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NOVELA Y MODERNIDAD

Junto con Rorty, Kundera plantea una Modernidad alternativa a la
Modernidad de la filosofía: la Modernidad de la novela. Esta
Modernidad de la novela actúa como el núcleo de Europa,
defendiendo que la idea de Modernidad europea se ha cumplido no en
la filosofía, sino en la novela. Para Kundera, la novelística europea
(tanto la de Musil, Kafka y Broch como la de Cervantes) es el género
por excelencia de la modernidad, ya que esta es el mejor camino
hacia la existencia.
Esta existencia se consigue a través de personajes múltiples, que
juegan con las distintas posibilidades. La novela es capaz de
conseguir lo que la filosofía no ha podido conseguir porque mientras
la segunda trabaja con categorías, la primera juega con personajes:
no se pueden categorizar los personajes de novelas, ya que mientras
los personajes pueden ser contradictorios las categorías no deben
serlo. El personaje enlaza con el teatro: si la existencia son
posibilidades, la existencia no es un conjunto de hechos, de tal modo
que las posibilidades como personajes son gestos.
Si la visión de la Modernidad de Lyotard parte de los grandes relatos y
los héroes del pensamiento, la visión posmoderna de la Modernidad
de Kundera tomará el fracaso de los hechos para quedarse con los
gestos: Don Quijote es la novela de la intencionalidad, cuyos gestos
conducen a fracasos. Esta es una de las paradojas terminales de la
Modernidad, donde entre la intencionalidad y la inintencionalidad se
introduce una palabra: ironía. Este modelo de novela existencial
toma como núcleo personajes que se definen por sus gestos y no por
sus hechos.
Estos gestos tienen su origen en la casualidad y no en la causalidad:
de la causalidad moderna surge la casualidad posmoderna, de mismo
modo que de la causalidad intencional surge la casualidad
inintencional. Kundera llegará a afirmar que la vida es un conjunto de
casualidades mal vistas y mejor aprovechadas. Estos héroes
fracasados se muestran en la novela, donde los triunfos y los fracasos
se entremezclan, siendo La broma (1967) la novela de la
intencionalidad. Dentro de este paso de lo causal a lo casual es
necesario rescatar la belleza. Si la idea de Belleza unía todas las
ideas, de carácter causal; hoy en día ha transmutado hacia una
belleza causal, traicionada, una belleza que nadie acepta.
Kundera considera en El arte de la novela (1986, desde ahora AN) que
la novelística moderna no es algo aislado, sino que responde a un
proyecto. Este proyecto consiste en la sustitución de la Modernidad
filosófica con la Modernidad novelística. Esto hará que Rorty afirme
que España no ha tenido Modernidad filosófica, pero sí estética.
Descartes actúa como un modelo de filosofía idealista que no
consigue llegar a la existencia al quedarse en lo ontológico, mientras
que la novelística de Cervantes es capaz de llegar a lo óntico, a lo

