CARTOGRAFIAS FILOSÓFICAS

Una excursión por tierras anómalas

Ediciones Cartografías Tusitala / Narrativa
Editor: Pablo Dema
Consejo Editorial: José Di Marco
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© Abelardo Barra Ruatta

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1° Edición, Febrero de 2014

Abelardo Barra Ruatta

CARTOGRAFIAS FILOSÓFICAS

Una excursión por tierras anómalas

A mi mujer Sonia. Coautoras amorosas de este libro. A mi hija Lucía. 7 .

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........ biotecnología..............................................................129 4... Colonialidad del saber............ 73 Capítulo Tres........... 67 1. democracia y emancipación......134 5... ......... Hacia la palabra propia. Convivencia ético-política....... El valor de la filosofía (a partir de una crítica de su sobrevalorización)............................................. 13 Capítulo Uno.............109 1........................ ¿Qué es la filosofía? Elementos para una filosofía crítica de la filosofía...... poder y versiones de la realidad............ comunidad y normas............... 81 Capítulo Cuatro.. Las promesas liberadoras de la técnica. Verdad.. 67 2.. Dimensión existencial del filosofar...................................... 34 3................................... La realidad humana: naturaleza y cultura...136 9 ............................ El sujeto del Filosofar y la relevancia del contexto....... Biopolítica como política de la inmanencia..........................119 3............ su parificación ontológica.................109 2...................... 48 4........................................................ El animal tecnológico................. El plus filosófico: verdad y bien..................... .. 17 1.................... Biotecnologías de la ciudadanía corporal........................................... 81 1.... Ética y política: su continuidad genealógica... 62 Capítulo Dos........... Biopolítica.. 17 2... El poder y la forja de las subjetividades. Cotidianidad......INDICE Unas pocas palabras introductorias......................

...................191 1. Subversión educativa: la potencia ontológica del presente........ Naturaleza y cultura en la sexualidad............ Postmodernidad............................. Filosofía de la otredad: educar para la diferencia......... ................ Biopolítica.. Cuestiones contemporáneas................................................................................193 3...............205 6................. De la cibernética a la emancipación libertaria.................199 4...202 5................. La emancipación de los invertidos. .178 6..147 1.....................173 5......... Biopolítica de las sexualidades polimorfas. Comunalidad democrática.... La lenta agonía de las reformas..................................................169 4............................ Postanimalidad...............6........................................212 10 .183 7.......................... La interpelación del presente.............................................141 Capítulo Cinco............. Hacia la desutopización de las utopías.......... La erosión de los vientos de la historia..... Educación............... Multimensionalidad de la sexualidad humana..167 3............. Filosofía de la otredad y educación para la diferencia......... El sublime asedio a la sexualidad obscena.......163 2......... El ser de la verdad o la verdad del ser..191 2......................... El re-encantamiento del mundo...149 3............... La angelidad sexual............. Saliendo del ropero...................156 Capítulo Seis................ Los espejos y la educación. identidad y otredad...186 Capítulo Siete...163 1.... redes informáticas e inversión ontológica.......147 2.............. sexualidad y sexualidades múltiples ...............

........................277 1.............................................................................................. Hacía la formulación de una ecología alternativa y situada.................. Sumak Kawsay...................... El deseo de los cuerpos........... desperdicios y monstruosidades.................................... revolución.............................. Epistemes de potenciación de la vida................ la libertad de las multitudes y el poder de los lenguajes................ Sensatez............................................... Amenaza y promesa de los monstruos........ .........247 1........................... Amores nuevos....241 Capítulo Nueve.......... espiritualidad-materialidad potenciando la vida.....................277 2..............253 4......233 2.286 11 ................ Una recorrida por los institutos de la normalidad........250 3.....................233 1.......7...... Lo aséptico y el desperdicio....... Utopías ecológicas.... tradición...............................247 2...... Anomalías.. ¿Una ecología latinoamericana?........................ En búsqueda de nuevas modalidades de organización socio-política...... Sumak Kawsay...............................................223 8.................................... Aportes para la comprensión de una revolución amorosa...........................................259 Capitulo Once........... ..... anormalidad. La interculturalidad como porvenir identitario............. La articulación política de la ecología.............................279 3... Algunas referencias a su potencial político liberador.................229 Capítulo Ocho......255 Capítulo Diez.........................................

Cuerpos monstruosos.........327 12 ..................................... Cuerpos en contigüidad... Simbiosis de tierra y sangre..313 1... Una globalización amorosa de los saberes........................ ambiguos............ Una mirada a Latinoamérica a través de la multiplicidad de sus cuerpos................. Cuerpos que se distancian.........................................................4...............316 3 .................... heréticos.......321 Bibliografía............302 Capítulo Doce.............................313 2................... Puentes de vida.........................

Es más. 13 . no guardan entre sí una relación de progresión o pro- fundización erudita. precario. La anomalía es el objeto inasible de este libro. que gira. Los tópicos que aborda este ensayo tienen en común ese rasgo: son objetos vaporosos. que cambia. Una excursión por tierras anómalas. de ser siempre algo excesivo. inaprensi- bles. distintos. Unas pocas palabras introductorias. claros. Constituyen potencias exuberantes que repelen el saber normalizado. y fundamentalmente. inabordable. pasajero. le confiere a lo anómalo. porque aprehender lo anómalo supone una suerte de catalogación normalizadora que aquí se rechaza. CARTOGRAFÍAS FILOSÓFICAS. la ventaja de ser siempre una realidad que muta. seres y procesos limitados por conceptos unívocos. que analiza y construye objetos pulcramente delineados. Ese persistir en la intemperie. Cierta provisoriedad e incompletitud caracteriza a los sucesivos capítulos. sino. algunas veces. que se escabulle y/o se proyecta en otra cosa. por la convicción de que el conocimiento es siempre un conato inestable. precisos. imperfecto. los capítulos. no sólo por mis propias limitacio- nes. sutiles. sino que operan.

La diferencia y la singularidad rechazan la centralidad epistemológica y ontológica de la esencia. El mérito de los abordajes de este libro. a la incentivación de la voluntad colaborati- va. Pero ello es algo que apare- ce desmentido por todas partes: las cosas y los seres tienen una historia. el devenir. otras. al futuro. a la habilitación de la palabra deconstructiva. Si hubiere una esencia específica e inva- riable de las cosas. el texto busca ser una invitación al vuelo intelectual creativo. la realidad ingresaría a un terreno fantasmal metahistórico. concebidas con el propósito de 14 . a la transformación. la historia. La inesencialidad. La idea más conspicua que recorre los capítu- los del libro es la contraposición entre la esencia y la existencia. entre lo estático y la historia. Antes que asentimientos. reside en la apertu- ra.como variaciones de un mismo tema. en el afuera epistemológico que se deducen de los zigzagueos interpretativos en que se desplaza mi pensamiento. porque se trata del encarnizamiento en hallar una fijeza ontológica inexistente. el cambio. en la indefinición. me parece un ejercicio vano y reiterativo. Estas páginas. una realidad pasiva incapaz de transfor- maciones. Detenerse en la analítica exhaustiva de la esencia de las cosas. una emergencia. constituyen la verdadera riqueza de lo existente. si es posible que se le conceda alguno. apertura a la novedad. esto es. que no es sino. como te- mas desprovistos de un objetivo único y coherente. una desaparición o una metamorfosis.

se han emancipado de ese recurso sapiencial o doctoral al corpus canónico de la disci- plina para constituirse en una excursión por desafian- tes paisajes políticos. También deseo agra- decer a la profesora María Cristina Boiero. desde su peculiar hermenéutica. Para concluir. que puede ser emprendida por cualquiera desde el capital simbólico de una cultura popular virósicamente diseminada por todas partes de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación. que ha he- cho suyo. 15 . este texto en sus clases. descubriendo vetas de conocimientos que yo no había sabido advertir. Creo que esto facilita o instaura un cierto clima coloquial que se condice con la provisoriedad en que están formulados los enunciados a los que he arribado. deseo expresar mi agradeci- miento a la profesora Martha Esther Villa.oxigenar la rutina de la enseñanza de la filosofía en su nivel introductorio. por su ca- riñosa y erudita revisión estilística del texto. Es por ello que he rechazado el con- vencional expediente erudito de la cita bibliográfica y/o la referencia obligatoria a la historia previa de los temas tal como fueron tratados por los autores con- sagrados.

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podemos considerar plasmada desde una exagerada auto-estimación? La respuesta al interrogante. 1. geográficas.Capítulo Uno. entre especialistas y profanos. La difusión de esta idea –profundamente atada a un idealismo deshistorizante. ¿Qué es la filosofía? Ele- mentos para una filosofía crítica de la filo- sofía. no solamente por los propios filósofos. El valor de la filosofía (a partir de una crítica de su sobrevalorización). acerca de la filosofía. Una idea muy extendida. sostiene que se tra- ta del <conocimiento que aborda aquellas cuestiones que más importan e interesan a los seres humanos>.ha sido puesta en circula- ción. la importancia y el interés de las cuestiones filosóficas no es algo que pueda ser respondido sin atender a determinaciones históricas. sino por el conjunto de la sociedad en que éstos desarrollaron o desarrollan su <superior y sublime magisterio>. 17 . ¿Cuáles son los motivos que condujeron a esta au- toimagen que. debería constituir una rica aproximación a la pregunta que origina este primer capítulo: ¿qué es la filosofía? Considero esclarecedor comenzar afirman- do que. según mi criterio.

de la edad.1 Ese <idealismo 1 Ni hoy las mismas cosas son valiosas para todos. universalidad y necesidad. de posicionamiento político y/o reli- gioso.políticas y culturales (esto es. obedece a valoraciones formuladas por subjetividades encar- nadas (construidas) en una determinada tradición cul- tural. problemas e intereses válidos para siem- pre y para todo el mundo. 18 . contingentes. apriorísticamente. etc. la objetividad. tanto a influencias telúricas.ontológica y axiológica. ciertas marcas en la producción material y simbólica humana que aluden. a vicisitudes del sexo. Sólo des- de un <idealismo autosuficiente o deshistorizante> se podría determinar. requiere. ni hoy se tienen como pri- mordiales las mismas cosas que se tuvieron ayer. Por todo ello. ni las que se tendrán mañana. que determinar la importancia de asuntos tales como los filosóficos. de status socio- económico. El hecho de colocar a la filosofía en el vértice de las ponderaciones intelectuales humanas. que coloca en su cúspide a la filosofía como paradigma indesplazable de saberes. de una pirámide –simultá- neamente. climáticas. como a cuestiones de nacionalidad. en una organización socio-productiva concreta y en un tiempo histórico específico. es que afirmo. epocales. que la absolutización del valor de la filo- sofía es propia de un <idealismo deshistorizante>: no es posible ignorar la existencia de una variabilidad sincrónica y diacrónica en las actividades y en los ob- jetos que los humanos van erigiendo como más valio- sos para sus intereses existenciales. Quiero decir. particulares. hacer referencia a valoraciones idiosincrásicas. del género.). previa o simultáneamente.

de conocimientos. es decir. porque mi manera de aludir a ella recoge las tensiones fác- ticas que alberga su historia social. es abso- lutamente compleja en su concretitud. No obstante. ético y ontológico> desde el cual se puede establecer una jerarquización -universal y definitiva. <esen- cialmente buenos>. aristocráticamente <inútil>. la filosofía reconoce una historia de conflictos determinados. se convirtió –paradójicamente. divina. al tiempo que inaugura o recupera otros. El devenir histórico relega y aniquila valores. por la revisión.deshistorizante>. primera. Se vio a la filoso- fía como un conocimiento teórico. que se emancipa de sí mismo. un discurso que se enuncia como emancipación en acto. valores. de cierre en una posición definitiva. la realidad. Se la concibió como una ciencia ca- paz de conferir criterios últimos para el conocimiento verdadero. 2 A lo largo de todo el libro habremos de encontrarnos con referencias ambi- guas a la filosofía. incluso. Los filósofos de la Antigüedad tuvieron a la filosofía por una ciencia excelsa. esto es.2 Hay una historia minuciosa de las valoraciones que descubre las relaciones en- tre lo axiológico y las formas de organización social de la existencia. Avidez por lo nuevo. inamovible. dominante. Será sinónimo de un discurso cuyo referente es el ejer- cicio permanente de acciones liberadoras. por estar desprovisto de toda utilidad prácti- ca o productiva. conductas y bienes. es decir como imposibilidad de clausura. superior. En efecto. invoco a la filosofía como el lugar donde 19 . por la reformu- lación. Por cierto que esta tradición de sobrevalua- ción de la respuesta teórica que proporciona dicho conocimiento data de los comienzos mismos de la fi- losofía. <buenos en sí>. que como veremos. como recurso cognitivo de volver abstracta a la realidad.en el garante de un <infalibilismo epistemológico. científico. Filosofía como <crítica de la crítica>. El sentido positivo que daré al término <filosofía> está asociado a la idea de emancipación. así como diversas y opuestas miradas y prácticas epistémicas. en otros pasajes.

tan desmesu- rado y unilateral. En efecto. no constituía una desmesura pedantesca ni una falsedad empírica. más allá del fácil flanco que para una <historia política del conocimiento> deja esta manio- bra de autojerarquización. es siempre privación. se deduce la visión de la filosofía a la que adhiero. política. Como el desarrollo del conjunto de los saberes en la Antigüedad. niega lo otro. La norma en tanto afirma. Pero. más cerrados e ina- movibles. como aquello que debe olvidarse para iniciar un tránsito por las tierras de la anomalía. de lo universal. justifica la emisión del juicio. Lo anómalo evita la norma. tanto un acercamiento a los axiomas onto- lógicos-epistemológicos que dan basamento a todos los demás conocimientos. porque la normalidad no es sino una construcción (inestable) histórica.la parte más sustancial de los conocimien- tos alcanzados por el ser humano hasta entonces. es necesario reconocer que la ubicación del ensalzamiento de la filosofía en el contexto epistémico de la época histórica en que fue formulado. Lo anómalo es lo huye de la normalidad. límite. que refiero a ella como aquello de lo que es imprescindible evadirse para rozar el goce de la ansiada liberación. ideológica. que es siempre artificio de coacción definido por un grupo. implicaba una actitud vital que expresaba <amor a la sabiduría>. de lo acostumbrado. en cierto sentido. estaba muy lejos de alcanzar la magnitud y profundidad que exhiben actualmente. así como la inmersión mo- ral o práctica en las fuentes de todo obrar prudente. entendiendo en tal expresión. que hace de la filosofía el pináculo del saber humano. 20 . de lo habitual. la filosofía. afirmar que la filosofía abarcaba -en extensión y pe- netración. Pensando la anomalía. y por lo tanto superable. para mi modo de ver. morigera y. como lo es- tipula su etimología. de lo naturalizado. cultural. Es decir. de lo legal. En se concentran los conocimientos más rígidos y autoritarios. La filosofía es anómala en tanto se opone a la filosofía como discurso del orden.

que hagan inteligible. La hegemonía en la cultura griega de una visión holística que tornaba indiferenciables lo moral. el movimiento de la Sofística puede ser visto como una cons- trucción más democrática e inclusiva del conocimiento acerca de la realidad. La explicación que he procura- do dar a esta auto-jerarquización llevada a cabo por los filósofos. máxime cuando no es dable observar la existencia de filosofías alternativas a las hegemónicas: así. especulativos. escasamente cimentados en la expe- riencia. lo que irá de- velando la arrogancia encerrada en la actitud de una filosofía. en los sistemas filosóficos modernos. 4 El conocimiento involucra indefectiblemente una dimensión política y moral. la auto-jerarquización llevada a cabo por los primeros filósofos4: 1. que. no significa justificar el exacerbado elitismo de los orígenes de la filosofía. lo verdadero y lo bello. 21 . que va con- solidándose a partir del Renacimiento. no impidió. conduciendo a pensar la filosofía como una visión global identificada con 3 Será la ciencia moderna la que comenzará a enfatizar el soporte empírico que debe tener todo conocimiento científico. la historia del conocimien- to muestra que la valorización de los conocimientos fundados en el precario método experimental de las renacientes ciencias. habrá de ser la proliferante creación de cono- cimientos cada vez más especializados. Es ello lo que nos habilita a enjuiciar ideológicamente los enunciados con pre- tensiones teóricas de explicación de la realidad. por ejemplo. Podemos intentar varias explicaciones. el conocimiento proporcionado por la filosofía –concebida bajo plurales puntos de partida.continuara siendo visto como el soporte fun- damental del edificio ontológico. que reclamaba para sí la enunciación de la universalidad a partir de conocimientos particulares.3 De todos modos.efecto.

El hombre común llamará <filósofo> a quién habla -con solemne gravedad y olímpica distancia corporal.la <sabiduría vital> (donde lo vital era sinónimo de quietud contemplativa. Por lo tanto es capaz de manifestar alegría y tristeza como consecuencia de una inmersión cotidiana en la realidad. En lo que respecta a las épocas posteriores. La escasa especialización de los cono- cimientos remitía a un campo epistemológico general. una imagen más simpática y terrenal del pensador. la concentración expresada en su grave rictus. pos- 5 La gravedad y solemnidad del conocimiento filosófico. Un hombre anclado en la realidad social. El rostro adusto del pensador. también puede pensarse. lo grotesco y lo noble. La reflexión filosófica participa del caótico ser de una realidad que no se deja reducir a la homogeneidad de fórmulas ideales. las élites pensantes habrían de continuar viendo en la filosofía un sinónimo de <obrar sabio> o de <conducta racionalmente ponde- rada>. Será. para vivir. no exenta de cierta ironía que mana de la argamasa constitutiva de la vida. Todo ello tiene que ver con esta asocia- ción esencial que se establece entre la filosofía y la aprehensión de la Verdad en mayúsculas. 22 . El pensador puede ser visto como el hombre que medita para actuar. Esa mirada dibujará una corporalidad menos rígida e informal para el filósofo. habrán de ser sus imá- genes más frecuentes y popularizadas. En la mirada del filósofo. Pareciera que la verdad tiene que ser necesariamente transmitida con severidad y rigor. habrán de ser cons- tantes compañeras que cualifican al ejercicio del filosofar. El sentido común o saber popular. por lo tanto un hom- bre capaz de ejercer una mirada realista y desnuda de las cosas.5 2. Pero frente a ello. esta identificación de la fi- losofía con la sabiduría en sentido lato una de las más habituales caracterizaciones del saber filosófico para los sectores mayoritarios de la población. se conjugan lo dramático y lo festivo. precisamente. a través de una concepción antagónica de la filosofía. muy lejos de ser una demos- tración de una aptitud productiva). identificará a la filosofía como sabiduría integral.acerca de las cosas que definen lo propiamente humano. la filosofía. como sabiduría de vida. que daba cuenta de fenómenos que.

3. La conformación de la estructura so- cial y económica de la época asentaba en gran par- te sobre el trabajo esclavo. 23 . La traducción política de tal concepción determinaba la hegemonía de los intelectuales en el gobierno o en el direccionamiento de los asuntos públicos. En ese sentido. Tal esquema de jerarquización ontológica continuó tras- 6 No debemos olvidar que <ser y estar en la riqueza> constituyó para la bur- guesía su llave de acceso al ser. El mundo moderno continuó esta concepción dual y jerárquica de la sociedad. Continuando con una visión diacrónica del desarrollo del conocimiento.teriormente. los pensado- res siguieron concibiendo a la <sustancia pensante> como superior y rectora respecto de la materia. auge y desarrollo de las ciencias particulares puede fecharse. Ello inducía a concebir abruptas diferencias entre quienes tenían contacto con la vida material-productiva. en términos generales. Quedaban atrás la sangre o estirpe (ser y estar en la realeza) y la santidad (ser y estar en Dios) como crite- rios privilegiados de acceso antropológico al ser.6 Sin embargo. fueron abordados en su especificidad por las ciencias particulares. es nece- sario recordar que la separación. La revisión epistemológica incoada por el creciente poder de la burguesía. la rehabilitación ontológica de la materia aparecía como un requisito imprescindible. indujo el re- conocimiento ontológico de la <sustancia extensa> y la celebración de la centralidad de lo material en la producción de la riqueza. recién en los siglos que dan nacimiento a la Modernidad. y aquellos que vi- vían inmersos en un <ocio> enriquecido por el cul- tivo de la dimensión superior de lo espiritual.

La supremacía de lo espiritual-inte- lectual determinaba la valoración exclusiva de aquellos conocimientos que se tenían como los más alejados de la contingente. la subalternidad de los trabajadores manua- les respecto de los intelectuales o de los gobernantes. . determinando. otrora estudiada de manera más global por la filosofía. pero conti- nua acumulación de conocimientos. deberán poseer nociones más o menos generales del conocimiento científico de su época. en la conformación de campos cada vez más específicos y delimitados de conoci- mientos que tienen por objeto aspectos particulares de una realidad. será esa profundización especializada del conocimiento de la realidad. La sofisticación. por lo tanto. una de las causas que coadyuvará a desautorizar el elitismo epistemológico que suponía ubicar a la filosofía en el vértice jerárquico del edificio del conocimiento huma- no. Precisamente. Decía más arriba. determinará que los filósofos.7 La mirada exclusivamente teorético-intelectua- 7 No por ello ha de pensarse que los filósofos pre-modernos desconocían los conocimientos <científicos> de la época en que vivían. que una lenta. minuciosidad y profundización de los saberes establecidos por las ciencias particula- res. Lo que ocurría. valoraciones y prognosis acerca de la realidad que realice la filoso- fía. síntesis analíticas. con el correr de los siglos. para continuar se- riamente con su magisterio. efímera y sospechosa materia. es que el concepto de ciencia se hallaba unilateralmente vinculado a lo establecido por la razón en su uso puramente especulativo. Sobre la base de éste conocimiento es que serán tenidas por válidas y merecedoras de respeto las interpretaciones. desembocó. aparentemente alejados de la bajeza ontológica de lo material.ladándose a la actividad humana.

acababa homologando la arrogancia de especulaciones filo- sóficas.lista acerca de la constitución y contenido de lo tenido por epistemológicamente válido. que recogen la agencia de actores de emanci- paciones que denuncian y confrontan las estructuras sociales de normalización 25 . El conocimiento es una relación y una producción social que contribuye –u obtura. terminan siendo enunciaciones definitivas e indiscutibles de la realidad. se erigieron en ex- presiones conceptuales cargadas de un peligroso dile- tantismo metafísico. Conocer es una vía para hacer que nuestra vida cotidiana alcance una forma plenamente humana procurándonos bienes y servicios que nos emanci- pan de la necesidad. 9 Llamo <hermenéuticas de la opresión> a aquellos conocimientos que cues- tionan la norma rígida. Detrás de estos conocimientos hegemónicos quedan obturadas otras codificaciones teóricas de lo real. la ciencia válida se hallaba metafísica o trans-empíricamente fundada. toda vez que. emancipadas de los conocimientos con mayor base empírica de su época. la especulación incontrolada ha sido.8 Antes bien. 8 Es dable observar aquí el profundo sentido político que adjudico a todas las formas del conocimiento. que. constituyéndose en visiones del mundo carentes de vías de contrastación y refutación empírica. material y sim- bólica. Contrariamente. todo auténtico proceso libe- rador asienta sobre posiciones teóricas -que dan lugar a <hermenéuticas de la opresión>9 y a las concomi- En una palabra. por lo general. la génesis de los oscurantismos y los totalitarismos. Pero conocer también nos pone en ventajosas situaciones para liberarnos de los fantasmas mentales que la ignorancia construye y pone en circulación. que en muy poco contribuyeron a la verdadera emancipación humana. poniendo en evidencia el componente autoritario y represivo que integra el núcleo epistemológico de los saberes ca- nónicos. la ley inalterable. que caracterizó al pensamiento filosófico antiguo y medieval.al desenvolvimiento y progreso de la libertad humana.

Toda verdad debe reconocer su ser en gestación. arduas búsquedas de equiparaciones ontológicas que puedan sostener una convivencia pacífica y horizontal entre las diferentes versiones de la realidad. barbarie.que derivan de conocimientos intersubjetiva- mente verificables y. Cuando esto pasa se recala necesariamente en algún tipo de violencia. Todo ello habilita a la corrección. es decir. con el ascenso antropo- lógico y hedónico que ellas acarrean. por ello mismo. 26 . al castigo. a la extirpación. Los procesos cogni- tivos genuinamente emancipadores derivan del reco- nocimiento de la existencia de plurales <versiones> o <relatos> de la realidad y de conceder que. aún cuando encierren respuestas circunstanciadamente válidas. la conditio sine qua non para la construcción y de colonización. que más temprano que tarde desemboca en el ejercicio de la violencia simbólica o fáctica. carentes de facultad o prerrogativa inherente o esencial para auto-adjudicarse el carácter de <visión universal>. fe- lonía. suponen con- frontaciones y diálogos. Quien se arroga la posesión única. se abre a procesos incontrolables de punición sobre todos aquellos que se declaran instalados en alguna de las formas del error: apostasía. no dejan ja- más de ser visiones sectoriales o parciales. rechazos y consensos. Es este reco- nocimiento ontológico del otro. cada una de esas versiones de lo real. 10 La violencia epistémica da lugar al nacimiento de otras ominosas formas de lo violento. traición.10 Las diversas liberaciones que em- prendemos y conquistamos. conducen a la intolerancia. herejía. ignorancia. El desconocimiento de la perspectiva y el fuerte componente subjetivo que encierra todo axioma teórico. absoluta y definitiva de la verdad. susceptibles de libre y voluntaria comunicación. su carácter aproximativo y perfectible de aproximarse a verdades cada vez más inclusivas de todas las posibles miradas.tantes intervenciones prácticas de cancelación de las mismas. en su irreductible di- ferencia.

pues se trata de decisiones que se ejercen desde claros y definidos intereses de sector. así como un grado de coherencia lógica discursiva). la ontología de lo efectivamente existente. para que la misma pueda ser considerada veraz y aceptable. Sin embargo. Creo importante señalar. Todas las posiciones coexistentes. pues existen criterios de decisión anclados en pautas ético-políticas elementales que ayudan a discernir entre la veracidad. El principio básico que no debe estar ausente en una posición epistemológica.procura transparentar el límite que se debe asignar a tal operación. como he venido argumentando. porque ello supondría una homogeneidad subjetiva que sólo es concebible en un plano hipotético. Esta renuncia a sostener una <posición absolutamente verdadera> no equivale a decir que toda posición teórica o práctica es lo mismo. Excluida toda posición que no observe este principio ético-político elemental. una convicción fundada en consideraciones ideológicas y/o subjetivas. eficiencia y potencia- lidad de una u otra posición adoptada frente a la realidad. 27 . es aquél que establece u ordena el respeto de la vida del otro en condiciones de dignidad material y espiritual sus- ceptibles de ser universalizadas. encierran algún grado de violencia epistémica y/o violencia fáctica. de modo más real y veraz. ya que. que sor- tean la exigencia crucial referida. que el énfasis sobre el rasgo ideológico -que implica el auto-elogio de la filosofía. que todo posee idén- tico valor. esto es. En ese esquema la elección entre posiciones distintas será eminentemente ideológica.de una imagen global que articule. Vemos pues la profunda e influyente in- serción de lo ético-político en la proclamada transparencia y asepsia de lo epis- temológico: la verdad también tiene sangre. en rigor. queda incólume e imprescriptible el principio de intocabilidad de la vida humana. superando así la insuficiencia epistémica que supone el recorte encerrado en todo mirar perspectivizado. no es posible formular afirmaciones universales sobre conocimientos que re- 11 Todas las posiciones racionalmente fundadas conllevan algún tipo de ver- dad (entendiendo por ello cierta correspondencia de los enunciados con los he- chos. sólo se está expresando una creencia.11 Cuando se sostiene que la filosofía <es el co- nocimiento que se ocupa de las cosas más importan- tes>. ninguno de esos enfoques resulta <absolutamente verdadero>.

es un montaje elaborado por quienes poseen el empleo hegemónico de la palabra y su concomitante comunicación de manera masiva. era puesto en circulación producien- do efectos de realidad y reclamando o imponiendo el asentimiento de las mayorías. cultural-económica (que deter- mina la pertenencia a distintas y contrapuestas clases sociales). la élite filosófica tenía el monopolio para generar la agenda de lo que es real. políticas. concentrado en una reducida aristocra- cia de “sabios”. la cooptación de los medios de comunicación masiva implica la perpetuación de la 28 . culturales. Ahora bien. de lo que importa. construye y manipula las subjetividades. poder social y polí- tico: todo ello. cons- trucción y manejo de la realidad. por el principa- lísimo rol que les ha cabido en la justificación del or- den de las cosas –o en la <invención-construcción de la realidad> a través de las palabras. Y bien sabemos que la realidad surgida de esa agenda. a partir de ello. induciendo acatamiento. aprehensión.conocen en su génesis. sociales. Un curioso cír- culo de retroalimentación determinaba el ascendiente social de los filósofos. dominante>.12 Poderosa amalgama 12 Traspolado a nuestro presente y al lenguaje usual. en tanto que esa ascendencia y credibilidad social engendraba el lugar hegemónico de los filósofos en la producción de los regímenes del ser y de la verdad. ¿por qué funcionó de modo tan generalmente admitido este elogio de lo filosófico? Seguramente que ello deviene de la posición central que los filósofos han tenido en la fundamentación de los conocimientos y. En manos del poder que desea perpetuar el statu quo. sumisión y obediencia.. etc. geográfica. es imposible ignorar que esa <realidad oficial. Las discusiones frecuentes en torno al manejo o manipulación de los aconteci- mientos por parte de los medios de comunicación masiva. de lo que existe. genéricas. hacen transparente que lo que llamamos <realidad > es una construcción discursiva. Develamiento. Sin desconocer que existen plurales realidades regionales adscriptas a nuestras pertenencias geográficas. una insalvable determinación histórica.

docilizada. la capacidad de decir <la otra realidad> que nunca fue dicha o que estuvo condenada al mutismo. finalmente. Ese conocimiento es ensalzado por su carácter euge- enajenación mediante representaciones banalizadas de lo real. La toma de la palabra es la toma del poder. Toda propuesta contrahegemónica debe incluir. restringido a un pequeño círculo de iniciados. preponderantemente. La excepcional superioridad de este saber. Endogamia de un poder “epistemológicamente” (en la antigüedad clásica esa fundamentación epistemológica era me- tafísica) fundado. Mi poder deviene de lo que sé y lo que sé. al que es subalternizado por su incapacidad o por su salvaje-bárbara renuencia a acceder a la transparente verdad que pone en circu- lación un estrecho círculo de privilegiados sabientes.entre el poder. la verdad y el ser. 13 Digo “recrear” porque para el poder-saber-ser dominante la cultura de los sectores subalternos es una copia o un subproducto deformado de la “crea- ción” hecha desde el centro de lo real ocupado y constituido por esa minoría rectora. epistemología endogámica fundada en la hegemonía del poder. las estrategias para ac- ceder a la capacidad de decir la realidad de otra manera.13 Círculo vicioso que em- podera desde el poder que se pretende (o se necesita) justificar. Saber y poder profundamente interpenetrados. El poder se abroquela en sí mismo. profundamen- te deseados. profundamente buscados. 29 . Estos mecanis- mos de frivolización de lo efectivamente importante configuran verdaderas má- quinas laminadoras de subjetividad que crean una opinión pública homogénea. es poderoso porque de lo contrario no ocuparía los lugares privilegiados de poder que ocupo. acrítica. establecía –directa y naturalizadamente- los lugares ontológicos subalternos que ocupaban los demás agentes socio-culturales y/o la producción cultural por ellos recreada. se cierra al otro. sostenida y garan- tizada por la <singular sustancia> constitutiva de un conocimiento.

vistos como faros que iluminan el derrotero ciego de las pasiones. Volver racional y natural un modo contingente de convivencia social ha sido el efecto de prestidigitación hecho realidad en el escenario luminoso del poder-saber.nésico y. poseía (y sigue poseyendo) efectos simbióticos de poderosa y recíproca conveniencia política: la teo- ría metafísica de los filósofos confería poder legítimo a los gobernantes y a los sectores económicos que sostenían el edificio del poder. el mestizaje. aúnque no es idéntico. se abroquela para defender la pureza de su origen y la trascendencia de su finalismo: su intangible e ilumi- nada posesión justifica el ascendiente social del patri- ciado que gobierna. por su repulsa de la hibridez. Las nuevas teorías filosóficas acerca de la igualdad de los seres humanos justifican la violencia resarcitoria de los revolucionarios. Por lo demás. quienes. sigue teniendo en el filósofo a un protagonista central en la caída del Antiguo Régimen (la monar- quía absoluta). ese vínculo entre el poder y el saber. con el acceso garantizado a condiciones ociosas de vida que les permitían cultivar sus <im- prácticas> teorías filosóficas. calmarían el desaso- siego de la conciencia burguesa en paulatino ascenso económico. 30 . social y político). Detrás de la violencia se encuentra siempre el tranquilo razonamiento de los filósofos. 14 El proceso en la Modernidad. Las teorías filosóficas tranquilizaban la conciencia de los terratenientes es- clavistas (así como más tarde. retribuían a los filósofos.14 El saber justifica al po- der y el poder justifica el conocimiento que dócilmen- te se aviene a <esencializar> un modo contingente de organización del poder socio-político.

de sus desplazamientos. intentaré mostrar las actuales circunstancias que inciden sobre el diseño del mapa epistémico. potenciando así la capacidad interpretativa y explica- tiva (así como la concomitante capacidad de alumbrar y acompañar caminos de transformación) de la reali- dad por parte del ser humano. Procurando responder a la inquietud del tí- tulo de este capítulo. no puede alcanzar su plenitud si no se cruza con la virtud creativa de otras miradas. despejaré las aveni- das por las que estimo debe desplazarse la filosofía en el presente. la realidad. La potencia cognitiva de la filosofía. cuáles tienen posi- bilidades de hegemonizar la ciencia y. De este modo. de sus eventuales devenires. un relevamiento de cómo están ocupados los territorios. es decir sobre la cartografía de los sabe- res contemporáneamente relevantes y. así. dando lugar a una verdadera <democra- 31 . consecuente- mente. cuáles han quedado deshabitados. de sus po- sibilidades. En la actualidad se produce una rica hibrida- ción de plurales discursos científicos con la filosofía. en suma. La época actual. esbozar una interpretación y una prognosis de sus configura- ciones presentes. Podré así valorar a la filosofía en su jus- ta medida sin incurrir en apologías ideológicamente concebidas y reivindicar la importancia de su especi- ficidad epistemológica (y existencial) sin la necesidad de recalar en jerarquizaciones espurias en torno a una supuesta centralidad excluyente -y sin desmentir el imprescindible posicionamiento ético-político desde el cual opté construir el discurso sobre la realidad.

Ya no basta la <autosuficien- cia> de la filosofía o de la religión (devenida también durante largos siglos en clave explicativa del sentido último de todo lo existente). esto es. son muchas las visiones que convergen interdisciplinariamente. en su intento de proporcionar interpretaciones y explicaciones que pongan en relación la compleja ur- dimbre de elementos que constituyen a los seres y a 32 . Pareciera que la complejidad de la realidad nos conminara a dejar de lado conocimientos que se arrogan autosu- ficiencia. para dar cuenta de una realidad compleja. inteligencias colectivas que en su sutil movilidad jamás solidifican en una única y definitiva figura de desplazamiento exploratorio por el territorio de lo real. De este modo. El conocimiento tiende a ser cada vez más democrático y como tal. Ya no hay reyes ni rei- nas entre los saberes. demanda la participación sinérgica de todas las particulares mira- das científicas que el desarrollo actual del saber po- sibilita. ha parificado la virtud explicativa de los conocimientos. De todas maneras. que se muestra renuente a dejarse capturar-cristalizar de una manera definitiva por los instrumentos de conocimiento de que dispo- nemos los seres humanos en el presente. La complejidad de la realidad.tización del saber>. conocimientos unilaterales que se obstinan en aparecer dotados de completitud explicativa e in- variabilidad teórica. la importancia de la filo- sofía radica en su mirada global de la realidad. invita más bien a desplegar inteligencias que operen en redes dinámicas.

no necesitamos suponer un finalismo metafísico en el devenir de lo real. preocu- pados por la justicia. Encarnaría una propen- sión a establecer acoplamientos post-científicos. sino simplemente como aquello henchi- do del inmanente significado existencial en el que se agotan las acciones humanas. la bondad y el hedonismo que sobredeterminan el pensar y el obrar humanos. en el sentido de administrar un <plus de sentido> que el co- nocimiento científico no se propone como cometido principal. No es necesario que pensemos ese <plus de sentido> como algo inscripto en una economía de lo trascendente. como veremos a lo largo de este libro. para admitir que la mirada filosófica añade un plus no mecánico. La filosofía opera como una suerte de sustancia gelatinosa que co- necta y permite activas articulaciones entre los islotes volcánicos de una realidad (y el conocimiento de la misma) siempre en erupción. Esto es. Será esa dimensión. al postular en la intencionalidad de los actores algo más que el mero cálculo de una rea- lización empírica eficiente. la que justificara la emergencia de discursos como el filosófico. El plus antropológico es la coexistencia ético-política en la que necesariamen- te nos vemos envueltos. 33 .los eventos en que ellos se ven inmersos.

actividades o producciones humanas. La filosofía siempre traduce una manera de <valorar> las cosas al tiempo que las <describe> o <explica>: habría en lo filosófico un ímpetu o impulso axiológi- co que no está presente (o por lo menos se halla estra- tégicamente disimulado) en los demás conocimientos científicos. mientras conocemos. sin embargo. La filosofía encarna un tipo de voluntad cognitiva. reconocer en la filosofía una dimensión existencial que la distingue del resto de los conocimientos. existen- cialmente. Describir y valorar. se está incluyendo a lo que existe en una compleja trama de valoraciones. reacia a limitar la intencionalidad de su discurso a la fatal descripción de lo que <es>. Cuando nombramos descriptivamente a la realidad también estamos diciendo algo acerca de <cómo creemos que la realidad debería ser>. No se trata de una descripción indiferente: en la filosofía. a la pura constatación del 34 . Sin que con ello restituyamos prioridades fun- dadas en superados y ambiguos designios metafísicos. Al decir la realidad nos involucramos visceralmente. implican así.2. nos volvemos parte activa de la realidad analizada. Se trata de la clásica distinción entre el <ser> y el <deber ser>. Dimensión existencial del filosofar. deberes. en el otro caso. dos modos diferentes de aludir a la realidad: en un caso el len- guaje configura enunciados que sirven para referir a lo que existe. podemos. compromisos y expectativas.

a la revolución. <Po- dría ser> es una proyección hipotética.15 La filosofía es siempre hambre de utopías. de escenarios que todavía no existen pero que son posibles de realizar. a la meta- morfosis.16 15 Digo <podría ser> y no <debería ser>. a través del ejercicio del utopizar (ligado siempre a una evaluación de la realidad tal cual se nos impone en un momento determinado). porque postular un <deber ser> impli- ca un perfeccionamiento de lo que <es>. una suerte de clausura de la libertad. que la realidad transformada será siempre mezquina ante la magnitud liberadora de lo que se conjeturó. sino que exhibe siempre una propensión a valorar y a imaginar otros escenarios mientras describe –crí- ticamente. La utopía siempre se halla encarnada. No se sacia con lo que <es>.lo existente. de apetencia. No se trata de utopizar en abstracto. de vitalidad. que se deriva del quehacer filosófico. Es ansía de transformación que constata previamente las 35 . a la recreación. El fi- losofar habrá de ser siempre sed de territorios que nunca se clausuran y que siempre están abiertos a la invención. a la imprevisibilidad del futuro. Constituye una fortaleza en tanto permite elevarse de la dura imposición de lo que es. que puede modificarse en consonancia con el curso que la libertad humana imprime a los acontecimientos. es decir de no lugares. aún sabiendo.<ser>. Hay siempre en ella un residuo de deseo. una especie de condicionamiento al azar. es al mismo tiempo. 16 De allí lo inagotable de la utopía: el que su enunciación reconoce las marcas de la historia y el suelo. un mérito y un déficit. Expresa una concepción de lo que el mundo podría ser: se orienta por el sentido de la transformación. El ser humano puede despegarse de la grosera y avara nece- sidad de lo material. La axiologización de la realidad. por la voluntad del cambio.

pues en ese caso. de la realidad con la realidad misma. propen- diendo con ello a la cancelación de la humillación y la inequidad en el mundo. 36 . Pero. de deseo. una de las tareas ético-políticas que debe asumir el pensamiento filosófico. El dolor de los oprimidos es algo absolutamente vacuo y no cumple ninguna función redentora. de voluntad. prioritariamente. a metafisiqueos divorciados de la realidad. Si la valoración. esta traducción axiológica de la realidad es una verdadera debilidad cuando tendemos a con- fundir nuestra descripción. de ciertas filosofías comprometidas con la <bús- queda aséptica de verdades transhistóricas>. 17 Solo un discurso miserablemente mistificador puede pensar que hay alguna necesidad en el dolor. convicciones y prejuicios es uno de los riesgos fuertemente adheridos al ejercicio del filosofar. inherente a mi ejercicio de descripción. Naturalizar nuestras creencias. inevitablemente valorati- va. Utopizar no es concebir un estadio ideal sustraí- do del tiempo y la cultura. estaríamos frente a entelequias. la axiologización es un demérito reaccio- nario. se presenta como versión fotográfica de la realidad. Si la filosofía contribuye a consagrar la nece- huellas y el paso de lo histórico. es un ejercicio que desmiente el urdido carácter de <necesarias> con que suelen presentarse las insoportables y ominosas formas de vida17referidas en los discursos reacciona- rios. El dolor es la resultante de condiciones inhumanas de existencia en las que están inmersos millones de personas en el mundo y solo un relato delirante o perverso puede hallar en el mismo algún valor humanizante.Este poder empinarse sobre las sórdidas y misera- bles condiciones materiales de existencia en la que están sumidos miles de millones de seres humanos es. vaciados de cuerpo. Imaginar (y desear realizar) nuevos horizontes de humanización.

que siempre habrá de ser algo en gestación). ante las cuales. etc. Ahora bien. sólo cuando el ejercicio utópico señala la grosera e impúdica limitación que impone la iniquidad del presente. habrá de revelar una subjetividad enteramente volcada sobre sí misma: será la manifestación explícita de un egoísmo cínico y antisocial. el sufrimiento. inevitablemente. Es imposible permanecer impasibles frente a este tipo de provoca- ciones que se suscitan ante nuestra subjetividad fatal- mente enhebrada en el hilo de la moral y la política. Por el contrario.no habrán de ser sino sutiles. La justicia. la felicidad. hay otro tipo de cuestiones que carecen de esta radicalidad vital y. la 37 .sidad racional de un presente (que siempre habrá de tener algo de inicuo. maneras de justificar el presente tal cual es. dará un indicio preciso de mi total manera de estar situado en el mundo. La indiferencia ante el dolor de los demás. constituyen situacio- nes que nos interpelan inevitablemente. ¿qué quiero significar al decir que a la filosofía se le adhiere. la valoración filosófica deven- drá en una auténtica propuesta revolucionaria.. El modo en que afronte o eluda las intensas demandas que suponen estas cuestiones de radical importancia existencial. En cambio. las valoraciones que vehicula -explícita o larvadamente. por ejemplo. aúnque perversas. cierta dimensión existencial? Simplemente que la filosofía inquiere en torno a cuestiones que nos interesan e in- volucran de manera total e inevitable.

38 . es imposible desligarse si es que obramos éticamente. en nuestras vidas como consecuencia de que seamos esto o aquello. y apenas me encuentro haciendo otra cosa. un abandono de la ciudadanía moral. podemos enmascarar la conmoción que nos causa la toma de conciencia de su acontecer. Son cuestiones que tienen que ver con el sentido (o sin sentido) que le conferimos a nuestras existencias. electiva o contingentemente. Aquella indiferencia egoísta de la que hablé más arriba. Así. es. Hay preocupaciones (y/o gratificacio- nes) aleatorias. precisamente. la felicidad o la desdicha concomitante a su fortuito suceder. una fuga ética. Un partido de futbol o el suceder de una tormenta retienen mi aten- ción en tanto estén aconteciendo: terminados. tal sa- cudida moral no se produce con muchas vicisitudes humanas que acontecen. nuestra atención se fija en otras demandas emergentes que po- drán o no involucrarnos existencialmente. no nos com- prometen en nuestra integridad personal. que las vivimos como tales en tanto persiste la situación puntual que dio lugar a su emer- gencia. En cambio. Y de ellas.opción que escojamos para asumirlas. o han cesado las circunstancias que ocasionaban mi atención o involucramiento. una deserción antropo- lógica. desaparecen o pa- san a un plano de escasa trascendencia. es absolutamente distinta la demanda afectiva o emo- cional que supone la muerte de un ser amado o la con- sideración de la desgraciada situación de indigencia en que viven millones de personas en el mundo: ese tipo de cuestiones constituyen un sacudón emocional incesante. Sólo a través de conductas dolosas.

inconstante. recogido por la reflexión racional. en rigor. Es lo provocante. la filosofía difiere de los demás conocimientos por añadir a su cometido epistemo- lógico. no nos autoriza a repetir el abusivo ex- pediente de jerarquizar. haciendo que la carne viva. in- efable. hace del filosofar un discurso tensionado por requerimien- tos extra-teóricos. Finalmente. No hay una palabra única y última para fijar conceptualmente los acontecimientos de la vida. este coeficiente de <diferencial existencial>. Con todo. lo escandaloso. confiere al filosofar un plus cognitivo: la existencia. trascendentemente. lo interpelan- te de ciertas situaciones que nos toca atravesar en la vida. ruti- narias o excepcionales. con su graciosa magnificencia. por demandas existenciales ético- políticas. también la filosofía ha de ser capaz de comprender y aceptar que la vida puede ser vivida desde múltiples 39 . su asunto siempre excesivo. con su lábil consistencia. Es esta desembocadura de la filosofía en los inexplicables. fugaz. sea. Precisamente. Es la conmoción que provocan ciertas situaciones vitales lo que constituye la encarnadura existencial de la filoso- fía. espontáneos e imprevisibles recovecos de la existencia. a la filo- sofía por sobre los demás conocimientos. Preguntarse por la proyección ético-política de nuestras acciones. con su espantosa violen- cia. temblorosa. con sus comprometedoras promesas. lo que la hace diferir sustancialmente de los demás conocimientos en sus procedimientos y métodos. inabarcable. cuestiones tales como indagar por el sentido o finalidad de las cosas o hechos. se filtra por la osamenta argumental de la filosofía. lo que.

Mi felicidad. La capacidad de empatía. la pequeñez o hasta la insignificancia ontológica de lo humano: el hermanamiento carnal o la empatía te- rrenal con los otros. El camino ético es una opción existencial que no nos hace absolutamente mejores ni peores personas que aquellas que han adoptado por decisiones diferen- tes. no es un crimen que ofende arquetipos espi- rituales y trascendentes de conducta. una imposibilidad. más bien. lo excelso. El sentido y el valor de la op- ción ética se extrae. Mi inserción corporal en la existencia. la capacidad de imaginarme el lugar que ocupa el otro. de asumir la finitud. más que los de cual- quier otro. lo patriótico. la huída. pero sí constituye individuos egoístas o asociales. Es. cayendo en un vacuo <onanismo moral>. es lo que determina la necesidad de su absoluto respeto y aceptación.18 En rigor. absolutamente. aún brotando de la pura in- manencia de nuestro existir terreno. no pueden valer. mis logros. finalmente. próximos o conjeturados. una miserable traición a la sociedad. una actitud indecorosa que no instituye réprobos o relapsos. mis proyectos. es un podero- so recordatorio del idéntico valor que poseen todas las existencias humanas.anclajes. Carentes de autoriza- ciones trascendentes para adjudicar a algunas vidas 18 La defección moral. mi manera de instalarme en la facticidad social para realizar mi derecho a una vida digna. invita a caminar las calles de la <ciudad moral>. o más modestamente al grupo de afinidad y pertenencia. 40 . que satelitan tris- temente en torno de sí mismos. el sentido o valor de la opción por la <ciudadanía moral> no viene dado por que ella nos inscriba en una supuesta posición de privilegio en los territorios inmateriales de lo sublime. lo beatífico. Es una blandura. incluidos los del cinismo y la indiferencia. es una interpelación que.

especialmente entre los más desarro- llados en la escala evolutiva zoológica. aún cuando. Los animales no solamente obran impe- lidos por mecanismos instintivos de supervivencia. la opción amorosa es una decisión moral que ancla en la emoción empática.20 19 La base emocional de la opción ética es lo que nos permite inferir la existen- cia de una proto-ética entre los animales. únicas vías capaces de fundar un auténtico espacio de respeto mutuo. se interpreten esa expresiones como meras manifestaciones instintivas de supervivencia de la especie. Si bien no hay impedimento trascendente para que yo haga lo que me plazca. El moldeado de la forma de mi vida es una decisión que implica a los otros. reductivamente. es imprescindible. Ello implica que cualquier decisión que adop- temos impacta en la vida de los otros. fuere cual fuere la conducta es- cogida. es indudable que todo aquello que haga (o deje de hacer) constituye una manera de elegir políticamente el tipo de relaciones sociales en las que deseo estar inserto. Es indudable que existe afectividad y cooperación entre los animales. por la forma que quiero darle a mi vida.superioridad sobre cualesquiera otras vidas humanas.19 La decisión ética es también y al mismo tiempo. sino que también realizan acciones en común. 20 No hablamos de libertad absoluta. sino de <alto grado de libertad>. en el ejercicio sensible de la razón. una opción política por la forma en que de- seo vivir. nunca dejarán nuestras decisiones de poseer una dimensión y una responsabilidad político-social. Nadie puede vivir aislado de los demás. necesariamente vivimos en la interacción social. sin embargo. Sin desdecir un ápice el amplio margen de libertad que tenemos para ejercer nuestra opción moral. añadir que. porque es imposible olvidar la presión o compulsión legal-social a obrar en un deter- 41 .

apasionadamente pensables. Hacer lo que a uno le plazca es algo que inmediatamente se topa con impedimentos legales. de hecho ha sido el conspicuo motivo por el cual existe cierta masividad en su recepción. es decir el tratamiento técnico y erudito. distribuye a las conductas por andariveles prácticos previsibles. Esta envoltura. recalamos entu- siastas en la pregunta filosófica. esto es. sin lugar a dudas la razón capital que explica por qué la filosofía ha permanecido invisibilizada para las mayorías populares. es decir. encauzan y restringen el repertorio de conductas a las que son legalmente permitidas. por el paradójico enigma que los recubre. Pero los temas filosóficos. resida en la circunstancia que los temas filosóficos más relevantes. la <existencialidad> última minado sentido o dirección. De hecho. confieren a la filosofía el <diferencial existencial> que. Es habitual la imagen de jóvenes <filosofando> apasionadamente. al mismo tiempo. del pathos. Pero ello no nos convierte en científicos ni en tecnólogos. siempre han resultado sumamente atractivos para el hombre corriente. mucho más poderoso que el miedo a la sanción moral. De allí. las divulgaciones de la filosofía siempre se han convertido en obras de vasta circulación. que en algún momento de nuestro desarrollo ontogenético. 42 . Pero tal vez lo más importante. 21 El modo de los abordajes de la filosofía. no tienen que ver con sus abordajes académicos. en verdaderos best sellers. sino con su catadura existencial. tornándolos excitantemente antropológicos. es. del riesgo.21 Todo conocimiento científico y/o tecnológico es susceptible de ser vulgarizado-divulgado en térmi- nos compatibles con los usuales en el lenguaje coti- diano. Los laberínticos atajos de la incertidumbre. su verdadera razón de ser. del entusiasmo. hace que ella se convierta en un saber del compromiso. que como verdaderos guard rails. por su carácter reinciden- te y. el meollo de la misma. El miedo a la sanción legal. mediante los cuales los filósofos llevan a cabo sus investigaciones bi- bliográficas y sus indagaciones. esta espesura ontológica que implica asumir a cada momento las decisiones exis- tenciales -que constituyen la médula de lo que la filo- sofía se encarga de esclarecer y problematizar-. En cambio. la paradoja y la decisión. de jóvenes discurriendo en torno a temas provoca- tivos e interpelantes por su <habitualidad> humana.

y por ello esa potencia pensante ha sido depositada en manos de quienes poseen conocimientos especializa- dos-técnicos. Hiperbólicamente po- demos decir que la mera condición humana habilita a discurrir acerca del sentido de la vida.de los objetos de la reflexión filosófica. La dirección del obrar cotidiano ha quedado en manos de una elite pensante que tiene la ardua y redentora tarea de pensar por todos. ha aceptado ejercer el tutelaje y la conducción intelectual en los asuntos concernientes al vivir. interpela directamente al interlocutor. Este magisterio de los aristócratas del saber explica la impersonalidad de las conductas que los grandes colectivos sociales adoptan frente a los acontecimientos humanos más relevantes y/o desestructurantes.de las conceptualizaciones técnicas.22 22 De ningún modo ha de verse en esta aseveración. profundos. El <sabio> se hizo cargo de la conducción de la vida del común de la gente. Pero lo cierto es que una entente de aristo- cracia epistémica le ha ido expropiando al <hombre común> su capacidad de pensar (y sobre todo expre- sar discursivamente) lo que es la vida y su sentido desde la simple condición de ser un ser humano por considerar que tales cavilaciones son insuficientes. con resignación (y las más de las veces con admiración). una adhesión a la teoría de que la historia está hecha por el pensamiento y la acción de los <grandes hombres>. cuando son aludidos sin la sofisticación –exageradamente eso- térica. Se trata sencillamente de describir el estado de expropiación de subjetividad e iniciativa en que caen los grandes sectores populares merced 43 . empoderándolo para el ejercicio personal del filosofar. que. eruditos.

la estética. pero sostenida. la política. los llamados <Derechos Humanos>.la mera posesión de la condición humana. empoderados para el control del curso de los hechos a través de alguna forma de estructura estatal o gubernamental. se viene consolidando una orienta- ción socio-política cuyo objetivo es ampliar el círculo de participantes activos en todas y cada una de las actividades humanas: la científica. radica fuertemente la grandeza y genialidad de los grandes hombres de la historia. es decir la tradu- cibilidad del fluir de la existencia al logos filosófico. Esta homogeneidad o compatibilidad de la fi- losofía con el <discurso de la vida>. constituyen un ejemplo del crecimiento de un círculo fundamental de derechos y garantías que sólo demandan de sus poseedores -para estar incluidos en los mismos. Así. Es meramente la descripción del estado de alienación en que transcurre la vida de quienes son embrutecidos hasta la pérdida de criterio pro- pio. a la manipulación ideológica y al sometimiento corporal que de ellos hacen sus explotadores. Plurales ámbitos de acción y reflexión se abren a la curiosidad y apetencia de los individuos humanos en virtud de su mera con- dición de individuos de la especie humana. material y epistémicamente. es absolutamente explicable que puedan ser em- baucados por quienes están. 44 . de manera paulatina. Pero al lado de esta hegemónica tendencia al acatamiento de la verdad aristocrática. etc. enun- ciados formalmente por declaraciones universales y por las legislaciones nacionales de la mayor parte de los países del mundo. para imponer su pensamiento y las acciones es- tratégicas para consolidación y continuidad del liderazgo. la re- ligiosa. sin ninguna otra cualificación especial. En esas circunstancias. la filosófica. desde el temprano Renaci- miento europeo. por ejemplo. En ese aprovechamiento del papel hegemónico que cumple la clase a la que pertenecen.

disputas. 45 . que se esconden detrás de la supuesta asepsia que preside la constitución del conocimiento científico. La economía. que se han tenido por válidas a lo largo del devenir temporal. exacciones.es. más económicas. Querellas. Todo ello. A esto llamo la <existencialidad de la filosofía>. que el aprendizaje ocioso de lo obsole- to. amenazas. La historia de las ciencias. comportaría un atraso profesional insuperable para los socializados en esos conocimientos científicos. no disminuye el carácter inútil y secundario que tie- ne el conocimiento histórico minucioso de las teorías y tecnologías que fueron siendo superadas por otras más explicativas. la perennidad de sus interrogaciones. plenitudes y hastíos. hacen que estas disciplinas entren en constatables y definitivas obsolescencias. su vigencia. porque el escenario en el que se despliegan las vidas humanas sigue aún constando de dolor y alegría. para la explicación y/o intervención técnica en situaciones problemáticas contemporáneas: la respuesta puntual que exigen los renovados y emergentes problemas tecno-científicos. su urgen- cia. Es tan colosal la producción de nuevos conocimientos. podría decirse. más eficientes. la religión. la política. en cambio. 23 La historia (y/o la sociología) de la ciencia resulta imprescindible para impo- nernos acerca de las alternativas-estrategias-tácticas. cer- tezas e incertidumbres. delaciones. en la formación del científico y el tecnólogo de nuestros días. Radica en ello su plus. constituyen determinantes centrales a la hora de decidir el apoyo de unos desarrollos teóricos-prácticos y la condena o la indiferencia ante otros. renuncias. a mi entender la principal fortaleza de la filosofía. su contemporaneidad. que en algún sentido. en cambio. su vitalidad. condenas conforman un impúdico catálogo de bajezas humanas que prueba la íntima relación existente entre la ciencia y las relaciones sociales. espionajes.23 La filosofía. muestra la inadecuación absoluta de muchas respues- tas teóricas y prácticas. no ha abando- nado aún el territorio mental de la antigua Grecia. de fundamental importancia para transparentar la pode- rosa dialéctica saber-poder.

es por esta <valía existencial de lo filosófico>. el solaz en la autoreferencia y la circularidad. institucionalizadas aún bajo la for- ma de procesos políticos excesivamente formales que determinan ejercicios democráticos que se agotan en la práctica periódica del voto para la elección de los gobernantes. hayan de ser los mismos en todos los tiempos y en todos los lugares. el cometido del filosofar. Así. De eso se trata. La constancia de ciertas emocio- nes y sentimientos básicos –como ser la amargura. para nuestras naciones. Precisamente. Conocer para vivir bien sigue siendo una consigna vigente. ni para todos los que comparten un mismo espacio y época. que la absoluta academización de la filosofía. Por cierto que no existe una receta universal que señale los contenidos empíricos de esa existen- cialidad filosófica. 46 . el encarnizamiento en la erudición libresca. En efecto. en nuestros países donde una mayoritaria porción de la población se encuentra separada de los bienes y servicios que hacen confortable y digna la vida.no implica que los caminos que colman las cesuras y huecos existencia- les que ellas dejan. donde persisten mecanismos de segregación racial y socio-cultural. la filosofía habría de apuntalar la pro- fundización de la democracia mediante institutos de representación directa capaces de conectar las deci- siones gubernamentales con las necesidades concre- tas de multitudes pauperizadas. acaban implicando un abandono de su cometido dual: epis- témico y existencial. la desconfianza y el aburrimiento. en gran medida.

