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SUBJETIVIDAD Y RECONOCIMIENTO

Hasta ahora, hemos visto formas de darse la subjetividad en torno al siglo XVIII, o
en todo caso, en los comienzos de la modernidad contemporánea (y vigentes
todavía hoy). Eran subjetividades más bien aisladas, construidas en torno a sí
mismas (al sentimiento, al placer, a la propia ley del corazón, etc.). Incluso la
propia forma de la compasión nos resultaba en una forma defectuosa de relación
con el otro.

Con Hegel, la dimensión social, o intersubjetiva de la subjetividad se hace
constitutiva de esta. Dimensión social es, aquí, una primera denominación, muy
aproximada, al hecho de que los sujetos sólo se dan y constituyen en presencia de,
en relación e interacción con otros sujetos.

El nombre que le da Hegel a esa relación, o interacción (todavía por determinar) es
el de reconocimiento, y lo introduce en el capítulo IV de la Fenomenología del
espíritu, que analizamos en estas sesiones.

El capítulo lleva el título de “La verdad de la certeza de sí mismo”, y es una de las
narraciones más pregnantes de la historia de la filosofía, y, seguramente, a partir
de las lecciones de Kojéve en París, en los años 30, una de las narraciones
fundamentales para el pensamiento -primero francés, y lego contemporáneo- del
siglo XX (Ver, al respecto, Vincent Descombes, Lo mismo y lo otro, Madrid, Cátedra).

La Verdad de la certeza de sí mismo se presenta como la dialéctica de la
autoconciencia. Más popularmente, dialéctica del amo y del esclavo.

Podemos estructurar la narración en los siguientes pasos:

I.

La conciencia (tras los tres primeros capítulos del libro , que aquí nos saltamos) se
descubre como autoconciencia: ella es objeto de sí misma. La conciencia no sólo es
conciencia del mundo, sino que lo es en cuanto que es conciencia de sí misma. Sabe
que ella es conciencia. Sabe, pues, de sí misma.
Recuérdese la definición que dábamos de sujeto desde el primer día del curso: un sujeto es alguien
que puede decir yo, que se sabe como yo. Es justamente esa relación reflexiva consigo misma la
que ha alcanzado la conciencia, y la que está en el punto de partida de esta narración.

II.

La pregunta es: cómo se da esa relación reflexiva, cómo llega la conciencia a saber
de sí misma. En el lenguaje de Hegel: ¿Cómo llega a ser verdad esa certeza de sí
misma que tiene la conciencia? –esa certeza que tiene cada yo en tanto que es
capaz de decir “yo”. En el lenguaje de Hegel, de nuevo, que el yo esté cierto de sí
mismo no significa todavía que sea un yo verdadero: o bien, la subjetividad del
individuo no es algo inmediato, dado directamente.

salvo como la tautología vacía de decir yo=yo. además. Esa unidad tiene que producirse como un retorno desde el ser otro. convirtiéndose en la igualdad de sí misma consigo misma” Es decir: la autoconciencia se entiende como un movimiento. la autoconciencia es desigual consigo misma (la igualdad. no está escindido de ella. En efecto. sin más. en cuanto que es siempre e inevitablemente vida. por ejemplo. un observador interior dentro de la conciencia. justamente. sino que es el movimiento de la conciencia sobre sí misma. la conciencia de la conciencia. No es. Pero es esa escisión la que le constituye como individuo. Aquí. lo otro de uno mismo que es uno mismo: la conciencia como objeto de la conciencia misma. no es “excéntrico” respecto a su entorno). Esta escisión primordial. y el camino hasta la autoconciencia es la superación. doble: respecto a la fluidez de la vida (el animal [mascotas domésticas aparte]. por encima de ella. Permitiría decir. de modo continuo y tranquilo: yo=yo) La escisión del yo lo es. De partida. curaría la escisión. Sino este movimiento: CONCIENCIA/CONCIENCIA . o como resultado de una experiencia que es siempre un encuentro con lo otro. y respecto a sí mismo. como una especie de segundo nivel. no está dada de antemano. o la “cura” de esa escisión. La satisfacción del deseo sería la consecución de esa igualdad –la cancelación y superación de la desigualdad. No es: AUTOCONCIENCIA CONCIENCIA. esta desigualdad intrínseca de la autoconciencia consigo misma es lo que Hegel llama DESEO. Como si la autoconciencia fuera un segundo nivel de la conciencia. la unidad de la autoconciencia consigo misma. El yo siempre está escindido. la que pone su individualidad: cada sujeto tiene la suya. “La autoconciencia se expone como el movimiento en el que esa oposición [de lo negativo de la autoconciencia y su saber de sí] queda cancelada y asumida. Poniéndolo en un esquema. entonces.

