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BANDERA L a bandera de Medellín es blanca y verde, en franjas horizontales iguales y lleva

BANDERA

La bandera de Medellín es blanca y verde, en franjas horizontales iguales y lleva el escudo de la ciudad en el centro. El blanco simboliza pureza, integridad, obediencia, firmeza y elocuencia. El verde representa la esperanza, la abundancia, la libertad y la fe.

ESCUDO

BANDERA L a bandera de Medellín es blanca y verde, en franjas horizontales iguales y lleva

Bandera de Medellín

BANDERA L a bandera de Medellín es blanca y verde, en franjas horizontales iguales y lleva

En un campo azul se representa un torreón de oro y sobre la puerta un escudo de 7 armas con 15 casillas, 7 azules y 8 de oro. En la parte superior 2 torreones y en medio de ellos la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, Patrona de la ciudad. El escudo de Armas de Medellín fue concedido por la Real Cédula dada en Madrid por el Rey Carlos II.

Escudo de Medellín

LA ORQUÍDEA CATLEYA

Catleya Trianae

Es el símbolo nacional. Planta epifita de hojas carnosas, oriunda

de Colombia. Abunda en el piso térmico templado y fue seleccionada como flor emblemática de Colombia en

1834.

Orquídea Catleya EL SILLETERO H asta la década del setenta era posible ver silleteros recorriendo las

Orquídea Catleya

EL SILLETERO

Hasta la década del setenta era posible ver silleteros recorriendo las calles de algún barrio de Medellín, o localizados a la entrada de los cementerios o atrios de las iglesias aguardando la terminación de la más temprana misa, o también en alguna de las plazas de mercado de la ciudad buscando compradores para su carga traída desde el campo.

Sin embargo, como se ha dicho, los silleteros no fueron siempre floricultores. Su procedencia, además, indica que prácticamente en la totalidad del área rural circundante, correspondiente a los municipios de Ríonegro y Guarne, y el Corregimiento de Santa Elena, hacia el oriente de la ciudad, y en los corregimientos de San Cristóbal y San Antonio de Prado, al occidente, se ha ejercido desde siempre una intensa actividad de cultivos para abastecer a la ciudad de frescos productos de la huerta.

En consecuencia, una o dos veces por semana, los campesinos bajaban a Medellín, a muy

Orquídea Catleya EL SILLETERO H asta la década del setenta era posible ver silleteros recorriendo las

El Silletero

tempranas horas para concurrir al ya desaparecido mercado de la Plaza de Cisneros o especialmente los productores de la vereda de Santa Elena a la Plaza de Flores, localizada al oriente de la ciudad, en la ruta del tradicional sector de Buenos Aires.

El mundo conoció rápidamente las excelencias del clima de Medellín y sus alrededores, afianzando la imagen de la "primavera eterna" y de las riquezas florales de la región. Ya de tiempo atrás las orquídeas colombianas habían sido difundidas a diversos coleccionistas y miembros de clubes de jardinería. La demanda de las flores para consumo nacional, hacia la Costa, por ejemplo, e internacional, hacia los Estados Unidos, hizo que ya desde la década del treinta Antioquia exportara flores con regularidad.

En consecuencia, el silletero actual, sin abandonar sus fuertes lazos con la actividades de la huerta, más que un floricultor que derive de allí todo su sustento, se ha convertido en un artesano que episódicamente despliega sus virtudes en la composición de arreglos florales.

Su oficio de silletero va ligado a un descomunal esfuerzo humano por superar los escollos de la naturaleza. Precisamente ahí radica su función original, la que cimentará uno de los rasgos más notorios de la cultura antioqueña:

la tenacidad ante los desafíos del medio.

