El 29 de julio de 2002, PROMOCIONES RAISU CANARIAS, SL interesó el cambio de
titularidad de la licencia, tomando conocimiento de este hecho la comisión de gobierno el
12 de noviembre de 2002.
El 17 de febrero de 2004, PROMOCIONES RAISU CANARIAS, SL interesó prórroga de
la licencia.
Presentada la solicitud de prórroga del plazo, el 1 de marzo de 2004, la oficina técnica
informó de modo favorable la prórroga, limitándose a valorar que lo ejecutado hasta esa
fecha se ajustaba al proyecto original aprobado y contar las obras con cubrición de aguas.
El área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la prórroga de la licencia
solicitada y proceder a la incoación de un procedimiento de revisión de oficio al entender
que el acto de concesión de licencia incurría en nulidad de pleno derecho ya que la
parcela estaba situada en una unidad de actuación ( 3 LA ESTRELLA), que no se
encontraba debidamente gestionada, porque además el proyecto incumplía el vigente
Plan General de Ordenación Urbana de Arona ya que las alineaciones marcadas en el
proyecto no se ajustaban a lo establecido en el mismo y que la licencia había sido
solicitada fuera del plazo establecido en el artículo 119.6 de las Normas Urbanísticas del
Plan General de Ordenación de Arona.
La junta de gobierno local, en la sesión celebrada el día 2 de abril de 2004, concedió la
prórroga de la licencia, pese a conocer el informe desfavorable del servicio de urbanismo.
Estuvo presidida por el alcalde y participaron Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán.
15.- El 22 de julio de 2003, la entidad, CAIXA DE CATALUÑA, solicitó licencia de obra
menor para adecuación de local destinado a oficina bancaria en ZENTRAL CENTER, sito
en Avda José Antonio Domínguez núm. 5, Playa de las Américas. Ello dio lugar al
expediente 59/2003.

23

El 12 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal informó de forma favorable sobre la
adecuación del proyecto al planeamiento.
El área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar con fecha 6 de abril de 2004
la licencia de obra menor por cuanto en el expediente de concesión de licencia de obra
del edificio Zentral Center donde se ubicaba el local se había emitido informe
desfavorable porque el proyecto técnico no se ajustaba a las normas urbanísticas del
PGOU por lo que la licencia de obra incurría en vicio determinante de nulidad de pleno
derecho y por ello debía denegarse la de obra menor e incoar de oficio un procedimiento
de revisión de las licencias anteriores.
La junta de gobierno local celebrada en fecha 12 de abril de 2004 otorgó la licencia de
obra menor solicitada, pese a conocer el informe desfavorable del servicio de urbanismo.
Estuvo presidida por el alcalde José Alberto González Reverón y participaron Manuel
Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán.
16.- El 8 de enero de 2004 la mercantil INBAMAR, SL solicitó licencia para ejecución de
obras de reforma, rehabilitación y ampliación del hotel La Siesta, situado en la avenida
Rafael Puig Lluvina nº 2 de Playa de las Américas, aportando la concesión por parte del
Cabildo Insular de Tenerife de autorización previa, otorgada con fecha 29 de marzo de
2004 para remodelación del vestíbulo, ampliación del comedor, realización del SPA,
reforma de habitaciones, pasillos y cubierta y reforma de piscina y jardín, que dio lugar al
expediente 9/2004.
El 29 de abril de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe desfavorable, si bien
precisó que el proyecto de ejecución para la reforma del vestíbulo, piscina y jardín
cumplía con la normativa urbanística vigente y la de revisión aprobada inicialmente. En
esa misma fecha el área jurídica del servicio de urbanismo hizo propuesta de denegación
de la licencia, precisando que la licencia para el spa se encontraría afectada por la
suspensión de licencias acordada en acuerdo plenario de 11 de abril de 2003.
No obstante estos informes desfavorables y con la advertencia del secretario accidental,
el 30 de abril de 2004, la junta de gobierno local acordó por unanimidad otorgar la licencia
para la reforma del vestíbulo y para la reforma de piscina y jardín. En segundo lugar,
acordó la interrupción del procedimiento de otorgamiento de licencia para el spa por no
ajustarse a las determinaciones previstas en la revisión del PGOU y, en tercer lugar,
requirió nueva documentación preceptiva para la reforma de habitaciones, pasillo y
cubiertas y reforma de fachadas. La junta de gobierno local estaba presidida por el alcalde
José Alberto González Reverón e integrada por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
INBAMAR presentó la documentación requerida y la oficina técnica municipal emitió
informe favorable respecto de la reforma de habitaciones, pasillo, cubiertas y fachadas el

24

12 de mayo de 2004. El 14 de mayo el área jurídica del servicio de urbanismo ratificó su
informe proponiendo la denegación de la licencia y ese mismo día la junta de gobierno
local acordó otorgar la licencia para la reforma de las habitaciones, pasillo y cubiertas,
pese a conocer el informe contrario del servicio de urbanismo. La junta estaba constituida
por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo .
El 1 de junio de 2004, INBAMAR interesó la licencia para la fachada aportando informe
del jefe del servicio administrativo de turismo de que para esa reforma no hacía falta
autorización previa.
El 16 de junio de 2004, la oficina técnica emitió informe favorable para el proyecto de
reforma del comedor y de la fachada.
El 24 de junio de 2004, INBAMAR aportó autorización previa del Cabildo otorgada el 11
de junio de 2004, para realizar obras de reforma en la cocina.
El 6 de agosto de 2004, la oficina técnica municipal informó de manera favorable el
proyecto de reforma de la cocina.
El 18 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo ratificó su informe por
incumplimiento de las determinaciones del plan territorial especial de ordenación del
turismo de Tenerife, proponiendo la denegación de la licencia y el 24 de septiembre de
2004 la junta de gobierno local, conociendo el informe contrario del área jurídica del
servicio de urbanismo, por unanimidad de todos sus miembros, otorgó licencia para la
reforma de la cocina, fachada y ampliación del comedor. A la junta de gobierno local
concurrieron el alcalde y los siguientes tenientes de alcalde: Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo
17.- El 22 de octubre de 2003, Francisco Wilm Báez González en representación de
PROCANSUR SL, solicitó licencia de obra mayor para ejecución de un edificio en la calle
Taburiente de El Fraile, lo que dio lugar al expediente 147/2003.
El 30 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe resumen indicando
que respetaba las determinaciones paramétricas de ambos planeamientos pero el
proyecto de edificación no cumplía con la normativa urbanística. El informe de 27 de
febrero de 2004 que informaba sobre el PGOU reflejó que la parcela estaba situada en
suelo urbano que está consolidado por la urbanización y edificación en la unidad de
actuación 1 de El Fraile. El 23 de abril de 2004, tras presentar una reforma del proyecto,
la oficina técnica municipal informó de manera favorable.
El 12 de mayo de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó propuesta
desfavorable a la licencia, dado que el terreno estaba situado en una unidad de actuación
no gestionada debidamente por lo que carecía de derecho a edificar y además porque al

25

ser la superficie de las viviendas a edificar inferior a 100 metros cuadrados útiles,
incumplía las directrices de la Ley 19/2003.
En fecha 14 de mayo de 2004, la junta de gobierno local acordó por unanimidad conceder
la licencia de obras solicitada.
En julio de 2005, la mercantil PROCANSUR SL presentó solicitud de prórroga de licencia.
El 28 de septiembre de 2005, la oficina técnica municipal emitió informe favorable dado
que las obras habían comenzado, lo ejecutado hasta ese momento se adaptaba al
proyecto y se había efectuado la cobertura de agua del edificio.
El área jurídica del servicio de urbanismo, con fecha 06 de octubre de 2005, propuso
denegar la prórroga de la licencia solicitada y proceder a la incoación de un procedimiento
de revisión de oficio al entender que el acto de concesión de licencia incurría en nulidad
de pleno derecho, ya que la parcela estaba situada en una unidad de actuación 1 El Fraile
que no estaba gestionada y por infracción del artículo 169 DL 1/2000, al haber vencido el
plazo de concesión de la licencia.
La junta de gobierno local , pese a conocer el informe del servicio de urbanismo, adoptó
el acuerdo en fecha 14 de octubre de 2005 de conceder la prórroga solicitada. La junta
estuvo presidida por el Alcalde José Alberto González Reverón y asistieron los demás
concejales del grupo de gobierno Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
18.- El 19 de mayo de 2006, PROCANSUR solicitó licencia de primera ocupación de la
edificación autorizada por la licencia otorgada en el expediente147/2003 antes reseñado.
Ello dio lugar al expediente 17/2006.
El 6 de julio de 2006, la oficina técnica municipal emitió una propuesta favorable por
estimar que las obras ejecutadas se ajustaban a la licencia de obra concedida, pese a
existir una modificación en la ubicación del cuarto de telecomunicaciones, instalada ahora
en planta sótano.
El día 31 de julio de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó propuesta
desfavorable y propuso la revisión de la licencia de obra y su prórroga, por considerar que
el acto de concesión de licencia incurría en vicio determinante de nulidad de pleno
derecho puesto que la parcela pertenece a la unidad de actuación que al no encontrarse
gestionada, no reúne la condición de solar.
En fecha 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local por unanimidad, acordó
conceder la licencia, pese a conocer el informe desfavorable del servicio de urbanismo.
Estuvo participada por Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán, Félix Sierra Melo y
Alfonso Barroso Armas.

26

19.- El 29 de marzo de 2004, Luis Alberto Lara García, en representación de M.L LARA
AMPLITUD, SL, solicitó licencia de obra para un edificio de cuatro plantas para viviendas
y garajes en la calle Ecuador, en la unidad de actuación de El Bebedero. Ello dio lugar al
expediente 30/2004.
El 3 de mayo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe resumen favorable
exponiendo que aún estando dentro de una U.A. cuyo sistema de actuación previsto en la
ficha del P.G.O.U. no estaba determinado, el ayuntamiento estaba realizando obras de
urbanización en dicho sector y, si bien no se había gestionado mediante la redacción del
correspondiente proyecto de reparcelación y urbanización, a la vista del citado estado de
las obras, se podría considerar como suelo urbano consolidado que adolecía de ciertos
elementos de infraestructura y, por tanto, los propietarios tendrían el derecho a completar
la urbanización para que adquiriera la condición de solar , aunque en este caso había
sido el Ayuntamiento quien había realizado las calles que comportaban una U.A. Además
se indicaba que el proyecto sí se ajustaba a la normativa urbanística de aplicación.
Más tarde, los técnicos Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa emitieron un informe
complementario de fecha 20 de mayo de 2004, en el que indicaban que todas las
viviendas tenían una superficie inferior a 100 m2.
En fecha 26 de mayo de 2.004, el servicio de urbanismo, emitió un informe de contenido
desfavorable proponiendo denegar la licencia por tratarse de un suelo incluido en una
unidad de actuación que no se encontraba debidamente gestionada, por tanto suelo
urbano no consolidado y porque la superficie de las viviendas proyectadas era inferior a
100 m2 y se incumplía con lo establecido en la disposición transitoria primera, apartado 6º
de la Ley 19/2003, de 14 de abril. Además de que el proyecto incumplía el vigente Plan
General de Ordenación Urbana de Arona ya que las alineaciones marcadas en él no se
ajustaban a lo establecido en el mismo, por lo que propusieron denegar la licencia
solicitada.
El 28 de mayo de 2004, la junta de gobierno local , conociendo la propuesta desfavorable
del servicio de urbanismo, por unanimidad, aprobó el acuerdo de conceder la licencia,
condicionando la misma a que se avalara la cantidad correspondiente a las obras de
urbanización que debían ejecutarse de modo simultáneo las obras de edificación.
20.- El 20 de diciembre de 2004, Luis Alberto Lara García, en representación de la entidad
mercantil M.L Lara Amplitud, SL solicitó licencia para reforma de la licencia otorgada para
la construcción del edificio de viviendas en el Bebedero, antes indicada, dando lugar al
expediente 162/2004.
El 23 de junio de 2.006 la oficina técnica municipal emitió informe de contenido favorable
por estimar que cumplía urbanisticamente.
El día 21 de julio de 2.006 el área jurídica del servicio de urbanismo elevó una propuesta
desfavorable y propuso la revisión de la licencia de obra, por considerar que el acto de
concesión de licencia incurría en vicio determinante de nulidad de pleno derecho puesto
27

que la parcela pertenecía a la unidad de actuación que al no encontrarse gestionada, no
reunía la condición de solar y además con fundamento en que la alineación no se
ajustaba a las determinaciones del vigente Plan de Ordenación Urbana de Arona, por lo
que propusieron otra vez la revisión de oficio de la licencia de obras anteriores.
El 11 de Agosto de 2.006, la junta de gobierno local, conociendo la propuesta
desfavorable del servicio de urbanismo, por unanimidad, aprobó el acuerdo de conceder
la licencia. La junta de gobierno estuvo compuesta por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán, Félix Sierra Melo.
21.- El 10 de abril de 2006, Luis Alberto Lara García en representación de M.L. LARA
TENERIFE, SL presentó solicitud de licencia de primera ocupación para el mencionado
edificio de El Bebedero, lo que dio lugar al expediente 15/2006.
El 29 de junio de 2006 la oficina técnica municipal informó de modo favorable haciendo
constar que las obras estaban terminadas y se ajustaban a la licencia de obras y
posteriores reformados.
El día 21 de julio de 2.006, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó una propuesta
desfavorable y propuso denegar la licencia de primera ocupación y revisar la licencia de
obra , por considerar que el acto de concesión de licencia incurría en vicio determinante
de nulidad de pleno derecho puesto que la parcela pertenecía a una unidad de actuación
que al no encontrarse gestionada, no reunía la condición de solar y, además, con
fundamento en que la alineación no se ajustaba a las determinaciones del vigente Plan de
Ordenación Urbana de Arona.
En la misma sesión de la junta de gobierno celebrada el 11 de agosto de 2.006, por
unanimidad de sus miembros, pese al informe contrario del servicio de urbanismo, se
acordó conceder la citada licencia de primera ocupación y a la vez, como ya se ha
indicado, dar licencia al proyecto de reformado. La junta de gobierno celebrada el 11 de
agosto de 2006 estuvo compuesta por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán, Félix
Sierra Melo.
22.- En febrero de 2004, la empresa GESTINOR ATLANTICO, S.L, representada por
Miguel López Ruiz, presentó solicitud de licencia de obra mayor para un edificio de tres
plantas y sótanos, para 18 viviendas en calle Las Rosas, en la unidad de actuación 4, Las
Rosas. La solicitud dio lugar al expediente 14/2004.
El 22 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe resumen favorable al
proyecto. El 17 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable al
proyecto de ejecución, haciendo constar que se trataba de una parcela situada dentro de
la UA-4 Las Rosas1, que no estaba afectada por la Ley 19/2003 y que cumplía la
normativa urbanística de la revisión del PGOU. El 10 de marzo se emitió informe
indicando que la parcela estaba calificada como zona 1 o o zona de manzana de casas
28

entre medianeras y tenía la condición de solar, pues aunque estaba dentro de dicha UA,
la misma estaba totalmente urbanizada, estando casi la totalidad del sector que
comprende esa unidad consolidada en su construcción y urbanización, por lo que podía
considerarse como suelo urbano consolidado (SUC). Asimismo el 19 de marzo de 2004,
se emitió otro informe favorable por reunir condiciones de habitabilidad.
El 20 de mayo de 2004, se emitió informe complementario sobre la superficie de las
viviendas proyectadas, indicando que 16 tenían superficie de 61 metros cuadrados y 2, de
86´78 metros cuadrados.
El 26 de mayo de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
proponiendo denegar la licencia dado que el terreno se encontraba en una unidad de
actuación no gestionada, se incumplían las exigencias de la Ley 19/2003 al ser las
superficies de las viviendas inferiores a 100 metros cuadrados y además pendía un
informe por emitir, el del servicio de carreteras del cabildo de Tenerife.
El 28 de mayo de 2004, la junta de gobierno local, pese a conocer el informe y propuesta
denegatoria del servicio de urbanismo, votó por unanimidad conceder la licencia ,
condicionando su eficacia a que se avalara la cantidad correspondiente a las obras de
urbanización, que debían ejecutarse de modo simultáneo a las obras de edificación, y que
debían ser determinadas por el área técnica del Servició de Urbanismo.
El 17 de junio de 2004, los técnicos municipales realizaron valoración de las obras de
urbanización necesarias en la parcela a los efectos de determinar el aval o fianza a
prestar por el promotor, consistentes en loseta, acera, con apertura de zanjas para las
canalizaciones y báculos para alumbrado público, siendo el importe total de 20.650,17
euros.
El 5 de julio de 2004, se recibió informe del área de Carreteras y Transportes del Cabildo
Insular interesando documentación, remitiéndose comunicación por parte del concejal de
urbanismo informando de que la licencia había sido otorgada.
El 5 de agosto de 2004 tuvo entrada en el ayuntamiento de Arona comunicación del
Cabildo indicando que el 5 de julio de 2004 se había requerido de información
complementaria para emitir el informe, sin que se hubiere recibido, y que el 168 del DL
1/2000 prohibía taxativamente la concesión de licencias cuando éstas se encuentren
sujetas al preceptivo informe o autorización de otra administración, hasta que se
acreditara por el promotor la obtención de la misma y por tanto el ayuntamiento tenía que
haber contado con el parecer del Cabildo antes de conceder la licencia municipal.
23.- El 10 de agosto de 2006, Julián Alonso Rodríguez, actuando en representación de
GESTINOR ATLANTICO, SL, solicitó licencia de primera ocupación para la obra
autorizada por la licencia otorgada en el expediente 14/2004. Ello dio lugar al expediente
de primera ocupación 27/2006.

29

El 18 de septiembre de 2006, se emitió informe favorable por parte del servicio técnico del
área jurídica del servicio de urbanismo indicando que, girada visita de inspección, se
había comprobado que las obras ejecutadas se adaptaban al proyecto aprobado.
El 17 de octubre de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
proponiendo denegar la licencia de primera ocupación por cuanto el acto de concesión de
licencia incurría en vicio de nulidad de pleno derecho al estar la parcela en una unidad de
actuación no gestionada y, por tanto, no reunir la condición de solar, por lo que se
proponía incoar procedimiento de revisión de oficio.
El 31 de octubre de 2006, la junta de gobierno local, conociendo la propuesta
desfavorable del servicio de urbanismo, acordó por unanimidad conceder la licencia. En la
citada junta votaron a favor José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
24.- El 12 de enero de 2004, Rafael Martín Hernández solicitó, en nombre de la mercantil
ALICUR, SL, licencia de obra mayor para canalización de una línea subterránea de media
tensión e instalación de una estación transformadora en la unidad de actuación 4, Las
Rosas, lo que dio lugar al expediente 2/2004.
El 29 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable al considerar
que cumplía con las normas urbanísticas vigentes.
El 26 de mayo de 2004, se emitió nuevo informe indicando que no era preciso la
aportación de aval bancario para garantizar la reposición de pavimento puesto que las
obras de apertura de zanjas estaban terminadas y en buen estado.
El 1 de junio de 2004, el servicio de Urbanismo emitió informe proponiendo no autorizar
la ocupación de la vía pública y denegar la licencia al estar las obras en una unidad de
actuación, Las Rosas 4, no gestionada, no constado que las obras de urbanización
hubieren concluido ni hubieren sido recibidas.
El 4 de junio de 2004, la junta de gobierno local, conociendo la propuesta desfavorable
del área jurídica del servicio de urbanismo y la advertencia de ilegalidad efectuada por el
secretario accidental municipal, acordó por unanimidad conceder la licencia. En la citada
junta votaron a favor José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan
José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
25.- El 19 de mayo de 2004, Carmelo Pablo Callejero presentó en representación de
CRISTIMAR SA, solicitud de licencia de primera ocupación de un edificio de 64 viviendas
y garajes que formaban parte de un conjunto de seis bloques compuestos en su totalidad
de 182 viviendas, locales, plazas de garaje y trasteros en terrenos situados en la calle
Patena ejecutada en virtud de licencia 104/2002. Ello dio lugar el expediente de primera
ocupación 34/2004

30

El 4 de junio de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable al considerar
que la obra se adaptaba al proyecto original por el que le había sido concedida la licencia
de obra, indicando que ello sin perjuicio de los informes jurídicos procedentes.
El 16 de junio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo informó de manera
desfavorable el otorgamiento de la licencia dado que no se había gestionado el polígono
del plan parcial donde estaba ubicada la obra, polígono 5A de Cho ( el proyecto de
compensación presentado había sido rechazado por el ayuntamiento, confirmándose en
la vía judicial el acuerdo y el presentado por GESTUR no había finalizado la tramitación).
Además, no se especificaba el número de plazas de aparcamiento ni se infería del
documento de alta del catastro.
El 24 de junio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió nuevo informe
indicando que el solicitante había subsanado
lo relativo a las plazas de garaje,
manteniendo en lo demás la propuesta desfavorable.
El 25 de junio de 2004, la junta de gobierno local, pese a conocer la propuesta
desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo y advertir el secretario accidental
del ayuntamiento de la ilegalidad, acordó por unanimidad de sus miembros otorgar la
licencia. En la citada junta concurrieron el alcalde José Alberto González Reverón y
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.
26.- El 14 de noviembre de 2003, Cándido Tejera Alvarez solicitó licencia de obra para
construir un edificio de tres plantas, compuesto por salón y 5 viviendas en la calle Gran
Canaria de El Fraile, lo que dio lugar al expediente 159/2003.
El 25 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable respecto
de las condiciones de habitabilidad de la vivienda e informe complementario en el que se
indicaba que la parcela se situaba en suelo urbano consolidado de uso residencial y que
el proyecto se ajustaba al planeamiento en revisión.
Igualmente consta informe fechado el 18 de febrero de 2004 por el mismo técnico que
emitió el complementario ( Oscar Torres Chico), en el que se reflejaba que la parcela
estaba en suelo urbano consolidado por la urbanización y por la edificación y que la
parcela no reunía la condición de solar al carecer de bordillo.
Con todo ello la oficina técnica municipal informó de forma favorable la licencia, fijando
como importe para la ejecución de la urbanización ( obras para hacer el bordillo) en
1244,10 euros.
El 25 de marzo de 2004, se dictó resolución por el concejal de urbanismo interesando
informe complementario para aclarar si la obra se encontraba afectada por la suspensión
de licencias acordada en la disposición transitoria de la ley 19/2003.
El 7 de junio de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe, acompañándola de foto
área de la empresa GRAFCAN, en el que se indicaba que la parcela, con arreglo al
31

planeamiento vigente, estaba calificada como suelo urbano; que la urbanización en el
ámbito de El Fraile se podía considerar ejecutada, salvo obras puntuales, por lo que se
consideraba que dicho ámbito constituía un sector de suelo que se encontraba
consolidado por la urbanización y la edificación. Además precisaba que si bien ninguna de
las viviendas proyectadas alcanzaba una superficie útil de 100 metros , el proyecto
desarrollaba un uso residencial y sus complementarios mediante vivienda y salón que
agotaba la edificabilidad permitida en la parcela. Con ello se entendía que la ejecución
del proyecto no se llevaba a cabo por compatibilización a nivel parcelario con otros usos
turísticos existentes ni por sustitución de los mismos. Lo que se comunicó sin perjuicio de
los informes jurídicos procedentes.
El 24 de junio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo informó de manera
desfavorable la concesión de licencia indicando que examinada la documentación
fotográfica adjunta al acta de alineaciones y rasantes se comprobaba que no había
aceras, bordillos ni luminarias, por lo que, con arreglo a la normativa, debía considerarse
un suelo urbano no consolidado. Además ninguna de las viviendas alcanzaba una
superficie útil de 100 metros cuadrados. En consecuencia la solicitud quedaba afectada
por la suspensión de concesión de licencia acordada en la disposición transitoria primera
la Ley 19/2003 al tratarse de suelo urbano no consolidado y por la sexta de ese mismo
texto normativo que exigía, para considerar residencial el uso, que las superficies de las
viviendas superen los 100 metros cuadrados. Con ello se hizo propuesta de denegar la
licencia al tratarse de un suelo urbano no consolidado que no reunía la condición de solar
al no poder acreditarse por el solicitante el cumplimiento de los deberes del DL 1/2000,
además de que se incumplía lo establecido en el Disposición Transitoria Primera apartado
1 de la Ley 19/2003, ya que la superficie de la vivienda era inferior a 100 metros útiles.
La junta de gobierno local, en sesión celebrada el 2 de julio de 2004, con el voto favorable
de todos sus miembros concedió la licencia de obra condicionada a la presentación de un
aval para garantizar la ejecución de las obras de urbanización ( acera con apertura de
zanjas y canalizaciones de electricidad, telefonía y agua y alumbrado público). Este
acuerdo se adoptó pese a conocer la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio
de urbanismo y advertir el secretario accidental del ayuntamiento de la ilegalidad. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde accidental Manuel Barrios Rodríguez y
los tenientes alcaldes, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo.
27.- En marzo de 2004, Concepción García González interesó solicitud de reformado del
proyecto de obra autorizado por licencia concedida el 15 de junio de 2001 en el
expediente 217/2000 para la construcción de un edificio de seis viviendas en la calle Igara
en Cabo Blanco. Ello dio lugar al expediente 31/2004.
El 14 de abril de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable al reformado
al no modificar los parámetros urbanísticos ni las condiciones de habitabilidad, haciendo

32

mención a que se proponía la creación de una nueva planta que ocupaba el 50% del
fondo edificable.
El 21 de mayo de 2004 se emitió nuevo informe con carácter desfavorable por esos
mismos técnicos ( en esa fecha la denominación de la sección era área técnica del
servicio de urbanismo). En él se analizó el proyecto en relación con las normas
urbanísticas de ordenación pormenorizada y se concluyó que se incumplían, ya que el
proyecto preveía tres plantas y la normativa de referencia solo admitía dos. Además se
precisaba que el edificio, al tener 3 plantas ya consolidadas y con licencia en una de sus
fachadas ( debido a diferencia de nivel entre fachadas) quedaría fuera de ordenación.
El 8 de junio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
de carácter desfavorable.
El 17 de junio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe reflejando
el parecer desfavorable emitido por la oficina técnica municipal en lo referente al
planeamiento en revisión aprobado inicialmente al incumplir el proyecto modificado el
número de plantas máximas autorizadas. Por ello, al no respetarse las determinaciones
del nuevo planeamiento, el servicio propuso interrumpir el procedimiento de otorgamiento
de la licencia.
El 18 de junio de 2004, la junta de de gobierno local acordó dejar el asunto pendiente de
resolución hasta tanto el área técnica del servicio de urbanismo emitiese un informe
aclaratorio acerca del número de plantas del edificio comprendido en la licencia municipal
concedida para el proyecto primitivo y el comprendido en el proyecto de reformado
presentado.
El 29 de junio de 2004, el área técnica informó que en el proyecto inicial también se
contemplaban tres plantas sobre rasante así como una planta semienterrada y el proyecto
reformado no variaba el número de plantas por lo que el número de plantas de éste
permanecía inalterado respecto al primitivo.
El 2 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus integrantes
otorgar la licencia para el reformado previa advertencia del secretario accidental del
informe desfavorable del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde accidental Manuel Barrios Rodríguez y los tenientes alcaldes,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix
Sierra Melo.
28.- El 10 de abril de 2003, Juan Toledo Pérez solicitó licencia de primera ocupación de la
construcción de un edificio de tres viviendas entre medianeras sito en la calle Las Palmas
de El Fraile autorizada por licencia de obra otorgada en el expediente 87/2000. Esta
solicitud dio lugar al expediente 20/2003.
El 1 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo, tras visita de inspección,
informó desfavorablemente pues si bien las obras se ajustaban al proyecto original, no
eran conformes con el modificado posterior, matizando que la inadecuación respecto de la
33

documentación reformada era la ubicación de las bancadas de las cocinas, lo que podría
interferir en una futura instalación de ascensor, sin que supusiera merma de las
condiciones de habitabilidad de las viviendas, encontrándose habitadas en la actualidad
dos de las tres viviendas que componían el edificio e indicando que de acuerdo con el
certificado final de obra ésta se encontraba terminada, al menos, desde junio de 2002.
El 8 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia de primera ocupación por los incumplimientos señalados por el área técnica dado
que las obras ejecutadas no se ajustaban a la documentación técnica por la que se
modificaba el proyecto técnico presentado.
El 8 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
complementario precisando que la ubicación actual de las bancadas era la señalada en el
proyecto primitivo pero que al ser informado desfavorablemente por la Dirección General
de Vivienda había obligado a la tramitación de un reformado posterior para trasladar
dichas bancadas a un área que no estuviese afectado por la supuesta instalación del
ascensor. No obstante, era necesario hacer constar que la inadecuación advertida en el
proyecto y la obra ejecutada no suponían alteración alguna de los parámetros
urbanísticos del edificio o de la parcela respecto a la condiciones de la licencia. Aclaró el
técnico emisor del informe que no se entendían los criterios por los que la Dirección
General de Vivienda había informado desfavorablemente la ubicación del ascensor
relacionándolo solo con la localización de las bancadas.
El 9 de julio de 2004, la junta de gobierno local concedió la licencia de primera ocupación
con el voto favorable de todos sus miembros después de que el secretario accidental les
advirtiera y por tanto conocieran los informes desfavorables del área técnica y del servicio
de urbanismo. La junta de gobierno local estaba integrada por el alcalde accidental,
Manuel Barrios Rodríguez y los tenientes alcaldes, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Alfonso Barroso Armas.
29.- El 30 de diciembre de 2003, Eladio Fraga Domínguez interesó licencia de reformado
para modificaciones interiores del edificio de cuatro viviendas entre medianeras sito en la
calle Barroso 28, dentro de la unidad de actuación La Rosa 1 en el barrio de Las Galletas,
cuya construcción se autorizó en el expediente 94/2002. El expediente de reformado se
tramitó con el número 175/2003.
Por el área técnica del servicio de urbanismo se emitió informe resumen desfavorable en
lo referente al cumplimiento del PGOU, puesto que si bien la modificación no suponía
alteración de los parámetros urbanísticos ni incremento del presupuesto, el edificio
presentaba tres fachadas, cuando solo deberían existir dos, precisando que en la realidad
había tres calles cuando según el planeamiento vigente solo debería haber dos. Esa calle
sí estaba contemplada en la planimetría de la revisión del plan general aprobado
inicialmente.

34

El área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la licencia de reformado,
añadiendo a los argumentos del informe desfavorable del área técnica, que en su
momento se había informado de forma desfavorable la concesión de la licencia original,
ya que la parcela estaba en una unidad de actuación que no estaba debidamente
gestionada por lo que no había surgido para el interesado el derecho a edificar. Por ello
además proponía la incoación de un procedimiento de revisión de oficio para declarar la
nulidad del acuerdo de la comisión de gobierno de 19 de septiembre de 2003 que
concedió la licencia.
La junta de gobierno, en sesión celebrada el 16 de julio de 2004, acordó por unanimidad
de todos sus miembros conceder la licencia de reformado pese a conocer los informes
desfavorables del área técnica y la propuesta del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde accidental Manuel Barrios Rodríguez y los
tenientes alcaldes, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Barrios, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
30.- El 20 de enero de 2004, José Luis González Díaz presentó solicitud de licencia de
obra para la construcción de cuatro viviendas, local comercial y sótano en la calle Isla de
Lobos nº 6 de El Fraile. Esta petición dio lugar al expediente 6/2004.
El 16 de junio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
de carácter favorable, después de la emisión de diversos dictámenes: accesibilidad y
habitabilidad, ajuste al planeamiento en revisión, cumplimiento de las determinaciones del
plan especial territorial de ordenación del territorio de Tenerife, protección contra
incendios y urbanístico. Respecto a este último, se indicó que se trataba de suelo urbano
consolidado por la edificación y la urbanización, estaba en la zona 2 que es manzana con
dos frentes de casa. Aclaró que el carácter favorable quedaba condicionado a que antes
de la primera ocupación el edificio contara con todos los elementos de la urbanización
terminados y en pleno funcionamiento, fijando un presupuesto de ejecución para ello de
2545´43 euros.
El 2 de julio de 2004, se emitió informe complementario reflejando las superficies
proyectadas de las cuatro viviendas, siendo todas ellas inferiores a 100 metros
cuadrados.
El 20 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo informó que con el
examen de la documentación fotográfica adjuntada al acta de alineaciones y rasantes se
constataba que el suelo adolecía de bordillos y aceras por lo que el suelo debía ser
catalogado como suelo urbano no consolidado, lo que implicaba que quedaba afecto por
la disposición transitoria primera de la ya mencionada Ley 19/2003. Con ello acaba
proponiendo la denegación de la licencia por no reunir la parcela la condición de solar e
incumplir el proyecto con lo establecido en la disposición transitoria primera de la Ley
19/2003.

35

El 23 de julio de 2003, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus
integrantes, conceder la licencia condicionada a la presentación de un aval que
garantizase las obras de urbanización no ejecutadas. Este acuerdo se adoptó después de
que el secretario accidental les advirtiese del informe y propuesta negativos del servicio
de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín
Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y
Félix Sierra Melo.
31.- El 30 de diciembre de 2004, José Luis González Díaz presentó solicitud de licencia
de primera ocupación para la edificación antes descrita. Ello dio lugar al expediente
96/2004.
El 13 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo
favorable la licencia.

informó de forma

El 23 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta
desfavorable indicando que se consideraba que el acto de concesión de la licencia de
obra incurría en vicio determinante de nulidad de pleno derecho, ya que la parcela no
reunía la condición de solar y se incumplía lo establecido en la disposición transitoria
primera de la ley 19/2003, tal y como se había informado en el otorgamiento, por lo que
procedía incoar un procedimiento de revisión de oficio para acordar la nulidad.
El 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local por unanimidad de sus integrantes
acordó conceder la licencia de primera ocupación. Este acuerdo se adoptó pese a
conocer y ser informados por el secretario accidental del informe y propuesta del servicio
de urbanismo. La junta estuvo presidida por el alcalde, José Alberto González Reverón, e
integrada por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro,
Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
32.- El 20 de octubre de 2003, Daniel Valdés Escudero presentó, en representación de la
mercantil ZACASA, SA, solicitud de licencia para la demolición y ejecución de un edificio
de 14 viviendas, locales comerciales en la calle General Franco número 38 de Los
Cristianos. Ello dio lugar al expediente 141/2003.
El 3 de mayo de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
en lo relativo a las condiciones de habitabilidad del inmueble e informe desfavorable en lo
relativo a normativa urbanística por cuanto ésta exigía en función del número de viviendas
la previsión de plazas de aparcamiento, si bien en la práctica éstas quedarían inutilizadas
por la imposibilidad de acceder al edificio por no permitirse el acceso rodado por la calle.
No obstante, el 4 de mayo, se emitió otro informe por el aparejador municipal ( Roberto de
Luis Jiménez) en el que se aclara que al no dar el edificio a una vía de tráfico rodado la
normativa eximía de la obligación de tener aparcamientos por lo que el proyecto
presentado cumplía urbanísticamente.

36

El 28 de mayo de 2004, tras subsanarse unas deficiencias detectadas en el proyecto en
materia de protección contra incendios vuelve a emitirse informe por la oficina técnica
municipal esta vez por el arquitecto, Damián Hernández Fumero quien lo hace en sentido
desfavorable por incumplir la exigencia del número de plazas de aparcamiento en el
interior de la parcela y protección contra incendios.
El 30 de junio de 2004, el mismo técnico reseña las superficies útiles de las viviendas
programadas, no superando ninguna de ellas los 100 metros cuadrados.
El 9 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia por no respetar el proyecto la exigencia en cuanto a plazas de aparcamiento y las
condiciones del apartado sexto de la disposición transitoria primera de la ley 19/2003 en
cuanto a superficie útil de la vivienda para considerarla de uso residencial.
El 16 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó dejarlo pendiente de resolución
hasta tanto se ordenaran los documentos de forma cronológica.
El 19 de julio de 2004, el jefe de disciplina urbanística del área técnica del servicio de
urbanismo emite informe aclaratorio manteniendo que el proyecto incumplía en lo relativo
a las plazas de aparcamiento pero cumplía en lo relativo a protección contra incendios.
Asimismo el área jurídica del servicio de urbanismo ratificó con esa misma fecha su
propuesta de denegación de la licencia.
El 23 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus
integrantes, salvo la abstención de don Alfonso Barroso Armas, conceder la licencia pese
a conocer tanto el informe negativo de la oficina técnica como la propuesta desfavorable
del área jurídica del servicio de urbanismo al haber sido advertidos por el secretario
accidental. La junta de gobierno estuvo presidida por el alcalde José Alberto González
Reverón e integrada por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo.
33.- El 25 de febrero de 2004, Rafael Martín Hernández, en representación de la
mercantil ALICUR SL, presentó solicitud de modificado del proyecto para la construcción
de 82 viviendas y garajes en parcela sita en la calle Beña en Valle San Lorenzo
autorizada por licencia otorgada en el expediente 18/2001. La modificación incluía, como
elementos más relevantes, la construcción de una piscina en lugar de la plaza que estaba
inicialmente proyectada, la supresión de 25 plazas de garaje para convertirlos en
trasteros, redistribución de cuartos contadores, sustitución de ventanas por celosías y
ampliación de huecos de cocina, entre otros. Ello dio lugar al expediente 19/2004.
El 17 de marzo de 2004, la oficina técnica municipal ( aparejador y arquitecto municipal)
emitió informe favorable.
El 26 de marzo de 2004, la sección de ingeniería de la oficina técnica emitió informe
desfavorable al incumplir exigencias de la normativa relativa a protección de incendios y
piscina, proponiendo un plazo de dos meses para subsanar las deficiencias detectadas,
37

emitiéndose nuevo informe el 5 de julio tras la presentación de proyecto modificado en el
que se tuvieron por subsanadas. El 15 de julio de 2004 se emitió informe resumen de toda
el área técnica de contenido favorable.
El 21 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe indicando
que no podía realizarse propuesta de acuerdo al ser preciso aclarar a través de informes
si el reformado respetaba la normativa sobre habitabilidad de las viviendas y ser preciso,
dado que la instalación de la piscina podía suponer una actividad molesta, insalubre,
nociva o peligrosa, la licencia de apertura con arreglo a la ley 1/1998.
La junta de gobierno local, en sesión celebrada el 23 de julio de 2004, acordó por
unanimidad otorgar licencia para el modificado del proyecto pese a conocer que no había
propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo
presidida por el alcalde José Alberto González Reverón e integrada por los tenientes
alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
34.- Juan Manuel Benitez Pacheco solicitó, el 10 de junio de 2004, en representación de
La Caixa de Estalvis y Pensions de Barcelona, licencia para reformar el interior de un local
sito en la calle La Camella nº 46. Ello dio lugar a la incoación de expediente de licencia de
obra menor 36/2004.
El 16 de junio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable,
precisando que se desconocía la situación legal del inmueble donde se ubicaba la oficina
pero que el edificio tenía una antigüedad superior a los diez años.
El área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe el 15 de julio de 2004, en el que
precisaba que al indicar el informe del área técnica que el inmueble no contaba con
licencia de obra implicaba que no constaba que dicha edificación contara con las medidas
de funcionalidad, seguridad y habitabilidad, que son requisitos mínimos básicos exigibles
a toda edificación, desconociéndose las responsabilidades en que podía incurrir la
Administración al dar acceso a una edificación en estas circunstancias, por lo que
procedía denegar la licencia, la incoación de un procedimiento sancionador y requerir de
legalización del inmueble construido sin licencia.
La junta de gobierno local, conociendo las advertencias e informe del servicio de
urbanismo, que les trasladó el secretario accidental, en sesión de 23 de julio de 2004
acordó conceder la Licencia de Obra Menor en los términos solicitados. La junta de
gobierno local estuvo presidida por el alcalde José Alberto González Reverón e integrada
por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel
Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra
Melo.
35.- El 18 de junio de 2004, Ana Chinea Cabrera solicitó licencia de obra menor para el
interior de un inmueble sito en la calle Osa Mayor nº 18 de La Estrella. Ello dio lugar al
expediente de licencia de obra menor 38/2004.
38

El 29 de junio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
indicando que no se tenía constancia de que el inmueble contara con la preceptiva
licencia municipal de obras. Se trataría de trabajos que no alteraban los parámetros
urbanísticos del edificio y, aunque éste no cumplía con las determinaciones del
planeamiento vigente, se consideraban obras necesarias para obtener las mínimas
condiciones de salubridad e higiene en la vivienda y dar cumplimiento al deber de
conservación de las edificaciones.
El 14 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe en el que
indicaba que al tratarse de una construcción ilegal no constaba que reuniera las
condiciones de funcionalidad, seguridad, habitabilidad que son requisitos mínimos básicos
exigibles a toda edificación, desconociéndose las responsabilidades en que podía incurrir
la Administración al dar acceso a una edificación en estas circunstancias, por lo que
procedía denegar la licencia, la incoación de un procedimiento sancionador y requerir de
legalización del inmueble construido sin licencia.
La junta de gobierno local, conociendo las advertencias e informe del área jurídica del
servicio de urbanismo que les trasladó el secretario accidental, en sesión de 23 de julio de
2004, acordó conceder la licencia de obra menor en los términos solicitados. La junta de
gobierno local estuvo presidida por el alcalde José Alberto González Reverón e integrada
por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel
Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra
Melo.
36.- El 20 de julio de 2004, Miguel González González, en representación de la mercantil
CONSTRUCCIONES GOMAESPER, SL, presentó solicitud de licencia para reformado de
las obras de construcción de la primera fase del complejo de 107 viviendas y un local en
la parcela 4 del plan parcial de Tinguafaya, autorizadas por la licencia concedida en el
expediente 92/2001.
El reformado tenía por objeto variar el número de plazas de aparcamiento en la planta
sótano de la 1º fase, pasando de las 112 iniciales, (127 en acuerdo inicial debido a un
error), a 115. Ello dio lugar al expediente 85/2004.
El 27 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo informó de manera
favorable el reformado, señalando que era conforme con el planeamiento vigente y el que
se encontraba en trámite y no se hallaba incluido en ninguna de la zonas turísticas
delimitadas en el Plan Territorial Especial de Ordenación Turística Insular de Tenerife.
El área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe el 28 de julio de 2004 en contra
de la concesión de licencia por cuanto el proyecto se ubicaba en el ámbito territorial del
Plan Parcial de Tinguafaya, y había de cumplirse con el deber de urbanizar previo, que
no se había efectuado y, si bien el 7-11-2003 se recepcionaron las de urbanización, ésta
había sido solo con carácter “parcial”.

39

La junta de gobierno local, conociendo las advertencias e informe del área jurídica del
servicio de urbanismo que les trasladó el secretario accidental , en sesión de 30 de julio
de 2004 acordó conceder la licencia de reformado en los términos solicitados.
La junta
de gobierno local estuvo presidida por el alcalde José Alberto González Reverón e
integrada por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix
Sierra Melo.
37.- El 3 de agosto de 2000, Francisco Rodríguez Reyes presentó solicitud de licencia de
obra mayor para la construcción de cuatro viviendas y dos garajes en la calle Lanzarote nº
38 de El Fraile. Ello dio lugar al expediente 182/2000 y se concedió el 7 de junio de 2002.
El 28 de junio de 2004, Francisco Rodríguez Reyes presentó escrito solicitando prórroga
de la licencia.
El 8 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
desfavorable indicando que las obras aún no habían sido comenzadas.
El 22 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
prórroga al informar que ésta no había sido solicitada dos meses antes de la conclusión
del plazo previsto para el comienzo de las obras, que había finalizado el 28 de diciembre
de 2002 e iniciar expediente para la declaración de la caducidad de la licencia.
El 30 de julio de 2004, la junta de gobierno local, pese a haber sido informada por el
secretario accidental del informe desfavorable del área técnica y del servicio de
urbanismo, acordó por unanimidad de sus partícipes conceder la prórroga, motivando que
ello era teniendo en cuenta los problemas de salud pública ocasionados en el barrio de El
Fraile y la reivindicación de sus vecinos para que se buscaran soluciones a la edificación
de dicha parcela. La junta de gobierno local estuvo presidida por el alcalde José Alberto
González Reverón e integrada por los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
38.- El 19 de abril de 2000, Manuel García Navarro, en representación de GARCINAVA
SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para la ejecución de un centro comercial
en la urbanización Oasis del Sur de Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 84/2000,
concediéndose la licencia el 3 de noviembre de 2000 por un periodo de 36 meses.
El 16 de julio de 2004, se solicitó prórroga de la licencia por un periodo no superior a 18
meses.
El 30 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
a la prórroga al constatar que las obras se habían iniciado, lo ejecutado se ajustaba al
proyecto y se había efectuado la cobertura de aguas del edificio.
El 4 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo presentó propuesta en
contra de la prórroga al haber sido solicitada fuera de plazo, el cual habría finalizado el 14
40

de diciembre de 2003 y además, encontrarse la obra afectada por la ley 10/2003 que
exige la obtención de una licencia comercial específica, previa al otorgamiento de la
licencia urbanística, para los centros comerciales cuya superficie de venta total supere los
6000 metros cuadrados.
El 13 de agosto de 2004 la junta de gobierno local acordó por unanimidad de todos su
partícipes otorgar la prórroga por un plazo de 18 meses, pese a conocer el informe y
propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo que les trasladó el secretario
accidental.
39.- El 29 de diciembre de 2003, Josué Díaz Moreno, en representación de Explotaciones
Inmobiliarias Viñatigo, SL, presentó solicitud de licencia para la construcción de un edificio
de 6 viviendas en una parcela sita en calle El Hierro, esquina Mencey Bencomo en El
Fraile. Ello dio lugar al expediente de obra mayor 174/2003.
El 7 de septiembre de 2004, tras correcciones del proyecto, el área técnica del servicio de
urbanismo emitió informe favorable. Reseñó que la parcela se ubicaba en suelo urbano
consolidado de hecho por la urbanización de uso residencial colectivo, pero no reunía
condición de solar por ser necesario obras de acerado con apertura de zanjas para las
distintas canalizaciones de suministros que se presupuestaron en 2523´03 euros.
Además se precisó que la superficie útil de las viviendas proyectadas no superaba los 100
metros cuadrados.
El área jurídica del servicio de urbanismo emitió el 17 de septiembre de 2004 propuesta
de denegar la licencia informando que incumplía la disposición transitoria primera, de la
ley 19/2003, en atención a la superficie de las viviendas.
El 24 de septiembre de 2004, la junta de gobierno local aprobó por unanimidad de todos
sus miembros la concesión de la licencia, condicionada a la prestación de aval por
importe de 2523´03 euros para garantizar la ejecución de las obras de urbanización pese
a conocer el informe y propuesta negativos del área jurídica del servicio de urbanismo que
les trasladó el secretario accidental.
40.- El 19 de diciembre de 2005, Tanausú Díaz Moreno, en representación de
Explotaciones Inmobiliaria Viñatigo, SL, solicitó licencia municipal de primera ocupación
del anterior edificio. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación 70/2005.
El 14 de marzo de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable.
El 27 de julio de 2006 el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia por cuanto el acto de concesión incurría en vicio determinante de nulidad, pues se
trataba de obras que incumplían la disposición transitoria primera, de la 19/2003 de 14
de abril, como consecuencia de lo cual también se incumplía la normativa del Plan
Territorial Especial de Ordenación del Turismo Insular de Tenerife.

41

El 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus
integrantes, conceder la licencia de primera ocupación pese a conocer el contenido del
informe y propuesta negativos del área jurídica del servicio de urbanismo que les trasladó
el secretario accidental. La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
41.- El 2 de abril de 2004, Antonio Eugenio Galindo Sánchez en representación de PINON
21 SL presentó solicitud para poder reformar el proyecto de obra autorizado por la licencia
otorgada en el expediente 292/2001 para construir un complejo residencial formado por
102 viviendas y garajes en el plan parcial Colinas de Guaza. Esta solicitud dio lugar al
expediente 33/2004.
El 20 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
al reformado al cumplir los parámetros urbanísticos del plan parcial de Guaza pero
desfavorable en la medida que las superficies proyectadas de las viviendas no respetaban
los mínimos para considerarse de uso residencial temporal y estar prohibido en ese área
el uso residencial permanente, exigidos por el Plan Territorial Especial de Ordenación del
Turismo de Tenerife.
El 4 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso declarar
suspendido el procedimiento para el otorgamiento de la licencia de obra mayor de
reformado de conformidad con lo adoptado por el pleno del Cabildo Insular en sesión
celebrada el 3 de Noviembre de 2003, por el que se aprobó inicialmente el Plan Territorial
Especial de Ordenación del Turismo de la isla de Tenerife y acordó la suspensión del
otorgamiento de las licencias urbanísticas que eran contrarias a las normas de aplicación
directa del mismo.
La junta de gobierno local, reunida el 13 de agosto de 2004, acordó dejar pendiente de
resolución el expediente a fin de que por el área técnica se informara de las
modificaciones que deberían introducirse en el proyecto reformado para su adaptación al
P.T.E.O.T.T. en trámite.
Tras nuevas alegaciones de la promotora en las que se expresaba que las obras se
habían ejecutado con arreglo a las prescripciones del proyecto de reforma y que éstas se
limitaron a la reducción de las viviendas de 102 a 96 por la fusión de dos estudios en una
de dos dormitorios, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe de fecha 5 de
octubre de 2004 en el que se expuso que la licencia estaría amparada en el supuesto
contemplado en el párrafo 1 de la disposición transitoria Primera del PTEOTT y por tanto,
no le sería de aplicación sus determinaciones.
El 8 de octubre de 2004, la junta de gobierno local aprobó por unanimidad de todos sus
partícipes conceder la licencia de obra para el citado proyecto de reformado, valorando el
informe favorable del área técnica del servicio de urbanismo, pese a conocer el
inicialmente emitido por el servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estaba

42

integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón
Beltrán, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
42.- El 7 de agosto de 2003, Angel Lago Domínguez interesó licencia de obra mayor para
construir una vivienda unifamiliar, local y garaje en el polígono 2 de Cho, parcelas B-2 y B4 sito en el plan parcial Cho II. Ello dio lugar al expediente 121/2003.
El 29 de febrero de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
resumen desfavorable tanto por incumplimiento del Plan General de Ordenación Urbano,
por las condiciones de habitabilidad, como por protección de incendios.
Tras la presentación por el promotor de modificaciones al proyecto y plano de situación, el
2 de agosto de 2004 el área técnica emitió informe favorable aclarando que se había
producido un error en el anterior informe en la ubicación de la parcela y que en la correcta
se permitía la construcción en los términos interesados. La sección de actividades emitió
informe desfavorable respecto a la normativa de protección contra incendios y ventilación
del garaje.
El 5 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó propuesta
desfavorable, haciendo constar la ilegalidad puesto que el plan parcial donde se ubicaba
el terreno no se hallaba gestionado por lo que no había surgido el derecho a edificar y
además se incumplía la Norma básica de Edificación NBI CPI-96, y la edificación iba a
desarrollarse en dos parcelas que no contaban con licencia de agrupación.
El 13 de agosto de 2004, la junta de gobierno local acordó requerir al interesado para
que subsanara los incumplimientos de la norma básica de edificación y solicitara la
licencia de agrupación.
El 5 de octubre de 2004 se presentó plano visado relativo al garaje y el 11 de octubre de
2004, la sección de actividades emitió informe favorable respecto a las instalaciones de
ventilación y protección contra incendios del garaje.
El 15 de octubre de 2004 la junta de gobierno local aprobó por unanimidad de todos sus
partícipes conceder la licencia de obra para la edificación, pese a conocer el informe
jurídico inicialmente emitido por el área jurídica del servicio de urbanismo relativo a la falta
de licencia de agrupación y ausencia de un plan parcial gestionado. La junta de gobierno
local estaba integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes
alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín,
Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán, José Luis González Rodríguez y Félix
Sierra Melo.
Se autorizó la prórroga el 18 de abril de 2006.
43.- El 30 de diciembre de 2003, Gervasio Reyes Domínguez, actuando en
representación de la empresa OBRAS Y SERVICIOS GEROCASA SL, presentó solicitud
de licencia para la construcción de un edificio de seis viviendas, sito en la carretera
43

general de Las Galletas esquina con la calle Bediesta nº 1 de Guargacho. Esto da lugar
al expediente 176/2003.
El 2 de enero de 2004, se dictó resolución por el concejal de urbanismo ordenando remitir
un proyecto de obra al Cabildo de Tenerife para que éste informara sobre el mismo al
estar afectado por la legislación de carreteras y tratarse de un informe preceptivo.
El 18 de mayo de 2004, el servicio técnico de conservación y explotación de carreteras
emitió informe preceptivo desfavorable por ser precisa más documentación .
La sección de actividades del área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
negativo en relación con las instalaciones sobre protección contra incendios, siendo
igualmente negativo el informe sobre cumplimiento de la normativa sobre condiciones de
habitabilidad.
Por último se emitió informe favorable por cumplir urbanisticamente, precisando éste que
el terreno se situaba en una unidad de actuación que, como era sabido, no se había
gestionado por los propietarios ni el proyecto de reparcelación ni el de urbanización ni se
efectuaron las cesiones obligatorias que fijaba la ley del suelo en aquel entonces. No
obstante, con el paso del tiempo el ayuntamiento fue urbanizando paulatinamente todo el
área que abarcaba (según el vigente PGOU de Arona la unidad de actuación de
Guargacho), pudiendo afirmarse en estos momentos que se trataba de un suelo urbano
consolidado por estar dotado de todos los elementos de infraestructura necesarios para
considerarlo como tal y estando asimismo consolidada la construcción de más de un 80%.
El área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta desfavorable haciendo constar
los mencionados informes negativos, incluido el de la falta de gestión de la unidad de
actuación.
La junta de gobierno denegó la licencia el 16 de julio de 2004, por no estar la unidad de
actuación debidamente gestionada, por incumplir normativa sobre condiciones de
habitabilidad de viviendas, así como porque no se contemplaba la ordenación del espacio
comprendido entre el margen exterior de la carretera y la línea de edificación.
El 20 de julio de 2004, el promotor presentó solicitud para adjuntar nueva documentación
técnica al expediente para que se continuara con el procedimiento.
El 3 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso inadmitir el
escrito al estar finalizado el procedimiento administrativo en virtud del acuerdo de la junta
adoptado el 16 de julio de 2004.
El 13 de agosto de 2004, el alcalde accidental dictó decreto ordenando que el área
técnica emitiera informe sobre la documentación aportada.
El 19 de agosto de 2004, se emitió informe únicamente por el arquitecto técnico municipal,
Roberto de Luis, sobre la nueva documentación, valorando tanto las cuestiones sobre
condiciones de habitabilidad de la vivienda como sobre instalaciones sobre protección

44

contra incendios, la cual previamente había informado la sección de actividades. Este
informe fue conformado por el arquitecto municipal.
El 29 de octubre de 2004, la junta de gobierno local, pese a que ya existía una anterior
resolución que denegaba la licencia y conocer el informe y propuesta del área jurídica del
servicio de urbanismo sobre ello, aprobó por unanimidad de sus miembros conceder la
licencia, sin hacer mención al cambio de criterio sobre la unidad de actuación. En el
acuerdo sí se hizo constar que la eficacia de la licencia se supeditaba a que el promotor
subsanase el requerimiento de documentación hecho por el servicio técnico de
conservación de carreteras y explotación de carreteras del Cabildo Insular de Tenerife. La
junta estuvo integrada por el alcalde José Alberto González Reverón y los teniente de
alcalde: Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
44.- El 11 de enero de 2002, Bernardino Santamaría Gomis en representación de
Testigos Cristianos de Jehová presentó solicitud de licencia para la construcción de un
salón de culto en la calle Pensilvania nº 2 de Cabo Blanco dentro de la unidad de
actuación de El Bebedero. Esto da lugar al expediente 11/2002.
El 30 de octubre de 2002, la oficina técnica municipal emitió informe resumen de carácter
desfavorable al incumplir el proyecto en materia de protección contra incendios,
saneamiento, no reunir la parcela la condición de solar y no constar acta de alineaciones y
rasantes. Se presentó nueva documentación, pero el informe técnico mantuvo su
consideración de desfavorable. El 24 de septiembre de 2003, el área jurídica del servicio
de urbanismo elaboró propuesta para denegar la licencia y la junta de gobierno, en sesión
celebrada el 26 de septiembre de 2003, la denegó por estar el terreno en una unidad de
actuación no gestionada, así como por los incumplimientos en materia de protección de
incendios.
El 17 de noviembre de 2003, el solicitante presentó escrito aportando nuevo proyecto, el
cual fue tramitado como un recurso de reposición. La oficina técnica y el área jurídica del
servicio de urbanismo informaron de forma desfavorable y la junta de gobierno, en sesión
celebrada el 26 de marzo de 2004, acordó desestimar el recurso de reposición.
El 6 de mayo de 2004, el solicitante presentó nuevo proyecto, dictándose decreto por el
concejal de urbanismo para que se emitiera nuevo informe técnico. El 18 de mayo de
2004, el ingeniero técnico de la sección de actividades del área jurídica del servicio de
urbanismo emitió informe favorable en materia de protección contra incendios y
ventilación del garaje, accesibilidad y supresión de barreras físicas.
El 2 de junio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso inadmitir el
escrito por cuanto el procedimiento administrativo se encontraba finalizado y la resolución
administrativa había devenido firme.

45

El 2 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó mantener en todos sus extremos el
acuerdo de la junta de 26 de marzo de 2004 que acordó desestimar el recurso de
reposición.
El 17 de agosto de 2004, presentó el solicitante escrito interponiendo recurso de
reposición que el área jurídica del servicio de urbanismo propuso inadmitir a trámite por
estar el procedimiento finalizado.
El 24 de septiembre de 2004, la junta de gobierno local acordó inadmitir a trámite el
recurso de reposición por cuanto el procedimiento administrativo estaba finalizado,
resolución que fue notificada al solicitante.
El 29 de octubre de 2004, el arquitecto técnico municipal Roberto de Luis Jiménez, quien
hasta ese momento no había intervenido en el expediente emitió informe indicando que
había sido requerido por la junta de gobierno local, lo cual no consta en el expediente. En
ese dictamen expresó que, en cuanto a la no coincidencia de las alineaciones previstas
por el PGOU con el proyecto objeto de informe, consideraba que la modificación del
planeamiento vigente acorde con la realidad ya era recogida en su totalidad por los planos
de zonificación de la revisión del vigente PGOU aprobado inicialmente, por lo que, al igual
que en otras ocasiones anteriores similares, consideraba que debía primero prevalecer la
realidad fáctica, máxime si esta era recogida por la susodicha revisión, por lo que el
informe se emitía con carácter favorable.
El 29 de octubre de 2004, la junta de gobierno local, sin que se hubiera hecho petición
alguna y sin que se hubiera emitido informe del área jurídica del servicio de urbanismo y
conociendo todos los antecedentes del expediente de los que les advirtió por el secretario
accidental, acordó por unanimidad de sus partícipes revocar el acuerdo de la junta de 24
de septiembre de 2004 de inadmitir a trámite el recurso de reposición, admitir el recurso y
conceder la licencia condicionada en su eficacia a que por el interesado se depositara el
correspondiente aval en la cuantía que se determinase por el área técnica del servicio de
urbanismo para garantizar la ejecución de las obras de urbanización.
La junta estuvo integrada por el alcalde José Alberto González Reverón y los teniente de
alcalde: Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
45.- El 5 de enero de 2004, INVERSIONES MARICHAL DEL SUR, SL presentó solicitud
de licencia para construir un edificio de cuatro plantas y sótano en la avenida de Suecia nº
2. Esto da lugar al expediente 1/2004.
Tras emitirse informes técnicos desfavorables, la entidad promotora aportó nueva
documentación y, el 23 de junio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió
informe resumen desfavorable en el que indicaba en lo relativo al cumplimiento del PGOU
que incumplía únicamente en lo concerniente al número de plazas de aparcamiento y que
debido a la configuración de la parcela se necesitaría más de una planta de sótano para
poder cubrir las plazas requeridas, pero que, con la revisión del PGOU aprobado
46

inicialmente y dadas las características dimensionales del solar en que se ubicaba el
proyecto, no sería obligatorio el establecimiento de garajes para aparcamiento de
vehículos. Igualmente se informó sobre las superficies de las viviendas proyectadas.
El área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la concesión de licencia no
solo por el incumplimiento de la normativa del vigente PGOU, sino también por las
disposiciones de la ley 19/2003 porque las viviendas proyectadas tenían una superficie
inferior a 100 metros cuadrados y era preciso ese mínimo para el uso residencial que era
el único permitido por la ley para no suspender la licencia.
El 23 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto pendiente de
resolución hasta que el servicio técnico emitiera informe justificativo de la exención de las
plazas de garaje.
El promotor presentó memoria justificativa de la imposibilidad de dotación de plazas de
aparcamiento y modificación del proyecto el 18 de octubre de 2004.
El 26 de octubre de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable al cumplir con la normativa urbanística.
El 25 de noviembre de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo se ratificó en su
informe propuesta de denegar la licencia por incumplimiento de las exigencias de ley
19/2003.
El 3 de diciembre de 2004, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de todos sus
partícipes, conceder la licencia de obra para la edificación, pese a conocer el informe
jurídico emitido por el área jurídica del servicio de urbanismo relativo a la infracción de la
ley 19/2003. La junta de gobierno local estaba integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
46.- El 28 de junio de 2004, Esther Trujillo Almenara presentó solicitud de licencia de
reformado de la concedida en el expediente 100/93 en fecha 21 de octubre de 1993. El
modificado consistía en una variación de la posición de la edificación con respecto a un
plano de simetría trazado por el punto medio de la fachada. Ello dio lugar al expediente
71/2004.
El 18 de noviembre de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
resumen de carácter favorable.
El área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta desfavorable recordando que
la licencia municipal de obra primitiva se había informado de forma negativa dado que no
había proyecto de compensación en el polígono 5A de Cho. Por tanto, el acto de
concesión de la licencia incurriría en vicio determinante de nulidad. En definitiva no
estando gestionado el polígono del plan parcial, la licencia debía ser denegada. Y debía
procederse de un procedimiento de revisión de oficio para declarar su nulidad.

47

El 17 de diciembre de 2004, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de todos
sus partícipes, conceder la licencia para reformado de la vivienda, pese a conocer el
informe jurídico emitido por el servicio de urbanismo.
47.- El 27 de enero de 2004, Félix Pérez Alemán solicitó licencia de primera ocupación
para una vivienda sita en la calle Salicaria 13 de Cho II. Ello dio lugar al expediente de
primera ocupación 9/2004.
El 27 de diciembre de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo
favorable

emitió informe

El 11 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia hasta tanto se acreditase el cumplimiento del deber de urbanizar, estimando que
el acto de concesión de licencia incurría en vicio determinante de nulidad de pleno
derecho puesto que las obras se habían ejecutado en un plan parcial que contaba con
proyecto de urbanización del polígono 2 A aprobado definitivamente, pero que no había
sido recepcionado.
El 14 de enero de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de todos sus
partícipes, conceder la licencia para reformado de la vivienda , pese a conocer el informe
jurídico emitido por el servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo integrada
por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
48.- El 8 de septiembre de 2003, Paul Stewart, en representación de INVERSIONES
OASIS SA, solicitó licencia para reformado de proyecto de obra para construcción de un
edificio de 23 viviendas en la avenida San Francisco, en plan parcial Oasis del Sur,
autorizado por licencia otorgada en el expediente 54/2002. Ello dio lugar al expediente
133/2003.
El 8 de octubre de 2003, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable al cumplir el proyecto urbanisticamente y el 2 de junio de 2004 se emitió
informe complementario a petición de la concejalía, indicando que el proyecto de cambio
de uso cumplía con las normas del vigente PGOU y al tratarse de suelo urbano
consolidado ( la urbanización fue cedida y recogida por el ayuntamiento desde el 5 de julio
de 1989) y que estaba prácticamente consolidado en su construcción no le sería de
aplicación la disposición transitoria primera de la ley 19/2003.
El 12 de enero de 2005, área jurídica del servicio de urbanismo informó que no procedía
conceder la licencia hasta tanto se diera cumplimiento a lo indicado por la jefa de sección
en su informe de 21 de diciembre de 2004. En este informe se indicaba que se había
acordado la aprobación definitiva de la modificación puntual del plan general en el
polígono 5 de Oasis del Sur y en él se contemplaba la cesión obligatoria de una parcela
destinada a espacios libres. La jefa de servicio emitió informe indicando que antes de
aceptar la cesión de la parcela , era preciso que se rectificara la inscripción registral y se
hiciera constar que el uso de la parcela en cesión era espacio libre y no residencial, que el
48

servicio técnico informase si la parcela se ajustaba no solo en su superficie sino también
en su configuración a la forma diseñada por la modificación puntual en vigor y además,
que se acreditase que la parcela estaba libre de instalación y si no lo estaba se
considerase que el aval presentado no garantizaba la urbanización del espacio libre. Con
ello entendía que aún cuando la junta de gobierno hubiese aceptado la cesión de la
parcela en sesión celebrada el siete de enero de 2005, en la medida que no se habían
cumplimentado las mencionadas exigencias previas no cabía otorgar la licencia.
Pese a conocer este informe , la junta de gobierno local, por unanimidad, acordó conceder
la licencia en sesión celebrada el 14 de enero de 2005. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y
Félix Sierra Melo.
49.- El 13 de febrero de 2004, Luc Fraselle en representación de CONSTRUCCIONES
LOGAHER SL, interesó licencia de primera ocupación para el edificio de 32 viviendas,
locales, trasteros y plazas de aparcamiento construido en una parcela situada en la
carretera TF-66 en Guaza, dentro de la unidad de actuación Valle San Lorenzo, obra
autorizada por licencia concedida en el expediente 98/2001. Ello dio lugar al expediente
18/2004.
El 13 de octubre de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable condicionado a que, con carácter previo, le fuera concedida licencia municipal
de reforma ( expediente 118/2004).
El 11 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y
propuso denegar la licencia por cuanto el acto de concesión de licencia y el de reformado
(concedido por acuerdo de 24 de septiembre de 2004) incurrían en vicio determinante de
nulidad de pleno derecho, ya que no había surgido el derecho a edificar al estar la parcela
en una unidad de actuación ( 5 de Valle San Lorenzo) que no estaba debidamente
gestionada, por lo que no reunía la condición de solar . Además, proponía incoar
procedimiento de revisión de oficio para declarar la nulidad de los acuerdos.
Pese a conocer este informe , la junta de gobierno local por unanimidad acordó conceder
la licencia en sesión celebrada el 14 de enero de 2005. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y
Félix Sierra Melo.
50.- El 17 de marzo de 2003, Lorenzo González Rocha en representación de
CONSTRUCCIONES LOGAHER SL, presentó solicitud de licencia para construir un
edificio de 27 viviendas en Llano Mora, en el Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar al
expediente 52/2003.
El 29 de julio de 2003, el área técnica del servicio de urbanismo emite informe favorable
sobre cumplimiento de condiciones de habitabilidad y de la normativa urbanística vigente.
49

El 19 de agosto de 2003, el alcalde José Alberto González Reverón dictó decreto
ordenando que el expediente se remitiera a la secretaria general del ayuntamiento a los
efectos de que se emitiera el correspondiente informe jurídico, así como su inclusión en el
orden del día de la siguiente comisión de gobierno.
El 26 de agosto de 2003, el secretario general emitió informe proponiendo conceder la
licencia.
El 1 de septiembre de 2003, la comisión de gobierno acordó por unanimidad otorgar
licencia para la construcción.
51.- El 19 de agosto de 2004, Luis Alberto Lara García en representación de M.L LARA
TENERIFE SL, solicitó licencia de primera ocupación para el edificio de 17 viviendas y 17
garajes construido en El Bebedero, al amparo de la licencia de obra concedida en el
expediente 107/2002. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación 64/2004.
El 22 de octubre de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable al otorgamiento de la licencia condicionado a la concesión de la licencia de
reformado tramitada en el expediente 167/2003.
El 16 de diciembre de 2004, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de su
miembros, que los expedientes de primera ocupación solo contuvieran el informe técnico,
obviando el jurídico, dentro de una política tendente a dar cumplimiento a los principios de
eficacia y eficiencia. Este acuerdo fue derivado de la propuesta efectuada por el concejal
de urbanismo, Manuel Barrios Rodríguez.
El 23 de diciembre de 2004, la jefa de sección del área jurídica del servicio de urbanismo
dictó diligencia indicando que se remitía el expediente a la secretaria para su inclusión en
el orden del día de la siguiente junta sin la emisión de informe jurídico, significando que
esto era preceptivo y su ausencia determinaba la nulidad de pleno derecho del acuerdo
que se adopte sin él.
El 27 de diciembre de 2004, la junta de gobierno local acordó dejar sobre la mesa la
resolución hasta tanto se emitiera el informe jurídico.
El 4 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y
propuesta de denegar la licencia de primera ocupación, puesto que el terreno se ubicaba
en una unidad de actuación que no se había ejecutado acorde al sistema de actuación
previsto en el PGOU, por lo que no había surgido el derecho a edificar con lo que se
consideraba que el acto de concesión de la licencia y el de reformado eran nulos.
Además, proponía incoar procedimiento de revisión de oficio para declarar la nulidad de
los acuerdos.
Pese a conocer este informe , la junta de gobierno local, por unanimidad, acordó conceder
la licencia en sesión celebrada el 14 de enero de 2005. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,

50

Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y
Félix Sierra Melo.
52.- Raimundo Miranda Acosta presentó solicitud el 4 de julio de 2002, para la
construcción de una vivienda unifamiliar en la calle Salicaria parcela 25 del plan parcial
Cho II. Ello dio lugar al expediente 90/2002.
El informe del área técnica del servicio de urbanismo fue favorable y la propuesta del área
jurídica del servicio de urbanismo fue desfavorable al estar ubicado el terreno en el
polígono 5-7 de un plan parcial que no estaba debidamente gestionado ( Cho II). El 24 de
marzo de 2003, el área técnica emitió informe complementario, a requerimiento de la
comisión de gobierno, indicando que la parcela tenía condiciones de solar y que con
respecto a las obras de urbanización que afectaban a la parcela eran que carecía de
acerado debiendo condicionarse la licencia de primera ocupación a que la urbanización
estuviera totalmente terminada.
El 10 de abril de 2003, el acalde dictó decreto concediendo la licencia municipal para la
construcción de la obra.
El 17 de noviembre de 2004, Raimundo Miranda interesó una prórroga de la licencia.
El 27 de noviembre de 2004, el área técnica emitió informe desfavorable al girar visita de
inspección a la obra y constatar que no se había iniciado.
El 12 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
prórroga por considerar que el acto de concesión incurría en nulidad de pleno derecho por
haberse otorgado para la construcción en un terreno ubicado en una unidad de actuación
no gestionada y por cuanto no se daban los requisitos para la prórroga dado que no se
había efectuado la cobertura de aguas.
La junta de gobierno local, en sesión celebrada el 21 de enero de 2005, acordó, por
unanimidad de todos los partícipes, salvo la abstención de Alfonso Barroso Armas,
conceder la prórroga, pese a conocer los informes contrarios del área técnica y la
propuesta del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
53.- El 12 de noviembre de 2004, Andrés Arranz Torres presentó solicitud, en
representación de INVERSIONES Y CONSTRUCTORES DE ARONA SL, para edificio de
172 viviendas, aparcamientos y trasteros en el Palm-Mar .Ello dio lugar al expediente
141/2004.
El área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen favorable al cumplir el
proyecto con todas las condiciones exigidas.
El 11 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó una propuesta
desfavorable, en atención a que el suelo sobre el que se proyectaba la edificación se
51

hallaba clasificado y categorizado como suelo urbano no consolidado por la urbanización,
en virtud de lo establecido en la Disposición Transitoria Primera del DL 1/2000. Se reseñó
que se había presentado el Proyecto de Urbanización, aprobado por resolución 653/99,
de 4-2-99 y Proyecto de Compensación aprobado el 4-7-00 y no aparecía acreditado por
el particular el cumplimiento de los deberes urbanisticos impuestos por la ley, que aún
disponiendo de proyecto de urbanización, no constaba en el Ayuntamiento la total
ejecución de las obras, y que los propios servicios técnicos en el año 2002 hicieron
constar que las acometidas generales a las redes de servicios no se correspondían con
las grafiadas en los planos del proyecto de urbanización ya que las mismas se ejecutaron
fuera de los terrenos de uso y dominio público, y por tanto, las obras de urbanización no
se hicieron correctamente. Además, no constaba prestación de garantía en el expediente
de proyecto de urbanización.
La junta de gobierno local, en sesión celebrada el 21 de enero de 2005, aprobó por
unanimidad de sus miembros la concesión de la licencia pese a conocer el informe
contrario y la propuesta del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
54.- El 1 de junio de 2000, ACOSTA MORALES PROMOCIONES SL presentó escrito
solicitando licencia de obra mayor para la construcción de un edificio compuesto por 11
viviendas y garajes sito en la unidad de actuación La Estrella 3. Ello dio lugar al
expediente 127/2000.
El área técnica del servicio de urbanismo emitió informe negativo, entre otros motivos,
porque la unidad de actuación estaba sin gestionar y la parcela no reunía la condición de
solar. El área jurídica del servicio de urbanismo hizo propuesta desfavorable y la comisión
de gobierno, por acuerdo de 7 de septiembre de 2000, denegó la licencia. El promotor
presentó escrito con modificaciones de proyecto y la oficina técnica emitió informe
favorable. El área jurídica del servicio de urbanismo tramitó la solicitud como recurso de
reposición e informó en contra de su admisión. La comisión de gobierno en acuerdo de 26
de enero de 2001, desestimó el recurso de reposición.
El promotor presentó nuevo escrito y el área jurídica del servicio de urbanismo propuso
inadmitirlo, informando que frente al acuerdo solo cabría recurso contencioso
administrativo. El alcalde dictó decreto ordenando que el expediente pasara a comisión de
gobierno y se dictó acuerdo el 22 de junio de 2001, dejando sin efecto el de 22 de
septiembre de 2000 y concediendo la licencia.
El promotor presentó escrito interesando prórroga de la licencia el 15 de febrero de 2002 y
el área técnica del servicio de urbanismo informó de manera desfavorable al no haberse
comenzado las obras, siendo igualmente desfavorable la propuesta del servicio de

52

urbanismo. El 21 de marzo de 2003, la junta de gobierno acordó, pese a los informes
desfavorables conceder la prórroga por un plazo de 12 meses.
El 31 de marzo de 2004, el promotor interesó una segunda prórroga . El 20 de diciembre
de 2004, el área técnica emitió informe desfavorable, indicando que se había girado visita
a la obra el 14 de diciembre y ésta no se ha iniciado. Igualmente, el área jurídica del
servicio de urbanismo hizo propuesta desfavorable a la concesión de la prórroga el 18 de
enero de 2005, informando que la concesión de la licencia había sido un acto nulo, puesto
que el terreno estaba ubicado en una unidad de actuación no gestionada y además, la
normativa urbanística solo permitía la concesión de una única prórroga .
El 21 de enero de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus
miembros, con la abstención de Alfonso Barroso Armas, pese a conocer los informes
desfavorables del área técnica y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo y
haber sido advertidos de la ilegalidad de su acción, acordó conceder la prórroga. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
55.- El 31 de julio de 2002, Ernst Karner presentó escrito solicitando licencia para
construir tres viviendas unifamiliares en la calle Tinguafaya dentro del plan parcial
Tinguafaya, en dos parcelas. Ello dio lugar el expediente 99/2002.
Tras diversos informes desfavorables y correcciones al proyecto, el área técnica emitió
informes favorables, precisando que a la vista del estado actual de la urbanización
Tinguafaya se podía concluir que la misma se encontraba ejecutada salvo obras
puntuales Por esa razón se entendía que dicho ámbito constituía un sector de suelo que
estaba de hecho consolidado por la urbanización, al contar con los servicios exigidos por
la legislación para tal categorización, por lo que podía considerarse suelo urbano
consolidado. Además se precisó que la superficie útil de las viviendas proyectadas era de
121,54 metros cuadrados.
Sin embargo, el 13 de octubre de 2004, se emitió nuevo informe complementario
indicando que la obra estaba comenzada y no se ajustaba al proyecto de ejecución,
invadiendo terreno destinado en el plan parcial a zona peatonal ( y por tanto de uso y
dominio público), incumpliendo además lo relativo a separación de los linderos.
Presentado reformado al proyecto el 17 de enero de 2005, el área técnica emitió nuevo
informe indicando que los incumplimientos se habían corregido.
El 18 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo informe y
propuesta de denegación de la licencia por cuanto no había surgido el derecho al
aprovechamiento urbanístico al no cumplirse previamente con el deber de ejecutar las
obras de urbanización, además, porque, según el informe técnico, las obras estaban

53

comenzadas y no constaba que se hubiera obtenido licencia de agrupación para las
subparcelas 1 y 2 de la parcela 14, fase 1 Plan Parcial Tinguafaya.
El 21 de enero de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus participes
y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
acordó conceder la licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde,
José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
56.- El 14 de agosto de 2003, Alexis Díaz Díaz presentó solicitud para obtener licencia
para construir una vivienda unifamiliar en Parque de la Reina ( polígono del plan parcial
Cho II). Ello dio lugar al expediente 123/2003.
En el informe técnico de fecha 8 de septiembre de 2.004, los técnicos municipales
emitieron un informe de contenido favorable, a excepción de en materia de condiciones de
protección contra incendios del garaje, emitido por el ingeniero industrial
El 27 de septiembre de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió propuesta
desfavorable por encontrarse los terrenos a edificar dentro de un polígono del plan parcial
no gestionado, así como por incumplir el proyecto una norma básica de edificación, ya
que la zona de aparcamientos debía estar sectorizada respecto al núcleo central de
edificación).
En fecha 1 de octubre de 2.004, la junta de gobierno local acordó requerir al solicitante
para la subsanación de estas deficiencias.
El 24 de enero de 2005, el ingeniero industrial emitió nuevo informe indicando que ahora
la zona de aparcamientos sí reunía las condiciones de seguridad necesarias sobre
condiciones de protección contra incendios en los edificios.
En fecha 31 de enero de 2.005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus
participes y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo acordó conceder la licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
El 27 de enero de 2006, Alexis Díaz Díaz interesó una prórroga de la licencia.
El 3 de abril de 2006 el área técnica emitió informe favorable a la concesión de la
prórroga, pero precisando que, dado que lo ejecutado no se adaptaba completamente a lo
planeado, era preciso condicionar la prórroga a la concesión de una licencia de obra de
reforma.
El 4 de abril de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó nueva propuesta
desfavorable sobre la prórroga, advirtiendo que la licencia era nula de pleno derecho por
cuanto no se hallaba gestionado el correspondiente polígono del plan parcial y, además,
54

se hacía constar que lo ejecutado no se ajustaba al proyecto técnico para la que fue
concedida la licencia, por lo que propuso se ordenara al promotor Alexis Díaz la inmediata
suspensión de las obras en curso de ejecución, iniciar el procedimiento para el
restablecimiento del orden jurídico infringido así como procedimiento sancionador por
infracción urbanística e iniciar procedimiento de la revisión de oficio de la licencia.
El 18 de abril de 2006, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus participes
y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
acordó conceder la prórroga, sin hacer alusión al reformado. La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
57.- El 10 de diciembre de 2004, LADERAS DEL PALMAR, SL presentó solicitud de
licencia de primera ocupación parcial de un conjunto de 152 viviendas y garajes
construido con base en la licencia otorgada en el expediente 38/2002. Ello dio lugar al
expediente 89/2004 de primera ocupación.
El 12 de enero de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, indicando que se solicitaba la licencia para los bloques 3 a 9 que estaba
compuesto por 112 viviendas y 49 garajes.
El 25 de enero de 2005, la jefa de sección del área jurídica del servicio de urbanismo
emitió informe y propuesta desfavorable a la concesión dado que la urbanización en la
que se había ejecutado la obra no estaba recepcionada, con lo que no se había
comprobado si se había cumplido con el deber de urbanizar.
El 31 de enero de 2005, la junta de gobierno local por unanimidad de todos sus participes,
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo
acordó conceder la licencia de primera ocupación. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
58.- El 7 de junio de 2004, CONSTRUCCIONES LOGAHER SL presentó solicitud para
obtener licencia para la construcción de 26 viviendas unifamiliares adosadas y plazas de
aparcamiento en el Palm-Mar. Ello dio lugar al expediente 57/2004.
El 10 de septiembre de 2004, el ingeniero emitió informe desfavorable en lo relativo al
sistema de ventilación del garaje y protección contra incendios, otorgándole un plazo de
tres meses para subsanar la deficiencias.
Aportada nueva documentación técnica por el interesado, el 27 de septiembre de 2004, el
arquitecto municipal, Oscar Torres Chico, recibió firmó el encargo de elaborar el informe

55

con la documentación aportada por el interesado y el ingeniero industrial firmó ese mismo
encargo el 28 de septiembre de 2004.
El 28 de septiembre de 2004 el ingeniero industrial informó que el documento presentado
corregía todas las deficiencias detectadas.
El 25 de noviembre de 2004 el interesado aportó nueva documentación técnica: memorias
y planos.
El 30 de noviembre se emitió parte de encargo a la oficina técnica para que emitera
informe, constando dirigido a Oscar Torres Chico, el arquitecto municipal, pero lo firmó
Roberto de Luis el 9 de diciembre de 2004.
El 19 de enero de 2005 Roberto de Luis emitió informe técnico sobre las condiciones de
habitabilidad de la vivienda e informe urbanístico, ambos con sentido favorable. Ambos
fueron conformados por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa.
El 26 de enero de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
favorable en todas las cuestiones objeto de examen de su área.
El 31 de enero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y
propuesta contrarios a la concesión de la licencia y puso de relieve que, si bien había
proyecto de urbanización aprobado, no constaba la total ejecución de las obras de
urbanización y había informes técnicos que indicaban que las acometidas generales no se
correspondían con las grafiadas en el plano y no se había prestado garantía para su
ejecución, lo que suponía incumplimiento del DL 1/2000.
El 4 de febrero de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus
participes, pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
59.- El 17 de diciembre de 2004, Erik Willem Theodoor Hayan presentó solicitud de
licencia de primera ocupación para una vivienda en la calle La Cotorra en el El Palm-Mar,
al amparo de la licencia concedida en el expediente 169/2001. Esto dio lugar al
expediente 94/2004.
El 26 de enero de 2005, el área técnica del servicio municipal emitió informe favorable.
El 4 de febrero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
indicando que no podía otorgarse la licencia hasta tanto se acreditara el total
cumplimiento del deber de urbanizar.
El 11 de febrero de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus
participes, pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
56

alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
60.- El 31 de enero de 2005, Celestino Alayón Marcelino presentó solicitud de licencia de
obra para legalizar un sótano o salón y ampliar en dos plantas un edificio sito en la calle
Venus nº 10 dentro de la unidad de actuación de La Estrella. Ello dio lugar al expediente
20/2005.
El 28 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo
favorable en todos las cuestiones objeto de su valoración.

emitió informe

El 30 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emite informe
propuesta desfavorable por tratarse de una parcela ubicada en una unidad de actuación
no gestionada , ni concluidas ni recibidas ni garantizadas las obras de urbanización y, por
tanto, no haber surgido el derecho a edificar.
El 1 de abril de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus participes y
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo
acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde,
José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
61.- El 25 de julio de 2006, Celestino Alayón Marcelino presentó solicitud de licencia de
primera ocupación de la obra ejecutada. Ello dio lugar al expediente de ejecución
23/2006.
El 21 de agosto de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo
favorable.

emitió informe

El 22 de agosto de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó propuesta
desfavorable, indicando que el acto de concesión de licencia incurría en vicio
determinante de nulidad de pleno derecho puesto que no había surgido el derecho a
edificar dado que el terreno donde se ubicaba la construcción se situaba en una unidad de
actuación no gestionada. Además, proponía la incoación de procedimiento de revisión de
oficio para declarar la nulidad.
El 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local por unanimidad de todos sus
participes, pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo, acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde en funciones Manuel Barrios Rodríguez y los tenientes de alcalde, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán.

57

62.- El 7 de septiembre de 2004, Casiano José Feo González presentó solicitud de
segregación de parcela situada en La Suerte, en la unidad de actuación 1 de Guaza. Ello
dio lugar al expediente 12/2004.
El 11 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable precisando que la unidad de actuación estaba prevista que se desarrollara
mediante un sistema de actuación por cooperación, con lo que le correspondería al
ayuntamiento la redacción de los oportunos proyectos de urbanización pero, considerando
que al estar más del 80% consolidado, tanto en las obras de urbanización como de
edificación, los fines previstos en la legislación para la unidad de actuación se habrían
visto plenamente cumplidos. Además, existía un proyecto de urbanístico en terrenos
situados en suelo urbano, dentro de esa unidad de actuación, con objeto de ceder
terrenos destinados a viales, plaza y equipamiento religioso.
El 21 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de parcelación por considerar que estaba vedada su concesión por el
artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca
a los terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.
El 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus
participes, pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo, acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde en funciones Manuel Barrios Rodríguez y los tenientes de alcalde, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán.
63.- El 21 de septiembre de 2004, Angel Ripollés Bautista presentó solicitud de
segregación de finca sita en la calle Los Geranios en Las Rosas, unidad de actuación La
Rosa 2. Ello dio lugar al expediente de segregación 13/2004.
El 3 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, precisando que las parcelas se situaban en una unidad de actuación cuyo
sistema de gestión previsto era el de compensación, pero nunca se había iniciado el
expediente, pero se consideraba que, si bien no se habían producido las cesiones
obligatorias y gratuitas exigidas por la normativa, la urbanización se había costeado y
ejecutado con arreglo al planeamiento vigente, dotando a las parcelas de la condición de
solar.
El 7 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de parcelación por considerar que estaba vedada su concesión, por el
artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca
a los terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.

58

El 1 de abril de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de todos sus participes y
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
acordó conceder la licencia de parcelación motivando que la realidad era que se había
costeado y ejecutado la urbanización conforme al planeamiento vigente, dotando a las
parcelas de la condición de solar, respetando en todo momento los suelos destinados a
viales y espacios libres y disponiendo de una consolidación por la edificación en un
porcentaje superior al 50% . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde,
José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
64.- El 8 de enero de 2005, Elisa Rodríguez Cáceres presentó solicitud para obtener
licencia de segregación de finca en la calle Arsenio Rodríguez en la unidad de actuación
Las Rosas. Ello dio lugar al expediente 3/2005.
El 15 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable precisando que la unidad de actuación Las Rosas 2 estaba previsto que se
desarrollara mediante un sistema de actuación por compensación, sin que constara que
se hubiera iniciado expediente alguno al respecto pero considerando que al estar más del
80% consolidado, tanto en las obras de urbanización como de edificación los fines
previstos en la legislación para la unidad de actuación se habrían visto plenamente
cumplidos.
El 21 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de parcelación por considerar que estaba vedada su concesión por el
artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca
a los terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.
El 1 de abril de 2005, la junta de gobierno local por unanimidad de todos sus participes y
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo
acordó conceder la licencia de parcelación motivando que al estar más del 80%
consolidado, tanto en las obras de urbanización como de edificación, los fines previstos
en la legislación para la unidad de actuación se habrían visto plenamente cumplidos y
existía un reparto equitativo y voluntario de cargas y beneficios entre los propietarios. La
junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y
los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel
Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
65.- El 28 de enero de 2005, la mercantil GOMAESPER SL presentó solicitud de licencia
para la construcción de 72 viviendas unifamiliares adosadas, plazas de garajes y trasteros
en una parcela situada en la calle Tinguafaya en Las Aguilas del Teide. Ello dio lugar al
expediente 21/2005.

59

El 22 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
resumen favorable en todas las materias que debían ser objeto de su análisis.
El 5 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y propuesta
desfavorable a la concesión de la licencia, pues no se había cumplido previamente la
obligación de urbanizar, se trataría de un suelo urbanizable (Plan Parcial Tinguafaya), y
no se indicaba en los informes técnicos si la superficie de las viviendas era de más o
menos de 100 m2 a los efectos de conocer si le era de aplicación las disposiciones de la
Ley 19/2003 .
El 8 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros,
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José
Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas y Félix Sierra Melo.
66.- El 3 de diciembre de 2004, Santiago Puig Serratussell actuando en representación de
PLAYA DE TROYA SA, solicitó licencia de primera ocupación para una vivienda que
había edificado al amparo de licencia de obra otorgada en el expediente 177/2001.Ello dio
lugar al expediente 88/2004.
El 29 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, precisando que las obras ejecutadas se ajustaban al proyecto autorizado por la
licencia de obra y al proyecto reformado informado favorablemente por el área y
pendiente de resolución de la correspondiente licencia, tramitada en el expediente
127/2004. Por ello se supeditaba el carácter favorable a la concesión de la licencia
municipal de obras de reforma.
El 5 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso no conceder la
licencia de primera ocupación por carecer de cobertura las obras de reforma realizadas.
El 8 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia de primera ocupación, precisando que en esa misma junta se había
otorgado la licencia para el reformado del proyecto tramitado en el expediente 127/2004.
La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón
y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas y Félix Sierra Melo.
67.- El 7 de febrero de 2005, María Gladys García Navarro, actuando en representación
de PROMOCIONES AHIJADERO, SL, presentó solicitud para el reformado del proyecto
de obra autorizado en el expediente 5/2003 cuyo objeto era la construcción de un edificio
de tres plantas para 10 viviendas, local comercial y plazas de aparcamiento en el Valle
San Lorenzo. Ello dio lugar al expediente 38/2005.

