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¿Cómo clasificamos a las gentes del pasado?
Categorías sociales e identidades en el tiempo1

Javier FERNÁNDEZ SEBASTIÁN
Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
javier.fsebastian@ehu.es

¿Cómo se construyen y clasifican los objetos de conocimiento
histórico?

Conocer es discernir. Para acceder a un cierto conocimiento sobre
cualquier realidad empírica hemos de observar, comparar, diferenciar,
agrupar, clasificar. Por una parte, reunimos datos desperdigados, reco-
lectamos información y enlazamos ciertas características con determi-
nados objetos; por otra, distinguimos unos objetos de otros y los separa-
mos entre sí para reagruparlos luego de diversas maneras formando con
ellos clasificaciones y taxonomías.
Nuestro esfuerzo por conocer el mundo que nos rodea pivota casi
siempre sobre esas dos operaciones intelectuales complementarias y de
signo opuesto: de entrada, reunimos percepciones dispersas y vincula-
mos ciertas cualidades a ciertos nombres, lo que nos permite concebir
objetos inteligibles (esto es, que puedan ser manejados por el intelecto).
Luego, distribuimos los objetos así constituidos dentro de un puñado de
categorías que segmentan, ordenan y jerarquizan internamente el ám-
bito de la realidad que estamos examinando.

1 Este trabajo es uno de los resultados del Grupo de Investigación en Historia Inte-

lectual de la Política Moderna (IT615-13; Departamento de Educación, Universidades e
Investigación del Gobierno Vasco) y del Proyecto de Investigación «Historia conceptual,
constitucionalismo y modernidad en España, en Europa y en el mundo iberoamericano.
Una aproximación pluridisciplinar» (HAR2013-42779-P, Ministerio de Economía y Com-
petitividad, Gobierno de España). Expuse un primer esbozo de este texto en el Coloquio
Internacional «Linguagens da Identidade e da Diferença. Classes, corporações, castas e
raças no mundo iberoamericano 1750-1870 (Iberconceptos III)», organizado en el Instituto
Universitário de Lisboa (ISCTE), del 3 al 5 de septiembre de 2013, por Fátima Sá e Melo
Ferreira. Una segunda versión fue presentada y discutida en una conferencia organizada
por João Feres Jr. y Lúcia Bastos Pereira das Neves en el Instituto de Estudos Sociais e
Políticos (IESP), da Universidade do Estado do Rio de Janeiro el 22 de abril 2014. Agra-
dezco muy cordialmente a los tres colegas mencionados y a todos los asistentes a esos de-
bates sus observaciones críticas que he procurado tener en cuenta en la redacción defini-
tiva.

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El saber histórico no es una excepción. Pese a que la historia no
puede considerarse estrictamente una ciencia empírica, los historiado-
res necesitamos igualmente, valiéndonos de los métodos propios de la
disciplina, recurrir a ambas operaciones intelectuales para conjugar lo
uno con lo múltiple (y viceversa). Por una parte, reducir la multiplici-
dad a unidad (mejor dicho, a una serie de unidades discretas); por otra,
reagrupar dichas unidades en categorías, esto es, en unidades de un or-
den superior, más complejas, abstractas y organizadas. Para lo cual he-
mos de movilizar a un tiempo principios unificadores y sistemas de cla-
sificación2.
En la práctica, ambos procesos se superponen e intersectan. Buscar
diferencias y descubrir coincidencias son dos movimientos inescindibles.
Además, algunos de los resultados más relevantes de esos procesos lle-
gan ya generalmente elaborados a las manos del científico —y del histo-
riador en particular— antes de que éste comience su trabajo. De hecho,
las dos estrategias intelectuales aludidas se solapan e implican mutua-
mente, y sólo es posible distinguirlas a efectos analíticos. La adscripción
de un objeto a una categoría presupone la atribución a dicho objeto de
un agregado de rasgos que debería compartir, al menos parcialmente,
con todos los demás de su misma categoría (la raíz griega κατηγορία sig-
nifica precisamente cualidad atribuida a un objeto).
Por lo demás, las características atribuidas a cada objeto suelen
aparecer, una vez constituido este, como fragmentos o facetas de tal ob-
jeto-totalidad. Y, una vez agrupados, los diversos objetos que constitu-
yen una clase pueden verse igualmente, de manera retrospectiva, como
disjecta membra que sólo cobrarían sentido cabalmente como conjunto
ordenado, es decir, al ser agrupados en esa categoría clasificatoria co-
mún que los reúne.
Y no es preciso decir que, ascendiendo por una escala que nos lleva
de las más minúsculas subdivisiones a agrupaciones cada vez mayores,
llegamos en lo más alto al esquema clasificatorio omniabarcante por ex-
celencia: a la clasificación del conocimiento humano. Clasificaciones que
históricamente no diferían sustancialmente del ordenamiento del cos-
mos que se deseaba conocer, ya que durante siglos se creyó que la divi-

2 En el dominio narrativo, los más sencillos acontecimientos imaginables, para serlo,

tienen que ser previamente etiquetados, i. e., clasificados y relatados de algún modo,
ROTH, Paul A.: «Narrative Explanations: The Case of History», pp. 8-10. Pero, por su-
puesto, categorizar y clasificar no son operaciones exclusivamente académicas, sino más
bien una necesidad vital. Sin salirnos de nuestro terreno, cualquier suceso vivido por de-
terminadas personas, antes de llegar a ser considerado un acontecimiento histórico (si es
que llega a serlo alguna vez), tuvo que se conceptualizado por ellas de algún modo: «La
clasificación formal es una condición inherente a la acción simbólica», SAHLINS, Marshall:
Islands of History, p. 146 . Mientras no se indique lo contrario, las traducciones de las ci-
tas tomadas de ediciones originales son mías.

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independien- tes de los autores y actores.indd 117 5/6/15 11:25:41 . discutiré la legitimidad de la apli- cación retrospectiva de ciertos criterios clasificatorios surgidos en de- terminadas circunstancias y coyunturas. se limitaba a refle- jar la estructura del mundo en un gran cuadro sinóptico. desde luego. y me parece inconcebible un contenido semán- tico privado de un sujeto portador3. lejos de construir los sistemas clasificatorios con los que opera. agru- pándolas según diversos criterios: económico-sociales. Mark: «In Defence of Historicism». Vaya por delante que el historiador ordinario. o corremos el riesgo de incurrir en graves anacronismos que desvirtúan seriamente el pasado que estamos inten- tando conocer? Más particularmente. según la cual es inútil buscar significados «au- ténticos» inherentes a los propios signos. pero dudosamente pertinentes para entender las pautas de comprensión por medio de las cuales las gentes que vivieron varios siglos antes se entendían a sí mismas y a sus mundos respectivos. desde las tres grandes ramas de la ciencia que distinguió Aristóteles al «globe of the intellectual world» propuesto por Bacon y adoptado luego por D’Alembert y los enciclope- distas franceses. que hemos recibido como un valioso legado de nues- tros maestros e informan profundamente nuestro trabajo sin ser apenas conscientes de ello. a saber: ¿cómo afecta el paso del tiempo a estas clasifica- ciones? ¿podemos aplicar las categorías sociales vigentes en cierto mo- mento a una época anterior. En cualquiera de sus versiones antiguas o modernas. a negar la existencia y la relevancia de comunidades de interpretación. es acon- sejable que nos detengamos alguna vez a reflexionar sobre tales esque- mas subyacentes. Precisamente por eso. étnicos. aun cuando partiesen de las facultades o de las necesidades del ser humano. Para evitar equívocos. etc. Prestaré especial atención a un aspecto concreto de esta amplia pro- blemática. lugar y persona. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 117 sión de los saberes sugerida por los filósofos. generalmente se limita a asumir los grandes marcos que le vienen dados por la tradición historiográfica en la que se ha formado. Pienso por el contrario que todo significado —como todo cono- cimiento— es un significado situado. observadores o intérpretes que les otorgan sentido. 0 Subversion del orden. políticos. distinguir y clasificar a las gentes del pasado. ligado a ciertas coordenadas de tiempo. Lo cual no equivale. hechos o textos. territoriales. tradiciones y concepciones heredadas que confieren a ciertos significa- 3 BEVIR. En este trabajo exploraré principalmente algunas cuestiones rela- tivas a los modos en que los historiadores y otros científicos sociales so- lemos identificar. me apresuro a añadir que escribo desde una perspectiva historicista. el arbor scientiarum no sería pues sino un trasunto del orden ontológico de todo lo existente.