La existencialidad de lo filosófico conduce a establecer comparaciones con la religión y el arte. la revelación última del sentido de nuestras vidas pasa por una dimensión instaurada por la fe y su reso- lución final es absolutamente escatológica. La religión. resisten- cias y luchas que las multitudes desfavorecidas llevan a cabo en pos de una humanización plena. La filosofía es un saber enteramente racional. sin discri- minaciones ni privilegios. aún cuando se mueva alrededor de la potencia de lo humano. se halle divorciado de la raciona- lidad (como tampoco existe una escisión insalvable 47 . que manan de acontecimientos entrañables de nuestras vidas. supone un abandono de la autonomía humana en la voluntad trascendente de un dios.donde la vigencia de los Derechos Humanos está lejos de ser plena. que confía en las capacidades humanas para la resolución metódica de los problemas que encara. En ella. Sus diferencias son. emociones. sin embargo. por el contrario. antes que a la per- suasión argumentativa. es imprescindible que la peculiar existencialidad de la mirada filosófica se torne más aguda para acompañar-seguir las denuncias. sentimientos. por entender que esas tres dimensiones del quehacer humano están fuertemente incardinadas en cono- cimientos. obvias y considerables. Esto no significa. que el vehí- culo de lo estético. se distingue del filosofar por confiar el logro de su cometido a la suscitación de emociones estéticas o sensoriales. Lo artístico.

sin dudas. determinando así una discutible con- cepción de la filosofía: que los desarrollos filosófi- cos deben ser concebidos en estrecha conexión con la genialidad personal (y por cierto con un enorme acervo de conocimientos) de esos raros ejemplares de individuos humanos que son los filósofos. confía en la emoción. 3. la inclu- sión de la obra artística sea muy relevante (al menos en la forma de concebir el cometido de la filosofía que sostendré a lo largo de este texto). El sujeto del filosofar ha estado tradicional- mente restringido a un minúsculo grupo de hombres excepcionales. voy a sostener. que al mo- mento de planificar el corpus de textos significativos para acercarse al conocimiento de un hecho. Será por ello. El sujeto del Filosofar y la relevancia del contexto. Lo que quiero enfatizar es que. el artista. Frente a esta concepción elitista o restrictiva del protagonista del filosofar. Esto significa que el arte se erige. en una expresión nada desdeñable para la transmisión de ideas. el sentimiento y la empatía como los medios eficaces para la comunicación del mensaje es- tructurado por el emisor. que los filósofos no ha- cen sino expresar (con soporte erudito y habilitación socio-institucional) las ideas vigentes en la época en 48 .entre el discurso religioso y la argumentación racio- nal).

en lenguajes discursivos no exentos de especificidad técnica y conocimiento detallado del desarrollo y tratamiento histórico. que ciertas ideas y problemas han tenido previamente. abre- vamos. restrin- giéndose la <genialidad> del filósofo. nuestras acciones reobran sobre la realidad y las ideas que de ella tene- 49 . continuacio- nes y transformaciones. Pero. ideales. constituidas y difundidas como una inteligencia virtual colectiva en la cual todos. interactúan con la comunidad filosófico y científica así como con la inteligencia colectiva. ordenada y sistemáticamente. sostengo que los sujetos sin- gulares. pero. a su vez. conceptos e imágenes arquetípicas. situándome también lejos de las concepciones que postulan la existencia de una invencible relación especular y pasiva entre la inteligencia colectiva y la conciencia individual. a su capacidad de expresarlas clara. Nuestros pensamientos conforman. matices. aportando la novedad y ori- ginalidad de sus perspectivas. en una ac- tiva dialéctica con la realidad.que les toca desenvolverse. que determinan nuestra concep- ción de la realidad así como las conductas prácticas que exteriorizamos. que esta sociolo- gización del saber filosófico no pretende descalificar o desposicionar al sujeto en su intransferible singu- laridad creativa. La filosofía conceptuali- za aquellas representaciones mentales que conforman el intelecto colectivo de una sociedad dada. Por cierto. Sin acudir a la teoría de una genialidad innata. consciente o inconscientemente. Las ideas están allí. desde su peculiaridad biográfica.

mos. no impiden que algunos individuos piensen el modo de desar- mar la <máquina cerrada> de las ideas hegemónicas. Aquellas sociedades orgánicas que apelan a narraciones ancestrales míticas para dar cuenta de su presente.24 La innovación. que dibuja una espira que se abre hacia la dimensión insospechada del futuro. si un conjunto de ideas ensambladas. La circularidad histórica hace que cada nueva generación comien- 50 . modificando los esquemas arquetípicos. haciendo proseguir el libre camino de la historia. el ser humano acabaría siendo como los animales. se cerrase sin posibilidades de quiebres. que acu- den siempre a las mismas soluciones determinadas por el repertorio finito de su instinto y la limitada ca- pacidad de pensamiento racional-lógico que exhiben los animales evolutivamente superiores: una <máqui- na cerrada> obraría similarmente a un programa ins- tintivo. Las ideas que determina el medio. volviendo circular su comprensión de la historia. incrustadas en el medio. el ser humano se desanimaliza. Se trata de una poderosa retroalimentación. como un repertorio <natural> de respuestas únicas y definitivas. Quiero decir hipotéticamente que. solo deseo enfatizar que algunas comunidades suplen el devenir por el mito. acaban encerradas en un círculo de eternos retornos donde todo es siempre lo mismo. Sólo abriendo brechas en la totalidad orgánica del pensamiento dominante de una época. en cambio. es un resquebra- 24 Esta descripción de las sociedades orgánicas no significa en absoluto negar la historicidad que es inherente a lo humano.

En otros términos. la función homogeneizadora que ejerce la tradición cultural en la que se nace y vive. una tentativa nómada de inven- ción de nuevos ejercicios y territorios de subjetividad. las influencias familiares. el goce o la desgracia de las relaciones amorosas. Una dialéctica prolífica y compleja se establece entre la realidad social-natural y el in- dividuo. los textos filosóficos. Nada en rigor es desestimable.jamiento de la <máquina cerrada del pensamiento>. a la hora de interpretar-comprender producciones simbólicas tan complejas como lo son. Las condiciones genéticas. por ejemplo. las de- ficiencias o virtudes de las instituciones formadoras. la conformación anatómica.. cons- tituyen otras tantas -entre cientos. una fuga. la incidencia de las condiciones materiales-económicas de existencia. las reacciones psicológicas vinculadas a las deficiencias corporales. no se trata de minimizar la incidencia del coeficiente de singularidad personal en toda producción creativa. 51 .poderosas instan- cias de plasmación de la subjetividad. un éxodo. Como queda dicho. acarreando el grave corolario de una suer- te de clausura histórica que mineraliza los lugares que cada miembro ocupa en la sociedad. la fisiología en su relación con la alimen- tación. las sugestiones de los medios de información. etc. lo que procuro mostrar es que existe una indudable influencia del medio social en la subjetividad de los seres humanos al igual que ce desde el lugar mítico fundacional. pero tampoco se puede dejar de enfatizar la fecunda interacción existente entre el medio y el sujeto.

sólida.en las producciones de esa subjetividad operando en la objetividad mundana y. tal cual lo he dicho. lábiles reflejos de una realidad material estable. la impotencia e inca- pacidad humanas para torcer el rumbo de una realidad 52 . como consecuencia lógica de esa heterogeneidad insalvable. pues en este caso se estaría concibiendo a la conciencia humana como una instancia absolutamente pasiva. No obstante. la voluntad. modificar. pues de ser así. encauzar. la imaginación. no adscribo al extremismo de aque- llas posiciones realistas que conciben a la conciencia como un mero reflejo de las estructuras materiales y/o económicas de una sociedad.) no es un puro reflejo inmaterial de estructuras materiales externas. como un simple mecanismo externamente determinado.? Si nuestras ideas fueran puramente una copia o un calco de una realidad material indócil a la acción humana. no son fantasmas que descienden de un cielo tras- cendente. El psiquismo humano (la inteligencia. objetivas que emergen de relaciones interpersonales suscitadas en el seno de sociedades histórica y espacialmente situadas. etc. impenetrable y refractaria a la intervención humana. ¿En qué sentido hablaríamos de la condición libre y creativa del ser humano si postuláramos la subordinación absoluta de la subjetividad humana a condiciones externas que no somos capaces de transformar. que las ideas. se seguiría. de la que emanan fantasmas virtuales. estaríamos concibiendo a nuestra conciencia como una superficie espejada. inerte. que se conci- ben. etc. las afecciones. sino que se originan y circulan en relacio- nes materiales. invariable.

exige que la miren millones de miradas y que esa infinidad de 25 Por supuesto que el <medio interno>. desde su irrepetible singularidad. sino que se tratará siempre de una singularidad -con caracterís- ticas privativas y únicas. su espesor exige que cada uno de nosotros la mire muchas veces. calidoscópica. una visión socialmente compartida de la realidad. Se trata en rigor de un sujeto epistémico que enuncia. Y la vida es necesariamente abigarrada. el mundo na- tural. quiero enfatizar el carácter social de la producción de los conocimientos. En tal sentido. las cosas artificiales. Pero de todos modos enfatizo la influencia del medio social. lejos de producirse en la diafanidad del vacío.–trascendente a la potencia humana. el sujeto del filosofar no puede ser jamás el individuo aislado.de la cual sería- mos meros avatares especulares heterogobernados. No se deja capturar plenamente ante la primera mirada: antes bien. viscosa. se produce en la espesura de lo que se halla saturado de vida. Esta <visión del mundo> posee múltiples anclajes colectivamen- te construidos. pero también con rasgos idiosincrásicos de la sociedad y el tiempo a los que pertenece. nuestra interioridad se halla en una estrecha relación con lo externo –los otros.25 Tomadas en consideración las precauciones epistemológicas y metodológicas referidas. 53 . porque nuestra conciencia. Nuestra mirada de la reali- dad. Toda <visión> es una <versión> que expresa la vivencia de la realidad desde diversos dis- positivos de <identidad>.que se dibuja sobre el fondo de la mul- titud. el estado de equilibrio o descontrol de la <ecología psíquica> individual tiene cierta independencia en la sedimen- tación de las ideas concebidas.

muchos individuos. sincrónica y/o diacrónicamente. suprahistórica. es decir en una sustancia identitaria fija. etc. de la etnia. de los diversos tipos de preferen- cias subjetivas. en accidentales notas de familiaridad que emergen de intereses compartidos. 26 26 Al referir a las oposiciones sustancia-accidente para describir a las versátiles ubicaciones que designan las identidades. de la nacionalidad. Nuestra hu- manidad. referencias puntuales a la idiosincrasia del sujeto cognoscente. de trayectorias convergentes. es algo que se conjuga en función de <agencias de vehiculación de lo humano>. invariable. muchos agentes. nuestra singularidad como individuos de la especie humana. del género. Somos al mismo tiempo (o seremos a lo largo de nuestra historia personal) muchos actores. El conocimiento lleva sellos identitarios. de objetivos reiterados. No hay una construcción de la realidad desde una visión única y trascendente. Por supuesto que cuando hablo de <identidad> no estoy pensando en absoluto en uniformidades esenciales. podemos llevar en nuestros cuerpos las diferentes inscripciones que graban cada una de las marcas de identidad. muchos sujetos. quiero aseverar que las <agencias de 54 . de la posición económica. de la comarca. y cada uno de noso- tros. El objeto del cono- cimiento se construye en el abigarramiento de mira- das y en la más profunda inmersión en la singularidad nutrida en la inmanencia terrena.miradas sean la expresión de múltiples perspectivas. del barrio. Y estos sellos o marcas identitarias son plurales. de las regiones. Esas <agencias de actualización o realización> son diver- sas y constituyen expresiones del sexo. sino más bien.

55 . que determinan miradas divergen- tes y opuestas que coexisten dentro de continuidades espaciales homogeneizadas-alisadas. hábitos culturales con base cierta en lo biológico. la diferencia cultural. por la constitución de bloques regionales y por la globali- zación o mundialización económico-cultural de los últimos decenios. Norte-sur. por ejemplo. Aún aquellas <agencias de realización> que parecen más sustraídas a la contingencia. Las modi- ficaciones corporales y psicológicas que afrontan los transexuales. en rigor. la brecha tec- nológica. pero que lejos de ser fatales y estancos. en sentido lato. por la construcción de los estados nacionales. Los desiguales niveles de desarro- llo económico. Pero tam- bién vuelven a reproducirse estos <diferenciales de poder/saber> al interior mismo de cada uno de estos polos tan fuertemente diferenciados y desiguales. tornando relativos o indiferentes los condicionamientos que. el contraste educativo. heterogéneas. se verifica la existencia de <suburbios> en el actualización> de lo humano son constructos culturales -y no propiedades ins- criptas en la naturaleza. como son las del sexo y el género. etc. socioculturales.. se hallan abiertas a la metamorfosis que propugnan el deseo y las decisiones de la voluntad. Encontramos pues. denominamos <naturales>. desarrollo-subdesarrollo. En efecto. constituyen una conspicua prueba de lo que afirmo acerca de la labilidad de las adscripciones identitarias más densas. metrópoli-periferia. constitu- yen. sucesivamente. establecen visiones del mundo encontradas. son constructos categoriales geopolíticos. Oc- cidente-Oriente. biopolíticos. antagónicas entre las metrópolis y la periferia global. que el sujeto del filosofar ejerce su función epistémico-existencial desde en- carnaciones idiosincrásicas que determinan avistajes epistemológicos no siempre congruentes o conver- gentes entre sí (incluso dentro de idénticos espacios macroculturales).a los que adherimos por elección o de los que partici- pamos involuntariamente.

no significa caer en un relativismo nihilista. procesos que implicaron la reformulación de situaciones de colonialismo supuestamente canceladas en las gestas independentistas. que las <agencias de vehicu- lación> determinan al operar en territorios existencia- les expresivos de fértiles territorios étnico-culturales. Ghettos de pobreza irredimible se dan en el fastuoso corazón del poder global. los estados-nación coexisten con reformulaciones postcoloniales del poder colonial-imperial de los grandes y sucesivos centros de poder global. que el reconocimiento de la diferencia generada al amparo de la heterogenei- dad constitutiva de la sociedad humana. que contrarreste toda posibilidad de construcción igualitaria. 56 . pues. que dan lugar al nacimiento de miríadas de identidades inconmensurables entre sí. Por cierto que el reconocimiento de los dife- renciales de saber/poder. no implica solamente la aceptación entusiasta de di- versidades ontológicas. De este modo. ejercido por parte de las élites republicanas naciona- les. sino que también implica trazar una cartografía de la injusticia y la opresión que deben ser canceladas me- diante la batería de acciones democráticas que adop- ten las víctimas de los diferenciales opresivos de po- der/saber. procuro distinguirlo de la categoría política <pueblo>. del mismo modo que existen sucursales de una opulencia obscena en vastos territorios de suburbios globales enfermos de pobreza estructural. democrática 27 Llamo común o multitud al sujeto político de toda transformación política verdaderamente liberadora. Los estados-nación reproducen un colonialismo interno que pesa sobre los sectores mayoritarios vulnerables. Asimismo.27 Se advierte.centro mismo del poder metropolitano y se erigen po- derosas metrópolis en el corazón empobrecido de los suburbios. profundamente vinculada a los procesos de constitución de los estados-nación.

y equitativa de los espacios de reunión social y de producción-distribución-uso de la riqueza común. La resistencia. libre y democrática es el radical respeto de las di- ferencias. La facticidad social desmentía con dolorosa contundencia la vana retórica de lo enunciado. Por el contrario. Que se renuncie a ese tipo de producción de las homogeneidades. La proliferación de las diferencias hace del mundo humano un lugar infinitamente más rico. económica y cultural inadmisible: es la que se genera como consecuencia de la desigual participación en el usufructo de la riqueza producida en común. lejos de ser una defección combativa. de fraternidad amorosa. Esas metas liberadoras arremeten contra el inveterado des- conocimiento de las diferencias. de co- munalidad económica.29 no significa dejar de trabajar por una comunidad basada en fuertes relaciones de mutualidad política. existe una diferencia cultural-existencial. Se trata de la coexistencia de voluntades que dan formas diferentes a sus libres y volunta- rias actualizaciones vitales. que imanta muchas y loables intenciones de instituir una sociedad igualitaria. El respeto de las diferencias que instituye la singularidad debe ser riguroso e inclaudicable. que expresa proyec- tos absolutamente diversos de ser en el mundo. Frente a ello. insinuando un rico mundo de posibilidades. 29 El ideal revolucionario de la Modernidad repitió en varias experiencias políticas un libreto que instauraba homogeneidades puramente formales.28 El presupuesto básico de una comunidad jus- ta. donde ni lo festivo ni lo he- dónico ni lo frívolo se encuentren interdictos. 57 . la subversión o la rebelión son los únicos caminos políticos-morales frente a la ignominia y la obscenidad de diferencias no funda- das en razón alguna. supo- ne la condición necesaria para afrontar un camino verdaderamente revolucio- nario que cancele las desigualdades materiales al compás de la liberación de las singularidades en su radical heterogeneidad. como consecuencia del libre ejercicio de la libertad. Antes 28 Hay una diferencia política. abigarrado y feliz. se trata de ser rigurosamente incon- descendientes. Renunciar a esta revolución verbal.

A veces el uniforme es mera- mente un disfraz. estamos. ge- nerada y acumulada por el trabajo humano a lo largo de la historia. sostengo que a la <inesencialidad> de lo humano le correspon- de la infinita posibilidad del gestarse.que una supuesta clausura de la historia en una etapa insuperable. la indefinida configuración de una figura histórica que no reconoce Edén ni Cielo. Los procesos revolucionarios siempre se han hecho cargo de las situaciones más urgentes. la <existencia- lidad> de lo humano. cifrando esperanzas en el usufructo de la riqueza común. Pero la radicalidad de las transformaciones no tiene por qué colisionar con otras metas. la celebración del placer. supone la saciedad y la satisfacción de los opulentos y poderosos. armoniza con la movilizadora esperanza de una felicidad terrenal y humana enteramente inmanentes que se gestan al amparo de su voluntad y esfuerzo. el regocijo en la belleza. la indeterminación del futuro implica la liberación y el gozo de todos los oprimidos de cualesquiera formas de opresión. ante la búsqueda so- lidaria de un mundo cada día más amigable. tecnológica-urbana. El mundo de la homogeneidad no es necesariamente el mundo de la justicia y la libertad. La uniformidad no garantiza que todos y cada uno tengamos idénticos derechos dentro del espacio so- cial que cohabitamos. también genuinamente antropológicas como lo son la conquista del ocio. Frente a ello. más bien. aberrantes y atroces. Así. 58 . La carencia de esencia. No hay duda alguna acerca de que esas preocupaciones habrán de constituir siempre la prioridad de toda agenda polí- tica revolucionaria. de nuevos enunciadores 30 El optimismo político expresado hunde sus raíces en la potencia siempre renovada de lo humano. que no admite clausuras ni límites. enunciado de una vez y para siempre. de la pro- pia dignidad personal. Precisamente la idea de una consumación o fin de la historia tiene que ver con un supuesto an- tagónico al que aquí sostengo: que los seres humanos realizan o completan una suerte de programa esencial o definitivo. posibilita la emergencia de nuevos sujetos del filosofar. 30 La autoconciencia del propio valor. como el supuesto fin de la historia en el grado actual de realización de la sociedad liberal.

como propedéutica al hedonismo. Piénsese. en cambio.de la palabra crítica y transformadora. como invitación al enri- quecimiento de lo antropológico. como aventura esclarecedora de la existencia en sus plurales dimensiones. que frente a la posición que acabo de elogiar (coexistencia del poli-logos). de la policro- mía de pieles que trasuntan fieles transcripciones de circunstancias intransferibles y únicas. La conquista (o la recuperación) de la autoestima antropológica constituye un paso impres- cindible para pensar genuina y autónomamente. el discurso de la mis- midad ha llegado a sostener que ciertas lenguas son ineptas para el discurso filosófico. marginados y exiliados. ¡Qué terrible am- putación ontológica significa suponer que el ser sólo puede ser pastoreado por unos pocos elegidos! ¡Qué terrible y soberbia crueldad es el desconocimiento de tantas existencias. desde sus peculiares perspectivas. sus legí- timas versiones de lo que son las cosas! La conciencia del propio valor como sujeto autónomo del pensamiento constituye un requisito insoslayable para dar inicio a un filosofar que. autorizadas para expresar. Esta aparición significa la irrupción de nuevos logos que habían es- tado eludidos y elididos. ontológicamente. nece- sariamente habrá ser concebido como compromiso moral y político de erradicación del sufrimiento en el mundo y de toda instancia degradadora de lo vi- viente. será 59 . Na- die que se crea inferior ontológicamente a otro. Es una verdadera potenciación ontológica que viene dada de la mano de la proliferación de voces.

33 Se trata pues de una verdadera genea- logía de las mutilaciones. Esos fetiches. Si bien los contenidos concretos de aque- llo que llamamos felicidad son vastísimos. que afrontan la riesgosa tarea de desenmascarar las atrocidades cometidas contra quienes han tenido ex- propiada la voz y han sentido secuestrado o mutilado su propio ser. una audaz arqueología de territorios existenciales nihilizados y envilecidos en 31 Concibo a la búsqueda de la felicidad como el objetivo antropológico más relevante. etc. operan como un verdadero arsenal ideológico antihedónico. supersticiones. donde no podrá faltar la distribución equitativa del goce del ocio. la transformación subjetiva que se requiere para pensar goces que suponíamos vedados por prohibiciones trascendentes. que será materialmente posible por la creciente artificializa- ción de los trabajos. No es ajeno a su cometido la entrega amorosa y militante a las causas de emancipación colectiva. una dimensión de donación exis- tencial. sofismas. 60 . 33 La filosofía mira ávidamente el presente sin desentenderse del pasado y sin evitar las diversas prefiguraciones del futuro. no dudo en afirmar que no existe posibilidad alguna de garantizar una conciencia humana íntegra y equilibrada. liberadas de todas las formas de opresión. que derrumba. Se trata de un herético ejercicio de iconoclastia. La filosofía puede contribuir a desmontar esa maquinaria del miedo y de la tristeza. de artificialización an- tropológica-. sino es a partir de satisfacer la demanda humana de la diversidad de los bienes culturales que la humanidad ha venido atesorando a lo largo de su historia. 32 El mundo por venir habrá de ser necesariamente novedoso. Nuevas subjetivi- dades. habrán de sentar creativas formas de convivencia política. tanto la asunción del imperativo de constituir nuevos paisajes ontológicos y ónticos –esto es.capaz de proferir un discurso liberador y dignifican- te. original. a través del esclarecimiento crítico los ídolos constituidos por prejuicios. sostenidos y ensamblados por insti- tuciones y discursos de enorme prestigio histórico. mitos. de creación material.31 En el filosofar confluyen. Sus paisajes no podrán parecerse en absoluto a los del pasado. El ingreso a la felicidad supone limpiar las calles y puertas que con- ducen a ella. el esclare- cimiento de las causas del sufrimiento presente y las formas de suprimirlo.32 como la asunción del compromiso de acompañar a las múltiples <comisiones de verdad>.

la razón. Se liberan los pseudo-humanos (o muñecos) y por todas partes se escucha la nueva voz. Los nuevos lugares de enunciación de la palabra filosófica constituyen un elogio de aquellas realidades preteridas. lejos de complacerse en la objetividad y asepsia de sus afirmaciones. Se trata de sacar a la superficie lo que estaba sepultado en los espacios de la monstruosidad. 500 años oficiando de muñecos vivientes que decimos el discurso prestado de violentos ventrílocuos. se encarna en la circunstancia que consti- tuye y envuelve al sujeto de la enunciación. parece avecinarse el final para la voz impostada que se hizo pasar por verdadera duran- te medio milenio. potente y novedosa. la asunción y la transformación de la 34 El dominador siempre ha hablado por el sometido. es decir. Tras una terrible historia de ventriloquia. el progreso. lleva 500 años de secuestro de la palabra propia. etc. de subjetividades infantilizadas. Parece que el mundo entero. le concede ese plus existencial del cual hablaba un poco antes. secundariza- das en los ominosos desiertos del exilio. y también Latinoamérica. se in- corpora.nombre de universales abstractos. En efecto. Estamos ante un conocimiento que. no mistificada. en par- ticular. la patria. de dominación y colonialismo. la originalidad radica en la manera genuina de asumir el conocimiento.34 Esta fidelidad a la circunstancia confiere al filosofar autenticidad. Fidelidad. se ha levantado contra los ventrílocuos. Recuperación de materialidades proscriptas. 61 . a una novedosa circunstancia históri- ca que se atreve a dejar atrás la ilusión de versiones ventrílocuas de nuestra peculiaridad antropológica. De esta autenticidad deviene también la originalidad de un filosofar legítimo. tales como la ver- dad. la ciencia. la comprensión. América Latina. de simbologías ignoradas. del que habla desde sí y por sí mismo.

es un vivir ficticio donde. Ser fieles a la circunstancia supone gestos políticos radicales. etc. como las que atribuyen fatalismo a la influencia del medio geográfico. 62 . sin autoengaños ni mistificaciones.circunstancia en la que estoy inmerso. a lo telúrico. alfarería. dejan abierto e indeterminado el futuro.. etc. La fidelidad contextual no es una recuperación folklórica de los paisajes propios: mi- tología. vestimenta. Colonialidad del saber. Hacia la palabra propia. a la raza. pues ello puede estar pergeñado desde una voluntad de inmo- 35 Tanto la idea de utopía como la de deseo. a la latitud. con el propósito de utopizar lo que <deseamos ser>. a la etnia. sino que implica la capacidad de vivir con autenticidad la propia existencia. cantos. 4. Asumir nuestra circunstancia es una manera de afrontar lo que <he- mos sido> y <estamos siendo>. posti- zas: en el logos del ventrílocuo. nos reconocemos sola- mente en la inteligencia y sensibilidad ajenas. implacables.35 La fuga de la circunstancia es fuga de nuestro propio ser. en el paroxismo de la alienación. Este hallar- se inmerso en la circunstancia no implica recalar en explicaciones deterministas cerradas. La obsesión por saber lo fuimos y lo que somos para prescribir lo que deberemos ser es un obstáculo para la libertad pues supone el diseño del futu- ro con los materiales del presente y ello equivale a suprimir lo más bellamente humano: la libertad que no es sino el obrar sin determinaciones absolutas.

tal cual lo prueba la mag- nitud que había alcanzado la población originaria en la América precolombina. no sale de la uni- linealidad que se traza desde la autovaloración de la cultura europea como modelo universal. como otro significativo.vilización ahistórica de colectivos sociales más o menos mantenidos al margen del impulso progresivo de los países que se autoadjudican centralidad en el dinamismo y desarrollo de la historia. como pura naturaleza. ha tenido algún valor en el auto-reconocimiento del valor antropológico que los pueblos originarios han hecho de sí mismos. naturalidad que se exige a los <otros> a través de violentos actos 63 . extirpada. respetuosamente. Se trataba de un puro espacio vacío o desierto de espíritu. la totalidad de la vida en un entorno ecosistémico específico (mezqui- no en el caso de los ecosistemas andinos. Como espíritu. América era <otra> sólo como recurso material informe. la revalorización económica de la cultura (lo hecho por el indígena). a pesar de su insuficiente reconocimiento ontológico del habitante originario. América fue negada. la existencia de capacida- des epistémicas y técnicas diversas a las hegemónicas para organizar.37 Estas ac- 36 En los comienzos de la Conquista. con singular éxito. bruto. así como el desarrollo tec- nológico alcanzado por esas civilizaciones. como cultura. La folklorización de lo idiosin- crásico. las ruinas de su arquitectura. la memoria ancestral de una vida plenamente realizada. En tal sentido. (aún cuando ello incube la proto-valoración de lo que el eurocentrismo tiene por <otro>36). la puesta en mercado de la indigenidad. La fidelidad a la circunstancia tiene que ver con la capacidad de re- conocer. tal cual lo prueban las narraciones reconstruidas. extinguida. por poner simplemente un ejemplo). 37 Ya sabemos que la universalidad de la cultura europea no es más que una serie de acomodamientos puntuales (locales-regionales o nacionales) que por motivos extra-teóricos son elevados a arquetipos suprahistóricos de las cosas: universalidad.

Sucesivas olas de invasión y conquista. fueron nihilizando lo propio. no pasa de ser apenas una revaloriza- ción etnizada-racializada de las mayorías autóctonas. Ese gesto de recuperación de lo indígena. La observancia escrupulosa de la circunstan- cia. en países donde lo plurinacional o lo multiétnico constituían su sustancia demográfico-cultural. fueron situándolo en zonas ontológicas fantasmales. revalorización que perpetúa el destino escogido por el conquistador para los habitantes del continente in- ventado: una suerte de minoría de edad (o adolescen- cia) que debe ser conducida-aleccionada-custodiada por una mirada paternalista ejercida desde los valores culturales eurocentrados. en última instancia (o sobredeterminando toda otra consideración). y. de finales del siglo XX. como curiosidad exótica. conocimientos teóricos y técnicos que fueron soterrados. por su altanería e insuficiencia.ciones de revalorización <folklórica> fueron (y son) motorizadas por el mismo <progresismo liberal>. todo se mira como <otro>. político. como desviación monstruosa de la norma. expulsados. La realidad inven- de soberbia ideológica e injusticia fáctica. en lo filosófico.de la estatalidad y gubernamentalidad naciona- les. original. edu- cativo e idiomático. como diferencia. significa desenterrar mitologemas. destruidos por los conquista- dores. erigidos en paradigmáticos y superiores. Desde esa universalidad. jurídico. cosmovisio- nes. desde el inaugural 1492 hasta los embates del capital finan- ciero depredador transnacional. 64 . que a partir de las primeras décadas del siglo XIX se apropió -con exclusividad monoétnica y monocultu- ral.

en las grietas. Anahuac. que en la memoria de las multitudes populares permanece vivo –como mito fundacional.38 Los mestizos abrazaron la causa del padre y despreciaron la madre indígena (incluso los indígenas manumiti- dos. en las fronteras. de otro mundo posi- ble. terrible vanidad. Irrealidad que sobrepasaba con creces la acotada y pobre realidad de los conquistadores. como contraparte. un co- nocimiento alentado en. Se filtra en los intersticios. comenzó un proceso de negación de la <irrealidad> en la que vivieron sumer- gidos durante siglos los habitantes originarios. de otra organización simbólica y fáctica de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. conformando un conocimiento decolonizado. renegaron de esa ominosa fantasmalidad inten- tando blanqueamientos raciales-sociales y apostasías ontológicas).tada por el vencedor fue investida de un valor insu- perable y. establece la vergüenza ontológica del poblador originario. ontológicos y antropológicos. el resplandor de una realidad otra. Tawantinsuyo. por y desde la resistencia.el recuerdo de épocas en que la realidad precolombina se hallaba organizada a partir de otros criterios cos- mológicos. es el momento de brutal e inaugural so- berbia que. El 38 ¡Irrealidad de lo real! ¡Terrible descaro. Aúnque este proceso de impugnación del pa- sado llegó a ser la posición socio-cultural hegemóni- ca. terrible discrimi- nación encierra la fórmula del conquistador! Llamar <irreal> lo que fue <lo más real> para el habitante de Abya Yala. por todas partes. pero también como horizonte utópico por venir. toda vez que la exuberancia civilizatoria de Abya Yala. de otro manera de organizar la convivencia humana. 65 . lo cierto es. empequeñecían a la Europa del Siglo XV que recién comenzaba a autoreconocerse geopolíticamente.

Algunas naciones latinoamericanas con- templan en sus cartas magnas. monoétnico. que ha batallado durante largos siglos por impo- ner el sello de su particularidad idiosincrásica como medida universal de lo humano. la multinacionalidad. la recuperación epistémico-ontológica de lo au- tóctono es la reivindicación de la condición humana real. burgués. sino más bien como la admisión de la proliferación de las singularidades y de sus derechos a organizar sus vidas de acuerdo a sus intereses y valores. 66 . respeto y li- bredeterminación. Varias naciones y varios pueblos coexistiendo en el marco del corsé jurídico que su- pone el estado nacional decimonónico. al alumbra- miento de organizaciones políticas comunitarias que recuperan y parifican el valor de las diferentes etnias coexistentes en los artificiales territorios nacionales modernos. no debe pues verse inscripto en la mezquina línea de volver modé- lico a un único sujeto histórico. racista. chauvi- nista. que se expresa bajo infinitos rostros.presente latinoamericano está asistiendo. machista. En rigor. colonialista. chauvinista ha sido la civilización euro- pea. Lejos de una pretensión exclusivista. exclusivista. Clamar por las autonomías de los pueblos indígenas. monocultural. la pluriculturalidad y la multietnicidad de su compo- sición poblacional. en la medida que los mismos no colisionen con el ideal ecuménico de la liberación humana en un marco de reciprocidad. imperialista. ante la azo- rada mirada del saber de la colonialidad.

Lo filosóficamente verdadero es algo diferente a lo científicamente verdadero.Capítulo Dos. productivo. El plus filosófico: verdad y bien. poder y versiones de la realidad. peligrosas y reaccionarias evasiones de lo terrenal. tradiciones. La fi- losofía se contacta con la realidad con pretensiones que exceden lo puramente cognitivo-epistemológico. escuelas) han pensado como secundario el operar o intervenir en la empiria. constituye en principio. solo que dicha trans- formación alcanza mayor integralidad y profundidad que la que es gestionada por la intervención tecno-científica: se trata de verdaderas mutaciones sociales que determinan nuevas miradas sobre la totalidad de lo real. es mira- do con cierto desdén e infravaloración.39 La mayor parte de las filoso- fías (sistemas. establecimiento y uso de la verdad. No todos los discursos veritativos se acercan al objeto del conocimiento del mismo modo. Verdad. Postular un excedente ontológico y moral en la búsqueda. pues esta última determi- nación de la verdad está directamente encaminada a la producción de efectos puntuales y específicos en la realidad empírica. 1. por lo tanto. las más de las veces. El obrar instrumental. corrientes. determinando espiritualismos que justifican. 67 . un poderoso reaseguro frente 39 Defiendo una visión de la filosofía como teoría hincada en la realidad y. como fundamento de una praxis transformadora.

donde pri- man los apetitos y las conductas instintivas. Ciertas condiciones estructurales de nuestra anatomía y fi- siología cerebral. nos posiciona en una dimensión de res- ponsabilidades morales que los animales no pueden 68 . Necesitamos de cierta <precaución epistemológica>. mecánica. el reper- torio de pensamientos y acciones que emprendemos y realizamos. deter- minan el surgimiento de capacidades específicas de llevar adelante conductas no directamente condicio- nadas por la estructura y la dinámica del organismo. a nuestro entender. un determinado grado superior de complejidad en nuestras funciones mentales. Recupe- rar para la voluntad y la decisión humanas. una de las conjugaciones de lo divino. Espíritu no es. Cuando hablamos de <espiritualidad> no nos esta- mos remitiendo a una sustancia de origen trascenden- te y ajeno a nuestra conformación material. sino que. podemos entender que la crítica al espiritualismo trascendente no supone la reducción de la ontología humana a un campo meramente zoológico. ciega. Formulado este deslindamiento conceptual. para poder dar cuenta de la especificidad de lo antropológico. alude a nuestra peculiaridad animal de existir en el mundo. necesariamente. Nuestra inscripción en el reino animal no tiene porqué implicar la renuncia a considerar la conducta humana como portadora de un sentido y una <espiritualidad> que no son suscep- tibles de rastrearse en el plano de una materialidad puramente biológica.a la cosificación e instrumentalización de los diver- sos órdenes de lo existente.

es decir. comunicativo y amoroso en el mundo. Si éste fuera el caso. A mi entender. libres e indepen- dientes. tran- shistórica. la moralidad de sus acciones. en- tendido como trascendencia ontológica. Y en cada elección debe- mos inventarnos como seres morales. La autonomía de la decisión moral. Precisamente ese rango individual de au- tonomía desata en el universo la <responsabilidad moral absoluta>. Esta dimensión <existencial> de la moral hace que la vida humana se desarrolle en un vacío axiológico que debe ser per- manentemente llenado por valores creados ad hoc. No dependemos sino de nosotros mismos. la libertad humana -y por ende. Esto genera an- gustia. de la cual no participa en absoluto en su confección. si concibiéramos al hom- bre como un ser que se vincula con lo espiritual.asumir.consistiría en la adecuación sin residuos a lo prescripto heteró- nomamente.nuestro obrar participativo. atribuir a opciones y elecciones -que ejercemos como consecuencia de actos deliberativos. esta postulación de la autonomía ética del existente singular humano. pues nos coloca en la posición de absolutos 69 . Estamos condenados a ser morales en todo instante y en cada acción. a propósito de la situación enfrentada. Posición moral que se encontraría disminuida. nos catapulta a una posición mo- ral única entre todo lo existente. mediante el seguimiento estricto de reglas heterónomas. constituye una de las instan- cias antropomórficas fundamentales. es decir reglas fijadas por una legislación supraterrenal.

Nuestra espiritualidad nos acerca a la factici- dad. de la alegría y el dolor. Por ello. Nuestra libertad nos abre a lo ilimitado. No somos animales torpes 70 . No tenemos en quién ni en dónde delegar responsabilidades. al antagonismo. de la historia. No cabe en el hombre auténticamente moral la posibilidad de tal delegación de responsabilidad. Pero a la par de la angustia. al conflicto. con el orgullo de la lealtad. de la defección. con la satisfac- ción de la congruencia. de nuestra responsabilidad! El gozo que implica el seguimiento de normas autoimpuestas. de la incoherencia. es decir del mero producir resultados como si se tratara de la producción de objetos absolutamente indiferentes a nuestra constitución ético-política. b) de la espiritualidad desencarnada. que tienden al respeto in- tegral del otro. de las esperanzas. a lo azaroso. la autonomía moral confiere al ser humano grandeza ontológica: ¡porque nuestra felicidad y ale- gría son también frutos de nuestro obrar. Nos abre al peligro del error. en el erotismo. es una experiencia hedónica espiritual de la mayor significancia ético-moral. la filosofía está lejos de: a) la pura instrumentalidad técnica. Pero también nos instala en el amor. También nos regocija con los frutos del acierto.hacedores de nuestro destino terrenal. como dijimos en el primer parágrafo. en la sensualidad. de la tras- cendencia que se desentiende de la experiencia.

Esta vertiente. no puedo dejar de pensar que somos fundamental- mente desde nuestra corporeidad. sus urgencias instintivas constituyen el escenario donde se juegan las vicisitudes de nuestra existencia. cargarlo. El cuerpo. Frente a ello.y evolutivamente primitivos. Nuestro cuerpo es una superficie en la cual se inscribe la realidad. El cuerpo carga con nosotros y nuestra mente se agota en los límites del cuerpo. No hay fantasmalidad alguna del cuerpo. la belleza. entendiendo por ello la absolutización de una dimensión meta-humana (o meta-animal) simplifican lo humano al transformar- lo en inteligibilidad racionalmente determinada. pero no en el simple carácter de mediador o vehículo de algo que nos constituye. Asumirlo. su estado inter- no. significa que todo acontece en él. atenderlo. dejando de lado la insoslayable encarnación de todas las búsquedas. verdaderamente. como dimensiones que dimanan necesariamente de la natu- raleza espiritual de lo antropológico. el bien. Nues- tros cuerpos son textos de sensible carnalidad que re- 71 . trascendiendo nuestra corporeidad. no somos cosas. Nuestra subjetividad se halla po- derosamente acoplada a nuestra carne y nada de lo que ocurre en nuestras vidas elude los accidentes de su sensible territorio. concibe la verdad. pero tampoco somos ángeles que rechazan horrorizados la densa materialidad de los cuerpos y la amistosa pro- longación del mundo cósico y su sofisticación en los artefactos tecnológicos. disfrutarlo. Los espiritualismos. tribulaciones y realizaciones humanas.

de cómo se lo hace. lo que determina confluencias y desencuentros prác- ticos. como las marcas de la historia y la cultura (guerra. Un yo que se burla del trabajo y de la comida. Llevamos inscriptas las laceraciones de la bomba y las satisfacciones que conceden las conquistas cívicas. valores. Somos lana. liberación. intervenciones corporales. Es ése el sentido que deseo enfatizar. del sexo y de la diversión. al hablar de <encarnación>: la incrustación de ideas. unos de otros. dife- renciándose por ello. La posición que ocupemos en la cartografía social dará cuenta de las ideas que profesamos. sociales. algodón y látex.)40 La búsqueda y establecimiento de las verda- des –así como las derivas prácticas. existencial de las ideas. desde dónde se actúa no es irrelevante. culturales y económicas. 72 . contradicciones y conflictos que los seres humanos experimentan individualmente. gustos. somos la superficie abierta a la novedad amorosa de la totalidad corporal del otro. Es esa dimensión material. los encarna. paz. Somos la sangre expuesta a la virulencia de animales microscópicos. sol. La determinación de lo que se haga. etc.que de ellas se deducen no se originan en un espacio refractario a los intereses. clima. moda. Somos el complejo mapa del tatuaje y el desafío identitario de la escoriación y el piercing.). posturas. Nuestros cuerpos cargan el calor y el frío volviendo al cosmos huella corpórea y prolongación exosomática en la arquitectónica. los vuel- ve íntimos. tanto las inscripciones de la naturaleza (la- titud. Sólo en una na- rrativa idealista nos topamos con un yo que legisla autónomamente en un vacío empírico y supra-históri- co. esquelético 40 El cuerpo registra a los otros y a lo otro. La posición social determina nuestros pensamientos. un yo fantasmal. deseos y fines en cor- poreidades que interactúan en situaciones polimorfas. los interioriza.producen. etc. esclavitud.

El poder se ejerce por doquier. En la mayoría de las sociedades conocidas los contactos entre las personas están volcados en moldes de arbitrarias asi- metrías. que lo ubicaría eminentemente en la figura del soberano y en el plexo normativo que el gobernante impone y administra en nombre del bien común. no existió ninguna forma de poder estatal –entendido como un instrumento al servicio de los inte- reses de uno de los grupos o sectores que conforman una sociedad-. casi universal.41 Distintas 41 De hecho. la propiedad privada no existió. no obstante. Se trata meramente de la comprobación diacrónica de un derrotero casual. por ejemplo. pero su difusión. Las relacio- nes de dominio y subordinación. viviendo sus habitantes 73 . hubo sociedades en las que. azaroso que pudo haber tenido otras concreciones empíricas. 2. el ejercicio del poder se haya difuminado en la mayoría de las relaciones sociales e interpersonales. es. En muchas sociedades históricas. tanto histórica como geo- gráfica. no es que se hallen inscriptas esencial o naturalmente en las relaciones sociales.que desdeña la alegría y/o el dolor terrenal aferrándo- se a las exquisiteces que promete un supuesto cielo de circunspectas verdades incondicionadas. El poder y la forja de las subjetividades. Pero tal constatación no implica consentir la clausura de la libertad o la finalización dramática de la historia. Lejos de una visión puramente centralista-legalista del poder.

los filósofos. anhe- lantes de libertad. construida. discur- sivo. a lo largo de los siglos. Pero contrariando el guion inmodificable de las teorías filosóficas. em- píricas. interpretada.circunstancias obraron como determinantes para con- solidar formas sociales de convivencia caracterizadas por un ejercicio injusto del poder. sufrientes. han proporcionado sólidas argumenta- ciones cuyo objetivo consistió en dotar de necesidad el fortuito rumbo que los acontecimientos tomaban al albur de voluntades caprichosamente humanas. goces materiales. Muchos filósofos. En rigor eran sociedades sumamente evolucionadas que asumieron como centrales los va- lores de la igualdad y la justicia como parámetros de situaciones fácticas. Y en ese sentido. Consolidación de jerarquizaciones irracionales a partir de <racionaliza- ciones> en las que muchas veces los filósofos han te- nido una participación decisiva. prioritariamente. paz y justicia. entre los cuales se dibujaba la emancipación de los subordinados como una posibilidad más. De ningún modo ha de pensarse que estas sociedades participaban de una mentalidad primitiva que las situaba al borde de un salva- jismo casi animal. se encargaron de subvertir el orden y modificar situacio- en un comunismo radical de bienes que garantizaba una vida justa e igualitaria a todos los convivientes. 74 . Se trataba de una elección consciente y racional fundada en valores que potenciaban lo comunitario por sobre lo individual. presentaron la contingente realidad como la forma inevitable de la realidad. La realidad siempre es leída. clausurando -en el plano teórico. la filosofía. las multitudes.otros derroteros probables. ha sido tenida como un dispositivo privile- giado para llevar a cabo tal proceso de construcción- invención de la realidad. En tal sentido.

Nada es absolutamente verdadero ni absoluta- mente falso. al que jamás podríamos modificar. Siempre la libertad creadora se hizo un espacio. Porque por más sangrienta y aberrante que sean la lógica y la dinámica de los sistemas políticos. maravillosos. lo bueno y lo malo se concibieron como realidades absolutamente separadas y excluyentes. determina que los mismos sean parciales. es una construcción absolutamente accidental y no un destino inexorable inscripto en el entendimiento y la voluntad de los dioses. las situaciones de escandalosa injusticia y violencia en las relaciones interpersonales. La maldad. provisorios y dialécticamente conec- tados. El cuerpo y el espíritu. lo verdadero y lo falso.nes y roles que se tenían por naturales e irreversibles. imprevisi- bles. de la mano de las atronadoras multitudes. desconociendo el perspectivismo que. colándose en la formulación de todos los juicios acerca de los seres y procesos de la realidad. Depende de la lente con que se miran las 75 . esto es. o en un supuesto sentido trascendente de la historia. no hay que olvidar que su insoportable en- tronización es una mera posibilidad abierta siempre a su abolición. Los relatos acerca de la <forma verdadera> de lo real. sociales y económicos hegemónicos a lo largo de la historia. para inaugurar acontecimientos novedosos. cristalizaron en sistemas binarios de valores antagónicos en lo ontológico. incausados. en lo epistémico y en lo axiológico.

Lo inadapta- do ocluyó su potencia ontológica y quedó enjuiciado como mentira. desde la fortaleza donde se resguarda la verdad absoluta. fue la ciudadela desde donde se decretó el exilio ontológico de la contradicción. Las miradas oblicuas fueron desatendidas con execrable violencia: sólo quien mira desde el centro ve lo cierto e indubitable. de la mismidad. monstruosidad. de quien emite la valo- ración estética. de lo monstruoso. Naturalizada la mirada del centro. Las subjetividades debieron probar su <normalidad> demostrando su ca- pacidad de acoplamiento a lo normado.cosas. en circulación un escandaloso proceso de persecuciones materiales al declarar engañosas. Desde la intangibilidad del lenguaje puso. ficción. Todo se halla contaminado y todo se relativiza de acuerdo a la ubicación del observador-enunciador. de la antinomia. 76 . sin embargo. de la otredad. su versión de la realidad se erigió en norma. aberración. No hay una mirada virginal o absoluta. como una suerte de garante ontoló- gico. etc. La metafísica del centro único. fa- laces y perversas ciertas visiones de la realidad. En la economía de un registro discursivo en el que primaban las afirmaciones absolutas. psicológicas. culturales. Lo que lla- mamos bueno. lo es en relación a ciertas evaluaciones provisorias o parciales y lo que juzgamos bello está visceralmente vinculado a las condiciones físicas. como fiador de certidumbres. La aversión por lo diferente quedó justificada epistémicamente. la filo- sofía vino a obrar como aval metafísico.

tantos los me- dios de aniquilación. existieron. inferior. felonías étnicas. los agraviados apelaron a las máscaras blancas para cubrir sus pieles indígenas. amarillos. es que quienes fueron apresados en el polo de lo execrable. fueron inducidos. a aceptar. Simulación para luchar por la vida. Negros. tantas las instituciones de per- secución y reforma. Apostasías culturales. 77 . naturalizadamente. mediante expedientes de violencia corporal o simbólica. Por todas partes los colonizados abrazaron. respec- to de lo <mismo normativizado>. Y lo terrible. mediante esfuerzos vanos y colosales por alcanzar todos los blanqueamientos. los hombres sentían el ominoso des- tino de diferir del blanco paradigmático. en esfuerzos reptiloides por mudar de piel. la cul- tura <universal> del colonizador. desesperada o genuflexamente. Las más de las veces.42 Tanto era el miedo inducido. la minusvalía ontológica de <ser otro>. Se dictaminó el quantum de lo humano por la proximidad o lejanía en que se halla un sujeto respecto al arquetipo. Y requie- ren ser memoradas en toda su grandeza expansiva 42 En una fuga esquizofrénica de sí mismos. que el recurso a la sublevación reivindicatoria entraba en erupción sólo de tiempo en tiempo. el resentimiento y el odio se metían en la conciencia del despreciado como un veneno que hacía más daño al condenado que al opresor. desfiguraciones raciales. el mecanismo más conspicuo de defensa del que se sirvieron los depre- ciados. rojos. Pero las sublevaciones. Disimular lo indisimulable fue. superior. por lo general.Un dispositivo de conocimientos e instituciones fue- ron surgiendo e implementándose para socializar en la <normalidad>.

La anuencia inducida está rodeada de prestigio y de entusiasmo: 78 . en el gobierno es- tatalmente organizado. son modos naturalizados de relación entre <normales> y <desviados>. crueles e insoportables. señorío. el concepto de poder. en todos los casos. de relaciones vacías de respeto y carentes de toda potencialidad antropológica liberadora: patriar- cado. Las fábricas de sub- jetividad formatean la conciencia de los sujetos. servían para mostrar que el blanco era tan humano como el sometido: mortal. para garantizar la natural acepta- ción del orden de las cosas tal cual es presentado por la narración de la episteme dominante. Es necesario trazar la historia de esas muestras legítimas de violenta rebeldía. magisterio. prácticas y discursos. sometimiento. deben verse como relaciones do- lorosas. que debe sustituir la historia de la opresión codificada en una clave espuria y mistificadora. irrespeto. por lo tanto. Arbi- trariedad. ni necesariamente. precisamente como una deriva de la naturalizada asimetría establecida históri- camente entre los sujetos reales.de lo humano.no siempre. Quiero enfatizar. cobarde. soberanía. vejación. lenta e insensiblemente. Las sublevaciones. aún cuando fue- ran terriblemente abortadas. Se trata. No se agota. vencible. que las relaciones de poder –al amparo de esas verdaderas forjas de subjetividades que la sociedad legitima y ve- hicula en institutos. constituyen ín- dices viciosos de los contactos interpersonales. Se dan múltiples relaciones de poder. conformando una episteme de la liberación. desconocimiento.

el ingreso a los institutos de normalización se halla
ritualizado. Ceremonias iniciáticas testimonian la
gratificación de <estar en camino a>. Las relaciones
inicuas de poder no generan necesariamente resisten-
cia en el subalternizado. La larga historia social de
la opresión colonial e imperial exhibe acatamiento y
docilidad por parte de quienes conforman el polo bi-
nario devaluado. El miedo se vuelve corporal. Pasa a
conformar la anatomía visceral del colonizado. El te-
mor crea sumisos. La suplantación de lo nativo por lo
exótico forja conciencias alienadas. Esa subjetividad
postiza, determina que muchas conductas de aquies-
cencia de la cultura <superior> del opresor, no broten
directamente del terror. La deserción o apostasía de lo
propio, es una conducta de aceptación <espontánea>
de todo aquello que la cultura del sometimiento ha
convertido en <naturalmente verdadero y superior>.
Pero, prosiguiendo las líneas, muchas veces subterrá-
neas de resistencia, lenta y progresivamente, el pen-
samiento y la praxis humana de los oprimidos, han
comenzado a sospechar de tan ominoso ordenamien-
to, haciendo emerger territorios de resistencia, rebel-
día e insurrección. Todos los órdenes de lo real se ven
hoy intimidados por esa <subversión de los valores>.
Y, seguramente, habrán de surgir de la apostasía y la
heterodoxia, el clima mental y el orden fáctico que
harán posible la formación de subjetividades eman-
cipadas de todo fantasma hipostático. La desobedien-
cia, bajo sus múltiples apariencias –epistémica, civil,
institucional, política, etc.- apuntalará la emergencia
de lo nuevo, de lo que deja atrás la autoridad fundada

79

en racionalizaciones falaces, en tradiciones obsoletas
y represivas, en moralismos embrutecedores, en fina-
lismos des-corporizados y antihedónicos.

80

Capítulo Tres. Convivencia ético-política.
Cotidianidad, comunidad y normas.

1. Ética y política: su continuidad genealógica, su pa-
rificación ontológica.

Los seres humanos somos insalvablemente
paradójicos. Somos los únicos seres vivientes que en-
carnamos plenamente la libertad en todo el universo
conocido, y al mismo tiempo, durante la mayor par-
te de nuestras vidas, no hacemos sino jugar roles re-
petidos, en situaciones casi siempre idénticas. Toda
nuestra vida social está guiada por esa paradoja: asu-
mimos libretos rutinarios con el objeto de reproducir
situaciones y roles arraigados en nuestras relaciones
interpersonales; sin embargo, nuestra singular condi-
ción ontológica es la que nos concede el derecho a
desertar del elenco estable que representa el inercial
drama de nuestras vidas. Una vez más, la dialéctica
conservación-innovación sirve para caracterizar la
especificidad de lo humano en el reino de todo lo vi-
viente. Una estructura más o menos invariable sostie-
ne una institucionalidad social que posibilita referir
a identidades, a ciertas continuidades, pero las fun-
ciones que se desplazan en esos andamiajes estruc-
turales desafían los circuitos cerrados y, en algunas
ocasiones, se abren, caóticamente, a la posibilidad de

81

reestructurar lo existente. De hecho toda la historia
de la humanidad ha sido un movimiento pendular que
oscila entre lo estable y lo inestable. Las funciones
que vehicula la estructura social determinan modifi-
caciones leves, movimientos y transiciones modera-
das, casi imperceptibles, aúnque a veces, con menor
frecuencia, la sinergia de las acciones individuales
alumbran profundos cataclismos que, dramática-
mente, modifican el escenario socio-cultural donde
se juega la existencia humana. Esa siempre posible
actividad sísmica que derrumba el edificio socio-
cultural, determina la imposibilidad de una ciencia
apodíctica y rigurosa de la existencia humana, ha-
bilitando la redacción de un texto poroso, abierto a
lecturas sesgadas y divergentes. Por eso no hay un
origen incontestable ni un finalismo unívoco y nece-
sario para nuestro tránsito vital. Por eso seguimos las
huellas inveteradas de ciertos modos de obrar, pero
somos capaces de abrir nuevos caminos, sin que en
ello sintamos arrepentimiento alguno. Necesitamos
intensamente de la compañía afectiva del otro, pero
también nos rebelamos ante el cariz violento o has-
tiante que toman las relaciones afectivas, cuando las
mismas ingresan en terrenos rutinarios, escasamente
gratificantes. Lo que suele vagamente caracterizarse
como <crisis de valores>, no es sino una torpe e ideo-
lógica incomprensión de nuestra característica más
conspicua como especie animal: nuestra capacidad
de abandonar los <territorios sagrados>, cuando ad-
vertimos que en ellos se han secado las fuerzas vitales
que le conferían potencia y sentido. Ante esa oquedad

82

<hedónico-espiritual>, nuestra voluntad de apostasía
nos conmina a fugar hacia nuevas tierras, que avizo-
ramos como promesas de inéditas y más completas
formas de realización existencial.
La característica más notable de la vida hu-
mana es que está necesariamente destinada a ser
compartida. Toda la vida es una red que interconecta
íntimamente todo lo existente. Lo vivo y lo inerte se
conjugan en sistemas abiertos que poseen la virtud
de <vivificar>, incluso a lo abiótico. Ni el río ni el
viento son seres vivos, pero sus funciones estimulan
u obstaculizan el florecimiento de la vida de acuerdo
a autoregulaciones de la propia naturaleza, así como
por crecientes intervenciones biotecnológicas del ser
humano. Esa densa relación de lo viviente con su en-
torno inorgánico, constituye en la práctica, una suerte
de acoplamiento simbiótico y sinérgico. Para el exis-
tente humano, la convivencia, es decir el <vivir con
los otros y con lo otro>, constituye la clave explica-
tiva de la continuidad y el progreso de la especie hu-
mana. Este convivir, este acompañamiento vital entre
humanos, se expresa tanto en dimensiones acotadas
e íntimas, como en espacios sociales más vastos y
anónimos. Mientras la ayuda mutua en la vida íntima
o privada dará nacimiento a una serie de disposicio-
nes éticas o morales, en la vida pública-social, esta
cooperación alumbrará enseñanzas y acomodamien-
tos políticos, no exentos, por cierto, de sustantividad
moral.