60

El 23 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo
favorable.

emitió informe

El 30 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia de reformado, al igual que había informado negativamente la licencia de obra, por
cuanto la parcela donde se ubicaba la construcción no había adquirido la condición de
solar al no poderse acreditar el cumplimiento de los deberes exigidos por el DL 1/2000.
El 8 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros,
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José
Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas y Félix Sierra Melo.
68.- El 29 de octubre de 2004, María Gladys García Navarro presentó, en representación
de PROMOCIONES AHIJADERO, SL, solicitud de licencia de primera ocupación para la
edificación antes reseñada sita en Valle San Lorenzo. Ello dio lugar al expediente
78/2004.
El 14 de marzo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, indicando que las obras ejecutadas se ajustaban al proyecto que sirvió de
soporte a la licencia otorgada, cumpliéndose las condiciones establecidas en la misma.
El 30 de marzo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó en contra de la
concesión de la licencia, exponiendo que constaba que se había iniciado expediente de
reforma de licencia, tramitado con el número 38/2005, sin que el mismo hubiera sido
resuelto, el certificado final de obra era anterior a la fecha de la documentación técnica de
reforma ( 5 de octubre de 2004 y 3 de febrero de 2005) y el informe del área técnica no
precisaba si las obras se ajustaban a lo que se había solicitado reformar. Por último que
en la parcela donde se edificaba no había surgido el derecho a edificar por no reunir la
condición de solar por lo que el acto de concesión de la licencia de obra era nulo.
El 8 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros,
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia, precisando en el acta que en esa misma junta se había otorgado la
licencia para el reformado del proyecto tramitado en el expediente 38/2005. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas y Félix Sierra Melo.
69.- El 7 de abril de 2004, la junta de compensación de la urbanización Palm Mar
presentó solicitud de licencia de primera ocupación de una vivienda unifamiliar sita en la
calle La Perdiz en urbanización Palm-Mar construida al amparo de una licencia de obra
otorgada en el expediente 33/2002. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación
25/2004.
61

El 9 de agosto de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, precisando que las obras ejecutadas se ajustaban al proyecto autorizado por la
licencia de obra y al proyecto reformado informado favorablemente por el área y
pendiente de resolución de la correspondiente licencia, tramitada en el expediente
89/2004. Por ello se supeditaba el carácter favorable a la concesión de la licencia
municipal de obras de reforma.
El 5 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso no conceder la
licencia de primera ocupación por cuanto si bien se había concedido la licencia para la
reforma de las obras por acuerdo de la junta de 29 de octubre de 2004, no debía haberse
dado al no constar acreditado haber cumplido con el deber de urbanizar.
El 15 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus miembros,
pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia de primera ocupación. La junta de gobierno local estuvo integrada
por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
70.- El 2 de agosto de 2004, la junta de compensación de urbanización Palm-Mar aportó
planos finales de la obra reseñada en el número anterior para que se emitiera informe
positivo del estado de la obra y de sus alrededores. Ello dio lugar el expediente de
reformado de obras 89/2004.
El 6 de agosto de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
aclarando que al realizar la visita de inspección para la licencia de primera ocupación
tramitada en el expediente 25/2004, se habían detectado pequeñas modificaciones o
reformas efectuadas en el edificio durante el transcurso de las obras. Todo ello quedaba
plasmado en la documentación técnica que se había aportado, concluyendo que las
mismas no constituían modificación alguna de los parámetros urbanísticos del proyecto
primitivo, por lo que se informaba favorable.
El 20 de octubre de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo informó de forma
desfavorable la concesión, exponiendo que el acto de concesión de licencia de obra era
nulo de pleno derecho, puesto que ya se había informado en ese expediente que no
constaba que el solicitante ostentara capacidad por cuanto el inmueble para el que
solicitaba la licencia no figuraba que fuera propiedad de la junta de compensación.
El 29 de octubre de 2004, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus
miembros y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo y que el secretario accidental advirtió que el informe del área técnica no
reflejaba si la obra cumplía con las condiciones de habitabilidad exigidas y ello incumplía
el decreto 47/1991, conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por
el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios

62

Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
71.- El 31 de marzo de 2005, Raquel Gozález Bordes presentó solicitud de licencia de
obra menor para reformar el local sito en la calle Noruega en Los Cristianos. Ello dio lugar
al expediente 22/2005.
El 13 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable,
precisando que se limitaba a abordar los aspectos referentes a la ordenación
pormenorizada del ámbito en que se localiza la parcela, sin entrar en consideraciones
sobre gestión urbanística o relacionados con los derechos y deberes del planeamiento.
Además que las reformas eran necesarias para adaptar el local a la actividad de
restaurante.
El 14 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe indicando
que si bien constaba la solicitud de licencia de actividad, no constaba calificada por el
Cabildo, tal y como exigía ley 1/1998, siendo ello preciso, por lo que no podía otorgarse
la licencia de obras.
El 15 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
conceder la licencia de obra menor, condicionándola a la presentación de la calificación
de la actividad. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
72.- El 1 de junio de 2004, Hoel José Pérez Rienda presentó solicitud de licencia para
construir un edificio de seis viviendas, local y garajes en la zona de El Bebedero en
Buzanada. Ello dio lugar al expediente 56/2004.
En el acta de alineaciones y rasantes el arquitecto municipal dejó constancia de que la
parcela se ubicaba en la unidad de actuación de El Bebedero y no contaba con los
elementos propios de la urbanización.
El 16 de julio de 2004, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
de carácter desfavorable, precisándose entre los informes que la parcela no reunía la
condición de solar y, al no estar las rasantes definidas por no existir proyecto de
urbanización, se exigía presentar un plano topográfico definiendo la rasante de toda la
calle.
El 5 de agosto de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia, puesto que se trataba de una parcela ubicada en una unidad de actuación no
gestionada, no constaba el informe de carretas del cabildo e incumplía condiciones de
habitabilidad.

63

El 15 de octubre de 2004, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto pendiente de
resolución hasta tanto se emitiera informe por el área técnica sobre la valoración de las
obras de urbanización que afectaban a la parcela y al área jurídica del servicio de
urbanismo acerca del transcurso del plazo de emisión del informe por parte del servicio de
carreteras del Cabildo.
El 22 de octubre de 2004, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus
miembros y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo y el informe desfavorable del área técnica, conceder la licencia de obras
condicionada a la prestación de aval para garantizar la ejecución de las obras de
urbanización. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
El 11 de noviembre de 2004, tuvo entrada en el ayuntamiento comunicación remitida por
el consejero de carreteras del Cabildo en el que señalaba que, de acuerdo con el principio
de colaboración que preside las relaciones entre administraciones públicas con
competencias concurrentes en la gestión de servicios públicos, se estimaba que el
ayuntamiento debería haber contado con el parecer del Cabildo con carácter previo a la
concesión de la licencia municipal de obras .
En noviembre de 2004, el promotor de la edificación interesó licencia para la ocupación de
la vía pública para instalación de una caseta de obra y vallado.
El 12 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo informó favorablemente
la concesión.
El 13 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo mantuvo idéntico criterio
desfavorable por tratarse de una Unidad no debidamente gestionada y en consecuencia,
no poder otorgarse licencia.
El 22 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo
conceder la licencia para la instalación de la caseta y vallado La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
El 6 de abril de 2006, el promotor presentó solicitud de prórroga de la licencia.
El 19 de julio de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable.
El 4 de agosto de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo mantuvo su criterio
desfavorable por tratarse de una unidad de actuación que no estaba debidamente
gestionada, lo que llevaba a considerar que el acto de concesión de la licencia de obras
era nulo de pleno derecho y debía incoarse procedimiento de revisión.
64

El 11 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus
miembros, pese a conocer el informe y la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo, conceder la prórroga de la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde en funciones, Manuel Barrios Rodríguez y los concejales,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Juan
José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
73.- El 16 de marzo de 2006, María Gladys García Navarro presentó solicitud, en
representación de PROMONOPA SL, de licencia de primera ocupación de un edificio de
41 viviendas, un local y plazas de garaje en Valle San Lorenzo, construido al amparo de
licencia de obra obtenida en expediente 110/2003, en la que se condicionaba ésta a la
realización simultánea de las obras de urbanización y edificación. Ello dio lugar al
expediente de primera ocupación 9/2006.
El 12 de abril de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable,
sin hacer mención a las obras de urbanización.
El 25 de abril de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
exponiendo que tanto la licencia de obra como la del reformado, autorizado
posteriormente ( expedientes 110/2003 y 143/2004), habían sido otorgados pese a los
informes desfavorables del servicio por cuanto no había surgido para el solicitante el
derecho a edificar porque la parcela estaba en suelo urbano no consolidado y no reunía la
condición de solar. Se consideraba que las licencia eran nulas de pleno derecho y no
procedía la de primera ocupación, proponiendo su denegación y la incoación de
procedimiento de revisión de oficio. Además, no constaba que se hubiere cumplido con la
condición impuesta en la licencia de realización simultánea de las obras de urbanización y
edificación, así como la no ocupación de la edificación hasta la total terminación de las
obras de urbanización y el efectivo funcionamiento de los servicios correspondientes y no
coincidía el objeto de la licencia y el documento de alta en el catastro
El 28 de abril de 2006, la junta de gobierno local acordó, por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y la propuesta del servicio de urbanismo, conceder la licencia
de primera ocupación condicionándola a la subsanación de las deficiencias detectadas en
el documento de alta en el catastro. La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
74.- El 4 de noviembre de 2004, Leonardo Javier Bethencourt Bethencourt solicitó licencia
de obra para la construcción de una vivienda unifamiliar en la calle Tenerife de El Fraile,
terreno situado en la unidad de actuación La Fábrica 1. Ello dio lugar al expediente
135/2004.
El 13 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
favorable en todas las materias que debían ser objeto de su análisis, precisando en el

65

informe de urbanismo que la parcela no reunía la condición de solar por carecer de
suministro de agua potable y energía eléctrica con caudal y potencia suficiente, carecer
de encintado así como de acerado, presupuestando las obras para ejecutarlo en 1520,58
euros. Asimismo, que la superficie útil de la vivienda era de 77,80 euros.
El 19 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informó propuesta
desfavorable por tratarse de una parcela ubicada en suelo urbano no consolidado y no
constaba que se hubieren cumplido con los deberes exigidos en el DL 1/2000 y por tanto
no había surgido el derecho a edificar. Además le era de aplicación la ley 19/2003 y la
superficie útil de la edificación no llegaba a los 100 metros cuadrados exigidos.
El 22 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y la propuesta del servicio de urbanismo, conceder la licencia
de obra, condicionándola a que el interesado prestase aval por importe de 1520,58 euros
para garantizar la ejecución de las obras de urbanización. Se indicó que se tenía en
cuenta que, según el informe del área técnica, el proyecto se ajustaba a las
determinaciones previstas para la zona en el Plan Territorial Especial de Ordenación del
Turismo de Tenerife. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José
Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Daniel Martín Navarro Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
75.- En julio de 2006, Lenoardo Javier Bethencourt solicitó licencia para el reformado de la
obra autorizada, dando lugar al expediente 130/2006.
El 23 de octubre de 2006, el área técnica emitió informe favorable, puesto que no alteraba
los parámetros urbanísticos ni las condiciones de habitabilidad.
El 3 de noviembre de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia manteniendo que el terreno no tenía la condición de solar y que por
tanto el acto de concesión de licencia había sido nulo debiendo incoarse procedimiento de
revisión de oficio.
El 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo otorgó
la licencia de reformado. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José
Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
76.- El 16 de mayo de 2006, Leonardo Javier Bethencourt solicitó licencia de primera
ocupación para la mencionada vivienda unifamiliar. Ello dio lugar al expediente de primera
ocupación 18/2006.
El 8 de junio de 2006, el área técnica emitió informe desfavorable y completamentario, el
4 de julio de 2006, indicando que las obras de urbanización estaban plenamente
realizadas y finalizadas.
66

El 30 de octubre de 2006, se emitió nuevo informe de carácter favorable condicionado al
otorgarmiento de la licencia de reformado antes reseñada.
El 3 de noviembre de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
propuesta de denegación de la licencia, manteniendo que el terreno no tenía la condición
de solar y que, por tanto, el acto de concesión de licencia había sido nulo, debiendo
incoarse procedimiento de revisión de oficio y, además, se habían ejecutado obras sin
cobertura de licencia.
El 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros
y pese a conocer el informe y propuesta del servicio de urbanismo, otorgó la licencia de
primera ocupación, teniendo en cuenta el informe favorable del área técnica y que en esa
misma sesión se había concedido la licencia de reformado. La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes de alcalde,
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
77.- El 15 de diciembre de 2004, Jorge Alexis Marichal González presentó, en
representación de MARICHAL INVERSIONES DEL SUR, SL solicitud de licencia para la
construcción de un edificio de 42 dúplex adosados en el plan parcial Somada de los Eres
en Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 160/2004.
El 23 de marzo de 2005, se emitió informe por la oficina técnica municipal indicando que
la parcela, según el P.G.OU. vigente en esas fechas, era suelo urbano consolidado por la
urbanización y reunía las condiciones para ser considerado como solar y, en cuanto a la
ordenación propuesta en el Documento de Revisión del Plan General de Ordenación de
Arona, la parcela objeto del proyecto quedaría localizada en un ámbito de suelo urbano no
consolidado (SUNC), ya que según la ficha técnica del área de ordenación de suelo
urbano correspondiente a la ASOMADA DE LOS ERES, el área se considera una unidad
de actuación de régimen transitorio, con el fin de ultimar las obras de urbanización
pendientes de ejecutar y de instrumentalizar su recepción por el Ayuntamiento. No
obstante, los técnicos firmantes entendían que la parcela tenía la condición de solar
estando totalmente urbanizado en su perímetro y se ajustaba a las determinaciones de la
revisión del plan general.
Tras la subsanación de incumplimientos detectados, se emitió informe favorable el 18 de
abril de 2005 .
El 20 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó que el terreno
estaba ubicado en una parcela situada en un plan parcial que contaba con proyecto de
urbanización aprobado definitivamente pero en el que no constaba que las obras de
urbanización estuvieran concluidas y se hubieran recepcionado por el ayuntamiento, lo
que se corrobora con el hecho que en en el documento de revisión del plan se
consideraba una unidad de actuación en régimen transitorio con el fin de ultimar las obras

67

de urbanización pendientes de ejecutar y de instrumentalizar la recepción por el
ayuntamiento, por lo quedaría afectado por la ley 19/2003. Por ello, al no haberse
cumplido el deber previo de urbanizar y no indicarse si la superficie de las viviendas
llegaba al mínimo exigido por la disposición transitoria de la ley 19/2003, se propuso
denegar la licencia.
El 22 de abril de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y pese
a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo otorgó la
licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González
Reverón y los tenientes de alcalde, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
78.- El 14 de abril de 2005, Miguel Angel González de León, en representación de
PROMOTORA CANARIA 2004 SL, presentó solicitud de licencia para construir 128
viviendas y plazas de aparcamiento en la calle Quezal en residencial Palm-Mar en Guaza.
Ello dio lugar al expediente administrativo 76/2005.
El 18 de abril ,el área jurídica del servicio de urbanismo encargó la emisión de informes
técnicos y ese mismo día se emitieron todos ellos, elaborándose informe resumen de 18
de abril favorable en todas las materias que debían ser objeto de su análisis. El informe
técnico aclaró que se trataba de una parcela ubicada en la urbanización Palm Mar, que se
encontraba en ejecución. El terreno era suelo urbano consolidado de hecho por la
urbanización y que reunía las condiciones mínimas de solar y en la ordenación propuesta
en el documento de revisión del plan general sería suelo urbano no consolidado cuya
ordenación pormenorizada quedaba remitida a una modificación puntual del plan general
con la que el proyecto cumplía. Indicaba que debía condicionarse la licencia de primera
ocupación o utilización de las viviendas a que las obras de urbanización pendientes que
afectasen a esa parcela estuviesen completamente terminadas y los servicios en
condiciones de funcionamiento efectivo, sin entrar en consideraciones sobre gestión
urbanística o relacionados con los derechos y deberes del planeamiento.
El 27 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y
propuesta contraria a la concesión de la licencia, exponiendo que si bien había un
proyecto de urbanización terminado, no constaba la total ejecución de las obras de
urbanización. Además el área técnica había informado que las acometidas generales a las
redes de servicio no estaban bien ejecutadas, ya que no se habían efectuado en los
terrenos de uso y dominio público, de lo que se desprendía que debían efectuarse con
arreglo a lo planeado y no podían considerarse acabadas, por lo que el terreno no había
adquirido la condición de solar y no se había presentado garantía suficiente para cubrir el
coste de la urbanización.
El 29 de abril de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y pese
a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo, otorgó la
licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde en funciones Manuel

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Barrios Rodríguez y los tenientes alcaldes, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, , Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
79.- El 17 de marzo de 2005 Félix Quemada Martín, en representación de la mercantil
PROMOCIONES ALOE SUR, SL, presentó solicitud de licencia para la construcción de 60
viviendas en la calle Fuerteventura en El Fraile. Ello dio lugar al expediente 55/2005.
El 18 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
en todas las materias que debían ser objeto de su análisis. El informe de urbanismo
aclaró que había un plan parcial aprobado en ese sector y en la revisión del plan general
se fijaba como una unidad en régimen transitorio, pero se consideraba que las obras de
urbanización ya estaban ejecutadas.
El área jurídica del servicio de urbanismo informó que no se podía formular propuesta
dado que el área técnica no indicaba si las viviendas tenían una superficie superior a 100
metros cuadrados útiles al encontrarse el proyecto afectado por la Disposición Transitoria
Primera de la Ley 19/2003, al tratarse de suelo que permite indistintamente tanto el uso
turístico como el residencial y fijar esa norma que quedaría suspendido el uso turístico,
permitiéndose el uso residencial si las viviendas tuvieran una superficie superior a 100
metros cuadrados útiles.
El 29 de abril de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y pese
a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo otorgó la
licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde en funciones Manuel
Barrios Rodríguez y los tenientes alcaldes, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
80.- El 27 de febrero de 2004, Ward Woods en representación de Tabobo Inversiones SL,
presentó escrito indicando que la obra para la construcción de un centro comercial y
edificio de servicios amparada por la licencia otorgada en el expediente 91/99 en el plan
parcial de Tinguafaya se encontraba en ejecución y en la misma se estaban realizando
una serie de modificaciones, aportando copias del proyecto reformado. Ello dio lugar al
expediente 20/2004.
El 31 de enero de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
del citado proyecto al ajustarse al planeamiento vigente y el 12 de abril de 2005 nuevo
informe de que también se ajustaba al documento de revisión del PGOU.
El 3 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia, puesto que si bien las obras de urbanización habían sido
recepcionadas por acuerdo de la comisión de gobierno de 7 de noviembre de 2003, la
recepción había sido parcial, por lo que se consideraba que no había surgido el derecho
de edificación. Además se incumplía el PGOU, puesto que en el sótano se preveía la
instalación de un spa, fitness, restaurante, bar y cocina y la normativa no permite otro uso
que garaje, almacén, instalaciones eléctricas y servicios similares y no se había obtenido
la previa licencia de actividad clasificada.
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El 6 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y pese
a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo otorgó la
licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González
Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, y Félix
Sierra Melo.
81.- El 6 de agosto de 2004, Ward Woods presentó en representación de la mercantil
TABOBO INVERSIONES SL, solicitud de licencia de primera ocupación para el centro
comercial y edificio de servicios antes reseñado. Ello dio lugar al expediente de licencia de
primera ocupación 55/2004.
El 12 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
indicando que debía condicionarse a la obtención de la licencia de reformado del proyecto
en el expediente 20/2004, que había sido informado favorablemente por su área.
El 3 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe reiterando
el contenido del emitido en el expediente de reformado de licencia y la propuesta
desfavorable.
El 6 de mayo de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto pendiente de
resolución hasta tanto el área técnica informase sobre las obras de urbanización.
El 23 de mayo de 2005 el área técnica emitió informe indicando que las obras de
urbanización que afectaban a la parcela estaban ejecutadas y que las obras de
urbanización del plan parcial de Tinguafaya habían sido recibidas parcialmente por el
ayuntamiento, estando pendiente de recibir restos de espacios libres, red de saneamiento,
estación depuradora, red de acometidas de agua potable y riego y la de recogida de
aguas pluviales, depósito regulador de agua y tanquilla de cloración automática y si bien
casi todas, salvo el resto de los espacios libres, estaban ejecutadas su estado era muy
deficiente.
El 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local pidió un informe aclaratorio de ese
informe.
El 14 de junio de 2005, el área técnica emitió informe aclaratorio exponiendo que las
obras de urbanización que afectaban a la parcela en concreto estaban ejecutadas
( bordillo, encintado de aceras, pavimento, asfaltado, luminarias y acometidas de agua,
luz y telefonía), resolviéndose el saneamiento mediante la conexión de un ramal que
enlaza con el colector general que impulsa las aguas residuales a la planta de tratamiento
de la caldera, reuniendo por tanto la condición de solar.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local por unanimidad de sus miembros y pese
a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo, otorgó la
licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González
Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,

70

Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
82.- El 29 de abril de 2005, Ana Luisa Alayón Tena presentó solicitud para obtener
licencia para segregar una parcela sita en la unidad de actuación de El Bebedero en
Buzanada. Ello dio lugar al expediente 10/2005.
El 25 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable en el que indicaba que la finca se encontraba dentro de la unidad de actuación
El Bebedero, siendo el sistema de gestión previsto en el planeamiento vigente el de
compensación y en el documento en revisión estaba dentro de la unidad de actuación de
La Fábrica 1, no constando expediente alguno para su gestión, pero las calles que
conformaban la urbanización se encontraban realizadas. Al considerar que más del 80%
de la unidad de actuación está consolidada tanto en las obras de urbanización como en la
de edificación, los fines previstos se habrían visto plenamente cumplidos, existiendo un
reparto equitativo y voluntario de cargas y beneficios.
El 7 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de segregación por considerar que estaba vedada su concesión de
acuerdo con el artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de
actuación colocaba a los terrenos en situación de reparcelación y prohibía la parcelación y
edificación hasta la firmeza de la operación reparcelatoria.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y
pese a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo otorgó
la licencia basándose en el informe del área técnica. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
83.- El 21 de julio de 2004 Maroun Abisaad El Khoury presentó solicitud de licencia de
obra menor para reforma y ampliación de un local sito en la avenida El Palm-Mar. Ello dio
lugar al expediente de licencia de obra menor 44/2004.
El 15 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable,
aclarando que el edificio donde se ubicaba el local había sido construido con autorización
de licencia obtenida en el expediente 140/1971 y, si bien no tenía licencia de primera
ocupación, ello no era práctica habitual en esa época.
El 5 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe y propuso
denegar la licencia porque no se acreditaba la calificación de la actividad y suponía
incumplimiento del art 4.1 de la Ley 1/98, de 8 de enero, de Régimen Jurídico de los
Espectáculos Públicos y Actividades Clasificadas. Además, se reseñó que se trataba de
una licencia que debería considerarse de obra mayor puesto que suponía una alteración
del número de locales a la vista de lo dispuesto en el anexo del DL 1/2000.

71

El 13 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, por unanimidad de sus miembros y
pese a conocer el informe y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo, otorgó
la licencia . La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
84.- El 14 de septiembre de 1999, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández y Víctor Manuel
Simón Martín presentaron solicitud de licencia para construir viviendas adosadas y
garajes en La Dehesa 1, unidad de actuación de Guargacho, que fue otorgada en el
expediente 205/99, pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de
urbanismo dado que no se había gestionado la unidad de actuación
El 13 de julio de 2000, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández presentó solicitud de licencia
para reformado del proyecto.
El 18 de septiembre de 2000, la sección técnica de arquitectura emitió informe
desfavorable exponiendo que la alteración no suponía alteración de parámetros
urbanísticos, pero la unidad de actuación no estaba gestionada con proyecto de
parcelación, si bien la realidad era que dicha unidad de actuación había sido urbanizada
por el propio ayuntamiento, por lo que la parcela reunía la condición de solar. El 6 de
noviembre, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso denegar la
licencia por no estar gestionada la unidad de actuación y, por tanto, no haber adquirido la
parcela la condición de solar .
El 29 de enero de 2001, la oficina técnica emitió informe complementario a petición de la
junta de gobierno. En él se reseñó que la parcela sí estaba en una unidad de actuación
aunque su sistema de actuación no estaba definido en la ficha del PGOU, y por tanto, no
se había realizado ni la redacción del proyecto de parcelación ni de urbanización. A la
vista de su estado, podía considerarse que había un 80% de edificación y 100% de
urbanización y, por tanto, el propietario sí tenía derecho a completar urbanización. Los
técnicos entendieron que los propietarios sí tenían derecho a edificar, materializando el
aprovechamiento urbanístico, si bien en cuanto a las cesiones obligatorias, informaron
que no constaban realizadas por los propietarios, entre otras causas, porque la unidad no
estaba gestionada por el Ayuntamiento. Finalmente emitieron informe favorable, sin
perjuicio de los informes jurídicos.
El 15 de febrero de 2001, la entonces llamada sección de contratación y licencias
urbanísticas reiteró su propuesta desfavorable, pero la comisión de gobierno el 16 de
marzo de 2001 concedió la licencia de reforma.
El 26 de agosto de 2003, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández interesó prórroga de la
licencia.
El 10 de octubre de 2003, la oficina técnica municipal emitió informe favorable.

72

El 27 de octubre de 2003, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia reiterando los argumentos acerca de la unidad de actuación y que la
prórroga había sido solicitada fuera de plazo.
El 31 de octubre de 2003, la comisión de gobierno concedió igualmente la prórroga de la
licencia por 13 meses.
El 9 de marzo de 2005, Víctor Lorenzo Rodríguez interesó nueva prórroga de la licencia.
El 26 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable.
El 6 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la prórroga reiterando los argumentos acerca de la unidad de actuación y que era
la segunda prórroga y la normativa no la autorizaba.
El 13 de mayo de 2005 la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo concedió por unanimidad la segunda prórroga. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
85.- El 14 de octubre de 2004, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández presentó solicitud de
licencia de primera ocupación para la mencionada edificación. Ello dio lugar al expediente
de primera ocupación 69/2004.
El 26 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo informó de forma
favorable. Indicó que que la planta sótano y el local comercial se hallaban en ejecución,
pero las 6 viviendas de las plantas superiores y el garaje de la planta baja estaban
ejecutadas y constituían un conjunto funcionalmente independiente del resto del edificio y,
si bien había ligeras modificaciones frente al proyecto, eran de escasa entidad y no
suponían alteración de los parámetros urbanísticos del edificio ni de la parcela ni merma
de las condiciones de habitabilidad o accesibilidad.
El 6 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia reiterando el argumento de que la parcela estaba en una unidad de
actuación no gestionada, proponiendo la revisión de oficio.
El 13 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo concedió, además de la prórroga, la licencia de primera
ocupación. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
86.- El 8 de julio de 2004, Serge Francois Denis Blote presentó, en representación de
INMOTENERIFE, solicitud de licencia de primera ocupación para un edificio de 18
viviendas y plazas de garaje en calle Igara en el RS ESTRELIZIA que se había construido
al amparo de la licencia otorgada en el expediente 10/2001. Ello dio lugar al expediente
de primera ocupación 48/2004.
73

El 26 de abril de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable.
El 29 de abril de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia de primera ocupación por cuanto el acto de concesión de licencia incurría en
nulidad de pleno derecho, dado que se había concedido pese a que el número de plazas
de garaje era inferior al exigido en la normativa del plan general, artículo 87 ( una por
cada vivienda)
El 13 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió, además de la prórroga, la licencia de primera
ocupación. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
87.- El 6 de febrero de 2002, Luis Alayón Melo en representación de los HERMANOS
ALAYÓN MELO, SL, solicitó licencia de obra para la construcción de un edificio de 8
viviendas y plazas de garaje en la calle La Ruda en La Camella. Ello dio lugar al
expediente 18/2002.
El 23 de abril de 2002, el área técnica emitió informe resumen desfavorable indicando,
entre otros incumplimientos, el referente a las plazas de garaje, por cuanto debería
disponer de 8 y solo se proyectaban 6.
Tras la presentación por el promotor de planos modificados el 12 de diciembre de 2002, la
oficina técnica volvió a emitir informe desfavorable, indicando que no se habían corregido
todos los incumplimientos detectados y el área jurídica del servicio de urbanismo propuso
denegar la licencia dado que no cumplía con el número de plazas de garaje exigida por la
normativa del plan general, articulo 87.
No obstante estos informes desfavorables, la comisión de gobierno otorgó la licencia el 7
de febrero de 2003, exponiendo que, dado que la oficina técnica había expuesto que
debido a la configuración de la parcela se necesitaría una planta más para cubrir las
plazas requeridas, ello era un argumento más que suficiente para no contemplar en el
proyecto las plazas de aparcamiento requeridas por las normas urbanísticas.
El 5 de abril de 2005, la promotora presentó solicitud para obtener prórroga de la licencia.
El 3 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo informó de forma
favorable la prórroga.
El 10 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
prórroga por cuanto el acto de concesión de licencia incurría en nulidad de pleno derecho
dado que se había concedido pese a que el número de plazas de garaje era inferior al
exigido en la normativa del plan general ( una por cada vivienda).
El 13 de mayo de 2005, la junta de gobierno local pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la prórroga de la licencia. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
74

tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
88.- El 12 de mayo de 2004, José Miguel González González presentó, en
representación de la mercantil GOMAESPER, SL, solicitud de licencia para rehabilitación
y reparación de estructura del conjunto residencial “Dinastía” de 196 apartamentos, sito
en Oasis del Sur en Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 47/2004.
Dos días después se presentó escrito de desistimiento de la licencia, y el área jurídica del
servicio de urbanismo encargó, el 17 de mayo de 2004, a la oficina técnica que se
emitiera informe sobre las obras que se habían ejecutado.
El 28 de enero de 2005, GOMAESPER presentó escrito interesando que se continuara
con la tramitación del expediente, renunciando a la petición de desistimiento que se había
efectuado meses antes.
El 7 de abril de 2005, la concejalía encargó al área técnica que emitiera informe,
recibiéndose el encargo el 11 de abril de 2005.
El 18 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo informó de forma
favorable la reforma. Se indicó que el proyecto cumplía con el P.G.O.U., con el
documento de revisión del plan general, con el Plan Territorial de Ordenación del Turismo
en Tenerife, aprobado inicialmente el 3-11-2003, valorando que al proyecto primitivo se le
otorgó licencia antes de la aprobación inicial del P.T.O.T.T y por último respetaba
habitabilidad.
El 19 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe indicando
que no podía hacer propuesta porque no había datos suficientes para valorar si eran de
aplicación las disposiciones de la ley 19/2003 dado que la parcela tenía uso indistinto
residencial y turístico; no se contaba con la calificación de actividad para el bar
proyectado en la zona del solarium y las dos piscinas; no se indicaba si se cumplía con la
normativa del plan general respecto al número de plazas de garajes y si había error en el
proyecto ya que el número de visado de éste no se correspondía con el del proyecto
original
El 23 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
89.- El 1 de agosto de 2005, la mercantil GOMAESPER interesó licencia de primera
ocupación para la obra anterior, lo que dio lugar al expediente de primera ocupación
46/2005.
El 21 de septiembre de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable.
75

El 21 de octubre de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia reiterando lo expuesto para la licencia de obra, es decir, que era
preciso valorar si eran de aplicación las disposiciones de la ley 19/2003, dado que la
parcela tenía uso indistinto residencial y turístico; si se contaba con la calificación de
actividad para el bar proyectado en la zona del solarium, que era preciso informe sanitario
sobre las dos piscinas; si se cumplía con la normativa del plan general respecto al número
de plazas de garajes y si había error en el proyecto porque el número de visado de éste
no se correspondía con el del proyecto original.
El 31 de octubre de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia de primera ocupación. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
90.- El 19 de octubre de 2004, Jesús Manuel Fernández Ruzo, actuando en
representación de FERNANDEZ RUZO JESUS SL, presentó solicitud de licencia de
primera ocupación para un edificio sito en la unidad de actuación de El Fraile construido al
amparo de la licencia otorgada en el expediente 38/2000. Ello dio lugar al expediente de
primera ocupacion 71/2004.
El 3 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable.
El 11 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de primera ocupación por cuanto la licencia de obra se había acordado
con informe desfavorable del servicio por estar ubicado en la unidad de actuación El
Fraile, la cual no estaba debidamente gestionada. Por tanto, el acto de concesión de la
licencia sería nulo de pleno derecho y lo que procedía era incoar procedimiento de
revisión.
El 23 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del
servicio de urbanismo, concedió la licencia. La junta de gobierno local estuvo integrada
por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios
Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
91.- El 22 de agosto de 2003, Humberto Luis Falcón Correa solicitó licencia para la
construcción de un edificio compuesto por cuatro viviendas y dos plazas de garaje en una
parcela sita en Los Rosales, Cabo Blanco 2. Ello dio lugar al expediente 125/2003.
El 25 de febrero de 2004, el área técnica emite informe desfavorable por incumplimientos
en lo relativo a las alineaciones al no ser coincidentes con el documento de revisión del
plan general en la norma básica de edificación y condiciones de habitabilidad de la
vivienda.

76

Tras la aportación de subsanaciones, volvió a emitirse informe desfavorable el 24 de
noviembre de 2004 y el 10 de mayo de 2005, pero solo en lo relativo a las alineaciones, al
no ajustarse a la marcada en el acta de alineaciones y rasantes.
El 11 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia ya que las alineaciones marcadas en el proyecto no se ajustaban a las
establecidas en el PGOU.
El 23 de mayo de 2005 la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo y técnico concedió la licencia, argumentando que, si
bien las alineaciones del proyecto no cumplían en cuanto al P.G.O. vigente, y no se
ajustaban a las marcadas en el acta de alineaciones, si se siguieran las alineaciones del
acta se invadiría parte de la actual calle Igara y, sin embargo, el proyecto se ajustaba a
las condiciones de la edificación alineada a vial que establece el planeamiento en
revisión. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
92.- El 22 de octubre de 2004, Oscar Pérez Barrios presentó solicitud de licencia de
primera ocupación para un edificio sito en la calle Juan Carlos Darias en Valle San
Lorenzo, construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 33/2001. Ello dio
lugar al expediente de primera ocupación 73/2004.
El 18 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable.
El 19 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia por cuanto el proyecto y la obra no respetaba el artículo 87.2 de las
normas urbanísticas del PGOU en vigor, por cuanto el número de plazas de garaje era
inferior al exigido por ese artículo ( una por vivienda). Con ello entendía que la licencia de
obra otorgada en su día era nula de pleno derecho y se proponía la revisión.
El 23 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia de primera ocupación . La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
93.- El 24 de noviembre de 2004, la entidad bancaria CAJACANARIAS presentó solicitud
para obtener licencia de obra menor para colocar un letrero luminoso en un local sito en el
centro comercial ZENTRAL CENTER en Playa de las Américas. Ello dio lugar al
expediente 9/2005 de obra menor.
El 3 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable.

77

El 11 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó que en su
momento se había emitido informe desfavorable en el expediente para la licencia de
construcción del centro comercial y el de reforma ( 168/88 y 55/2002) puesto que la
parcela solo contemplaba un uso residencial, por lo que entendía que la licencia otorgada
en su día era nula de pleno derecho y procedía abrir expediente de revisión y denegar la
primera ocupación.
El 23 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
94.- El 7 de marzo de 2005, Angel Hernández Linares presentó solicitud de licencia de
obra menor para el acondicionamiento de una escalera en un edificio sito en la calle
General Franco nº 33 de Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 15/2005 de obra
menor.
El 3 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable,
precisando que la edificación fue levantada sin licencia de obras, lo que impedía conocer
si la edificación reunía las condiciones de habitabilidad, funcionalidad y seguridad
necesarias, lo que constituye un requisito básico, por lo que propuso denegar la licencia y
requerir la legalizacion de la obra y abrir, en su caso, expediente sancionador.
El 23 de mayo de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
95.- El 20 de diciembre de 2004, Gustavo Roberto Levato, en representación de
FEBERCAVI CONSTRUCCIONES, SL, presentó solicitud de licencia para la construcción
de un edificio de 17 viviendas y 17 plazas de garaje en La Camella. Ello dio lugar al
expediente 161/2004.
El 10 de febrero de 2005, se levantó acta de alineaciones y rasantes, haciéndose constar
que se establecían con arreglo al PGOU vigente, pero que existía ya ejecutada una calle
al sur de la parcela (calle Tasaigo) que no coincidía con el trazado de la vía propuesta por
el planeamiento y que condicionaba las alineaciones de vial definidas por éste. Además
las alineaciones definidas en el documento de revisión del plan no eran coincidentes con
las establecidas en el PGOU.
El 19 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, haciendo constar lo reseñado en el acta de alineaciones y rasantes acerca de
la diferencia entre el PGOU vigente y el documento de revisión, siendo éste más favorable

78

para la administración puesto que ensanchaba la vía e iba en detrimento de la superficie
de la parcela, retranqueando la edificación.
El 25 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia por cuanto el proyecto infringía la normativa urbanística vigente, Plan
General de Ordenación Urbana de Arona, en materia de alineaciones.
El 27 de mayo de 2005 la junta de gobierno local pese al informe desfavorable del área
jurídica del servicio de urbanismo, concedió la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
96.- El 18 de noviembre de 2003, Christian Ramos Arca, en representación de
INVERSIONES GARAÑONA SL, presentó solicitud de licencia para la construcción de 16
viviendas aterrazadas, sótano destinado aparcamiento en Costa del Silencio. Ello dio
lugar al expediente 160/2003.
Tras diversos informes desfavorables y modificaciones de planos, el 19 de marzo de
2005, el área técnica emitió informe desfavorable solo en lo relativo a condiciones del
garaje en materia de protección contra incendios, siendo los demás aspectos, objeto de
su informe, favorables, por lo que, tras la corrección de estas deficiencias, se emitió nuevo
informe resumen de contenido plenamente favorable el 14 de abril de 2005.
El 27 de abril de 2.005, el área jurídica del servicio de urbanismo elevó una propuesta
desfavorable, haciendo constar que la parcela no reunía la condición de solar valorando
las fotografías que acompañaban al acta de alineaciones y rasantes, (carecer de aceras,
encintado de aceras y alumbrado público), por tanto se trataba de suelo urbano no
consolidado, y no podía acreditarse el cumplimiento de los deberes impuestos en el DL
1/2000. A ello se añadía que parecía desprenderse del informe técnico que la superficie
útil de las viviendas no superaba los cien metros cuadrados, con lo que no podía
precisarse si era de aplicación la Ley 19/2003, por lo que ello debía ser aclarado por los
técnicos.
El 29 de abril de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto pendiente de
resolución hasta tanto la oficina técnica aclarase a cuánto ascendían las obras de
urbanización, emitiéndose informe el 18 de mayo de 2005 en que se cuantificaron en
62.076´93 euros.
El 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local acordó, pese al informe desfavorable
del servicio de urbanismo, conceder la licencia condicionada a la prestación de aval de
62.076´93 euros para garantizar la ejecución de las obras de urbanización, quedando
recogido en el acta del acuerdo que, si bien no se especificaba la superficie de ninguna de
las viviendas, sí que indica que todas, a excepción de una vivienda de tres dormitorios,
tenía uno y dos dormitorios. La junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde,
José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez,
79

Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
97.- El 25 de abril de 2002, Stanley Leopold Yorgen Weytjens, actuando en
representación de SYGE INVESTMENTS Y PROMOCIONES SL, solicitó licencia para la
construcción de un edificio de 84 viviendas y garajes en una parcela de Palm Mar. Ello dio
lugar al expediente 56/2002.
El 10 de julio de 2002, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
El 16 de julio de 2002, la sección de gestión de dominio público y área de licencias
informó y propuso denegar la licencia, exponiendo que si bien había un proyecto de
urbanización terminado, no constaba la total ejecución de las obras de urbanización y el
área técnica había informado que las acometidas generales a las redes de servicio no
estaban bien ejecutadas, ya que no se habían efectuado en los terrenos de uso y dominio
público, de lo que se desprendía que debían efectuarse con arreglo a lo planeado y no
podían considerarse acabadas, por lo que el terreno no había adquirido la condición de
solar y no se había presentado garantía suficiente para cubrir el coste de la urbanización.
El 18 de julio de 2002, la junta de gobierno local acordó otorgar la licencia, pese a la
propuesta del servicio de urbanismo
El 31 de marzo de 2005, el promotor interesó una prórroga del plazo de la licencia.
El 17 de mayo de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo informó de forma
favorable.
El 25 de mayo de 2005 el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la prórroga por cuanto la licencia de obra se había acordado con informe
desfavorable del servicio por no reunir el terreno la condición de solar . Por tanto, el acto
de concesión de la licencia sería nulo de pleno derecho y lo que procedía era incoar
procedimiento de revisión.
El 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local acordó, pese al informe desfavorable
del servicio de urbanismo, conceder la prórroga. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
98.- El 17 de noviembre de 2004, Bertin Luc Florizoone Eric, en nombre y representación
de la entidad CLAUDIFLOR SL, solicitó licencia de primera ocupación
para unas
viviendas unifamiliares en la calle La Gaviota nº 35, El Palm Mar. Ello dio lugar al
expediente de primera ocupación 93/2004.
El 26 de enero de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
tenerlo por desistido porque no había aportado la documentación que se le requirió para
completar su petición.

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El 27 de enero de 2005, el alcalde dictó resolución teniéndolo por desistido.
El 31 de enero de 2005, presentó la documentación, por lo que se propuso por el área
jurídica y se acordó por resolución del alcalde la continuación del expediente.
El 16 de mayo de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 23 de mayo de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo desfavorable consistente en no conceder la licencia hasta que no se acreditara el
total cumplimiento del deber de urbanizar puesto que en Palm Mar el proyecto de
urbanización estaba aprobado y finalizado su plazo de ejecución pero no se había
recepcionado por el ayuntamiento.
El 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local , acordó pese al informe desfavorable
del servicio de urbanismo, conceder la licencia de primera ocupación. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
tenientes alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
99.- El 13 de mayo de 1989, Ángela Efigenia Delgado Delgado solicitó licencia de obra
para un edificio de apartamentos y locales comerciales en la urbanización La Estrella (las
obras las comenzaron antes de pedir la licencia). Ello dio lugar al expediente 42/1989
El 5 de julio de 1989, el área técnica , aunque decía que el proyecto cumplía
urbanísticamente, emitió informe desfavorable hasta que se aprobara el proyecto de
reparcelación o se pudiera justificar la cesión de terrenos preceptiva por el promotor.
El 15 de septiembre de 1989, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una
propuesta de acuerdo desfavorable porque no existía proyecto de reparcelación para la
unidad de actuación La Estrella 3.
En sesión de 23 de septiembre de 1989, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.
Solicitada licencia para el reformado se abrió expediente 24/2003 y el 29 de diciembre de
2003, le concedieron licencia para el reformado del proyecto.
El 18 de enero de 2005, solicitó la prórroga de la licencia.
El 11 de mayo de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 7 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo desfavorable porque la unidad de actuación La Estrella 3 no estaba debidamente
gestionada y porque la prórroga no se había solicitado dentro del plazo legal.
En sesión de 10 de junio de 2005, la junta de gobierno local, acordó pese al informe
desfavorable del servicio de urbanismo, conceder la prórroga. La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes,

81

Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
100.- El 3 de junio de 2005, Ana Katherina Rancel Rodríguez, en nombre y representación
de GAC TENSUR 2001, SL, presentó una solicitud de licencia de primera ocupación para
48 viviendas unifamiliares en la calle Macayo Pa Ga, residencial La Perla, Cho II, que se
habían ejecutado al amparo de la licencia otorgada en el expediente 95/2002. Ello dio
lugar al expediente de primera ocupación 25/2005.
El 9 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 13 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo consistente en denegar la licencia porque el acto de concesión de la licencia de
obra y su posterior reformado incurrían en vicio determinante de nulidad de pleno derecho
porque el polígono del plan parcial no estaba gestionado, tal y como en su día se había
informado y, por lo tanto, no había surgido el derecho del solicitante de edificar.
En sesión del 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe del área
jurídica del servicio de urbanismo, acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes,
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
101.- El 30 de julio de 2004, Heriberto Antonio Pimienta Reyes, en nombre y
representación de la Caja Rural Provincial, solicitó licencia para el reformado de un local
situado en la calle J.J. Nicolás, carretera TF-28, Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar al
expediente 101/2004
El 3 de febrero de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo consistente en tenerle por desistido de su solicitud porque había sido requerido
para que subsanara y mejorara su petición y no lo hizo.
Por resolución del alcalde de 4 de febrero de 2005, se le tuvo por desistido.
El 4 de febrero de 2005, el solicitante aportó la documentación.
El 25 de febrero de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
revocar la resolución consistente en tenerlo por desistido.
El 25 de febrero de 2005, el alcalde dictó resolución acordando continuar la tramitación
del expediente.
El 1 de junio de 2005, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía la ordenación pormenorizada prevista en el documento de revisión e informe
favorable porque cumplía las determinaciones del PGOU vigente.
El 7 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo desfavorable porque la parcela no reunía las condiciones de solar, porque el
proyecto no se ajustaba a las directrices de zonificación del PGOU vigente y porque
82

ocupaba zonas de dominio y de uso público, recordando los informes negativos que había
emitido en la licencia para la construcción del edificio
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local, pese al informe desfavorable del
servicio de urbanismo, acordó conceder la licencia. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
102.- El 29 de octubre de 2002, Carmen González García presentó solicitud de licencia de
obra mayor para la construcción de una vivienda unifamiliar en la parcela situada en la
calle La Imada, Las Rosas. Ello dio lugar al expediente 143/2002.
El 15 de enero de 2003, el área técnica hizo informe favorable porque el proyecto cumplía
las condiciones de habitabilidad.
El 7 de enero de 2003, el área técnica hizo informe favorable porque el proyecto
reformado cumplía urbanísticamente.
El 6 de febrero de 2003, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la Unidad de Actuación 5 La Rosa 2 no se hallaba debidamente gestionada.
En sesión de 21 de febrero de 2003, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.
El 6 de mayo de 2005, Carmen González García solicitó prórroga de la licencia.
El 25 de mayo de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 7 de junio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable porque
el acto de concesión de la licencia incurría en vicio determinante de nulidad porque la
unidad de actuación no se hallaba debidamente gestionada.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó, pese al informe desfavorable del
servicio de urbanismo, conceder la prórroga. La junta de gobierno local estuvo integrada
por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios
Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
103.- El 19 de diciembre de 2002, Bruno Delgado Galdón, en nombre y representación de
la entidad Promociones Litoral Canario, presentó solicitud de licencia de obra mayor para
un edificio de 53 viviendas y garajes en una parcela situada en la calle Los Rodríguez,
Buzanada. Ello dio lugar al expediente 226/2002
El 20 de enero de 2003, el área técnica emitió informe favorable porque el proyecto
cumplía urbanísticamente.
El 7 de marzo de 2003, el área técnica emitió informe desfavorable sobre las condiciones
de habitabilidad.

83

El solicitante presentó planos para subsanar los problemas de habitabilidad.
El 2 de abril de 2003 y el 9 de abril de 2003, el área técnica emitió informes favorables.
El 15 de abril de 2003, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del artículo 72.2.
Por resolución del alcalde de 15 de abril de 2003, se acordó conceder la licencia, pese al
acuerdo desfavorable del servicio de urbanismo.
El 11 de mayo de 2005, la promotora interesó la prórroga de la licencia.
El 27 de mayo de 2005, el área técnica informó de forma favorable.
El 7 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la prórroga indicando que el acto de concesión de la licencia era nulo de pleno
derecho, dado que el terreno no reunía la condición de solar y así se había indicado en
un informe anterior.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó, pese al informe desfavorable del
servicio de urbanismo, conceder la prórroga. La junta de gobierno local estuvo integrada
por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes alcaldes, Manuel Barrios
Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
104.- El 28 de diciembre de 2004, Stanley Leopold Weytjens y Yurgen Clarie Andre
Weytjens, en nombre y representación de la entidad Los Menceyes Tenerife Sur SL,
presentaron solicitud de obra mayor para un edificio de 16 viviendas, 6 despachos
profesionales, 55 almacenes, 14 locales comerciales y 22 plazas de aparcamiento en la
urbanización El Palm-Mar, parcela 43, avenida Marítima del Palm-Mar. Ello dio lugar al
expediente 165/2004.
El 14 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque cumplía las
condiciones de habitabilidad y en la misma fecha hizo un informe favorable porque
cumplía urbanísticamente. Además dijo que la urbanización no estaba afectada por el
PTEOTT.
El 21 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe jurídico en
el que dijo que no procedía conceder la licencia porque el proyecto incumplía en cuanto al
número de viviendas permisibles y estaba situado en suelo urbano no consolidado por la
urbanización.
En sesión ordinaria del 24 de junio de 2005, la Junta de Gobierno acordó conceder la
licencia, pese al informe desfavorable del servicio de urbanismo. La junta de gobierno
local estuvo integrada por el alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los
concejales, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,Sebastián Martín Martín, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
84

105.- El 22 de diciembre de 2004, Montserrat Antonio López Rocha, en nombre y
representación de la entidad Promociones Yaelo SL, solicitó licencia de primera
ocupación para una vivienda unifamiliar situada en la calle Palmeral, nº 19, La Rosa que
se había construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 189/2002. Ello dio
lugar al expediente de primera ocupación 95/2004.
El 10 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 23 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo desfavorable porque el acto de concesión de la licencia incurría en vicio
determinante de nulidad porque no había surgido el derecho del solicitante a edificar
porque la parcela estaba en una unidad de actuación no gestionada.
En sesión de 1 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los concejales, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra
Melo.
106.- El 21 de diciembre de 2004, Rafael Martín Hernández, en nombre y representación
de ALICUR SL, solicitó licencia de obra mayor para la construcción de 18 viviendas
unifamiliares, 5 despachos profesionales y 23 plazas de aparcamiento en la parcela RBA4
del Plan parcial de las Colinas de Guaza. Ello dio lugar al expediente 163/2004.
El 7 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque el proyecto
presentado cumplía urbanísticamente.
El 7 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque cumplía con las
condiciones de habitabilidad.
El 24 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo un informe en el
que señaló que no podía hacer propuesta de acuerdo al no contar con los datos precisos
relativos a la superficie de las viviendas para saber si era de aplicación la disposición
transitoria primera, apartado 1, de la Ley 19/2003.
El 1 de julio de 2005, la Junta de Gobierno, pese al informe en contra del servicio de
urbanismo, acordó conceder la licencia.La junta de gobierno local estuvo integrada por el
alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los concejales, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
107.- El 10 de diciembre de 2001, José María Montalat Mallol, en nombre y
representación de MEGUIN SA, solicitó licencia de primera ocupación para 93
apartamentos situados en la calle Laderas del Espejo 7, Arona que se habían construido
al amparo de la licencia otorgada en el expediente 48/1998. Ello dio lugar al expediente
de primera ocupación 302/2001.
El proyecto fue reformado y se otorgó licencia en el expediente 10/1999. El acuerdo que
otorgó la licencia de reformado fue recurrido en la jurisdicción contencioso administrativa
85

por la Consejería de Presidencia, Innovación Tecnológica y fue declarado nulo,
ordenándose la demolición de lo construido al amparo de la licencia de reformado.
El 30 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable comprobando que se
habían efectuado las obras de demolición exigidas por la sentencia firme dictada en la
jurisdicción contencioso administrativa.
El 1 de julio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe en el que
decía que no podía emitir propuesta hasta que se aportara nueva declaración de
alteración de inmuebles en el Catastro Inmobiliario en el que se recogieran las
modificaciones realizadas en el inmueble consistentes en demolición de parte del mismo
de conformidad con la licencia otorgada por la junta de gobierno local en ejecución de la
sentencia nº 226 del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 2.
En sesión de 1 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local
estuvo integrada por el alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los concejales,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Félix
Sierra Melo.
108.- El 8 de julio de 2002, Manuel Padilla Gómez solicitó licencia para la legalización y
ampliación de unos locales situados en la calle El Llano 41, Cabo Blanco. Ello dio lugar al
expediente 92/2002.
El 25 de junio de 2003, el área técnica emitió informe que señalaba que no existía
coincidencia en cuanto a las alineaciones, aunque sí respecto de las condiciones
paramétricas.
El 25 de septiembre de 2003, el área técnica emitió informe desfavorable porque el
proyecto no cumplía la normativa urbanística. En primer lugar no se adaptaba a la
alineación marcada por el PGOU, si bien se precisaba que las aceras y calzadas ya
habían sido realizadas y, además, la parcela era inferior a la superficie mínima exigida por
el planeamiento para legitimar la construcción.
El 23 de noviembre de 2003, se hizo el informe resumen desfavorable.
El 1 de diciembre de 2003, el área jurídica hizo una propuesta de resolución consistente
en dar audiencia la interesado y así se acordó por resolución del alcalde de 4 de
diciembre.
Tras la presentación de documentación, el 11 de mayo de 2004, el área técnica emitió
informe desfavorable.
El concejal de urbanismo, el 21 de junio de 2005, acordó que, no obstante el informe de
11 de mayo, se volviera a informar por el área técnica .
El 28 de junio de 2005, el área técnica informó que los incumplimientos relacionados en
otros informes no eran relevantes o habían sido subsanados y que el proyecto cumplía.
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Concretamente, en cuanto a las alineaciones, informó que la planta baja del edificio ya
estaba ejecutada con las alineaciones reales, ya que la edificación daba a dos calles ya
asfaltadas y en el documento de revisión del PGOU se había modificado la alineación,
con lo que lo único que cabría para adaptar al plan vigente sería la demolición. En cuanto
a la superficie de la parcela, indicó que no podía ampliarse, ya que estaba entre dos
edificios y el documento de revisión rebajaba la superficie a 90 metros cuadrados.
El 30 de junio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
denegar la licencia porque incumplía la normativa urbanística ya que la parcela era inferior
a los 100 metros cuadrados y no se ajustaba a las alineaciones del PGOU.
En sesión de 8 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los
concejales, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez
y Félix Sierra Melo.
109.- El 3 de junio de 2004, Esther Trujillo Almenara solicitó licencia de primera ocupación
para una vivienda sita en la calle Bajío en Cho II, construida al amparo de la licencia
otorgada en el año 1994 ( 190/93) y reformado posterior autorizado en el 71/2004. Ello dio
lugar al expediente 37/20004.
El 27 de junio de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emite informe favorable.
El 30 de junio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia, indicando que el acto de concesión de la de obra era nulo de pleno
derecho, puesto que se había otorgado para construir en una parcela de un polígono de
un plan parcial que no se encontraba debidamente gestionado, siendo lo procedente la
apertura de procedimiento de revisión de la licencia de obra.
El 8 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia, pese al
informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de gobierno
local estuvo integrada por el alcalde accidental, Manuel Barrios Rodríguez y los
concejales, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez
y Félix Sierra Melo.
110.- El 27 de octubre de 2004, Virginia Karel Ernest solicitó licencia de primera
ocupación para un edificio de 12 viviendas y 12 garajes en la calle Cornisa, Costa del
Silencio que se había construido al amparo de la licencia otorgada 32/2000. Ello dio lugar
al expediente de primera ocupación 85/2004.
El 5 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 12 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque no había surgido el derecho del solicitante a edificar y no podía acreditar el
cumplimiento de los deberes a que se refiere el artículo 72.2 con lo que al acto de
concesión de la licencia de obra era nulo de pleno derecho y procedía la revisión.
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En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
111.- El 31 de marzo de 2005, Inversiones Oasis SA solicitó licencia de primera ocupación
un conjunto edificatorio de 25 viviendas, garajes y trasteros sito en el plan parcial Oasis
del Sur construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 54/2002 y posterior
reformado otorgado en el 133/2003 antes reseñado. Ello dio lugar al expediente de
primera ocupación 11/2005.
El 6 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 14 de julio de 2005, el área jurídica emitió informe que decía que no procedía conceder
la licencia hasta que no se acreditara el total cumplimiento del deber de urbanizar, tal y
como ya se había informado en la licencia de obra.
En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
112.- José Pérez Arcos, en nombre y representación de la empresa Miraculix SL, solicitó
licencia de obra mayor para la construcción de 5 viviendas unifamiliares situadas en la
parcela 14 del plan parcial de Tinguafaya. Ello dio lugar al expediente 92/1995.
El 17 de julio de 1997, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía urbanísticamente.
El 17 de julio de 1997, el área técnica hizo un informe que decía que la urbanización
estaba ejecutada en un 90% y señalando las obras que quedaban por hacer.
El 17 de julio de 1997, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable al
estimar que no había surgido el derecho a edificar porque no se había procedido a la
urbanización del plan parcial.
En sesión de 18 de julio de 1997, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia.
Posteriormente se solicitó licencia de primera ocupación.
El 4 de mayo de 1999, el área técnica informó favorablemente.
El 30 de julio de 1999, el secretario general informó que procedía la concesión de la
licencia.
En sesión de 2 de agosto de 1999, la junta de gobierno local acordó dejar el acuerdo
pendiente hasta que por el área técnica se informara sobra las obras de urbanización.

88

El 7 de abril de 2000, el área técnica informó que las obras no se ajustaban al proyecto de
urbanización del plan parcial de Tinguafaya.
En sesión de 14 de abril de 2000, la junta de gobierno local acordó denegar la licencia.
El 31 de mayo de 2000, el solicitante pidió que se revisara la solicitud de licencia de
primera ocupación.
El 18 de octubre de 2000, el área técnica ratificó el informe desfavorable.
El 30 de octubre de 2000, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
desestimar el recurso y mantener el acuerdo de la Junta de Gobierno.
En sesión de 3 de noviembre de 2000, la junta de gobierno local acordó mantener la
denegación.
En resolución de 28 de junio de 2005, el concejal de urbanismo acordó que, visto el
acuerdo del año 2000 denegando la licencia, se informara por el área técnica si las obras
de urbanización se encontraban recibidas.
El 7 de julio de 2005, el área técnica informó que las obras de urbanización se
encontraban recibidas parcialmente.
El 7 de julio de 2005, el área jurídica informó que no procedía conceder la licencia porque
no se había acreditado el total cumplimiento del deber de urbanizar, ya que si bien el 711-2003 se recepcionaron las de urbanización, ésta solo fue con carácter “parcial” con lo
que no había surgido el derecho a edificación
En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
113.-El 7 de abril de 2005, Manuel Simplicio García Navarro, en nombre y representación
de la entidad Garcinava SL, presentó una solicitud de licencia de primera ocupación para
el centro comercial Passarella Oasis formado por 143 locales y 138 plazas de garaje,
situado en la venida San Francisco nº 6, que se construyó al amparo de la licencia
otorgada en el expediente 84/2000 ya analizado. Ello dio lugar al expediente de primera
ocupación 14/2005.
El 17 de junio de 2005, el área técnica emitió un informe favorable porque el complejo
estaba terminado y se adaptaba al proyecto original y al reformado.
El 11 de julio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo realizó un informe en el
que reiteraba, como en el de prórroga de la licencia, que no podía elevar propuesta hasta
que se aclarara si era exigible la licencia comercial específica exigida en la ley
autonómica 10/2003, dada la superficie del centro comercial, así como la calificación de la
actividad.
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En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
114.- El 12 de enero de 2005, Marco Vadini, en nombre y representación de San Remo
Nel Palm Mar SL, solicitó licencia de obra mayor para un complejo edificatorio de 228
viviendas y 226 plazas de garaje en la parcela nº 23 de la urbanización Palm Mar. Ello dio
lugar al expediente 4/2005.
El 18 de abril de 2005, el área técnica hizo informes favorables porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad y los parámetros urbanísticos.
El 13 de julio de 2005, el área técnica hizo un informe resumen favorable.
El 14 de julio de 2005, el área jurídica hizo un informe en el que decía que no procedía
conceder la licencia porque no constaba la total ejecución de las obras de urbanización ni
la prestación de una garantía por el solicitante.
En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán
Se solicitó posteriormente el cambio de titularidad de la licencia y el 17 de agosto de
2006, Jorge Marichal González interesó autorización para hacer obras de
acondicionamiento para realizar una de las entradas definitivas a la misma.
El 18 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe favorable, indicando que las obras
consistían en realizar accesos al edificio, previstos en el proyecto de ejecución y, por
tanto, contemplados en la licencia, pero que no se podían llevar a a cabo debido a la
existencia de obras ejecutadas sobre la zona peatonal que rodeaba la parcela, de
conformidad con el proyecto de urbanización del Palm Mar, que ya ha sido recepcionado
por el ayuntamiento. Las obras consistían en reducir la zona de jardines para facilitar la
entrada al complejo, rebajando asimismo el bordillo y la acera.
115.- El 4 de febrero de 2005, Jorgen Claire Andre Weytjews, en nombre y representación
de Syge Investments y Promociones SL, solicitó licencia de primera ocupación para la
fase 2 de un complejo de 48 viviendas, 71 plazas de garaje y 50 trasteros en la parcela nº
28 de la urbanización Palm Mar construido al amparo de la licencia otorgada al amparo
del expediente 56/2002 ya analizado. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación
6/2005.
El 21 de junio de 2005, el área técnica hizo informe favorable.

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El 18 de julio de 2005, el área jurídica reiteró su informe en el que señalaban que no
procedía conceder la licencia en tanto no se acreditara el total cumplimiento del deber de
urbanizar.
En sesión de 22 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
116.- El 23 de mayo de 2005, Filip Andrea Hoste, en nombre y representación de la
Promotora Vanhotens SL, presentó solicitud de licencia para la reforma de la licencia de
obra 96/2001 para la construcción de un complejo edificatorio de 4 villas, 72 viviendas,
locales comerciales y 76 plazas de garaje en la parcela 21-1 de la urbanización El Palm
Mar de Costa del Silencio. Ello dio lugar al expediente 92/2005.
El 4 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 14 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque no aparecía acreditado el cumplimiento de los deberes impuestos en el DL 1/2000
para adquirir la condición de solar y porque no constaba el informe sanitario sobre la
instalación de la piscina, entendiendo que el acto de concesión de la licencia de obra era
nulo de pleno derecho y procedía la apertura de procedimiento de revisión.
En sesión de 22 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó requerir al solicitante
para que aportara el informe sanitario y conceder la licencia, pese al informe desfavorable
del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo integrada por
el alcalde, José Alberto González Reverón y los concejales, Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José Alayón Beltrán.
117.- El 29 de abril de 2004, Jesús Gutiérrez Moleiro solicitó licencia de obra mayor para
la construcción de una vivienda unifamiliar en la calle Llano de Moro, Valle San Lorenzo.
Ello dio lugar al expediente 45/2004.
El 5 de octubre de 2004, el área técnica hizo informes favorables.
El 18 de octubre de 2004, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto incumplía la exigencia del PGOU de que se demostrara la existencia
de una servidumbre de paso previa a la aprobación de aquel, puesto que la finca estaba
enclavada en el interior de una manzana y a través de los planos de ordenación no
quedaba determinada la servidumbre, tampoco cumplía los parámetros urbanísticos
relativos al frente y superficie de la parcela que exigía el documento de Revisión de aquel.
En sesión de 22 de octubre de 2004, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.
91

El 19 de abril de 2005, el solicitante pidió una prórroga para el inicio de las obras.
El 3 de mayo de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
denegar la prórroga porque el acto del concesión de la licencia incurría en vicio
determinante de nulidad dado que no cumplía con las exigencias del PGOU y las del
documento de revisión en cuanto a parámetros urbanísticos de frente y superficie.
En sesión de 6 de mayo de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto
suspendido hasta que por el área técnica se informara si se habían iniciado las obras.
El 7 de julio de 2005, el área técnica informó que las obras se habían comenzado.
En sesión de 22 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la prórroga,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los
concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
118.Con fecha 30 de marzo de 2005, Manuel Jesús Daharandas Ventura, en
representación de Promociones Inmobiliarias Daltre SL, presentó una solicitud de
proyecto de obra para modificado del proyecto de ejecución cuya licencia de obra fue la nº
71/2003, consistente en aumentar el número de viviendas (de 267 a 268) y el de plazas
de garaje (de 144 a 230), en cambiar la distribución de algunas de las viviendas, añadir
cuadro de instalaciones y modificar la tipología de las viviendas que pasaban a agruparse
por bloques en la urbanización Palm-Mar. Ello dio lugar al expediente 65/2005.
El 8 de junio de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo, emitió informe favorable
porque el proyecto cumplía urbanísticamente. También informó favorablemente respecto
a las condiciones de habitabilidad de las viviendas.
El 18 de julio de 2005, se emitió informe del área jurídica del servicio de urbanismo en el
que se propuso la denegación de la licencia porque la construcción se proyectaba sobre
suelo urbano no consolidado y no constaba la prestación de garantía. Reseñó que se
había presentado el proyecto de urbanización, aprobado por resolución 653/99, de 4-2-99
y proyecto de compensación, aprobado el 4-7-00, y no aparecía acreditado por el
particular el cumplimiento de los deberes urbanísticos impuestos por la ley, que aún
disponiendo de proyecto de urbanización, no constaba en el Ayuntamiento la total
ejecución de las obras, y que los propios servicios técnicos, en el año 2002, hicieron
constar que las acometidas generales a las redes de servicios no se correspondían con
las grafiadas en los planos del proyecto de urbanización ya que las mismas se ejecutaron
fuera de los terrenos de uso y dominio público, y por tanto, las obras de urbanización no
se hicieron correctamente. Además, no constaba prestación de garantía en el expediente
de proyecto de urbanización. Por ello, el suelo no reunía las condiciones de solar porque
no contaba con suministro de agua, ya que el que tenía estaba ejecutado de forma
irregular.
92

El 29 de julio de 2005, la junta de gobierno acordó, en sesión ordinaria, conceder la
licencia, diciendo que pese al informe negativo, la competencia para resolver era de ellos.
La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo
y Juan José Alayón Beltrán.
119.- El 12 de abril de 2005, Yorgen Weytjens, en nombre y representación de la entidad
Promociones Urbanísticas Panto Siglo XXI SL, solicitó licencia para el reformado de la
licencia 15/2002 concedida para la construcción de un complejo edificatorio formado por
50 viviendas, 1 local comercial y 125 plazas de garaje en la parcela 17 del Plan Parcial del
Sector R2M, Cabo Blanco. Ello dio lugar al expediente 75/2005.
El 27 de junio de 2005, el área técnica emitió informe favorable, precisando que la reforma
consistía en la supresión de dos viviendas para destinar su superficie como acceso al
local comercial.
El 14 de julio de 2005, el área jurídica informó que no procedía conceder la licencia
porque no se habían finalizado las obras de urbanización y estas no se habían
recepcionado.
En sesión de 29 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe contrario del área jurídica del servicio de urbanismo.
La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo
y Juan José Alayón Beltrán.
120.- El 6 de abril de 2005, Pedro Valentín Suárez Barreto, actuando en representación
de AUTOMÁTICOS CANARIOS SA, presentó solicitud de licencia para reforma y
ampliación de un local en la avenida Rafael Puig Llivina. Ello dio lugar al expediente de
licencia de obra menor 25/2005.
El 16 de junio de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
abordando los aspectos urbanísticos del proyecto, por lo que entendía que debía
solicitarse un informe complementario que abordara el análisis de las instalaciones y el
cumplimiento de las disposiciones sectoriales que le fueran de aplicación. En materia
urbanística, concluyó que cumplía con la ordenación vigente, con las determinaciones de
la revisión en trámite y con las del plan territorial especial de ordenación del turismo en
Tenerife, por lo que el sentido del informe fue favorable, supeditándolo a la obtención de
la licencia de apertura, puesto que el local no contaba con ella.
El 28 de julio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
proponiendo no otorgar la licencia hasta tanto no se contase con la correspondiente
licencia de apertura.

93

En sesión de 29 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo y la ausencia de
informe sobre las instalaciones .
La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo
y Juan José Alayón Beltrán.
121.- El 9 de septiembre de 2004, Luis Nicolás Castillo Navarro, en nombre y
representación de la entidad Torre y Castillo Explotaciones Turísticas SA, presentó
solicitud de licencia de obra mayor para la construcción de 12 viviendas unifamiliares en la
calle Zodiaco nº 54, parcela nº 48 de la urbanización Estrella Mar Azul, Las Galletas. Ello
dio lugar al expediente 105/2004.
El 21 de abril de 2005, el área técnica emitió informes favorables.
El 1 de junio de 2005, el área jurídica emitió informe en el que decía que no se podía
hacer la propuesta al carecer de los datos necesarios porque en el informe técnico no se
indicaba la superficie de las viviendas para determinar si la licencia solicitada se
encontraba suspendida por las determinaciones de la disposición transitoria primera,
apartado 1, de la Ley 19/2003 y porque la instalación de la piscina podía requerir
clasificación de actividad por ser una actividad sujeta a la Ley 1/1998, de 8 de enero.
En sesión de 3 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar en suspenso el
acuerdo para que por el área técnica se informara sobre esos dos puntos.
El 15 de junio de 2005, el área técnica informó que las viviendas tenían una superficie útil
de 100 metros cuadrados.
En sesión de 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder al solicitante
un plazo para que aportara informe sanitario sobre la piscina.
Posteriormente, el solicitante aportó documentación relativa a la piscina.
El 28 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 3 de agosto de 2005, el área jurídica emitió un informe en el que dijo nuevamente que
no podía formular propuesta porque en el informe técnico no se indicaba la superficie de
las viviendas.
En sesión del 5 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix
Sierra Melo y Juan José Alayón Beltrán.
122.- El 20 de noviembre de 2004, Gregorio Gil Cruz presentó solicitud de licencia de obra
mayor para un edificio de 4 viviendas, locales y trasteros en la calle La Gomera nº 73, El
Fraile. Ello dio lugar al expediente 146/2004.

94

El 15 de mayo de 2005, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía las determinaciones del planeamiento vigente y se ajustaba al que estaba en
revisión, precisando que las superficies útiles de las viviendas oscilaban entre 37´13
metros cuadrados y 46´81 metros cuadrados.
El 23 de mayo de 2005, el área técnica hizo informe favorable sobre las condiciones de
habitabilidad.
El informe resumen de 23 de mayo fue desfavorable en lo relativo a la protección contra
incendios.
Se le dio al solicitante un plazo para hacer alegaciones y aportó documentación en virtud
de la cual el ingeniero industrial hizo un informe favorable.
El 28 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar al tratarse de suelo urbano no
consolidado y no podía acreditarse por el solicitante el cumplimiento de las obligaciones
del DL 1/2000 y se incumplía lo establecido en la ley 19/2003 al ser la superficie útil de las
viviendas inferior a 100 metros cuadrados.
En sesión de 5 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo, condicionada a
la realización de las obras de urbanización, lo cual debía garantizar con la prestación de
aval. La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo
y Juan José Alayón Beltrán.
123.- El 13 de enero de 2005, Alfredo González Betancor en nombre y representación de
la entidad Promociones Nak Europa SL, presentó licencia para modificado de la licencia
de obras 108/2000 que había sido concedida el 3 de octubre de 2003, consistente en la
construcción de un edificio de 33 viviendas y garajes en la calle Pensilvania 9, El
Bebedero. Ello dio lugar al expediente 5/2005.
El acta de alineaciones y rasantes se hizo el 23 de febrero de 2005 y reseñaba que había
alineaciones que no coincidían con el PGOU.
El 8 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable en cuanto a las condiciones
de habitabilidad y el 12 de julio porque cumplía urbanísticamente indicando en él que ya
se había reflejado en el anterior emitido para la licencia de obra que no coincidía la
realidad de la parcela con el zonificado del PGOU, pero esa modificación ya había sido
recogida en su totalidad por los planos de zonificación de la revisión del PGOU, aprobado
inicialmente, El técnico ( Roberto de Luis ) consideraba que debía primar o prevalecer la
realidad fáctica. El núcleo urbano en el que se enclavaba el terreno se encontraba en la
unidad de actuación de El Bebedero, cuyo sistema de actuación no estaba determinado.
No obstante el ayuntamiento había estado realizando obras de urbanización en dicho
sector y aunque no se gestionó mediante la redacción de los correspondientes proyectos
de reparcelación y urbanización, a la vista del estado de las citadas obras de urbanización
95

y por las fotografías se desprendía que podría considerarse suelo urbano consolidado,
que adolecía de ciertos elementos de infraestructura y, por tanto, el propietario tenía
derecho de completar la urbanización. Añadía que la alineación del plan no coincidía con
la alineación real existente y ello había obligado al ayuntamiento, que era la entidad
urbanizadora de la citada U.A, a replantearse la ejecución de los bordillos y aceras
conforme a la realidad existente para evitar trazados o alineaciones disparatadas.
El 12 de agosto de 2005, el área jurídica hizo una propuesta desfavorable a la concesión
de la licencia para la reforma de la licencia de obra mayor 108/2000, exponiendo que el
acto de concesión era nulo porque el terreno pertenecía a la unidad de actuación El
Bebedero que no está debidamente gestionada, con lo que la parcela no reunía la
condición de solar y porque las alineaciones del proyecto no eran coincidentes con las del
planeamiento vigente, rebasando la longitud máxima de la manzana en cinco metros, el
edificio se proyecta sobre dos parcelas diferenciadas e invadiría el sistema viario
En sesión de 5 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia.
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo condicionada a la
realización de las obras de urbanización, lo cual debía garantizar con la prestación de
aval. La junta de gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo
y Juan José Alayón Beltrán.
124.- El 18 de abril de 2005, Agueda Tacoronte García solicitó licencia de obra mayor
para la construcción de una vivienda unifamiliar en la calle Salicaria nº 27 de Cho II. Ello
dio lugar al expediente 80/2005.
El 25 de mayo de 2005, el área técnica hizo un informe desfavorable porque el proyecto
incumplía la normativa sobre condiciones de habitabilidad e informe desfavorable porque
incumplía la ordenación pormenorizada vigente y no se ajustaba a la revisión en trámite.
La solicitante presentó documentación y el 4 de agosto de 2005, el área técnica emitió
informe favorable.
El 10 de agosto de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del artículo 72.2.
En sesión de 12 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
125.- El 6 de julio de 2006, Marcos Vadini, en nombre y representación de Laderas del
Palm Mar SL, solicitó licencia para el reformado de un complejo edificatorio formado por
40 viviendas y 27 plazas de aparcamiento en la calle Ruiseñor en Palm Mar, que había
sido construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 38/2002 y
96

posteriormente reformado 43/2003 y en el que se había otorgado licencia de ocupación
parcial en el expediente 89/004 de 112 viviendas y 49 plazas de aparcamiento de un total
de 152 viviendas (reseñado en el número 57). La solicitud dio lugar al expediente
127/2005
El 29 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable, precisando que con las
modificaciones del proyecto primitivo se modificaba solo el número de plazas de garaje,
que pasaba a ser de 76 bajo techo y 13, en superficie y 29 trasteros.
El 9 de agosto de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo una propuesta de
acuerdo desfavorable porque el proyecto incumplía la normativa del vigente PGOU, que
señalaba que el espacio libre de la parcela no tendría otro aprovechamiento que el
correspondiente a espacios libres al servicio de la edificación correspondiente y el
proyecto presentado preveía en ese espacio la ubicación de 13 plazas de aparcamiento,
reseñando, además, el informe que el 1 de julio de 2005 se había adoptado acuerdo por
la junta de gobierno por el que se procedía a la recepción de las obras de urbanización e
instalaciones por cuanto las mismas se ajustaban a las determinaciones del proyecto de
urbanización aprobado.
En sesión de 12 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
126.- El 8 de junio de 2005, Marcos Valdini, en nombre y representación de Laderas del
Palm Mar SL, solicitó licencia de primera ocupación parcial para las obras antes
reseñadas, aportando altas en el catastro de 38 viviendas, 22 garajes y 8 trasteros. Ello
dio lugar al expediente de primera ocupación 27/2005.
El 1 de agosto de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable indicando que se trataba de 40 viviendas, 27 garajes en sótano y 13 en
superficie y 29 trasteros, supeditado a la concesión de la licencia de reformado en el
expediente si bien las altas en el catastro de viviendas eran 38 viviendas, 8 trasteros y 22
plazas de garaje. El total teórico del conjunto edificatorio eran 152 viviendas, 76
aparcamientos bajo techo, 13 en superficie y 29 trasteros.
El área jurídica del servicio de urbanismo informó que el solicitante había aportado
diferente número de declaraciones de alta en el catastro de las que se solicitaba de
primera ocupación y el proyecto suponía la ocupación de zonas libres con plazas de
aparcamiento. Por ello proponía la denegación porque la documentación presentada no
comprendía la totalidad de las obras, éstas carecían de cobertura legal y parte de ellas
incumplían la normativa urbanística al suponer ocupación de zonas libres.
En sesión de 12 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
97

gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
127.- El 3 de mayo de 2005, Marco Pasio Giorgi, en representación de Promociones e
Inversiones Marnik, solicitó licencia de obra para la construcción de un edificio de ocho
viviendas, garajes y locales para centro comercial en Palm Mar. La solicitud dio lugar al
expediente 56/2005.
El 26 de julio de 2005, el área técnica emitió informe resumen favorable en todas las
cuestiones objeto de su análisis.
El 10 de agosto de 2005, el área jurídico informó y propuso denegar la licencia hasta tanto
se acreditara contar con la preceptiva licencia de apertura.
En sesión de 12 de agosto de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno local estuvo integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
128.- El 15 de junio de 2004, Jan Bij Vaate, en representación de la entidad Bypor
Tenerife SL, presentó una solicitud de licencia de primera ocupación para un edificio de
35 viviendas, 16 trasteros y 48 plazas de garaje que se había construido en Valle San
Lorenzo al amparo de la licencia otorgada en el expediente 92/2000. Ello dio lugar al
expediente 43/2004.
El 9 de agosto de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque las obras
ejecutadas se ajustaban al proyecto. El informe fue emitido por el arquitecto técnico
municipal, Roberto de Luis y conformado por el jefe de servicio.
El 11 de agosto de 2005, el área jurídica hizo una propuesta desfavorable porque el acto
de otorgamiento de la licencia incurría en vicio de nulidad porque la obra estaba en una
unidad de actuación no gestionada y porque el proyecto incumplía la norma básica de
edificación CPI-96.
En sesión de 5 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y a la
que concurrieron, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
129.- El 30 de julio de 2001, Agustín Salvador Marichal Hernández presentó solicitud de
licencia de obra mayor para la construcción de una vivienda unifamiliar en la calle
Montañeta, Montaña Chica, Los Cristianos. La solicitud dio lugar al expediente 138/2001.
El 27 de septiembre de 2001, el área técnica hizo informe favorable sobre cumplimiento
de la normativa urbanística.
98

El 9 de octubre de 2001, el área jurídica hizo una propuesta de informe desfavorable
porque no se habían cumplido los deberes urbanísticos porque el proyecto de
reparcelación de Montaña Chica no estaba aprobado.
En sesión de 15 de octubre de 2001, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.
El 10 de agosto de 2005, Agustin Salvador Marichal presentó solicitud para que se
certificara que no se había declarado la caducidad de la licencia, el cual fue emitido el 11
de agosto de 2005, precisando en éste que el plazo concedido para la ejecución de la
obra finalizaba en noviembre de 2003. Igualmente solicitó prórroga de la licencia.
El 12 de agosto de 2005, el área técnica emitió informe favorable señalando que de
momento las obras se ajustaban a la ordenación urbanística vigente y se había efectuado
la cobertura de aguas del edificio.
El 17 de agosto de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
prórroga por cuanto no podía acreditarse por el particular el cumplimiento de los deberes
impuestos en el DL 1/2000, ya que el proyecto de reparcelación de Montaña Chica no se
había aprobado, considerando nulo de pleno derecho el acto de concesión de la licencia
de obra, y ello sin perjuicio de que la prórroga había sido solicitada fuera de plazo.
En sesión de 5 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y a la
que concurrieron, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
130.- El 27 de abril de 2005, José Ramón Ansorena Carrera, en nombre y representación
de la entidad Proguito SL, presentó solicitud para la construcción de 100 viviendas y
garajes en la calle de La T, parcela H5a, polígono 13, Costa del Silencio, Arona. Ello dio
lugar al expediente 86/2005.
El 27 de abril de 2005, el jefe de sección de atención ciudadana requirió al solicitante que
aportara acta de alineaciones y rasantes y último recibo del IBI en el que se acreditara la
titularidad del inmueble para el cual se solicitaba la licencia.
El 5 de mayo de 2005, José Ramón Ansorena Carrera presentó escrito desistiendo de la
solicitud de licencia de obras y que se le devolviera toda la documentación.
El 10 de mayo de 2005, el técnico municipal Oscar Torres Chico, firmó el encargo
realizado por el ayuntamiento de que emitiera informe acerca de si las obras se habían
ejecutado.
El 17 de mayo de 2005, José Ramón Ansorena presentó escrito renunciando al
desistimiento previamente formulado, entregando copias de acta de alineaciones y
rasantes efectuada ese mismo día y original y copia del IBI conformado por el castrato.

99

El 6 de junio de 2005, se dictó resolución por el alcalde aceptando la petición de
desistimiento.
El 10 de junio de 2005, se encargó al técnico municipal Damián Hernández Fumero que
emitiera informe acerca de si el proyecto cumplía con el PGOU vigente y con el aprobado
inicialmente, así como si estaba afectado por la suspensión acordada por el PTEOTT
El 21 de junio de 2005, José Ramón Ansorena Carrera presentó solicitud para que le
fuera admitido escrito aclaratorio sobre el uso de la parcela y diversa documentación
consistente en: aprobación inicial otorgada por el Ayuntamiento de la modificación puntual
del terreno sobre el que se pretendía edificar ( polígono 13 de Costa del Silencio) para
cambiarlo de hotelero a residencial; testimonio del acuerdo del pleno del ayuntamiento
aprobando provisionalmente el proyecto de modificación puntual; informe favorable a la
modificación emitido por la consejera delegada del área de planificación y cooperación
del Cabildo; informe favorable del ingeniero jefe de demarcación de la Dirección General
de Ordenación del Territorio de la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del
Gobierno de Canarias, indicando que el cambio de uso no presuponía incidencia sobre la
normativa de costas y que el edificio proyectado estaba ubicado fuera de la servidumbre
de costa ( tal y como se había informado por esa misma demarcación el 22 de noviembre
de 2002); solicitud de aclaración dirigida a la ponencia técnica de la Comisión de
Ordenación de Territorio y Medio Ambiente de Canarias y respuesta otorgada por los
servicios técnicos de la Comisión diciendo que en la parcela se admitiría tanto el uso de
vivienda como el hotelero y que, por lo tanto, el uso era mixto ( fechado el 12 de
noviembre de 2003) ; informe del Secretario General del Ayuntamiento de Arona
respondiendo a la aclaración solicitada por el instante de la licencia sobre el uso de la
parcela e informe de la jefe de servicio de la Agencia de Protección del Medio Urbano y
Natural del Gobierno de Canarias relativo a la la orden de suspensión de obras acordada
por dicho servicio.
El 29 de junio de 2005, el jefe de sección del área técnica, Damián Hernández Fumero,
hizo un informe desfavorable porque el proyecto se asentaba sobre una parcela que solo
permitía el uso hotelero.
El 7 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable porque
la parcela solo permitía el uso hotelero.
En sesión del 8 del julio de 2005, la junta de gobierno local, a propuesta del teniente de
alcalde Sebastián Martín Martín acordó dejar en suspenso la resolución del expediente
para que se informara por los mismos técnicos del área técnica del servicio de urbanismo
que informaron el expediente de licencia de obras 94/98.
El 20 de julio de 2005 el técnico Roberto de Luis Jiménez, aparejador municipal, firmó el
encargo de hacer el informe.

100

El 22 de julio de 2005, Roberto de Luis emitió informe indicando que él no había
informado en el expediente 94/98, por lo que debía rectificarse el justificante de encargo
para dárselo a los que sí que habían intervenido en él.
El 22 de julio de 2005, el alcalde dictó un decreto ordenado que por parte del servicio de
urbanismo, área técnica se procediera a informar en el expediente aplicando la normativa
urbanística vigente así como el plan territorial especial de ordenación del turismo de
Tenerife ( PTEOTT)
El 28 de julio de 2005, el área técnica dijo que no podía hacer el informe porque el
proyecto básico había sido retirado por el Sr. Ansorena y era preciso para emitirlo.
El 1 de agosto de 2005, José Ramón Ansorena presentó el proyecto básico, haciéndose
nuevo encargo a Roberto de Luis, que firmó el 5 de agosto de 2005.
El 9 de agosto de 2005, emitió informe técnico favorable sobre protección contra
incendios y ventilación de garaje.
El 10 de agosto de 2005, Roberto de Luis, con el conforme del arquitecto municipal,
Eliseo de la Rosa, emitió informe favorable porque el proyecto cumplía las condiciones de
habitabilidad.
El 9 de agosto de 2005, Roberto de Luis, con el conforme del arquitecto municipal, emitió
informe favorable porque cumplía urbanísticamente, precisando que “No obstante referido
al uso, según la ficha PA2 Costa del Silencio, el uso admitido es el de residencial, que de
acuerdo con el artículo 87.2 a de las normas urbanísticas que le son de aplicación por el
vigente PGOU, comprende las actividades propias de los edificios destinados a viviendas,
tanto unifamiliares como plurifamiliares, o a otras formas colectivas residenciales, como
son los hoteles, pensiones, residencias, etc. Estableciéndose en la observación de la
referida ficha en uso exclusivo hotelero y servicios anexos.”
El 10 de agosto de 2005, se emitió un informe resumen favorable del área técnica .
El 11 de agosto de 2005, el área jurídica emitió una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto contemplaba el uso residencial y la parcela solo admitía uso hotelero,
además incumplía la Ley de Costas porque la parcela lindaba al este con la zona marítimo
terrestre y era preciso informe de la jefatura de costas y estaba afectado por la
suspensión en el otorgamiento de licencias acordada en la ley 19/2003.
En sesión de 5 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local, pese a la propuesta del
área jurídica del servicio de urbanismo, acordó conceder la licencia basándose en el
informe favorable emitido tanto por el área técnica del servicio de urbanismo, así como
por el del Sr. Secretario General de la corporación de 5 de diciembre de 2003, ratificado
mediante diligencia de fecha 15 de julio de ese año. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y a la que concurrieron, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo
101

El 1 de marzo de 2006, José Ramón Ansorena presentó solicitud de prórroga de la
licencia.
El 27 de marzo de 2006, el área técnica hizo un informe que decía que en el solar existe
una construcción a nivel del sótano que en ese momento estaba parada y aparentaba que
no había trabajos hace mucho tiempo. También decía, tomando como referencia las fotos
aéreas del 2004, que la construcción ya existía en esa fecha. Y que lo construido se
ajustaba a la ordenación urbanística vigente.
El 4 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
consistente en denegar la prórroga del plazo para iniciar las obras, por cuanto el acto de
concesión de la licencia estaba afectado de vicio determinante de nulidad porque la
parcela solo admitía uso hotelero.
El sesión de 25 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto en
suspenso para su mejor estudio.
En sesión de 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
prórroga de la licencia.
El 8 de marzo de 2007, José Ramón Ansorena presentó una solicitud comunicando el
inicio de las obras.
El 12 de marzo de 2007, el Servicio de Urbanismo hizo un informe en el que se refiere al
escrito de comunicación de las obras y reitera la nulidad del acto de concesión de la
licencia de obra mayor y la necesidad de incoar un procedimiento de revisión de oficio de
la licencia.
En sesión de 16 de marzo de 2007, la junta de gobierno local acordó que, pese a lo que
decía el Servicio de Urbanismo y dado que el escrito comunicando el inicio de las obras
se refería a cuestiones que no eran competencia de la junta (fijación de alineaciones y
rasantes y acta de replanteo, se remitiera el expediente al Servicio de Urbanismo para
continuar su tramitación.
131.- El 5 de enero de 2005, Sergio David Hernández Herrera presentó solicitud de
licencia de obra mayor para una vivienda unifamiliar en la calle Bajío nº 23 de Cho II. Ello
dio lugar al expediente 1/2005.
El 11 de mayo de 2005, el área técnica hizo informe desfavorable sobre las condiciones
de habitabilidad e informe desfavorable porque el proyecto incumplía la ordenación
pormenorizada vigente y no se ajustaba a la propuesta de revisión en trámite.
El 16 de mayo de 2005, el área técnica hizo un informe resumen desfavorable.
El 23 de mayo de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000.

102

En sesión de 27 de mayo de 2005, la junta de gobierno local acordó denegar la licencia,
acuerdo que le fue notificado personalmente el 17 de junio de 2005.
El solicitante presentó documentación.
El 25 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
inadmitir la documentación, puesto que el procedimiento administrativo estaba finalizado
con el acuerdo de la junta de 27 de mayo de 2005.
En resolución del 25 de julio del concejal de Urbanismo se acordó que, pese al anterior
informe, la documentación fuera valorada por el área técnica .
El 23 de agosto de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
En sesión de 9 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó revocar el
acuerdo de de 27 de mayo de 2005 y conceder la licencia, pese a la propuesta contraria
del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta de gobierno local estuvo integrada por
el alcalde, José Alberto González Reverón y a la que concurrieron, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
132.- El 9 de mayo de 2006, Sergio David Hernández Herrera presentó solicitud para el
reformado de la vivienda unifamiliar del expediente 1/2005. Ello dio lugar al expediente
76/2006.
El 15 de septiembre de 2006, el área técnica hizo un informe favorable.
El 6 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000.
En sesión de 13 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta contraria del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y a la
que concurrieron, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Manuel Barrios
Rodríguez.
133.- El 29 de diciembre de 2004, María del Pilar Méndez Martín, en nombre y
representación de la entidad Prococarga SL, solicitó licencia de obras para la construcción
de un edificio de 3 plantas de 17 viviendas y 18 plazas de garaje en una parcela situada
en la calle Culantro del Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar al expediente 12/2005.
El 3 de junio de 2005, el área técnica hizo un informe favorable porque no se encontraba
afectada por el PTEOTT y otro desfavorable relativo a las normas de habitabilidad y
accesibilidad.
El 29 de junio de 2005, el área técnica hizo un informe resumen desfavorable.