Perspectives on the Problem of Anachronism. ANKERSMIT. 202. Louis O. No lo sería. Barbara CAINE and Julia ADENEY Thomas. aunque el paso del tiempo generalmente concede una induda- ble ventaja epistémica al historiador sobre los actores6. 452-458 y 477. Idem. 313. 0 Subversion del orden. si uno aplica estos conceptos con la gama de significados 4 FERNÁNDEZ SEBASTIÁN. y ofrece una alternativa «intencionalista» que concibe a los con- ceptos como «identifying descriptions». compatible con las maneras de entender el mundo de los agentes del pa- sado8.. el mínimo ri- gor deontológico exige que el historiador trate de depurar sus textos de inaceptables anacronismos7. Puesto que el intér- prete no puede desprenderse por completo de su bagaje intelectivo y de un horizonte histórico en cambio permanente. i. transespacial y transtemporal4. Conti- nuidad y ruptura en historia intelectual». MITRO- VIC. Carentes de ese «referente origi- nal» —una especie de imaginaria «realidad histórica» constituida por «lo que realmente sucedió»— con el cual contrastar empíricamente la exactitud y fiabilidad de lo que los historiadores escriben acerca del pasado. Re-Enactment History. Tampoco sería realista pretender alcanzar una comprensión perfec- tamente transparente de los mundos del pasado. un estudio de la sociedad y el Estado en la Edad Media. «Meaning and Un- derstanding in the History of Ideas» (1969).indd 118 5/6/15 11:25:41 . Hans-Georg: Verdad y Método. es por supuesto el clásico artículo de Quentin SKINNER. 13. Véanse también los comentarios de Frank R. En un trabajo reciente. MINK. Fundamentos de una hermenéutica filosó- fica. 118 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN dos una indiscutible solidez y persistencia transpersonal.. Javier: «Ex innovatio traditio / Ex traditio innovatio. pp. Meaning. 5 GADAMER. Mark SALBER PHILLIPS. Mitrovic argumenta que muchos debates sobre anacronismos en historia derivan de un entendimiento esen- cialista de los conceptos. 34 ss. donde efectúa un breve repaso de la bibliografía más relevante. Rethink- ing Historical Distance. en lo que se refiere a la histo- ria intelectual. Uno de los ineludibles puntos de partida de esta discusión. Branko: «Attribution of Concepts and Problems with Anachronism». como «mental representations that encode the complete lists of the classificatory criteria that are sufficient to identify an entity». simplemente los contamos». como dijo Mink en una frase famosa. prácticas o instituciones tu- vieron para quienes vivieron antes que nosotros. «los rela- tos no los vivimos. p. p. una restitución cabal de los sentidos que aquellos textos. No todos los objetos de estudio «pasados» que uno puede imaginar desde el marco categorial desde el que escribe son plausibles ni legíti- mos. espe- cialmente en pp. e. On Histori- cal Distance. hechos. Mark: «Distance and Historical Representation». Sins of a Historian. 7 Una discusión sobre la cuestión del anacronismo en la escritura de la historia en Sami SYRJÄMÄKI. Truth and Ref- erence in Historical Representation. 6 SALBER PHILLIPS. i. p. Para eso es recomendable que se esfuerce todo lo posible por lograr una representación historiográfica fiel. 8 La «fidelidad» de las representaciones historiográficas choca siempre sin embargo con un límite infranqueable: la imposibilidad de acceder a un inexistente «pasado en sí mismo» que supuestamente se trataría de re-presentar.e. 376-377.: Historical Understanding. Por eso. prescindir de sus len- tes conceptuales sería condenarse a sí mismo a la ceguera cognitiva5. por ejemplo.

representarlos e interpretarlos son tareas que exigen del historiador una gran pericia para discernir lo relevante de lo irrelevante. «Le temps et l’État: vers un nouveau régime historiographi- que de l’ancien régime français». Jacob BURCKHARDT y Benedetto CROCE no iban descaminados al sugerir. La complejidad de la operación historiográ- fica y de la escritura de la historia estriban. en el im- perativo de acotar e imponer un cierto orden en el flujo amorfo. ilimitado y caótico del devenir. y que. el histo- riador ha de producir un texto. lo pertinente de lo superfluo. La transformación de indicios y datos brutos. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 119 que estos dos términos sólo llegaron a adquirir en los siglos XVIII y XIX. que la his- toria «es el conjunto de lo que una época encuentra digno de atención en otra». «toda la historia es historia contemporánea». el historiador corre el riesgo de componer en el mejor de los casos un relato teleológico en el que todos los sucesos apa- recen alineados. lo fundamen- tal de lo accesorio. cada cual a su manera. 10 La evaluación sobre la relevancia de los fenómenos pasados merecedores de ser estu- diados se efectúa invariablemente desde el presente. interpre- tación y escritura. partiendo de un amasijo de datos usualmente fragmentarios e insuficientes acerca de la fracción de pa- sado en la que en un momento dado concentra su foco de atención. aspira a dar cuenta de fenómenos colectivos.indd 119 5/6/15 11:25:41 . acontecimientos innegables y procesos con- vincentes no es tarea fácil. por medio de ciertas técnicas de investigación. ya sea a la luz de nuevas evidencias o de interpretaciones alternativas de las mismas fuentes que manejó su autor. Para ello. Y el texto permanecerá abierto a la revi- sión y el debate. 131. p. Dicho texto podrá ser a su vez ulteriormente objeto de control crítico por sus pares de acuerdo con las convenciones de la comuni- dad científica a la que pertenece. en cierto modo. entre otras cosas. Señalar procesos. textos dispersos y fuen- tes fragmentarias acerca de una infinidad de sucesos ambiguos en una serie de hechos establecidos. En consecuencia. de ordinario bajo la forma de un relato más o menos complejo. 0 Subversion del orden. Y por supuesto esa capacidad no puede disociarse fá- 9 Jean-Frédéric SCHAUB. aconteci- mientos y procesos relevantes sucedidos a los hombres y mujeres que vivie- ron en un pasado próximo o remoto10. hegelianamente destinados al cumplimiento de la «pro- fecía retrospectiva» del glorioso advenimiento de una modernidad polí- tica cuyo mascarón de proa tendría que ostentar supuestamente esas dos figuras9. tiempos y actores en la investigación y en la escritura de la historia Una de las muchas maneras de explicar las tareas propias del historia- dor sería describirlo como un profesional especializado en una disciplina particular que. Confrontado a tal reto. Espacios.

Desde el punto de vista temporal. Tales unidades o «individualidades historiográficas». entre otros. por referirnos a dos eti- quetas reconocibles que aparecen frecuentemente en los libros de his- toria europea de los periodos mencionados? ¿Qué grado de ajuste a «las realidades del pasado» deberíamos atribuir a tales denominaciones refe- ridas a la Europa del siglo XII. custodiados en archivos y bibliotecas— en artículos. que muchos miran casi como algo «natural») suelen ser ciertas nociones epocales y conceptos coliga- torios —colecciones significativas de muchos eventos y procesos— que a menudo llevan incorporadas interpretaciones del conjunto de hechos así 11 Como ha argumentado. las naciones. de objetos y de sujetos identificables. el tiempo y el factor humano. mínimamente orde- nado e inteligible. 0 Subversion del orden. ni siquiera con perso- nae fictae: no todos los objetos e instrumentos de estudio historiográfico son sujetos históricos. Pero. imperios o naciones (huelga decir que estas últimas. han acaparado en los últimos dos siglos una parte sustancial del esfuerzo historiográ- fico). que sugieren a un tiempo líneas de continuidad y de discontinuidad. El punto de partida —y a veces el de llegada— de la operación his- toriográfica suele ser el deslinde de unidades significativas que. mono- grafías o ensayos historiográficos de interés para los especialistas (y con suerte también en ocasiones para un público más extenso)11. ya sean ciudades o continentes. Oriente u Occidente). pp. la Revolución francesa o el Re- nacimiento italiano obviamente no lo son (como tampoco lo son Europa o Asia. se trata de entidades histo- riográficas menos sólidas e incuestionables que. al ponerse manos a la obra el historiador acota generalmente sus territo- rios de referencia. nuestro conocimiento está siempre mediado por teorías. digamos. o a la Francia del siglo XVIII? Las herramientas que ordinariamente sirven para domeñar y encau- zar el confuso fluir del acontecer en aquellos mundos pretéritos se apli- can básicamente a tres dimensiones o aspectos del pasado: el espacio.indd 120 5/6/15 11:25:41 . Alfonso X. En todo caso. Mark BEVIR. ni tampoco con personas físicas. La Edad Media. Mark: «Narrative as a Form of Explanation». 120 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN cilmente de la destreza para tejer relatos coherentes que transmuten su materia prima —usualmente un montón de legajos polvorientos y se- miolvidados. Ro- bespierre o Miguel Ángel. como «los siervos» o «la burguesía». 17-18. la narrativa es una forma de ex- plicación epistémicamente legítima: puesto que «no podemos tener percepciones puras de hechos dados». monarquías. son de índole discursiva y no se corresponden necesariamente con divisiones «naturales» en el espacio y en el tiempo. conceptos y cate- gorías que nos ayudan a construir tanto nuestras experiencias como nuestras estructuras narrativas. ¿qué sucede con las llamadas «clases sociales». sitúe al lector y al propio historiador ante un panorama abarcable. BEVIR. al asig- nar bordes y fronteras de demarcación al material. En lo que a la perspectiva espacial respecta. las periodizaciones más comunes (además de la división por décadas y siglos.

creadora. p. el Siglo de las Luces. insertando a los individuos en ciertos esquemas clasificatorios y do- tándolos así de ciertas «identidades».: «Categorias. 167-170. idem. p. 48. David: «Colligation and History Teaching». 13 HESPANHA. António M. Ahora bien. en la medida en que sus líderes subvierten las clasificaciones establecidas y llegan a ejercer un inapelable «poder de definir» (que lleva aparejado el privilegio demiúrgico de clasificar). las categorías no reflejan «el mundo tal cual es». protagonizarán los relatos que resulten de la investigación. «Narrative Sentences». La politisation du temps». I. per genus et diffe- rentiam. BEHAN MCCULLAGH. ix. António Hespanha subrayó hace años la virtualidad poiética. Estas clasificaciones pueden ser. implican una recategorización más o menos radical del orden político y social. a la in- versa. especialmente pp. Así que no sólo es cierto que «las tentativas de recatego- rización son una especie de revolución». DRAY. Sobre con- ceptos coligatorios puede verse THOMPSON. religioso. intelectualmente anodinos. el poder simbólico de nombrar y clasificar. como puso de manifiesto Michel Foucault. entre otras. al modo aristotélico. es un privilegio característico de la «gubernamen- talidad» del Estado como principal agente de identificación y categorización en el mundo moderno. Arthur C. DANTO. para el caso francés: «Chrononymes. sino que lo constituyen y le dan forma13. William: The Philosophy of the Inductive Sciences. pp. Puede verse también mi trabajo «Sobre conceptualización y politización de los procesos históricos». también podría decirse.indd 121 5/6/15 11:25:41 . clasificar. el Antiguo Régimen. Como si el acto de definir. WALSH. Lejos de entenderse como arreglos meramente instrumenta- les. C.: «Colligation and Classification in History». la Restauración. La tercera perspectiva clásica se refiere a la manera en que serán clasificados los seres huma- nos objeto de investigación. engendrase de hecho performativamente los géneros y las dife- rencias invocados en la definición14.: «Colligation in the Writing of History». Uma refleção sobre a prática de classificar». William: Philosophy of History. y también cronónimos peculiares para cada país o región12. 12 Véase. tales clasificaciones moldean de antemano los actores colectivos o grupos de personas a los que supuestamente les habrían correspondido papeles significativos en los procesos y sucesos estudiados y. de las categorías y clasificaciones. occidentales en su mayor parte. B. etcétera. «Colligation and Classifica- tion in History». La noción de «totalidades temporales» («temporal wholes»). propuesta por Danto en su teoría de la historia —que guarda cierta afinidad con la de «conceptos co- ligatorios»— ilustra sobre la multiplicidad casi ilimitada de estructuras temporales que los historiadores pueden proponer para agrupar y dar sentido a unos mismos sucesos his- tóricos. 10-20. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 121 aglutinados (y no carecen a veces de carga ideológica): la Era de las Re- voluciones Atlánticas. que las revoluciones. socioeconómico o político-territorial. WHEWELL. 14 En este sentido. Puesto que las mismas cosas pueden conceptualizarse de un modo o de otro. Hay una cronología y una crononi- mia típicamente europeas. 0 Subversion del orden. «territorializar» y periodizar no son acciones inocentes. en consecuencia. de ca- rácter étnico. la Guerra Fría. William Henry: An Introduction to Philosophy of History. L. CEBIK.