83

Veremos que la ética y la política constituyen
caras de una misma e indivisible realidad, cuyo obje-
to es describir-prescribir formas específicas del obrar
humano. Pensar a lo ético y a lo político por separado,
no es sino obra de procesos de abstracción intelectual,
cuyo único valor es proveer de incisivas herramientas
para llevar a cabo un análisis -provisorio e instrumen-
tal- de puro valor científico y didáctico. Lo cierto es
que ética y política se hallan tan profundamente in-
terpenetradas, que resulta difícil decidir qué tipo de
prioridad ontológica y/o histórica existe entre ambas.
El animal humano está destinado a vivir con
los demás. Su constitución fisiológica, le priva de la
autonomía funcional-motora-orgánica-afectiva que
tienen la casi totalidad de los animales no humanos.
La fragilidad estructural humana lo <destina al cuida-
do y a la ternura>: el ser humano no puede subsistir
biológicamente sin esa primerísima relación de solí-
cita y amorosa protección maternal. He allí delimita-
da una primera <comunidad existencial o conviven-
cial>, en la que invariablemente el ser humano está
incluido. Estamos destinados a una convivencia en
interdependencia y para ello, adoptamos un conjunto
de acciones y pautas encaminadas a garantizar una
realización existencial, que condiga con los ideales
y metas del ideal de humanidad que cada sociedad
forja para sí misma. Entre tales acciones y pautas,
podemos mencionar: respeto, cooperación, comple-
mentación, acompañamiento, comunicación, consi-
deración, aceptación, responsabilidad. Su observan-

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44 Entiendo por familia.43 Nacemos pues en un mundo social. la restricción o limitación que supone la función meramente reproduc- tiva y la consiguiente estructura rígida donde el varón se ubica como cúspide. tran- quilidad espiritual y autonomía material).las pautas de convi- vencia existencial. afectivas y culturales. parece un objetivo modesto. expresan demandas y respuestas establecidas recíprocamente por quienes conviven en un espacio social homogéneo. la familia es un continente de sentimientos de cuidado mutuo. Esos plurales modos –ethos. pues. como las nacidas de los intercambios y negociaciones sociales en que entran unas familias con otras. antes que superficie de acoplamientos procreativos.cia garantiza y determina una satisfacción extensa y equitativa de las necesidades biológicas.la comunidad íntima de afectos mutuos y conver- gentes. 43 Realizar una imagen de humanidad –imagen forjada individual y colectiva- mente.espe- cíficos. un espacio en el que conviven diversos modos de re- gular –formal o informalmente. 85 .en las relaciones más amplias y públicas entabladas con otros actores desconocidos. en los modos específicos de convivencia dentro del ámbito interpersonal más privado. un espacio interpersonal don- de prima el afecto como factor cohesionante. tanto las interacciones que emergen en la comunidad de realización existen- cial más íntima (familia)44. abarcando. comienza. esto es. Lo ético. Este carácter constituyente de la íntima reciprocidad afectiva sustituye la idea de parentesco: perfectamente una familia puede no estar constituida por parientes sanguíneos. En efecto. en un sentido muy lato.que implique dignidad (auto y heterorespeto) y goce (felicidad. y se continúa – como obrar político. aúnque enteramente aceptable. Familia es mucho más que la pareja reproductora (con sus respectivos progenitores y vástagos): es también –pero fundamentalmente. De este modo. sin la necesidad de recalar en grandilocuentes finalis- mos trascendentes. quito a la idea de familia.

expresa cambios y reiteraciones. de redundancias. que no es sino esa particular manera de lo viviente. así como por la cultura de la complementarie- dad que conforman en la convergencia del obrar co- lectivo. La vida. invenciones. cada comunidad. Cada individuo. afectivas. materiales. así como en un sustrato simbó- lico compuesto de ideas. La materialidad y la espiritua- lidad determinan –instauran. singular y creativamente.límites y posibilidades a aquello que. ha sido deci- dido por el individuo. coexiste en coordena- das temporo-espaciales particulares. cada familia. la originalidad y la estandarización caracterizan simultáneamente a todo lo humano. La existencia humana está constituida. pero 86 . pero lo hacen sobre un escenario común de necesidades biológicas. Nuestra singularidad –nuestra libertad. originalida- des: pero también está hecha. pues. que determinan diferencias sobre el fondo de semejanza determinado por la biología de la dependencia amorosa antes des- cripta. Los individuos toman decisiones libres y voluntarias. valores y convenciones so- cialmente constituidas. Por ello. copias y adopciones de lo ya existente. de espontaneidades. que deviene y se construye en el seno de una compleja trama de libertad y determinismos. Aún cuando reconozcamos la existencia de elecciones y realizaciones radicalmente singulares – modos de vida peculiares.dentro de cada grupo de convivencia. en sínte- sis.es un hecho absolutamente innegable. el hecho de que los mismos se encuen- tren modelados por una cultura determinada nos con- ducirá al encuentro de homogéneos y reiterados <mo- dos de vida>.

desde una esencialidad suprahistórica. un espacio dinámico.la misma se halla vaciada en un molde común que confiere a nuestras decisiones cierta identidad o fa- miliaridad –aún a las que creemos más libres. geográfico y cultural determinado. Toda morfología de nuestra privacidad es subsidiaria de determinantes sociales. re- meda los procedimientos materiales y los gestos es- pirituales de la época y sociedad de la cual proviene. No es posible pensar lo privado como aislado e indiferente al modo en que se encuentran organizadas socialmente la produc- ción y reproducción de las condiciones de vida. también resulta erróneo pensar lo social como una matriz trascendente. por consiguiente. materiales o simbólicos.con las determinaciones que adoptan en la sociedad los de- más individuos cuando hacen uso de su intransferible libertad. recíprocamente condicionados. Del mismo modo. b) los demás individuos que integran la sociedad. Aún el náufrago. El mundo humano es. generados en nuestro interactuar con: a) nuestras comunidades íntimas (familias). en su forzado y radical aislamiento. La familia y la sociedad. c) la naturaleza en su conjunto y d) los símbolos y artefac- tos culturales. con el ethos social que emerge de una historia que describe los desplaza- mientos requeridos para ocupar y poblar un espacio histórico. son ámbitos de realización existencial humana. que articula idiosincrásicas co- munidades íntimas de realización. operaría determinando 87 . lo privado y lo pú- blico. que. Nuestra práctica refleja los modos comunes de pensar y obrar.

justas y equitati- vas en la concreción de las labores comunes. en la distribución de la riqueza social. en teoría. preservar interacciones armónicas. Para ello el conjun- to social formula y observa regulaciones específicas para la convivencia. se presentan formalmente como codificaciones encaminadas a instaurar y defender el bien común. sin descuidar el imprescindible apunta- lamiento de los asuntos y bienes comunes o colec- tivos que hacen posible la satisfacción individual y grupal de las demandas y necesidades. Antes bien. con independencia de los hechos fácticos consentidos o alentados por una regula- ción político-legal. todos los cuerpos regulatorios.las formas singulares e íntimas del vivir. Es a esas regulaciones específicas de la vida social a lo que llamamos política.45 La búsqueda de una mejor realización existen- 45 Lo anteriormente expresado no nos impide constatar la existencia de sis- temas políticos monstruosamente injustos. etc. que se relacionan negociando intereses y objetivos particulares. cuyo objeto es pro- veer del mejor modo la mejor realización de las nece- sidades y aspiraciones humanas. empíricamente determinadas. en lo sustancial. el acompañamiento o complementariedad de una comunidad más amplia. que procuran. Aún los regímenes políticos más brutales de los que se tenga conocimiento. La vida doméstica o familiar. procuraban sentar una convivencia que permitiera la realización existencial de quienes estaban aludidos en el pacto político-moral establecido institucional- mente. necesa- riamente. Lo que quiero señalar es que. lo social ha de verse como el lugar donde intersecan múltiples voluntades. en la utilización de los recursos naturales. supone. en la realización de los intercambios de bienes materiales y simbólicos. 88 .

culturales y materiales. Esta co- munidad de fines articula complementariamente. Por lo tanto.y es susceptible de modificaciones supera- doras. afectivos. así. está dada por la progresiva complejización del funciona- miento. dinamismo. cierta provisoriedad. La diferenciación. La <consideración amorosa del otro> está en el centro de las acciones de la comu- nidad íntima de realización (familia). Ética y política. debates entre igua- les. La pauta supone. aluden. entre lo privado y lo público. conexión que deriva del establecimiento y observan- cia de <conductas de interacción> fundadas en el cui- dado y/o respeto del otro. a los modos de interac- ción que acostumbran adoptar (y observar) un grupo determinado de individuos con miras a garantizar la satisfacción interdependiente (en lo privado y en lo social) de sus requerimientos biológicos. convenio. requerimientos y metas de los ámbitos de acción humana. las pautas ético-políticas aluden a discusiones entre pares. por lo tanto. cuando cambian las condiciones específicas que lo hicieron <pactable>. Dicho de otra manera: la ética y la política se fundan en prácticas y discursos -implícitos o explíci- tos.cial de los seres humanos constituye el meollo de las pautas46que establecen la ética y la política. Lo que se conviene o acuerda es algo transitorio –a lo que se le debe respeto y fidelidad por haber sido pactado. acuerdo. las acciones de ambas dimensiones del obrar humano. en tanto que el 46 La noción de pauta implica la idea de pacto. Pero la complejidad no anula la afi- nidad ontológica existente entre ambas dimensiones. plasticidad.obrantes en la sociedad con el objeto de regular el funcionamiento de las diversas comunidades con- formadas en pos de nuestra realización existencial. 89 .

en el marco de tales asociaciones.<respeto humanitario>47. 90 . que adopta la <consideración amorosa> que es la fuerza vinculante. la más sólida garantía de que la realización humana en la sociedad pueda fundarse en la justicia y equidad que deben presidir la dinámica de cualesquiera asociaciones hu- manas establecidas. distanciándo- me de aquellas concepciones que estipulan una prio- ridad ontológica del todo (polis) sobre la parte: creo que. así como para dar forma a los in- tercambios materiales y simbólicos que. debería constituir también. esotérica. Una parte 47 El <respeto humanitario> es la forma social. una filiación o continuidad genealógica entre la familia y la polis. Siendo pues lo amoroso. deberíamos llamar <ético- políticos> a los enunciados valorativos que deben ser tenidos en consideración para el equitativo y adecua- do cumplimiento de los objetivos antropológicos en su dimensión social. Sostengo. exotérica. pues. colectiva. Si llamamos <ética> a la trama axiológica que avala el éxito hedónico de las comunidades bio-afec- tivas íntimas (familias). entre quie- nes conviven en las comunidades más íntimas. es un juicio que con- lleva peligrosas derivas político-sociales. afirmar que la <totalidad conjeturada> prevalece sobre la <singularidad fáctica>. el traslado de estas conductas de respeto al plano social. lo está en la comunidad más amplia constituida por la sociedad. la clave del éxito del grupo primario de contención y acompañamiento re- cíprocos. se producen.

El todo no es ontológicamente superior a la parte. Una fecunda y poderosa reciprocidad vin- cula sinérgicamente ambos polos. Aplastar la vida apelando a la trascen- dente perfección de la universalidad abstracta. las elites gobernan- tes han podido establecer mecanismos de sumisión sobre las mayorías poblacionales. pero tampoco hay comunidad sin individuos. Que aceptemos el inne- gable valor de la complementariedad funcional y el beneficio práctico que implica la vida en la polis. en cuanto aporte cualitativo y cuantitativo para la con- creción más acabada y completa de la vida humana. Que el individuo sólo pueda realizarse en comunidad no implica la absorción o borradura de la singularidad individual en el todo. El todo y el individuo son una sola y misma cosa. ha re- sultado ser un conspicuo expediente político al que han acudido siempre las dictaduras totalitarias. No hay individuo sin comunidad. resulta. en cierto sentido anterior al individuo. no debe obligarnos a postular la prioridad ontológica de la forma o estructura sobre el principio material o singularidad.importante de las catástrofes políticas de la historia humana se han producido por la priorización de los universales abstractos sobre los individuos concre- tos. entendida como el <estar con el otro> para garantizar la mutua realización existencial.48 Creo importante formular algunas precisiones y observaciones al respecto. se implican mutuamente: el todo es sencillamente la multitud de las singularidades. Es la pareja que se une la que engendra a los individuos. se necesitan. son complementarios. no una esencia previa que se realiza en la historia. Han obrado como 48 Por cierto que la comunidad. 91 . En nombre de valores y sustancias universales inexperienciales y trascendentes. y es la contención amorosa de los progenitores la que posibilita la continuidad vital de la progenie.

Esto significa que quien enuncia el universal abstracto. la humanidad. es posible levantar la frágil contundencia de la vida con sus minúsculos y efímeros goces. Y aún- que frente a un hipotético universo eidético de sustan- cias eternas. el partido. racionalizaciones ideológicas abu- sivamente universalizadas. Esa instalación en la universalidad justifica el ejercicio de un poder que se presenta como la única y necesaria manera de organi- zar racionalmente la realidad social. Ahora bien. la nación. lo antropológica- mente relevante es que la lábil sustancia que consti- tuye nuestra singularidad es una imposición fáctica contundente. que sólo puede ser negada mediante violencias empíricas que ponen de manifiesto el dolo- rosamente real sufrimiento de la carne viviente. la patria. el porvenir. la raza. 92 .tales. de ligeros temblores. tengamos que posicionarnos y oponer un mundo minúsculo de pequeñas fruiciones. de pequeñas verdades. Todo este andamiaje de sustancias hipostasiadas. idiosincrasias. parte de concebir una suer- te de homogeneidad ontológica entre la exclusiva y privilegiada razón del ser humano (en los hechos el referente ha sido siempre la racionalidad de algunos pocos individuos superiores) y los principios racio- nales de índole universal que conforman la verdadera realidad. Abstracciones que refieren a constructos que siempre reflejan unilateralismos. frente a esta <metafísica de es- pectros>. etc. es poseedor de una especial característica ontológica que le permite interactuar con el logos absoluto que rige al universo.

deba concebirse como una realidad trascendente. histórica y cultural- mente definidos. no implica que esa instancia colectiva de coordinación de voluntades individuales. superior y todopoderosa. La coordinación de los deseos no demanda una instancia supraindividual diferente de los individuos. se plantearía una supedi- 49 No es la osamenta de la razón la que mancomuna al todo con el individuo: es la palpitante carne. una instancia supraempírica. sino en algo viviente. sino la <hedónica de la carne>. No es una <metafísica de espectros> lo que aglutina. No es menester aceptar la existencia de una protección espectral proporcionada por esos universales abstrac- tos que la historia del pensamiento nos ha mostrado que ha estado siempre concebido a la medida de la representación mental o ideológica de los sectores dominadores. 93 . La puesta en común es interindivi- dual y alude a la necesaria asunción de los plurales reclamos e intereses que esgrimen las singularidades y que deben ser contemplados en los acuerdos de convivencia social. Esta <ética-estética del goce> no puede estar regida por una juridicidad que remeda la fijeza de un supuesto mundo trascendente. con el objeto de satisfacer de mejor modo necesidades e in- tereses materiales y espirituales. Que la dignidad y valor de la vida humana deban ser garantizados por vastas articulaciones po- líticas entre las plurales comunidades primarias de realización existencial.49 La instancia colectiva constituye un constructo estratégico que condensa la potencia del obrar sinérgico de voluntades mancomunadas. Estaríamos entonces ante dos antagónicos modelos de concebir las relaciones entre el individuo y la sociedad: por una parte. única capaz de registrar los minúsculos cambios y las prodigiosas mutaciones que componen la vida. Por ello la universalidad que sostengo no coagula en esqueletos fijos y definitivos. mutable. en transforma- ción permanente.

podemos observar una subordinación de la ma- teria a la forma. porque conllevaría.tación del individuo al todo social. habría una reivindicación del valor del individuo. radica en el negativo recurso de asimilar los víncu- los y necesidades biológico-afectivas. la elevación de un opuesto escenario de realización existencial. Se trataría de una asimilación reduccionista y peligrosa. que una de las razones más pode- rosas de secundarización ontológica del individuo -y de su grupo primario de satisfacciones bio-afectivas-. guiadas por el deseo de mejorar las capacidades individuales y satisfacer demandas de todos los integrantes de la comunidad política. limpiamente 94 .del ser humano. la vitalidad de la especie se liga fuertemente a la optimización de las condiciones existenciales del individuo y lo universal expresaría un enunciado dis- cursivo que reúne singularidades actuando comple- mentariamente. al postular una noción del todo como espacio de agregación y convergencia de singularidades concretas. Pero. Por otra parte. ipso facto. con la desca- lificada dimensión sensorio-emocional-sentimental – por animal o irracional. Aquí la forma sería la resultante de acoples de la materia que constituye al sujeto indi- vidual. En este caso. ¿cuáles son las razones que conducen a esta subalternización de lo real concreto a lo universal abstracto? Creo ver. del individuo a la especie. de la par- ticularidad a la universalidad. fundamentalmen- te al todo jurídicamente organizado (Estado). impolutamente intelectual. superior y pri- vilegiado.

es una vida que merece ser vivida. la conquista de nuestra menuda realización y tranquilidad. que las acciones heroicas de los guerreros. gozan de menor valía ontológica que la vida recoleta del in- telectual. transcurren en la ruda simpleza del trabajo. Todo lo pequeño carece de historia. en la lábil consistencia del deseo. con- trariamente. en la contradictoria creativi- dad del desempleo que conmina a idear estratégicos mecanismos de supervivencia. el himno. por lo general. el ditirambo. la oda).50 50 Durante el transcurso del siglo XX. Si solamente la vida heroica. han sido omi- nosas para las grandes multitudes populares. cuyas vidas. en el frágil poder del amor. es que. La historia es la narración de lo que hacen los <grandes hom- bres>. la empresa de la felicidad sensorial. la conclusión obvia que se sigue. Ante tal descorporización de la vida. la metodología de la historia fue incorpo- rando paulatinamente elementos desatendidos por la historia clásica moderna. en su terrenal belleza no puede ser una respuesta de- finitivamente válida para nuestras humanas expecta- tivas? ¿Por qué la gesta doméstica. la vida política-pública -o guerrera o religio- sa o abnegada o frugal. la reverencia. cabe preguntarse: ¿por qué la vida en su enorme pequeñez. existen vidas que no merecen ser vividas (o que por lo menos no merecen de la admiración. 95 . la batalla del día a día. que la hazaña orientadora del hombre pú- blico. que las beatíficas contemplaciones de los que renuncian al mundo? ¿Por qué el oikos vale menos que el ágora? Las consecuencias que se derivan de esta de- valuación de lo <material corpóreo>.trascendente: la pertenencia espiritual a la patria tras- mundana.

la sexualidad.evada o carezca de toda racionalidad. lo intrascendente comenzó a ser historiado. etc. con los protocolos procedimentales. de inferior o insig- nificante valía dentro del conjunto de las acciones y pasiones humanas. lo minúsculo.que unen significativamente a los indivi- duos entre sí. Otros actores históricos aparecieron en escena y la regionalidad del sentido de lo histórico comenzó a suplir una visión universalista o trascendentalista de los acontecimientos históricos. militares y diplomáticos. geo- gráficas y psicológicas. Es evidente que pueden esgrimirse varias ob- jeciones a esta visión <heroica o épica> de la existen- cia humana y de su historia. que revelaron la terrible am- putación que padeció lo antropológico cuando los pensadores decretaron que lo propia y relevantemente humano radicaba en los hechos heroicos o sublimes protagonizados por los grandes hombres.. pues de ninguna manera debemos acatar como una verdad indiscutible. por sólo mencionar unos pocos ejemplos se erigieron en objetos de estudio. con las vías recursi- vas jerárquicas. Las mujeres. Si bien es cierto que dentro de ese espacio de intimidad que se comparte con los <otros significativos>. 96 . sociológicas. las indicaciones-prescripciones que tienen que ver con las funciones organizativas. no implica que su economía íntima funcione siguiendo Poco a poco se fueron incorporando cuestiones económicas. ello no significa. privada. que el ámbito de relaciones amorosas –de cuidado personal. la locura. y se muestre impune a los requisitos de equidad y justicia que deben regular las interacciones humanas. desplazando el foco de atención puesto excesivamente en aspectos políticos. Lo pequeño. la vida cotidiana. el que los vínculos emocionales -sean estos sanguíneos o electivos. El hecho de que en la fa- milia prevalezcan lazos afectivos y sentimentales. deban ser tenidos como pertenecientes a una esfera doméstica. son más laxas e informales –e incluso pueden ni siquiera tener algún tipo de formu- lación explícita-.

de la mano de antropologías que. la ines- tabilidad ontológica de las esferas donde lo humano se manifiesta y organiza en cuanto <ser de afectos>. fácticos y simbólicos. que habían sido brutalmente amputados en la episteme racionalista-espiritualista. con su anodina y ahistó- rica circularidad fue perdiendo todo valor ontológi- co.51 La estricta identificación de la expresión ca- bal de la racionalidad con la sociedad jurídicamente organizada -el estado-. el erotismo. los deportes. lo doméstico. reaparecen cargados de historia. Así.amorosa es la prevalencia caótica. 52 Es interesante observar cómo los sentidos. arrastrando en su hundimiento un rico espectro de asuntos cotidianos (que sólo en los últimos dece- nios comienzan a recuperar su dignidad. exhibiendo la olvidada piel humana cubierta durante tanto tiempo por los gri- sáceos y fantasmales trapos de la metafísica. el juego. 97 . por considerar que la afección –pasión. con mayor verosimilitud. de sentimientos y fidelidades no determinadas por el análisis riguroso –epistémico.criterios desculpabilizados -o impunes-. acerca de lo que es constitutivo de lo humano. no significa que el dominio y la violencia. ipso facto. Que la familia nuclear patriarcal se haya extendido de ma- nera hegemónica en el tiempo y en el espacio. el turismo. La ropa. etc.de la razón. sino histórica. son sólo algunas de las objetivaciones que exudan sentido antropológico. al rescatar la corporeidad como constitutivo principal de lo antropológico.52 51 La arbitrariedad y la violencia intrafamiliar no es ontológica. la comida. plagados de arbitrariedad y disimetría. constituyan la esencia de las relaciones funda- das en la afectividad. informe e inexplicable de ata- duras irracionales. No es inherente a las relaciones sentimentales el establecimiento de jerarquías y subordinaciones. adoptan como objeto de estudio todo lo que los humanos hacemos). determinó. brindando un privilegiado material para la construcción de otros mun- dos que dan cuenta.

divina. Se hace una apología de la estabilidad. al tiempo que se relega por lábil. entendida como adecuación per- fecta entre el intelecto y la esencia de una realidad asequible al poder cognitivo del intelecto humano. falaz y azarosa. necesi- tando para ello. 98 . son perfectas definiciones que expresan la adecuación del intelecto a las cosas. La mente habrá de ser el medio que se adecua a la realidad objetiva tal cual ella es: las verdades lejos de ser meras opiniones provisionales y contingentes. eterna. por una ontolo- gía y una ciencia que sirvieran al propósito de crear y consolidar una sociedad estamental o clasista. optaron estratégicamente. en la civilización occidental. fijeza. operando al amparo de las clases dominantes. al ojo incisivo del conocimiento racional humano. simultáneamente. inconstante. Pocos objetivos se buscaron y defendieron con tanto ahínco en la historia de la sociedad humana. en una relación de identidad. las facultades del alma humana con los caracteres esenciales de la realidad. estructuró un relato que respondía al interés ideológico. como éste de ontologizar un modelo epistemológico que posea el poder de establecer invariable y necesa- riamente la verdad. político y eco- nómico de erigir una realidad sustraída a la inconsis- tencia e impenetrabilidad de la materia. insistir en el cultivo de un único tipo de conocimiento que amalgamara. La conciencia y el mundo participan de una idéntica sustancia inte- ligible. Los sectores hegemónicos. pero abierta. La intelligentsia. previsibi- lidad que provee el conocimiento racional.

quedará estipulada la prioridad ontológica de la polis respecto de la familia. que asienta en un constructo lingüístico-discursivo tejido con el propósito de decir lo más adecuadamente posible la impulsividad de la vida. de lo afectivo. político y económico de los conglomerados sociales. Por lo contario. entre la familia y la afecti- vidad. fundamento racional al ordenamiento social. remarcar que el polo excelso. dando a su vez. lo sucio y lo grosero se asociaron siempre al trabajo manual. Los estamentos o clases sociales que funda- mentan y defienden el modelo epistémico referido. se predi- caran exclusivamente del etéreo polo espiritual humano. al extremo inferior. proyecciones e impactos no podemos analizar en este escueto trabajo introductorio). se identificará con las elites pensantes y gobernantes. ontológicamente. Hasta que se produjera este giro (lingüístico y corporal al mismo tiempo). haciendo que lo bello.53 De acuerdo a las analogías y contrastes entre lo político y lo racional y. 99 . almático. Epistemo- logía y ontología se asociarán exitosamente a lo largo de los milenios. racionalidad o sensibilidad. haciendo de lo espiritual una importante y privativa dimensión humana. lo feo. la visión almática de lo humano hegemonizó todos los ámbitos del obrar humano. Re- sulta ocioso. determinarán una identificación y adscripción ontoló- gica de los actores actuantes en el seno social a una u otra dimensión de la dualidad constitutiva antropoló- gica: alma o cuerpo. interrumpiendo el vín- 53 Habrán de transcurrir muchos siglos para que se insinúe una auténtica transmutación ontológica (cuyas características. que coloque lo hu- mano en la excitabilidad productiva de lo orgánico. lo sutil. en tanto que las clases trabajadoras quedarán asocia- das. lo limpio.toda información que provenga de lo sensorial. a la inmersión de la vida en la prosaica e inferior materia. de lo material.

Lo ético en lo doméstico se convierte así en un subcampo de lo social. se conformaban alrededor de ancestros comunes) que las mancomuna incontrovertiblemente. De esta manera queda sancionado un hiato in- superable entre ambos espacios de comunidad antro- pológica. culo genético (las tribus.54 Esta ética diminutamente aséptica -enjuta formulación de normas arbitrarias.será brutalmente insuficiente a la hora de conceder derechos. por ejemplo. fundadas en acontecimientos emocionales y afecti- vos. por caso. aquellas ac- ciones especiales que se consideran susceptibles de ajustarse a la lógica aséptica y racional de la univer- salidad. 55 Digo que las normas éticas son arbitrarias porque están formuladas des- de un centro esencial de agencia moral: el varón adulto. No hay reciprocidad en esa moral patriar- cal. La prioridad ontológica de la dimensión citadina (constituida prematuramen- te como institucionalidad jurídico-estatal) por sobre todo otro tipo de agregaciones sociales humanas. liberta- des y desregulaciones para un obrar moral solidario y amoroso en la esfera público-institucional.que remite a la minusvalía antropológica todo un vas- to (y relevante) conjunto de acciones autónomas nacidas del puro y libre fluir de la afectividad. según lo más arriba argumen- tado. un subcam- po de regulaciones heterónomas –congruencia de lo obrado con lo prescripto por la moralidad pública. en el interior de la célula básica de afectos encontramos trazadas estrechas avenidas de mano única.55 Frente 54 Solamente se integran a la ética expresiva de la <lógica de la universalidad> aquellas acciones del ámbito privado que poseen impacto social y político. Tal separación tendrá un impacto decisivo en la historia del Occidente. No son lo mismo los varones que las mujeres. Por esa hegemonía unilateral. De este modo toda una batería de principios axiológicos se hallan viciados. habrá de determinar la concepción de lo ético como una esfera de vinculación sólo vigente para un número reducido de acciones privadas. por su falta de protección universal en el propio interior del grupo 100 . ni los adultos que los niños.

fuente de la moralidad familiar es suplido por la <ética reglada de la privacidad>.a la impotente mezquindad que demuestra esta <ética reglada de la privacidad> para dar nacimiento a re- laciones políticas que acojan la potencia vinculante de lo afectivo.56 que las adopta. Es esta <axiología política de la equidad>. obediencia. se ve violentamente obstaculizado por la frialdad de una ética de normas impuestas. La autoridad patriarcal marcaba la ley desde su omnímoda soberanía. real. es necesario e imperioso oponerle una axiología fincada en la concepción de la política como ámbito de relaciones entre iguales. Lo ético. ex- clusiones en lo que ellas mismas declaran proteger o inmunizar. Estamos ante normas amasadas con la inmoral sustancia del prejuicio. son traducciones políticas (y más extensas) de la contención amorosa que existe en las comunidades íntimas de realización existencial. fuertemente vinculada a la dimensión afectiva. fueron difuminando está <ética del reglamento> que hacía de la familia un espacio aséptico. imposiciones y sumisión (tomadas del ordena- miento político-moral) acaban siendo en la familia el sustituto ético de la mo- ral del afecto. 101 . público. normas de la hipocresía que jamás podrán compatibilizarse o justifi- carse mediante el uso de una razón congruente. por la lógi- ca más espontánea y vivaz de lo afectivo. la rigidez formal del espacio público sometiendo la blanda can- didez de lo privado. La imantación o contagio del ámbito público. frío. la que acompañará el alumbra- miento de un orden social fundado en el respeto y la solidaridad que. paradójicamente. quedaba limitado a esas duras reglas que remedaban el ordenamiento social. La universalidad a la que alude el amparo referido. 56 Verticalismo. sino que tiene que ver con la reivindicación de una extensa (universal) salvaguarda para todos quienes conforman el grupo que decide y construye el convenio moral. Por lo tanto. casi sombrío. reitero. desmorona toda posibilidad benéfica de incidencia de lo amoroso en lo público. Sólo las enormes transformaciones socio-culturales que comenzaron a gestarse en los países centrales alrededor de los años 50 del siglo XX. la afirmación de la arbitrariedad ética es la descripción fáctica de ciertas normas éticas que admiten. El amor. sensible. A la <opcionalidad del afecto> se le contrapone la <obligatoriedad de lo debido>. no signifi- ca adscribir a quienes reclaman por normas válidas irrestricta y transhistórica- mente. la descalificación y la exclusión. Por lo demás.

en los discapacitados. en los niños. En todas las épo- cas primó cierto infame consenso acerca de la inimputabilidad de su supresión visual (incluyendo la supresión física). está en relación inversa con la devaluación de la corporeidad y la afectividad. ominosas discriminaciones y exclusiones que pueden incluir. abstracta y universal. genealogía de los execrables. en los extranjeros. inicuas. de los diferentes. Es estremecedor constatar como la <legalidad> ha estado en muchos regímenes cons- titucionales facultada para la supresión de los otros. incluso. 57 Piénsese en los esclavos. de la emoción y la afectividad. como ordenador único y verdadero. en las mujeres. en y por la razón. porque. Diacronía de la monstruosidad.57 El lugar central que ocupa la razón en esos entramados lega- les. la supre- sión física –justificada argumentalmente y legalmente sancionada. en los hechos. 102 . inherentes a la vida. etc. Exilio impiadoso de lo sensorial viviente. aún cuando es concebido como el lugar donde se conjugan valores estipulados desde. en los siervos. No hay relaciones entre iguales sino jerarquías monstruosas. inhumanas. como habilitantes jurídicos de las personas.de los excluidos del convenio. será aún más descarada e insoportable la ficcionalidad e hipocresía del nomos o regulación política. Los crímenes e ilegalismos más ab- surdos han estado exculpados por la vigencia de leyes inicuas. Con todo lo reprochable que resulta esta susti- tución de la ética de los afectos por una ética rigurosa y fantasmal que subsuma a la privacidad en universa- les abstractos. entre superiores e inferiores. cronolo- gía de los condenados. Distintos nombres para designar la construcción impune de los <residuos humanos>. el espacio político vehicula impunemente. para garantizar el imperio indiscutible de la razón. en los homosexuales.

Simplificadamente quiero decir que lo legal no coincide necesariamente con lo legítimo. Toda una historia de la emancipación humana podría escribirse en torno a esta dialéctica. así como lo legítimo no se convierte ipso facto en legal. En tanto que el real vacío material de la pregonada eticidad objetiva del espacio público. pues toda tensión liberadora es un esfuerzo por legalizar lo que se considera legítimo por un colectivo demandante. adultos y an- cianos. por lo que pido al lector sepa disimular el peso de la redundancia. se pone de manifiesto cuando se constatan las relaciones 58 La cuestión de la legalidad y la legitimidad es ampliamente abordada por la filosofía política de manera que sólo deseo manifestar que son órdenes que no deben confundirse. considero de enorme importancia detener- me en el análisis de este momento de la <mistifica- ción moral>. vinculados enteramente a nuestra entidad corporal. toda vez que al interior de las pequeñas comunidades íntimas de realización existencial se verifican relaciones desiguales entre hombres y mujeres. Sólo pensando desde una <agencia y ciudadanía corporal> es como podrán suprimirse las siniestras consecuencias que recaen sobre cuerpos desdibujados para identificar lo antropológico. El solo acontecer del dolor y el su- frimiento. El vicio o defecto de la ética que regula lo doméstico. etc. adultos y menores.58 Aún a riesgo de incurrir en reiteraciones con- ceptuales. 103 . obliga a incluir en el todo moral-político a la inmensa multitud de sujetos despojados de su dig- nidad por ilegítimos institutos de gobierno dotados de legalidad democrática. estriba en la falsa uni- versalidad de su protección. Salir de ese marco brutal e insensato supo- ne reivindicar una <ética de la corporeidad> como el fundamento de las relaciones políticas.

Las relaciones familiares adecuadas eran aquellas que. epistémico. tenía que ver con una serie de regulaciones administrativas y pres- cripciones técnicas que implicaban un previo proceso de des-biologización o des-erotización de los acto- res familiares y de sus acciones más específicamente amorosas. podían erigirse en objeto de atención científico-técnica. dejando de lado las imposiciones 104 . patrones y obreros. la escasa valía ontológica que podía encerrar el espacio familiar. así como la existencia de plexos normativos que no con- sideran ilegal un tipo de tratamiento político fundado en la asimetría –o diferencial ontológico. Lo que resulta incomprensible e intolerable en tal situación es la existencia de un sinnúmero de jus- tificaciones teóricas que dan cuenta del porqué y de la necesidad de la existencia de tales relaciones. En la Antigüedad. étnico. etc. es decir. Los griegos de la época clásica pensaron a la economía como la ciencia que regula el funcionamiento adecuado del oikos. el ámbito privado. Amos y esclavos. esto es.. Sólo así.que se vehiculan en ese ámbito político. cons- tituyen otras tantas maneras de caracterizar este tipo de relaciones carentes de vínculos verdaderamente éticos.de quienes están involucrados en tan ini- cuos modos de relación.de autoridad –esencialmente definidas por la asime- tría. la casa y la familia. como el conocimiento requerido para proveer adecuadamente a las necesidades familiares a través del buen uso de los instrumentos existentes para tales fines (incluidos los esclavos). señores y siervos.

del afecto. se fundaban en cánones que tenían como modelo el ejercicio del gobierno político. que. Es el afecto paterno análogo al afecto que siente el rey por sus vasallos y. sensualidad. El padre gobierna a sus hijos como un rey a sus súbditos y no como una persona que asume obligaciones y compromi- sos como consecuencia de su responsabilidad como responsable de una nueva vida. legítima y 105 . La continuidad y equiparación que postulo. que debe conformar al ethos que se observa al interior de los grupos bio- afectivamente constituidos. Es a esta preocupación por las consecuencias de nuestro obrar personal en la vida de los otros. supone que la ética expresa la preocupa- ción por las implicancias y consecuencias que tienen las acciones de unos sobre otros. entre las dimensiones privada y pública de las accio- nes humanas. El padre de familia gobierna a su mujer y a sus hijos como lo hacen los magistrados con los ciudadanos y los vasa- llos. por lo tanto. que no es sino una preocupación y una zozobra sentimental que acaba transformándose en la emoción básica sobre la que se edifica. se encuentra muy lejano al requisito de horizontalidad que se halla a la base de las ideas de cuidado. a lo que he venido llamando <amor> o <acompañamien- to amoroso>. Hibridación extraña de gobierno monárquico y determinismo biológico parental. La <forma ética> adquiere su legitimidad y relevancia antropológica sólo cuando está fundada en la consideración del otro como corresponsable de la configuración del mundo social. ternura.

en su 106 . No existe <verdaderamen- te> el espacio social si en el mismo no se verifican acciones nacidas del auténtico reconocimiento del otro como co-autor responsable del mundo social. en su singularidad. la vida en común es una mera ficción concebida por un yo (o un <nosotros los que somos iguales>) narcisista. un espacio de preocupaciones que tienen como objeto reconocer la legitimidad ontológica de los otros.nos movemos. La convivencia social es la convivencia que emerge de acciones para las que estamos empoderados por el mero hecho de existir como seres humanos: nuestra humanidad nos habili- ta. La ética muestra que los demás no valen por ser idénticos a mí –o ser instru- mentalmente útiles a mis intereses-. Somos sociales porque participamos en paridad y so- lidariamente. Lo social es necesariamente un espacio de reciprocidad onto- lógica: si no existe el reconocimiento recíproco en- tre los actores. Es por todo ello. en la producción y reproducción de las acciones que constituyen la vida. sino que valen por el mero hecho de ser. que lo ge- nuinamente social debe ser un espacio ético. una reproducción egoísta de la mismidad. las novedosas singularidades ontológicas que encarnamos cada uno de los sujetos que construimos- constituimos la sociedad. El mundo social es el espacio donde coexisten las diversidades. esto es. las liber- tades.genuinamente. que espera de la vida social una mera multiplicación de lo mismo. plena y legítimamente. para la acción mutuamen- te constituyente del mundo socio-cultural. lo social. que existen más allá del espacio de intereses en el que –y por el cual.

tanto mayor valor antropológico se le adjudicará. estricta- mente racional. Co-fundación del mundo por el obrar sinérgico de los diferentes. La <humanidad de mármol> constituye el emblema de una <eticidad de museo>. Yo y los otros somos una agencia estructural que funciona solidaria y mancomunadamente. Magnífica manifestación de la potencia ontológica de la diversidad. Ese distanciamiento es tenido como lú- cido recurso para garantizar la comprensión. Me parece de enorme relevancia esta parifica- ción entre lo ético y lo político mediante su conti- nuidad genealógica e igualación ontológica.diferencia. conjunción cooperante de otreda- des. en su ser sujetos de elec- ciones vitales propias. que.el mundo social. en su diversidad. re-creación del mundo desde la diferencia. Ese <civismo de lo trascendente> propicia dejar de lado los deseos y afecciones sensoriales. mientras más alejada se manifieste de lo afectivo. 107 . las demandas y necesidades biológicas. La rigidez hipócrita de las preocupaciones éticas basadas en la observancia de una normatividad deducida de una razón trascendente y supra-histórica. definitivamente. ya que ese recurso deja expedito el camino a una transforma- ción profunda y radical en los modos reales de con- vivencia. de lo que es justo y valioso. los caprichos del sentimiento y la pasión. Lo social es. El otro vale por su capacidad de co-instaurar -con infinidad de otros y mi expec- tante participación. de mane- ra universal y necesaria. da por resultado una <axiología olímpica o heroica>.

fundada en el tipo de acciones respetuosas y amorosas. Por todo ello. la ética no puede plantearse como exigencia. La conducta éti- ca surge de una verdadera asunción de lo humano en sus plurales y complejas dimensiones. empáticas. No se trata de la imposición de una razón supuestamente pura que prescinde de lo histórico-cultural. sino que son más bien convidantes. Se trata de un entendimiento de lo humano como vida informada por la fuerza del amor y por las com- plejas formas culturales que el devenir vital dibuja en las sociedades. Se trata de comprender una coexisten- cia con el artilugio que la historia del trabajo humano ha <humanizado> en arduos milenios de artificializa- ción de la amenazante naturaleza y de emancipación antropológica (animal) de la pura animalidad. advertiremos que las preocupaciones éticas no son. provocantes. Es desde la convivencia social. por el contrario. de lo psicológico- afectivo. en su origen. normativas-coercitivas -si en- tendemos por ello la conminación al férreo y definiti- vo ordenamiento de un orden trascendente-. 108 . que constituyen al otro como auténtico y legítimo otro. que nace la éti- ca y adquiere su relevante sentido constituyente de lo propiamente humano. de lo socio-económico. sino todo lo contra- rio. Si. sostenemos la continuidad o equivalencia entre ambas dimensiones de la con- vivencia. porque ésta niega la libertad y espontaneidad del otro. Con- cepción de lo antropológico como ardua y continuada liberación de la fiereza de los universales abstractos e instalación en la lábil magnificencia de la carne y sus reclamos de goce y felicidad.

límite que está dado por una estructura y una fisiología nervioso-cerebral menos desarrolladas que las del animal humano. Esto nos permite señalar una diferencia de grado entre el ser humano y todos los demás animales. 109 . a lo largo de la historia de las civilizaciones occidentales hegemónicas. absolutamente diver- sa de la materialidad psicológica del animal. a postular una distancia ontológica in- salvable con los animales: la posesión del ser humano de una cualidad o prerrogativa que lo emparienta con una espiritualidad trascendente. Parece que los grandes simios (aún- que no son los únicos entre todos los animales) han explorado con ciertas prolongaciones exosomáticas (rústicas herramientas) para mejorar voluntariamen- te las prestaciones que el software instintivo confiere desde la pura biología. Los etólogos refieren al uso incipiente de ar- tefactos por parte de los animales. desmoronando así (junto a la observación de otras conductas) las hipo- téticas barreras que nos distancian <esencialmente> de los animales. Diferencia radical que nos llevó.Capítulo Cuatro. 1. La realidad humana: naturaleza y cultura. Por cierto que en el animal hay un límite en esta exploración de tecnologías y herra- mientas. El animal tecnológico.

En el ser humano. así como por el empleo de terapias génicas tendientes a corregir desórdenes genéticos. porque siempre las técnicas (aún las más simples) nos acompañaron en nuestro vivir para hacerlo menos incómodo. supone una intensificación prolife- rante de esa artificialidad. Se es artificial desde el úte- ro materno mediante alimentación tecnológicamente mejorada o a través de interacciones medicamento- sas. Pero existe también una suerte de <rein- vención de lo humano> que. Por cierto que existe una comprobación diacrónica de esta progresiva artificialización de lo humano (que va desde la primera piel que utiliza para cubrirse del frío hasta las más sofisticadas invenciones electrónicas del presente). de estudios e intervenciones quirúrgicas intrau- terinas en el feto. su cerebración le permite potenciar esa artificialidad hasta volverla una segun- da naturaleza. en una gran metrópoli. Dicha objeción recala en una especie de naturalismo esencialis- ta o en un creacionismo inmovilista.59 El ser humano es un ser vivo que evolu- 59 Se podrá objetar que la existencia de aquellos humanos que viven en con- diciones materiales de mayor simpleza puede ser más feliz que la de quienes viven. por ejemplo. una dinámica naturaleza que se modifi- ca rápidamente con la incesante puesta a disposición de nuevos saberes y artefactos que tienden a satisfa- cer más acabadamente sus necesidades y deseos. sin ser una mutación on- tológica -puesto que la técnica nos acompaña desde la Edad de Piedra-. está sosteniendo una posición temerariamente reaccionaria e involuti- va. De manera que el naturalismo bucólico de quienes reniegan de la tecnología y bregan por una suerte de primitivo regreso a la naturaleza. toda vez que supone a la felicidad como 110 . con sus extraordinarios desarrollos tecnológicos.

Sin embargo. El objetor podría contra-argumentar que las carencias de objetos materiales elementales –utensilios para la comida. 111 . resultaban insuficientes para hacer que la vida huma- na alcanzara la potencia que. sean razonablemente menores a los que devienen de carencias materiales elementales. sin que ello. por caso. un puro durar siendo lo que se es: sino que es un <vivir haciéndose>. La tecnología tiene su propia historia y esa historia muestra que lo arcaico. el tránsito vehicular en una gran urbe. mediado por los saberes y prácticas tecnológicas que construye y gestiona. intensificada tecnológi- camente. por ejemplo.ciona y que tiene la capacidad de acompañar-incre- mentar-acelerar su propia evolución. una mera <fenomenología de la feli- cidad>. Poderosa dialéctica ésta que entabla el hombre con su propia ontología. podríamos responder que el concepto de felicidad –ligado por ejemplo a la noción de <calidad de vida>-. A lo cual. la onto y filogénesis del individuo y de la especie. llegando a ser lo que no se estaba seguro de poder ser o lo que no se había previsto ser. el estado de felici- dad sentido por las personas que <padecen> tales privaciones o dificultades en otros espacios culturales. se puede creer que cualesquier de los inconvenientes que supone. es mayor al alcanzado en condiciones precarias de existencia material. tosco y precario de las primeras tecnologías. que dejarlos expuestos a la acción de todo tipo de agentes o procesos naturales de descomposición. afecte en absoluto. parece autorizarnos a pensar que el grado de satisfacciones alcanzadas en el marco de una vida asistida por la tecnología. trans- formándose. Y en tal sentido podríamos aseverar que es mejor conser- var los alimentos refrigerados en un freezer. Prodigiosa condición la huma- na. actualiza en el presente. Esa portentosa condición hace que su estar en el mundo no sea un mero <dejarse vivir>. Sin entrar en una suerte de <metafísica de la felicidad>. autoconstruyéndose. que es capaz de acompañar. es susceptible de ser contrastado en la abigarrada sincronía de las sociedades materiales ac- tualmente existentes. una suerte de estado espiritual inherente a la simpleza.son vividas como privaciones molestas en el contexto de culturas tec- nológicamente sofisticadas.

por esas razones ideológicas. demiúrgi- camente. Mi auto-construcción revierte sobre mí. por políticas de exacerbación de la mismidad cultural o racial que desconocen el valor ontológico de los diferentes. pueden ser exterminados mediante el uso de potentes ar- tefactos tecnológicos. Está en su reper- torio de posibilidades adaptativas el hecho de crear un universo cultural capaz de intervenir. La auto-creación no es aberrante -como puede concebirla un discurso adscripto a una moral apoca- líptica. 112 . de usarlas. El animal humano se ha construido a lo largo de la historia como un animal artificial. no es un argumento en contra de la tecnología. arterias y hue- sos. sin que jamás sea algo que se le oponga. Poco a poco lo artificial se incorpora en nuestra <naturaleza>. algo externo. El 60 La ajenidad de cultura.60 La artificialidad cultural es la prolongación exosomática de las capacidades y po- tencialidades humanas. eso externo a mi corporeidad. reinventándome. La construcción de arsenales armamenticios capaces de poner en jaque a la vida terrestre en su conjunto no es algo que deba imputarse a un devenir autónomo de los objetos. de los otros. La cultura es la humanidad proyectada fuera de su cuerpo y de su mente. Una rara especie híbrida de artificio y organismo. Es inherente a la naturaleza humana la creación y acumulación orgánica de cultura.pues corresponde inherentemente a la condi- ción ontológica del animal humano. eventualmente. lo opositivo de la técnica ha de verse en términos de decisiones políticas e ideológicas y no como algo inherente a la artificialidad de esas dimensiones. se corresponde conmigo de una manera natural. recreándome. en su propio devenir. que. encaja correctamente con mis nervios. La cultura. paradojalmen- te. algo ajeno. La decisión de construir armas letales y. Se trata de la perversión de la voluntad humana azuzada por ideologías de do- minación.

alimento que ingerimos lejos está de ser un producto que nos entrega la naturaleza. La ciencia de la alimentación modifica los cuerpos. constituyeron desde las más tempra- nas épocas del devenir de la especie humana. Experiencias de cultivo y crianza. moriría en la orfandad técnica del animal. La naturaleza se po- tencia a través de la artificialización. Pequeñas incorporaciones de ácido fólico en la alimentación de la mujer durante el embarazo modifican fatalidades congénitas. Lo que comemos determina en gran parte el biotipo de nuestra especie. Se viste y con ello se distan- cia del animal. Es nuestra realidad: pensarnos fuera de esa intervención ontoló- gica de la cultura es una hipótesis contrafáctica. de la apropiación de complementos protésicos. acompañando a la progresiva so- fisticación de las voliciones y el deseo. migraciones e importaciones de vege- tales y animales. es una potenciación de las posibilidades genéticas de cada especie vegetal o animal. mezclas e hibridaciones. 113 . No hay célula del cuerpo humano que no se ha- lle rozada por la cultura. haciendo emerger progresivamente el mundo cultural con su rica espiral de complejidad. En efecto. abandonado a su suerte. So- lamente un hipotético ser humano que padeciera una severa discapacidad mental. interven- ciones externas de modificación de lo dado. apenas comienza a desarrollarse la capacidad intelec- tual del ser humano.del individuo humano da comienzo al proceso de su autoconstrucción. pero lo que comemos lo determina nuestra decisión tecnológicamente media- da. La primera artificializa- ción es su vestimenta. la singularidad natural -animal. trasforma me- tabolismos.

lo cósico animal. reitero. la in- digencia y la pobreza. supone la admisión política de una vida animal. El ser humano. se está admitiendo el fracaso 114 . a la hi- giene. Y en esa situación. En la indigencia absoluta el ser humano no interviene en la externalidad de la cosa de acuerdo a leyes éticas o estéticas. no humanamente calificada para mayorías poblaciona- les. culinaria de la alegría. a la belleza. al emanciparse de la necesi- dad extrema. La alimentación o la vestimenta. hace que la artificialidad devenga éti- co-estética: ya no se trata de sobrevivir sino de vivir cualificadamente. a la moda. El hambre es una prioridad zoológica. Cuando la burocracia mide el desempleo. Todo es lo mismo: se trata de insumos cósicos para no morir. cons- tituyen lo cósico elemental. sino que más bien hay una supeditación brutal del deseo humano a la mezquindad del ambien- te. Libre de la necesidad extre- ma. Gastronomía del goce. a la salud. Es interesante la utilización de las categorías <naturaleza y cultura> para entender y condenar los cotidianos procesos de animalización a que son so- metidas multitudes populares a lo largo y ancho del planeta. cuando están destinadas a la sobrevivencia. tecnologías de la sensualidad. La gestión <civilizada> de indicadores eco- nómicos que dan cuenta de la indigencia y la pobreza por parte de institutos nacionales y supranacionales. el ser humano crea la alimentación y la vestimenta de acuerdo al gusto. la externalidad alimenticia no es fruto de la elección.

nos impele a situarnos polí- ticamente en una radical posición crítica respecto de 61 Los gobiernos mundiales remiten la miseria de las masas a supuestas crisis económicas globales. que generosamente.admiten la normalidad de esas <esca- las indecentes de medición> de la mera sobreviven- cia animal. es decir en una animalidad racional. supone también una defección del poder antropomórfico de la <rebeldía del deseo> que nos caracteriza como especie. espirituales. estéticas. Para paliar la injusticia se apelan a expedientes biopolíti- cos. nos permite di- ferenciar radicalmente el análisis de la tecnología en otras tantas dimensiones: parte de lo que expresé hace un momento tiene que ver con una dimensión onto- lógica de la cuestión. ética y política que instaura el ser humano en el mundo. en sentido lato.61 Nuestra peculiar anima- lidad no consiste en el regocijo en la zoología. 115 .y el beneficiario –las masas pauperizadas. Y cuando el gerenciador de las políti- cas públicas -el estado. La novedad ontológica. en una animalidad que po- see una forma de vida que lo emancipa de la necesi- dad y lo instala en su propia autoconstrucción. Subsidios vergonzantes que sostienen la poten- cia animal de las personas impidiéndoles su verdadera realización existencial. aletargan o adormilan la potencia humana en condicio- nes pre-humanas de existencia. sino la instalación gozosa en lo antropológico. guiado por decisiones ético-políticas. Que nos pensemos como una especie animal que se autoconstruye al compás de su propia artificialización. en la artificialización de su mundo.político de un sistema económico de producción y distribución de bienes que se sostiene con la margi- nación de numerosas personas condenadas a una vida pre-humana.

La responsabili- dad que nos cabe en nuestro hacernos es lo que nos empodera para renunciar o despojarnos de conductas conformistas en relación a nuestra condición material de existencia. un tanto más radicalmente. han de pensarse como fatalidades irreversibles. dotados de ventajas o defectos individuales. defectos o privaciones.la inequitativa e injusta utilización que se hace de las tecnologías. El énfasis en nuestra condición de suje- tos autoconstruidos nos concede mayores argumentos para denunciar y erradicar las paupérrimas condicio- nes materiales de existencia a las que están sometidos millones de individuos humanos en la actualidad. susceptibles de modificarse de acuerdo a nuestra voluntad de cambio. modificables. seríamos. Nuestro ser biológico.determinan nuestro modo de ser y vivir. o incluso. por lo tanto. nuestra corporeidad. 116 . Si no fuéramos dueños de nuestras vidas.62 La autocreación nos constituye en poderosos agentes morales: no podemos pretextar que sea el propósito divino -o el destino-. que nos con- cibe en función de designios inescrutables. la causa eficiente de nuestras desgracias y privaciones. productos definitivos e inmejorables de la voluntad creadora de un ser superior. alquimia genética que es la responsable de nuestra 62 No existen designios celestiales que nos conminen a ocupar espacios socia- les. El prolongado desconocimiento científico de la sofisti- cada ingeniería que vehiculan nuestros cromosomas. con- trariamente. es en gran medida un resultado genético azaroso. en relación a nuestra dotación o constitución corporal. Ni siquiera las limitaciones corpo- rales. Razones contingentes –en gran medida. siendo. económicos o culturales predestinados.

se muestran aptas para transparentarlo. de manera vertiginosa y creciente. en sus formulaciones más groseras. sin embargo. Sin embargo. nuestra existencia biológica es microscópicamente visible claridad. a extender una concepción del cuerpo como un campo atravesa- do por procesos bioquímicos que cristalizan en una individuación corporal ajena a intervenciones huma- nas decisivas. avalaba la exclusividad explicativa de la narración mítico- religiosa. lo relevante es que en nuestro presente. abierto a multiplicidad de intervencio- nes humanas. contribuyó. aún cuando prevalezca este sus- tancialismo que determina cierta ajenidad intocable del cuerpo. el cuerpo se vuelve transparencia y apertura. ya sea por la sacralidad que le adjudica la versión mítico-religiosa.irreemplazable singularidad psico-somática. El materialismo. Antes que oscura e inviolable cerrazón. test 117 . partiendo de una axiomática absolutamente opuesta al espiritualismo. enigmáticos y gloriosos. que vinculaba nuestra individualidad per- sonal a designios divinos. una batería de test genéticos (test a recién nacidos. En efecto. De manera que. las biotecnologías. Las ciencias y tecnologías de lo viviente tornan patente la aleatoriedad de nuestro origen individual y revelan la vulnerabilidad de nuestro proceso de gesta- ción corporal. el cuerpo es visto como una realidad que escapa a las decisiones e intervenciones humanas. o ya sea por el mecanicismo inconsciente de su materialidad. Antes que misterio inextricable. para revelar aquellos secretos que lo volvían intangible y <sagra- do>.

que todas las posibilidades de transformación de una determinada situación se encuentren abiertas. fenotipos relaciona- dos con enfermedades heredables. nuestra socia- bilidad. las proteínas. test predictivos. incluso para aquellos pueblos que viven en las más inhumanas condiciones de pobreza y margi- nalidad. con el objeto de detectar genotipos. sino que obedecen a decisiones políticas arbitra- rias. En cuanto a nuestro ser social. el ARN. etc. interfiriendo el <efecto lote- ría genética>. los cromosomas. con el objeto de intervenir clínicamente. etc.) permiten analizar el ADN. la contingencia (como ruptura con los deter- minismos). para quienes conciben que las condiciones de explotación laboral y las inequitativas formas de distribución de la riqueza no se hayan inscriptas en ilevantables designios divi- nos. la implacable y ciega mecánica de lo material. la voluntad insondable de los dioses. De allí. mutaciones.diagnósticos. test de portación. absolutamente superables mediante acciones de transformación revolucionaria de la realidad. 118 . es aún más notoria. incluso en el seno de aquellas sociedades que parecen haber detenido el decurso histórico bajo el peso de tiránicos regímenes políticos. El sometimiento y la pobreza constituyen poderosos incentivos de transformación. test prenatales.

No se trata meramente de nuevos y más profundos conocimientos en torno a la estructura íntima de la realidad (lo que ya sig- nificaría en sí mismo una ventaja colosal). una nue- va versión que optimiza las prestaciones de los seres humanos tal como fueron historiadas a partir de los primeros restos arqueológicos conocidos.2. como si fuera un órgano más de nuestro capital ontológico. en los planos del quehacer hu- mano donde se ponen en juego tecnologías inmate- riales o simbólicas que operan sobre el yo o sobre el capital cognitivo-cultural de la sociedad. nuestro carácter. Ese acervo puesto a nuestra disposición conlleva un desplaza- miento ventajoso del punto de partida con que puede contar cada nueva generación. El aprendizaje de pau- tas culturales a través de expedientes pedagógicos informales y formales cincela nuestra personalidad. es decir. La cultura –en sentido lato. La acumulación y transmisión de conocimientos determinan colosales ventajas para el desarrollo co- lectivo e individual de los seres humanos. artístico. nuestros gustos y nuestras esperan- zas. moral. El <progre- so> es evidente en todos los planos: político. Es una actualización –upgrade- de nuestras precedentes figuras evolutivas. Las promesas liberadoras de la técnica. Nadie puede 119 . sino de un verdadero deslizamiento ontológico que nos hace radicalmente más poderosos respecto de nuestros an- cestros prehistóricos.nos constituye como especie animal.. etc.

El 120 . clan o clase domi- nante. Aún en el presente existen comunidades políticas que no conceden idénticos derechos a todas las per- sonas –en muchos países. Los ensayos de democracias que custodien la materialidad de las conquistas consagradas en las letras de las constitu- ciones han sido y son absolutamente incipientes y en muchas ocasiones acabaron en regímenes opresivos o totalitarios que desatendieron otras demandas antro- pológicas que hacen a la realización hedónica del ser humano. mujeres. colectivos LGTB.63 Y no es menos cierto. discapacitados.negar que nuestras actuales democracias. suponen una radical supe- ración respecto de los despóticos regímenes monár- quicos de épocas pretéritas. sin que ello. tenga necesariamente traducción en el ejercicio concreto de los mismos. Por cierto que el camino hacia la libertad es lento y peno- so. 64 Las consignas de los grupos políticos progresistas tendientes a la implanta- ción de un salario universal para todas las personas desocupadas (y las tímidas respuestas de los gobiernos de los países capitalistas hegemónicos) apuntan a la materialidad real de la democracia. Los socialismos realmente existentes a lo lar- go del siglo XX también han sido relevantes intentos de establecer democracias materiales fundadas en economías centralizadas y planificadas estatalmente. que las democracias más desarrolladas del planeta. etc. La libertad garantizada al minúsculo grupo de la familia. consagran formalmente libertades y de- rechos.64 63 La sigla LGTB (Lesbianas-Gays-Transgénero-Bisexuales) encuadra a colec- tivos de individuos que han ejercido sus preferencias sexuales en oposición a la normatividad heterosexual erigida en la opción sexual natural por la cultura patriarcal. se hallan aún priva- dos de derechos civiles y políticos básicos. analfabetos. aún con sus injustificables deficiencias. se extiende formalmente ahora a la totalidad de la población de las sociedades contemporáneas.