Este individuo es el que se encuentra en los márgenes. [AN. la que nació con Cervantes y Descartes: la Europa de los Tiempos modernos […] 1 El problema será cuando se interprete en Dialéctica de la Ilustración (1944) cuando el individuo se interprete desde la óptica kantiana. Al intentar categorizarla. Y nosotros. si la cultura europea me parece hoy amenazada. Horkheimer verá en Teoría crítica ayer y hoy (1970) que de la teoría crítica solamente queda su salvación del individuo. Pero ya es hora de concluir. sino detalles concretos. el individuo es un mero fenómeno de la humanidad nouménica. al contrario. me parece entonces que esta esencia preciosa del espíritu europeo está depositada como en un cofre de plata en la historia de la novela. su respeto por el individuo. La novela. Kundera tomará como modelo a Cervantes y a Rabelais: si uno enfatiza los gestos. y que actúa como sujeto revolucionario1.existente. No obstante. y los personajes no son sino gestos.. p. la filosofía la pierde al ser un proceso de abstracción que hace que se pierdan los detalles concretos. comparten una noción: conocimiento. se construye desde la posibilidad: los personajes son ante todo posibilidades. no en el centro. en este discurso de agradecimiento. quería rendir homenaje. La novela no es sino una memoria poética de lo no sido y una poesía histórica de lo que pudo ser. LAS PARADOJAS TERMINALES DE LA MODERNIDAD Porque. respeto por su pensamiento original y por su derecho a una vida privada inviolable. ya que se cae en una visión incorrecta: para Kant. Estaba por olvidar que Dios ríe cuando me ve pensar. Filosofía y novela tienen el mismo objetivo: la existencia humana. 179] Si Adorno afirma en Actualidad de la filosofía (1932) que esta debe ser una micrología. . el otro el placer y los excesos. ¿quiénes somos? Me viene a la memoria la frase que Friedrich Schlegel escribió en los últimos años del siglo XVIII: la Revolución Francesa. la Doctrina de la ciencia de Fichte y el Meister de Goethe constituyen las mayores tendencias de la época. eso era Europa. si está amenazada tanto desde el exterior como desde el interior en lo que tiene de más precioso. en la sabiduría de la novela. Situar una novela y un libro de filosofía en el mismo plano que un inmenso acontecimiento político. aunque ambas son algo distinto. Es a esta sabiduría a la que. en Europa. Tanto novela como filosofía son conocimiento.

ya no se parece al tren de los aventureros. La Europa en la que vivimos ya no busca la identidad en el espejo de su filosofía o de sus artes ¿Y dónde está el espejo? ¿Adónde ir a buscar nuestro rostro?” Kundera. que tampoco posee una identidad: su identidad es terminal. ininteligible —y nadie se le escapa. la de Hasek. mostrando que se está ante una paradoja terminal: Aquellos últimos tiempos apacibles en los que el hombre sólo tenía que combatir a los monstruos de su alma. se encuentran estancos. Hasek. si bien conviven juntos. El telón (2005) Ortega afirmará en Meditaciones sobre Europa (1949) que el problema de Europa se encuentra en la ausencia de una identidad cultural. ¡Pero no deben leerse sus novelas como una profecía social y política. el problema de los valores se torna relevante: la pregunta pasa a ser en qué momento se está ahora. En las novelas de Kafka. Es el momento (al terminar la guerra del l4) en que la pléyade de los grandes novelistas centro-europeos vio. en las condiciones de las «paradojas terminales». es absolutamente ilusoria? ¿Qué es el porvenir si los intelectuales de El hombre sin atributos no tienen la más insignifìcante sospecha de la guerra que mañana va a barrer sus vidas? ¿Qué es el crimen si el Huguenau de Broch no solamente no lamenta. esos novelistas descubren «lo que solamente una novela puede descubrir»: demuestran cómo. Musil y Broch. sino que olvida el asesinato que ha cometido? Y si la única gran novela cómica de esta época. es impersonal. tocó. el monstruo llega del exterior y se llama Historia. Esta ausencia de la identidad cultural europea también se encuentra en el individuo. captó las paradojas terminales de la Edad Moderna. los tiempos de Joyce y Proust quedaron atrás. Milan. ¿qué ha pasado con lo cómico? ¿Dónde está la . tiene por escenario la guerra. ingobernable. Por el contrario. como un Orwell anticipado! Lo que nos dice Orwell pudo decirse igualmente (o quizá mucho mejor) en un ensayo o un panfleto. incalculable. ¿Y hoy en día? ¿Quién se atrevería a conceder la misma importancia a una obra de cultura que a la desaparición del comunismo en Europa? ¿Ya no existe una obra de arte de semejante importancia? ¿O es que hemos perdido la capacidad de reconocerla? La Europa de los Tiempos Modernos ya no está ahí. que más adelante ha transmutado hacia una identidad multicultural en la que cada cultura. Del mismo modo. todas las categorías existenciales cambian de pronto de sentido: ¿qué es la aventura si la libertad de acción de un K.