103

Se le dio al solicitante un plazo para hacer alegaciones y el 3 de agosto, el área técnica
hizo un informe favorable.
El 18 de agosto de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones previstas en el artículo 72.2.
En sesión de 5 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar el asunto
en suspenso para que se aportara plano de situación.
En sesión de 30 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese al informe contrario del servicio de urbanismo. La junta de gobierno estuvo
presidida por Manuel Barrios Martín y a ella concurrieron Alfonso Barroso Armas, Daniel
Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
134.- El 9 de junio de 2005, Cirila Morales Martín presentó solicitud para la segregación
de una finca para parcela en la calle Ecuador ( zona llamada La Fábrica), incluida en la
unidad de actuación El Bebedero en Buzanada. Ello dio lugar al expediente 13/2005.
El 13 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable a la segregación.
Interesado informe complementario sobre la unidad de actuación, éste se elaboró el 4 de
agosto de 2005, reseñando en él que, si bien el DL 1/2000 prohibía el otorgamiento de
licencias hasta la firmeza en vía administrativa de la operación reparcelatoria al estar más
del 80% consolidado, tanto en las obras de urbanización como de edificación, los fines
previstos en la legislación se habían cumplido existiendo un reparto equitativo y voluntario
de cargas y beneficios entre los propietarios de terrenos.
El 26 de julio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de segregación por considerar que estaba vedada su concesión por el
artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca
a los terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.
El 6 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar sin resolver la solicitud
hasta tanto se aclarase por el área técnica el porcentaje de consolidación de la unidad de
actuación.
El área técnica vino a reiterar el emitido el 4 de agosto de 2005 sobre el porcentaje de
consolidación de la unidad.
En sesión de 30 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese al informe contrario del servicio de urbanismo, apoyándose en el emitido
por el área técnica. La junta de gobierno estuvo presidida por Manuel Barrios Martín y a
ella concurrieron Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.

104

135.- El 13 de mayo de 2005, la empresa HERSANTOS SL solicitó licencia para
agrupación de parcelas en Las Rosas. Ello dio lugar al expediente 2/2005.
El 20 de julio de 2005, el área técnica emitió informe favorable a la agrupación, emitiendo
otro complementario el 10 de agosto de 2005, en el que precisaba que, si bien el DL
1/2000 prohibía el otorgamiento de licencias hasta la firmeza en vía administrativa de la
operación reparcelatoria, al estar más del 80% consolidado, tanto en las obras de
urbanización como de edificación, los fines previstos en la legislación se habían cumplido,
existiendo un reparto equitativo y voluntario de cargas y beneficios entre los propietarios
de terrenos.
El 16 de agosto de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de segregación por considerar que estaba vedada su concesión por el
artículo 84.4 del DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca
a los terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.
El 6 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar sin resolver la solicitud
hasta tanto se aclarase por el área técnica el porcentaje de consolidación de la unidad de
actuación.
El 29 de septiembre de 2005, el área técnica emitió informe que reseñaba que el DL
1/2000 establecía limitaciones solo para las segregaciones, parcelaciones, modificaciones
o cualesquiera otros actos de división de fincas o predios en cualquier clase de suelo no
incluidos en proyectos de reparcelación o compensación por lo que los supuestos de
agrupación no estaban incluidos.
En sesión de 30 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese al informe contrario del servicio de urbanismo, apoyándose en el emitido
por el área técnica. La junta de gobierno estuvo presidida por Manuel Barrios Martín y a
ella concurrieron Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
136.- El 17 de marzo de 2005, Casiano José Feo González presentó solicitud de licencia
para reformar un edificio sito en la calle Cahice en la unidad de actuación de Guaza que
había sido construido al amparo de la licencia 11/99. Ello dio lugar el expediente 69/2005.
El 31 de agosto de 2005, el área técnica emitió informe favorable indicando que se trataba
de reformados efectuados en la construcción del edificio y se trataba de ligeras
variaciones.
El 13 de octubre de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia exponiendo que el acto de concesión de la licencia de obra era nulo de
pleno derecho, puesto que se había otorgado para una unidad de actuación que no se
encontraba gestionada ni concluidas ni recibidas las obras de urbanización.

105

En sesión de 14 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese al informe contrario del servicio de urbanismo. La junta de gobierno estuvo
presidida por José Alberto González Reverón y a ella concurrieron Manuel Barrios Martín,
Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
137.- Isidro Vargas Chico e Higinio Alayón Morales, en representación de la entidad Isieve
SL -el primero- y de la entidad Halamirc Canarias SL -el segundo-, presentaron solicitud
de licencia para la agrupación de los locales 1 a 6 y 11 a 12, así como su reforma y
legalización en el Centro Comercial Carlota en la calle Francisco Andrade (que fue
construido al amparo de licencia otorgada por decreto de la alcaldía y obtuvo posterior
licencia de primera ocupación). Ello dio lugar al expediente 83/2005.
El 9 de junio de 2005, el área técnica informó que el proyecto era una reforma consistente
en una demolición parcial y legalización de un local situado en el centro comercial que,
además, suponía la agrupación de lo que en el proyecto originario eran varios locales. Se
indicó que las obras no estaban terminadas y que solo podrían ser objeto de legalización
las que estuvieran realmente finalizadas debiendo aportarse proyecto para todo los
demás.
Aportada la documentación, el 14 de septiembre de 2005, el área técnica informó
favorablemente porque se ajustaba a la ordenación pormenorizada vigente y al PTOTT
que estaba en trámite, matizando que ello era sin perjuicio de otros informes procedentes
o autorizaciones previas que pudieran ser preceptivas.
El 17 de octubre de 2005, el área jurídica informó que con arreglo al PGOU, el conjunto
de volumen edificable debía referirse a la unidad de referencia, lo que implicaba que la
distribución del volumen que aún resultara edificable en la parcela debía realizarse de
manera global para el centro comercial en su conjunto y no para parte de la citada unidad
edificatoria como se pretendía, sin que existiera instrumento urbanístico posterior a la
licencia de primera ocupación que hubiere variado los parámetros urbanísticos
correspondientes a la parcela en su totalidad. Por otro lado que según el informe de la
Sección de Planeamiento y Gestión, se desprendía que el centro comercial se encontraba
dentro de la zona de servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre
conforme al deslinde en ese tramo de costa, entre Barranco de Troya a la Punta de
Guincho, que en esas fechas se tramitaba en la Dirección General de Costas, por lo que
resultaba aplicable lo dispuesto en la disposición transitoria séptima de la ley 22/88, de
Costas según la cual, en los supuestos de obras, instalaciones o actividades en zona de
servidumbre de protección en tramos de costa no deslindados se exigía una autorización
previa de la comunidad autónoma con la que no se contaba.
En sesión de 21 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
condicionada a la presentación de la autorización de la comunidad autónoma, pese a
tratarse de una autorización preceptiva previa y haber propuesta desfavorable del servicio
de urbanismo. La junta de gobierno estaba integrada por el alcalde, José Alberto
106

González Reverón y asistieron Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel
Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
El 16 de febrero de 2006, el ingeniero jefe de demarcación de la Viceconsejería de
Ordenación Territorial emitió informe indicando que las obras no estaban afectadas
teniendo en cuenta la línea de deslinde vigente aprobada por OM de 20 de marzo de
1968, pero había que tener en consideración la línea de deslinde probable que se
encontraba en tramitación, siendo así que las obras sí estarían afectadas parcialmente
por la servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre, que en este caso
recaía sobre una zona de 20 metros medidos tierra adentro desde el citado deslinde
probable, según se observaba en el plano, si bien el uso comercial sería autorizable.
El 17 de mayo de 2006, la Viceconsejería de Ordenación Territorial dictó resolución
exponiendo que se había otorgado la licencia municipal después de la publicación en el
BOP del anuncio que concedía trámite de audiencia a los interesados en el trámite de
deslinde, pero la Demarcación de Costas no había solicitado la suspensión; también
recogía el informe del ingeniero que las obras sí estarían afectadas parcialmente según
la línea de deslinde provisional, pero acababa inadmitiendo la solicitud de autorización
presentada el 19 de diciembre de 2005 por considerar que las obras se ubicaban fuera de
la servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre según el deslinde de
1968, por lo que no era preciso obtener la autorización.
El acuerdo de la junta de gobierno local fue recurrido en la jurisdicción contencioso
administrativa por una sociedad mercantil interesada en el expediente.
138.- El 14 de septiembre de 2005, Carlos de la Rosa López, en nombre y representación
de la entidad Promociones Tenarona SL, solicitó licencia de primera ocupación para un
edificio de 12 viviendas, 2 locales y 10 plazas de garaje situado en la carretera TF-657,
Buzanada-Aldea, 24, el cual había sido edificado al amparo de la licencia 75/2004. Ello
dio lugar al expediente de primera ocupación 56/2005.
El 26 de septiembre de 2005, el área técnica hizo un informe favorable.
El 18 de octubre de 2005, el área jurídica hizo un informe en el que señalaban que no
podían hacer la propuesta porque el examen de la documentación indicaba que no había
coincidencia entre el objeto de la licencia y lo informado por el área técnica, puesto que
solo figuran de alta 10 plazas de aparcamiento.
En sesión de 21 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a haber propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno estaba integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y asistieron
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
139.- Inocencio Hernández Vayes, en nombre y representación de Guaza Motor SL,
presentó solicitud de reformado de licencia para la modificación y ampliación de un
107

edificio de 10 viviendas, locales y garajes en la TF-66, Guaza-Las Galletas, nº 38 que se
había construido al amparo de la licencia 118/2003. Ello dio lugar al expediente 93/2004.
El 9 de febrero de 2005, el área técnica hizo informes desfavorables por las condiciones
de habitabilidad y accesibilidad y por incumplimiento de la normativa urbanística.
El solicitante aportó documentación y el 15 de abril de 2005, el área técnica
informe favorable.

emitió

El 13 de octubre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la unidad de actuación de Guaza no se hallaba debidamente gestionada,
precisando, además, que resultaba preceptivo la emisión de un informe previo por el
Servicio de Carreteras del Cabildo Insular (artículo 48 de la Ley 9/91, de 8 de mayo, de
Carreteras de Canarias y artículo 86 de Reglamento para su desarrollo, en relación con el
artículo 42 LRJ-PAC).
En sesión de 14 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó dejar en suspenso
el acuerdo hasta que por el área técnica se informara sobre el cumplimiento de la
normativa contra incendios.
El 17 de octubre de 2005, el Servicio de Carreteras del Cabildo Insular de tenerife remitió
al Ayuntamiento un oficio requiriendo de información para emitir informe, no constando
que se hubiere cumplimentado, al menos antes del otorgamiento de la licencia municipal
de obras para construcción, reiterando petición de nueva información el 27 de enero de
2005.
El 19 de octubre de 2005, el área técnica informó que se habían subsanado las
deficiencias recogidas en los primeros informes y el 20 de octubre informó sobre el primer
oficio remitido desde el Cabildo.
En sesión de 21 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a haber propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo y faltar
el informe del Cabildo. La junta de gobierno estaba integrada por el alcalde, José Alberto
González Reverón y asistieron Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel
Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
140.- Philip Michael Hornby, en nombre y representación de Julie Louis Goddard,
presentó solicitud de licencia de primera ocupación para una vivienda construida en la
parcela 3 de la calle Salicaria nº 1, Cho II construida con licencia de obra 89/2001. Ello dio
lugar al expediente de primera ocupación 26/2005.
El 23 de septiembre de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 18 de octubre de 2005, el área jurídica informó que estimaba que no procedía conceder
la licencia porque no constaba la recepción de la obra de urbanización ejecutada.

108

En sesión de 21 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a haber propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta de
gobierno estaba integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y asistieron
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
141.- El 17 de marzo de 2005, Francisco J. Nuñez Jorge, en nombre y representación de
la entidad Promociones Marcondo SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para la
demolición de un edificio de 2 plantas y la posterior construcción de un edificio de 3
plantas con 4 viviendas, 1 local y 4 plazas de garaje en la calle Centauro nº 10, La Estrella
(unidad de actuación 3 La Estrella). Ello dio lugar el expediente 54/2005.
El 4 de agosto de 2005, el área técnica hizo varios informes favorables porque el proyecto
se ajustaba a las determinaciones previstas para la zona 3 (La Estrella) que recoge el
PTEOTT y a las condiciones de la adjudicación alineada a la vial.
El 4 de agosto de 2005, el área técnica hizo un informe desfavorable porque se incumplía
la normativa por las dimensiones de las cocinas y por un pasamanos a un lado de la
rampa.
El informe resumen de 18 de agosto fue desfavorable.
El 23 de agosto de 2005, el área jurídica elaboró una propuesta de acuerdo desfavorable
por la la unidad de actuación La Estrella no estaba debidamente gestionada y porque era
de aplicación la ley 19/2003.
En sesión de 9 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local acordó denegar la
licencia en atención a que la unidad de actuación no había sido gestionada acorde al
sistema establecido, por otros incumplimientos técnicos y por aplicación de la ley 19/2003,
que le fue notificada al interesado.
El 26 de agosto de 2005, el solicitante aportó nueva documentación.
A la vista de los documentos, el 10 de octubre de 2005, el área técnica
favorable.

hizo informe

El 20 de octubre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
inadmitir la documentación presentada por el solicitante el 26 de agosto porque el
procedimiento al que se adjuntaba la misma había finalizado por resolución de la Junta de
9 de septiembre.
El 26 de octubre de 2005 el concejal de urbanismo dictó decreto ordenando que el área
jurídica remitiera el expediente para incluirlo en el orden del día de la siguiente junta de
gobierno.
En sesión de 31 de octubre de 2005, la junta de gobierno local pese a la propuesta e
informe del área jurídica del servicio de urbanismo acordó revocar el acuerdo de 9 de
septiembre de 2005 y conceder la licencia. La junta de gobierno estaba integrada por el
109

alcalde, José Alberto González Reverón y asistieron Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
142.- El 21 de febrero de 2005, Jesús Santana Linares, en nombre y representación de la
entidad Promociones Guadayani SL, solicitó licencia de obra mayor para la construcción
de un edificio de 20 viviendas y 20 plazas de garaje en la calle Buenos Aires, nº 20, El
Bebedero. Ello dio lugar al expediente 34/2005.
El 20 de septiembre de 2005, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad y el 23 de septiembre de 2005 otro informe
favorable porque el proyecto cumplía los parámetros de la ordenación pormenorizada
vigente, especificando en éste que la parcela se situaba en suelo urbano, ámbito de UA El
Bebedero, “que no se halla totalmente consolidada por la urbanización y que a día de la
fecha, no reúne las condiciones mínimas para tener la consideración de solar, si bien
informan que en esas fechas el Ayuntamiento ejecutaba las obras de urbanización
pendientes en la calle Buenos Aires, Acapulco, Asunción, Quito, Arkansas y Pensilvania”,
y que a la conclusión de dichas obras sí conferiría la condición de solar a la parcela.
El 5 de octubre de 2005, se hizo el informe resumen favorable.
El 20 de octubre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la unidad de actuación El Bebedero no estaba debidamente gestionada.
En sesión de 31 de octubre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta e informe del servicio de urbanismo, apoyándose en que el
ayuntamiento ejecutaba las obras de urbanización pendientes y a la conclusión de ellas la
parcela sí tendría la consideración de solar. La junta de gobierno estaba integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y asistieron Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
143.-El 21 de julio de 2005, Ana Katherina Rancel Rodríguez, en nombre y representación
de la entidad GAC TENSUR 2001 SL, presentó solicitud de reformado de la licencia de
obra mayor 213/2002 para el modificado y aumento de una planta de garaje en la calle
Envolvente de Parque La Reina, Cho II que a su vez era la segunda fase de una
edificación construida por la licencia autorizada en expediente 95/2002 cuyo objeto total
era la edificación de 96 viviendas unifamiliares con garajes. El reformado dio lugar al
expediente 130/2005.
El 11 de octubre de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 2 de noviembre de 2005, el área jurídica elaboró una propuesta de acuerdo
desfavorable porque el acto de concesión de la licencia incurría en vicio determinante de
su nulidad porque no se hallaba gestionado el polígono del plan parcial y si bien contaba
con un proyecto de urbanización aprobado definitivamente, no había recepción de las
obras.
110

En sesión de 4 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta e informe del servicio de urbanismo, apoyándose en que el
ayuntamiento ejecutaba las obras de urbanización pendientes y a la conclusión de ellas la
parcela sí tendría la consideración de solar. La junta de gobierno estaba integrada por el
alcalde, José Alberto González Reverón y asistieron Sebastián Martín Martín, Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
144.- El 30 de junio de 2004, Luc Fraselle, en representación de Construcciones Logaher
SL, solicitó licencia de obra para el reformado de la construcción de un edificio de cuatro
viviendas y locales en Cabo Blanco que se había edificado al amparo de la licencia
132/2002. Ello dio lugar el expediente 77/2004.
El 14 de abril de 2005, el área técnica emitió informe favorable indicando que las
modificaciones no alteraban los parámetros urbanísticos previstos para esa zona.
El 10 de mayo de 2005 el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia de reforma dado que la parcela no reunía la condición de solar y no podía
acreditarse por el particular el cumplimiento de los deberes impuestos por el DL 1/2000,
indicando que el acto de concesión de la licencia de obra era nulo de pleno derecho y
procedía abrir procedimiento de revisión.
El 13 de mayo de 2005 la junta de gobierno local otorgó la licencia de reformado pese a
la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el alcalde José
Alberto González Reverón, y los concejales Sebastián Martín Martín, Manuel Barrios
Rodríguez, Alfonso Barroso Armas Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán Y Félix Sierra Melo.
145.- El 27 de septiembre de 2004, Luc Fraselle, en nombre y representación de
Construcciones Logaher SL, solicitó licencia de primera ocupación para el mencionado
edificio. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación 67/2004.
El 31 de agosto de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 31 de octubre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
reiterando que la parcela no reunía las condiciones de solar.
En sesión de 4 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Sebastián Martín Martín,
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán Y Félix Sierra Melo.
146.- El 2 de agosto de 2005, Enrique Sierra Rey, en representación de Hotel Solmar SL,
presentó una solicitud de licencia de obra mayor para la construcción de un edificio de 20
viviendas, 7 locales comerciales y 67 plazas de garaje en la calle Roque de Jama, en la

111

parcela 31 del Polígono de Cooperación Montaña Chica, en Los Cristianos. Ello dio lugar
al expediente 135/2005.
El 30 de septiembre de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque cumplía
urbanísticamente con el PGOU, y hacía constar que para poder empezar la obra tenía
que presentar el proyecto de ejecución.
El 2 de noviembre de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo hizo un informe en
el que decía que no procedía conceder la licencia porque en el proyecto no constaba la
superficie de las viviendas y, por tanto, no se sabía si la solicitud estaba afectada por la
disposición transitoria primera, apartado 6º, de la Ley 19/2003, que exigía que fuera
superior a 100 metros cuadrados útiles.
El 4 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó por unanimidad conceder la
licencia, pese a la propuesta del servicio de urbanismo, indicando que antes del comienzo
de las obras presentara el proyecto de ejecución que desarrollara el proyecto básico,
indicando la documentación que debía contener.
En mayo de 2006 la promotora presentó el proyecto de ejecución junto con otra
documentación técnica.
El 20 de junio de 2006, el área jurídica del Servicio de Urbanismo hizo un informe diciendo
que precisaba del informe técnico que valorase si el proyecto de ejecución se ajustaba al
básico.
El 5 de julio de 2006, el área técnica emitió informe desfavorable a la autorización de
comienzo de la obras porque había variaciones entre ambos proyectos.
El 7 de julio de 2006, la junta de gobierno local acordó denegar la licencia porque no se
ajustaba al proyecto inicial.
147.- El 19 de abril de 2005, Enrique Sierra Rey, en representación de ESIREY SIGLO
XXI, presentó solicitud de licencia para la construcción de un edificio de doce viviendas,
locales y garajes en Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 81/2005.
El 23 de junio de 2005, el ingeniero industrial emitió informe sobre las instalaciones de
protección contra incendios en el edificio y ventilación del garaje de carácter desfavorable,
reseñando diversos aspectos que debían justificarse.
Aportada nueva documentación técnica se encargó nuevo informe al ingeniero el 19 de
agosto de 2005 y el 9 de septiembre de 2005
El 14 de septiembre de 2005, el área técnica emitió informe favorable sobre habitabilidad
y también sobre normativa del PGOU y PTOTT.
El 24 de octubre de 2005 el ingeniero firmó el encargo de hacer nuevo informe, que fue
emitido el 26 de octubre de 2005 con carácter desfavorable, proponiendo un plazo de tres
meses para subsanar las deficiencias detectadas en la documentación técnica.

112

El 19 de octubre de 2005, el área técnica emitió informe resumen desfavorable por
apreciarse incumplimientos de la normativa de protección contra incendios.
El 2 de noviembre de 2005, el concejal de urbanismo dispuso que el área jurídica del
servicio de urbanismo procediera a emitir informe con carácter urgente.
El 2 de noviembre de 2005, el área jurídica propuso otorgar un plazo de diez días al
promotor para que pudiera presentar alegaciones y documentos.
El 7 de noviembre de 2005 el promotor aportó nueva documentación.
El 10 de noviembre de 2005, la junta de gobierno acordó conceder la licencia, pese a los
informes del área técnica y propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo,
condicionada a que por parte del interesado se subsanaran los incumplimientos
detectados.
El 22 de noviembre de 2005, consta parte de encargo al ingeniero industrial para que
emita informe sobre la documentación pero éste no figura en el expediente.
El 15 de diciembre de 2005, se entregó a María Carmen Sierra Rey como consejera
delegada de la mercantil ESIREY SIGLO XXI, SL el documento o tiítulo justificativo de la
obtención de la licencia.
Consta, al principio del expediente, resolución firmada por el concejal de urbanismo
fechada el 19 de octubre de 2005 y no integrada en el foliado de urbanismo ( y sí en un
segundo foliado hecho a bolígrafo) que ordena al área técnica del servicio de urbanismo
que emita informe sobre protección contra incendios y ventilación motivado por la
ausencia vacacional del ingeniero municipal de la sección de actividades. A continuación
consta un informe técnico sin firmar, fechado el 19 de octubre de 2005, que refleja que el
garaje reúne las condiciones de seguridad necesarias e informe resumen del área técnica,
también sin firmar, de carácter favorable.
148.- El 7 de febrero de 2005, Alberto Mendoza Martín presentó solicitud para licencia de
cambio de uso de los locales situado en la planta baja de un edificio situado en El Fraile
por dos viviendas y un local. Ello dio lugar al expediente 2/2005.
El 23 de mayo de 2005, el área técnica se emitió informe resumen de carácter
desfavorable, precisando las infracciones detectadas.
El 6 de junio de 2005, el área jurídica propuso dar un plazo para formular alegaciones y
presentar documentos, dictándose resolución en este sentido por parte del alcalde, con
fecha 7 de junio de 2005.
Aportada nueva documentación por el interesado el 10 de octubre de 2005 el área técnica
emitió informe favorable.
El área jurídica emitió informe y propuesta desfavorable el 27 de octubre de 2005 por
considerar que la reforma quedaba afecta por la disposición transitoria de la Ley 19/2003
y no superar la superficie útil de las viviendas proyectadas los 100 metros cuadrados.
113

En sesión de 4 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Sebastián Martín Martín,
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
149.- El 3 de agosto de 2005, Construcciones de la Rosa Gutiérrez SL, presentó una
solicitud de licencia de primera ocupación para un edificio de 6 viviendas y trastero en la
calle La Leña 14, Cruz del Guanche, Valle San Lorenzo, que se había construido al
amparo de la licencia otorgada en el expediente 3/2003. Ello dio lugar al expediente
49/2005.
El 14 de octubre de 2005, el área técnica emitió informe favorable.
El 3 de noviembre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta desfavorable porque el
acto de concesión de la licencia incurría en vicio determinante de nulidad porque no había
surgido el derecho a edificar porque el proyecto está en una unidad de actuación no
gestionada.
En sesión de 11 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
150.- El 5 de septiembre de 2005, Ricardo Evaristo Fariña Hernández, en nombre y
representación de Tenejoma SL, solicitó licencia para un reformado consistente en la
división en dos de un local y distribución en viviendas de un edificio situado en la calle La
Rasca 8, El Fraile, que había sido construido por licencia otorgada en expediente 180/88.
La solicitud dio lugar al expediente 146/2005.
El 16 de septiembre de 2005, el área técnica emitió informe favorable porque el proyecto
se ajustaba al PTOTT y cumplía las determinaciones del PGOU.
El 19 de octubre de 2005, emitió informe favorable porque cumplía las condiciones de
habitabilidad.
El 7 de noviembre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque no constaba si se daba cumplimiento a la dispuesto en la disposición transitoria
primera de la Ley 19/2003, al no constar la superficie útil de las viviendas.
En sesión de 18 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.

114

151.- El 21 de noviembre de 2004, Evaristo Fariña Hernández, en representación de
TENEJOMA SL, solicitó licencia de primera ocupación para el edificio de 10 viviendas, un
local y 10 plazas de aparcamiento que había sido edificado al amparo de la licencia
otorgada en el expediente 180/88, con posterior expediente de legalización 146/2005,
antes reseñado. Ello dio lugar al expediente 82/2004
El 16 de septiembre de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable condicionado al previo otorgamiento de la licencia para el expediente de
legalización 146/2005, puesto que había sido informado favorablemente por el área.
El 7 de noviembre de 2005, el área jurídica emitió propuesta desfavorable puesto que las
obras ejecutadas carecían de la cobertura legal de la preceptiva licencia.
En sesión de 18 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.
152.-El 10 de agosto de 2005, Caja Rural de Tenerife presentó solicitud de licencia de
obra menor para la reforma de un local en El Fraile para convertirlo en oficina bancaria.
Ello dio lugar al expediente 83/2005.
El 21 de octubre de 2005, el área técnica emitió informe favorable indicando que el edificio
se había construido al amparo de la licencia 18/2003, pero no contaba con licencia de
primera ocupación. Por ello indicaba que, dado que el proyecto de reforma estaba suscrito
por un técnico diferente al arquitecto redactor del proyecto original, se entendía que como
condición previa al otorgamiento de licencia de primera ocupación, el técnico encargado
de la reforma debía emitir certificado final de la dirección de obra correspondiente.
El 14 de noviembre de 2005, el área jurídica emitió informe indicando que el acto de
concesión de la licencia de obra en el expediente 18/2003 era nulo de pleno derecho por
cuanto se había autorizado en una parcela que no reunía la condición de solar, por lo que
debía denegarse la licencia de obra menor y abrir procedimiento de revisión de oficio.
En sesión de 18 de noviembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el
alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.
153.- El 26 de marzo de 2004, Luciano Perdigón Hernández, en nombre y representación
de Oasis Los Roques SL, solicitó licencia de obras para el reformado de un edificio de 28
viviendas y garajes, situado en la calle Virgen de Fátima, Vento que se había construido
al amparo de la licencia otorgada en el expediente 202/2002. Ello dio lugar al expediente
39/2004.

115

El 8 de marzo de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 17 de marzo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no se podía acreditar por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000, por lo que se consideraba
que el acto de concesión de la licencia de obra era nulo de pleno derecho y debía abrirse
procedimiento de revisión.
En sesión de 24 de marzo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
154.- El 3 de febrero de 2005, Luc Fraselle, en nombre y representación de
Construcciones Logaher SL, solicitó licencia de obra mayor para la construcción de un
edificio de 21 viviendas, locales, almacenes y garajes situado en la carretera TF-66, Cruz
del Guanche, Guaza. Ello dio lugar al expediente 23/2005.
El 8 de junio de 2005, el área técnica hizo un informe desfavorable porque el proyecto
incumplía la normativa urbanística (altura máxima y número de plazas autorizadas).
El 14 de junio de 2005, el área técnica hizo un informe desfavorable porque incumplía las
condiciones de habitabilidad.
El 28 de julio de 2005, el área técnica hizo un informe resumen desfavorable y el 25 de
octubre otro informe desfavorable por el número de fachadas (4 en lugar de 2), ausencia
de servidumbre de luces y vistas y fondo máximo edificable.
El 9 de enero de 2006, se pidió informe aclaratorio de si se había tenido en cuenta toda la
documentación técnica aportada por el promotor.
El 14 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque a la vista de la
documentación presentada, el proyecto cumplía la normativa urbanística.
El 13 de marzo de 2006, el área técnica hizo informe aclaratorio favorable por las
condiciones de habitabilidad.
El 17 de marzo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de informe desfavorable por
que la unidad de actuación de Guaza no estaba debidamente gestionada, además
reflejaba en el informe las dudas que suscitaba el número de plantas ya que el informe
técnico reflejaba una cuarta planta, así como que existían huecos abiertos a paredes
medianeras y se ignoraba si el acceso era por vía pública, cuestión preceptiva para reunir
la condición de solar, ya que se hablaba de acceso por servidumbre lateral.
El 27 de marzo de 2006, la junta de gobierno local acordó dejar el acuerdo en suspenso
para que el área técnica informara sobre las cuestiones relativas a número de plantas y
huecos abiertos en paredes medianeras, de lo que se informó el 30 de marzo de 2006
reseñando que el proyecto cumplía con el PGOU, puesto que si bien se construía con
116

escalonamiento no había tres plantas en ninguno de ellos ni tampoco se superaba la
altura permitida, no había huecos abiertos a paredes medianeras y el acceso era por vía
pública.
El 31 de marzo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia, pese a la
propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
155.- El 12 de mayo de 2005, Manfred Dieter Binder, en representación de Perrengue SL,
presentó solicitud de licencia de primera ocupación para un edificio de 36 viviendas y 36
plazas de garaje en la calle Barranco del Verodal, RS Chayofa Park que había sido
construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 89/2000. Ello dio lugar al
expediente 20/2005.
Mediante propuesta de acuerdo de 19 de julio de 2005, el área jurídica informó que se le
tuviera por desistido de su petición porque no presentó una documentación que se le
requirió.
Por resolución del alcalde de 20 de julio de 2005, se le tuvo por desistido.
El 27 de octubre de 2005 revocó esa resolución y se acordó continuar el expediente
porque presentó el certificado final de obra.
El 14 de marzo de 2006, el área técnica hizo un informe favorable.
El 17 de marzo de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia porque no había
coincidencia entre la Declaración de Alteración de Bienes Inmuebles de Naturaleza
Urbana en el Catastro Inmobiliario con el objeto de la licencia y con el informe técnico.
En sesión de 31 de marzo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia.
La junta estaba integrada por el alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales
Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
156.-El 16 de marzo de 2006, Julia Raquel Morales Borges en nombre y representación
de la entidad Promociones Litoral Canario SL, presentó solicitud de licencia de primera
ocupación para un edificio de 11 viviendas y 8 garajes en la calle Bolivia, El Bebedero,
Buzanada que había sido construido al amparo de la licencia 29/2001 y posterior
reformado 184/2005. La solicitud dio lugar al expediente 10/2006.
El 11 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe favorable.
El 19 de abril de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la obra estaba en una unidad de actuación no gestionada, se incumplía normativa
del PGOU sobre plazas de aparcamiento y no figuraba la declaración de alta en el
catastro de las plazas de garaje.
117

En sesión de 28 de abril de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por
el alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
157.- El 25 de agosto de 2005, Pablo del Olmo Ignacio, en nombre y representación de la
entidad Ecoadeje SL, solicitó licencia de obra mayor para un edificio de 36 viviendas y 36
plazas de garaje en la calle Bejeque, La Camella. Ello dio lugar al expediente 143/2005.
El 16 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe favorable que decía que el proyecto
cumplía las condiciones de uso y localización previstas en el planeamiento que se
tramitaba y otros dos informes favorables de 19 de abril porque cumplía las condiciones
de habitabilidad y las normas urbanísticas.
El 2 de mayo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones exigidas para el suelo urbano consolidado
En sesión de 5 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por
el alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
158.- El 24 de febrero de 2006, Norberto Cejas Hernández, en nombre y representación
de Puertos Deportivos Canarios SL, solicitó licencia de obra mayor para la ejecución de
las obras e instalaciones contenidas en el proyecto técnico “Concesión Administrativa de
Ocupación, Explotación y Mejora del Puerto de Las Galletas”. Ello dio lugar al expediente
31/2006.
El 23 de marzo de 2006 el ingeniero técnico de la sección de actividades informó de
manera desfavorable
El 3 de abril de 2006, el área técnica de la sección de planeamiento y gestión emitió
informe favorable.
Tras la aportación de nueva documentación la sección de actividades emitió informe
favorable, precisando que el instante había presentado escrito solicitando que no se
considerasen los surtidores de combustible definidos en el proyecto puesto que lo serían
posteriormente en un nuevo proyecto industrial con su correspondiente licencia de obras,
por lo que no se podía informar sobre las instalaciones de protección contra incendios.
El 2 de mayo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la ordenación del Puerto de Las Galletas requería la preceptiva tramitación del
correspondiente Plan Especial según la Ley 14/2003 de Puertos de Canarias y el PGOU.
Además porque la exclusión de los surtidores debía realizarse mediante modificación del
118

proyecto y tampoco constaba el cumplimiento de las normas de edificación en materia de
protección contra incendios.
En sesión de 5 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del servicio de urbanismo, basándose en la
interpretación dada por el área técnica. La junta estaba integrada por el alcalde José
Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez
y Félix Sierra Melo.
159.- El 21 de octubre de 2005, Marcelino Conrado Rodríguez Cano, en nombre y
representación de Construcciones Parque Juga SL, presentó una solicitud de licencia de
obras para un edificio de 3 plantas, 14 viviendas y sótano en la calle Caín nº 9 de Cabo
Blanco. Ello dio lugar al expediente 181/2005.
El 21 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe diciendo que la zona de Cabo
Blanco no se encuentra dentro de las zonas delimitadas por el PTEOTT, por lo que no
estaba afectada. Con la misma fecha se hizo un informe favorable sobra la accesibilidad y
habitabilidad y un informe que decía que estaba en suelo urbano no consolidado.
El 7 de marzo de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable por las condiciones
de protección contra incendios.
El 14 de marzo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
conceder al solicitante la posibilidad de hacer alegaciones y presentar documentación.
El 2 de mayo de 2006, el ingeniero industrial de la sección de actividades informó
favorablemente visto el proyecto en relación con la protección contra incendios y sistema
de ventilación del garaje.
El 9 de mayo de 2006, el área jurídica emitió informe en el que decía que no podían hacer
la propuesta ya que la parcela estaba en suelo urbano no consolidado, que no reunía la
condición de solar. Además el 24 de febrero de 2006 el Pleno del Cabildo Insular había
aprobado el Plan Territorial Parcial de Ordenación de la Operación Singular Estructurante
del Entorno de Cabo Blanco y de conformidad con lo dispuesto en él, las licencias
relativas a áreas afectadas por lo en él dispuesto debían ser suspendidas, por lo que el
área técnica debía comprobar si se trataba o no de un área afectada.
En sesión de 12 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
sin que se hicieran las comprobaciones indicadas por el área jurídica, pero haciendo
constar que se había recibido un informe del servicio administrativo de planificación del
Cabildo Insular de Tenerife en el que se indicaba que no se producía el supuesto de
hecho previsto en el artículo 14.6 del DL 1/2000 para que se produjera la suspensión
automática del otorgamiento de licencias puesto que el régimen urbanístico vigente al que
se refiere el precepto sería el establecido en el Plan Insular de Ordenación Territorial
( PIOT) y no el de los planes urbanísticos ( que solo serían aplicables en la medida que el
PIOT los permitiese). La junta estaba integrada por el alcalde José Alberto González
119

Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra
Melo.
160.- El 7 de julio de 2005, Jorge Alexis Marichal González, en nombre y representación
de la entidad Marichal Inversiones del Sur SL, presentó licencia de obra mayor para 22
viviendas, 22 plazas de garaje, 3 locales comerciales, almacén y trasteros en el sótano en
la carretera TF-28 en Valle San Lorenzo. Ello dio lugar al expediente 123/2005.
El 27 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad.
El 17 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable porque incumplía
las normas urbanísticas por no tener la rasante trasera definida, entre otras cuestiones.
El 27 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe resumen favorable, después de
que se aportaran por el solicitante nuevos planos detallando mediante levantamiento
topográfico la rasante de la calle trasera.
El 15 de marzo, se requirió al promotor para que aportara acta de alineaciones y rasantes
de la calle inferior de la edificación.
El 10 de abril de 2006, se levantó el acta indicándose que la calle trasera a la carretera
general se obtenía trazando una paralela a la anterior alineación localizada a 25 metros
de ésta y que en el frente que daba a la carretera general contaba con acceso rodado
pavimentado y presentaba los elementos propios del acerado en su frente, salvo en el
tramo que linda con el frente de la parcela, debiéndose mantener la misma pendiente que
se encuentra definida allí donde concluye la calle ejecutada ( asfalto) pero en la parte
trasera carecía de acceso rodado pavimentado y de los elementos propios del acerado en
su frente.
El 19 de abril de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000 por no existir previa
tramitación de proyecto de urbanización.
En sesión de 28 de abril de 2006, la junta de gobierno local acordó dejar en suspenso el
acuerdo hasta que por el área técnica se informara sobre el acta de las alineaciones y
rasantes presentada el 10 de abril, es decir, con posterioridad a la emisión de los informes
por el área técnica .
El 8 de mayo de 2006, el área técnica emitió informe favorable indicando que el proyecto
preveía un capítulo dedicado a las obras de urbanización y había un plano en el que se
detallaba mediante estudio de levantamiento topográfico los perfiles longitudinales y
transversales y la rasante a la calle trasera por lo que se consideraba que se
contemplaban las obras necesarias para que la parcela adquiriera la condición de solar.

120

En sesión de 12 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta desfavorable del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada
por el alcalde José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez,
Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis
González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
161.- El 13 de marzo de 2005, Fermín Hernández Martín, en nombre y representación de
la entidad Hersantos SL, solicitó licencia de obra mayor para una vivienda unifamiliar en la
calle Palmeral nº10, Las Rosas, unidad de actuación 5 La Rosa. Ello dio lugar al
expediente 89/2005.
El 5 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto estaba
fuera de las zonas turísticas ordenadas y delimitadas a través del PTOTT, por lo que las
determinaciones de este no le resultaban aplicables.
El 5 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto cumplía
urbanísticamente y otro favorable porque cumplía las condiciones de habitabilidad.
El 15 de mayo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto se hallaba en la Unidad de Actuación 5-La Rosa 1 que no estaba
debidamente gestionada.
En sesión de 19 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica indicando que el proyecto cumplía con
las determinaciones del planeamiento vigente. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
162.- El 16 de abril de 2002, Jaime Romero Nieves solicitó licencia de obra mayor para la
construcción de un edificio de 3 plantas en la calle Flor del Sur nº 10, unidad de actuación
de Guargacho. Ello dio lugar al expediente 49/2002.
El 17 de octubre de 2002, el área técnica hizo un informe desfavorable porque el proyecto
incumplía determinados artículos del PGOU.
El 21 de octubre de 2002, el área técnica hizo un informe desfavorable porque incumplía
las condiciones de habitabilidad.
El 27 de noviembre de 2002, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto se asentaba en la unidad de actuación de Guargacho que no estaba
debidamente gestionada.
En sesión de 20 de diciembre de 2002, la junta de gobierno local acordó denegar la
licencia.
El solicitante presentó documentación y con fecha 29 de julio de 2003, el área técnica
informó favorablemente porque estimaba que se habían subsanado las deficiencias.
121

El 25 de septiembre de 2003, el área jurídica se ratificó en su propuesta de 27 de
noviembre de 2002.
En sesión de 26 de septiembre de 2003, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia.
El 22 de noviembre de 2005, Jaime Romero presentó solicitud para prorrogar la licencia.
El 8 de mayo de 2006, el área técnica informó de forma favorable indicando que lo
ejecutado no se adaptaba estrictamente al proyecto por haberse introducido ligeras
variaciones en las construcciones de cubierta, por lo que debía quedar acondicionada la
prórroga a la presentación del proyecto de reforma.
El 15 de mayo de 2006, el área jurídica informó y propuso denegar reiterando que se
trataba de una unidad de actuación no gestionada, proponiendo la revisión de oficio de la
licencia concedida.
El 19 de mayo de 2006, la junta de gobierno local acordó la prórroga por ocho meses,
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica, sin hacer mención al condicionante
propuesto por el área técnica. La junta estaba integrada por el alcalde José Alberto
González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.
163.- El 27 de abril de 2005, Rufino Abreu Neris presentó escrito solicitando la
segregación de una parcela en la zona de La Fábrica, El Bebedero para poder elevar a
público el contrato privado de compraventa sobre el terreno cuya segregación interesaba.
Ello dio lugar al expediente 9/2005.
El 19 de diciembre de 2005, el área técnica informó de forma favorable indicando que la
finca se encontraba dentro de la unidad de actuación El Bebedero siendo el sistema de
gestión previsto en el planeamiento vigente el de compensación y en el documento en
revisión del PGOU estaba dentro de la unidad de actuación de La Fábrica 1, no constando
expediente alguno para su gestión, pero las calles que conformaban la urbanización se
encontraban realizadas. Al considerar que más del 80% de la unidad de actuación estaba
consolidada, tanto en las obras de urbanización como en la de edificación, los fines
previstos se habrían visto plenamente cumplidos, existiendo un reparto equitativo y
voluntario de cargas y beneficios.
El 23 de febrero de 2006, el área jurídica del servicio de urbanismo informó y propuso
denegar la licencia de segregación por considerar que estaba vedada su concesión por el
artículo 84 DL 1/2000, puesto que la delimitación de una unidad de actuación coloca a los
terrenos en situación de reparcelación y prohibe la parcelación y edificación hasta la
firmeza de la operación reparcelatoria.
El 19 de mayo de 2006 la junta de gobierno local acordó la segregación pese a la
propuesta desfavorable del área jurídica. La junta estaba integrada por el alcalde José
122

Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán
y Félix Sierra Melo.
164.- El 29 de abril de 2005, Angel Luis González Fumero presentó solicitud de licencia
de primera ocupación para un edificio de cuatro viviendas situado en Los Cristianos y
construido al amparo de la licencia 34/2000. Ello dio lugar al expediente de primera
ocupación 17/2005.
El 12 de agosto de 2005, el área técnica realizó un informe en el que decía que
determinadas partes de las obra no estaban terminadas, por lo que pedía que la
propiedad aclarara esos puntos.
El área jurídica dio al solicitante un plazo de 10 días para que pudiera hacer alegaciones.
Transcurrido el plazo, el 26 de enero de 2006, hizo una propuesta de acuerdo consistente
en denegar la licencia de primera ocupación porque las obras ejecutadas no se ajustaban
al proyecto.
En sesión de 3 de febrero de 2006, la junta de gobierno local acordó denegar la licencia
de primera ocupación.
El 3 de marzo de 2006, el solicitante presenta alegaciones y documentación relativa a las
obras, que es tramitado como recurso de reposición.
El 19 de abril de 2006, el área técnica, a la vista de la documentación presentada, emitió
informe favorable.
El 12 de julio de 2006, el área jurídica realizó una propuesta de acuerdo consistente en
desestimar el recurso interpuesto por el solicitante contra la denegación de la licencia por
entender que el acuerdo no incurría en infracción administrativa.
En sesión de 21 de julio de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta contraria del área jurídica. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
165.- El 14 de marzo de 2006, la mercantil ISAMEL SL solicitó licencia para reformado de
obras ejecutadas y no recogidas en el proyecto inicial autorizado en la licencia otorgada
en el expediente 39/2003 por el alcalde para la construcción de dos naves industriales en
la parcela 46, Cho II. Ello dio lugar al expediente 41/2006.
El 21 de marzo de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 13 de julio de 2006, el área jurídico informó que ya se había opuesto a la concesión de
la licencia de obra dado que no se había expresado el uso o destino que iba a darse a la
nave industrial y en todo caso al tratarse de una actividad clasificada precisaba de licencia
para la actividad. Por ello, el acto de concesión de licencia incurría en nulidad de pleno
derecho y no podía otorgarse licencia para el reformado.
123

En sesión de 21 de julio de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta contraria del área jurídica. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
166.- El 13 de enero de 2006, Luc Fraselle, en nombre y representación de
Construcciones Logaher SL, solicitó licencia de primera ocupación para un edificio de 20
viviendas, 3 locales, 20 plazas de aparcamiento y trasteros en la carretera TF-66, Cruz del
Guanche, Guaza, unidad de actuación 5 Cruz del Guanche que se había construido al
amparo de la licencia otorgada en el expediente 225/2002 y reformado 162/2005. Ello dio
lugar al expediente de primera ocupación 1/2006.
El 29 de junio de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 10 de julio de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la obra estaba en una unidad de actuación no gestionada, reiterando lo informado
en la licencia de obra y de reformado.
En sesión de 28 de julio de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta contraria del área jurídica. La junta estaba integrada por el alcalde
José Alberto González Reverón, y los concejales Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
167.- El 20 de junio de 2005, Inmaculada Concepción Santos Rodríguez, en nombre y
representación de Concarda SL, presentó solicitud de licencia de primera ocupación para
32 viviendas y aparcamientos en la carretera TF-652, Las Rosas, nº 109, unidad de
actuación 5 La Rosa que había sido construido al amparo de la licencia de obra mayor
70/2003 y posterior reformado tramitado en el expediente 147/2005. La solicitud dio lugar
al expediente 30/2005.
El 9 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe en el que decían que se había
solicitado también licencia de reformado y que debía solicitar la visita de inspección una
vez que hubiera obtenido la licencia para el reformado y las obras se hubieran ejecutado.
El 31 de mayo de 2006, el área técnica hizo informe favorable porque las obras
ejecutadas se ajustaban al proyecto.
El 24 de julio de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la Unidad de Actuación 5 La Rosa no estaba debidamente gestionada.
En sesión de 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta contraria del área jurídica. La junta estaba integrada por Manuel
Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
168.- El 26 de mayo de 2006, José Juan García Navarro, en nombre y representación de
Promodanse SL, solicitó licencia de obra mayor para un edificio de 19 viviendas, 1 local y

124

21 plazas de garaje situado en la calle El Colegio 6, Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar
al expediente 92/2006.
El 28 de julio de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable porque el proyecto
incumplía las condiciones de uso y localización previstas en el Documento de Revisión del
PGOU.
En la misma fecha, hicieron informes favorables respecto a las condiciones de
habitabilidad y los parámetros de ordenación urbanística según el PGOU vigente y no le
afectaba el PTOTT
El 3 de agosto de 2006, el área técnica hizo un informe complementario que decía que
debía presentarse el proyecto de ejecución en el ayuntamiento antes del comienzo de las
obras y debía cumplir una serie de condiciones (no podrá modificar las determinaciones y
especificaciones del proyecto básico y no podrá contener documentos que se hayan
incluido en el proyecto básico; desarrollará los detalles de los materiales, elementos
constructivos etc.; contendrá estado de mediciones).
El 3 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo favorable a la
concesión de la licencia, requiriendo a Promodanse SL para que aportase el proyecto de
ejecución con las especificaciones que se hacían constar en el informe del área técnica
de 3 de agosto).
En sesión de 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
por unanimidad. La junta estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
169.- El 16 de mayo de 2006, Antonio González Guerrero, presentó solicitud para el
reformado de la licencia de obra mayor otorgada en el expediente 131/2003 para la
construcción de 8 viviendas, garajes y locales en la calle Arkansas, El Bebedero,
Buzanada. La reforma consistía en convertir el local 4 en un almacén cerrado. Ello dio
lugar al expediente 81/2006.
El 29 de junio de 2006, el área técnica informó favorablemente.
El 21 de julio de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
reiterando que la unidad de actuación El Bebedero no estaba gestionada con lo que el
acto de concesión de licencia de obra era nulo de pleno derecho.
En sesión del 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán y Félix Sierra Melo.
170.- Antes del reformado, el 29 de noviembre de 2005, Antonio González Herrero, en
nombre y representación de Promociones e Inversiones Todmar SL, había solicitado
125

licencia de primera ocupación para la edificación antes reseñada (8 viviendas, garajes y
locales en la calle Arkansas, El Bebedero, Buzanada, licencia de obra mayor 131/2003).
Ello dio lugar al expediente de primera ocupación 68/2005.
El 21 de julio de 2006, el área técnica hizo un informe favorable a la concesión de la
licencia, condicionada a la aprobación del reformado que se encontraba en trámite en el
expediente 81/2006.
El 16 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el acto de la concesión de la licencia incurría en vicio determinante de nulidad
porque la parcela estaba en una unidad de actuación no gestionada y, además, no se
correspondía el objeto de la licencia con la declaración de alta en el catastro.
En sesión de 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán.
171.- El 14 de octubre de 2005, Francisco Gregorio Gómez León, en representación de
Bazares Gómez, solicitó licencia de reforma de un local sito en Las Galletas consistente
en cambio de pavimento y de alicatado, carpintería y revestir fachada. Ello dio lugar al
expediente 173/2005.
El 27 de marzo de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable, precisando que debería requerirse informe complementario a la sección técnica
de actividades sobre la normativa sectorial aplicable.
El 24 de abril de 2006, el ingeniero de la sección de actividades emitió informe
desfavorable.
El 23 de mayo de 2006 se dictó resolución dándole plazo al solicitante para formular
alegaciones y presentar documentos.
Tras la aportación de nuevo proyecto básico y de ejecución la sección de actividades
emitió informe favorable.
El 1 de agosto de 2006, el área juridico propuso denegar la licencia dado que la
edificación se había construido sin licencia de obras con lo que no constaba que
cumpliera con los requisitos de funcionalidad, seguridad y habitabilidad, debiendo
valorarse la apertura de procedimiento sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo,
condicionándola a que en el plazo de treinta días aportase documentación acreditativa de
que el inmueble contaba con las medidas de funcionalidad, seguridad estructural y
habitabilidad. La junta estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso

126

Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
No consta que dicha documentación fuera aportada.
172.- El 8 de marzo de 2003, Máximo Abreu Acevedo, en nombre y representación de
Cruz Acevedo SL, solicitó licencia de obra mayor para un edificio de 21 viviendas, garaje y
local en La Camella. Ello dio lugar al expediente 48/2003.
Tras diversos trámites y requerir al solicitante para que aportara documentación sobre el
plano de situación de la parcela y las condiciones de protección contra incendios, el 19 de
enero de 2004, el área técnica hizo informe favorable.
El 27 de enero de 2004, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
conceder la licencia.
El 30 de enero de 2004, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia.
El 14 de junio de 2006, Máximo Abreu Acevedo solicitó la prórroga de la licencia.
El 18 de julio de 2006, el área técnica informó favorablemente.
El 7 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la prórroga había sido solicitada fuera de plazo, dado que la licencia era por un
periodo de 24 meses que había finalizado en febrero de 2006 y propuso iniciar expediente
para declarar la caducidad de la licencia.
En sesión de 11 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
prórroga pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La
junta estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Sebastián
Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
173.- El 14 de abril de 2004, Luc Fraselle, en representación de CONSTRUCCIONES
LOGAHER SL solicitó licencia de primera ocupación para un edificio de seis viviendas sito
en Valle San Lorenzo que se había construido al amparo de la licencia otorgada en el
expediente 180/2000 y posterior reformado 113/2006 ( solicitada el 27 de junio de
2006).Ello dio lugar al expediente 26/2004.
El 10 de julio de 2006, el arquitecto municipal jefe de sección, Damián Hernández Fumero
emitió informe favorable condicionado al otorgamiento de la licencia en el expediente de
reformado 113/2006.
El 4 de agosto de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia por cuanto la
documentación presentada no se correspondía con las obras ejecutadas careciendo éstas
de la cobertura legal de licencia.
El 10 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe complementario, sin que conste
que hubiera sido requerido al efecto, indicando que el edificio se adaptaba totalmente al

127

proyecto original por el que le había sido concedida la oportuna licencia de obra,
cumpliendo con los requisitos de habitabilidad, por lo que se consideraba que sí podía
concedérsele las cédulas de habitabilidad solicitada.
En sesión de 11 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
174.- El 29 de junio de 2006, Kasimir Riza Aydin, en nombre y representación de la
entidad Surfilm Production and Services SL, solicitó licencia de obra menor para la
reforma interior de un local situado en la calle Habana KK, 1C y 2C, del Centro Comercial
San Telmo en Los Cristianos. Ello dio lugar al expediente 51/2006.
El 19 de julio de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 4 de agosto de 2006, el área jurídica emitió propuesta de acuerdo desfavorable porque
el acto de concesión de la licencia de primera ocupación incurría en vicio determinante de
nulidad porque la ocupación en planta de las terrazas era ligeramente superior a la
prevista en el proyecto.
En sesión de 11 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Sebastián Martín
Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
175.- El 22 de marzo de 2005, Ramón Herrera Piñero, actuando en nombre y
representación de la entidad Rahepi SL, solicitó licencia de obra mayor para un edificio de
8 viviendas, garaje y local comercial situado en la calle Isla de La Palma 10, carretera
general Guaza, Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar al expediente 60/2005.
Solicitado informe al servicio de carreteras, viviendas y transporte del Cabildo de Tenerife,
al dar el frente de la edificación a una carretera que no era de titularidad municipal, el 9 de
septiembre de 2005 aquella entidad interesó documentación complementaria.
El 25 de noviembre de 2005, el área técnica realizó un informe sobre el documento de
revisión del PGOU indicando que el proyecto incumplía la normativa de ese documento
relativa a la dotación de aparcamientos. En la misma fecha se hizo informe favorable
relativo a las condiciones de habitabilidad y de accesibilidad y otro favorable porque
cumplía la normativa urbanística vigente. El área de actividades emitió informe
desfavorable sobre el garaje y protección contra incendios.
El 31 de mayo de 2006, se le dio al solicitante la posibilidad de hacer alegaciones y
presentó nueva documentación.
El 6 de junio de 2006 la sección de actividades emitió informe favorable sobre el garaje y
protección contra incendios.

128

Requerida el área técnica a fin de que emitiera informe solicitado por el área de carreteras
del Cabildo ( el 9 de septiembre de 2005), fue emitido el 30 de junio de 2006.
El 3 de agosto de 2006, el área jurídica realizó una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar al ser suelo urbano no consolidado y
no podría acreditarse por el solicitante el cumplimiento de las obligaciones exigidas en el
DL 1/2000.
En sesión de 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
con la condición de que la promotora debía prestar aval para las obras de urbanización,
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán.
176.- El 12 de abril de 2006, Francisco Javier Montesino Alayón, en nombre y
representación de la entidad Arquitectura y Desarrollos Prosur Sl, presentó solicitud de
obra mayor para un edificio de 8 viviendas y garajes en la calle Arkansas, nº 20,
Buzanada, unidad de actuación El Bebedero. Ello dio lugar al expediente 63/2006.
El 14 de julio de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable por cuestiones
relativas a las bajantes, la extracción de humos y los garajes.
El solicitante aportó documentación (reformado y memoria).
El 2 de agosto de 2006, el área técnica hizo un informe favorable al estimar que se habían
subsanado las deficiencias apreciadas en el informe anterior.
El 18 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la unidad de actuación El Bebedero no estaba debidamente gestionada.
En sesión de 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
con la condición de que la promotora debía prestar aval, sin concretar el importe, para las
obras de urbanización pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de
urbanismo. La junta estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso
Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez,
Juan José Alayón Beltrán.
No consta que se cuantificara el importe del aval ni que éste se prestara.
177.- El 10 de mayo de 2005, Sebastián Rodríguez Rodríguez presentó solicitud de
licencia para el reformado de un edificio en la calle El Escobal nº 12, Cabo Blanco que se
construía al amparo de la licencia de obra del expediente 199/1999 y posterior reformado
en el 75/2002. Ello dio lugar al expediente 82/2005.
El 1 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable porque la zona
destinada a entreplanta no tenía la altura mínima exigida.

129

Por informe del 23 de febrero del servicio jurídico, se dio audiencia al interesado y este
presentó documentación.
El 26 de julio de 2006, el área técnica emitió informe favorable en el que decía que la
zona de entreplanta no tenía la altura mínima exigida para ser habitada, pero que iba a
ser destinada exclusivamente a almacén para materiales.
El 17 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto incumplía el artículo 35 de las normas urbanísticas del vigente PGOU
que disponía que la edificación no sobrepasaría la altura reguladora máxima de 10
metros, equivalente a 3 plantas sobre rasante, considerándose el altillo una planta más.
En sesión de 24 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta
estaba integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón
Beltrán.
178.- El 9 de septiembre de 2005, Inocencio Hernández Yanes, en nombre y
representación de Guaza Motor SL, solicitó licencia de obra mayor para el reformado de
un edificio de 30 viviendas y garajes en la calle Cahice, Guaza, unidad de actuación de
Guaza que se había construido al amparo de licencia otorgada en el expediente 27/2002.
Ello dio lugar al expediente 153/2005.
El 28 de julio de 2006, el área técnica emitió informe favorable que decía que las
modificaciones cumplían con las determinaciones urbanísticas.
El 22 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el acto de concesión de la licencia incurría en vicio determinante de nulidad de
pleno derecho porque la parcela pertenecía a la unidad de actuación nº 1 de Guaza que
no estaba debidamente gestionada y además la parcela, según resultaba del acta de
alineaciones y rasantes, estaba calificada como zona de equipamiento sociocultural y
recreativo, es decir que debía destinarse a a uso público o colectivo al servicio directo de
la población.
En sesión del 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La
junta estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan
José Alayón Beltrán.
179.- María del Pilar Piñero Vera solicitó licencia de obra mayor par la construcción de un
edificio de tres plantas compuesto por 6 viviendas, 5 plazas de garaje, local comercial en
la calle Berenice, unidad de actuación 3, La Estrella. Ello dio lugar al expediente 80/2006.
El 3 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe desfavorable al proyecto porque no
cumplía la normativa urbanística en lo relativo a la apertura de huecos en la medianería.
130

El 7 de agosto de 2006, el área técnica hizo un informe resumen desfavorable porque la
parcela no reunía las condiciones de solar por no contar con suministro eléctrico ni caudal
de agua potable y porque incumplía en la apertura de huecos en la medianería, matizando
que, si bien en el PGOU marcaba una medianera, se había ejecutado una calle que
estaba totalmente terminada.
El 17 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta desfavorable porque la
parcela estaba en una unidad de actuación no debidamente gestionada y se abría hueco
hacia una medianera.
El 23 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó dejar el acuerdo en suspenso
hasta que el área técnica informara sobre si la calle donde se ha ejecutado donde el
PGOU marca una medianera, se contemplaba en la Revisión que se estaba tramitando.
El 29 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe en el que reflejaba planos y
fotografías en los que se reflejaba la discrepancia entre los viales y las calles lindantes,
precisando que la calle Fénix estaba urbanizada y edificada, salvo la parcela objeto de la
licencia.
En sesión de 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La
junta estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan
José Alayón Beltrán.
180.- El 20 de febrero de 2006, José Miguel González González, en nombre y
representación de Construcción GOMAESPER SL pidió licencia de obra mayor para
construir 84 viviendas, locales y 84 garajes en la calle Amarinta, parcela 2B-09-12-18, de
Cho II. Ello dio lugar al expediente 23/2006.
El 26 de junio de 2006, el área técnica hizo un informe que decía que el proyecto cumplía
las condiciones mínimas de habitabilidad y otro de las misma fecha que señalaba que
cumplía con los parámetros de la normativa urbanística.
El 28 de junio de 2006, el área técnica informó que había obras de urbanización
pendientes de ejecutar, señalando su importe y diciendo que la primera ocupación de las
viviendas debería quedar condicionada a que esas obras fueran totalmente ejecutadas.
El 28 de junio de 2006, el área jurídica informó que no procedía conceder la licencia
porque no disponía de la preceptiva agrupación de las parcelas dado que el proyecto se
planteaba como una unidad sobre tres parcelas independientes según el PGOU. Además
el proyecto de urbanización de Cho II estaba condicionado a la presentación de un anexo
y el cumplimiento de otras condiciones que no constaba se hubieran ejecutado con lo que
carecía de eficacia.

131

En sesión de 30 de junio de 2006, la junta de gobierno local acordó dejar en suspenso el
acuerdo hasta que el área técnica informara sobre el cumplimiento de las obligaciones
para la urbanización de Cho II.
El 24 de agosto de 2006, el área técnica informó que el proyecto de urbanización se había
aprobado por resolución del alcalde y que estaba pendiente de que se obtuviera y
presentara la documentación relativa a la calificación de la actividad de depuradora.
En sesión de 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo y la advertencia
por parte del secretario general de que no constaba que el acuerdo aprobando el proyecto
de urbanización tuviera eficacia plena. La licencia se condicionó a que prestaran aval por
importe de 447.096´45 para garantizar la ejecución de las obras de urbanización. La junta
estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán.
181.- El 24 de enero de 2005, Antonino Jorge Bilbao en representación de Antonino Jorge
Bilbao SL solicitó licencia para reforma y ampliación del sótano de un edificio de 6
viviendas, 3 locales y sótano, sito en la avenida de José Antonio construido al amparo de
una licencia de obras otorgado el 14 de mayo de 2001. Ello dio lugar al expediente
13/2005.
El 9 de enero de 2006, el área técnica emitió informe favorable condicionado a que la vía
trasera fuera definida como peatonal rodada de uso restringido y si no fuera así, tendría
que presentar nueva documentación indicando la nueva ubicación de las plazas de
aparcamiento preceptivas.
El 6 de marzo de 2006 el área jurídica informó que se había propuesto denegar la licencia
de obra porque el proyecto presentaba incumplimientos de las normas urbanísticas del
PGOU y la reforma las mantenía tanto en cuanto que utilizaba espacios libres de la
parcela para otros aprovechamientos y el acceso solo podía hacerse por vía pavimentada
abierta al público. Por ello al considerar que el acto de otorgamiento era nulo de pleno
derecho procedía denegar el reformado y abrir procedimiento de revisión.
El 31 de marzo de 2006, la junta dejó el asunto sin resolver para un mejor estudio y el 7
de abril de 2006 se acordó denegar la licencia.
El promotor interpuso recurso de reposición adjuntando nueva documentación técnica.
El 17 de julio de 2006, el área jurídica propuso denegar el recurso, puesto que había sido
utilizado para corregir los incumplimientos técnicos que habían motivado la denegación.
Reclamado nuevo informe técnico, éste se emitió el 9 de agosto de 2006 con sentido
favorable al respetar las modificaciones propuestas las exigencias de la normativa
urbanística.

132

El 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó, pese a la propuesta del
área jurídica, estimar el recurso de reposición y acordar la licencia de reforma. La junta
estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán.
182.-El 8 de septiembre de 2005, José Benito Morán, en nombre y representación de la
entidad Stid Mangement SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para un edificio
de 26 viviendas y garajes en la calle Culantro del Valle de San Lorenzo. Ello dio lugar al
expediente 149/2005.
El 3 de noviembre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
inadmitir la solicitud porque el proyecto técnico conforme al que se solicitaba era el mismo
que el que había quedado incorporado al procedimiento 96/2003 de obra mayor que fue
objeto de resolución mediante acuerdo de la junta de gobierno local de 19 de noviembre
de 2004, que fue notificado y devino firme.
El 7 de noviembre de 2005, el alcalde dictó una resolución por la que inadmitió la solicitud.
El solicitante recurrió en reposición.
El 12 de enero de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
desestimar el recurso por los mismos motivos del informe de 3 de noviembre.
El 1 de febrero de 2006, el alcalde dictó resolución desestimando el recurso.
El 6 de marzo de 2006, el solicitante presentó un escrito solicitando la revocación de la
resolución porque la documentación que aportó se había unido al expediente 110/2002
de obra mayor, en lugar de al 96/2003 de obra mayor.
El 15 de marzo de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
revocar la resolución por cuanto el examen del expediente 110/2002 había permitido
confirmar las alegaciones del solicitante y continuar con la tramitación del expediente
149/2005.
El 22 de marzo de 2006, el alcalde dictó una resolución por la que revocaba la inadmisión.
El 6 de junio de 2006, el área técnica emitió un informe favorable porque el proyecto
cumplía con la normativa.
El 28 de julio de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y no podía acreditarse por el
solicitante el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000.
En sesión del 4 de agosto de 2006, la junta de gobierno local acordó denegar la licencia
por cuanto la parcela no reunía la condición de solar y no constaba que hubiera cumplido
con los deberes impuestos en el DL 1/2000 y por último las alineaciones marcadas no se
ajustaban a lo establecido en el PGOU vigente.

133

El 11 de septiembre de 2006 José Benito Morán interpuso recurso de reposición contra el
acuerdo.
El 18 de septiembre de 2006, el área técnica ratificó su informe favorable.
El 21 de septiembre de 2006, el área jurídica propuso desestimar el recurso reiterando
que la parcela no reunía la condición de solar.
En sesión de 1 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo argumentando, en
lo relativo a las alineaciones, que no se iba a invadir espacio público y que se podía dar
por válida la alineación propuesta aunque no siguiera el ángulo recto previsto por el
PGOU. La junta estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios
Rodríguez, Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón
Beltrán. Posteriormente se acordó rectificar un error del acuerdo en el sentido de
condicionar la licencia a prestación de un aval para garantizar la urbanización.
183.- En 2005, Luciano Perdigón Hernández, en nombre y representación de la entidad
Los Roques del Viento SL, presentó una solicitud de licencia para el reformado de 44
viviendas, locales y garajes en la calle Llanos Mora en Valle de San Lorenzo que había
sido construido al amparo de la licencia 121/2002. Ello dio lugar al expediente 211/2005.
El 17 de marzo de 2006 el área de actividades emitió informe desfavorable dado que la
obra consistía en la construcción de un centro comercial y la actividad definida estaba
sujeta a calificación y era precisa la calificación previa por parte del Cabildo.
El 22 de agosto de 2006 el área de actividades emitió informe favorable en lo relativo a
instalaciones de protección contra incendios y ventilación.
El 8 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad e informe favorable porque cumplía las
determinaciones del plan vigente.
El 27 de septiembre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque de la memoria del proyecto se desprendía que algunos locales tenían previsto la
instalación de actividad clasificada y ello precisaba de licencia previa y además se
encontraba pendiente de resolver el desistimiento del procedimiento número 134/2003 de
obra mayor
En sesión de 29 de septiembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso
Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
184.- Juan Antonio Hernández Pérez, en nombre y representación de Aluminios
Hernández y Herrera SL, presentó solicitud de obra mayor para la construcción de una
nave industrial en la calle Olimpia 51, polígono industrial Guargacho. Ello dio lugar al
expediente 52/2006.
134

El 6 de septiembre de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque cumplía las
condiciones de uso y localización previstas en la revisión del planeamiento, ya que el
documento de revisión proponía para la parcela su clasificación como suelo urbano no
consolidado con tipología edificatoria de naves industriales y uso principal industrial.
El 13 de septiembre de 2006, el área técnica hizo otro informe favorable en el que decía
que la parcela estaba en suelo urbano aunque no tenía la consideración de solar, por lo
que los solicitantes deberían costear y ejecutar las obras de urbanización. En resumen
que el proyecto cumplía las determinaciones del plan vigente.
El 6 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la parcela no reunía las condiciones de solar y porque no se había acreditado el
cumplimiento de las obligaciones impuestas en el DL 1/2000, además porque no se
expresaba el uso o destino de la nave industrial lo que incumplía las normas urbanísticas
y además el uso industrial requería la preceptiva calificación de actividad.
En sesión de 13 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba integrada
por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan
José Alayón Beltrán.
185.- El 21 de noviembre de 2005, Luis Alberto Lara García, en nombre y representación
de la entidad ML Lara Tenerife SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para la
demolición de un salón y construcción de un edificio de viviendas en la calle Lima esquina
con la calle Valparaíso de El Bebedero. Ello dio lugar al expediente 194/2005.
El 6 de febrero de 2006, el área técnica hizo un informe desfavorable porque el proyecto
incumplía la normativa urbanística porque el sistema de pilares y vigas de atado no
estaba permitido.
El 30 de agosto de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad.
El 30 de agosto de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el solicitante
presentó memoria y planos reformados subsanando las deficiencias apuntadas en el
anterior informe.
El 5 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la unidad de actuación no está debidamente gestionada.
En sesión de 13 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada
por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan
José Alayón Beltrán.

135

186.- El 16 de septiembre de 2005, Manuel Hernández González solicitó licencia de obra
mayor para un proyecto modificado de vivienda unifamiliar en la calle Salicaria nº 14, Cho
II. Ello dio lugar al expediente 157/2005.
El 18 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe complementario que decía que el
proyecto presentado cumplía con las condiciones de localización y uso previstas en la
revisión del planeamiento.
El 18 de abril de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque el proyecto
cumplía las condiciones de habitabilidad y de accesibilidad.
El 13 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
denegar la licencia porque la parcela no reunía las condiciones de solar y el solicitante no
podía acreditar el cumplimiento de las obligaciones del DL 1/2000 dado que aún no se
había dictado acuerdo sobre el proyecto de compensación del polígono elaborado por
GESTUR.
En sesión de 20 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
condicionada a la prestación de aval para garantizar las obras de urbanización y ello pese
a la la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba integrada por
José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
187.- El 19 de julio de 2005, Yorgen Claire Andre Weytjens, en nombre y representación
de la entidad Promociones Urbanísticas Panto Siglo XXI SL solicitó licencia de primera
ocupación para el edificio La Trujilla, situado en la avenida Ramujo, Cabo Blanco, que se
había construido al amparo de la licencia otorgada en el expediente 15/2002 y posterior
reformado 75/2005, más arriba reseñado. Ello dio lugar al expediente 39/2005.
El 20 de octubre de 2005, el área técnica emite informe favorable porque lo ejecutado se
adaptaba al proyecto de reforma (75/2005) y también al proyecto primitivo (15/2002)
precisando en informe complementario de 9 de noviembre que el edificio estaba formado
por 48 viviendas, un local comercial, 77 plazas de garaje y 30 trasteros.
El 15 de diciembre de 2005, el área jurídica informó que no procedía conceder la licencia
hasta que no se modificara la certificación de fin de obra de infraestructura común de
telecomunicaciones puesto que en el proyecto de obra autorizado en el reformado el
objeto eran 48 viviendas y, sin embargo, figuraban 50 en la certificación de fin de obra de
infraestructura común de telecomunicaciones y en la declaración de alta en el Catastro
Inmobiliario y hasta tanto no constara suscrita la correspondiente acta de recepción de las
obras de urbanización del sector R2M de Cabo Blanco.
En sesión de 16 de diciembre de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia de primera ocupación condicionada a que en el plazo de un mes aportara
certificado de fin de obra de infraestructura común de telecomunicaciones y declaración
de alta en el Catastro Inmobiliario para 48 viviendas, 1 local, 77 plazas de garaje y 30
locales comerciales.
136

Tras la presentación de nueva documentación por el promotor, el área jurídica emitió
informe indicando que no se daba cumplimiento a la condición impuesta en el acuerdo. El
promotor nuevamente presentó documentación y el servicio jurídico volvió a indicar que
no se daba cumplimiento puesto que figuraban de alta 50 viviendas.
En sesión de 20 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
condicionada a la prestación de aval para garantizar las obras de urbanización y ello pese
a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba integrada por
José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
188.- El 18 de marzo de 2005, Afonso Cabrera en representación de Mercadona SA
presentó solicitud de licencia para canalizar la línea subterránea de baja tensión en una
parcela situada en el plan parcial de Cabo Blanco. Ello dio lugar al expediente 213/2005
de obra menor.
El 23 de enero de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe favorable
dejando a salvo las autorizaciones previas que pudieran ser preceptivas.
El 29 de agosto de 2006, el técnico de la sección de actividades emitió informe favorable.
El 11 de octubre de 2006, el área técnica recordó en su informe que las obras eran en una
edificación sobre la que se había propuesto no conceder la licencia hasta que no se
modificara la certificación de fin de obra de infraestructura común de telecomunicaciones,
puesto que en el proyecto de obra autorizado en el reformado el objeto eran 48 viviendas
y, sin embargo, figuraban 50 en la certificación de fin de obra de infraestructura común de
telecomunicaciones y en la declaración de alta en el Catastro Inmobiliario, y hasta tanto
no constara suscrita la correspondiente acta de recepción de las obras de urbanización
del sector R2M de Cabo Blanco (expedientes 75/2005 y 39/2005 instados por la
promotora Promociones Urbanísticas Panto Siglo XXI SL ya reseñado). Con ello propuso
que se denegara la licencia hasta tanto la licencia de primera ocupación, que había sido
otorgada condicionada a la modificación del alta de catastro tuviera eficacia.
En sesión de 20 de octubre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia
pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba integrada
por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
189.- El 24 de marzo de 2003, Nicolás Álvarez Contini, en nombre y representación de
Gestinor Atlántico SL, presentó una solicitud de licencia de obra mayor para un edificio de
116 viviendas y garajes en la calle Las Rosas, en Las Rosas (Arona). Ello dio lugar al
expediente 60/2003.
El 5 de junio de 2003, Julián Alonso Rodríguez presentó un escrito ratificándose en la
solicitud de licencia presentada por Nicolás Álvarez Contini.

137

Hay una resolución de la Alcaldía de mayo de 2003, que acordó la suspensión de la
concesión de licencias para las zonas objeto del planeamiento por la aprobación inicial de
los planes, normas, programas y estudios de detalle (artículo 120 del Reglamento de
Planeamiento).
El 17 de febrero de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 2 de noviembre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
denegar la licencia porque la Unidad de Actuación 4 Las Rosas-1 no estaba debidamente
gestionada y no había surgido el derecho a edificar y porque el proyecto se desarrollaba
en dos parcelas respecto de las que no constaba licencia de agrupación.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
El 12 de enero de 2007 se presentó escrito por parte de tres vecinos de la asociación de
vecinos Palygom de Las Rosas en la que se solicitaba que se procediera a la revisión de
oficio del acto de concesión de licencia por cuanto el terreno estaba en una unidad de
actuación no gestionada.
El 14 de febrero de 2007, el área jurídica del servicio de urbanismo informó que si bien al
revisar el proyecto se consideraba que no era precisa licencia de agrupación de parcelas,
puesto que la construcción eran dos edificaciones separadas por un vial, sí que se
consideraba que el acto de concesión era nulo porque la unidad de actuación donde
estaban las parcelas no estaban gestionadas, por lo procedía abrir procedimiento de
revisión. No consta que a partir de ese informe haya habido más trámites.
190.- El 15 de marzo de 2006, Antonio González Delgado en representación de
Restaurante Soceal SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para construir en El
Bebedero, Buzanada una edificación de nueve viviendas, nueve trasteros y nueve garajes
y pidió que se trasladara la documentación técnica del expediente 67/2005. Ello dio lugar
al expediente 42/2006.
El 25 de junio de 2006 el área técnica emitió informe favorable indicando que el 7 de
noviembre de 2005 se había emitido informe desfavorable en el expediente 67/2005, pero
se habían subsanado las omisiones y deficiencias detectadas.
El 16 de octubre de 2006, la sección de actividades emitió informe favorable en materia
de protección contra incendios y ventilación, tras diversos informes desfavorables.
El 2 de noviembre de 2006 la sección jurídica del área de urbanismo hizo una propuesta
de acuerdo desfavorable porque la unidad de actuación no estaba debidamente
gestionada.

138

En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia condicionado a la prestación de aval para garantizar la ejecución de las obras de
urbanización, pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta
estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez,
Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, José Luis
González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
191.- Paulino Juan García Alayón presentó solicitud de licencia de obra menor para
cambiar pisos y poner tuberías en una vivienda en la calle Bélgica en Las Galletas .Ello
dio lugar al expediente de obra menor 42/2006.
El 18 de julio de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 18 de agosto de 2006, se le hizo al área técnica el encargo de que hiciera informe
complementario sobre si las obras eran necesarias para la conservación y habitabilidad
del inmueble, emitiéndose el 21 de agosto de 2006 con carácter afirmativo.
El 5 de septiembre de 2006, el solicitante informó que no podía aportar la licencia de obra
porque era un edificio muy antiguo y no la tenía.
El 17 de octubre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor por
cuanto no se podía precisar si la edificación contaba con licencia y por tanto que la acción
de adopción de medidas de protección de la legalidad y reestablecimiento del orden
jurídico perturbado hubiera prescrito ni determinar si procedía abrir expediente
sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
192.- El 23 de mayo de 2006, Luis Alberto Ramos, en representación de Sueños y Hadas
SL, solicitó licencia de obra menor para la colocación de nuevo piso, colocar persianas y
pintar paredes de un local en la calle General Franco de Los Cristianos. Ello dio lugar al
expediente 38/2006.
El 18 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 23 de octubre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor
porque no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y con ello que dicha
edificación respetara las medidas de funcionalidad y seguridad y no se podía concluir que
la acción de adopción de medidas de protección de la legalidad y reestablecimiento del
orden jurídico perturbado hubiera prescrito ni determinar si procedía abrir expediente
sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba
139

integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
193.- El 17 de mayo de 2006, Miguel Díaz Calcerrada presentó solicitud de licencia de
obra menor para acondicionamiento y pintado de la fachada de un edificio en Las
Galletas. Ello dio lugar a la licencia de obra menor 34/2006.
El 11 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable .
El 17 de octubre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor
porque no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y no se podía concluir
que la acción de adopción de medidas de protección de la legalidad y de
reestablecimiento del orden jurídico perturbado hubiera prescrito ni
determinar si
procedía abrir expediente sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
194.- El 17 de abril de 2006, José Jérez Padilla presentó solicitud de licencia de obra
menor para el revestimiento de una vivienda en La Camella. Ello dio lugar al expediente
de licencia de obra menor 24/2006.
El 23 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe favorable precisando que no había
antecedentes de la edificación y que las obras eran precisas para la conservación.
El 27 de septiembre de 2006, el solicitante, contestando el requerimiento efectuado desde
el ayuntamiento, comunicó que el inmueble no tenía licencia.
El 2 de noviembre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor
porque no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y no se podía concluir
que la acción de adopción de medidas de protección de la legalidad y de
reestablecimiento del orden jurídico perturbado hubiera prescrito ni determinar si procedía
abrir expediente sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
195.- Pedro Osorio Sampaio Peixoto presentó solicitud de licencia de obra menor para
cambio de piso, loza sanitaria y pintura para un local situado en los bajos de un inmueble
situado en Las Galletas. Ello dio lugar al expediente de obra menor 100/2006.

140

El 25 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable precisando que no
había constancia que el inmueble contara con licencia de obra.
El 23 de octubre de 2006 el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor
porque no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y no se podía concluir
que la acción de adopción de medidas de protección de la legalidad y de
reestablecimiento del orden jurídico perturbado hubiera prescrito ni determinar si procedía
abrir expediente sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
196.- El 17 de abril de 2006, Lorenzo Reverón González, en representación de
REVYROD, SL presentó solicitud de licencia de obra menor para demolición de
tabiquería, reposición de pavimento y pintura, entre otras reformas de un local sito en la
carretera general, La Camella. Ello dio lugar al expediente de licencia de obra menor
28/2006.
El 7 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable, precisando que no
constaban antecedentes del inmueble.
El 17 de octubre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra menor
porque no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y no se podía concluir
que la acción de adopción de medidas de protección de la legalidad y de
reestablecimiento del orden jurídico perturbado hubiera prescrito ni determinar si procedía
abrir expediente sancionador y requerir la legalización del inmueble.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo. La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
197.- La entidad Promociones Litoral Canario SL presentó solicitud de licencia de primera
ocupación para un edificio de 53 viviendas y 55 plazas de garaje situado en la calle Los
Migueles s/n, Buzanada, que se había construido amparada en la licencia otorgada en el
expediente 226/2002 (antes reseñada) y posterior reformado 22/2006. Ello dio lugar al
expediente de primera ocupación 25/2006.
El 19 de septiembre de 2006, el área técnica emitió informe favorable porque lo construido
se ajustaba totalmente el proyecto original y porque cumplía las condiciones de
habitabilidad.

141

El 17 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
reiterando los informes que reseñaban que la parcela no cumplía las condiciones de solar
y no podía acreditarse por el solicitante el cumplimiento de las obligaciones que recoge el
artículo 72.2 del Texto Refundido por lo que procedía la revisión de las licencias de obras
y de reformado por ser nulas de pleno derecho.
En sesión de 17 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia de primera ocupación pese a la propuesta del área jurídica del servicio de
urbanismo. La junta estaba integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
198.- El 3 de noviembre de 2005, Dionisio González García, en representación de
DIFLOMAR SL, solicitó licencia de obra para construir una nave industrial en el polígono
industrial de Costa del Silencio, Guargacho. Ello dio lugar al expediente 185/2005.
El 5 de abril de 2006, la sección de actividades emitió informe indicando que en el
proyecto no se reflejaba la actividad que se iba a desarrollar en la edificación, por lo que
no se podían establecer cuáles eran las medidas de protección contra incendios.
El 1 de agosto de 2006, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
favorable en lo relativo a las condiciones de uso y localización previstas en el documento
de revisión del PGOU y desfavorable en cuanto a la normativa del vigente, del plan
territorial de ordenación turística de Tenerife, precisando que era preciso obtener licencia
de actividad al tratarse de actividad clasificada.
Tras la aportación de nueva documentación técnica, el 3 de noviembre de 2006 el área
técnica emitió informe favorable, reiterando la observación de que era precisa licencia de
actividad previa a la licencia de obra.
El 14 de noviembre de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia de obra al no
especificarse en el proyecto el destino o uso de la nave y no contar con la preceptiva
calificación de la actividad, especificando en el informe que al tratarse de una nave
industrial el uso sería actividad clasificada.
En sesión de 17 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia de primera ocupación, pese a la propuesta del servicio de urbanismo. Se
especificó en el acuerdo que se contaba con un informe del área de desarrollo económico,
industrial y comercial del Cabildo de Tenerife, fechado el 8 de septiembre de 2000, que
reseñaba que en si en el inicio de las obras no se conocen las actividades específicas a
desarrollar en una nave industrial la licencia para la ejecución de aquellas no puede
someterse al procedimiento previo de calificación previsto en la ley 1/1998, pero no podía
desarrollarse ninguna actividad hasta que tanto se contara con la preceptiva licencia de
instalación y apertura. La junta estaba integrada por José Alberto González Reverón,
Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro,
Alfonso

142

Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra
Melo.
199.- El 11 de mayo de 2006, Ángel Ripollés Batista presentó solicitud de licencia para la
segregación de 4 fincas situadas en la calle Los Geranios, unidad de actuación nº 5, Las
Rosas 2. Ello dio lugar al expediente de segregación 5/2006.
El 20 de junio de 2006, el área técnica hizo un informe favorable porque aunque no se
había iniciado expediente alguno para la gestión de la unidad de actuación por el
Ayuntamiento, la unidad de actuación estaba consolidada tanto en la urbanización como
en la edificación en más de un 80%.
El 9 de agosto de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque la unidad de actuación coloca los terrenos en situación de reparcelación y no se
pueden otorgar licencias de reparcelación hasta la firmeza en vía administrativa de la
operación reparcelatoria (artículo 84.4 del Texto Refundido de la Ley de Ordenación del
Territorio y Espacios Naturales de Canarias).
Por resolución del 18 de octubre de 2006, el alcalde delega en la junta de gobierno local
las atribuciones para adoptar el acuerdo.
El 17 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia pese a
la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba integrada por
José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José
Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
200.- El 25 de junio de 2006, Antonio Bello García y otros, presentaron solicitud de
licencia para segregación de una parcela situada en la carretera general TF-28, nº 129,
Valle de San Lorenzo (finca registral 64.644). Ello dio lugar al expediente 22/2006.
El 16 de agosto de 2006, el área técnica emitió informe favorable porque las parcelas
cumplían lo dispuesto en los artículos 80, 81 y 82 del Texto Refundido de la Ley de
Ordenación del Territorio y Espacios Naturales de Canarias.
El 30 de octubre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable
porque con carácter previo a cualquier actuación urbanística en la zona era preceptiva la
delimitación de la unidad de actuación (artículo 72 del mismo texto refundido).
El 15 de noviembre de 2006, el alcalde dictó un acuerdo delegando en la junta de
gobierno local las atribuciones para la toma del acuerdo en el expediente.
En sesión de 17 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia, pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo La junta estaba
integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.

143

201.- El 28 de abril de 2004, Lorenzo Antonio González Rocha en representación de
LOGAHER presentó solicitud de licencia de primera ocupación para dos viviendas
unifamiliares aisladas construidas en San Miguel, Costa del Silencio al amparo de la
licencia de obra otorgada en el expediente 205/2000, reformado 171/2003 y 53/2005. Ello
dio lugar al de primera ocupación 31/2004.
El 25 de mayo de 2005 el área técnica emitió informe favorable. Dicho informe lo elaboró
el aparejador municipal Roberto de Luis y lo conformó el arquitecto municipal, Eliseo de la
Rosa.
El 14 de junio de 2005 el área jurídica informó que del examen de la documentación
aportada se constaba que el certificado de final de obra era de fecha anterior a la
documentación técnica aportada al solicitar el reformado tramitado en el expediente
171/2002 y en el 53/2005. Por ello proponía denegar la licencia de primera ocupación
hasta tanto se aportase nuevo certificado final de obra que subsanara lo anterior.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó otorgar la licencia de primera
ocupación pese a la propuesta en contra del área jurídica, precisando que en esa misma
sesión se había autorizado la licencia de reformado en el 53/2005. La junta de gobierno
local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y los tenientes
alcaldes, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix
Sierra Melo.
202.- El 10 de abril de 2003, Stanley Leopold Weytjens, en nombre y representación de la
entidad Palm Mar Sur Invest SL, presentó solicitud de licencia de obra mayor para la
construcción de un edificio de 30 viviendas, locales comerciales y garajes, sito en la
avenida Pal Mar, parcela 11-1. Ello dio lugar al expediente 73/2003.
El 10 de abril de 2003, se emitieron dos informes favorables de la oficina técnica porque
cumplía las condiciones de habitabilidad y urbanísticamente.
El 10 de abril de 2003, el secretario general del Ayuntamiento hizo un informe diciendo
que procedía la concesión de la licencia.
El 10 de abril de 2003, la Alcaldía-Presidencia dictó una resolución concediendo la
licencia.
El 1 de junio de 2005, Jurgen Claire Andre Weytjens solicitó una prórroga de la licencia.
El 1 de julio de 2005, la oficina técnica informó favorablemente a la prórroga porque el
proyecto cumplía la normativa urbanística.
El 18 de julio de 2005, el área jurídica del Servicio de Urbanismo emitió una propuesta de
acuerdo contraria a la ampliación del plazo porque la licencia de obras incurría en vicio
determinante de la nulidad porque la parcela no reunía las condiciones de solar al no
constar con suministro de agua potable al estar ejecutado de forma irregular ni haberse
prestado garantía en el proyecto de urbanización y porque las acometidas generales a las
144

redes de servicio ejecutadas no se correspondían con el proyecto de urbanización porque
estaban ejecutadas fuera de los terrenos de uso y dominio público.
En sesión ordinaria de 22 de julio de 2005, la Junta de Gobierno concedió la prórroga de
la licencia, pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo. La
junta de gobierno local estuvo integrada por el alcalde, José Alberto González Reverón y
los concejales, Manuel Barrios Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, Daniel Martín Navarro,
Sebastián Martín Martín, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón Beltrán.
203.- El 6 de febrero de 2006, Juan Jesús Hernández Suárez, en nombre y
representación de la Cooperativa de Taxis de Arona, solicitó licencia de primera
ocupación parcial para una sola nave industrial de las tres que se había autorizado
construir en en la calle Infanta Elena 28 con licencia otorgada en 1989 por la Consejería
de Política Territorial.( expediente 60/1989). Ello dio lugar al expediente de primera
ocupación 6/2006.
El 8 de marzo de 2006, el área técnica emitió informe favorable.
El 4 de abril de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable porque
el acto de concesión de la licencia adolecía de vicio determinante de nulidad porque
incumplía los artículos 33, 101 y 104 del Reglamento de Planeamiento Urbanístico,
faltaba una nave por ejecutar y el plazo para la ejecución había finalizado en 1993.
En sesión de 7 de abril de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia.

II) EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN
Durante el período comprendido entre el año 2003 y el 2007, el órgano que tenía
atribuida en el ayuntamiento de Arona la competencia para las contrataciones y
concesiones de toda clase era la comisión de gobierno, que luego pasó a denominarse
junta de gobierno local. Ello siempre que el importe del contrato no superase el 10% de
los recursos ordinarios del presupuesto ni la cantidad de 6.101.121´04 euros, incluidos los
contratos de carácter plurianual, cuando su duración no fuera superior a cuatro años,
cuando el importe acumulado de todas sus anualidades no superase ni el porcentaje
indicado, referido a los recursos ordinarios del presupuesto del primer ejercicio, ni la
cuantía señalada. Esta competencia fue atribuida por delegación del alcalde, en virtud de
resolución número 4122/2003 de 7 de julio. En esos años la junta estuvo integrada por
los antes mencionados José Alberto González Reverón, Félix Sierra Melo, Juan José
Alayón Beltrán, Alfonso Barroso Armas, Manuel Barrios Rodríguez, José Luis González
Rodríguez, Daniel Martín Navarro y Sebastián Martín Martín.
Entre el 12 de diciembre de 2003 y el 6 de octubre de 2006, los miembros de la junta de
gobierno local, prevaliéndose de sus cargos públicos, en el ejercicio de sus funciones y
prescindiendo de los trámites previstos en el Real Decreto Legislativo 2/2000 de 16 de
145

Junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Contratos de las
Administraciones Publicas, (en adelante TRLCAP ), vigente en la fecha realización de los
hechos, concedieron por unanimidad numerosas adjudicaciones de obras. El promotor
era siempre el ayuntamiento de Arona pero en vez de emplear la modalidad de
adjudicación que correspondía legalmente en función de las características del contrato,
esto es, procedimiento abierto con concurso público, procedimiento restringido o
procedimiento negociado, lo que hubiera dado la posibilidad de participar a otras
empresas, adjudicaban la obra directamente con independencia del precio del contrato y
sin ningún tipo de motivación acerca de la elección, pese a constar en el expediente el
reparo emitido por la sección de intervención de fondos del Ayuntamiento y el informe
desfavorable del servicio de contratación y servicios públicos. Entre esas adjudicaciones
se destacan :
1) En la junta de gobierno celebrada el 12 de diciembre de 2003, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José
Alayón Beltrán, se adjudicaron dos proyectos de obras para el acondicionamiento de
diversas calles del núcleo de Cabo Blanco, que se tramitaron como expedientes número
96/2003 ( para el asfaltado de las calles La Iglesia y el Lomito) y el 99/2003 ( para el
acondicionamiento de las calles Igara y Lavajo) y tres proyectos de obra para el
acondicionamiento de calles de Buzanada, que se tramitaron como expedientes 98/2003
(para el asfaltado de calles Dornajo y San Rafael), 97/2003 ( para la calle Cascabel) y
96/20003 (asfaltado calle Machín y La Risca).
Cada uno de los expedientes se inició con un proyecto de obra, propio e independiente,
elaborado por el arquitecto municipal, Eliseo de la Rosa y fechado en noviembre de 2003.
Asimismo consta en cada uno de ellos acta de replanteo. La individualización de los
proyectos, pese a que tenían el mismo objeto y que se elaboraron simultáneamente,
provocaba que el importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000 euros. En el
96/2003 era de 29.144´81 euros; 99/2003 era de 29.428,41 euros, 98/2003 era de
29.901,10 euros; en el 97/2003 era de 28.955,72 euros y en el 96/2003 era de 28.483,04
euros.
En todos ellos el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del
crédito y fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 del TRLCAP
prohibía fraccionar contratos para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o
forma de adjudicación y que se seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar
obras mediante contratos menores.
El 10 de diciembre de 2003, el jefe de de la sección de contratación y servicios públicos
emitió informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En cada uno de ellos
relacionaba los demás expedientes de obras de acondicionamiento de calles, que se
estaban tramitando simultáneamente. Asimismo reflejaba los preceptos del TRLCAP
relativos a contratos menores, reproduciendo el requisito para ser calificado así ( cuantía
146

inferior a 30.050´61 euros) y las exigencias en su tramitación ( aprobación del gasto y la
incorporación al mismo de la factura correspondiente con los requisitos
reglamentariamente establecidos y en el menor de obras, el presupuesto de las obras o
proyecto si normas específicas lo exigieran). Pero también precisaba que el artículo 68
de la T.R.L.C.A.P. establecía que el expediente debía abarcar la totalidad del objeto del
contrato y que no podía fraccionarse con objeto de disminuir la cuantía del mismo y eludir
así los requisitos de publicidad, el procedimiento o la forma de adjudicación que
correspondiese, admitiéndose solamente el fraccionamiento siempre que los lotes
resultantes fueran susceptible de utilización o aprovechamiento separado, o así lo exigiera
la naturaleza del objeto y que esas circunstancias en modo alguno concurrían en el
expediente. Por ello acababa proponiendo que se acudiera a la figura del procedimiento
negociado sin publicidad por razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del
expediente hasta que se solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo el secretario general de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos, así como que el objeto de los cinco expedientes era asfaltar
calles, acordó aprobar todo los proyectos presentados estimando que por motivos de
oportunidad, los presentados eran individualizados y diferentes y que por la oficina
técnica municipal, efectuadas las comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad
geométrica de la obra y la viabilidad de la misma conforme al proyecto redactado.
Además se acordó contratar todos los proyectos con la empresa Félix Quemada Nieto,
sin expresar ninguna motivación sobre esta elección, evitando de esta manera la posible
concurrencia de otras empresas y profesionales.
En todos los expedientes consta que el 18 de diciembre de 2003 se fechó el registro de
salida de la notificación del acuerdo de adjudicación a la empresa Félix Quemada Nieto, y
que 19 de diciembre, se emitió certificación del arquitecto técnico y del arquitecto
municipal de la realidad y ejecución de las obras adjudicadas, dictándose ese mismo día
resolución del alcalde aprobando la certificación y ordenando el pago.
2)En la junta de gobierno local celebrada el 2 de abril de 2004, que estuvo presidida por
José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón
Beltrán se adjudicaron a la misma empresa cinco proyectos de obras de
acondicionamiento de distintas calles del núcleo de La Rosa que se tramitaron en los
expedientes 108/2003 ( asfaltado de las calles Rubicón, Arrieta , Teguise y Acorán) ;
109/2003 ( asfaltado en la calle Playa Blanca y Orzola); 114/2003 ( asfaltado de la calle
Isla Verde); 115/2003 ( asfaltado de las calles Bahía de Galgo y Famara) y 116/2003
( asfaltado calle Salinas del Janubio).
Cada uno de los expedientes se inició con el mismo decreto de alcaldía, fechado el 17 de
diciembre de 2003, que reseñaba: “ Dado el deterioro sufrido por el tránsito de vehículos
de las siguientes calles del municipio: en la zona de Cañada Verde: C/ Gavilán,
147

C/Lucerna, C/Ribazul y la C/ Beleño y en la zona de La Rosa: C/Rubicón, C/ Isla Verde;
C/ Playa Blanca, C/Bahía del Galgo, C/Cumbre Nueva, C/Salinas del Janubio, C/ Famara,
C/Arrieta, C/ Arzola, C/Teguise y C/ Acorán; Es por lo que vengo en disponer: Que por la
Oficina Técnica Municipal se proceda a la redacción de los correspondientes proyectos de
repavimentación asfáltica”
Pese al anterior decreto y que el objeto era la repavimentación simultánea de varias calles
del municipio, el 19 de diciembre de 2003, se incoaron cinco expedientes, contando cada
uno de ellos con un proyecto propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal
Eliseo de la Rosa y fechado en diciembre de 2003. La individualización de los proyectos,
pese a que se tramitaban simultáneamente y tenían el mismo objeto (asfaltado de calles
del municipio), provocaba que el importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000
euros. En el 108/2003 era de 28.010,35 euros; 109/2003 era de 29.901,10 euros;
114/2003 era de 29.428,14 euros, 115/2003 era de 28.955,72 euros; en el 116/2003 era
de 29.428,41 euros
En todos ellos el interventor municipal, el 24 de marzo de 2004, emitió informe de reparo
por inadecuación del crédito y por fraccionamiento de la obra, especificando que el
artículo 68.2 del TRLCAP prohibía fraccionar contratos para eludir los requisitos de
publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se seguía el criterio de redactar
proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores.
El 31 de marzo de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en cada uno de los expedientes. Relacionaba los demás
expedientes de obras de acondicionamiento de calles que se estaban tramitando
simultáneamente. Reflejaba los preceptos del TRLCAP relativos a contratos menores,
reproduciendo el requisito para ser calificado como tal ( cuantía inferior a 30.050´61
euros) y las exigencias en su tramitación ( aprobación del gasto y la incorporación al
mismo de la factura correspondiente que reuniera los requisitos reglamentariamente
establecidos y en el menor de obras, el presupuesto de las obras o proyecto si normas
específicas lo exigieran) pero también precisaba que el artículo 68 de la T.R.L.C.A.P.
establecía que el expediente debía abarcar la totalidad del objeto del contrato y que no
podía fraccionarse un contrato con objeto de disminuir la cuantía del mismo y eludir así
los requisitos de publicidad, el procedimiento o la forma de adjudicación que
correspondiera, admitiéndose solamente el fraccionamiento siempre que los lotes
resultantes fueran susceptible de utilización o aprovechamiento separado, o así lo exigiera
la naturaleza del objeto y que esas circunstancias, en modo alguno, concurrían en el
expediente. Por ello acababa proponiendo que se acudiera a la figura del procedimiento
negociado sin publicidad por razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del
expediente hasta que se solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer que el objeto de todos los expedientes era
repavimentar calles del municipio, que los informes de la intervención y de la sección de
contratación eran desfavorables por considerar que se trataba de un supuesto de
148

fraccionamiento de contratos y además, la advertencia de ilegalidad expuesta por la
secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
Intervención de Fondos y el informe de la sección de contratación, aprobó por unanimidad
de sus miembros todo los proyectos presentados. Además, se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Félix Quemada Nieto, sin expresar ninguna motivación sobre
esta elección, evitando la posible concurrencia de otras empresas y profesionales.
En todos los expedientes consta que el 15 de abril de 2004, se fechó el registro de salida
de la notificación de la adjudicación a la empresa Félix Quemada Nieto y que el 19 de
abril de 2004, se emitió certificación del arquitecto técnico y del arquitecto municipal de la
realidad y ejecución de las obras adjudicadas, dictándose el día 27 de abril, la resolución
del alcalde aprobando la certificación y ordenando el pago.
3) En la junta de gobierno local, celebrada el 9 de julio de 2004, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José
Alayón Beltrán se adjudicaron dos proyectos de obras para realizar reformas en el
pabellón municipal del núcleo de Los Cristianos. Los proyectos se tramitaron en los
expedientes 5/2004 ( locales municipales, pasillos interiores pabellón municipal en Los
Cristianos) y 6/2004 ( locales municipales control acceso a pabellón municipal en el
núcleo de Los Cristianos).
Los dos expedientes se iniciaron simultáneamente el 30 de marzo de 2004, con un
proyecto propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa,
fechado en marzo de 2004 . Asimismo, consta en cada uno de ellos acta de replanteo. La
individualización de los proyectos, pese a su elaboración simultánea y que su objeto era el
mismo ( la reforma del pabellón de deportes ) provocaba que el importe de cada uno no
superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 5/2004 era de 27.991 euros y el del
6/2004 era de 29.326´65 euros, aplicando el tipo general del IGIC.
En ellos el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del crédito,
fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP prohibía
fraccionar contratos para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de
adjudicación y que se seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar obras
mediante contratos menores y por aplicación incorrecta del IGIC.
El 5 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en el expediente 5/2004 y en el 6/2004, el 19 de julio de 2004. En
ellos relacionaba el otro expediente de obras que tenía por objeto el pabellón, que se
estaba tramitando simultáneamente. Reflejaba los preceptos del TRLCAP relativos a
contratos menores y las mismas consideraciones expuestas en los casos anteriores
concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo que proponía que
se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por razón de la cuantía
y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se solventase la omisión de
esos requisitos y trámites esenciales.
149

La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo el secretario accidental
de la corporación, acordó aprobar los dos proyectos
presentados exponiendo en el 6/2004 que, por motivos de oportunidad, los presentados
eran individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad
de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
La certificación del expediente 5/2004, fue emitida el 8 de noviembre de 2004 y la del
6/2004, el 2 de agosto de 2004 y las resoluciones de pago fueron dictadas,
respectivamente, el 2 de noviembre de 2004 y el 3 de agosto de 2004.
A José Francisco de la Rosa Gutiérrez ( posteriormente pasa a ser Pepe de la Rosa SL)
se le había adjudicado a través de concurso resuelto por acuerdo del pleno municipal de
6 de julio de 1994 el servicio de conservación y mantenimiento de los bienes inmuebles
de dominio público y restauración de la legalidad urbanística del municipio por un periodo
de cinco años, prorrogable anual y automáticamente, hasta un máximo total de 10 años.
El objeto venía definido como la prestación del servicio municipal de obras, entendiéndose
por tales las relativas a la conservación, mantenimiento y adecuación de los bienes
inmuebles de dominio público municipal, esto es, las necesarias para corregir el deterioro
producido en un bien inmueble en razón a su utilización en el tiempo, al derivado de
causas accidentales o fortuitas y también las pequeñas obras que con carácter
circunstancial respondieran a motivos de modernización o complementación en aspectos
secundarios de la obra principal. Se entendían excluidas aquellas que tuvieran el carácter
de obras de primer establecimiento, reforma o gran reparación, de conformidad con lo
establecido en el artículo 17 del Reglamento General de Contratación del Estado. Ese
servicio se abonaba con certificaciones mensuales que reflejaban las obras de
mantenimiento y de conservación realizadas en el municipio
Las obras de reforma del pabellón no estaban incluidas dentro del objeto de la concesión
del servicio municipal que disfrutaba la mercantil CONSTRUCCIONES PEPE DE LA
ROSA SL y no se incluyeran dentro de las certificaciones que justificaban la prestación
del mismo, siendo pagadas de forma independiente.
4) En la junta de gobierno local celebrada el 23 de julio de 2004, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo se adjudicaron tres proyectos de obras de
acondicionamiento en el cementerio municipal de Santa Salomé cuyo objeto era la
ejecución de nuevos nichos y osarios. Los proyectos se tramitaron en los expedientes
18/2004 ( acondicionamiento varios cementerio municipal, nichos nivel 2 para ejecutar 56
nichos), 19/2004 ( acondicionamientos varios cementerio municipal – nichos y osarios

150

nivel 2- para ejecutar 44 nichos y 30 osarios) y 20/2004 ( acondicionamiento varios
cementerio municipal, osarios nivel 2 para ejecutar 150 osarios)
Los tres expedientes se iniciaron simultáneamente el 5 de abril de 2004, con un proyecto
propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa, fechado
en abril de 2004 . Asimismo consta en cada uno de ellos acta de replanteo. La
individualización de los proyectos, pese a su elaboración simultánea y tener el mismo
objeto, cual era la ampliación del número de nichos y osarios del cementerio, provocaba
que el importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del
18/2004 era de 29.801´82 euros, el del 19/2004 era de 29.929´92 euros y el del 20/2004
era de 28.200´57 euros, en todos los casos incluido el beneficio industrial y el IGIC.
En ellos el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del crédito y
fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 del Real Decreto Legislativo
2/2000 que aprueba la ley de contratos de las administraciones públicas prohibía
fraccionar contratos para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de
adjudicación y que se seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar obras
mediante contratos menores y por aplicación incorrecta del IGIC.
El 19 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En él relacionaba los otros
expedientes de obras que tenían por objeto el cementerio y que se estaban tramitando
simultáneamente Reflejaba los preceptos del TRLCAP relativos a contratos menores y
las mismas consideraciones expuestas en los casos anteriores, concluyendo que, en
modo alguno, concurrían en el expediente por lo que proponía que se acudiera a la figura
del procedimiento negociado sin publicidad por razón de la cuantía y que se suspendiese
la tramitación del expediente hasta que se solventase la omisión de esos requisitos y
trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo la secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos y el informe de la sección de contratación, acordó aprobar los tres
proyectos presentados, estimando que por motivos de oportunidad, eran individualizados
y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las comprobaciones
oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad de la misma
conforme al proyecto redactado. Además se acordó contratar todos los proyectos con la
empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras empresas y
profesionales.
El 30 de julio de 2004, se fechó el registro de salida de la notificación de la adjudicación a
la empresa Pepe de la Rosa SL en los tres expedientes. El 8 de noviembre de 2004, en
el expediente 18/2004, se emitió certificación del arquitecto técnico y del arquitecto
municipal de la realidad y ejecución de las obras adjudicadas , dictándose el 15 de
noviembre de 2004, resolución del alcalde aprobando la certificación y ordenando el pago.
En el 19/2004, la certificación es de 30 de diciembre y la resolución de esa misma fecha
151

y en el 20/2004, la certificación es de 8 de noviembre y la resolución acordando el pago,
de 15 de noviembre de 2004.
Previamente, el 14 de mayo de 2004, se había aprobado en otra junta de gobierno, que
estuvo presidida por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo, la adjudicación de un primer proyecto de
obras de acondicionamiento en el cementerio municipal de Santa Salomé para ejecutar 48
nichos, tramitado con el número de expediente 17/2004.
El proyecto se inició a la vez que los otros tres, el 5 de abril de 2004, con proyecto
elaborado por Eliseo de la Rosa y se denominó “Acondicionamiento varios cementerio
municipal, nichos nivel 1” . El presupuesto de la obra ascendía a 26.663´37 euros. El
interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del crédito,
fraccionamiento de la obra y por aplicación incorrecta del IGIC. El informe de la sección
de contratación y servicios públicos se emitió el 14 de mayo de 2004, siendo desfavorable
y proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por
razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se
solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo la secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos y de la sección de contratación, acordó aprobar el proyecto y
adjudicarlo a la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
La certificación no fue emitida hasta el 30 de diciembre de 2004 y la resolución de pago
fue dictada ese mismo día.
Las obras de ejecución de nichos y osarios del cementerio no estaban incluidas dentro del
objeto de la concesión del servicio municipal y tampoco se incluyeron dentro de las
certificaciones que justificaban la prestación del mismo, siendo pagadas de forma
independiente.
5) Igualmente, en el año 2004 se desarrollaron obras en el polideportivo Hermano Pedro
en Vento. Se abrieron varios expedientes para adjudicar los proyectos de obra. Los
proyectos se tramitaron en los expedientes 40/2004 (cerramiento del polideportivo
Hermano Pedro) ; 41/2004 (polideportivo Hermano Pedro, movimiento de tierra y
albañilería) 49/2004 (acondicionamiento zonas ajardinadas, polideportivo Hermano Pedro)
y 46/2004 ( pavimento cancha de polideportivo Hermano Pedro).
Los dos primeros expedientes se iniciaron simultáneamente, el 16 de junio de 2004, con
un proyecto propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la
Rosa, fechado en junio de 2004. Asimismo consta en cada uno de ellos acta de replanteo.
Los otros dos expedientes, el 49/2004 y 46/2004, se iniciaron el 24 y el 10 de agosto de

152

2004, respectivamente, igualmente con proyecto propio e independiente elaborado por el
arquitecto municipal.
La individualización de los proyectos, pese a tener el mismo objeto, consistente en la
reforma del polideportivo, provocaba que el importe de cada uno no superase la cantidad
de 30.000 euros. El importe del 40/2004 era de 16.438´42 euros; el del 41/2004 era de
26.670´56 euros; el 49/2004 era de 10.325 euros y el del 46/2004 era de 16.481´85 euros,
aplicando el tipo general del IGIC.
En todos ellos, el interventor municipal emitió informe de reparo por fraccionamiento de la
obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP prohibía fraccionar contratos para eludir
los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se seguía el
criterio de redactar proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores, siendo el
proyecto el de ejecutar el cierre de la cancha deportiva. Además, por no ser gasto de
conservación y ampliación del patrimonio municipal del suelo y por aplicación incorrecta
del IGIC.
El 12 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en el expediente 40/2004 y 41/2004. En ellos relacionaba el otro
expediente de obras que también tenía por objeto realizar reformas en el polideportivo e
indicaba que se estaban tramitando simultáneamente. El 13 de septiembre de 2004,
emitió los informes de los otros dos expedientes, haciendo igualmente mención ,en
ambos, al otro expediente que estaba en tramitación. Reflejaba los preceptos del TRLCAP
relativos a contrato menor y las mismas consideraciones expuestas en los casos
anteriores, concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo que
proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por razón
de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se solventase
la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
El 16 de julio de 2004, la junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la
advertencia de ilegalidad que hizo el secretario accidental de la corporación, acordó
aprobar los proyectos de los expedientes 40/2004 y 41/2004, exponiendo que por motivos
de oportunidad, los presentados eran individualizados y diferentes y que por la oficina
técnica municipal, efectuadas las comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad
geométrica de la obra y la viabilidad de la misma conforme al proyecto redactado.
Además, se acordó contratar todos los proyectos con la empresa Construcciones Ferralla
Santana, SL, evitando la posible concurrencia de otras empresas y profesionales. Los
acuerdos se adoptaron por unanimidad y la junta estuvo presidida por el alcalde, José
Alberto González Reverón y asistieron, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro,
Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
Posteriormente, el 24 de septiembre de 2004, la junta de gobierno, pese a conocer estos
informes y la advertencia de ilegalidad que hizo el secretario accidental de la corporación,
acordó aprobar los proyectos presentados de los expedientes 49/2004 y 46/2004,
exponiendo que por motivos de oportunidad, los presentados eran individualizados y
153

diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las comprobaciones
oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad de la misma
conforme al proyecto redactado. Además, se acordó contratar el proyecto de pavimento a
la mercantil Félix Quemada Nieto, SL y el de acondicionamiento de las zonas ajardinadas
a Construcciones Ferralla Santana, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales. Los acuerdos se adoptaron por unanimidad y la junta estaba
presidida por el alcalde, José Alberto González Reverón y además asistieron, Manuel
Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Armas, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
6) Asimismo se construyó un parque en el barrio de El Fraile, denominado Parque Verde y
se tramitaron cuatro expedientes de obra para su ejecución: 36/2004 ( aportación de tierra
vegetal en el Parque Verde de El Fraile), 38/2004 ( movimiento de tierras en el Parque
Verde de El Fraile), 39/2004 ( cerramientos y aceras en el Parque Verde de El Fraile), que
se incoaron, simultáneamente, el 16 de junio de 2004 y el 51/2004, ( Parque Verde el
Fraile, riegos), que se inició el 10 de septiembre de 2004.
Los expedientes se iniciaron con un proyecto propio e independiente elaborado por el
arquitecto municipal, Eliseo de la Rosa. En los tres primeros, la fecha del proyecto era
junio de 2004 y en el 51/2004, agosto de 2004. Asimismo, consta en todos el acta de
replanteo. La individualización de los proyectos, pese a su elaboración simultánea y tener
el mismo objeto, cual era la ejecución del parque provocaba que el importe de cada uno
no superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 36/2004 era de 29.460´63 euros;
el del 38/2004 era de 29.875´84 euros y el del 39/2004 era de 29.552´67 euros y el del
51/2004 era de 30.029´13 euros.
En ellos, el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del crédito, al
no ser gasto para conservación y ampliación del patrimonio, fraccionamiento de la obra,
especificando que el artículo 68.2 TRLCAP prohibía fraccionar contratos para eludir los
requisitos de publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se seguía el criterio
de redactar proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores y por aplicación
incorrecta del IGIC.
El 19 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en los tres primeros expedientes y el 25 de octubre de 2004, en el
51/2004. En cada uno de estos informes reflejaba los otros expedientes de obras que
tenían por objeto el mismo parque y que se estaban tramitando simultáneamente.
Reflejaba los preceptos del TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas
consideraciones expuestas en los casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno,
concurrían en el expediente por lo que proponía que se acudiera a la figura del
procedimiento negociado sin publicidad por razón de la cuantía y que se suspendiese la
tramitación del expediente hasta que se solventase la omisión de esos requisitos y
trámites esenciales.

154

La junta de gobierno local, celebrada el 23 de julio de 2004, que estuvo presidida por
José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo, pese a conocer estos informes y la advertencia de
ilegalidad que hizo el secretario accidental de la corporación, acordó aprobar los tres
proyectos iniciados el 16 de junio de 2004, exponiendo en cada uno de los acuerdos que
por motivos de oportunidad, los presentados eran individualizados y diferentes y que por
la oficina técnica municipal, efectuadas las comprobaciones oportunas, se confirmaba la
realidad geométrica de la obra y la viabilidad de la misma conforme al proyecto redactado.
También se acordó contratar todos los proyectos con la empresa Flores y Plantas del
Nordeste SLU , evitando la posible concurrencia de otras empresas y profesionales.
La certificación de realización de la obra, en los tres expedientes, fue emitida el 10 de
agosto de 2004 y las resoluciones de pago fueron dictadas el 17 de agosto de 2004.

Por último, en la junta de gobierno local celebrada el 29 de octubre de 2004, que estuvo
presidida por José Alberto González Reverón y compuesta por Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, José Luis González Rodríguez, Félix Sierra Melo y Juan José
Alayón, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que hizo el
secretario accidental de la corporación, acordó aprobar el proyecto iniciado el 10 de
septiembre de 2004. El acuerdo utilizó la misma motivación que en el del 23 de julio y lo
adjudicó a Flores y Plantas del Nordeste SLU , evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
El 30 de diciembre de 2004, se dictó resolución para pagar la cantidad de 30.029´13
euros haciendo referencia a una certificación que no consta en el expediente.
7) En la junta de gobierno local, celebrada el 23 de julio de 2004, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo se adjudicaron seis proyectos de obras para ajardinar el
núcleo de Chayofa y el parque infantil de La Peraza, en el núcleo de La Camella. Los
proyectos se tramitaron en los expedientes 11/2004 ( ajardinamiento municipal, limpieza
y podas del núcleo de Chayofa), 12/2004 ( ajardinamiento municipal, vegetación en
rotondas del núcleo de Chayofa), 13/2004 ( ajardinamiento municipal, rotondas e
instalaciones de riego en núcleo de Chayofa), 14/2004 ( ajardinamiento municipal,
plantación de jardines viales, núcleo de Chayofa); 15/2004 ( ajardinamiento municipal,
instalaciones de riego por goteo del núcleo de Chayofa) y 22/2004 ( ajardinamiento
municipal, zonas ajardinadas del área de juego La Peraza en el núcleo de la Camella)
Los cinco primeros expedientes se iniciaron, simultáneamente, el 31 de marzo de 2004 y
el 22/2004, comenzó el 22 de abril. Todos ellos contaban con un proyecto propio e

155

independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa, fechado en marzo
de 2004. Asimismo, consta en todos ellos el acta de replanteo.
La individualización de los proyectos, pese a tener el mismo objeto, cual era el
ajardinamiento de rotondas, viales y áreas de dos núcleos urbanos, provocaba que el
importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 11/2004 era
de 29.859´02 euros, 12/2004 era de 30.014´46 euros; 13/2004 era 24.336´15 euros; el
14/2004 era de 30.023´69 euros; 15/2004 era de 27.141´48 euros y el 22/2004 era de
29.463´15 euros, aplicando el tipo general del IGIC.
En todos ellos el interventor municipal emitió informe de reparo por fraccionamiento de la
obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP prohibía fraccionar contratos para eludir
los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se seguía el
criterio de redactar proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores, por
inadecuación del crédito y por incluir partida 5% IGIC.
El 22 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en todos los expedientes. En todos, salvo en el 22/2004, relacionaba
todos los proyectos de ajardinamiento que se estaban tramitando simultáneamente.
Reflejaba los preceptos del TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas
consideraciones expuestas en los casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno,
concurrían en el expediente por lo que proponía que se acudiera a la figura del
procedimiento negociado sin publicidad por razón de la cuantía y que se suspendiese la
tramitación del expediente hasta que se solventase la omisión de esos requisitos y
trámites esenciales.
El 23 de julio de 2004, la junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la
advertencia de ilegalidad que hizo el secretario accidental de la corporación, acordó
aprobar los proyectos presentados, exponiendo que por motivos de oportunidad, los
presentados eran individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal,
efectuadas las comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la
obra y la viabilidad de la misma, conforme al proyecto redactado. Además se acordó
contratar todos los proyectos con la empresa Flores y Plantas del Nordeste, SLU,
evitando la posible concurrencia de otras empresas y profesionales. Los acuerdos se
adoptaron por unanimidad.
La certificación de realización de la obra, en los seis expedientes, fue emitida el 10 de
agosto de 2004 y las resoluciones de pago fueron dictadas el 17 de agosto de 2004.
8)En la junta de gobierno local celebrada el 30 de julio de 2004, que estuvo presidida por
José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez
y Félix Sierra Melo se adjudicaron dos proyectos de obras, cuyo objeto era el
acondicionamiento de las dependencias de la oficina técnica municipal, sita en la calle
San Antonio, mediante la colocación de pavimento de madera y divisionarias de aluminio.

156

Los dos proyectos se tramitaron en los expedientes 42/2004 ( reforma oficina técnica) y
43/2004 ( reforma oficina de urbanismo).
Los dos expedientes se iniciaron simultáneamente el 24 de junio de 2004, con un
proyecto propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa,
fechado en junio de 2004 . Asimismo consta en cada uno de ellos el acta de replanteo. La
individualización de los proyectos, pese a su elaboración simultánea y que el objeto era el
acondicionamiento de la misma oficina, provocaba que el importe de cada uno no
superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 42/2004 era de 16.818´14 euros y
el del 43/2004 era de 25.548´76 euros.
El interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuacion del crédito y
fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP, que aprueba la
ley de contratos de las administraciones públicas prohibía fraccionar contratos para eludir
los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se seguía el
criterio de redactar proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores y porque
se trataba de un gasto no vinculado al patrimonio municipal del suelo.
El 22 de julio de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En ellos relacionaba el otro
expediente que se estaba tramitando simultáneamente. Reflejaba los preceptos del
TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas consideraciones expuestas en los
casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo
que proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por
razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se
solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo la secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos y el informe de la sección de contratación, acordó aprobar los dos
proyectos presentados, estimando que, por motivos de oportunidad, los presentados eran
individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad
de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
Las certificaciones de la ejecución de las obras fueron emitidas el 8 de septiembre de
2004 y las resoluciones de pago fueron dictadas el 10 de septiembre de 2004.
Estas obras no estaban dentro del objeto de la concesión del servicio municipal de
reparaciones que disfrutaba la mercantil CONSTRUCCIONES PEPE DE LA ROSA SL y
no se incluyeron dentro de las certificaciones que justificaban la prestación del mismo,
siendo pagadas de forma independiente.

157

9) En la junta de gobierno local, celebrada el 12 de noviembre de 2004, se adjudicaron
dos proyectos de obras cuyo objeto era el mismo, la mejora del camino Chimaca. Los dos
proyectos se tramitaron en los expedientes 73/2004 (acondicionamiento varios, mejora
camino Chimaca, ensanches y muros) y 74/2004 (acondicionamientos varios, camino
Chimaca, canalizaciones y muros ).
Los dos expedientes se iniciaron simultáneamente el 2 de noviembre de 2004, con un
proyecto propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa,
fechado en septiembre de 2004 . Asimismo, consta en los dos el acta de replanteo. La
individualización de los proyectos, pese a su elaboración simultánea y tener el mismo
objeto provocaba que el importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000 euros.
El importe del 73/2004, era de 29.847´01 euros y el del 74/2004, era de 29.436´38 euros.
En estos expedientes el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación
del crédito y fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP que
aprueba la ley de contratos de las administraciones públicas prohibía fraccionar contratos
para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de adjudicación y que se
seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar obras mediante contratos menores
y porque era improcedente tratar la seguridad como una unidad de obra.
El 11 de noviembre de 2004, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos
emitió informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En ellos relacionaba el otro
expediente que se estaba tramitando simultáneamente, reflejaba los preceptos del
TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas consideraciones expuestas en los
casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo
que proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por
razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se
solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo el secretario accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
Intervención de Fondos y el informe de la sección de contratación, acordó aprobar los dos
proyectos presentados, estimando que por motivos de oportunidad, los presentados eran
individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad
de la misma conforme al proyecto redactado. Además se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
Las certificaciones de la ejecución de las obras fueron emitidas el 30 de noviembre de
2004 y las resoluciones de pago fueron dictadas el 13 de diciembre de 2004
Estas obras no estaban incluidas dentro del objeto de la concesión del servicio municipal
que disfrutaba la mercantil CONSTRUCCIONES PEPE DE LA ROSA SL y no se

158

incluyeron dentro de las certificaciones que justificaban la prestación del mismo, siendo
pagadas de forma independiente.
10)En la junta de gobierno local, celebrada el 8 de abril de 2005, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel
Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo se adjudicaron dos proyectos de obras, cuyo objeto era
reformar la biblioteca municipal de Arona. Los dos proyectos se tramitaron en los
expedientes 11/2005 ( locales municipales, reforma de la biblioteca de Arona) y 21/2005
( biblioteca municipal, carpintería e instalaciones).
Los expedientes se iniciaron el 1 de febrero de 2005 y el 21 de marzo de 2005, con un
proyecto propio e independiente para cada uno, elaborado por el arquitecto municipal
Eliseo de la Rosa, fechado en diciembre de 2004 y en febrero de 2005, respectivamente.
Asimismo consta en los dos el acta de replanteo. La individualización de los proyectos,
pese a tener el mismo objeto ( la reforma de la biblioteca municipal) provocaba que el
importe de cada uno no superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 11/2005 era
de 29.897´83 euros y del 21/2005, de 28.724´50 euros.
En estos expedientes el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación
del crédito y fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP
prohibía fraccionar contratos para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o
forma de adjudicación y que se seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar
obras mediante contratos menores, porque se trataba de un gasto no vinculado al
patrimonio municipal del suelo y porque se incorporaba como unidad de obra la
seguridad.
El 6 de abril de 2005, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En él relacionaba el otro
expediente que se estaba tramitando simultáneamente, reflejaba los preceptos del
TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas consideraciones expuestas en los
casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo
que proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por
razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se
solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo la secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos y el informe de la sección de contratación, acordó aprobar los dos
proyectos presentados, estimando que, por motivos de oportunidad, los presentados eran
individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad
de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
159

Las certificaciones de la ejecución de las obras fueron emitidas el 25 de abril de 2005 y
las resoluciones de pago fueron dictadas el 27 de abril de 2005.
Estas obras no estaban incluidas dentro del objeto de la concesión del servicio municipal
que disfrutaba la mercantil CONSTRUCCIONES PEPE DE LA ROSA SL y no se
incluyeron dentro de las certificaciones que justificaban la prestación del mismo, siendo
pagadas de forma independiente.
11) En esa misma junta se adjudicaron dos proyectos de obras cuyo objeto era el mismo:
efectuar reformas en el pabellón deportivo de Los Cristianos. Los proyectos se
tramitaron en los expedientes 12/2005 (centros deportivos, aseos y terrazas pabellón de
Los Cristianos) y 20/2005 (locales municipales, reforma oficinas en pabellón polideportivo
en núcleo de Los Cristianos).
Los expedientes se iniciaron el 1 de febrero y 21 de marzo de 2005, con un proyecto
propio e independiente elaborado por el arquitecto municipal Eliseo de la Rosa, fechado
en diciembre de 2004 y febrero de 2005. Asimismo figura en cada uno el acta de
replanteo. La individualización de los proyectos, pese a su tramitación simultánea y tener
el mismo objeto (reformas en el pabellón deportivo), provocaba que el importe de cada
uno no superase la cantidad de 30.000 euros. El importe del 12/2005 era de 29.814´10
euros y el del 20/2005 era de 29.460´24 euros.
En ellos, el interventor municipal emitió informe de reparo por inadecuación del crédito y
fraccionamiento de la obra, especificando que el artículo 68.2 TRLCAP
prohibía
fraccionar contratos para eludir los requisitos de publicidad, procedimiento o forma de
adjudicación y que se seguía el criterio de redactar proyectos para adjudicar obras
mediante contratos menores; porque se trataba de un gasto no vinculado al patrimonio
municipal del suelo y por la improcedencia de tratar la seguridad como una unidad de
obra.
El 6 de julio de 2005, el jefe de la sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable en cada uno de los expedientes. En él relacionaba el otro
expediente que se estaba tramitando simultáneamente, reflejaba los preceptos del
TRLCAP relativos a contratos menores y las mismas consideraciones expuestas en los
casos anteriores, concluyendo que, en modo alguno, concurrían en el expediente por lo
que proponía que se acudiera a la figura del procedimiento negociado sin publicidad por
razón de la cuantía y que se suspendiese la tramitación del expediente hasta que se
solventase la omisión de esos requisitos y trámites esenciales.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo la secretaria accidental de la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por la
intervención de fondos y el informe de la sección de contratación, acordó aprobar los dos
proyectos presentados, estimando que, por motivos de oportunidad, los presentados
eran individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad

160

de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó contratar todos los
proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible concurrencia de otras
empresas y profesionales.
Las certificaciones de la ejecución de las obras fueron emitidas el 28 de julio de 2005 y 25
de abril de 2005 y las resoluciones de pago fueron dictadas el 29 de julio de 2005 y el 27
de abril de 2005.
Estas obras no estaban incluidas dentro del objeto de la concesión del servicio municipal
que disfrutaba la mercantil CONSTRUCCIONES PEPE DE LA ROSA SL y no se
incluyeron dentro de las certificaciones que justificaban la prestación del mismo, siendo
pagadas de forma independiente.
12) El 16 de julio de 2004, la junta de gobierno local, aprobó cinco expedientes para la
ejecución de obras de reforma, ampliación y mejora ( RAM 2004) en diversos colegios
públicos del municipio: Valle San Lorenzo, Playa de las Américas, La Camella, Buzanada,
El Fraile, Cabo Blanco y colegio Pérez Valero. Los acuerdos se adoptaron por unanimidad
y la junta estuvo presidida por el alcalde, José Alberto González Reverón y además
asistieron, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón Beltrán.
Cada expediente se inició con un proyecto de obra, propio e independiente, elaborado
por el arquitecto municipal, Eliseo de la Rosa y fechado en mayo de 2004. Asimismo,
consta en todos el acta de replanteo. La individualización de los proyectos, pese a que su
objeto era la reforma y mejora de los colegios del municipio y que se elaboraban
simultáneamente, provocaba que el importe de cada uno no superase la cantidad de
60.000 euros. Los expedientes fueron: 28/2004 para las obras de colegios públicos en
Valle San Lorenzo, La Camella y Playa de las Américas con un importe de 58.837´10 ;
29/2004. para obras en colegio de Buzanada por importe de 52.931´81; 30/2004, para
colegio público en El Fraile y en Cabo Blanco, por importe de 58.955´77 euros; 31/2004,
para el colegio público Arona, por importe de 59.455´54 y 32/2004, para el colegio Pérez
Valero, con un presupuesto de 59.672´04 euros.
En todos y cada uno de ellos se dictó decreto por el alcalde, fechado el 11 de junio de
2004 por el que se ordenaba que se iniciara el expediente de contratación de la obra y
que el procedimiento fuera negociado y sin publicidad y que se redactaran los pliegos de
las cláusulas administrativas particulares y de prescripción técnica para la contratación.
El 24 de junio de 2004, intervención emitió reparo en todos ellos, exponiendo que se
presentaban cinco proyectos de obra que afectaban a ocho colegios para obras de
reforma, mejora y también de ampliación, en el caso de los colegios de Arona y Buzanada
y que ello era fraccionar la obra, sin que se expusieran los motivos para hacerlo.
El 7 de julio de 2004, la sección de contratación emitió informe desfavorable en todos los
expedientes, por los reparos formulados por intervención y adjuntó el pliego de cláusulas

161

administrativas para la adjudicación de las obras mediante subasta y procedimiento
negociado sin publicidad.
La junta de gobierno, pese a conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que
hizo el secretario accidental de la corporación, acordó aprobar todo los proyectos
presentados
estimando que por motivos de oportunidad, los presentados eran
individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal, efectuadas las
comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad
de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó disponer la apertura del
procedimiento negociado sin publicidad, facultando al alcalde para que solicitara la oferta
a empresas capacitadas para la contratación, evitando de esta manera la libre
concurrencia de otras empresas o profesionales.
Las ofertas se hicieron a Construcciones Pepe de la Rosa Gutiérrez, SA, Félix Quemada
Nieto SA y Raimundo Acosta Ramos, pero la única empresa que presentó proposición fue
Construcciones Pepe de la Rosa Gutiérrez SA, adjudicándose las obras a esta mercantil.
La certificación de haberse ejecutado las obras fue emitida en todos los expedientes el 15
de septiembre de 2004, dictándose el 17 de septiembre de 2004, resolución para abonar
la cantidad.
13) El 25 de noviembre de 1992, el Ayuntamiento de Arona suscribió contrato con la
empresa José Francisco de la Rosa Gutiérrez para llevar a cabo la ejecución de la obra
denominada Campo de Tiro y el 18 de enero de 1995, otra contrato de ejecución de obra
denominado reformado del campo de tiro.
El 26 de junio de 2003, el jefe de sección de contratación y servicios públicos interesó
informe de la oficina técnica municipal sobre el estado de la obra denominada CAMPO DE
TIRO, para que se concretara si faltaban unidades por certificar y, si no fuera así, que se
emitiera la correspondiente acta de recepción.
El 2 de julio de 2003, el arquitecto técnico municipal, con el conforme del arquitecto
municipal, Eliseo de la Rosa González, informó que las instalaciones del campo de tiro se
encontraban sin terminar y las obras realizadas presentaban un estado de abandono y
deterioro, debido al tiempo transcurrido desde la última certificación de obras realizadas,
en julio de 1995, sin la conservación y mantenimiento adecuados. Se añadía que se había
redactado informe a petición de los concejales de obras y deportes, en el que se
detallaban las obras de reforma necesarias para la puesta en funcionamiento de la galería
de tiro. Además, el informe añadía que se consideraba que para utilizar las instalaciones
se tendrían que realizar obras de reparación del edificio por el que se accedía a la galería
de tiro, el vallado de la zona exterior del talud, la terminación del edificio destinado a
oficinas y armería, limpieza y reparación de las pinturas del edificio destinado a salón, bar
y aseos, terminación de los pavimentos de acceso a los edificios y plantación de taludes y
sendas y sistema de riego, lo que tendría un importe estimado de 121.400 euros.

162

El 21 de noviembre de 2003, se remitieron a la oficina técnica proyectos redactado por el
estudio de arquitectos, Oficina de Proyectos de Arquitectura, SL relativos a las obras de
acondicionamiento del campo de tiro, armería y oficina, tiro al plato, galería de tiro y
restaurante, para que emitiera informe urbanístico, sin que conste el procedimiento por el
que se adjudicó a dicho estudio la redacción de aquellos.
El 27 de febrero de 2004, la oficina técnica municipal emitió informe favorable, indicando
que el proyecto presentado se subdividía en cinco actuaciones diferentes:
a) acondicionamiento de la urbanización, que pretendía completar las infraestructuras
existentes con un presupuesto de contrata de 57.142´86 euros;
b) acondicionamiento de la galería de tiro ( fases I, II, III),para adaptar la existente a las
exigencias normativas deportivas y de seguridad, con un presupuesto para cada fase de
60.000 euros, lo que supondría un total de 180.000;
c)acondicionamiento de armería y oficina, para mejorar la edificación ya existente, con un
presupuesto de 60.000 euros;
d) acondicionamiento de restaurante,para acondicionar la edificación ya existente, que se
dividía en dos fases. La primera con presupuesto de 28.400 y la segunda de 31.600, lo
que daría un total de 60.000 euros.
e) tiro al plato con el objetivo de ejecutar un nuevo campo de tiro y la demolición del
existente con un presupuesto de 60.000 euros.
El 27 de febrero de 2004, el alcalde accidental dictó resolución en la que ordenó avocar la
competencia para el conocimiento y aprobación del expediente de contratación para la
ejecución de la obra; aprobar el proyecto técnico para la ejecución de la obra con un
presupuesto total de 417.142´86 euros y aprobar la solicitud de subvención al Ministerio
de Administraciones Públicas por importe de 208.571´43 euros (la mitad del presupuesto
de la obra).
Para la ejecución de las obras de acondicionamiento del campo de tiro se incoaron tres
expedientes de obras: el 10/2003, iniciado el 21 de noviembre de 2003 para la fase I, el
8/2005 para la fase II y el 9/2005 para la fase III, estos dos últimos, iniciados el 23 de
marzo de 2005.
Los tres expedientes fueron tramitados simultáneamente, constando los mismos reparos e
informes, dictándose en las mismas fechas todas las resoluciones y acuerdos. La
individualización de los proyectos, pese a su tramitación simultánea y tener el mismo
objeto (la adecuación de la galería de tiro) provocaba que el importe de cada uno no
superase la cantidad de 60.000 euros.
En todos ellos consta el mismo reparo 34/2005, emitido el 4 de abril de 2005, en el que
se exponía que la obra tenía por objeto adaptar la galería de tiro existente para que
cumpliera las normativas deportivas y de seguridad vigentes. Se dividía en tres fases de
60.000 euros por fase y sus presupuestos tenían capítulos para movimientos de tierras,
163

estructuras, cimentaciones, cubiertas e impermeabilizaciones, fontanería y saneamiento,
alicatados y pavimentos, electricidad y telecomunicaciones, acabados, pinturas y varios,
carpintería y cerrajería, urbanización y jardinería, ensayos y seguridad. Además, se
reseñaba que había varios proyectos cuyo objeto era el campo de tiro y que la obra se
fraccionaba en fases, por lo que resultaba evidente que se seguía el criterio de redactar
proyectos para adjudicar obras eludiendo requisitos de contratación. Además reparaba
por inadecuación del crédito e improcedencia de tratar la seguridad como unidad de obra
e incluir el IGIC en el presupuesto.
El 27 de abril de 2005 consta nuevo reparo 50/2005, también sobre la galería de tiro, que
indicaba que la obra total ascendía a 417.142,86 euros y había sido adjudicada por
177.142,86 euros y que se reparaba por inadecuación del crédito, por aplicar un gasto a
dos partidas, fraccionar contrato, tratar estudio básico de seguridad como obra, incluir
IGIC en presupuesto y no ser gasto para conservación del patrimonio público del suelo.
El 3 de mayo de 2005, el jefe de sección de contratación y servicios públicos remitió el
expediente al alcalde presidente para que diera las órdenes oportunas del tipo de
procedimiento y la forma para efectuar la licitación pública, indicando que a la vista del
precio, 180.000 euros, se requeriría procedimiento abierto y como forma de tramitación,
la subasta.
El 6 de mayo de 2005, el alcalde dictó decreto ordenando que el procedimiento fuera
negociado y sin publicidad, omitiendo el parecer del servicio jurídico, indicando que ello
era por la cuantía del contrato y que se procediera a la redacción de los pliegos de las
cláusulas administrativas particulares y prescripciones técnicas de la contratación.
El 9 de mayo de 2005, el jefe de sección de contratación y servicios públicos emitió
informe desfavorable, en atención a los reparos reseñados por intervención, adjuntando el
pliego de cláusulas para la adjudicación mediante subasta y procedimiento negociado sin
publicidad.
En la junta de gobierno local celebrada el 13 de mayo de 2005, que estuvo presidida por
José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín
Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo, pese
a conocer los reparos de intervención y el informe desfavorable de la sección de
contratación y la advertencia de ilegalidad que hizo la secretaria accidental de la
corporación, que hizo suyo lo informado por la sección de contratación, se acordó
aprobar por unanimidad el pliego de cláusulas que regiría la adjudicación del proyecto.
El alcalde dirigió la oferta a Construcciones Ferralla Santana, SL, Construcciones Pepe de
la Rosa Gutiérrez, SL y Félix Quemada Nieto SA, siendo esta última la única empresa
que presentó proposición, adjudicándosele la obra en virtud de acuerdo de la junta de
gobierno local de 1 de julio de 2005.
Las tres obras fueron certificadas el 19 de agosto de 2005 y se dictó resolución para
abonar los importes el 22 de agosto de 2005.
164

Asimismo, para la ejecución de las obras del restaurante en el campo de tiro se abrió el
expediente 1/2004 para la fase 1, con un presupuesto de 28.400 euros. En él se dictó
decreto el 5 de marzo de 2004, ordenando que el procedimiento para la ejecución de la
obra fuera contrato menor y que la adjudicación fuera por subasta y que por la sección de
contratación y servicios públicos se tramitara el correspondiente expediente.
El 8 de marzo de 2004, el interventor emitió reparo nº 40/2004, por fraccionamiento, por
inadecuación del crédito y por incluir el IGIC al 5%.
El 10 de marzo de 2004, la sección de contratación y servicios públicos informó
desfavorablemente por los reparos del interventor.
En la junta de gobierno local, celebrada el 12 de marzo de 2004, que estuvo presidida
por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas y José Luis González
Rodríguez , pese los reparos de intervención y el informe desfavorable de la sección de
contratación y la advertencia de ilegalidad que hizo la secretaria accidental de la
corporación, que hizo suyo el reparo de la intervención, por unanimidad se acordó aprobar
el proyecto de obra del restaurante del campo de tiro y adjudicárselo a Félix Quemada
Nieto, SA.
La certificación de la ejecución de las obras fue emitida el 28 de marzo de 2005 y la
resolución de pago se dictó el 29 de marzo de 2005.
Igualmente, el 31 de diciembre de 2004, se abrió expediente 82/2004 para ejecutar obras
de infraestructuras urbana consistentes en un muro de contención en el acceso al campo
de tiro de Las Casas.
Eliseo de la Rosa elaboró el proyecto para ejecutar la obra, con un presupuesto de 29.872
euros, elaborando acta de replanteo.
El 4 de abril de 2005, el interventor emitió reparo nº 33/2005, por inadecuación del crédito,
fraccionamiento de obra, indicando que había varios proyectos cuyo objeto era el campo
de tiro, no ser gasto vinculado al patrimonio municipal del suelo, improcedencia de tratar
la seguridad como unidad de obra e incluir IGIC en el presupuesto.
El 6 de abril de 2005, el jefe de la sección de contratación informó de forma desfavorable
por los reparos formulados por intervención.
El 8 de abril de 2005, la junta de gobierno local , pese a conocer estos informes y la
advertencia de ilegalidad que hizo la secretaria accidental de la corporación, acordó
aprobar el proyecto presentado, estimando que, por motivos de oportunidad, los
presentados eran individualizados y diferentes y que por la oficina técnica municipal,
efectuadas las comprobaciones oportunas, se confirmaba la realidad geométrica de la
obra y la viabilidad de la misma conforme al proyecto redactado. Además, se acordó
contratar todos los proyectos con la empresa Pepe de la Rosa, SL, evitando la posible
concurrencia de otras empresas y profesionales. La junta de gobierno local estuvo
165

presidida por el alcalde, José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José
Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo.
14) Por resolución del alcalde 494/2003 de 23 de enero se adjudicó la obra de reforma y
ampliación del centro cultural de Cabo Blanco a favor de Construcciones Ferralla Santana
SL con un presupuesto de 912.083,05 euros.
El 31 de marzo de 2004, el alcalde, José Alberto González dictó decreto ordenando
iniciar expediente de consultoría y asistencia técnica para la dirección de la obra de
reforma y ampliación del centro cultural de Cabo Blanco, y que este fuera adjudicado por
procedimiento negociado y sin publicidad con subasta, indicando que el procedimiento se
elegía por estar perfectamente definido técnicamente su objeto. Además, ordenaba que
se redactara el pliego de cláusulas administrativas para la contratación. Este decreto dio
lugar al expediente 10/2004 de servicios.
En dicho expediente consta unido, antes
de este decreto, una determinación de
honorarios técnicos por la dirección de obras y el proyecto de reforma, fechada el 22 de
marzo de 2004 y firmada por Francisco José Suárez Servando por F.S Arq Estudio SL.
Los honorarios se calculaban sobre un presupuesto de 1.184.922´35 euros para la
ejecución material por la reforma y ampliación del centro cultural de Cabo Blanco.
El 21 de julio de 2004, por intervención de fondos se emitió reparo por inadecuación del
crédito y ausencia de justificación de la elección de ese tipo de procedimiento. Asimismo
reflejaba que constaba ya oferta de FS Arq. Estudio SL, por importe de 29.950 euros, pero
no constaba pliego de cláusulas administrativas ni técnicas.
El 22 de julio de 2004, la sección de contratación informó desfavorablemente, dado el
reparo del interventor, adjuntando el pliego de cláusulas administrativas particulares para
la contratación mediante subasta.
El 30 de julio de 2004, la junta de gobierno, por unanimidad de sus miembros, pese a
conocer estos informes y la advertencia de ilegalidad que hizo la secretaria accidental de
la corporación, quien hizo suyo el reparo formulado por intervención de fondos, acordó
aprobar el expediente de contratación con su correspondiente pliego de cláusulas
administrativas para la adjudicación del contrato de consultoría y asistencia técnica para
la redacción del proyecto y dirección de obra de reforma del centro cultural de Cabo
Blanco. La junta estuvo integrada por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios
Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Félix Sierra Melo y Juan José Alayón Beltrán.
Dirigidas tres solicitudes de ofertas a estudios de arquitectura, solo se recibió proposición
de FS Arq. Estudio SL.
La sección de contratación emitió informe para adjudicar a ese estudio el proyecto y el 29
de septiembre de 2004, el alcalde dictó resolución, adjudicándole el contrato a FS Arq.

166

Estudio SL. El estudio de arquitectura presentó factura el 7 de marzo de 2005 por importe
de 20.965 euros y el abono se ordenó por el alcalde.
El 23 de marzo de 2005, después de haberse certificado obras por importe de 909.167´86
euros para la reforma del centro cultural de Cabo Blanco, se emitió informe por el
arquitecto técnico municipal, con el visto bueno del arquitecto, Eliseo de la Rosa en el
que se indica que era necesario ejecutar nuevas unidades de obra, así como recoger los
incrementos de mediciones del proyecto inicial y por ello se había encargado a FS Arq.
Estudio SL un modificado del proyecto. Ello dio lugar el expediente 6/2005.
El nuevo presupuesto, con el modificado, ascendía a 2.347.318´02 euros, lo que suponía
un incremento de 1.435.234´97 euros frente al presupuesto inicial. Se reseñaba en el
informe que la cuantía del modificado era superior al 20% del proyecto primitivo y suponía
una alteración sustancial del proyecto básico inicial porque modificaba las características
básicas, así como la sustitución de unidades que afectaban en una cuantía superior al
30% del precio primitivo del contrato. Se reseñaba en el informe de la oficina técnica que
estaba justificada la excepcionalidad de este aumento por los requerimientos formulados
por las concejalías de cultura y servicios sociales, ya que el proyecto original se había
redactado en julio de 2000,quedando obsoleto en cuanto a las necesidades reales para su
uso. Indicaba que las nuevas unidades de obra estaban relacionadas con el proyecto
primitivo por lo que no procedía la convocatoria de una nueva licitación por las unidades o
prestaciones constitutivas de modificación.
El 25 de agosto de 2005, la interventora accidental emitió reparo puesto que la partida
pretendía financiarse, entre otras fuentes, por enajenación de parcelas del ejercicio del
2000, por lo que no se podía destinar ese crédito para financiar la obra en cuestión.
El 6 de septiembre de 2005, el secretario accidental, Javier García Doncel emitió informe
desfavorable, en el que reseñaba en los hechos, además del resumen del informe de 23
de marzo de 2005 y el de intervención, que de los datos que obraban en el expediente
aparecía que por resolución 494/2003 de 21 de enero, se había adjudicado la obra de
referencia a Construcciones Ferralla Santana, pero no constaba el procedimiento ni la
forma de adjudicación ni el plazo de ejecución de la obra. Exponía que, con arreglo al
artículo 59 del Texto Refundido de la Ley de Contratos Públicos, el órgano de contratación
podía modificar los contratos administrativos por razones de interés público pero debía
darse audiencia al contratista y que, una vez perfeccionado el contrato, con arreglo a los
artículos 101. y 2 el órgano de contratación solo podía introducir modificaciones por
razones de interés público, siempre que fueran debidas a necesidades nuevas o causas
imprevistas, justificándolo debidamente en el expediente. Además, que según lo
establecido en el artículo 146.2 TRLCAP, cuando las modificaciones supusieran la
introducción de unidades de obra no comprendidas en el proyecto o cuyas características
difirieran sustancialmente de ellas, los precios de aplicación de las mismas serían fijados
por la Administración, a la vista de la propuesta del director facultativo de las obras y de
las observaciones del contratista a esta propuesta, en trámite de audiencia, por plazo
167

mínimo de tres días hábiles. Si este no aceptase los precios fijados, el órgano de
contratación podría contratarlas con otro empresario en los mismos precios que hubiese
fijado o ejecutarlas directamente. La contratación con otro empresario podría realizarse
por el procedimiento negociado sin publicidad, siempre que su importe no excediera del
20 por ciento del contrato primitivo. Por todo ello acababa indicando que debía seguirse
los trámites prevenidos en la normativa citada pero, no obstante lo anterior, debía emitirse
informe DESFAVORABLE por la posible nulidad en que se incurriría en la aprobación de
la modificación, al existir carencia o insuficiencia de crédito.
El 9 de septiembre de 2005, la junta de gobierno, pese a conocer estos informes, acordó
aprobar el proyecto de reforma y ampliación del centro cultural suscrito por FS Arq.
Estudio SL en la cuantía de 1.435.234´97 euros, autorizar la ejecución de la obra a
CONSTRUCCIONES FERRALLA SANTANA, SL, adjudicatoria del contrato para la
ejecución de la obra “Terminación del Centro Cultural de Cabo Blanco” y aprobar el gasto
correspondiente, omitiendo con ello los trámites previstos en la ley de contratos con las
administraciones públicas. La junta estuvo presidida por José Alberto González Reverón e
integrada por Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo.
El 19 de octubre de 2005, José Alberto González Reverón, en su condición de alcalde del
ayuntamiento de Arona, suscribió el contrato relativo a la ejecución de la antedicha obra
con el representante de Construcciones Ferralla Santana, en el que se especificaba en
los antecedentes administrativos que la adjudicación de la primera obra denominada
“Terminación del Centro Cultural de Cabo Blanco” había sido procedimiento abierto,
tramitación urgente y subasta, por un importe de 912.083,05 también había sido a esa
empresa.
Además de contrataciones de obras, los miembros de la junta de gobierno también
acordaron por unanimidad la adquisición de suministros para el ayuntamiento,
prevaliéndose de sus cargos públicos, en el ejercicio de sus funciones y prescindiendo en
todo momento de los trámites previstos en el Real Decreto Legislativo 2/2000, 16 de
Junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Contratos de las
Administraciones Publicas, (en adelante TRLCAP ), vigente en la fecha de los hechos,
impidiendo con ello la libre concurrencia.
Concretamente, el 18 de marzo de 2003, la jefe accidental de la policía local presentó
solicitud dirigida al alcalde para la adquisición de tres vehículos adaptados a las
necesidades de las secciones de atestados, unidad preventiva policial y protección civil,
ante la inminente incorporación de 15 policías locales en propiedad y otros tantos
interinos en la Policía Local de Arona.
Con esta petición, el 19 de marzo de 2004, el alcalde dictó decreto ordenando iniciar un
expediente para la adquisición de cada vehículo: uno para la sección de atestados
(4/2004); otro para la sección de unidad preventiva policial (5/2004) y un tercero, para

168

protección civil (6/2004). Asimismo que la tramitación fuera de contratación de suministro
por procedimiento de contrato menor y adjudicación por subasta.
El 6 de abril de 2004, el interventor emitió reparo 131/2004 en cada uno de los
expedientes , exponiendo en los hechos que, a través de cinco decretos de alcaldía de
19 de marzo de 2004 se habían iniciado otros tantos expedientes, 3 para suministros de
tres vehículos, uno para la sección de atestados, otro para la sección preventiva y un
tercero para la sección de protección civil, así como otros dos para dotación técnica de
dos de los anteriores vehículos. Por ello, se consideraba que se procedía
al
fraccionamiento del contrato, vedado por el artículo art 68.2 TRLCAP, además de no estar
suficientemente definido el suministro, ni determinado su precio máximo.
El 16 de abril de 2004, la sección de contratación informó desfavorablemente en cada uno
de los expedientes por los reparos de intervención.
El 23 de abril de 2004, la junta de gobierno local , pese a conocer el reparo del interventor
y la advertencia de ilegalidad que hizo el secretario accidental de la corporación, acordó
la adquisición del vehículo, en cada uno de los expedientes y contratarlo con la empresa
CAC SCOOPLTDA por la cantidad de 12.020 euros. La junta de gobierno local estuvo
presidida por el alcalde, José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios
Rodríguez, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Juan José Alayón
Beltrán.
También en la junta de gobierno local celebrada el 19 de mayo de 2006, que estuvo
presidida por José Alberto González Reverón e integrada por Manuel Barrios Rodríguez,
Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González Rodríguez y Félix
Sierra Melo se adjudicó un proyecto de obra cuyo objeto era ejecutar la obra de “acerados
en Guargacho, calle La Dehesa del núcleo de Guargacho” cuyo objeto era ejecutar las
aceras de la calle La Dehesa, cuyo presupuesto de ejecución ascendía a 26.911´37 euros
y se tramitó en el expediente 28/2006.
En marzo de 2006, el arquitecto municipal, Eliseo de la Rosa elaboró el proyecto para la
ejecución de la obra y no advirtió impedimento alguno.
El expediente se inició por decreto del alcalde de 10 de abril de 2006, que ordenó la
iniciación del expediente por contrato menor.
El 21 de abril de 2006, el jefe de área de la sección de contratación y servicios públicos
emitió informe desfavorable, por cuanto examinado el contenido del proyecto redactado
podía apreciarse que el objeto del mismo era la ejecución de obras en una unidad de
actuación, siendo el sistema de ejecución el de compensación. Por tanto, de conformidad
con lo establecido en el art 111 DL 1/2000, correspondía a los propietarios aportar los
terrenos de cesión obligatoria y gratuita y realizar a su costa la urbanización en los
términos del planeamiento de ordenación y el proyecto de urbanización, y se constituirían
en junta de compensación.

169

La junta de gobierno, pese a conocer este informe y la advertencia de ilegalidad que hizo
la secretaria accidental de la corporación, acordó aprobar el proyecto presentado
estimando que por la oficina técnica municipal, efectuadas las comprobaciones oportunas,
se confirmaba la realidad geométrica de la obra y la viabilidad de la misma conforme al
proyecto redactado. Posteriormente, el 19 de mayo de 2006, la junta acordó contratar a
CONSTRUCCIONES FERRALLA SANTANA SL para la ejecución de la obra.
El 7 de junio de 2006 se certificó la obra y por resolución de 9 de junio de 2006 se acordó
el abono.

III) CONTRATACIÓN VICENTE PÉREZ MORALES
El 15 de octubre de 2003, el concejal de limpieza, José Luis González Rodríguez elevó
propuesta al alcalde, José Alberto González Reverón, con el siguiente tenor literal: “A la
vista de que la Concejalía de Limpieza necesita una persona encargada de la vigilancia
de la limpieza de este municipio, este Concejal propone que se contrate por esta
corporación a la persona de Vicente Oliver Pérez Morales con DNI […] como inspector del
servicio de limpieza dependiente de esta Concejalía, a partir del día de la fecha”.
El 16 de octubre de 2003, la jefa de la sección de gobierno, Carmen Teresa Hernández
Martín emitió informe en el que exponía que la anterior propuesta, al tener carácter
nominal, infringía lo dispuesto en los artículos 91 y 103 de la Ley 7/1985 y el artículo 177
del Real Decreto Legislativo 781/1986, en cuanto que toda la selección de personal al
servicio de la administración debía realizarse mediante la oferta de empleo
público,convocatoria pública y a través del sistema de concurso, oposición o concurso
oposición libre en la que se garantizaran los principios de igualdad, mérito y capacidad,
así como el de publicidad. A mayor abundamiento se advertía de las continuas
irregularidades que se estaban incurriendo al omitir el proceso selectivo previsto en la
legislación para el acceso del personal al servicio de la administración pública.
El 29 de octubre de 2003, se formuló reparo 754/2003 por no existir crédito para la
contratación del inspector de limpieza y omitirse el procedimiento selectivo.
El 17 de noviembre de 2003, el alcalde, José Alberto González Reverón dictó resolución
6845/2003 en la que resolvía la contratación de Vicente Oliver Pérez Morales como
auxiliar administrativo a partir del 16 de octubre del año en curso por un periodo de seis
meses, sin que quedara acreditado que el alcalde conociera el contenido de los anteriores
informes.
Se formalizó contrato de trabajo por obra o servicio denominado “campaña vigilancia
limpieza pública 2003/2004”
El 10 de marzo de 2004 el concejal de personal, Angel León Viera dirigió comunicación a
José Luis González Rodríguez con el siguiente tenor literal “Estando prevista la
finalización del contrato suscrito con Vicente Oliver Pérez Morales el día 15 de abril de
170

2004 ruego me informe sobre la necesidad de seguir contando con sus servicios y
funciones que realiza”
El 16 de marzo de 2004, José Luis González Rodríguez emitió informe en el que indicó
que “en estos momentos resulta absolutamente imprescindible para este servicio proceder
a la renovación del contrato en cuestión”.
El 23 de marzo de 2004, el concejal delegado de personal hizo propuesta de prorrogarle
contrato un año .
La jefa de la sección de gobierno, Carmen Teresa Hernández Martín, el 23 de marzo de
2004, informó advirtiendo del riesgo que suponía la prórroga de los contratos de obra o
servicio determinado, por lo que hizo reparo de legalidad.
El 31 de marzo de 2004, intervención también formuló reparo de legalidad.
El 6 de abril de 2004, el alcalde dictó resolución 2280/2004 resolviendo prorrogar el
contrato un año, sin que quedara determinado que conociera el contenido de los
anteriores informes.
La resolución 6845/2003 fue declarada nula por ser contraria a derecho, en la sentencia
dictada el 26 de noviembre de 2004 por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 3
de Santa Cruz de Tenerife en el recurso 106/2004. Este fue promovido por la
administración de la comunidad autónoma de Canarias. La sentencia indicaba que
procedía declarar la nulidad de la contratación al haber acordado la misma de forma
arbitraria, pese a las acertadas advertencias de ilegalidad efectuadas tanto por la jefa de
sección como por el interventor del ayuntamiento.
IV) ASUNTO CONALE 2000, SL y PROGUITO SL.
Conale 2000 era una mercantil titular dominical de la parcela H5 del polígono 13 del plan
parcial de Costa del Silencio. Esta sociedad suscribió contrato de permuta con la
mercantil Protembel en virtud del cual ésta construía en la parcela un complejo de 206
viviendas y lo promocionaba. A cambio cedía a Conale 2000 parte de lo construido.
Protembel era una sociedad familiar integrada por José Ramón Ansorena Ormázabal y
sus hijos. El administrador era uno de los hijos, José Ramón Ansorena Carrera.

José Ramón Ansorena Carrera, actuando en representación de la entidad mercantil
Conale 2000 SL, el 10 de mayo de 2000, presentó ante el Ayuntamiento de Arona
proyecto de modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana en el ámbito del
polígono 13 del plan parcial Costa del Silencio, el cual había sido redactado por el
arquitecto Benoit Galand, con visado del Colegio de Arquitectos de Canarias de fecha 2
de abril de 2001, número 49.997. El objetivo era cambiar el uso hotelero del polígono por
uso residencial para poder construir un complejo de 206 viviendas. Asimismo se suscribió
convenio entre Conale 2000, SL y alcalde del ayuntamiento de Arona cuyo objeto era la
cesión de una vía cuya superficie ascendería a 840 metros cuadrados.
171

Antes de la presentación de la solicitud de modificación, José Ramón Ansorena Carrera
había mantenido una reunión con el técnico municipal Roberto de Luis Jiménez,
funcionario de carrera del ayuntamiento de Arona y con plaza como arquitecto técnico en
el área de licencias del servicio de urbanismo desde el año 1980. José Ramón Ansorena
le explicó cuál era el proyecto que quería edificar y la parcela en la que se iba a construir
y Roberto de Luis le indicó que la parcela tenía uso exclusivo hotelero y que para poder
construir viviendas era preciso iniciar el proyecto de modificación puntual.
José Ramón Ansorena Ormázabal, en fecha no determinada pero en todo caso posterior
a la presentación de la solicitud de modificación puntual, se encontró en las inmediaciones
del ayuntamiento de Arona con Arsenio Zamora Toledo, mayor de edad, nacido el 28-101944, con DNI núm. 41.969.039L y sin antecedentes penales, al que había conocido en
unas comidas que se celebraban periódicamente, organizadas por el Círculo de
Empresarios del Sur. José Ramón le comentó los problemas que estaba teniendo para
obtener la licencia y Arsenio se ofreció a ayudarle, puesto que dijo conocer y tener buena
relación con técnicos municipales y concejales. A partir de ese momento Arsenio le
acompañó a diversas reuniones en el ayuntamiento a las que también acudió su hijo, José
Ramón Ansorena Carrera y en las que además, conjunta y/o individualmente, participaron
el secretario general, José Ángel Álvarez, el que en esa época era concejal de urbanismo
en el ayuntamiento, Félix Sierra Melo,
Eliseo de la Rosa, mayor de edad y sin
antecedentes penales, que era arquitecto municipal en el ayuntamiento y Roberto de Luis.
En una de esas reuniones Félix Sierra Melo les dijo a los Sres. Ansorena : “ahora Arsenio
les va diciendo lo que tienen que hacer”.
La modificación puntual del plan fue aprobada inicialmente por el pleno del ayuntamiento
en sesión celebrada el 27 de septiembre de 2001, con informe favorable del servicio de
urbanismo y fue sometido a información pública.
Simultáneamente el ayuntamiento ordenó recabar informe del Cabildo. El 4 de diciembre
de 2001 se recibió en el Ayuntamiento contestación de la corporación insular indicando
que no procedía emitir informe de la modificación puntual del Plan General, al no constar
que se tratara de uno de los supuestos de excepcionalidad previstos en el artículo 3.1 de
la Ley 6/2001 de 23 de julio de medidas urgentes en materia de ordenación del territorio y
turismo de Canarias, ya que con arreglo a esta norma la tramitación del expediente debía
suspenderse.
El 5 de diciembre de 2001 tuvo entrada en el ayuntamiento una alegación formulada por
Cándida Peña Bello,
oponiéndose al convenio suscrito entre Conale 2000 y el
ayuntamiento que tenía por objeto cesión de terreno, ya que podría suponer modificación
de las alineaciones de las fachadas de la parcela colindante y la modificación del trazado
viario.
En fecha no determinada de finales del año 2001, pero anterior al 17 de diciembre de
2001 José Ramón Ansorena Ormázabal comió con el arquitecto de la oficina técnica
municipal del ayuntamiento de Arona, Eliseo de la Rosa González, mayor de edad, nacido
172

el 16 de marzo de 1953 sin antecedentes penales y éste le dijo que había que poner seis
millones de pesetas a cambio de agilizar los trámites de la obtención de la licencia. Para
hacer esta petición, Eliseo se amparaba en su puesto como funcionario interino dentro de
la oficina técnica municipal, ya que desde el 1 de junio de 1995 era el jefe del servicio
del área técnica de urbanismo, puesto al que había accedido mediante concurso
oposición en condición de funcionario interino, y, entre otras funciones, conformaba los
informes que hacían los técnicos municipales sobre los proyectos de obra presentado por
particulares para obtener licencias urbanísticas. El dinero nunca se entregó.
En esos días Arsenio habló con José Ramón Ansorena Ormazábal y su hijo y les indicó
que para agilizar los trámites debían pagar un millón de pesetas para que el informe
técnico que debían elaborar los arquitectos municipales fuera favorable y saliera cuanto
antes y que no hicieran caso a la petición de seis millones formulada por Eliseo. Arsenio
actuaba como intermediario de Roberto de Luis, quien no solo en esta ocasión, sino en
otros expedientes cobraba dinero a los promotores para facilitar y agilizar los trámites de
las licencias que estos presentaban en el ayuntamiento. Para este fin emitía informes
favorables a los intereses del promotor aunque el proyecto no fuera conforme con la
legalidad urbanística. Contaba para ello con el apoyo de Eliseo de la Rosa, que en su
condición de jefe de servicio, conformaba sus dictámenes y con el concejal de
urbanismo , Félix Sierra Melo, quien apoyaba con su voto favorable la concesión de la
licencia.
Los Sres. Ansorena con la finalidad de lograr la agilización de los trámites, entregaron en
efectivo el millón de pesetas a Arsenio y en menos de una semana, el 10 de diciembre de
2001 los servicios técnicos municipales emitieron informe frente a la contestación del
Cabildo exponiendo que que el proyecto de modificación puntual sí que estaba dentro de
los supuestos excepcionales contemplados en el artículo 3 de la Ley 6/2001 de 23 de julio
de Medidas Urgentes en materia de Ordenación del Territorio y el Turismo de Canarias y
que por ello procedía que se emitiera informe por esa entidad. Asimismo, el 26 de
diciembre de 2001 los servicios técnicos municipales emitieron informe rechazando las
alegaciones formuladas por Cándida Peña. Se indicaba que el proyecto de modificación
puntual, aprobado inicialmente, no modificaba el trazado viario que constaba en los
planos de zonificación del vigente plan general, por lo que la cesión de terreno de 840
metros cuadrados, recogido en el convenio, correspondía a un vial del referido plan
general y no producía perjuicio a los propietarios de la parcela colindante, pues el
aprovechamiento urbanístico de la misma no se modificaba.
Simultáneamente a la tramitación de la modificación puntual, el 17 de diciembre de 2001,
José Ramón Ansorena Ormázabal, actuando en representación de la entidad mercantil
Protembel, que como ya se ha dicho era la mercantil que iba a realizar la obra en el solar
en virtud de contrato de permuta, solicitó ante el Ayuntamiento de Arona, licencia
municipal de obras para la construcción del complejo edificatorio formado por 206
viviendas y plazas de garaje en la parcela H-5 del Polígono 13, de Costa Del Silencio,
dando lugar al expediente núm. 305/2001.
173

El 8 de febrero de 2002, la consejera delegada del área de planificación y cooperación del
Cabildo Insular de Tenerife emitió informe desfavorable en el que indicaba que la
modificación no era compatible con los criterios de ordenación insular establecidos en el
PIOT. Este dictamen tuvo entrada en Arona el 12 de marzo de 2002.
En abril de 2002, Arsenio Zamora Toledo le pidió nuevamente a José Ramón Ansorena
Carrera 2.500.000 de Pts para encargar y pagar un dictamen jurídico a unos abogados
especializados en urbanismo. La finalidad, según explicó Arsenio, era agilizar los trámites
para lograr la modificación puntual del planeamiento y que a la parcela se le atribuyera
uso residencial. José Ramón Ansorena Carrera le dio 9.000 euros en metálico a Arsenio
y, efectivamente, fue elaborado un dictamen jurídico por los abogados, Jesús Villodre
Cordero y Luis Gutiérrez Herreros. Su objeto fue refutar, a través de consideraciones
jurídicas,
el informe desfavorable emitido por la consejera delegada del área de
planificación y cooperación del Cabildo Insular de Tenerife, antes mencionado, que
consideraba que la propuesta de modificación no era compatible con los criterios de
ordenación insular del PIOT, que había sido aprobado provisionalmente. El informe de los
abogados consta fechado el 10 de julio de 2002. Los Sres Villodre Cordero y Gutiérrez
Herrero cobraron 600.000 pesetas por hacer el dictamen y se lo encargó el despacho de
otro abogado, Vicente Alvarez Gil.
En fecha no determinada de mayo de 2002, Arsenio Zamora quedó con José Ramón
Ansorena Ormazábal, en la gasolinera situada en la carretera vieja de Guaza a Los
Cristianos y le dijo que “tenía que poner 45 millones de pesetas” para sacar adelante el
proyecto, es decir para obtener la concesión de la autorización urbanística del proyecto.
El dinero solicitado nuevamente era para el pago de comisiones ilegales a repartir entre
el arquitecto superior Eliseo de la Rosa y el aparejador municipal Roberto de Luis y el
entonces concejal delegado del área de urbanismo Félix Sierra Melo. José Ramón
Ansorena Ormázabal se negó a dar el dinero.
José Ramón Ansorena se lo contó a su hijo y acordaron concertar una nueva cita con
Arsenio Zamora y grabar la conversación. Esta tuvo lugar en horas de mediodía del 10 de
julio de 2002, en el restaurante Las Rejas, sito en La Camella y en ella solo estuvieron
José Ramón Ansorena Carrera y Arsenio Zamora. Durante el encuentro Arsenio le reiteró
a José Ramón la petición de los 45 millones, indicándole que primero tenía que poner 22
millones y medio para la modificación puntual en el Cabildo y luego el resto, diciéndole
que el dinero no era para él, sino para el ayuntamiento, lo que significaba que iba a ir
destinado a pagar una comisión ilegal a Eliseo de la Rosa, a Roberto de Luis y a Félix
Sierra Melo. En ese encuentro Arsenio le entregó a José Ramón el dictamen jurídico
emitido por Jesús Villodre y Luis Gutiérrez y le indicó que él había pagado de su bolsillo
un millón de pesetas y tenía que devolvérselo. En el sobre apuntó las indicaciones
relativas a las fases de la tramitación para la obtención de la licencias y las cantidades
que tenían que ser abonadas en cada fase.

174

Las obras en la parcela comenzaron en fecha que no quedó determinada sin los
preceptivos títulos legitimantes, pero no es hasta que se produjo la negativa del promotor
a pagar la comisión ilegal, cuando el acusado Eliseo de la Rosa, en su condición de
arquitecto municipal, en agosto de 2002 pero en todo caso anterior al día 26, actuando
en represalia por la negativa a la entrega del dinero, se personó en la parcela anunciando
a voz en grito: “Juro que no vais a obtener la licencia nunca, el que manda arriba soy yo y
jamás la daré”.
La comisión de gobierno, en sesión ordinaria celebrada el día 23 de agosto de 2002,
acordó denegar la licencia de obra a José Ramón Ansorena Carrera, en representación
de Protembel SL, para la construcción del complejo residencial de 206 viviendas y
garajes, haciendo mención a que había informe negativo de los servicios técnicos
municipales y de la Dirección General de Ordenación del Territorio. El argumento de la
denegación fue que la parcela sobre la que se ubicaba estaba calificada como zona 5a o
zona de bloques aislados, cuyo uso admitido era exclusivamente el hotelero, en tanto que
el contemplado en el proyecto era residencial , así como que incumplía lo establecido en
el artículo 25.1 de la Ley 22/1988 de 28 de julio de Costas que prohibía en la servidumbre
de protección el uso residencial, y todo ello sin perjuicio de que el uso hotelero tampoco
podía ser objeto de licencia urbanística, conforme a la suspensión establecida mediante el
articulo 2.3c) de la 6/2001 de medidas urgentes en materia de ordenación de territorio y
de turismo de Canarias .
El 26 de agosto de 2002, a las 09:00 horas el arquitecto técnico municipal, Manuel Pérez
Beautell compareció en la parcela y notificó a José Ramón Ansorena Ormázabal la orden
de suspensión de las obras firmada por el que en esa fecha era alcalde, Antonio Miguel
Delgado Díaz.
El 26 de diciembre de 2002, el pleno del ayuntamiento acordó aprobar provisionalmente el
proyecto de modificación puntual; ratificar como texto definitivo la propuesta de convenio
suscrita entre Conale, SL y el alcalde; desestimar la alegación presentada por Cándida
Peña Bello; remitir la documentación técnica relativa al proyecto de modificación puntual
al Cabildo a los efectos de la emisión de informe; remitir copia del expediente y
documentación técnica a la Consejería de Política Territorial y Medioambiente a los
efectos de adopción de acuerdos sobre la aprobación definitiva por la Comisión de
Ordenación del Territorio y Medioambiente de Canarias, una vez emitido informe
favorable por el Cabildo.
El 23 de enero de 2003 el área de planificación y cooperación del servicio administrativo
de planificación del Cabildo de Tenerife emitió informe favorable al estimar el proyecto
coherente con el modelo de ordenación insular.
El 17 de marzo de 2003, el ingeniero jefe de la Demarcación de Costas de Tenerife de la
Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente emitió informe favorable a
la modificación puntual del plan general, cambio de uso en el polígono 13 o H-5 en Costa
del Silencio.
175

El 8 de octubre de 2003, José Ramón Ansorena Carrera presentó escrito solicitando
aclaración del informe técnico de la Consejería de Medio Ambiente y de Ordenación
territorial, que se había expuesto en la ponencia técnica de 18 de junio de 2003 en
relación con la modificación puntual.
El 12 de noviembre de 2003, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medioambiente
de Canarias emitió el informe interesado del siguiente tenor literal “En relación a la
solicitud de aclaración del uso mixto a que se destinaría la parcela, al pasar de Hotelero
Exclusivo a Residencial, el PGOU en su artículo 87.2..a.1 de la Normativa Urbanística de
Arona, define el uso residencial como aquel que comprende los edificios destinados a
viviendas, tanto unifamiliares como plurifamiliares o a otras formas colectivas
residenciales como son hoteles, pensiones, residencial, etc. Es por ello que en la parcela
se admitiría tanto el uso de vivienda como el hotelero, por tanto el uso es mixto”.
El 5 de diciembre de 2003, el secretario general del ayuntamiento, José Angel Álvarez
Martín, emitió informe a petición de José Ramón Ansorena Carrera, que actuaba en
nombre y representación de Conale SL, sobre el uso de la parcela en la que querían
edificar. Basándose en el informe emitido por el servicio jurídico de la Dirección General
de Urbanismo entendía que era de aplicación la disposición transitoria primera apartado 6
de la Ley 19/2003 y por tanto, que se podían construir viviendas de una superficie no
inferior a 100 metros cuadrados útiles, quedando suspendido el uso turístico y
permitiéndose exclusivamente el uso residencial.
No consta si el expediente de modificación puntual se resolvió de manera definitiva.
El 27 de abril de 2005, José Ramón Ansorena Carrera, en nombre y representación de la
entidad Proguito SL, presentó un nuevo proyecto para construir en esa misma parcela,
concretamente solicitud para la construcción de 100 viviendas y garajes en la calle de La
T en la misma parcela, H5a, polígono 13, Costa del Silencio, Arona. Ello dio lugar al
expediente 86/2005.
Tras diversos trámites administrativos, el 10 de junio de 2005, se encargó al técnico
municipal, Damián Hernández Fumero, que emitiera informe acerca de si el proyecto
cumplía con el PGOU vigente y con el aprobado inicialmente, así como si estaba afectado
por la suspensión acordada por el PTEOTT.
El 21 de junio de 2005, José Ramón Ansorena Carrera presentó solicitud para que le
fuera admitido escrito aclaratorio sobre el uso de la parcela y diversa documentación del
procedimiento de modificación puntual antes reseñado, entre la que estaba el informe del
Secretario General del Ayuntamiento de Arona, fechado el 5 de diciembre de 2003,
respondiendo a la aclaración solicitada por el instante de la licencia sobre el uso de la
parcela y ratificación del informe emitida por el Secretario General el 15 de julio de 2005.
El 29 de junio de 2005, el jefe de sección del área técnica, Damián Hernández Fumero,
informó de forma desfavorable el proyecto. Especificaba que de acuerdo con el PGOU la
obra proyectada se ubicaría en SUELO URBANO, en el ámbito del polígono de actuación
176

n.º 2 ( Costa del Silencio) sobre una parcela calificada como ZONA 5a -Bloques Aislados
(Hotelera) En dicha parcela, según se determinaba en la ficha de las normas urbanísticas
que establece la ordenación específica del polígono, el uso exclusivamente permitido es
el hotelero y sus servicios anejos. En el artículo 87.2a) de las normas urbanísticas se
disponía que “Algunas zonas se vinculan a un uso exclusivamente hotelero,
entendiéndose incluido dentro de éste los hoteles, residencias, pensiones y
apartahoteles”. A la vista de ello resultaba evidente que el uso de vivienda que se
proponía en el proyecto no resultaba autorizable por no encontrarse incluido entre los
reseñados en dicho artículo, todo ello como consecuencia de la limitación expresa que en
la propia ficha del polígono se establecía para el uso residencial de la parcela de
referencia, al admitir éste exclusivamente la modalidad hotelera.
El 7 de julio de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo desfavorable porque
la parcela solo permitía el uso hotelero y el pretendido en el proyecto era residencial.
En sesión del 8 del julio de 2005, la junta de gobierno local , a propuesta del teniente de
alcalde Sebastián Martín Martín acordó dejar en suspenso la resolución del expediente
para que se informara por los mismos técnicos del área técnica del servicio de urbanismo
que informaron el expediente de licencia de obras 94/98.
El 20 de julio de 2005, el técnico Roberto de Luis Jiménez, aparejador municipal, firmó el
encargo de hacer el informe.
El 22 de julio de 2005, Roberto de Luis emitió informe indicando que él no había
informado en el expediente 94/98, por lo que debía rectificarse el justificante de encargo
para dárselo a los que hubieran intervenido en él.
El 22 de julio de 2005, el alcalde dictó un decreto ordenado que por parte del servicio de
urbanismo, área técnica, se procediera a informar en el expediente aplicando la normativa
urbanística vigente así como el plan territorial especial de ordenación del turismo de
Tenerife ( PTEOTT)

El 28 de julio de 2005, el área técnica dijo que no podía hacer el informe porque el
proyecto básico había sido retirado por el Sr. Ansorena y era preciso para emitirlo.
El 1 de agosto de 2005, José Ramón Ansorena presentó el proyecto básico, haciéndose
nuevo encargo a Roberto de Luis, que lo aceptó el 5 de agosto de 2005.
José Ramón Ansorena Carrera, en fecha no determinada de agosto de 2005 y antes de
que se emitiera el informe técnico, habló con Roberto de Luis Jiménez y le dijo que tenía
una grabación de la conversación mantenida con Arsenio, en la que éste pedía 45
millones para sacar adelante el proyecto, y que iba a entregarla en el juzgado y denunciar.
Roberto le pidió que esperase porque iba a hablar con Eliseo de la Rosa. Regresó y le
dijo que le harían el informe técnico de forma favorable.

177

El 9 de agosto de 2005, se emitió informe técnico favorable sobre protección contra
incendios y ventilación de garaje.
El 10 de agosto de 2005, Roberto de Luis, con el conforme del arquitecto municipal,
Eliseo de la Rosa, emitió informe favorable porque el proyecto cumplía las condiciones de
habitabilidad.
El 9 de agosto de 2005, Roberto de Luis emitió informe técnico urbanístico. Este
comenzaba con un cuadro resumen con filas y columnas. En las filas reseñaba los
distintos conceptos analizados: naturaleza, calificación, tipo, uso, altura, saneamiento.. y
en las columnas reflejaba el artículo que regulaba el concepto, el contenido de la norma,
lo que ponía el proyecto y si cumplía. En el concepto de “uso” reflejó en la columna de
“norma” que era hotelero; en la columna de “proyecto”, que eran viviendas y garajes y la
de “cumple” indicaba que no. Recogía en el informe el contenido literal de la certificación
elaborada por el secretario general de 5 de diciembre de 2003 y el informe de la
Dirección General de Urbanismo, ya reseñados. El sentido del informe, pese a saber que
el proyecto infringía el uso que le atribuía a esa parcela el plan general, fue favorable.
Reflejaba que “Por tanto, a la vista de la documentación técnica presentada y del informe
urbanístico hasta aquí emitido, este técnico entiende que el proyecto básico y de
ejecución CUMPLE con las determinaciones urbanísticas que le son de aplicación por el
vigente PGOU. No obstante referido al uso, según la ficha PA2 Costa del Silencio, el uso
admitido es el de residencial, que de acuerdo con el artículo 87.2 a de las normas
urbanísticas que le son de aplicación por el vigente PGOU, comprende las actividades
propias de los edificios destinados a viviendas, tanto unifamiliares como plurifamiliares, o
a otras formas colectivas residenciales, como son los hoteles, pensiones, residencias, etc.
Estableciéndose en la observación de la referida ficha en uso exclusivo hotelero y
servicios anexos. De acuerdo con el informe emitido por el Sr. Secretario General de este
ayuntamiento con fecha 5 de diciembre de 2003 se procede a construir viviendas de una
superficie superior a cien metros cuadrados útiles, quedando por tanto suspendido el uso
turístico permitiéndose exclusivamente el uso residencial”. Finalizaba el informe
indicando que “como resumen de lo hasta aquí expuesto se desprende que el proyecto
básico-ejecución presentado CUMPLE urbanísticamente por lo que en consecuencia el
informe se emite con carácter FAVORABLE con las consideraciones apuntadas en
relación con los usos permitidos”. Este informe fue conformado por el jefe de servicio,
Eliseo de la Rosa González.
El 10 de agosto de 2005 el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe resumen
sobre el proyecto que reflejaba: “A la vista de los informes emitidos adjuntos y en
consecuencia de todo lo expuesto en ellos, se emite el presente con carácter
FAVORABLE, para la concesión de la licencia solicitada”. El arquitecto municipal
sabiendo que el proyecto no cumplía la normativa urbanística relativo al uso y que José
Ramón Ansorena Carrera había manifestado que tenía una cinta grabada de la
conversación que había mantenido con Arsenio Zamora en la que éste pedía 45 millones
de pesetas en concepto de comisiones ilegales que hubieran sido repartidos entre él, el
178

aparejador municipal, Roberto de Luis y Félix Sierra Melo, firmó el conforme de dicho
informe.
El 11 de agosto de 2005, el área jurídica emitió una propuesta de acuerdo desfavorable
porque el proyecto contemplaba el uso residencial y la parcela solo admitía uso hotelero,
además incumplía la Ley de Costas porque la parcela lindaba al este con la zona marítimo
terrestre y era preciso informe de la jefatura de costas y estaba afectado por la
suspensión en el otorgamiento de licencias acordada en la ley 19/2003. Reseñaba el
primer informe desfavorable del área técnica emitido el 29 de junio de 2005 y reflejaba
que resultaba paradójico que se concluyera que el sentido del informe era favorable
cuando en la ficha urbanística relativa al uso se señalaba que el proyecto no cumplía
dicho parámetro.
En sesión de 5 de septiembre de 2005, la junta de gobierno local, pese a la propuesta del
área jurídica del servicio de urbanismo, acordó conceder la licencia basándose en el
informe favorable emitido tanto por el área técnica del servicio de urbanismo, así como
por el del Sr. Secretario General de la corporación de 5 de diciembre de 2003, ratificado
mediante diligencia de fecha 15 de julio de ese año. La junta de gobierno local estuvo
integrada por el alcalde José Alberto González Reverón y además concurrieron, Alfonso
Barroso Armas, Daniel Martín Navarro, Sebastián Martín Martín, José Luis González
Rodríguez y Félix Sierra Melo.
No consta que la obra se realizara y concluyera.
V) ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, CRAM 4, SL Y ZENÓN RODRÍGUEZ NERIS
Roberto De Luís Jiménez, mayor de edad y sin antecedentes penales, obtuvo plaza en
propiedad como aparejador municipal del ayuntamiento de Arona, por acuerdo adoptado
por la comisión permanente de dicho ente local, en sesión de 26 de noviembre de 1980.
En fecha no determinada de 1986 solicitó la compatibilidad del desempeño de sus
funciones públicas con el ejercicio privado de su profesión, fuera del ámbito municipal,
que se le autorizó en el pleno de 20 de mayo de 1986 pero con las prohibiciones
contenidas en los artículos 11.1 y 12.1 a) de la Ley 53/1984 de 26 de diciembre de
Incompatibilidades, que se transcribieron literalmente en el acuerdo. El 11.1 establecía la
prohibición de que el personal comprendido en su ámbito de aplicación pudiera ejercer,
por sí o mediante sustitución, actividades privadas, incluidas las de carácter profesional,
por cuenta propia o bajo la dependencia o al servicio de Entidades o particulares que se
relacionaron directamente con las que desarrollara el Departamento, Organismo o Entidad
donde estuviera destinado y el 12.1 prohibía el desempeño de actividades privadas,
incluidas las de carácter profesional, por cuenta propia o bajo la dependencia o al servicio
de entidades o particulares, en los asuntos en que estuviera interviniendo, hubiera
intervenido en los dos últimos años o tuviera que intervenir por razón del puesto público.

