CARTA A CAONABO FERNÁNDEZ NARANJO

*

Señor Presidente:
En la mañana del domingo día 6 del mes que cursa la Policía
de Higüey detuvo a cuatro miembros del Partido de la Libe-
ración Dominicana, a la cabeza de ellos nada menos que el
secretario general del Partido, el profesor Lidio Cadet, y a la
hora en que le escribo el profesor Cadet y sus compañeros
siguen detenidos sin que se les haya hecho ninguna acusación
para justificar la escandalosa violación del Título II, Sección I,
párrafo 2, acápites b y c de la Constitución nacional, según
los cuales “Nadie podrá ser reducido a prisión ni cohibido en
su libertad sin orden motivada y escrita de funcionario judicial
competente, salvo el caso de flagrante delito” que ninguno de
los detenidos a que se refiere esta comunicación ha cometido, y
en cuanto al acápite c, éste reza así: “Toda persona privada de
su libertad sin causa o sin las formalidades legales, o fuera de los
casos previstos por las leyes, será puesta inmediatamente en
libertad a requerimiento suyo o de cualquier persona”.
Debo informar a Ud. que la libertad del profesor Lidio Cadet
y sus compañeros ha sido requerida en la Capital por una comi-
sión compuesta por los diputados del PLD, Dr. José R. Fadul y
Lic. Vicente Bengoa y por el Dr. Euclides Gutiérrez, los dos
últimos miembros del Comité Central de nuestro Partido, y en

*
Listín Diario, Santo Domingo, 9 de mayo de 1984, p.8.

315
316 JUAN BOSCH

Higüey por los diputados Lic. Ligia Amada Melo de Cardona
y Lic. Norge Botello, ambos, también miembros del Comité
Central del PLD; y ni en la Capital ni en Higüey se le hizo
honor al mandato constitucional expresado en ese acápite c
del párrafo 2, del artículo 8 a que me he referido.
Las autoridades policiales que mantienen detenidos al pro-
fesor Lidio Cadet y a cuatro miembros del PLD, tres en Higüey
y uno en Moca, son funcionarios del Poder Ejecutivo, y han
violado el mandato constitucional porque ese poder les ha
ordenado que los violen así como les ha ordenado mentir como
lo han hecho al declarar que nuestros compañeros están pre-
sos por razones de seguridad pública. De parte de los miem-
bros del PLD no hay la menor amenaza a la mal llamada segu-
ridad pública o del Estado. Quienes ponen en peligro la
seguridad del Estado son los que lo dirigen cuando imparten
órdenes arbitrarias como si la República Dominicana fuera
un potrero poblado por animales y no por seres humanos a
quienes los gobiernos deben respetar como lo son: personas
dotadas de ese atributo excelso denominado conciencia que
les permite juzgar cuándo y por qué los actos de sus gober-
nantes son buenos o son malos.
El Poder Ejecutivo que nos gobierna no sabe discernir entre
lo bueno y lo malo de sus actos y la organización del Estado
dominicano es tan deficiente que cuando sus derechos consti-
tucionales son violados los ciudadanos de este país no tene-
mos a quién dirigirnos en demanda de justicia, caso en el cual
nos encontramos ahora los hombres y mujeres que tenemos el
encargo de dirigir las actividades del Partido cuya presiden-
cia desempeño. El secretario general de ese partido y varios de
sus miembros están presos porque así lo ha querido, de mane-
ra caprichosa, el ciudadano Presidente de la República, y no
hay en todo el aparato del Estado una persona que tenga la
autoridad necesaria para ordenar la libertad de esos compañeros
OBRAS COMPLETAS 317

nuestros. Es más, en el momento en que le escribo esta carta,
7 de la mañana del día 8 de mayo, he recibido la noticia de
que la Policía ha ido a detener a la señora Nélsida Marmolejos,
secretaria general de la Central General de Trabajadores (Ma-
yoritaria) y miembro del Comité Central del PLD, medida
que sobrepasa todos los límites e indica que la arbitrariedad
gubernamental está desbordándose de manera altamente pe-
ligrosa y se dirige hacia los niveles de una dictadura que el
país no ha conocido desde la desaparición del trujillato.
Aunque la Constitución no lo diga de manera explícita,
Ud. preside un poder del Estado que por el hecho de tener a
su cargo el encauzamiento y la dirección de las actividades
electorales tiene también la potestad indispensable para ac-
tuar en nombre del Estado en todo aquello que se relacione
con los partidos políticos reconocidos por la Junta Central
Electoral, y en consecuencia, Ud. puede y debe ordenar que
sean puestos en libertad el secretario general del Partido de la
Liberación Dominicana y sus compañeros Saturno Rodríguez,
Carmelo Suárez, Juan Pichardo y Diloné Ovalle así como que
cese la persecución policíaca de la señora Nélsida Marmolejos y
de cualesquiera otros de los miembros del PLD que se hallan en
listas para ser detenidos por razones caprichosas propias del
partido de gobierno y de los funcionarios del Poder Ejecutivo.
Con las gracias anticipadas por la atención que le merez-
can estas líneas, queda a su mandar atentamente,

Juan Bosch