sino que la autoconciencia es un agente práctico: es el actuar mismo de la conciencia en tanto que sabe que actúa. manteniéndose en ese movimiento. su escisión –la necesidad de cerrar esa abertura (o de igualarse consigo misma) es lo que a la conciencia ser autoconciencia. La sustancia simple y fluida del movimiento puro dentro de sí mismo. como sería en Platón. Ahora bien. En tanto que movimiento: ello implica que la autoconciencia siempre ha de ser un resultado. anulándola como objeto. entonces. frente a la vida: tiene la misma estructura que ella. no es ya vida. a diferencia. 2011). a la vez. Un movimiento que además. Es decir. o la parte racional del alma. y que además es provisional. Pero. la conciencia tiene criterios con los que determina la validez de la satisfacción de su deseo. de lo que ocurre en la conciencia. lo otro que no es ella. la conciencia también es vida –vida dentro de la vida.. o el piloto de la nave del cuerpo. un ciclo natural de escindirse. tiene necesidades. Se puede no llegar a ser nunca una verdadera autoconciencia. que mide el cumplimiento de los deseos. Un mundo externo autónomo que se enfrenta a la conciencia y tiene su propia dinámica. sale de ella: la vida remite hacia algo distinto de ella es. como en la imagen de los estoicos). por ejemplo. separarse y volver sobre sí. es el del deseo mismo. y el deseo se autoengendra En virtud de este movimiento. hacia afuera: por eso no va a poder autoigualarse nunca. a saber. la autoconciencia es deseo sin más. saber de su yo: pero es una abertura hacia el mundo. En tanto que es ese movimiento. (Pippin. es algo distinto de la vida: se sabe a sí misma como satisfaciendo sus deseos en la vida –y determinando la validez de esa satisfacción. quedarse en una simple “persona”. La conciencia de Hegel no es solipsista. o como género. IV.Donde el ciclo de las flechas representa ese movimiento de igualación que es la autoconciencia misma. Lo primero que hay es su objeto. que el deseo es la abertura (y apertura) que se produce en la conciencia. la autoconciencia no es el espectador de la conciencia. ¿cómo es ese movimiento? ¿Y qué tiene que ocurrir para que haya movimiento? III. algo que se alcanza. el movimiento de ese saber. su propia estructura. en tanto que autoconciencia. del animal. como dice Hegel. a la conciencia para la cual es como esa unidad. Pero. dice Hegel. . en el teatro de la mente (como sería el caso en una conciencia moral entendida a modo de “pepito grillo”. y eso es el mundo externo como VIDA. Podría decirse.En tanto que determina esa satisfacción. deseos. está más allá de ella. lo negativo de ella. que satisface en el intercambio con la vida.

con su autonomía.e. un humano. ¿Qué significa esta autoanulación de la otra conciencia. Cada conciencia debe mostrar su autonomía. A partir de aquí. no puedo ser yo quien la anule sino que debe ser ella la que se autoanule y. ante un amigo. por la que la primera se satisface y se sabe reconocida? . . es decir. y además. inhibiendo su deseo. . Hegel plantea el proceso de constitución de la autoconciencia en términos tan conocidos como enigmáticos: . lo que es desatarse de la vida). dice Hegel. consigue dominar a la vida. ¿Qué es lo que una autoconciencia reconoce en la otra? A partir de aquí. enfrentada a otra conciencia. entonces. . se ha mostrado más dispuesto a desatarse de la vida-. y ello requiere un cierto grado de autoconciencia. o incluso lucha de clases (Kojeve. más o menos literales. donde en primera instancia. con sus propios deseos (i. Marx). gana el señor –no ha tenido miedo a la muerte. satisfaciéndote sin apenas elevarte por encima del nivel meramente natural. aniquilación de lo otro. te lo puedes comer. o una persona amada. Aunque. en tanto que lo hace. [Un filete. su propia escisión y sus propios criterios para evaluar la satisfacción del deseo). Las que plantean el capítulo en términos socio-políticos. Ante otra conciencia. gracias al trabajo. Diríamos que hay dos preguntas centrales aquí: . V. y también. vale decir. para acceder así a un poder universal. pero entonces no sale del ámbito de lo animal. entonces. que no está atada a la vida.Enfrentada a otro que sea tan autónomo como ella. más o menos metafóricas. La lucha se resuelve en la famosa dialéctica del señor y el siervo. o un enemigo. al deseo de la conciencia no le basta con anular la otra conciencia sin más: puede hacerlo. Pero. hay todas las interpretaciones posibles. una autoconciencia sólo lo es en tanto que autoconciencia reconocida. pero al final gana el siervo: ha sentido de verdad el miedo a la muerte (y sabe de verdad. formando el mundo y formándose a sí. sí. algo sí que te elevas: un animal no tiene preferencias culinarias. Por eso. la autoconciencia no puede satisfacer su deseo con la simple negación. . no puedes comportarte como ante un filete: es una conciencia. La lucha por el reconocimiento es una lucha a vida o muerte.] Es decir. cuando el deseo se encuentra con otra autoconciencia autónoma. una autoconciencia alcanza su satisfacción en otra autoconciencia. me reconoce a mí como autoconciencia. que es el de la satisfacción ciega. o de criterios sobre los propios deseos.