Transnational Challenges to National History Writing. Tendenzen und Theorien. Se di- ría que la túnica con que los historiadores hemos vestido a Clío durante décadas de repente se nos antoja anticuada. «’Localism’. Jörg y Tristan THIELEMANN (eds. «Spatial Turn». Urge.indd 122 5/6/15 11:25:41 . entangled history o histoire croisée. Me refiero a las diversas modalida- des de historia transnacional15. connected histories.und Kulturwissenschaften». yendo incluso más allá de la historia internacional comparada. y Ian Tyrell. »Ian Tyrell Responds». Darina y Florencia PEYROU (eds. MARTYKÁNOVÁ. descontento con los tradicionales marcos nacionales que han ahormado tantos escritos históricos durante dos siglos. Desde el punto de vista territorial. Bartolomé YUN. como la llamada historia global o world history. como ha sucedido otras veces en la historia. amenaza con hacer saltar las costuras de algunas prendas que se le han quedado pequeñas. Sebastian CONRAD y Oliver JANZ (eds. hace años que un amplio sector de la historiografía. además. 0 Subversion del orden. Pierre-Yves: «Learning by Doing: Notes about the Making of the Palgrave Dictionary of Transnational History». Transna- tionale Geschichte: Themen. Karl: «Kartenlesen.): dossier «La historia transnacional». últimamente los criterios clasificatorios habituales o han quedado obsoletos o están siendo seriamente cuestionados. «Transnational». también en otras zonas y en otros continentes se obser- van movimientos en esa dirección. eds. 122 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN Sobre la crisis actual de los grandes marcos y sistemas clasificatorios Tal vez porque. Mat- thias MIDDELL y Lluís ROURA. pues. Doris BACHMANN-MEDICK. El cuerpo de la historia en crecimiento.. SAUNIER. reponer su vestuario con diseños y ta- llas acordes con esas renovadas exigencias. Con re- ferencia a las discusiones sobre conceptualización de ciertas meso-regio- nes europeas hace aproximadamente una década algunos empezaron a hablar de un spatial turn en la historia y las ciencias sociales16. 16 SCHLÖGEL. uno de sus principales impulsores jus- tificaba su necesidad con estas palabras: «Los conceptos que usamos para periodizar y clasificar reflejan el estado de nuestros conocimientos. Global History and Transnational History: A Reflection from the Historian of Early Modern Europe».). aboga por trascender las fronteras de los estados. es- tos conceptos cambian cada cierto tiempo a medida que cambian las cir- cunstancias. La tan traída y llevada historia at- lántica es un ejemplo palpable. Augenarbeit: Über die Fälligkeit des spatial turn in den Geschichts. Si bien es cierto que estos debates han cobrado particular fuerza en la Europa centro-oriental. Michael: «The Price of the ’New International History’». que aumentan nuestros conocimientos y que disponemos 15 MCGERR. Pierre-Yves SAUNIER. y estamos ansiosos por cor- tarle nuevos trajes.und Sozialwissenschaften. nuestras preocupaciones colectivas y nuestras maneras de pensar. BUDDE. DÖRING. Gunilla.): Spatial Turn: Das Raumparadigma in den Kultur. atrave- samos un momento de gran incertidumbre y transición acelerada hacia un futuro ignoto.

Braudel. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 123 de nuevos términos analíticos de los que podemos servirnos en busca de una mejor comprensión»17. moderna y contemporánea. se inscribe en una línea que apunta a una historia atlántica.indd 123 5/6/15 11:25:41 . Las periodizaciones pueden variar radicalmente si se adopta un punto de vista global. entre otros). los tradicionales formatos de «empaquetado cronológico» de la historiografía están sufriendo igual- mente ataques recios desde diversos flancos. el proyecto Iberconceptos. en la formulación que nos es más familiar— escapan a críticas demoledoras. Además. expe- riencias de temporalidad o regímenes de historicidad se han sofisticado 17BAILYN. a partir de algunos trabajos seminales de filósofos e historiadores del siglo XX (Husserl. que en la fase actual de su desarrollo se ha dotado de un grupo para el estudio específico del tema «Territorio y soberanía» (coordinado por Ana Frega). transnacional. xix. 0 Subversion del orden. que arranca en 1492 y llega hasta el presente. «Cross- Cultural Interaction and Periodization in World History». las reflexiones sobre duraciones y escalas del tiempo histórico. En este sentido. pero no sólo. Koselleck. BENTLEY. 20 LE GOFF. más allá de las manoseadas controver- sias sobre periodizaciones. propone seis grandes etapas en la historia de la interacción cultural entre diferentes áreas del mundo: la última de esas épocas. incluso postnacional18. p. ahora que hasta la postmodernidad se ha quedado vieja. En cuanto a la dimensión temporal. muchos creen que la llamada «edad contemporánea» ha dejado de ser estrictamente nuestra contem- poránea y pide a gritos un punto final (o un nuevo comienzo). Ricœur. El tiempo ha dejado de ser visto como un simple conte- nedor neutro del transcurrir. Parece claro que. aun- que no sea más que por el inexorable paso de los años. algunos historiadores no dejan de proponer cambios en ese esquema clásico. cronotopos. como por ejemplo la insistente propuesta de Le Goff de prolon- gar la Edad Media y eliminar el Renacimiento como un periodo histó- rico carente de rasgos verdaderamente distintivos respecto de los si- glos que le precedieron20. Heidegger. Por una parte. media. que la historia conceptual está ya madura para afron- tar nuevos retos que trascienden los límites del Estado-nación. Jacques: Faut-il vraiment découper l’histoire en tranches?. Bernard: «Preface». BENTLEY. un ejemplo revelador: Jerry H. 18Todo parece indicar. la reflexión sobre temporalidad e historicidad se ha enriquecido y complejizado en las úl- timas décadas. 19 Las críticas al «occidentalismo cronológico» han proliferado en los últimos años. Gadamer. para tratar de identificar pautas de continuidad y de cambio. órdenes y rupturas del tiempo. y. al ampliar la óptica desde lo nacio- nal a lo global. Pero ni siquiera en Europa el esquema usual de las tres o cuatro edades —an- tigua. ZERMEÑO. Guillermo: «So- bre la condición postnacional en la historiografía contemporánea: el caso de Iberconceptos». Pero sobre todo. en particular entre los cultivadores de los subaltern studies y la historiografía postcolonial. numero- sos autores de la llamada historia postcolonial han denunciado las pe- riodizaciones imperantes por su evidente sesgo eurocéntrico19. se correspondería con nuestras edades moderna y contemporánea (modern times): Jerry H. en efecto.

Francesco: Las palabras del tiempo. Ankersmit. en la Universidad del País Vasco y en la Universidade de São Paulo. Journal of the Philosophy of History y otras revisten un gran interés. DELACROIX. l’histoire. MUDROVCIC. Cada vez son más los autores que piensan que un sistema de temporalidades múltiples. Helge: «Against Periodization: Koselleck’s Theory of Multiple Temporali- ties». François Hartog. pp. bajo la coordinación de Fabio Wasserman. Pablo y Jesús IZQUIERDO MARTÍN. es indudablemente un rasgo mayor de 21 RICŒUR. Conciencia histórica y cambio conceptual». sobre esta temática: Con- greso Internacional Geschichtliche Zeiten / Tempi storici / Tiempos históricos: Tempora- lidad e historicidad desde la historia conceptual. Essai d’anthropologie symétrique. Además. París.indd 124 5/6/15 11:25:41 . Tanto en las ciencias sociales como naturales parecen surgir objetos mix- tos por doquier. Bruno LATOUR ha subrayado que la mayoría de los objetos de la cien- cia son «híbridos de naturaleza y cultura». eds. Brève histoire de la modernité. 29-47. 22 JORDHEIM. Réflexions sur l’histoire. Paul: La Mémoire.Universidade de São Paulo. Algunos estudios de caso sobre histo- ria de la historicidad y de las experiencias de tiempo han comenzado a desarrollarse de manera coordinada y sistemática23. Essai sur l’expérience moderne du temps. Bilbao. SÁNCHEZ LEÓN. Bizkaia Aretoa. 0 Subversion del orden. Homo historicus. Christophe: Discordance des temps. hemos celebrado recientemente dos congresos en Bilbao y en São Paulo. 23 Los integrantes del grupo de Iberconceptos III dedicado al estudio de los proble- mas de Temporalidad e Historicidad.: El fin de los historiadores.): En busca del pasado perdido. 52. 124 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN considerablemente21. Political Concepts and Time. 21-22 de noviembre de 2013 (en colaboración con el grupo de investigación dirigido por Faustino Oncina). Fernando NICO- LAZZI. Javier (ed. Truth and Reference in Historical Representation. LORENZ. Idem. Grupo de Historia Intelectual de la Polí- tica Moderna-Iberconceptos y Departamento de Filosofía-Universidad de Valencia. Helena Miranda MOLLO y Valdei LOPES DE ARAUJO (orgs. Myriam Revault d’Allonnes. Hacer historia en tiempo de memoria». Un ideario para pensar histórica- mente. FERNÁNDEZ SEBASTIÁN. New Approaches to Conceptual History. Así. Me he ocupado de este tema con mayor detenimiento en «His- toria. Chris y Berber BEVER- BAGE. Es más: últimamente en este terreno se están abriendo nuevas vías a las investigaciones empíricas. respectivamente. así denominada por Francesco Benigno en un libro reciente24. Colóquio Internacional «Experiências de tempo nos sécu- los XVIII e XIX (Iberconceptos 3)». Présentisme et expériences du temps. en el que se contemplan ritmos diversos dependiendo del tema estudiado. Christian. Negotiating the Borders between Present. Pensar históricamente en el siglo XXI. les historiens et les sciences sociales. historicidad.). François DOSSE. También en el terreno de las categorías de clasificación social he- mos asistido en las últimas décadas a un auténtico seísmo. 23 a 25 de abril de 2014. LATOUR. La Crise sans fin. Régimes d’histo- ricité. Bruno: Nous n’avons jamais été mo- dernes. Breaking up Time. Mea- ning. Past and Future. Véase sobre todo. es más adecuado que los rí- gidos esquemas de periodización lineal a los que la historiografía tradi- cional nos tenía acostumbrados22. eds. Croire en l’histoire. Temporalidad.): Historicidades.. que dan muestras de creciente dinamismo. Idem. Francesco: «Introducción. l’oubli. historia y memoria. numerosos trabajos publicados recientemente en diversas revistas especializadas como History and Theory. historiografía. p. BENIGNO. Patrick GAR- CÍA (dirs. María Inés y Nora RABOTNIKOF (coord. La «crisis de las macrocategorías adscriptivas». CHARLE.): Aprender com a história? O pasado e o futuro de uma questão. 24 BENIGNO.