179

El 5 de enero de 1998, Roberto de Luis constituyó con su esposa María Soledad Gestoso
y sus dos hijos, la mercantil denominada Proyectos y Diseños Cram4, SL con el objeto,
entre otros, de prestar sus servicios profesionales como arquitecto técnico.
La función principal de Roberto de Luis como aparejador municipal en el área de licencias
del servicio de urbanismo del ayuntamiento era dictaminar si los proyectos de obra que se
presentaban para obtener licencia cumplían con los parámetros técnicos de las normas
urbanísticas o si lo ejecutado se ajustaba al proyecto autorizado, a los efectos de la
concesión de la licencia de primera ocupación. Esto le permitía adelantar unos informes a
otros o darles un carácter favorable, aún cuando el proyecto no fuera ajustado a la
normativa o lo ejecutado no respetara lo autorizado, circunstancia que conocían los
constructores y promotores que pretendían ejecutar actos de edificación en el municipio
de Arona.
En fecha no determinada, pero en todo caso próxima al año 2000, Roberto acordó con el
arquitecto Zenón Rodríguez Neris, mayor de edad y sin antecedentes penales, ponerle
en contacto con constructores y promotores que querían hacer obras en el municipio de
Arona y a los que Roberto conocía por el ejercicio de sus funciones. De esta forma Zenón
elaboraba el proyecto y asumía la dirección de la obra y pagaba a Roberto un porcentaje
del dinero que los constructores le abonaban por honorarios, dado que le interesaba
tener buena relación con él, a los efectos de tratar de asegurarse el buen fin de la licencia
y obtener nuevos trabajos.
Zenón Rodríguez Neris constituyó la mercantil “Zearq23 SL” para prestar sus servicios
como arquitecto.
Para justificar esos pagos y cobros, se expedían facturas a nombre de Proyectos y
Diseños Cram4, SL en las que esta mercantil reclamaba un importe de dinero de Zearq23
por la prestación de unos servicios que en realidad nunca se habían realizado, utilizando
conceptos como “presentación gráfica del proyecto” o “análisis económico y evaluación
de coste de obra ejecutada”. Algunas de las facturas, pero no todas, se asociaban con el
proyecto de obra específico que Zenón Rodríguez Neris iba a diseñar y dirigir en Arona,
ya que los importes de las facturas asociadas al proyecto eran inferiores al dinero que
Zearq 23 SL transfería desde la cuenta de la Caja de Arquitectos a la cuenta corriente
que Proyectos y Diseños Cram4 SL tenía en el Banco Popular. En el periodo comprendido
entre septiembre de 2000 a
3 de diciembre de 2004 Zearq 23 SL efectuó 65
transferencias a la cuenta corriente de Proyectos y Diseños Cram 4, SL por un importe
total de 267.240,64 euros
Así, al menos, entre los años 2003-2004, los casos en que el acusado Roberto de Luís
Jiménez cobró dinero desde la mercantil Proyectos y Diseños Cram4 S.L, simulando
haber realizado trabajos puntuales a la entidad Zearq23 S.L y benefició los intereses de
Zenón Rodríguez y por extensión los de la promotora fueron:

180

1. - Proyecto de ejecución de obras que la empresa PROMOCIONES AHIJADERO S.L.
encargó en el año 2003 a Zearq23 S.L. El proyecto técnico tenía por objeto la
construcción de un edificio de tres plantas y sótano, salones y 29 viviendas en la carretera
TF-28, número 128, Valle San Lorenzo, del ATM. de Arona, siendo el presupuesto de
contrata de 1.819.333,91 €.
2. - Proyecto de ejecución de obras que Cándido Tejera Alvarez encargó a Zearq23 S.L
en el 2003 y que tenía como objeto la construcción de un Edificio 3 plantas. 1 Salón y 5
Viviendas, sito en C/ Gran Canaria, 3 El Fraile, Arona, siendo el coste real de las obras de
157.015,20 €. Este proyecto obtuvo el visado en el año 2003 y la licencia de obra, tal y
como ya se ha analizado en el apartado I de los hechos probados ( nº 26) fue otorgada el
2 de julio de 2004 y el 27 de octubre de 2004 Zearq23, SL transfirió a la cuenta de
Proyectos y Diseños Cram4, SL la cantidad de 3290,70 euros.
3.- Proyecto de ejecución de obras de legalización que María Teresa Beltrán Barrios
encargó a Zearq23 SL en el 2003 para edificio 3 plantas. Legalización de planta baja, sito
en Ctra. C-822 S/C Guía de Isora Sur, 36 La Camella.
4.- Proyecto de ejecución de obras que la empresa Fernández Ruzo Jesús, SL encargó a
Zearq23 en 1999 para la construcción de un edificio de 3 plantas, sótano y 8 viviendas,
sito en C/ Garajonay, 33-35 El Fraile Arona, con un coste real de las obras de 478.520,37
€.
5.- Proyecto de ejecución de obras que la empresa Construcciones Logaher SL encargó
en 1999 a Zearq23, SL para la edificación de 2 viviendas unifamiliares aisladas, sitas en
Urbanización San Miguel-Costa del Silencio.
Esta obra fue ejecutada al amparo de la licencia otorgada en el expediente 205/2000,
reformado 171/2003 y 53/2005 y luego dio lugar al de primera ocupación 31/2004,
analizado en el apartado I de los hechos probados, nº 201.
Zearq23 entregó, al menos, parte del porcentaje pactado mediante transferencia fechada
el 3 de diciembre de 2004 a la cuenta corriente de Cram4 por importe de 5906,25 euros.
Para justificar este pago se expidieron dos facturas a nombre de la empresa Proyectos y
Diseños Cram4 S.L, simulando la ejecución de trabajo denominado “Análisis económico y
evaluación de coste de obra ejecutada de edificio de 2 viviendas unifamiliares aisladas” (R
7/2004 de 920,85 euros); “Análisis económico y evaluación de coste de la obra ejecutada
de edificio 3 plantas y sótano. 18 viviendas” ( R 8/2004 de 4095 euros).
El 4 de mayo de 2004, Roberto de Luis recibió el parte de encargo de hacer el informe
técnico en el expediente de primera ocupación y a fin de beneficiar los intereses de la
mercantil Logaher SL, después de haber cobrado el dinero, emitió informe favorable el
25 de mayo de 2005, reseñando que pese al cambio de posición de la vivienda nº 2 en el
interior de la parcela y de la ubicación del nuevo acceso al garaje, al no modificar los
parámetros urbanísticos del proyecto primitivo y posterior reformado no requería a su
juicio licencia de obras de reforma del mismo ( tramitada en el expediente 53/2005)
181

El 14 de junio de 2005, el área jurídica informó que con el examen de la documentación
aportada quedaba constancia de que el certificado de final de obra era de fecha anterior
(2 de diciembre de 2003) a la documentación técnica aportada al solicitar el reformado
tramitado en el expediente 171/2002 y en el 53/2005 (10 de diciembre de 2003 y 16 de
enero de 2004) y se había interesado licencia de reformado de la obra Por ello proponía
denegar la licencia de primera ocupación hasta tanto se aportase nuevo certificado final
de obra que subsanara lo anterior.
El 17 de junio de 2005, la junta de gobierno local acordó otorgar la licencia de primera
ocupación, pese a la propuesta en contra del área jurídica, precisando que en esa misma
sesión se había autorizado la licencia de reformado en el expediente 53/2005,
apoyándose en el informe de Roberto de Luis que de esa forma favoreció los intereses de
Logaher, SL.
6.- Proyecto de ejecución de obras que la empresa Construcciones Logaher SL le
encargó a Zearq23, SL en el 2004 para la edificación de 26 viviendas unifamiliares
adosadas, sitas en Palm Mar.
Zearq23 entregó a Roberto, al menos, parte del porcentaje pactado mediante
transferencia fechada el 23 de junio de 2004 a la cuenta corriente reseñada por importe
de 6.587,70 euros. Para justificar este pago se expidió una factura a nombre de la
empresa Proyectos y Diseños Cram4 S.L, simulando la ejecución de trabajo denominado
“Presentacion gráfica del proyecto de 26 viviendas unifamiliares adosadas” (R 1/2004 de
6587,70 euros).
Este proyecto dio lugar al expediente de licencia de obra 57/2004, analizado en el
apartado I de los hechos probados, (nº 58). El encargo del dictamen técnico se hizo al
arquitecto municipal Oscar Torres Chico, pero lo recibió Roberto de Luis el 9 de diciembre
de 2004 para beneficiar los intereses de Logaher. El 19 de enero de 2005 ya había
emitido informe técnico favorable sobre las condiciones de habitabilidad de la vivienda y
cuestiones urbanísticas . Ambos fueron conformados por el arquitecto municipal Eliseo de
la Rosa y el 26 de enero de 2005, el área técnica del servicio de urbanismo emitió informe
resumen favorable en todas las cuestiones objeto de examen de su área. La licencia se
otorgó el 4 de febrero de 2005.
7.- Proyecto de ejecución de obras que la empresa Construcciones Logaher SL le hizo a
Zearq23, SL para la construcción de un edificio de 3 plantas, 6 viviendas sitas en la calle
Cabezada en Valle San Lorenzo con un precio real de las obras de 1.000.000 euros en el
año 2000
Esta obra fue ejecutada al amparo de la licencia otorgada el 19 de febrero de 2001 en el
expediente 180/2000. Luego se abrió el de primera ocupación 26/2004 y posterior
reformado 113/2006 ( solicitada el 27 de junio de 2006), analizado en el apartado I de los
hechos probados ( nº 173).

182

Para justificar este pago se expidió una factura a nombre de la empresa Proyectos y
Diseños Cram4 S.L., simulando la ejecución de trabajo denominado “Análisis económico y
evalucación de coste de la obra ejecutada de edificio 3 plantas. 6 viviendas” (R 6/2004 de
890,40).
El 10 de julio de 2006, el arquitecto municipal, Damián Hernández Fumero, emitió informe
favorable, condicionado al otorgamiento de la licencia en el expediente de reformado
113/2006. El 4 de agosto de 2006, el área jurídica propuso denegar la licencia por cuanto
la documentación presentada no se correspondía con las obras ejecutadas careciendo
éstas de la cobertura legal de licencia. A continuación , sin que conste requerimiento para
esta aclaración, figura unido un informe complementario del área técnica firmado por un
aparejador municipal no identificado, fechado el 10 de agosto de 2006 y conformado por
el arquitecto municipal. Este indicó que el edificio se adaptaba totalmente al proyecto
original por el que le había sido concedida la oportuna licencia de obra y cumplía con los
requisitos de habitabilidad, por lo que se consideraba que sí podía concederse la cédula
de habitabilidad solicitada. Al día siguiente la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia de primera ocupación, pese a la propuesta desfavorable del área jurídica
8.- Proyecto de obra encargado en el 2001 por la empresa CONSTRUCCIONES
PARQUE JUGA S.L. a la empresa Zearq23. S.L. para edificio 3 plantas. 4 Viviendas, sito
en C/ Cabezada, 9 – Valle San Lorenzo ARONA, con un coste real de las obras de
106.455,00 €.
9.- Proyecto de obra encargado en el 2002 por la empresa PROMOGADE SL a la
empresa Zearq23 S.L para un edificio de 3 plantas y sótano. 18 Viviendas, sitas en
Carretera C-822, n 154 de Valle San Lorenzo con un coste real de las obras de
1.146.107,27 €.
10.- Proyecto de obra que la empresa Logaher S.L., encargó en el 2003 a Zearq23 que
tenía por objeto la construcción de un edificio de tres plantas y sótano. 6 viviendas, sito en
C/ Llano Mora, 8 Valle San Lorenzo.
11.- Proyecto de obra que Juan Comenge Acosta encargó a Zearq23 en el 2001 que tenía
por objeto la construcción de un edificio de tres plantas y sótano, 6 viviendas en calle
Duque de Torre nº 4, con un precio real de las obras de 449.973,08 €.
12.- Proyecto de obra que Construcciones Parque Juga SL encargó a Zearq23 en el 2000
que tenía por objeto la construcción de un edificio de tres plantas y sótano, 12 viviendas
en la calle Centauro 4-6 de La Estrella con un coste real de las obras de 601.012,11 euros
13.- Proyecto de obra que Construcciones Parque Juga SL encargó a Zearq23 en el 2003
que tenía por objeto un edificio de tres plantas y sótano con 12 viviendas en calle Osa
Menor de La Estrella
14.- Proyecto de obra que Construcciones que Nereo Cabello Rodríguez encargó en el
2001 a ZERQ 23 para la construcción de un edificio de 3 plantas y sótano con 12
viviendas en Las Rosas.
183

15.- Proyecto de obra que Construcciones Horteana SL encargó para un edificio de 3
plantas, 1 salón y 4 viviendas en la calle Gran Canaria nº 4 de El Fraile.
16.- Proyecto de obra que Angel Luis González Fumero encargó para un edificio de tres
plantas, salón y 4 viviendas en calle Nueva de Arona con un coste real de las obras de
180.303 euros.
El importe de las cantidades entregadas a Roberto de Luis por estos proyectos fue, como
mínimo, de 33.503 euros.
VI) ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, CRAM 4, SL Y ANTONIO LUIS PABLO GONZÁLEZ
TOLOSA, ALTD 3 SL
Del mismo modo, Roberto De Luis Jiménez acordó con el arquitecto Antonio Luis Pablo
González Tolosa, mayor de edad y sin antecedentes penales, ponerle en contacto con
constructores y promotores que querían hacer obras en el municipio de Arona y a los que
Roberto conocía por el ejercicio de sus funciones. De esta forma Antonio Luis elaboraba
el proyecto y asumía la dirección de la obra y pagaba a Roberto un porcentaje del dinero
que los constructores le abonaban por honorarios, dado que le interesaba tener buena
relación con él, a los efectos de tratar de asegurarse el buen fin de la licencia y obtener
nuevos trabajos. Este acuerdo se desarrolló, al menos desde el año 1999.
Antonio Luis González Tolosa constituyó la mercantil ALT3D Estudio de Arquitectura y
Diseño SL para prestar sus servicios como arquitecto.
Para justificar parte de los importes de esos pagos y cobros, se expedían facturas a
nombre de Proyectos y Diseños Cram4 SL, en las que esta mercantil reclamaba un
importe de dinero a ALT 3D por la prestación de unos servicios que en realidad nunca se
habían realizado, utilizando el concepto genérico “honorarios de colaboración”. ALT 3D
libraba entonces un cheque nominativo a nombre de Proyectos y Diseños Cram4 SL y se
abonaba en la cuenta de esta mercantil
En el año 2002, ALT 3D declaró a la Agencia Tributaria haberle abonado a Cram4,
8113,50 euros, librando ésta factura por este importe, fechada el 13 de mayo 2003. En el
2005 declaró haber abonado 5561, 24 euros. Asimismo abonó el importe de la factura nº
13, emitida el 14 de julio de 2006, por 993,84 euros, incluido IGIC, factura nº 15, emitida
el 31 de julio de 2006, por importe de 5104,24 euros y factura nº 1, emitida el 25 de junio
de 2007, por importe de 3150 euros con inclusión del IGIC.
Así, al menos, los proyectos en los que el acusado Roberto de Luís Jiménez cobró dinero
desde la mercantil Proyectos y Diseños Cram4 S.L, simulando haber realizado trabajos
puntuales a la entidad Alt3D y benefició los intereses de Antonio Luis y por extensión los
de la promotora fueron:
1. - En febrero de 2004, la empresa GESTINOR ATLANTICO, S.L, representada por
Miguel López Ruiz, presentó solicitud de licencia de obra mayor para un edificio de tres
plantas y sótanos, para 18 viviendas en calle Las Rosas, en la unidad de actuación 4, Las
184

Rosas. El proyecto de obra había sido ejecutado por el el estudio ALT3D Arquitectura y
Diseño, S.L por mediación de Roberto de Luis y el presupuesto de ejecución material
ascendía a 751.265 euros, siendo el visado de 13 de enero de 2004. La solicitud dio lugar
al expediente 14/2004.
El 11 de febrero de 2004 se dirigió a la oficina técnica municipal petición de informe,
firmando Roberto de Luis la petición el 12 de febrero de 2004.
El 17 de marzo Roberto de Luis emitió informe indicando que la parcela estaba calificada
como zona 1 o zona de manzana de casas entre medianeras y tenía la condición de
solar, pues aunque estaba dentro de dicha UA, la misma estaba totalmente urbanizada ,
estando casi la totalidad del sector que comprende esa unidad consolidada en su
construcción y urbanización, por lo que podía considerarse como suelo urbano
consolidado (SUC), mostrándose conforme el arquitecto municipal Ese mismo día emitió
un segundo informe, también favorable al proyecto de ejecución, haciendo constar que se
trataba de una parcela situada dentro de la UA-4 Las Rosas1, que no estaba afectada por
la Ley 19/2003 y que cumplía la normativa urbanística de la revisión del PGOU.
El 13 de mayo de 2004 se hizo el encargo a la oficina técnica municipal de que emitiera
informe sobre la superficie de las viviendas, que firmó Roberto de Luis.
El 20 de mayo de 2004 éste emitió informe complementario sobre la superficie de las
viviendas proyectadas, indicando que 16 tenían superficie de 61 metros cuadrados y 2, de
86´78 metros cuadrados.
El 26 de mayo de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo emitió informe
proponiendo denegar la licencia dado que el terreno se encontraba en una unidad de
actuación no gestionada, se incumplían las exigencias de la Ley 19/2003 al ser las
superficies de las viviendas inferiores a 100 metros cuadrados y además pendía un
informe por emitir, el del servicio de carreteras del cabildo de Tenerife.
El 28 de mayo de 2004, la junta de gobierno local, pese a conocer el informe y propuesta
denegatoria del servicio de urbanismo, votó por unanimidad conceder la licencia,
condicionando su eficacia a que se avalara la cantidad correspondiente a las obras de
urbanización, que debían ejecutarse de modo simultáneo a las obras de edificación, y que
debían ser determinadas por el área técnica del Servició de Urbanismo.
El 10 de agosto de 2006, Julián Alonso Rodríguez, actuando en representación de
GESTINOR ATLANTICO, SL, solicitó licencia de primera ocupación para la obra
autorizada por la licencia otorgada en el expediente 14/2004. Ello dio lugar al expediente
de primera ocupación 27/2006.
El 18 de septiembre de 2006, se emitió informe favorable por parte de área técnica del
servicio de urbanismo indicando que, girada visita de inspección, se había comprobado
que las obras ejecutadas se adaptaban al proyecto aprobado, en el que no intervino
Roberto de Luis.

185

El 31 de octubre de 2006, la junta de gobierno local, conociendo la propuesta
desfavorable del servicio de urbanismo, acordó conceder la licencia.
2.- El 20 de octubre de 2003, Daniel Valdés Escudero presentó, en representación de la
mercantil ZACASA, SA, solicitud de licencia para la demolición y ejecución de un edificio
de 14 viviendas, locales comerciales en la calle General Franco número 38 de Los
Cristianos. El arquitecto redactor del proyecto y director de obras fue ALT3D Estudio de
Arquitectura y Diseño SL, representada por Antonio Luís González Tolosa, por mediación
del acusado Roberto de Luís Jiménez, siendo el coste de ejecución material de
627.696,97 euros. Ello dio lugar al expediente 141/2003.
El 16 de diciembre de 2003 Roberto de Luis recibió el encargo de hacer el informe sobre
el proyecto.
El 3 de mayo de 2004, Roberto de Luis emitió informe favorable en lo relativo a las
condiciones de habitabilidad del inmueble e informe desfavorable en lo relativo a
normativa urbanística por cuanto ésta exigía, en función del número de viviendas, la
previsión de plazas de aparcamiento, si bien en la práctica éstas quedarían inutilizadas
por la imposibilidad de acceder al edificio por no permitirse el acceso rodado por la calle.
No obstante, el 4 de mayo, se emitió otro informe por ese mismo aparejador municipal
( Roberto de Luis Jiménez) en el que aclaraba, para favorecer los intereses del promotor,
que al no dar el edificio a una vía de tráfico rodado la normativa eximía de la obligación de
tener aparcamientos por lo que el proyecto presentado cumplía urbanísticamente.
El 28 de mayo de 2004, tras subsanarse unas deficiencias detectadas en el proyecto en
materia de protección contra incendios vuelve a emitirse informe por la oficina técnica
municipal esta vez por el arquitecto, Damián Hernández Fumero quien lo hace en sentido
desfavorable por incumplir la exigencia del número de plazas de aparcamiento en el
interior de la parcela y protección contra incendios.
El 9 de julio de 2004, el área jurídica del servicio de urbanismo propuso denegar la
licencia por no respetar el proyecto la exigencia en cuanto a plazas de aparcamiento y las
condiciones del apartado sexto de la disposición transitoria primera de la ley 19/2003 en
cuanto a superficie útil de la vivienda para considerarla de uso residencial.
El 16 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó dejarlo pendiente de resolución
hasta tanto se ordenaran los documentos de forma cronológica.
El 19 de julio de 2004, el jefe de disciplina urbanística del área técnica del servicio de
urbanismo emite informe aclaratorio manteniendo que el proyecto incumplía en lo relativo
a las plazas de aparcamiento pero cumplía en lo relativo a protección contra incendios.
Asimismo el área jurídica del servicio de urbanismo ratificó con esa misma fecha su
propuesta de denegación de la licencia.
El 23 de julio de 2004, la junta de gobierno local acordó por unanimidad de sus
integrantes, salvo la abstención de don Alfonso Barroso Armas, conceder la licencia

186

3.- El 19 de abril de 2000, Manuel García Navarro, en representación de GARCINAVA SL,
presentó solicitud de licencia de obra mayor para la ejecución de un centro comercial en
la urbanización Oasis del Sur de Los Cristianos, cuyo proyecto había sido elaborado por
otro arquitecto y Antonio Luis González Tolosa, quien había sido recomendado por el
aparejador municipal Roberto de Luis Jiménez. Ello dio lugar al expediente 84/2000,
concediéndose la licencia el 3 de noviembre de 2000, previo informe favorable de Roberto
de Luis. El presupuesto de ejecución material era de 974.911,00 euros.
El 7 de abril de 2005, Manuel Simplicio García Navarro, en nombre y representación de la
entidad Garcinava SL, presentó una solicitud de licencia de primera ocupación para el
mencionado centro comercial formado por 143 locales y 138 plazas de garaje, situado en
la avenida San Francisco nº 6. Ello dio lugar al expediente de primera ocupación 14/2005.
El presupuesto de ejecución fue de 6.699.654,31 euros.
El 5 de mayo de 2005 se formuló parte de encargo dirigido al arquitecto municipal Oscar
Torres Chico para que informara sobre el proyecto, pero lo recogió y firmó Roberto de
Luis, el 10 de mayo de 2005.
El 17 de junio de 2005, Roberto de Luis emitió un informe favorable indicando que el
complejo estaba terminado y se adaptaba al proyecto original y al reformado.
El 11 de julio de 2005, el área jurídica del servicio de urbanismo realizó un informe en el
que reiteraba, como en el de prórroga de la licencia, que no podía elevar propuesta hasta
que se aclarara si era exigible la licencia comercial específica exigida en la ley
autonómica 10/2003, dada la superficie del centro comercial, así como la calificación de la
actividad.
En sesión de 15 de julio de 2005, la junta de gobierno local acordó conceder la licencia,
pese al informe desfavorable del área jurídica del servicio de urbanismo.
4.- El 14 de septiembre de 1999, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández y Víctor Manuel
Simón Martín presentaron solicitud de licencia para construir viviendas adosadas y
garajes en La Dehesa 1, unidad de actuación de Guargacho, que fue otorgada en el
expediente 205/1999, pese a la propuesta contraria del secretario general del
ayuntamiento porque no se había gestionado la unidad de actuación. Roberto de Luis
intervino en el expediente en su condición de aparejador municipal, emitiendo un primer
informe desfavorable en enero de 2000 por no estar gestionada la unidad de actuación y
el 23 de febrero de 2000, un segundo complementario al anterior, a requerimiento de la
comisión de gobierno en el que concluyó que si bien la unidad de actuación no estaba
gestionada con proyecto de parcelación, la realidad era que dicha unidad de actuación
había sido urbanizada por el propio ayuntamiento, por lo que la parcela reunía la
condición de solar lo que generaba el derecho a edificar.
El 13 de julio de 2000, Víctor Lorenzo Rodríguez Hernández presentó solicitud de licencia
para reformado del proyecto, visado en junio de 2000 y elaborado nuevamente por ALT3D
Estudio de Arquitectura y Diseño SL.
187

El 18 de septiembre de 2000, Roberto de Luis emitió informe desfavorable exponiendo
que la alteración no suponía alteración de parámetros urbanísticos, pero la unidad de
actuación no estaba gestionada con proyecto de parcelación, si bien la realidad era que
dicha unidad de actuación había sido urbanizada por el propio ayuntamiento, por lo que la
parcela reunía la condición de solar. El 6 de noviembre de 2000, el servicio de urbanismo
informó y propuso denegar la licencia por no estar gestionada la unidad de actuación y,
por tanto, no haber adquirido la parcela la condición de solar .
El 29 de enero de 2001, Roberto de Luis emitió informe complementario a petición de la
junta de gobierno. En él para favorecer los intereses de la promotora y arquitecto, reseñó
que la parcela sí estaba en una unidad de actuación aunque su sistema de actuación no
estaba definido en la ficha del PGOU, y por tanto, no se había realizado ni la redacción
del proyecto de parcelación ni de urbanización, a la vista de su estado, podía
considerarse que había un 80% de edificación y 100% de urbanización y, por tanto, el
propietario sí tenía derecho a completar urbanización.
El 15 de febrero de 2001, la entonces llamada sección de contratación y licencias
urbanísticas reiteró su propuesta desfavorable, pero la comisión de gobierno el 16 de
marzo de 2001 concedió la licencia de reforma.
5.- El 24 de marzo de 2003, Nicolás Álvarez Contini, en nombre y representación de
Gestinor Atlántico SL, presentó una solicitud de licencia de obra mayor para un edificio de
116 viviendas y garajes en la calle Las Rosas, en Las Rosas (Arona). Ello dio lugar al
expediente 60/2003. El arquitecto del proyecto era Antonio Luis González Tolosa a través
de la mercantil ALT3D estudio de Arquitectura y Diseño, SL por la intermediación de
Roberto de Luis. El presupuesto de ejecución material ascendía a 3.844.848,00 euros.
El 17 de febrero de 2006, Roberto de Luis con el conforme de Eliseo de la Rosa
informe favorable.

emitió

El 2 de noviembre de 2006, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en
denegar la licencia porque la Unidad de Actuación 4 Las Rosas-1 no estaba debidamente
gestionada y no había surgido el derecho a edificar y porque el proyecto se desarrollaba
en dos parcelas respecto de las que no constaba licencia de agrupación.
En sesión del 10 de noviembre de 2006, la junta de gobierno local acordó conceder la
licencia pese a la propuesta del área jurídica del servicio de urbanismo
El importe de las comisiones que se pagaron por estos proyectos fue de, al menos,
22.923 euros.
VII) ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ y JORGE MENÉNDEZ DÍAZ
Jorge Menéndez Díaz, arquitecto superior que desarrolla su actividad profesional a través
de la mercantil MENUCE, trabajó en diversos proyectos de obras con Roberto de Luis
Jiménez, en su condición de arquitecto técnico, antes de que éste entrara a trabajar en el
ayuntamiento. Posteriormente, en la década de los 90, realizó y dirigió en Arona como
188

arquitecto superior diversos proyectos de obras, pagándole dinero por ellos a Roberto de
Luis, bajo la apariencia de que éste había colaborado en su elaboración. Los pagos y
proyectos, al menos fueron los siguientes:
1) El 2 de junio de 1992 abonó mediante cheque bancario a Roberto de Luis 184.044
pesetas por el proyecto “Johan Polt” en Los Cristianos.
2) El 24 de junio de 1999 le pagó 250.662 pesetas a la mercantil Proyectos y Diseños
Cram 4, SL por el proyecto de “Playa Graciosa de Los Cristianos”
3) El 18 de junio de 1998 le abonó 348.549 pesetas a Roberto de Luis mediante cheque
bancario por el proyecto “Básico P-10 Bameco”
4) El 23 de julio de 1998 por importe de 160.824 pesetas por el proyecto de ejecución “82
apartamentos Bameco”
5) El 23 de julio de 1998 por importe de 51.235 pesetas por regularización del IGIC de
otros abonos
6) El 22 de junio de 1999 por importe de 217.030 pesetas a Proyectos y Diseños Cram 4,
SL por la “ejecución de 4 villas unifamiliares 18 adosadas Bameco”
7) El 10 de noviembre de 1999 por importe de 701.097 pesetas a Proyectos y Diseños
Cram 4 SL por el proyecto “Urbanización Cho (II), Segunda Fase” de la mercantil
Cristimar SA.
Estos pagos se hicieron en atención a que Roberto ocupaba el puesto de arquitecto
técnico en la oficina técnica del área de urbanismo del ayuntamiento de Arona y que su
función era emitir informes sobre los proyectos que se presentaban para obtener
licencias urbanísticas, pero no quedó acreditado que interviniera en los expedientes
administrativos que pudieran haberse abierto para la obtención de licencia urbanística.
Asimismo Jorge Menéndez Díaz a través de la mercantil MENUCE intervino como
arquitecto superior en los siguientes proyectos de obras desarrollados en el municipio de
Arona:
1)Edificio de 12 viviendas, local comercial y 8 plazas de aparcamiento en Los Cristianos,
promovido por Benito Sierra Fraga y que dio lugar a expediente de licencia de obras
171/2001 y posterior expediente de licencia de primera ocupación 13/2004.
2)Edificio de 182 viviendas, 3 locales, 192 plazas de garaje y trasteros en el plan parcial
Cho II promovido por Cristimar. El proyecto dio lugar al expediente de licencia de obra
104/2002 y posterior expediente de licencia de primera ocupación 34/2004. El
presupuesto de ejecución ascendió a 8.000.015,50 euros.
3)Cuarenta y ocho viviendas unifamiliares en CN Macayo, Residencial La Perla, PA 6ª.
(Plan Parcial Cho II) promovido por GAC TENSUR 2001 SL. El proyecto dio lugar al
expediente de licencia de obra 95/2002, reformado 78/2005 y de primera ocupación
25/2005. El presupuesto de ejecución de obra era de 2.096.751,93 euros
189

4)Complejo edificatorio denominado RESIDENCIAL LA PERLA, calle Envolvente número
49, Plan Parcial Cho II que promovió GAC TENSUR 2001 SL. Ello dio lugar al expedinete
de licencia 213/2002 y posterior reformado 130/2005
5)Edificio de 20 viviendas, 7 locales comerciales y 67 plazas de garaje en la parcela 31del
Polígono de Cooperación Montaña Chica, en los Cristianos que promovió Hotel Solmar,
SL. Ello dio lugar al expediente de obra 135/2005
Roberto de Luis emitió informes técnicos en su condición de arquitecto técnico municipal
en estos expedientes de licencias de obra, pero no quedó acreditado que cobrara
cantidad alguna de Menuce SL o directamente,de Jorge Menéndez Díaz, relacionada con
los proyectos.
VIII) FÉLIX SIERRA MELO Y FRASISA
El acusado FELIX SIERRA MELO, mayor de edad, como nacido el 01/11/1957 con DNI
Nº 42046229-K, fue concejal del Ayuntamiento de Arona, concretamente de la Concejalía
de Medio Ambiente y Urbanismo en el periodo de la legislatura que abarcó del 1999-2003.
En la siguiente legislatura 2003-2007 ejerció el cargo de concejal de Patrimonio, Industria
y Comercio y formó parte de la junta de gobierno local que, como ya se ha indicado, entre
otras cuestiones, decidía sobre la concesión de las licencias urbanísticas.
En el período de tiempo que abarcó la legislatura iniciada en junio de 2003 hasta el año
2007 simultaneó el desempeño de estas funciones públicas con un trabajo que realizaba
a título particular como autónomo, consistente en labores de asesoramiento de La
sociedad Francisco Sierra S.A. FRASISA, con domicilio social en C/. Juan XXIII, edificio
Tamarco, Los Cristianos, Arona; dedicada a la actividad de "demolición y movimiento de
tierras". El socio fundador de FRASISA fue Francisco Sierra, primo hermano del padre
del acusado Félix Sierra.
Esta actividad la comunicó al ayuntamiento en la Declaración de causas de
incompatibilidad y actividades, el 12 de junio de 2003 y percibió retribuciones por su
desempeño entre los años 2003 a las 2007 que ascendieron a:
- 13.872 € en el año 2003.
- 29.703 € en el año 2004
- 82.644 € en el año 2005
- 29.703 € en el año 2006
- 29.703 € en el año 2007
Entre las empresas que contrataron a FRASISA
había algunas que solicitaron y
obtuvieron licencias urbanísticas para ejecutar obras incluidas dentro de las relacionadas
en el apartado I) de este relato pero no quedó acreditado que Félix Sierra llevara a cabo
labores de asesoramiento e intermediación, aprovechándose de su posición como
miembro de la junta de gobierno local, entre esas empresas constructoras que habían
solicitado licencias urbanísticas ante el ayuntamiento de Arona y la mercantil FRASISA,
con el objetivo de que ésta realizara los movimientos de tierras y demoliciones de las
construcciones que se iban a ejecutar y esto influyera en la obtención de la licencia
municipal.

190

En la tramitación de este procedimiento se han superado los márgenes ordinarios de
duración del litigio, que si bien es complejo y voluminoso ha sufrido paralizaciones
relevantes ya reseñadas.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- CUESTIONES PREVIAS
Debe comenzarse por analizar las cuestiones expuestas por las defensas acerca de
vulneración de algún derecho fundamental, suspensión de juicio oral y nulidad de
actuaciones expuestas al comienzo de las sesiones y en el orden en el que fueron
formuladas.
A) Cuestiones formuladas por la letrada de José Alberto González y de los demás
acusados que fueron miembros de la junta de gobierno local.
1.- La primera cuestión que alegó es que debía acordarse la nulidad de las actuaciones
por falta de imparcialidad del juez instructor, puesto que éste debió de abstenerse de
instruir la causa por amistad manifiesta con la acusación y enemistad manifiesta contra su
representado. Resumidamente vino a exponer que consideraba que el juez instructor se
había “auto-repartido” la denuncia efectuada por la Fiscalía de la Audiencia Provincial de
Santa Cruz de Tenerife (cuyo origen fue la denuncia formulada por un concejal del PSOE
ante la Fiscalía Especial de Medio Ambiente y Urbanismo) y que al ser el juez instructor
oriundo de la localidad de Los Cristianos (núcleo poblacional del partido judicial de Arona)
y conocer a todos los denunciados tenía que haberse abstenido de conocer el asunto.
Esta cuestión ya fue planteada en el juicio de la pieza separada nº 3 y resuelta en la
sentencia que le puso fin, manteniendo esta Sala lo resuelto en ella que se pasa a
reproducir.
Las alegaciones de la defensa parecen poner de manifiesto la vulneración de dos
derechos fundamentales durante la instrucción. El primero, el derecho al juez ordinario
predeterminado por la ley. Sostuvo que el juez instructor pudo haberse atribuido
indebidamente el conocimiento de la causa. El segundo, el derecho a un juez imparcial
porque el instructor, en síntesis, nunca fue imparcial ni objetivo puesto que tenía
enemistad con alguno de los acusados y, en todo caso, los conocía previamente. Era el
único juez del partido judicial de Arona que había nacido en esa localidad y que ha vivido
casi de forma continuada en Los Cristianos, lugar del que también son oriundos y en el
que viven sus representados. En las declaraciones en instrucción mostraba obsesión por
conocer el parentesco y situaciones personales ajenas a la causa, demostrando tener
conocimiento previo sobre los acusados y el asunto.
Debe comenzarse por destacar que el auto de esta sección que resolvió los recursos de
apelación contra el auto de transformación de las actuaciones en procedimiento abreviado
191

dictado el 5 de junio de 2013 ( que obra en testimonio al tomo 62, folio 8135 y siguientes)
analizó esta alegación y literalmente resolvió : “auto cuya legitimidad no se ve
comprometida, como igualmente aducían alguno de los apelantes porque no se les
hubiera dado traslado de una copia de las normas de reparto penal de los juzgados de
Arona que en su día solicitaron y ello porque si en su momento dudaron de la
imparcialidad del juez instructor de la causa, como dejan entrever en su recurso y que fue
lo que les impulsó a solicitar esas normas de reparto, la Ley Orgánica del Poder Judicial
(art. 219 y ss.) y la propia la LECr (art. 52 y ss) contempla un mecanismo para solventar
esa cuestión (recusación), que no consta que lo hubiesen activado a pesar de tener
constancia desde el primer instante de quién era dicho juez, sobre todo cuando tampoco
nos puede pasar desapercibido que es criterio consolidado del Tribunal Supremo que la
discrepancia interpretativa sobre la normativa legal que distribuye la competencia entre
órganos de la jurisdicción penal ordinaria no constituye infracción del derecho al juez
predeterminado por la Ley (STS 1980/01, de 25 de Febrero; 277/03 , de 26 de febrero;
55/07, de 23 de Enero o 757/09, de 1 de Julio); añadiendo la última de las sentencias
reseñadas que: “… los efectos anulatorios de los arts. 11, 238.1 y 240 LOPJ únicamente
se producirían en los casos en que las diligencias hubieran sido acordadas por un Juez de
otro ámbito jurisdiccional, sin competencia objetiva para la investigación de delitos…”
Pese a la anterior resolución, dado que nuevamente ha sido planteado como cuestión
previa debe resolverse, entrando más profundamente en su análisis. Para ello debe
partirse que a José Alberto González Reverón y los otros acusados que formaron parte de
la junta de gobierno local se les tomó declaración en calidad de imputados entre los días 7
y 10 de mayo de 2007 y, una vez levantado el secreto de la actuaciones el 19 de junio de
2009, el mismo juez le tomó nuevamente declaración, a José Alberto González con lo
que, por lo expuesto por la defensa desde aquella fecha tanto él como los otros miembros
de la junta de gobierno local supieron quién era el instructor.
La letrada interesó que se le facilitara una copia de las normas de reparto desde el 28 de
septiembre de 2009, lo que se acordó por providencia de 19 de enero de 2010. Al folio
3321 del tomo 55 consta la incorporación material de las normas a las actuaciones.
Nuevamente se interesa por escrito de fecha 16 de abril de 2010 y por providencia de 1
de septiembre de 2010, se provee la petición, comunicando a la defensa que las normas
de reparto constan unidas al procedimiento desde el 18 de enero de 2010.
La denuncia, según los datos de registro que figuran manuscritos en su primera hoja ,
tuvo entrada directa en el Decanato del partido judicial de Arona el 19 de febrero de 2007.
Indica ese mismo apunte que el reparto se hizo por el turno aleatorio y correspondió al
Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 8 de Arona, constando sello de entrada en
el Juzgado de esa misma fecha. Ello es conforme con las normas de reparto que estaban
vigentes en ese momento, acordadas en junta de jueces de 11 de noviembre de 2004 y
aclaradas en la de 9 de diciembre de 2004. Estas fijaban que todos los atestados y
denuncias, en los que no constara fecha de los hechos en el texto debían repartirse en
turno aleatorio. Estas normas fueron modificadas en junta de jueces de 29 de enero de
192

2007. En ella se acordó que todos los atestados y denuncias fueran conocidos por el
Juzgado de Guardia a fecha de presentación, con independencia de las fecha de los
hechos y solo se repartieran de forma aleatoria las querellas, pero difícilmente esta
modificación podría estar en vigor a fecha 19 de febrero de 2007 ( que es la fecha de
registro de entrada de la denuncia de Fiscalía) al ser preciso para ello, no solo la
aprobación por junta de jueces, sino también la aprobación por la Sala de Gobierno y la
publicación -artículo 26 del Reglamento de Aspectos Accesorios de las actuaciones
judiciales-, lo que difícilmente pudo realizarse en tan corto lapso de tiempo.
Es decir, el reparto de la denuncia se realizó respetando las normas vigentes en ese
momento. Pero, en todo caso, aún cuando se considerase que debió repartirse teniendo
en cuenta que la fecha de comisión del delito era la de la primera junta de gobierno
mencionada en la denuncia, al hacerse por el turno aleatorio (es decir a través de una
aplicación informática que asigna al azar) difícilmente puede argumentarse que hubiera
un “auto reparto”. A ello debe añadirse que las discrepancias en la manera de repartirse
un asunto no suponen una vulneración de derecho fundamental, sino, en todo caso,
infracción de unas normas destinadas a regular la distribución de trabajo entre órganos
jurisdiccionales que tienen la misma competencia territorial, objetiva y funcional, y que no
afectan al núcleo de las garantías que conforman tal derecho fundamental. En conclusión
dado que no hay un solo indicio sobre maniobra destinada a conseguir el conocimiento
del asunto, no puede concluirse o afirmarse que se vulnerara el derecho al juez ordinario
predeterminado por la ley.
Sobre esta cuestión es sumamente clarificadora la sentencia del Tribunal Supremo de 27
de julio de 2015 ( STS 3699/2015) que se reproduce literalmente:
“De conformidad con una Jurisprudencia reiterada del Tribunal Supremo (STS 534/2014,
de 27 de junio; 246/2014, de 2 de abril ; 335/2014, de 14 de abril ó 673/2013, de 17 de
septiembre ), entre otras muchas), el derecho al juez ordinario predeterminado por la ley
está contemplado en el art. 24 CE y supone: a) que el órgano judicial haya sido creado
previamente por una norma jurídica; b) que esté investido de jurisdicción y competencia
con anterioridad al hecho motivador de la actuación o proceso judicial de que se trate; y c)
que su régimen orgánico y procesal no permita calificarlo de órgano especial o
excepcional, de modo que al venir su composición previamente determinada por la ley, se
preste la debida garantía de independencia e imparcialidad del llamado a juzgar.
Partiendo de esta premisa, esa misma Jurisprudencia ha establecido que la mera
existencia de una discrepancia interpretativa sobre la normativa legal que distribuye la
misma competencia entre los órganos de la jurisdicción penal ordinaria no constituye
infracción del derecho fundamental al juez ordinario predeterminado por la ley. Este
derecho únicamente puede quedar en entredicho cuando un asunto se sustraiga indebida
o injustificadamente al órgano al que la ley atribuye su conocimiento, manipulando el texto
de las normas de distribución de competencia con manifiesta arbitrariedad.

193

En este sentido es también reiterada la doctrina, según la cual, la infracción de las normas
de reparto no da lugar a la vulneración de este derecho fundamental, por cuanto son
disposiciones de carácter interno que no tienen por finalidad establecer la competencia,
sino regular la distribución del trabajo entre órganos jurisdiccionales que tienen la misma
competencia territorial, objetiva y funcional. De forma que sólo cuando fuesen
arbitrariamente alteradas mediante cualquier maniobra para atribuir a un determinado
juzgado el conocimiento de un concreto asunto por motivos espurios, podría plantearse la
vulneración de tal derecho, generalmente asociada al abuso de jurisdicción e indefensión
irreversible, no subsanable en fases procesales posteriores, del investigado, por lo que
realmente se vulneraría no el derecho al juez ordinario predeterminado por la ley sino el
derecho al juez imparcial.
En esta misma línea se ha pronunciado una doctrina reiterada del Tribunal Constitucional.
Es el caso, entre otras muchas, de la STC 191/2012, de 12 de diciembre (con cita de
numerosas resoluciones anteriores), según la cual, constituye doctrina reiterada de ese
Tribunal que las cuestiones relativas a la interpretación de las normas sobre atribución de
competencias a los órganos jurisdiccionales son de legalidad ordinaria y ajenas, por tanto,
al derecho al juez ordinario predeterminado por la ley, salvo que esa interpretación
suponga una manipulación manifiestamente arbitraria de las reglas legales sobre
atribución de competencias. No puede confundirse, por tanto, el contenido de este
derecho fundamental con el derecho a que las normas sobre distribución de competencias
entre los órganos jurisdiccionales se interpreten en un determinado sentido. No obstante,
se ha apreciado cometida la vulneración del derecho fundamental de referencia cuando
se dicta una decisión que supone despojar de la potestad de jurisdicción al órgano judicial
-o en su caso al titular de éste- que la ostentaba «contra el texto claro e inequívoco de la
ley» ( STC 35/2000, de 14 de febrero, FJ 2 ), en un caso de apropiación por un juez de
instrucción de la competencia del de paz para conocer de una falta cometida en su
municipio); o lo que es lo mismo, cuando se modifican «sustancialmente las normas sobre
atribución de competencia legalmente establecidas, en aplicación de la tesis no avalada
por norma legal alguna, y no exenta de complicaciones de extenderse en el futuro» ( STC
131/2004, de 19 de julio, FJ 4, en cuanto a la indebida exigencia de que vuelva a fallar un
asunto quien ya no ejerce funciones jurisdiccionales, en detrimento del titular actual del
juzgado), lo que es totalmente distinto del caso presente.
En la citada STC 35/2000, de 14 de febrero (EDJ 2000/1151), se declaraba, a su vez, que
el derecho al juez predeterminado puede quedar en entredicho cuando un asunto se
sustraiga indebida e injustificadamente al que la ley lo atribuye para su conocimiento,
manipulando el texto de las reglas de distribución de competencia con manifiesta
arbitrariedad. La figura del juez predeterminado implica, continúa esta resolución, que
haya sido creado por una norma legal, invistiéndolo de jurisdicción y competencia con
anterioridad al hecho motivador de la actuación o proceso judicial, y que su régimen
orgánico y procesal no permita calificarlo de especial o excepcional, funcionando así

194

como garantía de la independencia e imparcialidad de la judicatura, valores
constitucionalmente protegidos por tal derecho fundamental”.
En segundo lugar y por lo que se refiere a la vulneración a un juez imparcial, igualmente
la sentencia del Tribunal Supremo antes mencionada de 27 de julio de 2015, analiza esta
cuestión
“… A favor de incluir al juez de instrucción dentro de la garantía del derecho a un tribunal
imparcial consagrado en el artículo 24 de nuestra Constitución , se había pronunciado ya
este Tribunal Supremo, en su STS 757/2009, de 1 de julio , donde habíamos declarado
que el juez de instrucción, como cualquier juez, debe ser un tercero ajeno a los intereses
en litigio, a sus titulares y a las funciones que desempeñan en el proceso; debiendo
resolver las pretensiones que ante él se formulen sin prejuicios ni motivaciones ajenas a
la recta aplicación del derecho.
Ahora bien, dicho lo anterior, el contenido de la garantía constitucional de imparcialidad
del juez de instrucción, dada la configuración de nuestro sistema procesal no es idéntica a
la que pueda predicarse del órgano de enjuiciamiento. En efecto, decía nuestro Tribunal
Constitucional en su sentencia 69/2001, de 17 de marzo, con citación de otros
pronunciamiento del mismo órgano, lo siguiente: «no puede olvidarse que el Juez de
Instrucción posee, en la fase de investigación en nuestro proceso penal, una doble
posición: como director de la instrucción y como garante de los derechos fundamentales.
En la primera de dichas funciones es la investigación directa de los hechos, con una
función en parte inquisitiva y en parte acusatoria, la que puede considerarse como
actividad propiamente instructora y puede provocar en el ánimo del Juez prejuicios o
impresiones en contra del acusado (SSTC 145/1988, de 12 de julio, FJ 5 ,164/1988, de 26
de septiembre, FJ 1 y 106/1989, de 8 de junio, FJ 2 ), y es que no todo acto de instrucción
compromete necesariamente la imparcialidad objetiva del Juez, sino tan sólo aquel que,
por provocar una convicción anticipada sobre la participación del imputado en el hecho
punible, puede crear en su ánimo determinados prejuicios sobre la culpabilidad,
inhabilitándole así para conocer del juicio oral ( SSTC 106/1989, de 8 de junio, FJ
3 , 170/1993, de 27 de mayo, FJ 3 y 320/1993, de 8 de noviembre, FJ 2 ). De aquí que no
pueda exigirse al instructor que no se haya formado juicios o impresiones previos. Por el
contrario el desarrollo de la investigación será la que vaya afianzando en el Juez un
convencimiento sobre la comisión del delito y sobre la participación de los autores, lo que
forma parte natural de su posición en el proceso y condicionará las resoluciones que en lo
sucesivo vaya adoptando. Por estas razones el uso por el instructor de su conocimiento
privado o de sus conocimientos extraprocesales afecta principalmente a la materia
probatoria, y sólo muy limitadamente posee una proyección en la fase de instrucción,
pues los efectos de las diligencias probatorias y su valor como actos de prueba derivan de
lo que resulte del juicio oral y de la eficacia que le otorgue un órgano judicial, distinto del
instructor, que presencie sus sesiones y dicte Sentencia en su día».

195

En esta misma línea se pronunciaba esta Sala de lo Penal, en su STS 798/2007, de 1 de
octubre. Declarábamos en ella que, en contra de lo que sucede cuando se trata del
órgano jurisdiccional encargado del enjuiciamiento, que debe decidir sin
condicionamientos acerca de la pretensión de condena, es claro que las propias
circunstancias de la investigación pueden hacer nacer en el instructor un cierto prejuicio
relativo a la culpabilidad del imputado, lo cual, de otro lado, si bien determina la
imposibilidad de que el instructor forme parte del tribunal del juicio, no le inhabilita para
continuar con su labor. De forma que, aun cuando pueda sospecharse la existencia de
prejuicios en el juez instructor acerca de la culpabilidad del imputado como consecuencia
de la investigación, ello no le impediría continuar con la dirección de aquélla. Es más,
esos conocimientos podrían determinar legítimamente el sentido de sus futuras
decisiones respecto de la instrucción. Otra cosa podría suceder, decíamos en esta
resolución, si la predisposición en contra de la persona del imputado, no de los hechos a
investigar, tuviera un origen extraprocesal, pues ello exigiría una revisión más detenida de
las decisiones adoptadas. Sin perjuicio de que en esa fase tales actuaciones tendrían un
valor solo provisional en cuanto en su mayoría serían susceptibles de recurso, y que,
además, el resultado de la investigación tendría que ser valorado por el órgano
responsable del enjuiciamiento tras su incorporación como prueba al juicio oral, las
exigencias de la imparcialidad del instructor se refieren más bien a su actitud en el
desarrollo de la instrucción, en el sentido de que no sería admisible desde la perspectiva
constitucional y legal una predisposición en contra del imputado que colocara a este en
una situación de inferioridad durante esa fase, que pudiera traducirse en la injustificada
denegación de diligencias, en la adopción de medidas cautelares asimismo injustificadas
o en el enfoque de la instrucción exclusivamente en su contra, lo que hemos denominado
más arriba motivaciones espurias generadoras de una indefensión irreversible, pero
teniendo en cuenta que la imparcialidad del juez desde esta perspectiva debe presumirse.
Por lo demás son precisamente los actos de instrucción lo que impide al instructor formar
parte del tribunal de enjuiciamiento[. ..]
Pues bien, varios son los pilares en torno a los cuales giran en este caso las alegaciones
del recurrente, las cuales, entre otras, sustentan afirmaciones como que el Juez de
Instrucción no fue ni objetivo ni imparcial; que actuó con prejuicios para «crear» lo que se
conoce como el «Caso Malaya»; o que convirtió la instrucción de esta causa en una
«farsa» con final preconcebido.
La primera de estas alegaciones es la relativa a que el magistrado instructor tenía un
conocimiento «extraprocesal» de los hechos objeto de investigación; algo que se puso de
manifiesto fundamentalmente, según el recurrente, a través de las declaraciones, en el
acto del plenario, de algunos agentes policiales, que manifestaron que aquél les
proporcionaba datos y proponía medidas que luego ellos hacía constar en los informes
policiales. Al respecto cabe indicar lo siguiente. El hecho mismo de que el juez de
instrucción tenga, antes de iniciar un procedimiento penal, algún conocimiento sobre los
hechos investigados no justifica por sí que se dude de su imparcialidad. De hecho, es
196

perfectamente ajustado a derecho, como hemos expuesto, que un procedimiento penal se
incoe de oficio, lo que implica necesariamente ese conocimiento previo de la notitia
criminis, en definitiva, de unos hechos indiciariamente constitutivos de delito y por tanto
merecedores del inicio de una investigación penal. Pero es que además, en el caso de
autos, se da la circunstancia, ya resaltada, de que esa notitia criminis se fundamenta en
gran medida en una declaración testifical prestada precisamente ante el propio
magistrado instructor, en otro procedimiento penal que ante él se tramitaba. Por ello,
como el mismo indicó en el ya citado auto de 18 de mayo de 2007, su obligación era
precisamente investigar los hechos puestos de manifiesto en dicha declaración; que,
lógicamente, y como se advierte de su contenido, que consta en autos, aportó algunos
indicios de las actividades presuntamente delictivas que se estaban desarrollando en el
Ayuntamiento de Marbella.
La circunstancia, por otro lado, de que el magistrado instructor pudiera tener alguna
noticia de la posible existencia de estas actividades delictivas a través de las noticias
publicadas en los medios de comunicación tampoco le convierte en un juez parcial.
Insistimos, lo que está en el origen de la incoación de este procedimiento no es un
supuesto «conocimiento personal e íntimo» del Juez de Instrucción sobre las actividades
a investigar, sino la declaración testifical de Eugenio Iñigo prestada en un procedimiento
judicial. Y en cualquier caso, lo que permitiría dudar de su imparcialidad y le inhabilitaría
por ello para la instrucción de la causa no sería, según la Jurisprudencia que hemos
expuesto, la existencia de un conocimiento extraprocesal del procedimiento - que puede
existir, según lo dicho- sino una predisposición por su parte en contra de las personas
investigadas que tenga un origen extraprocesal, algo sobre lo que, en el supuesto de
autos, no existe sospecha alguna. Ninguna de las alegaciones que realiza el recurrente
permite inferir que el juez instructor hubiera tenido con los hechos objeto de investigación
o con las personas investigadas, en cualquier contexto, algún tipo de contacto que
permitiera convertir en fundados los temores del recurrente sobre esa predisposición en
su contra. Ya hemos señalado que el juez de instrucción no es el tribunal encargo del
juicio, lo que supone: a) que objetivamente el derecho se preserva aplicando el principio
de incompatibilidad entre la función de instruir y la de juzgar; y b) subjetivamente basta
con ser neutral y preservar la defensa del investigado actual y futuro.
….Tampoco el hecho de que el magistrado instructor tuviera contactos o mantuviera
conversaciones o reuniones con la Policía o con el Ministerio Fiscal, sobre los hechos a
investigar, incluso antes de que se dictase el auto de incoación de diligencias previas,
revela por sí ninguna apariencia de parcialidad por su parte capaz de suponer una
vulneración del derecho al juez imparcial. Ni se advierte ni se describe en qué medida
dichos contactos, conversaciones o reuniones, fruto de la comunicación entre la Policía
Judicial, el Ministerio Fiscal y el Juez de Instrucción pudo vulnerar dicha imparcialidad. Y
si lo que se quiere sostener es que existió una especie de confabulación en su contra, es
claro que no se aporta ningún argumento que apoye una sospecha de la misma.

197

La segunda alegación sobre la que, como dijimos, se sostiene la afirmación del recurrente
sobre la falta de imparcialidad del juez instructor, sería la relativa a que tendría lo que se
denomina un «interés personal» en el asunto. Se destacan así una serie de diligencias
(que expusimos en un apartado anterior), que pondría de manifiesto dicho interés
personal y en definitiva, y de nuevo, su falta de imparcialidad.
Esta alegación, como la anterior, ha de ser desestimada. Ninguna de las actuaciones
descritas por el recurrente, ni en conjunto ni individualmente, permiten dudar
objetivamente de la imparcialidad del magistrado instructor, y mucho menos ponen de
manifiesto un «interés personal» que, aunque no se califica de tal, entendemos que el
recurrente considera espurio y ajeno pues al que sería propio de cualquier juez instructor,
destinado a la buena marcha de la investigación.
No permite dudar subjetivamente de dicha imparcialidad el mero hecho de que recibiera
una medalla durante la instrucción de la causa. Tampoco el empleo de expresiones más o
menos afortunadas en alguna de sus resoluciones al referirse a algunas de las
alegaciones de las defensas. Asimismo, la circunstancia de que determinados
interrogatorios se desarrollaran de una determinada manera o en ellos se preguntara con
mayor o menor insistencia sobre algunos datos sólo podría revelar, y de conformidad con
lo expuesto, cuál era la línea de investigación, pero poco más.”
La defensa argumentó que el magistrado instructor era el único del partido judicial
nacido en Arona y que ha vivido casi de forma continuada en la localidad de Los
Cristianos, zona o núcleo de población del partido judicial de Arona. Conocía al alcalde y
a los demás miembros de la junta de gobierno, habiendo sido compañero de colegio o
amigo de algún pariente y además, tenía diferencias personales y políticas muy acusadas
con ellos, lo que podía apreciarse por la forma que tuvo de interrogar a los testigos y por
las preguntas realizadas a los acusados sobre situaciones personales ajenas a la causa.
Debe recordarse, como ya indicó esta misma Sección, que si el Sr. González Reverón u
otro de los acusados conocía al juez instructor por ser oriundo de la localidad y hubiera
considerado que éste estaba afectado por alguna causa de abstención o entendiera que
su intervención no era imparcial, su letrada lo debió poner de manifiesto durante la larga
fase de instrucción. Compadece mal con la lógica el argumento de la defensa de que la
letrada personalmente no lo supo hasta mucho más adelante, por cuanto, además de ser
lo más natural que su cliente se lo comunicase desde el comienzo de la instrucción, ella
participó o tuvo conocimiento de todas las diligencias al haber sido designada para la
defensa desde casi el comienzo de la instrucción y por tanto estuvo o tuvo el derecho a
estar en todas las diligencias practicadas tras el levantamiento del secreto de las
actuaciones, con lo que tuvo conocimiento directo. En cualquier caso el hecho que el
magistrado instructor sea de Arona o conociera a los acusados no permite inferir que
tuviera una predisposición contra ellos. Tampoco se puede llegar a esa conclusión
porque los interrogatorios fueran más o menos inquisitivos o se les preguntara sobre
cuestiones personales, puesto que estas estaban destinadas a determinar los posibles
198

intereses personales, que no generales, que podían mover sus decisiones. Entiende esta
Sala que no hay datos concretos ni elementos objetivos que lleven a considerar que
pudiera haber por parte del magistrado instructor un interés personal en el asunto que
estaba investigando. Como dice la sentencia del Tribunal Supremo antes reseñada “lo
que permitiría dudar de su imparcialidad y le inhabilitaría por ello para la instrucción de la
causa no sería, según la Jurisprudencia que hemos expuesto, la existencia de un
conocimiento extraprocesal del procedimiento - que puede existir, según lo dicho- sino
una predisposición por su parte en contra de las personas investigadas que tenga un
origen extraprocesal, algo sobre lo que, en el supuesto de autos, no existe sospecha
alguna. Ninguna de las alegaciones que realiza el recurrente permite inferir que el juez
instructor hubiera tenido con los hechos objeto de investigación o con las personas
investigadas, en cualquier contexto, algún tipo de contacto que permitiera convertir en
fundados los temores del recurrente sobre esa predisposición en su contra”. La defensa
no concreta ningún incidente, conflicto o contacto entre el juez y sus patrocinados, salvo
el hecho de que son de la misma localidad, que permita inferir que hubiera una
predisposición o animadversión del instructor. Esta alegación, por tanto, ha de ser
rechazada. Debe añadirse a mayor abundamiento que Arona es una partido judicial de
alta ocupación turística que en la fecha de los hechos tenía una población censada de
más de 70.000 habitantes y contaba con ocho juzgados ( actualmente ya son diez), con
lo que la circunstancia de ser de la misma localidad no puede llevar a inferir que se tenga
un conocimiento personal de todos los habitantes censados, así como de la población
flotante y que, por tanto, no se pueda ser imparcial.
3.- Otra cuestión argumentada por la defensa fue que las actuaciones deben declararse
nulas porque la investigación fue desarrollada de manera prospectiva e inquisitorial. En
síntesis narró que si bien la denuncia de Fiscalía fijaba la atención en más de 200
licencias, se empezó a analizar la derivada del expediente 86/2005 solicitada por José
Ramón Ansorena, en representación de la mercantil PROGUITO, SL. De
ahí se
comienza a preguntar a varios testigos y se acuerda el secreto de las actuaciones y
posteriormente se decide la intervención telefónica de todos los que habían sido
denunciados por la Fiscalía. La resolución acordando el secreto se adoptó sin que hubiera
una explicación lógica para que se hiciera y se mantuvo 18 meses, sin motivar
adecuadamente. Lo mismo ocurrió con el auto de 21 de diciembre de 2007 que acordó la
intervención telefónica puesto que los presuntos nuevos delitos deberían haber generado
un nuevo procedimiento y con ello un nuevo juez instructor. Sin embargo se ordenó
intervenir masivamente todos los teléfonos, manteniendo las medidas durante muchos
meses para una instrucción prospectiva pese a no reunir los requisitos necesarios para
hacerlo.
Dado que el argumento de la defensa es que las intervenciones son prospectivas, es
preciso analizar la doctrina del Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional para
considerar que una intervención merezca esa calificación.

199

Para el Tribunal Constitucional han de excluirse las investigaciones
meramente prospectivas , pues el secreto de las comunicaciones no puede ser desvelado
para satisfacer la necesidad genérica de prevenir o descubrir delitos o para despejar las
sospechas sin base objetiva que surjan de los encargados de la investigación, ya que de
otro modo se desvanecería la garantía constitucional. Esta exclusión se extiende
igualmente a las hipótesis subjetivas y a las meras suposiciones y conjeturas, pues si el
secreto pudiera alzarse sobre la base de esas hipótesis, quedaría materialmente vacío de
contenido.
Son necesarios indicios acerca de la presunta comisión de un hecho delictivo grave por
una determinada persona. Y precisa el Tribunal Constitucional, en lo que respecta a los
indicios, que son algo más que simples sospechas, pero también algo menos que los
indicios racionales que se exigen para el procesamiento. Esto es, "sospechas fundadas"
en alguna clase de datos objetivos, que han de serlo en un doble sentido: en el de ser
accesibles a terceros, sin lo que no serían susceptibles de control; y en el de que han de
proporcionar una base real de la que pueda inferirse que se ha cometido o que se va a
cometer el delito, sin que puedan consistir en valoraciones acerca de la persona. ( SSTC
49/1999; 166/1999 ; 171/1999 ; 299/2000 ; 14/2001 ; 138/2001 ; 202/2001; 167/2002 ;
261/2005; 136/2006 ; 253/2006 ; 148/2009 ; 197/2009 ; 5/2010; y 26/2010).
Señala la STS de 4 de mayo de 2015 ( ROJ 2446/2015) que “La prospección que se
rechaza por la jurisprudencia es la que utiliza medios de investigación cuando no se
persigue propiamente un delito en concreto, sino a la búsqueda de potenciales acciones
delictivas.
No es razonable confundir los indicios necesarios para irrumpir en el derecho al secreto
de las comunicaciones, con los que pueden servir de base a un auto de procesamiento o
a una inculpación formal. Los que legitiman la autorización judicial de intervención
telefónica han de representar algo más que simples conjeturas o suposiciones, más o
menos aventuradas. Pero no puede exigirse de ellos la solidez de una "provisional cuasi
certeza". No se puede decir que una interceptación telefónica carezca de justificación por
haber sido concedida en virtud de meras sospechas siempre que éstas sean razonables y
estén suficientemente fundadas, convirtiéndose en indicios…”
“…El órgano judicial ha de valorar no sólo la gravedad y naturaleza de los delitos que se
pretende indagar; y la necesidad de la invasión de un derecho fundamental para esa
investigación. Es imprescindible que efectúe un juicio ponderativo sobre el nivel
cualificativo de los indicios que avalan las sospechas. La suficiencia de los indicios para
llegar a afirmar la probabilidad de esas conclusiones justificativas de las escuchas es una
valoración que no puede hurtarse al Juez de Instrucción: no puede descansar
exclusivamente en los agentes policiales. No basta con que éstos afirmen que tienen
sospechas fundadas. Es necesario que aporten al instructor los elementos objetivos que
apoyan ese juicio de probabilidad. La constatación de la solidez de esos indicios es parte
esencial del proceso discursivo y valorativo que debe realizar el Juez antes de conceder
200

la autorización. El Instructor ha de sopesar el nivel de probabilidad que se deriva de los
indicios. Sólo cuando éste adquiera ciertas cotas que sobrepasen la mera posibilidad,
estará justificada la injerencia. No basta una intuición policial; ni una sospecha más o
menos vaga; ni deducciones basadas únicamente en confidencias. Es necesario algo
más, como han repetido hasta la saciedad tanto el Tribunal Constitucional como esta Sala
de Casación. Sobre este tema la STC 49/1999 es un punto de referencia básico.
Consideraciones similares pueden encontrarse en las SSTC 299/2000, de 11 de
diciembre , ó 136/2000, de 29 de mayo . La concreción del delito investigado, de la
persona a investigar y del teléfono cuya intervención se reclama no suplen la carencia de
elementos objetivos indiciarios que justifiquen la intervención ( STC de 11 de septiembre
de 2006 ). El éxito posterior de la investigación, tampoco puede convalidar lo que en sus
raíces nacía podrido: se trata de un juicio ex ante ( SS TC 165/2005, de 20 de
junio o 259/2005, de 24 de octubre ).”
Los hechos dimanan de una investigación iniciada por una denuncia formulada por el
Ministerio Fiscal contra el alcalde y los concejales integrantes de la junta de gobierno del
ayuntamiento de Arona, por lo que es preciso, para valorar las alegaciones de la defensa,
examinar los trámites desarrollados en las diligencias previas.
La denuncia de la Fiscalía partió de la formulada por un concejal del PSOE del
ayuntamiento de Arona
ante el Fiscal de Sala coordinador de Medio Ambiente y
Urbanismo. En ella relataba que entre el 9 de enero de 2004 y el 17 de noviembre de
2006 se habían adoptado por unanimidad de los miembros de la junta de gobierno del
ayuntamiento acuerdos para conceder licencias para ejecución de obras, reformado de
obras o primera ocupación, pese a las propuestas desfavorables de los técnicos de
administración general del servicio de urbanismo, a las que se adhería el secretario
accidental, haciendo advertencias de ilegalidad. Que también se habían adoptado
acuerdos aprobando proyectos de ejecución de obras del propio ayuntamiento con
contratación de empresas externas, con reparos del interventor.
El juzgado acordó la incoación de diligencias previas y ordenó, entre otras diligencias, oír
en declaración al concejal del PSOE que presentó la denuncia ante el Fiscal de Sala. Este
declaró que la mayor parte de los informes técnicos municipales emitidos por la sección
de urbanismo estaban redactados por Eliseo de la Rosa y Roberto de Luis. A continuación
se tomó declaración en calidad de imputados a todos las personas denunciadas, a los que
se realizaron preguntas sobre algunos de los expedientes de licencias de obra
mencionados en la denuncia, entre ellos el 86/2005 instado por la mercantil PROGUITO,
SL. Concretamente al concejal del PP, Félix Sierra Melo, el Ministerio Fiscal le interrogó
sobre este expediente, dado que algunos de los partícipes de esa mercantil se habían
presentado como candidatos a concejales por la lista del PP para el ayuntamiento. Por su
parte, en la declaración de Juan José Alayón Beltrán, éste menciona que ha salido en
prensa que un sobrino de Roberto de Luis (aparejador del ayuntamiento de Arona) había
denunciado que su tío cobraba comisiones ilegales y que el declarante, en otra

201

legislatura. le había abierto un expediente disciplinario a ese técnico por unas presuntas
irregularidades urbanísticas, si bien el expediente fue sobreseído.
A raíz de las declaraciones de los imputados el juez instructor acuerda que la Guardia
Civil averigüe los datos de filiación de diversos técnicos municipales, de los partícipes de
la mercantil PROGUITO, SL, del técnico Roberto de Luis y de su sobrino. A continuación,
tras la averiguación de los datos, toma declaración en calidad de testigos a casi todos
ellos, comunicando esta diligencia a las defensas personadas. Oye en declaración
testifical a José Ramón Ansorena Carrera, administrador de PROGUITO, SL, quien narra
que un intermediario, durante la tramitación del expediente de licencia le pidió que pagara
45 millones de pesetas para poder obtener los informes favorables de los técnicos y la
licencia de obra. Además aporta una cinta magnetofónica y una copia en CD de ésta en
la que está grabada la conversación en la que se le pide esa cantidad, apuntando la
letrada que la grabación sería ilícita y no debía estar en la causa, pero dado que esta
cuestión fue planteada como cuestión específica por parte de la letrada de Arsenio
Zamora serán objeto de pronunciamiento independiente.
El 18 de diciembre de 2007 se dicta auto acordando el secreto de las actuaciones,
indicando en el razonamiento jurídico que ello se hace preciso basándose en la
declaración del Sr. Ansorena Carrera y en los elementos de prueba que éste ha
aportado, ampliando el objeto de la investigación a los delitos de cohecho, tráfico de
influencias y extorsión.
Se ordena la detención del supuesto intermediario que pidió los 45 millones de pesetas,
Arsenio Zamora, y de uno de los técnicos mencionados en la declaración del Sr.
Ansorena Carrera, Eliseo de la Rosa. Se les toma declaración y se acuerda su prisión
provisional. Se ordenan entradas y registro, examen de contenido de dispositivos
informáticos incautados y se oye en declaración al padre del Sr. Ansorena Carerra, así
como a dos empleados de PROGUITO SL sobre los hechos denunciados.
Finalmente, el 21 de diciembre de 2007 se dicta auto acordando la intervención de los
teléfonos de los miembros de la junta de gobierno local que figuraban como imputados
por la concesión de las licencias. En la resolución, acordada de oficio por el juez
instructor,
se motiva la injerencia exponiendo que los indicios resultan de las
declaraciones testificales de José Ramón Ansorena Carrera y José Ramón Ansorena
Ormazábal y el material probatorio por ellos aportados. Expone que de ello resulta que
podría haber una trama integrada por otros funcionarios y concejales del ayuntamiento.
Concretamente y respecto de José Alberto, el juez instructor reseña que el testigo narró
que le había comunicado la existencia de la grabación en la que se le pedía el dinero.
La notitia criminis puede tenerse por un presupuesto o procedibilidad del proceso penal,
en la medida en que éste condiciona su inicio a la existencia de un hecho o conjunto de
hechos concretos y de fisonomía delictiva, bien entendido que debe tenerse en cuenta
que el uso de los poderes inquisitivos que la LECrim, coloca en manos del Instructor
puede abocar al descubrimiento de hechos distintos de aquellos que dieron lugar a la
202

incoación del proceso y/o a la implicación de personas distintas de aquellas sobre las que
inicialmente recayeron las sospechas. En estos casos aquellos poderes comprenderán
también estos otros nuevos hechos, así como las posibles personas implicadas en su
comisión.
En efecto, la pretensión de que desde el mismo acto judicial de incoación del
procedimiento instructor queden perfectamente definidos los hechos sometidos a
investigación, e incluso las calificaciones jurídicas de los delitos que pudieran constituir
tales hechos, no es aceptable. La ley podría establecerlo así, impidiendo que los
Juzgados de Instrucción instruyeran causas que no fueran planteadas mediante querella;
pero lo cierto es que la ley vigente permite incoar diligencias a partir de una mera
denuncia, y tanto uno como otro de estos sistemas es compatible con los derechos del
art. 24 C.E. ( SSTC 173/1987, 145/1988, 186/1990 , 32/1994) . Sólo cuando los hechos
van siendo esclarecidos, en el curso de la investigación, es posible, y exigible, que la
acusación quede claramente perfilada, tanto fáctica como jurídicamente ( SSTC
135/1989 , y 41/1997) .
Entiende esta Sala que de lo narrado se desprende que había indicios de hechos
delictivos graves. Estos indicios resultan de diligencias de investigación practicadas
directamente por el Juzgado, en las que intervino personalmente el juez instructor y el
Ministerio Fiscal y en el que la verosimilitud que se dio en ese momento a las
declaraciones de los testigos no debe ser revisada o examinada por esta Sala puesto
que ello era función del Juez que tenía la
competencia de instruir. Es decir no
corresponde a esta Sala pronunciarse sobre la valoración que efectuó el instructor sobre
las testificales practicadas como diligencias de investigación. Ello es resultado de la
inmediación y no es revisable en este momento.
Había una investigación abierta contra los miembros de la junta de gobierno local por
haber otorgado, presuntamente, licencias de obra contraviniendo el ordenamiento jurídico,
en las que había informes favorables de los técnicos municipales mencionados por el Sr.
Ansorena Carrera e informes desfavorables de los técnicos de administración y
declaraciones de testigos que hablaban de peticiones de dinero para obtener licencias El
juez concluye que puede haber una trama integrada por otros funcionarios y concejales
del ayuntamiento de Arona y eso se basó en datos objetivos, por lo que la intervención no
puede ser calificada como prospectiva.
El juez instructor no reseña todos y cada uno de los indicios, sino que realiza una suerte
de remisión al resultado de la investigación practicada, puesto que indica que “de las
declaraciones testificales de José Ramón Ansorena Carrera y de José Ramón Ansorena
Ormázabal, así como del material probatorio por ellos aportado se desprende que los
referidos Eliseo de la Rosa y Arsenio Zamora podrían formar parte de una trama integrada
por otros funcionarios y concejales del Ayuntamiento de Arona… “ ,“también aluden a que
se comunicó la existencia de la cinta al actual alcalde así como a otros políticos”, pero
esta remisión a los datos obrantes en la investigación tampoco es objetable. Ha señalado
203

el Tribunal Constitucional que aunque lo deseable es que la expresión de los indicios
objetivos que justifiquen la intervención quede exteriorizada directamente en la resolución
judicial, ésta puede considerarse suficientemente motivada, si integrada incluso con la
solicitud policial a la que puede remitirse, contiene los elementos necesarios para
considerar satisfechas las exigencias para poder llevar a cabo con posterioridad las
ponderación de la restricción de los derechos fundamentales que la proporcionalidad de la
medida conlleva ( SSTC 200/1997, 166/1999, 171/1999, 126/2000, 299/2000, 138/2001,
202/2001, 184/2003, 261/2005, 136/2006, 197/2009, 5/2010 Y 26/2010) En este supuesto
se cumple ese mínimo porque explicita los elementos indispensables para realizar el
juicio de proporcionalidad y hace posible su control posterior, al mencionar las diligencias
de investigación practicadas en las que se basa.
Se mantuvo el secreto durante 18 meses, prorrogándose las intervenciones con control
judicial. En este punto debe destacarse que si bien no consta unida a las actuaciones la
prórroga de las intervenciones acordada el 8 de mayo de 2008, sí que figura registrada y
grabada en el sistema informático de gestión procesal ( ATLANTE), interesando el
Ministerio Fiscal su incorporación en formato papel, a lo que se accedió al comienzo de
las sesiones del juicio. La representación letrada de José Alberto y la de Jorge Menéndez
se opusieron alegando la abogada de. Sr. Reverón que esa resolución no se le había
notificado y que ello era un defecto de forma pero, según resulta de las actuaciones,
cuando se levantó el secreto se dio acceso a las partes a todo lo practicado. Debe partirse
de que no hay duda de que el auto se dictó, por cuanto además de constar en el sistema
de gestión procesal, figuran en el tomo 18 los informes del resultado de las intervenciones
de todos los investigados entre el 20 y 26 de abril y también los oficios entregados y
luego diligenciados por la Guardia Civil, comunicando a la compañía telefónica el dictado
del auto acordando la prórroga de la intervención. Lamentablemente, nuestro sistema de
documentación procesal no tenía en ese momento registro de entrada y salida de
documentos creados en el sistema y ello facilita la pérdida o distracción de los mismos,
tanto más cuando los procedimientos originales no suelen estar sujetos a especiales
medidas de custodia y son tan voluminosos y densos como el presente. Pero esta Sala
tiene certeza de que se dictó la resolución que autorizaba la prórroga de las
intervenciones de las comunicaciones en la medida que está el oficio y el auto figura
creado y grabado en Atlante.
4.- Argumentó también la defensa como cuestión previa que la prórroga sucesiva del
secreto de las actuaciones durante 18 meses le ha producido indefensión por cuanto no
ha podido rebatir ninguna de las diligencias practicadas y además la motivación de las
resoluciones era clónica.
El art 302 de la LECrim permite al juez de instrucción declarar, por plazo no superior a un
mes, el secreto de las actuaciones, total o parcialmente, para todas las partes
personadas. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido desde antiguo la
prorrogabilidad de este plazo, por más que la LECrim no diga nada. También ha dicho,
entre otras en la STS 503/2008 de 17 de julio, que la posibilidad de indefensión no está
204

únicamente vinculada a la mayor o menor duración del secreto sino, principalmente a si,
una vez alzado el secreto , las partes tuvieron la posibilidad de conocer las imputaciones y
las pruebas en las que se fundara, así como la posibilidad de proponer pruebas de
descargo.
Ha señalado el Tribunal Constitucional que "cuando el Juez de instrucción declara
el secreto del sumario de conformidad con el art. 302 LECrim , no está acordando una
medida en sí misma limitativa de un derecho fundamental, del derecho al proceso público,
al que no afecta, sino que tan sólo está adoptando una decisión con base en la cual se
pospone el momento en que las partes pueden tomar conocimiento de las actuaciones y
se impide que puedan intervenir en las diligencias sumariales que se lleven a cabo en el
período en el que el sumario permanece secreto " (STC 174/2001, de 26 de julio, FJ 3 ).
En todo caso, la restricción del principio de publicidad que supone la declaración
de secreto de sumario no es más que un instrumento para asegurar el éxito de la
investigación, que debe emplearse con la necesaria cautela, evitando extenderse más allá
de los límites materiales que sean imprescindibles (STC 18/1999, de 22 de febrero, FJ 4).
Por otra parte, la decisión judicial de decretar secretas las actuaciones sumariales
únicamente puede incidir sobre el derecho de defensa del imputado cuando carezca de
justificación razonable, no se dé al mismo posibilidad posterior de defenderse frente a las
pruebas obtenidas en esta fase o se retrase hasta el acto del juicio oral la puesta en
conocimiento del imputado de lo actuado, pues, en tal caso, no habría estado" en
disposición de preparar su defensa de manera adecuada" (STEDH de 18 de marzo de
1997 , caso Foucher, y STC 174/2001, de 26 de julio, FJ 3 EDJ).
En este caso la resolución que acordó el secreto fue dictada el 18 de diciembre de 2007 y
motivó de forma adecuada las razones de su adopción. Posteriormente el secreto se fue
prorrogando hasta junio de 2009 y si bien la motivación es escasa tampoco se considera
preciso que fuera mayor o diferente con cada prórroga, dado que contenía los elementos
suficientes para conocer la finalidad buscada. A partir de ese momento las partes
tuvieron acceso a todas las diligencias, participaron en todas las que se practicaron y
además tuvieron la oportunidad de interesar todas las que consideraron. Asimismo, debe
destacarse que por auto de la sección 2º de esta Audiencia Provincial, dictado el 24 de
octubre de 2008, se denegó el recurso de apelación formulado contra la prórroga del
secreto acordada por auto de 31 de julio de 2008 indicando la mentada resolución “del
auto del juez instructor se infiere que estamos en presencia de una continuada, compleja
y grave actividad delictiva cuyo esclarecimiento aún se encuentra pendiente, por lo que
las medida deviene necesaria a fin de evitar un posible y serio riesgo de obstrucción de la
instrucción, siendo el Instructor el único que está en condiciones de valorar ese riesgo”.
En conclusión no se ha producido indefensión ya que la defensa tuvo la oportunidad de
interesar todas las diligencias que consideró convenientes, una vez alzado el secreto, y
tuvo conocimiento pleno y absoluto de todo lo que se había practicado hasta ese
momento. Los argumentos de la defensa acerca de la utilidad o del rendimiento obtenido
205

de las intervenciones sobre la base de las acusaciones finalmente formuladas nada tienen
que ver con la indefensión, puesto que en aquellos momentos la prórroga del secreto y las
prórrogas de las intervenciones se acordaban en función de los datos que se iban
generando.
B) Cuestiones formuladas por el letrado de Antonio Luis Pablo González Tolosa y de
Eliseo de la Rosa
1.- La primera cuestión planteada por este letrado y reproducida por la letrada de Arsenio
Zamora fue resuelta y rechazada en la Sala, al afectar a la constitución de la litis. El
argumento era que dado que el Sr. Ansorena Carrera actuó como persona física y no
como representante de las mercantiles que solicitaron las licencias tenía que haber
intervenido como acusación popular al no ser perjudicado. Con ello tendría que habérsele
exigido querella y prestación de fianza, lo que no se hizo. Además no podría reclamar
responsabilidad civil porque no le afectaba ningún expediente administrativo.
Sobre este particular debe indicarse que en las actuaciones consta al tomo 54 B, folio
2423, escrito presentado por el Sr. Ansorena Carrera con entrada en el decanato de los
Juzgados de Arona en el que manifiesta que quiere personarse. Se dicta providencia el 7
de septiembre pidiéndole que aclare en qué calidad se persona ( folio 2442).
Posteriormente presenta un escrito diciendo que se persona como perjudicado ( folio
2702, tomo 54) y se dicta providencia el 16 de noviembre de 2009 ( folio 2709) en la que
se tienen por hechas las manifestaciones. Por tanto, implícitamente no se rechaza, sino
que se admite la personación. A partir de ahí forma parte efectiva del procedimiento y se
le notifican todas las resoluciones dictadas. Formula escrito de acusación y las defensas
escritos de defensa frente a él. En diligencia de 1 de agosto de 2012 (folio 7056, tomo 61),
ante la presentación del escrito de acusación, se le requiriere para que presente copia
para las partes y el 24 de septiembre de 2012 ( folio 7068, tomo 61) se dicta providencia
teniendo por presentados los escritos de acusación y dando traslado a las partes
personadas, dictándose posteriormente el auto de apertura del juicio oral.
Debe destacarse que las partes no recurrieron ninguna de estas resoluciones ni
presentaron alegaciones sobre esa personación, lo que lleva a concluir que se aquietaron
a la misma por lo que la cuestión de su defectuosa pesonación
es claramente
extemporánea. Por último, y por lo que respecta a su consideración como perjudicado,
entiende la Sala que es necesario tener un criterio flexible en cuanto al concepto de
perjuicio, ya que aunque en este caso la licencia fue pedida por una sociedad se trata de
una mercantil participada por la familia Ansorena, por lo que de los hechos se puede
derivar un perjuicio directo para la familia y en particular para José Ramón Ansorena
Carrera.
2.- La segunda cuestión planteada fue que al ser Eliseo de la Rosa personal del
ayuntamiento la posible responsabilidad civil estaría cubierta por el contrato de seguro
suscrito por esa entidad local ( que fue aportado para su examen por el tribunal), por lo
que la compañía aseguradora tendría que haber sido llamada al proceso.
206

Esta cuestión fue igualmente resuelta en la sala, rechazándose. En primer lugar se
constató que el clausulado de la póliza reseñaba que no cubría y excluía expresamente
los actos intencionados o realizados por mala fe del asegurador y en segundo lugar,
incluso aunque se considerase que la póliza pudiera cubrir, la solicitud de llamada al
proceso sería extemporánea porque pudieron pedirlo en la fase de instrucción y no lo
hicieron. Las aseguradoras son responsables solidarias frente a los perjudicados, por lo
que éstos no están obligados a citar a las aseguradoras a juicio y su presencia en él no es
imprescindible para constituir válidamente la relación jurídico-procesal, salvo el supuesto
de que los perjudicados pretendan su condena, en cuyo caso su llamada a juicio es
imprescindible. En este caso en los escritos de acusación no se hizo esa llamada, por lo
que la litis se constituyó válidamente, lo que no impide que entre la compañía y la entidad
asegurada se establezcan las consecuencias civiles oportunas sobre los hechos relatados
en la sentencia de forma pactada o acudiendo a la jurisdicción civil.
3.-La tercera cuestión expuesta fue por vulneración del artículo 11 de la LOPJ. Expuso
que el Sr. Ansorena Carrera había aportado al juzgado de instrucción una cinta que
contenía una grabación de una conversación de la que éste no formaba parte, ya que
aparentemente se mantuvo entre su padre, José Ramón Ansorena Ormazabal y Arsenio
Zamora. Esta cinta se aportó seis años después de haberse grabado. Con ello entendía
que la cinta no se podía tener en cuenta. Esta cuestión también fue alegada por la
letrada de Arsenio Zamora, añadiendo que el Sr. Ansorena Carrera, al aportar la cinta
también había entregado una transcripción escrita de lo que se decía en ella y ésta no
había sido fidelizada por el letrado de la administración de justicia. Además nunca se
comprobó si la cinta era original. Con ello entendía que se había conculcado el derecho a
la intimidad y el defensa.
En relación con esta cuestión debe comenzarse por indicar que la aportación al proceso
de grabaciones de conversaciones particulares realizadas por uno de sus protagonistas
no vulnera el derecho al secreto de las comunicaciones, pues este derecho no puede
esgrimirse frente a los propios intervinientes en la conversación ( STC 114/1984, de 29 de
noviembre y STS de 9 de julio de 1993, entre otras) y en este caso el que la aporta es
uno de los interlocutores, José Ramón Ansorena Carrera y no un tercero ajeno a la
conversación como equivocadamente alegó el letrado de la defensa .
En cuanto a la vulneración del derecho a la intimidad debe traerse a colación la reciente
STS de 15 de julio de 2016, nº 652/2016, rec. 329/2016 que realiza un detallado estudio
sobre este tipo de pruebas, analizando numerosas sentencias del Tribunal Constitucional
y sus propias sentencias para acabar concluyendo lo siguiente:
“En consecuencia, y a la luz de la extensa doctrina jurisprudencial expuesta, de la doctrina
d e l T C y d e l T ED H , p u e d e n ya se n t a rs e u n a s e r i e d e co n cl u s i o n e s.
1º) La utilización en el proceso penal de grabaciones de conversaciones privadas
grabadas por uno de los interlocutores, no vulnera en ningún caso el derecho
constitucional
al
secreto
de
las
comunicaciones.
207

2º) Tampoco vulnera el derecho constitucional a la intimidad, salvo casos excepcionales
en que el contenido de la conversación afectase al núcleo íntimo de la intimidad personal
o
familiar
de
uno
de
los
interlocutores.
3º) Vulneran el derecho fundamental a no declarar contra si mismo y a no confesarse
culpable, y en consecuencia incurren en nulidad probatoria, cuando las grabaciones se
han realizado desde una posición de superioridad institucional (agentes de la autoridad o
superiores jerárquicos) para obtener una confesión extraprocesal arrancada mediante
engaño, salvo los supuestos de grabaciones autorizadas por la autoridad judicial
conforme a los art 588 y siguientes de la Lecrim ) .
4º) No vulneran el derecho fundamental a no declarar contra sí mismo y a no confesarse
culpable, cuando se han realizado en el ámbito particular.
5º) Pueden vulnerar el derecho a un proceso con todas las garantías, cuando la persona
grabada ha sido conducida al encuentro utilizando argucias con la premeditada pretensión
de hacerle manifestar hechos que pudieran ser utilizados en su contra, en cuyo caso
habrán de ponderarse el conjunto de circunstancias concurrentes.
6º).- La doctrina jurisprudencial prescinde de calificar las manifestaciones realizadas por
el inculpado en estas grabaciones como confesión, utilizando las grabaciones como
ratificación de las declaraciones de los demás intervinientes en la conversación, que
tienen el valor de testimonio de referencia sobre las declaraciones del inculpado.
No hay por tanto vulneración de derecho fundamental a la intimidad ni al secreto de las
comunicaciones en la medida que se trató de una conversación entre dos particulares y
por esta misma circunstancia tampoco se afecta el derecho a no confesarse culpable ni a
declarar contra sí mismo. Con ello entiende la sala que la prueba puede ser utilizada,
todo ello sin perjuicio del valor probatorio que se le dé.

