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Faventia 26/2, 2004 123-133

Circe y los cerdos de Carlota O’Neill
Cándida Ferrero Hernández
Universitat Autònoma de Barcelona
Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana
08193 Bellaterra (Barcelona). Spain
candida.ferrero@uab.es

Data de recepció: 4/5/2004

Resumen

Carlota O’ Neill, autora de Una mujer en la Guerra de España, destaca, en la Literatura Contem-
poránea de Tradición Clásica, gracias a la obra teatral titulada Circe y los cerdos (1974), en la
que hace una revisión de la figura de la maga desde la perspectiva de la mujer independiente y
moderna.
Palabras clave: Carlota O’ Neill, Circe, mujeres fatales, Tradición Clásica.

Abstract. Carlota O’Neill’s Circe and the Hogs

Carlota O’ Neill, author of A woman in the War of Spain, is an outstanding playwright, in the
Contemporary Literature of Classical Tradition, thanks to the theatrical work entitled Circe and
the hogs (1974), in which she does a revision of the figure of the magician since the perspective
of the modern and independent woman.
Key words: Carlota O’ Neill, Circe, fatal women, Classical Tradition.

Dentro de los estudios de tradición clásica nos encontramos con métodos diferen-
tes para analizar los textos, y también con tipologías diversas de textos. Por una
parte, podemos acercarnos a textos que son transparentes, que hacen referencia
directa a temática y fuentes clásicas. Por otra, nos encontramos con otros que aun-
que no hagan referencia expresa ni a temas ni a fuentes, sin embargo pueden englo-
barse en los tópicos clásicos, usando de metáforas o símbolos. Circe y los cerdos
de Carlota O’Neill (1905-2000) es una obra que nos remite directamente al tema de
la tradición clásica, no sólo por el título sino también por la temática, directamen-
te tomada de las fuentes clásicas. El tema de este artículo es por tanto una visión de
la obra de esta autora, que por otra parte es casi una desconocida, a pesar de haber
escrito una obra interesante y de haber tenido una vida llena de azares, paralela a
la de muchos que sufrieron penalidades y represalias con motivo de la Guerra Civil
española.
Esos avatares de la vida de Carlota O’Neill son el motor de la mayoría de su
obra, que usa para dar a conocer su historia, la de su familia, la de su generación,

eran los primeros disparos que después iban a incendiar el mundo. dolor por los que no pudieron huir. Carlota es separada de sus hijas. quien explica cómo trataron los rebeldes a los militares que decidieron permanecer fieles a la República: «Tenían los rostros desfigurados. en la costa de Melilla. Dolor por los desapa- recidos. 19): Virgilio tuvo una feliz ocurrencia de hombre enamorado. Carlota. […] Habilitaríamos un barco anclado. Ese mismo verano. pera no repetir la his- toria del fratricidio. Estaba destinado por tres meses a las Fuerzas Áreas del Norte de Marruecos. y confinada en la prisión Victoria Grande de Melilla. marcharíamos de Madrid allá con él. se entera durante el proceso de que ha sido su suegro. y algunos los ojos abiertos. renovado. Carlota se dedica a la literatura y es la esposa de un militar. En aquel verano no esta- ríamos separados ni un solo día. En su obra recientemente reeditada. De hecho. será asesinado por enfrentarse a los suble- vados1. en Los desaparecidos en la Guerra de España. Virgilio Leret. El no pasaría solo un mes de vacaciones con noso- tras en el norte. Dice Carlota en Una mujer en la guerra de España (p. Recoge Rafael Torres.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 124 124 Faventia 26/2. en la zona de Melilla. dolor por los exiliados. mediante 1. en lo alto comenzaron los disparos hacia la hondonada donde nosotrso estábamos. donde permanecerá cuatro años. detenido por los franquistas en el Hospital O’ Donell el 17 de julio del 36. En este sentido nos encontraríamos con un tópico bien clásico el uso de la memoria para no olvidar. Llega el verano. y remaba cada vez más lejos de mí. No se podía saber el grado mili- tar porque de los desgarrados uniformes habían sido arrancadas las estrellas y los demás dis- tintivos». que provocó tanto dolor. la auto- ra nos da testimonio de su propia peripecia. porque aqauello era como su ofrenda a mí de de un deseo que yo siendo novios le dije: «Me gustaría vivir sobre el mar una tem- porada». Una mujer en la guerra de España. 27): Del otro lado de la carretera grande. 1936. Era todo idea de un hombre enamorado. de esta manera brutal arranca la historia de Carlota en Una mujer en la Guerra de España. estalla la revuelta militar contra la República (p. Virgilio remaba. ya que el olvido es la propia muerte. Su pariente más influyente. . Mariela y yo quienes le acompañásemos sin que tuviera que abandonar su trabajo. tanta pérdida. el testimonio de Antonio Grandes. del bando nacional. Mariela y Lotti. el esposo de Carlota. Así. dolor por los muertos y dolor por los vivos. el 17 de julio. hace todo lo posible por privarla de sus hijas y por que esté encerrada el mayor tiempo posible. 2004 Cándida Ferrero Hernández para que no caigan en el olvido. con su marido y con sus hijas. junto a los hidroaviones. se ins- tala en un barco. seríamos Carlota. Y este deseo de muchcachita romántica. me lo llevó. su suegro. en aquel verano de 1936. para no perder la memoria.