Un discurso abiertamente racista ya no puede ser sostenido frente al juicio de la comu- nidad política internacional. Las persecuciones sobre quienes prefieren relaciones no heterosexuales van cesando en casi todo el mundo y no son pocas las sociedades que han consagrado en sus leyes la unión de parejas homosexuales. Todas estas victorias de la libertad y el reconocimiento de las diferencias implican salientes peninsulares. Cada día se hace más insostenible una posición que asevere que el varón es <intrínseca- mente superior> a la mujer. La construc- ción de una sociedad comunista fundada en otras maneras de organización po- lítica y económica figuran en los programas de los movimientos altermundistas del siglo XXI y configuran esperanzadoras figuras de sociedades humanas más justas. avanza- das luminosas en el nocturno mar de los fanatismos. Severas condenas pesan sobre las conductas fundadas en prejuicios absurdos como los que sostienen primacías de unas <razas> o etnias sobre otras. Desde allí se parte. en general. hicieron que los mismos acabaran en colapsos que parecen no tener retorno. Todo ello implica un pro- greso moral irreversible. la ignominia es. 121 . porque es imposible volver atrás en las conquistas que implican la potenciación de las libertades. inclusivas y hedónicas. Esas con- quistas del <espíritu humano> están incorporadas en las ideas y prácticas del ser humano contemporáneo a la manera de una naturaleza que se superpone a la descuido de otros aspectos humanamente relevantes. minoritaria respecto de la dignidad que se reconoce en el ser humano. Nunca se vuelve hacia atrás por más que existan involuciones pasajeras. más la presión constante de los países capitalistas para horadar el justo cimiento de tales sociedades. Son avanzadas que se adentran en el territorio siniestro de la intolerancia. En el plano moral.

Desde la cuna misma. La intervención técnico-cultural. de experimentaciones y deseos. En ese sentido. por lo de- más. y alrededor de la cuna se mue- ven nuevos responsables amatorios. Los hijos no se planificaban y su número obedecía a las azarosas conquistas de los líquidos seminales. entre las cuales el embarazo fortuito no es la más conspicua. la maternidad actual se bus- ca conscientemente. La idea de familia también se ha modifi- cado profundamente. Expe- riencias amorosas cuyo objeto es la artificialización de lo inconscientemente natural. elección de embriones. 122 . Prodigios de la ingeniería de la reproducción que permiten concepciones extrauterinas. la consideración ontoló- gica de la niñez ha experimentado progresos regoci- jantes. dejando atrás la fuerza instintiva de la reproducción. Parejas homosexuales o personas solas que desean la maternidad. Caparazón de honras y goces. conservación de material reproductivo.provista por la animalidad. demanda la modificación de las vetustas legislaciones que custodiaban el espacio de la puericultura. ya somos otros. Asistimos a una planificación amo- rosa de la maternidad que ni siquiera requiere de la existencia de parejas. Frente a ello. disfrutando del desarrollo de vidas escogidas y deseadas ferviente y voluntariamente. Tecnologías de la reproducción y del deseo maternal operan dando lugar a una ingeniería de la concepción que. Las expresiones del amor son históricas. pareciera estar adviniéndose a instancias más conscien- temente humanas de la experiencia de la maternidad. el lugar de partida también se ha desplazado colosalmente. y del acompañamiento amoroso de los hijos. y en tal sentido. La niñez es vista como una etapa valiosa en sí misma: los niños han conquistado derechos que se conculcaban impunemente en el marco de ideologías aberrantemente centradas en el interés exclusivo de los adultos. de la crianza. etc. apelando a múltiples vías.65 Desde el punto de vista tecnológico. sea por la vía de la 65 La familia tradicional concebía a sus hijos en el marco de un fatalismo re- productivo.

organismos donde la cibernética (generalizo diciendo. de la robótica. etc. Lo natural es aquello que nos viene dado (aún cuando eso dado contravenga la <naturaleza> misma del ser en cuestión). de las ciencias de comunicación. El colosal crecimiento de las ciencias de la vida de la mano de la genética. desde los medicamentos elementales a los más sofisticados artefactos digitales. Desde las vacu- nas a los implantes cocleares. determina la existencia de un ejemplar humano profundamente mejorado.mejora alimentaria o por la de la intervención gené- tica. verdaderos nómadas del purismo naturalista. donde la cultura y la ciencia) penetra en la carne para potenciar virtudes y suple- mentar déficits de nuestra naturaleza. 123 . de la informática. es indudable que un vasto cosmos de acoplamientos artificiales está 66 Se deriva de estas éticas un acatamiento resignado y/o gozosamente con- descendiente a los designios de un creador. parece indubitable que las intervenciones de medicina biotecnológica en el esta- dio de la gestación poseen promisorias consecuencias respecto a la calidad de vida que gozará el futuro ser. hacen de los seres humanos actua- les seres híbridos. de la biotecnología. Una serie de enfermedades y malformaciones congé- nitas tienen vías de solución mediante intervenciones tecnológicamente monitoreadas. Más allá de los respetables puntos de vista nacidos al amparo de morales hete- rónomas. que plantean la inviolabilidad y sacralidad de la <esencia> humana66. desde los anteojos a los stents que <destapan> arterias cerebrales o cardíacas obstruidas. Cyborgs. Cualquier intervención es vista como soberbia desobediencia.

potenciando. emulando prodigiosamente las funciones inutilizadas. Las intervenciones corporales bajo la forma de perforaciones. El campo de la cirugía estética y reparadora ha sumado ingentes dosis de felicidad al universo humano. Las terapias génicas abren promisorias expectativas en la cura de enferme- dades hasta el momento invencibles. reparando. nuestras fun- ciones biológicas <naturales>. Los entrecruzamientos genéticos y/o anatómicos del mundo animal.sosteniendo. Son nuevos cuerpos. ex- ploradas extensa y diariamente. Las prótesis res- tauran mutilaciones. Profundas redefiniciones se requieren para dar cuenta de una nueva ontología humana que ya no tie- ne posibilidad de ser revertida. o expresar gus- tos y rebeldías ante la estética oficial de la <normali- dad natural>. Una gozosa batería de conocimientos biotecnoló- gicos está puesta al servicio de un nuevo cuerpo hu- mano. inexistentes en la pura naturaleza corporal. incrustaciones. Todo ello genera desplazamientos on- tológicos que podemos constatar empíricamente por 124 . de un cuerpo tecnológicamente mejorado. siguiendo gustos y deseos individuales (o tribales) de quienes se las practican. cuyo objeto es definir pertenencias e identidades grupales. cargados de simbolismos y por- tadores de significados estéticos-eróticos. vegetal y artificial constituyen posibilidades tecnológicas. al reformular y/o reasignar diseños morfológicos indeseados o deformados por acciden- tes. escoriaciones y ta- tuajes modifican al cuerpo.

al in- terés antropológico que despierta su analítica. la búsqueda de felicidad. un im- portante movimiento económico que implica el tra- bajo especializado y creativo de un número siempre creciente de personas. hacia la utilización generalizada en todas las clases sociales. Los campos que involucran estos procesos son tan variados y creativos que logran añadir. Se producen transformaciones alimentarias. La histo- ria de los cuerpos intervenidos. en estrecha relación dialéctica con exigencias socialmente cons- truidas. muestra sociologías y psicologías de la intervención corporal que. la historia contemporánea del tatuaje exhibe interesantes deslizamientos desde su apropiación exclusiva por los sectores marginales. aúnque difícilmente sirvan para proporcionar explicaciones concluyentes y definitivas. Seguramente nuevos corrimientos. éxodos y fugas alumbrarán nuevos diseños corporales que nun- ca habrán de ser los últimos y que siempre pondrán de manifiesto la rebeldía. hermosos. La autoexigencia. el deseo. Así.producirse en acotados períodos de tiempo. muscu- losos y jóvenes han puesto en marcha una batería de conocimientos. Las tecno-ciencias y los servicios de la esté- tica corporal muestran un desarrollo novedoso y des- mesurado. productos y servicios que transfor- man los escenarios característicos del mundo mo- derno. las industrias del sector incorporan departamentos de 125 . narran una parte sustan- tiva del viaje contemporáneo de los seres humanos hacia la liberación. de cuerpos más delgados. el inconformismo.

pone a disposición del incentivado deseo del cuidado y la transformación corporal. Las opciones cos- méticas hermosean cuerpos y rostros con productos que condensan en su elaboración importantes cuotas de experimentación y conocimiento. La electrónica. El goo- gleo. al albergar miríadas de atletas vocacionales. va metamorfoseando nuestro modo 126 . la informática. han otorgado al ser humano prestaciones intelectuales que ningu- na inteligencia humana puede brindar en su accionar <natural>. constituyen ventajas antropológicas que verdaderamente nos han metamorfoseado como especie. determi- nando mutaciones pedagógicas gigantescas. la cibernética. La industria tex- til inventa nuevas texturas con infinitas combinacio- nes de fibras sintéticas que procuran potenciar tanto la belleza corporal.investigación que diseñan alimentos a medida de los requerimientos del consumidor. como la comodidad y la perfor- mance. es decir el empleo de buscadores en la red de redes –internet-. La celeridad de los cálculos y la capaci- dad de almacenar información que proporciona una computadora. Una profunda revolución se produce en el plano de la adquisición de conocimientos. sofisticados tratamientos y técnicas de reestructuración estética para todas las partes del cuerpo humano. El boom corporal ha hecho proliferar las actividades gimnásticas modificando no sólo los cuerpos sino los espacios infraestructurales de la ciudad. La medicina de la salud y la belleza. la robótica. junto a otros conocimientos. alimentos de diseño.

La organización del ciberespacio siguiendo la ruta de un hipertex- to infinito. Un niño contemporáneo está ante volúmenes de información jamás fantaseados por los sabios de otras épocas. prácticas y objetos culturales que se superponen a nuestra biología? ¿Podemos pensar seriamente lo maléfico y perjudicial de la tecnología cuando nuestra ontología está preñada de construccio- nes simbólicas. nos pone ante una potencia cognoscente jamás imaginada. La desventaja de vivir en ciudades pequeñas de países <periféricos>. todo este cúmulo de saberes. el acceso a información digita- lizada parifica democráticamente el acceso al conoci- miento en los desiguales puntos geográficos de adqui- sición. cómo se la usa. ¿Se trata de cambios meramente externos o refieren a lo más profundamente humano. cómo se la interpreta. se neutraliza con el acceso desterritorializado e instantáneo a las fuentes de co- nocimientos producidos en países centrales.de conocer. Por lo demás. La digi- talización del mundo de interés cultural-cognoscitivo abre las puertas de las instituciones culturales a todos los ciberciudadanos del mundo. de avatares técnicos. cómo se la procesa. porque en el trayecto 127 . La pedagogía se transforma siguiendo estas fabulosas posibilidades: lo funda- mental es saber cómo se busca la información. potenciando las posibilidades transforma- doras que brinda todo conocimiento. de corporeidad artificializada? Responder a estas relevantes pregun- tas es una tarea imprescindible.

su transitar en la distancia -<natural> a su especie- que va tomando respecto a la naturaleza. La sensa- ción placentera que nos proporciona la observación de los paisajes naturales y la inmersión en su seno. 128 . márgenes que no pueden contemplar ni las ontologías naturalistas ni las espiritualistas. la <natura- 67 El habitante de las ciudades demuestra. pone de manifiesto la connaturalidad que nos vincula a ella. entendido como individuo preso de codificaciones genéticas e instintivas. discernida como pertenencia incorpórea a un mundo trascendente. Relaciones que suelen infundir desconfianza y miedo al pueblerino que debe hacer esporádicos viajes a la gran urbe. como el alejamiento de la an- gelidad. nuestro ser. una cómoda y rápida adecuación-relación con el mundo de las cosas técnicas. curiosidad y perplejidad en que nos sume el contacto con los animales es una evidente constatación de la continuidad filogenética que existe entre ellos y nosotros. esencial. invariable. a través de la exploración y experimentación sensorial. Las variaciones individuales a estas reacciones –el que en muchos casos los habitan- tes de las grandes metrópolis sienten cierto pavor ante la desmesura y el descontrol de la naturaleza y los animales-67 denuncian. inversamente. de- manda tanto el distanciamiento respecto de lo animal.que dibujen las respuestas. inequívocamente. Lejos de los ángeles y de la pura zoología. estaremos intentando po- ner en discurso los nuevos márgenes ontológicos de lo humano. La paradoja de lo humano es su inmersión fi- logenética en la animalidad y su progresivo camino ontogenético de autoconstrucción en la artificialidad. La emoción.

Las palabras cristalizan en ciertas denotacio- nes que el uso social de una época torna dominantes. Biopolítica. paulatinamente. individual y colectivo. 3. Ninguna fata- lidad ontológica separa ambas dimensiones y su reu- nión creativa y liberadora depende enteramente del obrar humano. Un pensamiento -y la concomitante praxis dispara- da. sentir la realidad. y si bien la misma parece infranqueable e irreductible. biotecnología. la humanidad camina hacia la opción civilizatoria que contempla la fusión amistosa entre la naturaleza y la cultura. democracia y emanci- pación.lidad> de lo artificial para la <naturaleza> del ser hu- mano. La oposición en que se encuentra la cultura técnica y la naturaleza circundante es. un producto histórico. Todo ello significa que naturaleza y cultura nos constituyen como especie animal: la armonía entre ambas dimensiones se halla mediada por los plurales universos simbólicos que dan a luz distintas maneras de ser. pensar. entre la naturaleza y el ser humano. lo cierto es que la posibilidad de establecer un reen- cuentro potenciador entre ambas esferas está abier- ta y. debe atre- 129 . enteramente.que no desee quedar atrapado en la parálisis que suponen esas excluyentes significaciones. estar.

Esa injerencia. a un control desmesurado. define un poder terrorífico sobre la vida. sin embargo. etc. así como a sus derivas políticas totalitarias. Ninguno de los tres conceptos que nos ocupan en este apartado escapa a ese proceso de naturalización de un significado hegemónico. reciente y ambigua- mente utilizado. cabe esa violencia reseman- tizadora. podemos también ads- cribir al mismo. mortalidad. El término biopolítica. un aberrante biopoder sobre las singularidades humanas en aras de sostener una soberanía mistifica- damente trascendente que tiene como objetivo garan- tizar la continuidad intocada de una forma particular de lo social. un posicionamiento ideológico. morbilidad. natalidad. político y ético con poderosas proyecciones en el plano práctico de las emancipaciones. refiere cons- picuamente. que no expresa meramente una inquietud epistemológica o lingüística. por parte del poder político. sino fundamentalmente. de las condiciones biológicas –salu- bridad. Pero más allá de este legítimo uso impugna- torio del término biopolítica.verse a violentar subversivamente la semántica distri- buida desde el poder. una política que opera obscenamente sobre vidas tenidas por in- útiles. una serie de actuaciones que impli- 130 .de la población. para todos ellos. estrechamente asociada a las performances estratégico-económicas del capi- talismo. como producciones histó- rico-culturales que son.. por la filosofía política.

que el trabajo acumulado de la humanidad ha producido para su propia dignificación y felicidad. gracias a su conocimiento y a su obrar. enderezadas ya a la introducción de mecanismos cibernéticos en la funcionalidad orgánica. Esta recuperación de la corporeidad como expresión total de lo humano. que hace que nuestra ciudadanía se ejerza en la temporo-espa- cialidad de nuestro existir corporal. la biopolítica supone una estrategia de <reencarnación>. cuya signi- ficación y sentido es arduamente debatido desde po- siciones ideológico-políticas antagónicas. mediante el apuntalamiento.can importantes progresos políticos al acompañar la profundización y radicalización de la democracia. del objetivo hedónico de la realización exis- tencial humana. al hacer radicar el meollo de lo antropológico en una realización terrenal que implica el usufructo de los bienes y servicios. empodera equitativamente a la totalidad de los indi- viduos. la primera especie animal que puede ser causa de su propia mutación evolutiva. 131 . materiales y simbólicos. desde la inmanencia corporal. Si las formas políticas estuvieron en el pasado imantadas de preocupaciones escatológicas y procuraban garantizar la salvación almática a través del gobierno espiritual de la población. otros entienden que la especie humana es. Estrechamente entrelazada a esta noción de biopolítica se hallan las biotecnologías. Mientras algunos consideran que las tecnologías. suponen un desvío que al- terará imprevisiblemente el orden de la naturaleza.

la completitud y la perfección clausuran la ética. así como la subsiguiente democratización de los conocimientos y sus aplicaciones. no denuncia labilidad moral. auto-organizarnos. el bienestar psico- lógico y la realización existencial de todos los indi- viduos que componen la humanidad. impactando. etc. Antes bien. supone la nece- saria e imperiosa distribución equitativa de la rique- za. pueden ser vistos como un auto- apalancamiento tendiente a colmar cesuras. 132 .68 Desde la crea- ción de nuevas especies animales y vegetales hasta el incremento de las insuficientes prestaciones del organismo humano. Dadas esas con- diciones de realización existencial es absolutamente posible que las biotecnologías puedan ser puestas al servicio de la plenitud biológica. ni si es exactamente lo que me hará siempre feliz. en su estado emocional y en sus proyectos existenciales. a suturar heridas. sino una búsqueda de relaciones caracteriza- das por la sinceridad: me relaciono contigo pero no sé si esto es definitivo. constituye un finalismo de acrecentamiento hedónico que no tiene por qué estar reñido con el entramado axiológico que los seres humanos construimos para sostener nuestra convivencia en los ámbitos privado y público. Todo ello modifica sustancial- mente la calidad de vida de un sujeto. No hay ética entre quie- 68 La plenitud biológico-corporal tiene que ver con las rectificaciones gené- ticas. Por cierto que la apropiación y utilización emancipatorias de las tecnologías. con las modificaciones estéticas. de manera holística. con las regeneraciones de órganos y tejidos. autoconstruirnos. En suma. auto-plenificarnos. con las armonizaciones bioquímicas. El ser en permanente transformación. a desarrollar tendencias inscriptas potencial- mente en nuestra carne.

también es susceptible de evaluaciones encontradas. al yerro y a la rectificación. con legitimidad jurídica. habrán de ser objeto de profundas revisiones que reescriban su gramática ontológica y relancen una praxis radical. La democracia. incisivamente centrada en lo público no estatal. tanto la concreción de las llamadas <democracias populares> que procuraron infructuosamente la construcción del socialismo. cons- tituyen el único reaseguro de que su dinámica proce- dimental conlleve realmente la realización del <go- bierno de todos para todos>. obrar en nombre de los representados que. como la hegemónica democracia liberal representativa.nes son incapaces de fallar. 133 . El vasto y controversial espectro de tecnologías gubernamentales que subsu- mimos bajo ese nombre. En tal sentido. les con- firieron la potestad gubernamental. democráticamente. existirá una clase dirigente burocrática que se arrogará. En la medida que el estado exista. La ética es privativa de seres que buscan y se buscan desde la conciencia de su provisoriedad y de su derecho al ensayo. determina que la eficacia y especificidad taxonómica del uso de la categoría se vea seriamente cuestionada. La reformulación radi- calizada de su sentido etimológico y la crítica de sus concreciones empíricas a lo largo de la historia.

así. En estrecha ligazón con ese pavor existencial. En rigor. Dios. Se con- cibieron reyes poderosos empoderados por los dioses. del azar y de la obstinación nihilizante de la finitud. Los anclajes simbólicos creados por la humanidad a lo largo de su existen- cia constituyen certezas provisionales. a cambio del irres- tricto cumplimiento de lo normado por ellos. po- derosos dioses que consentían la vida y garantizaban premios o castigos después de la muerte. Se conjeturaron. se inscribie- ron normas celestiales en el inescrutable designio de dioses que condescendían el trato con seres tan frági- les y volubles como los humanos. La garantía se presentó escrita en tablas indelebles cuyo soporte trascendente era leído-administrado por mi- núsculas elites eugenésicas. 134 . gobiernos irremplazables. legislaciones implacables. aristocráticas. la incertidumbre preside el conglo- merado ideológico que conforma la inteligencia co- lectiva de la especie humana. los seres humanos se dieron políticas del conjuro. Biopolítica como política de la inmanencia. trascenden- cia. cuyo objetivo siempre consistió en garantizar a algu- nos el tránsito hacia la patria de las certidumbres. montadas so- bre meros mecanismos subjetivos. aún cuando quien las concibe las viva como invencibles murallas ontológicas.4. emocionales. configuran poderosos escudos de ideas que pro- curan resguardarnos ante la prepotencia del acaso. inmortalidad. po- líticas de la trascendencia.

ex- piatorio. no es menos cierto que toda la historia humana es el registro del éxodo paulatino. se desperdiga en multitud 135 . de la ironía. violentas iconoclastias van quitando cadenas a los humanos impugnados. y a pesar de la violenta presencia de estas políticas de la mistificación a lo largo y ancho del planeta. Estas deserciones constituyen la crónica de un pro- misorio adentramiento en la modesta animalidad que nos constituye. cohesio- nado por el monopolio de la violencia que le confiere la trascendente soberanía. intrascendente. que habilita el presidio corporal por considerarlo ilusorio. de las multitudes plebeyas que abandonan los territorios de la ilusión. El mítico cuerpo político colectivo. de la risa. esencialista. exco- mulgados y perseguidos por las políticas de ciudada- nización transmundana. A pesar del hedor imborrable de las hogueras alimentadas por <herejes> y <bru- jas>. de la alegría. Huidas de una concepción paralizante de lo an- tropológico al situarnos en esferas de una angelidad incondicionada. los fugitivos del cielo llevan a cabo pacientes escrituras de las políticas de la carne. lábil. pero cons- tante. Lentas apostasías. Con todo. un viaje a la inmanencia. finita. precaria. medrosa. pero orgullosamente humana. para posibilitar el reencuentro inevitable y fecundo con nuestra identidad terrena. la fantasía y la mistificación. un afinca- miento en el territorio inestable de la cultura y la his- toria.

de intensa recuperación antropológica. Biotecnologías de la ciudadanía corporal. nuevas dinámicas de la con- vivencia. en su integral y compleja empiricidad. sin tener que acudir a los cepos homogenei- zantes del poder hierático. Recuperado el valor de la singularidad. supone nuevas y constituyen- tes institucionalidades. Se hace cómplice de las vicisitudes y los secretos de la corporeidad. Descentralización. bus- 136 . la emergente biopolítica.de cuerpos singulares. la tec- nología se hace ahora cargo de lo viviente real. Ciudadanía corporal que celebra el existir bajo la forma del abrazo amoroso y coope- rativo. difracción. monárquico. que se desplazan aguijoneados por el deseo de una mejor existencia y de una legíti- ma y razonable expectativa de felicidad terrenal al- canzable en los abigarrados senderos de la vida. nuevas solidaridades acopladas a terrenales finalismos. Fuga de los centros y migración hacia las periferias que van empoderando de manera equitativa a los sujetos en su valiosa singularidad. 5. que ensalza la mismidad e ignora la otredad en un superposición naturalizada de la mismidad y la norma. centrifuga- ción que multiplica actores que decapitan a las mino- rías que reivindican la titularidad del poder. Y en acompañamiento de ese extenso sentido de liberación general.

cando la interfaz más amigable. Las viejas tecnolo-
gías, las tecnologías de la fase espiritual obraban en
total coherencia con la enfatización de la sustancia
almática que definía lo humano por antonomasia, re-
legando la demanda de lo orgánico a un inframun-
do ontológico. Eran tecnologías de lo excelso que se
pensaba y se conocía a sí mismo mediante su fun-
cionamiento, porque en el entramado social el alma
encajaba en el noûs ordenador, en el principio del
orden y la disciplina. La exacción de los cuerpos, la
mortificación, el castigo, configuraban expedientes
legitimados y exculpados en el plan escatológico,
trascendente. Finalmente el sufrimiento corporal se
diluía conformando el orden de lo ilusorio, al igual
que se disolvía todo aquello que agota su valor en la
exigüidad ontológica de su materialidad.
En ese contexto, las tecnologías del espíritu,
paradójicamente, se encargaban de todo lo inerte, de
lo mecánico, de lo meramente extenso. Coagulaban
en máquinas de la potenciación productiva, ajenas a la
sensibilidad, al pensamiento y a la volición humana.
Pura física de los entes, mera ergonomía de lo cósico.
Palancas y poleas, engranajes y motores: cinética de
lo abiótico, de lo inanimado. Cuando los artefactos
técnicos tocaban al cuerpo lo hacían en su superficie,
en su límite externo, en su cáscara insustancial. No
había interpenetración alguna entre la máquina y el
cuerpo. Todo lo más que cabía hacer era contabilizar
la muerte y la enfermedad de los cuerpos consumidos
por la agresiva exterioridad de la máquina. La máqui-

137

na era radicalmente lo otro de lo humano, pero lo es-
trictamente humano, recordémoslo, es esencialmente
lo otro del cuerpo.
Las biotecnologías postmodernas, contraria-
mente, intiman con la carne, con lo orgánico, con lo
frágil. Tibias penetraciones del artefacto en la delica-
deza del cuerpo y sus sutiles circuitos de sangre, cro-
mosomas y dignidad. Cyborgización de lo humano en
busca de un posthumanismo capaz de trascender lo
inarmónico de un mundo que ajusta la humanidad a
la excluyente imagen de la clase rectora, porque el cy-
borg desafía la estética del dominador, desidentifica,
desordena, confunde, carnavaliza la adusta cosmolo-
gía de los gobernantes. Tan innatural y pecaminosa
es la anomalía del cyborg, que las corporaciones del
poder lo piensan como despiadadas máquinas progra-
madas para el control y la represión de la rebeldía,
codificada como manifestación estéril, pueril y estú-
pida de seres residuales. Meras estrategias de la expo-
liación empujan al gerente de las bio-corporaciones
a pactar con el abominable cyborg, del mismo modo
que el lanista entrenaba y cuidaba a sus despreciados
gladiadores en el circo romano. A pesar de ser un re-
lapso, una reincidencia en la herejía fáustica, el poder
puede extraer del cyborg, prohibidos y riesgosos be-
neficios.
Pero el otro cyborg, el que invocamos desde la
esperanza que nos autoriza albergar la resistencia de
multitudes de seres humanos dispuestos a no dejarse

138

someter por el biopoder, constituye una continuidad
protésica de lo humano, una radicalización subversi-
va de la voluntad que avizora y desea el cambio: es
un ser bellamente monstruoso, porque encarna una
poderosa impugnación a la concepción antropológica
espiritualista-esencialista, que se halla en la base de
la sociedad que deseamos transformar. Es la materia
que se organiza desde la inmanencia humana de lo
técnico: lejos de los dioses, lejos de una psique trans-
mundana.
Por cierto que se ha requerido de un profundo
cambio cosmológico-antropológico para tornar con-
mensurables las tecnologías y lo viviente, para pensar
lo vivo como una dimensión inteligente de lo inorgá-
nico y no como una excrecencia indeseable de lo te-
nido por esencialmente humano, el espíritu. Se ha de-
bido tomar el cielo por asalto, los dioses han debido
ser rebajados a su condición de avatares de narrativas
concebidas por los humanos. La profanación ha sido
ontológicamente productiva, pues allí donde vagaban
los espectros exangües de seres destinados a la luz
post-terrenal, proliferan ahora multitudes impías de
humanos satisfechos de ser sólo eso: humanos.
Las representaciones imaginarias del cielo
(nubes de algodón, patriarcas bondadosamente bar-
bados, ángeles y querubines tocando sus trompetas,
cítaras, laúdes y arpas) se desmoronan. Los arrabales
del mundo se atestan de seres sensibles que acusan
necesidades y deseos, que expresan temores y ale-

139

grías, que demandan y prodigan atención y cuidados
corporales. Asistimos a la poderosa conmensurabili-
dad entre el pensamiento y la cosa, entre la cosa y
la carne, entre la carne y lo antropológico. El pensa-
miento de la humanidad se encarna y la cosa se vivi-
fica porque es creación y/o recreación de la potencia
antropológica.69
La mutación paradigmática abre la posibili-
dad de un cambio radical de la mano de biopolíticas
de la resistencia y la emancipación, de la mano de las
biotecnologías de la suplementación y el perfeccio-
namiento. Instrumentos, ingenierías, estrategias de
la manumisión humana, que deben ser expropiadas
al comando político-económico dominante, para que
no permanezcan siendo ciegos artefactos de dominio
y aniquilamiento. El dolor (¡y el goce, por cierto!)
constituye un poderoso acicate para huir del cepo de
la promesa trascendente. Por ellos, las políticas se
vuelven vivientes, vivas. Son políticas del cuerpo,
biopolíticas, es decir políticas que dan forma a la bio-
logía humana. Como ya lo hemos dicho, el comando
imperial-colonial no cede amorosa y humildemente
sus posicionamientos: cada conquista es la resultante
69 Las interacciones entre lo maquínico y la carne no son de ninguna manera
del orden del reemplazo de una cosa por la otra. No es reemplazo de lo vivo
por lo inerte, sino más bien una oportunidad para que la prótesis potencie la
carne. Por eso hablo de máquina, naturaleza, humano. Sumatoria e hibridez,
pero nunca suplantación definitiva. No es la remoción del pensamiento y de
la sensibilidad humana (los complejos procesos bioquímicos que los sostienen
y posibilitan) por un software y un hardware definitivos, fijos, inhumanos. No
sólo se trata de que el cuerpo piense, de la que la cosa sienta. Se trata, en
primer lugar, que lo humano se vuelva novedosamente fuerte en la -por ahora-
persistente fragilidad de lo finito.

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de una lucha emancipatoria, inscripta en ese registro
de apetencias, deseos y emociones que hacen temblar
al cuerpo. Desde ese inmanente repertorio de objeti-
vos se lanzan los sujetos a construir los espacios de
realización, despojados de ilusiones trascendentalis-
tas y liberaciones escatológicas.

6. Comunalidad democrática.

La democracia se empobrece y pierde poten-
cia liberadora y hedónica, cuando el demos queda
violenta (pero legalmente) identificado de modo ab-
soluto con el gobierno de los representantes, con la
delegación de la totalidad de los poderes individuales,
con la cesión del uso exclusivo de los mecanismos
autodefensivos ante el peligro de la tiranía hipotética.
Los representantes se distancian fácticamente de sus
representados, quienes, enancados, en dispositivos
teóricos y tecnologías burocrático-administrativas,
acaban por replicar los rasgos y prerrogativas infaus-
tas e inicuas del poder monárquico en una aristocracia
burocrática cuasi hereditaria (tiranía real), que asume
la conducción de los destinos de la sociedad alegan-
do su diferenciales cognitivos, raciales, ontológicos.70
70 Estamos ante verdaderas aristocracias de la inteligencia, ante <democra-
tismos ilustrados>, donde, endogámicamente, las familias se clonan para per-
petuarse en los puestos ejecutivos o legislativos del comando del gobierno, así
como en los más cruciales puestos de la burocracia jurídica, administrativa y

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Pero lo trágicamente característico de las democra-
cias modernas es que, el usufructo de las posiciones
privilegiadas que confiere el gobierno del estado, se
halla legitimado por mecanismos constitucionales
de delegación del poder social. Con ello, se disuel-
ven protestas elementales: la legitimidad viene de la
mano de lo legal y, oponerse a ello, es desafiar orde-
namientos fundacionales de la democracia delegativa
occidental. La insistencia en el señalamiento de los lí-
mites del formalismo democrático hace que el crítico
sea tenido por subversivo, outsider, criminal.
El estado, espacio ficcional de consenso y ar-
monización de intereses, se convierte en enconado
enemigo de sus propios creadores cuando los repre-
sentantes, emancipados de los intereses de sus repre-
sentados, diseñan estrategias gubernamentales ajus-
tadas a intereses parciales que se presentan, filosófi-
ca y jurídicamente como universalmente válidos. El
gobierno, el partido, el sector se adueñan del aparato
estatal y lo público es literalmente abolido. En rigor,
el relato democrático de la soberanía popular genera
una poderosa ficción entre los representados: ¡el po-
der nace de ese pacto sagrado que puede ser disuelto
cuando el pueblo advierte la traición y el latrocinio de
sus representantes!

cultural. Lo cognitivo, el capital epistemológico configura uno de los baremos
desde donde se clasifica, se divide, se reparte. Toda la vida social se halla im-
pregnada por este diferencial de saber, que, ominosamente, se erige en un dife-
rencial ontológico. Toda emancipación supone abrogar ese diferencial sacando
a luz una batería de aptitudes y calificaciones que empoderan a los sujetos des-
de plurales eventos existenciales, biográficos.

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biotecnologías en sentido lato. socavando una de las objecio- nes más serias que en el pasado se formulaban contra la implementación de democracias de participación directa: la extensión territorial. a lo común. acrecentamiento de la felicidad y prosperidad social. Estas tecnologías de la información y la comuni- cación. Las tecnologías de la información y la comunicación conectan en simultá- neo a las multitudes. de acuerdo a unas bases programáticas elaboradas por los partidos políticos o los sectores sociales que sostuvieron sus candidaturas. son. constitu- ye la imperiosa reformulación contemporánea de la democracia. realización de objeti- vos colectivamente concebidos.71 Lo común debe ser administrado por todos a través de mecanismos de discusión que garanticen la partici- pación global de la población. también. etc. porque lo es- tatal es la apropiación de los aparatos de gobierno por parte de quienes han sido ungidos. para hacerse cargo de la conducción del estado. El tono optimista del capítulo no me impide mantener una dosis de realismo crítico que me indu- 71 Lo público o lo común no debe confundirse con lo estatal. Para ello es necesario reescribir la teoría política en un nuevo lenguaje que ponga en cuestión los mecanismos de entronización legal de minorías que se arrogan la representatividad universal de los intereses sociales. La gestión de lo común no puede delegarse en representantes que sólo controlan ins- titutos constitucionales concebidos por especialistas de la gubernamentalidad democrática liberal. significa potenciación de la vida plena. El retorno a lo público. la dilación temporal. a través de mecanismos institucionales. 143 . pues su reapropiación por parte del común.

se conforma como tal únicamente en la arti- ficialización de la naturaleza. biotecnología y democra- 72 La inaccesibilidad a los bienes que provee la cultura y la tecnología del pre- 144 . la obturación de las vías de acceso a las potentes tecnologías de la vida hace que lo humano recale en una paradójica espiritualidad animalizada. por parte de las multitudes.72 Biopolítica. sin comunalidad de las tecnolo- gías. sin comu- nalidad de la cultura. haciéndose cargo de la vida mediante tecnologías que potencian lo humano en su inmanente singularidad. La política. Lejos estoy de creer que la rea- lidad se modificará mágicamente. No hay verdadera democracia sin comunalidad de la riqueza. Duras batallas de- berán aún darse para que la humanidad alcance estos horizontes de dignificación antropológica a los que he referido. Como lo humano.ce a considerar. sin renunciar a esa corporeidad que es baremo último de la equidad político-moral que debe regir la vida social. lejos de ser renuente a lo artificial. podemos estar seguros que el escenario ontológico del presente.deman- da tecnologías que adecuen lo natural a lo artificial. la política de la vida –esto es la política que nos piensa como subjetividades encarnadas. constitu- ye una potente vía de construcción de la democracia entendida como gobierno de lo público por parte del común. En el registro de subversión de los significados que presuponen las acciones sugeridas en este breve capítulo. que los cambios aquí columbrados no habrán de ser conquistados sino luego de sortear colosales obstáculos. promete condi- ciones materiales e ideológicas excepcionales para aproximarse a esos objetivos. No obstante.

de una anomalía política que requiere urgente cancelación. Mientras una pe- queña porción de la población total del planeta accede a una especie de <cor- poreidad opulenta o sofisticada>. sostenida por prodigiosas tecnologías de la salud. donde el escándalo de la felicidad y el goce de las multitudes.cia conforman pues un círculo virtuoso de retroali- mentaciones. habrá de suplir la obscena pri- vatización de la alegría en las manos de unos pocos que administran la riqueza sin culpas ni remordimien- tos. sente implica una regresión a etapas de <barbarie> social. las grandes mayorías naufragan en los ríos virales de enfermedades cau- sadas por la miseria. habilitados por democracias putativas. 145 . Se trata. por la ignorancia y la exclusión. por el hambre. por cierto.

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que sea capaz de describir las modificacio- nes que conlleva la nueva partición etaria. La postmodernidad no debe pensarse como una cosa. compacta. 1. Cuestiones contemporá- neas. o de la lábil consis- tencia de los deseos y las voliciones. este reconocimiento no debe conducirnos a pensar que la postmodernidad constituya una cosa acabada. Desde una pers- pectiva aún más pragmática y estratégica. la postmo- dernidad es un instrumento conceptual con una enor- me potencia cognitiva y hermenéutica que permite entender la realidad dentro de la que nos movemos. redes informáticas e in- versión ontológica. 147 . La interpelación del presente. cerrada.Capítulo Cinco. homogénea. in- ventadas. Sin embar- go. unitaria. Hay una serie de características -absolutamente culturales. Más bien su consistencia debe identificarse con el dúctil ser de los procesos. de una fértil denominación para englobar el clima existencial que expresa una profun- da ruptura con el temple mental que caracterizó a la Modernidad clásica. Postmodernidad. Se trata. históricas. sin dudas. convenidas.que confieren a nuestra época una singula- ridad ontológica que justifica adscribirle un nombre privativo.

constituiría in totum una época signada por la racionalidad y por la emergencia de procesos que emanciparon a la hu- manidad de la ignorancia. pensar la Modernidad y la postmodernidad como cosas clausuradas. en esta versión cosificante. reformulada: herejía frente a lo que alguna vez fue herético y devino en dogma 74 Creo oportuno remarcar que el carácter procesual de lo histórico impide pensar un período temporal como una cosa o bloque unitario. a escala global. una actitud. por con- siguiente. lo bienvenido.74 73 Lo postmoderno como herético constituye un verdadero absurdo. En tal sentido. la superstición. un procedimiento: por lo tanto lo heréti- co es. En rigor. que en las últimas décadas del siglo XX sostuvieron movi- mientos intelectuales. como sólidas afirmaciones unilineales. Inversamente. La Modernidad. prácticas y at- mósfera que caracteriza a lo postmoderno. se obstinó en pensar bajo la lógica de la binariedad -y. Si la Mo- dernidad es herética respecto al inmutable mundo medioeval. los prejui- cios. En tal sentido cada una de las particiones históricas encarna valores y disvalores absolutos. lugar a proce- sos políticos. como el arcai- zante rol de reinventar la magia y el esoterismo en las postmodernas derivas de la new age. la postmodernidad es una herejía duplicada. sociales y políticos. De igual manera existe más de una <postmodernidad>. 148 . al avance socio-cultural del conjunto de ideas. económicos y culturales reaccionarios e involutivos. La fuerte impugnación y oposición. tanto el gesto reaccionario de abandonar toda posible formulación de la utopía. necesariamente. En este texto procuro presentar una postmodernidad que se diferencia radicalmente de la postmodernidad (ul- tramodernidad) neoconservadora que dio lugar. etc. son varias las <modernidades> que coexistieron y no todas ellas encarnaron las ca- racterísticas positivas que los defensores de la Modernidad resaltan. lo herético debe constituir una tendencia. la postmodernidad es presen- tada con características heréticas involutivas73: ella encarnaría.

Deslindado el posicionamiento ideológico desde el que enuncio las rupturas acarreadas por la postmodernidad. opera y se autoevalúa en el vacío. desentendién- 149 . me abocaré al análisis de un par de notas peculiares que contribuyen a pensar la realidad ontológico-discursiva que llamamos <postmoderni- dad>. invirtiendo esa caracteri- zación. hago de la postmodernidad. Entiendo por <racionalidad pura o abstracta> la comprensión de la razón como una sustancia que crea. El re-encantamiento del mundo. lo que a su turno. 2. Por lo tanto. La postmodernidad puede entenderse como un intento por librarnos del dualismo cuerpo y alma. una cosa monolítica y fija. un fecundo locus desde el cual emerge y se proyectan subjetividades promisoriamente revolucionarias. debería dotarnos de capacidad epis- témica para llevar a cabo la crítica de la racionalidad pura o abstracta. Como no creo que esta nueva era histórica constituya una realidad unívoca. adscribiré a su denotación una serie de caracte- rísticas antagónicas y diversas a las adjudicadas por los defensores del <insuperable> proyecto antropoló- gico moderno. como sinónimo categórico de lo hu- mano.

el nuevo horizonte que marca- ba la cosmovisión moderna requirió una mirada dife- rente de la sustancia corporal. El cuerpo fue remitido –literal y fácticamente. La materia. aún cuan- do en los primeros tramos de la era moderna. a nivel de su ser. a las minas. desde muy diferentes su- puestos teóricos. Lisa y llanamen- te esta racionalidad exige la amputación antropológi- ca: seccionar el cuerpo. dentro de la cual toda razón discierne y juzga.dose. más tarde. interesa- das y lucrocéntricas. a su vez. ignorarlo. es que la Modernidad revalorizó en gran medida la potencia ontológica del cuerpo biológico. a las incipientes manufacturas y fábricas insalubres. otorgando realidad fenoménica a la materia extensa y habilitando la observación cientí- fica de su constitución anatómica y de su dinámica fisiológica. a los lati- fundios. Aúnque sólo se hubiese debido a razones puramente instrumentales. La <racionalidad pura o abstracta> demanda limpiar las puertas de la percepción de toda suciedad y contaminación sensorial. Platón y Descartes. no sólo de la contextualidad temporo-espacial. como escollo para una clara y completa apre- hensión cognitiva. pensante. concibieron al humano como un ser almático. a las galeras -o. borrarlo. lo cierto. hundiéndolo en la insustancialidad ontológica y en la irrelevancia antro- pológica.a los campos. Sin embargo. abandonó su carácter fantasmal y cobró sustancialidad. el miedo inducido durante el Medioevo continuó apuntalando 150 . sino también del continente de la corporeidad. pensada.

anodino y despreciable. obsesionado por develar el sustrato mate- rial de lo humano. por aprehender los movimientos mecánicos del cuerpo. Las lecciones modernas de anatomía en las escuelas de medicina muestran la apasionada curiosidad del hombre secu- larizado.la existencia de un dios ordenador. Se van dando las bases para dejar atrás la concepción de un cuerpo intangible que sólo constituía un obstáculo. así como la subsi- diaridad del cuerpo respecto del alma. La radicalización de esa vocación de observación. lo constituye en nuestros 151 . para la expresión de lo esencialmente humano: la espiritualidad. La supresión de las interferencias de la emoción y de las distorsio- nes que manan de los órganos sensoriales constituye la parte sustantiva del proyecto moderno de dejar ex- pedito el camino de la aprehensión intelectual como único modo válido de conocimiento de la realidad. como de su au- tonomía orgánica. tanto del velo oscurantista de su etiología divina. sustrayéndolo. el pensamiento. es necesario admitir que en esa mirada cargada de asombro se va diagramando racio- nalmente una epistemología del cuerpo. la activi- dad almática. expe- rimentación y clasificación. de su auto-organización vital. Desde ese paroxístico gesto mecanicista has pocos pasos para llegar al pathos científico que ha ma- tematizado íntegramente a la realidad. Si bien es cierto que no alcanzamos a presenciar el salto cualitativo que supone postular la centralidad antro- pológica del cuerpo.

comienza a rebelarse dando a luz una multitud caótica de sensibilidades. Pero desde la perspectiva de la potencia creativa de una política de la vida. de una biopolítica emancipa- toria. todos validados ontológicamente como manifestaciones plenas de realización antropológica. la máquina que lleva al paroxismo la disciplina y el control. ensayamos nuevas maneras de explicar lo sido y preanunciar lo que vendrá. y prometedoramente. se puede ver a la tecnociencia como la alegoría de otras formas de vivir. experimentamos con el cuerpo del mundo (incluso con nuestro propio cuerpo) procurando estadios novedosos para una más ex- tensa y completa realización hedónica. Nos fugamos de las esencias y de la nefas- ta influencia de sus oráculos. La incertidumbre es un clima espiritual fecundo para el en- sayo. 152 . 76 La incertidumbre intelectual refiere a una crítica a la explicación única. de su abandono de la programación del biopoder y la consiguiente apertura a la posi- bilidad y a la inventiva indefinidas. sino en la entronización de un voraz proyecto de apropiación económica de toda la realidad. la tecno-ciencia no es sino la última imposición de la vigilancia social.días la manipulación genética inscripta en el proyecto de la reproducción clónica o la implantación de meca- nismos intracorporales de control y vigilancia. el abandono de la Modernidad nos instala en una incertidumbre intelectual y en un caos de sensibilidad76 capaces de reconducir a la humanidad a una reanimación –re- 75 El problema del pathos científico no radica en la derogación de los falsos dioses gracias al poder develador de una razón potenciadora de lo humano. haciendo que el mismo llegue a ser intracorporal. Esta versión de la tecnociencia es una hojuela del expediente que tiende a nuestra total anulación como agencias de singularidad y nuestra puesta a disposición permanente a las necesidades expansivas del capital.75 Paradójica. No hay ya una sensibilidad dominante: hay plurales ensayos de singularización. que derivan de su ruptura con la norma natural. pensar. En este caso. sentir. al <decir verdadero>. para mencionar algunos pocos ejemplos. ensayos de ser. abiertas a la novedad y a la mutación permanente. la experimentación y el éxodo. de convivir y de gozar. La sensibilidad domesticada por el mol- de rígido del concepto hegemónico y despótico. cuyo propósito es volver más eficiente el manejo de los re- cursos productivos humanos. un <imperialismo cientificista> conducidos por las corporacio- nes que administran el biopoder.

es renuente a la estandarización. lejos de ser la homología fisiológica. Cuerpo y mundo se emancipan creciente- mente de las simplificaciones a que los sometieron durante siglos una racionalidad instrumental empeci- nada en la profanación viviseccionante. de nuestro cuerpo vivien- te. Frente a la racionalidad soberbia y desatenta. 153 .) por nuestra peculiar manera de estar en el mundo. es una inteligencia que desea huir de las clasificaciones excluyentes y de las certezas absolutas.animalización. Pero la realidad última de la montaña es el collage perceptivo y no la mirada parcial y entrenada de mi historia epistemológica individual. simbólica. la diversidad extrema e inclasi- ficable es la paradojal regla del cuerpo desregulado. in- terconexiones proliferantes y mutantes –terriblemen- te actuantes en los cataclismos impredecibles.77 El presente asiste al reingreso del cuerpo al mundo. Del mismo modo. Es nuestro cuerpo el que construye el mundo: una montaña es el resultado de percepciones singularizadas-especializadas (el montañés. el paradigma de la complejidad.el cuerpo. el industrial forestal. una inteligencia que siente y piensa desde -y con. cultural. el botánico. que no considera suficiente la verdad fría de la abstracción. el turista.que se rehacen en nuevos ensamblajes que siempre pre- 77 El mundo es una construcción de nuestra carne. Nuestra percepción de la externalidad se halla condicionada por las huellas de la vida en nuestra piel. el entomólogo. que. etc. es la desemejanza. en su infinita fenomenología singular. pone al descubierto un régimen de interconexiones sólo conocidas conjeturalmente. en nuestro cuerpo. la diferencia idiosincrásica.hedónica que pondrá fuerte acento en la unidad antropológica (corporeidad/espiritualidad inescindibles) como criterio de subjetivación: el cuer- po.

las sensacio- nes. los deseos. donde la sacralidad es re- ferida a la inmanencia de este mundo y no una inscripción en la trascendencia. en la negación del mundo real. se consumarán en el plano de la subjetivante unidad corporal/espiritual. Una densa unidad psicofísica constituye lo humano. La <redivinización de la naturaleza> empodera a otros seres vivos (y aún a los ecosistemas que los sostienen) y consuma tanto la negación del dios trascendente como el rechazo de la omnipotencia de su criatura dilecta. El ser humano podría no existir y la naturaleza permanecería ontológicamente íntegra y floreciente con su miríada de registros de vida. es decir.78 Re-encantado el oikos. a lo que estaría autorizado. pero no al modo de una yux- taposición de sustancias heterogéneas. el ser humano concebido como cúspide de lo creado. Es por ello que viviseccionar lo viviente supone un acto de soberbia y narcisismo. por su privilegiado status. denunciar la absoluta coherencia existente entre la cosmovisión que hace del ser humano la creación divina fulgurante. también en los más <inmateriales> pensamientos. Se trata de una <redi- vinización> en el registro de las religiones politeístas. 78 <Redivinizar> la naturaleza no alude a un proceso de trascendentalización de la misma mediante el expediente de su deificación. es decir. Nada está separado en lo humano.sentan su residuo de enigma y maravilla a la frágil razón humana. última y la depredación de la natura- leza. las más intensamente antropológicas relaciones inter-individuales. los temblores. El <hombre divinizado>. el ser humano. los sentimientos. y. en el plano de los afectos. el hogar de la vida. por cierto. La paradoja de la “redivinización de la naturaleza” a la que aludo es. La <sacralidad> de la naturaleza no implica concebirla como creación intocable de los dioses. Frente a la secularización irreveren- te se consuma una verdadera <re-divinización de la naturaleza>. 154 . sino al modo de una incrustación entre partes discretas de la misma sustancia. Simple- mente significa otorgarle sustancialidad y sostenibilidad independientes de la voluntad humana. es el responsable del irrespeto y desconsideración de las vidas no humanas.

el lucrocentrismo y el consumismo compulsivo sufren una derrota descomunal: en su lugar reaparece una <ontología del don> que recupera el valor de uso de las cosas simples. montada en un excluyen- te ímpetu cientificista. 155 . No hay más valor que la dignidad de la vida. es decir. mostrando como una hazaña moral soportar lo que no debe ser soportado. Cierta remisión a una <vida más verdadera que ésta> acaba por nihilizar nuestra dignidad. Re-encantado el universo. está profundamente vinculada al reencan- tamiento del inmanente mundo donde transcurre la totalidad del destino an- tropológico. Nada es tan ontológicamente denso como para valer más que la vida.79 La Modernidad. y no vacila en dictaminar que todo holismo epistemológico es una espuria resu- 79 La levedad. en que caen las vidas vampirizadas por el poder. el disvalor. gratuitas. insustancial. Re-encantado el cos- mos. su levedad llegue a ser ominosamente insoportable. los  árboles y los ani- males recuperan densidad ontológica y se erigen en co-terráneos dignificados y consecuentemente recon- ducidos a la categoría de sujetos a quienes debemos un tratamiento y cuidado éticos. porosas. es insoportable para quienes retienen las condiciones psicológicas para auto- concebirse como seres residuales. finalmente. apela al duro realismo de las catalogaciones analíticas. como desperdicios del sistema de relaciones sociales vigentes. Hay situaciones en que las vidas llegan a tal grado de degrada- ción e insoportabilidad que llevan al sujeto a una especie de vacío conciencial. aúnque bajo una primera mirada parezca inconexo. No se trata de vivir por vivir: se trata de una vida que merezca vivirse. re-encan- tada la mirada humana que constituye al mundo como un objeto unitario de sentido. aúnque a veces. Ningún objeto es más precioso que la levedad de la vida humana. que la integridad de la forma de estar vivo. La integridad del alma se canjea por la laceración de un cuerpo. La recuperación de estas vidas que han sido animalizadas.

La ilusión de reflejar el mun- do en la conciencia humana sostenía la envergadura de la intención. al intercambio de razones vitales y solidi- fican/cristalizan lo que. Pero los epígonos modernos se equivocan al erigirse en inquisidores. a su turno. el fisicalismo. el racionalismo crítico dejaron a la humanidad a un tris de dar con la deseada meta. pues se niegan al diálogo.rrección de misticismos reaccionarios o de religiosi- dades conservadoras. El empirismo lógico. De la cibernética a la emancipación libertaria. 3. depurado tanto de las máculas teológicas como de las sensoriales. La postmodernidad no habrá de re-encantar el mundo cohonestando las injusticias seculares que convalidó la Modernidad. tampoco pasa de ser una creencia más. De ningún modo se podrá considerar <sagrado> un mundo donde las grandes mayorías poblacionales tienen vedado su acceso a una hedonización singularizada y la plenificación existen- cial se halla reservada a los pocos que amoldan sus vidas a los exigentes requisitos de las corporaciones lucrocéntricas. Los modernos siempre soñaron un lengua- je lógico. 156 .

transparente en su binariedad. La expansión del mundo visual y la paulatina entroni- zación de las imágenes como mensaje total. Pero no sólo a las imágenes les cupo el al- bur de abrirse a la multiplicación hermenéutica. Sin embargo. creativa- mente singulares. multiplicó la ubicuidad de su polisémico ser y su digitalización -lejos de la taxonimización absoluta. con ello. no reparó en el ex- cedente antropológico que resiste a encapsularse en prisiones lógico-matemáticas-computacionales. el afán unificador y totalizan- te.las abrió a las recepciones (y percepciones) individuales. Lo mismo pasó con todos los mensajes emitidos. La in- formación (y por qué no el conocimiento tenido por científico) al ingresar al hipertexto de las grandes redes informáticas. La pirá- 157 . así como la instantaneidad con que ellas circulan. El lenguaje computacional. la latencia esotérica del conocimiento se actualiza exo- téricamente en multiplicadas subjetividades que apor- tan a la complejidad del collage epistémico. en su triunfante entusiasmo. asume un destino diverso al que presidía la razón de su creación: la comunidad de ex- pertos es suplida creativamente por las singularidades profanas que conforman la comunidad y. transparentada. elimina toda ambigüedad y deja expedi- to el camino hacia una <ciencia unificada> donde la realidad habrá de quedar definitivamente subsumida.

felizmente. La potencia e imprevisibilidad que concomitan a los revolucionarios cambios por venir. interpretar y recodificar el conocimien- to hegemónicamente distribuido por las agencias del poder. no habrá de ser erigido en medio del fer- vor alienante de la actual tecno-ciencia y constituirse. tiene que ver más con las rupturas y las dis- 158 . El secreto ha sido -prome- tedora y definitivamente. y con ello.mide. de las re- formulaciones de los textos abiertos que conforman el saber. Esta profunda mutación. comprender. Por todas partes emergen hackers que recir- cularizan el saber en copias libres idénticamente ap- tas para continuar seguir potenciando la creación de conocimientos. una comunidad de actores. prevalencia. por lo tanto. habrá de revolucionar los escenarios socio-políticos de una manera imprevisible. de las recreaciones. colectiva. autoridad sobre los que no saben. se erosiona y se difumina en figuras cambiantemente creativas que repelen los vértices y toda forma de remate superior. capaces de entender. El saber hegemónico se enfrenta a una multiplicidad de saberes. en el sensible y es- tratégico ámbito de la producción-transmisión de conocimientos. El nuevo proscenio. ha perdido ascendencia. A los derechos de autor se opone la izquierda de las copias. El ilustrado ha perdido el usufructo de toda especie de monopolio. en vanidoso show de las todo-posibilida- des de la Modernidad.revelado: todo saber supone una tarea social. La apropiación privada del conocimiento es cada vez más insostenible.

no podrá  acudir a las formas tradicionales de la violencia política con sus imposiciones de manual. Se supone que deberemos apelar a una batería estratégica de cambios: a veces violentos.80 pero siempre dialécticamente progresi- vos. No se trata de hacer de la violencia el vehículo de todos los cambios sociales. que con la maduración y continuidad de la tradición analítica racionalista. ter- minarán imponiendo límites al desarrollo puramente comercial y estratégico de la nuevas tecnologías de la información y comunicación. sino que habrá de ser el libre resultado del pensar y obrar convergente de la multitud de singularida- des. En ese sentido.continuidades. El mundo por construir no puede ser el que piense una elite de <elegidos>. En la gradualidad del cambio no se trata en absoluto de renunciar a la radicalidad de los mismos. con la innovación y la herejía. Ya he hablado en otros capítulos de este acoplamiento enriquecedor. a veces graduales. sino que 80 Como se enfatiza seguidamente. que co- loca al hombre en su <naturaleza>. es enteramente probable que las mutaciones en el estilo de pensamiento. perfectibles y susceptibles de reformulaciones. La transformación de la sociedad -salvo im- previstos cataclismos cósmicos. al potenciarlo con la tecnología que brota del conocimiento socialmente construido. 159 . el recurso a la violencia es una suerte de recurso extremo frente a violencias insoportables. con lo que tendríamos una metamorfosis de esa <tecnociencia lucrativa> a favor de una labor de <suplementación antropomor- fizadora> de la humanidad.

híbridos y originales. cultivar orgánicamente la tierra dejando de lado la hiper-industrialización del agro. . por ejemplo. pues si el estado de cosas a instaurar. que involucrará necesa- riamente todos los órdenes de lo real. utilizar fuerzas de energía renovables. absolutamente com- patibles y complementarias. Reforma y re- volución.político. etc. Pero no será fácil desarticular. pensadas durante tanto tiempo como modos antagónicos y excluyentes de la gestión del cambio socio. entonces. esto es.se rechaza recalar en una violencia idéntica a la que se está procurando neutralizar y erradicar. la realización concreta de esa idealización habrá de erigirse en un verdadero lecho de Procusto dentro del cual hay que hacer caber la realidad. debe ser gestionada mediante variados mecanismos. implicará. Esta transformación. la metamorfosis radical de una situación respecto de un estadio actual insoportablemente inicuo. Gradua- lidad no implica negar la urgencia de la revolución. la necesidad imperiosa de cancelar la ignominia y la brutalidad de la injusticia: alude más bien a la apela- ción estratégica a un realismo que conmina a medir las fuerzas reaccionarias y represivas que el statu quo pone en acción contra quienes llevan adelante las lu- chas de resistencia y transformación. ya se halla acabadamente estructurado en la teorización del su- jeto revolucionario. No hay dogma revelado en la revolu- ción. suplir tecnologías duras por tecnologías sua- ves. son en realidad. La revolución.

