www.webislam.

com

Mentiras con pañuelo
Opinión - 12/06/2008 0:18 | Abdennur Prado ___________________________________________________________________________________________________________ Fuente: Blog Abdennur Prado

El programa Documentos TV de TVE emitió el martes 10 de junio un reportaje con el título 'Mujeres con pañuelo', en el cual siete jovenes musulmanas, vinculadas a la mezquita saudí de la M-30, emprenden un viaje a La Alhambra de Granada. El documental nos muestra el modo como entienden el islam determinadas mujeres vinculadas al wahabismo y su visión puritana del islam. Tiene la virtud de dejar hablar a las mujeres en cuestión, poniendo en evidencia la existencia de una mentalidad patriarcal, que en realidad poco tiene que ver con el islam, pero que lo utiliza para justificarse. En los primeros minutos aparece la primera mentira. Mientras unas manos cubren a una barbie con un velo, una voz en of afirma: 'en el Corán Al-lâh nos pide que nos tapemos, que solo dejemos al descubierto las manos y la cara'. Eso es, simple y llanamente, falso. ¿Por qué esta joven musulmana engaña a los espectadores y se engaña a sí misma sobre algo que es tan evidente que no merecería ni siquiera comentarse? No hablamos aquí de diferencias de interpretación, que son siempre legítimas, sino de algo evidentemente falso. Poco a poco las declaraciones absurdas se suceden: 'La cercanía que existe hoy en día entre hombres y mujeres en los países occidentales no se puede aplicar a nosotros', dice una chica. 'El pañuelo me protege de las miradas lascivas de los hombres', dice otra. 'Yo tengo que evitar las situaciones en las que me encuentre a solas con un chico. Cuando saludo a un chico tengo que evitar darle dos besos o ni siquiera la mano, porque esto puede llevar a otras cosas', dice otra. Ante semejantes frases, uno se queda atónito. ¿Dar dos besos o dar la mano conduce al desenfreno sexual? Hay que estar muy obsesionado con el sexo para pensar así. ¿Son las miradas de los hombres necesariamente lujuriosas? Como hombre me siento insultado por esta idea, en la cual los hombres quedamos reducidos a depredadores sexuales, posiblemente una proyección de sus deseos más inconfesables. Uno no puede sino preguntarse: ¿de dónde sacan estas chicas que no dar la mano y no juntarse en los mismos espacios con hombres tenga nada que ver con el islam? ¿Acaso han leído esto en el Corán? Evidentemente, éstas jovenes no saben que en la comunidad profética de Medina hombres y mujeres participaban juntos en todos los ámbitos de la sociedad, sin ninguna clase de segregación o roles asignados según sexo.

WebIslam.com

Pagina 1 de 3

www.webislam.com
Creen estar siguiendo unos preceptos islámicos, pero en realidad están adoptando costumbres culturales extrañas al islam. ¡Y se creen más y mejor musulmanas por ello! Las contradicciones saltan a la vista: 'Quiero evitar ese culto a la imagen' dice una joven. Pero es ella misma la que está cayendo justamente en el culto a la imagen al vincular el islam con el hiyab, al basar su islamicidad en su imagen exterior. 'Este pedazo de tela me da una identidad que España no me da', dice otra. Algo que las caracteriza es la importancia de pertenecer a un grupo, a un colectivo. El hiyab es lo que las une, el signo distintivo. Afirman que el hiyab es un signo de modestia, pero la ostentación que hacen de él es justo lo contrario. En realidad el hiyab, tal y como lo llevan estas chicas, ni es modesto (atrae la atención hacía ellas, lo cual parece encantarles) ni sirve como protección (al exponerlas a las miradas, exclusión, xenofobia, etc). 'Dejé de salir con chicas con minifalda', dice una de ellas. Y otra: 'Una minifalda busca a los hombres, yo busco a Al-lâh'. Con esto se traza una barrera mental entre dos arquetipos: la chica-con-hiyab-musulmana-pudorosa y la chica-con-minifalda-no-musulmana-impúdica... ¿Nos quejamos los musulmanes de los estereotipos? Pues aquí tenemos la representación de siete mujeres musulmanas aferrandose a un estereotipo, luchando por vivir de acuerdo con un estereotipo. Muestran con orgullo una mentalidad represiva cuya única salida es la segregación, anular toda naturalidad en el trato con los otros, con la mente puesta en no cometer determinadas transgresiones: 'Si una persona a mi lado está comiendo cerdo, ¿cómo voy a sentarme a su lado?'. Comer cerdo o usar minifalda son presentados como signos de impureza, y no solo debe evitarse hacerlo, sino incluso mezclarse con gentes que lo haga. Así una puede sentirse a sí misma 'pura, inmaculada'. Ni que decir tiene que la inmensa mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con estas actitudes. De hecho estas jóvenes no son ni siquiera representativas de las mujeres musulmanas 'normales' con hiyab. Son el signo de una obsesión muy moderna con la propia imagen; muy poco tradicional. No nos engañemos: todo esto tiene muy poco que ver con el islam. No es más que una moda identitaria: hiyab fashion, lo llaman los sociólogos. Las jovenes retratadas muestran una y otra vez como toda su religiosidad gira en torno a la adopción de normas externas. El hiyab juega el papel de una bandera y barrera identitaria, ofrece la ilusión de una religiosidad que nada tiene que ver con su crecimiento intelectual o su desarrollo humano, sino únicamente con el control de su sexualidad. Oculta una carencia y la necesidad de unas normas precisas que las aparten de la

WebIslam.com

Pagina 2 de 3

www.webislam.com
sociedad en la que viven. Hablan de modestia, pero se visten de forma que todo el mundo las mire por la calle. Se sienten 'musulmanas resistentes' frente a la sociedad española lasciva y degenerada, y por eso se creen heroínas. Se sienten especiales, pero no son más que un producto de consumo dentro de la sociedad del espectáculo. Pero Al-lâh sabe más. Comentarios en el blog del autor.

http://www.webislam.com/?idt=10121

WebIslam.com

Pagina 3 de 3