27 Thomas GIL. autoatributiva: lo que importa entonces sobre todo es la conciencia de pertenencia de los agentes involucrados. 390-391. mientras que bajo el capitalismo el conflicto principal era el que enfren- taba a burgueses y proletarios. Los ilustrados del siglo XVIII. felicidad. «Progreso. Para Karl Marx. la perspectiva emic busca más bien un entendimiento inter- pretativo. Tras ellos. Y no podemos ignorar que un mismo fe- nómeno puede muy bien ser clasificado bajo dos o más rúbricas diferen- tes. por ejemplo. inventaron algu- nos de los sistemas taxonómicos más exitosos y perdurables (es muy significativo que términos como clasificación o clasificar se acuñasen en el setecientos). pp. 2) la perspectiva emic. En el terreno que nos ocupa. pp. su autode- finición compartida. estaban convencidos de que existía sólo una forma «correcta» de ordenar y clasificar cada sector de la realidad de acuerdo con «la naturaleza de las cosas». políticos y sociales. Hoy hemos despertado también de ese «sueño dogmático». congruente con los significados que los agentes involucrados dan a sus com- portamientos. 25 Es habitual señalar un cierto paralelismo entre esta dicotomía lingüístico-an- tropológica de Kenneth Pike y la clásica distinción droyseniana-weberiana entre Erklären y Verstehen. el primer enfoque se correspondería con una lógica «objetivista». De l’imagination historique. fascinados por las clasificaciones tanto del mundo natural como de las realidades humanas. Conceptos clave del mundo moderno». que aspira a comprender las cosas del modo más próximo al punto de vista del nativo25. En el tras- fondo de estos debates late a menudo la disyuntiva entre dos enfoques que producen descripciones muy distintas —a veces opuestas— de idénticos fenómenos: 1) la perspectiva etic. los principales teóricos de la modernidad positivista y cientifista. y que las líneas de demar- cación entre las diferentes clases de objetos debían ser claras y nítidas26. la forma de clasificar correctamente a los hombres bajo el modo de producción feudal era en señores y siervos. 0 Subversion del orden. que proyecta sobre los agen- tes las categorías científicas explicativas del observador externo. el segundo respondería a una lógica «subjetiva». ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 125 la llamada crisis de la historia y ha dado origen a algunos grandes de- bates metodológicos en los últimos treinta o cuarenta años. incluso contradictorias e incompatibles entre sí27. que ads- cribe a los seres humanos del pasado a un grupo o a otro al aplicar las herramientas analíticas del historiador. libertad. 103 y 255. en su época de apogeo desde mediados del si- glo XIX hasta mediados del XX.indd 125 5/6/15 11:25:41 . Mientras que la aproximación etic casaría bien con la búsqueda de explicaciones causales. 26 Nikolay KOPOSOV. Sabemos desde hace tiempo de la ambigüedad inherente a muchos escenarios culturales.

quienes abrazan y hacen suya una u otra identidad de esa clase suelen consi- derarla algo cuasi-natural. 30 Esta división se solapa en parte con el clásico debate entre dos maneras alterna- tivas de entender la identidad colectiva: como proceso o como producto de la acción so- cial. como una construcción que se ignora a sí misma como tal construcción)30. FLESHER FOMINAYA. 126 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN De la clase a la identidad El énfasis en la construcción cultural de las categorías sociales. RICŒUR. este tipo de identidad (grupal. la segunda sincrónica. nacional. subjetivamente autoasumida (y. Me re- fiero a identidad. Joan W. subjetiva e interna. Esta alegada compatibilidad con ambas ópti- 28 Recordemos que el lanzamiento del concepto (cultural) de género como herramienta analítica en la academia angloamericana de los años 1970 estuvo ligado a algunas desta- cadas líderes del movimiento feminista. pp. si bien es cierto que para el científico so- cial cualquier identidad colectiva es una construcción cultural. entendida como «una definición compartida e interactiva producida por varios individuos o grupos» («an interactive and shared definition produced by several individuals or groups») orien- tada a la acción común y que está en el origen de un nosotros. y. e. ser consi- derada en general como una macrocategoría analítica. de edad. una noción oscura y elusiva cuya espectacular expan- sión —paralelamente a otras como memoria o género28— no puede menos de sorprender al observador interesado en la epistemología de las cien- cias sociales.: «Gender: A Useful Category of Historical Analysis». 0 Subversion del orden.indd 126 5/6/15 11:25:41 . «objetiva». en la medida en que se ha reificado. ya sea a un grupo social. étnico. la primera dia- crónica. en Las palabras del tiempo. de un nuevo actor social29. i. Benigno. a la vez. pp. ét- nicas y políticas ha propulsado en las tres últimas décadas una nueva metacategoría al primer plano de la investigación en este campo. objetiva y externa. social o colectiva) presenta además la ventaja de su aparente plausibilidad tanto desde la perspectiva etic como desde la emic. 55-82. 44. «Identidad». La identidad podría. Cristina: «Collective Identity in Social Move- ments: Central Concepts and Debates». surgió como concepto sociológico en los años 1960. por ejemplo. Poco después. Paul: Soi- même comme un autre. como una forma de pertenencia. «Identities». 396-398. el género constituía uno de los tres elementos de la «holy trinity of literary criticism» en la academia norteamericana: Kwame Anthony APPIAH y Henry Louis GATES. de orientación sexual. con la distinción de Ricœur entre una identidad idem y una identidad ipse. tan natural que a menudo no la ven en ab- soluto como algo construido. véase. en cada una de sus determinaciones concretas. eds. entonces. Jr.. Pues. «Identidad». 29 MELUCCI.. Convertida en nueva clave de legibilidad de las realidades socia- les. etc. Alberto: «The Process of Collective Identity». Y también. en su esfuerzo por «desnaturalizar» el sexo y que dejase de ser contemplado en su faceta meramente biológica: SCOTT. hasta cierto punto. junto a la raza y la clase. acompañando al auge de los que entonces empezaron a ser llamados «nuevos movimientos sociales» y pronto conoció un éxito fulgurante.. p. 625. p.

añaden complejidad a esta disputa33. la pertenencia a una de esas categorías clasificatorias tendría poco más de un siglo de existencia. desde una perspectiva socioeconómica. oscilando entre el constructivismo social. haya pa- sado a ser de uso común contribuye asimismo a difuminar el contraste entre ambas pers- pectivas. autores del artículo. según Ian Hacking. Ian: «Making Up People» [1986]. 32 A comienzos de este siglo vio la luz una incisiva crítica del uso indiscriminado y abu- sivo de «identidad» como concepto analítico por los científicos sociales. BRUBAKER. 268-271. sólo se acuñaron a fi- nales del siglo XIX. usada inicialmente como terminus technicus por los teóricos de los ya no tan nuevos «nuevos movimientos sociales». por otras más refinadas. Una visión panorámica de los debates que en el último medio siglo se han suscitado entre historiadores franceses sobre el tema de las cla- sificaciones sociales resulta muy ilustrativa de la evolución de la histo- riografía en este punto. 31 El hecho de que la palabra identidad (colectiva).indd 127 5/6/15 11:25:42 . Sin embargo. De l’imagination historique. véase al respecto la discusión de Adrian Haddock. el cultu- ral y el lingüístico. 0 Subversion del orden. Tal propuesta se correspondería con aproximaciones que inciden más en la conectividad relacional (relational connectedness) que en la «grupalidad» (groupness) de las personas. Rogers y Frederick COOPER: «Beyond ‘Identity’». pp. pre- tendidamente particularista-universalista (identity). pp. 73-105. Paradójicamente algunos historiadores optaron por una clasificación socioprofesional que se inspiraba en los crite- rios de la estadística oficial entonces en vigor. las cosas no son tan sencillas32. Brubaker y Cooper. en las categorías de «homesexual» o «heterosexual». si bien los derroteros ulte- riores de la discusión. Mientras que Ernest Labrousse o Pie- rre Vilar. «Ana- chronism and the Inviduation of Concepts». ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 127 cas etic y emic parecería disolver el dilema entre los dos polos de esa disyuntiva31. como «auto- comprensión colectiva» (collective self-understanding). véase sobre todo el capítulo 2: «Sémantique des catégories sociales». Roland Mousnier y otros sostenían que era preferible atenerse a criterios jurídico-estamentales. HACKING. para lo que aquí interesa. que. p. Se buscaba establecer nada menos que la «verdadera» jerarquía o estratificación social en los siglos que precedieron a la Revolución. elaborada por la administración francesa a mediados del siglo XX (!). La alternativa entre un modelo de société d’ordres y otro de société de classes puede ser interpretada en principio como un caso más de la disyuntiva entre los enfoques «subjeti- vista» y «objetivista» más arriba mencionada. acordes con los términos de demarca- ción social vigentes en aquella época. se ceñían a la clásica división en clases que correspondía a ese momento de feudalismo tar- dío. En los años sesenta del siglo pasado estalló en Francia un sonado debate en el que tomaron parte varios afamados his- toriadores acerca de cual era la forma más adecuada de clasificar a las gentes que vivieron bajo el ancien régime. señalando que para ellas muchas veces po- drían haber resultado más significativos ciertos lazos débiles de conexión y redes de corres- pondencia mutua que un supuesto conjunto de rasgos fuertes compartidos como base de es- trictas clasificaciones categoriales (categorical commonality). por ejemplo. 33 KOPOSOV. abogaban por sustituir en muchos casos aquella herramienta tosca de categorización multiusos. De modo que. 103. Piénsese. aunque la actividad sexual entre personas de sexos distin- tos o del mismo sexo con toda probabilidad ha existindo desde siempre.

