CARTA A JOAQUÍN BALAGUER

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Presidente
Dr. Joaquín Balaguer:
Para conocimiento del Pueblo y de las autoridades civiles de
este país creo necesario explicar que ninguna ley o razón per-
sonal autoriza al Dr. Balaguer a conservar en secreto el nom-
bre de las personas que recibieron dinero del Estado de parte
del Dr. Salvador Jorge Blanco cuando éste ejerció la Presi-
dencia de la República. Los fondos públicos proceden de los
impuestos directos e indirectos que pagan los dominicanos y
los extranjeros residentes en el país y los gobiernos dominica-
nos están constitucionalmente obligados a usar esos fondos
tal como lo ordena el Presupuesto de Ingresos y Ley de Gas-
tos Públicos, y en ninguna parte de esas disposiciones, que
son de orden constitucional, se ha mencionado nunca eso que
el Dr. Jorge Blanco ha llamado Cuenta Secreta a disposición
de la Presidencia de la República.
La Constitución nacional dice en el Título IV, Sección V,
artículo 37, párrafo 12, que es atribución del Congreso “Votar
el Presupuesto de Ingresos y la Ley de Gastos Públicos y apro-
bar o no los gastos extraordinarios para los cuales solicite un
crédito el Poder Ejecutivo”, y por su parte en el Título V, Sec-
ción I, artículo 54, párrafo 23, se lee que el Poder Ejecutivo

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Listín Diario, Santo Domingo, 16 de octubre de 1987, p.4.

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debe “Someter al Congreso, durante la segunda legislatura
ordinaria el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Ley de
Gastos Públicos correspondientes al año siguiente”.
El Presidente de la República está facultado por ley para
darle destino a la parte de los fondos públicos que resultare
sobrando del Presupuesto de Ingresos, pero no para crear con
el sobrante una Cuenta Secreta de la Presidencia sino para
darle uso en las actividades corrientes del Estado, por ejem-
plo, en la construcción de escuelas, de hospitales, de vías pú-
blicas, etc.
La Constitución dice qué hay que hacer con los dineros
recaudados por pago de los impuestos directos e indirectos y
dice también cómo deben gastarse. No hay pues, nada secre-
to en lo que se refiere al manejo o la administración de los
fondos públicos, y por tanto no hay ninguna razón para que
el Dr. Balaguer se asocie con el Dr. Jorge Blanco en lo que
éste le pide: conservar en secreto los nombres de las personas
a quienes el Dr. Jorge Blanco les dio, no se sabe por qué
razón, dineros del Estado que él manejaba en virtud de una
falsa Cuenta Secreta Presidencial que nadie creó, que no fue
votada por el Congreso ni solicitada por el Poder Ejecutivo;
en fin, en una cuenta misteriosa que nadie ha visto ni conoci-
do pero que despide una fuerte hediondez a corrupción de la
peor especie.
Termino estas líneas pidiéndole al Dr. Balaguer que se
niegue a complacer la solicitud que a través de una amplia
carta manuscrita y pública le ha hecho el Dr. Jorge Blanco,
y que haga pública esta negativa para que todos los domini-
canos queden enterados de que él no se asocia a los planes
del Dr. Blanco.

Juan Bosch