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Derecho Penal I

Apuntes
Lección 1 7
Concepto y fines del derecho penal 7

Estructura de la norma penal! 7

Medidas de seguridad! 9

Lección 2 11

Límites al «ius puniendi» 11

Carácter constitucional del principio de legalidad! 11

La reserva de ley. La exigencia de Ley Orgánica.! 11

El principio de taxatividad y la seguridad jurídica (ley estricta)! 12

La prohibición de retroactividad (ley previa)! 12

La prohibición de analogía. La analogía «in bonam partem»! 12

El principio «non bis in idem»! 12

Técnicas legislativas y principio de legalidad: las leyes penales en blanco! 12

La interpretación en la ley penal. Concepto y relevancia! 13

Interpretación y prohibición de analogía! 13

Clases y métodos de interpretación! 13

Lección 3 14
La ley penal en el espacio 14

El principio de territorialidad! 14

Excepciones al principio de territorialidad: la extraterritorialidad de la ley penal! 14

La extradición! 15

Lección 4 16

La teoría jurídica del delito 16

El concepto de delito! 16

Elementos y estructura del concepto de delito! 16

Clasificación de los delitos! 16

Lección 5 17
El tipo doloso de acción. Tipo objetivo (I): Comportamiento humano 17

El comportamiento humano como base de la teoría del delito! 17

Formas de comportamiento humano penalmente relevantes! 17

La acción en sentido estricto: el concepto significativo de acción! 17

Ausencia de acción! 17

Lección 6 18

El tipo doloso de acción. Tipo objetivo (II): Relación de causalidad e imputación objetiva
18

Acción y resultado! 18

Relación de causalidad e imputación del resultado! 18

La teoría de la imputación objetiva. Ámbito de aplicación y límites! 18

Lección 7 y 8 19

El tipo doloso de acción. Tipo subjetivo (I y II): el dolo + error de tipo 19

Tipo injusto del delito doloso! 19

El dolo! 19

Error de tipo! 20

Lección 9 21

Tipo imprudente de acción 21

Tipo de injusto del delito imprudente! 21

La conducta típica: la lesión del deber de cuidado! 21

El resultado. La imputación objetiva! 21

Lección 10 22

La omisión 22

Estructura ontológica de la omisión! 22

Clases de omisión penalmente relevantes! 22

La omisión impropia o comisión por omisión: el art. 11 del Código Penal! 22

Lección 11 23
El «iter criminis» 23

Consumación formal y material! 23

Tentativa! 23

Fundamento del castigo de la tentativa! 23

El dolo en la tentativa! 23

La delimitación entre actos preparatorios y actos ejecutivos! 23

La distinción tentativa acabada e inacabada! 24

La llamada tentativa inidónea! 24

El desistimiento voluntario! 24

Lección 12 26

Autoría y participación 26

Autoría! 26

Participación! 26

Lección 13 29

Ausencia de antijuridicidad. Legítima defensa 29

Causas de justificación. Naturaleza y efectos! 29

Sistemática! 29

Elementos subjetivos de justificación! 29

El error en las causas de justificación! 29

Justificación incompleta y atenuación de la pena. Eximente incompleta! 30

La legítima defensa! 30

Lección 14 31
Ausencia de antijuridicidad. Estado de necesidad 31

El estado de necesidad! 31

Lección 15 32

Otras causas de exclusión de la antijuridicidad 32

El actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho,
oficio o cargo.! 32
El consentimiento! 32

Lección 16 33
culpabilidad 33

La culpabilidad! 33

Las insuficiencias del concepto tradicional de culpabilidad! 33

El concepto dialéctico de culpabilidad: culpabilidad y prevención general! 33

Concepto material de culpabilidad: la culpabilidad como teoría del sujeto
responsable! 33

Elementos de la culpabilidad! 33

Lección 17 35
Las causas de inimputabilidad 35

La imputabilidad o capacidad de culpabilidad! 35

Causas de exclusión de la capacidad de culpabilidad (causas de inimputabilidad)!35

La minoría de edad: la relativa imputabilidad del menor de dieciocho años y mayor
de catorce! 35

La alteración en la percepción! 35

Las alteraciones psíquicas y los estados de intoxicación! 35

La «actio libera in causa»! 36

Lección 18 37

El error de prohibición 37

El conocimiento de la antijuricidad! 37

Error de prohibición! 37

Lección 19 38
“No exigibilidad” y miedo insuperable 38

La exigibilidad de otra conducta! 38

El llamado estado de necesidad disculpante! 38

Miedo insuperable! 38

Lección 20 39
La punibilidad 39

Otros presupuestos de la pena: la penalidad! 39

Condiciones objetivas de penalidad! 39

Excusas absolutorias! 39

Causas de extinción de la responsabilidad criminal! 39

Lección 21 41
Las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal (I) 41

Teoría general de las circunstancias modificativas! 41

Las circunstancias atenuantes! 42

Lección 22 43
Las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal (II) 43

Las circunstancias agravantes! 43

La circunstancia mixta! 43

Lección 23 43
Concurso de delitos y concurso de normas 44

Unidad y pluralidad de delitos (concurso de delitos)! 44

Unidad de acción y de delito! 44

Unidad de acción y pluralidad de delitos (el llamado concurso ideal)! 44

Pluralidad de acciones y de delitos (el llamado concurso real)! 44

Pluralidad de acciones y unidad de delito: delito continuado y delito en masa! 45

Lección 24 46

El sistema de penas en el Código Penal 46

Clasificación de las penas! 46

Las penas privativas de libertad! 46

Las penas privativas de derechos! 46

La pena de multa! 47
Lección 1
Concepto y fines del derecho penal
El Derecho penal objetivo se puede definir como un conjunto de normas jurídicas que asocian a la
realización de un delito, como presupuesto, la aplicación de penas y/o medidas de seguridad, como
principales consecuencias jurídicas.

Por norma entendemos toda regulación de conductas humanas 1 en relación con la convivencia.
El acatamiento de estas es un principio básico para la convivencia.

Como destacó FREUD, frente al principio del placer, que impulsa a la persona a satisfacer por encima de todos
sus instintos, existe el principio de la realidad, representado por las normas que los demás imponen, que obliga
al individuo a sacrificar o limitar esos instintos y a tener en cuenta a los demás.

Otro carácter diferente tienen las llamadas normas sociales, es decir, normas que forman el orden
social y que sancionan, de algún modo, (aislamiento, pérdida de prestigio social) los ataques a la
convivencia. Así nace la norma jurídica, que pretende dirigir el orden social. El titular del orden
jurídico es el Estado, el del orden social, la sociedad.

Por último, hay que destacar que la norma jurídico-penal constituye un sistema de expectativas,
esto es, se espera que no se realice la conducta en ella prohibida y se espera igualmente que, si se
realiza, se reaccione con la pena en ella prevista.

Estructura de la norma penal

Como toda norma jurídica, la norma jurídico-penal consta de un supuesto de hecho y de una
consecuencia jurídica. La diferencia radica en que en la segunda, el supuesto de hecho lo constituye
un delito y la consecuencia jurídica la pena y/o medida de seguridad.

Hay que diferenciar entre la norma penal completa, la incompleta, y la norma penal en blanco.

• Norma penal completa: se describe con claridad el supuesto de hecho y la consecuencia
jurídica que lleva aparejado. El ejemplo clásico es el art. 138 CP.
• Norma penal incompleta2 : Son aquellos preceptos que sólo tienen sentido como
complemento o aclaración del supuesto de hecho o de la consecuencia jurídica de una
norma penal completa. El ejemplo clásico es el art. 20 CP.
• Norma penal en blanco: remisión a página 12

El fundamento de este tipo de preceptos, en especial los dos últimos, es una mera razón de técnica y
economía legislativa. Así se ha formado la denominada Parte General del Derecho penal, que se
localiza, fundamentalmente, en el Libro I del Código Penal.

Elementos de la norma penal: delito, pena y medidas de seguridad

Delito es toda conducta que el legislador sanciona con una pena. En nuestro Derecho penal
positivo rige el principio nullum crimen, nulla poena sine lege (art. 1.1 CP). Esto no limita al

1 Hay que destacar, para una mejor comprensión, que la norma tiene por base la conducta humana que pretende regular.

2 También llamadas dependientes.
7
penalista a quedarse vinculado a un concepto formal del delito, sin que pueda indagar cual es el
contenido material del mismo. Por ello, una tarea más del jurista supone la elaboración de un
concepto material del delito.

La frustración de expectativas que supone la comisión de un delito se puede contemplar desde una
doble perspectiva: en primer lugar, como un juicio de desvalor que recae sobre el acto prohibido;
y, en segundo lugar, como un juicio de desvalor o de desaprobación que se hace del autor de ese
hecho.

Al juicio de desvalor del hecho se le llama antijuricidad; mientras que al desvalor del autor del
hecho se le llama culpabilidad.

Siguiendo a la Ciencia del derecho penal alemana, en el desvalor del acto (antijuricidad) se incluyen
todos los elementos que permiten valorar la conducta, sus circunstancias y el resultado que
constituyen el hecho delictivo3. En el desvalor del autor (culpabilidad) se incluyen las facultades
psíquicas del autor, sus motivaciones y el conocimiento de la ilicitud de su acto.

Dentro del concepto material de la antijuricidad, es decir, del desvalor del acto, hay que distinguir
entre el desvalor de la acción y él del resultado4. En el desvalor de acción se tiene en cuenta su
especial peligrosidad para los bienes jurídicos, así como el valor del bien jurídico lesionado o
puesto en peligro. En el desvalor de resultado se tiene en cuenta la consecuencia de la lesión del
bien jurídico.

En cuanto al concepto material del desvalor de autor, su concepto se cimienta sobre la idea de
responsabilidad, es decir, en la posibilidad de imputar el hecho a una persona para hacerle
responsable del mismo. La Teoría General del Delito no es más que una teoría de la imputación que,
a través de la identificación de los distintos elementos permite la imputación del mismo a una
persona para hacerla responsable del mismo.

Por tanto, los tres pilares sobre los que descansa el concepto material de delito en el Derecho penal
positivo son: el desvalor de acción, desvalor de resultado y responsabilidad.

La pena es un mal que impone el legislador por la comisión de un delito al culpable o culpables
del mismo.

Hay que distinguir tres facetas: su justificación, su sentido y su fin. La pena se justifica por su
necesidad como medio de represión indispensable para mantener las condiciones de vida
fundamentales para la convivencia de personas en una comunidad. No obstante, su sentido y su fin
no están claros, y esto ha devenido en la llamada lucha de Escuelas.

A raíz de esta pugna han surgido tres teorías: las teorías absolutas, las teorías relativas y las teorías
eclécticas.