Desde que. Utilizar estratificaciones ajenas a la época es servirnos de mallas de lectura que inducen a error. Déborah: «Catégories sociales et discours sur la société». nos ocultan rasgos significativos de las socieda- des que pretendemos analizar37. sino todo tipo de entidades colectivas de corte objetivista. 137. c’est-à- dire culture»36. 37 CERUTTI. «los grupos sociales son al mismo tiempo lo que piensan ser y lo que ignoran que son»35. 128 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN El análisis comparado de una secuencia de trabajos publicados in- termitentemente a partir de los años setenta del siglo pasado en diver- sas obras de referencia de la historiografía francesa permite inferir las grandes líneas de aquel debate34. Antoine: «Sociale et culturelle indissociablement». «La construction des catégories sociales». 35 Citado por CHARTIER y ROCHE. las representaciones e imaginarios. abando- nando gradualmente no sólo el concepto de clase en sí. no ofrece dudas: los cultivadores de la historia social fueron mostrando un interés creciente por las prácticas y los lenguajes sociales. según observaban Ro- ger Chartier y Daniel Roche citando a Jean-Claude Perrot en 1978. 36 PROST. La crítica a las aproximaciones socioeconómicas inspiradas por el marxismo se agudizó con el hundimiento del sistema soviético. pp. los impulsores de la nouvelle histoire de la tercera generación de Annales propusieran un giro hacia la histoire des mentalités hasta las discusiones actuales acerca de la memoria y la función social de la his- toria ha corrido mucha agua bajo los puentes de la disciplina. hasta el 34 DUBY. Frente a ciertas categorías grupales puramente analíticas que pa- recían insuflar vida a actores ficticios o improbables. las costumbres y el mundo simbólico en general. Por un lado esos vo- cabularios nos hacen ver grupos inexistentes en aquella época como si fueran reales. CHARTIER. 1978. Yves: «Histoire sociale». en lo que a nuestro tema respecta. 581. Antoine Prost afirma categóricamente en 1997 que «le groupe n’existe que dans la mesure où il est parole et représentation. 0 Subversion del orden. p. COHEN. 225-227. 1986. discursivos y culturales es cada vez mayor. sino que siempre es el resultado de una construcción sociocultural. criticaba la proyección al pasado de las nomenclaturas socioprofesionales (socioprofessionelles) actuales sugiriendo las consecuencias deletéreas que para nuestro co- nocimiento de las sociedades del antiguo régimen pueden tener las cla- sificaciones anacrónicas. 1995 y 2013 mues- tra el progresivo eclipse del viejo paradigma estructuralista de la historia social y su sus- titución por una variedad de aproximaciones en las cuales el papel de los factores simbóli- cos. CERUTTI. El sentido general de esa evolución. los historiado- res enfatizaban más y más la idea de que cualquier clasificación social no es un dato natural u objetivo. Simona Cerutti. Mientras que. Simona: «La construction des catégories sociales». a mediados de los años se- tenta. La lectura sucesiva de estos textos de 1974. p. LEQUIN. por su parte. «Historia social».indd 128 5/6/15 11:25:42 . Georges: «Histoire sociale et idéologie des sociétés». Roger y Da- niel ROCHE: «Histoire Sociale». por otro.

están siendo objeto en los últimos 38 DOSSE. 39 VEYNE. 180. «les historiens ne sont pas assez historiens quand il s’agit de penser les instruments avec lesquels ils pensent l’histoire. y se conforman con realizaciones más modestas. 95. si algo está claro es que los historiadores han renunciado hace tiempo al ambicioso objetivo de desarrollar una histoire totale. raza o identidad —pero también ciencia. 0 Subversion del orden. Autores como Pocock o Bourdieu han reclamado igualmente con parecidas palabras la histo- rización propedéutica de los instrumentos de conocimiento de las cien- cias sociales40. recensión del libro de Jack H. individuo o sociedad. Paul: Comment on écrit l’histoire. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 129 total arrumbamiento del paradigma labroussiano. An Introduction. diver- sos estudiosos han insistido en la necesidad de que el historiador re- flexione críticamente sobre los supuestos cognitivos y los conceptos sub- yacentes que guían tácitamente su trabajo. De hecho. conceptos tan básicos para lo que aquí nos importa como historia. 40 John G. La nueva historia so- ciocultural y las variopintas tendencias historiográficas que le siguieron vinieron acompañadas de una insólita multiplicación de los objetos y de los enfoques (y también de los sujetos colectivos). François: L’ histoire en miettes. Reappraisals in History. pudo hablarse de una fragmentación o «desmigajamiento» de la historiografía (según la caracterización que propusiera François Dosse en un famoso ensayo38). p. Il ne faut jamais pren- dre les concepts de l’histoire (ou de la sociologie) qu’avec des pincettes historiques». Historiciser le vocabulaire des sciences sociales»). Frente al viejo ideal annaliste de una histoire totale. pp. Paul Veyne sostenía que «le rangement d’événements dans des catégories exige l’historisation préalable de ces catégories»39. por Olivier CHRISTIN en la Introducción al Dictionnaire des concepts nómades en scien- ces humaines. cit. 42 CABRERA.indd 129 24/6/15 11:09:49 . sino que […] constituye el verdadero cimiento de la teoría social42.A. pp. 176-177. lenguaje y teoría de la sociedad. ha escrito por su parte Miguel Ángel Cabrera. Miguel Ángel: Postsocial History. Des «Annales» à la nouvelle histoire. citado por Antoine PROST. que un día inspiró a los Annales. Toda explicación de las conductas y procesos sociales requiere un análisis minucioso del proceso de formación histórica de los propios conceptos». «Concepts vo- yageurs et douanes intellectuelles. POCOCK. p. si bien yo diría que en los últimos años un sector de la historiografía ha ganado en reflexividad lo que ha perdido en certidumbre cientifista. 11-12 (véase mi recensión: Javier FERNÁNDEZ SEBASTIÁN. Desde entonces. escribe BOURDIEU. clase. xvi-xvii. HEXTER. 41 CABRERA. «Pa- radoxalement». pp.41 Es más: como consecuencia de la crisis de la modernidad. objetividad y muchos otros—. «la formación histó- rica de los conceptos no sólo se convierte en un tema primordial de in- vestigación. Al hilo de estos debates en torno a la historia y sus métodos. Hace cuatro décadas. Douze leçons sur l’histoire. Miguel Ángel: Historia.

un concepto «científico» surgido a mediados del XVIII y reforzado en el XIX con la obra de GOBINEAU. por ejemplo. 0 Subversion del orden. Para el primero. Marie-France: Classe. hemos visto sucederse. puede verse PIGUET. lingüístico. MINTZKER. véase también los ensayos reunidos por Laurence KAUFMAN y Jacques GUILHAUMOU (dirs. ¿procede aplicar retrospectivamente patrones de comprensión ajenos a los seres humanos y comunidades desaparecidos. tres macroconceptos o ca- tegorías clave para marcar diferencias y clasificar a las personas.indd 130 5/6/15 11:25:42 . Hubo que esperar asimismo hasta las primeras décadas del siglo XIX para que «clase» se convirtiera en el tér- mino convencional de estratificación social. y sólo llegó a ser un objeto de estudio cien- tífico en la centuria siguiente. que mientras pisaron la tierra se veían a sí mismos de manera sustan- cialmente diferente para explicar sus comportamientos? Recordemos que la razón de ser de la historia conceptual reside en ayudar al lector y al historiador a distinguir con la mayor claridad po- sible el lenguaje analítico de los científicos sociales de nuestros días del 43 Para no sobrecargar de referencias estas notas. Peter: «’An Entirely New Object of Consciousness. ¿Es lícito usar conceptos y categorías que no existían en una determinada época para identificar. no empezó a desarrollarse hasta la se- gunda mitad del siglo XVIII. a saber. of Thought’: The Coming into Being and (Almost) Passing Away of ‘Society’ as a Scientific Object». incluso biológico. clase e identidad44. A History and Theory of the Social Sciences. como es el caso de la raza. En lugar de dar por supuestas dichas categorías y tomarlas como punto de partida para el estudio de los fenómenos sociales e institucionales. Del periodo temprano-moderno al postmoderno. Nominalisme politique et science sociale au XVIe siècle. es hora de entrar a discutir la cuestión que planteaba al comienzo de estas páginas. del mismo modo. cabría añadir a este esquema diversas nociones clasificatorias basa- das en otros criterios: religioso. pues. de un modo más general. pueden verse: WAGNER. Para el segundo. calificar y clasificar desde la distancia a quienes vivieron en ella? Y. hasta llegar a su paroxismo bajo el nazismo. pasando por la larga etapa propia- mente moderna. me limito a señalar algunos trabajos sobre la formación de los conceptos de sociedad/social y de clase. Estos análisis nos permiten comprender. 130 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN tiempos de análisis históricos rigurosos e iluminadores43. económico y cultu- ral. 44 Por supuesto.): L’invention de la société. Yair: «’A Word Newly Introduced into Language’: The Appearance and Spread of ‘Social’ in French Enlightened Thought. el problema del ana- cronismo en las categorías de clasificación. en el salto del siglo XX al XXI. 1745- 1765». que el concepto de sociedad. en un sentido reconocible por nosotros. respectivamente—: estamento. of Volition. idem. Y. Histoire d’un mot et genèse d’un concept des physiocrates aux historiens de la Restauration. ellas mismas se convierten en objeto prioritario de investigación. marcando una ruptura con los imaginarios jerárquicos anteriores. coincidiendo con la llamada postmodernidad. Llegados a este punto. hemos asistido al ascenso irresistible de la noción de identidad en diversas dis- ciplinas y escenarios académicos de las ciencias sociales. cada una de ellas basada en un criterio distinto —jurídico.