le inculcó ideas subersivas de libertad. pero yo que iba todas las semanas a cuidar la tumba de mi marido. los visitadores del jardín de la muerte. y eso había sido el principio de su muerte. (p. donde Carlota adopta el pseudónimo de Laura de Noves. Sus hijas son enviadas a un colegio para huérfanas de militares en Aranjuez. Su hijo fue corrompido por una mujer. y allí ya permanecerá hasta su muerte. y lo fusilaron al mismo tiempo: La tumba de mi esposo está al lado de la del suyo. ni nombre. 220): Fui al cementerio. bueno todos esos. en los meses de febrero y marzo de 2004. democra- cia…Su hijo. y luego en Barcelona. Carlota quiere visitar la tumba de Virgilio Leret. no reaccionó contra los que ordenaron. 233) Carlos Leret. como recuerdo a la Laura de Petrarca. No podía hacerlo si eran los de su secta. el rencor que sentía por achacarle la perdición de su hijo Virgilio. De ahí.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 125 Circe y los cerdos de Carlota O’Neill Faventia 26/2. Carlota parte a Méjico más tarde. las hijas de Virgilio Leret y de Carlota O’ Neill han estado en España presentando la nueva edición del . Dadas las dificultades. pero en aquella fosa podía estar enterrado cualquiera. llegan por fin a Venezuela. Los rebeldes a la República inten- taron por todos los medios que los familiares de los desaparecidos no pudieran identificar a los suyos. No quedaría resignado. en un intento de borrar para siempre sus nombres. animadas por las palabras amigas de Mario Arnold. al recibir la noticia de la muerte de su hijo. A pesar de las trabas burocráticas. El motivo. muchas flores. los masones. decían allí. para poder publicar ya que su propio nombre era el de una desafecta al nuevo orden político. (p. durante varios meses los restos del capitán Leret estuvieron cubiertos por un montón de piedra y tierra. tras muchas penalidades. Al salir del penal. los…. 215) Mi marido era capitán como el suyo. No había lápida sobre Virgilio. A duras penas irán sobreviviendo en la España de la posguerra. 2004 125 una carta quien la había acusado ante las autoridades. me raspé las uñas apartando piedras. y había cospirado para que le fuera impuesta una pena de al menos 30 años de prisión. primero en Madrid. Carlota consigue reunirse con sus hijas. avergonzado. En la cárcel Carlota recibe la visita de una mujer. deciden partir a Sudamérica. pero la evocación. hasta que encontré la tie- rra que cubría la tumba y la regué y sembré flores. contra los que ejecutaron. los cuidadores del jardín de la muerte. Ella supuso que estaba enterrado porque así se lo dijo aquella mujer. Nos dice Carlota. […] Tenía que descargar su venganza. pero la tumba no tiene nombre (p. en una verdadera aventura de rescate de la red que el suegro había tendido. Yo cuido de las dos. en el año 2000. y allí habrán de permanecer varios años. Recientemente. caballero de orden. Carlos Leret siempre con- sideró que su hijo había sido embrujado por aquella extranjera. no podía estar con los republicanos. me decidía a arreglar también la del suyo. Finalmente.