3 Normalmente la acción y la omisión, los medios, modos y situaciones en que se producen, la relación causal y también
la psíquica entre la acción y el resultado

4 Estas dos construcciones doctrinales se complementan: cuanto mayor sea el valor de lo que se protege (por ej. la vida)
mayor será también la desaprobación que merezca una conducta que lo lesione o lo ponga en peligro. Por el contrario, si
el valor de lo que se protege es pequeño o no es tan importante (por ej. cuando estamos simplemente ante meros daños
patrimoniales), la conducta sólo será delictiva si es especialmente peligrosa o lesiva para el bien jurídico.
8
I. Teorías absolutas: sólo atienden al sentido de la pena, el cual radica en la retribución, en
la imposición de un mal por el mal cometido.
II. Teorías relativas: sólo atienden al fin de la pena. Se dividen en dos:
A. Teorías de la prevención general: Defendida por FEUERBACH5 (s. XIX), sólo atiende al
fin de la pena, que es vista en la intimidación de la generalidad de los ciudadanos, para
que se aparten de la comisión de delitos.
B. Teorías de la prevención especial: Su máximo representante fue Franz VON LISZT6,
que ve el fin de la pena en apartar al que ya ha delinquido de la comisión de futuros
delitos, a través de: su corrección o intimidación, o su aseguramiento, apartándolo de
la vida social en libertad.
III. Teorías eclécticas o de la unión: Ninguna de las dos teorías anteriores puede
comprender el fenómeno de la pena en su totalidad, porque sólo fijan su atención en
determinadas partes de este fenómeno. Pese a todo también fracasan en esto las teorías
de la unión. Para éstas lo fundamental sigue siendo la retribución y sólo dentro del marco
retributivo, se admiten los fines preventivos por vía de excepción.

ROXIN, al hablar de prevención general, distinguía entre la prevención general positiva y la
negativa. La primera persigue el reforzamiento de la confianza social en el Derecho. Una vez
llegado el momento de la amenaza penal, es clave la idea de la prevención general negativa, pues
se intimida a los miembros de la comunidad, para que se abstengan de realizar la conducta
prohibida. Si pese a todo, el sujeto realiza el hecho prohibido, se debe aplicar la pena prevista para
ese hecho, predominando aquí la idea de retribución o de prevención general positiva.

Por último, durante la ejecución de la pena impuesta prevalece la de idea de prevención especial.

Por tanto, se puede decir que la pena es un fenómeno pluridimensional que cumple diferentes
funciones en cada uno de los momentos en que aparece.

Medidas de seguridad

Se habla de un Derecho penal dualista cuando, junto a la pena, se aplican otras sanciones de
distinta naturaleza denominadas medidas de seguridad. Éstas se adecuan mejor que la pena a la
personalidad del delincuente y puede contribuir más eficazmente a la readaptación del delincuente a
la sociedad.

El principal problema que plantean es de tipo jurídico-constitucional, ya que el elemento clave de
las medidas de seguridad es la peligrosidad criminal, el cual es un concepto jurídico
indeterminado que se basa en un juicio de probabilidad y, por ello, puede ser erróneo.

La aplicación conjunta de pena y medida de seguridad puede lesionar el principio de ne bis in
idem. Tampoco cabe la medida de seguridad como sustituto de la pena, por cuanto puede ser más
gravosa que la pena misma.

Para evitar todos estos peligros se propone dotarlas de los mismos límites y garantías de carácter
material y formal que se exigen para la imposición de una pena. Así se llega a un Derecho penal

5Consideraba la pena como una coacción psicológica que se ejercía en todos los ciudadanos para que omitieran la
comisión de delitos.

6Entendía al delincuente como la objeto central del Derecho penal y a la pena como una institución que se dirige a su
corrección, intimidación o aseguramiento.
9
monista en el que las penas y medidas de seguridad, aunque con diferentes presupuestos, se unifican
en su ejecución.

Excepcionalmente puede aplicarse una pena junto con una medida de seguridad cuando sean de
distinta naturaleza, y por ello compatibles en su cumplimiento simultáneo o haciendo cumplir en
primer lugar la medida y luego computando su tiempo de duración en el tiempo de duración de la
pena (sistema vicarial).

10
Lección 2
Límites al «ius puniendi»
Carácter constitucional del principio de legalidad

El contenido esencial del principio de legalidad en materia penal radica en que no puede
sancionarse ninguna conducta ni imponerse pena alguna que no se encuentre establecida en la ley.
Esto coincide con el principio nullum crimen, nulla poena, sine lege.

Sin embargo, la mera existencia de una ley no garantiza el cumplimiento de este principio en la
aplicación de una pena. Para evitar que el principio de legalidad se encuentre vacío de contenido, la
ley debe reunir los siguientes requisitos: debe ser escrita, previa a la realización de los hechos que
se pretende sancionar y estricta, es decir, que establezca claramente las características del hecho
punible.

El principio de legalidad contiene la garantía criminal y la garantía penal, que actúan en el momento
de la definición legal de los delitos y las penas y en el de la decisión sobre la responsabilidad penal
y la pena aplicable. Además también contiene la llamada garantía procesal y jurisdiccional, es decir,
que la decisión sobre la responsabilidad penal y sobre la pena aplicable se lleve a cabo mediante el
proceso legalmente establecido y por los órganos judiciales competentes. Por último se debe
cumplir la garantía de ejecución, la pena impuesta se tiene que ejecutar con arreglo a las
disposiciones vigentes.

La reserva de ley. La exigencia de Ley Orgánica.

En el Ordenamiento constitucional español la definición de los delitos y las penas corresponde, de
manera exclusiva, al poder legislativo estatal (art. 149.1.6ª CE).

La reserva de ley penal no se deduce, en exclusiva, del art. 25.1 CE, ya que éste se refiere
genéricamente a la “legislación”. Por ello hay que interpretarlo en relación con el art. 53.1, que
establece que “sólo por ley” podrá regularse el ejercicio de los derechos y libertades contenidos en
el Capítulo II del Título I de la Constitución. Además, nuestra Constitución exige que las leyes que
desarrollan derechos fundamentales revista la forma de ley orgánica (art. 81.1 CE).

Esto último ha despertado el interrogante sobre la necesidad de que todas las leyes penales se
tengan que encontrar bajo la forma de ley orgánica. La doctrina mayoritaria entiende que todas las
normas penales, por el hecho de serlo, afectan a algún derecho fundamental. No obstante, el art. 81
hace referencia al “desarrollo” de un derecho fundamental, por ello, resulta clara la necesidad de ley
orgánica en el caso de penas de prisión7.

Establecido este presupuesto resulta dudosa la necesidad de emplear este tipo legislativo al hablar
de penas de multa. No obstante, aplicando el art. 53.1 CP, el impago de una multa penal puede
conllevar el arresto sustitutorio del condenado, por lo que, de manera indirecta, también las normas
penales que imponen multas limitan la libertad de los individuos y en tal medida, deben ser
aprobadas como leyes orgánicas.

7Esta postura ha sido defendida por el Tribunal Constitucional en sus SSTC 140/1986, de 11 de noviembre, y 160/1986,
de 10 de diciembre.
11
El principio de taxatividad y la seguridad jurídica (ley estricta)

Para que la ley cumpla con su función de establecer cuáles son las conductas punibles, debe hacerlo
de forma clara y concreta. La vaguedad de las definiciones penales, además de privar de contenido
material al principio de legalidad, disminuye o elimina la seguridad jurídica exigida al amparo del
art. 9.3 CE.

Esta exigencia de clara determinación de las conductas punibles constituye el principio de
taxatividad.

El Tribunal Constitucional ha reconocido 8 la necesidad de la taxatividad de las definiciones penales,
pero reconociendo a continuación que los conceptos valorativos utilizados en ocasiones por la ley
penal no violan necesariamente el principio de legalidad si su significado puede ser concretado por
la interpretación en cada momento histórico.

Esto no ocurre si nos encontramos ante los denominados tipos abiertos, en los que las fronteras de
la conducta punible son absolutamente difusas, con el consiguiente perjuicio de la seguridad
jurídica.

La prohibición de retroactividad (ley previa)

La ley debe haber sido promulgada con anterioridad a la comisión de los hechos punibles. Por tanto
la ley penal es irretroactiva y no puede aplicarse a hechos anteriores a su entrada en vigor.

La prohibición de analogía. La analogía «in bonam partem»

La aplicación de la ley requiere que el intérprete establezca el sentido de las normas para determinar
qué supuestos se encuentran recogidos por éstas. Por tanto, el intérprete y en su caso, el juez, no
pede desbordar los límites de los términos de la ley y aplicarla a supuestos no previstos en la
misma, porque con ello violaría claramente el principio de legalidad.

El principio «non bis in idem»

El principio de non bis in idem supone la prohibición de que un mismo hecho se sancionado más
de una vez (se deriva art. 25.1 CE). Se trata de decidir que norma se ajusta con mayor exactitud al
principio enjuiciado.

La acumulación de sanción penal y sanción administrativa, si afectan a distintos fundamentos, no
supone un quebrantamiento de este principio.

Técnicas legislativas y principio de legalidad: las leyes penales en
blanco

En las leyes penales en blanco, parte de la estructura de una norma penal9 no se contiene en la
propia ley penal, sino que ésta se remite a una norma distinta.

8 STC 62/1982, de 15 de octubre

9 Compuesta por la definición más la consecuencia jurídica.
12
El problema surge cuando la norma que complemente a la ley penal es un reglamento. El TC
admite la colaboración reglamentaria. Pero exige, para aceptar la colaboración, que en la ley
queden suficientemente determinados los elementos esenciales de la conducta.

La interpretación en la ley penal. Concepto y relevancia

Por interpretación se entiende una operación intelectual por la que se busca establecer el sentido
de las expresiones utilizadas por la ley.

Interpretación y prohibición de analogía

El art. 4.1 CP prohíbe el uso de la analogía. Ésta no es una interpretación de la ley, sino una forma
de aplicación de la ley. Una vez interpretada la ley se extienden sus consecuencias a otros
supuestos no contenidos, pero similares o análogos.

No está permitida la analogía in malam partem, sin embargo, la analogía in bonam partem sí. Esto
se debe a que la prohibición de la analogía es una consecuencia del principio de legalidad, y éste, un
límite a la intervención punitiva que impide la sanción más allá de los términos de la ley.

Clases y métodos de interpretación

Se distinguen distintos tipos de interpretación según atendamos al sujeto, al método o al resultado.

• Sujeto.
• auténtica: si la realiza el legislador, es vinculante.
• judicial: salvo la realizada por el TC, no es vinculante.
• doctrinal: la realizada por juristas, no es vinculante.

• Método.
• gramatical o literal: se establece el sentido de las normas atendiendo al significado de las
palabras.
• lógico-sistemática: busca el sentido de los términos legales a partir de su ubicación dentro de
la ley y su relación con otros preceptos.
• teleológica: si atiende a la finalidad perseguida por la norma.
• histórica: si se centra en los antecedentes y en el origen de las normas.

• Resultado.
• declarativa: el intérprete concluye que el sentido de la norma atiende a su tenor literal.
• restrictiva: el intérprete reduce el ámbito del sentido literal propio de los términos.
• extensiva: incluye en el término legal el máximo de acepciones permitidas por su tenor literal,
pero sin rebasarlo.

13
Lección 3
La ley penal en el espacio
El principio de territorialidad

El principio de territorialidad (art. 8.1 CC en relación con el art. 23.1 LOPJ) es un principio de
carácter general que se refiere al lugar de comisión del delito. Según él el estado es competente para
sancionar, con arreglo a las leyes propias, los hechos cometidos en su territorio (locus regit actum),
independientemente de la nacionalidad de quien los ha cometido.