Me limitaré. género. si los conceptos modernos de raza. Historicidad de los conceptos clasificatorios y cronocentrismo metodológico: el caso de Karl Marx El tema de la «retroyección» de los conceptos y las categorías fue planteado con agudeza por Karl Marx hace un siglo y medio. aunque no encajen estrictamente en aquellas denominaciones al faltar en la época considerada los conceptos en que se basan tales actitudes?46 Así. a plantear una reflexión general sobre este tema. Jean-Frédéric: «Le sentiment national est-il une catégorie pertinente pour comprendre les adhesions et les conflits sous l’Ancien régime?». colectivos de homosexuales. consiste en esencia en asimilar el pasado al presente. PO-CHIA HSIA sobre el uso retrospectivo de los conceptos de «po- licy» y de «propaganda». ¿Podemos calificar de nacionalistas o de racistas de- terminadas conductas de nuestros antepasados que parecen asemejarse a las que hoy tildamos de tales.indd 131 5/6/15 11:25:42 . 0 Subversion del orden. BURKE. por ejemplo. Para mantener a raya la tentación presentista hay que hacer frente a varios géneros de anacronismos. SCHAUB. Para ello utilizaré como piedra de toque las posiciones que sostuvo al respecto uno de los grandes clásicos decimonónicos de la teoría social. por tanto. de los discursos que registran las for- mas de entender el mundo de las generaciones extintas y que han lle- gado a nosotros como vestigios de un pasado más o menos lejano). y que. conflictos raciales y guerras nacionalistas en la temprana Edad Moderna? Por supuesto. 46 HERING TORRES. por referirme al caso de Europa. Cultural Translation in Early Modern Europe. Esa distinción permite combatir esa forma de narcisismo epistemológico a la que llamamos presentismo. identidad. así como los comenta- rios de Peter BURKE y R. PO-CHIA HSIA (eds. Max Sebastian: «’Limpieza de Sangre’ ¿Racismo en la edad mo- derna?». ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 131 lenguaje de las fuentes (esto es. 25 y 31). pp. En virtud del primero debiéramos preguntarnos. 7-8. Peter y R. Un pen- sador de formación historicista como él era sin duda muy consciente 45 Véanse las sensatas advertencias de BRUBAKER y COOPER sobre el riesgo que el abuso de la categoría de «identidad» conlleva de incurrir en explicaciones anacrónicas y teleológicas (BRUBAKER y COOPER. incluyendo uno de tipo cognitivo y otro axiológico. ¿hubo o no luchas de clases en la Antigüedad. el examen a fondo de cada una de estas cuestiones requeriría de un espacio del que no disponemos. identidad femenina y movimientos de mujeres en la Edad Media. pp. «Beyond ‘Identity’». clase o nación son aplicables a un pasado lejano en el que tales nociones no existían45. desde la perspectiva que aquí inte- resa. La segunda cautela nos previene contra los riesgos de usar etiquetas morales o políticas (generalmente denigratorias) derivadas de aquellos conceptos.).

era inconcebible en un contexto esclavista como el de la Grecia antigua. libro I. A pesar de su pers- picacia. No obstante. 48 MARX. Como veremos de inmediato con respecto a un punto muy concreto de la filosofía aristoté- lica. En concreto. Por tanto. sin embargo. Marx no formuló jamás este principio de esta manera. de acuerdo con los supuestos de su concepción materialista de la historia. sección I. según la cual la producción es la base de todo el orden social. Ahora bien. la que le impidió [a Aristóteles] desentrañar en qué con- sistía en rigor esta relación de igualdad» (y subsecuentemente compren- der la teoría del valor-trabajo)48. como historiadores. convendría que fuera dejando a un lado aquellos conceptos que todavía no se habían inventado. primero había que ser ca- paz de imaginar la equivalencia fundamental de todos los trabajos efec- tuados por el ser humano. sostiene Marx. porque tropezó con un obstáculo epistemológico insuperable: la carencia de un concepto adecuado de valor. Esta probada sensibilidad histórico-conceptual de base materia- lista. Allí explica el teórico alemán que Aristóteles no entendió plenamente que el valor de las mercancías es la expresión de la canti- dad de trabajo humano necesario para producirlas. no evitó que el propio Marx incurriese a veces en flagrantes anacronismos. Uno de los pasajes en los que Marx muestra su aguda conciencia de la historicidad de los conceptos se encuentra en las primeras páginas de El Capital. y por tanto eran literalmente impensables en la época a la que quiere re- montarse. Un decenio antes de la publicación del volumen I de El Capital. «fue la limitación histórica de la sociedad de su tiempo. a su vez. estaríamos obligados a aplicar si de verdad deseamos entender a los actores en sus propios términos47. Veamos. en sus manuscritos de crítica de la economía política (más conocidos como 47 Naturalmente. Esa equivalencia. 0 Subversion del orden. 132 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN de que a medida que «nos internamos» en el pasado van apareciendo obstáculos epistemológicos que dificultan nuestra comprensión de esos mundos cada vez más distantes. cap. concluye.indd 132 5/6/15 11:25:42 . Aristóteles no pudo entenderlo. 1. Es más: defendió con vehemencia la perti- nencia con fines heurísticos de una forma de anacronismo metodoló- gico. Karl: El Capital. § 3. tal prerrequi- sito sólo se alcanzó en la sociedad capitalista del tiempo en que Marx escribía. consideraba que los cambios en el nivel ideológico son consecuencia de transformaciones previas en la infraestructura económica. y sólo podía pen- sarse «a partir del momento en que la idea de la igualdad humana po- seyese ya la firmeza de un prejuicio popular». El historiador no debiera tras- pasar tales «umbrales conceptuales» sin desprenderse de parte de su bagaje intelectual. Para formar ese concepto. la posibilidad de que ciertos conceptos sean inventados y perfeccionados depende asi- mismo en última instancia de las condiciones de producción. Tal principio de irretroactividad intelectual sería enton- ces la mínima cautela que.

entendido precisamente ese pasado como el camino que conduce al presente a medida que se van «descubriendo» (y desplegando progresivamente) dichas categorías. Así. Muy hegelianamente. Karl: Líneas fundamentales de la crítica de la economía política (Grundrisse).indd 133 5/6/15 11:25:42 . según el célebre dictum de Marx y Engels en el Mani- 49 MARX. pp. la clave de la economía antigua. de los cuales ella continúa arrastrando en parte consigo restos todavía no superados. sin embargo. mientras que meros indicios han desarrollado en ella todo su significado». Aunque históricamente es- pecífica. que paradójicamente arrojarían luz sobre el tiempo anterior a su advenimiento. con cu- yas ruinas y elementos ella ha sido edificada. son producto de relaciones históricas y sólo poseen plena vali- dez para y dentro de estas relaciones». La economía burguesa suministra. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 133 los Grundrisse). puesto que «la so- ciedad burguesa es la organización histórica de la producción más de- sarrollada y compleja […] [l]as categorías que expresan sus relaciones […] permiten comprender al mismo tiempo la organización y las rela- ciones de producción de todas las formas de sociedad pasadas. 30-31. Ya se sabe: la lechuza de Minerva sólo extiende sus alas al anochecer. Marx escribe que «las categorías más abstractas. En este punto recurre a la siguiente metáfora biológico-evolucio- nista de inequívoco aroma darwiniano: En la anatomía del hombre está la clave para la anatomía del mono. etc. continúa. Los indicios de las formas superiores en las especies anima- les inferiores sólo pueden ser comprendidos cuando la forma superior misma ya es conocida. 0 Subversion del orden. Marx reconoce la legitimidad de la proyección sistemática de las nuevas categorías recién inventadas ha- cia el pasado. en la determinación de esta abstracción misma. La his- toria universal. Así. la observación de los conflictos entre burguesía y proletariado a mediados del siglo XIX le lleva a Marx perfilar su teoría de la lucha de clases y extrapolarla al pasado de la humanidad en su conjunto. la invención de un concepto es entonces re-descrita como «des- cubrimiento». por lo tanto. que constituye un verdadero epí- tome del razonamiento teleológico: El llamado desarrollo histórico descansa en general en el hecho de que la última forma considera a las formas pasadas como estadios que conducen a ella misma49. en suma. Y concluye con la siguiente frase. a pe- sar de su validez —precisamente a causa de su abstracción— para to- das las épocas.