C)Cuestiones formuladas por el letrado de Roberto de Luis

1.- La primera fue una reiteración de la petición de llamada al proceso de la compañía de
seguros, cuestión que ya ha sido resuelta
2.- Sostuvo que se había producido vulneración del derecho y principio constitucional non
bis in idem. Expuso que el juzgado de instrucción nº 1 de Arona ( antiguo mixto nº 6)
conoció de los mismos hechos por los que hoy se formulaba acusación contra su
patrocinado, concretamente en las DP 1211/2006, que fueron archivadas. Por ello al
abrirse una nueva investigación por los mismos hechos se habría vulnerado este
derecho.
Como señala la STC 2/2003, de 16 de enero de 2003 , la garantía de no ser sometido a
bis in idem se configura como un derecho fundamental ( STC 154/1990, de 15 de
octubre), que, en su vertiente material, impide sancionar en más de una ocasión el mismo
hecho con el mismo fundamento, de modo que la reiteración sancionadora

208

constitucionalmente proscrita puede producirse mediante la sustanciación de una dualidad
de procedimientos sancionadores, o en el seno de un único procedimiento (SSTC
159/1985, de 27 de noviembre , 94/1986, de 8 de julio , 154/1990, de 15 de octubre, y
204/1996 de 16 de diciembre). De ello deriva que la falta de reconocimiento del efecto de
cosa juzgada puede ser un vehículo a través del cual se ocasione la vulneración del
principio (STC 66/1986), aunque no es requisito necesario para esta vulneración (STC
154/1990).
En su vertiente procesal, la prohibición de incurrir en bis in idem, incluye la interdicción de
un doble proceso penal con el mismo objeto. Así la STC 159/1987, de 26 de octubre) ,
declara la imposibilidad de proceder a un nuevo enjuiciamiento penal si el primer proceso
ha concluido con una resolución de fondo con efecto de cosa juzgada.
El fundamento de esta prohibición se encuentra en que el doble proceso menoscaba la
tutela judicial dispensada por la anterior decisión firme y arroja sobre el reo la carga y la
gravosidad de un nuevo enjuiciamiento que no está destinado a corregir una vulneración
en su contra de normas procesales con relevancia constitucional (STC 159/1987, de 26
de octubre). El art. 14.7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Nueva
York (PIDCP), de 19 de diciembre de 1966, dispone que "nadie podrá ser juzgado ni
sancionado por un delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una
Sentencia firme de acuerdo con la ley y el procedimiento penal de cada país".
Asimismo el art. 4 del Protocolo 7 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH ),
establece que: "1º.- Nadie podrá ser procesado o castigado penalmente por las
jurisdicciones del mismo Estado por una infracción por la que hubiera sido absuelto o
condenado por sentencia firme conforme a la Ley y al procedimiento penal de ese Estado.
2º.- Lo dispuesto en el párrafo anterior no obsta a la reapertura del proceso, conforme a la
Ley y al procedimiento penal del Estado interesado, en caso de que hechos nuevos o
revelaciones nuevas o un vicio esencial en ese procedimiento pudieran afectar a la
sentencia dictada".
La cuestión que se plantea por el letrado es la de determinar si se vulnera este principio
cuando se enjuician unos hechos que, al menos parcialmente, han sido objeto de una
resolución de archivo dictada en otras diligencias previas.Para resolver la cuestión ha de
señalarse que la prohibición de sometimiento a nuevo proceso no se establece
expresamente en la norma constitucional o procesal, y que tanto la doctrina constitucional
como la del Tribunal Supremo la acogen de una forma que no es absoluta, sino vinculada
al principio de cosa juzgada, en el sentido de que no procede ulterior enjuiciamiento
cuando el mismo hecho ha sido ya enjuiciado en un primer procedimiento en el que se ha
dictado una resolución con efecto de cosa juzgada. Sin embargo constituye doctrina
consolidada que el sobreseimiento provisional no lleva anudada esa eficacia como se
desprende de su misma denominación. Es decir esa resolución interina no impide la
reapertura del mismo procedimiento (o eventualmente, otro) para volver sobre los mismos
hechos si aparecen nuevos elementos de prueba.

209

La reciente sentencia del Tribunal Supremo Sala 2ª, S 25-10-2016, nº 795/2016, rec.
86/2016 ha analizado esta cuestión :
“Llegados a este punto resulta esencial examinar que resoluciones judiciales de las que
ponen fin al proceso producen la mencionada eficacia preclusiva de la cosa juzgada
material, es decir impiden la existencia de otro proceso sobre el mismo hecho o la
reapertura del ya antes concluido. Desde luego las sentencias firmes producen esa
eficacia de cosa juzgada material, por lo que suponen de enjuiciamiento definitivo de un
hecho contra una persona que ha soportado una acusación y un juicio. Excepcionalmente
se asimilan a las sentencias firmes, los autos, también firmes, de sobreseimiento libre.
No surten tal efecto las resoluciones que inadmiten a trámite las denuncias o querellas por
entender que los hechos en que se fundan no son constitutivos de delito, tampoco tienen
esa virtualidad los autos de sobreseimiento provisional ni los autos de archivo dictados al
amparo del antiguo art. 789.5.1º (actual 779.1.1) (STS.190/95 de 16.2). En efecto en
cuanto al concepto y efectos del sobreseimiento provisional, los motivos son dos. El
primero se refiere a los supuestos en que "no resulta debidamente justificada la
perpetración del delito", motivo que debe diferenciarse de los que suponen
sobreseimiento libre, conforme al art. 637.1.2, porque se refieren a la inexistencia de
suficientes indicios racionales de criminalidad para estimar la presencia de un delito, en
contraste con la absoluta ausencia de tales indicios que contempla el citado art. 637.1, y
con la atipicidad de la conducta a que se refiere el nº 2, se trata pues de una cuestión
fáctica y no de interpretación jurídica, consistente en apreciar que lo que fueron indicios
siguen existiendo (no han desaparecido y por ello no procede el sobreseimiento libre)
pero sin expectativas de obtener nuevos datos inculpatorios, aspecto que debe razonarse
en el auto que lo acuerde, si se solicita la práctica de diligencias de prueba ( STC. 196/99
de 14.10),. El segundo motivo de sobreseimiento provisional es de índole análoga al
primero, pero en vez de recaer la imposibilidad de prueba sobre la existencia del hecho,
se refiere a la vinculación del mismo con el procesado o sospechoso de ser autor o
cómplice o encubridor, caso diverso al de exención de responsabilidad penal sin que
existan dudas sobre la vinculación de los exentos como autores materiales o participes
(STS.740/2012 de 10.10). En ambos supuestos el procedimiento puede ser reabierto, no
hay cosa juzgada ( STS. 488/2000 de 20.3 ), por el mismo órgano (STC. 6.7.94), cuando
nuevos datos o elementos, adquiridos con posterioridad lo aconsejen o lo hagan preciso.
En este caso el auto que puso fin a las diligencias previas 1211/2006 fue provisional lo
que descarta aprioristicamente el caracter de cosa juzgada. Esta consideración no solo
es nominativa, es decir no resulta solo de que en la parte dispositiva se acuerde de esa
manera, sino del razonamiento jurídico, ya que el argumento para el archivo es “no se
han aportado indicios concretos de la supuesta comisión de los delitos investigados, sino
más bien su supuesta comisión ha quedado en parte desvirtuada por la documental que
consta en las actuaciones y es por lo que no apareciendo debidamente justificada la
perpetración del hecho supuestamente delictivo, que ha dado motivo a la formación de la
causa, procede decretar el sobreseimiento provisional”. Es, por tanto, un archivo que
quedaría sin efecto desde el momento que surgieran nuevos indicios de la comisión.
210

Pero es que además tampoco sufre menoscabo la prohibición de doble enjuiciamiento
porque no se trata de unos mismos hechos ni de la misma infracción.
El Tribunal Constitucional, haciéndose eco de una tradicional doctrina procesal que ha
acotado los contornos de la fuerza de cosa juzgada, ha fijado los presupuestos de la
prohibición de bis in idem en la concurrencia de identidad de hecho, de fundamento y de
sujeto. Los textos internacionales (Carta de Derechos Fundamentales de la Unión
Europea - art 50-, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos - art. 14.7- o
Convenio Europeo de Derechos Humanos -art. 4 del Protocolo 7-) coinciden en referir el
derecho a no ser doblemente juzgado o condenado a los supuestos de unidad de
«infracción». La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha perfilado
qué ha de entenderse a estos efectos por «infracción». Viene a ser equivalente a «hecho
punible» o, por utilizar las mismas palabras del Tribunal de Estrasburgo, a «hecho penal
único».Toda la jurisprudencia del TJUE, siguiendo la del TEDH ha dicho siempre que para
apreciar el ne bis in ídem lo relevante son los hechos (vid SSTEDH, Tomasovic de 18 de
octubre de 2001; Ö ngün de 23 de junio de 2009; Sergey Zolotukhin de 10 de febrero de
2009; o Ruotsalainen de 16 de junio de 2009). Por tanto delimitar cuál es el "hecho" ya
enjuiciado es decisivo a la hora de decidir si estamos o no ante "los mismos hechos".
El Tribunal Supremo en sentencia de
23-10-2015, nº 601/2015, rec. 532/2015 ha
señalado que “Un sobreseimiento libre o sentencia absolutoria por una o varias de las
acciones comprendidas en un delito continuado o de hábito o en un delito de tracto
continuado como es el tráfico de drogas o en cualquier otra actividad prolongada o
persistente (delitos de hábito, delitos en varios actos...) no causa efectos de cosa juzgada
en el sentido de bloquear el enjuiciamiento de las restantes no contemplados. Otras
consideraciones serían procedentes en el supuesto de una sentencia condenatoria (que sí
puede producir ese efecto sobre hechos que no eran objeto de procedimiento con ciertos
matices y modulaciones en las que ahora no debemos entrar). Igualmente el auto de
sobreseimiento o absolución en ese tipo de infracciones no proyecta su fuerza hacia el
futuro. Si la infracción continua perpetrándose se abrirán las puertas del enjuiciamiento de
la no cesada actividad. En conclusion la sentencia absolutoria o el auto de sobreseimiento
libre que solo contempla algunos de los hechos que serían constitutivos de delito no
impide el enjuiciamiento ni de otros hechos distintos no enjuiciados ni de los futuros que
pudieran
haber
sido
enlazados
con
aquellos”.
Las diligencias previas 1211/2006 tuvieron su origen en una denuncia formulada por el
Ministerio Fiscal. Si bien en ella se hablaba de diversos tipos penales y algunos de ellos
son coincidentes con los que aquí son objeto de la acusación, la investigación se centró
en la relación entre Roberto de Luis y la mercantil M&L Gestión e Inversión Inmobiliaria
SL. Esta sociedad se dedicaba a la promoción inmobiliaria e inicialmente estaba
participada por el hijo de Roberto de Luis y por un sobrino, José Antonio Molina. Según la
denuncia presentaba en Fiscalía ostentaba la exclusiva para actuar como intermediaria
en las ventas de la unidad de actuación 4 Las Rosas y en las de una edificación con ocho
211

apartamentos construida en Guaza y dado que Roberto de Luis podría haber intervenido
como técnico municipal en los expedientes para la obtención de las licencias urbanísticas
y pudo facilitarlas, se abrió la investigación, analizando los expedientes administrativos y
la intervención que en ellos tuvo Roberto de Luis. Se trata pues de hechos concretos
relativos a estas edificaciones y ellas no estan incluidas en este juicio.
En conclusión, ni el tipo de resolución adoptado en las diligencias previas 1211/2006
produjo efecto de cosa juzgada ni hay identidad entre los hechos objeto de esa
investigación y los presentes, por lo que no hay vulneración del principio non bis in idem.
3.- En conexión con lo anterior, argumentó que se habría producido vulneración de su
derecho constitucional al juez ordinario predeterminado por la ley ya que en la medida que
el Juzgado de Instrucción nº 1 de Arona fue el primero en abrir la investigación, el
Juzgado de Instrucción nº 2 sustrajo indebidamente el conocimiento al nº 1.
Sobre este particular debe comenzarse por recordar que la regla general ( antes
establecida en el artículo 300 LECr y actualmente en el artículo 17 de ese mismo texto
normativo) es que cada delito dará lugar a la formación de una única causa y en este
caso, como ya se ha indicado, los hechos punibles de los dos procedimientos son
distintos y si bien existe un nexo común, cual es el posible autor y hay analogía entre los
hechos, ello no tiene que generar inexorablemente la acumulación en una sola
investigación.
En estas actuaciones consta que el 4 de agosto de 2001 la representación letrada de
Roberto de Luis, en el recurso de reforma interpuesto contra el auto que acordó continuar
por los trámites del procedimiento abreviado, interesó la acumulación a las diligencias
previas 1211/2006 y esa petición fue desestimada por auto de 15 de noviembre de 2011,
argumentando el Juzgado de Instrucción que no existía completa identidad entre las
diligencias previas 1211/2006 y las que dieron lugar al presente. Este argumento fue
reiterado en el recurso de apelación y en el auto dictado por esta misma seccion, que lo
resolvió, se concluyó que no cabía nulidad sino que las partes tenían cauces procesales
para solventar la incidencia ( inhibitoria y declinatoria).
Por otro lado debe recordarse que la jurisprudencia sobre esta cuestión, así, la Sentencia
del Tribunal Supremo núm. 629/2011, de 23 junio (RJ 20120535), con cita de la STS
275/2004 nos recuerda que "Salvo que se trate de vulneración de algún derecho
fundamental de orden sustantivo las posibles deficiencias procesales sólo pueden tener
incidencia en el juicio oral cuando determinen la nulidad, por su ilicitud, de alguna prueba
determinada. Y esto no ocurre cuanto se trata de casos de incompetencia territorial o
asimilados". Y "Por tanto los efectos anulatorios de los arts. 11, 238.1 y 240 LOPJ.
únicamente se producirían en los casos en que las diligencias hubieran sido acordadas
por un Juez de otro ámbito jurisdiccional, sin competencia objetiva para la investigación
de delitos"

212

Más extensamente, la Sentencia núm. 413/2013 de 10 mayo (RJ 2013605), en un caso
en que se cuestionaba la competencia por conexión, expone:
"Por lo que respecta a la denunciada vulneración del derecho al juez predeterminado por
l a Ley ( art. 24.2CE) la jurisprudencia constitucional -recuerda la STC 219/2009, 12 de
diciembre SIC (RTC 2009, 219) - ha declarado, desde la STC 47/1983, de 31 de mayo
(RTC 1983, 47), F. 2, que dicho derecho exige, fundamentalmente, que el órgano judicial
haya sido creado por una norma legal invistiéndolo de jurisdicción y competencia con
anterioridad al hecho motivador de la actuación o proceso judicial y que su régimen
orgánico y procesal no permita calificarlo de órgano especial o excepcional ( SSTC
48/2003, de 12 de marzo ) (RTC 2003, 48), F. 17; 32/2004, de 8 de marzo (RTC 2004,
32), F. 4; 60/2008, de 26 de mayo (RTC 2008, 60), F. 2). Constituye también doctrina
reiterada de este Tribunal que las cuestiones relativas a la interpretación de las normas
sobre atribución de competencias a los órganos jurisdiccionales son de legalidad ordinaria
y ajenas, por tanto, al derecho al juez ordinario predeterminado por la Ley , salvo que esa
interpretación suponga una manipulación manifiestamente arbitraria de las reglas legales
sobre atribución de competencias (por todas, STC 115/2006, de 24 de abril (RTC 2006,
115), F. 9). No puede confundirse, por tanto, el contenido de este derecho fundamental
con el derecho a que las normas sobre distribución de competencias entre los órganos
jurisdiccionales se interpreten en un determinado sentido (entre muchas, SSTC 238/1998,
de 15 de diciembre ( RTC 1998, 238), F. 3; 49/1999, de 5 de abril ( RTC 1999, 49), F. 2;
183/1999, de 11 de octubre (RTC 1999, 183), F. 2; 164/2008, de 15 de diciembre (RTC
2008, 164), F. 4).
De acuerdo con esta interpretación constitucional del contenido material del derecho que
se dice vulnerado, hemos de insistir en que la simple vulneración de normas de
competencia territorial no genera, por sí sola, el menoscabo del derecho al Juez
predeterminado por la ley. Ni siquiera es causa de nulidad de los actos procesales, que
conforme al art. 238.1 de la LOPJ , sólo se genera en los supuestos de falta de
competencia objetiva o funcional. La defensa suma a su desacuerdo el hecho de que dos
delitos que no presentan lazos de conexión entre sí hayan sido enjuiciados por la misma
Audiencia Provincial. Sin embargo, obligado resulta insistir en que la vulneración de las
normas de conexión carece de la trascendencia para derivar una infracción de alcance
constitucional. La proclamación del art. 300 de la LECrim , conforme al cual, cada delito
dará lugar a un único proceso es compatible con la excepción representada por los delitos
conexos a que se refiere el art. 17 de la LECrim. (...) En definitiva, las reglas de conexión
procesal están al servicio de un enjuiciamiento más ágil y conveniente, orientado a evitar
que hechos de similar naturaleza puedan tener como desenlace pronunciamientos
contradictorios. Pero la inobservancia de esas reglas tiene, como regla general, un
alcance relativo si se pretende enlazar su vigencia con dictados de relieve constitucional."
Por lo expuesto no hay vulneración al derecho al juez ordinario predeterminado por la ley.

213

Reseñar que en la sentencia antes apuntada de 15 de octubre de 2016 también se
pronuncia sobre esta cuestión “Y respecto a la posibilidad de que por un juzgado se
investiguen los mismos hechos ya sobreseídos provisionalmente por otro distinto, la
doctrina de esta Sala (STS. 543/2011 de 15.6 ), exige que las diligencias de que este
procedimiento trae causa, si bien relacionadas, sean distintas e independientes, al
basarse en hechos nuevos. Por ello la circunstancia de que personas previamente
investigadas por hechos anteriores hayan logrado un sobreseimiento no impide que sean
investigadas posteriormente, pero si se trata de los mismos hechos sobre los que existe
información nueva, es obvio que se requiere la reapertura de las diligencias sobreseídas
provisionalmente. Pero si se trata de conductas nuevas, presuntamente cometidas en
diferentes circunstancias de tiempo y lugar, con intervinientes que sólo parcialmente
coinciden con los que fueron objeto de la investigación anterior, procede iniciar un
procedimiento nuevo, que en ningún caso puede ser considerado continuación del
anterior. La aceptación del argumento contrario equivaldría a declarar que quien es
investigado sin éxito adquiere un derecho intemporal de sobreseimiento libre e indefinido
que le confiere inmunidad frente a cualesquiera investigaciones posteriores”.
4.- En cuarto lugar se argumentó que Roberto de Luis no habia prestado declaracion
sobre todos los hechos que las acusaciones reseñaron en sus escritos de conclusiones
provisionales, por lo que se había vulnerado su derecho de defensa.
El Tribunal Constitucional, Sala 2ª, S 31-1-2000, n.º 19/2000, (BOE 54/2000, de 3 de
marzo de 2000, rec. 2806/1996) señala " De la amplia doctrina de este Tribunal sobre
el derecho constitucional de defensa en el ámbito del procedimiento abreviado como
correlativo al de ser informado de la acusación ( SSTC 128/1993, de 19 de abril , reiterada
en las SSTC 149/1997, de 29 de septiembre , y 134/1998, de 29 de junio , entre las más
recientes) se desprende con claridad, en primer lugar, que la exigencia de que
la acusación venga precedida por una previa imputación en la fase instructora (o de
diligencias previas) pretende evitar que se produzcan acusaciones sorpresivas de
ciudadanos en el juicio oral, sin que se les haya otorgado la posibilidad de participación en
dicha fase instructora, y facilita que la instrucción judicial siga asumiendo su clásica
función de determinar la legitimación pasiva en el proceso penal ( art. 299 LECrim ),
imponiéndose una correlación exclusivamente subjetiva entre imputación judicial y acto
de acusación ..."
L a STC 186/1990 confirma que tal deber ha de tener vigencia, también, en la fase de
instrucción, lo cual exige que las actuaciones judiciales de aplicación de normas como
el artículo 118 de la LECriminal han de ser examinadas desde la perspectiva de si
permiten o no defenderse de la imputación que, previamente, ha sustentado la incoación
del procedimiento. Es obvio que la información sobre los hechos que configuran la
imputación debe proporcionarse al imputado desde el comienzo de la instrucción, sin que
la acusación pueda referirse a hechos diferentes de los que han sido objeto de
contradicción durante la instrucción. Efectivamente, la delimitación de los hechos punibles
214

y la identificación de la persona a la que se imputan que exige el artículo 779.1.4ª, en
relación con la previa declaración en calidad imputado que exige el artículo 775 LECr y el
inciso último del mismo artículo 779.1.4ª, no pueden ser unos hechos distintos a esta
necesaria precedente imputación judicial, de tal forma que, sin perjuicio de la mayor o
menor delimitación en el Auto de Procedimiento Abreviado de cuales son los hechos
objeto de imputación, no cabe duda que el imputado ya debe tener conocimiento de
cuáles son los hechos que se le imputan desde la primera declaración que presta ante el
juez de instrucción, con el correspondiente derecho a la asistencia de Abogado en dicho
acto, e incluso de una primera inicial y provisional calificación jurídica de los mismos
-nunca vinculante-. Por tanto de no haberle instruido el juez instructor de los hechos
imputados en esa primera declaración, debía haberlo así denunciado el Abogado que le
asistía en dicha declaración.
En este supuesto, consta en las actuaciones que a Roberto de Luis se le tomó
declaración con asistencia letrada el 15 de febrero de 2008 -folio 12685 de las
actuaciones, tomo X- y fue previamente informado de sus derechos y de los hechos, ya
que se refleja en la declaración que conoce los hechos que le imputan y su letrado no hizo
objecion alguna y se le interrogó de forma extensa sobre ellos, mencionándose personas
y obras concretas y específicamente se le preguntó si había entregado dinero a Félix o
cualquier otro concejal y si había pedido dinero a constructores o promotores. Otra cosa,
totalmente diferente desde la perspectiva de este planteamiento de la proscripción de la
indefensión, es la exigencia de un relato "pormenorizado" o "exhaustivo" de hechos en
esa fase de instrucción, que no puede ser situado como imprescindible para posibilitar la
defensa, atendidas las circunstancias particulares de la instrucción. Esta labor de
concreción se efectuó posteriormente en el auto que acordó continuar por los tramites del
procedimiento abreviado, siendo aún más detallados los escritos de acusación de los que
tuvo cabal conocimiento. Por lo tanto, no hay vulneracion del principio acusatorio porque
conoció los hechos por los que era investigado y sobre ello es sobre lo que se ha
formulado acusación. Como señala la STS de 30 de octubre de 2015, el objeto del
proceso es un hecho, pero un hecho normativizado por figurar tipificado en un precepto
penal. Para la selección de los hechos ha de operarse siempre con normas que actúan a
modo de filtro o tamiz, escaneando el instructor por medio de la norma los hechos brutos
del proceso y extrayendo los que considere relevantes para la evolución del proceso
penal. Esa normativización de los hechos que se presentaban en bruto ha tenido ya lugar
previamente con motivo de la primera imputación que hace el juez instructor:
la declaración del imputado regulada en el art. 775 de LECr. como materialización
legislativa de las exigencias de la STC 186/1990 . La determinación o concreción de los
hechos en el auto de transformación, tras concluirse la instrucción , ha de ser , pues,
contemplada como la segunda ocasión o momento procesal en que el instructor concreta,
selecciona o filtra los hechos en el proceso penal. El tercer episodio en el discurrir del
proceso en que el instructor criba los hechos y les da curso como posible objeto de
la acusación tiene lugar en el auto de apertura del juicio oral.

215

No es, pues, atendible la queja de indefensión por el no conocimiento de los hechos
objeto de imputación, ya que el acusado ha ido teniendo cabal y cumplido conocimiento
de los hechos y ha podido defenderse frente a los mismos.
El resto de cuestiones planteadas por las demas defensas fueron adhesiones a las ya
examinadas o reiteraciones sobre las mismas por lo que ya han sido resueltas, siendo
innecesario su reiteración.
SEGUNDO.- Para una mejor comprensión de la sentencia, dado que son diversos los
delitos por los que se formula acusación, se comenzará por el análisis del delito de
continuado de prevaricación urbanística del artículo 320 del Código Penal en relación con
su artículo 74 por el que se acusa únicamente a José Alberto González Reverón, Manuel
Barrios Rodríguez, Sebastián Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Felix Sierra Melo. Se
utiliza la expresión “únicamente” porque en el relato de hechos de este apartado de la
conclusiones del ministerio público, que fueron elevadas a definitivas, se menciona la
intervención activa de Eliseo de la Rosa González en su condición de arquitecto municipal
y Roberto de Luis Jiménez, como arquitecto técnico por emitir dictamen técnico favorable
en alguno de los supuestos, pero contra ellos no se formuló acusación por estos hechos.
Este delito está relacionado con el apartado I de los hechos probados, encabezado con el
título I) LICENCIAS URBANÍSTICAS.
Esta Sala debe comenzar por destacar la complejidad que ha supuesto la concreción y
redacción de los hechos probados relacionados con el delito de prevaricación urbanística,
puesto que el Ministerio Fiscal, en su escrito de acusación, incluyó más de 200
expedientes de solicitud de licencias urbanísticas, así que para la valoración probatoria se
ha realizado un laborioso trabajo de localización, estudio y análisis de todos y cada uno
de ellos. Este trabajo, ingente y minucioso, ha derivado en la superación con creces del
plazo señalado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el dictado de la sentencia.
Asimismo se adelanta desde este momento que únicamente se ha reflejado en los hechos
probados la tramitación de las licencias de aquellos expedientes que fueron localizados,
dado que alguno de ellos no obran en autos ( expediente de reformado 43/2006, de
primera ocupación 36/2004, 80/2004, 76/2003, de división de local 1452/2003 o el de
primera ocupación dimanante del de obra 90/2002). Los hechos probados, por tanto,
resultan del examen de los expedientes administrativos, los cuales fueron admitidos sin
ningún tipo de impugnación. También es necesario resaltar que, a juicio de esta Sala, no
era preciso reseñar tantos expedientes para formular la acusación por un delito
continuado de prevaricación y que hubiera sido deseable una labor de cribado y
clasificación de las licencias.

Aclarado lo anterior y centrándonos en los resultados obtenidos a través del examen de
la prueba practicada, lo primero es fijar las conclusiones comunes a todos los
expedientes:
216

1.- De las 203 licencias otorgadas y analizadas, solo 22 se refieren a viviendas
unifamiliares, siendo dos de ellas de la misma vivienda ( obra y ocupación). Además, hay
9 expedientes de segregación o agrupación de fincas y uno para canalizar la línea
subterránea de baja tensión en una parcela situada en el plan parcial de Cabo Blanco
( 213/2005) y otro para canalización de una línea subterránea de media tensión e
instalación de una estación transformadora en la unidad de actuación 4, Las Rosas
( 2/2004). El resto se refiere a centro comerciales y edificaciones de varias viviendas .Es
decir, no se trata de supuestos de autoconstrucción o legalización de viviendas ya
edificadas, sino de edificaciones construidas por promotores previsiblemente para
posterior reventa o explotación turística.
2.- El elemento común de todos los expedientes es que la licencia se otorgó pese a haber
un informe jurídico desfavorable, salvo en el 52/2003 en el que consta informe favorable
emitido por el secretario general del ayuntamiento. En este el alcalde dictó decreto
ordenando que el expediente se remitiera a la secretaria general del ayuntamiento a los
efectos de que se elaborara el correspondiente informe jurídico, así como que se
incluyera en el orden del día de la siguiente comisión de gobierno. También es favorable
en el 92/2006.
3.- En los testimonios de las actas de la junta de gobierno, en las que se reflejaba el
acuerdo relativo a la licencia no consta motivación. Si ésta se efectuaba se limitaba a una
referencia al informe técnico, pero no a las razones por las que la junta se apartaba del
criterio del informe jurídico y la propuesta del servicio.
4.- Los acuerdos fueron adoptados por unanimidad de los asistentes, salvo en los
expedientes 90/2002, 127/2000 y 141/2003 en los que Alfonso Barroso se abstuvo. Debe
añadirse que quedó acreditado a través del testimonio de las actas de las diferentes
juntas de gobierno que, durante el periodo objeto de acusación, estas estuvieron
integradas por José Alberto González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Sebastián
Martín Martín, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas, José Luis González
Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Felix Sierra Melo. No siempre intervenían todos
los acusados, pero en la mayoría estaba la junta al completo.
A colación de esta participación, debe precisarse que todos ellos tomaron posesión de su
cargo el 14 de junio de 2003, José Alberto González, como alcalde y los demás, como
concejales, en sesión plenaria de 14 de junio de 2003 (certificación emitida por la
secretaria accidental del ayuntamiento de Arona, folio 1136 de las actuaciones, tomo 4) .
José Alberto González Reverón, Sebastián Martín Martín, Alfonso Barroso Armas y Juan
José Alayón Beltrán venían formando parte de la junta de gobierno local desde el 6 de
julio de 1999 ( certificación del secretario general obrante al folio 1165 de las actuaciones,
tomo 4). Félix Sierra Melo formó parte de la comisión de gobierno del ayuntamiento
( equivalente a la junta de gobierno) desde el 6 de julio de 1999 hasta el 14 de junio de
2003 y luego entró en la junta de gobierno local el 21 de abril de 2004 ( certificación del
217

secretario general obrante al folio 1163, tomo 4). Los demás entraron a formar parte de la
junta de gobierno local el 24 de junio de 2003 por resolución 3804/2003 ( folio 1161, tomo
4). A su vez, Manuel Barrios declaró que llevaba como concejal en el ayuntamiento desde
1979 ( siendo un hecho notorio que fue alcalde durante varias legislaturas) y José Luis
González declaró que antes de acceder a la junta de gobierno fue concejal en la oposición
durante 8 años. En resumen, el único que no tenía experiencia en la gestión del
ayuntamiento era Daniel Martín Navarro.
Expuesto lo anterior y a los efectos de poder valorar si en este supuesto se ha cometido
un delito de prevaricación urbanística, es necesario fijar sus características y requisitos
partiendo de la redacción que este tipo penal presentaba en la fecha de los hechos,
puesto que fue modificado mediante la LO 5/2000 de junio: “La autoridad o funcionario
público que, a sabiendas de su injusticia, haya informado favorablemente proyectos de
edificación o la concesión de licencias contrarias a las normas urbanísticas vigentes, será
castigado con la pena establecida en el art. 404 de este Código y, además, con la de
prisión de seis meses a dos años o la de multa de doce a veinticuatro meses. Con las
mismas penas se castigará a la autoridad o funcionario público que por sí mismo o como
miembro de un organismo colegiado haya resuelto o votado a favor de su concesión a
sabiendas de su injusticia”.
Se trata de un tipo penal que es una especialidad del delito más genérico de
prevaricación, penado en el artículo 404 del Código Penal. Al igual que este protege el
correcto ejercicio del poder público en un estado de derecho que no puede utilizarse de
forma arbitraria, ni aún bajo el pretexto de obtener un fin de interés público o beneficios
para los ciudadanos, sino que, por el contrario, debe ejercerse siempre de conformidad
con las leyes que regulan la forma en que deben adoptarse las decisiones y alcanzarse
los fines constitucionalmente lícitos, pero su ámbito de perpetración es más limitado, pues
se ciñe al propio de la actividad administrativa de control de ordenación y uso del territorio
( en estos términos STS 663/2005 de 23 de mayo). El objetivo buscado es garantizar el
correcto ejercicio de las actividad administrativa, pero en el ámbito urbanístico, por tanto,
los bienes jurídicos que se tratan de proteger son el interés público por el pleno
sometimiento de las resoluciones administrativas a la ley y al derecho y el interés por una
utilización racional del suelo que permita utilizar este recurso natural conforme al destino
que según la ley y el derecho le corresponde. Se protege la ordenación racional del
territorio de acuerdo con los intereses generales, pero dado los principios de intervención
mínima y de última ratio del Derecho Penal los ataques deben tener la suficiente
importancia social y caracterizarse por su gravedad para tener relevancia penal. En
términos negativos significa que los funcionarios y autoridades no pueden informar o
autorizar una licencia ( que es el supuesto objeto de este enjuiciamiento), basándose
únicamente en sus convicciones individuales o en valores materiales, obviando o
prescindiendo del ordenamiento jurídico. Asimismo, debe destacarse que se trata de una
ley penal en blanco puesto que está incompleta y requiere acudir a la normativa

218

urbanística, caracterizada por estar integrada por una gran disparidad normativa, para
determinar si el acto es contrario a ésta.
En la redacción originaria del tipo penal se hablaba con exclusividad de la contradicción
con las normas urbanísticas vigentes y de licencias y proyectos de edificación , mientras
que en la actualidad, tras la reforma operada en el 2010, la referencia normativa es más
amplia, pues se habla de normas de ordenación del territorio y se incluyen
instrumentos de planeamiento,proyectos de urbanización, parcelación y reparcelación.
Ello nos lleva, a los efectos de fijar la dimensión objetiva del tipo penal perseguible en la
fecha de los hechos, a precisar la distinción entre normas urbanísticas y de ordenación
del territorio. Tanto la ordenación del territorio como el urbanismo tienen por objeto la
actividad consistente en la delimitación de los diversos usos a los que puede destinarse el
suelo o espacio físico territorial. Las normas urbanísticas tienen su centro de atención en
la ciudad, mientras que la ordenación del territorio tiene una vocación más global en
cuanto que se refiere al conjunto de criterios expresamente formulados a través de
normas, planes y programas, que orientan y regulan las actuaciones y procesos de
asentamientos sobre el territorio, en coordinación con la planificación socioeconómica y la
protección de la naturaleza y del patrimonio histórico y cultural, con el objeto de conseguir
una adecuada relación entre población, territorio, actividades, servicios e infraestructuras,
vinculándose muy especialmente al desarrollo sostenible ( en términos muy similares
viene fijado en el artículo 2 del DL 1/2000 que regula la actividad de ordenación). Por ello
hay normas de ordenación del territorio que no son urbanísticas ( aquellas que solo están
orientadas a una distribución racional del suelo, del espacio físico), pero existen otras que
sí lo son. Por tanto la relación entre ambos sería como la de círculos secantes. En
consecuencia la referencia conjunta a las normas urbanísticas y proyectos de edificación
en la redacción originaria debe limitarse a supuestos de aprovechamiento y uso concreto
del suelo , pero no a los proyectos de urbanización u otros instrumentos de planificación
urbanística que son actuaciones que se sitúan en fases anteriores. Es decir, quedaría
dentro del ámbito del tipo penal la concesión de cualquier tipo de licencia siempre que
implique vulneración de normas urbanísticas o de ordenación territorial con sentido
urbanístico, lo que supone una gran disparidad normativa: ley estatal del suelo, leyes
sectoriales, ley autonómica sobre el suelo, reglamento que lo desarrolla, instrumentos de
planeamiento insular y del municipio y leyes autonómicas sectoriales que inciden sobre la
materia. El Tribunal Supremo en sentencia de 14 de mayo de 2013, ante la alegación por
parte de un condenado por un delito del artículo 320 de arbitrariedad por parte de la
Administración ( art. 9.3 CE ) y vulneración de la legalidad (art. 25.1 CE) por la aplicación
retroactiva, "contra reo", del precepto del Código Penal puesto que cuando los hechos
enjuiciados se cometieron tal tipificación se refería a las "licencias contrarias a las normas
urbanísticas vigentes ", mientras que en la redacción actual, se refiere con mayor amplitud
a las " licencias contrarias a las normas de ordenación del territorio o urbanística
vigentes”, resolvió que la infracción de las normas de "ordenación del territorio" supone
también la de las "urbanísticas", y así lo venía entendiendo la Jurisprudencia de esa Sala

219

interpretando el precepto penal coetáneo a los hechos que se enjuician (vid, por ej.; la
STS de 31 de octubre de 2003, en un caso del todo análogo a éste).
En cuanto a los requisitos necesarios para que pueda apreciarse el delito, dado que
partimos de que estamos en una forma especial de prevaricación se debe recordar la
doctrina construida en relación con esta figura. Así en la STS 670/2015, de 30 de octubre,
se enumeran los requisitos: "... en primer lugar, una resolución dictada por autoridad o
funcionario en asunto administrativo; en segundo lugar, que sea objetivamente contraria al
Derecho, es decir, ilegal; en tercer lugar, que esa contradicción con el derecho o
ilegalidad, que puede manifestarse en la falta absoluta de competencia, en la omisión de
trámites esenciales del procedimiento o en el propio contenido sustancial de la resolución,
sea de tal entidad que no pueda ser explicada con una argumentación técnico-jurídica
mínimamente razonable; en cuarto lugar, que ocasione un resultado materialmente
injusto; y en quinto lugar, que la resolución sea dictada con la finalidad de hacer efectiva
la voluntad particular de la autoridad o funcionario, y con el conocimiento de actuar en
contra del derecho ( SSTS. 49/2010, de 4-2 ; 1160/2011 , de 8- 11; 502/2012, de 8-6;
743/2013, de 11-10; y 773/2014, de 14-10, entre otras)...".
El concepto de autoridad y funcionario público lo proporciona el artículo 24 del Código
Penal al establecer que "...1. A los efectos penales se reputará autoridad al que por sí
solo o como miembro de alguna corporación, tribunal u órgano colegiado tenga mando o
ejerza jurisdicción propia.... 2. Se considerará funcionario público todo el que por
disposición inmediata de la ley o por elección o por nombramiento de autoridad
competente participe en el ejercicio de funciones públicas...".
La particularidad de la prevaricación urbanística está en que el contenido de la conducta
consiste en informar o resolver favorablemente "a sabiendas de su injusticia". En ambos
casos, el contenido de la acción es similar pues la arbitrariedad es una forma de injusticia,
de ahí que pueda ser aplicada a la prevaricación especial la doctrina de la Sala del
Tribunal Supremo antes reseñada, bien entendido que en la interpretación del tipo no
debe olvidarse el análisis de la conducta desde la perspectiva de la antijuricidad material,
aplicando en su caso, los criterios de "insignificancia" o de intervención mínima, cuando
no se aprecie afectación del bien jurídico tutelado, así como el principio de
proporcionalidad.
No es suficiente la mera ilegalidad, la mera contradicción con el Derecho, pues ello
supondría anular en la práctica la intervención de control de los tribunales del orden
contencioso- administrativo, ampliando desmesuradamente el ámbito de actuación del
Derecho Penal, que perdería su carácter de última «ratio». El principio de intervención
mínima implica que la sanción penal sólo deberá utilizarse para resolver conflictos cuando
sea imprescindible.. El Derecho Penal solamente se ocupará de la sanción a los ataques
más graves a la legalidad, constituidos por aquellas conductas que superan la mera
contradicción con el Derecho para suponer un ataque consciente y grave a los intereses
que precisamente las normas infringidas pretenden proteger.
220

Puede decirse, como se hace en otras sentencias, que tal condición aparece cuando la
resolución, en el aspecto en que se manifiesta su contradicción con el derecho, no es
sostenible mediante ningún método aceptable de interpretación de la Ley ( STS núm.
1497/2002, de 23 septiembre), o cuando falta una fundamentación jurídica razonable
distinta de la voluntad de su autor ( STS núm. 878/2002, de 17 de mayo) o cuando la
resolución adoptada -desde el punto de vista objetivo- no resulta cubierta por ninguna
interpretación de la Ley basada en cánones interpretativos admitidos ( STS núm. 76/2002,
de 25 de enero). Cuando así ocurre, se pone de manifiesto que la autoridad o funcionario,
a través de la resolución que dicta, no actúa el derecho, orientado al funcionamiento de la
Administración Pública conforme a las previsiones constitucionales, sino que hace
efectiva su voluntad, sin fundamento técnico-jurídico aceptable.
Además, es necesario que el autor actúe a sabiendas de la injusticia de la resolución. Los
términos injusticia y arbitrariedad, como antes dijimos, deben entenderse aquí utilizados
con sentido equivalente, pues si se exige como elemento subjetivo del tipo que el autor
actúe a sabiendas de la injusticia, su conocimiento debe abarcar, al menos, el carácter
arbitrario de la resolución. De conformidad con lo expresado en la citada STS núm.
766/1999, de 18 mayo, como el elemento subjetivo viene legalmente expresado con la
locución «a sabiendas», se puede decir, en resumen, que se comete el delito de
prevaricación previsto en el artículo 404 del Código Penal vigente cuando la autoridad o
funcionario, teniendo plena conciencia de que resuelve al margen del ordenamiento
jurídico y de que ocasiona un resultado materialmente injusto, actúa de tal modo porque
quiere este resultado y antepone el contenido de su voluntad a cualquier otro
razonamiento o consideración.
Centrándonos en el caso concreto, el elemento común de los 203 expedientes
examinados es que se otorgó una licencia urbanística. El artículo 216 del Reglamento de
Gestión y Ejecución del Sistema de Planeamiento de Canarias , decreto 183/2004 (RGC),
señala que todo acto de edificación y uso del suelo requerirá la preceptiva y previa
licencia municipal y el artículo 166 del DL 1/2000 establece un catálogo de actos sujetos a
licencia, estando incluidos en él todos los supuestos aquí analizados. La mayor parte de
ellos son para autorizar obras de construcción y reformados pero también hay de primera
ocupación, de obras menores y de agrupación de fincas, siendo todos ellos, por tanto,
supuestos de autorización del ius edificandi o de otros usos del suelo.
Así las cosas, es necesario recordar o partir de que las licencias urbanísticas son el
paradigma de los actos administrativos reglados y que dicha naturaleza reglada comporta
que la Administración actuante, una vez ha comprobado que la obra proyectada se ajusta
al planeamiento de aplicación, no puede dar otra respuesta jurídicamente admisible que la
de su otorgamiento. Por esa misma razón, deberá denegarla en caso de disconformidad
con la normativa urbanística de aplicación. Este carácter reglado ha sido subrayado de
forma constante y uniforme por la jurisprudencia de la Sala de Contencioso Administrativo
del TS, como puede apreciarse en sentencias como la de 25 de febrero de 1991, donde el
Tribunal Supremo nos dice que"Importa ante todo señalar que la licencia urbanística es un
221

acto administrativo de naturaleza reglada mediante el cual la Administración actúa un
control preventivo sobre la actividad de los administrados para asegurar que el
aprovechamiento de los terrenos que se pretende llevar a cabo se ajusta a la ordenación
urbanística. Queda, pues, claro que el ejercicio a través de la licencia es un control de
legalidad, pero no de la legalidad en general, sino exclusivamente de la urbanística", y,
conectando dicho carácter reglado con el principio de legalidad, ha declarado ( STS de 26
de febrero de 1992 de la sala 3ª) que este"implica el dejar fuera de juego todo asomo de
discrecionalidad , al representar la licencia, no una concesión de facultades que antes no
poseyera el administrado, sino un control de las limitaciones que en principio pudieran
existir -por intereses contrapuestos de interés público- en el ejercicio del derecho subjetivo
del particular". De ello resulta como corolario, que la Administración tiene que actuar en el
otorgamiento o denegación de licencias dentro de la más estricta legalidad, ya que
aquella no es libre para decidir si otorga o no la licencia, puesto que el contenido del acto
ha de ser por entero reglado, no dependiendo del libre arbitrio o de la discrecionalidad de
la Administración, que ha de actuar vinculada a los dictados de las normas y de los
Planes operantes en cada caso -sentencias de la Sala 3ª del Tribunal Supremo de 15 de
enero de 1976, 24 de enero de 1978 y 26 de mayo de 1989 -.
El artículo 166.5 DL 1/2000 señala que reglamentariamente se determinará el
procedimiento de otorgamiento de las licencias urbanísticas, debiéndose contemplar
informes técnicos y jurídicos de los servicios municipales sobre la conformidad del acto
pretendido con la ordenación de los recursos naturales, territorial y urbanística aplicable.
El procedimiento se regula en el art 319 RGC y en este, además de exigir la emisión de
informes por los servicios municipales, se indica que el órgano municipal deberá
igualmente requerir la emisión de los informes o autorizaciones previas, en su caso, por
los organismos administrativos de la comunidad autónoma competentes por incidencia de
la legislación sectorial, salvo que el promotor acredite la obtención de los mismos. Por
último, indica que la resolución que otorgue o deniegue la licencia deberá ser motivada.
Ello nos conecta con el segundo elemento común a todos los expedientes, cual es que
la junta de gobierno no siguió la propuesta elaborada por el servicio de urbanismo. En
todos ellos era desfavorable porque el acto no era conforme con la normativa e incluso,
en algunos, porque tampoco era favorable el informe técnico. Este último supuesto se
presenta en los expedientes 141/2003, 182/2000 ( en la concesión de la prórroga de
licencia), el 90/2002 (prórroga de licencia), 56/2004; 18/2002; 25/2005 ( en este el informe
técnico era favorable a los aspectos urbanísticos, pero entendía que debía solicitarse
informe complementario que abordara el análisis de las instalaciones y el cumplimiento de
disposiciones sectoriales), 49/2002( prórroga de la licencia), el de obra 125/2003 y el de
obra 81/2005, con lo que en estos aún está menos justificada la concesión dado el
carácter reglado de la concesión.
Quedó determinado, a través de las testificales de los funcionarios del ayuntamiento, que
primero se elaboraba el informe técnico, luego se esperaba a la llegada de los informes
sectoriales que fueran precisos y, por último, se elaboraba el informe jurídico y la
222

propuesta de resolución. A continuación, se pasaba el expediente a la junta de gobierno.
En ella el secretario general o accidental leía los informes y la propuesta a los miembros
de la junta y después estos debatían y votaban. Carmen Ana Díaz Alarcón declaró que,
entre los años 2002 a 2008, fue jefa de sección de licencias. Ella elaboraba los informes
jurídicos en los expedientes de las licencias urbanísticas y luego se los pasaba a la jefa
de servicio que era Manuela Melo, quien le daba el conforme. Manuela Lidia Melo Padilla
manifestó que en esa época era jefa del servicio de planeamiento y narró la misma
dinámica de trabajo y circuito de informes expuesto por Carmen Ana Díaz. Aclaró que ella
solo ponía conformes a los informes. Normalmente no examinaba el expediente, sino que
eso lo hacía la jefa de sección. Si había duda se hablaba, si no, solo conformaba.
Además, que antes de emitir el informe jurídico era necesario esperar a la llegada del
informe sectorial cuando era necesario. Cristian Marcelino Represas, que ocupó el cargo
de secretario general del ayuntamiento del 2006 al 2009, manifestó que en el caso de las
licencias siempre tenía que haber un informe tanto técnico como jurídico y él garantizaba
que estuvieran ambos. El informe técnico venía como tal, pero en el último informe tenía
que haber propuesta de acuerdo, según lo exigido por el Reglamento de Organización,
Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales ( ROF). Por ello, el informe
jurídico se redactaba en forma de propuesta, que firmaba el jurista del área y el jefe del
servicio, a la vista de todo el expediente. La estructura de la propuesta era, por un lado,
los hechos, donde se hacía mención a lo que decía el informe técnico, y por otro, y en
base a eso, la fundamentación correspondiente y la propuesta. En aquella época, en el
mismo informe jurídico iba la propuesta con la firma de la jefa de servicio. Asimismo, tanto
Cristian Marcelino, que fue secretario general, como Arama Fuentes Melián, José Javier
Bethencourt Hernández, Carmen Teresa Hernández Martín, Javier García Doncell y
Pedro Javier Hernández Velázquez, que en mayor o menor medida ejercieron funciones
de secretarios accidentales, declararon, y en esto fueron tajantes, claros y coincidentes,
que cuando se llevaba el expediente a la junta para votar sobre la concesión de la
licencia, se leían los informes. Algunos matizaron que solo se leía la parte dispositiva,
pero siempre se daba lectura a la propuesta de resolución y hacían suya esa propuesta.
Cristian Marcelino, además, dijo que si los concejales preguntaban,si tenían alguna duda
tras la lectura de los informes, se les explicaba. Todo estas declaraciones, a las que se
les otorga plenitud probatoria, muestran coincidencia con la documental, concretamente
con los testimonios de los acuerdos obrantes en los expedientes y con las actas de las
juntas de gobierno. Algunos acusados ( José Alberto González y Daniel Martín Navarro)
manifestaron no recordar si se leían los informes y Juan José Alayón indicó que solo se
decía si era favorable o desfavorable, pero entiende la Sala que con las testificales quedó
acreditado que sí que se leían y que si era necesario, el secretario explicaba lo que
precisaran saber o aclarar. A ello debe añadirse que las actas de las sesiones se
entregaban a los miembros de las juntas ( todos reconocieron este hecho, aunque alguno
dijo que no tenía tiempo para leerlas) y en ellas figuran tanto los informes técnicos como
jurídicos como las advertencias de ilegalidad, ratificando Arama Fuentes Melián que en si

223

en el acta consta reflejado es que lo decía y también lo manifestó Pedro Javier Hernández
Velázquez.
Por tanto quedó acreditado, a través del examen de los expedientes, que en un periodo
de tres años ( desde enero de 2004 a 2007), en 201 ocasiones, la junta no siguió el
informe y la propuesta elaborada por el servicio jurídico. Es decir hubo una omisión
esencial de los trámites del procedimiento pero para apreciar el delito, además, es
procedente valorar si esa infracción o contradicción con el derecho es sostenible, es decir,
si tenía un fundamento técnico jurídico aceptable.
Como ya se ha dicho, son varios los tipos de licencias y, a su vez, varios los motivos por
los que la sección de urbanismo informó jurídicamente en contra, por lo que es preciso
realizar una clasificación sobre las infracciones, ya que muchas son similares, sin realizar
un análisis individualizado de cada uno de los expedientes ya que al figurar detallados en
los hechos probados los contenidos de los informes jurídicos, su reproducción generaría
una reiteración innecesaria.
a) UNIDADES DE ACTUACIÓN NO GESTIONADAS. El servicio jurídico del área de
urbanismo en todos los expedientes de licencias de obras, de reforma, o bien en los
ulteriores de primera ocupación y en el de instalación del cable de media tensión ( 2/2004)
informó en contra de la concesión cuando se trataba de una obra situada en un terreno
ubicado en suelo urbano no consolidado en el que la unidad de actuación no estaba
gestionada. Se consideraba que la parcela no había adquirido la condición de solar y con
ello que no se había obtenido el derecho a edificar.
La defensa de los acusados sostuvo que debía ser reconocida la situación de hecho en
la que estaba el suelo. Es decir, si la unidad no estaba gestionada, pero se había llegado
a la misma finalidad urbanística, pero sin gestión, debía considerarse suelo urbano
consolidado. Si el informe técnico indicaba que el área estaba consolidada en más de un
80% e informaba favorablemente la concesión de la licencia, en la medida que este
dictamen tenía el mismo valor que el informe jurídico, la junta podía decidir de la forma
que considerase más correcta.
Los técnicos integrantes del área jurídica, concretamente Manuela Lidia Melo y Carmen
Ana Díaz Alayón, declararon que no tenían dudas en esta cuestión: si la unidad de
actuación no estaba gestionada no se podía conceder la licencia. Javier García Doncell,
quien manifestó haber trabajado en el área de urbanismo del 2001 al 2004 y, nuevamente
en el 2009, manifestó que los juristas del departamento eran los que informaban sobre la
unidad de actuación, si estaba gestionada o no. Afirmó que eso correspondía al servicio
jurídico y si la unidad de actuación no estaba gestionada no podía darse la licencia.
Manuel Pérez Beautell, arquitecto técnico del ayuntamiento de Arona, indicó que la
oficina técnica solo debía informar sobre el planeamiento urbanístico, no sobre la gestión
de la parcela. El área técnica del servicio de urbanismo no informaba sobre el grado de
consolidación de la unidad de actuación, salvo que se le requiriese. Su labor consistía en
aplicar el plan general, localizar la parcela en el plan, examinar los parámetros para la
224

construcción exigidos en ese solar para la edificación y comprobar si eran precisos
informes sectoriales. Damián Hernández Fumero, arquitecto del ayuntamiento de Arona
que en esos años ocupaba el cargo de jefe de sección de disciplina urbanistica narró que
en la práctica, muchas veces, informaba todo tipo de licencias para evitar que los
procedimientos quedaran bloqueados ante las bajas o ausencias de otros compañeros.
Para informar las licencias de construcción acudía al PGOU del 93, que tenía un
precedente en otro del 87 ( si bien prácticamente era el mismo documento). El plan
general al ser previo al DL 1/2000 no fijaba las categorías del suelo, por lo que se
trabajaba con asimilaciones. Aclaró que todo era urbano, sin más clasificaciones, y que
la única unidad de actuación gestionada del municipio era la de Las Rosas 2. Sostuvo que
los informes técnicos y jurídicos operaban en planos diferentes. El primero debía mirar
parámetros urbanísticos básicos: alturas, evacuación de incendios... lo que se puede
medir y mirar con un plano, mientras que el área jurídica debía mirar la normativa
urbanística, procedimiento, planes y hacer propuestas de resolución. Los acusados
Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa declararon que en los informes del área técnica no
entraban a valorar cuestiones relativas a gestión del suelo. También Roberto precisó que
solía emplear una coletilla o salvedad en sus informes haciendo esta indicación.
Es decir los informes no tenían el mismo objeto. Funcionaban en planos distintos por lo
que ambos debían ser tenidos en cuenta.
El derecho de propiedad del suelo comprende las facultades de uso, disfrute y
explotación, pero no es absoluto. Las facultades están limitadas por el estado,
clasificación, características objetivas y destino que tenga en cada momento el suelo, de
acuerdo con la legislación en materia de ordenación territorial y urbanística. Esta
legislación organiza y define el uso del territorio y del suelo de acuerdo con el interés
general, fijando no solo las facultades sino también los deberes derivados del derecho de
propiedad del suelo conforme al destino de este. Es decir, no se puede edificar en
cualquier tipo de suelo y, por tanto, no se puede dar licencia de obra en cualquier terreno.
Para autorizar la construcción, que supone una transformación de la morfología del suelo
debe permitirlo primero, la voluntad del legislador y después, la del planificador. El
planeamiento lo que hace es delimitar zonas de terreno previendo un fin diferente para
cada una de ellas y si se va a permitir construir se delimitan lo que se llaman unidades
de actuación o unidades de ejecución que pueden estar integradas por varias fincas con
varios propietarios para que entre todos ellos se haga un desarrollo unitario, racional y
sistemático de transformación con un "reparto equitativo de beneficios y cargas" entre los
propietarios afectados por el mismoque exista una "participación de la comunidad en las
plusvalías,
El legislador autonómico canario a través del DL 1/2000 fija tres clasificaciones de suelo (
urbano, urbanizable y rústico). Indica también que corresponde al plan general de cada
municipio identificar dentro del terreno de su municipio que parte corresponde a cada tipo,
lo cual debe hacerse de acuerdo con el planeamiento de ordenación de los recursos
naturales y territoriales y siempre con un un criterio de desarrollo sostenible. La facultad
225

de construir solo corresponde o solo se otorga al suelo urbano que, de forma genérica,
puede definirse como aquel que ya está transformado, de modo que cuente con los
servicios e infraestructuras suficientes para la edificación y la construcción de la ciudad.
Es decir, en la medida que los servicios e infraestructuras de los que disponga el suelo
sirvan para atender las necesidades de aquellos que lo habiten, puede considerarse
urbano.
De acuerdo con los informes técnicos obrantes en los expedientes administrativos, todos
los terrenos estaban ubicados en unidades de actuación en las que el Plan General de
Ordenación Urbano de Arona, publicado en el BOP de 10 de marzo de 1993 había
distruibuido el terreno. Por otro lado, quedó acreditado por la declaración de los testigos
técnicos del ayuntamiento y las de Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa, que solo se
desarrolló correctamente la unidad llamada Las Rosas 2. En el resto de unidades nunca
se hizo la labor de gestión o de urbanización de forma correcta, pero sí había
edificaciones y construcciones, algunas con licencias previas y otras construidas
ilegalmente, apuntando uno de los testigos, Damián Hernández, que en el ayuntamiento
había numerosos expedientes por denuncias de infracciones urbanísticas que estaban
paralizados, pues se priorizaba el área de otorgamiento de licencias.
Como ya se ha dicho, lo sostenido por la defensa es que cuando se concedía la licencia
era porque se atendía a la realidad pues, aunque no se había ejecutado la unidad de
actuación, se había llegado a la misma finalidad urbanística, ya que el área estaba
consolidada en más de un 80% y contaba con acceso rodado, abastecimiento de agua,
evacuación de aguas residuales y suministro de energía eléctrica, lo que permitía
considerar el suelo como urbano consolidado. Esta fue la tesis sostenida también por el
perito Ignacio Sanz quien sostuvo que hubo gestión ortodoxa de las unidades y con ello el
suelo estaba tranformado e integrado en la trama urbana, informe que no comparte esta
Sala,
Esta categoría está prevista en el DL 1/2000 y se llega a ella en aquellos casos en que si
bien no se ha urbanizado en ejecución del planeamiento (en este caso, a través de la
gestión de unidad de actuación), el área se encuentra integrado en la trama urbana. Ello
exige que la parcela no esté aislada del resto de la urbanización y, además, cuente con
los servicios reseñados en el párrafo anterior en condiciones de pleno funcionamiento,
pero no solo para las edificaciones preexistentes, sino también para las que se han de
construir en el futuro. A ello se suma la necesidad de que existan dotaciones o
equipamientos comunes que evidencien el entramado de esas edificaciones y eviten
considerar urbana una mera sucesión de construcciones aisladas ( en estos términos STS
de la sala 3ª de 24 de febrero de 2004 ). Además, el artículo 51 del DL 1/2000, que define
este tipo de suelo, exige para conseguir esta clasificación que se haya cumplido con
todos los deberes legales, lo que supone equidistribución de cargas y cesiones
obligatorias. Es decir, las parcelas no pueden observarse individualizadamente, sino que
es preciso que la unidad completa haya adquirido los servicios urbanísticos con la calidad
y capacidad exigidas en las normas técnicas del planeamiento urbanístico y plan general.
226

Para decirlo más claramente, se exige que en ese lugar la ciudad ya esté conformada,
de modo que no quepa ni participación ni la imposición de cesiones obligatorias y
gratuitas.
Frente a este tipo de suelo está el urbano no consolidado, que es aquel que no está
consolidado por la urbanización, valga la redundancia. Esta es la clasificación utilizada en
los informes del área jurídica para los terrenos sobre los que se pedía la licencia, siendo
su estatuto jurídico sustancialmente equivalente al del propietario del suelo urbanizable.
Todos ellos eran parcelas o terrenos situados en unidades de actuación definidas en el
PGOU de Arona ( denominación que como ya se ha explicado se refiere a la superficie
de suelo debidamente delimitada que opera simultáneamente como ámbito para el
desarrollo de la totalidad de las operaciones jurídicas y materiales precisas para la
ejecución integral del planeamiento de ordenación y comunidad de referencia para la justa
distribución de beneficios y cargas, incluido el coste de urbanización)
El urbanizable viene definido en el artículo 52 del DL 1/2000, que señala que integrarán
el suelo urbanizable los terrenos que el planeamiento general urbanístico adscriba,
mediante clasificación, a esta clase de suelo por ser susceptible de transformación,
mediante su urbanización, en las condiciones y términos que dicho planeamiente
determine”.
El suelo urbanizable abre las puertas a que se pueda edificar y, como señala la ley, el
peaje para lograrlo es que se transforme mediante la urbanización del área en que se
integra, permitiendo la norma autonómica que la iniciativa sea particular o pública.
O sea que, o bien sean los propietarios de todos los terrenos de la unidad los que se
encarguen de la gestión del proceso entero de ejecución de la urbanización, con
solidaridad de beneficios y cargas ( sistema de compensación, concierto o ejecución
empresarial), o bien sea pública cuando la administración se encargue de ejecutar ,
previa cesión de los propietarios del suelo obligatorio ( sistema de cooperación) o
mediante expropiación o ejecución forzosa.
Lo relevante es que, tanto para el urbano no consolidado como para el urbanizable, hay
una serie de deberes comunes que van más allá de encargarse de garantizar el acceso
rodado, el abastecimiento de agua, evacuación de aguas residuales y suministro de
energía eléctrica y estos son los deberes de cesión gratuita de suelo al ayuntamiento y el
de distribución equitativa de beneficios y cargas. El DL 1/2000 fija esos deberes, tanto
para el suelo urbanizable como para el urbano no consolidado, en los artículo 72 y 71.3,
respectivamente, y señala que solo tras el cumplimiento de los mismos surge el ius
edificandi. Es decir, solo tras la culminación del procedimiento adecuado, según el
sistema elegido, podrán concederse licencias de obras porque en ese momento ya
existirán solares susceptibles de edificación en cuanto que ya se habrán cumplido los
deberes a los que la ley anuda el surgimiento de ius edificandi, señaladamente el de
distribución equitativa de beneficios y cargas y el de cesión obligatoria del suelo al
Ayuntamiento para viales, dotaciones, instalación de servicios públicos, sistemas
227

generales y para materialización del 10% de aprovechamiento urbanístico
correspondiente a la comunidad.
Como apuntó el testigo Damián Hernández Fumero y resulta de la documental aportada
por la defensa de Eliseo de la Rosa, el PGOU tenía la particularidad de que admitía, en
su artículo 48, la posibilidad de ejecución parcial de las unidades de actuación y de que
cada propietario pudiera edificar en función del aprovechamiento medio de la unidad si,
como contrapartida, realizaba las cesiones correspondientes. Sin embargo, el texto
refundido 1/2000 exige la ejecución completa de la urbanización para adquirir la condición
de solar o bien cumplir con las exigencias del artículo 72.4 para ejecución simultánea de
urbanización y edificación (firmeza en vía administrativa del instrumento de distribución
entre los propietarios de la unidad de actuación de los beneficios y las cargas derivados
del planeamiento; aprobación definitiva del pertinente proyecto de urbanización de la
unidad de actuación; estado real de ejecución de las obras de urbanización, en el
momento de la presentación de la solicitud de licencia, del que resulte razonablemente
previsible la dotación efectiva de la parcela, al tiempo de terminación de la edificación, con
los servicios precisos para que adquiera la condición de solar; prestación de garantía en
cuantía suficiente para cubrir el coste de ejecución de las obras de urbanización
comprometidas). Es evidente que, tras la entrada en vigor del DL 1/2000, que es una
norma jerárquicamente superior al Plan General la opción de ejecución parcial no sería
factible.
El régimen de disposiciones transitorias del DL 1/200 regula diferentes
mecanismos de adaptación para los planes que hubieran sido aprobados antes de su
entrada en vigor, como era el caso del de Arona, y preveía o reconocía la posibilidad de
que se extinguieran las licencias concedidas que pudieran ser contrarias al texto
refundido, por lo que de ningún modo podía interpretarse que el plan fuera preferente a la
norma autonómica.
Sentado todo el marco normativo, la primera conclusión palmaria es que los diferentes
equipos de gobierno político del ayuntamiento de Arona ( recordando que todos los
miembros de la junta de gobierno, salvo uno, habían estado tanto en funciones de
gobierno como de oposición) hicieron dejación u omitieron el deber que les imponía el
artículo 88 del DL 1/2000 de dirección, inspección y control de toda la actividad de
ejecución del planeamiento. Ello en la medida en que solo se gestionó una unidad de
actuación en pleno “boom constructivo” y no se realizó ninguna actuación, pese al
flagrante fracaso de la iniciativa privada para urbanizar correctamente. Pero, además de
este incumplimiento, que se quedaría en un ámbito de responsabilidad política , en el
periodo objeto de acusación, los miembros de la junta de gobierno no solo toleraron la
ausencia de gestión urbanística, sino que de forma activa, consciente y deliberada
promovieron la ausencia de orden a través de la infracción de la planificación urbanística
prevista en el PGOU y la normativa autonómica , autorizando licencias de obras en áreas
que no estaban gestionadas y en las que sabían que no se había cumplido con los
deberes urbanísticos. Todo ello determina que el modo de proceder de la junta de
gobierno tenga relevancia penal . En 87 ocasiones durante ese período, en diferentes
228

tipos de expedientes de licencias urbanísticas ( obras, reformado y primera ocupación), el
área jurídica les indicó que la licencia no se podía otorgar porque no constaba que se
hubiera cumplido con los deberes para adquirir la condición de solar, se les advirtió
expresamente en la junta y, sin embargo, decidieron no respetar la legalidad urbanística,
atacando frontalmente el planeamiento diseñado. Ello supuso que contribuyeran a la
consolidación fáctica de tramas urbanas que no respetaban ni siquiera los viales o el
número de fachadas previstos en el PGOU, que tuviera que ser el ayuntamiento quien
sufragara o asumiera los costes de urbanización y que se generara una situación
discriminatoria entre los propietarios, puesto que algunos tenían que asumir costes de
urbanización y otros no. Este último dato resulta del informe pericial elaborado por el
arquitecto Carlos Bernal Limiñana ( folios 6720 y siguientes del tomo 61 de las
actuaciones), quien declaró como testigo y se ratificó en el informe, al que por su claridad,
objetividad y contundencia se le otorga plenitud probatoria. En éste se realiza un estudio y
análisis de las diferentes unidades de actuación mencionadas en las licencias, aportando
fotos áreas del estado de las mismas antes de la aprobación del planeamiento municipal y
fotos del año 2011. Estas han permitido a la Sala observar el crecimiento constructivo
experimentado. Pero que este avance fue descontrolado y sin respeto al planeamiento
diseñado es un hecho que necesariamente tenía que conocer el alcalde y los concejales
al tratarse de los barrios y núcleos de población por los que transitaban, no solo como
residentes de Arona, sino en sus labores como concejales del municipio y ello , además,
se infería de los propios expedientes, ya que se presentaban solicitudes para instalar
cables de media y baja tensión y se reflejaba que había divergencias materiales entre lo
diseñado en el PGOU y lo que se estaba ejecutando. También quedó acreditado que el
ayuntamiento sufragaba obras de urbanización. El objeto del expediente de obras 28/206,
reflejado en los hechos probados relativos a los contratos administrativos de obra, fue
ejecutar los acerados en la calle La Dehesa en la unidad de actuación de Guargacho,
costándole al ayuntamiento 26.911´37 euros. Precisamente el informe del jefe de área de
la sección de contratación y servicios públicos emitido en ese expediente fue desfavorable
al considerar que de conformidad con lo establecido en el art 111 DL 1/2000 correspondía
a los propietarios aportar los terrenos de cesión obligatoria y gratuita y realizar a su costa
la urbanización en los términos del planeamiento de ordenación y el Proyecto de
Urbanización. Es decir no correspondía asumir al ayuntamiento ese gasto y sin embargo
lo hacía.
Un ejemplo de expediente que debe destacarse, no solo por tratarse de un supuesto de
unidad de actuación no gestionada, sino por la omisión de los trámites esenciales del
procedimiento administrativo, es el 11/2002 en el que se solicitaba licencia para la
construcción de un salón de culto en la zona de El Bebedero. Se informó de forma
desfavorable por el área técnica por incumplimientos, tanto en materia de protección
contra incendios y saneamiento, como por no reunir la parcela la condición de solar y no
constar acta de alineaciones y rasantes. También se informó de forma desfavorable por el
área jurídica, denegándose la licencia por acuerdo de la junta de 26 de septiembre de
2003, entre otras razones, por estar el terreno en una unidad de actuación no gestionada.
229

Se tramitó recurso de reposición y la junta, el 26 de marzo de 2004, acordó desestimarlo.
El solicitante presentó nueva documentación y el área jurídica propuso denegar el escrito
por cuanto el procedimiento administrativo estaba finalizado. El 2 de julio de 2004, la
junta acordó mantener el acuerdo. El solicitante interpuso recurso de reposición contra
ese acuerdo y el área jurídica propuso inadmitirlo a trámite y el 24 de septiembre de 2004
la junta acordó inadmitirlo a trámite. Roberto de Luis, el aparejador municipal, emitió
informe, sin que conste que hubiera sido requerido para hacerlo, y aclaró que la
divergencia entre las rasantes planeadas en el PGOU y las de revisión era debido a que
en este último se plasmaba la realidad de las alineaciones de la zona de El Bebedero.
Con este informe, sin más trámites y pese a todos los acuerdos previos, los componentes
de la junta de gobierno, acordaron revocar el acuerdo de inadmisión a trámite del recurso
de reposición, admitirlo y estimarlo dando la licencia. Como se comprueba por la
secuencia de hechos, se trata de una tramitación que atenta contra las normas del
procedimiento administrativo y, en cuanto al fondo, no aclara las razones del cambio de
criterio sobre la unidad de actuación y las deficiencias técnicas del proyecto.
También debe destacarse el expediente 5/2005 (nº 122 de los hechos probados) en los
que se pide licencia de obra de reformado de licencia de obras 108/2000 que había sido
concedida el 3 de octubre de 2003, consistente en la construcción de un edificio de 33
viviendas y garajes en la calle Pensilvania 9, El Bebedero. El área técnica informó que no
coincidía la realidad de la parcela con el zonificado del PGOU ( pese a que una de las
normas del plan general era que ésto debía respetarse, artículo 49.2). El núcleo urbano
en el que se enclavaba el terreno se encontraba en la unidad de actuación de El
Bebedero, cuyo sistema de actuación no estaba determinado y había sido el
ayuntamiento el que había estado realizando obras de urbanización en dicho sector,
según el informe técnico. Añadía que la alineación del plan no coincidía con la alineación
real existente y ello había obligado al ayuntamiento a replantearse la ejecución de los
bordillos y aceras conforme a la realidad existente para evitar trazados o alineaciones
disparatadas. Es decir se reflejaba la clara divergencia que existía en esa zona entre lo
planificado y lo ejecutado realmente.
Esta situación de divergencia entre lo planificado y lo efectivamente ejecutado en la que
el ayuntamiento acabó asumiendo los deberes de urbanización que hubieran
correspondido a los propietarios, se pone de manifiesto en otros expedientes como el
108/00, 80/2006, 161/2004, 130/2005, el 34/2005, el 4/2005 y el 176/2003. Este último
también es significativo.Es una licencia para una obra de seis viviendas en la unidad de
actuación de Guargacho. Tenía la particularidad de que precisaba de informe del Cabildo
al estar afectada la obra por la legislación de carreteras. El 18 de mayo de 2004, el
servicio técnico de conservación y explotación de carreteras emitió informe preceptivo
desfavorable al requerir más documentación. La sección de actividades del área técnica
del servicio de urbanismo emitió informe negativo en relación con las instalaciones sobre
protección contra incendios , siendo igualmente negativo el informe sobre cumplimiento
de la normativa sobre condiciones de habitabilidad. El área técnica emitió informe
230

favorable urbanístico precisando que el terreno se situaba en una unidad de actuación
que como era sabido no se había gestionado por los propietarios ni el proyecto de
reparcelación ni el de urbanización ni se efectuaron las cesiones obligatorias que fijaba la
ley del suelo en aquel entonces. No obstante, con el paso del tiempo, el ayuntamiento
había ido urbanizando paulatinamente todo el área que abarcaba ( según el vigente
PGOU de Arona la unidad de actuación de Guargacho), pudiendo afirmarse que ya se
trataba de un suelo urbano consolidado por estar dotado de todos los elementos de
infraestructura necesarios para considerarlo como tal y estando asimismo consolidada la
construcción de más de un 80%. El área jurídica del servicio de urbanismo emitió
propuesta desfavorable, haciendo constar los mencionados informes negativos, y añadió
el argumento de la falta de gestión de la unidad de actuación. Lo llamativo es que la junta
de gobierno denegó la licencia el 16 de julio de 2004, por no estar la unidad de actuación
debidamente gestionada, por incumplir la normativa sobre condiciones de habitabilidad de
viviendas, así como porque no se contemplaba la ordenación del espacio comprendido
entre el margen exterior de la carretera y la línea de edificación, pero después de que el
promotor presentara nueva documentación técnica y que Roberto de Luis emitiera
informe,analizando únicamente lo relativo a las condiciones de habitabilidad de la vivienda
e instalaciones de protección contra incendios, que ya había informado previamente la
sección de actividades, aprobó por unanimidad de sus miembros conceder la licencia,
sin hacer mención al cambio de criterio sobre la unidad de actuación ni al acuerdo
anterior.
En relación con la unidad de actuación de El Bebedero también debe destacarse el
expediente 56/2004, puesto que el área técnica emitió informe desfavorable el 16 de julio
de 2004, entre otras razones, porque la parcela no reunía la condición de solar y por no
estar las rasantes definidas. Al no existir proyecto de urbanización, se exigía presentar un
plano topográfico definiendo la rasante de toda la calle. El área jurídica propuso denegar
la licencia, puesto que se trataba de una parcela ubicada en una unidad de actuación no
gestionada, no constaba el informe de carreteras del Cabildo e incumplía condiciones de
habitabilidad. Si bien el 15 de octubre la junta de gobierno acordó dejar el asunto
pendiente de resolución hasta tanto se emitiera informe por el área técnica sobre la
valoración de las obras de urbanización que afectaban a la parcela y por el área jurídica
del servicio de urbanismo acerca del transcurso del plazo de emisión del informe por parte
del servicio de carreteras del Cabildo, una semana después, concretamente el 22 de
octubre de 2004, y sin ningún otro informe, acordó otorgar la licencia.
En la unidad de actuación de Guaza se solicitó licencia de reformado de edificio de 30
viviendas y garajes construidos al amparo de la licencia 27/2002 en la calle Cahice en
Guaza, lo que dio lugar al expediente 153/2005 promovido a instancia de GUAZA MOTOR
SL. El área jurídica informó que la unidad de actuación no estaba gestionada, pero
además que la construcción estaba en una parcela calificada en el Plan General de
Ordenación Urbano como zona de equipamiento sociocultural y recreativo, es decir, que
debía destinarse a uso público o colectivo al servicio directo de la población y sin embargo
231

la junta otorgó la licencia. El testigo, Casiano José Feo González, uno de los
representantes de GUAZA MOTOR SL declaró que era dueño a título particular con unos
familiares de un terreno en Guaza y firmó con el ayuntamiento un convenio para ceder
terrenos para la construcción de una iglesia y lo hizo, pero luego se cambió el lado donde
iba a ir la plaza y construyó al otro lado, donde inicialmente estaba prevista esta, pero dijo
que no sabía que había un informe jurídico en contra de la concesión de la licencia.
Inocencio Hernández Yanes, otro administrador de GUAZA MOTOR SL aclaró que
Casiano aportó los terrenos para construir. Indicó que este hizo un convenio con el
ayuntamiento y construyeron a través de la sociedad. Precisó que su sociedad hizo el
asfaltado pero creía que el alumbrado lo puso el ayuntamiento y en cuanto al
saneamiento dijo que no había, que se se funcionaba con pozos negros. El convenio
consta unido a las actuaciones al folio 12444 del tomo 31 y en él figura la cesión realizada
por Casiano Feo de terrenos para viales, plaza y equipamiento religioso, adjuntándose un
plano con la ubicación de los terrenos cedidos. La fecha del convenio es noviembre de
1999.
Estos ejemplos sumados a los narrados en los hechos probados permite concluir que los
miembros de la junta de gobierno eran perfectos conocedores que en esas áreas no se
estaban cumpliendo los deberes exigidos en la normativa urbanística y no podía
considerarse suelo urbano consolidado y que al optar, en contra de la normativa
urbanística, por conceder la licencia de obra, además de atacar frontalmente la ley
autonómica, lo que en la práctica se promovía era que no hubiera un planeamiento
equilibrado que buscara el interés general, sino que el municipio se fuera rediseñando a
ritmo o golpe de cada obra que iban autorizando. Como una suerte de dominó, exigiendo
únicamente a alguna de las obras, que no a todas, que se sufragara el coste del
encintado de la acera, el aslfaltado, la conexión con la red de aguas, tanto para
abastecimiento como para la evacuación y el suministro de energía eléctrica, pero sin
exigirles la cesión del 10% de aprovechamiento urbanístico ni la superficie de suelo para
viarios, espacios libres, equipamientos y servicios. Pero la realidad es que pese a que
aparentemente se exigía la ejecución del encintado, asfaltado y conexiones, tampoco se
comprobaba que la zona contara con los servicios mínimos puesto que además de lo ya
reseñado respecto a la evacuación de aguas residuales en Guaza ( Eliseo de la Rosa
manifestó en su declaración que salvo en las zonas costeras, en el resto no había
evacuación de aguas residuales) también hay ejemplos de ausencia de suministro de
energía eléctrica. Ello resulta de la puesta en relación del expediente de obra 226/2002 y
el 25/2006 de primera ocupación, con el testimonio del procedimiento abreviado 32/2009
del antiguo juzgado de primera instancia e instrucción nº 8 de Arona, obrante al tomo 55
de las actuaciones, y las declaraciones testificales de Angela Quintas Pereira y Carlos
Alberto Delgado García, comuneros de un edificio situado en Buzanada. Estos
presentaron una denuncia penal a finales de enero de 2008, que dio lugar al
procedimiento abreviado 32/2009. Narraron que estuvieron dos años sin suministro de
corriente eléctrica porque había que hacer una obra para poner un transformador y
reconducir la línea hasta allí. La junta de gobierno otorgó licencia de obra a la mercantil
232

PROMOCIÓN LITORAL CANARIO, SL para la construcción de un edificio
de 53
viviendas y 55 plazas de garaje situado en la calle Los Migueles ( en algunos documentos
figura como Los Rodríguez) s/n, Buzanada, pese a que el informe jurídico indicaba que la
parcela se ubicaba en suelo urbano no consolidado y no reunía la condición de solar.
Posteriormente, en el expediente 25/2006 se otorgó licencia de primera ocupación,
reiterando el área jurídica que el acuerdo debía considerarse nulo porque la parcela no
podía considerarse solar y por tanto no había derecho a edificar. Las diligencias previas
que dieron lugar al procedimiento abreviado 32/2009 tuvieron su origen en la denuncia
formulada por la comunidad de propietarios, puesto que no disponía de suministro
eléctrico, habiendo abonado cada uno de los comuneros 300 euros para el engache y
suministro a la red eléctrica. En el testimonio del procedimiento abreviado figura una
comunicación de Unelco Endesa a la mercantil Promoción Litoral Canario SL en la que se
informaba de que no podía atender a la solicitud de suministro que se había interesado
para el edificio, dado que no existía capacidad de acceso para consumo adicional en la
red de transporte que abastecía la zona, lo que venía motivado por la imposibilidad
material de realizar las infraestructuras necesarias para el refuerzo de la red de transporte
de la zona. Este hecho ratifica la circunstancia expuesta por el informe jurídico de que la
parcela no podía ser categorizada como suelo urbano consolidado, puesto que no estaba
cubierto el suministro eléctrico en toda la zona y no solo en ese edificio.
Consta en las actuaciones una conversación mantenida entre José Alberto González
Reverón desde el teléfono 670.741.226 y Alfonso Barroso, con el teléfono 670.741.22 el
día 8 de febrero de 2008 a las 10:41 hora peninsular. En ella hablan del edificio situado en
Los Rodríguez y de que Unelco está haciendo toda la infraestructura para El Bebedero y
después Unelco les va a cobrar a los que se vayan enganchando. En el curso de la
conversación, José Alberto comenta que no recuerda si estaba todo legal y que le sonaba
que Alfonso le había dicho algo de una calle por detrás que no se podía hacer y éste le
contesta que no recuerda si por la parte de atrás en el planeamiento había alguna calle.
Ese mismo día, José Alberto desde ese mismo número habla con Sebastián Martín Martín
(con el teléfono también intervenido 670.340.398), a las 10.57 hora peninsular, sobre la
cuestión del edificio y le dice que el problema es que se necesita un terreno para colocar
el transformador de Unelco y que el terreno es de los Jimenos que nunca se cedió, sino
que doña Palmira firmó un documento y Manoli ( refiririéndose a la jefa de servicio de
urbanismo, Manuela Melo) estaba para atrás y para adelante, que si se entendía que era
del ayuntamiento para cedérselo a Unelco. Posteriormente José Alberto habla con
Antonio Sosa ( en el teléfono 630.963.277) a las 22.10 horas y le comenta que el terreno
donde se va a poner el transformador es municipal y zona verde . Que ese terreno había
sido cedido hacía 20 años por la viuda y tres hijos, pero faltaba la firma de uno de los
hijos. Que se sobreentendía que era una zona consolidada del ayuntamiento. El día 11 de
febrero José Alberto a las 14.31 horas habla desde su teléfono 670741226 con una
persona llamada Rafael relacionada con Unelco. José Alberto vuelve a comentar que en
la cesión del terreno faltó la firma de una persona. Su interlocutor le comenta que no solo
con la cesión del terreno está resuelto el problema, esto es solo el paso previo para saber
233

que técnicamente el proyecto es viable y se puede montar un centro de transformación
ahí y José Alberto le dice que claro, que el suministro hay que llevarlo hasta arriba.
Todo ello pone de manifiesto que en esa unidad ni se hicieron correctamente las cesiones
ni estaba debidamente urbanizada en la medida que el suministro de luz no llegaba a
todas las parcelas de la zona, requisito necesario para hablar de suelo urbano
consolidado.
Otro dato a tener en cuenta es que no solo otorgaban las licencias de obra, sino que
promovían la futura edificación autorizando segregaciones de finca o agrupaciones en
unidades de actuación, pese a estar vedado por la normativa autónomica, ya que el
artículo 84.4 del DL 1/2000 señala que “La delimitación de la unidad de actuación coloca
los terrenos en situación de reparcelación, con prohibición de otorgamiento de licencias
de parcelación y edificación hasta la firmeza en vía administrativa de la operación
reparcelatoria. La reparcelación podrá llevarse a cabo de forma voluntaria o forzosa”. Ello
ocurrió en los expedientes 12/2004, 13/2004, 3/2005, 10/2005, 13/2005, 2/2005, 9/2005,
5/2006 y 22/2006. Por último y, para cerrar el círculo de urbanización sin control,
autorizaban licencias de obra menor para reformado de locales o viviendas situados en
inmuebles que no contaban con licencia como ocurre en los expedientes 36/2004 ( obras
para montar una sucursal de La Caixa), 38/2004 ( reforma en una construcción ilegal),
9/2005 ( obras para sucursal de Cajacanarias en un local situado en una edificación que
se había construido en parcela que solo permitía uso residencial) 173/2005 ( reforma en
una edificación que no contaba con licencia), 42/2006, 38/2006, 34/2006 y 24/2006,
100/2006 y 28/2006 ( reformas en vivienda sin licencia). En ellas el área jurídica indicaba
que no constaba que el inmueble contara con licencia de obra y con ello que dicha
edificación respetara las medidas de funcionalidad y seguridad.
En relación con las unidades de actuación es necesario traer a colación parte del
fundamento jurídico de la sentencia de la sección 2ª del Tribunal Superior de Justicia de
Canarias ( de Santa Cruz de Tenerife) nº 51/2014. En ella se analiza la figura del suelo
urbano consolidado y las discriminaciones que puede generar que a unos propietarios no
se les hayan exigido deberes urbanísticos. Destaca que “esta categorización no va
referida a parcelas individualizadas, sino a ámbitos de actuación delimitados por el
planeamiento que en ejecución del mismo hayan adquirido los servicios urbanísticos con
la calidad y capacidad previstas en las normas técnicas del planeamiento urbanístico y
plan general. Pero, además, la definición legal debe tomarse con cautela porque cuando
enumera los servicios urbanísticos con los que deben contar las parcelas, estos deben
considerarse como mínimos para que el planificador esté habilitado para categorizar dicho
suelo como urbano consolidado. Veamos por qué. La idea básica para considerar que un
ámbito está consolidado por la urbanización es que respecto del mismo se haya
culminado el proceso urbanizador proyectado por el planeamiento municipal. Cuando esto
sucede, por mandato legal, no pueden imponerse a los propietarios del suelo de esos
ámbitos nuevas actuaciones sistemáticas que den lugar a las obligaciones propias a las
que se sujeta a los propietarios de suelo urbano no consolidado y urbanizable (cesiones
234

obligatorias y de aprovechamiento urbanístico, artículo 73.2 del Texto Refundido de las
Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y Espacios Naturales de Canarias,
aprobado por Decreto legislativo 1/2000, de 8 de mayo). Si la categorización de un suelo
como urbano consolidado comporta excluir a sus propietarios de determinados deberes
urbanísticos, no se comprende que pueda pretenderse por estos la categorización cuando
no se ha completado la urbanización prevista por el planificador para el ámbito en el que
han sido incluidos. De lo que se deduce que no solo deberán tener los terrenos los
servicios urbanísticos anteriormente citados, sino que debe haberse culminado el proceso
urbanizador en los términos previstos por el planeamiento. Aunque de lo anterior debe
deducirse que el planificador puede tomar la decisión de categorizar como consolidados
determinados terrenos cuando no se haya culminado el proceso urbanizador previsto por
el planeamiento anterior, está sujeto a dos claros límites: el ámbito deberá contar al
menos con los servicios urbanísticos previstos en el artículo 51 a), que constituyan una
urbanización básica mediante vías perimetrales y unas redes de servicios que puedan
servir con suficiencia a los terrenos; además, la delimitación del ámbito no podrá ser
arbitraria, de manera que solo sirva para excluir de las cargas urbanísticas a
determinadas parcelas, que de manera natural se servirán de los servicios y dotaciones
que gravan las unidades de actuación contiguas en las que no han sido incluidos. Como
señala el artículo 7.2 del Real Decreto legislativo 2/2008, de 20 de junio , por el que se
aprueba el texto refundido de la ley del suelo, "la patrimonialización de la edificabilidad se
produce únicamente con su realización efectiva y está condicionada en todo caso al
cumplimiento de los deberes y el levantamiento de las cargas propias del régimen que
corresponda, en los términos dispuestos por la legislación sobre ordenación territorial y
urbanística". Esto comporta que los aprovechamientos urbanísticos siempre están
condicionados al cumplimiento de los deberes y cargas propias del ámbito en el que se
incluya un determinado suelo. Si estos deberes y cargas no se han cumplido no se
patrimonializan los aprovechamientos. Luego si dichos deberes y cargas no se han
cumplido, tampoco podrá categorizarse un suelo como urbano consolidado, categoría que
releva al propietario de las cesiones obligatorias que merman el aprovechamiento
lucrativo. Así las cosas, el propietario de suelo rústico edificado, con servicios
urbanísticos, que el planificador decida integrar en la malla urbana, no puede oponerse a
ser incluido en una unidad de actuación, porque aunque haya edificado, no ha participado
en las cargas derivadas del proceso urbanizador. Los propietarios de suelo urbano
incluidos en unidades de actuación por el planeamiento anterior, no pueden ser excluidos
de dichas unidades por el planificador con ocasión de la revisión del planeamiento,
aunque hubieran obtenido licencia y hubieran edificado sus parcelas y estas cuenten con
servicios urbanísticos, porque no han participado en todas las cargas urbanísticas
previstas para el ámbito en el que de manera natural se incluyen y de cuyos servicios
están en disposición de disfrutar. Las licencias concedidas, sin condicionar el derecho a
edificar al cumplimiento de los deberes urbanísticos, deberán ser revisadas. Siendo el
cumplimiento de estos deberes un requisito esencial para la adquisición del derecho, las
mismas pueden ser revisadas mediante la acción de nulidad, sin perjuicio de los límites
235

previstos en el artículo 106 de la Ley del Régimen Jurídico de las Administraciones
Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. No se pueden delimitar
arbitrariamente ámbitos de suelo urbano consolidado, para excluir determinadas parcelas
que cuentan con servicios urbanísticos de ámbitos para los que se preveen otros servicios
de los que de manera natural están en disposición de beneficiarse”
Asimismo, consta conversación mantenida entre José Alberto González Reverón, el 6 de
febrero de 2008 y un interlocutor llamado Martín, con el teléfono 670847750, a las 21.51
horas pensinsular, quien le reitera lo que que en numerosas ocasiones le había dicho el
servicio jurídico del ayuntamiento. Esto es, que no se pueden dar licencias si no ha habido
previa reparcelación, es decir, si no se ha constituido la junta de compensación o si el
ayuntamiento no ha seguido el procedimiento de cooperación. Figuran transcritas otras
conversaciones entre José Alberto y Martín y también con otros interlocutores, en las que
comentan un informe hecho por este, aportando posibles soluciones para las unidades de
actuación
La letrada de la defensa aportó en el acto del juicio diversos informes jurídicos
divergentes con los obrantes en los expedientes objeto de estudio, ya que informaban de
forma favorable la licencia pero además de ser mucho de ellos previos al DL 1/2000, son
anteriores al 2002, que es el año en que Carmen Ana Díaz declaró que ocupó el puesto
de jefa de sección. Tampoco es argumento defensivo el que se venía actuando así hace
tiempo, ya que si siempre se había operado así, siempre se habría cometido una
infracción penal, cuestión distinta es que no fuese conocida o denunciada o si lo fue, se
archivase por falta de indicios. “Es claro que la persistencia y asiduidad en la acción
delictiva no convierte en lícito lo que es delictivo” ( frase utilizada en STS de 23 de mayo
de 2016 nº 436/2016). Por último destacar que en una de las sentencias de un juzgado
de lo contencioso aportada por la defensa, en la que se acaba reconociendo el derecho
del solicitante a una licencia de obra que se le denegó después del año 2007 ( el
argumento de fondo es que todas las parcelas ya han sido edificadas) , se habla de
“resolución de una problemática planteada de facto por una realización incorrecta del
proyecto de urbanización que ha venido siendo tolerado por el ayuntamiento de Arona y
que tiene como resultado que las parcelas restantes se encuentren reducidas respecto de
lo previsto”
b) OTORGAMIENTO DE LICENCIA EN SUELOS CATEGORIZADOS COMO
URBANIZABLES POR EL SERVICIO JURÍDICO POR NO ESTAR
DEBIDAMENTE
GESTIONADO EL PLAN PARCIAL O EL PROYECTO DE URBANIZACIÓN. En estos
casos el argumento del informe jurídico era que si no constaba que el plan parcial estaba
debidamente gestionado o la urbanización culminada no podía otorgarse la licencia,
puesto que no habría surgido el derecho a edificar. Esto nos lleva de nuevo a la
fundamentación expuesta en el apartado anterior sobre el ius edificandi. Como ya se
indicó, una de las clasificaciones previstas en el DL 1/2000 es la de suelo urbanizable,
que es un tipo susceptible de transformación en urbano mediante la urbanización. Sus
propietarios tienen el derecho a tomar la iniciativa para la ejecución de la urbanización
236

cuando la misma no vaya a ser realizada por la administración. El suelo urbanizable se
puede ordenar según distintas categorías, dependiendo de que el plan general haya
delimitado o no sectores para su ordenación ( urbanizable sectorizado y no sectorizado) y
en el caso de que lo haya hecho, a su vez, haya previsto su ordenación pormenorizada
para algún tipo de uso concreto: residencial no turístico, industrial o terciario no
estratégico ( suelo urbanizable ordenado) o por el contrario, la ordenación haya quedado
diferida a un plan de desarrollo ( suelo urbanizable no ordenado).
Entre los expedientes se presentan supuestos de urbanizables sectorizados no ordenados
en los que hay planes parciales y también de urbanizaciones directamente realizadas por
los propietarios pero, en ambos casos, el servicio jurídico informó en contra de la licencia
si la urbanización no estaba culminada o el plan parcial no estaba debidamente tramitado.
El artículo 70 del DL 1/2000 señala que “1. Los propietarios de terrenos clasificados como
suelo urbanizable no ordenado, además de los derechos reconocidos con carácter
general en el art. 68 de este Texto Refundido , tendrán derecho a que por el órgano
competente se determine su ordenación pormenorizada, pudiendo formular e instar a la
tramitación y aprobación del pertinente Plan Parcial sobre el sector correspondiente, salvo
cuando éste tenga asignado un sistema de ejecución pública. El ejercicio de este derecho
se acomodará al procedimiento establecido en el art. 103 del presente Texto Refundido “.
Por su parte el artículo 71 del DLeg. 1/2000 de 8 mayo 2000 para el suelo urbanizable
ordenado dispone que: "Mientras no se concluyan las obras de urbanización previstas en
el correspondiente proyecto de urbanización, no podrán realizarse en el suelo urbanizable
ordenado otros actos edificatorios o de implantación de usos que las obras provisionales y
las correspondientes a sistemas generales. Los Ayuntamientos, sin que se haya realizado
previamente la recepción de las obras de urbanización o se haya garantizado su
ejecución, no podrán otorgar licencias de edificación ni proceder a la liquidación o al cobro
de tributos por este concepto."
Por tanto, no se puede edificar en suelo urbanizable ordenado mientras no se terminen
las obras de urbanización previstas en el proyecto de urbanización (regla general), pero a
la vez se admite en la ley que el ayuntamiento otorgue licencias de edificación si se
garantiza la ejecución de aquellas obras de urbanización. (excepción) De la interpretación
conjunta del artículo 71 del TRLOTENC y 42.2 del RGU y 208 y 209 del RGC se concluye
que se puede edificar en suelo urbanizable ordenado previa aprobación del Plan Parcial y
el Proyecto de Urbanización antes de que los terrenos estén totalmente urbanizados,
siempre que se cumplan las siguientes condiciones: 1) Se necesita acto de aprobación
firme del proyecto de reparcelación o de compensación, si uno u otro fuesen necesarios
para la distribución de beneficios y cargas del Plan. 2) El estado de realización de las
obras de urbanización debe ser tal que la Administración considere previsible que a la
terminación de la edificación la parcela de que se trate contará con todos los servicios
necesarios para tener la condición de solar. 3) En el escrito de solicitud de licencia debe
comprometerse a no utilizar la construcción hasta tanto no esté concluida la obra de
237

urbanización y a establecer tal condición en las cesiones de derecho de propiedad o de
uso que se lleven a efecto para todo o parte del edificio.
En los expedientes 128/2003, 34/2004, 121/2003, 71/2004, 9/2004, 90/2002, 25/2005,
37/2004, 26/2005, 130/2005, 23/2006, 123/2003 se hace referencia al plan parcial de Cho
II y el área jurídica informó que el plan parcial no estaba gestionado, puesto que se había
denegado un primer proyecto y el segundo, encargado a una empresa, no se había hecho
aún. Con ello es evidente que no había surgido el derecho a edificar.
En los expedientes 161/2003, 3/2006, 67/2003, 87/2006, 99/2002, 21/2005, 20/2004,
55/2004, 92/1995, se trataba de obras en la urbanización Tinguafaya en Chayofa y el
argumento del informe jurídico era que si bien se había producido una recepción, esta
era parcial, por lo que no había surgido el derecho a edificar
En los expedientes 28/2002, 57/2004, 25/2004, 76/2005, 56/2002, 93/2004, 165/2004,
4/2005, 6/2005, 92/2005, 65/2005, en urbanización Palm Mar se indicaba que no
constaba la total ejecucion de las obras de urbanización porque no todas las ejecutadas
eran conformes al proyecto y no constaba la prestacion de garantía.
En el 160/2004 se indicaba que se trataba de terreno ubicado en el plan parcial Asomada
de los Ceres y si bien había un proyecto de urbanización aprobado definitivamente no
constaba que las obras de urbanización estuvieran concluidas y se hubieran recepcionado
por el ayuntamiento por lo que seguía siendo suelo urbanizable. A ello debía sumarse la
aplicación de la suspensión prevista en la ley 19/2003, que se analizará más adelante.
En el 75/2005 el terreno se situaban en el plan parcial de Cabo Blanco, indicando el
informe jurídico que se trataba de suelo urbanizable sectorizado que disponía de plan
parcial que legitimaba el uso residencial, pero no constaban concluidas las obras de
urbanización.
Son por tanto casos a los que deben aplicarse los mismos fundamentos que para la
unidad de actuación. No había surgido el derecho a edificar y sin embargo se autorizó.
c) INFRACCIÓN DE LA LEY 19/2003 . Dentro de los expedientes analizados constan
informes jurídicos desfavorables por posible infracción de la Ley 19/2003, por la que se
aprueban las Directrices de Ordenación General y las Directrices de Ordenación del
Turismo de Canarias, conocida como “ley de moratoria turística”. Esta es una norma
autonómica que fue vinculante tanto para las administraciones públicas como para los
particulares y que entró en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de
Canarias el 15 de abril de 2003. Fijaba en su disposición transitoria primera una
suspensión del ius edificandi. Suspendía el otorgamiento de licencias urbanísticas para
edificios destinados a uso residencial que se encontraran en un ámbito de suelo urbano
no consolidado o sector de suelo urbanizable y en el que el uso turístico superara o
pudiera superar el 35% de la edificabilidad total del planeamiento o de la superficie de las
parcelas si bien hacía ciertas excepciones. Una de ellas era que en las parcelas que, en
virtud de lo establecido en el planeamiento parcial o general, se permitiera indistintamente
238

el uso de alojamiento turístico o residencial, quedaría suspendido el uso turístico hasta la
aprobación definitiva de su adaptación a las determinaciones establecidas en las
Directrices de Ordenación del Turismo, pero se permitía el residencial con las condiciones
establecidas en el apartado 2.b de la Directriz 19 de Ordenación del Turismo, esto es que
la superficie de la vivienda fuera superior a 100 metros cuadrados útiles. Es decir, en
cualquier supuesto en que pudiera haber o se admitieran formas colectivas de residencia,
como los hoteles y las pensiones, dado que podrían ser formas encubiertas de
explotación turística, debía considerarse afectado por la suspensión y con ello se exigía
que la superficie superara los 100 metros cuadrados.
En los expedientes examinados consta que en 29 ocasiones ( algunas de ellas son
coincidentes con los supuestos de unidades de actuación no gestionadas o de suelo
urbanizable, con lo que habría un doble motivo de oposición a la concesión de la licencia)
el área jurídica del servicio de urbanismo, o bien indicó que no podía informar porque no
disponía del dato de la superficie útil de la vivienda, con lo que al tratarse de zona que
permitía uso residencial y turístico podía ser de aplicación la suspensión acordada en la
ley, o, directamente, informaba en contra por constarle que la superficie era inferior a los
100 metros cuadrados. Los expedientes son el 161/2003 y posterior de esa misma obra,
de primera ocupación 3/2006. Además el 67/2003, 87/2006, 147/2003, 30/2004, 14/2004,
159/2003, 6/2004 y primera ocupación 96/2004, 141/2003, 174/2003 y primera ocupación
70/2005, 1/2004, 21/2005, 135/2004, 160/2004, 55/2005, 47/2004, 46/2005, 160/2003,
163/2004, 105/2004, 146/2004, 86/2005, 54/2005, 135/2005, 2/2005 y 146/2005.
Arona es un municipio netamente turístico, por lo que es evidente que la junta de gobierno
sabía y conocía el sentido y objetivo buscado con la llamada ley de moratoria turística.
Además la ley era continuación de una primera moratoria desarrollada entre los años
2000 y 2001, a través del Decreto 4/2001 de 12 de enero, que acordó la formulación de
las Directrices de Ordenación General y las del Turismo . Ambos tenían, entre otros
objetivos, contener o ralentizar el crecimiento de la oferta de alojamiento turístico. Esta
moratoria fue un hecho notorio que en esos años fue ampliamente comentada y discutida
en los medios de comunicación, dando lugar a numerosos recursos contencioso
administrativos.
Debe recordarse que el DL 1/2000 señala en su artículo 9 que el sistema de planeamiento
se rige en sus determinaciones por los principios de jerarquía y competencia, siendo el
primer instrumento el planeamiento territorial y medioambiental que incluye las directrices
de ordenación general y sectorial y el planeamiento insular por lo que no es sostenible ni
se puede interpretar de forma razonable que la junta no respetara y atendiera a esas
directrices, haciendo caso omiso a la suspensión.