Por territorio se entiende el espacio en el que el Estado español ejerce su soberanía.

En los delitos a distancia, la acción y el resultado se da en distintos lugares. Para determinar donde
se ha producido la comisión del delito podemos seguir diversas teorías:
• Según la teoría de la actividad, el lugar de comisión de la acción equivale al lugar de
comisión del delito.
• Según la teoría del resultado, el lugar en el que se produjo el hecho es el lugar de comisión
del delito.
• Según la teoría de la ubicuidad, es válido para determinar el lugar de comisión del delito
tanto el resultado como la acción.

Excepciones al principio de territorialidad: la extraterritorialidad de
la ley penal

Existen tres excepciones al principio de territorialidad, denominadas de extraterritorialidad, las
cuales tienen aplicación supletoria.

1. Principio personal: la ley española puede ser aplicada a hechos cometidos por españoles en el
extranjero (art. 23.2 LOPJ). Este principio de rige por los siguientes requisitos: sólo es aplicable
en caso de delitos y, para ello, es necesario que exista una doble incriminación.
2. Principio real o de protección: los tribunales españoles son competentes para aplicar la ley
penal española a los delitos cometidos por españoles o extranjeros, fuera del territorio español,
cuando atentan contra determinados bienes jurídicos que, genéricamente, pueden reconducirse a
la protección del Estado (art. 23.2 LOPJ).
3. Principio de Justicia Universal: El Estado puede perseguir hechos cometidos por españoles o
extranjeros, fuera del territorio nacional, cuando lesionan determinados bienes jurídicos
reconocidos por toda la comunidad internacional (art. 23.4 LOPJ). Para ello no es necesario el
criterio de la doble incriminación.

Tras la LO 1/2009, de 3 de noviembre, éste principio se ha visto terriblemente vaciado de
contenido, siendo necesarios unos criterios que desvirtúan por completo su aplicación originaria:

a. Los responsables deben encontrarse en España.
b. Las víctimas deben ser españolas.
c. Debe existir un vínculo relevante con España.
d. Si no se inició un procedimiento internacional o nacional.

Los criterios a, b y c tienen carácter disyuntivo, mientras que el último, d, tiene carácter aditivo.

14
La extradición

Por extradición se entiende el procedimiento de cooperación internacional destinado a impedir que
los responsables de delitos, todavía no juzgados o ya condenados, eludan la acción de los Tribunales
competentes para enjuiciarles o ejecutar la pena, mediante su refugio en otro país.

Se divide en pasiva o activa. La primera consiste en la entrega del Estado requerido al requirente.
En la segunda se refiere a la solicitud formulada por el Estado requirente al requerido.

A su vez, puede ser gubernativa, judicial o mixta. En función de a quien competa la decisión.

Las fuentes de la extradición son los tratados, las leyes y el principio de reciprocidad10 . Este
principio implica que el Estado requerido obtiene del requirente la seguridad de que éste le
entregará a un fugitivo perseguido por los mismos hechos y con las mismas cualidades
personales que el perseguido cuya extradición se demanda. Siendo rigurosos no es una tercera
fuente, es un principio que se concreta en la ley.

Para la solicitud de la extradición de una persona deben seguirse los siguientes requisitos (art.
826 LECrim):

1. En caso de ciudadanos españoles, deben haber cometido un delito en España o fuera de
España, pero contra la Nación.
2. Si hablamos de ciudadanos extranjeros, sólo se podrá solicitar si deben ser juzgados en
España y están en el extranjero. Esto criterio no se podrá aplicar si dicha persona se
encuentra en su país de origen.

Para la concesión de la extradición hay que seguir los criterios establecidos en la Ley 4/1985, de
21 marzo, sobre Extradición Pasiva, éstos son:

1. Principio de legalidad (art. 13.3 CE y 1 LEP): Tratados y ley.
2. Principio de reciprocidad (art. 1 LEP): Podrán demandarse garantías.
3. Principio de doble incriminación (art. 2 LEP).
4. Principio de no entrega de nacionales, o que deben ser juzgados en España (art. 5.1 LEP).
5. No se concederá la extradición para delitos de escasa gravedad. La legislación española
entiende que éstos son los que están castigados con una pena de privación de libertad
inferior a un año, o cuando exista sentencia condenatoria inferior a cuatro meses de
privación de libertad. Tampoco se concederá en el caso de delitos políticos o militares. Así
como para aquellos no perseguibles de oficio.
6. No se concederá la extradición para los casos contenidos en el art. 5 LEP ni en caso de
que tengan el asilo concedido (art. 4.8 LEP).
7. Principio de conmutación (art. 4.6 LEP): el requirente debe asegurar que el sujeto no se va
a ver visto sometido a ejecuciones o tratos degradantes.
8. Principio de judicialidad (art. 4.3 LEP): no se concederá la extradición si debe ser juzgado
por Tribunales de excepción.
9. Principio de especialidad (art. 21.1 LEP): sólo podrán ser juzgados hechos extranjeros.

10 Convenio Europeo de Extradición; Ley 4/1985 de Extradición pasiva y arts. 824-833 LECrim (extradición activa);
art. 13.3 CE. Respectivamente.
15
Lección 4
La teoría jurídica del delito
El concepto de delito

Por delito se entiende la conducta11 típica, antijurídica, culpable y punible (nullum crimen, nulla
poena, sine lege).

Elementos y estructura del concepto de delito

Se puede observar desde una doble perspectiva: por un lado es un juicio de desvalor que recae
sobre la conducta (ilicitud o antijuridicidad). Por otro lado es un juicio de desvalor que recae sobre
el autor (culpabilidad o responsabilidad).

Antijuridicidad:
• Conducta: acción u omisión.
• Medios y formas.
• Objetos y sujetos.
• Relación causal y psicológica con el resultado.

Culpabilidad:
• Facultades psíquicas del autor.
• Conocimiento del carácter prohibido de su acción u omisión.
• Exigibilidad de otro comportamiento.

No hay culpabilidad sin antijuricidad, sí hay antijuricidad sin culpabilidad.

Por tipicidad se entiende la selección en la ley de las conductas que el legislador quiere sancionar
penalmente.

Tipicidad ⇒ Antijuricidad ⇒ Culpabilidad

Clasificación de los delitos

Nuestro ordenamiento jurídico establece una clasificación bipartita de las penas (arts. 2 y 10 CP).
Se distingue entre delito y falta. A cada uno de estos tipos penales el legislador le atribuye una
menor o mayor gravedad. Se habla, a su vez, de una distinción tripartita, ya que se atribuye la figura
del delito para las penas graves y menos graves; mientras que se atribuye la falta a las penas leves.

11 Por conducta se entiende tanto la acción como la omisión.
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Lección 5
El tipo doloso de acción. Tipo objetivo (I):
Comportamiento humano
El comportamiento humano como base de la teoría del delito

La base de las normas jurídico-penales es el comportamiento humano. Pese a ello el derecho penal
español es un derecho penal de acto y no de autor.

Formas de comportamiento humano penalmente relevantes

El comportamiento humano penalmente relevante debe reunir las siguientes características: ha de
ser humano, externo y voluntario.

Los elementos básicos sobre los que se articula la legislación penal española es la acción y la
omisión (art. 10 CP).

Gimbernat definía la conducta como “el Yo está consciente y no está físicamente condicionado de manera
necesaria”.

La acción en sentido estricto: el concepto significativo de acción

La conducta humana se atribuye a la acción final, que puede ser definida como el comportamiento
dependiente de la voluntad humana, siendo voluntad el equivalente a finalidad.

Dentro de la acción final tenemos una fase interna y una externa. La primera es la esfera del
pensamiento del autor. Sus efectos concomitantes equivalen a la acción, si el autor las admite de
segura o probable producción. La segunda equivale a la realización.

TEORÍA FINAL DE LA ACCIÓN DE HANS WELZEL
Fin ⇒ medios ⇒ efectos concomitantes ⇒ realización

Ausencia de acción

El derecho penal tiene su fundamento en acciones voluntarias.

Las no voluntarias se clasifican en:
I. Fuerza irresistible: fuerza absoluta (vis fisica + vis absoluta) que no deja ninguna
opción al agente que la sufre. Si la fuerza no es absoluta no se excluye la acción.
II. Movimientos reflejos: el estímulo del mundo exterior es percibido por los centros
sensores que lo transmiten, sin intervención de la voluntad, directamente a los centros
motores.
III. Estados de inconsciencia: la conducta puede ser penalmente relevante si el sujeto se ha
colocado en ese estado para delinquir o llega a ese estado por negligencia (actiones
liberae in causa).

17
Lección 6
El tipo doloso de acción. Tipo objetivo (II):
Relación de causalidad e imputación objetiva
Acción y resultado

La distinción entre acción, como manifestación de la voluntad, y resultado, como consecuencia
externa de la manifestación de la voluntad, es que el primero se equipara a delitos de simple
actuación y el segundo a delitos de resultado, existiendo una relación de causalidad acción-
resultado.

Relación de causalidad e imputación del resultado

En los delitos de resultado o de consecuencias dañosas debe mediar una relación de causalidad
entre acción y resultado, es decir, una relación que permita, ya en el ámbito objetivo, la
imputación del resultado al autor de la conducta que lo ha causado.

La causalidad de acción y resultado más la imputación objetiva del autor es el requisito mínimo
para exigir en los delitos de resultado una responsabilidad por el resultado producido. Estamos ante
el principio de causalidad.

Para aclarar la relación existente entre causa y resultado, se han desarrollado tres teorías: la de
equivalencia de condiciones, la de adecuación o causación adecuada y la de la causa jurídicamente
relevante.

1. Teoría de la equivalencia de condiciones: La causa es la condición de un resultado que,
suprimida mentalmente, daría lugar a que ese resultado no se produjere. Todas las condiciones
son equivalentes. Estamos ante la condictio sine qua non.
2. Teoría de la adecuación o de la causación adecuada: La causa es sólo aquella que
generalmente es adecuada para producir el resultado, para ello debemos acudir a la figura del
hombre medio ideal. Si la acción es adecuada para éste, colocado en la misma situación que el
agente, y así determina que se hubiera podido prever en circunstancias normales.
No obstante, si la acción se realiza con diligencia debida, aunque sea previsible un resultado, se
mantiene en el ámbito de lo permitido jurídicamente.
3. Teoría de la causa jurídicamente relevante: se interpreta que para la determinación del a
causalidad hay que acudir a la teoría de la equivalencia de condiciones, y, a posteriori,
determinar si esa causa es relevante para el derecho penal.

La teoría de la imputación objetiva. Ámbito de aplicación y límites

La teoría de la imputación objetiva, desarrollada por ROXIN, sigue el siguiente esquema. En
primer lugar la creación de un riesgo no permitido, en segundo lugar esto debe llevar a la
realización produciendo un resultado, y, en tercer y último lugar, la producción del resultado
dentro del fin o ámbito de protección de la norma.

18
Lección 7 y 8
El tipo doloso de acción. Tipo subjetivo (I y II): el
dolo + error de tipo
Tipo injusto del delito doloso

El dolo se diferencia de la imprudencia (art. 10 CP) en que el primero es una agresión consciente
del bien jurídico protegido además de una falta de cuidado.