mi relación conmigo se hace normativa. Y es la autoridad sobre los propios criterios y normas. entonces. como Macdowell. ¿por qué la autoanulación de una conciencia para reconocer a otra. tiene sus propios criterios sobre la satisfacción de sus deseos y. la autonomía. sobre la normas de sus acciones. su autonomía. Y es su autoridad sobre sí mismo. seguramente. de la vida. hasta los huesos. de todo el libro de Hegel para justificarse como cuestión. de sus propios criterios y normas (que le dan por propia conciencia de sí): “sólo en presencia de otro. no es algo teórico. Es la posesión de esos criterios y normas. p. necesitan que haya otro que los reconozca como tales. provisionalmente con responder así: Lucha a vida o muerte: el desatarse de la vida. y requerirían. constituye la verdad de la autoconciencia. una autoconciencia sólo se satisface en otra autoconciencia. Pero. hemos intentado ofrecer una vía de interpretación con base en Gadamer. El reconocimiento ha de ser recíproco. valdría. su autonomía: por eso (Honneth) la dialéctica del reconocimiento es ya protomoral que está a la base de cualquier moralidad posterior. pues lo que se reconoce. Sólo en presencia de otra autoconciencia puede una autoconciencia llegar a reconocerse. como mis criterios. Honneth y Pippin (2011).67). . Y por eso. . son simbólicos. Hay que haber pasado muy cerca la muerte misma (como el siervo) en el sentido de haberse visto separado de la vida. reconocido por otro. Lo que el otro reconoce de mí. Ahora bien. y la propia autoridad sobre los mismos. plantean que se trata de una gran metáfora hablando de una sola autoconciencia. tampoco una mera persona. pues. con la consiguiente y dramática expresión de lucha a vida a muerte? Son dos lados de una sola cuestión. lo que pone a la autoconciencia por encima del mundo animal. y responderse. y adueñarse. como miedo) y como trabajo. le da contenido al yo=yo. un simple miembro de la especie en el ciclo de la vida. ese desatarse. Las que. Podría resumirse así: El movimiento de retorno de la conciencia sobre sí misma en la que se constituye como autoconciencia (el dibujo de las dos flechas) corresponde al hecho de que cada conciencia. la experiencia de ello. lo que yo reconozco del otro. de lo particular e inmediato que. en su proceso de autorreconocerse como por encima de su yo empírico. que adquiere tal título por el hecho de haber nacido en un sistema jurídico. con su propia autoridad inviolable sobre sí mismo. Y ese reconocimiento es el respeto por el otro en tanto que él mismo. entonces. como temor. (En el lenguaje de Wittgenstein se podría decir: no son un lenguaje privado). mutuo. en tanto que esos criterios y normas acaban por tener forma lingüística. en tanto conciencia individual autónoma. Para los efectos de nuestro curso. Pero este nos lleva al segundo punto. En clase. y no es mera expresión de un deseo animal” (Pippin. por tanto. mi no ser un mero animal. e iguala (como un logro siempre provisional) a la autoconciencia consigo misma. pero siempre vinculada a él. es mi autoridad sobre mí mismo. sino que requiere haber hecho en toda su profundidad. El proceso exige una experiencia que solo puede darse como lucha (y por eso. fuera de ella.

Pero también. se autoanula como autoconciencia. como el siervo. un concepto absoluto”. como sujeto autónomo de sus propios criterios y normas. La verdad de la autoconciencia. Es un dique impuesto a las fuerzas de la vida. Un “formar y cultivar universal. con un modo de relación entre lo particular e inmediato. ha de ser recíproco? En parte es evidente: el respeto del otro. para reconocer que hay otros criterios y normas de otros sujetos autónomos. mirar y considerar las cosas: unos criterios propios) justamente porque reconoce que hay otros sentidos propios de otros. así. Esa relación de particular y universal. Aprende. a tener un sentido propio (un modo propio de sentir. su reconocimiento. que en Hegel requiere toda la historia. se dice. entonces. implica un límite a la expansión del yo. que es la inserción del yo en el flujo de la vida. y la perspectiva universal que resulta del trabajo. su igualación consigo misma (e incluso la posible reconciliación final de todas las autoconciencias igualdad merced al encuentro con las otras al final de la historia). por la vía del trabajo. se plantea de un modo más esquemático en la siguiente sesión: Arendt-Kant. del desatarse de la vida. . y alcanza así una perspectiva universal. y de la experiencia del temor a la muerte. que sería la expresión natural de su deseo.Autoanularse: ¿por qué el que reconoce a otro se autonaula? ¿Tanto más cuanto que el reconocimiento. tiene que ver. dice Hegel. la constitución del sujeto capaz verdaderamente de decir yo.