Ha- brá que continuar apelando a las tecnologías que nos legó una ciencia concebida como explicación/coro- nación última de la realidad. Polifonía de voces. No podré detenerme en este tema fun- damental. 161 . lo que seguramente sólo podrá alcanzarse dejando de lado los grandes fetiches ideológicos/mismificantes de la Modernidad. Habrá que apelar a las computadoras y a las redes informáticas para hacer nacer un estilo de pensamiento y de convivencia que permita la preservación de todas las formas de vida y de pensamiento existentes en el planeta. y no desde una universalidad mismificante erigida en paradigma excluyente. saberes y haceres es lo que nos muestra el mundo cuando lo miramos amorosamente sin el encorsetamiento colo- nialista impuesto por el occidente violento y conquis- tador. el mundo tal como lo estructuró la Modernidad en un metódico trabajo de siglos.de un día para el otro. pero es indudable que el futuro habrá que emerger de una pluriversidad de saberes y prácticas.

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entendi- da como una de las características ontológicas esen- ciales de lo antropológico. sensacio- nes. hechos. etc. Antes bien. únicos. La actualización y el despliegue de la vida humana están muy lejos de darse en acciones y gestos absolutamente novedosos y creativos como pareciera estar supuesto en los atributos de la libertad. Subversión educativa: la potencia on- tológica del presente. sino que debe ser vista como una constante vacía o formal que. Filosofía de la otredad: educar para la diferencia. por ello mismo. identidad y otre- dad. 1. No obstante. esta rutina existencial no debe pensarse como intrínseca y absolutamente negativa.81 81 Quiero significar que la circularidad existencial no es obstáculo para que la vida alcance momentos fervorosos.Capítulo Seis. tiene la virtualidad de ad- quirir diferentes significados de acuerdo a los conte- nidos concretos que se le van asignando en el devenir de su recurrente circularidad. que la emparienta al sistema homeostático de la vida animal. una sucesión automática de estados que se gestan involuntariamente. Educación.. una enorme parcela de la existencia humana transcurre inmersa en una circularidad de pensamientos. Esto es. La circularidad alude a 163 . singulares.

Esa inevitabilidad de lo cotidiano nos permite aseverar que lo propiamente humano reside en la capacidad de embellecer-hedonizar-moralizar la repetitividad de la existencia. esa circularidad no es un cierre inque- brantable como en el resto de los animales. ha sucedido que en la cultura Oc- cidental hegemónica. Esto significa que. Esa curiosa fantasmalidad de lo empírico y lo rutinario será el trasfondo propicio para la emergen- cia y desarrollo de la ontología occidental. pletórica de significaciones positivas. La tensión dialéctica de los opuestos alma- cuerpo se resolvió radicando la virtud y la belleza en el hemisferio sutil de lo almático. Pero. No obstante. así como remi- tiendo el vicio y la fealdad a la sórdida catacumba nuestra corporeidad. Precisamente. en el ser humano. 164 . a nuestra inevitable precarie- dad y finitud. la conciencia de este esquema de reiteraciones indujo a la elaboración de mistifica- ciones teóricas que acabaron por escindir profunda y ontológicamente al ser humano en dos dimensiones relacionadas jerárquicamente entre sí. sino que deja resquicios abiertos por donde se filtra la gozosa incógnita de la libertad. a nuestro anclaje terreno. está pensada con el objeto de minimizar la condena de la circularidad fáctica en que se desenvuelve inexorablemente la existencia del cuerpo. está abierta la posibilidad de constituir una cotidianidad creativa. antropológicamente. la remisión de lo esencialmente antropológico al in- alterable ámbito en el que se manifiesta la incondi- cionada vida del espíritu.

clónicos de sí mismo. termina por convertirse 165 . Esa normativización de los discursos y las prácticas -que se requiere para la des-animalización de lo humano- por obra del determinismo que ejercen las circuns- tancias temporo-espaciales. el costado espiritual de lo hu- mano -asiento de la libertad y la espontaneidad. Se generó la expectativa de la reproducción de la mismi- dad como resultante de cualquier actividad espiritual: lo que se tiene por más creativo deviene en un ser que sólo es capaz de procrear vástagos especulares. Esa opción ejercida por los griegos determinó una ruptura fatalmente ruinosa que abarcó todos los registros de lo real.de lo corpóreo. inmutabilidad. Pero lo cierto es que ninguna racionalización. fijeza.acaba demandando para su reproducción pautas de pensamiento y acción tan rígidas. por perfecta y coherente que sea. Paradojalmente. deseos o fantasías que el sujeto desarrolla. Es por ello que el mundo cultural -que el humano del Occidente crea con la manifiesta pretensión de autoliberarse respecto de la esclavitud que impone el mundo biofísico (del cual él cree par- ticipar oscura y expiativamente). puede exonerar de- finitivamente al individuo del comercio con una rea- lidad que se desenvuelve con relativa independencia respecto de las aspiraciones. como las invariables codificaciones que establece la execrable y denostada vida instintiva. estabilidad.mutó en necesidad.

Es por ello que la ciencia de la educación puede ser re- duplicativa o recreativa del capital cultural de una sociedad.en lo idiosincrático que identifica a un conglomera- do socio-político determinado. a ella le compete de manera principal serializar a los individuos que integran una unidad socio-política común. En la transmisión de esas pautas de auto-reconocimiento y hetero-identi- ficación la educación habrá de jugar un rol protagó- nico. resulta en cierto modo irrelevante frente a la más consistente y dramática consecuencia de esa prematura cristaliza- ción del capital cultural a custodiar: la emergencia de una <ontología de la mismidad>. de la homogeneidad. casi excluyente. habrá de impactar de manera decisiva en la concepción del 82 Entiendo por <ciencia de la educación> una tecnología que permite la so- cialización de los individuos en el marco del acervo cultural de una comunidad determinada. que la finalidad que se le adscribe resulta ser un añadido que no puede ser inscripto en la misma como algo que le pertenece de manera inherente. Concebida la ciencia de la educación como un saber instrumen- tal (como medio). Esto es. 166 . Que el objetivo de esa necesidad de definir y conservar un núcleo de identidad haya estado moti- vado por el pavor cósmico ante la máxima instancia desidentificatoria (la muerte) o la delimitación de te- rritorios de usufructo económico exclusivo. mediante la preservación y legado de un acervo de discursos y prácticas que tienden a garantizar aquellos propósitos identitarios mencionados.82 En efecto. puede ser emancipativa o coercitiva según sea el modelo ontológico-antropológico que la alimenta. es obvio. de la identidad. Esta ontología de la mismidad.

eventos y proce- sos que serán tenidos como pertenecientes al ámbito del ser y de la verdad. el valor práctico de los conceptos universales deviene en patencia del ser. Allí se produjo la deificación de la realidad por obra de la filosofía-ciencia. Esa esquematización de lo real. como resul- tante de tal abstracción. es decir una reducción (in- ternalización) de la externalidad del mundo a la in- manencia de la conciencia del ser humano. suple toda autonomía de lo empírico. acceso teo- rético a una dimensión. trascendente. 167 . más real que lo meramente empírico. reservada a quienes se inician en una cien- cia que exhibe orgullosa la superioridad que le confie- re su estirpe metafísica. comenzó a gestarse en la Grecia antigua. La poli- cromía de lo existente fáctico se redujo a la grisácea tonalidad de lo pensado. El mundo (concepto que engloba la cultura humana y la naturaleza) tal como lo concebimos ac- tualmente. Así.modelo cosmológico-antropológico que servirá como marco para la inclusión de los seres. El ser de la verdad o la verdad del ser. divina. Esa divinización comportó una subjetivación del mundo. 2.

el verdadero ser se identificó con todo aquello que solamente es accesible a la razón. la humanidad se apropió de un acceso metódico. y a sus espaldas se erigió un mundo de arquetipos inmunes a la fragilidad. inmuta- ble y eterno. Desde entonces la esencia quedó divorcia- da de la existencia: la primera se reservó para referir a lo que no cambia. persistente y convincente ontología: la que postula que el ser (del cual participa la humanidad y el mundo) es inengendrado. progresivo y seguro al ser real de todas las cosas. fue la diaman- tización de la más densa. Colonizada la realidad por este verdadero sortilegio conceptual. De esta manera el ser racional devino no sólo en cri- terio demarcatorio de la verdad sino también en pauta de valoración ética. la exis- tencia cotidiana fue viendo derrumbar su expectativa (fundada en innumerables intentos coronados con éxito) de ser rasero epistemológico y moral: las idea- lidades asumieron la representación oficial y exclu- 168 . La existencia fáctica acabó viéndose como un estadio defectivo del ser. El resultado más espectacular de este enroque sustitutivo de la cosa por la palabra. la segunda para aludir a lo que sólo puede y debe ser pensado como contingente. Como contracara de esa conmensu- rabilidad entre la conciencia racional y el ser. im- permanencia y conflictividad de la desidentificadora existencia. Progresivamente.

siva del mundo. La materia, el cuerpo y los sentidos
se vieron fuertemente devaluados en tanto instancias
empecinadas en la reivindicación de la complejidad
de lo real, que, por cierto, se mostró históricamente
muy dócil a la simplificación abstracta del concepto
universal. Así, la diversidad y riqueza de las formas
que individualizan a la materia fue tornándose en
execrable y falaz presentación de lo real. Abunda-
ron los bestiarios como escandalosa exhibición de lo
diferente-incomprensible. Solo aquello que podía ser
vertido en los moldes eidéticos de la mismidad se re-
putó como racionalmente real.
Toda variabilidad o cambio en lo real fue
pensado como reproducción de lo homogéneo o
como tránsito entre estadios preconcebidos de evolu-
ción progresiva.

3. Los espejos y la educación.

La fijación de los límites ontológicos y epis-
temológicos que determinan a priori la evolución
lógico-racional de la realidad, fue determinando, al
mismo tiempo, que la ciencia de la educación se con-
cibiera como técnica incoadora del ser y la verdad, tal
cual acabamos de caracterizarlos. Los seres humanos,
una vez situados en las coordenadas de develamiento,

169

reproducción y conservación de los conocimientos
específicos acerca de la verdadera realidad, fueron
sobredimensionando el valor de esos mismos cono-
cimientos, elevados a niveles supraempíricos de rigu-
rosidad y necesidad.
En una total coherencia con la dualidad cons-
titutiva de lo antropológico que emergió como con-
secuencia de la <epistemologización de la vida>, la
ciencia de la educación se abocó a facilitar el tránsito
de la parte almática del ser humano hacia su instala-
ción -escatológica- en la verdad inconmovible. En
virtud de que lo almático se halla constituido por la
idéntica sustancia inteligible que conforma el trascen-
dente mundo de las esencias, los seres humanos tie-
nen la posibilidad de participar de manera activa en
la dinámica profunda de la verdadera realidad.
En el marco de esta concepción racionalista,
la ciencia de la educación se exonera de velar por el
embellecimiento o moralización de la cotidianidad
(ámbito de lo óntico, de aquello ontológicamente des-
jerarquizado) y se auto-habilita para la especializa-
ción en la productividad metódica y controlada de la
episteme. El desiderátum metodológico de la ciencia
-no siempre declarado- es: abstracción, simplicidad,
unilateralidad, monocausalidad, formalismo, etc. He
aquí una completa batería de herramientas que per-
miten combatir a la vida y a su caótico ejército des-
tructor de certidumbres. El resultado final de tan des-

170

piadada ofensiva es la anemia de la materialidad del
mundo que queda librada a los precarios conatos de
resurrección que le puede conceder la sensoriedad, la
sentimentalidad, la intuición humanas.
La ciencia de la educación apunta, de este
modo, a la simplificación del mundo para garantizar
su mejor inteligibilidad, al mismo tiempo que exorci-
za rupturas, discontinuidades y desafíos que involu-
cran lo que ontológicamente aparece como lo dife-
rente. Forma y contenido, método y objeto se homo-
geneizan absolutamente facilitando el develamiento
de las verdades que trascendentemente gobiernan la
dinámica del mundo humano y natural.
Lo aleatorio, lo equívoco y lo polisémico
inducen al yerro. Y el error debe ser metódicamen-
te evitado, dadas las implicancias epistemológicas y
éticas que conlleva. Esa metodicidad la proporcio-
na una ciencia de la educación, más preocupada por
instalarnos en una verdad supraempírica, que en las
concretas ubicaciones aptas para volver acogedor el
entorno existencial en el que se desenvuelve inevita-
blemente la aventura cotidiana de la realización vital.
Si se halla descubierto el camino hacia la ver-
dad inmutable y si la posesión de dicha verdad posee
implicancias en la consumación de una vida buena,
resulta evidente que la ciencia de la educación se ha-
lla conminada a realizar la necesaria tarea de reprodu-
cir copias del sujeto ideal único.

171

Pero no hay que perder de vista que esa subje-
tividad arquetípica y excluyente, a pesar de haberse
impuesto con pretensiones de validez universal, cons-
tituye meramente una colosal construcción histórica
que busca enmascarar los muy parciales y sectarios
intereses de los europeos varones, adultos, cultos,
propietarios. Por comisión u omisión la ciencia de la
educación vela por la nihilización (por lo menos la
invisibilización) de los elementos renuentes a la es-
tandarización o normalización.
La ciencia de la educación contribuye a la
transmisión, mediada por la imagen del varón, del
acervo cultural que apuntala la cristalización de una
unilateral cosmovisión antropocéntrica, masculino-
céntrica y eurocentrada: algunos seres humanos varo-
nes (la particularidad) se erigen en la humanidad (la
totalidad) y desde esa posición imponen instituciones
que reactualizan de manera permanente la primigenia
mismidad ontológica que ellos emblematizan.83

83 La distinción entre una cosmovisión antropocéntrica y una biocéntrica es de
fundamental importancia para la elaboración de una Filosofía de la Otredad. El
antropocentrismo de la cultura occidental hegemónica patentiza un unilatera-
lismo ominoso e inaceptable, toda vez que representa la centralidad cosmoló-
gica de unos pocos seres humanos.

172

4. Filosofía de la otredad y educación para la dife-
rencia.

Superar los problemas más acuciantes y ver-
gonzantes del presente (inmoral crecimiento de la po-
breza, muerte evitable de millones de niños por falta
de una atención médica adecuada, cínica y opulen-
ta apropiación por parte de unos pocos de los bienes
materiales y simbólicos producidos por la totalidad,
persistencia de la guerra como medio de resolución
de conflictos, destrucción del equilibrio ecológico de
la biosfera, etc.) supone necesariamente una profunda
modificación perceptiva de la realidad. Es impres-
cindible una nueva formulación y edificación de los
modos relacionales de los seres humanos entre sí,
de los seres humanos con los demás seres vivos y con
la totalidad de la naturaleza.
Todo ello sólo será  posible si se parte de una
cosmología y antropología radicalmente diversas.
El efecto de las mismas deberá ser el abandono de
la artificial ontología de un mundo trascendente y su
reemplazo por una ontología de lo óntico, que restitu-
ya al ser hipostasiado a la particularidad, singularidad
e irremplazabilidad de los individuos y entes concre-
tos.84 Con ello habrá de perder su discutible axialidad
84 La cotidianidad conforma el escenario de la vida. La invisibilización de la
cotidianidad es parte integrante de la sórdida estrategia ontológica de la mis-
midad, que teme, que en el minúsculo goce de la cotidianidad, los humanos se
tornen vulnerables a los encantos de la existencia
173

una concepción de la racionalidad divorciada de lo par-
ticular sensible y se edificará el marco para la recupera-
ción de otras dimensiones de lo antropológico que han
sido separadas del ser y del valor.
La atención a los plurales registros en que se
desnuda lo antropológico enriquecerá las relaciones
conviviales de la humanidad recuperando formas del
conocimiento que se sepultaron con el despótico en-
tronizamiento de un conocimiento inmaculadamente
racional-intelectual. Una ciencia más compleja habrá
de sustituir a la ciencia predominante. La nueva ciencia
deberá necesariamente ser holística o ecológica y habrá
de hallarse abierta a la infinita riqueza de la particula-
ridad concreta.
La ontología de la mismidad que subyace en el
estatuto epistemológico de la ciencia occidental, ha-
brá de verse despedazada por una ontología de la otre-
dad o de la diferencia, posibilitando con ello la emer-
gencia de plurales y alternativas versiones explicativas
de la realidad. La normatividad filosófica de la mismi-
dad que obliga a la determinación de modos normali-
zados de pensamiento y acción, tenidos por indudables
en función de su aprehensión fotográfica de lo real, será
reemplazada por la desregulación de la diferencia que
favorece la multiplicación y coexistencia de las versio-
nes de la realidad, fundándose en el cuidado y el res-
peto que merecen las experiencias existenciales –fe-
noménicamente expresadas- de los individuos situados.

174

igualmente pertinente para la expresividad de lo hu- mano. la humanidad se abrirá  amorosamente al otro diferente. 175 . apelando a expe- dientes violentos que se fundan en la ontología de la mismidad que constituye el meollo del desarrollo conceptual del presente capítulo. la emotividad o la fantasía (tanto como al valor del intelecto) para conformar conocimientos. sino. apertura también ética y política. Tal predisposición no es sola- mente expresión de apertura epistemológica. al otro que expresa su subjetividad a través de un ethos absolutamente diferente al mío. aú- nque absolutamente valioso como el mío. conductas y ac- titudes vitales que serán para mí tan diferentes como lo será la objetivación de mi ethos para quien se ha socializado en otro medio ambiente global. y fundamentalmente.85 La abigarrada diversidad de lo existente re- quiere del ser humano una predisposición a la acep- tación de lo diferente. 85 La ilusión de universalidad que adjudicamos al ethos occidental proviene de la expansión material y mental que ha alcanzado el mismo. Ese ethos. una educación que apele al valor antropológico de la afectividad. destrezas y actitudes que hagan que la vida en conjunto sea más grata para to- dos. se patentiza en pensamientos. La ciencia de la educación que se constituya en torno a este nuevo paradigma deberá  promover el ejercicio de las plurales vías que poseen los seres humanos para entablar comunicación entre sí y con la naturaleza. Al dejarse de lado los reduccionistas mecanis- mos de identificación individual y social hasta ahora vigentes. Esto es.

La ciencia de la educación deberá liberarse de sus núcleos mismificantes para poder acceder a una dimensión creativa y liberadora. que la soberbia intelectual de los humanos ha esti- pulado hasta el presente como modo de apropiación cognoscitiva de la realidad. El reconocimiento del valor inherente o intrín- seco que poseen las formas no racionales de la vida constituye un valioso antecedente cosmológico para la enunciación de esta ontología de la diferencia. de tolerar lo que se considera apartado de la normalidad. de establecer un código de homogeneización ontológica ni de imponer visio- nes que se suponen copias insuperables de la reali- dad. entes y proce- sos que constituyen la trama de lo real no son reduc- tibles a las abstracciones formales y matematizantes.Este hallarse dispuesto a convivir con lo diferente viene prefigurado en la desantropocentrización que impone la vinculación con los demás órdenes de lo vivo. No se trata. No se trata. sino de aceptar los múltiples bosquejos que mi- llones de individuos trazan en la aventura hedónica de la existencia. El modelo socializa- dor de los conocimientos no podrá  seguir siendo la 176 . pues. entonces. sino más bien en complejizar: comprender que los seres. sino de convivir enriquecedoramente con lo genuinamente diferente. La actitud coherente ante la multiformidad de la vida no consiste en simplificar.

177 . violencia contra los indi- viduos concretos toda vez que supone una axiología de idealidades que. ética y feliz. puede implicar una ni- velación tiránica cuando se encabalga en el ímpetu mismificante que universaliza nociones y valores que son propios de culturas particulares (aúnque hegemó- nicas) y se lanza a consumar una mesiánica misión que desconoce la particularidad e historicidad de los valores sostenidos por los seres humanos en sus pecu- liares condiciones de existencia. con toda su utópica grandeza. desvinculándose de las condicio- nes particulares concretas. es proclamada y defendi- da como universalmente válida. Una educación en y para la diferencia es el desafío que la humanidad deberá afrontar en el futuro inmediato para poder vencer inveterados conflictos e injusticias sempiternas. desde sus irreductibles diferencias. El afán igualitario. Educar en y para la dife- rencia será el único reaseguro que permita que todos los individuos tengan acceso. como mecanismo para socializar e imponer elementos teó- ricos que se consideran únicos e insustituibles para alcanzar la igualación formal de todos los humanos. Esta igualación formal a partir de la ontología de la mismidad es.imposición de dogmas intangibles y absolutos. a una vida materialmente digna. finalmente.

Si esto ocurre con la densidad casi impenetrable de la materia. a la incesante transfor- mación de las frágiles creaciones culturales humanas! Así. ¡cómo no dar asentimiento. Antes bien. Partiendo entonces de una ontología que pos- 178 . como las modificaciones que el devenir temporal determina en el ambiente natural. sus mutaciones y la continua emergencia y produc- ción de novedosas formaciones. no impli- can su inhabitabilidad para la especie humana. una me- moria fenomenológica que patentiza su dinamismo. Tan es así. toda vez que las dimensiones ético-polí- ticas de su obrar han experimentado un cambio que propende a la inclusión cada vez más completa del total de individuos que componen la humanidad. La erosión de los vientos de la historia. entonces.5. que hasta los escenarios del sólido hábitat terrestre tienen su historia. porque la historia no hace sino cronicar la aventura de la imprevisible li- bertad con que los humanos le confieren forma a sus vidas y vuelven romas las agudas cúspides de los es- collos cotidianos. La historia todo lo alisa. la experiencia histórica nos permite inferir que las transformaciones institucionales han significado un progreso moral y una ganancia hedónica para el género humano en su conjunto. tam- poco la mudanza de las diversas instituciones por ella concebidas supone restricción alguna para sus expec- tativas de realización vital.

propongo analizar e interpretar algunos aspectos que inciden en la crisis del sistema educativo. el desmoronamiento de su ascendiente social. obedecen a una constelación de hechos y valores que han sido profundamente transmutados por el devenir histórico social. Los rasgos básicos de la institución educativa perseveran en conservar las funciones características que le adjudicó la Modernidad. así 179 . heterosexual. sino que también genera la impotencia e ineficacia de las organizaciones esco- lares. En efecto. el sentido y los objetivos perseguidos por la escuela en sentido lato. adulto- céntrica. etc. La subsistencia de esos caracteres torna a la escuela extemporánea.tula el cambio y el recomienzo incesante de las co- sas y los procesos. ese anacronismo el que acaba por volverse un severo llamado de atención a su existir en esa continuidad in- modificada.) tendencialmente en vías de desaparición. eurocéntrica. masculinocéntrica. A manera de diagnóstico general e inicial. Esta asincronía entre el órgano y la fun- ción no sólo determina la inactualidad de sus objeti- vos políticos-institucionales. lleva el lastre de una cosmovisión (antro- pocéntrica. el envejecimiento de sus entramados curriculares y la obsolescencia de sus formaciones y titulaciones. afirmo que el conglomerado de discursos y prácti- cas que designamos bajo el rótulo de <educación escolar>. Y es. con el propósito de adelantar algunas vías resolutivas cuya virtual aptitud es susceptible de ser rastreada en la potencia ontológica de nuestro presen- te.

86 Gracias a la labor educativa nació un amplio espectro de referentes na- cionales -héroes. tanto las desplazadas como las emer- gentes. Aquella homogeneización de las subje- tividades que se requería para consolidar la población nacional ya se ha cumplido y. La organización jurídica. han tutelado estos procesos de independencia transformando a las bur- guesías nacionales en agentes de intereses coloniales-imperiales. La homogeneización cultural que estaba en la base del proyecto educativo moderno. ha te- nido mucho de ficcional. a través del sacudirse múltiples yugos tan pesados como el político. Es por ello. La independencia económica y cultural. sociales y cul- turales heterogéneos. 87 Sabemos que tal autonomía política. tendiente a consolidar los límites ideológicos que se correspon- diesen con las fronteras geopolíticas de un determi- nado estado nación. Las metrópolis.como la ineptitud o insuficiencia de las prácticas pe- dagógicas más generalizadas. por ejemplo. ha perdido en gran medida su razón de ser. Un asunto dife- rente es el que instaura la globalización económica y la mundialización cultural 180 . que muchos autores han hablado de la necesidad de completar los procesos independentistas. son procesos que no han sido cumplimentados en las historias postcoloniales. sin lugar a dudas. en los países otrora coloniales.imprescindibles para garantizar cohesión e itinerario común a pobla- ciones compuestas de estratos étnicos.87 la institución 86 También el ejército jugó un papel de relevancia en los procesos homogenei- zadores ya sea a través de sus campañas biopolíticas de homogeneización racial o el expediente más incruento del servicio militar obligatorio. mitos y símbolos. Consumado el objetivo político concebido por las burguesías nacionales de alcanzar la independencia política y asumir el comando autó- nomo de la soberanía estatal nacional. el estado nación jugó su papel épico fundamentalmente a través de la institución escolar. burocrática y administrativa del estado jugó igualmente un papel ho- mogeneizador de relevancia.

Ya no tiene la capacidad de legislación. Es que el estado nación ha en- trado en una fase de eclipse. progresistas. que la globalización no tiene por qué ir de la mano con la negación de la independen- cia de naciones o regiones que en algún momento fueron territorios coloniales. 181 . Alguna referencia a la cuestión formulo un poco más adelante. La estructura persiste cobijando una serie de misiones-funciones que el tiempo histórico ha oblite- rado y el viejo muro de ladrillo continúa encerrando un espacio de recato epistémico que. Más allá de que han existido movimientos ra- dicales de impugnación a las funciones normalizado- ras de la institución educativa y/o que muchas inves- tigaciones de las ciencias pedagógicas han tendido a concentrar sus esfuerzos en pos de una educación que se adecue a las dinámicas necesidades del educando. determinando que el destino de los sujetos que se desplaza por todo el mundo a partir de las últimas décadas del siglo XX: allí es menester afinar otro aparato analítico y tomar en consideración otras variables. La globalización ha tendido a uni- versalizar los flujos económico-culturales. se puede argumentar. autonomi- zándolos en gran medida del entroncamiento nacio- nalitario. control y poder que tradicionalmente se autoarrogaba.educativa constituyó un inestimable aparato ideológi- co de consolidación de ese poder a través de la pro- ducción de subjetividades orgánicas a la constelación de valores e intereses más conspicuos de la burguesía. sin embargo. lo cierto es que el edificio escolar continúa siendo un panóptico diseñado para una suerte de enclaustra- miento ilustrado y habitado por una batería de rutinas y prácticas autoritarias que vehiculan violencia sim- bólica. en su declinan- te obsolescencia. va dejando de albergar dinámicas creativas. Sin poder abordarlo aquí.

el presente se caracteriza por una indeterminación del sujeto y el consecuente ejercicio de una elección moral absolutamente autónoma. baste decir que la sola mutación de las funciones del estado nación alcanzaría para arrastrar la consecuente declinación/mutación de la institución educativa.88 En rigor no existen ya instituciones. 182 . prácticas o artefac- tos que no constituyan potentes ilustraciones de estos contundentes cambios. El universo de estas profundas mudanzas constituye el sustrato ontológico en el que se produce la actualización anómala de nuestra subjetividad. 88 Llamo mutación anómala de nuestra subjetividad al hecho de que nuestras conciencias. por consiguiente. En ese senti- do. cultural y económica. lejos se hallan de estar laminadas por una matriz sólida y uniforma- dora. los estados nación ya no deciden enteramente el destino común de todos los ciudadanos dentro de sus propias fronteras. La escuela. Antes bien. Aúnque la declinación del estado nacional constituye una compleja trama de radicales trans- formaciones en las esferas social. política.de una nación se halle en estrecha interdependencia con el de los habitantes de otros países. no puede sustraerse al fuerte soplo del viento de la historia.

La ingeniería organizacional no puede conti- nuar montada sobre compartimentaciones herméti- cas. instaurando así la libertad y la proliferación de los agentes gracias a esa <ciberalumnidad>. tanto los límites concretos de su emplazamiento. sino que debe atender a fenómenos novedosos que ponen de relieve. que po- sibilita intercambios infinitamente más vastos. sino que debe borrar. como constituir blandas y ágiles asociaciones espaciales que acompañen el ca- rácter migrante de las poblaciones actuales. como de consolidar integraciones verticales entre niveles com- plementarios de profundización educativa. por su temporalidad diferible y administrable. La lenta agonía de las reformas.6. de cons- truir tanto el ensamblado de las variadas dimensiones del quehacer educacional. La más frecuente reacción frente a esta resba- ladiza pendiente de la escuela clásica consiste en la reformulación o perfeccionamiento de sus principios esenciales. como ape- lar a la ubicuidad de la inespacialidad virtual. La arquitectura física u organización espacial de la institución educativa no puede continuar repi- tiendo la separación y el enclaustramiento de los par- tícipes del acto educativo. 183 . las reformas son apenas te- rapéuticas pasajeras sobre el cuerpo gravemente heri- do de la escuela. En tal sentido. tanto la necesidad de establecer conexiones interdisciplinarias multívocas.

89 89 Hay una enorme resistencia a cambiar currículos y titulaciones que se en- cuentra estrechamente relacionada con el carácter corporativo del saber profe- sional. no parece ser la opción adecuada en la adopción de las acciones pedagógicas o en la estructuración de los entramados curriculares. por ejemplo. apoyados. en el uso de las tecnologías de la información y de la comuni- cación. En estrecha correspondencia a lo acabado de referir se debe mencionar la momificación de los es- tudios. pareciera que hoy estamos en condi- ciones de adecuar un menú educativo a las demandas de las diversidades. Una en- señanza desatenta e indiferente a las aptitudes y pre- ferencias de los educandos. Contrariamente. Las profesiones liberales tradicionales gozan de una reputación y un con- 184 . La homogeneidad y seguridad ontológicas an- cladas en una metafísica de la identidad y gestionada mediante expedientes educativos tales como separa- ción sexual y etaria. volviendo contiguas edades muy dispares en idénticos procesos de aprendizajes. resultan absolutamente inoperan- tes y artificiales pues obedecen a una normatividad que no se corresponde con la ontología del presente. en carreras y titulaciones que han perdido toda organicidad a las demandas actuales de la sociedad. son otras tantas causas de fracaso escolar. sino también porque la celeri- dad de los cambios en el mundo del trabajo conducen a una multiplicación de los aprendizajes a lo largo de una vida individual. Este desacople se produce no sólo porque la confor- mación de cohortes parificadas en la edad se hace cada vez más impracticable. La homogeneidad formativa así como la uni- dimensionalidad de las herramientas pedagógicas.

Por lo demás. no se encuentra inscripta en una supuesta esencia hu- mana invariable sino que se halla enteramente adheri- da a lo histórico constitutivo de toda práctica cultural y. dejando de lado intereses mezquinos que congelan la realidad al querer seguir compartimen- tándola en obsoletos espacios epistémicos. Pero lo cierto es que no siempre la estruc- tura escolar y su dinámica educativa habrán de verse como el efecto de un dispositivo institucional conmi- nado a repetir ad eternum las funciones inherentes a senso sociales. La revolución en las tecnologías de la información y la comunicación expanden. que no se ponga como meta reformular el arjé –principio. Tampoco puede ser que los objetivos educa- cionales permanezcan exclusivamente ligados a una información-instrucción de contenidos mínimos obli- gatorios o una formación axiológico-actitudinal que son susceptibles de ser apropiados en cualesquiera otras instancias educativas no escolares. ameritan modificaciones educativas-escolares que aprovechen toda la potencia revolucionaria del conocimiento. Nadie parece estar resignado a ceder esas cuotas de poder por más que la dinámica de la realidad demuestren que la gestión del presente demanda profundizacio- nes en otras esferas del conocimiento. que permiten a sus titulados acceder a puestos relevantes de la sociedad que nada tiene que ver con la formación científica recibida.fundante de la institución escolar. determinando la necesidad de generar especializaciones epistemológi- cas caracterizadas por la interdisciplinariedad. 185 . así como la revolución en su capacidad de almacenamiento y en los dispositivos tecnológicos de utilización y distribución de los mismos. La aceleración en la producción de conocimientos. las fronteras del conoci- miento. día tras día. aúnque antropológicamente relevante. los conocimientos deben ser impartidos teniendo en cuenta la capacidad organizativa de los mis- mos y la inteligencia heurística. Quiero sig- nificar que todo ensayo de reforma. Saber buscar y relacionar los conocimientos se ha vuelto infinitamente más importante que la mera posesión de los mismos. no acertará jamás subvertir una actividad que. por lo tanto. sujeta a discontinuidades y mutaciones ontológicas.

redentora. por consiguiente. Fervientes utopías diseñaron los vericuetos íntimos de dicha institución salvífica. que resultaban absolutamente contestes al proyecto emancipatorio burgués-moder- no. sólo que las Modernidades fueron más que una. enarbolado por quienes denuncian la supuesta decadencia. novedosa. Junto a las defecciones de algunas Modernidades se produjo también el desplazamiento del horizonte utópico. in- sinuantes vocaciones de transformación radical de la sociedad. frivolidad e inmoralidad del presente. 7.ella desde su origen. Pero el des- 186 . más o menos como le ocurre al caminante con la línea siempre móvil del horizonte. El incumplimiento de las luminosas promesas de la Modernidad no alcanza a devaluar la intención y el afán utópico que estaba a la base de la misma: en la Modernidad revolucionaria siempre han habido. Y. se aferra a la supuesta re- forma o rescate de una institución moralizante y sa- bia. todo lo concerniente a ella debe actualizarse y devenir en una fenomenología radical- mente diversa. Hacia la desutopización de las utopías. homogeneizadora y patriótica. Un pesimismo reaccionario y nostálgico de lo que fue y de lo que nunca pudo ser. como ya no existen las condiciones iniciales que vieron emerger a la escuela moderna.

Se trata ahora de ponerlas en obra y no dejar que el escenario. del horizonte continúe viéndose como un espejismo que empuja a repensar la vieja utopía. su realización. Los valores que subtienden el proyecto edu- cativo han entrado también en la turbulencia y el vér- tigo. ciertos hitos avizorados desde muy lejos. Toda la realidad -y la educación como parte preponderante de su producción y reproducción.debe ser desutopizada. aúnque in- conscientemente. es decir. lo cierto es. Nada permanece incólume.es ahora el espacio dentro del cual tenemos que acostumbrarnos a mo- vernos. siempre renovado y desconocido. Y en ese sentido. que para las viejas utopías sólo cabe su desutopización.plazamiento no impide que se alcancen. la realidad conmina ahora a la asunción del ruptural compromiso con la metamorfosis. Ahora queda vivir dentro de la utopía. El educando es cada día menos pasivo e inexperto. Tanto en el sujeto individual como en la multitud se constatan mutacio- nes poderosas. la utopía que en rigor ya se ha cumplido. Y aúnque la utopía cumplida parece minúscula a la par de la utopía soñada. con el tránsito de la rutina momifica- da hacia el escándalo de la vida. que esa es la riqueza de la ontología real frente a la riqueza potencial de lo puramente imaginario. Lo más potente de lo avizorado por las utopías se ha al- canzado formalmente. estamos frente a una generación que se 187 . con la transformación. Es por ello. la utopía –el horizonte alcanzado.

pues los mismos tienen la capa- cidad de revelar lo potentes que resultan. Es imprescindible asistir a la reversión de las piramidaciones y avanzar hacia una horizontalización que estimule y potencie la creativi- dad. con sus jerarquías ubicadas en la inalcan- zable agudeza de las aristas. la multitud. El sentido del hacer cotidiano se halla imantado por un deseo de felicidad impostergable. el entusiasmo y la proximidad afectiva con aquello que se intenta conocer. Los ilustrados alejados de los ignorantes. corrección.acerca al acto pedagógico tradicional dotado de un bagaje de conocimientos que no puede ser descono- cido ni desestimado. El escenario abstracto de la patria se ha cambiado por el de la ciu- dad que se padece o se disfruta. conducción. Pero ningún aprendizaje habrá de impulsarnos a la aceptación de lo nuevo y lo diferente. tutelaje fueron –son aún. El edificio educativo siempre se pareció a las pirámides. a la hora de aprender. El nuevo colectivo social. inmolatorio. está cada día más lejos de aquel pueblo matrizado por el discurso de la universalidad abstracta: estamos ahora frente a una multitud que se vuelve coherente en la diversidad y en torno a moti- vaciones más inmediatamente humanas. Control. antes que por un abstracto humanita- rismo sacrificial.algunas de las acciones asi- métricas que se llevan a cabo entre los protagonis- tas del acto educativo. si antes no acometemos la deconstrucción crítica de lo naturali- .

No hay naturaleza absoluta de las cosas: la normatividad que expresa lo <natural> no es sino un deber ser anclado en un entramado de valores y fines. cultural e históricamente determinado. Convivir y entrar en connivencia con lo monstruoso. No hay verdadero proceso de evolución cog- nitiva y acumulación de conocimientos novedosos mientras permanezcamos aferrados a la ortodoxia. encontramos que la historia exhibe que lo monstruoso ha sido siempre lo que transparen- taba la artificialidad de un orden erigido en natural y universal. a la ruptura. po- sibilitando una conducta más comprensiva y permea- ble ante la diversidad y la diferencia. Advertir la mistificación que encierra la idea de naturaleza. Mostrar la ge- nealogía de nuestras concepciones más acendradas es el imperativo de todo proceso educativo.zado y/o la simétrica artificialización de las natura- lidades. como escalones o peldaños a partir de los cuales ser capaces de remontar el conocimiento más minucioso de lo alcanzado y dar lugar a las estrategias que con- ducen a nuevos y rupturales conocimientos: los que pueden instalarnos en lo monstruoso. Lo salido de la norma. a la innovación. lo que rompe los cá- nones de lo ontológicamente real. supone no sólo la ampliación de la arti- 189 . nos habrá de liberar de los prejuicios más obstinados. Los conoci- mientos previos han de valer precisamente como eso. lo que excede lo natural. Puestos a reconstruir la genealogía de los monstruos. ha definido siempre a lo monstruoso. La educación debe ser un permanente estímulo a la heterodoxia.

Ya no hay vergüenza ni delito por exhibir un ser híbrido y nómada. Parece haber llegado la épo- ca de pensar lo educativo como comunicación franca de actores que interactúan con simétricas potencias en medio de la relativa preeminencia que concede la acumulación anticipada de conocimiento. en el goce pacífico de la comunalidad de una riqueza acumulada en laboriosos siglos de sacrificio humano. diverso y hete- rodoxo. Pero el acto comunicativo no habrá de repetir la histórica relación entre puras conciencias que esperan contactarse en la asepsia de cálculos inteligibles: será ahora sobre la singularidad de la carne. 190 . oblicuo y lábil. Objetivos mi- núsculos. Tanta vida. pero potentes frente a la impotencia de lo universal gigantesco. sino –y sobre todo-.ficialización de la realidad. tanta pequeña inmanencia no puede sino hacer colapsar el dispositi- vo. una ampliación ético-política que implica la extensión de los beneficios de la potencia civilizatoria a un número cada vez más amplio de sujetos. sobre la demanda inaplaza- ble de los cuerpos deseantes de espiritualización en la alegría del trabajo común. tanta singularidad. de grandilocuente universalidad. que figura en el frontispicio de la educación moderna.

Se trata de rápidos borradores que apenas rozan la inmarcesible riqueza antropológica de la sexualidad. Pero su oscuridad no es trágica ni demoníaca. escorzar algunos dinámicos mapas que intentan remedar la labilidad de su pluralidad feno- menológica. oscura. Cuando creemos que se ha vuelto transparen- te gracias a la aplicación microscópica de conclusi- vas analíticas. La sexualidad es una realidad compleja. es bellamente la oscuridad que deviene de su diversidad y mutabilidad. Biopolítica. advertimos que se vuelve a presentar paradójica. mul- tidimensional. No pretendo con ellos más que enunciar algunas aproximaciones acerca de la sexualidad.Capítulo Siete. oblicua. de su plástica adaptación a las infinitas formas de las vidas singula- res en que se manifiesta su abundancia expresiva. Procuro poner en discurso una rica y diver- 191 . Variadas placas tectónicas constituyen su ontología escurridiza y omnipresente al mismo tiempo. Estas breves referencias a la sexualidad no tienen pretensión epistémica alguna de agotar la po- limorfa vitalidad de lo sexual. Multimensionalidad de la sexualidad humana. sexualidad y sexualidades múltiples 1.

es- piar sus movimientos incitantes en la historia. y no porque la exacerbación analítica nos habrá de enfrentar a una revelación definitiva. porque tales inventarios teóricos. seguirlo en sus inagotables experimentaciones eróticas y en el provocativo agigantamiento de la pornografía. auscultarlo en las infinitas formas que adopta en los refugios de tribus o colectivos urbanos que realizan sus vidas en la rebelión y el escándalo como un modo de afirmar la insoslayable dimensión político-liberadora de la sexualidad. verlo fundamentando morales abiertas y asfixiándose en el arcaísmo de las moralinas. en su polivalente materialidad. se han dis- tanciado de la moral tradicional. procesuales y metodológicos nos permiti- rán mantener siempre abierta y constituyente la valía hedónica y subjetivante del sexo. incursionar por las avenidas político-sociales donde el sexo se ha pavoneado sacudiendo su juvenil ontología. a una cifra última del maravilloso arcano de la sexua- lidad. 192 . radical o progresivamente. que aún sigue viendo en la sexualidad una cosa perturbadora a la que no habría que nombrar en voz alta. por el contrario. No hay manera de abordar la cuestión de la sexualidad sin atender a su multidimensionalidad y complejidad. sino. por lo tanto. descubrirlo en la sustancia misma de la emotividad y en la médula del hedonis- mo.sa fenomenología que encuentra expresión empírica. Es necesario. tanto en las prácticas vitales efectivamente existentes como en los posicionamientos teóricos de colectivos sociales que.

absolutamente deserotizados. Hiperbólicamente ex- presado. los animales humanos. la sexualidad concebida como biología. fisiología. anónimo e inconsciente de continuidad de la vida humana. órganos. orgánica. Esquemas de cortes transversales y longitudina- les. Según esta mirada que no rebasa el horizonte de la naturaleza. no refleja sino una pura conducta zoológica. innata. nos veríamos inducidos a pensar el puesto de la sexualidad en el cosmos vital de los humanos. instintiva. fluidos. la mirada escuetamente biológica entendería a la sexualidad como un ciego mecanismo teleológico que permite la reproducción y supervi- vencia de la especie humana con total prescindencia de la volición individual: el sexo reproductivo como mecanismo específico.2. se reproducen cumpliendo las órdenes de una fuerza o impulso vital que se despliega al margen de las leyes del deseo y la estética. química de los sexos y su uso. Desde una perspectiva unilateralmente biologicis- ta. Naturaleza y cultura en la sexualidad. con total omisión de la impres- 193 . La instintiva y pulsional persistencia de nues- tra animalidad nos conmina a pensar la sexualidad como instinto. de aparatos sexuales reproductivos. reproduc- ción: anatomía. funciones. al igual que los vegetales y los animales no humanos. meramente. como un paradójico mecanismo que articula ceguera con fi- nalidad. dinámica de los líquidos sexuales y de las células germinales nos dan cuenta. En efecto.

91 Dicha inscripción (aún cuando no se trate de una inexactitud absoluta) no puede abarcar la totali- dad del perímetro de la complejidad ontológica de la sexualidad humana. 91 El énfasis espiritualista en el valor reproductivo de la cópula sexual esconde otras paradojas que vale la pena enunciarlos con el solo objeto de señalar la in- conveniencia de los dogmatismos y de las unilateralidades. El en- cuentro sexual humano obedece a un delicado y minucioso cortejo que incluye complejas apoyaturas <espirituales>. paradójicamente se encuentra en la base de los espi- ritualismos religiosos más difundidos. como si el animal fuera puramente especie. objetividad. Toda la vida animal transcurre al margen de la singu- laridad. irracional. No hay espiritualidad en la naturaleza a menos que. que se difumina rizomáticamente 90 El animal se aparea sin discernir las <condiciones particulares> de su pareja. universalidad abstracta: el celo animal profundiza esta inconsciencia de la individualidad y empuja fu- riosamente al apareamiento aleatorio. En ese sentido el <individuo> animal se aparea con la <especie> íntegra. B) la espiritualidad es antiinstintiva: si algo caracteriza al acto espiritual es su reflexividad.inscribe la conducta sexual humana en la estricta y ciega necesidad de la biolo- gía. afirmemos que hay un espíritu de la montaña o de los pinares como podría verse en algunos textos místicos de pueblos originarios americanos.90 Esta mirada mezquinamente biológica –que. 194 . metafóricamente. eligiendo. 3) La naturaleza carece de propósitos espirituales. es decir objetivos y finalismos metafísicos.cindible libertad que hace de la sexualidad un compo- nente central para la realización ético-política de los seres humanos. A) Podemos afirmar la primera antinomia: la naturaleza es antiespiritual. trascendencia y dis- tancia respecto de la conducta puramente instintiva. En el mundo viviente no humano la sexualidad obedece a un automatismo inconsciente. deseando a una singularidad a la que escoge ejerciendo su libertad. El ser humano copula amando. cuando enfa- tizan el excluyente valor que posee la reproducción en la copulación sexual.

una temporali- dad antropológicas. una ralentización. confiriéndole formas peculia- res de realización.92 92 El nexo naturaleza-cultura en la sexualidad no obedece a un reflejo inge- nuo que supone respuestas idénticas y globales. la sexualidad humana adopta las formas espacio-temporales de la cultura en la que se produce su manifestación. urbano>. por parte de una comunidad histórica y espacialmente determinada. Y si bien es cierto que. un modo <artificial. es decir que no se trata de ingenuas relaciones especulares de causa-efecto. las normas socio-culturales habrán de conceder a esa energía instintiva ocasiones autoriza- das de manifestación. inhibir o reprimir el curso fenoménico natural de la sexualidad. civilizado. que estará determinado por la intervención simbólica y/o real de los diversos mecanismos que actúan como estímulos o inhibiciones.conducida por los avatares de la(s) cultura(s). orgánicamente. un ethos particular. en concordancia con patrones normativos que deciden la trayectoria paradigmática de toda conducta social. En nuestra sexualidad la norma cultural y la determinación de la naturaleza se interpenetran <pluridialécticamente>. en una primerísima instancia habrán de incitar. el impulso sexual apare- ce determinado por la economía hormonal y la rígida ley del instinto. Sin de- jar de actualizar las figuras anatomo-fisiológicas de la estructura y programación biológicas. Una miríada de situaciones específicas hace que las culturas se subdividan cualitativamente produciendo modelos de comportamiento peculiares. No estamos ante una dialéctica mecánica que se ciñe ri- gurosamente a unos valores binarios que expresan inversiones-oposiciones ingenuamente previsibles. Estas 195 . Esas formas o modalidades culturales. a estímulos semejantes.

93 La persistente y cotidiana inmersión existen- cial en mediaciones culturales determinadas. como naturaleza. Una imagen. una super- ficie. reacciona vivazmente en su nivel orgánico-instintivo. la artificializa. en todos los casos la <naturalidad> de lo sexual se ve inmediatamente acechada por un sinnúmero de me- diaciones culturales. la prolifera. confundimos nuestra aldea con el mundo. configuran otros tantos mecanismos de excitación sexual. pero ello no quiere decir que la cultura hegemónica sea antropológicamente más importante o más representativa de lo humano que las <subculturas> pertenecientes a los otros grupos culturales subalternos que integran el complejo social. un objeto. Confundimos nuestra rutina cultural con la medida absoluta y universal de la naturaleza de las cosas. es decir como manifestaciones únicas y normales del modo de obrar humano. hace que las mismas acaben por presentarse ante nuestras conciencias como expresiones <naturales>. una conversación telefónica o un encuentro en un chat. Es la cultura la que las multiplica. Todo ello lleva a tornar extremadamente dificultoso definir las fronteras de la sexualidad y de los goces que se le anexan.Se trata más bien de complejas y polimorfas relacio- nes donde la sexualidad. Es verdad que las hegemonías políticas y económicas determinan una cul- tura también hegemónica. En tal sentido la posición que defiendo en estos apuntes es de consentir y alentar todo tipo de experimentación sexual siempre que ellas no impliquen el desconocimiento violento de la libertad y la voluntad de goce del otro. La fricción o el roce de las zonas erógenas estimula poderosas fantasías. un olor. Nada se halla cerradamente determinado en la sexualidad humana. hasta tornarlas casi infinitas. 196 . 93 La cultura inventa a la sexualidad. La variedad de las respuestas sexuales fisiológicas se limita a unas cuantas po- sibilidades determinadas por la potencialidad erógena de la corporeidad. que comienzan a vestir de ori- ginales manifestaciones al (orgánicamente acotado) repertorio de reacciones sexuales básicas. etc. pero. todo está abierto. <diferencias> intraculturales determinan diversamente la vivencia de la sexuali- dad. así como las fantasías suplen la frotación de los órganos. la multiplica.

94 Esta <educación para la diferencia. cuando en rigor se trata meramente de construc- ciones culturales fuertemente arraigadas en las condi- ciones materiales de existencia. esas familiaridades rutinarias. deberá asentar en la <educa- ción para la diversidad> como un modo de acostum- brarnos a pensar que. para la diversidad> habrá de tener capacidad inmunizato- ria ante la cerrazón ideológica en la que incurrimos. sociales y políti- cos constituye un recurso inestimable para la evitación de actitudes violentas. entre tantos otros probables modos de adaptación cultural. Entender que cada cultura posee modos específicos de ver sus asuntos culturales. discriminatorias y autoritarias. influencias estratifi- cadas que observan reglas de validez estrictamente 94 Esta necesidad de educarnos en la comprensión y aceptación de las dife- rencias tiene validez tanto inter como intraculturalmente. que construimos con nuestro mero obrar cotidiano. que tienda a consolidar una sociedad pluralista. Esta misma cautela y respeto ante lo diverso ha de valer hacia el interior de nuestra propia cultura que cada día se torna más heterogénea y plural. intraculturalmente. mul- ticultural y democrática.En tal sentido. Nuestra manera de organizar la realidad. no son más que posibles y artificiales modos de adaptar- nos a la compleja aventura de vivir socialmente. categorial y materialmente. un ejercicio socio-educativo crítico. que esas ideas que organizan nuestra percepción del mun- do poseen. Un análisis profundo revelará. en relación al valor privilegiado que otorgamos a las ideas que profesamos y las acciones que llevamos a cabo. no posee superioridad intrínseca algu- na respecto de modos diversos y alternativos que otras sociedades y culturas tienen de codificar su mundo y su hacer. 197 . a su vez.

No se trata meramente del innegable determinismo de las condiciones económicas sino también de constelaciones de ideas estéti- cas. 95 Son plurales los factores que determinan esa percepción diferenciada.regional. También creo importante señalar que. metafísicas. Hay modos muy particulares y regionales de entender la sexualidad que. sobre las con- ductas concretas que se verifican en la reproducción cotidiana de la existencia. reobran sobre la impulsividad sexual.95 Por cierto que esta relativización de la norma general que define a una cultura en todos sus aspectos también debe ser pensada respecto de la sexualidad in totum. existen períodos de pasión o entusiasmo ideológico. En ciertos momentos será lo religioso. clases o colectivos que componen el todo social. Suele ser la etapa de la adolescencia y la juventud cuando nuestras conductas se despojan de la tutela normativa mostrando fres- cura y autonomía personales. la educación. como expresión de una cierta psicología social o colectiva. se muestran propensos al estímulo hegemónico de algunas de estas regiones de ideas. que estipulan prelaciones rotativas y relativas de olas de predominio excluyente de una región de ideas. sino que poseen ritmos o estacionalidades de influjo. 198 . las obligaciones y los ocios cotidianos fijan fuertemente actitudes diferenciadas que perfilan la singularidad axiológica de un sector. desde su singular es- pecificidad. etc. sino que pretendo enfatizar la proliferación de estratos culturales que obran. es- tratificada de la realidad. Por lo demás también es importante remarcar que esas influencias no se dan de una vez y para siempre. No es que trate de negar la existencia de normas hegemónicas que coherentizan el rostro ge- neral de una sociedad determinada. sucede que los diferentes sectores. una suerte de vacío de normatividad puede hacer que nuestras conductas se muestren más libres y desprejuiciadas. Esto determina un cierto aire de parentes- co u homogeneidad a los miembros de un colectivo social determinado. religiosas. En cada una de nuestras vidas. La riqueza. políticas. la moralidad o la juridicidad lo que im- pere categóricamente sobre nuestras vidas. diferenciada y específicamente. mientras que en otros.

Lejos de florecer una única sexualidad. En ambos casos que- da laminada una sexualidad irremisiblemente ligada a un moralismo. a los que los individuos adscriben para luego apropiárselos y modificarlos como herramientas de identificación social y política. Este proceso de trascendentalización de las hiperespecializaciones neuro-cerebrales humanas.diferenciándola respecto de la norma hegemónica de manera muy radical. como un plexo de mandamientos. lo que existe son sexualidades múltiples. idiosincráticas de una diversidad de posicionamientos vitales. 3. es la compañía imprescindible de una antropología idealista-espiritualista de la que deriva- rán. prohibiciones y tabúes. 199 . Postanimalidad. La remisión de nuestro ser a una dimensión suprabiológica. tanto una sexualidad angélica como una econo- mía restrictiva de la sexualidad. decía. que han tenido como re- sultado la sofisticación de pensamientos. entendido éste. La angelidad sexual. éste proceso. sentimien- tos y conductas -a los que llamaremos espirituales (por su distancia crítica respecto del puro impulso)- que se combinan psíquicamente constituyendo pro- montorios que habrán de ser la base de las relaciones interindividuales de sesgo ético-estético peculiares de la post-animalidad humana.

de la inmoralidad. es decir demar- caciones negativas. capaci- dades todas que en su obrar sinérgico dan lugar a las transformaciones sociales progresistas. castigo. desviación. como una máquina de instituir límites. tengo que hablar. identificada a su vez. prohibición. a la audacia. En el caso de la sexualidad la norma habla como una doble higiene: como higiene del alma y como higiene del cuerpo. a la espontaneidad. de la enfermedad. miedo. Cuan- do refiero a la eventualidad de una <educación he- dónica> (¿educación no es una norma. delito. de una (des)educación que ayude a dejar atrás las normas. al terrible peso de su presencia como inextirpable creatura corporal. es decir que habla tanto de los peligros del pecado. porque las normas siempre hablan de la manipulación aséptica del asunto reducido a objeto de estudio.delimita un denso acervo simbólico-conceptual apto para dar lugar a frenos e inhibiciones que expresan negatividad. precaución.96 Emerge la norma como una muralla. una manera de limitar?). Todos los límites son negaciones a la potencia de expansión. al deseo de gozar. de la indecencia como de los peligros del contagio. empobrecedora y unilateralmente. a la fantasía. precisamente. bordes o fronteras. con el cumplimiento estricto de imperativos morales que conducen a una ascética de 96 Por supuesto que las hiperespecializaciones anatomo-fisiológicas y su co- rrelativa sofisticación conductual y emocional son también el punto de partida para los diametralmente opuestos comportamientos que dan lugar a la creati- vidad. aso- cian el sexo a lo inconveniente. Norma. Pareciera que esta dimensión supra o meta- biológica supone la identificación con la trascenden- cia humana. pecado. a lo imaginativo. sospecha. 200 .

La <espiritualidad> humana oblitera el acceso a todo lo <bajo>. De esta espirituali- dad puramente hincada en lo trascendente no pueden derivar sino consideraciones éticas. etc. Más que goce o realización de lo sexual. incorporan en las subjetividades un sinnúmero de precauciones reflexivas. que restan a la compleja ontología de la sexualidad la valía hedónica. acerca de su finalidad. las reglas de esta dimensión metabiológi- ca. de una apología hedonista de la sensualidad. de una teoría global del erotismo. Toda fenomenología expresiva de la sexualidad termina generando arduas perplejidades morales acerca de su realización.la voluntad y/ o a una hedónica que se despliega en medio de arquetipos platónicos. 201 . se trata en rigor de una hedónica hipostasiada que reempla- za la fugacidad de lo corpóreo por la eternidad de lo espiritual almático. De ese entra- mado de advertencias de realización trascendente del destino humano. Angelidad sexual y rigorismo ético (con sus pro- yecciones jurídicas) de lo sexual vienen aparejadas a elucubraciones teóricas restrictivas. lacerantes recomendaciones-amonestaciones acerca del pudor. amenazas reglamentarias. desvitalizantes. acerca de su conveniencia y oportunidad. distribuciones de responsabilidades de impacto doméstico y social. que es su constitutivo antropológico más conspicuo. acerca del modo de practicarlo. habrán de derivarse mezquinas y re- presivas baterías de códigos de economía contractual. que jamás podrían conciliarse armo- niosamente con las sutiles prescripciones de un arte amatorio. descorporizantes. deserotizantes. políticas y jurí- dicas del sexo.

por una parte. la visión angélica de raigambre religioso-filosófica y 97 Pensar a la sexualidad humana como instrumento complementario a la obra divina supone encapsularla en un cuarto de esponsales que huele a incienso. Acabamos de hacer referencia a dos modali- dades corrientes de velar-difuminar a la sexualidad valiéndose del empoderamiento que concede una es- piritualidad excelsa.97 4. Vimos como. acaban conformando espacios ontológicos portadores de un singularísimo status que. demanda una minuciosa y cerrada re- gulación para evitar que la criatura angélica caiga en la horrorosa bestialidad o en el mismísimo infierno. supone una sublimación mistificada del sexo. que no se corresponde con la re- tahíla de amonestaciones y precauciones morales que pesan sobre esa misma realidad cuando se la piensa gobernada por la mera impulsividad natural o por la concupiscente lascivia de un ser diabólico. 202 . El sublime asedio a la sexualidad obscena. todas las potencialidades que actualiza la sexualidad en su despliegue fenoménico. paradójicamente a pesar de su reclamada postanimalidad. ¡Sólo eso es el sexo! Dentro de esta visión de una humanidad espi- ritualizada. La sexualidad deriva en la restricción formal de una organización familiar y social. vaciada en el dualista molde que separa con barreras infernales lo almático de lo corpóreo.etc.

por la otra. tentaciones y perdición. etc. sino apenas la narra- tiva de las consecuencias postreproductivas: alabanza de la vida familiar. La perdición escatológica corresponde a la tradición cristiana y se relaciona evi- dentemente con el pecaminoso ser del cuerpo. del compañerismo. asien- to de sucios apetitos y bajas pasiones. acoso.). instauran un tutelaje patriarcal sobre una sexualidad que es concebida fundamental- mente como hontanar (inevitable) de tribulaciones. higiénica. normal. La perdición profana. tolerable. del sacrificio y la abnegación 203 . remite a una retícula de normas que pautan la sexualidad po- sible. etc. enancada también en un legalismo o juridi- cidad de lo sexual. contranaturalidad. dentro de las pautas sociales que constituyen la <pareja sexual legal> (casamiento legal y formal. Los códigos de moralidad civil y de punición jurídica radiografían los ilegalismos y las perversiones que concomitan al sexo: violación. dentro de la heterosexualidad repro- ductiva. identificado con el matrimonio y la familia como célula ética de la sociedad. Perdición en un doble senti- do: escatológico y profano. la formulación político-legal. pero sin que ello se erija en un elogio de las delicias del sexo consentido. permisividad de la conformación de parejas según divisiones y correspondencias etarias rigurosas den- tro del capricho y la artificialidad de una época y una cultura dadas. ma- licia. No hay sexualidad <buena>. de la ternura conyu- gal. de los hijos. represiva del sexo placentero. El único espacio para una enunciación positiva para el sexo es el lecho matrimonial. legal y apropiada sino dentro de la monoga- mia más estricta.