Es especialmente significativo el expediente 47/2004 y el posterior de primera ocupación
46/2005 promovidos por Gomasper para la rehabilitación de 196 apartamentos en Oasis
del Sur. El informe jurídico dijo que no podía hacer propuesta, ya que no había datos
239

suficientes para valorar si eran de aplicación las disposiciones de la ley 19/2003 dado que
la parcela tenía uso residencial y turístico; no se contaba con la calificación de actividad
para el bar proyectado en la zona del solarium y las dos piscinas; no había datos para
constatar si se cumplía con la normativa del plan general respecto al número de plazas de
garajes o si había error en el proyecto porque el número de visado de este no se
correspondía con el del proyecto original. Sin embargo la junta de gobierno otorgó la
licencia pese a que las características de la construcción hacían ver que podía tratarse de
una edificación turística y que los términos de la disposición transitoria primera eran
claros y tajantes y no hacía distinciones en cuanto al tipo de licencias urbanísticas
afectadas por la suspensión. Todas las licencias quedaban afectadas por la suspensión.
Algo similar ocurre en el expediente 1/2004 que tenía por objeto construir un edificio de
cuatro plantas en el núcleo turístico de Los Cristianos en la avenida de Suecia, una de las
arterias principales de esa localidad. El área jurídica propuso denegar la concesión de
licencia no solo porque se incumplía la normativa del PGOU relativa al número de plazas
de garaje, sino también porque las viviendas proyectadas tenían una superficie inferior a
100 metros cuadrados y era preciso ese mínimo para el uso residencial, que era el único
permitido por la ley para no suspender la licencia. El promotor hizo un reformado de
proyecto corrigiendo lo relativo a las plazas de garaje. El área jurídica mantuvo el informe
en lo relativo a la ley 19/2003, pero la junta de gobierno acordó otorgar la licencia
También son especialmente llamativos los expedientes 161/2003 y posterior de primera
ocupación 3/2006 promovidos a instancia de Gomasper para la construcción de 60
viviendas en las Aguilas del Teide ( urbanización Tinguafaya) y el 47/2004 y posterior de
primera ocupación 46/2005, también de Gomasper. En ellos el argumento se centró en si
se trataba de suelo urbano consolidado por la ejecución de la urbanización, lo que
excluiría la ley pero sostuvo el área jurídica que era suelo urbanizable, pues si bien las
obras de urbanización habían sido recepcionadas por acuerdo de la comisión de
gobierno, la recepción había sido parcial, por lo que se consideraba que no había
surgido el derecho de edificación y se estaría ante un suelo urbanizable con lo que le
afectarían los condicionantes de la ley 19/2003. Efectivamente, al igual que ocurre en los
supuestos de la unidad de actuación, para edificar es necesario que se garantice no la
ejecución de las obras de urbanización de la parcela, sino de todo el polígono, "la acción
urbanizadora ha de hacerse por polígonos completos", no siendo posible la urbanización
por partes, por lo que el suelo debía ser calificado de urbanizable.
Por último, debe destacarse el 54/2005. Se trataba de una edificación en La Estrella. El
área técnica hizo un informe desfavorable porque se incumplía la normativa por las
dimensiones de las cocinas y por un pasamanos a un lado de la rampa y el 23 de agosto
de 2005, el área jurídica elaboró una propuesta de acuerdo desfavorable porque la
unidad de actuación La Estrella no estaba debidamente gestionada y porque era de
aplicación la ley 19/2003. La junta de gobierno local acordó denegar la licencia en sesión
de 9 de septiembre de 2005, en atención a que la unidad de actuación no había sido
gestionada acorde al sistema establecido, por otros incumplimientos técnicos y por
240

aplicación de la ley 19/2003, denegación que le fue notificada al interesado. Después el
solicitante aportó nueva documentación y el área técnica hizo informe favorable. El 20 de
octubre de 2005, el área jurídica hizo una propuesta de acuerdo consistente en inadmitir
la documentación presentada por el solicitante porque el procedimiento al que se
adjuntaba la misma había finalizado por resolución de la junta de 9 de septiembre. Sin
embargo, el 26 de octubre de 2005, el concejal de urbanismo dictó decreto ordenando
que el área jurídica remitiera el expediente para incluirlo en el orden del día de la siguiente
junta de gobierno y en sesión de 31 de octubre de 2005, la junta de gobierno local, pese a
la propuesta e informe del área jurídica del servicio de urbanismo acordó revocar el
acuerdo de 9 de septiembre de 2005 y conceder la licencia, sin mencionar nada acerca de
su cambio de criterio en lo relativo a la ley 19/2003 y la unidad de actuación.
En resumen, se trata de casos en los que la aplicación de la ley era clara y se omitió la
voluntad de legislador de tratar de frenar el crecimiento de la oferta alojativa turística.
d) OMISIÓN DE INFORMES SECTORIALES. Otros de los motivos de infracción
detectados es por ausencia de informes o autorizaciones que deberían haber emitido
otras entidades públicas.
En el expediente de reformado 87/2006, el área jurídica indicó que era preciso informe
sanitario por parte de la Dirección General de Salud Pública sobre las piscinas que se
pensaban construir tal y como exigía el Decreto 212/2005 de 15 de noviembre; en el
14/2004 de obra se indicó que pendía por emitir informe del servicio de carreteras del
Cabildo de Tenerife y después de otorgada la licencia llegó una comunicación del Cabildo
recordando al ayuntamiento los términos del artículo 168 del DL 1/2000 (No podrán
otorgarse licencias urbanísticas cuando estén sujetas al previo informe o autorización de
la Administración de la Comunidad Autónoma hasta que por el promotor se acredite la
obtención de tal informe o autorización); en el 19/2004 de modificado de proyecto
consistente, entre otras cosas, en la introducción de una piscina en el que el área jurídica
informó que era preciso licencia de actividad, ya que la instalación de la piscina podía
considerarse una actividad clasificada con arreglo a la ley 1/1998 de actividades molestas,
insalubres y peligrosas; en el 84/2004 para licencia de obra para la ejecución de un centro
comercial en la urbanización Oasis del Sur, SL y el área jurídica informó que era precisa
la obtención previa de la licencia comercial específica exigida por la ley 10/2003; en el
14/2005 de primera ocupación en el que el área jurídica reiteraba que no debía haberse
dado la licencia de obra, puesto que debía aclararse la superficie del centro comercial
para valorar si era precisa la licencia comercial específica de la ley 10/2003; en el 92/2005
de edificación por cuanto no constaba el informe sanitario sobre la instalación de la
piscina; en el 25/2005 de reforma de un local porque no se contaba con la licencia de
apertura; en el 83/2005 de agrupación de locales de un centro comercial y reforma de los
mismos por cuanto se otorgó la licencia sin contar con la autorización previa de la
comunidad autónoma al estar el centro comercial dentro de la zona de servidumbre de
protección del dominio público marítimo terrestre y exigirlo la ley 22/1988; en el 93/2004
porque pendía el informe del servicio de carreteras del Cabildo; en el 31/2006 para la
241

ejecución de obras de mejora en el puerto de Las Galletas por no haberse tramitado un
plan especial, exigido por la ley 14/2003 de Puertos de Canarias; en el 41/2006 para la
modificado de obras de dos naves industriales por no contar con la licencia de actividad
clasificada con arreglo a ley 1/1998; en el 121/2002 para reformado de licencia de obras
de un edificio con viviendas, garajes y locales comerciales consistiendo la obra en la
construcción de un centro comercial y no se contaba con la calificación previa del Cabildo
exigida por la ley 1/1998; en el 52/2006 y el 185/2005, también para la construcción de
una nave industrial en Guargacho por no contar con la calificación de actividad.
En todos estos supuestos no se esperó por los informes ni se justificó la omisión de los
mismos sino que se continuó el expediente otorgando la licencia de obra sin ningún
condicionante.
La STS (3ª) de 14 de julio de 1998, Rec. 8072/1995 razonaba que " en la licencia de obra
se contempla y autoriza la simple construcción de un edificio con arreglo a la normativa
urbanística y en la licencia de actividad se controla tal actividad a desarrollar en el edificio,
y de aquí, que entre ambas licencias haya de existir una gradación temporal, en la que la
de apertura se debe obtener con anterioridad, o al menos, simultáneamente a la de obra,
por la potísima razón de ser evitado el gasto de una edificación en la que no se va a poder
desarrollar la actividad pretendida, lo que no solo representa un daño para el directamente
perjudicado sino también para el interés general, contrario siempre a la inútil consunción
de la riqueza ".
El artículo 22.3 del Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales aprobado por
Decreto de 17 de junio de 1955 determina que cuando se pretende la edificación de un
inmueble destinado específicamente a establecimiento de características determinadas no
debe concederse el permiso de obras sin el otorgamiento de la licencia de apertura. De
ello se desprende que la que autoriza la actividad debe ser anterior a la de obras, de
manera que no se autorizará ninguna obra si al examinar la solicitud de la de actividad se
resuelve en contra de la misma. En este mismo sentido se pronunció el Tribunal Supremo
en la STS (3ª) de 10 de febrero de 1998.
Debe destacarse que hay sentencias de la sala tercera del Tribunal Supremo que matizan
este taxatismo. Así en la STS (3ª) de 18 de marzo de 2002, rec. 2919/1998 , se decía
que “Aunque en el orden lógico y jurídico primero es la licencia de actividad y luego de
obras, pues no tiene sentido obtener una licencia de obras y que luego la actividad
pretendida no sea autorizada, no es infrecuente que en la realidad de las cosas el
otorgamiento temporal de las licencias se invierta concediéndose primero la de obras. Tal
circunstancia tiene lugar, al menos, cuando iniciados simultáneamente ambos
expedientes se termina antes el expediente de la licencia de obras, como consecuencia
de la demora que sufre el de actividad por efecto de la mayor complejidad de su
tramitación. También sucede cuando la licencia de actividad se solicita con posterioridad o
con independencia de la licencia de obras obtenida”. O la STS de 2 de junio de 1997,
Rec. 12.401/1991 argumentaba en relación al artículo 22.3 del Reglamento de Servicios
242

de las Corporaciones Locales , que este precepto, indiscutiblemente persigue la
protección de los intereses del administrado, en la edificación o rehabilitación o
modificación de un determinado establecimiento para una finalidad específica tratando de
evitar la pérdida de tiempo y los costos de la previa edificación para desarrollar en ella un
uso o actividad determinada que podría ser impedida posteriormente al ser solicitada la
correspondiente licencia de apertura o actividad. Más, si aun expresándose en el proyecto
la intención o fin de dedicar el edificio u obra a una concreta actividad, el propio solicitante
o promotor de esa licencia reconoce de modo expreso que acepta y asume el riesgo de la
posible futura denegación, en su caso, de la necesaria licencia de actividad, parece claro
que desaparece la "ratio legis" del citado precepto y por ende la necesaria prelación en el
tiempo de la licencia de actividad respecto de la de obra . Y añadía, más adelante: Es
claro que de conformidad con lo antepuesto estamos exclusivamente en presencia de una
licencia de obras, ajena en este momento, a la consideración de los problemas emanados
de la futura actividad a desarrollar en el mismo, aunque se hubiere explicitado en el
proyecto, porque tal temática ha de ser objeto de estudio y consideración al tramitarse la
correspondiente licencia de actividad. La licencia de obras presupone un control de si las
características, de edificabilidad, usos admitidos en la zona, volumen, altura, ocupación
de parcela, linderos, etc., se ajustan a la normativa urbanística reguladora de tales
extremos, sin consideración de las actividades concretas a realizar dentro de los usos
permitidos en esa parcela .
No obstante lo anterior solo sería aplicable a los supuestos de licencia de actividad pero
en el resto de supuestos en los que se omiten trámites o informes exigidos por normas
dirigidas a protección de intereses generales defendidos por otras entidades como las
carreteras titularidad del Cabildo o la estructura comercial del territorio canario para
evaluar el impacto del gran establecimiento comercial sobre la estructura comercial
existente con el fin de objetivar dicho impacto y reducir así el grado de discrecionalidad
administrativa ( exposición de motivos de la Ley 10/2003); la invasión del dominio público
marítimo terrestre por la omisión del informe de deslinde exigido o la tramitación de un
plan parcial para el puerto de Las Galletas es tan irrazonable y contraria a Derecho que
no encuentra un apoyo mínimo en una interpretación realizada con arreglo a cánones
ordinariamente admitidos.
e)INFRACCIONES DE NORMATIVA DEL PGOU DE ARONA. Otro grupo de expedientes
fueron informados desfavorablemente por infracciones del propio plan de Arona, tanto en
materia de alineaciones, al no respetar el trazado previsto en este, como por no figurar en
el proyecto el número de plazas de garajes exigido en la normativa (debían ser tantas
como el de viviendas) o por ocupar con construcción zonas que debían quedar libres.
Ejemplos de estas son el 13/2004, 141/2003, 1/2004, 18/2002, 73/2004, 10/2006.

Sobre esta cuestión debe destacarse la conversación mantenida entre Juan José Alayón
Beltrán el 8 de enero de 2008 a las 11.15 horas peninsular desde el teléfono 670813656
243

con el usuario del móvil 670809826, identificado como Bernardo. En ella hablan sobre la
obligatoriedad de que los edificios tengan aparcamientos y comentan ejemplos de
personas que construyeron edificios y no hiceron los aparcamientos o usaron los lugares
destinados para plazas de garaje como locales comerciales.
En resumen, considera esta Sala que las infracciones reseñadas por el área jurídica eran
relevantes y que, vistas en conjunto, llevan a dos conclusiones. La primera es que hubo
una conculcación de las normas esenciales del procedimiento de concesión de licencias,
puesto que de forma continua se desatendió el informe jurídico como si éste careciera de
relevancia. El mismo era emitido pero no se tenía en cuenta ni se motivaba la razón.
Aunque aparentemente se respetaba el procedimiento y la obligatoriedad de dos
informes, en la práctica solo se atendía a uno, por lo que las resoluciones dictadas deben
ser consideradas arbitrarias. Debe recordarse que el procedimiento administrativo tiene la
doble finalidad de servir de garantía de los derechos individuales y de garantía de orden
de la administración y de justicia y acierto en sus resoluciones. Por un lado tiene una
finalidad general orientada a someter la actuación administrativa a determinadas formas
que permitan su comprobación y control formal, y por otro, tiene otra finalidad de mayor
trascendencia dirigida a establecer determinados controles sobre el fondo de la actuación
de que se trate ( STS 1658/2003 de 4 de diciembre). En consecuencia, se podrá apreciar
la existencia de una resolución arbitraria cuando “...omitir las exigencias procedimentales
suponga principalmente la elusión de los controles que el propio procedimiento establece
sobre el fondo del asunto, pues en esos casos, la actuación de la autoridad o funcionario
no se limita a suprimir el control formal de su actuación administrativa, sino que con su
forma irregular de proceder elimina los mecanismos que se establecen precisamente para
asegurar que su decisión se sujeta a los fines que la Ley establece para la actuación
administrativa concreta en la que adopta su resolución. “ ( STS 331/2003 de 5 de marzo).
La segunda conclusión es que las concesiones de las licencias supusieron un ataque
frontal contra la ordenación diseñada por el plan general de ordenación urbano de Arona.
No se protegió la ordenación racional del territorio de acuerdo con los intereses generales
ni se favoreció que hubiera una utilización racional del suelo, sino mas al contrario, se
favoreció una construcción desorbitada e injustificada, lo cual ha ocasionado un resultado
materialmente injusto al permitirse construcciones contrarias a derecho. Esta conclusión
se obtiene de la valoración conjunta de todas las licencias, aunque aisladamente alguna
de las concedidas no suponga una infracción de tal entidad que no pueda ser explicada
con una argumentación técnico-jurídica mínimamente razonable. A la Sala le quedó
constancia a través del examen de la documental y bases de datos jurisprudenciales que
algunas licencias fueron impugnadas en la jurisdicción contencioso administrativa por
servicio jurídico de la comunidad autónoma de Canarias y el recurso fue desestimado
( expedientes 121/2003 y 9/2004 relativos a polígono 2 de plan parcial de Cho ).

El análisis global de todos los expedientes permite concluir que el comportamiento de los
miembros de la junta de gobierno fue imponer su criterio y voluntad sobre la legalidad y
244

ello con plena conciencia, en la medida que fueron advertidos por los sucesivos
secretarios accidentales, siendo a efectos penales irrelevante el que la advertencia fuera
o no una competencia del secretario puesto que el que haya quedado acreditado que se
hizo, supone una prueba más de que eran conscientes de la ilicitud de su acto. En las
ocasiones en las que no hubo advertencia de ilegalidad fueron informados del parecer
contrario del área jurídica. Ello supone que siempre tuvieron conocimiento de que
estaban concediendo la licencia contra la normativa urbanística y, por tanto, primando el
interés del instante de la licencia al interés general representado por el diseño del
planeamiento urbanístico. Además debe tenerse en cuenta que todos ellos, salvo Daniel
Martín, llevaban años en el ayuntamiento con lo que tenían en mayor o menor medida
experiencia política en materia de urbanismo. Al tratarse de un órgano colegiado los
concejales y el alcalde podrían haber votado en contra. Si votaron a favor coadyuvaron
en el acto arbitrario con conciencia de la ilegalidad de éste.
Por último y a pesar de su obviedad procede destacar que todos los miembros de la junta
de gobierno son autoridades con arreglo al artículo 24 del Código Penal.
El delito debemos considerarlo como continuado, a tenor del artículo 74-2 del Código
Penal, al concurrir los requisitos jurisprudencialmente exigidos para apreciar la
continuidad delictiva:
a).- Pluralidad de hechos diferenciados y no sometidos a enjuiciamiento separado por los
Tribunales.
b).- Concurrencia de un dolo unitario que transparenta una unidad de resolución y
propósito que vertebra y da unión a la pluralidad de acciones comisivas, de suerte que
estas pierden su sustancialidad para aparecer como una ejecución parcial y fragmentada
en una sola y única programación de los mismos.
c).- Realización de las diversas acciones en unas coordenadas espacio-temporales
próximas, indicador de su falta de autonomía.
d).- Unidad del precepto penal violado, de suerte que el bien jurídico atacado es el mismo
en todas.
e).- Unidad de sujetos activos.
f).-Homogeneidad en el "modus operandi" por la idéntica o parecida utilización de
métodos, instrumentos o técnicas de actuación afines (STS. 6-11- 1.995; 2-10-1.998, 116- 2.001 o 21-10-2.002.
Efectivamente, en los hechos probados y en este fundamento se ha destacado que se
concedieron más de doscientas licencias en las sucesivas juntas de gobierno que se iban
celebrando . Es decir, fueron diversas acciones realizadas por los mismos sujetos activos,
idéntico medio comisivo, de forma constante y continuo durante varios años, movidas por
el mismo fin de imponer su voluntad frente a lo dispuesto en las normas urbanísticas , con
infracción del mismo precepto penal y afectando al mismo bien jurídico.
245

AUTORIA En cuanto a la autoría, ya se ha reseñado que las juntas no estuvieron
integradas por todos los acusados en todas las ocasiones, reseñándose en los hechos
probados la intervención de cada uno de ellos, pero dado que estamos ante 201
concesiones de licencias y todos ellos intervinieron en casi todas carece de relevancia
penal a efectos de autoría reiterar en este apartado o individualizar el número de
concesiones de cada uno al tratarse de un supuesto de delito continuado.
CIRCUNSTANCIAS MODIFICATIVAS En lo que se refiere a circunstancias modificativas
de la responsabilidad criminal la defensa interesó la atenuante de dilaciones indebidas
como muy cualificada. Esta Sala considera que si bien se presenta no puede apreciarse
con esa cualificación. Esta se aplica como analógica en el Código Penal vigente a fecha
de los hechos puesto que no fue introducida en el artículo 21 hasta la reforma operada
por la LO 5/2010, en el artículo 21.6ª del CP.
Los requisitos para su apreciación eran la producción de una dilación extraordinaria e
indebida en la tramitación del procedimiento, lo que excluye los retrasos que no merezcan
estas calificaciones. Y, además, que no fuere atribuible al propio inculpado y que no
guarde proporción con la complejidad de la causa.
Así, en la doctrina del Tribunal Supremo, se enuncian una serie de criterios para
determinar si se han producido o no dilaciones indebidas, recogiéndose como tales: a) la
naturaleza y circunstancias del litigio, singularmente su complejidad, debiendo prestarse
exquisito cuidado al análisis de las circunstancias concretas; b) los márgenes ordinarios
de duración de los litigios del mismo tipo; c) la conducta procesal correcta de las partes,
de modo que no se le pueda imputar el retraso. (Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo
Penal, Sentencia núm. 140 de 19 Feb. 2013). También resulta de interés la siguiente cita
de la sentencia núm. 854 de fecha 31 de octubre de 2012: “semejante derecho no debe,
así mismo, equipararse a la exigencia de cumplimiento de los plazos procesales
legalmente establecidos, aunque debe recordarse que el contenido de los instrumentos
internacionales suscritos por nuestra Nación, en esta materia, hacen referencia (art. 6.1
CEDH) , por ejemplo, al derecho a un juicio celebrado en plazo razonable, lo que supone
no tanto la determinación de episodios concretos de dilación injustificada del
procedimiento sino la valoración global de lo proporcionado de la duración de la causa en
relación con las características que le fueren propias. En todo caso, la "dilación indebida"
(o el "plazo razonable") es, por naturaleza, un concepto abierto o indeterminado, que
requiere, en cada caso, una específica valoración acerca de si ha existido efectivo retraso
verdaderamente atribuible al órgano jurisdiccional, es el mismo injustificado y constituye
una irregularidad irrazonable en la duración mayor de lo previsible o tolerable (Ss. del TC
133/1988, de 4 de Junio , y del TS de 14 de Noviembre de 1994, entre otras).
El procedimiento es muy voluminoso y complejo, pero hay paralizaciones de cierta
relevancia sobre todo durante la tramitación de la fase intermedia, desde el dictado del
auto de adecuación por los trámites del procedimiento abreviado que tiene lugar el 15 de
julio de 2011 hasta la presentación del escrito de acusación por parte del Ministerio Fiscal
246

que fue recibido el 26 de agosto de 2013. En este intervalo hubo algunas actuaciones por
la inhibición desde otro Juzgado de Diligencias Previas, que finalmente y tras resolverse
cuestión de competencia fueron acumuladas. También hubo retraso en la resolución de
los recursos de apelación interpuestos contra el auto de 15 de julio de 2011, resolviendo
la Audiencia Provincial el 5 de junio de 2013. También debe destacarse que desde el
acuerdo de abstención de los integrantes de la Sección Sexta ( dictado el 17 de julio de
2015) hasta el auto que estimó justificada dicha abstención pasaron 7 meses. En resumen
desde el inicio de las actuaciones hasta la celebración del juicio han transcurrido 8 años y
ocho meses. Estos retrasos no son atribuibles a las inculpados por lo que la atenuante
debe ser apreciada, pero sin estimarla como muy cualificada puesto que no puede
obviarse que la fase de instrucción fue larga y compleja dando lugar a 59 tomos de
actuaciones procesales junto con numerosas cajas anexas con documentación
administrativa.
Se ha de señalar que la doctrina del Tribunal Supremo sobre esta cuestión, fijada entre
otras en la Sentencia nº 668/2016 de 21 de julio indica que si para apreciar la atenuante
genérica o simple se requiere una dilación indebida y extraordinaria en su extensión
temporal, para la muy cualificada siempre se requerirá un tiempo superior al
extraordinario, que de manera general en principio se señala en más de ocho años entre
la imputación y el juicio oral.
En todo caso no es correcto para valorar esa modificación de la responsabilidad atender
al tiempo transcurrido entre hecho y sentencia, debiendo, como hace la sentencia de
instancia, examinarse cada paralización y las circunstancias concurrentes en cada una de
ellas.
Como dicen las sentencias nº 578/2016 de 30 de junio , recordando las STS nº 586/2014
de 23 de julio y la STS nº 126/2014 de 21 de febrero : Si para la atenuante ordinaria se
exige que las dilaciones sea extraordinarias, es decir que estén "fuera de toda
normalidad"; para la cualificada será necesario que sean desmesuradas. Y en la STS
357/2014 de 16 de abril se insiste: si la atenuante simple exige unos retrasos
extraordinarios, para su cualificación, habrá de reclamarse mucho más: una auténtica
desmesura que no pueda ser explicada. Atenuante ordinaria requiere dilación
extraordinaria, ("fuera de toda normalidad"); eficacia extraordinaria de la atenuante solo
podrá aparecer ante dilación "archiextraordinaria", desmesurada, inexplicable.
INDIVIDUALIZACIÓN DE LA PENA:
Señala el artículo 66.1 del Código Penal que 1ª) Cuando concurra sólo una circunstancia
atenuante, aplicarán la pena en la mitad inferior de la que fije la Ley para el delito.
Asimismo el artículo 72 del Código Penal indica que Los Jueces o Tribunales, en la
aplicación de la pena, con arreglo a las normas contenidas en este Capítulo, razonarán en
la sentencia el grado y extensión concreta de la impuesta. Asimismo el artículo 74 del
Código Penal exige que se imponga la pena en su mitad superior pudiendo llegar hasta la
mitad inferior de la pena superior en grado.
247

El artículo 320 del Código Penal en la fecha de los hechos tenía la siguiente redacción: 1.
La autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, haya informado
favorablemente proyectos de edificación o la concesión de licencias contrarias a las
normas urbanísticas vigentes, será castigado con la pena establecida en el art. 404 de
este Código y, además, con la de prisión de seis meses a dos años o la de multa de doce
a veinticuatro meses. 2. Con las mismas penas se castigará a la autoridad o funcionario
público que por sí mismo o como miembro de un organismo colegiado haya resuelto o
votado a favor de su concesión a sabiendas de su injusticia.
El artículo 404 del Código Penal, en la redacción vigente a la fecha de los hechos,
establecía que “ la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia,
dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de
inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de siete a diez años”
mientras que la redacción actual fija la pena de inhabilitación especial para empleo o
cargo público y p a r a e l ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo
de nueve a quince años.
En este caso el Ministerio Fiscal interesó la pena de prisión pero esta Sala considera que
la pena de multa cumple con los fines buscados con cualquier condena. Debe ponerse de
manifiesto que todos los acusados carecían de antecedentes penales en la fecha de
comisión de los hechos y se trata de personas plenamente integradas social y
profesionalmente por lo que la aflicción que supone la privación de libertad llevaría a
relegar a un segundo lugar el fin de reinserción social y reeducación, puesto que éste
podría lograse con la sanción pecuniaria, que todos ellos pueden afrontar puesto que
manifestaron que contaban con ingresos y ello también quedó documentado con los
informes patrimoniales elaborados por la Guardia Civil, y la inhabilitación especial.
En cuanto a la duración las penas procede imponer el mínimo de la mitad superior dado
que se trata de un delito continuado con una atenuante. Por tanto 8 años y 6 meses de
inhabilitación especial y 18 meses de multa. La cuota diaria se cuantifica en doce euros,
importe que es proporcionado a la capacidad económica de todos los acusados, dado que
cuentan con recursos económicos, según resulta de la investigación patrimonial realizada
a cada uno y por sus manifestaciones acerca de sus ocupaciones profesionales.
El artículo 42 del Código Penal exige que la sentencia especifique los empleos o cargos
sobre los que debe recaer la inhabilitación y establece expresamente que esta pena
alcanza no solo al empleo o cargo en el que cometió el delito, sino también la incapacidad
para obtener el mismo “u otros análogos durante el tiempo de la condena”. En este caso
los acusados van a ser condenados por un delito cometido en el ejercicio de sus cargos
en una entidad de la administración local, quebrantando el deber de servir con objetividad
los intereses generales, es por ello que la inhabilitación especial además de suponer la
privación del cargo que ocupaban (alcalde y concejales del ayuntamiento) debe
extenderse, durante el tiempo de la condena, a la prohibición de acceder a cualquier
cargo electivo de administración, local, autonómica o nacional o de designación política en
248

organismos dependientes de cualquiera de ellas o empresas publicas al suponer la
administración de intereses generales.
TERCERO.- El siguiente delito por el que se formuló acusación contra José Alberto
González Reverón, Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso
Armas, José Luis González Rodríguez, Juan José Alayón Beltrán y Félix Sierra Melo fue
por un continuado de prevaricación del artículo 404 del Código Penal. Debe indicarse,
como en el fundamento anterior, que pese a que en el relato de hechos de este apartado
de las conclusiones definitivas del Ministerio Fiscal se menciona la intervención del
técnico municipal Eliseo de la Rosa, ya que fue el autor de muchos de los proyectos de
obra, no se formula acusación contra él . Este delito está relacionado con el apartado II de
los hechos probados, encabezado con el título II) EXPEDIENTES DE CONTRATACIÓN .
El análisis probatorio en estos hechos, al igual que los relacionados con las licencias
urbanísticas, supuso tener que realizar un examen individualizado de los expedientes
reflejados en el escrito de acusación pero no todos ellos fueron localizados en las
actuaciones. Algunos no obran en autos, ni en formato papel ni digitalizados y por eso no
se han incluido en los hechos probados. Concretamente los instruidos para la ejecución
de obras de acondicionamiento de varios asfaltados en la calle Lucerna, contrato de
consultoría y asistencia para la dirección de la obra de instalación de saneamiento y
drenaje del núcleo La Estrella, ejecución de la obra denominada acondicionamiento varios
rehabilitación del Paseo Cangrejo; ajardinamiento municipal y aportación de tierra vegetal
del núcleo de Chayofa; ejecución de obra denominada centro deportivo El Fraile;
ejecución de obra centros deportivos El Fraile; ejecución de la obra centros deportivos,
campos de fútbol, anexos vestuarios (estructura y albañilería); ejecución de la obra
centros deportivos, campos de fútbol, anexos vestuarios; ejecución de la obra
acondicionamientos varios en calle General Franco; ejecución de la obra plan de
acerados peatonal calle de la Z; ejecución obra plan de acerados peatonal calle Miramar;
ejecución de la obra centros deportivos campo de fútbol El Fraile; ejecución
acondicionamientos varios, plaza del núcleo de Cho; expediente para contratación del
suministro e instalación del sistema audiovisual del aula de idiomas del IES Las Galletas;
ejecución de la obra acondicionamiento varios peatonales entre calle Sésamo y avenida
José Antonio Tavío; ejecución de la obra infraestructura, canalizaciones calle Arenales y
por último, expediente para pavimentación de la pista deportiva La Estrella. Tampoco se
han reflejado en los hechos probados los expedientes relacionados con los anteriores,
que supuestamente tenían el mismo objeto. Algunos sí constan incorporados a las
actuaciones y pudieron ser valorados, pero al quedar limitado el examen de la Sala a
ese único expediente se consideró insuficiente para llegar a la inferencia de un posible
fraccionamiento. Por último tampoco se han incorporado a los hechos probados aquellos
que la Sala consideró que carecían de relevancia penal y ello para no ampliar más allá
de lo necesario, esta, ya de por sí, extensa sentencia.
Aclarado lo anterior y dado que los hechos se refieren a contratos suscritos entre un ente
local, el ayuntamiento de Arona, con particulares y empresas para que estos realizasen
249

obras, prestasen servicios o facilitaren suministros es preciso comenzar recordando,
como señaló la sentencia de la Audiencia Provincial de SAP Baleares de 30 septiembre
2015 , sec. 1ª, S 30-9-2015, nº 105/2015, rec. 67/2014 que la actuación de la
Administración pública no está regida por un principio de libertad,a diferencia de lo que
sucede en el caso de las empresas privadas, conforme dispone el art. 38 de la CE, sino
por un principio de sujeción, tanto a las leyes y al resto del ordenamiento jurídico
(legalidad, igualdad), cuanto a criterios y pautas objetivas de actuación y toma de
decisiones (interdicción de la arbitrariedad, servicio con objetividad a los intereses
generales, eficacia, etc.), según dispone la misma CE en sus arts. 9 y 103.
En la Administración Pública, la principal norma jurídica de aplicación en el ámbito de la
contratación pública es el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre , por el
que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (TRLCSP),
que derogó la anterior Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público
(LCSP), con entrada en vigor el 16 de diciembre de 2011. El ámbito de aplicación del
TRLCSP son los contratos del sector público (artículo 2 del TRLCSP). O sea,
los
contratos onerosos que se celebran, principalmente, entre la Administración General del
Estado, las Administraciones de las Comunidades Autónomas, las Entidades que integran
la Administración Local y otros sujetos que no son Administraciones Públicas, como las
sociedades mercantiles y fundaciones públicas y los consorcios ( artículo 3.1 del
TRLCSP). En nuestro caso dada la fecha de los hechos objeto de acusación (2004 a
2007) la legislación vigente venía constituida por el Real Decreto Legislativo 2/2000, de 16
de junio (por el que se aprobó el Texto Refundido de la Ley de Contratos de las
Administraciones Públicas, que estuvo en vigor hasta el 29 de abril de 2.008), señalando
su artículo 7.1 el carácter imperativo de la normativa de ese texto y sus disposiciones de
desarrollo en cuanto a su preparación, adjudicación, efectos y extinción,
supletoriamente, las restantes normas de derecho administrativo y, en su defecto, las
normas de derecho privado.
En todos estos textos normativos son principios comunes, el de publicidad y el de
concurrencia e, igualmente, siempre se ha exigido que el objeto del contrato sea
determinado y se justifique la necesidad para los fines del servicio público, en el propio
expediente de contratación.
Así el artículo 11.1 del TRLCAP ( RDL 2/2000) señalaba que: “Los contratos de las
Administraciones públicas se ajustarán a los principios de publicidad y concurrencia, salvo
las excepciones establecidas por la presente Ley y, en todo caso, a los de igualdad y no
discriminación”.

El principio de concurrencia inspiraba la regulación de los distintos procedimientos o
modalidades de adjudicación. El art. 73 distinguía entre el procedimiento abierto (en el
que "todo empresario interesado podrá presentar una proposición"), el procedimiento
restringido (en el que podían "presentar proposiciones aquellos empresarios
250

seleccionados" previamente por la Administración oferente) y el procedimiento negociado
(en el que el contrato era "adjudicado al empresario justificadamente elegido por la
Administración, previa consulta y negociación de los términos del contrato con uno o
varios empresarios"). Por su parte el principio de publicidad quedaba reflejado en el
artículo 78, que establecía que "Todos los procedimientos para la adjudicación de los
contratos, con excepción de los procedimientos negociados, se anunciarán en el «Boletín
Oficial del Estado». (...) No obstante, las Comunidades Autónomas, entidades locales y
sus organismos autónomos y entidades de derecho público (...), podrán sustituir la
publicidad en el «Boletín Oficial del Estado» por la que realicen en los respectivos diarios
o boletines oficiales".
Sin embargo, los principios de publicidad y concurrencia, como también los requisitos
relativos a la formalización del contrato, podían quedar restringidos (aunque no
necesariamente) cuando se trataba de lo que la norma denominaba "contratos menores"
que, en los casos de obras, venían regulados entre el artículo 56 y 121, definiéndolos
exclusivamente por su cuantía, que tenía que ser inferior a 5.000.000 de pesetas
( 30.050,61 euros). En ellos la tramitación del expediente sólo exigía la aprobación del
gasto y la incorporación al mismo de la factura correspondiente, que reuniese los
requisitos reglamentariamente establecidos y en el contrato menor de obras se exigía,
además, el presupuesto de las obras, sin perjuicio de la existencia de proyecto cuando
normas específicas así lo requiriesen.
Esta Sala ha atribuido plenitud probatoria al contenido de los expedientes analizados, en
la medida que están completos y no fueron impugnados. Todos los reflejados en los
apartados 1) a 11) son contratos menores de obra y de su análisis resulta que la
tramitación era siempre idéntica: el expediente se iniciaba con un proyecto de la obra
redactado por el arquitecto municipal, a ello seguía el informe del interventor, el informe
jurídico de la sección de contratación y a continuación, se pasaba a la junta de gobierno,
órgano que tenía atribuida la competencia municipal por delegación del alcalde, luego se
incorporaba la certificación de haberse ejecutado la obra y por último, la resolución
ordenando el pago. En todos los analizados el interventor formuló reparo, el jefe de
sección informó de forma desfavorable y el secretario general o el accidental reflejaba en
el acta que informaba a los miembros de la junta de gobierno del contenido del dictamen
del interventor y el de la sección de contratación, si bien no los reproducían íntegramente.
En todas las ocasiones el secretario hacía suyo el informe del interventor y en algunas
juntas consta que advertía de la ilegalidad si se adoptaba el acuerdo.
Pedro Javier Hernández Velázquez declaró como testigo y narró que desde el año 2002
ocupó el puesto de jefe de la sección de contratación y servicios públicos y que también
actuó como secretario accidental. Aclaró que cuando intervenía como secretario y acudía
a las juntas de gobierno, en los casos de contratos públicos, leía los informes porque
venían firmados por él. Que los informes de contratación eran desfavorables por dos
motivos: porque eran obras sin plan parcial gestionado o por el fraccionamiento del
contrato y advertía de ello en la sesión. Siempre se leía la parte dispositiva y no el informe
251

completo. Entendía que había fraccionamiento de los contratos puesto que se trataba
de una única obra. Además precisó que al área de contratación llegaba el expediente ya
hecho y que las adjudicaciones de las obras las hacía la junta de gobierno.
El interventor municipal, Miguel Angel Rojo Garnica también testificó que ocupó este
puesto entre 2003 a mayo de 2005 y que su función era fiscalizar los contratos que
generaban obligaciones al ayuntamiento. Ello se hacía con carácter previo a la
formalización del contrato. Emitía sus informes por escrito y estos se unían al expediente.
Aseveró que puso multitud de reparos por fragmentación, que se dividía en lotes un
contrato que tenía un objeto determinado y concreto. Que lo adecuado era poner el
objeto total y luego seleccionar al contratista que pudiera hacer el objeto concreto.
Las declaraciones de ambos vinieron a ratificar lo que resulta de los expedientes
examinados y considera la Sala que se trata de narraciones a las que debe otorgarse
virtualidad probatoria, en la medida que fueron expresadas con convicción y claridad, sin
que haya resultado de lo expuesto en el plenario, ninguna circunstancia o hecho que
pueda llevar a considerar que les movía algún móvil espurio que hubiera podido afectar a
la veracidad de su testimonio. En cuanto al contenido de sus informes, por estas mismas
razones y dado que se fundamentaron en criterios técnicos jurídico objetivos, se les
otorga absoluta credibilidad.
En su interrogatorio los acusados, además de las alegaciones exculpatorias ya valoradas
y rechazadas en el anterior fundamento jurídico acerca de que los informes no eran
leídos en la junta, cuestión que se da reproducida, manifestaron que no había
fraccionamiento de los contratos, sino que cada uno de ellos tenía un objeto diferente.
Hablaron de unidades funcionales diferentes y en particular, al preguntarle a José Alberto
González sobre la adquisición de los vehículos, manifestó que creía que al ser cada uno
de los automóviles para un cuerpo diferente eran conceptos distintos. Sobre las obras del
cementerio alegó que éste se encontraba dividido en dos por una carretera y que estaba
saturado porque no había incineradora en la zona sur de la isla. Por ello había urgencia e
interés general y gravedad absoluta, casi una emergencia social para hacer la obra,
justificación que también sostuvo Alfonso Barroso Armas. En las obras de reforma de
los colegios, el Sr. González Reverón argumentó que las obras eran impredecibles. Eran
partidas abiertas, no se sabía lo que se iba a hacer y debían aprobarse y ejecutarse en un
lapso corto de tiempo. Manuel Barrios apoyó esta justificación en el tema de las reformas
en los colegios, exponiendo que había un tiempo clave para ejecutar, que era el verano y
que en esa época no había empresas que quisieran hacer obras pequeñas. Eliseo de la
Rosa no fue interrogado por el Ministerio Fiscal sobre los fraccionamientos pero su letrado
le preguntó por el el centro cultural de Cabo Blanco y dijo que lo inició otro arquitecto y
estuvo mucho tiempo parado. Se quería acabar centro cultural y al mismo arquitecto del
proyecto se le encargó el proyecto de reforma pero al haber estado parado ( solo tenía
sótano y planta baja) estaba muy deteriorado y por eso no se podía presupuestar al
céntimo. En cuanto a las obras RAM de los colegio dijo que cada proyecto era para un
colegio.
252

Sin embargo, estos argumentos no se sostienen con el examen de la documental. Por lo
que respecta a los contratos de asfaltados de las calles, debe destacarse que el propio
alcalde, José Alberto González Reverón, dictó un decreto en el que identificaba y
reseñaba las calles que debían ser asfaltadas y daba la orden para la elaboración de los
proyectos. Este hecho lleva a la conclusión inexorable que sabía que el objeto era uno
solo, asfaltar esos núcleos. El tenor literal del decreto era : “ Dado el deterioro sufrido por
el tránsito de vehículos de las siguientes calles del municipio: en la zona de Cañada
Verde: C/ Gavilán, C/Lucerna, C/Ribazul y la C/ Beleño y en la zona de La Rosa:
C/Rubicón, C/ Isla Verde; C/ Playa Blanca, C/Bahía del Galgo, C/Cumbre Nueva,
C/Salinas del Janubio, C/ Famara, C/Arrieta, C/ Arzola, C/Teguise y C/ Acorán; Es por lo
que vengo en disponer: Que por la Oficina Técnica Municipal se proceda a la redacción
de los correspondientes proyectos de repavimentación asfáltica”. Pero en vez de ordenar
abrir un solo expediente, cuando el objeto era el mismo y la fecha de ejecución
simultánea, se incoaron cinco expedientes, que fueron tramitados a la vez y aprobados
en la misma junta de gobierno. En cuanto a los otros cinco integrantes de la junta que
aprobaron las adjudicaciones, entiende la Sala que ni con la interpretación o escenario
más favorable puede concluirse que no se percataran de que había un fraccionamiento
en los contratos, máxime cuando los técnicos del ayuntamiento así lo afirmaban en los
informes que se les leían, se sometieron a su consideración el mismo día cinco
expedientes cuyo objeto era el mismo, asfaltar calles del núcleo de Cañada Verde y del
núcleo de La Rosa, por tanto próximas entre sí, circunstancia que ellos tenían que saber
puesto que todos manifestaron que residían en el municipio, y además se adjudicaron a
la misma empresa.
Estos mismos argumentos pueden emplearse para el resto de obras reflejadas en los
números 1), 3), 5), 6), 7), 8), 9), 10 y 11), si bien en algunas de ellas la aprobación no fue
en la misma sesión de la junta de gobierno, sino en dos diferentes, con un intervalo de
pocos meses, como por ejemplo las que tuvieron por objeto las mejoras del pabellón de
deportes. Ello se hizo a través de cuatro expedientes. Se aprobaron primero dos y luego
otros dos, en un intervalo de tres meses, interviniendo en las dos sesiones los mismos
acusados, salvo Félix Sierra Melo que solo participó en la de 24 de septiembre.
Mención especial merecen las obras del cementerio. Se argumentó que hubo una
situación perentoria y de urgencia, pero ello no se compadece con los plazos que resultan
del examen de los expedientes. Los cuatro proyectos se iniciaron en abril de 2004 y si
bien uno se aprobó en una junta de gobierno de mayo de 2004, curiosamente la
certificación de la obra es de 30 de diciembre de 2004 y las de los otros tres expedientes,
aprobados en julio de 2004, están fechadas en noviembre de 2004. Tampoco el que el
cementerio estuviese dividido por una carretera puede considerarse un argumento de
peso que llevase a inferir que los objetos eran distintos, puesto que se trataba de la
construcción de nichos y de osarios; en cada nivel del cementerio, a su vez, había dos
proyectos y se trata de una única instalación con una única denominación, Santa Salomé.

253

Con todo lo anterior es evidente que los contratos no pueden ser calificados de menores,
sino que, deliberadamente, se utilizó el mecanismo del fraccionamiento para poder
aprovecharse de la mayor simplicidad y menores controles del procedimiento del contrato
menor. Por ello se infringió el artículo 68 del TRLCAP que señala que 1. El expediente
deberá abarcar la totalidad del objeto del contrato y comprenderá todos y cada uno de los
elementos que sean precisos para ello. 2. No podrá fraccionarse un contrato con objeto
de disminuir la cuantía del mismo y eludir así los requisitos de publicidad, el procedimiento
o la forma de adjudicación que corresponda. 3. Cuando el objeto admita fraccionamiento,
justificándolo debidamente en el expediente, podrá preverse en el mismo la realización
independiente de cada una de sus partes, mediante su división en lotes, siempre que
éstas sean susceptibles de utilización o aprovechamiento separado o así lo exija la
naturaleza del objeto.
En cuanto a las obras obras RAM de los colegios y las del campo de tiro no se tramitaron
como contratos menores, sino bajo la forma de procedimiento negociado sin publicidad.
En el caso de campo de tiro, la documentación pone de manifiesto que hubo una decisión
política para reactivar esas instalaciones ,que habían sido finalizadas y se encontraban
en estado de deterioro. Consta un informe emitido por la oficina técnica, el 2 de julio de
2003, en el que son reseñadas las obras que debían ser realizadas para la puesta en
funcionamiento de la galería de tiro y además, las que se consideraban necesarias para
utilizar las instalaciones: obras de reparación del edificio por el que se accedía a la galería
de tiro, el vallado de la zona exterior del talud, la terminación del edificio destinado a
oficinas y armería, limpieza y reparación de las pinturas del edificio destinado a salón, bar
y aseos, terminación de los pavimentos de acceso a los edificios y plantación de taludes y
sendas y sistema de riego, lo que tendría un importe estimado de 121.400 euros.
Se encargó un proyecto a un estudio de arquitectura y de la aproximación económica
inicial de la oficina técnica (121.400 euros) se pasa a un presupuesto de 417.142 euros.
Esta cantidad la conoció el alcalde puesto que dictó un decreto el 27 de febrero de 2004,
en el que ordenó aprobar el proyecto técnico para la ejecución de la obra con un
presupuesto total de 417.142 y que se dirigiera solicitud al Ministerio de Administraciones
Públicas para obtener una subvención de la mitad de ese importe. Pese a ser un importe
relevante avocó la competencia para que el expediente fuera tramitado desde la alcaldía.
Se decidió que el proyecto se dividiera en cinco actuaciones diferentes y a su vez, cada
una de las actuaciones, en diferentes fases. De esta manera, pese a tratarse de la misma
obra, cual era el acondicionamiento de las infraestructuras en las que estaba instalado el
campo de tiro, el fraccionamiento hizo que cada fase no superara los 60.000 euros.
Todo esto fue puesto de manifiesto en los informes técnicos, pero tanto el alcalde como
los acusados que participaron en la junta de gobierno, celebrada el 13 de mayo de 2005,
integrada por Manuel Barrios Rodríguez, Daniel Martín Navarro, Alfonso Barroso Armas,
José Luis González Rodríguez y Félix Sierra Melo, aprobaron y aceptaron que el
procedimiento de adjudicación se individualizase para cada una de las tres fases en las
254

que ficticiamente se había dividido la reforma de la galería del campo de tiro, puesto que
ese mismo día se presentaron a su consideración tres proyectos idénticos. Por ello
entiende la Sala que el único sentido que puede darse al hecho que se dividiera en
actuaciones y fases la obra era que querían sortear el procedimiento abierto y con
subasta y utilizar el procedimiento negociado y sin publicidad, aunque eran conscientes
que no se presentaban los requisitos del artículo 141 TRLCAP. “Podrá utilizarse el
procedimiento negociado sin publicidad previa cuando concurra alguna de las
circunstancias siguientes, que habrán de justificarse en el expediente: a) Cuando el
contrato no llegara a adjudicarse en un procedimiento abierto o restringido por falta de
licitadores o porque los presentados no hayan sido admitidos a licitación, siempre que no
se modifiquen sustancialmente las condiciones originales del contrato. En este supuesto,
cuando la cuantía del contrato sea igual o superior al límite señalado en el primer párrafo
del art. 135.1, se remitirá un informe a la Comisión de las Comunidades Europeas a
petición de esta. b) Cuando a causa de su especificidad técnica, artística o por motivos
relacionados con la protección de derechos de exclusiva, la ejecución de las obras sólo
pueda encomendarse a un determinado empresario. c) Cuando una imperiosa urgencia,
resultante de acontecimientos imprevisibles para el órgano de contratación y no
imputables al mismo, demande una pronta ejecución que no pueda lograrse por el
procedimiento de urgencia regulado en el art. 71 o por aplicación de los plazos de
publicidad en el «Diario Oficial de las Comunidades Europeas» previstos para los casos
de urgencia.d) Cuando se trate de obras complementarias que no figuren en el proyecto ni
en el contrato, pero que resulte necesario ejecutar como consecuencia de circunstancias
imprevistas y su ejecución se confíe al contratista de la obra principal, de acuerdo con los
precios que rigen para el contrato primitivo o que, en su caso, fuesen fijados
contradictoriamente. Para la aplicación de lo establecido en el párrafo anterior, deberán
concurrir los siguientes requisitos respecto del contrato principal:1. Que las obras no
puedan separarse técnica o económicamente del contrato primitivo sin causar
inconvenientes mayores a la Administración o que, aunque se puedan separar de la
ejecución de dicho contrato, sean estrictamente necesarias para su ejecución.2. Que las
obras complementarias a ejecutar definidas en el correspondiente proyecto estén
formadas, al menos, en un 50 por 100 del presupuesto, por unidades de obra del contrato
principal.3. Que el importe acumulado de las obras complementarias no supere el 20 por
100 del precio primitivo del contrato. Las demás obras complementarias que no reúnan
los requisitos exigidos en los párrafos precedentes habrán de ser objeto de contratación
independiente. e) Cuando se trate de la repetición de obras similares a otras adjudicadas
por procedimiento abierto o restringido, siempre que las primeras sean conformes al
proyecto base y se hayan incluido en el anuncio del citado procedimiento abierto o
restringido y computado su importe para fijar la cuantía total del contrato. Unicamente se
podrá recurrir a este procedimiento durante un período de tres años, a partir de la
formalización del contrato inicial. f) Los declarados secretos o reservados o cuando su
ejecución deba ir acompañada de medidas de seguridad especiales conforme a la
legislación vigente o cuando lo exija la protección de los intereses esenciales de la
255

seguridad del Estado. En este último supuesto, en la Administración General del Estado,
sus Organismos autónomos, Entidades gestoras y Servicios comunes de la Seguridad
Social y demás Entidades públicas estatales se requerirá declaración expresa de que
concurre tal requisito, correspondiendo realizarla al titular del Departamento ministerial
respectivo, sin que a estos efectos dicha competencia pueda ser delegada. g) Los de
presupuesto inferior a 10.000.000 de pesetas (60.101,21 euros).”
En el caso de la obras de reforma y ampliación de los colegios, el argumento esgrimido
fue el de la imprevisibilidad de las obras y el poco intervalo para su ejecución, puesto que
tenían que realizarse en las vacaciones escolares de verano. Estas pretendidas
justificaciones quedaron desvirtuadas con la declaración testifical de Francisco García
Hernández, quien trabajó como aparejador en el ayuntamiento de Arona hasta el 2013.
Indicó que para las obras RAM ( reforma, ampliación y mejora de los colegios) los
directores mandaban la relación de lo que querían que se ejecutase en el centro docente,
con orden de preferencia , porque no había presupuesto para arreglarlo todo. Él cogía la
relación, iba al colegio y medía lo que ellos querían y junto con Eliseo de la Rosa se
elaboraba el proyecto. Esta labor se hacía entre finales y principios de año para que luego
las obras se pudieran ejecutar en verano. Estas afirmaciones concuerdan con los datos
que se desprenden de los expedientes examinados, puesto que todos los proyectos
constan fechados en mayo de 2004. Es decir, se trataba de obras programadas que se
hacían anualmente, pese a lo cual se formaron cinco expedientes con numeraciones
consecutivas, en los que las obras de los colegios fueron agrupadas con criterios que no
justificados, salvo que el importe no superase los 60.000, lo que ficticiamente permitía
utilizar el procedimiento negociado y sin publicidad y la junta de gobierno lo consintió.
En el caso del contrato de consultoría y asistencia técnica para la elaboración del
proyecto de reformado del centro del Cabo Blanco se omitió también el trámite correcto.
Este tipo de contrato exige un informe de los servicios técnicos sobre la necesidad de la
prestación y las condiciones para la determinación del precio (artículo 202), salvo que se
trate de contratos menores (art.56 y 201) que sólo exigen la aprobación del gasto y la
incorporación al mismo de la factura correspondiente, pero ello está reservado para
contrataciones inferiores a los 12.020,24 euros. En este caso fue por importe de 29.950
euros y no se justificaron las razones por las que se optaba por el procedimiento
negociado y sin publicidad, constando, además, otra irregularidad tan patente como que
en el expediente figuraba la propuesta de los honorarios del estudio de arquitectura, que
luego fue seleccionado, cuando aún no se había iniciado formalmente el expediente del
contrato de consultoría y asistencia técnica.

En cuanto al expediente de reforma del centro de Cabo Blanco, que no es un supuesto de
fraccionamiento, también se considera arbitrario. Es significativo que en un periodo de
un año se doble el importe del presupuesto de ejecución de la obra. Por razones que se
desconocen se adjudica en enero de 2003 por procedimiento de urgencia, lo cual
256

tampoco tiene justificación, a la empresa Construcciones Ferralla Santana la obra
denominada terminación del centro cultural de Cabo Blanco, con un presupuesto de
912.083,05 euros. Un año después,cuando ya se han certificado obras por importe de
909.167´86 euros, con lo que la obra debe estar muy avanzada, se contrata a un estudio
de arquitectura para que haga una modificación en el proyecto. El presupuesto se eleva
en 1.435.234´97 euros y se acuerda por la junta de gobierno aprobar ese modificado y
adjudicarlo a la misma constructora, sin cumplir con ninguno de los trámites previstos en
el texto refundido que, de forma particular , para el contrato de obra. Así señala el
artículo 146 TRLCAP “Cuando las modificaciones supongan la introducción de unidades
de obra no comprendidas en el proyecto o cuyas características difieran sustancialmente
de ellas, los precios de aplicación de las mismas serán fijados por la Administración, a la
vista de la propuesta del director facultativo de las obras y de las observaciones del
contratista a esta propuesta en trámite de audiencia, por plazo mínimo de tres días
hábiles. Si éste no aceptase los precios fijados, el órgano de contratación podrá
contratarlas con otro empresario en los mismos precios que hubiese fijado o ejecutarlas
directamente. La contratación con otro empresario podrá realizarse por el procedimiento
negociado sin publicidad, siempre que su importe no exceda del 20 por 100 del precio
primitivo del contrato”. Además se reseñaba por intervención que no se podía utilizar el
crédito que pretendía el ayuntamiento para financiar la obra, que era el derivado de la
enajenación de parcelas del año 2000, lo que podría suponer un supuesto de nulidad, ya
que la existencia de crédito adecuado y suficiente, artículo 11.2 e) TRLCAP es un
requisito del contrato. Pese a todo ello se decide la adjudicación, omitiendo todos estos
requisitos.
Por último está el contrato de adquisición de vehículos. Al tratarse de un contrato de
suministro- artículo 171 TRLCAP- cuyo importe total superaba los 2 millones de pesetas
( 12.020´24 euros) ya que se iban a adquirir tres vehículos para la Policía Local, no podía
considerarse contrato menor a los efectos del artículo 176 del TRLCAP, sino que tendría
que haberse utilizado alguno de los procedimientos previstos en los artículos 180 y
siguientes de ese texto normativo. Sin embargo, con la técnica del fraccionamiento la
junta de gobierno nuevamente eludió el trámite adecuado.
Todos estos supuestos nos sitúan en el primer escalón para apreciar un delito de
prevaricación del artículo 404 del Código Penal, cuyos elementos fueron analizados con
ocasión del delito contra la ordenación del territorio, dado que nos encontramos ante
resoluciones administrativas arbitrarias.
Es doctrina reiterada del Tribunal Supremo que son omisiones o vulneraciones de los
trámites de los procedimientos: “...omitir las exigencias procedimentales que suponga
principalmente la elusión de los controles que el propio procedimiento establece sobre el
fondo del asunto, pues en esos casos, la actuación de la autoridad o funcionario no se
limita a suprimir el control formal de su actuación administrativa, sino que con su forma
irregular de proceder elimina los mecanismos que se establecen precisamente para
asegurar que su decisión se sujeta a los fines que la Ley establece para la actuación
257

administrativa concreta en la que adopta su resolución. “ ( STS 331/2003 de 5 de marzo).
Las pautas establecidas para la tramitación del procedimiento a seguir en cada caso
tienen la función de alejar los peligros de la arbitrariedad y la contradicción con el Derecho
Así, se ha dicho que el procedimiento administrativo tiene la doble finalidad de servir de
garantía de los derechos individuales y de garantía de orden de la Administración y de
justicia y acierto en sus resoluciones (STS 18/2014 de 13 de enero, STS 152/2015 de 24
de febrero y, entre otra, 259/2015 de 30 de abril). La contradicción con el derecho se
manifiesta tanto en la omisión de trámites esenciales del procedimiento como en el propio
contenido sustancial de las resoluciones, y es de una entidad tal que no puede ser
explicada con una argumentación técnico- jurídica mínimamente razonable, ya que la
ilegalidad es contundente y manifiesta ( STS 259/2015, 30 de abril ). Así, se podrá
apreciar la existencia de una resolución arbitraria cuando omitir las exigencias
procedimentales suponga principalmente la elusión de los controles que el propio
procedimiento establece sobre el fondo del asunto; pues en esos casos la actuación de la
autoridad o funcionario no se limita a suprimir el control formal de su actuación
administrativa, sino que con su forma irregular de proceder elimina los mecanismos que
se establecen, precisamente, para asegurar que su decisión se sujeta a los fines que la
ley establece para la actuación administrativa concreta, en la que adopta su resolución
( STS 743/2013, de 11 de octubre y STS 152/2015, de 24 de febrero , entre otras).
Lo siguiente que habrá que determinar es si concurre ese plus de antijuridicidad,
clamoroso o flagrante exigido por la jurisprudencia para que la actuación examinada
trascienda de lo que sólo merece un control de legalidad de tipo administrativo o judicial
contencioso-administrativo, para pasar a merecer el reproche penal propio de la
prevaricación, al ser todos los acusados, autoridades en los términos exigidos en el
artículo 404 del Código Penal. Tal y como lo expresa el Tribunal Supremo “Que la
ilegalidad "sea de tal entidad que no pueda ser explicada con una argumentación técnicojurídica mínimamente razonable en particular" ( SSTS 1021/2013 de 26 de
noviembre y 743/2013 de 11 de octubre, entre otras) es decir, que se trate de una
actuación "arbitraria".
En este supuesto entiende la Sala que los calificativos clamoroso y flagrante definen lo
ocurrido con los contratos puesto que carece de fundamento y de lógica que primero se
ordene en un decreto asfaltar varias calles, se programe realizar reformas en los colegios
o arreglar un campo de tiro y luego, caprichosamente, sin que conste ninguna
justificación, se vayan agrupando las obras, como si fueran ramilletes, en expedientes
que se incoan en la misma fecha y se tramitan simultáneamente. Es significativo y por
ello debe destacarse que en las carátulas de muchos de los expedientes analizados,
además del número oficial de registro, constaba otro número a mano, igual en todos los
expedientes que tenían un mismo objeto, probablemente para una mejor organización o
trabajo de los técnicos, que eran conscientes de que la obra era la misma.

258

La arbitrariedad de la actuación es patente y contraria a las normas reguladoras de la
contratación administrativa y por tanto contraría los principios proclamados en la
Constitución sobre el funcionamiento de la administración que no pueden ser ignorados
por quienes operan en la acción pública como gestores de intereses públicos (STS
672/2006, de 8 de junio).

En este caso en la medida que se utilizaba la adjudicación directa y, artificiosamente, la
figura del contrato menor se estaba vulnerando el principio de libre concurrencia, es decir
se privaba a otras empresas de la oportunidad de prestar sus servicios y concurrir en
igualdad de condiciones e incluso, por un importe inferior al finalmente abonado, lo que
supone un resultado materialmente injusto. También en los casos del contrato negociado
y sin publicidad, puesto que se hacían las ofertas a las empresas que trabajaban
habitualmente con el ayuntamiento, cerrando con ello el coto a terceros.
Por último, en cuanto al elemento subjetivo del injusto, es decir el conocimiento y
conciencia de la ilegalidad, entiende la Sala que también concurre. Los elementos
subjetivos de los tipos penales contienen un sustrato fáctico de índole psíquico, que se
constata por las reglas de conducta que observa el autor con ocasión de ejecutar el
comportamiento presuntamente delictivo. Su conocimiento acerca de la transcendencia de
los hechos que ejecuta se verifica a través de las acciones externas que realiza, puestas
en relación con las circunstancias relativas a las técnicas y roles que domina en sus
actividades cotidianas y profesionales.
En este caso hay indicios plurales y suficientes para sustentar la inferencia del
conocimiento y la conciencia de la ilegalidad. Como ya se ha indicado todos los acusados,
salvo Daniel Martín, tenían experiencia política, algunos de ellos hasta de décadas y en
puestos de gobierno municipal, con lo que tenían que conocer los resortes y mecanismos
de la ley de contratos administrativos. La ley de contratos públicos, por su uso habitual en
las administraciones públicas es una norma casi notoria que cualquier persona con
cultura media y más un trabajador de banca, como era Daniel Martín, tenía que conocer.
A ello debe añadirse que los fraccionamientos eran groseros, en la medida que se
adjudicaban cinco contratos a una misma empresa en una misma sesión o se trataba de
una reforma o mejora en un mismo espacio o en un mismo lugar, como el campo de tiro
y sin embargo se presentaban varios proyectos. A los acusados, en todas y cada una de
las votaciones, se les informaba del parecer de los técnicos sobre el fraccionamiento y el
secretario les hacía advertencia de ilegalidad. Algunas de las obras,como la del campo de
tiro o la del centro cultural, según resulta de los antecedentes reflejados en los informes
técnicos partían de una petición del concejal o del alcalde, que había expresado voluntad
política de reactivar el campo o acabar el centro, con lo necesariamente se sabía que era
una obra única. Todo ello permite llevar a la convicción fundada de que los acusados
tenían conocimiento y conciencia de la ilegalidad.

259

El delito debemos considerarlo como continuado, a tenor del artículo 74-2 del Código
Penal al concurrir los requisitos jurisprudencialmente exigidos para apreciar la continuidad
delictiva:
a).- Pluralidad de hechos diferenciados y no sometidos a enjuiciamiento separado por los
Tribunales.
b).- Concurrencia de un dolo unitario que transparenta una unidad de resolución y
propósito que vertebra y da unión a la pluralidad de acciones comisivas, de suerte que
éstas pierden su sustancialidad para aparecer como una ejecución parcial y fragmentada
en una sola y única programación de los mismos.
c).- Realización de las diversas acciones en unas coordenadas espacio-temporales
próximas, indicador de su falta de autonomía.
d).- Unidad del precepto penal violado, de suerte que el bien jurídico atacado es el mismo
en todas.
e).- Unidad de sujetos activos.
f).-Homogeneidad en el "modus operandi" por la idéntica o parecida utilización de
métodos, instrumentos o técnicas de actuación afines (STS. 6-11- 1.995; 2-10-1.998, 116- 2.001 o 21-10-2.002.
Efectivamente, en los hechos probados se ha destacado que se adjudicaron más de 65
contratos en sucesivas juntas de gobierno. Es decir, se trató de acciones realizadas por
los mismos sujetos activos, idéntico medio comisivo, de forma constante y continua
durante varios años, movidas por el mismo fin de imponer su voluntad frente a lo
dispuesto en las normas de contratación, con infracción del mismo precepto penal y
afectando al mismo bien jurídico.
AUTORIA En cuanto a la autoría, en los hechos probados se ha reseñado los concejales
que participaron en cada junta. No siempre estaban integradas igual pero todas fueron
presididas por José Alberto González. Los menos que intervinieron fueron Félix Sierra y
Juan José Alayón que lo hicieron en 10 ocasiones, mientras que el resto fueron en 19,
tratándose de actuaciones directas en los hechos, conscientes y voluntarias, que reúnen
los requisitos del artículo 27 y 28 del Código Penal.
CIRCUNSTANCIAS MODIFICATIVAS En lo que se refiere a circunstancias modificativas
de la responsabilidad criminal, al igual que en el fundamento anterior y por los mismos
motivos se aprecia la atenuante de dilaciones indebidas como analógica en el Código
Penal vigente a fecha de los hechos puesto que no fue introducida en el artículo 21 hasta
la reforma operada por la LO 5/2010, en el artículo 21.6ª del CP.
INDIVIDUALIZACIÓN DE LA PENA: Señala el artículo 66.1 del Código Penal que 1ª)
Cuando concurra sólo una circunstancia atenuante, aplicarán la pena en la mitad inferior
de la que fije la Ley para el delito. Asimismo el artículo 72 del Código Penal indica que
Los Jueces o Tribunales, en la aplicación de la pena, con arreglo a las normas contenidas
260

en este Capítulo, razonarán en la sentencia el grado y extensión concreta de la impuesta.
Asimismo el artículo 74 del Código Penal exige que se imponga la pena en su mitad
superior pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado.
El artículo 404 del Código Penal en la fecha de los hechos tenía la siguiente redacción: “
la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución
arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial
para empleo o cargo público por tiempo de siete a diez años” mientras que la redacción
actual fija la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el
ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años por lo que es
más favorable la redacción vigente a la fecha de los hechos.
En este caso no existen méritos ni se han puesto de manifiesto circunstancias que
justifiquen una diferenciación en cuanto a las penas para los acusados por lo que a todos
ellos se les deberá poner la misma.
En cuanto a la duración las penas procede imponer el mínimo de la mitad superior dado
que se trata de un delito continuado con una atenuante. Por tanto 8 años y 6 meses de
inhabilitación especial.
El artículo 42 del Código Penal exige que la sentencia especifique los empleos o cargos
sobre los que debe recaer la inhabilitación y establece expresamente que esta pena
alcanza no solo al empleo o cargo en el que cometió el delito, sino también la incapacidad
para obtener el mismo “u otros análogos durante el tiempo de la condena”. Por las
razones ya analizadas la inhabilitación especial además de suponer la privación de
acceder al cargo que ocupaban ( alcalde y concejales del ayuntamiento) debe extenderse,
durante el tiempo de la condena, a la prohibición de acceder a cualquier cargo electivo de
administración, local, autonómica o nacional o de designación política en organismos
dependientes de cualquiera de ellas o empresas publicas al suponer la administración de
intereses generales.
CUARTO.- En relación con los hechos denominados III) “CONTRATACION VICENTE
PEREZ MORALES con la única prueba que se contó fue con la documental incorporada
a las diligencias previas 872/2005, tramitadas por el Juzgado de Primera Instancia e
Instrucción nº 5 de Arona, luego acumuladas al procedimiento abreviado 32/2011. José
Alberto González Reverón no fue interrogado sobre esta cuestión en el juicio, ni tampoco
ningún otro concejal. Tampoco se hizo preguntas sobre el expediente de contratación a
los técnicos que intervinieron en el expediente de contratación:
Carmen Teresa
Hernández Martín ( jefa de la sección de gobierno) y Miguel Angel Rojo ( interventor
municipal) que intervinieron como testigos en el juicio.

A través del examen del expediente y de la sentencia dictada por el Juzgado de lo
Contencioso Administrativo n º 3 de Santa Cruz de Tenerife en el recurso 106/2004,
resulta acreditado que la contratación de Vicente Pérez Morales se efectuó de manera
261

arbitraria. Se vulneró lo dispuesto en el artículo 103 de la Ley de Bases de Régimen Local
y en el artículo 91 de ese mismo texto, que señala la necesidad de respetar los principios
constitucionales de mérito, capacidad e igualdad para el acceso a los ciudadanos a
puestos de trabajo de las administraciones públicas y exige que las corporaciones locales
formulen públicamente su oferta de empleo y la selección se haga mediante convocatoria
pública y a través del sistema de concurso, oposición o concurso oposición libre. Pese a
esta normativa, la contratación de Vicente Pérez fue directa, sin haber convocado un
proceso selectivo que diera la oportunidad de concurrir y solicitar el puesto a otros
ciudadanos, que cumplieran con los requisitos para desempeñarlo. El contrato laboral fue
de obra o servicio determinado por un periodo de seis meses y antes de que se
extinguiera, el alcalde dictó resolución ordenando la prórroga por un año. Es decir, se
dictaron dos resoluciones arbitrarias, puesto que suponían la omisión de los trámites
exigidos legalmente para la contratación, lo que supuso un atentado directo contra los
principios proclamados en la Constitución en su artículo 23.2.
Asimismo, resulta que tanto la jefa de la sección de gobierno, Carmen Teresa Martín
como el interventor municipal, Miguel Angel Rojo, emitieron informes en los que
destacaron que ese tipo de contratación infringía la normativa, pero no quedó
determinado si se lo comunicaron personalmente a José Alberto González Reverón.
La resolución 6845/2003, de 17 de noviembre de 2003, por la que el alcalde resolvió
contratar a Vicente Oliver Pérez Morales refleja en uno de sus considerandos que “La
anterior propuesta al tener carácter nominal infringe lo establecido en los artículos 91 y
103 de la Ley 7/85 de 2 de abril y artículo 177 del Real Decreto Legislativo 781/1986 de
18 de abril, en cuanto que la selección de todo el personal, sea funcionario o laboral, debe
realizarse de acuerdo con la oferta de empleo público, mediante convocatoria pública y a
través del sistema de concurso, oposición, concurso-oposición libre en los que se
garanticen, en todo caso, los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad,
así como el de publicidad”.
Esta documental por sí sola, no permite llevar a la conclusión que en el momento del
dictado el Sr. González Reverón tenía conocimiento y conciencia de la arbitrariedad que
generaba esa resolución. No hay indicios plurales para sustentar la inferencia, por lo que
no puede considerarse acreditado que se haya producido un delito de prevaricación.
QUINTO.- El apartado IV) de los hechos probados fue identificado como ASUNTO
CONALE 2000, SL y PROGUITO SL. El Ministerio Fiscal y la acusación particular
formularon acusación por estos hechos contra Félix Sierra Melo, Roberto de Luis
Jiménez, Eliseo de la Rosa González y Arsenio Zamora Toledo. La Fiscal consideró que
Félix Sierra Melo sería autor de un delito continuado de cohecho del artículo 419 del
Código Penal en relación con el artículo 74 de ese mismo texto normativo, que lo
relacionó con el apartado G) de su escrito de acusación; a Eliseo de la Rosa y Roberto de
Luis los acusó de un delito continuado de cohecho del artículo 419 y 74 del Código Penal
y un continuado de prevaricación urbanística de funcionario público del artículo 320.1 del
262

Código Penal y acusó a Arsenio Zamora de un delito de cohecho del artículo 423 ( todos
los delitos en la redacción vigente al tiempo de realizar los hechos). En relación con
Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa parece inferirse del escrito de acusación que la
continuidad del delito de cohecho y el de prevaricación se refiere tanto a estos hechos
como los relacionados con Zenón Rodríguez, Antonio Luis González Tolosa y Jorge
Menéndez. Por su parte la acusación particular consideró que todos ellos eran autores de
un delito de cohecho, sin precisar nada más. Además indicó en su escrito de conclusiones
que los hechos serían también constitutivos de un delito de tráfico de influencias, pero no
acusó a ninguno de los implicados de este último tipo penal.
La investigación partió de la declaración realizada por los constructores José Ramón
Ansorena Ormazábal y su hijo, José Ramón Ansorena Carrera. Fueron llamados por el
magistrado instructor como testigos, al ser los instantes de un expediente de licencia de
obra, el 86/2005, que estaba incluido dentro de la relación de los denunciados por la
Fiscalía por posible prevaricación urbanística (ya analizado en el primer apartado de los
hechos probados). Narraron, primero al instructor y luego a esta Sala, todos los avatares
que fueron sucediendo en la tramitación del proyecto, que tenía por objeto construir un
complejo de viviendas en una parcela de Costa del Silencio, la H 5. Estas declaraciones
determinaron, en su momento, que se ampliara el objeto de la investigación instructora y
son el pilar probatorio fundamental de su comisión.
La primera consideración valoratoria que debe realizarse sobre sus testimonios es que
tienen apoyo en una realidad incontestable, cual es, que los proyectos existieron, se
solicitaron las licencias y se iniciaron obras en la parcela. Los técnicos municipales
vinculados con el servicio de urbanismo del ayuntamiento que declararon en el plenario,
manifestaron que conocieron directamente u oyeron hablar del proyecto. Además constan
documentos administrativos que ratifican la realidad de la tramitación. Sin embargo, a
diferencia de los analizados en los anteriores fundamentos jurídicos, no se ha podido
examinar toda la tramitación administrativa, puesto que el único expediente íntegro que se
recabó del ayuntamiento fue el iniciado por Proguito en el año 2005, que fue analizado en
el primer apartado de los hechos probados de esta sentencia. No consta ni el expediente
tramitado para la modificación puntual del plan general ni el de la primera licencia de obra
que interesaron los Sres. Ansorena, a través de la mercantil Protembel, para construir en
la parcela H5, polígono 13 del plan parcial de Costa del Silencio propiedad de Conale
2000, SL. En las actuaciones figuran algunos documentos aislados, como el testimonio
del acuerdo adoptado el 23 de agosto de 2002 por la junta de gobierno, que denegó la
licencia interesada por Protembel y la orden de suspensión de los actos de construcción
que venía realizando Proguito, sin amparo de licencia alguna. También, dentro del
86/2005 se detectaron y analizaron documentos de los expedientes que no constan
íntegros, ya que fueron aportados por José Ramón Ansorena para que se adjuntaran en
el 86/2005 y fueran tenidos en cuenta para resolver sobre la licencia de obra. Consta la
aprobación inicial otorgada por el Ayuntamiento de la modificación puntual del terreno
sobre el que se pretendía edificar en el polígono 13 de Costa del Silencio para cambiarlo
263

de hotelero a residencial; testimonio del acuerdo del pleno del ayuntamiento, aprobando
provisionalmente el proyecto de modificación puntual ( en cuyos resultandos figuran los
trámites e informes que hasta ese momento se habían efectuado); informe favorable a la
modificación emitido por la consejera delegada del área de planificación y cooperación del
Cabildo; informe favorable del ingeniero jefe de demarcación de la Dirección General de
Ordenación del Territorio de la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del
Gobierno de Canarias, indicando que el cambio de uso no presuponía incidencia sobre la
normativa de costas y que el edificio proyectado estaba ubicado fuera de la servidumbre
de costa; solicitud de aclaración formulada por José Ramón Ansorena Carrera dirigida a la
ponencia técnica de la Comisión de Ordenación de Territorio y Medio Ambiente de
Canarias y respuesta otorgada por el Director General de Urbanismo; informe del
Secretario General del Ayuntamiento de Arona, fechado el 5 de diciembre de 2003,
respondiendo a la aclaración solicitada por el instante de la licencia sobre el uso de la
parcela y la ratificación del informe, emitida por el Secretario General el 15 de julio de
2005 e informe de la jefe de servicio de la Agencia de Protección del Medio Urbano y
Natural del Gobierno de Canarias, relativo a la la orden de suspensión de obras acordada
por dicho servicio. Con estos documentos, que no fueron impugnados por ninguna de las
partes, se han podido establecer y fechar cronológicamente algunos hitos del relato.
Como ya se ha adelantado, la principal fuente de prueba de la que se ha partido para
considerar probados los hechos son las mencionadas testificales, las cuales se
consideran convincentes y verosímiles , pero no por la mera "creencia" en la palabra de
estos testigos, a modo de un acto ciego de fe ( parafraseando los términos de la
sentencia del Tribunal Supremo 1 octubre 2015, nº 581/2015, rec. 337/2015) sino porque,
más allá de la realidad de los proyectos y que los testimonios fueron persistentes,
vehementes y coherentes entre sí, hay razones y elementos fácticos acreditados que
apoyan el relato y que lo hacen creíble. Pasamos a reseñarlos:
1.- José Ramón Ansorena Ormazábal narró que antes de la adquisición de la parcela fue
al ayuntamiento a informarse y habló con técnicos del ayuntamiento. Nombró a Eliseo de
la Rosa y al aparejador ( Roberto de Luis). Ellos le dijeron que se podía hacer el cambio
de uso y que no había ningún problema. Roberto de Luis en su interrogatorio reconoció
este encuentro y manifestó que les dijo que en la parcela no se podían construir viviendas
porque el uso que le atribuía el plan general era exclusivamente hotelero por lo que les
indicó lo que tenían que hacer. Comentó que esta reunión fue por la mediación de Arsenio
Zamora.
2.- Padre e hijo afirmaron que el primer pago que hicieron fue a finales del año 2001,
cuando Arsenio ya estaba actuando como conseguidor o intermediario. Él les dijo que
había que pagar un millón de pesetas para acelerar los informes técnicos que tenían que
emitirse por la oficina municipal y ello coincide en el tiempo con la emisión dictámenes.
Consta en uno de los resultandos del testimonio del acuerdo del pleno del ayuntamiento,
celebrado el 26 de diciembre de 2002 (que aprobó provisionalmente el proyecto de
modificación puntual del plan general), que el 26 de diciembre de 2001 los servicios
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técnicos municipales emitieron informe rechazando la alegación formulada por una
interesada en el expediente (Cándida Peña) que alegaba que el proyecto modificaba el
trazado viario y le perjudicaba (esa persona y alegación es mencionada en la
transcripción de la conversación grabada aportada por José Ramón Ansorena Carrera) y
también resulta que en menos de una semana, los servicios técnicos municipales
emitieron informe ante la contestación del Cabildo, insistiendo que procedía la
modificación puntual y que ésta no estaba afectada por la moratoria turística.
3.- José Ramón Ansorena Carrera también narró que, sobre marzo o abril de 2002,
Arsenio les dijo que había que pagar dos millones y medio de pesetas a unos abogados
por un informe para el tema del Cabildo. A través de la documentación examinada resulta
que el 8 de febrero de 2002, el área de planificación y cooperación del Cabildo de
Tenerife emitió informe desfavorable, que tuvo entrada en el ayuntamiento el 8 de marzo
de 2002. Consta que el dictamen fue efectivamente emitido por dos abogados, Luis
Eugenio Gutiérrez Herreros y Jesús Villodre Cordero. El Sr. Villodre, cuando declaró el 1
de febrero de 2008 en fase de instrucción, lo aportó al juzgado siendo testimoniado y
devuelto el original (folio 3110 de las actuaciones, tomo V). Ambos letrados narraron en
su declaración testifical que el despacho de abogados de Vicente Alvarez Gil fue el que
les encargó el informe, lo hicieron sin saber para quién era y cobraron 600.000 pesetas.
Luego, casualmente, los Sres. Ansorena contactaron con ellos para que les ayudaran en
los trámites de la licencia y se dieron cuenta que el asunto era el mismo sobre el que ya
habían informado. Debe destacarse que el dictamen jurídico está fechado el 10 de julio
de 2002 y lo que contiene son consideraciones que tratan de refutar el sentido del informe
de la Consejera Delegada del Área de Planificación y Cooperación del Cabildo Insular de
Tenerife, lo que concuerda con la narración del testigo de que Arsenio les dijo lo del
dictamen y que el encuentro con Arsenio era para que éste le entregara el informe.
4.- José Ramón Ansorena Carrera dijo que mantuvo una reunión en el restaurante Las
Rejas con Arsenio Zamora en el curso de la cual éste le pidió 45 millones de pesetas y
escribió en el sobre que contenía el informe de los abogados, las fases de la tramitación
para la obtención de la licencias y las cantidades que tenían que ser abonadas en cada
una de ellas. El testigo aportó el sobre en fase de instrucción y dos especialistas del
departamento de grafística del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil cotejaron la
muestra de escritura que figuraba en él con dos cuerpos de escritura en los que había
letras y números realizados por Arsenio Zamora en días distintos. En el dictamen, luego
ratificado y aclarado en el plenario, concluyeron que el cuerpo de escritura realizado por
Arsenio no era una escritura espontánea ni sincera, pero tenía idoneidad adecuada para
llevar a cabo la pericial. Que la muestra cuestionada había sido ejecutada con un
esferógrafo de tinta grasa de color negro y que presentaba cantidad suficiente para llevar
a cabo el estudio. Se concluía que la misma había sido realizada por el Sr. Zamora, pues
a pesar del intento por parte de éste de ocultar su forma habitual de escribir, existían
numerosas concordancias de gran valor a efectos comparativos, que permitían llegar a
esa conclusión. La letrada de Arsenio trató de introducir la duda de si se habían analizado
265

los números que figuraban en el sobre o solo las letras, pero ambos técnicos contestaron
con rotundidad que se estudió toda la muestra, incluidos los números, y que, aunque en el
dictamen solo reflejase lo más identificativo y no se concretase nada sobre los números,
habían sido estudiados, especificando la funcionaria C72342 J que si hubiera detectado
que en la muestra dubitada habían participado dos personas, lo habrían reflejado.
Tampoco se hizo mención a que la muestra dubitada hubiese sido ejecutada por dos
útiles distintos. En conclusión, dada la rotundidad del dictamen y que se despejaron y
aclararon todas las reticencias expuestas desde la defensa, entiende la Sala que este
permite considerar acreditado que las letras y números que figuran en el sobre fueron
realizados por Arsenio Zamora.
4.- La grabación también es una realidad constatada. Es significativo que varios de los
implicados en el juicio declararan que se les había comunicado, antes de la apertura de
las diligencias previas, que esa grabación existía. José Alberto González Reverón
manifestó que el promotor de la licencia de Proguito le dijo que tenía una cinta pero nunca
la escuchó y no recordaba si el anterior alcalde le dijo que sabía lo de la cinta. Jesús
Villodre y Luis Eugenio Gutiérrez declararon que José Ramón Ansorena, cuando les
contrató, les habló de la petición de dinero y que había una cinta grabada. Roberto de
Luis también manifestó en su interrogatorio que era cierto que José Ramón Ansorena
Carrera le habló de la grabación. Dijo en palabras textuales: “Mire usted don Roberto,
tengo conocimiento de que su compañero el arquitecto municipal me ha pedido dinero a
cambio del informe positivo”, y dijo que fue a comentárselo a Eliseo de la Rosa. Este en
su interrogatorio también manifestó que Roberto le contó que Ansorena se había
presentado en su despacho y le había dicho que tenía una grabación en la que alguien
pedía dinero.
José Luis Reverón Acosta, otro testigo de la acusación, narró que durante un tiempo trató
de ayudar a José Ramón Ansorena Carrera con el tema de la licencia. Declaró que éste
le comentó que le habían puesto un documento por debajo de la puerta en el que le
pedían 45 millones para obtener la licencia y que pudo ver ese documento y comprobar
que existía. Concertó una reunión con Félix Sierra y se vieron en su oficina y cuando le
enseñó la carta, Félix le dijo que eso eran cosas de Zamora ( que es la manera en la que
es llamado el acusado Arsenio Zamora) sin que él previamente lo hubiera mencionado.
Luego José Ramón le comentó que había grabado una conversación con Zamora en la
que de nuevo le pedía el dinero.