El dolo

En nuestro ordenamiento jurídico rige un concepto unitario de dolo, siendo éste la conciencia y
voluntad de realizar el tipo objetivo de un delito.

El dolo se compone de dos elementos, el intelectual y el volitivo:
1. Elemento intelectual (saber): el sujeto de la acción debe saber qué es lo que hace y
conocer los elementos que caracterizan su acción como conducta típica12 . El sujeto ha de
saber lo que hace, además, debe observarse a través de una valoración paralela en la esfera
del profano.
2. Elemento volitivo (querer): voluntad incondicionada de realizar una acción típica que el
autor cree que puede realizar.

El dolo puede ser directo o eventual13 .
• Dolo directo: puede ser, a su vez, de primer o de segundo grado.
• Primer grado: el autor quiere realizar precisamente el resultado o la acción típica.
• Segundo grado: el autor no quiere una de las consecuencias que va a producir, pero la
admite como necesaria.
• Dolo eventual: el sujeto se plantea el resultado como de probable producción y, aunque no
quiere producirlo, sigue actuando, admitiendo su eventual realización. El dolo eventual
supone la frontera entre el dolo y la imprudencia consciente.

Para distinguir entre dolo eventual e imprudencia se han desarrollado tres teorías: la de la
probabilidad, la de la voluntad o consentimiento y, por último, con carácter especial, la del
sentimiento.

• Teoría de la probabilidad: el autor se plantea el resultado como de muy probable
producción y a pesar de ello actúa. Esta teoría no tiene en cuenta el elemento volitivo del
dolo.
• Teoría de la voluntad o del consentimiento: se basa en la fórmula de Frank según la cual,
el sujeto “aun cuando fuera probable su producción, actuaría”.
• Teoría del sentimiento: se basa en la desconsideración, falta de respeto o indiferencia por
el bien jurídico protegido demostrada por el sujeto. Esta teoría tiene carácter especial y se
aplica a casos como los de los pilotos suicidas.

12 Este es el elemento objetivo del tipo.

13Hay que señalar que la distinción entre dolo directo y eventual es de origen doctrinal, y no tiene ninguna repercusión
penológica.
19
Error de tipo

Por error de tipo entendemos el desconocimiento de alguno de los elementos objetivos integrantes
del tipo de injusto. Debe referirse a cualquiera de los elementos integrantes del tipo, sean de
naturaleza descriptiva o normativa, actuando una valoración paralela en la esfera del profano.

art. 14.1 y 2 Error de tipo

art. 14.3 Error de prohibición

Si el error de tipo es vencible, se reconduce por la vía de la imprudencia. En caso de ser invencible,
no tiene ninguna relevancia penal.

Se puede distinguir entre distintos tipos de error de tipo:
• Error sobre el objeto de la acción (error in objecto vel in persona): cuando se trata de
objetos heterogéneos, para apreciar el error se utiliza un concurso entre el delito que el
sujeto quería realizar y el resultado imprudentemente realizado.
• Error sobre la relación de causalidad: si el resultado se produce de un modo totalmente
desconectado de la acción del autor, se puede apreciar, a lo sumo, tentativa.
• Error en el golpe (aberratio ictus): sólo es aplicable para delitos contra la vida o la
integridad física. Por norma general se articula a través de un concurso entre la tentativa
dolosa y el delito imprudente consumado. Otro sector doctrinal entiende que se debe aplicar
la misma norma que en el error in persona, es decir, estaríamos ante un delito doloso
consumado.
• Dolus generalis: aquí estamos ante dos acciones, el autor cree haber consumado el delito
cuando éste se produce por un hecho posterior. Se pena como un delito doloso.
• Error sobre agravantes o cualificadores: no se contempla la agravante ni el elemento
cualificador.

20
Lección 9
Tipo imprudente de acción
Tipo de injusto del delito imprudente

La imprudencia se encuentra compuesta por dos elementos: el cuidado objetivo y el deber
objetivo de cuidado. Se da una divergencia entre la conducta realizada y la que debería haber sido
realizada en virtud del deber de cuidado.

La conducta típica: la lesión del deber de cuidado

El cuidado objetivo se divide en dos ramas: objetivo y normativo.

El cuidado objetivo en su vertiente objetiva implica que sólo interesa cual es el cuidado que debía
ser aplicado. Y, en su vertiente normativa, estamos ante una comparación con la conducta que
realizaría un hombre medio ideal.

A su vez, el cuidado objetivo desde el punto de vista normativo se divide en dos elementos:
1. Intelectual: es necesaria la consideración de todas las consecuencias de la conducta que,
conforme a un juicio razonable, eran previsibles.
2. Valorativo: sólo es contraria al cuidado la conducta que quede por debajo de lo adecuado
socialmente.

El deber subjetivo de cuidado atiende a la capacidad individual, al nivel de conocimientos,
previsibilidad y experiencia del sujeto. También es relevante el rol que desempeña éste.

Sólo la lesión del deber de cuidado convierte la conducta en imprudente.

En función del grado de participación subjetiva del autor en el hecho y de conciencia del peligro
que supone la conducta que realiza, se distingue entre grave y leve.

A su vez, se aprecia como consciente, si el sujeto se percata de la peligrosidad de su conducta, e
inconsciente, si el sujeto no se percata de la peligrosidad de su conducta.

El resultado. La imputación objetiva

La conducta objetivamente imprudente es, junto con la relación de causalidad, la base y fundamento
de la imputación objetiva del resultado.

✴ Si el resultado se ha causado por la realización de la acción imprudente, pero se hubiera
producido igual si el autor hubiera actuado correctamente, el incremento notable de que el
riesgo se produjera, junto a la causalidad, determina la imputación del resultado.
✴ Si el resultado se ha causado por causas ajenas a la imprudencia no hay imputación objetiva.
✴ Si el resultado producido por imprudencia cae fuera del fin o ámbito de protección de la norma
lesionada, no hay imputación objetiva.

La imprudencia grave supone que nos encontremos ante un delito o una falta, la imprudencia leve
supone que nos encontremos ante una falta o ante un supuesto atípico.

21
Lección 10
La omisión
Estructura ontológica de la omisión

El derecho penal distingue entre normas prohibitivas e imperativas. La no realización es estas
últimas supone que nos encontremos ante una omisión.

Por omisión se entiende la omisión de una acción que se puede hacer, una acción determinada, cuya
no realización constituye su esencia. El sujeto debe estar en condiciones de poder realizar la
acción14.

La posibilidad de acción es el elemento ontológico conceptual básico que distingue entre acción y
omisión.

La omisión penalmente relevante es la omisión de una acción esperada, conculcando así un deber
jurídico.

Clases de omisión penalmente relevantes

Distinguimos entre tres clases de omisión: pura o propia, omisión y resultado y omisión impropia o
comisión por omisión.

1. Omisión pura o propia: se sanciona el mero no hacer, siendo el resultado indiferente.
2. Omisión y resultado: está vinculada causalmente a un resultado.
3. Omisión impropia o comisión por omisión: omisión conectada a un resultado prohibido,
pero el tipo legal no menciona la posibilidad de una sanción omisiva.

La omisión impropia o comisión por omisión: el art. 11 del Código Penal

Nos encontramos ante un supuesto de comisión por omisión (art. 11 CP) cuando el tipo sólo
describe y prohibe un determinado comportamiento activo.

La omisión equivaldrá a la acción. Constituyendo así una acción de matar el dejar morir a una
persona, ya que aplicamos la cláusula de equiparación valorativa o cláusula de equivalencia.

Por causalidad hipotética entendemos la posibilidad fáctica que tuvo el sujeto de evitar el resultado.
Formulándose de la siguiente forma: imputación objetiva + evitabilidad del resultado.

Por posición de garante se entiende el sujeto que debe tener la obligación de tratar de impedir la
producción del resultado en virtud de determinados deberes cuyo cumplimiento ha asumido o le
incumben por razón de su cargo o profesión. Esto se encuentra contemplado en el art. 11 CP cuando
hace referencia al “especial deber jurídico del autor”.

El art. 11 establece una serie de indicadores con el objetivo de ayudar en la interpretación del
concepto de posición de garante. Estos son: la ley, el contrato y el actuar precedente.

14 Las mimas causas que excluyen la acción también excluyen la omisión.
22
Los indicadores contenidos en el art. 11 no tienen carácter de numerus claussus, y la doctrina
entiende que el sujeto se encuentra en garante si son personas con una especial vinculación con el
bien jurídico protegido.

Las fuentes de la posición de garante son el deber de vigilancia de la fuente de peligros, que
engloba el actuar precedente o injerencia; y la función protectora del bien jurídico, que contiene la
vinculación natural, el principio de confianza y la aceptación voluntaria de las funciones protectoras
específicas.

Lección 11
El «iter criminis»
Los dos grados punibles de la realización del delito son la consumación y la tentativa.

Consumación formal y material

La consumación puede ser formal (art. 61 CP), es decir, la pena realización del tipo en todos sus
elementos; o material (agotamiento o terminación), es decir, el autor, además de realizar los
elementos típicos, satisface lo que perseguía.

Tentativa

La tentativa (art. 16.1 CP) implica que el sujeto da principio a la ejecución del delito directamente
por hechos exteriores, practicando todos o parte de los actos que objetivamente debería producir el
resultado, y sin embargo éste no se produce por causas independientes a la voluntad del autor.

La diferencia básica entre consumación y tentativa15 es que, pese a existir un mismo desvalor de
acción en ambas figuras, el desvalor de resultado es superior en el caso de la consumación.

Fundamento del castigo de la tentativa

La tentativa desde el punto de vista objetivo supone la puesta en peligro del bien jurídico protegido;
desde el punto de vista subjetivo, la voluntad de conseguir su lesión típica.

Si falta alguno de ellos, no podrá apreciarse la tentativa.

El dolo en la tentativa

La tentativa es un tipo dependiente. Y sólo se puede apreciar en caso de dolo, nunca en caso de
imprudencia.

El ámbito de lo punible comienza cuando el sujeto da principio a la ejecución del delito
directamente por hechos exteriores.

La delimitación entre actos preparatorios y actos ejecutivos

15 Además de que la tentativa supone una atenuación de la pena respecto al delito consumado (art. 62 CP).
23
El ámbito de lo punible comienza cuando el sujeto da principio a la ejecución16 del delito
directamente por hechos exteriores.

La distinción entre acto ejecutivo y acto preparatorio se fundamenta en torno a una teoría formal
que tiene por objeto el principio de legalidad.

La teoría dominante es la intermedia o mixta, que parte de la acción típica, para pasar al plan del
autor y terminar en la realización. El problema que plantea es que subjetiva un criterio que en la ley
es objetivo.

La distinción tentativa acabada e inacabada

La tentativa, en función del grado de realización del acto ejecutivo, se puede dividir en acabada e
inacabada. En la tentativa acabada se realizan todos los actos ejecutivos y el resultado no se
produce. En la tentativa inacabada no se realizan todos los actos ejecutivos y el resultado no se
produce.

La llamada tentativa inidónea

La tentativa inidonea es merecedora de pena, aunque con una serie de limitaciones. Estas son, no
será punible ni la tentativa irreal ni si no existe un mínimo de peligrosidad del bien jurídico
protegido.

Las cualidades que describen la tentativa idónea son las mismas que en la inidónea.