204 . psicología. De allí su devaluada y maldita virtualidad antropomórfi- ca. modélico. normal. un prejuicio verdaderamente ontológico: el juicio de su inconveniencia y negatividad deviene de su propia esencia. eugenésico. Son múltiples y de variada proveniencia los prejuicios que menoscaban la transparente multidi- mensionalidad de la sexualidad: el prejuicio marca la evolución de la subjetividad a lo largo de las distintas etapas de maduración por las que va atravesando. amorfa. Pesa so- bre el sexo un prejuicio profundamente arraigado. Nunca se trata de una enunciación amorosa de la gratificación antropológica del sexo.). En cada etapa el prejuicio se constituye oscureciendo la abigarrada coloración y polifonía del sexo. psiquiatría. puericultura. procreativo.hogareños. etc. higiene. de la constitución gelatinosa. Sólo este sexo limpio y fiel es al que apuntan capturar virtuosamente las ciencias alcahuetas de la moral y el derecho (medicina. des- tructiva y desestructurante de su propia sustancia. etc. ni su asociación con algunos de los aspectos más creati- vos del ser humano: toda su grandeza está referida ex- cluyentemente al único sexo que se exculpa: el sexo aséptico.

Esto significa la considera- ción de las dimensiones sociales bajo una nueva luz: aquella que hace de la po- lítica un campo de intervención directa de las multitudes y no un espacio legal restringido a un grupo de técnicos. (Ver en el capítulo III de este libro. el estado. hasta la insoportabilidad. democracia y emancipación. El biopoder multiplica.5. donde me extiendo en términos similares) 205 . La emancipación de los invertidos. biológica de cada individuo. pero irre- versiblemente. con el objeto de controlar más cerradamente los movimientos de la vida. En una palabra. van dejando atrás la carga ominosa de culpas injustamente a ellos endilgadas. insertos en la caterva de variantes político-ideológicas neocon- servadoras. que se imponía como vida verdadera en la teoría política de la soberanía preocupada por la legalidad del poder. pensamos en la intervención del viejo modelo de poder sobre la vida de las personas. biotecnología. la nación. la biopolítica es la recuperación del valor de la singularidad y de la labor común de las singularidades en aras de constituir una sociedad más apta para distribuir riqueza y placer a las mul- titudes. de lo universal. el apartado Tercero. Saliendo del ropero. Biopolíti- ca. En medio de la hoguera de la intolerancia y de la hipocresía se va produciendo una reacción bio- política inmensamente saludable. Cuando hablemos de biopoder. fascistas y sus redivivos censores contemporáneos. que se inmiscuye minuciosamente en la vida singular. el ejercicio del poder soberano. Lo biopolítica tiene que ver con la búsqueda de potenciación del valor de las singularidades en desmedro de una dilución de la ponderación de la abstracción formal.98 Lenta. de manera extremadamente simplificada. todos quienes fueron condenados por los custodios de la moral tradicional del sexismo pa- triarcal y por las mojigaterías victoriana. corporal y emocional en el ámbito de las cuestiones políticas. los castigos 98 Siguiendo grosso modo conceptualizaciones usuales en la filosofía política reciente entiendo por biopolítica la incorporación de la vida biológica.

jurídicos y materiales a que estuvieron sometidos y los ostracismos padecidos. Abs- tención. así como el lenguaje que se utiliza para designar a las parejas constituidas al mar- gen de las prescripciones legales vigentes en una sociedad (concubinato. fueron otros tantos ex- pedientes encaminados a domeñar las fuerzas destruc- tivas de la concupiscencia sexual. cualquier indaga- ción histórico-sociológica nos habrá de mostrar que la sexualidad femenina estuvo confinada socialmente a la mera reproductividad hasta las primeras décadas del siglo XX. hijo 206 . La matriz religiosa que inficiona la vida coti- diana del Occidente llegó a considerar a los <excesos> de la carne como pecados mortales. como la lepra lo hace con el cuerpo. social y jurídicamente más progresistas. flagelación. penitencia.psicológicos. Por supuesto que también se la vio hasta hace muy poco tiempo como una enfermedad aún en algunos países social y políticamente revolucionarios. Aúnque parez- ca propio del pasado más remoto. La internalización psicológica de esa condena fue tan poderosa que llegó a obliterar los mecanismos fisiológicos del deseo. La homosexualidad se hallaba encriptada en los roperos como si se tratara de una perversión moral que laceraba la moralidad familiar y social.99 99 El tipo de condena que pesa sobre las relaciones extramatrimoniales. El derecho tradujo en el plano de la juridicidad esta severa condena que la teología hizo caer sobre las tentaciones de la lascivia carnal y las codificaciones que regulan la vida civil y familiar son particularmente severas con ese orden de <faltas> instituyendo penas que por lo menos deben ser consideradas como anacrónicas. aún en aquellos países que tenemos como política.

complejidad esencial del deseo. sus estallidos y sus fantasías. Por ello se hace imprescindible rever. casi inmaterialmente. toda esa arcaica herencia de una espiritualidad trascen- dente que se corresponde con épocas donde la mistificación era la regla de las relaciones interpersonales. se denuncian e impugnan los feroces y abominables cortes y mutilaciones que el pensamiento greco-cris- tiano infligió en la frágil consistencia de los cuerpos. a la luz de una racionalidad encarnada y sensible. Toda esta sacralidad religiosa no se corres- ponde con la verdadera sacralidad de lo humano que se vincula más modesta- mente con la frágil inmanencia de nuestro ser en la piel de los otros y el sabor del mundo. representando la inescindible unicidad de lo antropológico.) y/o a las faltas que refieren a todo lo regulado en torno a la única sexualidad admitida. sus reverberancias. Las subjetividades rebeladas enarbolan policromas banderas que tienen como símbolo común la imagen del deseo. natural. Pero lo auspicioso de nuestro presente es el protagonismo que los monstruos han decidido asumir contraviniendo mandatos ancestrales. desafiando mo- rales obtusas y proponiendo reinvenciones de los mo- dos de relación entre singularidades. La lábil e inconstante –aúnque fe- roz y gozosamente incitante. adulterio. sus fluidos. Un derecho reformulado debe encarar la urgente tarea de armonizar las prescripciones jurídico-legales con las reales relaciones que entablamos los humanos en estos frescos y renovados tiempos que corren. infidelidad. La apelación a Dios en la toma de declaraciones. las tipifi- caciones de los delitos sexuales (abuso deshonesto. malicia. maneja la carne. En la actualiza- ción de esa rebelión ontológica de las subjetividades. sodomía. mediante sutiles e imper- ceptibles flujos de energía. culpa. etc. injuria. el uso de lo religioso en ciertas formalidades utilizadas por los jueces serían otras claras manifestaciones de la influencia de lo religioso en un ámbito absolutamente heterogéneo y profano como lo es el de las relaciones interpersonales. 207 . etc. portan el lastre del leguaje religioso y expresan una moral cuasi confesional. sus mús- culos. sus temblores.).

de recuperación de las potencias antropo- mórficas que pretendieron extirparse y aherrojarlas en las mazmorras de lo pecaminoso. absoluta y generalmente. solo las microhistorias del cuer- po serán capaces de narrar la inefabilidad del dolor que conllevó la separación ontológica entre un alma noble y trascendente. que seccionó al ser humano en componentes estan- cos. va cediendo. in- nombrable. El complejo de encarnar una diferencia que durante mucho tiempo fue considerada infame. exento de las destructivas devaluaciones del dualismo espiritua- lista. se va 208 . nefanda. a protagonizar luchas de recombina- ción antropológica. so- ciales. aún insulares. O predisponen. Inscripto en las sinapsis neuronales y en los minúsculos despertares de la piel se encuentra esta memoria de la perversidad metafísico-teológica. va quedando de lado. perversión. genera un sensato entusiasmo observar una lar- ga serie de rehabilitaciones ontológicas. Cual codificaciones genéticas. Sin que nuestro relato suponga la existencia de un presente. y un cuerpo mortalmente ma- terial y bajo. in- duciendo conformidad y autocastigo. jurídicas y políticas. de restauración de la completitud humana. enfermedad del cuerpo y del alma. de un orgullo antro- pológico esgrimido y reclamado desde la diferencia. pau- latinamente lo que era escándalo de la naturaleza. incomunicados. morales. estas amputaciones aterran con sólo ser pensadas. Por todo ello. La <desculpabilización> de la homosexualidad deja abierto el escenario social a manifestaciones. venturosamente.

Las pequeñas luchas individuales que dan a diario quienes <salen del ropero> y se enfrentan a la incomprensión. puesto que tales recursos esconden una trampa. Desculpabilizar equi- vale a naturalizar lo <antinatural>. tiene que ver con la absoluta mutabilidad histórica de toda realidad antropológica. por definición es distinción. Pero digo normalización en el sentido de habilitarlas usualmente. variedad. El carác- ter controversial de naturalizar lo cultural. disenso entre las cosas o las opiniones. que. Apenas quiero referir a la perplejidad semántico-discursiva de presentar como normal lo que es diferente. como creo que queda claro en las diferentes secciones de este libro. intolerancia o al escarnio de sus fami- lias. tolera- ble todo aquello que hasta hace poco tiempo existía retraídamente en el sótano de la conciencia y que era aprisionado en las celdas invisibles de la vida como anómalo.100 Poco a poco (¿o a pasos agigantados?) se va tornando aceptable. compañeros o a la patologización efectuada por heteronormatividad sexual reinante. tanto ontológica como ideoló- gica. se van coligando en una gran gesta que asume magnitud y visibilidad social en esta paradójica tarea de normalización u ho- mologación de las diferencias. tiene que ver con una ins- tancia superadora de los usuales procedimientos de naturalización de lo natural. 209 .entendiendo como lo que es: una opción más en la manera de vivir nuestra sexualidad. en el sentido (también controversial) de naturalizar una conducta. de modo que lo diferente no se puede normalizar. consistente en presentar como natural-normal lo que no deja de ser también un artificio. pues lo diferente. una construc- ción cultural de la idea de normalidad y/o de natural. 100 Lo paradójico no significa absurdidad ni contradicción ontológicas. oscuro. antinatural. aún cuando pareciera sonar antinómico.

donde el cyborg se va erigiendo gradualmente en un urbano habitante de una naturaleza reinventada. Le- jos de las figuras fijas de un espiritualismo antievolu- cionista. se superpo- nen e ingresan en una rica turbulencia de interfaces. No se trata de conquistas gratuitas y benévolas las que aparecen como consentimientos sugeridos por el 210 . no puede ser sino.Pero poco a poco nos vamos liberarnos de la ontolo- gía naturalista. van dejando de lado la función formativa. Paulatinamente las más conspicuas y legiti- madas vías de socialización y de formación de subje- tividades e identidad. Esta dialéctica de conquistas y cesiones es el corolario de la resisten- cia que ejercen los verdaderos protagonistas de todo proceso de reconfiguración cultural de lo existente. en un auspicioso corredor hedónico en el que los entes naturales y las produc- ciones culturales se hibridan fuertemente. como en modelos inéditos que acogen en sus órganos la artificialidad de miles de años de un arduo y vivo trabajo humano colectivo. social. el permitir nuestra instalación en el dinamis- mo vertiginoso de la vida. y el corolario de emanciparnos de esa tutela deshistorizante. inquisitorial y ortopédica que las hegemo- nías sociales les confían –piénsese en un amplio es- pectro de instituciones y dispositivos socio-políticos que va desde la escuela a la conscripción militar obli- gatoria aún existente en muchas naciones del mundo (unas 80 a comienzos del año 2011). pienso en el nomadismo antropológico ex- presado. tanto en tipos remozados. coercitiva y estática.

Esta presión y antagonismo. Las nuevas y creativas subjetividades emergen de su labor de resistencia. que va desde el insulto verbal a la nihilización ontológica (desapari- ción forzada. despedazan los entramados jurídico-legales tan ominosamente contestes a humillantes situaciones de hecho que han determinado que el excluido social haya sido también concebido como un minusválido legal. aniquilamiento).supuesto progreso moral de las clases dirigentes: todo avance es un paso dado por las multitudes proletarias. de su permanen- te confrontación y evitación de las intransigencias e impedimentos ofrecidos por las diversas usinas ins- titucionales. a quienes manifiestan y desarrollan preferencias sexuales no hegemónicas. de donde mana la presión discriminato- ria que adopta una fenomenología. Si algo no está punido o reconvenido por la ley. prisión. 211 . no existe pues comisión de delito alguno. por los sectores populares mayoritarios instalados en el corazón mismo de la producción-reproducción de la vida social. pública o privadamente. Y si no hay delito no hay tampoco res- ponsabilidad moral. La ausencia de legislación justificaba un <vale todo> que era aprovechado para justificar posiciones sólo éticamente evaluables. Pero ahora el vacío legal se va zanjando y es dable observar en gran parte de las le- gislaciones del mundo actual la existencia de institu- tos y normas jurídicas que no sólo protegen las dife- rencias sexuales otrora estigmatizadas. espontánea y/o políticamente organiza- dos. sino que cas- tigan preventivamente a quienes discriminan.

6. potencia y acto-. En rigor. Aquel 212 . Pero el poder eugenésico. a lo que apenas puede ser tolerado como imprevista desviación de la norma. contraría. Biopolítica de las sexualidades polimorfas. las sexualidades no son vistas como actualizaciones de potencias naturales fijas. Una sofisticada ingeniería de la anatomía permite la metamorfosis de los órganos con el propósito hedónico de adecuarlos a los deseos de una subjetividad. sino como construccio- nes diseñadas al amparo de una política y una ética que privilegian el encuentro. la afirma- ción incondicionada de la absoluta naturalidad de la sexualidad genital. a lo monstruoso. Una biopolítica de la singularización acoge a las diversidades y a sus preferencias sexuales como legítimos derechos hedónicos de subjetividades que se autoconstruyen en devenires intempestivos. bien y belleza. impre- vistos. el amor y la comunali- dad como fines conscientemente deseados y escogi- dos por los sujetos en su singularidad. Dentro de esta biopolítica del sexo hedónico. a lo raro. desde un ordena- miento metafísicamente fundado -en el cual se super- ponen arché y telos. cultural y biográficamente consti- tuida. el poder y la eugenesia marchan de consuno: el poder es bello y la belleza es poder. La verificable historicidad de la sexualidad autoriza hablar de sexualidades múltiples. Nues- tra contemporaneidad. incluso. reenvía estas mutaciones de miembros y funciones a lo anómalo.

principio-poder. de taxonomías y decodificaciones. Lo eugenésico es uni- versalmente dominante. La exclusión de lo monstruoso es un expediente ideo- lógico con innumerables proyecciones prácticas que 213 .como aquello que tiene la potencia para revertir la secuen- cia causal que vincula fundamento ontológico-orden. habrá de conferir legitimidad causal al poder. se halla investido para el mando.que tiene buen origen es bello y. de sublimidades y monstruosida- des. de lo natural. lo bello y lo racional. será pensado -sin embargo. por consiguiente. causa-jerarquía. Se trata de una oposición biopolítica. desviación y apartamiento de la universali- dad de la norma. competencia universal y necesaria para el gobierno. Esta primordial y esencialis- ta asociación-identificación entre lo bueno. esto es. El origen instituye la jerarquía del ser. de universalidades y singularidades. Lo monstruoso. será en rigor lo <normal>. sino que habrá de involucrar la vida misma en todas sus dimensiones productivas y reproductivas. como no ser. Frente a ello. entes y procesos subalternos. inferiores. lo monstruoso será siempre accidente. Por to- das partes el antagonismo. anomalía. que se despla- za por todos los órdenes de lo real. que no se limita al restrictivo ámbito de la producción económica y del entramado político y jurídico que la recubren ideológicamente. de hegemonías y antagonismos. como límite. para intervenir con dominancia en el ordenamiento de una empiria compuesta por se- res. material- mente toscos. Colisión entonces de esencias y existentes.

de producción de otros mundos po- sibles. el desacato. De tal modo. La inveterada inversión helénica de lo racio- nal en lo real y de lo material en lo fantasmal o in- sustancial. se justifica. al margen de la historia luminosa de lo bien nacido. la transgresión. del proletariado. la re- belión comenzaron a dejar huellas materiales de crea- tividad histórica. se apela a la supresión física de lo anómalo.persiguen el afán ontológico y eugenésico de mostrar sólo el brillo de lo real pensado. de la servi- dumbre. transformadores. A la exculpada monstruosidad política y moral del sometimiento político. el éxodo. el ser humano autorescata- do. de lo racional y ordenado. Formas de resistencia política y social comenzaron a ser ejercidas por ese sujeto devaluado. Y cuando esos expedien- tes no son suficientes. a pesar de haber tenido en los albores mismo de la Modernidad un comienzo de rebelión contra la ignominiosa esclavitud a la que es- taba sometido. relegó al agente de la potencia productiva de la vida sensible a una subalternidad ontológica de la cual aún no ha salido. El poder siempre concibió la resistencia como 214 . se sote- rra. Es por ello que los existentes concretos son remitidos a las fronteras de lo real. Lo feo se esconde. se disimula. quien en la conciencia de su pobreza ontológica en- carnó movimientos rebeldes auspiciosamente consti- tuyentes. Subterraneidad de la esclavitud. comenzó a oponerle la monstruosidad ontológica de la resistencia.

en su afán de supeditar absolutamente todo lo exis- tente al régimen del lucro. La politicidad del productor es reabsorbida y nihilizada en la mis- midad eugenésica del orden social hegemónico. desde el comienzo. en rigor. requirió cada vez con ma- yor necesidad de la fuerza doblegada del monstruo en el mundo laboral. que no es sino. Es el nacimiento de la gubernamentalidad biopolítica. El voraz proceso del capital. que incluye al subalterno en el espacio de la salud pública con el sólo objeto de garantizar su inclusión productiva en el mundo del trabajo. La preocupación por la integridad biológica es. la inclusión de lo monstruoso en la vida política. zoé. la necesidad imperiosa que tiene el poder de hacer- se cargo de la salubridad biológica de los monstruos. retaceándole plenitud ontológica (su politicidad inherente). de la generación de riqueza. la manifestación estratégica del poder. El productor es apenas animalidad. La acción sinér- gica de estos dispositivos laminó conciencias y torno dóciles a los cuerpos.monstruosa y para conjurarla se apeló tanto a dispo- sitivos ideológicos como materiales. tuvo que hacerse cargo con mayor meticulosidad y diligencia de la salud bioló- gica de esa población productiva. Y aún cuando la incorporó en el proceso productivo. Por cierto. Lo biopolítico (la irrupción de las demandas de la vida en el escenario de la soberanía trascendentalizada) es sustituido por lo puramente biológico y el poder se apodera de los cuerpos para ponerlos a producir al 215 . que asumir el cuidado de la vida biológi- ca de la población no significó.

La paradoja se consu- ma: el mundo producido por el trabajador se le vuelve ajeno. ahogando su viva creatividad. trascen- dente. moral. en la nación como ciudadano o patriota. despojándolo de su humanidad. Se producen inclusiones estratégicas del productor en regiones específicas y diferenciadas de exacción de su potencia productiva -explotación so- cialmente cohonestada-: en la fábrica como fuerza de trabajo. La habilitación social del productor se reduce al apro- vechamiento de su fuerza animal: para la actualiza- ción controlada de su potencia singular se ha estruc- turado todo un entramado de instituciones. Sin embargo. soberano. Las demandas vitales de los sujetos son. excluidos de toda forma política. esta supeditación de la vida a la trascendencia del poder está llena de grietas y líneas 101 La politicidad. La tras- cendencia todo lo domina. conmi- nándolo a ser mera fuerza de trabajo. El que produce la riqueza es pobre. discursos e intervenciones corporales que determinan la normalidad.101 Se trata de un feroz cercenamiento de la singu- laridad (otredad) en aras de la mismidad ontológica. es negada o reabsorbida por la cerrazón o abroquelamiento metafísico de las clases dominantes en un supuesto orden impoluto. animalmente.servicio del orden eugenésico del dominio. la condición de <ser político> inherente a la condición hu- mana. asumidas como necesidades de la auto-reproducción del poder eugenésico. etc. irónicamente. El poder se adueña de los cuerpos y los conmina a trabajar. el poder se desplaza como un líquido viscoso llenando los intersticios que abre la potencia inmanente del trabajo. el bien y la belleza en su formulación universal. en el ejército como soldado. símbolos. humana. 216 .

en los sueños. administra y custodia. en algún momento habrá de romper los lazos jerárquicos. para la exis- tencia de una vida humana definitivamente animali- 217 . a vida desnuda. Ese sueño del trabajador-monstruo tiene su ra- zón de ser: el poder sabe que su existencia depende de la sangre del productor. en el ima- ginario del poder. los eventos disruptivos se comportan como rebeliones de la vida insumisa contra el poder. autónoma y singular. Y el productor. que escoge para su propia vida. obli- terada pero no vencida.de fuga. El poder. La vida. no hay posibilidad ontológica ni antropológica. de la forma política. En las narraciones. La potencia de la vida espera el momento de su invasión. Pero. a zoé. sabe que su carne proliferante. aún sometida. el monstruo permanecerá siempre como inquietante amenaza del orden. monstruosa y desmesurada. a los aciagos territorios donde el poder enseñorea sobre la vida. Jamás puede ser despojado de su bios. El monstruo productor jamás puede ser redu- cido a animalidad pura. sabe que su narración heroica y eugenésica es una cruenta mistificación de la reali- dad. Aúnque no existan leyes fata- les rigiendo el devenir necesario de la humanidad. desde la causalidad eugenésica que dispara. ha dispuesto una forma para- digmática del bios caracterizada por la paradoja de las luces y las sombras: resplandor intangibilizante y en- ceguecedor para el poder y subterránea oscuridad de animal ciego para el productor. permanece potente. de lo bueno y lo bello. guiada por el prodigioso deseo de vida desmedida. insisto.

Regulación del de- seo.zada. de su higiene y de su fecundidad. la sexualidad pasa a ser resorte de las biopolíticas. El poder. Con ello. siempre es capacidad de resistencia. instalado sobre la vida. aú- nque privatizadas al servicio de las clases dominan- tes. La sofisticación e intensificación de la acumulación del capital depende de una aten- ción más prolija y próxima de la fuerza de trabajo del productor: la administración biológica de la fuerza que produce la riqueza pasa a ser una preocupación central del poder. de avance. de cooperación y solidari- dad. La vida humana siempre es historia. de su uso disipado e infecundo. constituyen prodigiosos órganos exosomáticos al servicio de la singularización liberadora de las mul- titudes productivas. desde la potencia constituyente de su desconocida singularidad. La reproducción de la población – y el cuidado de las condiciones ambientales que lo po- sibilitan. enajenado del productor monstruoso. siempre aparecerá ase- diando al bios narcisista y avaro del poder eugenési- co. De la animalidad del trabajador emerge la luminosi- dad del escenario social y surgen también poderosas tecnologías de transformación de la realidad que. cósico.pasa a ser asunto esencial en la constitución de las modernas sociedades capitalistas. reglamenta el uso de los cuerpos como 218 . La procacidad reivindicati- va del monstruo que produce. La reproducción del capital depende del traba- jo duro. de lucha. del acto sexual. Nada puede quedar librado al libre arbitrio de las singulari- dades que componen la multitud.

No se trata sólo de la resisten- cia del proletario explotado. la vida animal. El desocupado. Y en estricta simetría a la amplitud de un control que no se limita meramente a la esfera de la producción económica. El poder global requiere del control total de nuestras existencias. Todos los residuos que deja el devenir de la refulgente historia del poder y el capital.una de las maneras de acrecentar y garantizar sus mo- dos de dominio. que se extiende a todos los oprimidos. el ladrón. la prostituta. que la vo- luntad del poder de incidir sobre la vida. pandémica. Por 219 . el parásito social. el antagonismo y la resisten- cia se han vuelto enteramente inmanentes a la totali- dad del escenario social. la potencia productiva de la masa de pobladores. Es ocioso reiterar. Pero en todas partes donde el biopoder ejerce su dominio sobre la vida (y ahora la totalidad de la vida se halla sujeta a una meticulosa y panóptica vi- gilancia). etc. opera en el seno de la mezquina e injusta visión originaria de esa voluntad de dominio: multiplicar la vida animalizada de las mayorías y cualificar la vida superior de los que ejercen poder sobre la vida. la misma despliega también su ontológica resistencia. Si antes el poder se conformaba con decidir la muerte de los súbditos. ahora se preocu- pa por acrecentar la fecundidad de la vida desnuda. el dro- gadicto. La resistencia es contra la explotación social y no meramente laboral. sino que se trata de una resistencia proliferante. el pordiosero.

Como el origen y el fin aparecen juntos en el pensamiento y en la política del Occidente. como marcas signadas por la labilidad y la in- consistencia. a contracara. La caracterización del deseo y el placer como destellos fugaces e inadecuados de humaniza- ción. Así.todas partes la vasta singularidad de la vida se resiste a su control y domesticación. La cerrazón ontológica de la eugenesia metafísica. se escabulle a los múl- tiples sojuzgamientos y cuadriculaciones a los que la somete la norma eugenésica y teleológica del poder. estable- ciendo y conservando el orden del mundo. Resistencia a las formas de control. la idea de una humanidad que decide por sí misma las formas que más se adecuan a sus dinámicas demandas. tanto las virtudes intelectuales como las morales van a concebirse ligadas a una vida eman- cipada del apremio de los apetitos bajos de la corpo- reidad. La sexualidad única es superada por una pro- liferación de múltiples sexualidades que reivindican el derecho al deseo y al placer como instancias de una antropología que se construye en la historia y que proyecta su propia metamorfosis hacia el porvenir. aquellos aspectos tenidos como más sublimemente humanos. la completitud esencial de lo humano. han servido para enfatizar. a las medidas. a las figuras arquetípicas diseñadas por la arbitrariedad mismificante del poder. configuran un ex- pediente fundamental de clausura y de impugnación del devenir. des- 220 .

como transforma a la naturaleza. se erigen la aleatoriedad. a la separatividad. En suma. Frente a ello. Por lo tanto. a la individuación. la repentina emergencia de lo nuevo. Todo tiende a diseñar un escenario de cuerpos cubiertos y pudorosos en el que se desarrolla el drama de las escatologías civiles y sagradas. es por demás evidente que la reivindicación de la plena valía ontológica de la sexualidad. supone una 221 . por la contranatura- lidad que implica su telos hedónico y dispendioso. la multiplicidad de futuros posibles. uso mediatizado de los go- ces. No es en absoluto irrelevante el rol que cum- ple la heterosexualidad en la economía del orden eugenésico del poder. la singularidad. Toda otra forma de la sexualidad se constituye en monstruosa por atentar contra la sexua- lidad reproductiva heterosexual. todos los discursos y las prácticas del poder se encaminan a preservar y diagramar el uso racional de la única sexualidad posible: la consagrada por la norma de la reproducción.truye la eugenesia y la teleología. la construcción. Ella se identifica plenamente con el deber ser de la sexualidad. a la esencia y a la unicidad. la sociedad. Se transforma tanto a sí misma. sublimación del placer en la esponsalidad. y en el proce- so de transformación inaugura rupturas y discontinui- dades en la historia. como lábil y de- preciada fuente de gratificación hedónica. la indeterminación. Frente a la necesi- dad. la humanidad se autoconstruye. a la fijeza. Elogio del sexo reproductivo.

La norma escrita refiere a un pacto trascendente. prohibición. La invasión del poder constituyente en la vida. que expresan éxodos y meta- morfosis en el devenir artificial de la naturaleza. 103 Observemos cuán viva es la resistencia de la <anomalía>. Lo tribal no significa caos. castigo.mutación considerable en la evaluación de los nuevos sujetos sociales y políticos que encarnan el antagonis- mo en la actualidad.102 que manifiestan la riqueza an- tropológica de la sociedad con sus nuevos lenguajes. Nue- vas subjetividades que añaden caoticidad al disuelto modo de vida social de las tradicionales comunidades orgánicas. alojado fuera de la historia y.103 Se trata de una verdadera meta- 102 Hablo de tribalidad en el sentido de que dicha organización repele la nor- ma escrita. nuevas tribalidades. nuevas corporeidades. Las sexuali- dades múltiples. entre otras nuevas subjetividades. Las legislaciones de muchos países comienzan a dar cabida a las demandas de estos colectivos minoritarios. sino una organización fundada en prácticas hedónicas y solidarias construidas en la microhistoria. con toda su osificada materialidad. constituyendo nuevas subjetividades. 222 . es decir. a la idiosincrasia de las singularidades que por dife- rentes vías devinieron hegemónicas y excluyentes de la diversidad. por lo tanto. invariables. La singularidad captura derechos que se hallaban sólo reservados a la universalidad. fijos. proli- ferantes. nue- vas demandas de la singularidad y nuevos derechos para custodiarlas. crean vida social que excede las medidas tradiciona- les: nuevos cuerpos artificiales. estatuye mandatos esenciales. crecientes. Cobran visibilidad los otrora considera- dos invertidos. ha generado antagonismos vivos que ponen en jaque la entelequia de un orden desprovisto de toda potencia viva desde su mismo origen. dinámicas. ano- nadamiento. Nuevos sujetos políticos surgen allí donde antes sólo había represión. Lo tribal se funda en acuerdos que duran en tanto satisfacen necesidades reales. nuevos deseos.

in- digenistas. etc. Aportes para la comprensión de una revolución amorosa. La presencia de múltiples y diversos colectivos en las protestas del movimiento antiglo- balización. Obreros. punks. Amores nuevos.morfosis política del hombre fundada en la realidad de la singularidad. La singula- ridad se opone a las abstracciones del poder. radicales. expresa contundentemente esta nueva realidad de un sujeto político revolucionario multitu- dinario. criterios que estaban fundados en la homogeneidad como desiderátum. 223 . Las rei- vindicaciones biopolíticas de la multitud expresan la potencia ontológica de la singularidad. 7. cada uno con innumerables inflexiones de singularidad radicalizada. pacifistas. Al proliferante control del biopoder se le opo- ne el vivo antagonismo de los oprimidos. en su precedencia ontológica a la abstracción de la soberanía trascendente. okupas. anarquistas. confluyen sinérgicamente en estos movimientos inclasificables para los criterios de medida de la vieja sociedad. homosexuales. Es fácil descubrir la historicidad del amor. desocupados. travestis. eco- logistas. feministas. emerge la resistencia. pues allí donde se inviste una relación de dominio. imposible de ser reducido a unidad.

224 . que siempre deberían estar presentes para que se pudiera hablar de un amor natural. en- tendiendo que en ello se juega una auténtica revolu- ción antropológica que dispara la flecha de lo ético- amoroso hacia horizontes cada vez más inclusivos. Una na- rración idealista o esencialista del amor nos adentra- ría en descripciones analíticas que se confunden con una forma paradigmática del amor: el amor trazaría en su acontecer y despliegue figuras idénticas o repe- tidas. Más allá de la imposibili- dad de abordar en este apartado la rica casuística que implicaría adentrarnos en una historia de las mani- festaciones fácticas del amor. entendida como espacio institucional de realización formal y fáctica de las maneras de amar. me pondré como meta advertir acerca de nuevas formas de lo amoroso. con- creción y desarrollo de los vínculos amorosos varían según las épocas y las culturas. en rigor. Pero. En primer lugar cabe hacer notar la profunda devaluación en que ha caído la concepción patriarcal de la familia. las etapas de emergencia. de manera que una descripción universal de las mismas constituiría una narración falaz y violenta.El recurso a la narración genealógica nos impone de profundas metamorfosis en las formas que adopta el amor y de las concomitantes transformaciones insti- tucionales que tales mutaciones determinan. arquetípico. reproducía una vida fuertemente sostenida en los mandatos tradicionales. Aquel grupo familiar que giraba en torno a la voluntad despótica del <padre de familia>.

El prostíbulo o la amante eran realidades consentidas que saciaban un apetito sexual. Nuestra contemporaneidad se muestra pro- fundamente más laxa frente a esa monogamia re- productiva heterosexual. quedaban eclipsadas en una obediencia vertida en los moldes del temor. o adoptados deliberadamente por parejas que planifi- can sus expectativas reproductivas. La heterosexualidad confor- maba una norma rigurosa cuya transgresión no sólo comportaba deshonra moral. como una fuerza irresistible que acechaba al marido-padre patrón. solamente reconocido.fielmente interpretados y custodiados por el cabeza de familia. Para el varón -merced a la tolerancia social de una hipócrita moral de doble estándar. verdadero sostén de las relaciones amorosas-afectivas. En efecto. abren las puertas a una sexualidad abierta al placer y liberada de im- posiciones instintivas de conservación de la especie. y la sexualidad se hallaba rigurosamente confiscada en el lecho nupcial. sino también la trans- gresión de leyes penales más o menos rigurosas -y la consiguiente punición.quedaba reservada cierta incontinencia y cierto libertinaje. los controles de natalidad inducidos biopolíticamente por el estado. La mujer estaba conminada a guardar una conducta sexual de puritano recato donde no ha- bía lugar para manifestación de hedonismo alguno. El placer naufragaba en la monótona noche de la natalidad. entre bam- balinas. con fines exclusivamente repro- ductivos. La educación sexual socializa en torno a una función 225 . Los sentimientos.

romántico. preñada de mitos que escondían la realidad natural del sexo. chat. 226 . las familias se han vuelto heteróclitas: parejas que suman nuevos hijos a los gestados en uniones anteriores. Desmontados los mitos. una de las aristas más íntimas y profundas de la liberación antropológica. Los objetos comenzaron a cargarse de sensualidad y una proliferación de tecnologías del placer dan satisfacción a demandas cre- cientes por ese tipo de productos. El núcleo familiar se muestra condescendiente ante la sexualidad prematrimonial y es habitual que los jó- venes convivan con sus parejas en experiencias sig- nadas por la auto-experimentación y la búsqueda de felicidad. liberando al amor de la unilateralidad de lo puramente sutil. impensados hasta hace relativamente poco tiempo. inclu- yendo convivencias ocasionales donde la fidelidad es entendida de un modo menos estricto. La literatura y la cinematografía se hicieron cargo de la dimensión erótica del amor generando un vasto interés por ese tipo de producciones.humana que no tiene nada de sucio ni pecaminoso. correo electrónico. inmaterial. como lo concebía la sexualidad patriarcal. solteros por meditada decisión. que ve en ello el avance de un inmoralismo repugnante. parejas homosexua- les. Nuevas maneras de encarar la convivencia tornan menos inflexibles los lazos amorosos. etc. Lejos de un puritanismo reaccionario. El divorcio está consagrado en la mayor parte de las le- gislaciones del mundo y con ello. prácticas y tec- nologías comenzaron a desarrollarse. 104 Todo lo referido a lo sexual estaba oscurecido por un velo que inducía a pensar lo amoroso como agotado en la espiritualidad de la relación afectiva. La familia tiene otras connotaciones y se ha vuelto permeable a otros acomodamientos internos. mujeres u hom- bres que hacen de madres y padres al mismo tiempo. es posible leer en ello. todo un mundo nuevo de discursos.104 Si a ello sumamos formas originales de trabar relaciones (redes sociales.

realizando así el ideal de un amor concebido como fuerza vital y gozo- sa de religamiento.). relegando toda otra vocación y/o aptitud. Una parte sustantiva de la frustración femenina ha estado vinculada a la imposibilidad de convertirse en madre. la desdicha de relaciones vacías de amor real. la matriz ideológica que vehiculizaban. muchas veces carecen de correlato existencial-psicológico y fuerzan a repetir. preconizada en todas las épocas por sectores minoritarios. La libertad amorosa. 227 . facilitando realizaciones existenciales perso- nales más plenas y gratificantes que las devenidas del respeto obligatorio a vínculos formales que. La mujer se realizaba como espo- sa y madre. Un tercer aspecto revela que una serie de mi- tos se van pulverizando en la medida que se desnu- dan las raíces histórico-culturales de los mismos y. Parecía que la realización femenina se ligaba. con ello. en las vidas cotidianas. Esa <tierna sumisión> era lo que más fuertemente conno- taba a lo femenino. de cuidado y de placer.etc. sencilla e instintivamente. estamos ante un cambio colosal que preanun- cia uniones estabilizadas en función de sentimientos genuinos. reñidos absolutamente con la constricción que suponían uniones planteadas formalmente como eternas. se consolida ma- yoritariamente en nuestro presente. a la faz biológica reproductiva. así como a una innata capacidad de ternura y entrega. Esa liber- tad amorosa sostiene relaciones genuinas cuya dura- ción y sostenimiento están directamente relacionados con la espontánea vigencia de un sentimiento genuino y libre.

Por lo demás. precisamente porque la repre- sión contra la insolencia y la audacia femenina habían sido castigadas cruelmente.Esta imagen de mujer protectora. obediente. la maternidad. Salir de ello implicaba desafiar las normas del patriarcado. Fueron tardías las luchas femeninas. los derechos que garantizan su obrar libre y autónomo. recatada. Prueba de ello es el número creciente de mujeres que llevan adelante sus vidas sin siquiera pensar en el hecho de ser ma- dres. ha pasado ahora a ser una alternativa común para mujeres que desean . formal y fácticamente. paulatinamente. La maternidad es la concreción de procesos fisio- lógicos de procreación. en los últimos 200 años (aúnque más aceleradamente en la segunda mitad del siglo XX) las mujeres fueron conquistando. fue característica hasta no hace mucho tiempo. que relegaba a la mujer a una ominosa subalternidad ontológica. La mujer era un ser doméstico y su for- mación cultural se supeditaba a cumplir acabadamen- te con las exigencias de ese escenario. histórico y cultu- ral. Pero. En el presente son numerosas las mujeres que actualizan una exis- tencia feliz realizando las actividades que escogen en función estricta de sus intereses y necesidades. Aco- modarse a dicho arquetipo parecía ser el mandato im- perativo que toda mujer debía realizar en su vida. pero de ningún modo ha de pensarse como la conditio sine qua non para la reali- zación plena de la condición de mujer. La maternidad concebida como destino de la femineidad ha sido disuelta mediante la vía de volver evidente su carácter de constructo ideológico. indisolublemente concebida ligada al matrimonio.

8. la libertad de las multitu- des y el poder de los lenguajes. El deseo de los cuerpos. Marca el final de todos los criterios de medida de la 229 . La muerte de la mitología patriar- cal torna visible que la fuerza del amor radica en su espontaneidad y no en su obligatoriedad. Las biotécnicas se ponen al servicio de las decisiones personales permitiendo diseñar entornos afectivos novedosos. La desmesura marca el paso postmoderno. en su ser. cuya capacidad de satisfacer las expectativas puestas en ellos. Hasta no hace demasiado tiempo. porque el amor rechaza la normatividad. fincando exclusivamente en su fluir. No pueden las normas obligar al amor. la indisolubilidad del vínculo ma- trimonial era concebida como una norma que no po- día transgredirse sin causar angustias psicológicas o exponerse a sanciones jurídicas de gravosa traducibi- lidad económica. sin conformar parejas heterosexuales es- tables. en su pura potencia. depende fuertemen- te de nuestras propias conductas y no de mandatos ancestrales que la sociedad naturaliza. en su manifestación activa e incondicionada. Las variantes comienzan a ser plurales y en to- dos los casos implican manifestaciones libérrimas de una voluntad guiada por la búsqueda de la felicidad y el placer.tener hijos.

pues. Una gran transformación se agita en la vida y en esa vida se manifiestan excesos. fundamentalmente. Cirugías. Antes que la pureza y la filiación indubitable del buen origen. próte- sis. La invención de nuevas formas de vida que hacen emerger. las nuevas sexualidades. 230 . es decir. de la expre- sión de la esperanza y decisión de vivir una vida no prefigurada jerárquicamente ni contenida por medida alguna. hic et nunc. es una suerte de des-utopía. Si bien es cierto que el cuerpo biotecnolo- gizado puede ser apropiado por el poder para hacerlo funcionar dentro de su propia jerarquía eugenésica.Modernidad. intervenciones y mutaciones corporales que implican verdaderos éxodos antropológicos hacia territorios existenciales de reformulada gratificación. Se cons- truyen cuerpos al abrigo del deseo. el deseo material de la transformación. La penetración de los cuerpos por parte de las diferentes biotecnologías no constituye necesariamente un devenir ominoso e in- humano. cuyo ser emerge intempestivamente en el acontecimiento. escoriaciones. de negación de las utopías que colocan el disfrute en el futuro. emergen del movimiento de las multitudes. Los nuevos cuerpos. pues se trata. Se trata de la consumación de una utopía pa- radójica. figuras sin medida. Se trata de realizar ahora y aquí el escenario utópico. la hibridación de singularidades determina un existir caótico. figuras monstruosas. en rigor. tatuajes.

aúnque es cierto que no es idéntico un utensilio de cocina que un implante coclear (o que una prótesis mamaria). Las sexualidades múltiples configuran otros tantos expedientes de rei- vindicación de la singularidad en el camino de erigir un paradigma alternativo al del capitalismo. 231 .no es menos verdadero que las fuerzas liberadas por los actuales conocimientos biotecnológicos pueden ser puestas al servicio de las múltiples demandas cor- porales de la multitud de singularidades. queriendo decir con ello que lo humano no puede ser pensado sin la técnica. entre la biopolítica de la multitud y el biopoder eugenésico.105 Lucha. Ahora bien. 105 He referido en otro capítulo a la connaturalidad de la técnica con lo hu- mano. su utilización es una función de la realización de una necesidad humana y del goce que deviene de su satisfacción. cuyo objeto es el empleo de la tecnología de la vida en proyectos absolutamente excluyentes: su uso como figura última y sofisticada del capital sobre la vida o su uso como oportunidad para que la multitud escoja modos alternativos de existencia capaces de deconstruir visiones naturali- zadas de las diversas regiones ónticas en que se des- compone la complejidad de lo real. pues.

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La textura polisémica de esa palabra se cuela nove- dosamente entre espacios heterogéneos y parece unir realidades inconmensurables. Sin embargo. el niño de la escuela periférica-marginal y el anciano latifundista. me propongo contribuir a la taxonomía de su proliferante significado. En tal sentido. ¿Una ecología latinoamericana? Desde hace algún tiempo la agenda mediática y política se ha hecho cargo de la cuestión ecológica. quiero distinguir entre lo que llamo una 233 . Hacía la formulación de una ecología alternativa y situada. cabe preguntarse: ¿Hay un re- ferente unívoco al que remiten todos los usos de la palabra ecología? ¿O acaso su excedente connotativo despedaza la semejanza textual y nos empuja a reha- cer cuidadosamente la peculiaridad del contexto en que la palabra es enunciada? Brevemente. En efecto. los indígenas y los burócratas supraestatales hablan hoy de ecolo- gía. la televisión y los envases de alimentos. delimitando el modo característico que tiene el hombre latinoa- mericano de decir la ecología en función de su con- creta circunstancia geográfica. histórica y cultural. 1.Capítulo Ocho.

el énfasis en la voluntad humana es fundamen- tal: siempre está abierta. por lo tanto. La ecología de la abundancia es el tipo de co- nocimiento ecológico desarrollado por las sociedades opulentas del Norte postindustrial y su objetivo es preservar el estado clímax del ecosistema por ellas conformado. los humanos. conductas. constituyen modalidades contingentes e históricas de relación. pueden devenir sus contrarios. senti- mientos. aluden a reacomodamientos socio-políticos temporales y no a una supuesta rela- ción transhistórica de los seres humanos con su hábi- tat. El uso de tales categorías tiene que ver con una comprensión dialéctica de la relación ser humano-entorno natural y no como un determinismo que enfatiza las conexiones estrictamente naturales entre la Tierra y una clase más de seres vivientes. que es preponderantemente conformado por la voluntad humana. la posibilidad de modificar creencias. El grado de conciencia ecológica que demuestran poseer los habitantes de estas naciones satisfechas es directamente proporcional a la favora- ble evaluación que hacen de sus sociedades y a los 234 . Esto supone que no son categorías estancas y que. en su historicidad. El planeta es comprendido aquí desde un determinado anclaje.<ecología de la supervivencia> y una <ecología de la abundancia>. Ecología de la supervivencia y/o de la abundancia. artificializada y. para los seres humanos. Por ello. Estas categorías presuponen una Tierra humanizada.

Esta ecología de la abundancia. que por una parte se despliega en un esteticismo hedónico y. si aún no se ha alcanzado plenamente. ha colonizado. el placer de vivir es lo que se bus- ca preservar o conquistar.esfuerzos que están decididos a hacer para evitar la <regresión ecológica> que implicaría recalar nue- vamente en los desatinos productivistas en los que incurrieron en las pasadas etapas de <sucesión eco- lógica> (acumulación de biomasa) o la equivalente etapa socio-económica de acumulación de capital. que espera de la metrópoli la revelación epistemológica que le permita explicar su peculiar realidad. exportándolos cínicamente a las sucursales de la periferia global. han dejado intocados los desatinos y los efec- tos catastróficos del modelo de crecimiento producti- vista. Esa ecología alude. en función de los diferenciales de poder/ saber a los que me he referido. pues. por otra. trasunta un claro utilitarismo eficientista. Las políticas medioambientales que di- señan los gobernantes y técnicos del norte desarrolla- do apuntan a corregir disfuncionalidades producidas por las tecnologías productivas sobre las que asienta la dinámica de la economía mundial. Para asegurarse la <calidad> de una longevidad humana siempre cre- ciente. la siempre ávida y ex- pectante inteligencia de la periferia. que se carac- teriza por un contradictorio doble discurso. a equilibrios cualitativos: la calidad de la vida. 235 .

como sostiene el ecologismo social-darwinista. vorazmente depredador antes de su estratégi- ca conversión al ecologismo del bienestar. Es que el diferencial epistémico ha hecho que las muy particulares heridas ecológicas del mundo desarrollado se hayan vuelto la medida uni- versal del daño ecológico. Medios de comunicación mediante. Aquí también es imperioso recuperar nues- tra palabra ecológica y oponer así a la ecología de la abundancia y el bienestar. ajenas a nuestros problemas hasta el exotismo. 236 . los en- docolonizadores han logrado internalizar en la con- ciencia de las clases mayoritarias. el logos de la particularidad europea se vuelve logos universal por virtud de factores extracientíficos: el eco-logos de la abundancia ha devenido sin más en eco-logos planetario. como ha veni- do ocurriendo desde la conquista misma de América. desde la escasez. preocupaciones ecológicas inauténticas. desde la indigencia. Otra vez. La lucha por la su- pervivencia de la especie humana difiere de la forma que adopta esta misma lucha entre las demás especies animales: no se trata de una lucha biológico-adapta- tiva. Nuestros problemas ecológicos emergen prioritariamente de la dialéctica naturaleza-cultura y su origen social devie- ne de la inequitativa distribución de la riqueza entre las clases sociales que conforman la estructura socio- productiva de nuestras naciones. desde las víctimas que ha generado el norte. una ecología que se tema- tice desde la supervivencia.

El hambre y la miseria de las grandes mayorías poblacionales es la contraparte de la despilfarradora riqueza -y por ello mismo.sino que se trata de una lucha política entre clases sociales que pugnan por la apropiación y el uso de los excedentes económicos (y/o de la energía. debe priori- zar a la vida humana por encima de toda otra forma de vida.106 Por ese valor superior que asignamos a 106 No se trata de un antropocentrismo cínico y egoísta el que nos empuja a aseverar esta preeminencia de la vida humana sobre otras formas de vida. por ello. En todo caso. por la construcción de un ordenamiento socio-econó- mico donde los seres humanos dignificados por un modo de vida acorde con sus expectativas racionales y sensoriales puedan hacerse cargo de la suerte de 237 . en tér- minos ecológicos). que de manera irrenunciable. constituye un problema cualitativamente más grave que el de la erosión y desertificación producidos por la tala indis- criminada de las selvas y su negativo impacto en los desequilibrios ecológicos globales. nos impele al rechazo de un régimen social y político donde las clases económicamente do- minantes se desentienden de la suerte de miles de millones de seres humanos que viven sus animalizadas existencias en condiciones brutales. La alta tasa de mortalidad infantil. necesariamente.de unos pocos. producto en la mayoría de los casos de enfermedades prevenibles. obscena e inmoral. Se trata de una aseveración contextualmente situada y que. En ese sentido. El ecosistema desequilibrado es aquí el sistema u organización social. si se exige desde una posición ético-política que defienda la explotación a la que también están sometidas las especies animales. mi propuesta de priorización de la vida humana respecto de otras formas de vida puede morigerarse alegan- do que la contemplación parificada del sufrimiento de las especies animales pasa. cuando no de la subalimentación (en países fundamentalmente productores de productos alimentarios). la propuesta ecológica latinoamericana asienta en una ontología.

107 Pero lejos de la frivolidad puramente sentimental. No creo que sean un entre- tenimiento banal las preocupaciones genuinamente liberacionistas de muchos movimientos que se comprometen con la suerte de los animales en el actual sistema productivo mundial. del descompromiso cí- nico o del devaneo inocuo. 238 . padecen sufrimiento y dolor al ser tratados como meros medios para las finalidades in- conmensurablemente superiores de los humanos. Por la ideología que sostiene a los movimientos de liberación animal. la secundarización femenina. como lo son la raza.107 La actual <ecología panteísta> de algu- nos colegios privados o de los verdes suplementos dominicales de los periódicos. la utilización grosera de los ani- males tras fines superfluos de los seres humanos. mi propósito es llamar la atención acerca de una conexión que comienza a parecer indiscutible: que una misma lógica une la explotación del hombre por el hombre.la vida humana. nuestra ecología no puede identifi- carse con una preocupación de personas sentimenta- les: el interés principal de nuestra ecología no puede consistir solamente en condenar la contaminación y polución ambiental generada por la emisión de ga- ses tóxicos que hacen las grandes industrias. siendo víctimas de la voracidad lucrativa capitalista. resulta irre- batible reconocer que hay continuidad y vinculación entre las luchas que llevan adelante los seres humanos por alcanzar condiciones materiales de existencia dignas. El desconocimiento de los derechos de los animales que muestra la organización de la actividad económi- ca. ni en la impugnación de la conducta brutal de los industriales de productos alimenticios o peleteros que sacrifican millones de animales criados en cautiverio o parti- cipan del exterminio impiadoso de ciertas especies animales. libres de formas de discriminación y/o explotación sustentadas en criterios éticamente irrelevantes. el des- conocimiento de los Derechos de la Infancia. inspira en muchos activistas del mundo desarrollado una lucha loable. el sexo o la especie. se parece demasiado a la precoz <ecología burguesa> que era objeto de im- pugnación por los movimientos latinoamericanos de los animales que. justas y ecuánimes.

la <prioridad onto- lógica> del dolor humano. La urgencia del sufrimiento humano no puede supeditarse a banales priorizaciones polí- ticas que le exigen a millones de hambrientos seres humanos mantenerse respetuosos con los recursos na- turales escasos. El indudable valor intrínseco que posee la na- turaleza no puede utilizarse como excusa para con- tinuar demorando la satisfacción de las necesidades de los sectores mayoritarios de la población.liberación en los años sesenta y setenta del siglo XX. a partir de argu- mentaciones falaces e hipócritas. más atentos por la suerte de las focas o los osos pandas que por los niños latinoamericanos que tristemente exhiben su desnutrición por los espacios miserables de América latina. no sólo son escasos en magnitud sino que. Los pobres se ven obligados a comer 239 . desconocer. por lo que. toda vez que veían en ella una preocupación privativa de los ciudadanos satisfechos del Primer Mundo. por lo gene- ral. son los más mezquinos en cuanto a su capacidad productiva. A nadie escapa que los espacios naturales comunes a los que acceden los pobres. Así. es una muestra de cinismo indisculpable. el ecologismo de la abundancia llega a culpabilizar a los pobres por la sobreexplotación predatoria de los ecosistemas a los que tienen acceso. sumidos en la pobreza como corolario de la vigencia hege- mónica de un sistema económico-productivo basado en la explotación del trabajo asalariado y la apropia- ción privada de las riquezas.

algunas de las po- sibles vías para poder hacerlo. Aúnque la agenda ecológica in- cluya cuestiones que no nos son inmediatamente ati- nentes. enunciar nuestro eco-logos liberador desde la exte- rioridad no-representativa en la que el sistema nos exilia? Exploraré. en lo que sigue. sistemáticos e informales. sus urgencias han capturado nuestra solidaria anuencia. Se trata de una cues- tión de prioridades políticas y sociales que los movi- mientos de liberación deben atender en su búsqueda de una vida exenta de sufrimiento y dolor para todos los seres sensibles. Lo monstruoso no es que los pobres se coman a los perros. incluyen poderosos ins- titutos de normalización. 240 .todo lo que está a su alcance. lo monstruoso radica en que existan millones de seres condenados a comer perros para subsistir. que sobre la naturaleza infligen modos pre- datorios de producción económica. será menester hallar vías alternativas que contemplen los problemas humanos sin descuidar los daños irre- versibles. La dificultad máxima que se debe sortear es hacer frente a la sólida construcción del discurso eco- lógico hegemónico. donde el mayor énfasis deberá es- tar puesto en aquellas causas destinadas a liberar a los seres humanos de cualesquier forma de opresión y discriminación. ¿Cómo haremos para pronunciar nuestra palabra ecológica auténtica. Aúnque los medios que utiliza el discurso ecológico <universalizado>.

El lucro pasa a ser el logos que rige a los europeos que se lanzan a su obra inexorable de dominación colonial y depre- dación económica: genocidio. explotación feroz de humanos y recursos naturales. Pero el devenir histórico mostró un instinto fratricida en el crecimiento de la economía. la economía asesta el golpe mortal a la ecología a partir de la Modernidad. La economía y la ecología son etimológica- mente hermanas. tendrían su punto crucial de separación en el énfasis crematístico que caracteriza a la segunda. Inducida por lo crematístico. En algún sentido la diferencia establecida por Aristóteles entre <economía> y <crematística>. Al menos la diferencia- ción que hacemos en el presente entre una <economía ecológica> y una <economía lucrativa>. El oikos asiste a la disolución de sus primitivos y frugales límites. La adopción entre uno u otro vo- cablo pudo haber sido una opción puramente adje- tiva. Utopías ecológicas. frente al desiderátum de justicia distributiva que distingue a la primera. ecocidio. bien po- dría definirse como ecología. nos autoriza a pensar. sometimiento de lo vivo y lo inerte a sus designios. que aquella economía elemental teorizada por los griegos de la época clásica.2. La articulación política de la ecología. La casa sale de la casa y se vuelve excéntrica. pura ansía 241 .

habilitaron . nada queda fuera del mercado. arrastra tras de sí todos los órdenes de la vida y sepulta toda otra posibilidad de concebir a la economía con base en criterios ecológicos. El hom- bre americano. no lucra- tivos. aniquilados. América también es puesta en el mercado tras el descomunal esfuerzo de su colonización. puestos en evidencia por la escala- da terrorista del comienzo de siglo XXI. reducido a pura naturaleza y la natura- leza reducida a mero recurso. utilizados. furor por los límites intangi- bles de lo infinito. explota- dos. Todo es di- nero.de fronteras inmensas. es unilateral y fragmentaria. que en su lógica inflexible. aparecen como objetos susceptibles de ser dominados. Cuando ese modelo se vuelve cul- tural y políticamente dominante. que. Un poderoso andamiaje ideológico apuntala y sostiene la densa realidad de ese sistema madurado hasta una perfección. todas las relaciones se cuantifican en un signo común: el dinero se vuelve la medida que torna todo conmensurable. Los <desajus- tes sistémicos>. que gira en torno al consumo desmedido de bienes producidos en función de frívolas e injus- tas variables que desatienden elementales cuestiones de justicia distributiva. La globalización de una cultura ho- mogénea. Esa puesta en mercado se convierte en una impronta homogeneizadora. ha estado a punto de dejar filosóficamente clausurada la historia. ciertamente.

Es por demás evidente que una nueva críti- ca de la economía deberá incluir como un momento 243 .al comando del poder global a poner en marcha una guerra. que podrían y deberían ser puestos al servicio de la lenta reparación de los daños ocasio- nados al ecosistema terrestre. Las demandas de millones de pobres (casi 50 % de los latinoamericanos conviven con la pobre- za) no podrán ser desoídas eternamente. santa e infinita. A pesar de ello. se comprometerán diariamente en sus intentos de llevarlas a la práctica. es posible subvertir ese orden de cosas. que distrae ingentes recursos económicos. de los derechos huma- nos realizados en la facticidad social y no meramente enunciados en la formalidad de declaraciones y ple- xos normativos. La función utopizadora de la razón no cesará de concebir nuevas utopías que imantarán el accionar de movimientos políticos y sociales que. a la luz de nuevas <teorías de la revolución>. insertadas en el seno de los proyectos políticos de es- tos nuevos actores sociales y políticos. propenderán a la transformación revolucionaria de la sociedad con base a viejos e irrealizados principios de justicia y so- lidaridad. Esas utopías. a lo largo de siglos de desaprensiva y brutal expoliación de los recursos na- turales del mundo entero. de respeto por la capacidad reproductiva de una naturaleza puesta al servicio de las necesidades de las mayorías empobrecidas.