Delia como personajes de gran fuerza. El suyo. todo habría tenido otra repercusión. quiere decirnos algo con la propuesta de lectura de una Circe. pero sólo dos o tres están escritos por mujeres. La obra Circe y los cerdos. Pero quedó en el otro lado y fue como un silencio sepulcral. Una mujer en la guerra de España. donde nos presenta a Lesbia. . son especialmente notables los capítulos «El amor y los poetas». Afirman que el testimonio de Carlota O’Neill es también valioso porque cuen- ta la historia desde el punto de vista de las mujeres. sus hijas hacen una sem- blanza de la figura de su madre. obra en la que el autor nos proporciona también una visión muy interesante de mujeres de carácter poco dócil con los parámetros sociales. Sin embargo. y siempre renovada. 2004 Cándida Ferrero Hernández libro de su madre. en Bibliografía la obra de Carmen Alborch quien en Malas hace un recorrido muy interesante por la historia occidental y nos muestra una galería de mujeres que han sido considerado malas. Circe es la hechicera conocedora de filtros que metamorfosea a los hombres en verdaderos cerdos. y a esto ha de añadir- se que la atribución del epíteto de hechicera no es sino un intento de legitimar la misoginia. además. donde dedica jugosas páginas al personaje de Cleopatra. La figura de Circe es el paradigma absoluto de las mujeres que no se han ate- nido al modelo de mujer impuesto por la cultura patriarcal. Asimismo remitimos a la obra de Pierre Grimal El amor en la Antigua Roma. está dentro de la línea de acercamiento al mundo clá- sico de su obra ¿Qué sabe Vd. siempre antigua. con unas vivencias tan difíciles y tan comprometida como estuvo siempre en la lucha contra las injusti- cias. 2. Y en declaraciones reali- zadas al Diario de Melilla. en particular. Como escritora Carlota tiene en su haber las ediciones que presentamos en la bibliografía. Vid. de sus recuerdos. es un tes- timonio directo de lo que sucedió a las mujeres en la guerra y postguerra. Y. o al menos algunos presupuestos misóginos2. del día 12 de febrero de 2004.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 126 126 Faventia 26/2. a la vez que reivindican la memoria de los silenciados por la guerra. capaz de provocar el desvarío de los mejores hombres de la República romana: César y Antonio. La reciente reedición de Una mujer en la guerra de España es un buen punto de partida para acercarnos a la vida y a la obra de esta autora. creemos que una mujer como Carlota. Del linaje del sol. otro prototipo de mujer hechicera y serpentina. inclui- das las violaciones. Cintia. Nadie habla de la represión que hubo en Marruecos. lo mismo que fue reconocida en América Latina: Si mi madre hubiera quedado en el lado de la República. antigua divinidad preolímpica. de Safo?. o brujas o hechiceras por su comportamiento fuera de los límites impuestos. donde podemos ver que no son muchas. mostraron su deseo que se reconozca en Europa personalidad de Carlota. y también el capítulo titula- do «Amores Imperiales». Estuve investigando y en el mundo se han publicado unos 700 libros sobre la gue- rra civil. título de su tesis.

