CARTA AL EMBAJADOR ROBERT YOST

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Partido de la Liberación Dominicana
Comité Central

Santo Domingo R. D.
17 de diciembre de 1981

Sr. Robert Yost
Embajador de Estados Unidos,
Presente.

Excelentísimo Sr. Embajador:
Los periódicos nacionales del 15 de este mes informaban de
unas declaraciones hechas el día anterior ante un Subcomité
de Relaciones del Senado norteamericano por el subsecretario
de Estado Thomas O. Enders, en las cuales el señor Enders
afirmaba que “desde el principio de 1980 los cubanos han alen-
tado a los radicales en la República Dominicana a unirse y
prepararse para la acción armada”, afirmación que califiqué de
mentirosa ante periodistas de prensa hablada y escrita, y la lla-
mé así porque mantengo relaciones con altos funcionarios del
gobierno de Cuba, entre los cuales está el presidente de aquel
país, el doctor Fidel Castro, y nunca he oído de ninguno de

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Vanguardia del Pueblo, Año VIII, N° 323, Santo Domingo, Órgano del PLD,
23 de diciembre de 1981, p.4.

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ellos la menor insinuación de los propósitos que les atribuye
el señor Enders.
Debo advertirle que a mí no me resulta novedoso que un
alto personaje oficial de su país diga mentiras como la que
dijo el señor Enders, pero sí me sorprende que esas mentiras
hayan sido ampliadas y expuestas aquí, en la República Do-
minicana, por una dependencia de la Embajada que Ud. en-
cabeza, porque al hacerlo, esa dependencia —la USICA— ha
violado normas elementales de la actividad diplomática que
se respetan en todos los países del mundo. La USICA ha men-
tido con la intención manifiesta de perjudicar al Partido de la
Liberación Dominicana, cuya presidencia desempeño, y lo ha
hecho amparada en la inmunidad que le ofrece la Embajada
que Ud. dirige; mintió cuando dijo que el PLD recibe fondos
de la Unión Soviética y de Cuba y mintió cuando dijo que
miembros del PLD reciben entrenamiento militar en países
comunistas.
Al decir esas mentiras a través de medios de información
dominicanos, la USICA se convirtió en propagadora de menti-
ras elaboradas con la finalidad de hacer daño político a ciuda-
danos dominicanos, pero esos daños políticos pueden llegar
mucho más allá, porque lo que ha dicho la USICA tiene todas
las características de una acusación que en los países de Amé-
rica Latina equivalen a una condena de muerte. Es más, por
acusaciones de menos envergadura que la hecha por USICA
han sido y están siendo asesinadas miles de personas en El
Salvador, Chile, Argentina, Uruguay; y para que Ud. no
crea que estoy exagerando le invito a solicitar de la propia
USICA que haga llegar a sus manos cualquiera de los perió-
dicos —Listín Diario, El Caribe, El Nacional— que publica-
ron el 25 de febrero de 1971 un discurso mío dicho el día
anterior, en el cual; refiriéndome a una campaña de periódicos
norteamericanos en que se acusaba al presidente de Chile,
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Dr. Salvador Allende, de todos los delitos políticos imagina-
bles, dije las siguientes palabras: “Hace muy pocos días estu-
vieron aquí varios rectores de universidades de América Latina,
y en una reunión uno de ellos, chileno, me preguntó a qué
creía yo que se debía esa propaganda tan intensa sobre su país.
‘Obedece a un plan para tumbar al presidente Allende o para
matarlo’, le respondí”. Y como debe saber Ud., el Dr. Allende
fue derrocado y muerto dos años y medio después.
Con la publicación de mentiras la USICA ha hecho incur-
sión en un campo que está vedado en cualquier país dirigido
por un gobierno responsable; el de la vida política nacional,
en el que sólo pueden actuar legítimamente los ciudadanos
dominicanos.
Como la acusación de la USICA fue hecha públicamente, y
dado el hecho de que la USICA es parte de las dependencias de
su Embajada, esta carta será enviada a la prensa escrita y hablada
al mismo tiempo que a Ud., y al terminarla lo hago invitán-
dole a que le ordene a USICA que publique las pruebas de que
el PLD ha recibido fondos de la Unión Soviética y de Cuba y
de que miembros del PLD reciben entrenamiento militar en
países comunistas. De no hacerlo en el plazo de un mes me
consideraré autorizado a calificar a la USICA y al señor Enders
con los términos que me parezcan adecuados.
Le saluda atentamente,

Juan Bosch
Presidente.