La conducta del sujeto, tanto objetiva como subjetivamente siempre debe ser valorada ex ante. Si
con la consideración objetiva ex ante se admite que el sujeto podía razonablemente pretender la
consumación del delito, su tentativa sería punible, por más que ex post dicha consumación hubiera
sido imposible.

El desistimiento voluntario

El desistimiento voluntario (art. 16.2 CP) supone la no responsabilidad penal. Para ello se
necesitan los siguientes requisitos: voluntariedad y evitación de la consumación del delito.

1. Voluntariedad: el intento no debe haber fracasado (tentativa fracasada propia) pero, si
aun fracasado, puede conseguir el fin por otro medio (tentativa fracasada impropia), aquí
si que cabe desistimiento, el cual debe ser definitivo.
2. Conducta: Se aprecian distintos supuestos.
2.1. desistiendo de la ejecución inicial, evitando su consumación, estamos ante una
tentativa inacabada.
2.2. impidiendo su producción, con un desistimiento activo, tentativa acabada.
2.3. a pesar del desistimiento el resultado se produce, estamos ante un desistimiento
voluntario malogrado. En estos casos se aplica la fórmula del concurso real entre la
tentativa del delito doloso con atenuante de arrepentimiento + el resultado
consumado por imprudencia.
2.4. Si el resultado, pese al desistimiento, se produce de forma fortuita, no se responde
penalmente.

16 El concepto de ejecución es de naturaleza formal y, por tanto, siempre se asociará a un tipo delictivo concreto.
24
Si la tentativa constituye un delito consumado (tentativa cualificada), no alcanza a éste la impunidad
por desistimiento.

25
Lección 12
Autoría y participación
El art. 27 CP contempla la figura de los autores y de los cómplices.

Autoría

Por autoría (art. 28) se engloba a los que realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por
medio de otro del que se sirven como instrumento. También se consideran autores: los que
inducen directamente a otro u otros a ejecutarlo, y los que cooperan a su ejecución con un acto sin
el cual no se habría efectuado.

La distinción entre participación y autoría se basa en que la primera es accesoria y la segunda
principal. Para ello se sigue un criterio objetivo-material, el del dominio del hecho.

Se distinguen tres grandes grupos de autoría:
• Directa individual o inmediata: quien realiza de un modo directo y personal el hecho
típico.
• Mediata: el autor no realiza directa y personalmente el delito, sino que se sirve de otra
persona, que es quien lo realiza17 .
• Coautoría: la realización conjunta de un delito por varias personas que colaboran
consciente y voluntariamente. Puede ser:
• Ejecutiva directa, si los autores realiza todos los actos ejecutivos.
• Ejecutivo parcial, si se da un reparto de las tareas ejecutivas.
• No ejecutiva, si se da un reparto de papeles. Siendo necesario el dominio del hecho.

No basta un acuerdo previo en la realización del delito para que todos los que contraigan ese
acuerdo sean, ya por eso, coautores. Es necesario, además, que se contribuya de algún modo a la
realización del delito, de forma que esa contribución se pueda estimar como un eslabón importante
de todo el acontecer delictivo.

Cualquier tipo de exceso de uno de los autores repercutirá en la forma de imputación subjetiva del
resultado que se haya cometido por exceso.

Participación

Por participación se entiende la cooperación dolosa en un delito doloso ajeno.

El delito por el que pueden ser enjuiciados los distintos intervinientes en su realización es el mismo
para todos, pues rige la unidad del título de imputación, pero la responsabilidad del partícipe viene
subordinada al hecho cometido por el autor, siendo aplicable aquí la accesoriedad de la
participación. Si no existe un hecho por lo menos típico y antijurídico cometido por alguien como
autor, no puede hablarse de participación (accesoriedad limitada).

La participación sólo es punible en su forma dolosa.

Cualquier tipo de error (vencible o invencible) sobre un elemento esencial del tipo delictivo
cometido por el autor excluirá la responsabilidad del partícipe por su participación en el delito.

17 Generalmente esta persona no será responsable aplicando el criterio del dominio del hecho.
26
Existen dos formas de participación: la inducción y la complicidad.

La inducción (art. 28.a) CP) es la típica forma de participación. El inductor hace surgir en el
inducido la idea de cometer un delito, pero quien decide y domina la realización es el inducido.

Para que se pueda apreciar la inducción se deben cumplir los siguientes requisitos:
• Tiene que poder conectarse causalmente con la voluntad del inducido.
• Tiene que darse un incremento relevante de que el inducido ejecute el delito (peligrosidad).
• Tiene que haber una incitación directa, es decir, una relación personal e inmediata18 entre el
inductor y el destinatario de la inducción.
• Dolo.
• Tiene que ser eficaz, es necesario que tenga entidad suficiente para que el individuo decida
cometer el delito.

De los excesos perpetrados por el inducido responde éste como autor.

La complicidad (art. 29 CP) se trata de una contribución a la realización de un delito con actos
anteriores o simultáneos a la misma, que no pueden ser considerados como de autoría. Tiene una
menor entidad material, por ello se aplica la pena en un grado inferior a la autoría.

Deben darse los siguientes requisitos:
1. Eficacia causal.
2. Peligrosidad: ex ante debe representar un incremento de las posibilidades de éxito del
autor.
3. Dolo.
4. Debe traducirse en una efectiva cooperación (no necesaria) a la realización del mismo.

Es posible la complicidad psíquica, esto es, el asesoramiento técnico o reforzamiento de la
voluntad delictiva debilitada en el autor. También es posible la complicidad en comisión por
omisión.

En los delitos especiales impropios19, si el autor es el intraneus, el delito cometido será el especial
y, en virtud del principio de unidad de imputación, el particular responde como partícipe en el delito
especial, aunque no tenga las cualidades exigidas en el mismo.

Si el autor es el extraneus, el delito cometido será el común y los partícipes responderán por el
común.

En los delitos especiales propios el particular sólo puede responder como partícipe del delito
especial, pues no existe un delito común que se corresponda con el especial20.

La participación intentada (art. 17-18.1 CP) engloba: la conspiración, la proposición y la
provocación.

18Esto implica que en nuestro ordenamiento jurídico la figura de la inducción en cadena no se contempla, por tanto
estaríamos ante una situación atípica.

19 Se trata de delitos especiales que tienen su correspondencia con un delito común.

20El art. 65.3 CP autoriza a los Tribunales a imponer en estos casos al inductor y al cooperador necesario la pena
inferior en un grado.
27
• Conspiración: dos o más personas se conciertan para la ejecución del delito y resuelven
ejecutarlo.
• Proposición: el que ha resuelto cometer un delito invita a otra u otras personas a ejecutarlo.
• Provocación: cuando directamente se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o
cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una
concurrencia de persona, en la perpetración de un delito.

Estas tres se castigan con la pena inferior en uno o dos grados a la señalada para el delito.

Se rigen por el principio de accesoriedad limitada hipotética, ya que no es necesario que se
llegue a la realización del hecho.

Si el delito al que se conspiró o propuso llega a ejecutarse, estamos ante una responsabilidad
subsumida en autoría o participación. Si alguno de ellos desiste voluntariamente, no responden por
nada.

28
Lección 13
Ausencia de antijuridicidad. Legítima defensa
Causas de justificación. Naturaleza y efectos

La causa de justificación es una causa de exclusión de la antijuridicidad que convierte el hecho,
en sí típico, en un hecho perfectamente lícito y aprobado por el ordenamiento jurídico.

Las causas de justificación no sólo impiden la imposición de una pena al autor de un hecho típico,
también convierten ese hecho en lícito, lo cual tiene importantes consecuencias.

La causas de justificación son21 : la legítima defensa (art. 20.4º CP), el estado de necesidad22 (art.
20.5º CP) y el cumplimiento de un deber o ejercicio legítimo de un derecho (art. 20.7º CP).

Sistemática

Las teorías monistas, hoy día abandonadas por utilizar conceptos vagos e indeterminados, pretenden
reducir todas las causas de justificación a un principio único que algunos ven en la idea de empleo
de medios adecuados para un fin lícito. Unos entienden que se debe observar que exista un mayor
beneficio que perjuicio. Otros defienden una ponderación de bienes.

La doctrina dominante se basa en varios principios generales reguladores. Según predomine una
ausencia de interés o un interés preponderante.

Por ausencia de interés entendemos que el titular del bien jurídico afectado por la conducta típica
renuncia a la protección jurídica en el caso concreto.

Por interés preponderante entendemos que la lesión de un bien jurídico se produce para salvar
otro de mayor valor.

Elementos subjetivos de justificación

El elemento subjetivo de justificación determina que el autor tiene que saber tener la voluntad de
actuar de un modo autorizado o permitido jurídicamente. La falta del elemento objetivo o subjetivo
determina la no justificación.

El error en las causas de justificación

Si nos encontramos con un error, éste puede afectar a la culpabilidad y a la determinación de la
pena.

Error sobre los presupuestos objetivos de las causas de justificación: Quien actúa ex ante dentro
de los márgenes admitidos socialmente al apreciar el presupuesto de una causa de justificación,
actúa justificadamente, aunque luego ex post resulte que su percepción de la realidad fue
objetivamente errónea.

21 A título de ejemplo y por ser las más usadas, dado que no existe un catálogo cerrado.

22 En caso de estado de necesidad subsiste la responsabilidad civil.
29
El error jurídicamente relevante es aquél que el sujeto traspasa los límites del riesgo permitido y
de lo razonable y adecuado socialmente. Estamos ante el criterio de lo razonable.

Si no es razonable la actuación pero se debe al miedo, precipitación, etc. o situaciones análogas será
una causa de exclusión o atenuación de la culpabilidad.

Error sobre los límites y sobre la propia existencia de causas de justificación:En el error sobre
los límites el autor creía erróneamente que se actuación estaba autorizada.

Ni en el error sobre los límites ni en el que recae sobre la propia existencia de causas de
justificación se da el elemento objetivo de causa de justificación y el hecho es antijurídico. Puede
derivar en error de prohibición.

El hecho es antijurídico, pero, ¿estamos ante un delito consumado?

La doctrina dominante entiende que estamos ante una tentativa de resultado, cuyo resultado es un
delito pero que el ordenamiento jurídico no desaprueba. Existe un desvalor de acción mas no uno de
resultado, lo cual justificaría la punición por la consumación. Por todo ello ello 23 estamos ante una
tentativa.

Justificación incompleta y atenuación de la pena. Eximente incompleta

La eximente incompleta se caracteriza por la ausencia de alguno de los elementos (objetivos o
subjetivos) de las causas de justificación, pudiendo atenuar la pena del hecho, bien por un menor
desvalor de acción o de resultado (art. 21 CP).

El art. 68 CP prevé la rebaja en uno o dos grados.

Eximente incompleta ⇒ causa de justificación ⇒ error de prohibición ⇒ art. 14.3 CP

La legítima defensa

La legítima defensa (art. 20.4º CP) supone una respuesta proporcionada a una agresión injusta,
cualquiera que sea la situación anímica del que se defiende.

Para que se pueda apreciar se deben cumplir los siguientes requisitos:
1. Agresión ilegítima.
2. Necesidad racional del medio empleado.
3. Falta de provocación suficiente.