51 HUNT. en una carta muy citada a J. citando a Constantin FASOLT. las aporías e insuficiencias de las doctrinas aristotélicas sobre el valor de las mercan- cías. el capitalismo del siglo XIX ilumina retrospectiva- mente la historia lejana. 50 En realidad. 134 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN fiesto Comunista.indd 134 5/6/15 11:25:42 . como hemos visto un poco más arriba a propósito de su teoría del valor. 0 Subversion del orden. pero que hoy algunos empiezan a considerar inadmisible. Esa tendencia a usar cierta modernidad estereotipada como vara de medir de todos los procesos históricos implica en el fondo desprecio e incomprensión por el pasado en su irremediable alteridad: «Nosotros [los historiadores actuales] ‘vacilamos entre desestimar a las gentes de la Edad Media como bárbaros. 210. Su punto de vista es no sólo eurocéntrico. en camino hacia un esplendoroso futuro de emancipación. simplemente porque fueron distintos de nosotros» criticada por Lynn Hunt en un trabajo reciente51. narcisista y autosatis- fecha. la filosofía de la historia marxista es solo un ejem- plo de una actitud intelectual muy extendida. El propio Marx reconoció. adopta un anacronismo metódico. El capitalismo y el socialismo aparecen en su obra —en el presente y en un hipotético futuro— alineados como el punto de fuga en el que converge la totalidad de los vectores de la his- toria universal. que podríamos de- nominar «(auto)cronocentrismo teórico». de modo que todos los segmentos del pasado son vistos como una serie de esbozos imperfectos del presente. que él no fue quien inventó las clases ni la lucha de clases. prevaleciente de manera abrumadora durante el siglo XIX y gran parte del XX. sino neta- mente «modernocéntrico». o venerarlos como creadores de nuestra civilización’. Weydemeyer (5 de marzo de 1852). p. una suerte de «presentismo futurista» radical. Y. su obra sería un ejemplo excelso de esa «tendencia a ver a las gentes del pasado más lejano como errados o deficientes. 211. No conseguimos respetarlos en sus diferencias»52. y permite entender. una vez fijada la modernidad como el telos inevitable de la historia mundial. Tocqueville. p. Así. por ejemplo. Lynn: «Globalisation and Time». 52 HUNT: «Globalisation and Time». En la medida en que Marx asume la modernidad industrial euro- pea —y la esperada superación de sus contradicciones capitalistas por medio del socialismo— como estación término de todos los convoyes del pasado. Desde esta perspectiva. Una actitud que sin duda pa- reció sobradamente justificada a nuestros predecesores en tiempos en que imperaba una confianza ciega en «las leyes del progreso». varios autores —Guizot. y otros más— habían planteado una visión de la historia en la que la lucha de clases jugaba una función muy importante. The Limits of History. no sería en esencia otra cosa que la historia de la lu- cha de clases50.

Dicho de otra manera. que se inscribe en un amplio contexto de discusión historiográfico. Por una historia más histórica Puesto que este trabajo es parte del proyecto Iberconceptos. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 135 Consideraciones finales. in fine. no todos los objetos de investigación que uno puede imagi- nar son sujetos históricos. 0 Subversion del orden. El campo semántico de las distinciones jurídicas. en lugar de confirmar los prejuicios del tiempo en el que vive. Uno de los equipos de trabajo de la tercera fase de Iberconceptos centra sus ta- reas específicamente en los «Linguagens da identidade e da diferença no mundo Iberoamericano: classes. una visión que. Primero: parece que en el Brasil colonial no hubo «criollos». étnicas. el esfuerzo de reflexivi- dad que este enfoque supone merece la pena. fortalezca su conciencia de historicidad54. 54 FERNÁNDEZ SEBASTIÁN. castas e raças». corporações. Cádiz y el primer constitucionalismo hispánico». políticas. que tome en se- rio su alteridad. No obstante. socioeconómi- cas o ideológicas se reveló extremadamente fluido y productivo en la era de las revoluciones liberales y de independencia en el Atlántico ibérico. las revoluciones se presentan usualmente acompañadas de gra- ves crisis político-identitarias y cursan con cambios drásticos en los con- ceptos y las categorías adscriptivas (incluyendo algunas etiquetas tan decisivas como la nacionalidad y la ciudadanía). cuando diversos marcadores identitarios se vieron sometidos a rápidas y sorprendentes fluctuaciones. e. Tiempos de transición en el Atlántico ibérico. que co- menzamos hace una década.indd 135 5/6/15 11:25:42 . Distanciarse uno mismo y distanciar al lector de sus propias preconcepciones es una condición ne- cesaria para forjar una visión del pasado más refinada. Ilustraré brevemente esta cuestión con dos ejemplos. Conceptos políticos en revolución». y este movimiento afecta inevitablemente a la representación de un pa- sado que se esfumó. como toda perspectiva histórica —i. Una cosa es agrupar un conjunto de sucesos y de fenómenos sociales para cons- truir con ellos un objeto de estudio y otra muy distinta pretender que tal objeto tuvo vida propia. Pese a su carácter efímero. Así. el punto de vista del historiador conceptual va variando con el tiempo. Aunque naturalmente hubo muchos descendientes de portugueses pe- 53 Me he ocupado de algunos de esos cambios identitarios en mi trabajo «Liberales sin fronteras. como hemos señalado más arriba. Javier: «Introducción. No en vano.. no todas las unida- des de comprensión conceptualizables son unidades de acción. retrospectiva—. De ahí que sea en tales periodos de transición cuando es especialmente importante aquilatar las cambiantes categorías identitarias utilizadas por los actores y con- frontarlas con los instrumentos de clasificación manejados por el histo- riador53. antes de terminar me gustaría añadir al- gunas observaciones acerca de la oportunidad de nuestra empresa.

Cuando am- bos. En este último caso. o sea al dogma —que muchos consideran incontestable— de que nuestros parámetros científicos constituyen la única forma legítima de conocimiento. Segundo ejemplo. Parece que no todos los iberohablantes residentes en los Estados Unidos. historiadores y antropólogos. la descripción «objetiva» o «externa» de un determinado fenómeno sociocultural no se corresponde con la autodefinición de los actores so- bre el terreno. portugueses.UU. como en otros. En este caso. que para los antropólogos es el pan nuestro de cada día. brasileños. no se clasificaban así. «hispanos» o «latinos» para calcu- lar la evolución del porcentaje de los norteamericanos de ascendencia o cultura ibérica sobre el total de residentes en los Estados Unidos a lo largo de un periodo dado. puede hacerlo legítimamente. como un actor social. tratamos de comprender otras formas de pensar y de entender el mundo. La arrogan- cia presentista que describíamos al final del epígrafe anterior —cuando Marx tomaba su particular punto de mira.indd 136 5/6/15 11:25:42 . el de un teórico europeo de mediados del siglo XIX. etc. centroamericanos. 136 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN ninsulares viviendo en aquella región sudamericana. nos vemos confrontados con los lí- 0 Subversion del orden. se ven a sí mismos como miembros de una misma comu- nidad por el hecho de hablar español o portugués. Tal vez desde un punto de vista exterior —«objetivo»— los descendientes de mexicanos.UU. procedentes de di- versos países. En realidad. quien así procediera estaría sin duda incurriendo en un error metodológico. pero no por eso debiéramos verla propiamente como un actor social. Imaginemos ahora en cambio que el mismo investigador considera a la «comunidad iberoamericana» en los EE. empieza a ser considerado pertinente también para el historiador. Así pues. españoles. Por alguna razón. Me refiero a lo que. podrían considerarse un grupo a efectos estadísticos. Supongamos que un sociólogo o un historiador utiliza la categoría demográfica de «ibéricos». do- tado de capacidad de acción. el concepto de «criollo» —fundamental en la América hispana— no rige en el área luso- brasileña. puertorriqueños. podríamos llamar «soberanía epistémica de la moder- nidad». lo que esta discusión pone sobre de la mesa va mu- cho más allá de la cuestión de las clasificaciones «sociales». como criterio transhistórico de validez univer- sal— lleva aparejado un principio que hasta hace poco parecía incues- tionable a casi todos los científicos. Pero. por recurrir a un símil político. Por supuesto. la categoría etnodemográfica «comunidad ibero- americana en los EE.» serviría como objeto de estudio para determi- nados propósitos. y en cierto modo se historiza a sí misma? ¿qué sucede cuando esa misma racionalidad se ve confrontada con otras maneras de dar sentido al mundo? Este pro- blema. pero subjeti- vamente no. ¿qué sucede cuando la moderna racionalidad occidental saca a la luz la historicidad de sus bases epistemológicas. nunca existieron «criollos» brasileños: sen- cillamente.

27-29. Pensar históricamente. exige del histo- riador-intérprete un enorme esfuerzo de empatía con los actores. pp. coordinado por Ana María Stuven. Clifford: La interpretación de las culturas. Para la mayoría de los europeos y americanos de los siglos XVI. XVII y XVIII. al revés. pp. a nada que se tome en serio los discursos pro- ducidos por los seres humanos sobre los cuales trabaja. No es fácil acercarse a la mentalidad de gentes tan distintas. WINEBURG. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 137 mites de nuestra propia racionalidad. particularmente el de las conexiones entre religión y política en el mundo iberoamericano de los siglos XVIII y XIX —un tema este. en el estudio de los fenómenos religiosos en el pasado. Cuando el investigador tiene que dar cuenta de los sistemas interpretativos manejados por esos extraños «indígenas del pasado» que son nuestro antepasados sin renunciar a su perspectiva «científica». ciertamente ese no era el caso: la religión no sólo era la verdad suprema. lo que contribuye a ampliar y mejorar nuestro conocimiento sobre las realidades humanas55. Alfonso: «Historizar la teología y los dogmas de la Iglesia: el compro- miso de Michel de Certeau». la reflexividad de la histo- ria no es muy diferente de la de la antropología: así como el antropólogo se «antropologiza» a sí mismo al situarse en un contexto cultural dado. como todos— se sitúa en cierto momento y circunstancias históricas. por cierto. Samuel. sino el fundamento de la sociedad y la clave que daba sentido a todo lo exis- tente. mientras que nosotros aspiramos a entender la religión como un fenómeno histórico y como una «representación» ema- nada de la sociedad. una de las fun- ciones esenciales de la historia. que en modo alguno puede reducirse al de las relaciones Iglesia-Estado—. la religión es simplemente una ideología entre otras. 56 ZERMEÑO. Y. Pues. por ejemplo. el historiador en efecto ha de reflexionar sobre los fundamentos de su aproximación aca- démica (en otras palabras. Aunque como herederos de la Ilus- 55 GEERTZ. sobre el que trabaja en la actua- lidad otro grupo de investigadores de la red Iberconceptos. se ve obligado a volver su mirada a su pro- pio punto de observación). es procurarnos alguna familiaridad con mundos simbólicos y conceptualizaciones exóti- cas. estudiosos del siglo XXI. el historiador se «historiza» y relativiza a sí mismo al ser consciente de que su punto de observación —móvil y efímero. como ob- servó brillantemente De Certeau a propósito de la religiosidad de los europeos del siglo XVII. ellos entendían. 3-27. 0 Subversion del orden. Es este un campo. Pensemos. Michel de Certeau escribió páginas muy inte- resantes sobre esta cuestión56. MENDIOLA. que era la religión preci- samente el cimiento de la sociedad.indd 137 5/6/15 11:25:42 . en este como en otros casos. Para nosotros. Guillemo: «La ortodoxia historiográfica puesta a prueba: Michel de Cer- teau». por eso. Historical Thinking and Other Unnatural Acts. En este sentido. como de la antropología.