En relación con este último testigo y si bien la defensa de Félix Sierra negó la veracidad
del testimonio y apuntó que podía haber cierta enemistad porque ambos trabajaron en la
misma entidad bancaria y Félix no le ayudó cuando se le abrió un expediente disciplinario
que acabó con su despido laboral, la Sala le otorga credibilidad, dada la objetividad con
la que narró los hechos, matizando los comentarios que dijo haber oído de Félix y
mostrándose convincente. Además José Luis Reverón contestó que no tenía mala
266

relación con Félix, que habían sido compañeros de Cajacanarias y que por eso había
hablado con él del tema de la licencia y a preguntas de la defensa dijo que no era cierto
que le hubiera pedido ayuda cuando le despidieron porque él no podía ayudarle,
afirmación que casa con el hecho de que Félix Sierra simplemente fuera director de
sucursal y por tanto sin poder decisorio en esas cuestiones, no teniendo fundamento que
por el hecho de ser despedido por una cuestión ajena a Félix, se enemistara con éste.
Cierto es que existen algunas divergencias entre su narración y la de José Ramón
Ansorena Carrera pero debe tenerse en cuenta todo el tiempo que ha transcurrido desde
los hechos y que en lo esencial ambos relatos son coincidentes. Esas declaraciones
permiten refutar la versión de Félix Sierra Melo de que se enteró de la existencia de la
petición de dinero en el 2007.
Sobre esta cuestión debe traerse a colación que uno de los efectos que incautó la
guardia civil cuando practicó una diligencia de entrada y registro en su oficina de Ficsa y
Laux SL (informe la Unidad Orgánica de Policía Judicial de efectos intervenidos en las
entradas y registros realizadas a Felix Sierra Melo, folio 11212 actuaciones) fue un
documento integrado por 15 folios mecanografiados con el título “conversación-extorsión
grabada a Arsenio Zamora”, que es la misma transcripción aportada por José Ramón
Ansorena Carrera a las actuaciones y un informe resumen de las actuaciones
relacionadas con esta licencia. Ello pone de manifiesto que Félix le daba relevancia y
consideraba verosímil la conversación, hasta el punto de figurar anotaciones manuscritas
en la transcripción. Debe significarse que en ese momento aún estaban declaradas
secretas las actuaciones, con lo que Félix no sabía cuál era el sentido y orientación de la
investigación y, sin embargo, la conversación le preocupaba. Se alegó por la defensa que
fue Jaime Ansorena Carrera, el hermano de José Ramón el que le dio la transcripción a
Félix Sierra pero esta afirmación, además de no haber resultado corroborada, no
desvirtúa la conclusión de que el acusado le daba importancia a la misma.
En el fundamento jurídico dedicado a las cuestiones previas se concluyó que la prueba de
la grabación podía ser utilizada, puesto que no suponía vulneración de derecho
fundamental alguno, aún cuando José Ramón Ansorena Carrera tuviera como objetivo
provocar la
conversación, ya que lo que se habló fue una repetición de lo que
previamente le había dicho Arsenio a José Ramón Ansorena Ormazábal. No se trató
propiamente de una confesión sino que lo que hizo Arsenio fue pedir nuevamente el
dinero y aclarar para quien iba el pago, lo que en sí mismo es la conducta punible. En
cualquier caso, una vez reproducida la cinta en el plenario, en la medida que no fue
audible, su relevancia probatoria es nula para acreditar el contenido de la conversación,
pero lo que no se puede objetar es que se trata de una realidad fáctica que apoya el relato
de los Sres. Ansorena. Además, según resulta del interrogatorio de Arsenio Zamora, la
cinta debió ser audible en fase de instrucción puesto que manifestó en el plenario que “
antes de declarar se le puso la cinta donde se escuchaba la conversación y el juez insistía
que era él y él decía que era imposible porque no había estado en ninguna comida.
Además no se le habían leído sus derechos. Aclaró que estuvo asistido en la declaración
267

por el abogado Sergio Batista y que era posible que dijera que el timbre de voz era
parecido pero no reconoció que fuera él”. Es decir oyó la cinta .
5.- La licencia de obra para construir en la parcela fue otorgada en septiembre de 2005 y
la primera declaración de los Sres Ansorena en fase de instrucción tuvo lugar en
diciembre de 2007, con lo que en ese momento su declaración no estaba movida por el
interés de obtener la autorización para construir, puesto que ya contaban con ella.
6.- Otro de los hitos del relato es que Eliseo de la Rosa, después de que se hubieran
pedido los 45 millones de pesetas y no se hubieran pagado, acudió una mañana a la
parcela y gritó que nunca les iba a dar la licencia. Pocos días después acudió Manuel
Beautell, aparejador municipal y comunicó formalmente la orden de paralización, la cual
figura documentada, fechada el 26 de agosto de 2002 y firmado el recibí por José Ramón
Ansorena Ormazábal. Igualmente la aparición en la obra de Eliseo de la Rosa fue
ratificada por Ernesto Martínez Fernández, quien declaró como testigo, sin que se
presenten motivos que hagan dudar de la veracidad de su testimonio siendo claro,
preciso y contundente. Manifestó que era guardia de seguridad de la empresa Proguito y
ya llevaban como un año con excavaciones en la obra. Estaba hablando con el inglés,
que era el vendedor y Eliseo de la Rosa se bajó de un coche y se acercó . Se enfadó
bastante y dijo que jamás tendrían la licencia. Dijo que allí estaban los jefes: Ansorena
padre e hijo, otro socio que tenían, el declarante y el inglés. Aclaró que sabía quien era
Eliseo porque ambos eran de Valladolid y que lo conocía de vista. Estas manifestaciones
confirman las afirmaciones de los Sres. Ansorena. Asimismo el aparejador municipal
Manuel Pérez Beautell ratificó que en agosto acudió a la obra con la orden de paralización
y ésta fue firmada por la propiedad, sin que se produjera ninguna incidencia.
Todos estos datos, que corroboran el relato de los Sres. Ansorena, llevan a la Sala a
otorgar credibilidad a sus testimonios y a rechazar las reticencias de las defensas sobre
su verosimilitud. Se argumentó que había habido contradicciones en ellos, como el
negar la presencia de Félix Sierra en la boda del hijo de José Ramón Ansorena
Ormazábal, cuando sí que había estado, pero ello fue explicado por el testigo aclarando
que su hijo tendría relación con Félix y por eso iría a la boda, pero él no lo sabía. Otra
contradicción apuntada por la defensa es que se pusiera de manifiesto que la petición de
dinero efectuada por Eliseo de la Rosa se hiciera delante de otra persona, cuando nunca
lo había dicho, pero en lo sustancial el Sr. Ansorena Ormazábal siempre ha indicado que
fue en el restaurante La Rueda y estaba Eliseo de la Rosa. Califíquese como
contradicción o matización carece de relevancia para hacer dudar de la verosimilitud.

Tampoco la tienen las declaraciones de dos testigos propuestos por la defensa de Félix
Sierra: José Antonio Hernández y Delia Magdalena González . El primero narró un
encuentro casual en un bar con José Ramón Ansorena, en el que éste le dijo que todo era
contra Félix Sierra y que iba a acabar con su carrera política porque era el culpable de la
ruina de su familia. En cuanto a Delia Magdalena declaró que el 4 de noviembre de 2011
268

caminaba con Félix Sierra. Iban a la notaría a firmar una operación bancaria, ya que
ambos trabajaban en la misma entidad y a la altura de la gasolinera de Los Cristianos un
hombre comenzó a increpar a Félix diciéndole “porque vas a acompañado, ladrón ,
chorizo de mierda porque si no te partía la cara; te voy a matar” (la defensa de Félix
Sierra apuntó que se había presentado una denuncia por estos hechos contra José
Ramón Ansorena). Sin embargo entiende la Sala que estos hechos no desvirtúan la
verosimilitud de las declaraciones de los Sres. Ansorena porque como
así lo ha
entendido la jurisprudencia del Tribunal Supremo, “la lógica animadversión de la víctima
derivada del hecho criminal es irrelevante para poner en duda su versión en cuanto no
resulta de causas de resentimiento ajenas al delito " (cfr., por todas, SSTS 511/2012, 13
de junio y 238/2011, 21 de marzo ) y en este caso no se ha puesto de manifiesto ni han
aflorado datos de que hubiera otras causas de animadversión distintas de los hechos
denunciados.
Expuestas las anteriores consideraciones se considera acreditado, a través de
la
declaración de José Ramón Ansorena Ormazábal, que el acusado Eliseo de la Rosa
solicitó seis millones de pesetas a cambio de agilizar los trámites de obtención de licencia,
si bien nunca fueron abonados. También queda acreditado que Arsenio Zamora actuó
como conseguidor e intermediario entre los Sres. Ansorena y el ayuntamiento para
acelerar los trámites, acudiendo a numerosas reuniones, en las que participaron el
secretario general, José Ángel Álvarez, el concejal de urbanismo, Félix Sierra Melo,
Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa. En una de esas reuniones Félix Sierra Melo le dijo a
los Sres. Ansorena: “Ahora Arsenio les va diciendo lo que tienen que hacer”. También se
considera acreditado que Arsenio les pidió un millón de pesetas para agilizar los trámites
y que el dinero fue abonado a finales de diciembre de 2001 y que este pago coincide con
el hecho que los servicios técnicos municipales emitieron un informe rechazando las
alegaciones formuladas por una interesada, Cándida Peña, en el expediente de
modificación puntual del plan general de ordenación y se emitiera un informe dirigido al
Cabildo, en menos de una semana.
Igualmente se considera acreditado que Arsenio le pidió, primero, a José Ramón
Ansorena Ormazábal y, luego se lo reiteró a José Ramón Ansorena Carrera, cuarenta y
cinco millones de pesetas para sacar adelante el proyecto y que el dinero iba dirigido a
pagar a Félix Sierra Melo, Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa.
Sobre este punto de los hechos probados es preciso detenerse puesto que ninguno de
estos tres acusados estuvo presente en la conversación mantenida entre Arsenio y José
Ramón Carrera pero puede inferirse que formaban parte de la trama con los siguientes
indicios debidamente acreditados
1.- Arsenio le dijo a José Ramón Ansorena Carrera cuando por primera vez pidió los 45
millones que el dinero era para concejales de la junta de gobierno y los técnicos.
2.- La participación de Eliseo se infiere no solo del hecho acreditado que había pedido
dinero previa y directamente a José Ramón Ansorena Carrera, sino porque hubo una
269

reacción ante el impago, cual fue que acudió a la obra y gritó que nunca iban a obtener la
licencia. Además, tres años después, cuando José Ramón Ansorena Carrera pidió una
nueva licencia con otro proyecto (licencia de Proguito) habló con Roberto de Luis y le
comentó que iba a divulgar el contenido de la grabación y ello fue lo que determinó que el
informe fuera favorable. Roberto de Luis manifestó que el informe estaba hecho cuando
habló con el Sr Ansorena, pero éste dijo, y es lo que se considera acreditado, que el
informe en ese momento aún no había sido emitido y que la amenaza de divulgar el
contenido de la grabación fue lo que determinó que Roberto le dijera que lo haría en
sentido favorable a la licencia y que Eliseo le diera el conforme. La única explicación al
hecho de que Eliseo acudiera a la obra enfadado, cuando ésta ya llevaba en marcha un
año, y que luego accediera a ratificar un informe favorable sobre esa misma obra cuando
sabia que tenía uso exclusivo hotelero, es que formaba parte de la trama. A ello debe
añadirse que en la entrada y registro practicada en el apartamento que residía se localizó
dinero en efectivo ( 14 billetes de 500 euros, 50 billetes de 50 euros y 2 de 20 euros)
cuyo origen no ha quedado aclarado, lo que apunta a que pueda ser de origen ilícito.
3.- La participación de Roberto de Luis no solo resulta de este último acontecimiento,
especialmente significativo en la medida que accedió a informar de forma favorable
cuando era consciente que el proyecto infringía un parámetro urbanístico tan relevante
como el uso del suelo, sino también por sus previas reticencias a informarlo. El acusado
trató de justificarlas diciendo que él nunca había informado el proyecto y que debía
hacerlo el mismo técnico, pero también manifestó, con un argumento incongruente con el
anterior, que fue él quien asesoró a los Sres. Ansorena sobre cómo debían plantear el
cambio de uso y que habló con ellos muchas veces porque su proyecto iba retrasado y
venían a informarse y nadie quería saber nada de su expediente y a él le daba pena.
También es otro indicio relevante de su participación la manifestación hecha en el plenario
de que Arsenio durante muchos años fue el intermediario de Roberto de Luis con
empresarios de la construcción para cobrarles comisiones. Esto lo declaró José Antonio
Molina Luis a cuyo testimonio, desde ahora se adelanta, se le otorga verosimilitud.
Resumidamente, contó que Arsenio era el intermediario de su tío, Roberto de Luis. Narró
que durante los años 90 y hasta el 2000, que dejaron de tener relación, le constaba que
su tío cobraba comisiones a empresarios de la construcción para sacar adelante las
licencias urbanísticas, a veces legales y a veces, no por superar volumetría permitida o
más plantas… Él se lo contaba y además facilitó datos de encuentros y cobros de dinero.
También narró encuentros con Arsenio, ya que pasaba a hablar con él por su oficina y le
hacía comentarios. A la vez que cobraba comisiones, su tío también trabajaba con varios
arquitectos, que imponía a los constructores para que dirigieran el proyecto. El arquitecto
le pagaba a Roberto un porcentaje del importe total del proyecto que él había conseguido.
Para que licencia llegara a buen término, además de hacer informes positivos, su tío
tenía a sueldo a varios concejales y a quien siempre nombraba era a Félix Sierra, que era
quien recogía el dinero y lo repartía. Precisó que Roberto se jactaba de tener a tres o
cuatro concejales en nómina y que Arsenio era el que se aproximaba a los empresarios.
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Era el intermediario tanto de Roberto como de Eliseo. Precisó que éste también se
dedicaba a cobrar comisiones ilegales, pero no formaba parte de la organización de su
tío. Le decía “aquí no puedo meter mano porque ya está en ello Eliseo”.
Se le otorga verosimilitud al testimonio de José Antonio Molina. No solo por el aplomo y
seguridad con el que contestó todas las preguntas que se le hicieron desde la acusación y
la defensa, realizando manifestaciones rotundas, sin contradicciones esenciales sino
también porque se trata de una declaración verosímil, al ser convincente y proporcionar
explicaciones y detalles. Por último porque, al igual que en la de los Sres. Ansorena,
hay datos que apoyan su relato. El más significativo es que fue su declaración en fase
de instrucción la que determinó la llamada al proceso, primero como investigados y
luego, a la vista de los indicios obtenidos en fase de instrucción, como imputados y
acusados a los arquitectos Zenón Rodríguez Neris, Antonio Luis Pablo González Tolosa
y Jorge Menéndez. Sin la declaración de José Antonio no hubiera salido ese vínculo, ya
que hasta ese momento no había dato alguno sobre esa relación. También mencionó en
esa primera declaración a Manuel Alexis Hernández Luis y éste ratificó su relato acerca
de la posible petición de dinero para poder construir un colegio. Otra persona que
mencionó en su primera narración ante el instructor fue a una técnico del ayuntamiento
llamada Manuela, a la que conocían por “Manoli”. Facilitó datos sobre ella que permiten
identificarla como Manuela Melo, jefa del servicio de licencias, siendo coincidente su
relato con lo que resulta de los expedientes de licencias examinados, es decir que ponía
reticencias en sus informes . También apuntó otro hecho que quedó contratastado con el
interrogatorio de los acusados y es que Juan José Alayón abrió contra Roberto un
expediente disciplinario.
Otro indicio de la relación entre Roberto y Arsenio es que en la entrada y registro
practicada en la vivienda de Arsenio se intervino un documento que contenía una oferta
de compra venta de un terreno enviada por fax desde el teléfono 922240359 y dirigida a
la atención de “Roberto” y junto al teléfono del remitente, una nota manuscrita con el
nombre “Alejandro de Luis” ( el nombre del hijo de Roberto) lo que permite inferir que se
refiere a Roberto de Luis y su hijo Alejandro. Además había una agenda azul con
anagrama “MAZ” en la que la fecha 18 de septiembre tenía anotación de “Se incorpora
Roberto al Ayuntamiento” ( atestado de la UOPJ sobre las entradas y registros
practicadas, folios 1858 y siguientes del tomo 5 de las actuaciones)

Otro indicio corroborador de las manifestaciones de José Antonio sobre el elevado nivel
de vida de su tío es el informe de investigación patrimonial elaborado por la Guardia Civil.
Los únicos datos contrastados de sus ingresos son que ganaba unos 2300 euros líquidos
al mes en el ayuntamiento ( se entiende que incluidos trienios) y los que resultan de la
certificación del colegio oficial de aparejadores aportada por el propio acusado. En ella se
reflejan los trabajos visados a través de esta entidad, desde 1986 hasta el 20 de junio de
2008 ( 22 años de trabajo). Debe destacarse que durante los años 90, en la anulidad que
271

más ganó por este concepto fue en 1990, visando honorarios cercanos a los 40.000
euros, 1998 sobre 54.000 y 1999, unos 45.000, pero en 1992, 1993, 1994, 1995 y 1996
fueron importes inferiores a 15.000, incluso no alcanzado los 10.000 en los años 94 y 95.
Es de destacar que en esos años, curiosamente cuando menos dinero ganó en sus
trabajos como aparejador externo y estaba manteniendo a su hija en Madrid ( ésta declaró
que cursó estudios en Madrid entre el año 1991 y el año 2000 y que su padre le pagaba
una cantidad mensual y el alquiler de un piso), es cuando adquirió dos inmuebles en la
zona centro de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife: en 1995, un piso de 138 metros
cuadrados en la calle San Francisco y una plaza de garaje ( que compró por 18 millones
de pesetas ) y en 1998, un local comercial de 70 metros cuadrados y en 1999, una
participación en 1/65 parte de un local para garaje de un total de superficie de 2.323,57
metros cuadrados. Además adquirió un Mercedes 300 E en el año 1996, cuya primera
matriculación era de 1990 y un buque de recreo en el año 1998, lo que conlleva gastos
de amarre y mantenimiento. Además mantenía a su otro hijo y a su mujer, que en ese
momento carecía de ingresos propios. Por mucho que se haya tratado de argumentar que
el acusado fue prudente y realizó buenas inversiones, algunas apoyadas en préstamos y
que sus ingresos documentados son superiores al patrimonio, no puede obviarse que el
mantenimiento de una familia con dos hijos que estudian en centros docentes privados ,
cursan estudios de bachillerato en el extranjero y universidad en Madrid generan gastos
corrientes de cierta envergadura para ser cubiertos con un sueldo de 2300 euros y los ya
reseñados, derivados de sus trabajos como aparejador, primero como personal física y
luego a través de Cram4 ( mercantil que constituyó como sociedad profesional), que a su
vez y desde el año 1998 fue la receptora del dinero generado por Roberto de Luis, Es
también significativo que esta mercantil figure como titular de un depósito de valores n.º
0075014457010485 del Banco Popular, que el 14 de diciembre de 2007 tenía un saldo
de 100.659,60 euros ( folio 4297 del tomo XII). Ello sin tener en cuenta que puede
inferirse por el tipo de relojes de alta gama y joyas que fueron localizados en la vivienda
y vehículos que utilizaban ( Mercedes, BMW, Porsche) que el nivel de vida de la familia
era alto, por lo que esa simpleza aritmética argumentada por el acusado de restar a sus
ingresos declarados el valor del patrimonio declarado de adquisición ( que no siempre
suele ser coincidente con el precio realmente abonado) o que pedía préstamos para
cubrir sus inversiones y gastos de sus hijos no resulten convincentes, puesto que consta
que los amortizaba en poco tiempo con entrega de cantidades altas.

Para la Sala quedó claro, tanto que las relaciones entre José Antonio y su tío ahora
mismo son nulas, especialmente después de que hablara con un periodista de La Opinión
y se publicara en este periódico información sobre él, como que el testigo no parece llevar
o tener una vida ejemplar, pero ello “per se” no implica que el testimonio carezca de
validez probatoria. Como ha manifestado el Tribunal Supremo (STS 786/2015, 4 de
diciembre) - "... no exige como presupuesto de validez que quien declara lo haga con
una fingida distancia y frialdad respecto de los hechos que narra. De ser así, estaríamos
272

postulando una exigencia que, en la mayoría de las ocasiones, es incompatible con el
impacto emocional que el suceso enjuiciado puede haber ocasionado en el declarante ".
También ha dicho que ".... La indiferencia respecto del desenlace del proceso no es un
presupuesto sine qua non para proclamar la credibilidad de un testigo. Se puede ser
exquisitamente imparcial en la narración de los hechos y, al mismo tiempo, interesar la
condena del imputado” asimismo que “La concurrencia de alguna circunstancia de
resentimiento, venganza, enemistad o cualquier otro motivo ético y moralmente
inadmisible es solamente una llamada de atención para realizar un filtro cuidadoso de sus
declaraciones, no pudiéndose descartar aquellas que, aún teniendo estas características,
tienen solidez, firmeza y veracidad objetiva”
La conocida y reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo a propósito de las cautelas
que deben observarse en la valoración de la declaración de la víctima (falta de motivos
espurios, verosimilitud de los hechos narrados o persistencia en los mismos), y en general
para la prueba testifical, deben ser entendidas como meras reglas orientadoras a tener
en cuenta, añadidas a la credibilidad que debe obtener el tribunal del examen directo del
testigo en virtud del principio de inmediación. Señala la STS 581/2015, antes reseñada,
que “ […] cuando se cubran las tres condiciones haya que otorgar crédito al testimonio
"por imperativo legal". Ni, tampoco, en sentido inverso, que cuando falte una o varias, la
prueba ya no pueda ser valorada y, ex lege, por ministerio de la ley -o de la doctrina legal
en este caso-, se considere insuficiente para fundar una condena. Ni lo uno ni lo otro. Es
posible que no se confiera capacidad convictiva de forma razonada a la declaración de
una víctima (porque se duda del acierto de su identificación en una rueda v.gr.), pese a
que ha sido persistente, cuenta con elementos periféricos que parecerían apuntalarla y no
se detecta ningún motivo espurio que ponga en entredicho su fiabilidad; y, según los
casos, también es imaginable una sentencia condenatoria basada esencialmente en la
declaración de la víctima huérfana de elementos corroboradores de cierta calidad,
fluctuante por alteraciones en las sucesivas declaraciones; y protagonizada por quien
alberga animadversión previa al acusado. Si el Tribunal analiza cada uno de esos datos y
justifica por qué, pese a ellos, no subsisten dudas sobre la realidad de los hechos y su
autoría la condena será legítima constitucionalmente. Aunque no es lo más frecuente,
tampoco es insólito encontrar en los repertorios supuestos de este tenor”. En resumen el
convencimiento que obtenga de dicho examen, no la mera probabilidad o sospecha, debe
expresarlo en la sentencia lógica y racionalmente.

La defensa de Roberto de Luis trató de desmontar la credibilidad de José Antonio a través
de diversos medios.
En primer lugar con testigos ( Eugenio Moisés García Bernárdez, Rafael del Barrio y
Mónica Luis Gestoso), quienes en esencia narraron episodios protagonizados por José
Antonio de impagos de dinero, cuestiones penales y consumo de drogas. Además lo
describieron con un carácter fantasioso, pero entiende la Sala que aunque el testigo no
273

sea un dechado de virtudes ello no excluye “per se” su credibilidad, dado que si así fuera
no se otorgaría verosimilitud, entre otros, a los coimputados.
En segundo lugar, con la copia de la sentencia dictada por la sección 4ª Civil de esta
Audiencia Provincial, dictada en los autos 522/2004 y la copia de la grabación del acto de
la vista oral del juicio ordinario en la que declaró como testigo José Antonio Molina. Esta
resolución declaró que se había producido intromisión en la intimidad familiar de Roberto
de Luis por los artículos publicados en el periódico La Opinión los cuales se habían
basado en el relato facilitado por José Antonio. Respecto de estos medios de prueba de
la defensa debe recordarse que el testimonio que debe ser valorado es el prestado con
inmediación y contradicción en el plenario penal, máxime cuando en el interrogatorio del
testigo se admitieron numerosas preguntas sobre su vida privada para valorar su
credibilidad ( artículo 709 LECr), pero dado que la sentencia civil toca la cuestión atinente
a la enemistad y ese es el argumento sostenido por la defensa para rechazar la
verosimilitud, la Sala no puede por menos que compartir los atinados argumentos sobre
esta cuestión y reproducirlos “la situación actual de las relaciones entre el testigo y el
actor rotas o de manifiesta enemistad, no llegan a influir en la valoración de su
declaración hasta el punto de considerarla como completamente ineficaz e incluso falsa y
fruto de puro resentimiento o de la venganza, teniendo en cuenta, por otro lado , que esas
declaraciones perjudican también al propio testigo y no solo al actor”.
En este caso, como ya se ha indicado, hay persistencia, hay consistencia y hay datos
objetivos corroboradores y ello es lo que lleva a esta Sala a la convicción de la veracidad
del testimonio. Debe recordarse que a diferencia de otras ramas del Derecho en las que
puede existir una eficacia de cosa juzgada material de carácter positivo o prejudicial que
se produce cuando para resolver lo planteado en un determinado proceso se haya de
partir de lo ya antes sentenciado con resolución de fondo en otro proceso anterior, ésta
eficacia no tiene aplicación en el ámbito del proceso penal, pues cada causa criminal tiene
un propio objeto y su propia prueba y conforme a su propio contenido ha de resolverse,
sin ninguna posible vinculación prejudicial procedente de otro proceso distinto todo ello
sin perjuicio de que la prueba practicada en el primero pueda ser traída al segundo
proceso para ser valorada en unión de las demás existentes.
A las anteriores consideraciones deben sumarse los comentarios vertidos por otros
acusados en las conversaciones telefónicas interceptadas y reproducidas. José Alberto
González Reverón habló el 2 de enero de 2008 con un interlocutor llamado Diego, quien
le telefoneó desde el número 677806116. Hablan sobre la detención del arquitecto y el
intermediario y al preguntarle su interlocutor sobre el tema le contestó que el arquitecto
tenía mala fama, él lleva cuatro años de alcalde y el arquitecto siempre ha tenido mala
fama y otro aparejador de allí, que es el aparejador que sale en el periódico y van a ir a
por él. El aparejador llevaba como unos 30 años y el arquitecto, 15 o 16. Antes que él
estuviese en política ya oía mala fama de que se dedicaban a esa historia, que él lo sabía
como un vecino más.

274

Juan José Alayón Beltrán en diversas conversaciones comenta que los que están
nerviosos son Felillo (refiriéndose a Félix Sierra) y Manolo Barrios y dice que todo el
mundo sabía que Roberto era un corrupto, indicando también que se mirara a ver de
dónde había sacado toda la fortuna que tiene (conversación mantenida el 16 de febrero a
las 11,08 horas) y que Kadin (un empresario del sur con el que Juan José solía hablar)
cuando encargó el plan, Roberto le dijo que tenía que pagar cien millones de pesetas y él
los pagó y que todo tenía que pasar por las manos de Zenon porque si no pasaba por las
manos de éste, lo tenía difícil en el ayuntamiento (conversación mantenida el 16 de
febrero a las 14,55 horas con un interlocutor llamado Jhoni). Otro comentario lo mantiene
con interlocutor llamado Sergio que le comenta que se ha enterado a través de la gente
que Zamora, cuando Roberto de Luis tuvo problemas con el sobrino, era el que
recaudaba y que Zamora no supo disimular y que llevaba más de 60 años sin trabajo que
Roberto lo utilizaba como correveidile (llamada mantenida el 27 de febrero de 2008 a las
12,37 horas)
Todo esto lleva a la convicción a esta Sala de que Arsenio actuaba como mediador
habitual de Roberto. El en cuanto aparejador municipal del área de licencias tenía el
control sobre los informes técnicos, ya que su trabajo consistía precisamente en emitir
informes de los proyectos sobre los que se pedían licencias y para ello precisaba de la
ratificación o conformado de Eliseo. Por ello puede concluirse que no se trató de este
caso aislado sino que se trataba de una dinámica utilizada con otros promotores.
En este caso ambos informaron a los Sres. Ansorena de cómo debían enfocar el proyecto
y por ello la única explicación racional al hecho que accediera a informar de forma
favorable la licencia de Proguito, pese a que el uso residencial no estaba permitido, era
porque se pudiera divulgar el contenido de la grabación, lo que implica que le podía
perjudicar.
4.- La participación de Félix Sierra Melo se infiere de los siguientes indicios: 1) las
manifestaciones de José Antonio Molina, ya analizadas, respecto a la participación de
este concejal en las comisiones que su tío cobraba; 2) el hecho acreditado a través de las
declaraciones de los Sres Ansorena de que Félix participó en diversas reuniones, que
tuvieron lugar en el ayuntamiento, sobre la licencia, llegando incluso a abordarlo en la
plaza del ayuntamiento para preguntar por ella, sin embargo éste solo reconoció una
reunión; 3) la afirmación hecha por Félix a los Sres Ansorena de que que Arsenio les iba
a ir diciendo lo que tenían que hacer, lo que solo cobra sentido, partiendo de que Arsenio
carecía de formación específica en materia de urbanismo (así lo declaró), si era el
mediador para el cobro de las comisiones; 4) el que citara a José Luis Reverón Acosta en
su oficina para hablar de la licencia y le hiciera un comentario espontáneo sobre la autoría
de la nota manuscrita; 5) el hecho afirmado por José Luis Reverón Acosta que vio en
varias ocasiones comiendo juntos a Arsenio y Félix y éste negara estos encuentros
diciendo que solo conocía Arsenio del pueblo, pero que era de otra generación a la suya;
6) el hecho que Arsenio en la conversación mantenida en el restaurante Las Rejas le
dijera a José Ramón Ansorena que para arreglar lo de la licencia se montaba un pleno en
275

agosto con algún otro punto para que no cantase y para ello hablaría con Félix Sierra para
lanzar globo sonda; 7) el que Arsenio dijera que el dinero era para el ayuntamiento ya
que sin el voto de los concejales la licencia no podía salir adelante; 8) el hecho que
tuviera en la oficina de la sociedad Ficsa y Laux una copia de la transcripción de la
conversación mantenida entre Arsenio y José Ramón Ansorena y un informe resumen de
las incidencias en la tramitación de la licencia, lo que es revelador de la importancia que le
daba; 9) y por último, al igual que en el caso de Roberto, que sus ingresos reconocidos
no justifican el patrimonio generado durante sus años como concejal, incrementándose
exponencialmente a partir del año 1996, según resulta del informe de investigación
patrimonial elaborado por la Uniddad Orgánica de Policía Judicial ( UOPJ) de Tenerife,
que obra en el tomo 48 de las actuaciones y ampliación del tomo 53 que fue ratificado por
sus autores en el plenario, lo que encaja en la conclusión que cobraba comisiones en el
ayuntamiento.
El argumento de la defensa fue que las inversiones realizadas por el matrimonio Sierra
Ladrero en los años 90 y 2000 pudieron ser afrontadas gracias a sus ingresos laborales y
económicos, ya que el acusado había accedido al mercado laboral desde el año 1983 y
su esposa también obtenía ingresos, con lo que tenían capacidad de ahorro. A tal fin el
acusado aportó distintos documentos, un informe económico en fase de instrucción y una
ampliación de éste en el acto de la vista y el perito fue oído en el plenario, pero en su
dictamen recogió muchos datos no contrastados documentalmente que le dijo el propio
acusado, lo que le priva de consistencia.
La Sala comparte con los agentes de la guardia civil que hay muchos abonos constatados
en los que no queda justificado el origen del dinero. Además debe destacarse que las
inversiones se materializan a partir de la entrada del acusado en el ayuntamiento y que
pese a que el acusado fue director de una sucursal bancaria, con lo que le hubiera sido
sencillo justificar posibles movimientos bancarios derivados del alegado ahorro y que
según se infiere de las entradas y registros es una persona ordenada que tenía todo bien
archivado, no presenta justificaciones del origen de numerosos pagos en efectivo,
mientras que en otros sí, aportando la documentación bancaria acreditativa del pago.
Asimismo considera la Sala que en la medida que Ficsa y Laux, SL y Silama SL son
mercantiles participadas por el acusado y /o su esposa y que están casados en
gananciales, el patrimonio y movimientos de estas deben ser tenidos en cuenta, sin entrar
en consideraciones fiscales o de personalidad jurídica. Ficsa y Laux fue constituida por
Félix, su hermana y los cónyuges de ambos pero luego se produjo un aumento de capital
social y solo quedaron su esposa y su hermana, pero dado que quedó acreditado que el
acusado utilizaba las oficinas, intervenía en las operaciones inversoras y guardaba la
documentación en su sede se puede concluir que la titularidad de las participaciones es
un hecho formal. En la segunda mercantil sí que participa junto con su esposa, tras la
compra de todas las participaciones efectuada el 2/1/2001.

276

Según resulta del informe económico elaborado por Pedro Cabezas de Herrera, Félix
Sierra compatibilizó su actividad como director de sucursal de la Caja General de Ahorros
de Canarias con el ayuntamiento en el año 1995, puesto que en esa anualidad constan
ingresos del ayuntamiento, del Patronato de Cultura y del Patronato de Turismo. Los
ingresos de su mujer en ese año fueron de 1.648.250 y tenían dos hijos menores a su
cargo ( nacidos en 1986 y 1992).
En el año 1996 los ingresos netos del matrimonio son de 11.242.898 pesetas y compran
una finca en el plan parcial de el Mojón y pagan 4 millones de pesetas en efectivo. En el
año 1997 hacen una entrega de un millón de pesetas para la adquisición de una vivienda
en residencial Meseña y figura en el contrato privado que a la firma del contrato han
entregado 430.622 pesetas y que deberán abonar en seis pagos trimestrales, a lo largo
del año 1998 y 1999, la cantidad de 478.230 pesetas por trimeste. Además abren una
cuenta vivienda aportando él 2.543.135 pesetas y ella 528.960.
En el año 1998 los ingresos netos son menores, 10.570.227. Aportan a la cuenta vivienda
2.447.819 y 536.573 pesetas pero, además, según resulta del contrato de compra venta
de residencial Meseña, trimestralmente debieron ir abonando 478.230 pesetas, sin que
conste documentado bancariamente el pago. Además, el 17 de diciembre de ese año
hicieron entrega de otro millón de pesetas para la adquisición. Suscriben un préstamo de
8 millones y medio para comprar un local en el edificio Valdés Center, que compran por
ocho millones y venden otro local en avenida de Suecia por cinco millones.
En 1999 adquieren una plaza de garaje y pagan en metálico 1.927.300 pesetas, habiendo
entregado previamente a cuenta otras 100.000 pesetas y aportan a las cuentas viviendas
3 millones de pesetas entre los dos.
En 2000 los ingresos netos son de 6.646.237 pesetas y 2.999.645 pesetas y vuelven a
aportar 3 millones de pesetas en cuenta vivienda, pero además se constituye una
mercantil llamada SILAMA 2000 SL, en la que además del matrimonio, también participan
Alicia García Jiménez y Luis Enrique Malo Sanz, con un capital social de 3010 euros. El 2
de octubre de 2010 se celebra escritura pública de compra venta para la adquisición de
una finca rústica en Chayofa en Arona, otorgándose carta de pago de un millón de
pesetas, lo que indica que debió pagarse en efectivo ya que la vendedora confiesa
haberlo recibido, aplazándose el pago de 10 millones de pesetas mediante 26 pagarés
con vencimiento mensual. Sin embargo estos pagos no son efectuados por Silama, SL
sino que mensualmente se efectúan ingresos en metálico por el acusado ( la firma de los
ingresos bancarios en la cuenta de Silama para hacer frente a los pagarés es idéntica a
la del acusado). El perito, al ser interrogado sobre el origen del dinero para hacer frente a
esos pagos, contestó que el acusado le había dicho que ese dinero salía de los
rendimientos de Ficsa y Laux y del alquiler del piso de residencial Meseña pero aclaró que
no comprobó documentalmente esa afirmación , resultando extraño a la Sala que no
conste ni el contrato de alquiler ni ningún documento acreditativo de haber cobrado esos
alquileres, con toda la profusa documentación que aportó en su escrito de defensa. En la
277

entrada y registro se localizó un documento de excel referido a esa operación de compra
venta en el que, además de los pagos reflejados, se deja constancia de otro pago por
importe de 4 millones de pesetas.
En el año 2001 el saldo neto de rendimientos del acusado es de 40.899´31 euros y el de
su esposa de 23.740´25 euros. Ese año elevan a escritura pública la compra venta del
terreno de 1000 metros cuadrados en el plan parcial de El Mojón y pagan mediante
cheque siete millones de pesetas ( figurando el documento acreditado de cargo en la
cuenta bancaria del importe, folio 16.909, que corresponde con la cuenta vivienda). Pero,
además, para cubrir el coste de urbanización, Félix Sierra Melo libró y firmó cuatro
pagarés contra una cuenta bancaria de Cajacanarias con un importe cada uno de
1.267.817 pesetas, constando recibos de pagos bancarios de dos de ellos que fueron
localizados en la entrada y registro ( el de 28 de marzo de 2002 y el de 28 de marzo de
2003) sin que conste más datos sobre estos, es decir si fueron presentados al cobro y
cargados en dicha cuenta bancaria o pagados directamente por el acusado o su esposa,
en efectivo, a su vencimiento, puesto que no se aporta documento justificativo del pago
por cuenta. Asimismo, a través de la documentación incautada en la entrada y registro,
consta que pagó 122.500 pesetas a cuenta del precio del terreno en 1997 (transferencia
bancaria), 650.000 pesetas por provisión de transmisiones patrimoniales(transferencia
bancaria), 126.200 pesetas como segundo cargo para la adquisición ( transferencia
bancaria) y 187.644 pesetas como tercer cargo (transferencia), además de gastos de
notario, Registro de la Propiedad y plusvalía.
Con respecto a la participación en la comunidad de bienes del centro comercial Oasis que
concluyó con la adquisición del local nº 13, hay pagos a la comunidad de bienes
realizados a través del banco (el 25 de noviembre de 2002 consta el abono de 9.017´60
euros pagados a cuenta de la adquisición de un local en la comunidad de bienes del
centro comercial Oasis y en el 2004, 15.270 euros), pero el 30 de septiembre de 2003
abonaron en efectivo 20.000 euros (folio 19685 de las actuaciones) cuyo origen no
consta.
Ficsa y Laux SL también adquirió otro local en el mismo centro comercial en el 2004 por
216.664,08 euros y en la escritura de adquisición se indica que del total del precio, 87.737
´37 euros se habían pagado con diversas entregas a cuenta, pero solo consta pagado a
través de banco la cantidad de 7955,72 y 9375,22 euros.
En el 2004, a través de Ficsa y Laux se adquiere una vivienda y plaza de garaje en San
Bartolomé de Geneto y se entrega en efectivo, 15.423 euros, sin que conste el origen del
dinero.
Por último debe destacarse que en la entrada y registro practicada en la vivienda se
incautaron y posteriormente fueron devueltos efectos de joyería y relojería de alta gama.
Concretamente un reloj Longines, un reloj Rolex, un reloj Cartier, reloj Raymond Weil y
numerosas joyas de oro, perlas y brillantes lo que permite inferir que el nivel de vida y
gasto de la familia era alto, considerando la Sala que los valores aproximativos que indica
278

la Guardia Civil sobre estos objetos de lujo y alta gama son notoriamente bajos puesto
que el precio de un reloj Rolex o Cartier no es inferior a los 2000 euros. Igualmente
quedó acreditado que en el año 2005 la unidad familiar pagó 51.195 euros por un vehículo
Audi sin financiación y en el 2007, un vehículo Volkswagen por importe de 20.271 euros.
Todos estos datos ratifican la conclusión del informe ampliatorio elaborado por la UOPJ
de la Guardia Civil de Tenerife de que el matrimonio obtuvo ingresos atípicos desde la
entrada del acusado en el ayuntamiento, que la unidad policial calcula entre 250.000 y
300.000 euros, ya que con todas estas inversiones aún tuvieron capacidad de ahorro por
importe de 294.000 euros en fondos de inversión y planes de pensiones. El argumento
que las inversiones realizadas en los 90 fueron sufragadas gracias al ahorro de su previa
vida laboral no encaja, dado que como ya se ha señalado no hay prueba sobre el mismo y
además, en los años 80 hasta 1989 los ingresos del acusado no superaron los dos
millones de pesetas y era el único mantenedor de la familia.
Esto permite concluir que Félix Sierra formaba parte de una trama organizada por Roberto
en la que cobraban comisiones a los promotores que querían obtener licencias en el
ayuntamiento de Arona. Durante el desempeño de su cargo como concejal de urbanismo
apoyaba y votaba la concesión de licencias de los proyectos en los que Roberto emitía
informe favorable previo cobro de cantidades relevantes de dinero, colaborando Eliseo al
dar el conforme a esos informes.
Finalizada la valoración probatoria y trasladados los hechos probados al campo jurídico y
centrándonos en primer lugar en la licencia de la parcela de Costa de Silencio debe
indicarse que los hechos probados permiten configurar dos fases bien diferenciadas. La
primera tiene su inicio cuando los Sres. Ansorena solicitan la modificación puntual del plan
general para poder cambiar el uso de la parcela y así poder construir un complejo de
apartamentos. Es en esta fase cuando se realiza la petición de distintas cantidades de
dinero. Dicho resumidamente ha resultado probado que una persona que no forma parte
de la administración, Arsenio Zamora, pero que actúa como intermediario de funcionarios
municipales de la sección de licencias de la oficina técnica( Roberto de Luis y Eliseo de la
Rosa) quienes a su vez cuentan con el apoyo del concejal de urbanismo, Félix Sierra,
pidió a unos constructores dinero para que estos pudieran conseguir una licencia que les
autorizara a construir un complejo de apartamentos en una parcela de Costa del Silencio.
Los constructores llegaron a pagar dinero. Primero, un millón de pesetas y luego, otro
millón y medio más (si bien en este caso parte se destina al pago de honorarios de unos
abogados especializados en urbanismo que emiten un dictamen) y finalmente se hizo una
solicitud de cuarenta y cinco millones de pesetas que nunca se abonó.
La primera consideración que debe realizarse es que en la medida que fueron varias
dádivas las que se pagaron y solicitaron hay continuidad delictiva pero es que además la
continuidad resulta del hecho de ser una trama que no actuó en una ocasión única, sino
reiterada, lo que se infiere de la prueba ya analizada

279

La segunda fase se produce tres años después, con un nuevo proyecto y una nueva
petición de licencia. En ella no hay petición de dinero, sino que es el constructor, José
Ramón Ansorena Carrera, quien amenazó al arquitecto técnico municipal, Roberto de
Luis, con revelar el contenido de la cinta si no le hacía un informe favorable, logrando su
objetivo. El informe fue emitido por Roberto de Luis y conformado por Eliseo de la Rosa,
mostrando ambos su parecer favorable a la concesión de la licencia, pese a constarles
que el uso de la parcela en la que se iba a edificar era exclusivo hotelero y lo que se
pretendía edificar era un complejo de apartamentos, lo que suponía una infracción
palmaria del planeamiento municipal.
Por lo que respecta a la primera fase de los hechos, dado que ha quedado acreditado que
se hicieron varias peticiones y pagos de dinero a cambio de agilizar y lograr la licencia,
nos encontraríamos ante una de las modalidades del denominado cohecho. Esta es una
figura penal, que al tiempo de cometerse los hechos se encontraba regulada en el
Capítulo V («Del cohecho ») del Título XIX («Delitos contra la Administración Pública»),
comprendiendo el Capítulo V los arts. 419 a 427, preceptos que definen delitos que se
adentran en las tipologías cercanas a lo que en el ámbito común se denomina corrupción
o soborno en la esfera de la función pública, fenómeno que es tan antiguo como la propia
existencia de la Administración y en los que el bien jurídico protegido es el normal
funcionamiento de la administración pública y la correcta prestación de sus servicios, en
desarrollo del principio administrativo, según el cual ningún funcionario público puede
percibir emolumentos o gratificaciones por el cumplimiento de su función pública, ya que
la actividad profesional funcionarial únicamente puede ser remunerada con cargo a los
presupuestos generales del Estado y demás corporaciones o entidades públicas.
Gráficamente se ha dicho que el cohecho es la venta de un acto de la autoridad o
funcionario público incluido dentro de su cometido oficial, esto es, relativo a las funciones
propias de su cargo y que por regla general debería ser gratuito.
Como se ha adelantado son varias las modalidades reguladas en ese capítulo, que a
efectos sistemáticos y de orientación normativa, se pueden clasificar en distintos grupos :
a) cohecho activo y pasivo , el primero es el cometido por el particular que corrompe o
intenta corromper al funcionario público o autoridad con sus dádivas, presentes,
ofrecimientos o promesas. El segundo es el realizado por el funcionario que solicita,
recibe o acepta el soborno.
b) cohecho propio e impropio, el primero se relaciona porque su finalidad es la
consecución de un acto propio del cargo contrario al ordenamiento jurídico. En el segundo
el acto es también propio del cargo, pero adecuado al ordenamiento jurídico.
c) cohecho antecedente y subsiguiente. En el antecedente el soborno se realiza antes de
adoptarse el acto administrativo correspondiente. En el subsiguiente, el soborno o intento
de soborno se concreta una vez que se ha producido el acto propio.

280

No obstante esta clasificación, la jurisprudencia ha proclamado la homogeneidad entre los
distintos tipos de cohecho, en cuanto que el bien jurídico que tratan de proteger sus
diferentes modalidades delictivas es perfectamente unificable.
Los cohechos pasivos propios tienen como elementos comunes: a) los sujetos activos
vienen determinados por la especial condición de autoridad o funcionario público; b) que
actúan en el ejercicio de su cargo, no siendo exigible en el delito de cohecho que el
funcionario que solicita o recibe la dádiva sea el funcionario encargado del acto sobre el
que actúa el cohecho, bastando con que el mismo se vea facilitado por la acción del
funcionario receptor que solicita el cohecho, interpretación pacifica que resulta del propio
tenor que refiere la recepción para la realización de un acto en el ejercicio de su cargo.
Los actos han de ser relativos al ejercicio del cargo que desempeña el funcionario.
Relativo es lo que hace relación o referencia a una cosa, guarda conexión con ella, por lo
que lo único que exige el texto legal es que el acto que ejercita el funcionario guarde
relación o conexión con las actividades públicas que desempeña, de modo que a él se
dirija el particular por cuanto entiende que le es posible la realización del acto requerido,
que, en efecto, puede realizarlo con especial facilidad por la función que desempeña, sin
que haya de ser precisamente un acto que le corresponde ejercitar en el uso de sus
especificas competencias, sino solo con ella relacionada ( STS. 4.4.94 ).
La participación en el delito de cohecho no requiere que el partícipe tenga la posibilidad
de infringir un deber propio del funcionario. Ello sólo se le exige al autor. Tal es la doctrina
del Tribunal Supremo: el no cualificado (extraneus) puede ser partícipe en el delito del
cualificado (intraneus). El extraneus que colabora con el autor de un delito de infracción
de deber doloso realizando la acción constitutiva del tipo penal para beneficio del
intraneus ejecuta, por regla general, un comportamiento que reúne todos los requisitos de
la cooperación necesaria, entendiendo que la condición de funcionario público opera
como elemento integrante del tipo y no como circunstancia modificativa y porque se
rompería el título de imputación.
Las conductas que se recogen en este grupo de delitos son solicitar, recibir y aceptar.
Solicitar es pedir, supone una declaración unilateral de voluntad dirigida a otra persona,
por la que, en este caso, el funcionario o autoridad pide recibir una dádiva o presente para
realizar a cambio un acto en el ejercicio de su cargo.
La petición puede ser de manera expresa o tácita, oral o escrita, por sí o por persona
interpuesta, y por el propio significado de verbo no se requiere un real acuerdo entre el
funcionario o autoridad y el tercero, solo la manifestación externa de la voluntad por parte
del sujeto.
Recibir es tomar uno lo que le dan o envían; en consecuencia, el funcionario o autoridad
toma la dádiva o presente y aquí sí se produce, a diferencia de la forma anterior, un previo
acuerdo entre el funcionario -a sancionar por éste tipo- y el tercero -a hacerlo por cohecho
activo, art. 423-

281

Aceptar es recibir alguien voluntariamente lo que se le da, ofrece o encarga, en este caso
hay que unirlo al ofrecimiento o promesa, y será recibir el ofrecimiento de algo o su
promesa de futuro. El acuerdo supone para el funcionario o autoridad la obtención de
ventajas en el futuro.
El tipo no exige que la ilícita contraprestación del funcionario sea inmediata, bastando que
se produzca a cambio de la dádiva. Si esta se entregó antes de que deviniera funcionario
y la contraprestación se hizo cuando ya lo era, se comete este delito ( STS. 870/97 de
10.1 ).
En cuanto a los medios empleados, el tipo se refiere a dádivas, presentes, ofrecimientos o
promesas
Dádiva es cosa que se da graciosamente; presente obsequio, regalo; ofrecimiento, decir o
exponer una cantidad o presente que se está dispuesto a dar o pagar; promesa,
expresión de voluntad de dar o hacer algo. La cuantía de dichos medios no viene
expresamente establecida por lo que cabe entender que puede ser cualquiera, aunque
como se señala por la doctrina habrá que exigir que la misma tenga al menos una cierta
capacidad de corromper, con exclusión de los claramente insignificantes.
Ahora bien la persona beneficiada puede ser tanto el funcionario público como alguien de
su familia o incluso un tercero, pero éste ha de estar vinculado de alguna manera al sujeto
principal, esto es, siempre que el funcionario obtenga de algún modo un goce o beneficio
de ello ( STS. 84/96 de 5.2 ).
Asimismo el delito de cohecho es, al menos en determinados casos, un delito unilateral
que se consuma por la mera "solicitud" u "ofrecimiento" de la dádiva "sin que sea
necesario para la sanción ni la aceptación de la solicitud ni el abono de la dádiva, ni la
realización del acto delictivo ofrecido como contraprestación”.
La consumación en los casos de cohecho pasivo propio se produce desde el momento
en que la conducta tipificada por la ley se cumple por el sujeto, es decir, a partir del
instante en que el funcionario solicite la dádiva o bien desde el momento en el que recibe
o acepta el ofrecimiento a la promesa, en la realización del acto injusto ofrecido o
solicitado como contraprestación ( SS. 776/2001 de 8.5 , 1114/2000 de 12.6 ). No es
tampoco preciso para la consumación en definitiva, que el funcionario ejecute
efectivamente el comportamiento que de él se pretende no se requiere que el funcionario
cometa realmente el acto injusto.
El común denominador que vertebra el delito de cohecho pasivo , incardinado en los arts.,
419, 420 y 421 del Código Penal es la ejecución de actos ilegales o la omisión de un acto
debido por parte de la autoridad o funcionario público , de tal suerte que los tipos varían
en función de la ilicitud de la acción.
En la sentencia del Tribunal Supremo 719/2009, de 30 junio, se establece que el concepto
de acto injusto limita por arriba con el concepto de delito: si el acto a realizar por el
funcionario es delictivo, entra en juego el tipo más grave (art. 419), mientras que el límite
282

inferior se contempla cuando la dádiva tuviera por objeto la realización de un acto no
prohibido legalmente, al cual se equipara el caso de admisión del regalo ofrecido sin la
perspectiva de ninguna actuación administrativa concreta, sino solo en consideración a la
función desempeñada por el empleado público. La injusticia del acto no puede venir
determinada por la mera existencia, promesa o solicitud de dádiva, porque éste es un
requisito común a todas las modalidades de cohecho; sino por una contradicción con
aquellas normas jurídicas que regulan la actuación que habría de realizar el funcionario
público ( SSTS. 1417/1998 de 16 de diciembre; 20/2001 de 28 de marzo; 2052/2001, de 7
de noviembre; y la 782/2005 de 10 de junio).
El Ministerio Fiscal, sin excesiva fundamentación, con una cierta ambigüedad y falta de
precisión tanto a la hora de exponer los hechos que consideraba delictivos, como a la
hora de su calificación jurídica, y a la hora de fijar el nexo causal entre hechos y delitos,
indicó que los hechos serían constitutivos de un delito continuado de cohecho del artículo
419 en relación con el artículo 74 del Código Penal, un delito de prevaricación urbanística
de funcionario público del artículo 320.1 y un delito de cohecho del artículo 423 del Código
Penal, del que solo acusó a Arsenio Zamora, tipo penal que castiga a los que con
dádivas, presentes, ofrecimientos o promesas corrompieren o intentaren corromper a las
autoridades o funcionarios públicos. La acusación particular indicó que los hechos serían
constitutivos de un delito de cohecho, sin más precisión.
La Sala no comparte la acusación de delito de cohecho del artículo 419 del Código Penal
por cuanto este tipo penal, en la versión vigente al tiempo de los hechos, castigaba a la
autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, solicitare o
recibiere por sí o por persona interpuesta, dádiva, o presente o aceptare ofrecimiento o
promesa para realizar en el ejercicio de su cargo una acción u omisión constitutivas de
delito. El Ministerio Fiscal anuda esta calificación a un delito de prevaricación del artículo
320 del Código Penal pero, como ya se ha indicado, no puede establecerse una conexión
entre lo ocurrido durante la tramitación de Conale y la de Proguito, puesto que se trata de
proyectos distintos. En esta segunda etapa, que se produce casi tres años después no
hay petición de dinero sino que es el constructor quien reclama el informe favorable
amenazando con la cinta grabada.
Lo que resulta de los hechos probados de la primera etapa es que el dinero se interesaba
para agilizar los trámites que se iban desarrollando conforme a derecho, sin que haya
resultado que durante esa tramitación se emitiera o se pretendiera emitir dictamen
contrario a las normas o se hubiera dictado resolución injusta, solo se pretendía agilizar.
Ello nos reconduce al artículo 420 del Código Penal en la redacción que tenía en la fecha
de comisión de los hechos.
La sentencia del Tribunal Supremo 782/2005, de 10 junio afirma que la figura del
cohecho del artículo 420 del Código Penal exige que un funcionario público ejecute un
acto injusto relativo al ejercicio de su cargo, solicitando o recibiendo, por ello, alguna
dádiva. Tiene declarado este Tribunal que por acto injusto ha de entenderse todo acto
283

contrario a lo que es debido y que la injusticia del acto no consiste en una ilegalidad
formal o administrativa sino en una contradicción material y relevante con el ordenamiento
jurídico ( SSTS 20/2001, de 28-3; y 893/2002, de 16-5), considerando la Sala que es acto
injusto la agilización de los trámites administrativos pues tal actuación atenta a los
principios "de igualdad, de imparcialidad y de objetividad", exigibles a los poderes públicos
(arts. 9 y 103 C.E. ).
Sobre esta cuestión deben transcribirse, por su contundencia, los argumentos de la STS
508/2015 de 27 de julio de 2015 relativos al artículo 420 “La Audiencia Provincial entiende
que no es posible subsumir los hechos probados en el inciso primero del artículo 420 CP ,
acto injusto ejecutado, por cuanto no ha sido posible determinar los actos que sirven de
contraprestación a la percepción de la dádiva en la medida que los concejales venían
percibiendo las cantidades acreditadas con independencia de los actos administrativos
concretos realizados, es decir, recibían la parte que les correspondía en cada caso con
cargo a las aportaciones de los empresarios a cambio de resolver favorablemente todas
aquellas cuestiones sujetas a su competencia urbanística favoreciendo los intereses de
los primeros. Ello supone evidentemente una visión reduccionista del alcance de la
ejecución del acto en el delito de cohecho, hoy ya derogado y sustituido por una nueva
definición, que estamos analizando. Se considera la perspectiva del acto aislado, concreto
y definido como constitutivo de la relación entre la prestación y la contraprestación que
implica una condicionalidad de estas características donde se destaca sobre todo la
vinculación singular entre lo que se da y lo que se recibe. Sin embargo, una lectura atenta
del precepto no impone esta conclusión cerrada en los términos expuestos por la
Audiencia. En primer lugar, porque no es aceptable que cuando el medio comisivo está
constituido por una trama delictiva como la presente donde se entrega una "pluralidad" de
dádivas a los concejales y funcionarios " a lo largo de un dilatado periodo de tiempo", "en
cuantías económicas muy elevadas para obtener la satisfacción de sus intereses
urbanísticos que dependen de las autorizaciones que deben realizar aquellos funcionarios
públicos", lo aplicable sea la versión atenuada del tipo penal cuando es evidente que el
injusto es más grave que el constituido por un acto injusto aislado por muy vinculada que
esté la prestación a la contraprestación. Tampoco serviría el argumento de la necesidad
de sumar distintos cohechos donde la condicionalidad mutua sea patente. El delito vincula
el acto injusto a la actuación favorable del funcionario no a un acto concreto, determinado
e individualizado conectado a una dádiva igualmente específica. En segundo lugar, el
delito de cohecho por acto injusto será de actividad o de resultado según no llegue a
ejecutarse o se ejecute la contraprestación por parte del funcionario. Luego si se consigna
como hecho probado por la Audiencia que "los actos administrativos irregulares existieron
por parte de los concejales procesados y a cambio percibieron las dádivas reflejadas en
los archivos Maras", lo que se está describiendo es un delito de resultado y lo que es más
importante una condicionalidad mutua prestación/contraprestación que tenía efecto. A
este respecto es indiferente que se trate de una prestación de futuro o se vincule al pago
de una contraprestación ya realizada, sin que ello suponga el tipo de cohecho de
recompensa o subsiguiente, porque a diferencia de este último en el presente caso el
284

medio comisivo supone ya originariamente la determinación de la contraprestación
subsiguiente. Se crea la predisposición del cohechado a actuar en favor de los intereses
del cohechante y se decide o resuelve conforme a ello. Por último, ni siquiera, por muy
exigentes que fuésemos conforme al principio de taxatividad, dejaría de estar incluida en
la letra del precepto la conducta enjuiciada pues integra sin forzar su literalidad los
elementos objetivos del tipo de acto injusto realizado: se satisfacen durante un largo
periodo de tiempo una pluralidad de dádivas a los concejales por medio de Leoncio
Segundo y a cambio de ello resuelven los procesados favorablemente los convenios,
licencias y otros actos administrativos relacionados con el urbanismo que afectan
directamente a los empresarios aportantes. Siendo esta realidad la que constata la
Audiencia, la exigencia de una vinculación definida y concretada precisamente en cada
caso es ociosa. Ni siquiera es exigible a los efectos de impedir la calificación como
continuado del delito aplicando la doctrina de los actos globales pues ello no se
compadece con la redacción del tipo penal como sucede en el caso de blanqueo o tráfico
de drogas que constituyen una unidad típica de acción (nos remitimos a lo señalado en el
fundamento trigésimo tercero 2.4). Sin embargo, en este caso cada dádiva implica un acto
de cohecho típico y la agregación de ellas una unidad jurídica de acción, es decir, un
supuesto de continuidad delictiva, de la misma forma que cada acto administrativo injusto
en el sentido ya explicado en el fundamento vigésimo quinto constituye una
contraprestación típicamente distinta (en el fundamento centésimo quincuagésimo
segundo ya nos hemos referido a la aplicación del artículo 74 CP ). si bien respecto al
delito de cohecho activo en supuestos de entregas sucesivas de dádivas). Es cierto que el
ámbito del acto injusto es más laxo que el de acto delictivo ( artículo 419 CP ), pues este
exigiría un plus de taxatividad en función de las exigencias típicas del delito de que se
trate, por ello probablemente el Ministerio Fiscal no ha recurrido la falta de aplicación del
artículo últimamente citado.”
Esta Sala considera que la calificación jurídica correcta es la del inciso primero del artículo
420 del Código Penal que castiga a la autoridad o funcionario público que, en provecho
propio o de un tercero, solicite o reciba, por sí o por persona interpuesta, dádiva o
promesa por ejecutar acto injusto relativo al ejercicio de su cargo que no constituya delito.
Esta alteración en la calificación es factible jurídicamente, puesto que como ya se ha
dicho, son tipos penales homogéneos, en los que el bien jurídico que tratan de proteger
en las dos modalidades delictivas es perfectamente unificable con lo que no se vulnera el
principio acusatorio.
En efecto y por lo que respecta a la homogeneidad, la STS 1417/1998, 16 de diciembre,
recuerda que «...la posible heterogeneidad de las diversas figuras de cohecho es más
aparente que real en cuanto que el bien jurídico que tratan de proteger, sus diferentes
modalidades delictivas, es perfectamente unificable. Una moderna corriente doctrinal
pone el acento en la necesidad de perseguir, con instrumentos penales, todas las
actividades que revelan la corrupción de los funcionarios públicos y ponen en peligro la
credibilidad democrática del sistema administrativo del Estado. Desde esta perspectiva se
285

tiende a una política unitaria que trata de homologar todas las conductas que suponen la
expresión de un comportamiento corrupto. En esta línea tanto el cohecho activo como el
cohecho pasivo, el propio como el impropio, son manifestaciones de esta lacra de la
corrupción que afecta a la buena marcha de la Administración pública y a la fe de los
ciudadanos en las instituciones del Estado democrático y de derecho».
Concluyentes son estas otras consideraciones del TC: "... son delitos o faltas
homogéneos aquellos que constituyen modalidades distintas pero cercanas dentro de la
tipicidad penal, de tal suerte que estando contenidos todos los elementos del segundo tipo
en el tipo delictivo objeto de la acusación, no haya en la condena ningún elemento nuevo
del que el acusado no haya podido defenderse ( Auto TC 244/1995, de 22 de septiembre ,
F.J. 3º) , en el entendimiento de que aquellos elementos no comprenden solo el bien o
interés protegido por la normas, sino también obviamente, las formas de comportamiento
respecto de las que se protegen y que podría no bastar que un elemento esencial
constitutivo del tipo por el que se condena esté genéricamente contenido en el tipo por el
que se acusa, cuando esa genericidad sea tal que no posibilite un debate pleno y frontal
acerca de su concurrencia ( SS TC 225/1997, de 15 de diciembre F.J. 3 ; 4/2000, de 14
de enero , F.J. 3)" ( STC 35/2004, de 8 de marzo ).
Por todo lo anterior estaríamos ante el supuesto de cohecho pasivo de acto injusto en el
que los sujetos activos, salvo Arsenio Zamora ( cuestión que luego se analizará) son
autoridades y funcionarios públicos. Roberto de Luis era funcionario de carrera con puesto
como aparejador técnico; Eliseo de la Rosa, funcionario interino con puesto como
arquitecto municipal y Félix Sierra Melo, concejal de urbanismo,con lo que la
contraprestación que ofertaban a cambio del dinero estaba dentro de su ámbito
competencial. Los dos primeros trabajaban en el área de licencias urbanísticas y el último
era concejal de urbanismo y formaba parte de la comisión de gobierno, por lo que tenía
peso específico para lograr el voto favorable de sus compañeros, ya que como ya se ha
visto en otros apartados de esta sentencia, los acuerdos solían ser por unanimidad. La
STS Sala 2ª de 14 marzo 2012 razona: "Como dice la STS 1608/2005 de 12-12 "el
concepto de funcionario público es propio del orden penal y no vicario del derecho
administrativo, ello tiene por consecuencia que dicho concepto es más amplio en el orden
penal, de suerte que abarca e incluye a todo aquél que "...por disposición inmediata de la
Ley, o por elección o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio
de funciones públicas...", art. 24.2º y 2, el factor que colorea la definición de funcionario es
precisamente, la participación en funciones públicas. Por ello se deriva que a los efectos
penales, tan funcionario es el titular, o de "carrera" como el interino o contratado
temporalmente, ya que lo relevante es que dicha persona esté al servicio de entes
públicos, con sometimiento de su actividad al control del derecho administrativo, aunque
carezca de las notas de incorporación definitivas ni por tanto de permanencia, ( SSTS
1292/2000, de 10-7; 4.12.2002, 1344/2004, de 23.12)...En cuanto STS 2.11.2011 al
concepto de función pública... La jurisprudencia ha empleado un criterio de gran amplitud
y en general ha entendido que son funciones públicas las realizadas por entes públicos,
286

con sometimiento al Derecho Público y desarrolladas con la pretensión de satisfacer
intereses públicos".
El que no se pueda predicar la cualidad de funcionario público del acusado Arsenio
Zamora no obsta a la declaración de su responsabilidad criminal en concepto de
cooperador necesario como, por todas, nos dice la STS Sala 2ª de 8 mayo 2001: "Como
señalan las sentencias de 14 de enero y 18 de octubre de 1994, 2 de mayo de 1996, 21
de diciembre de 1999 y 28 de marzo de 2001 entre otras, ni el texto del art. 14 del Código
Penal de 1973 , ni el de los arts. 28 y 29 del Código Penal de 1995 , exigen que los
partícipes (inductores, cooperadores necesarios y cómplices) en un delito especial propio
(es decir aquellos en que el tipo penal prevé exclusivamente la autoría de un sujeto activo
con especial cualificación), tengan la misma condición que el autor. Dicha cualificación se
exige únicamente para la autoría en sentido propio ( art. 28, apartado primero del Código
Penal de 1995 ), pero no para las modalidades de participación asimiladas punitivamente
a la autoría (inducción y colaboración necesaria, art. 28 del Código Penal de 1995, párrafo
segundo, apartados a y b), o para la complicidad.
Respecto de la cooperación necesaria en el cohecho, la sentencia 20/2001 de 28 de
marzo indica: "Como señala la sentencia de 18 Oct. 1994 , en el delito de cohecho es
posible la participación de personas distintas del autor o autores principales o directos, a
título de cooperadores, necesarios o no. Si, como sucede en el caso actual, un particular,
extraneus, participa en el delito cometido por el funcionario intraneus, dicho particular
habrá de responder por su participación delictiva conforme al principio de accesoriedad en
relación con el delito realmente ejecutado, sin perjuicio de que se modere la penalidad
atendiendo a la ausencia de la condición especial de funcionario.
La jurisprudencia de la Sala del Tribunal Supremo (S de 14 Ene. 1994, S de 2 May. 1996,
núm. 274/1996 , S de 21 Dic. 1999, núm. 1493/1999, caso R .) ha señalado
reiteradamente que no se requiere que los partícipes (inductores, cooperadores
necesarios y cómplices) en un delito especial propio --es decir, en aquellos delitos en los
que el tipo penal prevé exclusivamente la autoría de un sujeto activo con especial
cualificación-- tengan la misma condición jurídica que el autor. Dicho en la terminología
doctrinal: la Ley no impide la punibilidad del extraneus como partícipe en el delito propio
del intraneus.
La jurisprudencia ha entendido que lo único que debe ser tenido en cuanta en favor del
partícipe es que éste no infringe el deber específico del autor y que, por tal razón, el
partícipe puede ser condenado con una pena atenuada respecto del autor. La falta de
infracción del deber especial del autor importa, por regla general, un menor contenido de
la ilicitud del partícipe, pero no elimina su cooperación en la infracción del deber del autor
y en la lesión del bien jurídico (TS S 21 Dic. 1999).
Conforme a lo dispuesto en el art. 420 CP 1995 , el autor del cohecho puede recibir la
dádiva «por sí o por persona interpuesta». Pues bien, dicha persona interpuesta, cuando
actúa con pleno conocimiento y voluntad de cooperar en dicha acción delictiva, como
287

sucede en el caso actual, es partícipe en el delito de cohecho, siendo lo correcto plantear
una reducción en su penalidad vía artículo 65.3 del Código Penal.
El Ministerio Fiscal no formuló acusación contra Arsenio por el artículo 420 del Código
Penal sino que planteó su participación desde el artículo 423 del Código Penal, en su
antigua redacción, que castigaba a los que con dádivas, presentes, ofrecimientos o
promesas corrompieren o intentaren corromper a las autoridades o funcionarios públicos y
a los que atendieren las solicitudes de las autoridades o funcionarios públicos, pero no
precisó más datos en su informe, lo que dificulta a esta Sala conocer qué hechos
concretos anuda a ese tipo delictivo y el fundamento de esa petición.
El art. 423 del CP es el reverso de las conductas de cohecho que se recogen en los arts.
419, 420 y 421 del CP. La bilateralidad del delito de cohecho supone dos conductas
distintas en función de los sujetos: el que pide y el que paga o acepta cobrar aunque
siempre presididas por una misma finalidad. Sin embargo en este supuesto no es que
Arsenio intentare corromper a las autoridades o funcionarios públicos ni tampoco que
atendiera sus peticiones de dinero o dádivas, sino que actuó como intermediario,
cooperando con actos relevantes y necesarios. Fue la cabeza visible de la petición y
quien debía cobrar el dinero que luego trasladaba a los funcionarios y al concejal, por ello
la calificación jurídica adecuada es la del artículo 420 del Código Penal, ya analizada,
pese a ser un “extraneus”, alteración calificatoria jurídicamente factible por lo ya explicado
acerca de la homogenedidad de estos tipos penales.
Los hechos que sí que serían constitutivos del artículo 423.2 del Código Penal y que no
han sido objeto de acusación son los pagos efectuados por los Sres. Ansorena a Arsenio.
Estos reconocieron haber pagado dinero a Arsenio para acelerar la agilización de la
tramitación, plantándose cuando la petición fue de 45 millones de pesetas pero no
comunicaron ni denunciaron nada hasta pasados varios años.
En cuanto a la segunda secuencia de hechos, como ya se ha adelantado, no se aprecia
delito de cohecho por cuanto en ella no hay petición de dinero ni oferta de dar dinero. Lo
que hace el constructor, José Ramón Ansorena Carrera, es decirle a Roberto de Luis que
tiene una grabación de la conversación mantenida con Arsenio en la que éste le pide 45
millones para sacar adelante el proyecto y que iba a entregarla en el juzgado y denunciar
a no ser que le sacara el informe favorable. Este comentario ( que podría haber sido
perseguido por delito del artículo 171.3 del Código Penal) genera que Roberto de Luis
emita un informe contrario a derecho y que Eliseo lo conforme.
Roberto trató de sostener que el informe era favorable pero se hacía la salvedad relativa
al uso, con lo que no era un informe contrario a derecho. Efectivamente la salvedad
consta (“de lo hasta aquí expuesto se desprende que el proyecto básico-ejecución
presentado cumple urbanísticamente por lo que en consecuencia el informe se emite con
carácter FAVORABLE con las consideraciones apuntadas en relación con los usos
permitidos”.) pero lo bien y cierto es que en el acta de la junta de gobierno que aprobó la
licencia se refleja que se basan en el informe favorable del área técnica. Además, en el
288

informe de la jefe de sección de urbanismo se refleja, expresamente, que resultaba
paradójico que se concluyera que el sentido del informe era favorable cuando en la ficha
urbanística relativa al uso se señalaba que el proyecto no cumplía dicho parámetro.
Roberto de Luis declaró que desde el principio les dijo a los Sres. Ansorena que la parcela
tenía uso exclusivo hotelero por lo que era preciso modificar el plan general y así poder
construir los apartamentos y también manifestó que supo que el procedimiento de
modificación puntual del plan general estaba en marcha, puesto que los constructores
iban por la oficina técnica a informarse de como iban los trámites. Justificó el haber
otorgado sentido favorable a su informe por el dictamen del secretario general del
ayuntamiento, pero como ya se indicó en el fundamento jurídico relativo a las licencias
urbanísticas, los informes técnicos y jurídicos analizan distintas cuestiones y dentro de las
que deben ser valoradas por el técnico están los parámetros urbanísticos básicos como
es el uso de la parcela. Por ello no tenía porque sentirse vinculado por ese dictamen, si en
su consideración, como así expresaron reiteradamente tanto él como Eliseo de la Rosa, el
uso era exclusivo hotelero. A ello debe añadirse que según resulta de las otros 201
expedientes analizados era frecuente que hubiera discrepancias entre las cuestiones
técnicas y jurídicas, por lo que resulta inverosímil que justo en este los técnicos
considerasen que debían seguir los criterios jurídicos del secretario general. Por otro lado
sobre la cuestión relativa al uso y sin entrar en más profundidad, puesto que esta Sala no
ha tenido acceso al informe técnico que se emitió por la Consejería de Medio Ambiente y
ordenación territorial en el procedimiento de modificación puntual, lo que dice la
aclaración emitida por el Director General de Urbanismo no es que la parcela siempre
hubiera tenido uso mixto, sino que indica que si se obtuviera el cambio de hotelero
exclusivo a residencial, dentro de este concepto se admitiría tanto el uso tanto hotelero
como el de vivienda, por tanto el uso sería mixto, que no es lo mismo. Literalmente la
aclaración dice que “en relación a la solicitud de aclaración del uso mixto al que se
destinaría la parcela, al pasar de hotelero exclusivo a residencial”. A las anteriores
consideraciones debe añadirse que Roberto de Luis y Eliseo de la Rosa tuvieron que
conocer y ver, aunque en el juicio lo negaran, el informe que en ese mismo expediente
había emitido el jefe de sección, Damián Hernández Fumero, el cual especificaba que la
obra se ubicaría en suelo urbano en el ámbito de actuación nº 2 sobre una parcela
edificada como zona 5a-bloques aislados ( hotelera). En dicha parcela ,según se
especificaba en la ficha de las normas urbanísticas, el uso exclusivamente permitido sería
el hotelero y sus servicios anejos y que el artículo 87.2a) de las normas urbanísticas
disponía que: “Algunas zonas se vinculan a un uso exclusivamente hotelero,
entendiéndose incluido dentro de éste los hoteles, residencias, pensiones y aparthoteles”. Todos los técnicos que fueron interrogados sobre esta cuestión en el plenario
manifestaron que el uso era exclusivo hotelero. Todo ello lleva a la conclusión que el
dictamen era palmaria y grotescamente contrario a las normas urbanísticas y que los
acusados, funcionarios del ayuntamiento, lo sabían.

289

Estos datos permiten apreciar un delito de prevaricación del artículo 320 del Código Penal
que como ya hemos analizado castiga a “La autoridad o funcionario público que, a
sabiendas de su injusticia, haya informado favorablemente proyectos de edificación o la
concesión de licencias contrarias a las normas urbanísticas vigentes” en el que habrían
intervenido tanto Eliseo de la Rosa como Roberto de Luis.
Por último y por lo que se refiere a los hechos reflejados en el escrito de acusación
relativos a la petición efectuada por Eliseo de la Rosa a José Tavío Fumero en el año
2003 de que le diera un detalle por haberle sacado los informes favorables en un proyecto
de ejecución de obras en La Camella entiende la Sala que, aunque estos hechos
quedaron acreditados a través del testimonio de José Tavío, el contexto en el que se
produce el comentario, puesto que tiene lugar en una discoteca de noche, la literalidad de
éste “enróllate con un detallito para mi mujer de unos 400.000 a 500.000 pesetas que ya
te he hecho los informes favorables” y que se lo dijera después de haber emitido el
informe y obtenido la licencia no permite otorgarle relevancia penal, en la medida que el
testigo manifestó que le contestó que no tenía dinero y que ya se lo daría más adelante y
nunca se lo dio, lo que genera la duda de si realmente se trató de una solicitud seria. El
delito de cohecho del artículo 425.1 del Código Penal, que sería el tipo en el que podría
incardinarse esta conducta, se caracteriza por la solicitud de una ventaja de cualquier
naturaleza por parte de una autoridad o funcionario público, para realizar un acto propio
de su cargo, y su consumación se ha de reputar producida en cuanto se hace la petición
que atenta al bien jurídico protegido que está constituido por el ejercicio honrado y
transparente de la función pública y la confianza depositada en el funcionario de que
procederá en su actuación con absoluto respeto a la legalidad. Entiende la Sala que la
solicitud debe ser seria, creíble y clara aunque se empleen subterfugios o palabras
evasivas y en este caso el comentario no reúne estos caracteres.
AUTORIA En cuanto a la autoría ya se ha analizado que en el delito de cohecho del
artículo 420 del Código Penal habrían intervenido como autores penalmente responsables
ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, ELISEO DE LA ROSA GONZÁLEZ y FÉLIX SIERRA
MELO y como cooperador necesario, ARSENIO ZAMORA TOLEDO y en el delito de
prevaricación del artículo 320 del Código Penal habrían intervenido como autores
ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ y ELISEO DE LA ROSA GONZÁLEZ.
CIRCUNSTANCIAS MODIFICATIVAS En lo que se refiere a circunstancias modificativas
de la responsabilidad criminal, al igual que en el fundamento anterior y por los mismos
motivos se aprecia la atenuante de dilaciones indebidas como analógica en el Código
Penal vigente a fecha de los hechos puesto que no fue introducida en el artículo 21 hasta
la reforma operada por la LO 5/2010, en el artículo 21.6ª del CP y en el caso de Arsenio
Zamora además debe aplicarse la atenuación prevista en el articulo 65.3 del Código Penal
que señala que “Cuando en el inductor o en el cooperador necesario no concurran las
condiciones, cualidades o relaciones personales que fundamentan la culpabilidad del
autor, los Jueces o Tribunales podrán imponer la pena inferior en grado a la señalada por
la Ley para la infracción de que se trate”
290

INDIVIDUALIZACIÓN DE LA PENA: La concreción de la pena se valorará en el siguiente
fundamento
Por último y por lo que respecta a la petición de RESPONSABILIDAD CIVIL formulada por
la acusación particular entiende la Sala que no procede. El argumento de la acusación fue
que debía ser indemnizado por los daños sufridos y por el lucro cesante, ya que no pudo
desarrollar la edificación en la parcela pero los actos edificatorios que realizó fueron sin
amparo de licencia y estas acciones solo a ellos le es imputable y en cuanto al lucro
cesante tampoco procede puesto que finalmente obtuvo la licencia y si no edificó fue por
falta de financiación.

SEXTO.- El apartado V de los hechos probados fue identificado como V) ROBERTO DE
LUIS JIMÉNEZ, “CRAM4”, ZENÓN RODRÍGUEZ NERIS Y “ZEARQ23” y el VI)
ROBERTO DE LUIS JIMÉNEZ, “CRAM4”, ANTONIO LUIS GONZÁLEZ TOLOSA,
“ALT3D”
Debe comenzarse por indicar, como ya se comentara en el apartado anterior, que el
Ministerio Fiscal fue muy prolijo en el relato de hechos pero no en la individualización y
concreción de la acciones penales, puesto que simplemente apuntó que los hechos del
apartado D) E) y F) serían constitutivos de un delito continuado de cohecho del artículo
419 del Código Penal, vigente en el momento de su comisión y tres delitos continuados de
cohecho del artículo 423, en relación con el artículo 74 pero no hace mención a ningún
delito asociado al cohecho del artículo 419. Acusó a Roberto de Luis y a Eliseo de la Rosa
de los hechos relatados en los apartados C) ( Proguito), D ( Cram 4 y Zearq 23), E (Cram
4 y Alt3d ) y F (Cram 4 y Jorge Menéndez) como autores de un delito continuado de
cohecho del artículo 419 en relación con el artículo 74 del Código Penal pero también de
un delito continuado de prevaricación administrativa de funcionario público del artículo
320.1 del Código Penal ( que solo menciona en el apartado C). Por ello infiere la Sala
que a Roberto y a Eliseo los está acusando de un único delito de cohecho que englobaría
los cuatro apartados C), D), E) y F) y que el delito de prevaricación solo se refiere a los
hechos de Proguito. También acusó a Zenón Rodríguez Neris, Antonio Luis González
Tolosa y Jorge Menéndez Díaz del ilícito penal del artículo 423 del Código Penal,
precisando a preguntas de la defensa del Sr. Rodríguez Neris que la acusación sería la
del apartado 1º “Los que con dádivas, presentes, ofrecimientos o promesas corrompieren
o intentaren corromper a las autoridades o funcionarios públicos serán castigados con las
mismas penas de prisión y multa que éstos”.
Se hace esta precisión puesto que la defensa de Zenón Rodríguez Neris apuntó que este
cambio de apartado no encajaba con el relato narrado en la acusación. De éste parecía
desprenderse que la posición de su patrocinado no había sido activa, en el sentido de
tomar la iniciativa de corromper al funcionario, sino que lo que había hecho era atender el
pago pedido, es decir abonar el pago solicitado. Además cuando el escrito de acusación
se refiere a Roberto utiliza la expresión “solicitar”. Esta Sala comparte esta apreciación
291

jurídica que, por otro lado, es la que encaja con los hechos que han resultado probados.
O sea que fue Roberto el que tuvo la iniciativa y solicitó el dinero, mientras que Zenón y
Antonio pagaban en consideración a la función y facultades de Roberto dentro de la
oficina técnica para sacar adelante la licencia.
La Sala considera que la mención al apartado 1º hecha en la fase de conclusiones fue un
mero error material que no tiene más recorrido, puesto que tanto del tenor literal del relato
de hechos del escrito de acusación, como del interrogatorio de los acusados y de la
petición de pena se deduce que la Fiscalía sostiene que fue Roberto quien tomó la
iniciativa y le ofreció a Zenón y a Antonio el acuerdo; o sea que sería incardinable en el
apartado 2º del artículo 423. No obstante y aún considerando que la Fiscalía
efectivamente estuviese formulando acusación por el apartado 1º, en la medida que los
tipos de cohecho son delitos homogéneos, como ya se ha analizado en el fundamento
jurídico anterior, y el apartado 2º es menos grave no habría vulneración del principio
acusatorio. En definitiva si realmente hubiera habido tal cambio tampoco se vulneraría el
derecho a ser informado de la acusación puesto que la defensa siempre ha tenido
conocimiento de la acusación formulada, en términos suficientemente determinados, para
poder defenderse de ella de manera contradictoria ( SSTC 12/1981, de 10 de abril, F. 4 ;
95/1995, de 19 de junio, F. 3 a) ; 302/2000, de 11 de diciembre, F. 2 ). “ [...] lo decisivo a
la ahora de enjuiciar la posible vulneración del principio acusatorio por esta razón no es la
falta de homogeneidad formal entre objeto de acusación y objeto de condena, es decir el
ajuste exacto y estricto entre los hechos constitutivos de la pretensión penal y los hechos
declarados probados por el órgano judicial, sino la efectiva constancia de que hubo
elementos de hecho que no fueron ni pudieron ser debatidos plenamente por la defensa,
lo que exige ponderar las circunstancias concretas que concurren en cada caso para
poder determinar lo que resulta esencial al principio acusatorio: que el acusado haya
tenido oportunidad cierta de defenderse de una acusación en un debate contradictorio con
la acusación ( STC 225/1997 , ya citada, F.J.4 y A TC 36/1996, de 12 de febrero ,
F.J. 4)”.
En este caso las defensas han conocido cuáles son los hechos concretos en los que se
atribuye su participación y ello les ha permitido utilizar con todas las garantías su derecho
de defensa. Además los tipos penales por los que se formuló acusación en conclusiones
definitivas, como ya se ha explicado, revisten los requisitos fijados por el Tribunal
Constitucional para considerarse homogéneos: "... son delitos o faltas homogéneos
aquellos que constituyen modalidades distintas pero cercanas dentro de la tipicidad penal,
de tal suerte que estando contenidos todos los elementos del segundo tipo en el tipo
delictivo objeto de la acusación, no haya en la condena ningún elemento nuevo del que el
acusado no haya podido defenderse ( Auto TC 244/1995, de 22 de septiembre, F.J. 3º),
en el entendimiento de que aquellos elementos no comprenden solo el bien o interés
protegido por la normas, sino también obviamente, las formas de comportamiento
respecto de las que se protegen y que podría no bastar que un elemento esencial
constitutivo del tipo por el que se condena esté genéricamente contenido en el tipo por el
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que se acusa, cuando esa genericidad sea tal que no posibilite un debate pleno y frontal
acerca de su concurrencia (SSTC 225/1997, de 15 de diciembre F.J. 3 ; 4/2000, de 14
de enero, F.J. 3)" ( STC 35/2004, de 8 de marzo ).
El letrado también argumentó que si los hechos se considerasen constitutivos del tipo
penal del artículo 423.2 del Código Penal habrían prescrito, pero dado que este delito se
castiga en función de la pena impuesta a la autoridad o funcionario público, antes de
pronunciarse sobre este causa de extinción de la responsabilidad penal, es preciso
primero valorar la prueba, fijar hechos probados y subsumir los hechos jurídicamente.
Pasando al examen de la prueba debe partirse de los hechos que, en la medida que
fueron reconocidos por los implicados y, además, resultan de la documental obrante en
las actuaciones, no requieren de mayor valoración: en primer lugar Roberto de Luis
constituyó la mercantil Proyectos y Diseños Cram 4, SL para prestar servicios como
arquitecto técnico, Zenón hizo lo mismo, constituyendo Zearq 23, SL y Antonio Luis
González Tolosa a ALT3D Arquitectura y Diseño SL; en segundo lugar Zenón, desde la
cuenta bancaria titularidad de Zearq 23, realizó abonos en la cuenta corriente de CRAM
4, quedando probado a través del informe de investigación patrimonial efectuado por la
Unidad Orgánica Policía Judicial (en adelante UOPJ) sobre Cram4 (tomo 28 de las
actuaciones) que desde el año 2000 hasta diciembre de 2004 fueron 65 ocasiones, por
un importe total de 267.240,64 euros. Sobre este punto debe aclararse que si bien en el
informe de la UOPJ se indica que estos abonos fueron mediante transferencia, los
acusados indicaron que, en realidad, eran cargos en cuenta por la presentación al cobro
de cheques nominativos, lo que provocaba que el dinero fuera ingresado directamente en
la cuenta del Banco Popular de Cram 4. También manifestaron que ese dinero incluía
pagos por colaboraciones en proyectos de ejecución de obras y edificaciones en otros
municipios, y que el importe por los proyectos en Arona no superó los 30.000 euros. Por
último, Zenón reconoció la realidad y autoría de los proyectos relatados en este apartado
del escrito de acusación los cuales derivan del análisis de los soportes informáticos
incautados en las entradas y registros. En el caso de Antonio Luis González Tolosa
también reconoció la realidad de los proyectos reflejados en el escrito de acusación y que
en todos ellos había pagado a Cram 4, aportando con su escrito de defensa tres facturas
emitidas por esta entidad y en fase de instrucción aportó documentación tributaria que
incluía declaraciones de pagos a la misma ( tomo 29, folios 11613 y siguientes).
Sin embargo los acusados negaron tanto que el pago fuera una contraprestación por
conseguir proyectos como que Roberto facilitara los trámites en los expedientes de
licencias. El argumento para justificar los abonos realizados fue que Roberto colaboraba
como arquitecto técnico en muchos de los proyectos de Zenón, tanto en el municipio de
Arona como fuera de éste, realizando trabajos de mediciones y comprobaciones de los
planos del proyecto. El dinero era el pago por la prestación de sus servicios. Zenón narró
que una vez se visaba el proyecto en el colegio de arquitectos, se pasaba la minuta al
promotor por el 70% de los honorarios totales y una vez éste pagaba en la Caja de
Arquitectos y él cobraba, era cuando él remunera a a Roberto.
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Roberto, a su vez, alegó que tenía compatibilidad concedida por el ayuntamiento de
Arona desde el año 1986 y ello le permitía realizar trabajos privados, llegando a decir que
podía intervenir en proyectos de obra que iban a ejecutarse en Arona porque no
intervenía como director de obra y que un equipo de abogados que contrató para una
querella que se presentó contra él en el año 2003, así se lo verificó. Sin embargo esa
“creencia” de que podía hacer trabajos en Arona queda desmontada por los términos del
acuerdo de compatibilidad aportado por el propio acusado en su escrito de defensa. Lo
que él pide al ayuntamiento es la compatibilidad del desempeño de sus funciones públicas
con el ejercicio privado de su profesión, excluido el ámbito municipal. (negrita y
subrayado es nuestro) y lógicamente eso es lo que se le autoriza, pero es que también el
acuerdo refleja expresamente que junto a esa limitación geográfica debía respetar las
prohibiciones contenidas en los artículos 11.1 y 12.1 a) de la Ley 53/1984 de 26 de
diciembre de Incompatibilidades, que además se transcribieron literalmente en él. El 11.1
establecía la prohibición de que el personal comprendido en su ámbito de aplicación
pudiera ejercer, por sí o mediante sustitución, actividades privadas, incluidas las de
carácter profesional, por cuenta propia o bajo la dependencia o al servicio de Entidades o
particulares que se relacionaron directamente con las que desarrollara el Departamento,
Organismo o Entidad donde est