Kundera muestra cómo la novela nace de una idea. la pared del edificio de enfrente. una frase. como han querido hacernos creer o. una metáfora en la que está depositada. En cualquier caso. La persona que hace el gesto no se llama Agnes. una posibilidad humana fundamental que el autor cree que nadie ha descubierto aún o sobre la que nadie ha dicho aún nada esencial. p. Esta ambigüedad se caracteriza en el no ser algo. Como dije ya. que muestran la vida como algo efímero y que hacen que un personaje nazca desde una imagen. que la vida está en otra parte: Y vuelvo a verlo tal como apareció ante mí no bien empezaba la novela.. pero se sigue romantizando. un revolucionario socialmente ha de ser conservador culturalmente. incluso en su lecho de amor. Una . sino de una situación. la soledad? ¿Una carga una angustia una maldición. diferencia entre lo privado y lo público si K. por el contrario. En La insoportable levedad del ser (1984. no sabía su edad. Kundera muestra que toda persona tiene su belleza concentrada en los gestos: es un gesto particular. Con esto está mostrando lo que Baudelaire ya mostraba en El pintor de la vida moderna (1863): que el interior está en el exterior. a través del patio. 22] Estas paradojas terminales muestran cómo el sujeto ya no es el sujeto trascendental que proyecta el conocimiento. ¿Acaso no es cierto que el autor no puede hablar más que de sí mismo? [ILS] En La inmortalidad (1990). que está en la base tanto de la Modernidad filosófica kantiana como la Modernidad estética de Baudelaire. Está de pie junto a la ventana y mira. los personajes no nacen como los seres humanos del cuerpo de su madre. en este caso. a punto de ser destruido por la colectividad omnipresente? [AN. cuando se volvió. el más preciado valor. pero el gesto constituye su personaje con ese nombre. de una imagen. unido a uno mismo. Estos gestos son gestos efímeros. Esa es la imagen de la que nació [el personaje de Thomas]. desde ahora ILS). sino la imaginación. no puede eludir la presencia de dos enviados del castillo? ¿Qué es. no de un gesto. sonrió y le hizo un gesto de despedida al joven instructor (que no pudo contenerse y se echó a reír). sintiendo una insoportable levedad. como dentro de una nuez. sino que es un sujeto que no sujeta nada ni se encuentra sujeto a nada: no tiene ningún sustrato ético al que atenerse. Esta invención del nombre entronca con la categoría esencial de la Modernidad: no la razón. y que desde esa imagen concreta se construye una belleza amable. desde un gesto. no de una categoría. Del mismo modo (y como afirmó Sartre). pero tampoco otra cosa que no sea eso: no se es romántico.

[ILS] . levantar el puño entre el gentío de la Gran Marcha. Agnes. todas esas situaciones las he conocido y las he vivido yo mismo. Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron. quedó durante un segundo al descubierto con aquel gesto y me deslumbró. traicionar y no ser capaz de detenerse en el hermoso camino de la traición. Nunca he conocido a una mujer que se llamara así. [La inmortalidad] Kundera afirmará que sus personajes son las posibilidades de él que no se realizaron. en ese espacio intermedio entre lo que es y lo que no es. con mi curriculum vitae. ¿Acaso no es cierto que el autor no puede hablar más que de sí mismo? Mirar con impotencia el patio y no saber qué hacer. Es más allá de ella donde empieza el secreto por el que se interroga la novela. la frontera que está más allá del Yo. la que me atrae. sino que esta surge a través del entrampamiento del autor. sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo. Pero basta. sin embargo de ninguna de ellas surgió un personaje como el que soy yo. Volvamos a Tomás. Estaba extrañamente impresionado. oír el terco sonido de las propias tripas en el momento de la emoción amorosa. especie de esencia de su encanto. Por eso les quiero por igual a todos y todos me producen el mismo pánico: cada uno de ellos ha atravesado una frontera por cuyas proximidades no hice más que pasar. hacer exhibición de ingenio ante los micrófonos secretos de la policía. Es precisamente esa frontera (la frontera tras la cual termina mi yo). La novela no es la confesión de un autor. Y me vino a la cabeza la palabra Agnes. Una novela no es una confesión del autor. independiente del tiempo.