La figura de la agresión ilegítima es un elemento esencial de la legítima defensa. Puede ser
apreciada tanto por una acción o una omisión dolosa. En cuanto a la antijuridicidad, debe ser
material, debe darse una efectiva puesta en peligro de bienes jurídicos defendibles que con la
agresión estén en inminente riesgo de ser lesionados.

Debe existir un ataque a los bienes, con la calificación de delito o falta, que los pongan en peligro
grave, produciendo su deterioro o su pérdida. También ha de ser típica, real, presente, actual e
inminente24.

23 Es decir, por la existencia de un desvalor de acción, sin existir un desvalor de resultado.

24 Por inminente también se entiende el ataque mismo.
30
En cuanto a la necesidad racional del medio empleado se debe constatar, en primer lugar, la
necesidad de defensa, que sólo debe ser contemporánea a la agresión y que persista mientras la
agresión dure, debe ser la única vía. En segundo lugar, la racionalidad del medio empleado se
refiere a la proporcionalidad tanto en especie como en medida.

Lección 14
Ausencia de antijuridicidad. Estado de necesidad
El estado de necesidad

El estado de necesidad es contemplado desde dos puntos de vista según la doctrina. Por un lado está
el estado de necesidad justificante, que supone una ponderación de bienes. Por otro lado está el
estado de necesidad exculpante, aplicable a bienes de un mismo valor.

Se debe dar una situación de necesidad, esto es, una situación de conflicto entre dos bienes
jurídicos, en la que la salvación de uno exige el sacrificio de otro.

El bien debe encontrarse en un inminente peligro de destrucción, tanto real como objetivo. Y es
necesaria la lesión de un bien jurídico25.

Para poder apreciar estado de necesidad se debe cumplir los siguientes requisitos:
1. El mal causado debe ser menor que el que se pretende evitar. Para ponderar los malos se
sigue una relación de adecuación.
2. La necesidad no puede haber sido provocada.
3. No se puede exigir otro comportamiento26.

25 Si no encontramos ante un bien jurídico ajeno, el ordenamiento jurídico autoriza el denominado auxilio necesario.

26 Este requisito suele ser aplicable, fundamentalmente, cuando el sujeto se encuentra en el desarrollo de su profesión.
31
Lección 15
Otras causas de exclusión de la antijuridicidad
El actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un
derecho, oficio o cargo.

Otra formas de justificación son: el actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de
un derecho; la vía de hecho; el ejercicio profesional y la obediencia debida.
• Actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho (art. 20.7º
CP): esto implica que el acto debería ser conforme a Derecho, de ahí su enorme dificultad
interpretativa. Un caso a destacar es el uso de la violencia por parte de la autoridad, sobre lo
que se imponen los siguientes límites: en primer lugar, la necesidad racional de violencia
para restaurar el orden jurídico perturbado; y, en segundo lugar, la proporcionalidad al
hecho.
• Vías de hecho (art. 455 CP): es la realización arbitraria del propio derecho con violencia,
intimidación o fuerza en las cosas. No obstante, en algunos casos se permiten los actos pro
magistratu.
• Ejercicio profesional: el ejercicio de determinadas profesiones obliga a la realización de
actos no justificados fuera del ámbito laboral.
• Obediencia debida: en el cumplimiento de órdenes de carácter antijurídico se aplica el
principio de subordinación y la jerarquía de la actuación administrativa.

El consentimiento

El consentimiento es una causa justificante no citada en el artículo 20 CP. No obstante, el
ordenamiento jurídico reconoce al titular una facultad dispositiva sobre el bien jurídico.

Para que se pueda apreciar es necesario:
1. Consentimiento del titular del bien jurídico claramente manifestado.
2. Facultad para disponer del bien jurídico.
3. Capacidad para disponer.
4. Ausencia de vicios.
5. Consentimiento antes de la comisión del hecho y reconocimiento por quien actúa a su
amparo.

32
Lección 16
culpabilidad
La culpabilidad

La Teoría General del Delito se divide en tres ramas: tipicidad, antijuricidad y culpabilidad.
Vistas las dos primeras, ahora nos centraremos en la culpabilidad.

Para distinguir antijuricidad de culpabilidad hay que destacar que actúa antijurídicamente quien, sin
estar autorizado, realiza un tipo jurídico-penal y ataca con ello un bien jurídico penalmente
protegido. Sin embargo, actúa culpablemente quien comete un acto antijurídico tipificado en la ley
penal como delito, pudiendo actuar de un modo distinto, es decir, conforme a Derecho.

Las insuficiencias del concepto tradicional de culpabilidad

Originariamente se partía de una concepción psicológica del concepto de culpabilidad, que
diferenciaba entre una situación dolosa e imprudente. Dando nacimiento, así, a la concepción
normativa de culpabilidad, la cual, de forma sucinta, suponía un reproche al autor.

Se basa en que existe una capacidad de elección entre varias opciones en cada persona, siendo esto
el presupuesto del actuar humano social jurídicamente relevante.

El concepto dialéctico de culpabilidad: culpabilidad y prevención
general

Con el tiempo se ha ido desarrollando tanto el concepto dialéctico como el material de culpabilidad.

El concepto dialéctico de culpabilidad tiene un fundamento social, antes que psicológico.
Existiendo una clara correlación con la prevención general.

Concepto material de culpabilidad: la culpabilidad como teoría del
sujeto responsable

El concepto material de culpabilidad tiene su fundamento en la función motivadora de la norma
penal. La motivabilidad es la facultad humana fundamental que, unida a otras, permite la atribución
de una acción a un sujeto y, en consecuencia, la exigencia de responsabilidad por la acción por él
cometida. Este es un principio democrático recogido en nuestra Constitución.

Elementos de la culpabilidad

Los elementos que componen éste concepto son:
1. Imputabilidad o capacidad de culpabilidad: son supuestos que se refieren a la madurez
psíquica y a la capacidad del sujeto para motivarse.
2. Conocimiento de la antijuricidad del hecho cometido: la norma penal sólo motiva al
sujeto si éste puede conocer, a grandes rasgos, el contenido de sus prohibiciones.
3. Exigibilidad de un comportamiento distinto: toda norma jurídico tiene un ámbito de
exigencia, fuera del cual no puede exigirse responsabilidad. Cuando su obediencia de la
norma pone la sujeto fuera de los límites de la exigibilidad, faltará este elemento, y por
tanto no hay culpabilidad.

33
Estos tres elementos son graduables, salvo la minoría de edad penal.

La diferencia entre las causas de exclusión o anulación de la culpabilidad y las causas de
justificación es que, en las segundas, se encuentra intacto el tipo de injusto y nos encontramos ante
un hecho lícito.

Algunos delitos poseen elementos específicos, estos constituyen el tipo de culpabilidad, y, a veces
reflejan una mayor culpabilidad.

La diferencia entre los elementos subjetivos del tipo de injusto es que, generalmente, los
elementos del tipo de culpabilidad solo inciden en la mayor gravedad del marco penal aplicable a
una concreta figura del delito y su ausencia no excluye la posibilidad del delito, a lo sumo, lo
convierte en otro delito o en el mismo con menor pena.

34
Lección 17
Las causas de inimputabilidad
La imputabilidad o capacidad de culpabilidad

Hay que recordar que la culpabilidad supone que el autor de la infracción penal se pude motivar por
los mandatos normativos.

Por tanto, hay que determinar el conjunto de facultades mínimas para la culpabilidad: la
imputabilidad o la capacidad de culpabilidad.

Causas de exclusión de la capacidad de culpabilidad (causas de
inimputabilidad)

Existen tres causas de inimputabilidad:
1. Anomalía o alteración psíquica (art. 20.1º CP).
2. Estado de intoxicación plena (art. 20.2º CP).
3. Alteración de la percepción por alteración grave (art. 20.3º CP).

La minoría de edad: la relativa imputabilidad del menor de dieciocho
años y mayor de catorce

Otra causa añadida es la minoría de edad penal. El art. 19 CP establece que no existirá
responsabilidad criminal para los menores de 18 años. Pese a todo, el art. 19.2 dispone que “cuando
un menor de 18 años cometa un hecho delictivo podrá ser responsable con arreglo a lo dispuesto en
la ley que regule la responsabilidad penal del menor” 27. En dicha ley se dispone que la
inimputabilidad por minoría de edad se establece a los 14 años (art. 3 LORPM). Hay que destacar
que la edad relevante es la del momento de comisión del delito (art. 5.3 LORPM).

La alteración en la percepción

La alteración de la percepción (art. 20.3º CP) tiene su fundamento en la existencia de una
situación de incomunicación con el entorno social que impide al sujeto conocer la realidad y,
por tanto, motivarse por la norma.

Los elementos que lo componen son el biológico y el psicológico. El elemento biológico supone
“sufrir alteraciones en la percepción” 28. El elemento psicológico es “que tenga alterada gravemente
la conciencia de la realidad”.

Las alteraciones psíquicas y los estados de intoxicación

En cuanto a las alteraciones psíquicas y estados de intoxicación, el art. 20.1º CP establece que si “al
tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no
puede comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión”.

27La ley que regula la responsabilidad penal del menor es la Ley Orgánica 5/2000 de Responsabilidad Penal del Menor
(LORPM), cuya finalidad es ofrece al Juez de menores una serie de medidas que buscan, sobre todo, la incidencia
educativa en el menor, siendo combinadas con otras de carácter aflictivo.

28 Es aplicable a casos de defectos físicos, niños lobo, autistas, etc.
35
Por tanto, estamos ante un efecto psicológico, es decir, una perturbación29 de las facultades
intelectuales o volitivas. Esta perturbación debe incidir en la comprensión de la ilicitud del hecho o
en la capacidad de orientar la conducta conforme a dicha comprensión.

Según el art. 20 in fine, a los semiimputables también se puede aplicar esta medida.

La «actio libera in causa»

En la actio libera in causa se considera también imputable al sujeto que al tiempo de cometer el
hecho no lo era, pero sí en el momento que ideó cometerlo o puso en marcha el proceso causal que
desembocó en la acción típica.

Dado que el autor ya había puesto en marcha el proceso causal, se configura bajo el tipo doloso,
dado que estamos ante una especie de autoría mediata “de si mismo”. En cambio, si la situación de
inimputabilidad se ha causado dolosa o imprudentemente, pero no con el fin de delinquir, se
configura bajo la figura de la imprudencia.

29 La perturbación a de ser plena, en caso contrario, es una atenuante.
36
Lección 18
El error de prohibición
El conocimiento de la antijuricidad

La función motivadora de la ley penal sólo puede ejercer su eficacia a nivel individual si el
individuo en cuestión, autor de una infracción penal, tenía conciencia de la prohibición.

No es necesario un conocimiento exacto. Basta con que el autor tenga motivos suficientes para
saber que el hecho cometido está jurídicamente prohibido y es contrario a las normas de
convivencia. Para un sector doctrinal es necesario un conocimiento potencial.

Error de prohibición

En el error30 de prohibición el autor cree que actúa lícitamente o ni siquiera se plantea la ilicitud de
su hecho.

Puede ser directo o indirecto. Es directo si existe una norma prohibitiva; y es indirecto si se trata de
un error sobre las causas de justificación.

Caben dos supuestos: en primer lugar, el autor sabe que su conducta está prohibida; y, en segundo
lugar, el autor sabe que su conducta está prohibida, pero cree que, en su caso, actúa lícitamente.

El error de prohibición, directo o indirecto, no incide en la configuración típica, dolosa o
imprudente, del delito, sino en la culpabilidad del autor del concreto tipo delictivo que haya
realizado.

30 El artículo 14 CP contiene los tipos de error contenidos en nuestro ordenamiento jurídico:
1. El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si
el error, atendidas las circunstancias del hecho y las personales del autor, fuera vencible, la infracción será
castigada, en su caso, como imprudente.
2. El error sobre un hecho que cualifique la infracción o sobre una circunstancia agravante, impedirá su
apreciación.
3. El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad
criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados.

Por tanto, el artículo 14.1 contiene el error sobre los elementos de carácter descriptivo o normativos del tipo (error de
tipo) y el art. 14.3 el error de prohibición.
37
Lección 19
“No exigibilidad” y miedo insuperable
La exigibilidad de otra conducta

El ordenamiento jurídico marca unos niveles de exigencia que pueden ser cumplidos por cualquier
persona, estamos ante una exigibilidad objetiva normal o general.

No obstante, existe una no exigibilidad subjetiva, esto es, no se puede exigir a un sujeto, en
determinadas situaciones extremas, que se abstenga de cometer el hecho típico y antijurídico, por
comportar un excesivo sacrificio para él. No se pueden exigir comportamientos heroicos.

Si nos encontramos ante un caso de no exigibilidad el elemento antijurídico del tipo se sigue
contemplando, pero se excluye la culpabilidad.

El llamado estado de necesidad disculpante

Hablamos de estado de necesidad disculpante si se encuentran en conflicto bienes jurídico del
mismo valor (art. 20.5º CP). Para su justificación no se aplica la ponderación de bienes y son
aplicables los mismos requisitos que en el estado de necesidad.

Miedo insuperable

El miedo insuperable (art. 20.6º CP) se encuentra compuesto por dos elementos:
• El elemento de carácter subjetivo es el medio, que, aun aun afectando psíquicamente al que
lo sufre, le deja una opción o una posibilidad de actuación.
• El elemento objetivo es el carácter insuperable del miedo, es decir, que sea superior a la
exigencia media de soportar miedos y peligros.

El mal ha de ser serio, real e inminente.

La distinción fundamental entre el miedo insuperable y el estado de necesidad es que el
primero se sustenta sobre un elemento subjetivo, el miedo, mientras que el segundo sobre uno
objetivo.

38
Lección 20
La punibilidad
Otros presupuestos de la pena: la penalidad

Tipicidad + Antijuricidad + Culpabilidad = Delito

En algunos casos figuran unos elementos adicionales al tipo. Éstos se organizan a través de la sede
sistemática de la penalidad (punibilidad, merecimiento o necesidad de pena).

La penalidad se encuentra fundamentada por las condiciones objetivas de penalidad y excluida por
las excusas absolutorias.

Condiciones objetivas de penalidad

Las condiciones objetivas de penalidad son circunstancias que, sin pertenecer al injusto o a la
culpabilidad, condicionan en algún delito concreto la imposición de una pena.

Las condiciones objetivas de procedibilidad o de perseguibilidad no condicionan la existencia de un
delito, pero si su persecución procesal31 .

Excusas absolutorias

Cuando el legislador considera conveniente no imponer una pena, a pesar darse la acción típica,
antijurídica y culpable, estamos ante una excusa absolutoria.

Causas de extinción de la responsabilidad criminal

Las causas que extinguen la responsabilidad criminal se encuentran contenidas en el art. 130.1 CP.

La diferencia entre causas de justificación y de exculpación es que no afectan a la existencia de
delito, sino a su perseguibilidad en el proceso penal, son artículos de previo pronunciamiento.

El art. 666 LECrim enumera las figuras del cumplimiento de condena, la prescripción del delito y el
indulto.

El indulto, o derecho de gracia, es un medio a disposición del Poder Ejecutivo para conseguir la
rehabilitación del condenado, corregir errores judicial o templar el excesivo rigor de penas
legalmente impuestas.

La Constitución española no permite los indultos generales, pero si los particulares.

Puede ser solicitado por cualquier persona o por el Tribunal sentenciador (art. 4.3 CP).

La prescripción es la causa de extinción de la responsabilidad criminal fundada en la acción del
tiempo sobre los acontecimientos humanos.

31 Por ello son conocidos como obstáculos procesales.
39
Su fundamento es impedir ejercer el poder punitivo, una vez que han transcurrido determinados
plazos desde la comisión del delito o del pronunciamiento de condena, sin haberse cumplido
sanción.

Como norma general, los plazos de prescripción del delito se encuentran contemplados en el art.
131 CP, y desarrollados y detallados en la LO 5/2010, que establece que el plazo mínimo será de 5
años32.

El art. 132.2 CP regula la interrupción, es decir, cuando se anula el tiempo ya transcurrido hasta que
se produjo la interrupción, aunque puede volver a correr desde el principio si se paraliza el
procedimiento o no se cumple condena.

Si se suspende, vuelve a correr el plazo computándose el tiempo transcurrido antes de la
suspensión.

El art. 133 establece la prescripción de las penas por sentencia firme.

Prescripción de las penas por sentencia firme
Penas Prescripción
Prisión + 20 años 30 años

Prisión + 15 - 20 años 25 años

Inhabilitación + 10 años
20 años
Prisión +10 - 15 años

Inhabilitación + 6 - 10 años
15 años
Prisión + 5 - 10 años

Restantes penas graves 10 años

Penas menos graves 5 años

Penas leves 1 año

En cuanto al perdón del ofendido, éste ha de ser expreso, incondicionado, y previo a la sentencia
judicial.

32Excepto en los casos de injurias y calumnias, que prescribe al año; y faltas, a los 6 meses. Los delitos de lesa
humanidad, genocidio, contra personas y bienes protegidos en conflicto armado, y de terrorismo, no prescriben. Éstos
últimos desde la LO 5/2010.
40
Lección 21
Las circunstancias modificativas de la
responsabilidad penal (I)
Teoría general de las circunstancias modificativas

Las circunstancias modificativas son situaciones que rodean a la realización del hecho o que
suponen especiales condiciones del autor, determinando la modulación de la pena aplicable.

Pueden ser genéricas (art. 21-23 CP), cuando, en principio, pueden operar sobre todos los delitos; y
específicas, es decir, las establecidas concretamente en algunos tipos penales.

Sus efectos pueden ser atenuantes (art. 21), agravantes (art. 22) o mixtos (art. 23).

Para aplicarlas se deben modular sus elementos objetivos y subjetivos, esto es, el injusto y la
culpabilidad.

La agravante por abuso de confianza (art. 22.6º CP) puede interpretarse como afectante al injusto en la
medida en que la víctima se encuentre más desprotegida frente al sujeto en que confía. Sin embargo, al
tratarse de una causa de naturaleza personal, sólo se aplicará al sujeto en que concurra.

Los efectos generales (art. 66.1) son la reducción de la mitad o el aumento en la mitad de la
pena. De no concurrir agravantes o atenuantes, el juez puede recorrer todo el marco penal.

El art. 65 establece una serie de reglas con respecto a la comunicabilidad, esto es, la aplicabilidad
de circunstancias concurrentes en un delito a los distintos intervinientes en el mismo.

Se trata de tres reglas:
1. Regla personal: la incomunicabilidad a los partícipes de las circunstancias que
consistieren en cualquier causa de naturaleza personal33.
2. Regla material: las circunstancias afectantes a la ejecución material del hecho o a los
medios empleados, que se aplicarán sólo a quienes las conocieren en el momento de su
intervención en el hecho.
3. En cuanto a la agravante específica, hay que determinar si su previsión determina la
constitución de un marco penal autónomo respecto del delito sin circusntancias. En caso
afirmativo, las circusntancias se encontrarán sustraídas al régimen de los arts. 65 y 66.1.

La inherencia (art. 67) es la inaplicabilidad de las circunstancias atenuantes y agravantes en
determinados supuestos.

Las circunstancias agravantes inherentes a determinados delitos no pueden aumentar además la
pena correspondiente, porque ello supondría bis in idem.

En el caso de atenuantes inherentes, se plantea (al igual que en el caso de las agravantes) donde se
trata de respetar el principio de legalidad, cuyo elemento principal es el non bis in idem.

33 Es decir, se aplicarán sólo a los sujetos en quien concurran.
41
Desde un punto de vista abstracto, inherencia al delito con circunstancias sin las cuales el delito no
podría haberse cometido nunca. Desde un punto de vista concreto, son circunstancias sin las cuales
el delito cometido no se hubiera podido cometer.

La doctrina se inclina por el concepto abstracto.

El principio de compatibilidad implica que de un mismo hecho no pueden derivarse varias
circusntancias, ni pueden apreciarse como tales las que se hallen ligadas entre sí de tal forma que la
existencia de una presuponga la coexistencia de otras.

Las circunstancias atenuantes

La atenuante como eximente incompleta se encuentra contemplada en el art. 21.1º cuyos efectos son
atenuatorios circunstanciales, y se aplica “cuando no concurran todos los requisitos necesarios
para eximir la responsabilidad en su respectivos casos” (art. 20).

La jurisprudencia exige para su fundamentación que estén presentes los elementos esenciales de la
eximente, de modo que sólo si el requisito ausencia no es esencial, podrá aplicarse la
correspondiente atenuación.

Dentro de las atenuantes ordinarias podemos distinguir distintos tipos:
• Las que disminuyen la culpabilidad.
• Se refieren a comportamientos posteriores al hecho delictivo.
• Por dilaciones indebidas: cuando no sea atribuible al inculpado y sea desproporcionada en
relación a la complejidad de la causa. Pretende compensar los perjuicios causales por el
retraso indebido en la tramitación del procedimiento, y es de origen jurisprudencial.
• Atenuantes análogas (art. 21.7º) (favorilia sunt amplianda, odiosa sunt restrigenda): se
establece una cláusula legal de analogía beneficiosa para el reo, permitiéndose atenuar la
pena en situaciones distintas, pero que tengan similar significación, es decir, un mismo
fundamento.

42
Lección 22
Las circunstancias modificativas de la
responsabilidad penal (II)
Las circunstancias agravantes

Las agravantes, en sentido objetivo, son un incremento de la gravedad objetiva del hecho, y en
sentido subjetivo, un mayor reproche al autor.

Objetivamente es posible apreciar mayor gravedad del mal producido por el delito, o una mayor
facilidad de ejecución que supone mayor desprotección del bien jurídico, independientemente de
que para ello se deduzca o no una mayor reprochabilidad al sujeto.

En sentido subjetivo no es posible hallar datos para los que el hecho objetivo considerado resulto
más grave o por los que aumente el reproche al autor por el hecho cometido.