Habrán de ser puestas en cuestión. la lógica y las bases productivas que guiaron hasta el presente la práctica económica del occidente capitalista y el ex- tinto socialismo autoritario. En ese sentido habrá que ser cautos respecto a los esfuerzos que el sistema efectúe por sobrevivir incorporando imposi- ciones ecológicas reformistas. Estos movimientos políticos-sociales. articulan propuestas de un buen vivir. por su enorme base popular. campesinos e indígenas. La idea de que el oikos se libere de las leyes crematísticas que lo han subyugado y recupere las formas tradicionales del saber ecológi- co. se halla en el centro de movimientos ecologistas populares. luchas de supervivencia y deseconomización del entorno. aún cuando se propongan adecuar las tecnologías a las características singulares de esos territorios. verdadero responsable de la catástrofe. 244 . de una manera radical. Esos términos pueden constituir parte del arsenal teórico de un discurso político cientificista que exculpa al mo- delo económico vigente. puede no ser más que otro de los tantos modos eufemísticos acuñados para se- guir expoliando los recursos de los países periféricos. han de ser los únicos capaces de recha- zar y revertir los efectos negativos producidos por la racionalidad lucrativa hegemónica. así como en cierto fatalismo derivado de inscribir los perjuicios ecológicos en la lógica del devenir <normal> de la humanidad. fundamentándose en la indiscutida asepsia de la actividad científica.significativo la dimensión ecológica. Lo que suele denomi- narse <ecodesarrollo> con base en la utilización de <tecnologías apropiadas>. que en clave de- colonial.

Pensar una economía no lucrativa. una economía que haga 245 . justicia y solidaridad intra e intergeneracional. no supone la prédica de una imposible e indeseable vuelta al pasado. implica una economía no encaminada a la obtención ilimita- da de ganancias. dejando de lado su aparente destino de teo- ría del crecimiento indefinido. puede perfectamente formar parte de los principios o axiomas de la economía. Administrar con equidad. puede proponerse como el objeto de una economía que sea ecológica. Distribuir con justicia lo escaso existente y no potenciar indefinidamente el crecimiento de la utilización desigual de los bienes. Al proponer como modelos alternativos productivos los ejemplos históricos y/o vivientes de saberes étnicos de los pueblos originarios de América. que esta resistencia al ímpetu de- vastador del productivismo económico. no están inscriptos ineluctablemente dentro del devenir de la lógica interna de la economía de la humanidad. característico del modo de producción vigente desde los comien- zos mismos de la Modernidad. quiero indicar que el lucrocentrismo y la doctrina del crecimiento indefinido. la escasez de los recursos. una economía que observe fielmente los tiempos reproductivos de la naturaleza y no el humano tiempo económico de la autorregulación del capital. sino orientada hacia la distribución solidaria de los recursos existentes. Por cierto. propios de las más conspicuas doctrinas filosófico-económicas de la Modernidad europea.

es decir acatando la dinámica o funcionalidad de los mismos. La explotación inteligente y ecológica de los recursos naturales debe  tener en cuenta la regeneración de las funciones ambientales. 246 . -una economía que administre los recursos de la naturaleza naturales no sólo desde el punto de vista de su disponibilidad física actual.un uso inteligente y respetuoso de las potencialidades humanas en función de los intereses y expectativas existenciales de los individuos humanos y su conci- liación con los intereses de la sociedad en su conjun- to. como lo hicieron ancestral- mente las economías étnicas y no su mera renovabi- lidad física como lo ha hecho siempre la lógica voraz del capitalismo. sino también desde la consideración de su virtualidad reproductiva.

se vuelven epistemológicos: sola- mente puedo conocer lo que cae dentro de los bordes de lo sensato. tradición. Entiendo que algo es sensato cuando se trata de algo concebible por todos. implica una realización antropológica ejem- plar. ipso facto. Se trata de una adjetivación extremadamente conci- liadora: nadie queda ofuscado ante tal calificación. La sensatez. Deside- rátum de todo emprendimiento bien nacido. 1. el mundo es pensado más sensatamente. epistémicas.Capítulo Nueve. La sensatez es una regla epistemoló- gica y moral al mismo tiempo. anormalidad. devenir sensatos. Si bien la sensatez determina figuras inteligibles. Sensatez. Pero la sensatez encierra límites o fronteras infranqueables: traspasarlos implica penetrar a una terra incognitus que subvierte los estratos ontológi- cos tenidos como fiadores indubitables de una dimen- sión real signada por la necesidad. revolución. Anomalías. Cada día que pasa. habilita socialmente por sus con- notaciones éticas e inviste de credibilidad por sus fuertes referencias racionales. desperdicios y monstruosidades. su imperio no garantiza potencia o virtud 247 . Límites ontológi- cos que.

cognoscente. necesarios por su evidencia. debe amoldarse. como novedad. Por eso la norma va a estar siempre aso- ciada al esquematismo de lo racional. es apartamiento de un derrotero rígido. Antes bien. será siempre lo que hay que domesticar. a la enjuta ar- quitectura de los principios racionales. es la forma esencial que dibuja el acto primordial pergeñado y adoptado por los fundadores. Y toda genealogía de la norma su- pone la invocación de un acuerdo de convivencia y un proyecto de realización societario. amenaza ontológica e intimidación ética. define un conformismo epistémico que deriva de -y en.posi- cionamientos ético-políticos. por lo tanto. la serenidad. sin em- bargo. 248 . guiar. la reticencia a avanzar por territorios virginales. la sen- satez es la norma. La vida. el sosiego. en señalar a la sensatez como el emblema de la quietud. como desborde. Todo lo vivo. en rigor. como irrupción incontenible. conservadores o reac- cionarios. es perfección y resguardo. inhóspitos u hostiles. Toda desviación de la norma es anomalía in- aceptable. En suma. converge. inflexible. La norma -la sensatez. La abundancia semántica. ajustarse y aquietarse en el molde de la norma. mínimos por su perfección.opera como marco estructural donde debe sostenerse la argamasa de la existencia. doblegar. La norma es plenitud definitiva. Toda concesión a lo disruptivo es un apartamiento inconsciente de la norma sensata y.

De todos modos. suponen la observancia de la tradición. induciendo. De lo que se trata. Crear un nuevo ser y una nueva lógica. cuando hablamos de revolución es de invertir la realidad. refundarla. lo sensato. No se trata de la timidez pusilánime de la adecuación: la norma no se modifica cuando se ade- cua. se expande o se vuelve más inclusiva. una nueva episteme y una nueva moral. esto es movimientos que flexibilizan o ignoran. apenas dejan entrever inobservancias o insumisiones a lo reglado. la conminación tradicionalista. la celebración y elogio de la quietud y el estancamiento. Todos los campos del quehacer humano se ha- llan laminados por esta férrea consistencia de sensa- tez y normalidad. lo pru- dente. Lo anómalo. lo normal. la reproducción del mundo según un ordenamiento axiológico derivado de una concepción 249 . la transformación social. con ello. Transmutarlo. enten- diendo por ella. incluso. Por el contrario. Siempre se hallará la manera para presentar el crecimiento como la inteligente elasticidad de la norma primordial. Poner de cabezas lo existente. Reformularlo. el cambio. lo insensato es la innovación. este análisis no sería veraz si no dijéramos que en el seno de la actividad social se incoan movimientos contra- institucionales. Reinventarlo. la revolución. La institu- cionalidad se erige sobre la norma y los productos- resultados <institucionales> entran en colisión con lo estatuido. la norma sensata.

no es un estado natu- ral de las conciencias. 2. lisa y llanamente. de las acciones y de los jui- cios. los mapas epistémicos de la realidad no se inscriben en superficies espejantes que reflejan un modelo arquetípico de la realidad. que mediante procedimientos extorsivos. pero de ningún modo supone o admite transgredir un ordenamiento tenido como ba- salmente intocable. vio- lencia. Una recorrida por los institutos de la normalidad. 250 . Contra- riamente. Así. manipulación e incluso. Ya he hablado de eso en otras partes de este libro. cul- tural e idiosincrático de las narrativas de la verdad es un ejercicio de honestidad intelectual insoslayable. versio- nes.inmutable del ser. las versiones de la realidad son eso. pero reafirmar ese carácter histórico. es decir narraciones discursivas. como acabo de decirlo. La verdad. de perspectivas particulares de percepción de la realidad. se vuelve universalidad trascendente. por ejemplo. con todo. que suponen grados diversos de imposi- ción. extra-teóricos. asiste a la sensatez desde una parcialidad. una adecuación a los modos renovados de expresión de lo real. admite. Es una construcción que reconoce en su trama la activación de una serie de dispositivos materiales y simbólicos. por lo tanto. La sensatez. lógicas y cohe- rentes. La tradición.

No cualquie- ra. una apelación a la autoridad. perversión y herejía epistemológica. ni la verdad puede ser proferida desde cualquier sitio. 251 . Y lo anómalo no pue- de encerrar más que yerros. El encarni- zamiento en la heterodoxia (vía de la innovación y el rechazo de lo vetusto-obsoleto) se estigmatiza discur- sivamente y se neutraliza corporalmente. por lo tanto. no puede consistir más que en aviesos atajos que eluden el recto camino de la verdad. Todo lo demás es territorio de irregularidades.situado. se imponen acallando la nueva palabra. habilitadas para establecer los estrictos lugares de su enunciación. está autorizado a decir la verdad. los nuevos saberes con- centran sobre sí desprecio y desconfianza. El conocimiento se fabrica y se distribuye. El establecimiento y fijación de la verdad supone vio- lentar la naturaleza inestable y porosa de lo real. la <enunciación otra> de la verdad. Desde esta mirada. embuste. No hay posibilidad alguna de erigir verdades absolutas sino es al precio de desconocer las infinitas facetas que la cosa aprehendida ofrece al mirar oblicuo.desligada de la opacidad empírica que destila todo lo existencialmente –espacial y temporalmente. La investigación de la verdad ha estado en manos de cor- poraciones excluyentes. a la revelación y a lo libresco. Una repeti- ción formal de lo mismo. Lo anómalo es trampa. No hay verdad fuera del proscenio luminoso de la escuela (o de las instituciones históricamente concebidas para buscar y distribuir el conocimiento).

tiende inercial- mente. del espacio. el disenso. porque toda nueva teoría socialmente aceptada. Declaración de guerra a lo axiomático y gozosa recepción de la incertidumbre. Garantizar el definitivo alejamiento de la tentación totalitaria supo- ne el ejercicio permanente de la crítica. la enunciación oposicional. la ignorancia y la iniquidad. una fórmula inestable. aprender a descon- fiar. Conocer. alojarse en la pregunta antes que en la respuesta. a una hegemonía que excluye la diversidad. operati- va y veraz de la complejidad del mundo. es sinónimo de búsqueda incesante. de la cultura. porque aquello que debemos conocer es un ente relacional. 252 .El nacimiento de nuevas miradas ha sido siempre un proceso cruento. buscar la intemperie antes que el refugio de verdades acendradas. plagado de víctimas inocentes cuyo delito consistió en conjeturar otras maneras de pensar el orden de las cosas naturales y humanas. Aprender es desaprender el dogma. desa- prender las historias lineales. en primer lugar. las nuevas hi- pótesis explicatorias se abren paso entre el entramado oscurantista de lo que ha devenido en vacuo sofisma y nuevos saberes aportan una imagen más rica. Por ello. un éxito epis- témico provisorio. todo aprendizaje es. Finalmente. Pero la rebeldía y la libertad son potentes ar- mas para horadar las montañas de la testarudez. en rigor. una respuesta inscripta en la varia- bilidad del tiempo.

con independencia de lo que se haga o se deje de hacer. 253 . aúnque momentánea e indeseada. La asepsia repele la enferme- dad. La distribuyen en espacios que no se tocan. la pureza en el amasijo de la historia es un postulado de la <razón eugenésica>. Términos higiénicos y terapéuticos reparten la realidad.blancas y rojos o negras (dependiendo del Santo Oficio desde donde se sitúe el poder inquisi- torial). Estos criterios morales acompañan y justifican el ordenamiento social. es una mácula oscura que debe expiarse a lo largo de una vida contrita. Todo lo bueno es sensato (y por añadidura es verdadero y bello). el malo ensucia todo lo que toca. sino una condición a prio- ri. Hay clases sociales altas y bajas. en la medi- da que estipula jerarquizaciones inmodificables. También se es malo apriorísticamente y la reproba- ción está ganada de antemano. Inversamente. La blan- cura envuelve al bueno: su alma es nívea y cualquier defección. La sensatez acude también al auxilio de los <buenos>. De allí que todo lo que toque se ennoblece. Y esta asignación es racializada. Hay individuos buenos y blancos. La limpieza de los orígenes. se purifica. Lo aséptico y el desperdicio. Los héroes están siempre emparentados a los dioses y su curriculum vitae par- ticipa más de lo celestial que de lo terreno.3. Hay individuos –y clases sociales. Ser bueno no es una conquista. La asepsia es la condición constitutiva del bueno.

Pálidas fotocopias. del goce. Diversas. ¿qué nos enseña la normalidad? Norma enjuta. desvitalizada. Idénticos. La moral ha de indagarse entre los réprobos. ¿No es acaso en el arrabal donde debemos buscar los curiosos diseños de lo humano? No es en el corazón de la metrópoli donde residen las singularidades sino que ellas habitan los suburbios. fungibles. Blasfemias que ofenden al Cielo y repugnan a la Tierra. Residuos patológicos dejan los malos. cadavérica al fin. fuera de la norma. entre los enfermos. ¿De qué sirve indagar la moral entre los normales. Escorzos que hablan del miedo. Los vigorosos son modelos que clona el ser. mutantes. entre los malos. consumibles. de la resistencia. Edén para los inmunes. Pan- demias de inmoralidad. La moral no puede encerrarse en el código aséptico custodiado 254 . del hambre. En términos de desper- dicios humanos se piensan a ciertos seres como des- cartables. Predicaciones que descomponen el sujeto. Fronterizos. que los copia.Espacios límites. de los gritos de la vida. de la identidad formal. Tautología de la perfección. flaca. Ontología abu- rrida de la mismidad. lógica. Ellos trazarán di- bujos de lo real existente. cuando se trata de pensar los contornos difusos de lo humano. entre los buenos que ocupan el centro de lo real? Sus respuestas este- reotipadas no dirán nada. Pero. del cuerpo. Meras respuestas analíticas. infierno para los contagiados. Lazaretos del ser caído. del placer. entre los sanos.

desperdicios que no deben pensarse en las formas extremas de la degrada- ción humana. una instancia de creación. es una potente fábrica de desperdicios humanos. de metamorfosis. La sangre suple al semen y la reproducción se vuelve roja. El monstruo es execrable y como tal debe ser exterminado. La normalidad eugénica tiene pavor ante los monstruos. de subver- sión. Cazar al monstruo. La captura aséptica de la verdad por parte de los sensatos-buenos-limpios-bellos. social y cultural a que son sometidas miles de millones de personas a lo largo y a lo ancho de un mundo que se encuentra normado por las irreprochables iluminaciones de los sensatos-buenos-limpios-bellos. de cambio. 4. diabólica. de evolución. reponerlo a la inercia natural mediante el expediente sagrado de su conversión-aniquilación última. El monstruo asoma su anó- mala figura entre bambalinas o en los escondrijos de los campanarios.por los arquetipos de la esencia de lo humano. sino en las cotidianas y exculpadas re- laciones de relegamiento económico. El vampiro amenaza el orden de las cosas. Amenaza y promesa de los monstruos. Tie- ne que ser un espacio de invención. bestial. El poder hostiga la monstruosidad de quienes 255 .

Pero los monstruos esconden una promesa. ¿Qué cosa es más monstruosa que la igualdad entre quienes son <na- turalmente diferentes>? Solo la criatura monstruosa desafía lo que es. Ángel rebelde. Por ello pudieron ser sometidos sus habitantes a la servidumbre. Continentes enteros han sido teni- dos por monstruosos.discuten el ordenamiento social. al teocidio. Portan un mensaje subversivo. En términos religiosos es un relapso. Tratamiento como cosa. Los monstruos ali- mentan los campos de concentración cuando se eri- gen en desperdicios insalvables. Supone una provocación al ordenamiento paradisíaco. como propiedad semoviente. establecido por los hombres con la venia de dios. La aberración monstruosa es una figura apo- calíptica. Desarraigo cultural y simbólico. al trabajo forzado. Su carácter anómalo lo es sólo a la luz de la mono-norma eurocentrada. 256 . El desafío del monstruo es doble: en sí mismo encarna el peligro del contagio: su ser es virósicamente amenazante. tal la suerte de los monstruos rojos. a la degradación antropológica. Es la víctima propiciatoria que puede restituir un orden primordial. Pero también lo es por encarnar una promesa futura: la promesa de un mun- do de iguales. tal el destino de los monstruos negros. caído. Levas violentas y traslados en masas a otros continentes. Antes. Mutilación y marca. integran la fuerza productiva que sostiene la luminosidad del <mundo bueno>.

apertura. recala en el artificio. Una nueva moral donde tienen cabida todas las mora- les que potencian la diferencia. Se expande con el auxilio de la materia. que edifican la vinculación amorosa sobre la potencia creativa y hedónica de lo actualmente sentido. Otra ética. Otra cos- mética. sólo se respetan los insensatos. Es sólo otra organización culinaria. Otra episteme. que disfrutan de la cooperación y la convergencia so- lidaria. como bajeza que se enfrenta a la luminosa trascendencia del espíritu. Se trata de un compromiso de alegría y goce. Es la emergencia gozosa de la Otredad que enfrenta la endogámica Mismidad centrada en la norma hegemó- nica. inmarcesible por la regla única. A lo universal. la singularidad infinita. Es sustancia protésica. como inmovilidad. Es labilidad. Se vuelve artificio desde su ani- malidad. Es sólo otra piel de la misma carne. paradójico y obsceno. de una garantía de correspondencia amorosa apoyada en la pasión in- 257 . Otra sexualidad. A la uniformidad. sólo se aman los insensatos.No hay fealdad alguna. Porque el sensato había proscripto a la naturaleza como pecaminosa. lo multiversal. Se empodera con el artificio de la cultura. en la negación de la naturaleza como fijeza. Porque sólo convergen los insensatos. Se siente animal nuevamente. A la unicidad opone lo múltiple. blandura. Y al mismo tiempo. lo sinfónico. que respetan la vida. El monstruo recala. Recoge su animalidad exiliada. El monstruo promete la emancipación moral. esto es. en la naturaleza y en el artificio. El monstruo se hunde nuevamente en la naturaleza.

de búsqueda de acatamiento. el amor sensato se agota en la aburrida noche de la raciona- lidad patriarcal. de propiedad sobre el otro. El respeto. en la paternidad implica ansia de clonación. de la planificación sexual y familiar. puede no ser más que una muestra de egoísmo. Su consumación más conspicua es la repetición del nombre paterno en el hijo. Inversamente. de la continuidad axiológica de valores que pueden haber perdido eficacia y sentido. 258 .vasiva que renueva la fidelidad desde la informalidad de lo presentemente vivido. Este egoísmo. en el amor sensato.

remite a la singularidad. lejos de constituir una condición que cristaliza en una esencia definitiva y fija. como predicado común a la miríada de indi- viduos existentes. La interculturalidad como porvenir identitario. en heterogeneidad absoluta. la noción de huma- nidad. todo ser humano es productor de acervos culturales signados por la 259 . habrá de devenir. Es absolutamente imposible proporcionar una defini- ción de humanidad que no se halle contaminada por las marcas idiosincráticas que en los sujetos dejan las densas determinaciones del lugar y la época.Capítulo Diez. posee la particularidad de modificarse en estrecha relación a los diversos modos que la facticidad sociopolítica imprime a tales individuos en su irreductible singularidad existencial. a la originalidad y. por lo tanto. entendida como la cualidad que distingue a los individuos de la especie huma- na. por consiguiente. Si definimos a la cultura como la <huella> del fluir existencial del sujeto humano individual y aceptamos que. Si convenimos en aceptar que cada expe- riencia individual de realización existencial que em- prenden los miembros de la especie humana. necesariamente. a la ausencia de un origen antropológico trascendente y arquetípico. en diferencia extrema. La humanidad. con mayor razón. en mutante proliferación.

singularidad de su posición en el todo social. realizan el intento de vivir lo más singularmente sus propias vidas. al mismo tiempo devenir social. colectivo. las objetivaciones cultura- les que cada uno de ellos dejará en su devenir subje- tivo que es. pero si me interesa gestionar que se reconozca que todos y cada uno de los individuos de la especie humana. resulta ineludible concluir que en cada época y sociedad con- sideradas habrá de darse la coexistencia de múltiples y diferentes producciones culturales. confiere rasgos comunes a las ex- periencias compartidas por quienes contemporánea- mente habitan espacios culturales homogéneos. común. Es innegable que la condición política del existente humano. por consiguiente. Por ello -sin desdecir un ápice lo recién manifestado res- pecto al profundo coeficiente de singularidad que ve- hicula cada huella cultural. la dimensión social-comunitaria de su existencia. dando origen. No es que esté intentando exacerbar la singularidad cultural hasta hacerla coincidir con la simétrica cantidad de indi- viduos existentes.es imprescindible recono- cer el funcionamiento de una matriz cultural genérica. única. necesariamente. a una producción o huella cultural relativamente original. y torna más o menos predecibles. que imprime familiaridad a los rasgos ideológicos y conductuales de los individuos convivientes. El lugar donde intersectan las experiencias individuales es un territorio cultural común que po- 260 .

se enlaza a la determinante influencia que la materialidad ejerce en la conformación de la conciencia humana. fundamentalmente.como las enemistades –redes de indiferencia y antagonismo entre opuestos. asienta en una antropología materialista que fija la grandeza de lo humano en una realización ético-política mundana y culturalmente inmanente. en función de las diversas <formas de vida> ajustadas a las plurales valías hedónicas de las experiencias vivi- das. 261 . se van conformando tanto las simpatías –tramas solidarias entre pares. El lugar que se ocupa en la producción y reproducción de las condiciones de existencia social determinan un quan- tum hedónico que engendra raigalmente la forma de la vida de cada individuo. pues. que la mera coexistencia espacial e histórica no determina la conformación de identidades uniformes. Es evidente. de carácter práctico.108 108 El énfasis en la centralidad emotiva.sibilita interconectar e intercambiar experiencias singulares de los individuos. político y económico. ético. sino que.de muy difícil anulación por su visceralidad existencial. así como la forma que le conferimos a ellas en función de un saldo hedónico positivo a cuya determinación contri- buye decisivamente la materialidad que sostiene nuestro vivir. así como instituir un ámbito de interacción que es. en la visceralidad existencial del lugar dentro del cual jugamos nuestras vidas. Lo que determina el hondo significado existencial-emotivo que el sujeto otorga a estas vi- vencias transaccionales intersubjetivas. esto es. Tales territorios de intercambio cultural pueden ser amistosos u hostiles en razón de que ellos constitu- yen escenarios en los cuales se ponen en juego viven- cias subjetivas de una poderosa relevancia hedónica y biográfica. por su materialidad carnal.

todo ello como consecuencia de las diferentes posiciones que ocupan en la gestión económico-productiva de la so- ciedad sus diversos grupos constitutivos. se daba una marcada indiferencia- ción estamental y funcional entre los distintos agentes culturales que la conformaban. Señalar que en las sociedades orgánicas. La mayor o menor hete- rogeneidad o diversidad intracultural. que. que caracte- rizan los orígenes históricos de todo conglomerado socio-cultural. Es por las razones recién apuntadas. sectores y grupos. sino también la convivencia agonística entre clases. conviene señalar que en ese tipo de sociedades. ca- racterísticas de estadios de menor desarrollo tecnoló- gico-productivo. Antes bien. no significa en abso- luto adherir a posiciones reaccionarias y nostálgicas que postulan la existencia de una supuesta <Edad de Oro> en algún momento del pasado. guarda directa proporción a la distancia en que esos territorios socio- culturales se encuentran respecto de estadios organi- zativos de tipo orgánico-tradicionales. cuanto más abierta su compo- sición poblacional interna y cuanto más desarrollados se encuentren sus contactos con agrupaciones huma- nas externas y lejanas. Cuanto más extendida en el tiempo sea la historia de un grupo. estamentos. no sólo la coexis- tencia de tradiciones culturales heterogéneas y aún contrapuestas. es- 262 . será tanto más factible que se produzcan al interior del mismo. en un determinado espacio social coexisten plurales tramas culturales que pueden presentar entre sí altos grados de heterogeneidad.

es decir. instaurada por la presencia vivificante del otro y su diversa manera de codificar la realidad. rechazaban la novedad que. 263 . sellar identidades conforma un expediente im- prescindible para neutralizar la movilidad que supone la presencia de lo hete- rogéneo: el cambio y la novedad son insoportables para el poder. paradójicamente. proviene de la presencia innovadora del otro. Aún reconociendo la existencia del costo social que supone la desarticulación de la organización tra- dicional del espacio público. que sólo halla seguridad en la reproducción indefinida de lo mismo. como un proceso de permanente reiniciación de lo ya existente y.casamente indiferenciadas en su interna composición socio-cultural. por consiguiente. lo que verdaderamente me interesa enfatizar es que la multiplicación onto- lógica de interlocutores. se producía el indeseable efecto de la hegemonía política y social de sectores profundamen- te conservadores que concebían.109 La disciplina y el control que los sectores 109 Laminar subjetividades. han sido (y son) mutilados por diversos mecanismos for- jadores de mismidad cultural puestos en marcha por los sectores que hegemonizan el poder dentro de una sociedad. el factum histórico nos muestra que todos los procesos en que se produjo una jubilosa proliferación de rostros culturales heterogéneos. inva- riablemente. implica (e implicó en algunos escasos perío- dos históricos de radical renovación cultural) la posi- bilidad de construir alternativas de superación a lo ya existente (convencido por la experiencia histórica de que todo status quo significa mineralizar la vida y sus posibilidades de crecimiento). Sin embargo. al devenir social como inmovilismo.

dominantes ejercen a través de variadas prácticas y dispositivos institucionales. Esa vigorosa identi- dad forjada por los estados-nación de la Modernidad hizo posible. simbólicos y materiales. avizorado exclusivamente por la <superioridad> de la cultura europea. en que deberían –libremente. la puesta en marcha de belicosas experiencias de colonización internacio- nal que expandieron triunfalmente. entre otras cosas.poder expresarse las diferencias cultu- rales existentes al interior de una sociedad determi- nada.110 Entre las sociedades que han sabido generar un andamiaje de prácticas y saberes conducentes a la formación de un perfil identitario sólido para su población. por la totalidad del planeta –de la mano de un inédito arsenal cientí- fico y tecnológico-. Esas tremendas 110 La heterogeneidad cultural al interior de una sociedad dada no ha de ser vista como un déficit ni una anomalía. 264 . debemos mencionar a las nacidas durante el desarrollo de la era moderna. El alisamiento identitario de la sociedad se asocia a proyectos homogeneizantes que (aúnque pudieran estar imantados de propósitos tendientes a la consolidación de estados nacionales democráticos) conciben la concreción de la libertad y la igualdad en el seno de la población como la resultante de medidas políticas gubernamentales excluyentemente intelectualistas y formales. sus peculiares y particularísimos acomodamientos culturales. como si se tratara de una mesiánica irradiación del rostro universal y definiti- vo de lo humano. que desatienden diversidades antropológicas y cul- turales que no pueden dejarse de lado sin incurrir en graves injusticias contra derechos humanos elementales. conminan a definir una identidad cultural monológica que eclipsa los plura- les registros. sino más bien como la expresión y vi- gencia de valores convivenciales fundados en la aceptación y respeto de las diferencias y las singularidades.

En rigor.experiencias coloniales trajeron como consecuencia la metamorfosis de los plurales mundos en el Mun- do. única e irrebasable manera que tiene de 265 . Por lo tanto. esta idea de un Mundo único sólo puede sur- gir del gesto violento de una cultura que se concibe a sí misma como la <Cultura sin más>. injustamente. En rigor. este Mundo es meramente la entelequia que suple la empírica suma- toria de minúsculas huellas dejadas por los individuos humanos en sus infinitas experiencias de realización vital. de paisajes fácticos por los que transitamos co- tidianamente. Pero. de escenarios imaginados en nuestros más conspicuos deseos. El Mundo como totalidad es una inducción ontológica y epistemológica arbitraria e inválida. en la medida que tal concepto pretende de- notar al conjunto de los individuos existentes (y todo ente circunvalante) como una totalidad indiferen- ciada que. desconoce la singularidad individual. mismidad ontológica. que se ve a sí misma como la encarnación de una realidad transhis- tórica de la que mana identidad. el mundo verdadera- mente real no es más que el descripto por el encade- namiento fáctico de circunstancias inmediatamente reales. autoreconocimiento. entendido no sólo como unidad fáctica real sino también como contenido de la supuesta experiencia metafísica de todo lo que puede ser real y racional. esta noción monológica de Mundo no es más que la mistificación ideológica de una vo- luntad (y un poder eficiente real) de dominio econó- mico de todo lo conocido. ontológicamente.

la Modernidad. Precisamente. Lo nacional se erige así en la matriz cultural de cuya aplicación ha de resultar la homogeneidad identitaria que requiere la nación para su organización jurídica estatal. consolida- 266 . a las singularidades idiosincráticas que durante el período de organización. ha servido para liberar y empoderar a las identidades culturales locales. el esta- do-nación se constituye en un corsé identitario en el que necesariamente deben caber las diferentes huellas culturales que coexisten en un determinado espacio. Pero en el mismo momento en que se crea al sujeto de la soberanía nacional. en su evolución avasallante pensó al Mundo desde esa pretensión de totalidad mismifican- te y abstracta. El acontecer histórico mundial. for- malmente tenida como el agente sobre el que recae la soberanía estatal. profundas y con- tradictorias consecuencias. entre otras vastas. ha sido la apelación a las nociones de pueblo y nación.manifestarse lo ontológicamente real. en las últimas décadas del siglo pasado. nos enfrenta a la puesta en marcha de un proceso de globalización económico- cultural con efectos desnacionalizantes y desterrito- rializantes que. a las pequeñas culturas. El devenir de esta cultura hegemónica ha sig- nificado la clausura de las particularidades y la en- tronización de la universalidad abstracta. El modo eminente que ha creado la Modernidad para laminar la identidad de una ciudadanía indiferenciada.

Migrar en busca de materialidades más aptas para la concreción de los propios deseos desafía la fijación territorial de las poblaciones a un espacio único y fijo que constituyó la estrategia característica de la construcción de las naciones modernas. No es que 267 . Territorio y ciudadanía confluían determinando una identidad homogénea de acuerdo a los requerimientos instrumentales de un capitalismo exclusivamente preocupado por el desarrollo nacio- nal anclado al recorrido trazado por las metrópolis colonialistas-imperialistas. el Arquetipo. no apegados nece- sariamente a un único espacio nacional. En cambio. supone la gozosa multi- plicación de subjetividades que desean expresar su singular visión del mundo y concretar autónoma- mente sus particulares deseos. En tal sentido. fueron obligadas a subsumirse en el molde esencialista de una identidad nacional que se halla- ba definida a partir de los intereses y valores de las clases que hegemonizaron la conducción del estado nacional y que no eran sino la copia burda de la uni- versalidad definida por la cultura particular deveni- da en la Civilización. lo nacional (fungiendo como universal abs- tracto) neutralizaba o destruía las plurales identidades sociales. la Cultura. La liberación de las identidades que fueron (y son) subalternizadas por la cultura hegemónica nacionalmente estabilizada.ción y expansión del estado nacional (siglos XVIII y XIX). la dinámica productiva del capitalismo actual se funda en flujos económicos desterritorializados. las huellas culturales de la singularidad.

nuevas y alternativas identidades transnacionales que deben inscribirse en la concreción de aquellos ideales cosmopolitas de las corrientes revolucionarias que tienen su inicio en el humanismo renacentista eu- ropeo. El proceso de desterritorialización disloca los espacios nacionales y disloca. el proceso globalizador tor- na posible estructurar. En total simultaneidad al proceso de erosión de lo identitario nacional. Por cierto. que el comando capitalista global rearticula este proceso disolutivo mediante prácticas de gobierno. que deja de lado los más conspicuos concep- tos sobre los que asentaba la soberanía moderna.desaparezcan los estados nacionales sino más bien que emerge la construcción de una nueva arquitectura política. consecuentemente. En ese sentido. Los estados nacionales piensan en una sociedad global a partir de una racionalidad biopolítica y de la normati- vidad del biopoder: es decir del intento de supeditar la totalidad de la vida al comando de las elites del poder globalizado. las subjetividades nacionales dominantes. apelando a la guerra y al control policial de la sociedad. al lado de los arietes de los pro- cesos homogeneizantes del mercado global capitalis- ta. la gestión de los organismos internacionales pretende ser coop- tada o presionada por la lógica de la elite policial glo- 268 . que deter- minan jerarquías mesiánicas y exclusiones demoni- zantes tendientes a mantener los antiguos valores y medidas de la dominación.

En virtud de estos profusos intercambios y migraciones de las poblaciones. 269 . múltiples y heterogéneos. de hibridación cultural. Pero. ne- cesariamente. roce con el cinismo y la aquiescencia a un ordenamiento injusto. Pare- ciera que el presente empuja a dejar atrás el recurso al esencialismo sobre el que se fundaba lo nacional y la soberanía. ya no puede concretarse a partir de un beligerante desco- nocimiento de las múltiples y ricas dimensiones que exceden la territorialidad local. ilimitados y excesivos toda vez que los nuevos agenciamientos políticos serán. Los novedosos límites del presente se vinculan a la simultaneidad de las dimensiones global y local. de comunicaciones proliferantes entre las multitudes que buscan libertad despedazan- do fronteras. al partir del convencimiento de que lo antropológico no es sino una huella irrenunciable de singularidad y autonomía. en este contexto de movilidad extrema. Por cierto que no se trata de profesar un optimismo que. propio y ajeno.bal. también se produce la resignificación novedosa de conceptos tales como universal y par- ticular. superando de ese modo las condiciones jurídicas y fácticas desde las cuales se podría caer en la reaccionaria tentación de una regresión a nacionalismos fundamentalistas y ex- temporáneos. identidad y diferencia. intensificadas por las creativas dinámicas de la ciberespacialidad. en su ingenuidad. pero no parece haber dudas de que la irreversibilidad de los procesos iniciados habrán de consolidar ordenamien- tos sorprendentes. todo proceso nacio- nal de afirmación de identidades y diferencias.

tampoco es dable ignorar que la globaliza- ción es un mecanismo constituyente de un escenario material capaz de sostener la emergencia de proce- sos creadores de heterogeneidad. El profuso contacto entre 270 . las objetivaciones culturales producidas por quienes han sido tenidos tradicional- mente como subalternos. Tal como lo expresé un poco antes. de sus dinámicas relaciones de producción y su elásti- co patrón de consumo. La globalización no es sino un nuevo y más profundo tiempo de la lógica expansiva capitalista. La globalización. pues. sería. la dispersión universal de los defectos inherentes al modo capitalista de apropiación de la riqueza. sin la necesidad de reconducir ante el tribunal homologante de la cultura hegemónica (o de una identidad huma- na universal-esencial). Se trata de la exacerba- ción del ímpetu conquistador inherente a la Moder- nidad. Pero sin desconocer esta ominosa y opresiva realidad. No puede ignorarse que uno de los aspectos más característicos de la globalización es su tendencia a la constitución del espacio de coman- do capitalista más poderoso de todos los que se han constituido hasta el presente. estaría ter- giversando la complejidad de lo real si desconociera que los actuales procesos de globalización económi- co-cultural son portadores de significados múltiples y contradictorios. Esta proliferación contaminante de lo heterogéneo se vive en un espacio descentrado donde la coexistencia de culturas y rea- lizaciones existenciales enteramente diversificadas comienzan a tenerse como igualmente valiosas.

Es muy importante tener en cuenta la incidencia de estos factores en la configu- 271 . que se produce en la lisura de un espacio desterritorializado. pareciera que el nuevo paisaje globalizado. desocupados. aúnque habilitáramos socialmente a las identidades reprimidas o silenciadas. en el que pierde eficacia performativa la coerción estatal. como expresiones absolutamente autonomizadas de las de- terminaciones económicas. impuros. colectivos híbri- dos. sociales y políticas. monstruosos: jóvenes. habilita la constitución de políticas culturales de la diferencia. etc.los plurales registros culturales. minorías sexuales. Esta materialidad incide concluyentemente en el rostro de esas huellas culturales. Conceptos tales como <tribalidad urbana> pueden ser buenos ejemplos para describir la ontología que instalan los legítimos re- clamos de heterogéneos sectores. Frente a la heterogeneidad y pluralidad cultural es imperioso hallar modos de coexistencia respetuosa de colectivos muy diversos entre sí. podríamos se- guir reproduciendo un culturalismo esencialista si continuáramos pensando las marcas culturales deja- das por los colectivos sociales y los individuos. de la otredad. Si la homogeneidad derivada del funciona- miento de la maquinaria disciplinante del estado na- ción significó el brutal desconocimiento de las dife- rencias. es el kairós para la emergencia de un sincero diálogo intercultu- ral. que estuvieron an- teriormente ignorados o nihilizados. Pero.

esto es tanto a nivel de las plurales culturas existentes a lo largo del planeta. Las diferencias materiales entre las culturas ameritan una compleja evaluación. desarrollo y manifestación de las diversas 272 . grupos y clases sociales existentes al interior de cada cultura particularmente considerada. La sobredeterminación econó- mico-social se da tanto <inter> como <intracultural- mente>. capaz de atender la singularidad idiosincrática de cada cultura.ración de las culturas. sin por ello dejar de enfrentar las tareas políticas conducen- tes a la redistribución equitativa de la extraordinaria riqueza común producida por la humanidad a lo lar- go de su historia. como entre indivi- duos. como acción tendien- te a suprimir las injusticias materiales existentes entre las diferentes culturas. no podrá verificarse sin la apelación a un diálogo inter- cultural sincero. La coexistencia armónica de las diferentes culturas. y fundamentalmente. lo primero que se requiere es el franco reconocimiento del derecho a la existencia. Se erige de este modo el paradigma de la interculturalidad en una deseable figura del por- venir identitario de una humanidad que habrá de pro- pender al usufructo de lo común partiendo desde la heterogeneidad cultural. Por cierto que el diálogo no habrá de entenderse meramente como ejercicio dialó- gico sino. Para que la interculturalidad no sea una mera propuesta teórica y vacía. tanto en el nivel local como en el global. intra e interculturalmente con- sideradas.

es ex- plorar una genealogía capaz de mostrar que la pureza de los orígenes ha sido siempre una ficción tendiente a naturalizar la exclusión. eugenésica. No se trata de alcanzar una nueva síntesis que supera conservando los atributos ontológicos de la primitiva afirmación de unidad. anómala.culturas que existen en un determinado espacio socio- cultural o en el horizonte global planetario. lo que se requiere más bien. Se trata de una unidad dinámica. su- cederá que el mismo sólo esconderá relaciones mis- tificadas que no hacen sino diferir la performatividad inherente a todo auténtico diálogo. lo mestizo. que habrá de ser aquél capaz de instaurar la unidad de lo humano a partir de la diversidad o singularidad cultural. la única imagen verdaderamente real de lo humano. Si el diálogo contiene meras voces vacías. Sin embargo esta unidad no debe ser la mera resultante de una operación dialéctica. 273 . que se halla en la base de la reconstrucción metafísica del arjé. nihilización y exterminio de lo diferente. más bien. La mítica pureza de los orígenes es refutada por la virtualidad constituyente de lo híbrido. lejos de ser responsable de una realidad decadente. degenerada. Fren- te a la operación teórico-práctica impugnatoria de lo impuro. Lo híbrido. es. pues en ese caso estaríamos ante una falsa aceptación de la diferencia y frente a una falsa propuesta de convivencia inter- cultural. inestable. monstruosa. híbrida. trascendente. La idea de unidad no debe remitir ya a una identidad he- gemónica.

No se trata de recalar en una nueva <vieja identidad>. La verdadera interculturalidad sugiere la preeminencia de lo heterogéneo por sobre lo homo- géneo y. se encuentra el reconocimiento del otro como ejercicio piadoso de la tolerancia. esto es. por consiguiente. la consti- tución de una realidad abierta. La tolerancia supone la perviven- cia de culturas jerarquizadas y. puede incluir una recuperación folklórica del otro. Entre las mistificaciones del falso diálogo. un clima de pseudo-reconocimiento que. anhelantes de cooperación y comunalidad. así como la inscripción en promisorios circuitos de rentabilidad económica. se presenta como un espacio pro- ductor de subjetividad que. ya que en tal caso se consti- tuye un nosotros ficticio que no implica la aceptación verdadera del otro. coo- perante. Lo intercultural viviente sólo puede asentar en la mul- tiplicidad de vivencias existenciales. envuelve los reclamos de variados colectivos de regionalidad ontológico-cultural. desjerarquizada. por ello. La unidad verdaderamente deseable es la ar- monización de las singularidades. es decir. una inclusión instrumental de la diferencia en reconstrucciones históricas innocuas. en un redivivo poder constituido. cuando mucho. sinérgicamente. amorosa. El diálogo intercultural es un diálogo nece- sariamente político y su factibilidad empírica está fuertemente vinculada a cuestiones que refieren a la 274 .

cada una de ellas pueda modelar su empiricidad desde valores y metas propios. Es falso el diálogo al que convoca el poderoso. a que los demás traduzcan su singularidad al lenguaje universal que su cultura ha impuesto univer- salmente como la Cultura sin más. La consideración de todos estos factores condiciona la franqueza y la legitimidad del diálogo. puesto que se trata de la invitación del depositario de la cultura su- perior. En la medida en que las culturas dialogantes. se compro- metan a garantizar el usufructo cuantitativo y cualita- tivo de la materialidad requerida para que. militar. pues no hay verdadero diálogo en la asimetría radical. en cuyo seno se desarrollan las culturas en diálogo. 275 . Para que el diálogo alcance visos de seriedad ético-política es necesario no sólo el reconocimiento formal de la otredad.contextualidad económica. podemos afirmar que la intercultura- lidad se erige en un poderoso mecanismo productor de gozosa humanidad. tecnológica. sino que se debe propiciar la posesión de una plataforma material desde la cual sea posible su auténtica y libre actualización fáctica. etc.

.

a conocer las razones que justifican que la cultura subalterna 277 . sólo que ahora están fluidamente comunica- das con lo otro. 1. El establecimiento de puentes interculturales no debe confundirse con el fingido diálogo que pro- pone la cultura superior. Las dos orillas conectadas permanecen siendo las mismas. cuyo resultado es la conformación de un único y monótono continente. cuando convida -a las cul- turas tenidas por inferiores y/o menores. En búsqueda de nuevas modalidades de organización socio-políti- ca. Los puentes repelen la idea de los cataclismos que producen los choques de placas tectónicas. Algunas referencias a su potencial político liberador. La integridad morfológica. El puente une separan- do. Sumak Kawsay. Ape- lo a la imagen de puente porque ella me permite sos- tener adecuadamente la singularidad ontológica de los bloques culturales interconectados.Capitulo Once. la marca identitaria permanece: solo se abre el flujo que habilita la enriquecedora comu- nicación cooperativa. El establecimiento de puentes entre culturas diferentes está en la base de la interculturalidad.

han tomado como procesos paradigmáticos de cam- bio social y político. como ya lo hice anterior- mente. cuyo protagonismo parece encarnar en espacios geopolí- ticos secundarizados por el hegemonismo colonial e imperialista de los países centrales. los emprendidos por diversos países latinoamericanos. a un estadio de potencia constituyente que recoge o realiza avizora- mientos utópicos formalmente concretados en la situación presente. procuraré poner de relieve la importancia que posee el concepto de sumak kawsay (buen vivir) en la nueva gramática política que se está escribiendo actualmente. politólogos y cientistas sociales. fincada sustancialmente 111 Utilizo la expresión desutopizado para referir. político y cultural. muchos filósofos. que piensa al diálogo intercultural como una de las estrategias de mutuo enriquecimiento antropológico. habré de refe- rir.111 Para ello. que emerge desde las postreras décadas del siglo XX y los inicios del XXI. en primer término a la ontología que sostiene la cultura global del presente. parece augurar una nueva posibilidad de transformación societaria. apresados en la orilla aberrante del mundo (o del ser). invisibilizados. La sincera y efectiva parificación ontológica de los interlocutores se halla en la base del giro decolonial. 278 . El novedoso marco económico.reniegue de su defectuoso ser. En tal sentido. que se sostiene en una provisional e inmadura racionalidad. El puente ha- bilita el flujo decolonizante de discursos preteridos. En esta breve excursión por los nuevos terri- torios desutopizados.

Epistemes de potenciación de la vida. políti- ca y moral para alumbrar perspectivas socio-comuni- tarias novedosas y emancipatorias. que todo lo modifica. que no es sino la caracterización de una ancestral visión de la vida. y su sentido.políticas de la vida. de un modo vertiginoso y raudo. El presente se distancia del pasado reciente. Expli- citada esa concepción de biopolítica y biotecnología que está en la base de la ontología social del presente. ha entrado ahora en una vorágine in crescendo. en virtud del fenó- meno de la aceleración del tiempo. que unen y se- paren dialécticamente al sumak kawsay indígena del discurso ecológico occidental. enarbola- do por los pueblos originarios de América latina. La morosidad con que el ser humano vivió el decurso temporal du- rante milenios. con el objeto de sopesar su virtualidad epistémica. voy a adentrarme en una somera analítica del concep- to sumak kawsay. He referido en este 279 . 2. En el tramo final del apartado avanzaré en algunas ideas que tienden a pergeñar puentes inter-ideológicos.en el poder científico y tecnológico que opera en las expandidas –y expansivas. tratando de enunciar una prospectiva ambiental que modifique conductas destructivas que la humanidad ha asumido durante muchos milenios en su relación con la naturaleza.

como el último y único bastión o componente humano en el cual la subjetividad podía ensimismarse y guarecerse para resistir las mutaciones. que se tenía como un reducto biológico-estructural inexpugnable. que las transformaciones incluyen la corporeidad humana. ha- bían hecho colapsar las estructuras y las funciones psicológicas. Esta operación biopolítica que incluye aho- ra. que habían sido tenidas durante mucho tiempo como superposiciones exactas de estructuras naturales.en las voraces fauces del dios del lucro de los civilizados invasores. La consideración del cuerpo -¡que ya era todo un éxito su ser tenido en cuenta!. más allá del espantoso costo que ha tenido el desarro- llo tecnológico en la carne viva de la humanidad. al cuerpo ha despedazado cuerpo pero también permitió que el existente huma- no cobrara conciencia del inmenso valor que posee el cuerpo como sustancia sensorial e inteligente en que se inscribe la totalidad de nuestra vida humana. especulativas. Y. intocable e inva- riable. volitivas. 280 . simbólicas y epistémicas.112 lo cierto es que estamos inmersos en una ontología don- de el diseño científico de una sociedad que basa su expansión y sostenimiento en la apetencia corporal ha acabado colonizando todos los espacios y tiempos del planeta. que en los últimos siglos. con ello se produce un sustrato material que ya no puede ser desconocido ni por el poder opre- sivo ni por el contrapoder de la resistencia. Como el 112 Pensemos que la acumulación originaria del capital que posibilitó el des- pegue económico y tecnológico de la Modernidad europea proviene de la fu- riosa inmolación de millones de seres humanos –indígenas americanos y escla- vos negros del África.mismo libro. preponderantemente.

andamiaje concebido por la ciencia es, fundamental-
mente instrumental, podemos decir que, contrarian-
do tal vez los objetivos profundos de los sectores
dominantes en la construcción y aplicación del co-
nocimiento técnico-científico, se han expandido por
doquier las condiciones de posibilidad para una vida
materialmente mejor. En efecto, la imposibilidad de
retener el conocimiento científico y el empleo de las
tecnologías en unas pocas manos, ha hecho que esas
instancias de transformación de la realidad se encuen-
tren también en manos de los movimientos de resis-
tencia y emancipación socio-política.113 La lenta, pero
sostenida, apropiación de las tecnologías por parte de
las clases y sectores subalternos, provee a los conatos
de liberación de instrumentos que potencian lo huma-
no al tiempo que lo dotan de mejores condiciones de
existencia. Así, por ejemplo, la instantaneidad de la
difusión de las noticias en el mundo actual, gracias a
las tecnologías de la comunicación y la información,
supone un poderoso instrumento de resistencia: es
113 Como dijimos en la nota anterior, la supeditación de la vida entera a los
dictados del capital terminó imponiendo la lógica del lucro en todas las regiones
del planeta. Sin embargo, en última instancia, esa subsunción, al desestructurar
violenta y definitivamente otras cosmovisiones totalmente opuestas a la capi-
talista, alumbró en los sociedades invadidas y sometidas por el afán de lucro,
un radical deseo por persistir en sus modos tradicionales de vida, sin dejar de
adoptar, sin embargo, los aspectos positivos que la violenta aculturación de-
jaba como sedimento del paso de la cultura dominante. Se dieron así dobles
movimientos de resistencia: resistir los cambios que implicaban la muerte de la
cultura propia y reclamar los beneficios ideológicos y tecnológicos que la cul-
tura del invasor retaceaba al invadido. Ejemplo de ello es la conservación que
hacen de sus valores y modos de vida los pueblos originarios de América, sin
que por ello renuncien a tener acceso a muchas de las comodidades y ventajas
que el desarrollo científico-tecnológico de la cultura occidental ha desarrollado.

281

cada día más difícil para el biopoder imperial llevar a
cabo cruentas represiones y/o asesinatos en vasta es-
cala. La información, independientemente de la ma-
nipulación que de ella hagan los sectores opresores, a
través de la apropiación privada de los soportes tec-
nológicos y de los medios masivos de comunicación,
se dispersa rápidamente por el mundo generando una
coraza político-moral de dimensiones globales, pla-
netarias. Internet, por ejemplo, es un poderoso vehí-
culo de difusión instantánea de lo que acontece polí-
ticamente en un determinado espacio geopolítico: la
voluntad de resistencia de los sectores que ansían sus
específicas liberaciones, se ingenia para hacer, simul-
táneamente y globalmente, notorias las injusticias que
comete el poder, aún en aquellos países donde más
violentamente se reprime la libertad de opinión.114
La coexistencia de dos impulsos civilizato-
rios, de signo inverso, al interior del movimiento de la
cultura occidental, determinó la simultánea presencia
de la carnavalesca risa renacentista al lado del oscuro
y brutal gesto feudal. Esas mismas tendencias contra-
puestas, alimentaron, por un lado, el espectral desa-
rrollo del sangriento capitalismo originario, pero, por
otra parte, incubaron también la tímida, aúnque pro-
positiva resistencia de la utopía humanista, diseñando
un frágil escorzo de lo que podría ser una sociedad
114 Las multitudinarias manifestaciones que se están produciendo en los paí-
ses de Medio Oriente (Túnez, Egipto, Libia, Bahréin, España, Chile, etc.), durante
los años 2011,2012 y 2013, han sido fuertemente motorizadas a través de las
redes sociales, poniendo de manifiesto una vez más, que las tecnologías de la
información, cuando son apropiadas por los sectores víctimas de la opresión,
son poderosas armas para emanciparse de las tiranías.

282

libertaria y comunista. La constatación de este dual
empuje debe fomentar en nosotros una actitud crítica
y alerta que conduzca, no a la aceptación mansa y pe-
simista de procesos incontrolables, sino a un realismo
revolucionario que nos impulse a resistir, utilizando
los mismos prodigiosos instrumentos que el trabajo
humano –aún en restrictivas condiciones de someti-
miento- ha desarrollado. La vigencia de ese doble
estándar evolutivo, determina que las herramientas
potenciadoras de la fuerza del trabajo humano, se en-
cuentren al casi exclusivo provecho de minoritarias
plutocracias-aristocracias rectoras. No obstante, vale
la pena pensar en lo que acabo de mencionar: la ince-
sante apropiación de los beneficios tecnológicos por
parte de los sectores oprimidos.
La sujeción política de la vida, que en las ac-
tuales sociedades de control, parece exacerbarse al
filtrar en nuestra cotidianidad la compulsión a un tra-
bajo que no tiene ya límites territoriales ni tiempos
fijos de efectuación, es, sin embargo, la contracara de
la construcción de una política de la vida cuyo objeto
es acoger la corporeidad como privilegiado referente
antropológico de ciudadanía. Dicho esto, el combate
por acceder a las instancias inmanentes de realización
y dignificación moral, tiene que ver con la plenifica-
ción hedónica de la vida y multiplica las exangües
expectativas que, una concepción de lo antropológi-
co ocluido en una ciudadanía espiritual trascendente,
reservaba a la potencialidad terrena de lo humano.115
115 Lo terrible aquí, es, que la única experiencia psicológica asequible al ser
humano es la que acontece en los finitos límites de la existencia terrenal, en el

283

Las múltiples performances llevadas a cabo por agen-
tes, empoderados en función de un sinnúmero no je-
rarquizado de objetivos, preferencias e intereses, así
como por capacidades individuales, medidas en una
pléyade de competencias, íntegra e igualmente valio-
sas como superioridades o ventajas antropomórficas,
modifican escenarios espirituales, donde lo humano
se realizaba en un acotado número de vocaciones <es-
piritualizadas>. No es más <humano> quien amolda
sus experiencias existenciales a lo normado por la
cultura hegemónica, superior. El valor de lo humano
está vinculado a la mera existencia biológica: estar
vivo es el documento de identidad para la ciudadanía
antropológica.116
Es auspicioso que lo humano deje su secuestro
aéreo, ese que le conminaba a realizar su esencia en
férrea contraposición al mundo terrenal, ontológica-
mente diverso e inferior a esa configuración humana
esencialista, que lo identifica con un origen espiritual
y trascendente. En tal sentido, las políticas de la vida
acompañan dos procesos complementarios de poten-
ciación antropológica: a) la paulatina artificialización
de la naturaleza humana (su corporeidad), que torna
al hombre menos dependiente de la contingencia ani-
mal-biológica y b) la reconfiguración ontológica de
la naturaleza no humana, al revisar procedimientos
ya naturalizados de explotación irracional e insensi-
territorio frágil de la carne. La promesa de otra vida es un asunto enteramente
reservado a la fe que nada dice a quien carece de expectativas transmundanas.
116 Aúnque la vida biológica debe alcanzar una forma que le confiere dignidad,
cualquier vida es suficiente para erigirse en sujeto pleno de derechos.

284

ble de los medios y funciones que la naturaleza con-
cede al ser humano. En ese sentido, aúnque parezca
paradójico,117 la artificialización de la naturaleza con-
duce a su re-jerarquización ontológica como alteri-
dad, al entendérselo como soporte viviente no creado
exclusivamente para el aprovechamiento del hombre,
quien, a su vez, ha sido milenariamente concebido, en
diversas cosmovisiones, como capitel indiscutido de
todo lo existente. La política de la vida carga con la
precariedad ontológica del ser humano y reubica a la
naturaleza artificializada en el status de un compañe-
ro de ruta insustituible y no como un insumo creado
para ser devorado-destruido por el apetito humano.
La máquina ha contribuido a que el ser humano se
redescubra como parte del gran cuerpo del cosmos:
microcosmos y cosmos son intervenidos, con amoro-
sa precaución, por tecnologías que el hombre concibe
auscultando la ¿máquina o el animal? que constituye
la totalidad de lo existente.

117 Digo paradójico, porque cierta tradición <primitivista>, enemiga de la téc-
nica, considera la artificialización de la naturaleza una suerte de abominable
sacrilegio. Esta posición desconoce que las culturas ancestrales utilizaban po-
tentes tecnologías de preparación de la tierra para sembradíos, de hibridación
de vegetales y de cruzamiento animal. Todo ello constituye una acumulación
magnífica de conocimientos tecnológicos que hicieron posible el bienestar de
ingentes masas poblacionales. Se cree que esas sociedades <orgánicas> no in-
tervenían en la naturaleza porque carecían de los instrumentos técnicos de-
sarrollados por los humanos en el último milenio. Pero, la intervención en la
naturaleza, ya sea a través del mínimo expediente del nomadismo, implicó in-
dudablemente prodigiosos cambios en el rostro de la naturaleza tal cual debió
de haber sido antes de la aparición de los primeros animales humanos.