al paso de algunas décadas.indd 138 5/6/15 11:25:42 . que en ningún caso tome al pasado como un campo de batalla donde dirimir conflictos políticos actuales. todos nuestros afanes científicos pudieran ser reeva- luados y descalificados desde parámetros completamente diferentes de los nuestros? * * * Sé bien que gran parte de los historiadores —probablemente la ma- yoría— no se preocupan en absoluto por estas cuestiones. por otra parte. Pero también. Una historia reflexiva capaz de comprender que —mientras no se demuestre lo contrario— historicidad y lingüisti- cidad son parte del horizonte irrebasable de la condición humana. no por eso resulta menos asombrosa la operación intelectual que consiste en comprender un tiempo lejano. una historia menos ideológica. ingenuamente positivista y que pretende hablar en nombre de una razón intemporal. 0 Subversion del orden. el historia- dor debería aproximarse a aquellos mundos desvanecidos con el respeto. como si tuvieran la capacidad de ver y descri- bir desde algún punto de mira privilegiado cómo sucedieron verdade- ramente las cosas y quienes fueron los sujetos que las protagonizaron. Una inversión tan drástica de los códigos de lectura del mundo en sólo dos o tres siglos (un breve lapso. en términos históricos) nos permite especular con la posibilidad de que en un futuro próximo un nuevo régimen de inteligibilidad termine por desplazar al actual- mente en vigor ¿Acaso no resulta inquietante conjeturar que. organizado en función de un principio de inteligibilidad tan diferente. desde una lógica que le era tan ajena57. Volcados en el análisis de sus objetos de estudio favoritos. 172-173. el historiador debiera entrar en el terri- torio sagrado del pasado como quien penetra en una gran necrópolis en 57 CERTEAU. Véanse los comentarios de Sanjay SETH «Razão ou Raciocínio? Clio ou Shiva?». me interesa una historia más histórica. pp. En lugar de volverse hacia el pasado con el gesto ai- rado de quien irrumpe en un arsenal en busca de munición. Muchos de ellos se limitan a aplicar los sistemas clasificatorios que aprendieron durante su formación académica. Para decirlo con las palabras del escritor y polí- tico brasileño Homem de Melo. Michel de: L’écriture de l’histoire. y parecen escribir desde algún lugar misterioso y recóndito. raramente se paran a re- flexionar sobre los marcos de comprensión heredados (menos aún sobre los supuestos epistemológicos en que se funda la disciplina). laberíntico cementerio. Frente a esta historiografía convencional. 138 JAVIER FERNÁNDEZ SEBASTIÁN tración a muchos de nosotros no nos quepa duda de la «superioridad» de nuestro sistema de comprensión del mundo sobre el de nuestros pre- decesores. la calma y la piedad de quien se interna con paso vacilante en un vasto.

nessa necropolis venerável das ge- rações extintas. escribió Dilthey que «somos […] seres históricos antes de ser contempladores de la historia. y donde «somos peces». esforzándose por dejar a un lado los prejuicios y las pasiones de su tiempo 58. Donald R. deberíamos sospechar que nuestras categorías de agrupación social tal vez no sean las más ade- cuadas para clasificar a las colectividades del pasado. del mismo modo que ningún cien- tífico en sus cabales utilizaría la taxonomía de las especies de nuestros días para identificar a las especies fósiles. Correio Mercantil. más que oceanógrafos60. Sabemos sin embargo que nuestro medio natural ha cambiado enormemente a lo largo del tiempo. Gabriel: Imperial Portugal in the Age of Atlantic Revolutions. casi doscientos años después de la publicación de la Scienza Nouva viquiana. Y. The Luso-Brazilian World. ¿CÓMO CLASIFICAMOS A LAS GENTES DEL PASADO? CATEGORÍAS SOCIALES E IDENTIDADES EN EL TIEMPO 139 donde yacen las generaciones extintas. 372. 304. 59 DILTHEY. por mucho que como historiadores nos esforcemos en clasificar con la mayor pre- cisión posible a nuestros semejantes de otras épocas. intercam- biando a veces nuestros roles— nadamos en el mismo océano. Barão HOMEM DE MELO. Pero ese océano no ha dejado de transformarse. La paleontología nos enseña que numero- sas especies piscícolas se han extinguido.indd 139 5/6/15 11:25:42 . a medida que se transforma- ban e iban surgiendo otras nuevas. c.: The Descent of Ideas: The History of Intellectual History. el lenguaje es un «océano en el que todos nadamos». 1770-1850. Y. La hermenéutica y la semántica histórica nos recuerdan permanen- temente que nuestra vida está entretejida con la historia. 58 «O historiador não penetra na noite do passado. p. nosotros y ellos —historiadores y historiados. sem sacudir a poeira das paixões do dia». no deberíamos olvidar que. Ciertamente. clasificadores y clasificados. y sería un grave error pasar por alto su dimensión evolutiva. 60 KELLEY. como acertó a expresar Donald Kelley con una penetrante metáfora. 300. p. 30 de octubre de 1863. Hace un siglo. Wilhelm: Estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu [1910]. en cuanto a la naturaleza lingüística del ser humano. p. y no existe ningún punto arquimédico fuera del tiempo y del lenguaje desde el que dar cuenta de los asuntos humanos. y sólo porque somos lo primero podemos ser lo segundo»59. sobre la que tanto insistió Gadamer. citado en PAQUETTE. 0 Subversion del orden.

indd 5 5/6/15 11:25:35 . Vol. espacio e identidad en la crisis del mundo ibérico. I La subversión del orden por la palabra Tiempo. siglos XVIII-XIX Javier Fernández Sebastián Cecilia Suárez Cabal (editores) 0 Subversion del orden.

Wiltshire. Biblioteca Universitaria La subversión del orden por la palabra : tiempo. Argitalpen Zerbitzua = Servicio Editorial.1 Kutxa. Esta edición se ha realizado con el patrocinio de Kutxa. 4. Suárez Cabal. 24 cm. eta Euskal Herriko Unibertsitateko Erretoree- rakunde horien arteko elkar laguntzarako itun bati esker.L. Colec- ción de Lord Methuen en Corsham Court.L. 2015.: il. coed.indd 6 8/6/15 09:31:53 . por Cristóbal de Villalpando (1695). 94(7/8) “17/18” 930. © Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco Euskal Herriko Unibertsitateko Argitalpen Zerbitzua ISBN: 978-84-9082-168-8 Depósito legal/Lege gordailua: BI . 3.: BI-840-2015. Historia – Filosofía. Cecilia. América latina – Historia – Si- glo XVIII. D. espacio e identidad en la crisis del mundo ibérico. CIP. Cecilia Suárez Cabal (editores). 274-299 Textos en español y portugués. – 312 p. Ilustración de la cubierta: Vista del Zócalo de la Ciudad de México. 2. I.840-2015 0 Subversion del orden. – Bilbao : Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea. Fernández Sebastián. D. y el Vicerrectorado de Gipuzkoa de la Universidad del País Vasco. II. siglos XVIII-XIX / Javier Fernández Sebastián.: p. Javier. coed. Reino Unido. — ISBN: 978-84-9082-168-8.. América latina – Historia – Siglo XIX. 1. Bibliogr. Conceptos. en el marco del convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones.

. . . . . . . . . . 115 II Transición / Secularización 5. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¿Cómo clasificamos a las gentes del pasado? Categorías sociales e identidades en el tiempo Javier FERNÁNDEZ SEBASTIÁN . . . . . . . 37 3. . . . . . . ORTEGA . . . . . . 9 I Tiempo / Temporalidad 1. . . . . . . . . . . . . . . . . . Norbert Elias ante a controvérsia filosófica entre Tempo objetivo e Tempo subjetivo Eugênio REZENDE DE CARVALHO . . . . . . . . . . Observaciones sobre el cambio estructural de las metáforas del vínculo social en la modernidad Luis FERNÁNDEZ TORRES . . . Tiempo precario y república en el siglo XIX colombiano Francisco A. . . . . . . . . . 155 0 Subversion del orden. . . . . . . . . . . . 17 2. . . Índice Introducción de los editores . . . . . . . . . . Un sondeo en torno al tiempo histórico Javier PAMPARACUATRO MARTÍN . . . . . . . 143 6. . . . . . . . . 1791-1808 Carlos Vladimir VILLAMIZAR DUARTE . . . .indd 7 26/6/15 12:22:59 . . . . . . . . . . . . . . Discronías. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 4. . . . . . . . . . . Cambios conceptuales en corta duración: el caso de la Patria en el Nuevo Reino de Granada. . . . . . . . . . . . . . . . .

. . 207 IV Territorio / Identidad 10. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . NEVES y Guilherme PEREIRA DAS NEVES . . . . . . . . . . . plebe e multidão: margens e fronteiras em Portugal. . . . . . . . . . . . 1808-1850 Fátima Sá e Melo FERREIRA . . . . . . . . . . El discurso político en la nación cató- lica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .indd 8 26/6/15 12:22:59 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Apuntes para un atlas de la Banda Oriental del río Uruguay en la primera mitad del siglo XIX Ana FREGA NOVALES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241 12. . . . . . . 1770-1834 Elisa CÁRDENAS AYALA . . . . . . . . . . . . Vocabulario teológico y secularización del concepto de regeneración: el Río de la Plata (1808-1815) Álvaro CASO BELLO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 272 Autores . . . . . . Nueva España-México. . . . . . . . . . . . 177 III Regeneración / Degeneración 8. . . . Portugal e Brasil: Identidades sociais. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271 Bibliografía y documentos citados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .219 11. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . O conceito de degenerescência no Portugal do século XIX Ana Maria PINA . . . . . . . . . . . 299 Resúmenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271 Periódicos y diarios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305 0 Subversion del orden. . . . . . . . . . . . . 251 Fuentes y bibliografía . . . Povo. . . . . . . . . . . . . 193 9. . . . Las fronteras de la soberanía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Secularizar la palabra pública. . . . . . . . . . 271 Archivos y bibliotecas consultados . . . . . . políticas e históricas Lúcia Maria BASTOS P. 8 ÍNDICE 7. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .