LEWIS WALLACE

BEN • HUR

Título original:
BEN-HUR.
Texto condensado por
MANFREDO KEMPFF.
ZIG-ZAG
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1 el pórtico del palacio real. Los centinelas les dieron paso.
Herodes aguardaba a los forasteros para interrogarles.
En el portal de Belén nació un niño y el cielo se —Me dieron informe de vuestra llegada. ¿Quiénes
inflamó de luz. Los pastores de Judea, que descansaban sois? ¿De dónde venís?
en el redil junto a sus rebaños, fueron despertados por la Uno de ellos contestó:
voz de un ángel: —Soy egipcio y me Hamo Baltasar. A mi derecha
"Entre vosotros ha nacido hoy, en la ciudad de está Melchor, el braman hindú, y a mi izquierda, Gaspar,
David, un Salvador, que es Cristo el Señor". el griego.
Tres reyes de Oriente recorrían Jerusalén, —¿Cuál fue la interrogación que dirigisteis al
preguntando a sus moradores si sabían dónde habla centurión de la puerta?
nacido el Rey de los Judíos. —Le preguntamos: ¿Dónde está el que ha nacido
Estas noticias llegaron hasta el monte Sión, Rey de los Judíos?
coronado por palacios de mármol, y el sanedrín, la La sombría faz del monarca se contrajo. La cólera
asamblea que discutía la ley hebrea, se reunió por estallaba en sus ojos y el dolor y el miedo bullían en su
mandato del rey Herodes. sangre. Dominando sus emociones, inquirió:
Hilel el babilonio, presidía la sesión. Era un anciano —¿Y lo sabéis?
de ciento seis anos. Sus ojos reflejaban un mirar pasivo y —No, ¡oh rey!
opaco; su barba flotaba como una vaga humareda de —Pero tenéis indicios para buscar a ese recién
plata; las manos descarnadas yacían sobre sus rodillas, nacido. Confiad en mí y os ayudaré. Cuando hayamos
Hubo una breve deliberación entre los asambleístas encontrado a ese Niño nacido rey, le traeré a Jerusalén y
y después e1 venerable Hilel, sin moverse, ordenó a un le ejercitaré en el arte de gobernar. El sanedrín, el consejo
paje: de los más sabios judíos, dice que nació en Belén de
—Ve a decir al rey que estamos dispuestos a Judea. Id vosotros allá, comprobad si ese es el rey que
responderle. buscáis y regresad a decírmelo.
No tardó en aparecer el soberano. Caminaba con Esa noche, el guarda que vigilaba el portal de Belén
paso inseguro, apoyándose pesadamente en un bastón. Tal vio una luz que desde la cumbre de la colina iba hacia la
era Herodes el Grande, de cuerpo quebrantado por las casa.
enfermedades y conciencia desecada por los crímenes. "Alguien baja con una antorcha", pensó
—¿Podéis decirme dónde ha nacido Cristo? — tranquilamente. Pero aquella luminaria crecía y se
preguntó agriamente. convirtió en estrella. Muy alarmado, el guarda dio
—En Belén de Judea—contestó Hilel—, porque así grandes voces, y todos los que se refugiaban en la posada
está escrito. acudieron al terrado. Las rocas, los árboles y el camino
Minutos más tarde, un mensajero de Herodes bajaba aparecían iluminados por aquella lumbre cegadora.
a la ciudad en busca de los tres reyes magos. Les halló en En el momento en que la luz era irresistible,
el patio de una modesta posada y les condujo por las llegaron los reyes magos. Los altos camellos semejaban
desiertas calles de Jerusalén. A la luz turbia de las espectros al claror sobrenatural.
estrellas, ascendieron por una colina y se detuvieron ante —¿Hay aquí un niño que ha nacido hace poco? —
interrogó el egipcio Baltasar.
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Los circunstantes se miraron unos a otros guerreros latinos persiguieron inexorablemente a los
maravillados y en seguida guiaron a los visitantes al patio insurrectos, y muy pronto un silencio de muerte anunció
y al establo. Ala vista de la estrella, aún suspendida sobre el triunfo de las cohortes romanas.
la gruta, algunos retrocedieron espantados, pero la Ben-Hur, intensamente pálido, repetía:
mayoría siguió adelante. —He matado al gobernador.
De rodillas, Gaspar, Melchor y Baltasar adoraron al Tirsa, tan aterrorizada como su hermano, balbució:
Niño Dios y le presentaron sus ofrendas: oro, incienso y —¿Que te harán?
mirra. El joven hebreo no respondió. Si Valerio Graco sólo
El Redentor acogió el homenaje de los humildes estaba herido se vengarla con atroz crueldad; si había
pastores y de los tres reyes que venían de lejanas tierras a muerto, la violencia de los legionarios, excitados por el
rendir tributo a su gloria y majestad. odio y la malquerencia del pueblo, se desbordarla como
Los viajeros retornaron a sus países sin haber visto un torrente letal.
a Herodes, que murió un año más tarde, En ese instante, la escolta ayudaba al jefe romano a
Transcurrió el tiempo hasta sumar diecisiete años montar a caballo.
después de la navidad sagrada. En Judea, provincia —¡Vive, vive, Tirsa! —exclamó Ben-Hur—.
romana, gobernaban los representantes del César, que ¡Bendito sea el Señor Dios de nuestros padres!
eran odiados por el pueblo israelita. Sus palabras fueron ahogadas por un gran
Aquel día Valerio Graco, el procurador de Judea, estruendo. Las puertas hablan sido derribadas y retronó el
desfilaba con sus tropas. rumor de tuertes pisadas y gritos de sorpresa y agonía.
Desde el terrado de su casa el joven Ben-Hur y su Los soldados de Roma invadían la casa de Hur y mataban
hermana Tirsa observaban el paso de las legiones. El a los criados. El clamor de las víctimas se tornaba cada
adolescente de diecisiete anos revelaba en sus facciones vez más horrible, y de pronto un agudo lamento traspasó
su origen hebreo, de belleza depurada. Un lienzo blanco, el corazón de Ben-Hur. ¡Aquélla era la voz de su madre!
sujeto con una cuerda amarilla, le cubría la frente Esforzándose por aparecer sereno, aconsejó a su
cayendo desde las sienes sobre el cuello y la espalda. hermana:
Ben-Hur, a fin de ver mejor, se apoyó con fuerza en —Quédate aquí y espérame, Tirsa.
el parapeto de la terraza y al hacerlo desprendió una de Pero ella no se resignaba a permanecer sola y siguió
las losetas. El joven extendió la mano para cogerla en el a Ben-Hur.
aire y su movimiento semejó el de un exaltado que acaba La viuda de Itamar se debatía entre los brazos de un
de lanzar un proyectil. La pesada loseta cayó sobre la centurión que pretendía retenerla e impedir que se
cabeza de Graco, derribándole. El destacamento guerrero reuniese con sus hijos. En la misma habitación, algunas
se detuvo y los soldados de la escolta desmontaron para criadas, de rodillas y abrazadas unas a otras, oraban o
cubrir con sus escudos al gobernador imperial. pedían misericordia. La viuda, vestida de blanco, llevaba
Se produjo entonces un gran desorden entre el como único adorno, suspendido de la cintura, un abanico
pueblo hebreo. Creyendo que Ben-Hur había actuado esmaltado de piedras preciosas.
intencionalmente, los israelitas dieron libre curso a su Al presentarse Ben-Hur una voz denunció:
rencor. Con sus manos demolían los parapetos de cada —¡Ese es el asesino!
terrado y apedreaban a los legionarios de Roma. Los
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advertencia. Debió verter muchas lágrimas. con la cabeza descubierta. oh Mésala! Recuerda nuestra amistad sellar la casa. cuartel de las fuerzas de —Ya nada más puedo hacer aquí. Él iba a píe.. que era la criada más antigua de la casa Hur—.. de niños y ayúdalas. madre y aquélla su hermana.. se levantó una mujer. te ayude. La tierra quisiera grabar de un modo imborrable en su alma aquella que levantaban los cascos de la caballada lo envolvía en escena terrible. y ésa es su volverán y. entonces fuera en su familia un ídolo sensible a la En la infancia habían sido leales amigos. La A mediodía. Vive. Dios ojos negros. que hasta joven romano de diecinueve años. las vio. ¿El hombre debe ser viejo como muerta. veía destruido su pedestal de ternura. un decurión con sus diez hombres a pequeña Tirsa. Ben-Hur dio a cada una de ellas una última Ben-Hur. Al día siguiente. siguió pasivamente caballo avanzaba por el camino de Nazaret custodiando a a su guardián. Afuera. sátira y cada gesto un reflejo de su arrogancia. i si es casi un niño! indicaban el sirio donde se prolongaba aún la lucha. un —Amrah —exclamó Ben-Hur.. luego de permanecer allí Una trompeta clamoreó en el patío y la galería educándose durante cinco anos. sin dañarlas! Traed pergamino que decía: "Este edificio es propiedad del las cuerdas. Ben-Hur miró a su acusador y reconoció a Mesala.. pero desde adoración. un destacamento de legionarios se El centurión dijo: detuvo ante la desolada casa y clavó sobre las puertas un —¡A la torre con las mujeres. Sobre los armadura del legionario. Corrió hacia Ben-Hur para aborrecer y matar? y. Si en Judea quedaban Únicamente la inocencia y el puro corazón de dos niños aún algunos patriotas bastante desesperados como para pudo cimentar amistad entre un romano y un judío. En ese instante dejaba de ser niño. de un Por amor a ellas. medio mirada y se cubrió el rostro con las manos como si desnudo y con las manos atadas a la espalda. te lo ruego.. en la Roma. Un hombre de alta estatura. que Mesala regresó de Roma. entre pensar en el asesinato de Valerio Graco. Yo. Ben-Hur. es donde hay buena danza e iré a presenciarla. cada palabra suya era una quedó libre de soldados. expresó incrédulo: terrados de Jerusalén algunas nubes de polvo o de humo — ¿Ese es el asesino? Pero. amigo del orgulloso romano y suplicó: —Dejadla —gritó el centurión—. Luego de sellar todas las entradas al palacio de Hur.. He Súbitamente. inclinándose sobre centelleo de crueldad e ironía pasó fugazmente por sus ella. dejándose caer a sus píes. Ellas —Aquí está el culpable —repitió—. Si quiere morirse de hambre. Emperador”. atad al prisionero y a la calle con él. Amrah. El edificio serla confiscado. se abrazó a sus rodillas. del sucio en que había estado tendida aquí una interesante filosofía. vestido con la En las calles había cesado la matanza. La madre fue llevada. y ella. penetró en el patio vacío.. Mésala fingió no oírlo y dijo con indiferencia: la cohorte marchó hacia la torre. Su pequeño 4 . a pesar de su resistencia. Tenéis la familia completa. Un soldado apartó rudamente a Amrah. Una risa breve escapó de sus juveniles labios. dominada por el terror. calle. pero nadie densa nube. Ahora vamos a —¡Protégelas. por Tirsa y por mi madre. Ben-Hur olvidó que ya no era salto. —¡Dioses! —replicó Mesala irónicamente—. y él. la historia de lo el dominador y el oprimida Ahora ambos adolescentes se que ocurriera con la noble familia de Hur sería una miraban como enemigos. mundo de amor estaba destrozado.

lanzándole un ladrillo desde la azoica de su sutil como el de un pequeño fuego fatuo encendido dentro palacio. —No. débil y resignado. que cuando el soldado quiso soldados. intervenir. El nazareno nazarenos. correspondían ciertamente a la catadura de un vulgar Los soldados y los caballos habían terminado de asesino. tan llenos de amor y no se atrevían. para separarse en seguida. un anciano que portaba venganza que rugían como un violento huracán en el herramientas de carpintero. casi un niño? Los rasgos finos y puros de su su hacha. levantara del polvo al prisionero y le ayudase a montar miraban a Ben-Hur como si fuera una bestia feroz. Procedió en forma tan miedo y abandonaron sus casas para seguir a los rápida y silenciosa. pero al fin la curiosidad venció al odio y al pozo. Ben-Hur y Jesús. sobre quien se fijaban. el hijo de —¿Está sentenciado? María. llenó un cántaro de agua. llamado Hur. ¿Cómo podía ser un asesino aquel mancebo depositó el cántaro sobre el brocal. agrupados a que jamás olvidaría. Pronto se avistaron las costas del Mediterráneo. de honda tristeza. sintiéndose como un niño — La paz del Señor sea contigo. se fue detrás del rabí José. nazarenos fingieron en un principio andar muy ocupados dejó en el suelo el hacha que llevaba y acercándose al en sus faenas. rostió. y el prisionero. la mano que presionaba — Un asesino —dijo brutalmente el decurión. beber y se dispusieron a reanudar la marcha. mientras los prisionero. Ni — Y la de los dioses sobre ti— repuso el guerrero. pero sol. Era aquél un sentimiento tan vago y Graco. se fundieron suavemente bajo la mirada saludó: del nazareno. los que se había mantenido detrás suyo sin atraer la atención. un joven que venía con José. sus ojos azules eran tan dulces. cogiendo de nuevo tan joven. ni él pronunció palabra. mientras apoyaba en su hombre una mano legionarios bebían en un cántaro fresco y poroso del cual afectuosa. Anteayer hirió al noble agitaba la piedad. detrás de un jinete. a galeras por toda la vida. En sus cabellos castaños irradiaba el cierta distancia. — Es hijo de un príncipe de Jerusalén. se encontraron. de santa voluntad. una palabra le fue dicha. de una coraza de hierro. En ese instante. ya había acercado la vasija a los labios del El prisionero se dejó caer sobre el brocal. 5 . Estos se detuvieron junto al pozo del nordeste. cuya piedad se había desvanecido. y. Los aldeanos de Nazaret. su hombro se posó sobre su cabeza y se detuvo el tiempo Un murmullo de asombro se extendió entre los suficiente para transmitir una bendición. — ¿Quién es vuestro prisionero? Cuando terminó de beber. que se imponían irresistiblemente —Allí viene el buen rabí José —anunció una mujer. En el corazón frío y cruel del decurión romano se que vivía en tiempos de Herodes. la mirada noble. por primera vez. rabí José y su aprendiz. Los sentimientos de odio y El recién llegado. acercó sus labios al cántaro y bebió. la inexplicable Todas las miradas le siguieron. —¿Mató al gobernador Valerio Graco? — indagó el Los aldeanos regresaron a sus casas y entre ellos el rabí. se detuvo ante el decurión y alma de Ben-Hur. Así. no decurión que las de los aldeanos. pero Cuando la cabalgata se acercó a la villa. —Sí. En —¡Qué el Señor le ampare! el valle se esparcían las casas de Nazaret. Ben-Hur levantó los ojos y vio ante sí un rostro se escurría el agua. pero bastó para que el guerrero Los aldeanos. lo mismo las del majestad de aquel cuerpo vestido de harapos. hubiesen querido socorrer al joven.

Deseaba que yo le cambiase alternativamente de caían como impulsados por una sola mano. en —El orgullo nunca habla tan alto como cuando está el último gesto. el remero número 60 se hablar una palabra. pero he oído hablar El cómitre o jefe de los remeros vigilaba desde una de sus príncipes. Me dijo que había El tribuno Quinto Arrio comandaba la gatera. Era plataforma baja. alguna entre sí. añadió. admirando su alta estatura y su para comer o dormir. jamás. llamaba por el número de su puesto. aherrojado. pero también sin Llamó la atención de Quinto Arrio el número 60. —Ignoro su nombre. pero es nuestro mejor galeote. el marinos. El tribuno examinó podían verse la cara. hileras y protegida cada una por pantallas de piel de toro. y sus cortos relevos se les concedían atentamente al joven. se dedicó a observar a de la galera se deformaban con el tiempo. No se les permitía comunicación solo. pudo contemplar una hermosa fisonomía de tipo hebreo. He visto su remo doblarse como un junco a su impulso. veíanse las aberturas que daban salida a los remos. Traslucíase en él una tranquila muchacho que aún no debía tener veinte años. Hablaba con calma. Los cuatro movimiento que no se había ejercitado en ambas bandas. si era necesario cambiarlo prisioneros de guerra. sesenta por banda. En los costados y bajo un sólido reborde en tres número 60. Ansioso de ver de frente el semblante del esclavo. Sólo una vez formuló una pómez conservaban blancos y brillantes. Conocí al menos uno de ellos. la banda derecha a la izquierda. observado que los hombres confinados a un solo costado Después de revisar la oficialidad. La nave capitana ostentaba —¿Conoces a ese hombre que se levanta ahora de sobre el puente dos figuras de tritones soplando cuernos su banco? Ese que en este momento es relevado. el —El tenaz orgullo de tu raza no se ha perdido en ti. altivez que indujo a Arrio a decir: Al principio de cada movimiento del remo. convictos romanos o tormenta o de batalla. pues se les —Unos tres años. Estos hombres. que —¿Y su carácter? el roce de las olas y la frecuente limpieza con piedra —Es muy obediente. cumplían una ruda faena en la cual de banco. se levantaban y petición. —¿Y en qué tundas tú esa altanería? Quinto Arrio cambió de lugar en la plataforma y entonces —Soy un judío. En un día de los galeotes. —¿Hace mucho tiempo que estás en el servicio? Habían perdido incluso sus nombres. sin humillarse. Tres años más tarde. en las horas de trabajo. Era digno de un gong cada sonido marcaba un movimiento de remos. tribuno veía de perfil el cuerpo y el rostro del galeote. Un día tras otro ocupaban sus puestos sin Dos horas más tarde. Cerca de él. Quinto llamó al partía una flota romana cuya misión era combatir a los cómitre para decirle: piratas griegos del mar Egeo. 6 . del puerto militar de Misenio Al cuarto día de navegación. un esclavo negro golpeaba comerciante y bogaba por nuestros mares. Nunca reían y nadie les oyó cantar cuerpo esbelto y fuerte. debían ejecutar con el remo eran más perfectos mientras —Es inteligente —murmuró Quinto Arrio —. haber sido rey. más autómatas. Arrio sonrió y dijo: — ¡Por los dioses! ¡Es un judío! — No he estado en Jerusalén. Los ciento veinte remos de encina. ni siquiera presentaba ante Quinto Arrio. un soberbia exagerada. El galeote se convertía en un ser de Cuando acabe su relevo mándamelo arriba y que venga conciencia aletargada. no podría cumplir con el servicio si su cuerpo su inteligencia se apagaba. el torso se inclinaba hacia atrás.

—¿Te juzgó un tribunal? —No. Inclinado sobre el remo. madre! —gimió desolado—. alejándose. Al día siguiente. del también por todos los mares. ni una cerciorarse también de si aquel remero era el príncipe sola palabra de ellas. estremecido de horror tribuno. ¿qué harías? crispadas. El emperador Augusto le infinito Jehová.. y nada más. si sabes algo de ellas. las he visto flotar sobre las mi madre y de mi hermana. pero transcurrido desde aquel horrible día. No vi a nadie. 7 . Debía mí un siglo de tormentos. historia. La muerte hubiera sido mí hijo de llamar pronunció tristemente: liberación. y por fin Arrio hermana. —Mi padre era príncipe de Jerusalén y bogaba —Tú has oído hablar del Dios de mis padres. ¡Oh. Quinto Arrio le mano quien las precipitó en la desgracia. Si fueras libre. levantó sus manos ¡Espera! —le gritó—.. Vi que los soldados se la llevaban. sus nervios vibraron.. El llanto tribuno!. dónde están ante aquella injusticia. por lo general. siguió con ojos admirados. he oído el comediantes. como yo no puede hablar de olvido ni de desquite. —Creía que la familia de Hur había desaparecido de Sacaron de la casa a lodo ser viviente. Desde entonces soy un galeote. ramalazo de cólera. trataba y recibía como amigo. ni una esperanza. dime si viven. y cada hora es para decidió esperar a que la nave terminara su viaje. y sellaron las puertas. Dime una Una oleada de tristes recuerdos borró la orgullosa y palabra de esperanza y podré perdonar. exclamando: —¿Reconoces tu crimen? — interrumpió Arrio con —¡Por Pólux! Con una buena educación. te suplico. habló. de la Por él te juro que soy inocente. He sentido el Ben-Hur. El demás oraban asustados. ¡Estoy — ¡Oh madre. casa de Hur. olas.. nadie me gobernador imperial Valerio Graco. pero. ¡oh tribuno!. vano! Dime sí viven mi madre y mi hermana. animales domésticos. inquirió: ¿Quién pronunció tu sentencia? —¿Por qué estás sentenciado a galeras? —Me sujetaron con cuerdas y me llevaron aun —Fui acusado de haber internado asesinar al calabozo de la torre Antonia. Cuando pudo —¿No hubo juicio ni comparecieron testigos? articular palabra. Me llaman recuerda que sólo te he suplicado una palabra acerca de en el silencio de la noche. fragor de la tempestad en el mar y he reído cuando los —Basta— dijo con acritud—. sus ojos despedían rayos. ¿Quien estaba contigo cuando diste el golpe? Mi Ambos se miraron en silencio. ¡qué severidad. procuro olvidar. Un esclavo brilló en sus pupilas. Las amo profundamente. vuelve a tu puesto. Quinto Arrio enmudeció de asombro. Y en toda esta eternidad. Los esclavos. ¿Dónde estaba tu madre? ¿Qué fue de ella? No murmuró: sé. ¡Toda una familia aniquilada por y cuál es su suerte. ¡oh noble rígida expresión en el semblante de Ben-Hur. unos soldados me llevaron a la —¡Tú ese asesino! Toda Roma se conmovió con tu costa. Mi padre era llamar. condenado al remo por toda la vida! hermanita querida! ¿Qué os habrá sucedido? Noble Arrio permanecía en silencio. ten indulgencia con mi atrevimiento. ¡En —Si piensas alguna vez en mí. eran mentirosos y soplo de la peste y el estruendo de la batalla. ha sido mi Se volvió con lentitud. hombre para el circo de gladiadores! ¡Qué piernas! ¡Oh El dolor de Ben-Hur desapareció bajo un violento dioses! ¡Que brazo para La capada o para la panoplia!. dímelo! Tres años han un accidente casual! Él podría corregir el error. ¡Tirsa. y he sido yo. Se alteró su voz. hasta a los la tierra..

En el golfo Antemona anclaron las cien naves que Miró al tribuno. la mayor de quisiera evitarle esa humillación. a quien los aprestos guerreros. Los pilotos eran también de esa nacionalidad y Hur. no. sino en las de tierra adentro. ahora. Quinto Arrio exclamó: —Entonces. Tal vez él Al día siguiente zarparon hacia Naxos. Iría a la mejor escuela militar. no hay porvenir para ti La vergüenza de este encadenamiento hería más que No eres romano. escoge entre el renombre del gladiador y el un desastre. —El noble Arrio se burla de mí—repuso Ben-Hur Al saber que los piratas se hallaban al sur de las con los labios temblorosos. No oía una 8 . indagó: todo a su paso. a mitad de un canal de 120 millas de largo.. puedes ganarte que naufragaba.. mirando el horizonte—. los remeros no podían sublevarse entre el distraídamente. dirigieron una sombría mirada al mar. —¿Me preguntas qué ocupación buscarla? Por su puesto que los esclavos remeros de la nave —Sí.. capitaneadas por las cadenas sonaba horriblemente en los oídos de Ben- un griego. El comercio naval había hizo una señal. —¡Por Pólux! Los propios piratas se han colocado buscar a mi madre y a Tirsa. Retenidos por las hablado en broma. Allí el romano obtuvo noticias de los El cómitre se acercaba cada vez más y el rumor de piratas. brusco acento: El jefe de esclavos avanzaba por el costado de los —Vete ya. ¡por los dioses!. que luego de disponer sus armas se formaban la flota comandada por Quinto Arrio. Hur advirtió que el tribuno miraba hacia é1. Con la calma de la renuncia. Anda. no sólo en las ciudades marítimas. el resto debía bordear la costa exterior de la isla. silenciosa y desesperada. Navegaban en sesenta galeras. Quizá te he bancos para asegurar los grilletes. en el lugar donde mejor puedo combatirlos. como soldado. Habitualmente su rostro de belleza obsesionaba la idea de ver a aquel espléndido mancebo hebraica mostraba una expresión impenetrable. a un campamento romano. y no te forjes ilusiones.. Sin embargo—agregó cadenas. El joven hebreo rechinó los dientes y tuvo una risa muy prácticos en los mares orientales. faz y el fuego que cruzaba a veces por sus ojos. las islas Cicladas. pero —La noche anterior al día fatal en que me separé de hasta el más indiferente advirtió los preparativos de mi familia obtuve permiso de mi madre para hacerme guerra. Los galeotes morían ahogados en la galera obscuro servicio del soldado. Cuando logró alcanzar la boca del norte y bajar desde allí barriéndolo dominarse. Como atleta. Acudió el cómitre a recibir órdenes y Ben- cesado por completo a causa del terror. —Si ellas han muerto. como la Esta contestación irritó al comándame. —No. Termopilas. soldado. que dijo con sombra de una hoguera. ¿qué harías tu? En la embocadura sur del canal situó cincuenta Ben-Hur palideció intensamente y sus ojos galeras. ni tampoco escapar al sobrevenir libertad. capitana ignoraban los designios de su alto jefe. la convertido en un gladiador invencible. había acostado en su litera para descansar. a nadie al orgulloso príncipe de Hur. cumpliría el primer deber de mi vida.. Ben-Hur era quien observaba con mayor atención —¿A la palestra? —sugirió Quinto Arrio. si piensas en tu desorden de la batalla. Ben-Hur puso el remo en el descanso y tendió su pie. pero de escasa anchura. muchas de ellas poblaciones Entonces Quinto Arrio se incorporó en su lecho e bien amuralladas y defendidas. el favor imperial. Cundía el pánico. agitación de su alma se revelaba en el intenso rubor de su —No.

y. convirtiendo la luz de las linternas en del remero número 60.palabra de lo que decía. un hombre descendió de niebla. al comprender la inutilidad de sus dominando el sonar de las trompetas y del rudo encuentro esfuerzos. pero en seguida se lanzó adelante con ímpetu irresistible. ¡Estad dispuestos! de batalla. Un estremecimiento glacial corrió por las venas del los remos se sumergieron y la nave continuó avanzando. la galera capitana de la había caído allí? ¿Le arrancaron con un garfio del puente flota. Los galeotes que galeotes y estos fueron derribados de sus bancos. que todos los armas arrojadizas. de despojos. sus cadenas. los galeotes intentaban romper Clamores y gritos de espanto se alzaron por la proa. habré perdido toda alguno rodó por . se estremeció como agitada por corrientes enemigo? No. Aún conservaba en su brazo un Se produjo después un silencio pleno de ansiedad e escudo de mimbre y cuero. opacas y amarillentas llamas a través de la obscura Poco antes del amanecer. y sumergiendo las por el terror. Ben-Hur estaba primera vez se perdió en el estruendo el sonido entre ellos. A otro mandato transmitido desde el puente. Estaba máquinas de guerra. que las recibían al vuelo en lo alto de la separaba de una de las escaleras lo traspuso de un salto y escala. Joven judío.el suelo. Ben-Hur comprendió que pasaban junto a una sobre cubierta y dirigiéndose a la plataforma en que galera incendiada. Sobre su cabeza sentía el sordo rumor de los acompasado del gong que marcaba cada golpe de remo. aniquilada Algunos marineros bajaron. Si muere Quinto Arrio. todos los remos se detuvieron quien la muerte privaba de venganza y de botín. El incendio iba a sumarse a los demás horrores del pudo ver el cielo en llamas y el mar sembrado de naves y combate. disponían las cabeza por la escotilla y cayó cerca de Ben-Hur. De pronto la "Astrea". las arrojaban chorreantes Ben-Hur se decidió. rugían como locos furiosos. pero el jefe de esclavos volvió a Torbellinos de humo denso y acre penetraban por su puesto junto al gong y no se ocupó más de la cadena las escotillas. torcidas de algodón en el aceite. Los remeros de — ¡Dios de Abraham. oprimido por el Se oyó el clamoreo de varias trompetas y un choque enemigo. habían abandonado. A una señal. tendían las redes En medio del pánico. marineros que arriaban las velas. Los guardias les de los buques que crujían fuertemente en cada colisión. catapultas y arietes. en la cual ardían todos sus remeros dormía el tribuno. 9 . ¿Cómo de golpe. no lo permitas! —dijo con reserva que se alineaban ante el comité vacilaron y fervor—. Sobre no estaban de servicio fueron reunidos y rodeados de una cubierta comenzó un furioso y pesado pisotear y por guardia. ¡La "Astrea" había sido abordada! contrarias. el aceite inflamable y el algodón se remos de una banda se escaparon de las manos de los colocaron cerca de la escotilla central. a incertidumbre. la disciplina se relajaba. encadenados a los bancos. Era un bárbaro del norte. requirió la espada y el escudo y dijo a sus soldados: La "Astrea” no cesaba de embestir como un caballo —Los piratas están muy cerca. quizás en grave riesgo de su vida. Arrio se puso el yelmo. esperanza de libertad y reivindicación. un cuerpo fue lanzado de salvavidas para dificultar el abordaje. Sobre los bancos. y desplegaban a semidesnudo y su rostro desaparecía bajo una maraña de los costados de la nave la armadura de piel de toro. La galera retrocedió un punto. le despertó. El corto espacio que lo a los camaradas. Todo el barco vibraba en una actividad febril. bajo la inspección del cómitre. formidable conmovió todo el barco. cabellos negros y ásperos. Las De pronto vibró con tal violencia. Arrio estaría arriba.

Toma el mío y colócalo en tu anular. con gran —Por tu manera de hablar.. que. no hayas oído fuertes que buscaban a ciegas un punto de apoyo. Eran grandes hombres y a su náufrago se hundió y flotó de nuevo. apegados a pediré en determinadas circunstancias. Dime primero esto reanimó a Ben-Hur. Los tripulantes que habían caído al océano —¿Eres realmente hijo de Hur. é1 no te rehusará nada. el judío? continuaban luchando sobre tablones. con la espada o la jabalina. sujetaba el yelmo a la cabeza del romano y lo atrajo hacia Ensena este anillo a mi liberto. Ofrecía una visión espantosa. su frente. Le quitó el yelmo y después. le cegaban. un hijo suyo. Cogió la cadenilla que grandes propiedades y riquezas y carezco de familia. lo lanzó después por una escotilla y pudo aferrarse a un y sí regresamos a mi patria. Aguardo tu auxilio no llegaba pronto. A veces le promesa. Mas tarde. Poseo tribuno Quinto Arrio. arboladura. Has resguardado mi vida con riesgo de la tuya. buen tribuno. vencedor? ¿Los romanos o los piratas? Ben-Hur se —Entonces. Su corazón palpitaba débilmente. el único hombre que podía —Bueno. la coraza. con la fuga de algunas galeras restituiré a tu hogar y a tu pueblo. sospecho que vas a dificultad. noble Arrio. ya "Astrea" se habla abierto en dos y el mar penetró en pleno conocimiento. estremeció. prometo que lo haré.. ¿Quién era el —No pierdo una de tus palabras. —¿Prometerás luego? 10 . La batalla naval vivo. por tu Dios entonces. sagrado que se puede jurar en tu fe júrame que harás lo Transcurrió una hora y su ansiedad aumentaba. y a la claridad del muerte establecieron esta ley: "Un romano no debe incendio apareció su rostro con la boca abierta que sobrevivir a su derrota". muerte de Quinto Arrío. Recobrarás tu libertad y te había terminado. dile cómo llegó a tus el madero. ¿Oyes? aspiraba ávidamente.. mortal del que se ahoga. El hablar de Catón y de Bruto. entre un torbellino de agua. soy israelita. parecía ya muerto. Si el que voy a decirte y tal como te lo diga. se sumió en fervorosa oración. ¿Lo oyes bien? pertenecientes a la flota derrotada.. tablón flotante. manos y pídele cuanto quieras. sabré probarte mi gratitud. Luego De pronto emergieron cerca de Ben-Hur un yelmo añadió: dorado y dos manos de rígidos dedos. —Si no es una cosa prohibida. su protector. manos grandes y —No es posible que tú. Sólo entonces respiró libremente y Quiero ahora que me prometas hacerme un favor que te sacudió hacia atrás sus cabellos húmedos que. mástiles y trozos de —Lo soy. pensamientos del tribuno parecían volar distantes. los ojos extraviados y la palidez —Oigo. júrame por los dioses. mantenían el mar en una Se produjo una pausa durante la cual los constante ebullición. exigir de mí algo de excepcional gravedad. siguiendo las costumbres de qué deseas. —Acostumbran los caballeros de Roma llevar un pero Ben-Hur dio un grito de alegría al reconocer al anillo. Lo conocía y lo quería. En abrazo mortal o golpeándose furiosamente —Conocí a m padre. Si Por el oriente alboreaba el día. haré algo más por ti. Arrio moriría. murmuró: espumante. y por lo más librarlo de su esclavitud. como ya te dije. su raza. La victoria de los piratas significaba la —No. El reflujo del mar combate. De pronto la escalera cedió bajo sus pies: la Arrio pronunció frases incoherentes. Ben-Hur se sintió sumido en densa —Nuestra salvación depende del resaltado del obscuridad.

y el tribuno. y las más tarde. Agita la mano.. Era señal de cólera ni de desprecio. un bárbaro. ¡llámales!. según nos dice Platón.. Ben. Cuando fueron salvados servirte. doy a mis dioses. Yo —¿No lo quieres? —continuó Ben-Hur—. figura de aquel adolescente rubio que en la fuente de Hur. —No puedo afirmártelo mientras no sepa antes. exclamó: —No juraré —dijo Ben-Hur con firmeza—. tú has sido y avanza rápidamente. conozco que es nave —Te lo devuelvo con todas tus promesas.. galera. como yo se las cumpliré tu deseo. El anillo era el único todos los sobrevivientes del naufragio. agitando morir no te necesito. Te restantes hundidas en el mar. ni —Da gracias a tu Dios. contra los piratas griegos. —Has cometido una insensatez — dijo—. Debe ser. La galera estaba ya tribuno romano. victoria y el honor son superiores a todo. sino que la hubiese hundido de inmediato. ¡oh tribuno!.. compadezco. Evocaba con nítida emoción la enemiga. romana. no desertó de mi lado la Arrio permaneció inmóvil. Los hombres determinados a perecer la mano.. Habló —¿Cómo es? suavemente: —Lleva izadas sus velas. iría ¡No! ¡Hubo otro! empavesada con muchas banderas. abandonado por el triunfo y la gloria. Mi suerte está decidida. y tú morirás algo Veinte galeras piratas fueron capturadas. Minutos después desean ser muertos a manos de otro. Si la galera es pirata. y. Ben-Hur comprendió las consecuencias de su acto ¡Bendito sea el Dios de mis padres! Ahí viene una nave. eran recogidos en un bote. Ha de decirse en Roma que Quinto Arrio. sino para librarme de una un verdadero príncipe. 11 . Por este Quitándose el anillo del dedo. Sobre un lecho en el puente. con cuantas naves pudo perdidos los dos. Da Dejó caer la sortija. tiene tres órdenes de remo — En los tres años de mi servidumbre. Un pirata no procuraría salvar esa me responsabilizaría de tu muerte. porque el alma. Cuando peor te vaya. Ahora estamos la insignia del almirante y corrió. presión de su mano que bendecía. agregó: acto y por el yelmo del mástil. y tú. ¿Entiendes? ¡Júrame que lo harás! incorporándose sobre un codo. Para Ben-Hur se puso de pie sobre el tablón. una Su voz se apagó. irreflexivo. llamó con todas sus fuerzas. después del triunfo. Hubiera querido recibió los informes de la batalla. En de agua fresca.. Ben-Hur es de los piratas. Arrio percibió el ligero gracias a tu Dios y llama a esos marineros. tu vida no peligra. te adoptaré por hijo. transmitió estas noticias a Quinto Arrio. Esta es mi voluntad: si la galera enviando algunos marineros a inspeccionarlo. pues.. Le pareció sentir aún sobre tu hombro la cuanto a mí. Nazaret calmó su sed acercando a sus labios un cántaro te pondrán de nuevo al remo. Debo perseguir a los piratas. Yo expiraré con la pena de verme reunir. que vengan pronto.. pero no miró. ¡No! —Una galera romana. si no te devuelven la libertad. lamentando este minuto de locura. lanzaré tu don al mar. La ley que nos gobierna. La victoria es mía. empújame al mar y déjame ahogar. Él me ensenó que un judío no es odiosa obligación. pero no te matarán. el primero que me demostró bondad y compasión. Te llevaré conmigo. se hundió con su navío combatiendo muy cerca y se detuvo junto a un navío abandonado. fortuna. Conocía a tu padre y le amaba. se rebela a la idea de su propia Quinto Arrio fue recibido en la galera con todos los destrucción. el navío enarboló testimonio de mi voluntad de favorecerte. La honores debidos a un héroe. soy romano. pero no dio muestras de vacilación. en persecución de los piratas. Ben-Hur. ¡Date prisa! chasquido de su caída en el agua. pero tú me rechazas. No en seré duunviro.

coger de la casa de Hur sus caballos. ciudades. al abandonar la bahía. Su palacio es hoy palomar. sus ganados. Las tripuIaciones. he comerciado con él. llamado Simónides. porque su solo —¿Quieres decir que guardó para si todos los aspecto parecía decir: "Este hombre tiene una historia que bienes de Hur? contar". extremo Occidente —prosiguió el judío. Imitando a su amo. Ben-Hur se dominó para conservar la calma 2 aparente. Sus brazos eran desproporcionadamente largos.. Vive en Antioquia y es —Mis buenos amigos. pasaron junto a la propia cuenta y llegó a ser el primer mercader de la galera donde viajaba Ben-Hur y la saludaron desplegando ciudad. La venganza de aspecto de verdadero patricio y ciertos rasgos de su Graco se extendió a toda la familia. un nido apenas. A su regreso obtuvo Arrio una delirante acogida en —Esas banderas son el distintivo del dueño de esos el puerto de Miseno. prosperando hasta que un día la desgracia hirió a la El hebreo respondía en latín. —El príncipe emprendió grandes expediciones Han transcurrido cinco años desde que Ben-Hur fue mercantiles que se extendían desde el remoto Oriente al adoptado por el romano Quinto Arrio. La túnica blanca y amplia no compatriota—. —Así dicen.. que revelaban acrecían la curiosidad general. que había sido su esclavo. éste es mi hijo y mi riquísimo. Sus amigos no disimulaban su barcos. ninguno de su nombre.se saludan entre ni porque están al mencionar que Ben-Hur habla sido galeote Apoyando servicio del mismo naviero. querido conocer los detalles do su vida. afectuosamente su mano sobre el hombro del israelita. pero su corazón latía con violencia. continuaban observándole a la Jerusalén. Existió en Jerusalén un príncipe de noble y antigua estirpe llamado Hur. Este explicó un judío de apergaminado rostro y canosa barba les refirió la historia de su salvamento. siguieron inútilmente hacer hablar a Ben-Hur de si mismo. con tal reserva que los indiscretos se retiraban. rodeado de A bordo de una galera mercante. intrigados por el contraste que ofrecían su tomaron prisionero al joven criminal. no perdonaron a persona. que también es propietario de esta galera— curiosidad ante el joven que acompañaba al tribuno. las y cuando un vaivén del barco le obligaba a buscar un posesiones de Hur fueron confiscadas. El amo se Muchos habían sido los pasajeros que pretendieron ahogó en el mar. Hubieran Los pasajeros rieron. pero familia de Hur. Simónides prosiguió los negocios por Dos naves. No cumplió su propósito y los romanos distancia. el joven israelita ávidos oyentes y sin advertir la agitación de tu atrae todas las miradas. tienen esas señales? — formar una flota imperial. no obstante. fortuna. sus grandes manos y la enorme fuerza Valerio curó su herida con ungüento de oro. El único hijo del príncipe. Se murmura mucho sobre el origen de su heredero. hoy tiene en los mares tantas galeras que bastarían para —¿Qué significado. envió caravanas a la India. intentó matar al procurador Graco en una calle de Sin embargo. y banderolas amarillas. muy cortésmente. El procurador punto de apoyo. aunque sin —. sus 12 . Estableció sucursales en las grandes oculta la robustez y musculatura de su espléndido cuerpo. Los negocios. El procurador romano pudo preguntó uno de los pasajeros. —¿Lo conoces? declaró: —Sí. A cargo de la de Antioquia puso a un hombre que se destaca a la sombra de una vela.

Soy Simónides y te devuelvo tu saludo. Uno de los hombres que trabajaban en el Ben-Hur oprimió con fuerza el cable en que desembarcadero condujo al visitante hasta un terrado apoyaba su mano. Hur preguntó al hebreo: Pero estas señales de emoción desaparecieron con la —¿Cómo se llamaba el amo del mercader misma rapidez con que se habían producido. que hablaba precisamente con el heredero de Hur -. Esos cojines. una doncella. puente. Ben. ellas no quieren decir una palabra. Afirmó y repitió que todo lo que poseía era —Un extranjero quiere ver al amo. pero con ella está libre de amenazas. Un —Soy el Simónides de que hablas y judío de año es el límite que puede soportar un galeote. Al fondo se distinguía una habitación —Se dice — continuó el narrador — que no hay un muy baja. manos del viejo mercader se crispaban y que un Cuando el navío mercante entró en el canal. estremecimiento lo sobrecogía al verlo. sin sospechar sobre los tuyos. deteniéndose ante una cortina. Quizás murieron Ben-Hur miraba con profunda piedad aquel pobre prisioneras en alguno de los castillos romanos que cuerpo hundido entre los almohadones. firmada por el Ben-Hur avanzó hasta una amplia estancia.tierras y sus buques. yacente en un diván de alto respaldo y rodeado de —Sí. niña conservaban la misma actitud. y —Sigue por la orilla del río hasta aquel puente. La última puerta. en el nombre de Dios — replicó una la persecución ha cesado. pues Simónides obtuvo una voz clara. Este grato le impidió advertir que tas La historia había terminado. No sólo usted supone que la —Tu historia del mercader Simónides ha excitado fortuna del viejo Simónides se basó en las riquezas de mi curiosidad y deseo verlo. la cabeza 13 . En la emperador Tiberio. Para saludarse cuando se encuentran. junto a él. el guía vez que le vi. También el procurador romano lo ha sospechado. y entre los marineros es una costumbre Ben-Hur sintió la sangre subirle hasta la frente. La viuda nacimiento. profundamente. cubierto de flores. barcos son suyos. Allí por dos veces en cinco años ha cogido a Simónides para vive Simónides. Antes de —Para mí eso no es un enigma —anotó desembarcar en Antioquia. Ahora —Que entre. y. blandiendo las banderas demostrarles mi respeto y ocultar su turbación se inclinó amarillas. dijo al hebreo: irónicamente un viajero—. El dinero no logró encontrarlo y su Ben-Hur se apartó del anciano para recorrer el desaparecimiento es un misterio insoluble. que la paz del Dios de Abraham venga sobre ti y asegurar que ha muerto —declaró el judío. el anciano y la —Itamar de Hur. príncipe de Jerusalén. absorto en sus pensamientos. legalmente suyo y que disponía legalmente de ello. Los suplicios no le exclamó: vencieron. suave penumbra se distinguían dos personas: un hombre —Pagaría esa licencia a precio de oro. Entraron y. yacía inválido. someterle a crueles tormentos. con una estrecha hueso sano en el cuerpo del viejo Simónides. Simónides? Cuando Ben-Hur levantó los ojos. licencia para navegar y comerciar. los que saben algo de suplicándote que me digas quién eres tú. —¿Qué le ocurrió a la familia? —Si eres Simónides el comerciante y si eres —El niño fue sentenciado a galeras y casi puedo israelita. torso aniquilado erguíase una soberbia cabeza. Pero sobre el bordean los caminos de Judea. de llamar y su hija desaparecieron. un simple cubo de piedra. que proclaman: "Hemos tenido un feliz viaje". ¿Dónde podré encontrarle? Hur.

oí decir en el río que conociste Volviendo la cabeza. ¡Pobre Tirsa!” la cabeza y la faz de un hombre que podía ser torturado Luego añadió en voz alta: cien veces sin arrancarle un gemido y mucho menos una —Antes de probar el vino de la hospitalidad. no Jerusalén. Ben-Hur extendió las manos abiertas y con las Un estremecimiento fugitivo recorrió el cuerpo del palmas hacia arriba. pero de facciones puras. Pero Simónides. aquí. sin ocupar el asiento. mi padre. y tú. asegurando que fui siervo —La paz de nuestro Señor te acompañe. Un hombre que podría dar la vida. me morirla. esclavo de tu nombre. Ella dijo modestamente: —Quien te habló de mí. Hubo un —Antes tuve otros afectos—continuó él—. Su rostro expresaba sorpresa y alarma. que brillaban con melancólico fulgor. hijo de llamar. boca perfecta. rechazando la bebida. Aquéllas eran viviese. insinuó: 14 . ofreciendo la paz. al morir. aproximó a Ben-Hur. debe haberte dicho también que soy un descansa. No puedo creer que el ofrecería otra vez mi devoción si sólo supiera dónde descendiente de tan ilustre estirpe rehúse un cáliz de vino están. Siéntate y de Itamar de Hur. ¡Aquí. de El viejo naviero. Es una y mi fidelidad abarcaban a una familia entera. pero que no declarar el objeto de mi visita. príncipe de —Ester—llamó después con voz severa —. Permanece junto a mí. de trigal a la sombra. gritó involuntariamente: gentilmente. mientras hablo con tu padre. Así sería Tirsa si estaba labrado hondamente por las arrugas. —Si este cariño me faltara. debo confesión. Ester. —Yo soy Ben-Hur. después depositó la copa sobre una mesa y se situó al La doncella hebrea cogió una otomana y la lado del anciano. con reflejos enmarcaban sus sienes. desistiría jamás de un propósito. ahí. Mis Ben-Hur. destacando la negrura de sus ojos. hombre desconfiado. Un hombre nacido Ester. agregó: Graco se había estrellado como contra un muro —Simónides. al mismo tiempo mercader y su descarnada mano se contrajo por segunda que decía: vez. El tocó su mano Avanzando un paso. Después alzó la cabeza y su mirada Simónides pronunció con frialdad. De nuevo se —¡Mi madre. dígnate lomar asiento. sírvele vino. tenía un fiel inamovible. —Así es. mi amor hijo Hur que gobernó la mitad de Jerusalén. mi hermana! ¿Es de ellas de quienes encontraron sus ojos y Ben-Hur advirtió que la niña no hablas? era muy alta. no ahí! —Los príncipes de Jerusalén son siempre bien Ester llevó su mirada desde su padre al forastero. Acerca una silla.de un conquistador o de un estadista. expresó: sentimientos se han endurecido y sólo tengo un cariño. El rostro de Ben-Hur enrojeció de emoción. El pálido rostro "Es bella —pensó Ben-Hur—. Tú eres la hija de tu madre y la mía. Les familia muy antigua y muy noble. Blancos cabellos dulce expresión y cabellos castaño obscuro. besó la mano de su hija. a mi padre. invulnerable y ante quien la codicia del romano Valerio Observando al inválido. de mi casa. —Buen Simónides. Ester te ofreció una copa de plata. Ester. con amarga experiencia. venidos a mi casa. Estuvimos asociados en empresas Ester se inclinó y su tersa mejilla rozó la faz de comerciales que nos aportaron gran provecho. sin perder su sequedad. se cruzó con la del joven.

Bebe. Quinto Arrio. hasta su llegada al puerto de Miseno. dejé Roma para venir a Antioquia. hermoso y que todos amamos. Mi único madre y su hermana. El israelita expuso con voz sincera la historia que ya Recuerdo la desgracia que afligió a la familia y la pena conocemos. decidí visitarte. el viejo se mantuvo en su obstinación y replicó: —Habla. el duunviro. transmítemelo palabra por palabra. Pero antes se retirarme. Intenté saber dónde estaban la viuda —El emperador colmó de honores a recompensas a de Itamar y sus hijos. Con el secreto anhelo de hallar a mi madre y a mi Ester no pudo hablar.Te pido perdón por mi visita. su tez se Orantes. Al oírle. me dejó heredero suyo. Antes de proseguir. coloreó y sus ojos brillaron de alegría. Habiendo recobrado la calma. diciéndome de dónde —Hija de Simónides. la patria fracasar. mi segundo todas las pruebas de su identidad. Me dediqué a las armas. viene. palestras y en los circos de la ciudad cobré fama. Sólo bajó este nombre soy conocido entre los romanos. Ayer. —Malluch. El verdugo de ella fue hijo adoptivo del tribuno Quinto Arrio. también mi verdugo. pero benevolencia. pero no Consagraré mi existencia a la venganza. ¿Comprendes? 15 . agregado del cónsul Majencio en su próxima campaña Apenas se había marchado Ben-Hur. llama a Malluch! Minutos después se han perdido o están muertos. su vida. —He dicho que conocí al príncipe llamar de Hur. tu corazón es bondadoso. Los tres años pasados en galeras le privaron de tomar posesión de tu fortuna. prosiguió: sus costumbres. mi madre o de mi hermana Ursa. Las coronas que he ganado Antes de salir. Desaparecidas su padre. Ester cogió la copa de plata. no insisto en preguntarte si fuiste el personalidad? ¿Puedes presentar algún testigo? siervo de mi padre. al venir aquí. era preguntarte si sabías algo de reconocerlo. sus propósitos. ¿Tienes documentos que acrediten tu soy hijo de llamar. cuando nuestro navío entraba en el Simónides pareció despertar de un sueño. que ya antes era rico. comparecía ame el anciano un hombre que le saludó Se cubrió el rostro con las manos. qué hace y qué personas frecuenta. Mis testigos —¡Ester. rico como un rey. En las con voz alterada—. Si oyes algo de pues te compadeces de un extranjero de quien tu padre lo que habla. como sollozos. que que eres Ben-Hur. Acaba de salir de aquí un joven alto. llegó a ser el Desaparecieron por completo. en desconfía. buen Simónides. —Óyeme hasta el fin. Por primera vez juzgaba su sepas que no te buscaba para convertirle en mi siervo ni posición. pero nada logré indagar. dijo sencillamente: me fueron concedidas como hijo de Arrio. tengo para ti una misión que no debe —Este vino es de las vides de Jerusalén. quiera que Ben-Hur no respondió. con el traje israelita. más opulento entre los potentados de Roma. Pero no puedo demostrar que soy Ben-Hur. ¡Bendita seas por nuestro Dios! resumen. porque la ahogaban los hermana. ¡Adiós! con el nombre de mis padres. —Os doy las gracias a ambos. te lo ruego. cuando guerrera. Síguelo como su sombra y cada Ben-Hur obedeció y luego dijo: noche me pasarás un informe. Arrio. mi bienhechor. pruébame —Como no puedo probarte. como que experimenté al saberla. —Sólo puedo referirte mi vida. un hebreo habló de ti. —La paz vaya contigo —saludó el comerciante. hazme saber todo lo que se refiere a ese joven. Escúchame con Las lágrimas corrían por las mejillas de Ester. ningún ser humano podría propósito. a la usanza oriental Simónides habló: desesperación. No renuncié —Otra esperanza que pierdo — murmuró Ben-Hur a mi religión ni a mi raza. dominado por la profundamente.

Fue la primera vez que vi a tu madre y su imagen por qué. cultivaban me llevó a su casa y traspasó la lezna a través de mi oreja los olivos. mira aquí. hasta que Graco cal persona vino a pedirme el se grabó en mi alma. Mis padres eran esclavos hebreos. Raquel correspondía a mi amor. que. entonces no eres el siervo de su padre. seis años como esclavo. el hebreo dijo con —¡Amarla Ester! Era para mí más que la Sulamita su calma habitual: para el rey del Cantar de los Cantares. Me vendieron al esclavo suyo para toda la vida. Ester. donde permanecí Ambos permanecieron silenciosos. Así conquisté a mi príncipe Hur. más bella aún y —Eres una buena hija. su representante general. mira. Vete ya. Me trasladé a Jerusalén para rendir cuentas ante servidumbre.Ve en seguida. era yo —¡Oh!. Según la ley de Moisés. Mi amo me la viuda. pero mi servido. y al fin me marché decírmelo. Mi amo. y procura ser para él un amigo. Cuando el buen príncipe murió. Los negocios prosperaban y retuviera a su servido. según la ley. Una sierva entró con una bandeja y llevado a los sub-terráneos de la torre Antonia. era el más rico Raquel. accidente que arrasó como un huracán a la familia de mi Navegaba en sus barcos. vine a Jerusalén por la Pascua. recuerdo me quemaba el corazón. me condujo años y fortaleza para oírme una penosa historia. hija mía. Después de algún tiempo me dinero de la casa de Hur. Acudí a Jerusalén para protegerla. Si ella consentía. casa y en la mía. al conocer mi decisión. después de Herodes. su almacén en Alejandría de Egipto. No supe de pan. Malluch. Ester. Yo rogué de felicidad. convirtiéndome en En mi niñez les ayudé en su faena. casi todos sus bienes estaban en —Óyeme. Búscalo riendo y no dejes de reír al en vano. por nuestras costumbres presenté al príncipe y se la pedí por esposa. Cuando quedaron solos de nuevo. Le amaba tanto que le suplique me riquezas de la casa de Hur. pensando en la bella hasta mi mayoría de edad. tratando de disuadirla. demasiado intensas para que le permitieran alejarse. Mi nuevo dueño me trasladó a Ester se refugió en los brazos del anciano y le besó. después sur de Sión. durante los cuales trabajé para él como judío libre. las higueras y las viñas en los huertos reales. para clavarme a la puerta. Me dijo que judías. pero su para que yo contemple el río y las naves. Nací al ante los jueces para que expusiera mi voluntad. y te creo de bastantes más pura. la haría libre Si te interrogase. Viajé hasta los países más lejanos. y Ester. excepto que estás a para complacerme. su fidelidad y su gratitud por la familia de Hur eran El hombre saludó como antes y se marchó. Que venga Abimelech y me lleve al jardín desesperado. tenía yo distribuido en los diferentes mercados del 16 . Un día era huésped de mi señor amo. Simónides preguntó la su hija: Rehusó la libertad y declaró que sería mi esposa si yo —¿Qué día es hoy? Quiero recordarlo como fecha quería ser su compañero de esclavitud perpetua. No pierdas un minuto. por qué mi boca no ha conocido la risa hasta ahora. Allí te diré. pero fui detenido en su casa de Jerusalén. Entonces ocurrió el fatal arios. mi madre. Al término de mi mi mano. quien. Tuve que regresar. serví mujer desaparecida para siempre. —Mi amo se ahogó en el mar. era sierva por toda la vida. y consintió en ello por otros siete así transcurrieron diez años. mi espíritu vibra de gozo. dile lo que quieras. óyeme. por qué mi lengua está en este momento llena de cantos y Mostró el lóbulo de su oreja izquierda. ¿Hubo jamás un amor como el mío? y poderoso de Jerusalén. Hubo duelo en su Ester palmoteo alegremente. y ella me pidió que continuara administrando las hospedó en su casa. y al séptimo fui libre. —¿Ves la cicatriz de la lezna? Al llamado de la campanilla acudió un criado que —La veo y comprendo hasta qué extremo amaste a trasladó a la terraza el sillón del inválido.

es en verdad el hijo de mi amo. mirándola con fijeza. atormentada en su alma como yo en el cuerpo. Un mí mente: ¿Era aquél en verdad el hijo de mi amo? Si lo día que fui a Cesárea. Ester? ¿Te dejaré en la miseria? cuando se fue. el fiel Malluch va con él y le traerá cuando yo futuro"? disponga. ¿no vino su legítimo dueño a castigo de los malvados". el dinero contante. los años que yazgo como confiscables. Pudo someterme a la tortura. Me exigió que le firmase una letra a su nombre. Un rayo de inefable dicha brilló en el rostro del —¿Y cuándo será. susurró: perpetuos? ¿No se ha escrito para ellos: "La fuerza y el —Se ha ido. si aún están con vida.pdo. ¿No soy hija de esclavos Ester. Al acumular mis riquezas. Guardó silencio un instante y luego añadió: —¿Su madre? 17 . he dicho una y mil —¿Qué debo hacer con este tesoro. si han muerto. Sus Señor. Ester. eran venganza. Ester. un inválido en este lecho. venganza. El segundo pensamiento fue el de la dinero pertenecían al príncipe y que. No logró su intento el verdugo. por ella cesó la persecución de Graco. pero lo que he ganado. Yo me proponía rehacer la Con gran esfuerzo me contuve para no gritar. me digas. por lo tanto. sola en su Quebrantado. yo soy tu siervo dispuesto a servirte como siempre". las tierras. me pareció ver a su padre intentado asesinarle. Hoy. en la primera juventud. y gracias a desaparición. muerta del terror y de la pena que le produjeron mis Reflexiona en los sufrimientos y la miseria de la familia tormentos. Hay uno viviente que le reconocerá si eres el don más magnífico de cuantos me prodiga. Ester. que dijo: —No tardará. Considera. cuánto he prosperado y cómo se lo hubiera hecho. y. Ester. quería saber algo de su carácter y de sus me torturó para obligarme a confesar que mis bienes y mi inclinaciones. caí de nuevo en poder de Graco y era. ni se ha de que estaba en mis manos como depósito. Ester? veces: "Como es cierto que hay Dios. —No. padre mío. pero dos pensamientos asaltaron multiplicaron en mis manos los millones de Itamar. Piensa en tu madre. Del emperador Tiberio compré una licencia de mi amo. diciendo: "He aquí que todo es tuyo y no me venció. y reí —¿Y tú. no tardará. Así Tú sabes. Valerio. ¡Ah! En el transcurso de los años he sonado con la ojos encontraron los de su hija. hija mía. la fortuna el amor de cielo: ¿no ha de caer un cabello. ellas servirán para —Padre mío. confiscó para sí las casas. Rehusé. Sólo le faltaba Sentí que mis días amargos y fatigosos habían terminado. —Te confesaré ahora por qué me sonreía antes. Mi espíritu saltó para saludarle. escuché preguntar por él? impasible el relato de ese que se dice Ben-Hur. Por esto. ¿Volverá? honor son sus vestiduras y su solo regocijo el tiempo —Sí. acariciando las sarmentosas manos. he orado y he preparado los medios para preguntó: ejecutarla. las mercaderías y los barcos del príncipe. como los timoratos. con el pretexto de que Ben-Hur había Cuando ese joven se presentó. y en la crueldad de su para traficar libremente por todo el mundo. Ester. pero tú. testigos perecieron. donde hallé a mi Raquel tumba. se ha verter una gota roja en expiación de tantas infamias? No centuplicado tanto que enriquecería a un César. padre? anciano. Sentía vivos quebrantada fortuna de mi amo y me negué a las impulsos de cogerle de la mano y mostrarle el balance de exigencias del tirano. Él cree que todos los —El Señor ha sido bueno conmigo. me trajeron a casa. que la venganza es del Simónedes levantó orgullosamente la cabeza. Juzga todo esto y di me.

Estoy involuntariamente. En ese instante preciso. murmurante. se lanzaron de nuevo hacia te turba y El joven israelita se sentó a la sombra de un cedro. El nido de un ave colgaba tan bajo. irguiéndose con el rostro En su estado normal. la larga ti la de los que portaban dones al corazón. Llevaba sobre su ancha las tribulaciones de la vida. una brisa perfumada le acarició la faz. trayéndole aromas de rosas. Vestía Ben-Hur. con el alma herida por el desengaño. cruzando la muchedumbre de idólatras. por último. Una codorniz corría silbando delante adivinaban a través de las túnicas de gasa. confiemos en la voluntad del Señor. 3 Esta respuesta fue pronunciada en hebreo. pero la afluencia de la Cruzó el Arco del Triunfo. Pan. que casi rozaba la superficie del agua Apolo. no tardó en llegar a multitud se abrió para dejar paso a un grupo de bellas un sendera tranquilo. lejos del estilo griego puro. Yo pondré el testigo ante 41. Esa fragancia procede de alguna ceremonia sacerdotal en honoar de Diana. circundada de frondosas alamedas. de gran corpulencia. ronda.¡Madre! ¡Tirsa! ¡Maldito sea este momento el bosquecillo de Dafne. Quiso hablarle. Tras una breve de él y bordeaba el curso de un arroyuelo. Tenía un deber que cumplir. ¿No podría él también ser dichoso. hija. ahogando el pasado y grupa. 18 . su lengua nativa. sin huir. Dafne. De pronto. varios puentes. miraba al fondo de los ojos. Llama a Abimelech. dios. Hasta —¿Hay un jardín cerca de aquí? -preguntó casi entonces. Ben-Hur no hubiese recorrido encendido—. En el valle se alzaban numerosos altares. compás de sus panderetas. cansado. maldito sea el lugar en que creí ser feliz propia religión. Seguía un grupo de tañedoras de flauta y tamboril. el bosque sagrado cabeza por un cordón amarillo. desaparecieron. Vio una procesión por qué miles de ermitaños se refugiaban en el bosque de encabezada por un toro blanco. El tierno pajarillo asomaba su cabecita y lo Ben-Hur. cada uno servido por un sacerdote de blanca vestidura. suspendido del follaje Aquéllas eran las devadasas. de paño obscuro atado a la vagaba por el bosquecillo de Dafne. que atraía a centenares de forasteros. meciéndose en una rama. Pero sentíase deprimido y le parecía que lejos de vosotras! se alejaba de si mismo y de su amargura al mezclarse con Con precipitado paso salió de la selva. el traje habitual de los judíos. Ben- percibía con asombro el agitado clima de una religión Hur sintió la paz que reinaba en aquel sitio y comprendió pagana. o de alguna otra divinidad del bosque. en una cesta. bulliciosa y teatral. presenciando ritos extraños a su de vacilación. puerta monumental de muchedumbre lo lanzó a un lado del camino. y Ben-Hur miró extrañado a su interlocutor. distante de las ruidosas procesiones. sacerdotisas del dios del árbol. a un niño desnudo que representaba a sumergiéndose en el olvido como en un remanso plácido? Baco. Pero su sangre hebrea se agitó rebelde en su y. Súbitamente la Deseando apartarse del tumulto. —¡Dios de Israel! —gritó. Flotaban al viento los cabellos Un ruiseñor. renunciando a cubierto de frescos pámpanos. sacerdotisas que se precipitaban cantando y bailando al Se internó en una espesa selva. —No. profundamente aromada. vio acercarse perfumados de las bailarinas y sus gráciles cuerpos se a Ben-Hur. distraído vagamente de su tristeza. que daba entrada a una vasta plaza desconocido.

sí. que me he —El ilustre Arrio era mi padre adoptivo. Allí encontró al hebreo. fiado de un romano! —¡Ah. dijo demonios). ¡Contenedlos…. Veamos copas de ágata. Moab y tiene rebaños de caballos y camellos. media docena de manos sujetaron por el exclamó con admiración: freno a los caballos. mercader de Antioquía. pues tengo amenazando al auriga—. ¡Oh loco. pronto! —Yo soy Malluch. adornado. ¿Oís? Son nacidos en el —Soy el hijo de Quinto Arrio. Sus cascos eran como vigas. ¿No me juró que sabría alguna habilidad en esos ejercicios. latinos. volad. pero veo que también usan las cuadrigas. unas al paso. ¡Maldito seas! Miradlos. Te ruego que me guíes. ¿no lo oís. Sus ojos tenían un brillo airado y Las ruedas eran de bronce. Algunos de sus servidores corrieron a apaciguar a En el estadio. venía al galope. eran nueve. que mora más allá del —Te deseo la paz. comprendo! Dispensa. preferían las estaba coronado de sedosas crines. Ben-Hur contó los carros mientras los corceles. que le Hur—. Ilderim. viento. exclamó lentamente: animales! Que se permita tocar a uno de ellos con el —El duunviro era romano. pero Luego apareció otro carro en la pista. sin una mancha. trompeta y el ruido de las ruedas de los carros. hijos míos? -añadía colocando su mano en el hombro del judío: dirigiéndose a sus siervos—. un arco gracioso. sin obedecer. con las anchas Los cuatro corceles desordenáronse de pronto. espectador se levantó. Corred. necio de mí. Ben-Hur siguió su camino. —Si vas al estadio. sin embargo. —He visitado las caballerizas del emperador. —el resto de la frase se perdió entre un furioso hijo en traje de judío. ¿y tú? desierto. no exageraba. penetrando en una —Deberían respetar al menos sus canas —dijo Ben- plantación de cipreses. El conductor de la cuadriga hacía inútiles esfuerzos —¿Hay un estadio aquí? Buen amigo. en el Oriente. para completar su presentación. otras al trote.. marfil y ébano. palestras de Roma no era yo un desconocido. aquietándolos con gran destreza. confieso mi para domar los caballos y cada tentativa excitaba más a ignorancia de estos parajes. El eje 19 . ¿Quién es? saludó: —Un poderoso del desierto.Procesiones sin término se desarrollaban lentamente por su larga barba blanca se agitaba convulsivamente al las sendas. Ben-Hur Imprecaciones. —Pensé que aquí. Estos eran bayos. El jeque los habla llamado magníficos. que gritó: —Con agrado. Ocho cuadrigas pasaron. ¡qué magníficos Malluch. de desfilaban. ¿Sigues mi camino? Ilderim. Los animales se enfurecían cada vez más y daban —Bien.. En las —¡Maldito romano! —continuó el jeque. profusamente jamás vi animales tan espléndidos como ésos. el duunviro. Vamos al campo de guiarlos? Me lo juró por todos los bastardos dioses las carreras. Un ruedas unidas por un largo eje y la caja abierta por detrás. veo a su látigo y. titubeando. Era del clásico tipo romano. y. y qué tal se conducen. El cuello. proporciones perfectas. Antes que el árabe hubiese terminado de lanzar cuando apareció la novena. Es el jeque —Gracias. rechinar de dientes—. oigo en el estadio la coces. —¡Así cargue con él Ababdón! (jefe de los Ben-Hur. Algunos circunstantes empezaron a burlarse. como vosotros. excelente Malluch.

ayúdame a realizar la más aplausos no conmovía su impasibilidad de estatua. bajó la gradería para consultante. bajo el amplio turbante. Otros dos jinetes marchaban a vanguardia. escasamente vestida por una siempre sus sueños terminaban con el mismo ruego: "¡Oh túnica de color escarlata. en su resolución.terminaba en sendas cabezas de tigre y la caja estaba manos brutales te separaron de su madre y que los tejida de varas de sauce doradas. algo había en su aspecto y maneras que le venganza en los cuales Mésala era el primero de los que resultaba conocido. romanos pusieron un sello en la casa de sus padres. permanecido fiel: el conductor del carro era Mesala. En la terrible venganza!" mano derecha llevaba un látigo. Un hombre detenido en el último escalón En el sendero que conducía hasta el surtidor. su piel tenía tal —¿A dónde vamos ahora. Junto a ella. Le parecía que sólo hacía una hora que unas Recibió luego una copa que su señora le tendía. no verja que marcaba el limite de la pista. caminó silenciosamente al lado de su compañero. ha venido a competir en la carrera. después volviéndose hacia Malluch. El buen jeque Ilderim os saluda. que te ella en las mejilla y en la frente. buen Dios de mí pueblo. Pero lo cuadriga. A aquel que sepa guiarlos. y se 20 . pregonaba: apareció un camello blanco. las riendas de la enfermo. Sobre el lomo del camello pura raza árabe. ¡jamás! Para confirmarse un personaje de alto rango. guiado por un conductor que — ¡Hombres de Oriente y de Occidente. ¿Quién sería? No podía Recordó que mientras estuvo en galeras. Ben-Hur miraba al auriga. Con cuatro corceles de con largas lanzas en las manos. Una ola La bella extranjera habló al guía. los tú. le anciano. y una mujer sentada a la manera Ben-Hur se detuvo y miró indeciso al heraldo y al oriental que mantenía descubierta la faz. preguntó: admirable. había visto en todo el poderío de su riqueza. sino para mi madre y mi hermana. un etíope. en toda la Su instinto no le engañó y su memoria le había insolencia de su orgullo de patricio y de romano. cuyo rostro demacrado y rugoso se perdía casi enriquecerá para siempre. en la izquierda. los cortos ver bien su rostro. sin Intervalos en su ruda labor los dedicó a forjar piones do embargo. La ocupaban un necesita un auriga. ¿quién se cerca y toda la persona del conductor se ofreció a sus burló sin piedad y me volvió la espalda riendo?" Y ojos: una soberbia figura. Podría llegar a mostrarse clemente con Los gritos y las aclamaciones le señalaban como a Valerio Graco. buen Malluch? transparencia. abriéndose paso hasta la misma nuestros perseguidores? Y cuando imploré compasión. casi con la viveza de una revelará tu suerte futura. sumergidos en el agua revelaban el destino del Conteniendo su aliento. Pero veíase una litera de púrpura y oro. una faz jeque. un príncipe quizás. traidor. llama. El carro pasó muy para mí. un monje vendía papiros que al ser traicionó. habían de caer. escuchad! iba a caballo. Su actitud era arrogante. ni aun su figura completa. pero con Mesala. el Absorto en estas ideas. Ben-Hur se quedó inmóvil. el aproximó el camello a la fuente y lo obligó a arrodillarse. clavado en el sitio. repetía siempre: "¿Quién nos denunció a Ben-Hur se levantó. dorada por el sol del Nilo alto. quien de odio hacía vacilar su corazón al pensar en Mesala. que el rojo de la sangre brillaba a través de —Si quieres te llevaré a la fuente de Castalia. Tal vez si hubiese hallado a Mésala pobre o ligeramente levantadas y extendidas. marcharse. llegó a la célebre fuente de romano que en su niñez fue su amigo y que luego le Castalia. sus sentimientos habrían sido distintos. Sus grandes ojos estaban pintados a la usanza Ben-Hur hizo un distraído gesto de aceptación y egipcia.

lo pediré con Exhalando grandes gritos. Misteriosos sentimientos se ocultaban tras su fuerza. —Si no me das tu perdón ahora. —Ven acá. bendiciones. los espectadores prorrumpieron —¡Consérvala. La caballos del freno. saludándola comprendiendo que sólo habla un medio de evitar la con la mano—. te lo ruego. diciendo ayudante rodaba por la tierra. quedó frente a frente de Mésala. extranjera lo vio alejarse. —Os pido perdón a ambos—dijo al anciano y a la El joven acudió respetuosamente. Ben-Hur. conteniendo a la cuadriga con toda pátina verde. En tus labios sobre la multitud. ¡Oh extranjera.al salvarse. tocaban casi los cascos de tos caballos y é1 continuaba Ella inclinó su cabeza con gracioso ademán y dijo a rumiando su alimento. guiaba su cuadriga eres? El sol de la India fulgura en tus ojos. Yo soy Baltasar. Sus —¡Perro romano. ¿Eres hija de este anciano? desbandaron en todas direcciones. ¡Buen provecho les haga! 21 . Dime que me perdonas.disponía a llenarla del agua. rozó la conservó con gran dificultad su equilibrio. de pie en su carruaje. pero. quise reírme de ellos y ellos se Palmas ha acampado el jeque Ilderim. los circunstantes se insistencia mas larde. tan poco te cuidas de la vida de ojos recordaban los ojos de una estatua. En el Huerto de las de nuevo ante la fuente—. que eres muy bella! ¿De qué país Mesala. Mésala Recibió el agua. Nos veremos otra vez. El viejo forastero extranjera. sin apartar su mirada de Ben-Hur—. Desciñéndose las riendas que le rodeaban el cuando el anciano llamó a Ben-Hur: cuerpo. dio de beber a su padre. Los caballos se detuvieron y el brusco ellos. ¡Lo juro! tragedia. escapar. con absoluta inconsciencia del Ben-Hun peligro. anciano hizo un vago movimiento. Ben-Hur gritó a Mésala: Sus miradas se cruzaron: desafiante la del israelita. fracaso. Ella no respondió —El romano quiere atropellarnos—gritó Malluch. —¡Por Pólux. El etíope hallábase petrificado por el terror. tan cruel como bella! — murmuró Mesala. y en su santo nombre te doy las buena gente —añadió. señalando al grupo que se reunía gracias. a los romanos en derrota. con una mirada indefinible. desistió de —Soy tu humilde siervo—repuso Ben-Hur. y disponíase ya a marchar. —¡Detente! desdeñosamente irónica la del romano. El patricio respondió con una sonrisa. Mesala era demasiado audaz para admitir un El camello se incorporó. trepidación de las ruedas de un carro y el rápido galopar dirigiéndose directamente a la mujer: de unos caballos. y somos sus han reído de mí. Yo soy habló: Mesala y juro que no os habla visto. como si guardaras en ellos el La huida de la gente dejó al camello aislado. como si quisiera Mi padre tiene sed. el egipcio. entorpecido por la edad. Ya le beso de algún dios del Egipto. se precipitó ante el carruaje y detuvo a los Subió a su carro y fustigó a los caballo. te lo suplico! Está llena de en una carcajada de burla. todas para ti. cuando se oyeron la Sonrió con burlesca despreocupación y agregó. y . avanzar. movimiento de la lanza se transmitió al carro. mientras su copa con sus labios y luego la dio a Ben-Hur. cubiertos de los demás! —le gritó. hay un hechizo extraño. desmontó de un salto. Al ver el riesgo conjurado y dulcemente. En cuanto a esa —Sólo hay un Dios. el —¿Quieres acercarte? Llena esta copa.

más solemne. Me culparon. Esta hermana Tirsa. Ben-Hur permaneció contemplando a la egipcia nuestro palacio. —Esas palabras me recuerdan mi infancia. —No. Más turbado aún por este descubrimiento. es un secreto de Estado. prueban. —Si es Un israelita. que estaba revelarme dónde me están esperando sus huesos. habilidad para engañarlos. prosiguió: bienes de mi padre fueron confiscados por el procurador. olvides los sufrimientos de tu madre".huéspedes. Era feliz con mi madre y mi Desde su alto sitial... Conociéndola. sentí mi boca amarga y mi corazón La pregunta fue tan imprevista. dónde están mi madre y mi hermana. El hombre que hemos visto hace un momento en la fuente de Castalia estuvo presente cuando los 4 legionarios de Roma arrestaron a mi familia. Él nos denunció. ¡Oh Malluch! Al madre? reconocerle hoy. Fui enviado a la muerte. no —¿Conoces al jeque Ilderim el Generoso? 22 .. jamás. no supo qué replicar. Aprendí este versículo que se grabó en mi memoria —No lo creo. Visítanos allí. te lo juraré del modo pausadamente. comprendí la alianza. puedo confiar en ti. se burló de mí dolor. con el sabor del agradecimiento. Eso me basta. que el mercader. podría penosamente una emoción violenta y áspera. que eres un verdadero judío. Miró a Ben-Hur a la cara. —Mi padre tenía un nombre ilustre y ocupaba una —Dame tu mano. Pero un día ocurrió un accidente a un sonrisa iluminó su rostro con una fascinación extraña y procurador romano que pasaba con su cohorte ante profunda. y desde entonces no he hasta que desapareció en la distancia. —Mi primera lección en la sinagoga fue sobre ese —¿Te habrá reconocido? tema. Malluch balbuceó: —¿Por qué? —No. Todos los Seguro ya de sí mismo. —Pero los romanos tienen lengua para responder y añadió: los judíos. Y si han muerto. y —Muerto. vez. si tú me secundas. puedo castigarlo. Observó que el joven contenía podría decirme si ellas viven aún. ¿puede un hombre olvidar a su mi hermana. Ese hombre sabe y lleva consigo el confuso. casi repuesto de su turbación. Mientras espero. y ya hace para siempre: "Honra a tu padre con toda el alma. quemando sus ojos con el ardor de las lágrimas —¿Y no lo dirá? reprimidas. Era hermosa y buena. —No comprendo por qué no le has matado. Ben-Hur prosiguió más tranquilo: verdad que encierran las palabras del viejo rabí: "Dios... la hija de Baltasar sonrió. secreto que yo compraría al precio de mi sangre. Malluch. vuelto a ver a mi madre ni a Tirsa. Con vida. Si quieres hacerme jurar. y no sé si viven o han muerto. Se habían alejado de la fuente de Castalia y —Es un romano. Él buscando una explicación. me dirá. y yo soy de la tribu de Judá. ¡nunca! —No. Te caminaban por un sendero solitario. Encontrarás una grata pudiendo estar permanentemente en todas las casas a la bienvenida. Ben-Hur habló ayudaré. y cuando le supliqué piedad para mi madre y —Buen Malluch. creó a las madres".. Luego de una pausa. además. —Yo soy judío y él es romano. y. de nada me sirve. y no mucho tiempo que me cuentan entre lo muertos. alta posición en Jerusalén. corroído por el odio.. Mi madre quedó viuda muy Después de estrecharse las manos en señal de joven. Creo que tarde o temprano.

excepto que en Roma cada carrera está oído una voz que les ordenaba ir a Jerusalén y preguntar: limitada a cuatro carruajes.. un —¿Y el reglamento es el mismo? griego y un egipcio. y le adoraron. —¡Detente. y de la costa se despoblarán para venir aquí. Quiero disputar esta carrera sólo para —Gracias. Cada uno habla visto una estrella y —Sí. guerrera. encontraron al recién nacido y le —El plazo es breve. una fortuna para toda la —A una hora de distancia. en verdad. Muchos años atrás llegaron a la tienda de Roma. —Sí. una historia muy extraordinaria. incienso y mirra. Los ciudadanos más ricos de Antioquia han Malluch hablaba sin descanso: intervenido para que la fiesta sea lucida y de —Conozco desde hace algún tiempo al jeque extraordinaria fastuosidad. Los premios un día estaba allí cuando se presentó el árabe. Ilderim. Los juegos se realizarán dentro de obedecieron. Desde Jerusalén. Malluch comprendió entonces el plan de Ben-Hur —Es. —Sí. El uno de los competidores? jeque les acogió y les mantuvo ocultos durante un año. Ben-Hur cuatro vientos la apertura del circo para la celebración de y Malluch se dirigían hacia el Huerto de las Palmas. El prefecto romano quiere agasajar al cónsul Los dos amigos avanzaban por la ribera del Majencio. aunque el propio emperador me ofreció su protección si —¿No ha sabido Ilderim nada más de los tres aceptaba guiar sus caballos. ofrendándole oro. La campiña estaba en pleno verdor. huyeron y se refugiaron en la tienda del jeque. que ha venido a preparar una campaña Orontes. camello veloz. Condúceme a la tienda del jeque competencia de canos en el estadio ha sido ya anunciada Ilderim. en el desierto. Es de porque tengo que contaros una historia muy extraña". "¿Dónde está el —¿Tienes alguna práctica? que ha nacido Rey de los Judíos?" —No temas. ¡Por adoraron. Su voz temblaba cuando le ¿Qué dices que buscaban en Jerusalén? preguntó: —Preguntaban por todas partes. ¿Hay seguridad de que Mésala será pues temían que Herodes les sentenciara a muerte. amigo mío. Quise retirarme discretamente. He mármol y su construcción es idéntica a la del circo de aquí su relato. jeque exclamó: "Como eres también un israelita. Todas las islas y las ciudades Ilderim. seis días. 23 . allí. —Sí. tres extranjeros: un hindú. Puedo jurarte que no cono hombres? por el premio ofrecido al vencedor. agitado. y una pregunta más: ¿Sabes si la humillara mi enemigo. Cumplido los profetas de nuestro antiguo Israel! Empuñaré de su deber. pero nunca he querido ser profesional circense. —Hace un mes que los heraldos pregonan a los Minutos después. para humillar al romano. en una gruta. cabalgando en un vida. Aquí pueden partir todos "¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos?" Ellos cuantos se presentan. pero suficiente. no jures eso! —gritó el mercader—. Frecuento la casa del comerciante Simónides. los juegos. muy ofrecidos a los ganadores son dignos de un rey. sus magníficos caballos públicamente? árabes.. —No para mí. El —¿Dónde está el Huerto de las Palmas? premio es de diez mil sestercios. en camellos de alquiler. Quiero Sus caballos. Me entrené en las —¿Y encontraron al niño? palestras. quédate. nuevo las riendas. pero el buen —¿Y el circo? He oído decir que es muy amplio. la estrella los guió a Belén. Malluch. Caben doscientos mil espectadores.

pero repuso y siguió—: —Sí. noble forastero. seguido avanzaban por el terrado. y ésa fue la causa de su visita a La ansiedad con que fueron pronunciadas estas Simónides! La noche anterior había reaparecido c| palabras transmitió su vaga emoción al padre. a su hermana. que egipcio en su tienda. mi amigo Malluch! el relato. ¿No es ésta la palabra? —terminó fuente de Castalia y al que salvé de ser atropellado por la el anciano. Ya es tu amigo. A ella no la agitaba el rencor. dices? —Porque. sí. AI terminar —La paz sea con vosotros. ¿hasta dónde se extiende? ¿Se limita a los ennegrecido. —Maestro Simónides. Pero su idea de sus huéspedes un vino espumoso que vertió de un odre venganza. El sheik mostraba aspecto de inclinaba ante Simónides y su hija. que profesa odio a Roma por alguna injuria Desmontaron frente a la tienda y el árabe ofreció a y que aborrece al romano Mesala. debes ayudar al joven en la permaneceré a tu lado hasta que terminen los juegos. Seguidme. marchó a la capital de Siria.. únicamente tos ojos 5 parecían vivir. una de las razones que me Luego dijo a Ben-Hur: convencieron de que el joven es judío fue la intensidad de —Ilderim consiente que pruebes mañana los su odio. pero al acercarse a sus visitantes les saludó acontecimientos del día. —¡Ah. arder en la yesca del odio y de la venganza. —Ese es el nombre del anciano que vimos en la —Nuestro amo. sí lo preferís. Malluch se de numerosa escolta. pocos que le ofendieron o quiere aplicarla a toda la casta? Malluch llevó aparte al jeque y le habló en secreto. buen Malluch. sino la —¿Crees que vendrá? -preguntó Ester. —Malluch tarda esta noche—dijo Simónides. El con afabilidad: anciano mercader le escuchaba atentamente. sorprendido. muy distintos. Porque ese joven es.. Malluch carta para el jeque Ilderim. Baltasar el egipcio. se retiró. En su rostro sin estremecimiento ni emoción. —¿Por qué? —replicó Malluch.. —¿Por qué? ¿Puedes decírmelo? —¿Baltasar. corceles árabes. Ven aquí por la mañana y te daré una Después de dar y recibir mil bendiciones. ¡Ah. inquietud. o. Ester meditaba también. ve a comer y prepara tu regreso Antioquía esta noche. —vacilaba. De las confidencias que Tengo pan y fruta. Te veré de madrugada y al Huerto de las Palmas. Malluch. —¿Deseas que venga. aguardiente de caña y te hizo el joven podemos deducir que busca a su madre y carne de cabrito. sino que se viese escarnecido y aun 24 . dijo: ¡Bien venido! Y vos también. Luego refirió los desaliento. Simónides permaneció inmóvil. prueba que intenta. Malluch.. Montaba sobre el mismo camello inquirió: blanco y le dijo el mismo nombre: Baltasar el egipcio. Ester? —¡Es un milagro del Señor! —Sí. saludando profundamente. Temía que el joven hebreo no sólo fracasara en su intento. Minutos después. En ese momento se oyó rumor de pasos que En ese momento apareció el jeque Ilderim. Debo regresar a —Basta. pero sus pensamientos eran pensativamente. sin exceso de palabras. cuadriga de Mésala. —Gracias.

con una sonrisa de burla. derecho de su espada. cogiendo un con los ojos dilatados en una mirada lejana y pensativa. En la reunión predominaba el juego y se negligencia—. fijando por fin en é1 una mirada de ternura. quiero hacerte una pregunta. Ester? exclamación como un eco. Por su sagrado nombre y eterna existencia. por el Ester. amigablemente entre estallidos de risa o impetuosas —Bien. —Juguemos. El que los romano Mesala. nunca sabrá que le amo. Todavía tengo fuerzas para favorecido por los dioses? El romano. Erguía con El mercader habló con acritud: orgullo la cabeza y sus ojos tenían un fulgor soberbio. besándole respetuosamente: —¿Quién? ¿Quién? —Es hermoso y su voz me conmueve. Druso. Ester—dijo Simónides Sonriendo aún. Tiemblo al —El romano que se educó en el Oriente. hay alguien mejor que el mejor tu sierva. el romano! —gritaron todos. estremecida. el que al pensar que está en peligro. juro que amigos: no sufrirás. porque me quedas tú. guiaba ostentaba en la frente una guirnalda. Orontes. Luego añadió. Deseo verlo para convencerme poderío de la fuerza ha agregado la magia y el arte. —Consuélate. pero yo no —¡Mesala! ¡Mesala! — pronunciaron los jugadores. Aunque Mésala. Sólo quería decirte que se parece oía el estrépito seco de los dados. me juzgaré pobre. padre—suplicó—. —Envía en busca de Ben-Hur. — ¡Es cierto! —aprobaron veinte voces. Pero si él no Comprendieron los soldadas que Mésala aludía a sí corresponde a mis sentimientos. —Sin embargo. padre. cubilete con los dados dentro—. de quien yo fui monarca o un príncipe. 25 . mismo y aplaudieron su entusiasmo. parecía un heredero del príncipe llamar de Hur. Por —Ben-Hur es dueño de nuestra fortuna porque es el su insolente belleza. ¿O también le y los que se hallaban más alejados repitieron la perteneces. sus modales y su actitud. leyes a todas las naciones? El romano. a su hijo. deque no ha sufrido daño alguno. yo seré siempre. ¿Quién es el queda resistir a la verdad. como hasta ahora.amenazado de muerte en la carrera que se disputaría Aquellos jóvenes eran agregados militares del palmo a palmo sobre la arena del circo. ¿Qué apuestas? —Un denario. siervo fiel. —Bendición eres del Señor. ¿Quién es el más —Contesta. no importa -prosiguió Druso con exclamaciones. Tomará los navíos y las riquezas. erigido en una isla del río —No. ¿Quién es. cónsul Majencio y esperaban su llegada divirtiéndose. Ella. De pronto entró en el salón un grupo de juerguistas Envía por él esta noche y no le permitas desafiar al que mantenían con dificultad su equilibrio. un centenar de patricios departían —No sabía que tuviese hijos. declaró: él conquiste mi amor. se inclinó hacía él sin responder. el joven patricio dijo a uno de sus —. ¿Conocer a un tal Quinto 6 Arrio? —¿El duunviro? En el palacio romano. extraordinariamente a ti. romano. pero antes que empecemos a jugar. hija mía. el amo del mundo? expresó: —¡El romano. —Hombres del Tíber —dijo Mésala. Nunca te abandonaré.

—¡Qué estupidez! —protestó con disgusto uno de —Sí, judío..., y esclavo. Cuando los dos fueron
los circunstantes—. Mesala es romano, y Arrio, judío. izados sobre cubierta, el duunviro iba vestido con su
Como empezasen a disputar vivamente sobre el armadura y el otro con el traje del remero.
asunto, Mésala intervino gritando: —¡Un galeote!
—No discutáis y decidme quién es ese Quinto Ben-Hur..., el nombre batía en el corazón de Mesala
Arrio. un redoble de peligro. El niño que los romanos
—Es un mancebo hermoso, valiente y sagaz. sentenciaron a galeras no había muerto en su dura faena.
Rodéale cierto ambiente misterioso y parece que se Estaba allí, en Antioquía, y, por un capricho del destino,
considera superior a los demás. En las palestras no tenía era el heredero de Quinto Arrio.
rival; luchaba con los gigantes del Rin y los toros sin En los labios de Mésala reapareció la sonrisa
cuernos de Sarmacia, tramándolos como si fueses tiernos burlona y desdeñosa. Le agradaban los desafíos, la
vástagos de sauce. Del duunviro heredó inmensa fortuna. perspectiva de luchar con un contendor hábil, poderoso y
Su pasión son las armas y sólo piensa en la guerra. Es, vibrante de odio.
como nosotros, agregado militar de Majencio; debíamos
haber viajado juntos, pero lo perdimos en Rávena. Llegó
esta mañana, hizo llevar su equipaje a la posada y ha 7
desaparecido de nuevo.
Mésala, con los ojos brillantes, dijo a Cayo, su Mientras tanto, en el aduar del Huerto de las
cantarada en los ejercicios: Palmas, Ilderim hablaba con su huésped Ben-Hur.
—¿Te acuerdas del hombre que te hizo caer hoy, —Eres bien venido a mi tienda. Beberás mi
deteniendo el carro cuando nos abalanzábamos contra aguardiente de caña y probarás mi sal; dispensa, pues,
unos extranjeros en la fuente Castalia? que te haga una pregunta: ¿Quién eres?
—¿No le he de recordar si aún tengo el brazo —No soy romano, como lo indica mi nombre:
magullado? Quinto Arrio. Soy hebreo, de la tribu de Judá, y tengo un
—Pues, de él está hablando Druso. Es joven, tiene gran agravio que vengar de Roma. Tú odias a los
facciones romanas, prefiere vestirse con el traje hebreo; legionarios y al emperador. En cierta ocasión incautaron
adquirió fama y gloria en la palestra deteniendo caballos parte de tus riquezas so pretexto de que una caravana
y luchando con toros. Dices que hay un misterio en su portadora de tributos para Roma fue asaltada en Beyrut,
vida. ¿Puedes explicármelo, Druso? camino imperial que, según ellos, tú debías resguardar.
—Cuando Arrio, el padre, zarpó en persecución de Ese es tu rencor contra los latinos, y te juro que equivale
los piratas, no tenía esposa ni familia. Al regresar traía un al sencillo enfado de un niño sí lo comparas con mis
hijo. ¿Dónde encontró el duunviro a ese adolescente? sentimientos. Quiero, en primer término, humillar al
Misterio. Quinto Arrio perdió su galera en el combate, patricio Mésala en la competencia de carros.
contra los piratas. Un navío de paso lo recogió a él y a —Creo en tus palabras. Pero ¿qué experiencia
otro sobreviviente, que era judío. tienes como auriga? ¿Puedes someter a los caballos a tu
—¿Judío? voluntad, darte a conocer a ellos, hacerles acudir a tu
llamada, llevarlos con tu voz al último extremo de sus
energías y de su aliento, y, en el momento decisivo, sacar
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de las profundidades de tu ser el grito que los impulse al eres ese hombre, el día que viniste aquí sería el más feliz
esfuerzo supremo del triunfo? Yo conocí a un rey que de mi vida. Ahora habla.
dominaba a millones de hombres y no pudo hacerse —En este momento comprendo, ¡oh jeque!, por qué
respetar por un caballo. No me refiero a los cuadrúpedos el árabe ama a sus caballos como a sus hijos y por qué los
nacidos para la carga y el trabajo bruto. Hablo de caballos caballos árabes son los primeros del mundo. Nada puedo
como los míos, los reyes de su especie. prometerte, pero déjame ensayar mañana en una llanura,
Ilderim llamó a un servidor, indicándole: probando a tus corceles. Si logro armonizarlos, reducirlos
—¡Qué vengan mis caballos! a comer obedientes a mi voluntad los cuatro como si
El criado levantó la punta de la cortina que dividía fueran uno sólo, te juro que tú ganarás el premio y la
en dos la tienda, y expuso a la vista de Ben-Hur un grupo corona del vencedor y yo consumaré mi venganza. ¿Qué
de caballos que levantaron su cabeza, pareciendo titubear. me dices?
—¡Venid aquí! ¿Por qué os detenéis? ¿Dónde yo Ilderim escuchaba, peinando con sus dedos la barba
estoy no es vuestra casa? Ea, venid aquí. entrecana.
Los caballos penetraron dócilmente. El jeque tendió —Digo — repuso sonriendo — que tengo confianza
su mano y acarició con orgullo y ternura infinita al más en ti, hijo de Israel.
próximo. En ese instante se oyeron pasos en la parte exterior
—Traed los registros de la tribu —ordenó en de la tienda. El Jeque explicó:
seguida. —Ya traen la cena, y viene mi huésped, Baltasar el
Seis hombres trajeron sendas cajas de cedro mago.
reforzadas con bandas de bronce. Ilderim eligió una y Baltasar se dirigió hacia el diván, donde Ilderim y
ordenó que se llevasen las restantes. Ben-Hur lo recibieron de pie. Una túnica negra flotaba en
Al abrir el cofre, aparecieron multitud de tablillas torno a su cuerpo; su paso era vacilante y sus
de marfil engarzadas con anillos de plata. Como cada movimientos cautos, como los de un anciano que no
tablilla era tan fina como una oblea, en cada aro había un puede caminar sino apoyado sobre el brazo de un siervo.
centenar de ellas. La tersa superficie estaba cubierta de —La paz sea sobre ti, amigo mío —dijo Ilderim—.
caracteres arábigos trazados con la punta de un hierro La paz y la bienvenida.
candente. El egipcio, irguiendo su cabeza, replicó:
—Aquí está la historia documentada de la raza de —Y a ti, buen jeque, a ti y a los tuyos, la paz y la
estos caballos. Algunas tablillas son tan antiguas, que el bendición del Dios único: el Dios de la Verdad y de la
tiempo las ha gastado. Si yo puedo llamarme el señor del Vida.
desierto, aquí tienes a mis ministros. Quítamelos, y —Esté es, ¡oh Baltasar!, éste es el que partirá esta
quedaré como el enfermo a quien la caravana abandona a noche el pan con nosotros.
la muerte en la soledad de las arenas. Mis caballos nunca Baltasar, observando con atención a Ben-Hur,
fueron aventajados en la fuga y ellos, en cambio, te lo pronunció:
juro por la espada de Salomón, jamás dejaron de alcanzar —Hoy mi vida estuvo en peligro, y la hubiera
al enemigo. Pero ahora, al uncirlos a una cuadriga por perdido si un mancebo que se parece a este no hubiera
primera vez, tengo miedo, no sé por qué, de un fracaso. intervenido cuando los demás huían. ¿Eres tú mi
Vencerían dirigidos por alguien que supiera guiarlos. Si tú salvador?
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—Yo no hice más que detener los caballos del —Pero hallarían algunas pruebas —sugirió Ben-
insolente romano cuando se precipitaban sobre tu camello Hur.
en la fuente Castalia. —Sí, pruebas escritas con sangre. Cuando Herodes
Baltasar refirió a Ilderim la escena en el bosquecillo supo nuestra fuga, ordenó degollar a todos los reden
de Dafne. nacidos de Belén. Ni uno solo se salvó. Mis mensajeros
—Has protegido a mi noble huésped, y mi mano regresaron diciéndome que el Niño había sido asesinado
será la que te dé la recompensa—declaró el jeque. con los demás inocentes.
Ben-Hur quiso protestar, pero Ilderim anunció: — —¡Muerto! —exclamó Ben-Hur, espantado—.
La cena os espera. ¿Muerto, dices?
Los criados trajeron candelabros de bronce que —No, hijo mío, no dije eso.
situaron en los ángulos de la mesa. Cada uno era de —¿Supiste que vivía?
cuatro brazos y tenía lámparas de plata y un depósito de —No. Lo sé, y esta creencia no ardería en mi alma
aceite de oliva. como un cirio de fe si Dios hubiese desaparecido de la faz
A esa luz conversaban los tres amigos en lengua de la tierra. Hace veintisiete años, oí junto al lago la voz
siria, dialecto familiar a todos los pueblos de aquella de Dios que me decía: "Bienaventurado eres, oh hijo de
región. Mizraim. La redención se acerca. Con otros dos, venidos
El egipcio se refería a la noche santa, cuando nació de los confines de la tierra, verás al Salvador". En efecto,
Jesús. le vi. ¡Bendito sea su santo nombre! Pero la redención,
Ben-Hur escuchaba atentamente la maravillosa que era la segunda parte de la promesa, no ha llegado
historia. Desde la cuna oyó hablar de un Mesías, y creía aún. ¿Lo comprendéis? Es imposible que el Niño haya
que el niño nacido veintisiete años antes era el Rey de los muerto, pues sólo él puede realizar la misión redentora.
Judíos, el que libraría a la raza hebrea de humillaciones y Guardó silencio un instante y prosiguió:
dolor. —Vive, vive, guardando bien su magno secreto.
—¿Sabes dónde está ahora? ¿Has intentado ¡Ojalá pudiera ir hasta él o nombrar el valle o monte en
hallarle? —interrogó el joven israelita cuando el anciano que habita oculto! Vive porque existen una promesa y una
terminó su relato. razón de Dios para que viva.
—Mi primer propósito después de haber Ben-Hur se estremeció. Sus dudas se habían
abandonado el seguro refugio que hallé en el desierto— desvanecido.
contestó Baltasar, dirigiendo a Ilderim una mirada de —¿Dónde piensas que está? — preguntó en voz
gratitud—fue hacer indagaciones sobre el Niño. Había baja y vacilante, como quien siente sobre sus labios la
pasado un año apenas y no pude ir a Jadea en persona, presión de un secreto sagrado.
porque Herodes, tan sanguinario como siempre, —¿En qué otro país ha de aparecer sino en la
continuaba en el trono. Algunos compatriotas míos Judea? —contestó sencillamente el anciano egipcio—. Y
viajaron hasta Belén y encontraron allí la posada y la su misión es salvar las almas, abrirnos el camino de la
gruta; pero el guarda, el que estaba allí la noche que inmortalidad y la paz. No vendrá a derribar gobiernos.
apareció la estrella, había desaparecido. Dicen que el rey Los hombres dicen, ya lo sé, que no habrá felicidad
lo llamó y no se le volvió a ver más. posible en este mundo mientras Roma no sea arrasada
sobre sus siete colinas. Pero no es éste el propósito del
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La paz sea contigo. esta noche he oído cosas muy frente pasó la sombra de la desilusión. padre. interrumpió diciendo: El nombre de Simónides había estremecido a Ben- —Buen jeque Ilderim. porque mi hija quiere ver los juegos preparados en —Jeque. residiré en la ciudad algunos Hur. En sus dominios existe la Una mano se posó en el hombro del abstraído Ben- gloria. cuando venga. voluntad guerrera. buen jeque. Ilderim. llamando: días. que la Voz te ordenó surgiría un héroe magno contra cuyo poder se estrellaría preguntar en Jerusalén: "¿Dónde está el que ha nacido Roma. —De cuanto has oído esa noche. con las palabras Niño lo descubra. Espera a oír el —Ni yo puedo decir más acerca de él Nadie sabrá juicio de Simónides. Él trac la llave de la invisible puerta y de los profetas. Nunca des fe a la clase de reino que establecerá el Mesías oí hablar de tal reino. cabeza en gesto negativo. miraron al egipcio hasta que desapareció tras la cortina. Pero hay un reino que no vendrá a disputar el trono a los tiranos. venerable padre. súbditos es la ambición de un rey. que está por encima de los revelarnos el camino hacia un reino superior". Se irguió. deteniéndose a Baltasar contestó tranquilamente: la sombra de las palmeras cuyos verdes abanicos se —Tu sabiduría. —¡Por el esplendor de Dios! Las costumbres no —Ve. costumbres del mundo. es del mundo. judíos. honor del cónsul Majencio. Las estrellas centelleaban es el deseo de un Dios. las palabras de Baltasar: "El Niño. Un ruiseñor entonaba en la espesura que precisamente debemos ser redimidos de las su canto apasionado. Ben-Hur insinuó: La Judea conquistaría su libertad nacional. que son demasiado grandes para la tierra. Partiré mañana. Permíteme dar un paseo por la orilla del lago apasionadamente: para reflexionar. —Ni yo — gruñó Ilderim. dulcemente. mercader de Antioquía. que el Niño será realmente rey de los la abrirá de par en par a los que tengan fe. capital del mundo. Ben-Hur calzó sus sandalias y salió. saborearemos las Siguió a estas frases un largo silencio. El jeque y Ben-Hur justicia. una gloria que nuestra imaginación no puede Hur y la voz del jeque Ilderim pronunció: concebir. Ilderim protestó extrañas. subyugación de hombres. sino establecer sobre el mundo el reinado de la Se levantaron de la mesa. Pero ya Ilderim desaparecía en la sombra. y Sión. convertido en hombre. cree todo. Ben-Hur no percibió esa música. sacudió su Ben-Hur meditaba en las revelaciones de Baltasar. mares y del mundo entero. Y cuando él impere. no lo dudes. pero no —Lo que dices. El egipcio se deja llevar de sus sueños. El hermoso rostro de Ben-Hur se contrajo y por su —Jeque Ilderim. conquista de tierras y pueblos. aguarda. y yo iré dentro de un instante—— resupo el pueden cambiarse. El es más sabio y te probará. es un enigma para mí.Redentor. porque —Tú dijiste. amplios poderes. hasta que el presentaré. Pero esta imagen de triunfo palidecía ante poder. salvar el alma humana La noche era plácida. que Baltasar dulzuras de la venganza. en otro caso no habría reforma posible. Tener a los hombres como porque su alma gemía bajo el peso del misterio. a quien te cómo es ese reino y cómo puede alcanzarse. sino a traspone los límites terrenales. Y olvidas reflejaban en el lago. Es necesario un jefe revestido de sheik. 29 . corte del —Piensas que la palabra rey sólo puede significar rey universal. aunque no supo qué responder. El corazón del joven latía apresurado y tuvo la Rey de los Judíos?" visión de Jerusalén.

que montaré sin silla y No hubo confusión en la partida. pronunció Ben-Hur. Mira. negándose a reconocerme días! —y volviéndose a Ben-Hur. Diez mil jinetes. Es mi inteligencia entre ellos y su conductor. es bueno. La madre. Ella es nuestra gloría. es del mercader Simónides. espera en el desierto desleal?" nuestro regreso. Es demasiado preciosa para exponerla a Un dulce canto vibró de pronto en la noche. —Traedme a Sirio—dijo. pero necesito un quinto caballo. cuello arqueado y crines tan sedosas y esplendor de Dios! Él llevará a mis árabes al triunfo. Pronto se estableció una tácita —Te daré a Sirio para que lo montes. murmuró el joven hebreo. estrellas. Ven a verlo. la evocación del Nilo azul desierto. ¡Buen caballo!. —Los hijos de Mira también lucen nombres de modelado por la ternura. este otro es Atair. "Simónides —murmuró Ben-Hur—. cuando se les contesta que está bien. bendito sea Dios!" La emoción temblaba en su pulso y se tornó más —Tienen nombres de estrellas: Sirio. ¿Qué fe puede inspirarme ese hombre padre de los cuatro. las gotas de agua dudo mucho —sonrió al decirlo—. mi tribu me permitiera traerla. el Ben-Hur reconoció a la hija de Baltasar.-Amares. acariciando la siervo de mi padre. separó cuidadosamente las de cada —Permíteme que yo mismo enjaece a los caballos. y y el hechizo de la tierra de los faraones. acudieron en grupo. Una los riesgos de un viaje y a la codicia de los romanos. determinar cuál de las dos visiones era la que prevalecía Los criados traían ya los arneses. el antiguo —Buen caballo —dijo Ilderim. no. La bella egipcia objeto de nuestra adoración. Al día siguiente. Uno de ellos. evocando a la hija y el que se acerca ahora. ése es Rigel. El Alzó la cortina que dividía su tienda. relinchó de gozo al ver al Al término de una hora cesaron los ejercicios y el jeque. y aquél. como heredero. Ben-Hur. Aldebarán. "¡Ester!". montado favorito. y Ben-Hur con sus en su corazón. dicen todos: "¡Dios "¡Qué hermosa es!". estaban asustados. guiaba como sí fuera de pie en un carruaje. preguntan cada día "¿Cómo está Mira?". hijos del cantaba la nostalgia de su país. Mira. añadió—: Este es Sirio. Un árabe no hubiera sallado mejor para montar 8 sobre su corcel. príncipe de Jerusalén dijo a Ilderim: 30 . dadme las riendas. —Ahora. ¡buenos para sí las riquezas de Hur. uno y suplicó al jeque: Es preciso que me dé a conocer a ellos y que yo les —Dame un guía para que me conduzca al campo de distinga por sus nombres. el más joven de la yeguada. —¡El hijo de Arrio no es romano. te llevará en su lomo Turbado. ejercicio y envía allí varios hombres con agua. de cabeza pequeña. Más ligero que el viento. Ben-Hur dijo a Ilderim: Al recibirlas. Y embarcación pasaba por el lago. Los caballos no que debe ser tan rápido como los otros. en Sirio. el codicioso mercader que guarda obscura mejilla de su favorito—. dudo mucho de que levantadas por el remo brillaban como chispas de plata. finas como cabellos de niña. propias manos los sacó de la tienda y les puso las bridas. se encaminó hacia su tienda. Los caballos espíritu de Ilderim se inflamaba de esperanza. intensa al surgir en su recuerdo un rostro moreno y fino. embellecido por la humildad. Hoy no los unciremos al carro. por el ojos luminosos. sin hasta que el aire ruja en tus oídos como un huracán.

y Herondes debe andar mezclado en ella. extrajo dos cartas a cuya lectura procedió: Quema esta carta una vez leída. Siempre tu amigo. guarda se opusiese a su proyecto. Después.. Eres feliz por tener servidores como éstos. es un sítoma para que se pongan en guardia. Malluch. conociendo como Ilderim rompió inmediatamente el sello del pliego y conocen los atajos. sino nuestra sería la culpa si no obtuviéramos la Paz a ti y a los tuyos. autoridad. Atiende se reunió con Malluch. mientras su corazón precipitaba los ¡Oh amigo! Permite a mi experiencia un consejo. de logra ubicación 31 . ni una gola de sudor y respiran sin fatiga. ¡Alerta! Ben-Hur les sirvió el agua. entretanto. concluía la frase interrumpida: contra el problable despojo. Estás advertido. sur de Antioquía. diciendo con sencillez: Algo más: se ha Tramado una conspiración contra —Di a tus siervos que traigan de beber a los ti. la hija de Baltasar". No vaciles un momento. Tanto ellos como tú y todos los que tú elijas de tu séquito Míralos—continuo desmontando y acercándose a los pueden venir conmigo al circo a presenciar los juegos: caballos—. aunque lo es sólo Ilderim leyó las carias por segunda vez. ven hoy o mañana Al terminar los ejercicios de la cuadriga. No Ya tengo reservados los asientos. de ellos. latidos en su sangre: La llegada de un personaje romano oficial. Hoy llega el cónsul ya. ahora sólo es necesaria la Saluda de mi parte a tu otro huésped y a su hija. Hijo de Arrio. para que detengan y registren a todos En ese instante. apoyado en su báculo y acompañado de dos mujeres que cubrían su rostro con densos velos. emisarios podrán darles alcance. porque tú caballos. victoria y nuestra. y si llevan despachos Simónides. de conseguir una copia del reglamente. —Se detuvo y se inclinó ruborizado. montando a Envía mensajeros de confianza a los caminos del Sirio. práctica. Ben-Hur se inclinó. todas las personas no —¡La victoria y nuestra venganza! No tengo miedo romanas que poseen dinero o bienes. se ocupara de la matrícula y formalidades de las carreras. Simónides al jeque Ilderim: SIMÓNIDES ¡Oh amigo! Hay en tu aduar un joven de hermosa presencia que se llama hijo de Arrio. Tiene una las guardó en su cinturón. tus envía esto. tienes grandes propiedades en mis dominios. Tu amigo. es preciso que los veas. Ben-Hur para que pueda hacerlo y recibir tus consejos. Ese joven me es muy querido. Majencio. las plegó y por adopción. —Simónides te desea la sagrada paz del Señor y te Si los correos hubieran salido ya de Antioquía. comisionó a su amigo para que secreto. que todas serán razonables y yo respondo Deseando que ningún inconveniente de última hora de él Acerca del interés que por él manifiesto. sus peticiones. se acercó al jeque Ilderim: relativos a ti. comenzó de nuevo las pruebas. —El trabajo está hecho. tú eres el hombre que necesitaba. el siervo del mercader los correos que vayan o vengan. Sólo en ese SIMÓNIDES instante advenía que al lado del jeque hallábase Baltasar La otra caria decía. Ilderim. revestido con "Esta es la bella egipcia. A una de ellas la miró Simónides al jeque Ilderim: de nuevo y pensó.. historia maravillosa que te contaré.

—Hablar de mi patria me entristece. carta. y —Bueno. —Yo mismo llevaré la respuesta. Asistiremos —Dame el mensaje —replicó Ben-Hur. en Césarea". dijo: —Tus palabras me sugestionan. Es muy malo. ¿verdad? 32 . de Dafne puso en peligro nuestra vida. hija de Baltasar. —¡Qué hermoso eran sus caballos! Su carruaje era de oro y las ruedas de marfil. En una chalupa —Te traigo un pliego con encargo de que lo leas en alfombrada de púrpura de Tiro se destacaba la vigorosa seguida. Descifró la firma. separaron. ayúdame con tu latín. —Háblame del romano. le entregó el mensaje. Ben-Hur empezó a leer: "Mésala a Graco". el susurro de la brisa y de las alas —En el campo. y mi propia voz me trajo —¿Dónde está el joven judío? el rumor de sus aguas.a la derecha o izquierda de Mesala y de anotar peso y —No puedo decirlo. cuyas gradas más cuando un árabe se acercó a él. y llamó a uno de sus —Anoche oí tu canto. —Mañana iré a la ciudad con mi padre. Te enviaré mis colores—prometió Ben-Hur. —Iras. MÉSALA. —Decidle que se reúna conmigo en mi tienda. Cuando el joven compareció. Ilderim. con los caballos. bajó —¡Qué Ababdón cargue con él! la escalinata sin apartar sus ojos de ella. silencio. dominándose. ¿Vive en Antioquía? —Reside en alguna parte de Oriente. observando su agitación. yo también creo en este momento que surcamos el Nilo Ben-Hur. prosiguió la lectura de la —respondió evasivamente. gruñó: Ben-Hur. Iras dijo: saludo y un mensaje. —¿Es de noble familia? ¿Es rico? Malluch se puso en camino a la ciudad para cumplir —No puedo hablar de sus riquezas. ¡Qué audacia la suya! Debe ser uno de esos monstruos que dicen produce ahora 9 Roma. ensayando la del ibis. dime algo del romano que en el bosque —Hijo de Arrio. al descubrir que estaba escrita en de la India. la hija de Baltasar. esta misión. la felicidad interior. me envía a ti con un Cuando la barca atracó a la orilla. y se —Si quieres acompañarla al lago. Al día siguiente el jeque Ilderim regresaba a su Se calzó las sandalias y a los pocos minutos aduar después de haber visitado al mercader Simónides. guardó referirse a su mortal enemigo. y. medidas del carro enemigo. envuelta en chales Graco. esperaré tus órdenes. a los juegos del circo. latín. Si hay contestación. incorporándose del lecho en que se disponía a descansar. te escucho. servidores: —Estaba dedicado al Nilo. Quisiera conocerlo. impresionado por la belleza de Iras. figura de un esclavo etíope que empuñaba los remos. Esta petición desagradó a Ben-Hur. Díselo así. diciendo: bajas eran bañadas por el lago. hallábase junto al desembarcadero. No quería Apenas pronunciadas estas palabras. Egipto es el país más perfecto para el ensueño y carrera. ¡oh hijo de rogándole: Arrio! Habla tú. Ilderim desplegó una carta dirigida "A Valerio Instalada cerca del timón estaba Iras.

. jeque -dijo Ben-Hur con gesto El jeque.. pues. Minutos No te sorprenda que Majencia como medida preliminar. exclamando: —¡Oh Dios! ¿Cuándo terminará tanta insolencia? Hombre libre soy. ya más calmado.. de Graco sobre la sentencia que fulminó a la familia del Pero la extraña casualidad que ha puesto este pliego en príncipe llamar. acercándose a él.. no quise hablarte de mí sino lo costumbre de mofarse agudamente.con el traidor jeque Ilderim. El jeque escuchó silenciosamente basta que Ben- Mencionaré también tus disposiciones acerca de la Hur llegó al párrafo en que se le nombraba: familia Hur. viniera a cortar de raíz traidor jeque Ilderim. una muerte contestaría: en el antiguo no de las Palmas. la voz de Ben-Hur tembló. los Se estremeció Ben-Hur y releyó las líneas dedos crispados. Necesitábamos que el Si me preguntaras dónde está el judío. En este pliego Mésala refería al procurador su —¡No sabe si están muertas! ¡Bendito sea el encuentro con Ben-Hur.. No podía suponer. hijo de Arrio. muerto! ¡Estoy solo! —Un momento. Lee para ti la cana y cuando estés bastante tranquilo me Y prosiguió leyendo: dirás el resto. Evité referirte mi historia. sobre el diván y lloró con hondo desgarramiento.. murmuró: despreciativo —... Dejó caer el papel y se mientras los labios y la barba le temblaban a impulso de cubrió con las manos el rostro demudado. Roma! Se levantó de un salto. te juicio quedara en secreto y que la muerte. Haciendo un estamos amenazados por el mismo enemigo. Tú sabrás lo que hiciste con la madre y la hermana —¡A Roma! ¡A mi! ¡A1 jeque Ilderim. Ben-Hur se lanzó escapar por mucho tiempo de nuestras manos poderosas. su amenaza. Esa es la opinión de Mesala. Y si ahora me intereso en saber si están a mis órdenes diez mil jinetes armados! ¡A mí!. Te leeré la esfuerzo continuó.. considerando ambos que deseábamos gozar tranquilos de aquella fortuna. que tengo del malhechor.. Los primeros párrafos no tenían interés alguno y Envió en busca del jeque y le dijo: sólo eran un ejemplo de que Mésala no había perdido la —Al venir. Ben-Hur no pudo proseguir. ¡A vivas o muertas.. nombre del Señor! Todavía hay esperanza. no dudo.. Salió de la tienda.. ¿Debemos morir 33 . Los dos veces tuvo que detenerse para tomar aliento. recogió el pliego y siguió su embarque al árabe en la primera galera que re-mese a lectura: Roma. y no hizo nada en su vida con .con el que apareciera como natural. ¡Traidor yo! —¡Han muerto.. la mirada centelleante... carta. y por dos mi mano me induce a cambiar de propósito. la ira-. Ahora oye —Perdóname. toda complicación futura. apenas quedó solo. Pero cuando llegó a indispensable para que confiaras en mi destreza de auriga la parte en que el irónico patricio refrescaba la memoria y me entregaras tus caballos. después. que no podrá más acierto. libre es mi tribu. los brazos extendidos. Envíame a buscar cuando quieras. —¡Traidor yo! —exclamó furioso el anciano..

¡A las llamas todo lo que fuere romano! ¡A —Si tu Dios no te favorece. con tal que las víctimas fueran dijo emocionado: romanas. hombre por lo menos reconocía su identidad. Usarla Ilderim. a ti te digo que si yo estuviese en es té es el nombre de mi padre. No has respondido. ¡Hijo de Hur. rodeándole con sus brazos temblorosos. debemos vivir como perros que se Por la primera vez. si tuviera que vengar una de esas —¿Cómo llegó a tus manos esta carta? injurias que santifican el odio. que le miraban de cerca con salvaje mismo estoy encargado de perseguir y castigar. los leones y los tigres para azuzarlos contra Roma. sin movimiento. Sintiendo vibrar aún en sus oídos el nombre que le diestro en las armas.esclavos o. falto de aliento. No creí que persona tu lugar. peor aún. le digo. A este nombre. fijó sus —No. Dame la carta. De verás o sabrás de mí antes de la noche. Cuando regrese podré quizás hablarte —A todos mis sufrimientos añadirla los del mundo abiertamente. y no habría le preparasen el caballo. un jinete desmontó ante la tienda coherente. toda la sangre de Ben-Hur se detuvo en —¿Se sabe que son gentes tuyas? sus venas. fuera disimulación —Mis gentes custodian los caminos que conducen a por tu parte y la mía. y permaneció de pie. yo no soy yo.! la ciudad y la arrebataron a un correo. ¡Oh. inquirió: sublevación en la cual no estuviese comprometido. confuso. lodo su parlamento. que pronunció: 34 . hijo de Hur. jadeante. De pueblo en Ilderim enrolló el papiro.. con los puños apretados por la ira. mis brazos y mis riquezas.. con la mitad de tus agravios. y mientras aguardaba que pueblo iría predicando la rebelión. hombres. ni —¿Qué dices? Te he explicado cuál sería mi actitud batalla contra Roma en la cual no tomase parte. —Si yo fuese como tú. ¡Ea!. La carta hablaba de los sufrimientos de su familia. continuó hablando. ¿Cómo has llegado a dolorosos como los tuyos. y su rabia. demasiado intensa para ser expresada en forma Al llegar la noche. si una desgracia como la tuya me correspondía. Me llamaste hijo de Hur y —¡Hijo de Hur!. joven. Me pálido. toda clase de armas. diciendo: víctima. no podría estar tranquilo. camellos. caballos.. Ahora un torrente Incontenible: voy a la ciudad. pero no decía que é1 era la cerró sus dedos sobre el hombro de Ben-Hur. a quienes yo ojos en los del árabe. preguntó: exigiese venganza. saberlo? Sin respirar apenas. Un me castiga? Lo que es mío. si pruebas. Por ahora basta. hijo de Arrio.. ¿Cómo había sabido su secreto? ¿Por la carta? volviese mi juventud de nuevo! No. fuerte. Haría si estuviese en tu lugar. se puso en camino impresión producida por sus ojos encendios. Se detuvo. Asombrado. Era Malluch. Coge todo lo que tengo. para el mundo son ladrones. y su voz era —No mencionemos por ahora este asunto. de Ben-Hur. no es mío. será señal de que ha cuchillo cuantos nacieron romanos! muerto. sin exigirle Hasta el aire que respiro debe ser de los romanos. desde hacía muchos años. el judío. y de pronto sus propios infortunios. —Otra pregunta. el arrastran a los pies de su amo? ¿He de lamer la mano que desolado joven se oía llamar por su propio nombre. jeque. con recuerdos tan alguna sobre la tierra me conociese. entero y me consagraría a la venganza. expresión. Ben-Hur no retuvo sino una vaga Y despidiéndose bruscamente. de Crujían sus dientes y agitaba sus brazos. su voz aguda hacia la ciudad. causa común hasta con los lobos Y pactaría amistad con —Voy a contestarte: cuanto has dicho haré.

con tu inteligencia y con tus bienes. corromper por ella. luchando con la propia emoción. hijo de Hur. trae los papiros —añadió el mercader. según la ley. —Un hombre con seiscientos talentos es realmente —Ester. mirando alternativamente a él su mirada. —Hijo de Arrio. Esta cantidad. que repitió con énfasis: —Veo tu buena voluntad. Era dinero. bella Ester! No según costumbre judía. cuando ella. las leyes: devolvernos nuestra libertad. Somos tus siervos El instante era solemne. libres desde este instante y que prometo legalizar su Valencia y otras plazas. Ben-Hur olvidó la mutilación de aquel hombre. Hay algo que te está vedado por que tú no puedas hacer si quieres. ¿No es bastante? ¿Puedo hacer talentos. Se cruzó de su administrador Simónides: 1. Se estremeció ante esta revelación y la miró Ella se apresuró a traer un taburete y se mantuvo de ruborizado. con el rostro encendido.se dejó se hubieran apoderado de él los romanos a no estar. vez. con todos los más? intereses y negociados. Desplegando una hoja que se habla reservado. Amrah. leyó: fascinado por su cabeza majestuosa y por el brillo de los —Estado de los siervos de Ben-Hur. el jeque Ilderim te saluda y te pide Ben-Hur. Cartagonova. sobre Simónides. lezna. inválido. Te la padre y te rendiré la misma fidelidad. El anciano yacía en su lecho de tu generosidad. Los cientos veinte talentos que eran de mi hija Ester y del jeque Ilderim. inclinó ante pie. que brazos e inclinó la cabeza para contestar al saludo: guarda el palacio de Jerusalén. ni una sola vez pasó por su pensamiento Simónides dijo a Ester que Ester heredaba de su padre la condición de sierva. Pero más valiosa Cuando tuvo los papeles en sus manos. No puedo aceptar deseamos yo y los míos. no. Alejandría. a buscar a El joven israelita volvió su mirada hacia Simónies. Me equivoqué al sugerir que con tanta riqueza podías eres el hombre más rico del mundo. que le presenta negros ojos bajo las cejas encanecidas. Damasco. riquísimo y puede hacer lo que quiera. después de acumulada. porque un día tu padre me llevó a la puerta sobre su pecho. de ciento veinte libertad en una escritura. Sea hallaba en presencia del mercader Simónides. dijo con que montes a caballo y me sigas a Antioquía. Ester se mostraba ansiosa. hija mía. ¡On Simónides. El jeque Ilderim sea testigo de que les declaro mercados de Roma. niña. Todo es tuyo y con ellos. Ilderim. turbada igualmente. dijo: que el dinero es la inteligencia que acumuló tal riqueza y —Aquí figura la fortuna de tu padre. y tú. Hay perfecta inteligencia En cuantas reflexiones se había hecho Ben-Hur entre nosotros. mi madre y a mi hermana. en letras de cambio sobre los temáis. 3. hija de Simónides. Ester. de tu casa y me clavó allí. Simónides. egipcia. es la que quedó a mi cargo. de su bella en buena hora. atravesando mi oreja con una nervioso. has dicho. tres talentos. —Un asiento para el amo. voz bronca: El joven obedeció y media hora más tarde se —"Nada hay que no puedas hacer". murmuró: su padre y a Ben-Hur. como un hijo a su padre. asciende a seiscientos setenta y —Hijo de Hur—repuso el mercader suavemente—. Ahora. y el corazón que. —¿Mi padre hizo eso? 35 . Simónides cruzó las manos de por vida. ¡oh hijo de Hur!. su —La santa paz que me deseas te la deseo yo a mi administrador en Antioquía. Ahora no hay nada hacer cuanto quisieras. 2. Desconcertado. Serví a tu —¡Hijo de Hur! Recibe la paz del Señor. y deberás —¡Hijo de Hur! ayudarme. padre será lo único que me devolverás.

si pretende remover el mundo séquito. rico. nacido en Belén. mi dromedarios blancos. con una sonrisa de desprecio en sus labios. pobre y sin que lleguen a todas partes. tú. mi esposa. suponiéndose que se trataba del anunciado Mesías. sin ejército. Ben-Hur murmuró: cuando pasaron tres hombres montados En soberbios —Era ya rico por los dones del generoso Arrío. profunda amistad desde su encuentro en el bosque de —Cuando supe de labios de Baltasar que Dios habla Dafne. me pregunto: ¿cuál es su propósito? 36 . —Hace ya muchos años. Tráeme el Torah. protegía. manda el Señor! ¿No secundarás sus designios? ¿Pudo —Eres sabio. —No lo condenes. Ester.. sólo servían para impulsar mis pero no cuando discurre por cuenta propia. el reino —murmuró Ben-Hur. ¡oh Ester!. Pero nada sabía de tú carácter. — ¿Era esclava para siempre? estaba conmigo. Ayúdame a Judíos?" Y como para calmar mi asombro. porque eres como tu padre en —Todos se asombraban tanto como yo. ¿No habrá en todo esto un preguntarme: “¿Dónde está el que ha nacido Rey de los propósito divino? Aconséjame. y. hijo de Hur. bella como la alborada en el viejo —Para siempre. creer a los profetas. ¡piensa qué grande oportunidad te eras bueno. comisioné a Malluch para que te observara. yo te perteneceré como un hijo a su padre. Antes de reconocerme. me inclino reverente y convencido. y así como tú me perteneces por la "Porque nosotros hemos visto su estrella en Oriente y ley. El primero se detuvo para inteligencia que la reunió. Me trajo informes de ti. evocando la visto a Baltasar? figura del judío que le ofreciera tan espontánea y —Le he oído contar su historia. extraña pregunta a las personas que encontraban a su —Cuando te presentante ante mí por primera vez. tu madre. Reuní una fortuna portentosa y yo mismo El orgullo de raza estaba muy arraigado en me he asombrado de su aumento. y borrascas que traían a la playa y amontonaban allí los cuando habla de esto." ¡Mira. y tiempo olvidé] este hecho. supe que ésa era la respuesta a mis —Un inválido como yo debe tener muchas manos conjeturas. Al poco plena juventud.. seguí hasta la puerta de Damasco. como tú. restos de cien naufragios. aunque se comentó mucho. fuerte. tú. Quiero ser venimos a adorarle". diestro en el manejo de las mis enviados. jamás aspirar un hombre a una gloría tan perfecta? necesitabas saber si yo merecía el nombre y la fortuna de —Pero el reino. ansiosamente—. Raquel. Simónides. ¡Baltasar dice que sólo será un reino de —No podía ser siervo del hijo de mi amo si él era almas! un alma vana. Oliveto. paso. pero los tu Servidor por siempre. Eran extranjeros que venían de padre adoptivo Ahora recibo una fortuna mayor y la apartadas regiones.. mi padre. del que ha sido cruelmente desterrado. Alguien muy grande me Simónides. Yo debo buques a puerto seguro. y ellos repetían la El semblante del anciano irradiaba de felicidad. y. sin ciudades ni castillos. ¿Has —¡Malluch! —exclamó Ben-Hur. Las —Baltasar ha sido testigo de inmensos milagros. Hallábame cerca de la puerta norte de Jerusalén. Los simunes que destruían las caravanas de los comenzó su réplica: demás saltaban por encima de las mías sin dañarlas. Fue el precio que pagué por Ben-Hur escuchaba con todas sus facultades. no. No podía comprenderlos. añadió: ver lo que debo hacer. Dios ha intervenido en todo esto. Malluch es uno de mira señor amo! Tú. Simónides. asegurándome que armas. "Pobre será el rey cuando venga. te reconocí.

¡oh mi amo!. blandiendo en su rugosa mano la carta que alguno hasta pasados siete días. Ilderim asintió satisfecho a esta demanda. creo. Simónides. El tribuno Quinto Arrío. Tú. por ser ése un designio de Dios. Esa es su levantaré de David una rama justa y de ella saldrá un Rey ley. nosotros tres. La alianza de estos dos procurador Valerio Graco reciba una copia de la carta de romanos nos aniquilaría. Nuestros planes se precipitan porque el —Esta carta es la señal para obrar—señaló el romano Mésala amenaza mí vida. Si mi enemigo y decida hacerme victima de algún atentado. verás acudir centenares. la Persia. señor? principiaras a instruir a los soldados de Israel. materia inflamable. —Un camello. tu El anciano movió la cabeza con expresión de duda. Pero no correré riesgo mercader. ¿no le ayudará mi amo con el proyecto no toque a su madurez. de Roma misma. Ester lloraba España. El anciano interrumpid su lectura para repetir: —Tengo un plan para formar el ejército que —Y reinará Rey.. amo mío. hasta que el Mesala había enviado a Graco—. de Antioquía. de Un sollozo interrumpió estas palabras. Si vacilamos. nadie ha de saber una sus riquezas? palabra de lo pactado aquí. amo mío? Reinará. mírame a mí y juzga. pasarás a Jerusalán. a mis anhelos y a los sueños que tiendas!. denotando un leve Salomón — pronunció Ben-Hur pensativamente—. de los remotos pueblos de África. La doncella judía le entregó una porción de rollos —¿La venganza? cuidadosamente encerrados en estuches con arabescos y Esta palabra fue como una chispa en un haz de letras de oro. Eres Hasta entonces soy libre de permanecer aquí y de derrotar joven. —dijo Ilderim con voz estentórea. Simónides insinuó: —¿Y no hay otro sentimiento poderoso que me guíe —El plazo de siete días será también suficiente para a mí? arreglar tus negocios. Los ojos del anciano fulguraron y Simónides leyó varios pasajes y acentuó la voz en contestó con vehemencia. Hasta que —Si el Rey viene pobre. —Admitamos que el Rey vendía y que será como —Ester susurró el anciano judío. padre adoptivo. Comenzando por Galilea. y tal vez no quieras sacrificarte. que reinará y prosperará y ejecutará la justicia en la tierra. debo renunciar a toda esperanza —¡Oh dueño mío! El día que grites: ¡Israel. Un fortuna a su servicio. Al aceptarla. millares de israelitas de me exija mi juventud. reproche en la voz. recuerdan la ofensa En sus días se salvará Judá e Israel habitará seguro". irás a Jerusalén y rey. te matarán. ¿Crees a los profetas. amo. hasta mi —Comprendo cuál es la misión que vosotros me postrer aliento. a tus de felicidad personal. —¿Ayudarle? Hasta el último siclo. —Fue por amor. de Egipto. concedamos que estoy dispuesto a poner mi persona y mi —Déjala. será sostendrá a nuestro Rey. ¿Se trata de Ben-Hur insistió. es decir. ¿Y hombre sufre con más paciencia cuando sabe que hay qué? ¿Hemos de trabajar a ciegas? ¿Aguardaremos a que quien le compadece. a Mésala en el circo. ¿Has oído. con el rostro oculto en el hombro de su padre. confías en su misericordia. proponéis. —Sí. hasta un perro.. te legó una herencia. Simónides—intervino Ben-Hur—. estas frases de Jeremías: "Mirad que vienen los días y —La venganza es el derecho del judío. —Tú aceptaste un sacrificio enorme. El convenio está sellado entre el Rey venga? Responde.. de Grecia. propiedades? 37 .

padeciste esta vez. nos adelantaremos a los ladrones imperiales. la Ella enrojeció de felicidad y un fulgor cruzó sus incertidumbre de la llegada del rey anunciada por los ojos penetrados de dulzura y sumisión.? —añadió ella con temblorosa voz. Además. El príncipe de Hur hallábase con Ester en el terrado —¿Es hermosa? del gran almacén. el puñal de un asesino o la distintamente sus fricciones. Pero m no soy tu amo. Ester? Ella permaneció indecisa un momento. —No se trata de preferir. Si me permites. Los romanos ¡Do son benignos para mi Aquí estoy pues a su lado aparecía un poco más alta que un niño. ¿Por qué buscarte ahora nuevos Cuando Valerio te sentenció a galeras. es una 10 residencia? —Sí. —¿Qué quieres que yo haga. la tristeza de renunciar a los honores.. Todavía era tiempo de rechazar quieres. crecían en las paredes y se Nápoles. a medida que hablaba. hermano si Ben-Hur vacilaba. no! Llámame amigo. Ahora. querrá tender su garra hacía las riquezas de Arrio. A sus pies bullía una rumorosa multitud —Un palacio en medio de jardines. Estás en un error. lucha y de sangre si dispones de. Él la miró. profetas. Por sobrevivido a las asechanzas de tus enemigos. el fin será el la escasa luz del crepúsculo no podía contemplar mismo: una copa envenenada. vides y desde sus cimas se ven el Vesubio y el mar de pues las sombras pasaban. A expuesto a su traición. le preguntó dulcemente: las encontrará. se incautó de todos pesares en lo que te resta de vida? los bienes de la casa de Hur. Ester. cuyo incesante ir y venir estatuas y fuentes. Ester. Está rodeado de colinas cubiertas de evocaba la visión de los genios de un cuento oriental. durante toda tu juventud. puerto de Roma. Le inquietaba la Llámame hermano. —Sí. a impulsos de la luz de las Arrio es más hermoso. inclinándose.. no. bajó los ojos para mirarla.. César tiene otro contiguo. —¿Por qué enemistarte con Roma? ¿Por qué no —Propongo que las vendas. sentencia de un juez sobornado. la tremenda misión que había aceptado. alamedas. —Tengo miedo a Roma—susurró Ester. pero no Ben-Hur. Una villa en Miseno y casas en Roma. extremos. se interrumpió. Si voy a Roma. En ella viajaría como pasajero un —¿Porqué lo preguntas? agente con instrucciones para disponer de la herencia de —¡Oh amo mío!. excepto del dinero. Arrio. o mejor dicho. si te abate otra vez a traición... aunque pudiese comprar el silencio y la amistad de mis verdugos. de cargadores y marinos.. Mésala y el procurador —¿Por qué. pero dicen que el de deslizaban por el muelle. No lo quiero ser. antorchas. la —No comprendo cómo puedes preferir una vida de autoridad y los placeres que podía adquirir con su dinero. no viviría tranquilo porque 38 . que La joven palidecía cada vez más y se estrechaba a él estaba en mi poder. turbada. has la transacción y colocaré el dinero en sitio seguro. lucha desesperada que iba a emprender contra el César. —¿La propiedad que tienes próxima a Roma. —¡No. y Graco son ricos con el saqueo de la fortuna de mi padre. Estaban cargando una galera para su marcha a —¿Y la vida es allí apacible? Ostia. yo haré seguir en paz y tranquiló? Has sufrido mucho. El temor de perder esa riqueza les impulsará a todos los —Sigue—dijo Ben-Hur.

Habla con Simónides para que te proporcione —¿Tanto te preocupas por mí? el dinero. jeque en el desierto: iodos bayos. veinte talentos. —Dejadle entrar —ordenó Mésala.. —¡Se mencionaba el nombre Ben-Hur y no Quinto Hur: Arrio! —Todo está cumplido para tu lucha con Mesa la. busco ansioso y debo encontrarla antes de pensar en mi sus caballos y nacionalidad del conductor. serán dulces a mi sed de Ben-Hur le estrechó la mano. Primera vez que toman parte en carreras. Auriga. sobre la del cónsul Majencio.. ¿no se puede hacer nada. es decir. Malluch anunció a Ben. Tu —Reconozco la mano de Mésala —dijo Ben-Hur. Su —Entonces. diez. ¿he de dejar que —Así es. agoten mis fuerzas y mis esperanzas. La premios y se nominaban las cuadrigas. Mesala! ¿Vendrá a apostar? Sube hasta talentos. propia dicha. ¿Quién serla tan tan alto. 11 Ben-Hur. La víspera de las carreras. entonces. venganza. En estos momentos. Y no pierdas tiempo.mi familia está perdida y debo buscarla hasta que se —¡Es una suma inmensa! —exclamó el mercader. y aun contra de Mésala. con sus colores. En sexto lugar se leía: VI. y el del romano. Y si mi madre y mi un poco escandalizado. Nadie creía posible su derrota. mezcla de escarlata y oro. Cinco. —¿Qué sucede? —Serás otra Tirsa para mi. La noticia se extenderá rápidamente. No habían encontrado en la ciudad —Sí: apostar duro. y no te limites en sestercios. dando al —¿Quién es Tirsa? joven un programa de las carreras. color el blanco. Una fuerte exclamación lanzada por el árabe El joven aproximó a sus labios la mano de Ester y la Ilderim hizo tornar la cabeza de Ben-Hur. además de su humillación. nada por ti? ruina. Su túnica era 39 . Distintivo. lee tú mismo—indicó el jeque. Ester. si hay alguno que se atreva a subir Un coro de risas saludó la broma. y ganaré para quebrantar al escapen sus asesinos? mismo tiempo la soberbia y la fortuna de mi rival. soltó después de besarla. los jóvenes soldados conversaban competencia ente Mesala y yo? desganadamente. cincuenta si es con necio como hará perder su dinero? Mésala mismo la apuesta. Malluch. judío. —¡Viene un judío con los colores del rival de —Apuesta. Se detallaban los —La hermanita que me robaron los romanos. —Sí—repuso ella con sencillez. y mañana todo árabe o judío que 12 resida en Antioquía las llevará como distintivo. —Mira. con una sonrisa irónica.. cientos de niños pregonan la venia de cintas blancas. hermana han muerto violentamente. De aquellos que no intervengan en las apuestas se sentirán pronto alguien anunció: conmovidos e interesados. —Malluch. Un hebreo se detuvo en el umbral. blanco. Cuadriga de Ilderim. Se excitarán todos si las sumas quien se aventurase a apostar un canario con ellos en son enormes. ¿Hay algún medio para atraer la En el palacio que ocupaban las legiones romanas atención del público sobre nosotros.

que yo el tono zumbón del hebreo. ¿Qué ventajas me dais? — ¡Lee. El resplandor de una joya de Mésala miraba el memorándum con los ojos muy gran precio centelleó en su anular contribuyó no poco al abiertos. se dirigió hacia movimiento. Muéstralos. eligiré —dijo el patricio -. Ya veis —Aquí —respondió Sanbalat." favorito! Decid cuatro. Reinó un silencio de muerte. Vengo dispuesto a sacrificarme por complaceros. Sin réplica. también de Roma. y escribió por algunos minutos. Pero contratista del ejército del gran Cesar. Su fortuna era silencio que se produjo. lo mismo que su turbante. el blanco. Os Sonriendo. Mañana. perro. otra apuesta si os atrevéis. —Cuatro. el invencible Mesala. nobilísimos romanos: Sanbalat. y Mesala se abrió Era aquélla la suma total de su fortuna. Cuando llegó a ella. tiene abierto crédito por la suma de cincuenta —¡Tres! ¡Sólo tres. apuesta y déjala sobre la mesa. y. quien lo la par. Mésala. Apuesto vitoreó. Carrera de carruajes. puedes darme seis. entre Memorándum. de ellos un vástago del César. presentando un mi color. judío! ¿Dónde tienes esos veinte talentos? apueste contra vuestro favorito. como si dudase de La cifra. y la concurrencia le —Romanos. inferior no sólo a los veinte talentos. cerca ya —Tu. Y otra vez Mésala leyó: —¡Cómo! ¿Sólo dos por uno. y les ofreció cinco talentos a Roma. pidiendo que le escucharan. apuesta con Sanbalat. el judío cambió la cifra. Tamuz 16. cinco por honor a Roma. —Cinco te doy —dijo una voz. —Toma tres. cinco talentos contra cinco por la victoria de Ben-Hur. entonces. y sin sonreír. ofreciendo después lo Todos guardaron silencio. el vencedor seguro. — SANBALAT. que no tuvieron el coraje de apostar"? hace a favor de Ben-Hur. de esta suma. de la puerta. Cada uno se quedó como una estatua en la la mesa central. — El portador. Beneficio para Sanbalat de seis contra —¡Basta ya! —gritó el príncipe Druso—. escrito a Mésala. siendo un perro judío mi talentos. lee en voz alta!—gritaron todos. judío. sino a la quinta parte —Romanos. Este leyó en voz alta: —¡Qué! ¿Se dirá mañana en el circo: "Un perro de Israel estuvo en el palacio lleno de nubles romanos. paso hasta el judío. veinte talentos. — SIMÓNIDES. volvióse. —Dos por uno —gritaron media docena a una voz. Palideció y creyó ahogarse de rabia. Apuesto por él pergamino. Total de la apuesta: La ofensa era terrible. os saluda. tomó asiento y agitó la mano equivalía a unos 18 kilos de oro). Sanbalat cogió sus tablillas de apuestas desafío colectivamente. Sanbalat. Escribe la uno. distintivo de Ben-Hur.de una blancura sin mancha. pues —dijo un adolescente. cuando me 40 . ni un Sonriendo e inclinándose a un lado y otro. Después se levantó. Ni un suspiro. anota el momo de la apuesta. molesto por —Tú. cuando vuestro campeón es un romano? —"En Antioquía. veinte. con el cuño del César. Pon cinco talentos en vez de —Dadme tinco. He su audacia le sugirió de pronto una idea: sabido que estáis disgustados porque no encontráis quién —¡Tu. recogió su manto posición en que lo había sorprendido la lectura (un talento con un ademán magnifico. —Sean seis—contestó Mesala.

yo. Supo que toda la fortuna de bronceado por el reflejo del yelmo. cuadriga. lugar. guiadas por Mesala. ¿Cómo no aterrorizados y los guardianes debieron acudir para enloquecer ante el brutal fustazo? El carro se tambaleo. Hasta entonces nadie había puesto las manos dos corceles de la lanza. Y restallando su fusta con mano ejercitada. Cuando se dio la señal. la dejó romano. Antes de partir Esa noche corrió por toda la ciudad la historia de las observó a sus adversarios. ateniense. sino para colmarlos de caricias. salto que hubiese derribado a otro disponía a reanudar la carrera. especialmente al romano. como fragor de trueno que anuncia la muralla. —Te dejo la apuesta firmada. velando junto a su altivez característica del patricio se reflejaba en su rostro. prometo aceptarla. sino de las galeras a las —¡Júpiter está con nosotros! ¡Mesala ganará! El cuales sus enemigos le habían confinado? ¿Y mué fue el ateniense habla logrado dominar a sus caballos y se salto de su cuadriga. Me destrozado y portaban al auriga herido. se dirigieron al parapeto. vida. y Ben-Hur. ¿De dónde sacó Ben-Hur el vigor de su brazo y su partidario de Mésala. Ben-Hur ocupaba el sexto Pomposa. El asombro duró un Al arrancar los caballos. Cleanto. todos los carruajes. entre las patas de sus propios caballos. paz a todos. de Sidonia. —¡Mesala! ¡Mesala! De pronto Mésala gritó: Los dos gritos se mezclaban en un delirante clamor. y. para ocupar la mejor posición en la carrera. El tormenta. bizantino se estrelló contra é1. la oyó referir. menos el de Ben-Hur. eje de su rueda derecha cogió la pierna de uno de los Los cuatro caballos árabes de Ilderim saltaron bayos que guiaba el auriga ateniense y lo arrojó sobre los espantados. entonces el choque de los carros que intentaran ganarle la delantera. y el circo amenazó hundirse bajo —¡Ben-Hur! ¡Ben-Hur! el estrépito de los aplausos. Diceus. por el lado muchedumbre que ocupaba las tribunas del circo se exterior del muro. La prodigiosas apuestas. sujetarlos. Un grito de horror Sanbalat escribió de nuevo y luego dijo tan vibró en el circo y Ester se cubrió el rostro con ambas impasible como siempre: manos. Después. algunos siervos sacaban los caballos y el coche fírmala y envíamela antes que principien las carreras. y Ben-Hur. Druso. a toda la velocidad de sus caballos árabes. Los demás carros encontraré cerca del Cónsul. La destreza de su maniobra no pasó levantó: inadvertida al público. Ben-Hur comprendió Mésala estaba comprometida. en cambio. bizantino. gritó: puño de hierro? ¿De dónde. Los espectadores de las gradas contuvieron su Nadie duda de que toda experiencia es útil en la respiración. que Mésala se lanzaría contra el muro y que se produciría Y no durmió nunca tan placenteramente. Lisipo. Paz a ti. atajó oblicuamente a Las cuadrigas habían salido a la pista y la sus adversarios y se colocó al lado de Mesala. En la tribuna consular. Mésala se lanzo a la instante. —¡Abajo Eros y arriba Marte! Eran seis las cuadrigas que corrían. El 13 hebreo. el más apartado de la muralla. el príncipe Druso. Los animales se encabritaron sobre ellos. cuando el carruaje del 41 . estalló la indignación popular. judío.cerciore de que tienes tanto dinero como dices. Cuando la niña se atrevió a mirar de nuevo. envolviéndolos en un latigazo. se abalanzó hacia la derecha. corintio. lanzándole a la arena. caer sobre los cuatro caballos de Ben-Hur. Admeto. en la tribuna de la puerta seguían surcando la pista. Cuando la aceptes.

. Ilderim se mesaba la barba y fruncía las cejas luego oyeron un gran estridor. mientras carruajes corintio y bizantino seguían como flechas a la el rostro de Ben-Hur enrojecía.. aunque sin tocarlos. ya tenía dominada otra vez orgulloso! ¡La mano que nos hirió yace en el polvo!. lanzando un cuatro se colocaron al lado del carro de Mésala. que rasaba el muro detrás de 61. Saltaron como un huracán. Faltaba el último esfuerzo. victoria! Y este Conservó su puesto. Este.. Ester apenas respiraba. e introdujo en la atrevió a mirar qué significaba aquel estruendo. Mésala trataba de rodear la este sentimiento. Decidido a adelantarse. oyó. y dieron la vuelta. Cuando el sidonio se el látigo en el aire. y por la furiosa voz de Ben-Hur. Los carruajes llegaban a la meta de partida inclinándose a la derecha. ¡Ya está! ¡Ya está! ¡Hemos derribado al popular empezara a calmarse. Nadie advirtió que el joven hebreo ladeó su carro ocupado en dar la peligrosa vuelta. que Mesala. Antares? andará formidables saltos de león. grito. Sólo vieron al israelita. pues los Los espectadores se habían levantado. dio rienda suelta a los cuatro canto será eterno. Sólo Iras astillas blancas y doradas. sacuden la nave en un mar embrevecido? Rigel. hubiérase dicho que volaban. fue arrastrado por los caballos. A toda velocidad cayó su cuadriga cuatro árabes. Los Todo el público lo comprendió así. casa. parecieron comunicar a los corceles su voluntad. Aldebarán! ¡Victoria. Así. Cuando las Aldebarán! ¡Ya está cerca la tienda! ¡Ya oigo a las cuadrigas corintia y bizantina estaban a mitad del 42 . Mañana a casa. animando al hebreo. y vieron la señal dada partidarios del romano aullaron de alegría al ver que su a los árabes y el soberbio salto de éstos. y cabeza. a vuestra tienda…. ¡Sus. Amares! La tribu y el dueño os aguardan en el hablándoles con voz acariciadora. Simónides inclinó la interna del carro de Ben-Hur. seguro de la victoria. y recobrada su posición al lado de Mesala. Y tan claramente demostraba el circo entero En el momento elegido. ¡Nuestra es la gloria! ¡Ánimo! La obra ya está cumplida. Amares. no meta. atrayéndose la simpatía y la admiración de todo el que no ¡Soo! ¡Quietos! era romano. menos las tribunas romanas. comparado con el embate de las olas que mujeres y a los niños que cantan a las estrellas Atair. Vieron la rueda favorito se adelantaba a Ben-Hur. Sus ojos llameantes cuadriga de Ben-Hur. bramaban los animales. y todas las y Mésala cayó enredado entre las riendas. soltó las bridas sobre sus tomos y restalló sobre los restos de Mésala. a la cuadriga. El delicada rueda del carro de Mésala la férrea punta del eje. detrás del de Mésala. El carruaje romano. En el silencio del circo. Ben-Hur se inclinó sobre sus detenerse ni desviarse. agigantado por el ardor que brotó sólo interrumpido por el rodar de los carruajes. vibró la como una llamarada de su espíritu. estaba alegre. animó a sus caballos. no pudo caballos de la Izquierda.. Ben-Hur tenía que cortarle el creyó prudente ni seguro burlarse otra vez del público. La fusta silbó por encima de las desprendió de este remolino de caballos enloquecidos y cabezas de los caballos. pudo verse que los efecto fue el mismo. Pero el de la espesa nube de arena y polvo. el carro Mesala.cualquiera. tiró las riendas a los sidonio. Para aumentar el horror de esta escena. Al adelantarle. la cabeza bajo graderías. que hablaba en la antigua lengua energía con que supo animar a sus árabes por medio de la aramena a sus caballos: palabra y de los ademanes. Aquello no era correr: era —¡Oh Atair! ¡Oh Rigel! ¿Qué te pasa. A no ser por la pesadez ¿Ahora vais a flaquear? ¡Buenos caballos! ¡Ánimo. camino. pero no se con hábil movimiento de rienda. público no le dio el menor aviso. a animales y procuró sólo dirigirlos en la peligrosa vuelta. antes que la fiebre desierto. del carro. a pesar de su audacia. Se esparció una lluvia de hasta ocultarse los ojos. recorriendo el mismo círculo en un radio mayor.

el joven israelita se detuvo ante el mercader judío. deshonrado. A Roma no le conviene ofender al 43 . —¿Qué dice Simónides? —preguntó Ben-Hur. que no podrá caminar jamás. Mésala pagará. había resistido la prueba. ruega avisar al joven Ben-Hur que su padre Baltasar —Sí. torturado por los romanos hasta que su palacio de Iderneo. Por doquier había puesto en sus manos el litigio. ninguna —Aún hay más— añadió Malluch—. y conducido a hombros de esclavos. Ella apuestas. También Mesala se niega a magnificencia que se ofreció a su vista. recorrió por tercera vez el queda arruinado. La —La hija del egipcio me encargó algo más. Ante él se abrió sin ruido una segunda puerta. Si el romano paga. Pero atrio de riquezas principescas. Imaginaba al Mesala tendido en un sillón. cuerpo quedó inválido. A medianoche. Ben-Hur dirigió su vista al cielo. Ben-Hur? —preguntó el jeque. espera allí a Ben-Hur. —La veré mañana. ¡oh jeque! Los médicos dicen que vivirá. —Sí. al recibirla. Ben-Hur y el jeque Ilderim se —La hija de mi amigo es muy amable. porque en el desierto que él domina debe El cónsul Majencio se levantó. añadió: —¡Por el esplendor de Dios! —gritó Ilderim—. La ciudad está que sostenían la bóveda brillaban como llamas. No se atreverán a atraerse la enemistad del jeque carrera! Ilderim. —El amo ríe y está satisfecho. Preciosos escandalizada. Ben-Hur cruzó el ¿cuánto no padecería un hombre del orgullo y la pasaje. silenciosamente. ya impaciente. Pasaba el tiempo e Iras no acudía. Casi a la medianoche. Ben-Hur. reconociéndolo. negaban a pagar las apuestas. ambición de Mesala? Ninguna llave había girado en su cerradura. Los romanos más sillas y sillones. aceptar sus pérdidas y Sanbalat se ha dirigido al cónsul y El pavimento era de mosaico. anillo en señal del placer que me proporciona su mensaje. pagó todas las habitará por algún tiempo en el palacio de Iderneo. Si se niega a pagar. Dale este detuvieron a la orilla del río. mesas ricamente esculpidos y lechos de honrados opinan que los perdedores deben pagar.trayecto. después de la hora cuarta de —¿Y Mesala? ¿Escapó con vida? mañana. La extrañeza que le Druso y los que con él firmaron la apuesta colectiva de produjo esté hecho desapareció en seguida ante la cinco talentos rehúsan pagar. envía al jeque Ilderim saludos y congratulaciones por el triunfo de su cuadriga. y el mensajero. como dejando un caballo y un guía para Ben-Hur. En ese instante se acercó un mensajero para decir a Ilderim: 14 —Iras. Ben-Hur llegaba a la meta. y de reposo que invitaban a descansar. ¡Había ganado la Oriente. Simónides. Pero La ancha puerta estaba abierta. El Al día siguiente. aguardando la hora de partir. El prefecto. hija de Baltasar. pero —¿Qué respondes. Malluch acudió a decirles que algunos romanos se Retiró de su dedo una sortija de oro. El príncipe mano le había franqueado la entrada. el prefecto dejó su establecer el cónsul Majencio la línea de operaciones en asiento para coronar a los vencedores y el público gritaba su campana guerrera. Ella te carrera fue ganada a toda ley. Ilderim tomó el camino del desierto. Las columnas doradas esta opinión es todo el público. candelabros pendían del techo. entusiasmado.

espacio de diez años en las escuelas de Roma. Cesar te ofreció su fui alumno tuyo en Roma. Una llama de buen humor brilló en el rostro del Media hora más tarde. ¿A movimientos de una sola acción rápida. Tú eres Tor. Se instaló sobre él. patronato. Hubiera llegado —¡Alto! Una palabra. Ese es mi golpe. fueron los —¿Quiénes sois? Este es el palacio de Iderneo. acercó a ella e intentó abrirla. quedando vestido únicamente Lanzar el cuerpo hacia adelante. Habló a su compañero en un idioma que Ben-Hur —Tenía un hijo. preguntó: —¡Eh. normando. desnudó su cabeza y se despojó de La sorpresa fue tan completa como fulminante. ¿Quién —Cierto. Yo a ser el rey de los gladiadores. el normando. entregándose a sus alumno tuyo. judío. reflexiones. matarme? La sangre se agolpó en el rostro del israelita. El sicario cayó Los extranjeros le miraron. Yo le enseñé ese mismo guipe que Tú has 44 . ja. Adelantándose. Entonces. todos sus distintivos judíos. Reconocerás que he sido se recostó en uno de los lechos. —Deja que ese hombre luche sólo conmigo y te Intentó vanamente abrir las demás puertas. la puerta se abrió y se cerró. a silenciosamente como antes. el que he practicado por —Un romano. Conocí al muchacho. De pronto recordó cómo se había abierto la puerta a —¡Por las barbas de Herminio! Jamás enseñé a un su paso y cuan silenciosamente habíase vuelto a cerrar. sin exhalar un grito. ja! Ni un dios puede hacer un romano de —¿Conociste a Quinto Arrio. Pero no aceptaría la muerte con pusiera de nuevo en guardia. sino luchando desesperadamente. y sus toscas facciones detuvo: resplandecieron —. bajo la oreja. En el más alto naturalidad: reconoció a su antiguo maestro de lucha romana. El —¡Empezad ya! gladiador que le acompañaba era joven y ambos llevaban El combate era mortal. La cerradura no cedió. no comprendió y luego avanzaron ambos. el pesadamente. Habló algo a su compañero. El hebreo les —Sí—dijo Tor. —¡Ya lo creo! Fue mi patrono. normando gigante. y luego. Por fin daré la prueba sobre su cuerpo. —Puedo probarte que no miento. en Antioquía podía tenderle un lazo así? Mesala. ¿Quién eres? —¡Ja. y uno de ellos. ¿Venís a Estaba prisionero. antes que él se lazo e iba a morir. hacer dar al hombre con una túnica corta. que su contendor Ben-Hur no dudó largo tiempo. el traje de la arena. vio avanzar entre las extendiendo su enorme cuerpo. situado en el patadas. sus dos enemigos: golpearle con su puño en la nuca. No hubo quién buscáis? necesidad de un segundo golpe. Ben-Hur descargó un golpe. vestidura blanca. Se judío. extremo opuesto de la habitación. acercó un lecho de reposo. el duunviro? un judío. el hebreo le ciñó la muñeca sumisión. preguntó en latín a media vuelta para presentar sin defensa el lado izquierdo. por las barbas de Herminio! —gritó el —¿Quién eres? normando—. Ben-Hur. Tú no eres El coloso echó atrás la cabeza para reír. y dijo con la mayor columnas a dos hombres de aspecto brutal. con un apretón que tres años de remo [hablan hecho Deshizo el nudo de la faja que sujetaba la amplia triturador. Había caído en un desvió con el brazo izquierdo.

no te olvides de visitarla al rey prometido por las escrituras hebreas.. el normando. —Todavía podrás cobrarlos si ejecutas Ben-Hur refirió los sucesos del palacio de Iderneo. le cerca del circo Máximo. Sí yo me pongo su túnica y a él le pones la —No volverá ya a andar. ja! ¡Excelente idea! ¡Ganar tan fácilmente no por él mismo.. mirando el cuerpo exánime de su adversario... Se estremeció. Si vas a Roma alguna vez. creyendo muerto a Ben-Hur. —¡Ja. puntualmente mis órdenes. y me tendrás a tu servicio.. Tor se reía hasta saltársele las lágrimas. —Creí que estaba herido.y —Mesala. golpe imposible para quien no tenga la tuerza de mi Y explicó la acción. Dame tú cuatro mil. riendo. ¡Ja. en casa del mercader Simónides.. Tor. mi tocayo.dado. Dame los cuatro mil y mato al tranquilamente a Jerusalén. Además. buen Arrio. Este pensamiento hizo vacilar a Ben-Hur. trabajo te costará decirte a Mésala que ya estoy muerto. —Yo soy el hijo de Quinto Arrio. viviendo como conviene al ofreció la mano. No tengo más que taparle La boca con mi mano.ja. Nos marcharemos y poco eso. Desde su lecho me dijo mía. sino por la sagrada misión que se había diez mil sestercios en dos días! Dame tu mano. — ¡Ja. ja. 45 . me confundirán con él. Al despedirse Ben-Hur. Ben-Hur comprendió que Mesala. ¡Óyeme! ¿No se —¿Cuándo. ¿cuánto te ha dado Mesala para matarme? —Mil sestercios. Tor? parecía a mí tu compañero? —Anoche. —Bien. aunque deba quitárselo que redimirían de su esclavitud a los hijos de Israel. ¡Por las barbas de impedir que Mesala malograra con su odio estos planes Herminio! ¡Tendrás el vino mejor. y Valerio Graco quedarían contentos y satisfechos. preguntó: 15 —Tor. Acordaron esperar algunos días y luego hacer la denuncia tres mil sestercios. un perro cuya muerte era un servicio hecho a enrojecieron de placer al oír la pintura de aquel porvenir los dioses. —Diez mu sestercios son una fortuna que te El gigante se acercó más y examinó al joven. —Como manzana del mismo manzano. ja! Me dijo que hallaría un judío aquí.ja! no mancharás de sangre tus manos. mientras viviese.. ja. Sus permitiría volver a Roma y abrir una tienda de vinos ojos brillaron al fin con un placer ingenuo. hijo de impuesto: formar una legión que defendería y sostendría Arrio.. entre maldiciones. cubriéndose la boca con la brazo. Ester le acompañó hasta la Así.. Tal al César! vez Tor aceptaría matarlo. soñado por él. y si el misterio no se esclarecía. de la desaparición del hijo de Arrio. que se dirigiría me mate con su martillo. —¿Quién te lo dijo? —Tendrás los cuatro mil— continuó Ben-Hur—. le perseguiría con su odio inextinguible. Aquella noche. mano.. te daré. y. Con los mil del cónsul Majencio. suman seis mil. primero de los gladiadores. Mesala romano. y. Finalmente se impuso su nobleza. escalera. Era necesario taberna de Tor. Hasta las cicatrices de la cara del normando un hebreo. aunque el viejo Tor. por mi parte. Para ello acudirían al —Ayer gané cinco mil en el circo. patricio.

Aquellas desventuradas eran la viuda de llamar y su —Tendrás consuelo y justicia. pero la Antioquía para reunirse en el desierto con el jeque llaga se extendió a toda la mano. piel y las uñas cayeron. leprosas!" en una celda infestada de lepra. fortuna! Valerio Graco puede decirte quién era nuestro ¡ERAN LEPROSAS! enemigo y cuándo empezó nuestra prisión. Con el cambio de procurador. besando a la niña. incapaz de otra puerta tapiada para salvar a dos prisioneras. —¿Quiénes sois? Ambas retrocedieron. cosa que de repetir mentalmente: "¡Leprosas. pero sentían un jerosolimitanos rondaron la ciudadela de Cesárea. sospechó que el mal aquellos ruegos con la fuerza de las armas. a tas cautivas. ¿Cómo decirte por qué fuimos encarceladas. pero Tirsa se quejó también de los mismos síntomas. ¡míralo y ten piedad! ciego. temiendo trasladar las enseñas a Cesárea. alimento y bebida. Más tarde suplicando a Poncio Pilatos que retirara las detestadas sus labios comenzaron a secarse. se había detenido. El tribuno. Ester. Poco se hubiera preocupado de En Jerusalén. Las insignias militares privarse de beber la necesaria para usarla como remedio romanas decoraban las murallas de la torre Antonia y eran higiénico. vendrás con ella a Una vez. Durante cinco días los No experimentaban dolores. peste y por el humo de las antorchas. así La atmósfera estaba enrarecida por el vaho de la dice el Talmud. guardián Gesio. se desprendió de ella la Ilderim. —¡Impuras! ¡Impuras! —sonaba la voz lenta y si lo ignoro? ¡A menos de ser la causa nuestra gran trémula. prefirió provenía de las malas condiciones de la celda y. sintió como si tuviese una llaga seca en la palma de la Transcurrió un mes desde que Ben-Hur saliera de diestra. mujer. que se amigo de los romanos y del mismo César. no podía decir el día ni el año. antorchas temblaron en las manos de los hombres. agregó la requisa de las cárceles. Soy su viuda. La amante insignias. Procuró lavarla para hacerla desaparecer. Te enviaré hija. por qué estás aquí y pronunciar la humana lengua: quién te encarceló. Se Tirsa. el pobre y el que no tiene hijos". tu nombre. terribles y las más desesperadas palabras que puede —Dime. la madre el israelita. y. guiados por el sus cejas blancas. agrietándose. rincón en que se habían refugiado. la llevó a la luz y quedó horrorizada al contemplar descubrieron mazmorras subterráneas. Poncio Pilatos. la ciudad El agua que se les suministraba era escasa y tenían que judía se vio aún más humillada. murmuraron las más No te aproximes. 46 . Valerio Graco fue reemplazado por ella. porque en Jerusalén i para que seas la hermana de Tirsa —pronunció aquel infierno se perdía la noción del tiempo. y. desde la obscuridad del —Dos mujeres que se mueren de hambre y de sed. ésta. Mira a qué "Estos cuatro deben contarse entre los muertos: el estado nos han reducido. un piquete de soldados derribó una Permaneció inmóvil. Cuando cayó el muro. A este signo de que la fatal enfermedad hubiera invadido el rostro de benebolencia. malestar general que iba cada día en aumento. y miraron unos a otros. recluidas allí. El procurador imperial. No toques el suelo ni las paredes. aunque pudo acallar madre. un insulto para el pueblo hebreo. al oír el terrible grito. silenciosa. el Tribuno romano se acercó pero sin dar un solo paso atrás. el leproso. mujer. su hija. —¡No os acerquéis! ¡Impuras! ¡Impuras! Las —Hubo una vez en Jerusalén un príncipe de Hur. un gemido más bien de agonía. —Si encuentro a mi madre. tan habituada a la limpieza.

Aguardaremos nuestra hora piedrecillas a las ventanas con la esperanza de que se resignada mente.. muramos! Ben-Hur sabía que su sierra Amrah vivía aún. —Como lo pides. Fatigado. rostro quedó iluminado por la luz de la luna... Venia del desierto. se sentó en las gradas de la puerta y no En ese momento Ben-Hur se movió en sueños y su tardó en quedarse profundamente dormido. ¡hasta esta casa! Ha muerto quizás. No vendrá a nosotras. y. temerosos del terrible contagio. confiscada ocho ya. ante la cual se detuvieron. escaparon. amanezca nos echarán fuera de la ciudad y no podremos —Yo no podré verte más.. madre y a su hermana. Yen verdad que con sólo mostrar sus manos Colocándolo todo al alcance de Tirsa y su madre. Un hombre. Al ver quedaron libres. gimió con una angustia indecible: reemplazo por Pondo Pílalos. alegría de entrar en mi casa…. Mañana tenemos que buscar un años antes. con los ojos porque supo la destitución de Valerio Graco y su levantados al cielo. se descarnadas hubieran hecho huir a una legión.. Deslizándose contra la pared. hija mía.. porque cuando su paz sea contigo. ley. ¡Pertenecemos sólo a la muerte! celda un gran cántaro de agua. después de una mirada ansiosa. Adiós. dos mujeres que venían se estremecieron de pies a cabeza. intacta. todo. y. por último. Vamos. algunos esclavos llevaron a la tenemos ya hogar. con la palma hacia arriba. fueron conducidas a la puerta y llegaron hasta la puerta. La cera empleada para los sellos permanecía sitio junto al camino y mendigar como los leprosos.. o. encuentro. —¡Ah. una jofaina y paños para La madre la levantó tiernamente. La madre juntó las manos. sollozó levemente. y en un tablero se leía: "Es propiedad del mendigar. emperador”.. susurrando: limpiarse. Una de las manos del joven descansaba sobre la —Ya hemos llegado. del lado de la Torre Antonia se acercaban recelosamente —¡Es Ben-Hur! al palacio de Hur.Que —Sigamos. porque. La niña cayó de rodillas 47 . Intentaría encontrar a su —¡Oh hija! ¡Tu pobre hermano! Le quitaron todo.. —Dioses bueno —dijo la viuda. Lanzó creemos en el Señor. y.» Evitemos su continuaban vacíos. plato con carne y pan. Ya conoces la Tirsa cayó de rodillas sobre el empedrado. sí. Pero los cuadros de las ventanas gradas de la puerta. estrechó la romano generoso! mano de su madre. Pero prepárate y esta trasponder más sus puertas. ¡oh La niña. sollozando—. Las leprosas Pocos momentos después. pero somos leprosas y no Instantes después. grada. Igualmente ofrecieron a las prisioneras un —Nada tenemos que temer. dos trajes de mujer. ¡Chist! Hay alguien acostado en las asomara la leal esclava. — !Muramos. noche te dejaré libre a la puerta de la Torre. la inscripción. subieron las gradas para leerla: "Es A la misma hora más o menos Ben-Hur bordeaba la propiedad del emperador". te lo suplico. como dos espectros.. el mercader. se lo había dicho. —¡No! El Señor dispone de nosotras y nosotras Simónides. No le veremos Se dirigió a la casa de su padre. Tirsa.. Una vez preparadas. —Y ropas y agua para lavarnos. parte oriental del monte Oliveto. lo olvidaba! Por un minuto he abrigado la Habló a sus hombres y se retiró. apoyándola sobre su hombro.

su hijo. madre—. asombrada y Ese día se reunieron can la población de los alegre. mirando ávidamente Ellas retrocedieron. cerca del pozo de En-Rogel. Era de mediana estatura. dejándose caer al suelo. continuaron mirando a Ben-Hur. Se arrodilló. se detuvo. que estoy convertida señal a Tirsa para que la siguiera hasta la sombra. ¿qué frases horrorizadas mediría? rodillas. Tirsa— reconvino la un milagro quizás. y las volvió a besar una y otra vez. por tu vida! ¡Impuras. que no la había olvidado y que hasta en felices antes! Mi hermano era tierno. tocó con sus labios la suela de una de sus sandalias. luchando hablar con Ben-Hur? ¿Jamás nos será permitido tocar sus por contener los sollozos. ¡Esa mano que Consejo. Su amor al hijo y al hermano Y volvió a caer en profundo sueño. Cayó —¡No. de en un monstruo. Las leprosas. arrastrándose hasta sus Tirsa quiso dar un paso.y se inclinó para besarla. en estos besos. Ben-Hur se agitó intranquilo y extendió la mano. ¿dónde?.. nosotras en su desesperación y le contagiaríamos el de obscura piel y cabellos grises. entró al palacio. oyéndole murmurar en sueños: aquella puerta que no debían cruzar nunca. terrible mal que destroza nuestras vidas. vieron aparecer a una mujer en la miedo de ir a su presencia. y debía renunciar a favor! ¿Las has visto? ¿Sabes dónde están? él para siempre. Tirsa se hizo atrás con espanto. La pobre mujer no pudo ni siquiera contestar. —Él es bueno y tú lo sabes. Ahora.. Después se inclinó. 48 . —Mi madre. había triunfado. poniendo toda su alma —¡No te muevas. Las leprosas. impuras! Ben-Hur. llorando de alegría. yo no tendría De pronto. preguntando: La viuda de llamar temblaba convulsivamente. Los leprosos debían no se atrevieron a tocar! Ben-Hur. Allí. su propósito. A la vista del joven que dormía tendido en las Al amanecer fueron halladas allí y arrojadas de la gradas. Amrah. leprosos que tenían su ciudad al pie de la colina del Mal cogió la mano del dormido y la besó. y en sus labios oí las sueños preguntaba por ella. ¿Nunca podremos La madre hundió la cabeza en el polvo. Pero se levantó e hizo una palabras más dulces para mí. —¿Y mi madre? ¿Y Tirsa? ¡Oh Amrah. Si él nos rechazara al vernos. como si el leproso levantó el rostro arrasado de lágrimas y la besó. impuras! Él apartó con suavidad los brazos que le ceñían. pero su madre la contuvo con —¡Amrah. despertado. Allí se surtían de Tirsa y su madre hubieran querido cubrir de besos y que agua los habitantes de Jerusalén. encorvada. y. oyeron una ahogada exclamación. desde el obscuro rincón en que se —¡Fuera de aquí! ¡Sois de los muertos! ¡Idos con escondían. se abrazaron. luego de mirar a su alrededor con aire receloso. y. sobre el pecho de Ben-Hur. —Madre —murmuraba Tirsa—. vieron a la los muertos! mujer frotarse los ojos. retiró aguardar que el pozo quedara libre. depositar sus cántaros instintivamente la mano. Pero sé que se abrazaría a esquina del palacio. la contuvo. Esperaban algo. fuera él. o siquiera el ruedo de su túnica? ¡Éramos tan su hijo. Casi deseaba que se despertase manos. por tu vida! ¡No le toques! ¡Impuras. no. Pero al mismo tiempo sus ojos a cierta distancia y esperar que el aguador se tos llenara. sosteniendo a Amrah que lloraba. adivinando pies. habla por Acababa de encontrar a su hijo. se encontraron con los de la mujer. ciudad a pedradas. Tirsa lo miraba como en un éxtasis. pero la madre. oh Amrah! ¿Eres tú? terror.

ni una palabra de nosotras. De repente un cesto con alimentos y una jarra. piedras. que rugían: —¡Oh ama mía! ¡Lo viste y no te acercaste! —¡Impuras! ¡Impuras! —Hubiera sido matarle con nuestro aspecto. Vendrás cada mañana y cada noche. tal como estaba la pobre criatura joven efectuaba investigaciones. Amrah! romano. al verlas venir. No debe compartir nuestra —¡Amrah! desgracia. sufriría espantosamente al saber que aquellas a quienes —¿No hay nada que yo pueda hacer? —preguntó buscaba con tal esperanza y anhelo estaban leprosas. Lo vi hace comprender los gritos de sus compañeros de infortunio. Entregó la cesta a Tirsa. y nos hablarás de él. vivieron recluidas en una celda infestada de lepra. Advirtió que ambas eran muy viejas. ayudado por su amigo el abatida. pero —¡Aquí estoy. Pero el terrible secreto de las leprosas no —¡Oh ama mía! ¡Alabado sea el Señor! permaneció mucho tiempo ignorado por Ben-Hur. Moriría por él. Amrah—repitió la viuda—. aparición de su amo. Uno de los soldados de la Torre agua? Antonia comentaba la libertad de las prisioneras que —Mi niña —susurró la esclava. la noticia al joven. nuestro sustento. Este. les está prohibido acercarse al pozo”. ¡rayéndonos lo poco que necesitamos para temblando. —¿Quién me llama? y…. —Pero él os busca desesperadamente. sé que Ben-Hur ha vuelto a casa. ni una Amrah. Amrah —No le acerques. Ha venido de "No pueden ser ellas. y. sin —Sí. dormido sobre la escalinata. Amrah. dos noches en la puerta. —Pruébame eso que dices. El Y de rodillas. Pero a él. No saben que sollozos y arrodillándose de nuevo—. las mujeres. dos días después de la La sierva cayó en tierra sollozando con tal fuerza." muy lejos para buscaros. en una entrevista con el tribuno —¡No te acerques. se levantó sobre las rodillas y preguntó entre lágrimas: La tarde anterior oyó en el mercado una —¡Oh ama mía! ¿Dónde está Tirsa? conversación que le inundó el alma de alegría.. hecho hoy.. estremecida. comprendió que aquellas cautivas eran la madre y la Retrocede. prometiendo que nunca Cogiendo el cesto y la jarra. De pronto vio que dos mujeres avanzaban. tomó amplios datos sobre las dos cautivas de la 49 . se arrastraba hada ellas. El aguador. salió al encuentro de le dirás dónde estamos o que nos has visto. les lanzó algunas tú le amas. —su voz temblaba y su poderosa voluntad se Los asombrados ojos de la sierva se clavaron en sentía casi quebrantada—. —Nosotras somos las que buscas. cuando la llamaron: —No debe encontrarnos. de mi aquel semblante irreconocible. cogió el ánfora y ambas se —¿Es mi ama? dirigieron hacia su tumba. una blancura opaca. hermana de Ben-Hur. Iba a volverse. Pero después consideró que el príncipe Sus manos temblaban de fiebre. Amrah. La esclava egipcia. pensó Amrah. flanqueado por cabellos de hijo. se acercó al pozo de En-Rogel Traía que la gente que estaba junto al pozo la oyó. prorrumpiendo en "Deben ser novicias. De hoy en adelante nos servirás como lo has La egipcia dejó caer el cántaro y volvió la cabeza. —Sí —dijo la fiel criada. Amrah! ¿Quieres traerme un poco de también de dolor. Su primer impulso fue comunicar La leprosa lomó los alimentos y la jarra de agua. Amrah. judío Malluch.

Daos prisa. ¿por qué no sales? ciudad. Hacemos falta allí.. el dinero de Dios? ¡Qué toque un —¡Sólo hay un sitio a donde les es permitido ir!. horrorizados.. —¡Leprosas. con su sido de ellas? guardia armada y acorazada. ¡Hasta cuándo sufrir. Su rostro pálido era el único —¿Por qué estáis aquí? Los rabinos y los ancianos signó de la angustia devorante que consumía su corazón... desesperado. multitud era incesante: Ha muerto. Al saberlos. La comitiva está ya cruzando el puente. ¿Dónde estaban? ¿Qué había La plaza estaba invadida. sin dignarse contestar Pilatos. hasta cuándo. no! Una hora transcurrió. ¿Queréis que os dónde se encontraban.. oh Dios. La leprosos para implorar la caridad pública. vengativo. —¡Oh! Entonces no seré yo el primero en huir. cuando Ben-Hur les preguntándoles sobre el paradero de las dos mujeres y detuvo. De vez en cuando. durará esa Roma infame? entre el gentío y permanecían detrás a la expectativa. Se precipitaban hacia la puerta. ¿No significa ya nada el pueblo de Israel? En nuestra no dudó de que eran su madre y su hermana.. Se pusieron en camino. Mientras almorzaba. Daos prisa. de la posada. El vocerío de la ¡Mi madre ha muerto! Deben haber marchado al desierto. solo siclo si se atreve! Acudió con Malluch al lugar donde se reunían los —Venid. noche anterior. Ben-Hur sufrió un dolor que de galileos que conversaban animadamente. el joven hebreo murmuraba: vamos con ellos. ¡Estoy solo en el mundo! —¡Qué salga! ¡Qué salga! ¿Y por culpa de quién? ¿Hasta cuándo. Pero no dudad sagrada. Ben-Hur supo una inmensa multitud de israelitas que gritaban: que dos leprosas habían sido arrojadas poco antes de la —Pilatos. hallaron a Al fin.. venid. muriendo a esta hora! Los galileos se miraron. guardaba la entrada del —¡No bastaba que fueran leprosas! ¡No era bastan palacio de Herodes. Ame el pretorio. lleno de una multitud de viajeros llegados la —¿Qué ocurre? —preguntó el príncipe hebreo—. Tirsa! Todos le rodearon en un momento. ¡Quizás se están dineros del templo. entró en el patio De pronto resonaron golpes y lamentos. a pedradas. porque hombre se presentó ante ellos y dijo: era demasiado profundo. —Se trata de una iniquidad. un amanecer. Allí pasaron ciudad entera va tras ella... Confrontando fechas. mi madre…. leprosas. oh. observó a un grupo ¿Alguno de ustedes puede ver qué sucede? —No. si eres gobernador. agitadísimos. Iracundo. acompañe? —Tirsa y su madre conservaron su incógnito. ¡Debían también ser apedreadas en su ciudad natal! A mediodía se descargó un aguacero. ¿no somos más que perros de Roma? pudo averiguar nada más. han ido al templo a hablar con Pilatos. Pilatos quiere usar los —Mi deber es correr en su busca. 50 . después de muchas pesquisas.. oh Señor! —¿Para hablar con Pilatos? ¿Por qué? Al fin se levantó. y Tirsa también. muchas horas. te esto.Torre Antonia. Un centurión. —¿Adónde vas a buscarlas? —¿El Corbán. Señor de Ben-Hur y los galileos no pudieron abrirse paso mis padres. repartiendo limosnas a cuantos veían. ellas. y —Tendremos que combatir—le contestaron. deseosos de ganarse la propina. desviaron las sospechas de aquellos que las interrogaban. diciendo: ofreciendo una gran recompensa a quien descubriera —¡Galileos! Soy un hijo de Judá. De pronto un no podía expresarse en lágrimas ni en lamentos.

que tiene espadas y escudos.. no vaciló.. se detuvieron sorprendidos. perros de Israel! Ben-Hur lanzó una Ben-Hur bajó al hombre y dijo: carcajada y repuso: —¡Galileos! Esto es una estratagema de Pilatos. rápidos y mortales. según deshacían ante él como un montón de hojas secas ante el las sagradas escrituras. —Como quieras. ¡Por el Dios vivo consolaba el comprobar que no todos los caídos eran que son romanos! Sus bastones caen sin misericordia. tu incomparable vigor Este triunfo podía ser provechoso a la causa del le hacían ancho camino. ofrece? Al volverá la plaza. Los romanos se retiraban poco a poco. Un guardia me cederá las aquella hueste armada. nacido aquí. admirablemente: sus largos brazos. Permaneced ahí. hasta la escalinata. —¡Contra la pared y dejad que pase la Ben-Hur se rió burlonamente. Júpiter! No tengo armas. ¿Qué se te estaban todos armados de sólidos bastones. declaró: Los impetuosos galileas hubieran querido perseguirlos —Estoy dispuesto. La gente que oía este diálogo enmudeció. Préstame la espada y el escudo. no los necesito. los contuvo: —¿Y el yelmo y la coraza? — ¡Alto! El centurión llegará pronto con la guardia. Ben-Hur advirtió. y al fin se Por lo tanto. puerta. Ahora han tumbado a un rabino. Su maestría y disciplina le sirvieron otro a los ojos de Jerusalén entera. se encontraron en presencia de —Te prestaré las mías. lanzando —Aguarda y combatiremos. al ver que se escapaban: anciano. ¿eres romano o judío? ramas más gruesas de los árboles. insolente. suyas. estaba destinado a vencer a Roma huracán. romano.. los grupos se nuevo rey. En poco tiempo —Soy un hijo de Judá. que gemían lastimeramente.. pero Ben-Hur. —Voy a levantarte —dijo Ben-Hur al galileo más ellos. silencio fue extendiéndose hasta dominar a toda la turba. Bastante hemos pecho. prudente. la multitud escapaba. Allí donde cala. gritos. Visten a la hebrea. Lo alzó en sus poderosos brazos y el hombre Obedecieron con lentitud. y el Después estalló un espantoso griterío. —Guárdalos. No podemos medirnos con Antes de iniciar el combate. Retrocedamos hacia la cercano. lamentos y maldiciones. un El centurión les gritó. Los golpes llovían. vosotros sois Ahora vamos a habérnoslas con los apaleadores. y. Ninguno cumplió su cometido mejor que romano a la vista de Antioquía. 51 . adelantándose hacia el declararon en miga y corrieron a refugiarse en el pórtico. perdonan a nadie. chacales de Roma. ¡Miserables! —¡Deteneos. y que. perseguida por los falsos —¿Los dos solos? hebreos. y la victoria se inclinaba a favor de No hacía mucho tiempo que Ben-Hur había vencido a un los hebreos. y dar libertad y poderío a la oprimida raza hebrea. diciendo: muchedumbre! —gritó Ben-Hur. No —Varios hombres armados de varas apalean a la estaban muy conformes con aquella retirada. —Si nosotros somos perros de Israel. pues tenían que saltar por informó: encima de los heridos. Se dirigieron al plantío de Herodes y desgajaron las —Tú. pero les gente del pueblo. No judíos. bien podía ahora vencer a Ben-Hur. de aquel que nacieran en Belén. — ¡Oh valeroso joven! ¡Digno hijo del bastardo Cuando los romanos que apaleaban al pueblo. riendo a carcajadas. que ya volveremos.

escudo. No me importa perder espada amenazó después el rostro. los galileos le recelos de los romanos y de Herodes Antipas. Descubrió que el pueblo mantenía su compatriota. en el costado descubierto del hombre El romano cayó pesadamente de bruces sobre el empedrado. y a nuestros ojos es un —Entonces llevad con vosotros esta espada y este verdadero profeta. el desierto. 16 Con el pie sobre la espalda del enemigo. La multitud gritaba y agitaba sus chales y sus pero debía proceder con cautela para no despertar los pañuelos. cuando para Israel. Ha pasado muchos años en —Iremos. terminarse el invierno. que soñaba con la destrucción de Llevando el escudo y la espada. un— correo árabe que traía es-e mensaje: La multitud. ella. y estoy convencido de desapareció entro. Pudo organizar más ejército. El hebreo había vencido. nos guie contra el propio Pilatos. júbilo. esquivó rápidamente. ¡Defiéndete bien! —Tal vez. el joven dijo a los Roma y el reinado de un monarca de Judea. así como atacó a los romanos que Ambos contendores se miraron por encima del apaleaban al pueblo. llegó —Un hijo de Judá —repuso con sencillez. pero no te he dicho que fui —¿Qué plan nos propondrá en la posada de en Roma discípulo de un "lanista" (maestro de armas). Jerusalén. Ha aparecido un profeta que —¿Iréis a Betania? —les consultó Ben-Hur. todos aseguran que es Elias. alzó la espada y la hundió Todos se unieron a esta exclamación. Nisam IV. el otro por si nos persiguen. Una tarde. Ben-Hur se hallaba sentado con varios galileos a la —¿Quién eres? entrada de la gruta que le servía de cuartel general. y saludó a los impasibles soldados de la Ben-Hur acompañó a los galileos a su país. De haberlo permitido Ben-Hur. Antes de guardia. pabla organizado tres legiones a la Cuando el pueblo se cercioró de la victoria de su manera romana. yo lo seguiré sin vacilar. pero Ben-Hur la la vida en el intento. os habéis portado bien. Lo he visto y lo he oído. Separémonos jeque Ilderim. Esta noche. Ven 52 . levantó sobre su cabeza el escudo. Betania? —se preguntaban los galileos intrigados. lejos de la gente. El joven capitán. La punta de la opresores. —Soy un hijo de Judá. El uno le proveía de armas y dinero. le guardaba las espaldas en el desierto y le lie-raba nos reuniremos y os propondré un asunto de gran interés víveres y provisiones. que el que él espera es el mismo rey que ha de venir. El romano dirigió una estocada al pecho. ávida de contemplarlo. se agolpaba a su alrededor. grande que él y a quien aguarda en la orilla oriental del Y cortando vivamente la creciente multitud. ya al anochecer. Entonces deslizó su escudo por —¡Ni a mí! debajo del brazo del centurión. que — Si ese joven tiene un proyecto contra nuestros hizo reír con ironía al gallardo judío. Dice que llegará muy pronto uno más escudo para que yo pueda reconoceros. blandiéndolo a la usanza de los Efectuada la sesión secreta en la posada de Betania. prorrumpió en delirantes exclamaciones de ánimo guerrero y heroico. hubieran alzado en triunfo. gladiadores. cumplía su galileos: misión secundado por el mercader Simónides y por el —Hermanos. Jordán. en la posada de Betania.

Es el que yo pienso seguir. Estoy impaciente. montó en "Aldebarán". al profeta. con la alegría de la promesa. ¿Qué me grita: "¡Apresúrate! ¡El que esperas va a llegar!" naces por acá. portando una litera.y juzga por ti mismo. en estas soledades? —¿Te refieres al que ha de ser Rey de los Judíos? —Venía con una caravana que se dirige a Alejandría —exclamó Ben-Hur. Pero de pronto. Entretanto veré si en realidad ha ofreció: aparecido el rey y os mandaré noticias. poder de la egipcia? Ahora que iba a Jerusalén y que —Las bendiciones del verdadero Dios desciendan cualquier indiscreción podía serle fatal. ¿hay otro camino más corto para ir a el príncipe judío. el mago. eran ellos. y Jerusalén. salvo las palabras que te he dicho. —Y tú eres Baltasar. Estaba Al amanecer. del generoso Ilderim. El rubor encendía el semblante de Ben-Hur. con demasiada lentitud y la hemos abandonado. pronto. pero creo —Sí. si la hija de Baltasar era su enemiga o su aliada. que conocí hace poco en la tienda pero más escabroso. Vivamos. —Amigos míos—dijo a sus legionarios—. Iras añadió: Entregó las cartas a rápidos mensajeros. ¿Qué otros secretos suyos estaban en En efecto. verdor. contemplando con asombro al y tiene como escolta una cohorte romana. —Si me permites. Es más corto. se puso en camino. adelantándonos a ella. —Y sobre ti y los tuyos la paz del Señor—contestó —Hijo de Hur. Desde hace algún tiempo. no respondió y sólo atinaba a Penetrando en la caverna. Ben-Hur. Un manantial brotaba al pie de una roca y se repartía en varios arroyos que serpenteaban por entre islitas de El rostro de Ben-Hur se inflamó de alegría. que eres el hijo de Hur. sino porque la egipcia —Detrás de nosotros viene un camello. turbado. acercaba. admirativa. cada noche oigo una voz que cuyas profecías me condujeron a este desierto. Tras él venta un jinete en el ¿Cómo sabía Iras que él venció al centurión. por lo —Al vencedor en el circo de Antioquía. que estén dispuestos para reunirse tan pronto como yo Cuando tuvo la copa llena de fresco líquido. Jerusalén? —preguntó Baltasar. necesitaba saber sobre ti —dijo Baltasar con su temblora voz. escribió una carta a mirar aquellos ojos plenos de misterio y embrujo. un hijo de Judá. participándoles las noticias arco de las cejas aumentaba su expresión tierna y recibidas y su propósito de ir I en seguida a Jerusalén. no sólo por el triunfo. —El mismo. un pensamiento lo estremeció. el sabio egipcio. y cuando cayó la —Al vencedor de un centurión romano en noche y brillaron las estrellas. —Mi vista está debilitada por los años. Un gran dromedario blanco se su vida. Peto avanzaba egipcio. la pase una orden. el guía anunció: satisfecho. El sutil Ilderim y otra a Simónides. si a nadie cual Ben-Hur reconoció al etíope servidor de Baltasar y había revelado su nombre? A todos declaró sólo que era de su hija Iras. se interesaba por él hasta el extremo de seguir paso a paso Ben-Hur se detuvo. —¿Y no has oído nada de él? —Nada. Todo Jerusalén acude a contemplar Continuaron la marcha juntos y llegaron a un oasis. iré yo también. El de Gerara y Rabbat Gilead. precedido de un guía árabe. — MALLUCH. Avisad a vuestros subordinados —Quiero ser tu sierva en la fuente. id Iras cogió una copa de cristal y dijo a Ben-Hur: mañana a vuestras basas. 53 .

cual se retiró a dormir. He salido La egipcia estaba tan cerca de él. Ben-Hur cogió la mano que descansaba sobre su Ben-Hur. que dormitaba. ¿he sido sorprendido acaso por un espalda en el cuerpo del dromedario. las estrellas del abrasaba los labios del judío. —Ya lo sé. rey que ha de venir. incapaz de odiar. ancha frente del rumiante y posó en ella sus labios. una mano blanca y brillante se posó en Riendo. alguna. en silencio. con la lanza al brazo. no! Los enemigos se aborrecen. ver al Salvador otra vez. Ben-Hur le dio la carta de Malluch. Iras. también tropiezas alguna vez cuando el camino te lo suplico.. Un compromiso de honor sella mis labios. y yo soy negror de la noche. pero más grande aún. alzó los ojos como advirtió la desconfianza en la voz varonil. Sus ojos reflejaban la claridad de las estrellas y el —¡Oh. El corazón del hebreo palpitó con violencia. porque no abrigaba dudas. Ante él estaba de los Judíos. —Cuando el rey te premie. y. el acento. yo ganaré una para colocarla en tus sienes. no puedo hacerte límpida. se inclinó sobre la Nunca le había parecido Dios han presente y tan próximo. cada confidencias. porque en ti hay inteligencia y no recelos. Parece que estas —Corona y riquezas ganará el que mejor sirva al sorprendido. ¿Dónde había logrado descubrirlos? De pronto. —Tú. excepto Ben-Hur. con el —Un rey como Herodes. sonriendo. —Hijo de Hur. Sur. Minutos después reiniciaban la marcha. y tu es desigual y la carga pesada. Al contrario. mi reina! 54 . ¿Por qué Iras sabía sus secretos? muy cerca del camello. de la oración. Ben-Hur dijo: Cuando el sol se ocultó tras el torreón del viejo —Tu reconvención ha dado en el blanco. Se plantó la tienda. Y con un gesto lleno de gracia. la sencillez extraordinaria regio bruto. oh Dios! Déjame. la comitiva acampó junto a un estanque de agua Egipto. después de cenar. es verdad? — El sueño es de los ándanos y los niños. —¿Protegerme? ¿De qué? ¿Contra quién? Iras Baltasar. instalándose sobre el manto y afirmando su —Bien. hija de Bashan. de Jacob. con un estremecimiento. Las palabras. y. Pero aun sin dudar de ti. contempló al enemigo? hebreo. Deseo besarte. confuso. Iras pronunció: su hombro. ¡Oh hija de Egipto. la intención cuando quieren ayudarte. —Pensé que dormías —susurró. Pero conoces la bondad de siervo estará pronto para m muerte. No hizo pregunta acarició al camello. ¿estaré junto a ti para Y menos aún experimentaría tan horrible compartir tus doras de triunfo? sentimiento por ti. para dar granas al ciclo y se puso a orar. que su aliento para contemplar a mis antiguas amigas. El joven permaneció de pie. serás reina. Él se estremeció. tendió su capa junio al hombro y dijo: camello. ¿no corazón anhelante. el que vas a buscar ha de ser el Rey Se volvió. y adorarle. al terminar de leerla. deseo protegerte. el más rápido y más grande de los animales —¡Cuán bueno has sido conmigo. a quien De mi reserva dependen la vida y la fortuna de otros. conmovieron hondamente a Ben-Hur. correspondía la guardia.. que brillan sobre el Nilo. —Si el rey tiene coronas que regalar. ¿no es así? Iras..

Que aquel hombre —Tú eres el más noble de tu raza. Su traje. Había levantado en sus brazos a la grácil hija del un brillo extraordinario. apergaminado. ribera. Y. Ben-Hur y Baltasar inefable e irresistible fascinación. Deberás confiar en mí Estaba contrariado. amarillento por el Los rabinos no saben qué hacer de él. Al llegar a su estaba partida en medio de la frente. que cabalgaba junto a la litera. que los caminos de Dios no son conocidos de los Al mediar el tercer día de viaje. Baltasar y Ben-Hur le —¿Y qué predica? contemplaron también. Las borlas de su cinturón preguntado si él era el Cristo. observaron que la multitud se dispersaba. Un hombre se acercó Un hombre. hijo de Zacarías. Iras aquel heraldo de su soñado rey. que difundía una del rey que ellos esperaban. Ella susurraba: de pieles de camello. precursor del Mesías. era de color castaño. especialmente en el rostro. porque su amor arrancado de una caverna salvaje fuera el portador de la no se ve turbado por la desconfianza. Algunos le han polvo. sin mirarla. desapareció en Baltasar el mago pensaba en distinta forma. si era Elías. encontraron en la hombres. con mirada era escuálido. Bajo la frente amplia y las cejas negras y pudieron ver a un hombre de extraño aspecto. Era de estatura algo más que —Una nueva doctrina. Ha aparecido allí un hombre Habló con él breves instantes y después el hijo del santo que predica cosas extrañas. más que las largas y sedosas inculta caía sobre sus hombros y espalda. estaba salpicado de lodo. Él sabía su tienda. Se llama a sí mismo desierto levantó su cayado para llamar a la muchedumbre. rabinos. repitiendo: algún signo de realeza y de divinidad. que estaba sentado sobre una piedra a a ellos para ofrecerles agua en su cántaro y habló la orilla del río. La larga cabellera apresuraron su marcha hacia el Jordán. pues el con una tendencia al rubio oro en los puntos tocados por sermón del día había ya terminado. Esperaba encontrar en él acarició la cabeza del camello. la pesebre. pero nunca en los hombres. Sus ojos tenían pestañas. la tierna humedad de la pupila. —No. —Venimos del Jordán. meditando tal vez en el sermón de Juan el locuazmente: Nazarita. A la orilla del río el sol. Baltasar. Él eran azules y blancas. Cediendo al mismo impulso. La cabellera enmarañada e centelleante que dulcificaba. Llevaba una túnica de hasta ahora. Había visto al Niño Jesús en un humilde ribera del Gabbok un campamento de cien personas. y me permitirás que te —¿Es ese el heraldo del rey? —preguntó Iras a ayude? Ben-Hur. mangas anchas y un manto. como se ve alguna vez en los niños. se levantó para ir al encuentro del predicador. sin añadir una sola palabra más. y dice que es el Mostraba al extranjero y todos le miraron. que nunca se oyó en Israel mediana. Juan el Nazarita. 55 . Iba vestido con una burda túnica Nilo y la besó. mayoría pastores con sus Manados. Haced derechas sus Pero el vestuario no atrajo la atención de Ben-Hur y sendas". otros. Él le llama de arrepentimiento y bautismo. pero esbelta y delicada. como lo prescribe la ley de los responde: "Soy la voz del que clama en el desierto. Preparad el camino del Señor. —¿Y me lo dirás todo. sagrada noticia le parecía un sacrilegio y una burla cruel. que se fijaban sólo en la cabeza y en el rostro Comprendiendo que Juan el Nazarita era el heraldo del hombre. Le repugnaba el aspecto de Desprendiéndose de los brazos de Ben-Hur. —¿No te bastará ser reina y que te ame? —Ese es el Nazarita—replicó él. Su rostro arqueadas brillaban los ojos azules.

¿Acaso no puede el Redentor ser también un aparición menos majestuosa. una vez adquirido. Aguardemos. y. Ben-Hur saltó del su palacio en Jerusalén. examinaba de nuevo. éste interrumpió el sermón para decir: llenos de lágrimas. —¡He aquí el Cordero de Dios que quita los Al fin Baltasar recobró el uso de sus movimientos y pecados del mundo. pero aún quedaba espacio en su Hur susurró: alma para la duda y se preguntaba: "¿Quién y qué es este —Baltasar tiene razón y también la tiene hombre? ¿Mesías o rey?" Nunca había visto Ben-Hur Simónides. en voz sea conocido por Israel. —¿Quién es ese hombre? "En verdad.Difícil hubiera sido determinar si sus facciones eran Ben-Hur vaciló sólo un brevísimo instante. colmó de riquezas. Después griegas o judías. del Cielo en forma de paloma y reposar Se Él. había comprado a Poncio Pilatos Estremecido por honda emoción. Cuando El Nazarita gritó: regresó junto al anciano. Él no necesitaba más débilmente: explicación. para que —¿Lo crees tú así? —dijo Iras a Ben-Hur. Aquellas manos le habían Transcurrieron tres años desde la anunciación del acariciado cuando él estaba muriendo de sed. yo he visto en alguna parte a este El otro rió burlonamente y repuso: hombre—seguía pensando Ben-Hur—. extendiendo las manos. el extranjero había desaparecido. No podía soportar el verle caballo para arrodillarse ante su bienhechor. Ben-Hur. dulce y rey? tranquilo del nazareno alejaba toda idea de guerra y Y preguntó a uno que se hallaba a su lado: conquista. -Fue visto y por eso doy testimonio de que Él es EL HIJO DE todo lo que se le ocurrió contestar al joven. con los ojos precursor. y. Ben- humildad y santidad. Hijo de Dios. ¿Pero dónde y —Es hijo de un carpintero de Nazaret. En él se hospedaba cada vez que venía —¡Socorro. Mientras lo insensible a la pura de sus facciones. preguntó Baltasar cayó de rodillas. pero siempre como huésped y de incógnito. He venido a bautizarle con agua. lo restauró y momento Iras gritaba. su conciencia. Al día siguiente. —¿Dónde está? El predicador del Jordán añadió: —¿Quién? —Este es Aquel de quien yo he dicho: "Después de —¡E1. 56 . a su ternura. y se presentó a su memoria la escena junto al 17 pozo de Nazaret. DIOS. cuándo?" El recuerdo huía de su memoria. Yo lo he —El tiempo es de maravillas. Yo he visto al Espíritu descender baja. No era Allí estaba otra vez el desconocido. y cayó desvanecido. hijo de Hur! ¡Mi padre se muere! a la ciudad. El aspecto benigno. cuando los tres escuchaban al — ¡Es é1! ¡Es él! —exclamó Baltasar. cuando los manos le llevaban a cumplir su sentencia en galeras. pero en ese ruinoso y abandonado. aquel rostro Cristo en Betabara. el Redentor a quien he visto mí viene un hombre que es preferido a mí porque está por otra vez! encima de mí”. corrió hacia río en busca de agua para Baltasar. Por fin pudo cogerlo. amigo el judío Malluch. por intermedio de su fiel santo lo tenía grabado en el corazón. —¡Mirad al Cordero de Dios! Ben-Hur miraba con fijeza al nazareno. admirando su aspecto augusto.

¡Palabras crueles. 57 . El Señor tienes a mi hija. digna hija generación en generación. Para ella nuestro amo es el hijo de —Sí. y acudieron —Sí. padre. Esa El Nazareno se dirige. Permíteme que. habría sido peor contestar: para mí. la oí decir: "la sabiduría nos inclina su hija Ester. Pero no aunque ignora que le sigo y que llevo una legión de las tiene corazón. leyó un sentimiento profundo. Un intenso rubor incendió la faz de la hebrea. Pero cuando la sapiencia falta o es Esa tarde. Yo no podría decirle: "Ahí de mi Raquel! murmuró Simónides. espíritu. porque entonces no sería yo digna de é1. hija mía. no el de Hur. un mensajero entregó a Ester un paquete reemplazada por una locura los viejos deberían morir". pero. como lo fueron mis padres de — ¡Buena muchacha. dignas de un romano! Una vez casado Hur. a ti? No. ni —No pretendí que dijeras eso. Ella. te dé a conocer tu desgracia. suplicó: desviaba. conociendo el sello de Ben. hija mía. Esas palabras quemarían mi lengua. tu amor no habría sido desdeñado si más". Más bien yo hubiera retenido la fortuna que tenía en mí poder. Es más hermosa que m egipcia y te ama me perdone. la querría yacer al lado de tu madre y dormir eternamente. padre! Aún no es tarde. príncipe Jerusalén.. Ayer. El amor de Ben-Hur no te pertenece. Otra legión viene detrás. Ella se burla de la fe de Baltasar.. mujer reúne a astucia de su raza una gran belleza. a su heredero. el duunviro. de los sueños de Iras. su esposo.Allí residían Baltasar el mago y su hija Iras. Desde el caminó de Galilea a —Lo sé—dijo ella resignadamente.. No. Déjame ahora leer su —Un momento. enrojeció. ter mía se atribulará al saber que ha sido sólo el Miraba con atención a la niña y una expresión de instrumento de esa mujer ambiciosa. buena muchacha. a Jerusalén. pero —Sí. Roma es el centro tristeza velaba su semblante. Su —Lee. Arrio.. el mercader Simónides y hablando de su padre. 8. Ester. como yo. En la sinceridad de aquellas pupilas. —La egipcia Iras lo ha prendido en sus redes. Soy i esclavo. La Pascua disimulará tal —¿Elia desprecia a su padre? aglomeración At marchar nos dijo: "Iremos a Jerusalén. padre. padre. él volverá sus ojos a ti. dirigido a Simónides. Simónides —¡Sálvale. —Un hombre que se ahoga puede ser salvado.. de. Tú sabes quién lo envía. El mercader extendió el papiro y dijo: con la egipcia. al —Si tú hubieras procedido así. por tu carta: bien. a admirar la vejez. no un hombre que se enamora. —Tú le amas. fortuna del príncipe Itamar de Hur. Aunque balbució las palabras. pero ¿te lo entregaría ha sido inútil. Jerusalén. arrepentido. que yo devolví intacta como ella. Simónides movió negativamente la cabeza. también. sino en la de él. su mirada no se temblando. Muéstrale el peligro.. — ¿Has pensado bien lo que haces? —Tú puedes influir mucho sobre él Está solo en el — He tratado de pensar en él nada más que como mundo. Dile quién es esa mujer. El esfuerzo — Eso podría salvarle de ella. El influjo del dinero es inmenso. a pasar una temporada. un amo a quien estoy sometida por mi deber. La hija le desprecia a su padre hará llorar a mías. Es. turbado—. Nissam. No pensaba podría enorgullecerme de ti ¿Leo ahora? en mi felicidad. nuestro amo. Ester.

cubriéndose los ojos con las manos. pues ella sabía el secreto de lágrimas que él hubiera deseado no verter. —¿No sabes nada de ellas. y el rey. la llevó junto a la oírte.. que yo tengo en Judea otros besos y quédate a mis es y oye lo mucho que tengo que contar a voy a recibirlos. llega mañana. siéntate a mi lado. Pero casi de inmediato su expresión radiante se Simónides. escaleras y después. La paz sea contigo. la vio descender por las tendrán su cumplimiento". ella alegremente. "Ben-Hur le escribió a ella—pensaba Ester. No te la sierva: regocija la promesa que Ben-Hur me dio. Hablamos del Nazareno. Turbado. sierva. este último asistido por Ester. hija de Israel. Y a mí ni siquiera me incluía en La anciana rompió en sollozos más elocuentes que el saludo a mi padre. Cuando pudo calmarse. detuvo. bésame y abrázame porque soy feliz! Ben-Hur me —¡Amrah! ¡Mi querida Amrah! envió un papiro. la ambición que habla despertado en él Iras. Separándola de su padre. dijo la egipcia: hombre. Renacía el recuerdo de su familia. Guarda tus —Ven. el Nazareno. pero a la vista de Ester se sola palabra para ella. olvidando su desilusión. estos buenos amigos de un hombre maravilloso que ha aparecido en el mundo. sino una la palabra. balaustrada. —Bien venido seas a la casa de tu padre. prorrumpió en amargo y desconsolado llanto. olvidado en la agitación de la guerra que preparada y en —¡Ah! Entonces deben estar en Betania. Estamos ansiosos de en el terrado. El joven Ester devolvió la carta a su padre. Nuestra espera toca a su fin. porque era un Ester. muda y pálida. y hoy recordó que así era también de hermosa y pura su estamos a. cuando Ben-Hur Eras entraron juntos. Una persona que entró en ese momento en la —Ben-Hur viene esta noche —anunció estancia distrajo Ben-Hur de la respuesta que se disponía triunfalmente —. alguna de encontrar a su familia. dulce Ester! Y contigo. Iras la hermosa egipcia. Una opresión de hebreo se acercó a saludar al anciano egipcio.. —¡La paz sea contigo. acababa de entrar de Hur. hija de esclavos perpetuos?" —¡Hágase la voluntad de Dios! —murmuró Ben- —Ahí viene Ben-Hur—gritó Iras. —Nueve. Este. abrazó sus prometiéndome… rodillas y besó s manos respetuosamente. anunciándome su venida y La fiel sierva se reclinó a los pies de él. tomó asiento e indicó a — Veo que no quieres besarme ni abrazarme. Le sorprendían su belleza y ternura. En sus ojos había Con refinada crueldad. ¡Oh a dar. luego se angustia ahogaba su garganta.y todas las cosas que han escrito sobre mí los profetas Ester. y todos comprendieron que no abrigaba ya esperanza sus confidencias. ¿No? Entonces besos. ocho—murmuraba Simónides—. la —Y es posible que le veamos esta noche —añadió descendiente de soberbios faraones. hermana Tirsa. interrumpiendo Hur. 58 . hijo ensombreció. Pero ¿quién soy yo de él. Baltasar y Simónides. Simónides Una hora más tarde hallábanse en el salón principal BEN-HUH del palacio. No había en la misiva una volvió hacia el mercader. Amrah. —Ocho. mi buena Amrah? desfallecida de dolor—.

declaró: —Diez leprosos vinieron en grupo un día y gritaron: —Mariana vendrá a esta ciudad el Nazareno para "¡Maestro. Deja que llegue lejos? De esto he sido testigo. Amrah se dirigió a la puerta y salió de la estancia Nada les diferencia en el vestuario. a los pocos pasos. si tú quieres. apiádate de nosotros!" Él les dijo: visitar el templo. Él oyó la súplica y tocó al paria con las manos. Un leproso se acercó al Nazareno cuando yo estaba la muerte lo que la muerte había declarado suyo? ¿Quién con Él en Galilea y le dijo: "Señor. sino muchas. "No se atreve a proclamarse. Se advierte cuando les —El pueblo galileo—añadió Ben-Hur— es habla o cuando se saca el lienzo de la cabeza y su rostro turbulento. labradores. Maestro. El tiempo es aún prematuro. ¿por qué no propiedad ajena. de llegar allí estaréis curados". por el amor de un gran pueblo. adivinando nuestra intención. Pero aún no lo he dicho todo.". Pero. compadece proclamarlo desde luego? Las legiones aguardaban el a los ricos. Pero es fácil advertir sin que nadie lo notara. ¿Qué decís a esto? —Sí. dos ciegos le llamaron a —Así sea. puedes devolvió jamás a un cuerpo muerto la vida que perdió? curarme". meditaba. Trajéronle un prodigios. la enfermedad desapareció. que Él es superior a sus apóstoles. El mercader. riquezas. indudables para quien como yo los ha paralítico en una camilla. se alejó en una barca. pasemos a otros más milagrosos. pudiendo convertir en oro las piedras que obliguémosle. con la barba sobre el pecho. no una vez. del frío. ¿Qué dirías de un De pronto exclamó: hombre que tiene la virtud de sanar a los enfermos con —El Señor existe y también las palabras de los que sólo toquen la orla de su túnica o les hable desde profetas. y hacen sus jomadas sin —Sí. haciendo una inclinación a los ancianos. hasta el Él. me gritaban. De estos gritos. Yo mismo esteba pisa.. Un día en que Él estaba predicando ver a un hombre multiplicar siete panes y dos pescados. Decidme. Buen Simónides. hombre que. El hombre cargó con la camilla y se fue paso a ¿ha habido nunca alguien capaz de rescatar y arrebatar a paso. contenta de poder contemplar a curación. ¡Sé curado!" En un instante. 59 . que era todo lo que tenían Él y sus compañeros. Después de aguardar tantos años. de la lluvia o del sol. dejando esto por ahora. Cuando salíamos de Jericó. preocuparse del viento. ¿Qué pensarías de un salían solas de la vaina. a orillas del mar.? diciendo: "Quiero. Viaja con doce hombres. Amrah se levantó.. Lejos de codiciar sus bienes. alguno. poder. pescadores. mañana.. Él tocó sus ojos y ellos sanaron. nos propusimos coronarle. ni ansia la impaciente. Ben-Hur se inclinó. Si había de ser un rey. Amrah apoyó su espalda en la pared y cruzó las quedó tan sano como los que contemplábamos la manos sobre sus rodillas. punto de poder alimentar a cinco mil personas y sobrar mar adentro. el leproso —Dios —concluyó Baltasar fervorosamente. como la ley prescribe. agitada y febril. ¿Quién sino. su amo. tu casa". que Él llama la casa de su padre y en "Id y mostraos al sacerdote. ¿qué medirías al instante de la acción. prefiere ser pobre? Nada posee. y Él i dijo simplemente: "Vete a presenciado. Hay todavía algo más estupendo. todos —¿Y quedaron sanos? de la más humilde condición. uno de ellos es publicano. los deseos que enloquecen aún algunos cestos llenos? Eso lo vi yo hacer al a los Gemas hombres. coronas ofrecidas Nazareno. no tiene para Él atractivo —¡Tú lo viste! —exclamó Simónides. y antes donde se nos dará a conocer. Él. sus espadas resplandece con una extraña luz. quisiera o no. y comí de aquel pan y de aquellos pescados..

Amrah! — gritó imperiosamente la Aquella madrugada se hallaba tomando el aire y sumida madre—. sierva desleal! Demasiado la puerta fue Amrah. acercándose jadeante. ¿Cómo sabré de él? ¿Quién nos traerá el pan? ¡Ah. para mantener alejada a que me sugieres. siendo el Nazareno el Redentor Amrah seguía besando y sollozando. apareció en el acostumbrados a verla diariamente. viendo que no podía. Los estragos de la lepra hubieran reconocido en ella a la criatura de gracia infantil habían sido terribles en los últimos tres años. La viuda del príncipe Itamar intentó en de medianoche. a un hombre llamado Lázaro. Es imposible describir el aspecto que que la misma aurora. cubierta de escamas o leprosas. Con la y angelical pureza que habitaba el palacio de Hur. No pueblo hebreo esperaban. ¡ah. olvidaba!. Pero. plena conciencia del horror que debían inspirar. sus brazos y sus piernas Desde tejos vio a su ama a la puerta de su tumba. en medio de sus sollozos 18 —Debieras haber tenido compasión de ti misma y haberla tenido también de nosotras. Baltasar se obstinaba en su creencia —¿Qué has hecho. La paz sea con todos vosotros. En su semidesnudez. casi ciega. Simónides insistía en que el enviado de vano librarse de ella. para llevar alimentos y agua a las ofrecía. te digo! —¡Impura! ¡Impura! 60 . porque estaban Tirsa. desdichada! —¡Piedad! ¡Piedad! —respondió Amrah. —¡Detente. ni los ojos más familiares Tirsa está adentro durmiendo. entre sollozos La pregunta. como la madre que despierta al hijo adormecido. y protestas apasionadas. como nosotras. Levántate y huye antes de en sus reflexiones. hinchados hasta la deformidad.. y a él. Dios era el Rey de los Judíos y que su poder avasallaría a procura calmar su agitación: la orgullosa Roma. ¿es Amrah? princesa se mantenía casi siempre velada. La viuda se cubrió la demasiado tarde! Ahora tienes que quedarte con nosotras cabeza con el velo y gritó con voz extrañamente áspera: y compartir nuestra desdicha.. Ben-Hur se afirmaba en la idea de has perdido. desdichada. en toda su solemnidad. Amrah? ¿Me quieres dar una de que era el hijo de Dios y venía al mundo en misión de prueba de afecto con tu desobediencia? Desdichada. y aun delante La criada quiso arrastrase hasta ella. y. cuando una mujer apareció en la que alguien te haya visto. expuesta así. besaba y volvía a besar el fue debatida por los circunstantes hasta mucho después vestido de su ama. a m amo. El Nazareno. amor y salvación. puedes volver a Jerusalén. Te prohíbo tocarla. con su cesta al brazo. ¡Es colina. que ansiaba Baltasar y también el rey que Simónides y el —Ahora estás tú proscrita. la —Madre. más puntual todavía umbral de la tumba. despertada por las voces. ¿Y qué será de nosotras? —Mañana veremos. guardianes no la interrogaron. ya no podrás nunca verle! que ambos tenían razón. resucitó Un instante después Amrah estaba a sus plantas. de su hija sólo se descubría lo absolutamente preciso. ¡Levántate. ¡Te paz. Los pesaba ya sobre nosotros la ira del Señor. ¿A dónde huiremos? La primera persona que salió de la ciudad al abrirse ¿Quién nos socorrerá! ¡Oh. —¡ Oh sabio egipcio! No puedo rechazar el nombre Era el grito de los leprosos. Y Ben-Hur se despidió para regresar a Betania. ¿Esto no demuestra que es Todo el amor contenido en el corazón de la fiel esclava más que un hombre? durante tantos años se desbordaba al fin. cicatrices lívidas. la gente de su pestilente hálito. con unas pocas palabras. y luego.

Te traigo —Dile que le amaba. Ben-Hur. desesperada. Cuando habían de los diez leprosos. —¡Oh buena ama mía! No soy desleal. él cree que habéis muerto las dos. aunque en ese instante estalle el cielo. Amrah ayudó a la desfallecida Tirsa. madre. De pronto un rayo de luz hirió su te oirá. buenas nuevas. Piensa. la animó: No sería extraño que las dos procesiones se encontraran El monte es escarpado. —El Hijo de Dios— murmuró ella simplemente. No tengo miedo de —Un profeta. nosotras. llamaban al Nazareno? —Adelántate con Amrah. Las tres mujeres hombre. ten misericordia de nosotros”. —Decían: "Señor. Lo recuerdo. hija mía. No temas por mí. y desaparece la enfermedad. que vamos en busca de la salud y la —Entonces Él no oirá nuestro llamado—insinuó vida. La madre continuaba meditabunda.. y déjame aquí. ¿Para qué quiero la salud si tú no la "Maestro. suyo. Este mismo pensamiento atormentaba a la madre. ¿con qué palabras dijo que ellos bajado un trecho. Sus manos —Si tu fe es tan grande como parece. Tirsa cayó gimiendo. en una ocasión.. Trae el agua observaron con sorpresa que cada caminante llevaba una que está en la ánfora del sepulcro y siéntate a comer con palma recién cortada. —¡Debe ser el Mesías! Hubo un tiempo en el cual A la hora cuarta. y hasta los heroica iba a renunciar a sus esperanzas vio un hombre muertos resucitan. Actualmente debe ser un aquella turbamulta salían de Jerusalén. pero subiremos por él. pensamiento. sí. Viendo vacilar a Occidente es el de la caravana que viene acompañándole. La dudad a esperarle. temblando. una muchedumbre apareció en la corrió por Jerusalén y por toda Judea la noticia de su cima del monte Oliveto. que adelantaba rápidamente por el sendero oriental. o —No. ¿Quién —Porque ha viajado con Él y lo vio sanar a varios crees tú que es Él? leprosos. llámale y Él temblaban. ¿Cómo —¿Por cuál camino vendrá Él? sabe mi hijo que ese hombre tiene igual poder? —Por este mismo. se enderezó y tendió la vista en torno —Hay un hombre prodigioso que puede curaros. En el momento en que aquella mujer Dice una palabra. las gentes que Tírsa. vosotras. Esos han salido de la Después del almuerzo se pusieron en camino. que se había inclinado sobre la —¿De Ben-Hur? extenuada doncella. Pero había recibido poder de Dios para hacerlo. Tirsa. no. luego de —Amrah. Sin —¿Quién te habló de Él? preocuparse por el grito de la viuda que le anunciaba la —Mi amo. Si elegimos el camino principal. La princesa. soy un enviado del que con una sola —No. se acercó a escasos pasos de ella y dijo: —¿Y mi hijo te envía a nosotras? —Mujer. y el rumor lejano que se percibe por el madre prefirió caminar por el monte. lepra. transitan por él nos apedrearán. tienes? Y cuando Ben-Hur me pregunte por ti. sanó a un leproso. Amrah. cuando Ben-Hur te habló de la curación torturas indecibles. ¿qué le —¿Sólo eso? diré si ahora te abandono? —Nada más oí. Él es. aquí. delante de nosotras. 61 . —Ya viene—dijo la viuda—. iremos contigo. llegaron a la cima. palabra devuelve la salud y la vida. Los millares que componían nacimiento. Y el apóstol se alejó. y. apiádate de nosotros". Llámale cuando pase.

Permaneció inmóvil un instante. mientras los demás Estas y otras imprecaciones se mezclaron a los se alejaban. Iba hacia la muerte. bendito el Hijo que nos ha enviado! El gentío que había salido de la ciudad se detuvo —Mientras las multitudes se alejaban batiendo para esperar a los que venían. La empezó. Oyó la —¡Apedrearlas! invocación de la mujer. tú puedes curamos. La algarabía que Jerusalén. que el camino se despejara. Hágase como lo pides. sus venas. que viene en —Tenemos su promesa. profetas: el Mesías. ¡Estamos salvadas. él se retiró del cortejo y esperó. Sentían pueblo las vio y enmudeció de horror ante aquellos cómo la enfermedad iba desapareciendo ante aquellas semblantes carcomidos. maltratados miembros con una armónica sensación. llegar temprano a la ciudad y necesito a "Aldebarán". la viuda se cubrió la cabeza. se oleadas de vida. El infinitamente dulce. A una seña de Ben-Hur —¡Oh. El sol hacía brillar sus flotantes agradecido de la princesa: cabellos con destellos que aureolaban de oro la sagrada —¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Bendito. Desde su asiento y que no sabían la causa de aquella interrupción. 62 . Meciendo las palmas y palmas y cantando. las leprosas vieron a un cuantos le rodeaban. gritaron: estrechó a Tirsa entre sus brazos. sí! Tú eres Aquel de quien nos hablaron los se detuvo. vio su faz devastada por la lepra. más ardiente y rápida. Mientras tanto las multitudes seguían avanzando. haciendo vibrar sus —Acerquémonos más. Eran galileos y La viuda imploró: pertenecían a las legiones por él organizadas para —Maestro. No puede oírnos. ¡Ten compasión de proclamar al rey de Israel y sostenerlo en el trono. —Quédate aquí — ordenó el joven hebreo. Luego verdes ramos. en una sola voz que pasó cómo un los cantos lejanos era apenas perceptible. súplica de las pobres leprosas se perdería indudablemente Sintieron las leprosas que la sangre circulaba por en medio de aquel inmenso clamor. contra nosotras! el poder de Roma. cambió saludos con varios del séquito. Quiero —Mujer. —¡Las maldecidas por Dios! ¡Matadlas! escuchó la respuesta del Nazareno. Es nombre del Señor! verdaderamente el Mesías. como olvidado de En la que se dirigía a la ciudad. —¡Bendito sea el Rey de Israel. derrumbó a los pies de su madre. y fue su consuelo y una movían sus acompañantes no lograba atenuar la abstraída alegría para su corazón sediento de amor y fe el grito tristeza de su rostro. ¡las leprosas! Amrah: Ben-Hur. Tirsa. salvadas! ¡Hosanna al hijo de David! Y las dos continuaron de rodillas mientras la A este cántico respondió la muchedumbre que procesión desaparecía tras el monte. asustada y débil. hija mía. hija mía. sentado en hosannas que continuaban cantando los que estaban lejos una piedra. y dijo. además de —¡Las leprosas!. Cuando el sonido de rodeaba al Nazareno. el milagro viento de tempestad por el costado de la colina. Casi entre los últimos iba un árabe —¿Crees tú que yo puedo sanaros? llevando del diestro dos caballos. en su curación sin pena. que seguía constante al Maestro. Se adelantaron hasta el borde mismo de la roca. y después reemprendió el camino a hombre montado en un borriquillo. grande es tu fe. cuando Los ojos del Nazareno irradiaron al decir: hasta los más rezagados hubieron desaparecido—. tres veces cabeza. y. A su transformación asistió otro testigo.

no seamos ingratos. Conferenciaban madre fue como un salmo. ya fuesen rabinos o romanos. —En nuestra felicidad. Amrah? La acción de despojarse dejó al descubierto su Ella. Eres muy bella. Ben-Hur y Amrah la misteriosamente con el capitán hebreo. Deseaba comprobar una —Pues por ese signo yo te respondo que su poder vez más que el hombre a quien seguía y por el cual estaba procede de Dios. que mantenía el semblante oculto entre sus —Tómala—dijo sonriendo—. Terminada la plegaría. Dios y el mío! —No. —Es el Mesías. vez en cuando iban a visitarle hombres de aspecto Se arrodillaron los cuatro. Demos El joven convivía con su familia en la tienda. Tirsa. esclava en aquel sitio estaba asociada con las dos Llamó al guía árabe. que temblaban y lloraban. donde ha nacido. pensando que la presencia de la fiel defender al Nazareno. Allí pareciera más a su madre. A poco trecho de la tumba de los Reyes. habitarían el palacio de Hur. Por ellos sabía el hebreo todos los movimientos del —¿Y de quién procede su poder? Nazareno. Voy armado porque puede ser necesario Ben-Hur. balbució: —¿Hay guerra. cumpliendo la Ley. ¿Quién es? —Son fieles amigos míos de Galilea. pendiente de la cintura. seguida cruzó el camino para dirigirse hacia las dos Dime. dispuesto a luchar era. —¿Qué haces aquí. La oración que entonó la combativo y largas barbas. diciéndole que se adelantase leprosas. y conocía los proyectos de sus enemigos. El príncipe judío se quedó entonces tan Evitó que su madre le interrogase sobre sus inmóvil como una estatua. hasta que un estaba a su lado? sacerdote. Las miradas de un manos. La vida del santo hombre 63 . hermana mía. ¿Era aquélla una alucinación de Ofensa. y de las gracias a Aquel a quien tanto debemos. Ben-Hur sus ojos? Nunca pudo contemplar a una mujer que se hizo levantar horas después dos tiendas amobladas. un experimento sobrehumano. A pocos pasos del grupo femenino reconoció a hombros de Tirsa. brazos a las dos mujeres. cegada por el llanto. Amrah. ¿ha hecho algún daño en su vida? mujeres. de rodillas a sus pies. le contestaba: llaman el hijo del carpintero. Acarició la cabeza del espléndido caballo y en —Lo podemos saber por el uso que hace de él. levantaban. sin duda alguna. ¿Y quién era sino Tirsa la que debían permanecer su madre y su hermana. repetían palabra por palabra. Ben-Hur —En Nazaret. espada. sin extraño te habrían evitado antes. el Cuando la viuda de Itamar pedía explicaciones joven dijo: sobre aquellos conciliábulos secretos. Cruzando entre su madre y su hermana. se volvió a mirarlas en el momento en que se con los caballos a la puerta de la ciudad. el enviado de Ben-Hur se quitó la capa y la colocó sobre los Dios. preguntó: pudor. sobrecogido de un sentimiento propósitos guerreros y la guió hacia el monte de la imposible de describir. madre mía. lamo querido! ¡Cuán bueno es tu ansiosamente. testificase su perfecta —¡Madre!¡Tirsa! —gritó Ben-Hur y estrechó en sus curación. Ahora ofenderían tu mirarlas. Le interesaban sólo porque habían sido objeto de —No. Sólo entonces regresarían ellas a Jerusalén y Quien primero se repuso fue la madre. acaso? —preguntó la madre —¡Amo mío!.

te aseguro que tu rey su tumba a un muerto. Vi su cortejo y escuché los cánticos. Las pupilas. Un hombre que tenía Busqué inútilmente una figura majestuosa. Pero Ben-Hur no se inquietaba. a la ciudad. príncipe de Jerusalén.. Ben-Hur bajó la frente. ¡ja. un carruaje de oro. aguardando con tanta impaciencia —No soy su guardián—contestó él impaciente. ¿por qué no hace brotar de la tierra del mundo se envolvió en su manto y desapareció por la un palacio más bello que el Karnak? Y tú. Ya me parecía —¿Has despedazado ya a Roma? ¿Dónde ha oír el crujido de los cimientos y ver tambalearse el establecido su capital? ¿Puedo ver su trono y sus leones edificio del viejo pueblo romano. el que yo debía compartir contigo? instante. posesión del mundo". La gente que le seguía del carpintero de Nazaret que es al mismo tiempo Hijo de invadió el pórtico. Ni siquiera ibas tú escoltándole pudo refrenar por más tiempo su impaciencia y se dirigió con tu cohorte de legiones galileas. ja. por el alma de Salomón. ¿por qué vistes ese traje? ¿Dónde guardas los imperio romano sigue en pie. En el templo se glorificará a sí Ben-Hur se Inclinó ligeramente. ja.cn el palacio Hur. ¡Ja. ¡oh darte las gracias por tu hospitalidad. gran efecto producían las palmas al agitarse en el aire! su propio poder le salvaguardaba. Sólo me dije: "Esperemos. estaban obscurecidas por el odio. un jinete dominio sobre la vida y la muerte no caería vencido. ¿dónde está ese hijo atravesar el patio de las mujeres. la de su venganza personal contra los huésped muestre que en su corazón hay odio y maldad? romanos. —¿Qué ha sucedido para que la hija de mi sabio y. los patios y claustro de los tres Dios y de quien tanto esperábamos? costados del templo. como si la pobre la Pascua. que disfrutaré hasta príncipe de Hur! esperando el desenlace. ¡oh hijo de Hur! Quería —A pesar de todo. de gasa y luciendo esplendentes joyas. ja! Y el Jerusalén. Ben-Hur no resplandeciente escudo. ja! ¡Oh de bronce? ¿Y su castillo? Si tiene poder para levantar de príncipe!. pero se detuvo ante la expresión que mostraba el hombres iba vertiendo lágrimas como un niño! ¡Ja. príncipe de puerta más lejana. ¡Ja. No me reí. Pero antes que hablara. un guerrero con Corrían los días del 21 al 25 de marzo. que siempre le miraron Ben-Hur no pudo reprimir un movimiento de cólera. como conviene a un héroe que va a tomar de ella. sin separar sus ojos mismo. Luego no estaban. como yo la ceremonia de la proclamación. colocarse bajó la intensa luz que despendían las lámparas ja!. junto con ella. Iras recibió al príncipe. —preguntó Ben-Hur fríamente. Además. Envuelta en sus atavíos imagen evocada no mereciera ni su menosprecio. ja. ja! rostro de la egipcia. con dulzura y embrujo.estaba amenazada. cabalgando sobre un pollino y con los ojos arrasados de Hur cedió al impulso de acercarse a ella para besar sus lágrimas.. ella agregó: —Llegas oportunamente. del candelabro de Siete brazos. no abandoné mi puesto. Le vi trasponer la puerta y —Dime. atavíos de gobernador o de virrey? ¿Dónde está el reino Como un homenaje a su esperanza perdida en ese que me prometiste. 64 . sin decir palabra. ja. la esperanza de un rey guerrero y conquistador. ¡Qué los momentos en que su popularidad era mayor. En el primer instante Ben..vi a un hombre de faz y cabellos de mujer. mañana. ¡El Rey! ¡El Hijo de Dios! ¡El Redentor de los manos. pues asistían a las fiestas de prorrumpió en una carcajada insultante. Nadie —Vi a tu soñado César haciendo su entrada triunfal sería tan audaz como para atentar contra el Nazareno en en Jerusalén. vestido de púrpura. El mercader Simónides y el egipcio Baltasar Centelleaban el desprecio en los ojos de Iras. avanzó hasta —En vez de un César con yelmo y espada.

—Para complacerte. Piensa en todo lo que sede ti. Devuélvele tu amistad y la fortuna matarte. Sabía que ahora ella hablamos tiene organizadas tres legiones de galileos. la dulce israelita. con el jeque Ilderim y el resto lo he sabido del propio hijo Considero que eres más romano que judío y eso me de Hur. ¡oh noble príncipe de estéril arena brotaría un bosque de lanzas. apresúrate. Oí hablar a mi padre —Una palabra más. Hur! Para un romano. —Si yo informo al ministro Seyano sobre tus —Habla. hija de Egipto. ni me guardes rencor. Podría —Sí. engañado como lo he sido. explicaría su conducta. sólo una cosa la miseria es más odioso que la misma muerte. en Jerusalén. admiro por tu valor. aquí. revelando el propósito que la dispuestas a arrestar esta noche al gobernador romano. Quizás ella lo reírte. Tú. Si tienes algo más que había traicionado involuntariamente. y. actividades revolucionarias contra Roma. —Nadie. El desierto me espera. —¿De nadie más? —¿Salvarme? —De nadie más. si has terminado de hablar y Pensaba en Ester. El hebreo de que directamente a los ojos. porque no me detendré mucho tiempo. que sabes. y él. permíteme que me vaya. En tus redes. tardaría mucho antes de cogerme. 65 . palideces! has vivido en los atrios de Roma. El guiaba.. disponiéndose a A estas palabras. No sería bueno dejar en la ignorancia a jugaban con los pendientes deslumbrantes de su collar. Hasta ese instante había permanecido con la cabeza —Hubo un judío. Dime quién te ha informado de mis asuntos. tu espíritu y tu belleza física. esperó. Ben-Hur se estremeció partir. Iras exclamó: involuntariamente.. —Hija de Baltasar. mirándola Plaza del mercado. mismo judío pactó alianzas contra Roma. Sus cinco talentos no son nada para ti. envenenada. No Supongamos que estas noticias llegan a oídos de quien tú quiero verte en las manos despiadadas de Seyano. voz era otra vez dulce y plena de fascinación. Él fue de lodo el imperio. porque de la él. príncipe mío. Tiene el cuerpo despedazado. ¡Ah. Pero al decir esto cogió el lienzo que pendía a un hombre en el palacio de Iderneo. El jeque —No desconfíes de mí. ¿crees que tardaría mucho en injusto contigo y al cabo de muchos años os encontrasteis apoderarse de tu fortuna y en lanzar tu cadáver al Tíber? de nuevo en el circo de Antioquía. hallarás insoportable y Ben-Hur retrocedió como si de pronto viera a sus amarga la soledad del desierto. —¡Detente! —Ese mismo judío mató a un soldado romano en la La mano enjoyada lo retenía. diciéndole al —En tu infancia tenías un amigo. que mató descubierta. Los dedos de uñas pintadas de la hija del Nilo —Gracias. reconozco tu —¡Mesala! astucia y confieso que estoy a merced tuya. añadir. y no he de perseguirte más. Mésala. ¡Sálvale! deseo de ti. Su Seyano. El desierto se abre para que perdió en las enormes apuestas que le obligaste a recibirme. Concédeme lo que te pediré. pero eres mujer. de su brazo y lo ajustó a sus sienes. Una fatal mismo tiempo que eres el hombre más rico del Oriente y circunstancia os separó y os convirtió en enemigos. aunque Roma es buena cazadora de aceptar. pero para hombres. el haber descendido como él hasta como estoy. Tú has vivido en Roma. un escapado de galeras. No puedo condenarte a pies una serpiente que dirigía hacia él su lengüeta ese destierro. He reunido detalles. Te Ilderim es uno de sus aliados. induce a salvarte. Ve a él con tus informes.

la sobrevivido a las galeras a que él me sentenció. Si te he fingido simpatía y he vida y la de sus amigos. La egipcia retiró su mano. debo nada que coger. porque la herencia de Arrio. hombro de él.. significar que él no está obligado hacia mí por los Dile que cuando Seyano venga a despojarme no hallará mismos deberes que yo hacia él Siendo un judío. pero Ben-Hur le cerró el hogueras. Sólo veré en ti a la espía de un proporcionan a Simónides. Y con ello querías por el poder del Nazareno. ibas a decir. porque si no logras calmar la indignación tenga. Dile que he o de amigo. a quienes encarceló en la Torre de Antonia para —¡Oh! Él es. Sé Abstraído en estos pensamientos.. sembradas de Se dirigió hacia la puerta. ¡por nuestro Señor venta no está al alcance de su mano. vil judío! ¿Creíste acaso que cortesía. con ceremoniosa —¡Miserable galeote. sandalias. pero ahora te digo que a ellos tienes Cuando Ben-Hur quedó solo. si él estuviera en mi sumido mi mano es el castigo de Dios por sus talentos lugar y yo en el suyo. están protegidos por una hombre a quien detesto. Si mañana. prudente y adiós. En torno a ellas. ha a Mésala y que. salvaguardia imperial. ¿haría lo que tú exiges de mí? contra los débiles y desgraciados. Di. por larga que la Dios de Israel!. no Iras le citó al palacio de Iderneo aquella vez que dos ordenas a ese mercader que administra tu fortuna que me gladiadores intentaron matarle. y que peculiar sonrisa sarcástica. por Isis! Responde. cuando al fin ella cesó de —Si mañana ves a Mésala aquí o en Roma. ¿oyes?. incluyendo perdonarle y cederle mi fortuna. por el contrario. En cuanto a este palacio y demás bienes. Si la villa de Misenio. y pensando que 66 . mantuvo en alto la cortina mientras la egipcia yo podía amarte después de haber visto a Mesala? pasaba. y. que se contaminaran de lepra. Contempló las calles de Jerusalén. pues.. están tranquilas y curadas —Un romano. que aún apoyaba en el Ahora. porque él es romano. ha sido vendida y el producto de la tienes algo más que añadir. sido por servirlo a él. antes del mediodía. vete. en la plenitud de mi fuerza. te las entenderás con Seyano. pudiera que las galeras y caravanas que tantas ganancias olvidar que eres mujer. Recordó que ella nunca censuró soportado por tanto tiempo tu aborrecible presencia. admiraba su insolencia. A Ben-Hur le pareció. y pronto. y comprendió que había entregue a la orden de Mesala cincuenta. date prisa. Él hubiera quedado satisfecho con la cesión de Y ella desapareció. y gritó con odio: La condujo hasta la puerta. Dile que la postración en que lo ha embajada. hija de Egipto? Dime. Dile que mi madre y mi ¡Responde. ahora. a quien tú desprecias tanto. Hombres como tú no son dignos ni de calzarle las —Paz a ti—dijo él. lo que falte. Le sublevaba pensar que pagues los besos que has dado en mi mano y que durante varios años había confiado en Iras. Ben-Hur distinguió luz en el pabellón de verano. sintió que el que añadir otros veinte…. ¿lo oyes? Para que desaliento se apoderaba de él. tan altiva como irritante. los cinco talentos. que veía la cabeza del romano inclinarse sobre el este mensaje mío: Dile que he recobrado toda la fortuna hombro de la egipcia. lo mismo que siento crecer cada vez más en mi alma. dale hablar. cincuenta talentos. celebrando la Pascua. actuado en complicidad con el romano. Y su expresión no era de medicante que él me quitó robando a mi padre. subió al terrado. exponiendo su recuerdo con disgusto. me regocijo en su —¿Ha sido Mésala quien te envió a mí con esa miseria y deshonor. Dile que le envío mi desprecio. veinte. los hebreos entonaban los paso y dijo: antiguos himnos de Israel.. en nombre de te verdad! hermana. como siempre. Los labios dibujaban.

El que caminaba entre ellos avanzaba nada sino que es todo mi amor. rabinos de larga barba. Fue mi amiga desde el sus ojos apagados.. revelaba el objeto de aquella excursión misteriosa. el joven el centro. Pertenecían a los concilios de hombros y su frente. Siguió a la procesión hasta las afueras de la hablarte. Él no se ofendió. Él. exclamó involuntariamente: olvidado ese beso? Yo no. el de la derecha. interrumpida por un suspiro que terminaba casi pues más bien parecían venir de él Y si era asunto de paz. Ningún indicio Se retiró tan silenciosamente como habla venido. en el terrado de continuo velar por el Nazareno. dando las gracias. irregular. sin duda. Detrás 67 .Simónides había regresado. se mezcló de nuevo me dejé a traer por ella. Ben- medio de alegres cánticos. ¡con qué ingenuidad infantil me rogó que no sus discípulos tan bien como al Maestro. Ben-Hur. Pero é1. espesas por la pesada manta. niña mía. Es una hija de Judá y pesadamente y con la cabeza caída. sus Cedrón. con el terror impreso en ellos. La egipcia es ambiciosa y frente y la luz de las antorchas golpeó su rostro pálido. Sus labios se movieron como para hablar. Pero no.. llegando más allá del Olivero. A retaguardia veíase un grupo de ocupado por Ester. La despertaré para decírselo todo. turbaba a su paso los cantos y salmodias de Israel. Tras é1. Ester es abnegada y pura. ¡se sobre Ben-Hur. uno de los mas "Dejaré que duerma. en sollozo. Dormía y su respiración era Caifás y Anás. ¿A dónde iban? No al templo. La noche aquella. acaso ese suspiro o la soledad en que la ¿cómo se explicaba la presencia de los soldados? hallaba. En su primer instante.. La amo. A cada paso Ben-Hur era saludado e invitado a un hombre vestido de blanco.. De pronto vio antorchas. se dirigió hacia él. Aguardaré otra ocasión para éntrelas filas. con cenar. éste observó a tres personas que iban juntas en Apoyando sus brazos sobre el respaldo." ciudad.. apóstoles formaban un grupo indignado. Algo. y halló un portal Israel eran hermanos y ejercían una hospitalidad amplia y cuyo cancel habla sido roto. Ahora. Y rechazó a Ben-Hur con rudeza. altos sacerdotes. So cuerpo delicado aparecía cubierto dignatarios y sacerdotes... Era el Nazareno. De pronto alzó la ahora observo su gran belleza. seguía adelante. en cambio. Miró hacia adentro y vio a cordial. Ben-Hur conocía a todos Antioquía. El cabello suelto caía sobre sus cejas y nariz encorvada. El personaje de la izquierda era el jefe de los reflexionó: guardianes del templo. las manos cruzadas. ¡Maldita hechicera de Egipto! Debo olvidar primero que y. De Bajo a la calle y se mezcló a la multitud acampada en pronto la vanguardia de la comitiva se detuvo y se torno a las hogueras en que se asaban los corderos en produjeron una confusión y un retroceso generales. adelantándose unos pasos. pero sin —El hombre volvió la cabeza y sus ojos cayeron indicarle dónde están. Una cohorte romana mantenía su mansedumbre. al ver a me enemistase con Roma! La besé aquella noche. indicó a Ben-Hur que aquel sueño era el Cuando la comitiva llegó al sitio donde se detenía descanso de una pena más bien que de una fatiga. Esa noche todos los hijos de Hur sé adelantó para ver qué ocurría.. Se lo dije a Iras. A esta niña sí se lo diré. No tengo nada que decirle. alegrará tanto!" pero el sacerdote se interpuso e increpó al joven: "Será otra hija para mi madre y una hermana para —¿Qué quieres tú? ¡Largo de aquí! Tima. egoísta. aguardando otra oportunidad. que se levantó Deseaba reunirse pronto con su familia en las tiendas del serenamente. Hallábase en oración. En la ciudad no —¡Judas Iscariote! saben que encontré a mi familia. ¿Habrá ese hombre. Pero el de los soldados marchaban varios esclavos armados con sillón en que habitualmente reposaba el inválido estaba mazas y jabalinas.

. Amigos señal de cólera de aquel hombre. Creía el joven defendido. Los rabinos se adelantaron y. una Después de hablar así al discípulo que lo había palabra. Pero esta —A Jesús de Nazaret es vuestra hora y la del poder de las tinieblas. De pronto —Yo soy. De pronto resonó claramente la voz del —¿Por qué habéis salido a mi encuentro con Maestro: espadas y palos. —Yo soy. y otros. prepararon las cuerdas para atar al Nazareno. Ni siquiera cuando le dijo al hombre herido: 68 . extremo? ¡Misterios sobre misterios!" —¿A quién buscáis? Ben-Hur no divisaba ya a Cristo. ¿con un beso defendido por sí mismo. pero llena de temor supersticioso y dispuesta. Quitándose el manto y el lienzo que le cubrían la cabeza. algunos discípulos se agruparon en torno a su atrevidamente a la turba. Ante aquella multitud insolente. —No sufras más. ¿no he de beberlo hasta las heces? Cristo demostrarla su poder y su rango. porque lo hiciese en tales su Maestro y allí acudían los legionarios dispuestos a circunstancias. Y besó la mejilla de Cristo. "Sin embargo—reflexionaba—. pero Judas. las manos ligadas a la espalda. como contra un ladrón? Cada día estuve —¿A quién buscáis? entre vosotros en el templo y no me detuvisteis. ¿Qué cáliz es ése que su Padre le da de No recibiendo respuesta. que presenciaría la prueba decisiva de su rey y esperaba diciéndoles: confiado. pudo aniquilar a sus enemigos. Alrededor del hombre los más tímidos se dejaron caer al suelo temblando. Ante aquella figura pasiva estaba la turba ansiosa. me envía. exclamó: distinguía a Jesús tranquilo y resignado y su alma se —Salve Maestro. partan tranquilamente. Judas habla traicionado a realización del milagro. con la espada la oreja de uno de los aprehensores. La ronda cobró ánimos y lo rodeó. a la menor Y con el solo contacto de su mano lo curó. pensó Ben-Hur. "Seguramente no se dejará atar". Abriéndose camino pudo llegar Maestro. para defenderle. El cáliz que mi Padre destino del pueblo judío. Allí amenazado se arremolinaba la turba rencorosa. ¡Y Ben-Hur cabeza inclinada. Aquél era quizás el momento en que se decidiría el —Vuelve tu espada a la vaina. Ben-Hur contuvo la respiración. todos habían desaparecido.. Estas sencillas palabras fueron dichas con tal Cuando Ben-Hur volvió los ojos en busca de los majestad. por la Ben-Hur lo comprendió todo. que caminaba lentamente. Ni siquiera cuando los sayones cabellos cubriéndole parte del rostro. pero suponía que —A Cristo de Nazaret iba en el grupo que llevaba las antorchas. inundaba de piedad.. se dirigió otra vez a la beber? ¿Y qué Padre es al que debe obedecerse a tal multitud. Uno de ellos cortó con su hasta el Nazareno. el Nazareno se volvió hacia sus perseguidores. Un suspiro. que hubieran quedado los que ni para escapar tenían alientos prorrumpía en gritos y amenazas. Si me buscáis sólo a mí. dejad que éstos decidió verlo otra vez. a huir y dispersarse. que los asaltantes retrocedieron y algunos de fieles.. los no se movió! No. entregas al Hijo del Hombre? ¿A qué has venido? ¡y no quiso!. y enemigos se miraron confundidos: unos. Deseaba hacerle una pregunta. Por instantes Ben-Hur y los demás se hubieran marchado.. un pensamiento eran suficientes. adivinando su los lanzó por encima del muro del huerto y se mezcló designio. prender al rey de Israel. pudo haberse —Judas —dijo él con dulzura—.

Si ese rey no quería ascender a un albergaba su familia." La turba le rodeaba iracunda. una sola.. les dijo: "Sobre vuestras hombres? conciencias dejo este crimen. Ben-Hur. Rechazando con —¿Con qué propósito? violencia a los que le cercaban. El siervo. —Maestro. te lo ruego: si te traigo auxilio. protestaba. ¿no debo apurarlo hasta las heces?" Aquella muerte el peligro. El árbol de la cruz se levanta ya en el al oído: Gólgota. Ben-Hur quitó la cuerda de manos del esclavo que —Ven con nosotros. Juntad las los que aullaban. 69 . —¿Quién respondió? angustiado: —Todos. trono y humillar a la orgullosa Roma. Y Ben-Hur estaba en peligro. continuó: declararlo culpable. sueños de Ben-Hur? Sin embargo. Y ellos respondieron. mandó alta. terrible potencia de sus brazos. Dime.. si fuese E1 Nazareno mantuvo la cabeza inclinada. consternación. Ben-Hur sintió que su corazón cesaba de latir. sin dar verdaderamente el Hijo de Dios. El joven añadió. lavándose las manos. En medio desnudo. sus oídos resonó la voz santa: "El cáliz que mi Padre me cuya sombra protectora le dio asilo. puerta de la tienda de Ben-Hur y solicitaron verlo. di me. sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos". legiones. que no pudo conciliar el sueño. hijo de Judá. los sacerdotes y el pueblo: "Caiga su —¡Oh Maestro! Soy tu amigo y tu discípulo. junto a las tumbas de los reyes. ¿lo aceptarás? —¡Santo padre Abraham! Y si fuese. Eran dos de sus oficiales hallaron una densa muchedumbre que se dirigía a la galileos. Una hijos de esa sangre? ¡No debe ser! Llegó la hora del docena de manos cayeron sobre él y escuchó los gritos de combate. aunque su alma estaba A la segunda hora de la mañana siguiente. Maestro! Una palabra. ¿de qué valían los trabajos y los dejó caer en su lecho. la túnica hecha jirones. consiguió al fin refugiarse en el barranco.. —¡Este es uno de ellos! Prendámosle también. sin llevaron ante Pilatos. ¿quién lavaría a sus señales de haber oído.. Es tiempo de morir por Israel. La ira acrecentó sus fuerzas. Al alba lo las manos del prisionero. sino cumplir un El corazón del joven estaba tan afligido cuando se calvario tremendo. le dijo apresuradamente sido sentenciado. ¿vas de buen grado con estos Después. se abrió paso con la —Quieren la muerte del Nazareno. Una vez en la pesada. por dos veces quiso dejarlo ir libre. más abajo de la laguna de Ezequías hizo entrar de inmediato. recobró en el huerto su manto y el lienzo de su no podía evitarse. Como un río tumultuoso afluían a Jerusalén todas las sectas de Judea y las tribus de Israel. dos sumida en la incertidumbre. ciudad. —¡Ay! Somos los únicos que hemos permanecido Matémosle a palos. y acercándose a Jesús. Él les En el valle. Los demás siguen a los sacerdotes. a quien había quitado la soga que ataba —Anoche fue preso y procesado. Por dos veces el romano se negó a concederle atención. ordenó: jinetes que llegaban a gran velocidad descabalgaron a la —En marcha. —¡La cruz! —fue todo lo pudo decir Ben-Hur en su Dime. Estaba decidida por una voluntad muy cabeza y volvió a la dudad. —¡Maestro. leales. hermanos. y ante ella eran inútiles los esfuerzos de Ben-Hur y ensillar a su caballo y regresó a las tiendas donde se sus legiones hebreas. El Nazareno ha la llevaba. Cuando hubo pasado envía.

Ben-Hur recordó los actos de caridad y los milagros Pero habría sido una historia ordenada por los hombres y que había realizado Cristo. El El Nazareno les bendijo con la mirada. hijo de Hur? — gimió hasta el templo. la corriente humana. puesto leales. y aunque entonces no 70 . El vocerío crecía de minuto a minuto y el aire cruz. ¡oh Simónides! que así lo ha querido. Que muera. una carga de sus galileos no sólo podía dispersar a Gólgota. —¡Rey de los judíos! ¡Destructor del templo! El momento supremo de la vida de Ben-Hur había ¡Blasfemo! ¡Escarnecedor de Dios! ¡Crucificadle. a una muerte casi tan terrible como la de la confusión inmensa turbo al joven. esgrimirlas defendiendo al rey que iba a venir. Los demás desertaron. llegado. pero él nos abandonó. No. cuando iba preso entre no por Dios. volvió la trastornada faz y los miró uno tras otro antes de Entonces uno de ellos repuso: seguir sus penosa marcha. Apresuraos. a pesar de su inflexible voluntad. Años después. y —Os di armas y convinisteis conmigo en él. Si vais al ¡Hala!. pues sus labios Nazareno no es rey ni tiene espíritu de rey. y a ti. A su lado sagrados ya no tenían voz. sino dar el toque de rebato para que el pueblo Se acercaban ya los habitantes de Jerusalén. A él. Una los romanos. algo que no fue jamás y que nunca será. Pero escucha ¡oh hijo de Judá! La canalla. galileos y les dijo: Detrás de ellos marchaba el Nazareno. —¡Oh Dios mío. se estremeció. —¡El rey de los judíos! ¡Paso al rey de los judíos! Impulsivamente se dirigió hacia un grupo de Una escolta de legionarios seguía a los chiquillos. A su de Israel se agrupara en torno a él y se precipitara a la vanguardia venían un ejército de chicuelos que chillaban: soñada guerra de independencia. Tenemos tus espadas y estamos dispuestos a pelear a tu gritaba con odio: lado por la libertad. Era necesario defender a Jesús. al resguardo de una esquina. Seguíales Baltasar en su litera. a las galeras que consumían la vida y el espíritu de estaba Heno de clamores cuando Ben-Hur vio a los un hombre. como si adivinara los sentimientos de movieron. —Sólo estos dos que me siguen se mantuvieron no es el rey. madre y su hermana. increpó: levantó los ojos hacia ellos. el domingo de Ramos. dejad que pase el gentío e iré con vosotros. volvió la espalda al Señor y rehusó el tronó de David. Simónides. En la puerta Bella Simónides. el Nazareno le dio de beber junto al pozo de siervos de Simónides que llevaban a su amo en un sillón. Baltasar enmudeció. la chusma. ¿qué os detiene? El Nazareno es el rey y la Ben-Hur gritó: libertad morirá con él. tú eres quien está engañado y no borró jamás de la memoria de Ben-Hur y de sus amigos. Nazaret. y Galilea no está con él. todos ellos o Hubiese oído la exclamación. ni nuestros hermanos que tienen tus espadas. Dios mío! Los hombres le miraron con respeto. nosotros. Ester se abrazó a su padre. —¡Seguidme! ¡Tengo que hablar con vosotros! Iba casi muerto. A cada paso vacilaba como si fuese Ellos le obedecieron. dirigida por escribas. les Cuando pasó por delante de Ben-Hur y de su gente. el Nazareno —¿Habéis oído? —gritó Ben-Hur. pero no se Entonces. y cuando estuvieron fuera de a caer. fariseos y rabinos. Si él hubiese aceptado la oferta y pronunciado crucificadle! una palabra. estábamos cuando entró en Jerusalén. Aquella divina mirada no se —Hijo de Judá. la historia hubiera sido otra de lo que es. —Paz a ti. Ester. Le acompañamos —¿Dónde están tus legiones. sanó a su Ester caminaba a su lado. Un campesino le ayudaba a llevar la cruz.

de hierbas. con su mitra. te estamos esperando—le llamó Simónides Dios. Como a Baltasar y a sus amigos los ensordecedor clamoreo. polvoriento. —Yo soy la resurrección y la vida. nunca lo supo. Se cubrió el rostro con las manos y luchó ladrones que morirían con Él estaban prontas. Los golpes de martillo torturaban el profundo Nazareno. diciendo: que le enmudecía. absorta. más tarde lo atribuyó al con una fe superior. Ester. que silbaba. Si es Hijo de —Ven. había un espacio abierto. —Hacía el templo—respondió el pontífice—. A pocos pasos de él. sus vestiduras de oro y su aire y sin compasión fue extendido sobre la cruz y clavado a altanero. Dios. descollando de su brillante Los soldados arrancaron al Salvador sus vestiduras séquito. árido. y que morir podrá contemplar la santa casa que él quería parecían llamear en caracteres de fuego ante su mirada destruir. por cuarta vez. que su muerte había sido necesaria para la fe en El ruido de los martillazos distrajo a Ben-Hur de esa la resurrección. Sólo 71 . sean inocentes o culpables.comprendió este sentimiento. el Redentor del mundo. ni una mata seremos malditos desde esta hora. Las cruces para el Nazareno y para los santuario vacío. Así al Estas palabras. Y Jesús no exhaló las miradas de los tres millones de personas que un gemido del cual pudieran burlarse sus enemigos y que esperaban la crucifixión. Sobre la cumbre de la colina. y Ben-Hur marchó como un autómata La turba. gritaba e imprecaba con delante de la litera. Los dos Magos el día que acudieron a la reunión en el condenados iban a ser clavados en sus cruces. el ella. redondeada como un abrazándose a su padre. sin había sufrido. Ben-Hur comprendió. enmudeció de pronto. Olvidó su antigua creencia de que quedar erigida. Todos cuantos Doquiera que Ben-Hur dirigía sus ojos. Cuando Jesús resucitó. —Que el blasfemo sea el primero. sin la cual el cristianismo sería un especie de éxtasis. pendiente de las Israel para destruir el poderío romano. la multitud abrirse camino a través de la densa multitud hasta llegar se estremeció. sufriendo en silencio. Ahora creía en £1 ensangrentadas manos. coronado de espinas y distancia no los oían y sólo veían el martillo al levantarse con una caña a modo de cetro en las atadas manos. —No mires. —¡Qué tranquilo está! — murmuró Ester. no mires. en efecto. estaba el sumo sacerdote. Ni un palmo de tierra. Cómo pudo soldados cogieron a Jesús con este propósito. Ahora sabía que Él era el Hijo de Nazareno. que cabezas humanas. el cuerpo del aquel hombre extraordinario venía a ocupar el trono de Nazareno cayó pesadamente. una mano oculta guiaba a Ben-Hur. Al dejarla caer en el hoyo. silencio y llenaban de horror aun a aquellos que por la La escuálida figura de Jesús. no vela más presenciamos su martirio. Veremos. Una gran dulzura se Los obreros llevaron la cruz al sitio en que debía difundió en su alma. Tampoco se quejó ni gimió. Oía la voz —¿Hacia qué lado quieres que mire? —preguntó del Nazareno diciendo: ásperamente el centurión. Circundaba este espacio un muro de y balbució: seres humanos. Él. apretó la cabeza de su hija contra su pecho huella de vegetación. se agitaba con espasmos de dolor y espanto. Ben-Hur sentía que su corazón afligiera a sus fieles. le devolvieron la paz. El sumo por sobreponer sus deseos a la fuerza oculta y misteriosa sacerdote judío señaló a Jesús. se salvará a sí mismo. al sitio del suplicio. recordando las torturas que cráneo. atraía para chocar contra la cabeza del clavo. repetidas una y otra vez. Cuando los desierto. Sobre el Gólgota.

Allí encontraría el se disiparon y volvió a brillar el sol. en cambio. ¡Déjalo! hubiese muerto. 72 . recordando el sorbo de agua que Él —Le vi en el pesebre. la introdujo en el agua y la llevó es verdaderamente el Hijo de Dios. sólo tú tenías razón. perdónalos. conmigo en el Paraíso". inclinadas por la violencia del terremoto. poniéndole una mano en el hombro. que unto habla suspirado por la causa de su muerte. diciéndole. ¡extraña contradicción!. A través de las tinieblas que invadían el sacudimientos terribles. y compadecía. se precipitó hacia el barril de Ben-Hur. Baja de la cruz y creeremos en ti… La luz se extinguió de los claros ojos y la coronada El Nazareno a nadie habla hecho daño. trastornado. le colmaba de insultos y maldiciones.brotó de sus labios la más divina de las exclamaciones —¡Dios mío!¡Dios mío! ¿Por queme has que de Él se recuerdan: abandonado? —¡Padre. la tierra les respondía con nuevos enmudecieron. como mis compañeros! ¡Feliz Melchor! Sin oír esas voces. ¡Sólo tres horas sobre la cruz y se gigantesca. habló al buen ladrón. Ben-Hur. En un instante las tinieblas nueva vida más hermosa en el Paraíso. El mercader.. ¡Demasiado tarde! El rostro. y no puede salvarse a sí mismo!. Agonizaba. Su comprendió que el reino de aquel hombre no era de este corazón lleno de amor estaba destrozado y ésta fue la mundo. le dijo: agua y vino que los soldados habían depositado bajo las —Sabio egipcio. que no saben lo que hacen! —Baltasar. —¡Sálvate a ti mismo. Pero el Nazareno dijo aún. Cuando el Crucificado.. humedeció los labios del ¡Feliz Gaspar! Crucificado. viéndose las cruces soñado reino y al Rey triunfante. pero entreveía una se escapó de todos los pechos. El sumo sacerdote fue derribado monte. cruces. no curarla con la venganza su La tierra comenzó a temblar y un aullido de espanto cuerpo destrozado por el tormento. La turba huyó espantada. La del centro La respiración del Nazareno era cada vez más parecía dilatar sus brazos sobre el mundo y elevarse fatigosa. a los labios de Cristo. el mago temblaba convulsivamente. en tus manos encomiendo mi espíritu. cubierta de polvo. a los ladrones. claramente Los dos ladrones habían sido clavados en sus visible para Ben-Hur. El Nazareno cruces. Sin embargo. Ben-Hur creyó que todo había siempre al pueblo y le habla amado. favoreció cabeza cayó lentamente. ¿Por qué debía yo vivir en este día? ¡Oh. resplandeció. si —¡Déjalo! —gritó el pueblo con cólera—. por sobre las cabezas de los circunstantes más al suelo y sus vestiduras de oro pisoteadas y su boca próximos. Sí invocaban el moría! La noticia se transmitió rápidamente y todos nombre de Dios. Los ojos se dilataron. La sangre del Nazareno había caído sobre todos. con voz débil: pueblo. días. recién nacido —contestó el le diera en el pozo de Nazaret anciano—. "En verdad te digo que hoy serás Un estremecimiento recorrió su torturado cuerpo. —Padre. sí eres Hijo de Dios! — ¡Podía destruir el templo y reedificarlo en tres —Todo se ha consumado. cogió la esponja. el concluido. venida del rey de Israel. en la hora tercera. La plebe rugía: fijándose en un punto que sólo Él vela en el cielo. ya Simónides no dudó más y Dio una gran voz y su misión y su vida terminaron. pasó este grito del moribundo.

Colocó el Las lágrimas asomaron a los ojos de Ester. servidumbre le informó que en todo el día no la habían Ester la detuvo. palideció. ¿Quieres hablarles? —No. refugio de los cristianos perseguidos por Ester. Días más tarde. Dile. ocultó el misterio dé su desaparición. que 73 . soy Iras. por el mal que le deseé he sido tan atrozmente castigada. Les asustarla —dijo Iras. y su constructor fue el mismo hebreo hermosa. y desde entonces se oyeron allí con —Y yo soy lo que he querido ser. por fin. condujeron a la ciudad. Dentro de poco adoración los dos nombres sagrados: todo habrá terminado. Indudablemente había sido sobre los Césares. Tirsa y la princesa de Hur La egipcia repuso: regresaron a su hogar. rencor. Aunque aturdido por el movimiento de la tierra. y entonces Ben-Hur ocupó el puesto de —Quédate y habla con Ben-Hur. al reconocerla. —No—protestó Iras—. donde Tirsa. Ben-Hur buscó a Baltasar y le vio tendido en el suelo. Miraba hacia la estancia contigua. además. De aquel recinto salió el cristianismo. La romano es lo mismo que ser bruto. Años más tarde Ben-Hur recibió en herencia el Huerto de las Palmas. esposa de Ben-Hur. Abandonó el palacio. que cadáver en la litera y sus dos amigos galileos le quiso hablar. la hermana de Ben-Hur. añadió: —No tengas miedo. Somos cristianos. pues los siervos habían huido. Viéndola retroceder instintivamente. No te guarda la hija junto al féretro del anciano egipcio. al Rey de Israel. —Sí. ¿Tus hijos? —Sí. Traigo un mensaje para tu marido. la hija de Baltasar —dijo la egipcia. Adiós. La bahía azul de Miseno "Dios Padre y Cristo Hijo". No la encontró en el palacio. jugaba con dos niños sobre una piel FIN de león extendida en el suelo. visto en la casa. inclinarse sobre él descubrió que había muerto. No quiero compasión ni Ben-Hur no quiso confiar a nadie la misión de dar la llanto. pero en su rostro había huellas de sufrimiento y que había formado legiones en el desierto para defender amargura que la envejecían. Este legado. Dile que su enemigo ha muerto y que lo he matado yo por la miseria que me trajo. unido a las grandes riquezas que poseía el hebreo. Dile. le permitieron construir las catacumbas Cinco años después de la muerte del Redentor. acercándose a Ester. Ester. su 19 gran amigo. de San Calixto. que me he convencido de que ser triste nueva a Iras. recibió la visita de una Roma. Al que hasta él me compadecería. para alzarse extranjera alta y flexible. propiedad del jeque Ilderim.