Es de naturaleza divina. gracias al patrocinio de los dio- ses quienes a través de Hermes le enviaron la planta maravillosa llamada «molly». Euríloco. En la visión que de Circe nos da Lope influye la que nos proporciona Boecio en la obra De con- solatione Philosophia. Los personajes son: Circe. La obra de Cortázar se refiere a una muchacha bonaerense llamada Delia. Ulises. los espectros de Agamenón. mitad palacio. Bibliografía aneja. Entre las obras literarias en las que aparece el personaje que nos ocupa tal vez habríamos de destacar: La Circe4 de Lope de Vega5. sometidos a su voluntad mediante filtros secre- tos los cambia de naturaleza y actúa a su voluntad con todos ellos. ayudado por su afán de libertad y de conocer la verdad alejada de la superchería. cuyos pretendientes van todos muriendo en extrañas circunstancias. Allí. Las fuentes clásicas sobre Circe son fundamentalmente Hesíodo. el rey de Samarcia. Estamos en casa de Circe mitad pocilga. Rayuela. Eea». Vid. M. 7. Unos hombres de Ulises. La visión que nos da Homero es la de una maga extraordinaria que con su canto hechicero atrae a su palacio a los marineros. añoran la presencia de la maga a la que no ven desde hace unas horas. Hermes. vida y muerte. 2 náufragos y Penélope muda. hija del Sol y de Perseida y representa para los anti- guos la mezcla que permite la vida y también la muerte. y una vez dentro los seduce con su presencia cautivadora. Circe aparece como el mal. Además de Circe y los cerdos de Carlota O’ Neill que pasamos a comentar a con- tinuación. es cuando aparece Circe. El poema Circe es una obra cercana a la simbología de los autos sacramentales. Circe. La anotación temporal que nos da la autora es: «Es la Odisea. Homero y Ovidio3. Referencia completa en Bibliografía. 6. También afirmaron que Circe transformaba a los hombres en animales. que los antiguos situaban en el mar Tirreno. Se debaten entre volver al barco y regresar a su humana condición o 3. Y es chocante el número XI. pues en la rapsodia o canto X de Odisea. al misterio que la envuelve. El último de ellos consigue enfrentarse al hechizo que emana de ella. Los antiguos dotaron a Circe de inmortalidad porque la generación y corrupción de las cosas naturales es un ciclo sin fin. y desenmascara a lo que en realidad es un pobre loca que confecciona repostería trufada de insectos rastreros. . convertidos en cerdos. 5 cerdos. mientras que Ulises aparece como el hombre que gracias a su intelecto consigue ven- cerlo. llega a representar una paradoja esencial para los hom- bres y que permite un juego de simbologías a lo largo y a lo ancho de los tiempos. y Circe6 de Julio Cortázar. Vid. capaz de contrarrestar los hechizos de la maga. quien pretendía repudiarla para tomar otra esposa más joven. 2004 127 Las fuentes más antiguas nos dicen que fue humillada por su esposo. porque de la humedad y del calor nacen todas las cosas y se les da forma. si bien no pudo transformar a Odiseo. Ella lo envenenó con ayuda de sus criadas y luego huyó a la isla de Eea. 5. luego eterno. De Cossío Fábulas mitológícas (Bibliografía).Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 127 Circe y los cerdos de Carlota O’Neill Faventia 26/2. No desdeñemos tampoco la obra del mismo Cortázar. Para ampliar la cita véase J. de la madre de Ulises y Tiresias. donde el personaje de la Maga es un trasunto también de Circe. 4. Circe y los cerdos7 (1974) es una obra escrita en 2 actos repartidos en XI rap- sodias.

Yo prefiero seguir siendo cerdo. Hace su aparición Euríloco. y tener a Circe. Tuvo dos amantes Glauco y Pico. desconociendo estos luga- res?…Circe puede hacer descender la luna sobre la tierra. 2004 Cándida Ferrero Hernández permanecer allí. de curiosidad y de aventuras. Estaba casada con el Rey de los Sármatas. la trans- portó en su carro hasta esta isla de Eea. aunque volvemos a notar la ironía: Sufriré la suerte que hiló el destino. a ser hombre y no tenerla Aceptemos nuestro destino con ánimo alegre Ella nos prefiere cerdos ¿Quieres decir que la amamos como cerdos? Como una mujer se lo proponga no hay hombre sobre la tierra que no acabe en una pocilga ¿Olvidas compañero que Circe nos ha proporcionado pérfidas mixturas? Otro dice: Bebí ambrosía en los labios de Circe. muy dulcemente.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 128 128 Faventia 26/2. ay. no soy sino un instrumento. Y dice esto de la misma manera que la Helena de la Ilíada dice: No se ha hecho la guerra por mí. variar el curso de los ríos y cambiar a los seres. Conoce las plantas venenosas y las emplea en sus filtros. un tópico sobre las malas y las pér- fidas que hacen caer al hombre y que olvidados de los suyos se pierden para simpre: Perdido está aquel que imprudente escucha su canto. ¿Dónde vas solo entre estas colinas. Su padre el sol para librarla de las iras populares. A lo que Circe interviene. no puedo evitarlo. que deviene una máxima de comportamiento. y lo envenenó provocando una subleva- ción entre los súbditos. Pues si es vuestro gusto ser cerdos por mí. tiene un destino. disfrutar de todo. Abundando en la idea del fatum inevitable. Jamás su mujer y sus hijos volverán averlo en su morada. verlo todo. Aparece en su camino Hermes. y no pude evitar actuar como lo hice. haciendo una advertencia. Odiseo. creemos que Carlota imprime un deje de ironía a esas palabras que pone en labios de Circe. La aparición de Ulises va acompañada de unas palabras que reflejan el talante helénico. una constante universal ya. imprime a sus palabras un tono de resignación que no es sino la jus- tificación a su afán de exploración. pero con la sobera- na recompensa de ser llamados al lecho de la descendiente del sol. el enviado de los dioses: Desdichado. como el aven- turero que es. Ahora bien. ni a regocijarse con su vuelta. desde el instante que mi madre me parió. sometidos a la vejación de la metamorfosis. Y. a la amante . Ulises.

A continuación Hermes le dará un excelente talismán contra los hechizos de Circe. Circe juega con las palabras. de negra raíz. la mirada. como una fiera. sólo con la sonrisa. El poeta no podría componer tu silue- ta pérfida. Y cuando estaba tendido moribundo. Finalmente Ulises gracias al «molly». Y continúa Hermes: Con esta clase de mujeres no se sabe a qué atenerse…se murmura tanto. Y responde Ulises: Se dicen tantas cosas y ninguna buena. y cuya evocación hace proferir al héroe: Penélope sólo cocina para mí. semejante a la leche. planta inencontrable por el hombre. no es bastante. fatal. pero la mujer . mi mirada. a la vez le recomienda al héroe que. el pico-verde. 2004 129 del primero (en referencia Escila) la transformó en monstruo marino. Así aparece el epíteto de la fatal que antes apuntábamos. como la autora. Abundando en esta distinción el fantasma de Agamenón en el pasaje de la evo- cación a los muertos dice: ¿Por qué me sacas de las espesas tinieblas donde mi destino fatal me ha conducido? – Egisto me ha infligido la Ker de la muerte. Y es como si la diosa quisiera ser dominada. sino que los mismos hombres se transforman por obra del amor: Mi sonrisa. lo que provocará su admiración más rendida: Llena de temor y admiración te pedirá que la ames. el cuerpo perfecto. frente al epíteto que ha de distinguir a la esposa: fiel. y al consejo de Hermes vence a Circe. al otro en un pájaro. Y muchas versiones más. y la debilidad de ellos: A lo que responde Ulises: Los peores venenos. con la ayuda de mi pérfida esposa. mi voz toda yo. alcé las manos en busca de mi espada. Y hace la autora un aparte: [Como una fémina cualesquiera. y le dice dulcemente a Ulises que ella no emplea venenos.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 129 Circe y los cerdos de Carlota O’Neill Faventia 26/2. pero no. se postra a los pies del Conquistador DEL HOM- BRE. se arroje sobre ella. mi cuerpo. y le abraza las piernas encantada de ser dominada y maltratada]. tan fiel. harta de tanta sumisión.

2004 Cándida Ferrero Hernández de ojos de can se alejó y no quiso cerrar mis ojos ni mi boca. a modo de consuelo: Clitemnestra cubrirá con su infamia a todas las mujeres futuras. Ulises va deseando regresar. quien se venga en cada hombre de la humillación a la que quiso someterla su marido. todo aquello que puede ofrecerle. Concluye Circe. no demuestres tu prudencia pernoctando aquí meses y meses. A sus parajes llegan dos marineros. mientras. le quedan muchas costas por ver. Y Circe se queda sola. «La virtud en la mujer» dice Ulises. Aa mí me hizo percer de este modo. pregunta Circe. deseoso de otra más joven. Y uno de ellos dice: . que después de tantos años estarán gordas y arrugadas y frías. Pero Ulises añora la sabrosa cocina de su esposa. su prudencia así se lo indica y se lo aconseja uno de sus marineros: Que digas adiós a Circe. aún a aquellas que tuvieron la virtud por patrimonio. algo que han inventado los hombres para aplicárselo a las mujeres. se muestran celosos de Ulises. mis esclavos. Penélope muda. en escena. De lo contrario sería odiosa. Y finalmente dice adiós a la maga. por la insolencia con que trata a los varones. alhajas Para ella no existe más que el amor. que acabará minándote las fuerzas y el espíritu. Ulises debe partir. entregado a una mujer perversa. Mas por poco tiempo. Y añade: «Yo no preparo tu perdición». va empezando a disgustarse con la independien- te Circe y le dice: «Tú eres una mujer sin moral». y le recuerda todos los placeres que le da. Y mientras. por capricho. «Y eso qué es». muchos monstruos por vencer. Ah. Circe no los visita y sólo se ocupa de túnicas. Penélope fiel. Según Ulises ese capricho tendrá un día su castigo.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 130 130 Faventia 26/2. quien accede al adiós: Me llamas maravillosa porque te dejo partir. sandalias. desde que él ha llegado. Comienzan ellos también a recordar a sus esposas. como un fantasma. mantos. comprendo. Los cerdos. A la vez que le ennu- mera. Y por tanto —dice otro cerdo— la infidelidad. mis criados. A lo que Ulises le responde. seductoramente. en el momento en que yo descendía a las moradas de Edes. cuando creía volver a mi morada y ser bien acogido por mis hijos. Frente a Circe. Y sigue la rueda del viaje del desvarío para Odiseo. Y por eso toma a todos los hom- bres uno a uno y los deja. «Pero jamás nos hundirán en la abominación».

2004 131 Nunca. y las otras fuentes que nos han transmitido el conocimiento del mito y de la historia de Circe. por tanto. . Pigmalión. 1924. Como todo autor que juega con argumentos y personajes del mundo clásico los actualiza a su momento. Y así. mucho después cuan- do esté a punto de llegar a casa. 193 ? – ¿Qué sabe usted de Safo?.Faventia 26-2 001-175 26/4/05 09:33 Página 131 Circe y los cerdos de Carlota O’Neill Faventia 26/2. Carlota representa una nueva mujer independiente. es una reflexión que hace a su llegada a Barcelona. Por su parte. resolviéndolo a través de una invocación de carác- ter fantasmal. 1960. en verdad. y del cual nunca regresó. México (DF). Juega con los ele- mentos y hace una lectura fiel a esas mismas fuentes. sólo palabras. Nosotros proponemos la siguiente lectura para la Circe de Carlota O’ Neill: Carlota es Odiseo. El entorno de los personajes es res- petado en la atemporalidad de la Odisea y de la isla de Eea sin embargo los actua- liza a través del discurso. cercana a la vida real. Carlota O’ Neill conoce muy bien la Odisea. 1964. dolida por el abandono. como confinada está Circe en su isla. mostrándonos una Circe humanizada. la fiel. palabras de halago. Muestra. en cuanto al carácter. Pero. México (DF). Hay además una mixtura entre el personaje de Circe y el de Calipso. sin la grandeza épica que le caracterza. ni hombre ni mujer y estoy sobrecogido de admiración. Es su obra. Bibliografía 1. La prisión de Carlota en Melilla es un confinamiento. buscando un lugar más tranquilo para vivir después de haber recuperado a sus hijas. pero también es Circe. también. Su suegro le hizo saber que había sido la perdición de Virgilio Leret. la obra de Carlota un aspecto transgresor al desacralizar la visita al mundo de los muertos. culta. aunque no sabe cuál. Carlota fue también Penélope. que ella fue quien lo hizo alejarse de su familia y lo obligó a traicionar a su patria. ni su moral caduca. la autora es Ulises. que no acepta la norma burguesa. así nos dice en Una mujer en la guerra de España (p. aun- que usando en este caso la no actualización. un canto a la libertad. Acabando la obra en un juego de palabras y de correspondencias. Y como Ulises emprende un viaje en barco. perdidas en el Oscuro Ponto». por otra parte. que poco a poco va traspasando la frontera de ser una diosa distante y poderosa a mostrarse como una mujer enamorada. han visto mis ojos mortal tan atractivo. Ediciones de las obras de Carlota O’Neill No tenéis corazón. Palabras que pronuncia movido por la necesidad. esperando siempre que Virgilio regresara de aquel viaje que emprendió el 17 de julio de 1936. 290): «Éramos un poco Ulises. buscando una Ítaca. Barcelona. Una Mexicana en la Guerra de España. Ulises se nos muestra como un ser impaciente y caprichoso. pues éstas son las palabras que le dirigirá Ulises a la princesa Nausicaa. Barcelona.

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