El silletero es, entonces, un especialista de trochas, senderos, caminos y montañas. Mucho

tempranas horas para concurrir al ya desaparecido mercado de la Plaza de Cisneros o especialmente los

En el desfile de Silleteros

tempranas horas para concurrir al ya desaparecido mercado de la Plaza de Cisneros o especialmente los

Silleta

tempranas horas para concurrir al ya desaparecido mercado de la Plaza de Cisneros o especialmente los

El Metro

tempranas horas para concurrir al ya desaparecido mercado de la Plaza de Cisneros o especialmente los

El Maestro Fernando Botero

antes que el floricultor o portador de flores, el silletero constituye un elemento del paisaje regional como pieza fundamental de la tecnología del transporte de mercancías y viajeros en la difícil topografía andina central.

antes que el floricultor o portador de flores, el silletero constituye un elemento del paisaje regional

El edificio Coltejer

HIMNO ANTIOQUEÑO

El autor de la letra del Himno Antioqueño fué Epifanio Mejía, nacido en Yarumal, quién escribió un poema titulado "El Canto del Antioqueño", obra publicada en 1868. Sólo a finales del siglo XIX se abrió un concurso para que este poema fuera musicalizado, con el fin de convertirlo en himno propio de la región.

Este fue ganado por el Maestro caucano Gonzalo Vidal y por la Ordenanza de 1962, fue adoptado oficialmente como el Himno de Antioquia,

CORO

I

Oh libertad que perfumas las montañas de mi tierra deja que aspiren mis hijos tus olorosas esencias

Amo el sol porque anda libre, sobre la azulada esfera, al huracán porque silba con libertad en las selvas.

II

III

El hacha que mis mayores

Forjen déspotas tiranos

sus pies de rodillas besa.

me dejaron por herencia,

largas y duras cadenas

la quiero porque a sus golpes libres acentos resuenan.

para el esclavo que humilde

IV

V

Yo que nací altivo y libre

Nací sobre una montaña,

sobre una sierra antioqueña,

mi dulce madre me cuenta

llevo el hierro entre las manos porque en el cuello me pesa.

que el sol alumbró mi cuna sobre una pelada sierra.

VI

VII

Nací libre como el viento

Pichón de águila que nace

de las selvas antioqueñas,

como el Cóndor de los Andes

que de monte en monte vuela.

VIII

Cuando desciendo hasta el valle

y oigo tocar la corneta,

subo a las altas montañas

a dar el grito de alerta.

sobre el pico de una peña,

siempre le gusta las cumbres

donde los vientos refrescan.

IX

Muchachos, les dijo a todos

los vecinos de las selvas,

la corneta esta sonando ...

¡tiranos hay en la sierra!

X

XI

Mis compañeros alegres,

Con el morral a la espalda

el hacha en el monte dejan

cruzamos llanos y cuestas,

para empuñar en sus manos

y atravesamos montañas

la lanza que el sol platea.

y anchos ríos y altas sierras.

XII

XIII

Y cuando el fin divisamos,

Volamos como huracanes

allá en la llanura intensa,

regados sobre la tierra,

las toldas del enemigo

¡ay del que espere empuje de

que entre humo y gente blanquean.

nuestras lanzas revueltas!

XIV

XV

Perdonamos al rendido

Cuando volvemos triunfantes

porque también hay nobleza

las niñas de las aldeas

y en los bravos corazones

rinden coronas de flores

que nutren las viejas selvas.

a nuestras frentes serenas.

XVI

XVII

A la luz de alegre tarde

pálida, bronceada, subo a las

de la montaña en la cima

nuestras cabañas blanquean.

XVIII

En la oración; las campanas

con golpe pausado suenan;

con el morral a la espalda

vamos subiendo la cuesta.

XX

Ladran alegres los perros

detrás de las arboledas

el corazón oprimido

de gozo palpita y tiembla.

XXII

Lágrimas, gritos, suspiros,

besos y sonrisas tiernas,

entre apretados abrazos

y entre emociones revientan.

Bajamos cantando al valle

porque el corazón se alegra;

porque siempre arranca gritos

la vista de nuestra tierra.

XIX

Las brisas de las colinas

bajan cargadas de esencia,

la luna brilla redonda

y el camino amarillea.

XXI

Caminamos Caminamos ...

...

y blanquean

...

y blnquean

...

y se abren con ruido

de las cabañas las puertas.

XXIII

¡Oh libertad que perfumas

las montañas de mi tierra,

deja que aspiren mis hijos

tus olorosas esencias!