285

3. Sumak Kawsay, espiritualidad-materialidad poten-
ciando la vida.

Esta introducción a ciertos conceptos de las
comunidades indígenas sudamericanas, no implica de
ningún modo recalar en un indianismo cuyo objeto
fuera la caracterización de un conjunto de imágenes
idealizadas y atemporales referidas al mundo de los
habitantes originarios de América, imágenes fijadas
en un pasado ancestral, imaginario e intocable, puesto
que ello, implicaría un ejemplo de ese <esencialismo
deshistorizante> que en este libro hemos considerado
falaz e impotente para dar explicaciones acerca de la
realidad. Mi objetivo, por el contrario, es aferrarme
de manera consciente, a la historicidad de concep-
tos que traducen formas muy concretas de entender
la organización estructural y simbólica del escenario
donde se desarrolló la existencia de millones de seres
humanos.
Una primera y obligada referencia es el ay-
llu, forma organizacional básica del mundo andino,
que se vincula a plurales mecanismos y dispositivos
que lo hacían posible. Uno de ellos, lo constituyen las
relaciones de parentesco, que en una visión compara-
tiva con la tradición antropológica europea, hallaría
cierta vinculación con las formas sociales: <comuni-
dad gentilicia>, <aldea> y <tribu>. El ayllu permite
comprender la organización burocrática del estado
inca, toda vez que el parentesco y el uso pertinente de
286

En tanto el cierre económico y social se mantiene. sufrió profundas desintegraciones cuando los conquistadores. Hecha esta ligerísima referencia a la cues- tión del ayllu. Esto lleva a pensar al ayllu como una organización social y política bási- ca: se trata de un grupo cohesionado y en tensión ha- cia objetivos. que permite a las comunidades andinas preservar su autonomía y autodeterminación. Pensando el proceso histórico andino es fá- cil deducir que el ayllu. la organización político-social y los proce- sos rituales ancestrales. primero. el funcionamiento es adecuado. Esta organización tradicional. pero si un proceso histórico produce un cambio estructural. enfatizando la importancia de la autosuficiencia para subsistir sin requerir de la integración de cada módulo productivo a una economía nacional de vasta escala.la tierra estaban muy relacionados. y los criollos. desconocieron su complejidad organizacional. El ayllu es una mo- dalidad organizativa que preserva modos ancestrales de producción y reproducción de la vida. pe- netra en el sistema generando una disgregación en- trópica. entraña tanto fortalezas como debilidades. en la era postcolonial. como eficiente organización social-productiva. haciendo penetrar en ella los efectos disolventes de la economía dineraria. tales como la producción de alimentos y artefactos para la subsistencia -o para la defensa-. montada sobre una estrecha integración entre el modo de explotación ecológica. procuraré ahora mostrar el principio 287 .

lagos. etc.). que hacen al desarrollo moral de la persona humana. a los fenómenos natura- les. El sumak kawsay. pero profundamente ético- políticos. <buen convivir> –al introducir el elemento comunitario-. posee la impor- tancia de insertar la cuestión de la reciprocidad entre los seres y entes interconectados. del aymara boliviano.axiológico y político que se halla en la base de esa unidad organizacional. ríos. Son las ceremonias rituales que se llevan a cabo en los distintos espacios sagrados donde moran las divini- dades ancestrales. que se ponen de manifiesto en una serie de actividades sociales de carácter ritual: fiestas patronales. Es palmariamente evidente. vertientes. tareas comunitarias que favorecen a alguno de los miembros. A todos los elementos constitutivos de la Pachamama se les debe agradecer y proteger a través de distintos eventos rituales. del quichua ecuatoriano. la produc- ción agrícola y los ritos del ciclo de la vida. 2) Las reciprocidades sociales. Las reciprocidades a las que me refiero se entablan entre varios tipos de seres y entidades: 1) Reciprocidad con la naturaleza (respeto a las plantas. <buen vivir>. vehiculizadora de eficientes funciones de diversa índole. o suma qamaña o jakaña. implica una insalvable inconmen- 288 . a los animales. que este escueto programa referido. La reciprocidad alu- de a elementos complejos. 3) Las reciprocidades con las divinidades.

que el Sumak kawsay. la naturaleza. con sus reciprocidades básicas inducía el establecimiento de pautas de equilibrio y complementariedad entre los seres humanos y la integración con la Pachamama. La inconmen- surabilidad deviene de la circunstancia de que tene- mos fuertemente disgregados los saberes ancestrales a comparar.surabilidad con el paradigma moderno occidental. que ha sido tan violentamente agredida por el capitalismo moderno. sino que. por ejemplo. Pen- semos. una convivencia fraterna con el otro y no una pura utilización. el Sumak kawsay. como estrategia epistémico-política de destrucción de la subjetividad de los colonizados es lo que se apunta a denunciar el llamado giro decolo- nial cuyo referente es el accionar y el pensamiento de los sectores subalternos. pues los mismos no sólo han sido dejados de lado. Por lo tanto. en muchos casos se los destruyó por lo que encerraban de peligrosos. aquellos saberes que no derivan de los marcos teóricos provistos por la Modernidad. fundamentalmente. que antepuso el lucro in- dividual a cualquier otro tipo de consideración. que supone una epistemolo- gía más amorosa. El olvido y la destrucción de los saberes an- cestrales resultaba un mecanismo absolutamente orgánico a la cosmovisión y a la episteme que con- formaban la subjetividad de los conquistadores. porque la conquista produjo una destructiva colonización epistemológica o mental. Este holocausto de los saberes. que condujo a mirar con indiferencia los <saberes otros>. instrumental 289 . un puro uso.

tanto con su subjetividad. sino más bien como un compañero de ruta que guarda secretos susceptibles de ser co- nocidos mediante la vía del trato respetuoso. Revisar esta dialéctica lineal de medios-fines es imperioso: en rigor. cartesiano y baconiano. La fraternidad convivencial suple a la relación estratégica que todo transforma en medios sacrificables en pos de fines elevados a la categoría de trascendentes.118 Sumak kawsay es la voz que los pueblos que- chuas utilizan para designar el <buen vivir>. que nos permite realizar nuestra existencia. la utilización destructiva de la naturaleza. No todo se halla en el fin. la búsqueda del lucro. muestra que los <medios> valen como fines. ente natural o humano. a exorcizar. a expulsar.ético-política al modo de relaciona- miento que los humanos deben guardar. El <buen vivir> expresa una relación diferente entre los seres humanos y con su entorno social y natural. ads- cribe al paradigma moderno. como un enemigo a doblegar. valía. Pre- cisamente la coexistencia con los seres y entes particulares. 118 Una epistemología más amorosa significa que el conocimiento no se en- frenta al otro. etc. el medio lo es sólo relativamente. con su historia. la mercantilización de todas las esferas de la vida humana. Mientras que la teoría económica vigente. la relación costo-beneficio como desiderá- tum social. con su cultura. dignidad. El <buen vivir> dota de una dimen- sión –holística. se erigió en una fuerza simbólico-política a desterrar.y brutal. que es una concepción de la vida alejada de los parámetros más caros de la Modernidad y su objetivo de creci- miento económico: el individualismo. como con la naturaleza en su conjunto. pues él también encierra sublimidad. 290 . con sus congéneres. la relación estratégico-utilitaria entre seres humanos. la violencia inherente al egoísmo del con- sumidor.

El sumak kaw- say concibe al ser humano como un ser-comunitario. que sólo cuentan como medios para alcanzar fines egoístas. el <Sumak kawsay> incorpora la naturaleza en la historia. En el sumak kawsay la política se reúne o reencuen- tra con la economía. La episteme moderna se jactaba de haber logrado la expulsión de la naturaleza del ámbito histórico. que se preocupa por la sustentabilidad en el 291 . también a los demás seres humanos. puedo decir que el sumak kawsay. El sumak kawsay. ser ontológicamente empoderado para una relación estrecha con los demás seres humanos y con la na- turaleza: el hombre vive. social y comunitariamente. contrariamente. y comprende a la naturaleza como un ámbito externo a la historia humana. propo- ne la incorporación de la naturaleza al interior de la historia. ambas instancias de interrela- ción dejan de constituir dimensiones que se repelen o se subordinan jerárquicamente.del hombre como <amo y señor de la naturaleza>.119 119 Sin forzar demasiado el sentido de las afirmaciones para hacer compati- bles algunos aspectos de la cultura occidental con otros propios de los pueblos originarios americanos. las funciones naturales y el entorno abiótico. De esta manera se producía una habilitación científica para dejar de lado cualquier consideración ética en la relación con los seres vivos. el buen vivir. no como un insumo de la producción ni como fuerza productiva. en su enorme y excesiva riqueza semántica puede coincidir parcialmente con el eco- logos de la ecología de Occidente. Se puede explotar a la naturaleza sin pruritos morales -y por su- puesto. sino como parte inherente del carácter social de los humanos. En el <buen vivir> indígena la lógica de los valores de uso predomina sobre la lógica mercantil de los valores de cambio.

no incluye la justicia material en la distribu- ción de las influencias sociales y en la de la riqueza material.120 La inconmensurabilidad de la que hablé. tiene que ver. social y se vincula esencialmente con el establecimiento y observancia de la justicia social. la ontología humana es comunitaria.la maquinaria productiva de la sociedad. sin necesidad de convertirse en lo <mismo>. El lucro se con- virtió en el combustible que sostenía -y sostiene. el sumak kawsay tiene que ver inherentemente con la noción de diversidad. sin necesi- dad de deponer su ser idiosincrático ante el altar on- tológico de la <mismidad>. vertebrada en torno a la idea de justicia. que esta dimen- sión social. tiempo de las funciones ecológicas de los recursos naturaleza y de su conser- vación en óptimas condiciones para las generaciones futuras. sin ningún tipo de dudas con la lógica del lucro y sus valores de cambio. 120 La igualdad liberal. con la idea de desarrollo que apor- ta la civilización burguesa occidental. Para el sumak kawsay. que carece de capacidad para reconocer la existencia ontológica de otros seres. también. en tanto que el eco-nomos de la economía se identifica. Veremos luego. formal. Inversamente. 292 . el socialismo y el comunismo occidentales siempre fueron pensadas como demo- cracias materiales: esto es lo que establece el puente entre uno y otro mundo. El <saber vivir> indígena es prioritariamente comunitario. tenderá puentes para la construcción de salidas políti- cas emparentadas con el socialismo. No hay lugar para lo <otro>. que sólo tiene en cuenta la inmediatez del goce individual presente. Desarrollo que es preponderantemente económico. el comunismo y el anarquismo occidentales. y como tal se enfrenta al ser individua- lista de la Modernidad. En tal sentido. que tienen derecho a existir y pervivir en su alteridad.

la forma solidaria de organizarse y de sa- ber dar a la comunidad. es un excelente soporte sobre el cual hacer girar el pensamiento y la praxis decolonial que debe dejar atrás la colonialidad del poder y el saber. comunalidad. eclipsa la otredad. la mismidad o identidad. La economía conceptual de la binariedad genera lo excelso y lo execrable sin lugar para ambi- güedades: quien se integra a este pensamiento no tie- 293 . reciprocidad.por el pensamiento y la práctica socio-política generados en el Norte hiperdesarrollado. entendido como presupuesto fundamental en la construcción de una sociedad que rescate los saberes y las tecnologías populares. Diversidad. El pensamiento binario supone polos excluyentes de oposición. En el esquema que establece la ontología oc- cidental. Como recurso teórico esta expul- sión de la otredad resultó exitosa. De nuevo lo inconmensurable.Por ello. fundamentando la armonía entre los seres humanos y de éstos con la naturaleza. nacido de la ex- periencia de vida colectiva de los pueblos y naciones indígenas. Es demasiado evidente la falta de puntos de contacto entre la cosmovisión capitalista del progreso y el <buen vivir> indígena. cooperación se emparientan estrecha- mente a la noción de sumak kawsay. insta- lados como referentes universales –y únicos. eficaz y global: los regímenes discursivos se estructuran sobre el princi- pio de identidad y la concepción de la diferencia es pensada como anomalía a conjurar dialécticamente. respuestas autónomamente adoptadas. exilia lo diferente.

de ma- nera universal y definitiva. que salen de los escondrijos o basurales en los que estuvieron exiliados.en el campo discursivo e ideológico. del otro corporal. erigido en medida triunfante y excluyente del ser. ha tenido. para comenzar a decir. creo que faltaríamos a la verdad. desde sí mismos. un pensamiento soberbio. es decir en el campo donde la cultura <superior> se ha extendido hegemónicamente por la totalidad del mundo. su larga historia de resistencia al 294 . ante el contundente alisamiento del mundo que suponía la imposición ideológica de la ontología de la homogeneidad y de lo real abstracto. fantasmales y monstruosos. muchos puntos de fuga. le impidió ver. hasta constituir un colosal ejército de zombis onto- lógicos. La soberbia del intelecto. desatendió las sub- versivas paradojas que el cuerpo balbuceaba desde el presidio de su supuesta derrota. minimizó la potencia de la vida: los cuerpos conti- nuaron reproduciéndose. en el plano de la realidad material. En efecto. El regocijo que experimentaba el pensamiento. no había sido suficiente para erradicar la otredad. Y aúnque la negación y el exterminio del otro carnal. El exitoso bloqueo del otro -y lo otro.ne duda alguna acerca de dónde radica lo verdadero y lo falso. que el confinamiento conceptual de los cuerpos en una zona fantasmal. haya sido moneda corriente a lo largo del desarrollo de la civilización occidental. muchos agujeros negros. si dijéramos que un éxito total coronó tan perversa y sangrienta empre- sa de negación y exterminio.

En todos los lugares del planeta. transitan por el mundo gozando de la simplicidad del afecto. al minimalismo. por todas partes la rebeldía se ejerce desde la obstinación de la carne. por todas partes los síntomas del fracaso. Seres humanos que viven en conglomerados societarios que añoran otras formas de relación interpersonal. enfrenta. alejados fácticamente de la figuras del ciudadano consumidor. experiencias de vida alejadas de la ostenta- ción y el derroche. a la sencillez. la solidaridad comunal. que nada tienen que ver con la individualidad moderna. dife- rentes a los que lamina la ontología del consumidor y de la mercancía de la obsolescencia planificada. de que a la supeditación global de la realidad al capi- tal. ni con la alienación destructiva de una vida puesta en mercado. ni con la razón liberal do- minante. La negación y des- trucción corporal del otro. cuya realización se mide por su capacidad de compra en <los mercados libres y competitivos>. consumiendo sobria- mente aquellas pocas cosas que son necesarias para el buen vivir. Seres humanos cuyas coordenadas de vida se establecen desde otros marcos categoriales. La subsunción de esas multitudes a la Mo- 295 . es posible oponer otras experiencias existenciales más próximas a la frugalidad. normativos y éticos. felizmen- te.sometimiento y a la aniquilación. la presen- cia de miles de millones de seres humanos. constituye una prueba irrefutable de que otro mundo es posible. ciertamente más atroz que la negación puramente discursiva. Millones de seres humanos.

dernidad capitalista supone violencia. enteramente al servicio de esta concep- ción inmoderada de una vida medida por el dinero. Des- de la conquista inaugural hasta las misiones con- temporáneas del Banco Mundial y el Fondo Mo- netario Internacional. Occidente pone en obra un ethos violento. <Vivir en plenitud>. en el Occidente. centrada pre- ponderantemente en las necesidades del capital. integrándolos a una lógica para la cual no están preparados y a la cual tampo- co quieren ingresar -o quieren ingresar de acuerdo a sus pautas culturales. <vivir plenamen- te>. que desconocen. indolen- 296 . Sumak kawsay identifica la <vida plena> con el vivir compartiendo y colaborando. por incómoda e inoportuna. no coincide con la interpretación materialista del <vivir en la plenitud> que sostiene el Occidente y que se identifica con la saciedad material que gestiona <el quiero y el puedo> consumistas. porque des- conoce su modo de vida. lo que es rechazado por el individua- lismo competitivo del capitalismo. esto es. religiosas. Sumak kawsay. que aparece exculpado y disimulado tras el prestigio de teorías del desarrollo elaboradas por sus más conspicuos científicos y vociferadas por los medios de comu- nicación. etc. no requiere correspondencia con un vivir moral. Se torna imperioso denunciar la defección moral de la cosmovisión occidental. colonialista y etnocida. etimológicamente. políticas. la pregunta por <el debo> impuesto por la ética de la solidaridad y la comunali- dad. en las necesidades de algo impersonal.

te y anónimo. Esta cosmovisión es capaz de destinar ingentes sumas de billones de dólares para salvar el sistema financiero –como ha ocurrido en el crack eco- nómico del 2008-2009.y no se inmuta ante las millo- nes de muertes que producen el hambre y la pobreza. Es ciertamente extraña y repudiable la lógica de ese conglomerado de ideas que escoge resguardar a los mercados antes que proteger a las personas reales. Sin pensar en un imposible retorno al pasado. se trata de una discusión en torno al sentido de lo humano. En el samak kawsay no hay dudas que lo fundamental son los seres humanos ensamblados respetuosamente a un medioambiente que les permita alcanzar una vida digna. en un proceso socio- político. Se trata indudablemente de un desconocimiento del con- tenido ético y político de la vida humana. en torno al futuro que les cabe esperar a las sociedades y a los seres humanos. Sumak kawsay es una noción que quiere recuperar la importancia y valor de una re- lación armoniosa entre los seres humanos y su entor- no. antes que una negación ce- rrada y necia de una infinidad de medios que pueden adecuarse al objetivo de <vivir en armonía>. La <vida en armonía>. no obstante. En rigor. que supone el sumak kawsay se erige en una alternativa al progreso. no suponen necesariamente la negación de la tecnología ni del saber moderno. Sus formulaciones contemporáneas. que tutelan ideológicamente el corpus constitucional de Bolivia y Ecuador. en el que decrezca el <valor de las cosas> 297 . al desarrollo. a una Mo- dernidad plenamente identificada con la voracidad lu- crativa del capitalismo. se puede concebir.

que está muy vinculado a lo medioambiental. <el buen vivir>. En la constitución ecuatoriana. expresa dinámicas nacionales e in- ternacionales que intentan dar una respuesta crítica al modelo de desarrollo y civilización occidental que ha conducido a situaciones ambientales y humanitarias. que condiga con la exigencia de los tiempos que corren y sus desafíos de cambio. Esta inclusión sintetiza visiones y prácti- cas ancestrales. Tanto el sumak kawsay como el suma qama- ña. a lo ecológico. debates y propuestas actuales. La noción de <buen vivir> preside la Constitución ecuatoriana de 2008 y circula en el espacio que delimitan sus 444 artículos. sumak kawsay. sumak kawsay. que es concebido a la manera de un de- recho que asiste a los humanos. han alcanzado el rango de preceptos constitucio- nales. Sumak kawsay es un rico y profundo principio ordenador que expresa la búsqueda de un salto cualitativo para lograr un plexo constitucional holístico. que garantice la sostenibilidad y. El espíritu del sumak kawsay induce a pensar nuevas formas de convivencia ciudadana. precisamente.como conditio sine qua non para iniciar el inverso ca- mino de acrecentar el <valor de los seres humanos>. donde la armonía con la naturaleza permita alcanzar y garantizar un <buen vivir>. reconocidas por variados foros e instrumentos mul- 298 . mediante el reco- nocimiento del derecho que posee la población de vi- vir en un ambiente sano y ecológicamente equilibra- do. la acu- mulación de pensamiento crítico y luchas sociales de décadas recientes. aparece como un derecho. integral.

para vivir bien. armonía. distribución y redistribución de los pro- ductos y bienes sociales. como inequívocamente ocurre en la normativa ecuatoriana. equidad social y de género en la participación. La implementación 299 . No obstante. inclusión. El estado se sustenta en los va- lores de unidad. sea cual fuere el verdadero alcance jurídico de las normas referidas. igualdad. como inviables en el plano de la ética y la política. marcan la pro- funda inflexión comunitaria y ecológica que asumen los textos políticos-jurídicos fundacionales de ambos países altiplánicos. reciprocidad. igualdad de oportunidades. la mera referencia preliminar al <buen vivir>. Se trata sólo de un punto de partida auspicioso lo que deseo resaltar y valorar. al <buen convivir>. La constitución boliviana de 2009. meticulo- samente. en ambos casos. equilibrio. responsabilidad.tinacionales. expresa una serie de principios éticos y morales que se corres- ponden al ethos de la sociedad plural y que el estado asume y promueve.121 121 De ningún modo han de verse las expresiones de estos últimos parágrafos como un elogio acrítico de los gobiernos que ocupan los estados de Ecuador y Bolivia. respeto. bienestar común. liber- tad. Sólo quiero expresar que el poder indígena impuso una letra y un espíri- tu novedoso en los plexos constitucionales de ambos países gestados al amparo del constitucionalismo y el derecho impuesto por Europa. transparencia. Todas estas referencias a los principios comunitarios ancestrales poseen la fuerza de principios ético-morales y no el alcance de derechos. dignidad. solidaridad. jus- ticia social. y en absoluta sintonía con el reconocimiento de la pluralidad lingüística y de la plurinacionalidad coexistente en los límites de su territorio. como insostenibles en el tiempo. complementa- riedad.

El tipo de normas que prescriben el diálogo recíproco y el trato cariñoso del pastor andino con su ganado y/o del agricultor con los cultivos de su parce- la. primitiva. Ese empoderamiento ontológico de lo otro no humano. derechos y obligaciones respecto a ella. encuentran teñido de irracionalismo este místico otor- gamiento de derechos a la Pachamama. En el mundo andino. en virtud de la colonialidad epistemológica impuesta y sostenida por la cultura criollo-europea dominante en toda Latinoamérica. y por tanto tienen la misma importancia. aún. El proceso de desacralización de la naturaleza iniciado en los albores del llamado Renacimiento induce a calificar de irracional. moral y cultural. comparten el don de la vida. habrá de dar duras batallas a la organización comunal que pugna por ocupar centralidad en la construcción de un mundo donde tengan cabida muchos mundos simultáneamente sin que ninguno de ellos reivindique hege- monía. parece pertenecer al ámbito de una moral arcaica y preterida. Por cierto. exclusividad y superioridad epistémica. y acotado. El desborde racionalista eurocéntrico y sus múltiples sucursales de opulencia. se nos ha vuelto ajena. que la cosmovisión andina. no tienen lugar las supremacías y dominaciones etnocéntricas ni hay lu- gar para que se produzcan irresponsables depredacio- nes de la Pachamama y su biodiversidad. La organización estatal europea. ilógico e inútil todo empoderamiento de seres y entes que no sean el ser humano –identificado. Todos los seres del ayllu o Pacha. con el <hombre> europeo. además. embebida en el saber colonial- racializado. extraña. 300 . descripto por los prin- cipios ancestrales mencionados. política de tales entramados están implicando conflictos de racionalidades y de intereses. a unos pocos y arbitrarios rasgos esenciales de éste.

En la cosmovisión andina los cul- tivos y los animales crecen y se reproducen adecua- damente. porque se les ha tratado como a personas. se enfrenta de plano a la ideología occidental que sos- tiene la necesidad de control y dominio sobre la natu- raleza y sus recursos. consigo mismo y con los semejantes. que además participan en los procesos de distribución y consumo de bienes y servicios. que viene a ser un estado de plena armonía. y es por ello que se trata de criar- los.ese principio de convivencia y reciprocidad fraterno. forman parte del medio natural. la potenciación y el cuidado de la vida122. por ejemplo. así como en el esfuer- zo comunitario de alimentarse y alimentar a todos los seres vivos comprometidos en una economía de la mutua crianza. entendida como deidad generosa. que depende de ella. no se trata de un mecanismo de acumulación de dinero para la ad- quisición de poder y dominio. al sumak kawsay (entendida como una vida agradable. armoniosa. La economía modesta y prudente del <buen vivir>. Cierta <animalidad> caracteriza a los entes y seres. ha estado en el corazón mismo de movimientos occidentales contemporáneos de defensa de los dere- 301 . personificado y divinizado en la Pa- chamama. vigorosa y sencilla). 123 Tratar como personas a los animales. es decir. En la cosmovisión andina todos los seres. con la naturaleza y con las deidades. La economía tiene como meta la crianza. apunta al compartir.123 122 La idea de <crianza> de la vida alude a una ontología organicista y vitalista. donde todo lo existente se concibe como animado por un soplo vital. madre universal que nutre y da vida a todo cuanto existe. incluyendo la vida del hombre. incluyendo a los humanos. de custodiar sus frágiles pasos en los primeros momentos y preser- var y favorecer su vigor cuando alcanzan su desarrollo y madurez.

Como se ve. despertando fuertes reacciones en los pensadores y cien- tíficos antropocéntricos. fundamentalmente entre los religiosos que conciben a la persona como un tipo de ser dotado de un principio espiritual trascendente. en su integridad espiritual y material. En el pensamiento de los pueblos originarios. rituales. los árboles o la tierra implica. Una globalización amorosa de los saberes. conforma una sutil tecnología de crianza y gestión de la vida. incluye como un testigo relevante de la realización humana. el cumplimiento de normas éticas para la crianza y la custodia de la vida es una parte insustitui- ble. La madre tierra se sos- tiene con celebraciones. más allá de la compleja cosmología y teogonía que los fundamenta. una conducta respetuo- sa hacia ellos por tratarse de compañeros afectivos en el proceso de crianza y construcción de todo lo viviente. 302 . La centralidad de la Pachamama. En un todo de acuerdo a lo que manifesté en el primer chos de los animales. que suplican por la fertilidad de la tierra y del ganado. La convivencia humana. Faltaríamos a la verdad si dijéramos que el su- mak kawsay supone una concepción enteramente no- vedosa en la historia global del pensamiento humano.Cultivos y animales se vuelven como humanos. incluidos los humanos. Puentes de vida. en sus dimensiones simbólica y empírica. a los que hago referencia. Tales ceremonias son acompañadas con técnicas empíricas de cultivo y crianza cuyas prácticas datan de tiempos ancestrales. a la naturaleza. 4. esta <animización> de los animales.

que en promover un auténtico cambio de paradigma centrado en el valor de la vida sin más. contrapuesta a la <ecología superficial> (shallow ecology). que sean ca- paces de asegurar la convivencia interpersonal basa- da en la recuperación de conocimientos prácticos que conforman el acervo cultural del ciudadano medio. las relaciones entre los humanos y la naturaleza en sentido lato. el objeto de la actividad económica. 303 . crea el término <ecología profunda> (deep ecology) para referir a una concepción profun- damente espiritual de la naturaleza. en el año 1973. podemos pensar en propuestas tales como la que Iván Illich. el filósofo noruego que. mucho más preocupada en asegurar la continuidad del usufructo de los bienes de la naturaleza a los seres humanos. el desplazamiento dicotómico del progre- so civilizatorio-cultural en Occidente.apartado. Tampoco de- bemos olvidar el impacto que produjo la idea del ale- mán Ernest F. al aseve- rar que lo <pequeño es hermoso> (small is beautiful). de un modo u otro. Schumacher. ha posibilitado que. en variados períodos de la historia moderna del mundo se hayan producido creaciones literarias y en- sayos científicos que. la <con- vivialidad> de la que habla el autor austríaco consti- tuye un intento de pensar un desarrollo basado en la utilización de herramientas conviviales. Es imposible dejar de traer a colación la radical propues- ta ecológica de Arne Naëss. el trato entre los seres humanos. En efecto. formuló en 1973. En los tramos más contemporáneos de nuestro devenir his- tórico. han sido expresivos de maneras alternativas de concebir el de- sarrollo social. etc. también en 1973.

todas fechadas ya en el siglo XXI. Sus obras son muy recientes. No deja de estar en sintonía con la idea de Sumak kawsay. quiero mencionar al economista francés Serge Latouche quien. del pasado histórico y del porvenir. publicada en 1986. lo verdaderamente relevante es que se trata de nociones que provienen del vocabula- rio de pueblos originarios históricamente marginados. y sin pretender que esta lista sea exhaus- tiva. primero por la conquista y la colonia. el sumak kawsay.como una manera de invitarnos a construir <una eco- nomía como si los seres humanos importasen>. a los pueblos del mundo. y es parte de su largo camino en la lucha por la descolonización de la vida. el <desarrollo a escala humana>. por 304 . De todos modos. y después. si con Sumak kawsay y Suma qa- maña no nos estamos refiriendo a un contenido ab- solutamente original. El andamiaje teórico del sumak kawsay y el suma qamaña se emparienta con los aportes del giro decolonial y de variadas posiciones teóricas y políti- cas que han asumido el camino descolonizador que posibilitará a nuestras sociedades escapar de un post- colonialismo que nunca acabó de emanciparnos in- tegralmente. con su propuesta de una <filosofía y economía del decrecimiento>. Finalmente. es otro de los aportes de los pueblos indígenas del Abya Yala. Ahora bien. la obra del economista chileno Manfred Max-Neef. efectúa una dura críti- ca al consumismo que caracteriza a nuestra sociedad contemporánea.

e ingresar en una re- valorización de la sociedad y la cultura vernáculas. dejando así de reproducir miméticamen- te lo que piensa la metrópoli y lo que. que nociones ancestrales se erijan en oportunidades epistémicas para repensar la emancipación humana desde la periferia y desde los marginados. en el terreno de la reivindicación político-simbólica: los que fueron ig- norados por conquistadores y criollos. conceptos que pretenden colaborar con la solución de los problemas creados por las ideas y prácticas de los conquistadores y de los organizadores de las patrias nacionales. permitiendo de ese modo. en se- gundo lugar. académicamen- te. implica que las mayoritarias bases indígenas de la población le han impuesto a las clases políticas de la región. porque tienen la virtualidad de señalar las causas por las cuales se han producido los yerros del tan alardeado desarrollo. aportan ahora desde su visión del mundo. al amparo del pensamiento ilustrado europeo. producir un firme golpe de timón para escapar de la influen- cia nefasta del colonialismo –incluido por cierto el colonialismo epistemológico. Y.la independencia. conformadas en torno a ideologías europeas (sea tanto el liberalismo como el marxismo). es que la aparición de estos dos conceptos en sendas constituciones de la región andi- na. en primer lugar. repite la ciencia colonizada de las elites vernáculas universitarias. 305 . Un tercer aspecto. por las repúblicas liberales cons- tituidas en esos países. que merece remarcarse. Sumak kawsay y suma qamaña tie- nen importancia.

excluidos de todas las formas <civilizadas> de la res- petabilidad. El sumak kaw- 306 . refiere al <buen vivir> de personas concre- tas. hay una incapacidad ontológica y moral de concebir un pensar encarnado. que ese pensar desde la materialidad o la empiricidad. sólo puede ser formulada en el exangüe marco de una monoracionalidad soberbia. por sus in- flexiones moderadas. en la sinfonía de las múl- tiples voces. incultas. En el concierto del poli-logos. como tales. no es en absoluto irrelevante. No es irrelevante. en situaciones históricas y geográficas concretas. ambientalistas. un pensar del dolor (o de la alegría). Esta con- dena –que remeda posiciones cultivadas en Europa respecto de naciones europeas tenidas por marginales y bárbaras. por cierto. ecologistas y sustentabilistas. incapaces de pensamiento abstracto. provengan de len- guas consideradas inferiores. y. pasando. un pensar de lo concreto. me parece que el <buen vivir> in- dígena. Como ya dije. ese pensar de las adheren- cias materiales conlleve una enorme superioridad y ventaja a la hora de resolver los serios problemas de convivencia que la ontología de la mismidad generó. Desde esa miopía inte- lectual monológica. que desco- noce los plurales registros en que se manifiesta la ra- zón y la inteligencia humana. cons- tituya parte del capital conceptual acumulado por las experiencias de vida de aquellos pueblos que han sido colonialmente tenidos por marginales. lenguas primitivas. que ideas tan ricas como la de sumak kawsay. posiblemente. Respecto de los variados usos que se hizo del vocablo desarrollo. sin saber ni querer resolverlos luego. repito.

vacío de inciden- cias ético-políticas y. radica en que el desarrollo se convirtió en un finalis- mo dogmático. estuvo ideológicamente amparado en conceptualizaciones y aplicaciones prácticas que acabaron por inscribirlo en implacables mecanismos de biopoder. procura aportar soluciones a daños globalmente infligidos por una racionalidad invasiva. bajo cualquier consideración. por ende. Ilustrar al ser humano para liberarlo de las cadenas de la ignorancia y la su- perstición configura. Se erigió en un tótem al servicio de los intereses de las clases hegemónicas que conminó al desconocimiento 307 . fuertemente alentado por el pensamiento iluminista y positivista. ter- minó siendo un cepo para el pulso mismo de la vida. El problema. enderezado al vértigo del crecimiento por el crecimiento mismo. como una nueva posibilidad de contractualidad política y como una reformulación jurídica de base comunita- ria. Ese desa- rrollo. desoyen- do los reclamos concretos de los cuerpos reales. A nadie le puede parecer una tarea irrele- vante la emancipación de los seres humanos respecto de la necesidad y la escasez. difícilmente pueda ser refutado en su in- tegralidad. un fin en sí mismo. un propósito indiscutiblemente meritorio. La noción del <buen vivir>. ha comenzado su recorrido en el repertorio de las posibilidades humanas. indolente. agotado en el crecimiento cuantitativo. que. altiva. como precepto moral-vital y/o como principio político-jurídico. de la mano de los pueblos in- dígenas. El objetivo filosófico del desarrollo moderno.say.

sea la construcción de un mundo en el que la inmensa mayoría de la población vive en la pobreza. al vértigo enajenante en que se hallan sumergidos los habitantes de las metrópolis del mundo desarrollado. sea ésta humana. No es esa la fórmula del <buen vivir>: evidentemente el problema radica en la con- cepción de desarrollo y <vida plena> con la que nos estamos manejando acríticamente como consecuen- cia de la hegemonía del modo de pensar adscripto a la concepción moderna occidental. animal. nadie puede defender que la culminación gozosa de la historia. ahistórico que se ha hecho de las categorías que aquí ponemos en entredicho: progreso. bienestar. etc. crecimiento. conmi- nándonos a la asunción política y epistemológica de criticar-discutir. 308 . el tratamiento meta- físico. el costo que se ha pa- gado -y se sigue pagando. humanista y progresista. Porque a nadie escapa que las metas del desarrollo. ardorosamente. orgánica o inorgánica.por aproximar a nuestras regiones periféricas. Porque.de la alteridad. desarro- llo. resulta multiplicadoramente negativa para todos los países de la explotada periferia. pues. La trágica y poderosa carga histórica que os- curece los loables propósitos que se hallaban en la base del movimiento de la Modernidad. tal cual se han cristaliza- do en las sociedades satisfechas y opulentas del mun- do. suponen un colosal fracaso. expuesta a guerras continuas y a enfermedades absolutamente evitables. Es inadmisible.

que es imprescindible buscar otros mar- cos analíticos y otras posibilidades teóricas y epis- temológicas por fuera de la teoría económica domi- nante. se erigen en fines. No se trata de destruir la occidentalidad: se trata de hacer coexis- tir parificadamente (ontológica y epistemológica- mente) diferentes maneras de pensar lo humano. la opulencia. formula- da hasta el hartazgo y la violencia por las agencias económicos-financieras transnacionales. el consumo. este tránsito. Es que la constelación de valores dentro de los que se mueve la población satisfecha de los países del Norte (y mucho más sus oligarquías económicas) concibe cualquier medida de decrecimiento o desaceleración económica. Cuando hablé. La riqueza. el lujo. Cambiar todo el discurso y la práctica del desarrollo moderno en su conjunto. Es por ello. de la ne- 309 . desenfrenada y autodestructiva. porque el desa- rrollo ha entrado en su fase paroxística. como un verdadero suicidio. cuando. a escapar del subdesarrollo como único medio de ingresar a la Modernidad. y por fuera de la razón liberal. que difícilmente puedan ser suprimidos. en rigor. al principio de este capítulo. La voracidad del proyecto civili- zatorio del Norte carece de límites: ante las consta- taciones científicas de las consecuencias que acarrea ese desarrollo desenfrenado es poco lo que se hace. Las clases dirigentes del mundo en vías de desarrollo han aceptado la exhortación. es aque- llo que es imperioso dejar de lado o transformar radi- calmente. sin produ- cir la mutilación de aquello que los sectores domi- nantes conciben como lo más propiamente humano.

refería a lo imperioso que resulta llevar a cabo un auténtico diálogo intercultu- ral. de- berá ser tendido entre la práctica política y jurídica de los ensayos constituyentes latinoamericanos. de recuperar las preteridas. Todo se modifica creativamente. proporcionan nocio- nes que se incluyen en los textos constitucionales de neta tradición europea. los condenados de la tierra. en la medida en que se refuercen por la vía del respeto mutuo. que hi- bridan al constitucionalismo de raigambre liberal y el autonomismo asambleario de las naciones indígenas. que ha- bilita jurídicamente un poder soberano delegado. No me ca- ben dudas. Se requieren 310 . garantiza que el ar- mado societario esté regido por el <buen vivir> y ello habrá de amalgamar los aspectos más rescatables de los diversos ensayos de realización social. La idea de nación se reseman- tiza multiplicadoramente: a la nación liberal. La construcción de una sociedad basada en la libertad y en la justicia fácticas. capaz de modificar metas. Otro puente. de restañar otras.cesidad de tender puentes inter-ideológicos como un modo de conservar y superar lo mejor de las tradi- ciones de pensamiento. cuando los ignora- dos. de que será imprescindible tender un pri- mer puente entre las teorías europeas del comunismo libertario y el sumak kawsay reivindicado por el saber ancestral de los pueblos indígenas. se le suma la idea de nación con raíces culturales étnicas que ramifica la soberanía capilarmente en todos y cada uno de los miembros de la comunidad Pero las dos naciones pueden coexistir.

una sinfonía de saberes.nuevas teorizaciones acerca de las transiciones po- líticas. transitándolo. Esta coexis- tencia de formas diversas de practicar la democracia. enriquece la participación de las multitudes. Es extremadamente auspicioso la prolife- ración de democracia que consagra la constitución boliviana: son allí tres las formas previstas para su práctica (participativa. bloques diferenciados – distintas reglas de pertenencia. distintas concepciones de la fe- licidad. con la democracia representativa de base liberal. una mezcla de prácticas. lo que constituye un enriquecimiento de una teoría proveniente del mundo nordatlántico. porque todas se hibridan sin colisionar. formas ancestrales de justicia. Como dije al comenzar el capítulo. porque en el espacio andino las transiciones están duplicadas: es necesario pasar simultáneamente del capitalismo al socialismo y del colonialismo (o postcolonialismo) a la autodeterminación. de gobierno. Lo ancestral y lo moderno se mixturan. Lenguaje del derecho y len- guaje de la Pachamama. desmesurada. etc. una mezcla de cosmovisiones. También existe un po- tente mestizaje cultural y político cuando se habla de los <derechos de la Pachamama>. . representativa y comunitaria). de lo humano. al autogo- bierno. porque en rigor no hablamos de algo indígena.reforzando una nueva idea de nación: híbrida. Decimos fusión de conoci- mientos locales con conocimientos provenientes del 311 . ilimitada. sino de una mezcla de saberes. la idea de puente es lo suficientemente gráfica: un camino que permite unir.

inclusiva. Otra vez aparecen las mezclas. tanto cuando desaprende- mos lo que tanto saber parcial dejó como verdad uni- versal. Tender puentes parece ser el modo de cons- truir la novedad de un mundo que aprende desapren- diendo. justa: desaprender las verdades absolutas y dar lugar a otros saberes que portan la promesa de construir un mundo donde quepan todos. pues no es otra cosa lo que necesitamos a la hora de concebir una sociedad solidaria. en el mundo ancestral incaico no exis- te el concepto de <derechos de la Pachamama>. La igualdad abstracta ha permitido que se consumaran espantosas matanzas en los cuerpos diferentes de la gente verdaderamente existente. las hibridaciones. pues aquí también. cuando hablamos de nuevas e inclusivas modalidades consti- tucionales. como cuando aprendemos lo que tuvimos que desaprender como consecuencia de una conquista y una Modernidad colonial que suprimió saberes ances- trales orgánicamente adaptados a la realidad que los vio emerger. puede ser parte del futuro. sino que existe más bien un concepto del deber. prodigio concep- tual y práctico que no podemos desperdiciar. el constitucionalismo moderno es mezquino cuando diluye las diferencias empíricas para hablar de una igualdad abstracta. Por eso cuando se habla de <derechos de la Pachamama> es- tamos ante una mezcla prodigiosa. entre pensamiento europeo y pensamiento ancestral.Norte. 312 . reconvertido. porque. El pasado.

Si no existiera la piel que se estremece con el beso de las brisas o la furia caliente de los géise- res. lo que de- seo expresar es sencillamente que toda la realidad existe <humanizadamente> (organizada categorialmente. ideológicamente. Cuerpos en contigüidad. que afirma que todo lo que existe es el yo -y en todo caso más próximo a un materialismo que concibe la presencia del ser humano como un mero accidente en el devenir del reino animal-.Capítulo Doce. ni magníficos jaguares ni pesadas morsas. léxicamente. simbólicamente. Ni mediodías tórridos en la cintura ecuatorial del continente. estrictamente. 313 . ni largas noches en sus fríos confines meridionales. Una mirada a Latinoa- mérica a través de la multiplicidad de sus cuerpos. 1.124 124 Lejos de un idealismo subjetivo. si no existiera el ojo humano que todo lo explora. Simbiosis de tierra y san- gre. No habría. mares turquesas ni playas doradas. Si no escuchara el oído. el fantasmal gruñido del carayá en la profunda oscuridad de la selva o el apocalíptico estruendo de los glaciares cuando se desploman en las gélidas aguas australes. Si no se embriagara el ol- fato ante el dulce perfume de la gigantesca magnolia o ante el hedor amoniacal de las islas de bosta de las aves guaneras. si no estuviera la humana lengua que descubre la dulzura del mango o el verde amargor de la lima.

inefablemente bellos. de antrópico sentido. los escucha. etc. ¡Por supuesto que el mundo no humano existiría si no existiera el animal humano! Pero lo que no existiría es el mundo tal cual lo codificamos a través del pensa- miento y la herramienta más perfecta del mismo. del bayá al tupí. me detengo en el huma- no. prehumanos. la admiración. los que inauguran el sentido. En el nacimiento mismo de su sentido históri- co. eran la totalidad del universo. la recorrida. Pero ese pez. la magia singular de sus océanos. los saborea. la columna descomunal del Ande que la vertebra entre el proceloso mar y el valle fértil. Eran muchas las Abya Yalá.) en la estricta medida en que la misma es construida por el descubrimien- to. su Anahuac. del guaraní al puelche. su Tahuantinsuyo. aúnque mudos. del mapuche al ore- jón. Poniendo en un suspenso metodológico la lógica y ancestral prioridad geológica o el anticipo animal de sus gigantescos dinosaurios. del ciaguá al quichuá. el espacio que llamaremos Latinoamérica ya era múltiple. jamás visto por el humano. Los otros cuerpos. El pez que habita la fosa abisal existe independientemente de que el ojo humano lo haya o no lo haya visto. Los primeros cuerpos de América son sus blo- ques telúricos. la nominación de la conciencia humana. los toca. La forman vastos órganos corporales que se llenan. cuando el ser humano los mira. son inteligentemente frágiles y se presen- tan babelizados en plurales lenguas nominadoras: del abipón al yumbo. estrictamente no existe para el mundo tal cual lo construye la experiencia humana. que es quien descubre y enuncia en su palabra. Todos ellos nombraron los cuerpos de la tierra con sus sagrados y locales nombres. los Anahuac. 314 . el extenso árbol de la Amazonía. los Tahuantinsuyo. los huele. el lenguaje. Y para cada uno de esos conglomerados de cuerpos con voz. su Abya Yalá.

lábiles. las palabras no parecían ser resultantes de complejos procesos de abstracción metafísica. Y en esa simbiosis de piedra y sangre. riberas marítimas. mediterráneas llanuras. Valles ce- rrados. los humanos desperdigados en territorios que se cerraban y se totalizaban como mundos únicos. eran muchos. hechos de cosas reales antes que de fantasmas mentales. o para saciarse del húmedo verdor de sus selvas pluviales. Cuerpos con voz. sin embargo. los cuer- pos mudos que sentían. Cuerpos que parecen hablar desde las entrañas. o para trepar la altura mul- ticolor de sus cadenas montañosas. Tiempo de cuerpos y mentes interpenetrados. Porque entonces. hablaban con la voz de los humanos. también. sino que parecían fluir de los enjambres neuronales que se deslizaban para capturar y amol- darse a la forma caprichosa de los entes naturales. como si fueran vientres surcados por órganos sensoriales. Y eran muchos. Muchos los cuerpos finitos. los cuerpos telúricos. En suma. que se amalgamaban a 315 . o para detenerse en la blanca quietud de los salares interminables. encar- nados. pero no porque el desarrollo filogenético los hubiera detenido en un estadio de mutismo inte- lectual. Las palabras parecían salir de las bocas para seguir los meandros de los inestables ríos. de madera y hueso. largos como anacon- das míticas. Aúnque eran cosas diferentes. se sentían naturalmente incorporados. vulnerables. de roca y piel. eran muchos los cuerpos puestos en contigüidad. últimos. sino porque sus hondos y meditados pensa- mientos.

los cuerpos de sus pequeños universos. embisten y violan cuerpos bellamen- te desnudos. en el cual. La historia de Latinoamérica registra brutales choques de cuerpos. Jardín antropológico del Edén. hacen ostensibles las 316 . Acto ventrí- locuo de nominación. ello. al contacto con cuerpos que exhiben li- bremente sus formas y. determinando hibridaciones inteligentes de hueso y playa. otros. y río. y ave. y estre- lla y astro. Mimetizados con el paisaje estaban los cuerpos. bellamente adornados. y camélido. sin esconder. Cuerpos que se distancian. donde todo tenía ya un nombre. vivifican- do todo. construyendo las múltiples corporeidades de lo que alguna vez iríamos a llamar América. y floresta. y mar. Cuerpos cobrizos que descubren otros cuerpos ocultos en el miedo teológico de la carne. 2. cierto desdén colonialmente inducido. en. por lo que alguna vez se llamó con los nombres heréticos del salvajismo y la barbarie. y montaña. porque era antigua la presencia de la lengua humana nominando lo inerte. Cuerpos potentemente metálicos que descubren. las muchedumbres originarias ya no podrían disimular cierta irredimible melancolía ante lo perdido. Cuerpos que se agitan excitados de lascivia y de su- perstición. sistematizando todo.

violenta. Confusión de cuerpos. El invasor. ligeramente antropomórficos. que el conquistador evalúa ade- cuadamente: blandos y dóciles para el sometimien- to y la utilización. esos cuerpos aglutinados sin respeto ni reconocimiento. mezclas aberrantes entre especies (se duda mucho tiempo acerca de la humanidad de los habitantes de este punto del mun- do). desconocidos. En rigor. Aúnque por todas partes anden amontonados los conquista- dores y los sometidos. se involucra fervorosamente en 317 . que los indígenas creen identificar con los barbados y ruidosos dioses que las profecías anun- ciaban. borrosos.señales impúdicas de lo satánico. No hay ética. ojos libidinosos y culposos en la contemplación de la espigada desnu- dez taína. opacos. Ojos esquizoides que se deleitan y se escandalizan. cuerpos de hombres y cuerpos de micos fusiona- dos en una sexualidad furiosa. enemistados. encomendados. Se dibujan en el paisaje paradisíaco nítida- mente los cuerpos. son cuerpos que empiezan a es- tar distanciados. No hay cara a cara. La confusión y el griterío que imperaba en esa orgía monstruosa (pagana y religiosa) no deben confun- dirse con la proximidad. asesinados. aherrojados. ojos que se aterran o se maravillan al corro- borar las figuras y descripciones de los bestiarios de medieval ignorancia. Amancebados. Cuerpos indescifrables. híbridos. Cuerpos de la violación. cuerpo extraño en la organicidad de la tierra invadida.

quinterón. mulato. lobo. obturando. El miedo induce vergüenza. incom- prensión y vergüenza. que el conquistador socializó. entre los sectores decentes de los coloni- zadores internos. oponiendo. morisco. insania. Crece una sociedad donde las corporalidades se excluyen y repudian al amparo de epistemologías racistas y de vetustas justificaciones escolásticas. con cotidiana reverencia. cuarterón. fuga de sí mismo. que. Se distancian y se compartimentan los cuer- pos en castas sociales y sanguíneas: mestizo. negación. En pocos años de desprejuiciada explotación. inmersos en una vivencia psicológica que mezcla resignación. jíbaro. Son separaciones que se extien- den en el cuerpo social. cholo. zambo. estupor. dicen.el culto (herético en rigor. obli- terando. castizo. universi- tariamente. bendice sus acciones) de dioses venerados hasta la obscenidad: los invasores comienzan con la exacción de la vida oculta en las entrañas de esa montaña que. chino. respecto del benevolente dios cristiano. Succión de roja sangre en el brutal trato que reciben los cuerpos. de los indíge- nas. Extracción de verde sangre en las plantaciones de azúcar y cacao. Por comparación con la casuística y la teoría de la 318 . los indios se van extinguiendo. Ni el conquistador ni el colonizador supieron entender y respetar los infinitos cuerpos de la tierra. con con- templativo gozo cósmico y estético. separando. ambiguamente humanos. el lugareño miró a lo largo de las eras.

por sus llanuras infinitas que repelen los asentamientos humanos. fueron soberbiamente abandonados. del Tahuantinsuyo. Por todo ello. coligieron que aquí todo era inmaduro e inacabado. por sus aves mudas. que habían fundido simbiótica- mente los cuerpos humanos con los cuerpos benefac- tores de la tierra. fundadas en el aprovechamiento mesurado de los rendimientos y las funciones de cuerpos inorgánicos y animales. durante muchos siglos. incorporada –dentro del cuerpo-. que ancestrales hombres cobrizos habían nominado en la sinérgica conjunción de la erótica cognoscente de los sentidos con la conceptualización proporcionada por una razón fuertemente sensible. que estuvieron. las formas comunitarias de producción. La instrumentalización de los cuerpos se vehi- culó de la mano de una secularización lucrocentrada. por sus débiles e inferiores animales.los innumerables cuerpos de la Abya Yalá. por sus pestíferas ciénagas. Los ayllus. La tierra espantosamente hostil por sus impenetrables selvas.vieja Europa. Nuevas palabras rebau- tizaron –palabras que ahora portaban linaje universal al conjugarse en acentos romances que reproducían la necesidad epistémica que los europeos suponían encerrada en el latín. los cuerpos de la tierra se erigieron en meros recursos a expoliar. 319 . distribución y consumo de los bienes. que desconoció las formas ecológicas encerradas en la sacralidad que habían adoptado las organizaciones indígenas comunales. del Anahuac.

el cuerpo popular. de la carne. Con el pueblo estamos ante otro cuerpo. un cuerpo homogéneo. de los sacrificios. prolijo. Por todas partes el cultivo de la inteligencia se torna el deside- rátum humano. Los nuevos cuerpos legales. Abominación -asistida por la tradición racionalista clásica y/o por la vanguardia iluminista. Los burdos dioses que cohabitaban con los hom- bres son desplazados definitivamente. propician y concretan el diseño de un cuerpo colectivo abstracto. un cuerpo que no es un cuerpo. de la sangre. crisis epistemoló- gica. Es el cuerpo inteligido. culturales. La episteme colonial diseña naciones. Mutilación de los cuerpos escritos por la vieja historia. Des- cuartizamiento de la potencia rebelde de la memoria. Lo antropológico se vuelve binariedad jerárquica de alma trascendente y cuerpo desdeñable. disciplinado por institutos judiciales. a la medida de Europa. Curiosamente ya nada es sensorial. crisis productiva. paradójicamente rígidos en su blandura formal. crisis ecológi- ca. que habita un ficticio territorio nacional jurídicamente de- finido. Crisis política. los cuerpos jurídicos. que ameritaban un conocimiento profundo de sus especi- ficidades genealógicas. educati- vos. chato. pensado.de las aberrantes idolatrías de la piel. crisis teológica. Es el cuerpo que puede ser sustitui- 320 . crisis moral. sobre cuerpos colectivos y cuer- pos territoriales absolutamente idiosincráticos. Olvido e interdicción para la mons- truosa pecaminosidad antropofágica. económicos. todo es intelecti- vo. Despeda- zamiento de las políticas corporales preteridas.

abismo. L’Ouverture. 321 . Su naturaleza se constituye en su necesaria dialéctica con los cuerpos.Cuerpos monstruosos. híbridos y tensados entre lo mejor de dos mundos. y otros miles de cuerpos rebeldes.do.125 3 . Nuestro panteón de héroes corporales huele a san- gre derramada antes que a esencias consagradas en la invocación espiritual de magisterios trascendentes. exhibieron la osadía de reivindicar lo que alguna vez constituyó un espacio de dignidad y libertad. Es el cuerpo desierto. secundarizó o criminalizó situándola en los márgenes de lo verdaderamente memorable. ambiguos. Todo llenado. Tupac Katari. Todo suprimido. 125 La ocupación de la Araucanía en Chile o la Campaña del Desierto en Argen- tina son nada más que dos momentos ejemplares de la profanación definitiva del cuerpo indígena: cuerpo de la tierra y cuerpo de la carne. frontera. Pétion. Momento de la entrega patriótica del cuerpo. Tupac Amaru. de reclamar un futuro diferen- te donde los poderosos no coman de los pobres. profanado. Todo habitado. Es el reconocimiento de la gozosa colonialidad que debe asumir nuestro ser colectivo. heréticos. Pero el espíritu es débil. historia que el poder negó. poblado. Los cuerpos criollos. nuestro cuerpo colecti- vo para entrar en la historia. Es el instante exacto para que el mismo pueda ser prostituido. Porque todo lo anterior era desierto. nunca dejaron de escribir las más dignas páginas de la historia de la insumisión.

De la oscuridad de la historia emergieron fantasmales marchas de olvidados. aquí. también los cuerpos expulsados por las cíclicas crisis del capitalismo central. en el sur. casi zoológicos. o en los neogranadinos sublevando indios en el Alto Perú). vinieron a poner aquí sus pro- pios cuerpos como testimonio de luchas transnacio- nales llevadas a cabo bajo el tutelaje del socialismo emancipatorio: ácratas que renegaban de los amos y los dioses. 322 . En un movimiento global que siempre existió en la historia (piénsese en los ejércitos emancipadores que desde el Río de la Plata llegaron a El Callao. más acá se desplaza Luis Carlos Prestes y su columna de rebeldes. Allí va Sandino con su sombrero de ala ancha echando a los yanquees de Nicaragua. en el ardiente Caribe se desplaza un minúsculo grupo de guerrilleros a tomar La Habana e instalar la más extensa y esperanzadora experiencia de liberación so- cialista en América latina. recorriendo 25000 km de un cuerpo brasileño que los mira azorados. En aluviones. de zombis. por la Colombia oligárquica. allá está Emiliano Zapata sublevando indígenas y campesinos en el sur mexicano. de salvajes. de hambre y sed de justicia. allá lejos. Jorge Eliécer Gaitán lleva adelante un bogotazo de advertencias y esperanza. comunistas que como espectros amenaza- ban a los poderosos con sus promesas de radicales y devastadoras revoluciones. se desplazan los cabecitas negras que vienen del interior argentino convocados por el deseo de afirmarse como humanos.

una raza corporal cósmica. perfo- raciones. conec- tados ahora en emprendimientos comunicacionales cuyo objeto último es el acrecentamiento antropoló- gico. Nuevas manifestaciones políticas y culturales que mutan los cuerpos. sin utilidad. Esos cuerpos fuera de toda norma. Por todas partes y en ninguna parte. in- sumisos. en algún momento una agenda del deseo. es decir sin arjé ni telos. parecen estar alumbrando una nueva experiencia de singulari- zación corporal. Por todas partes la gente desplazándose para huir de las dictaduras de facto y de derecho. incrustaciones. Nuevos territorios de la carne. Son los cuerpos monstruosos que comenzaron a llenar todos los espacios de la vida. como la llamó el profético Vasconcelos. Alegría carnavalesca de una diversidad que no tiene por qué unificarse. escoriaciones. que la búsqueda y la aceptación del otro consolida siguiendo la ley ético-estética del entusiasmo. en la cual ya no quedan fechas en blanco. 323 . con la brutalidad de la violación. para alcanzar maneras más dignas de existir. Un nuevo cuerpo emerge sobre el cuerpo híbrido primordial que plas- mó. El alma- naque de la liberación está lleno de curiosidades hu- manas: tatuajes. El largo de los cabellos o el largo de las faldas marcaron. Las moviliza- ciones migratorias transformaron la fisonomía de los cuerpos sociales latinoamericanos. nuevas pulsiones incontroladas del amor. marcada desde tribalismos contestatarios. el conquistador ibérico. una corporeidad que se constituye desde las experiencias amorosas. Que los transforman sin di- seños previos.

nuevas hibridaciones cada día más osadas y transgre- soras. Hacia la tierra de los cuerpos desregulados. La garantía ontológica del adecuado rumbo de la mar- cha actual. tierra y máquina. confundidos cada vez más amorosamente. lejos de la humana y empobrecedora reiteración que imponía la máquina analógica. estaríamos sin duda mal encami- nados. Cuerpos que se superponen. estéti- ca y funcionalmente modificables. hacia las fusiones agradables de carne. Familias amorfas donde el amor circula al ritmo de lo verdaderamente sentido. mutables. Los cuerpos se apoderan de próte- sis digitales: se vuelven artificiales. está dada por su carácter constituyente. continúan las jornadas de una emancipación constituyente. de una emancipación que no cesa ni puede tener un fin último. aún cuando se nos prometiera desembarcar en el territorio de la sociedad igualitaria diseñada por los expertos del partido de la vanguardia revolucionaria. hacia la homogeneidad moderna que borraba y desconocía las marcas singu- lares de los cuerpos. Son múltiples los cuerpos de Latinoamérica. No podría ser de otra manera. cuerpos que eligen cada día una nueva ontología al escoger la performance genérica que más placer les produce. Porque son múltiples los paisajes y múltiples sus actores. Los cyborgs son promesas monstruosas de días edénicos. por 324 . Si viajáramos ha- cia la lisura de la mismidad. promisoria- mente subversivos. esplendorosamente posthumanos. Irrespetuosamente mez- clados marchan los cuerpos hacia el anhelado territo- rio de la tierra sin mal.

de una eticidad cara a cara. donde las subjetividades satisfarán sus múltiples demandas. Cuerpos que sufren y hu- yen del sufrimiento. de justicia y solidaridad. siempre provisional y perfectible. sencilla y simplemente cuerpos. de una democracia. cuerpos que gozan pretendiendo persistir en el placer. cuerpos. 325 . na- cidas de la alegría y el dolor.su vocación de escucha y deliberación no jerárquica. Es desde la incómoda urgencia de los cuerpos discriminados que se reclama ahora la construcción de una república amorosa. que no es sino la garantía que hace posible el encuentro de estas voluntades subversivas que se saben ineludible- mente encarnadas e históricas. por su deseo de abolir el poder y de gobernar en la horizontalidad de quienes se apoyan mutuamente al influjo contagioso de la simpatía o la afinidad. espacios de concreta palpabi- lidad erótica. como únicas credenciales de identidad que se demandarán. para acceder a la dignidad de una ciudadanía cosmopolita. algún día.

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