Mayor gravedad del mal causado Ensañamiento (art. 22.5º)

Alevosía (art. 22.1º)

Disfraz, abuso de superioridad,
circunstancias debilitantes de la
defensa de la víctima o que faciliten la
Objetivo impunidad del delincuente (art. 22.2º)
Mayor facilidad en la ejecución o
impunidad Precio, recompensa o promesa (art.
22.3º)

Abuso de confianza (art. 22.6º)

Prevalimiento de carácter público (art.
22.7º)

Obrar por motivos racistas o discriminatorios (art. 22.4º)
Subjetivo
Reincidencia (art. 22.8º)

La situación de indefensión en el segundo bloque objetivo de la agravante, puede producirse porque
el responsable interponga medios o formas de ejecución tendentes a asegurarla o bien porque se
aproveche de una situación de inferioridad ya existente.

En cuanto a ejecutar el hecho mediando precio, recompensa o promesa, es aplicable tanto al que
paga (inductor) como al que cobra por delinquir.

La circunstancia mixta

La circunstancia mixta (art. 23) tiene su principal aplicación en cuestiones de parentesco. Puede
atenuar o agravar la responsabilidad según la naturaleza, los motivos y los efectos del delito.

Lección 23
43
Concurso de delitos y concurso de normas
Unidad y pluralidad de delitos (concurso de delitos)

El art. 8 CP establece casos en los que el delito cometido puede ser juzgado, aparentemente, al
mismo tiempo, por varios preceptos legales, estamos ante un concurso de leyes.

Los arts. 73 y ss. establecen los concursos de delitos: ideal y real.

La sección II Capítulo II Título III del Libro I del CP establece una serie de “reglas especiales para
la determinación de la pena”, que añaden distintos supuestos a la tradicional distinción entre ideal y
real: los casos de pluralidad de acciones y unidad de delito (delito continuado y delito de masa) así
como cuando hay una pluralidad de acciones y una pluralidad de delitos, teniendo un concurso ideal
impropio.

Unidad de acción y de delito

Los factores que componen el concepto de unidad de acción son:
• Final: voluntad que rige y da sentido a una pluralidad de actos físicos aislados.
• Normativo: estructura del tipo delictivo en cada caso particular.

Cuando una sola acción realiza un sólo tipo delictivo, tenemos el caso normal. Cuando una o varias
acciones realizan varios tipos delictivos, surgen los problemas concursales.

Unidad de acción y pluralidad de delitos (el llamado concurso ideal)

Empezaremos, por tanto, por los casos en los que existe una unidad de acción pero una pluralidad
de delitos. Cuando una sola acción infringe varias disposiciones legales o varias veces la misma
disposición, surgiendo así el concurso ideal o formal.

El problema básico para la aplicación del art. 77.1 CP es establecer lo que se entiende por “un sólo
hecho”. Un hecho equivale a una acción. Sin embargo, esta unidad de hecho, para darse un
concurso ideal, tiene que dar lugar a la realización de varios tipos delictivos, por lo que el hecho
voluntario único debe abarcar una pluralidad de fines, de ahí que no haya tantos medios como
fines sino que el medio puede seguir siendo único, aunque los fines sean diversos.

Esta dificultad se agrava al regular también el art. 77.1 el concurso ideal impropio o medial. En
éste no hay un sólo hecho, sino dos perfectamente diferenciados; pero la conexión íntima entre los
delitos cometidos, que es una relación teleológica medio-fin, hace que el legislador los equipare al
concurso ideal propio.

La jurisprudencia y la doctrina exigen que este precepto sólo sea aplicable cuando exista una
relación de necesidad, que debe ser entendida en un sentido real, concreto y restrictivo.

Pluralidad de acciones y de delitos (el llamado concurso real)

En caso de concurso real, concurren varias acciones o hechos cada uno constitutivo de un delito
autónomo, pudiendo aplicar el principio de acumulación. Pero como este principio, entendido de un
modo aritmético, conduce, si no se limita de algún modo, a penas draconianas incompatibles con la
valoración global de todos los delitos y con la sensibilidad jurídica, por ello, se aplica el concurso
real.
44
Cuando existe una pluralidad de acciones pero una unidad de delito, estamos ante un delito
continuado o un delito en masa.

Pluralidad de acciones y unidad de delito: delito continuado y delito
en masa

En el delito continuado dos o más acciones homogéneas, realizadas en distinto tiempo pero en
análogas ocasiones, que infringen la misma norma jurídica o normas de igual o semejante
naturaleza. Cada una de las acciones que lo constituyen representa, ya de por sí, un delito
consumado o intentado.

Es una ficción jurídica, para la que se exigen los siguientes elementos:
• Objetivo: homogeneidad del bien jurídico lesionado, a su vez también una homogeneidad
en los modos de comisión del delito y una cierta conexión espacial y temporal.
• Subjetivo: existencia de un dolo conjunto o un designio criminal común a las diversas
acciones realizadas.

Estamos ante un concurso de leyes cuando de las diversas leyes aplicables, aparentemente, a un
conflicto penal, sólo una de ellas es realmente aplicable, conforme a los requisitos del art. 8 CP:
1. Especialidad: cuando un precepto reproduce las circunstancias de otro añadiéndole
además otras especialidades, el precepto más específico desplaza al más genérico (lex
specialis derogat generalis).
2. Subsidariedad: la norma subsidiaria se utiliza cuando la principal no es aplicable. Es una
forma de evitar que la no concurrencia de determinados requisitos deje sin sanción un
hecho que, de todos modos, puede ser sancionado por otro precepto que no exige esos
requisitos.
3. Consunción: un delito engloba otros hechos constitutivos de delitos que no se castigan
autónomamente porque su desvalor va incluido ya en el desvalor del delito del que forman
parte.
4. Alternatividad: cuando el problema del aparente concurso de leyes no puede ser resuelto
por los otros criterios, hay que acudir al precepto que imponga la pena más grave.

45
Lección 24
El sistema de penas en el Código Penal
Clasificación de las penas

La naturaleza de las penas se encuentra en el art. 32, que las divide en tres bloques: las penas
privativas de libertad, las privativas de otros derechos y la multa.

La gravedad de las penas se encuentra en el art. 33, que las divide en graves, menos grave y leves.
Esta división se realiza atendiendo únicamente a su duración.

Las penas accesorias se dan cuando el Código Penal, sin imponerlas especialmente, declara en
preceptos generales que determinadas penas van acompañadas de otras como accesorias.

Su existencia se justifica como una pérdida de legitimidad para el ejercicio de los derechos
privados por parte de quien resulta condenado en un proceso penal34.

Las penas privativas de libertad

Las penas privativas de libertad se dividen en tres grupos: las penas de prisión, de localización
permanente y la de responsabilidad personal subsidiaria por impago de multa.

La pena de prisión es la pena por excelencia en el derecho penal, debido a su naturaleza más
grave. En nuestro ordenamiento jurídico-penal su duración mínima, en términos generales, es de 3
meses a 20 años, como cifra máxima. Las penas de prisión inferiores a 5 años se aplican para los
delitos menos graves, y las superiores a ésta cifra, para los delitos graves. El cómputo se realiza
desde el día que la Sentencia es firme (art. 38 CP).

La localización permanente es relativamente nueva35 en nuestro panorama ordinamental. Su
naturaleza es dual, ya que engloba tanto las penas leves, equivalentes a la falta, como las menos
graves, es decir, delitos. Su duración máxima es de 6 meses.

Ésta fórmula obliga al penado a permanecer en su domicilio o en el lugar que determine el juez,
bien por Sentencia, bien posteriormente en el auto motivado.

Un breve apunte sobre la responsabilidad penal subsidiaria por impago de multa, es que está
regulada en el art. 35 y también es denominada arresto sustitutorio. Más adelante volveremos sobre
ella.

Las penas privativas de derechos

Las penas privativas de otros derechos se encuentran enumeradas en el art. 39 CP: inhabilitación y
suspensiones (arts. 40 y ss.) y el trabajo en beneficio de la comunidad.

34Por ejemplo, en el caso de una pena de privación de libertad de prisión superior a 10 años, se puede imponer una pena
accesoria de inhabilitación absoluta y, en su caso, una inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad o,
incluso, la privación de ésta.

35 Fue introducida por la LO 15/2003, de 25 de noviembre.
46
En primer lugar, hay que diferenciar la inhabilitación absoluta de la especial para cargo
público. La inhabilitación absoluta recae sobre todos los honores, cargos y empleos públicos,
mientras que la segunda sólo sobre el concreto cargo que tuviere el penado y otros análogos.

En segundo lugar, cabe hacer la distinción entre inhabilitación y suspensión, pero para ello, hay
que efectuar la diferenciación entre el caso de cargos públicos y el de otros derechos. Si recaen
sobre empleos públicos, la inhabilitación supone la privación de la titularidad del cargo, mientras
que la suspensión, la privación del ejercicio del cargo36.

El trabajo en beneficio de la comunidad, introducido en la reforma del Código Penal de 1995,
supone la prestación gratuita de trabajo de utilidad pública por parte del sujeto. Es necesario
contar con el consentimiento del penado, puesto que nuestra CE prohibe en su art. 25.2 los
trabajos forzosos.

El control del cumplimiento de dicha pena (art. 49) se realiza por parte del Juez de Vigilancia
Penitenciaria. Además, puede imponerse como sustitutiva de la pena de prisión. Su incumplimiento
puede dar lugar al delito de quebrantamiento de condena si se dan todos los elementos objetivos y
subjetivos: voluntad de sustraerse definitivamente al cumplimiento de la condena y el perjuicio a la
Administración de Justicia.

La pena de multa

La multa se puede definir como el pago de una determinada cantidad de dinero. Como ventaja,
respecto al resto de penas, ofrece la carencia de efectos degradantes sobre el condenado. Además de
ser fácilmente graduable o adaptable al reo. Sin embargo, la gran desventaja que ello contiene es su
menor intimidación respecto a la prisión.

Nuestro sistema se rige por el sistema de días-multa (de origen escandinavo), que pretende ofrecer
mayores posibilidades de individualización de la pena, tanto respecto al hecho punible como a la
situación económica del reo.

Para ello utiliza dos baremos: por un lado la duración temporal o extensión, que se divide en
días, meses y años, siendo la cantidad mínima 10 días y la máxima 2 años (art. 50); por otro lado se
encuentra la cuota a pagar en cada período, teniendo carácter diario, y va desde los 2€ hasta los
400€.

El procedimiento es el siguiente, en primer lugar el Tribunal debe fijar la extensión de la multa,
adecuándola a la gravedad del hecho y a la culpabilidad del autor, para ello se rige por el art. 50.5
CP.

En segundo lugar debe fijarse la cuota teniendo en cuenta, exclusivamente, la situación económica
del reo (art. 50.5)

Este sistema favorece una mayor adecuación al principio de igualdad consagrado por nuestra
Constitución.

Este sistema se ha visto desvirtuado por parte del legislador, al añadir en el art. 10.6º CP la
posibilidad de liquidar la multa en un solo pago.

36 Recordar aquí lo ya visto ut infra sobre la compatibilidad entre la sanción penal y la sanción administrativa.
47
En caso de impago se aplica el arresto sustitutorio, que supone un día de privación de libertad por
cada dos cuotas diarias impagadas (art. 13 CP). El art. 35 impone la pena privativa de libertad, pero
el art. 53.1 permite la localización permanente y el trabajo en beneficio de la comunidad. Siendo
equivalente un día de privación de libertad a un día de trabajo en beneficio de la comunidad.

48