4 relatos espontáneos

Q.

Con una mano en el pecho, me acerco a hablar con Q., el jefe de nuestros enemigos. Q. me
escucha como si me entendiera, pero yo sé que eso es imposible porque hablamos idiomas
diferentes. Cuando termino mi discurso, Q. levanta una mano y se acerca uno de sus súbditos. El
súbdito escucha una serie de órdenes y se va corriendo. Detrás de mí, mis súbditos están
inquietos. Q. empieza a hablarme con muchos gestos, con cara de generosidad y sonrisas, y a mí
eso me parece sospechoso. A la vez, Lilo, uno de mis súbditos, se me acerca y me dice algo al
oído, pero yo no lo entiendo porque Q. habla muy fuerte. Sin embargo, para no generar una
situación tensa, le hago a mi súbdito un gesto para darle a entender que lo que me dijo va a ser
meditado. Q., entretanto, sigue hablando pretendiendo no darse cuenta de nada. Eso me hace
sospechar: en cualquier otra situación, Q. se hubiera enojado, hubiese gritado, amenazado por la
interrupción de mi súbdito. Lo que pienso en ese momento es que Q. por algún motivo quiere
sostener el momento lo más posible, hacer tiempo. Pero ¿para qué? Súbitamente entiendo, y saco
mi espada. Justo en ese momento aparece detrás de Q. un ejército enorme al mando del súbdito
que le había hablado al oído. Como nosotros somos solamente diez, nos ponemos a correr. Q.,
muy satisfecho, se ríe a carcajadas, y yo, mientras corro, voy viendo cómo las flechas van
atravesando a mis súbditos. Pocos minutos después, sólo quedamos Lilo y yo corriendo entre las
flechas, que parecen correr con nosotros. Entonces Lilo me dice: “¿Por qué decidiste no prestar
atención a mi advertencia?”. Cuando estoy por responderle, una flecha le entra por el cuello y le
sale por el ojo. Lilo, sin embargo, sigue corriendo, e insiste: “¿Por qué decidiste no prestar
atención… a mi advertencia?”. Y entonces otra flecha le atraviesa una pierna. Pero él sigue
corriendo, y yo decido responderle, y estoy por improvisar algo cuando la punta de una flecha le
sale por la boca. Lilo me mira, y por la punta enrojecida de la flecha vuelve a decirme: “¿Por qué
decidiste no prestar atención a mi advertencia?”. Pero esta vez lo que dice no se entiende, y sólo
me resulta claro porque es lo mismo que me dijo antes. Y justo cuando Lilo cae muerto, una flecha
me entra por una oreja y me sale por la otra, y aunque el dolor y la sorpresa son enormes, no
muero, sigo corriendo y llego a la ciudadela. Enseguida me acuestan y me hacen preguntas, pero
no oigo nada. Con mucho cuidado, un médico me saca la flecha, y entonces la sordera se
transforma en un murmullo. “¿Qué es ese murmullo?”, pregunto, pero no oigo lo que me
responde: veo al médico mover la boca, pero sólo oigo el murmullo que no se altera para nada.
Hago otras pruebas y descubro, entonces, que el murmullo viene de adentro de mi cabeza, es
decir, que no entra por mis oídos. Me paro y me caigo, me levantan y me llevan afuera. Una
multitud me aclama en medio del murmullo: levantan las manos, abren las bocas, se acercan,
intentan tocarme, etc. Y de repente se abre un sendero entre la gente y veo aparecer a la princesa,
mi mujer, llorando y gritando algo que identifico como: “¡Mi amor!”. Y después me abraza y me
dice una serie de cosas que me pierdo porque no la oigo. Todos ríen, pero yo, aislado de la
comunión, lloro de emoción y sufro, y no sólo por eso: el acuerdo con Q. fracasó, mis nueve

Afecto de la enfermeras . porque entre mis súbditos hay toda una serie de soplones. pero él no quiso escucharnos. La bruja se sintió muy atraída por el problema y nos explicó que el asunto era justamente su área de trabajo. mi mujer ni siquiera se da cuenta de eso. así que sólo lo conocemos por sus efectos. así que fuimos a otro médico más inteligente que sí nos escuchó y nos dijo que nuestro problema era particular e interesante pero que. Ayuda No vemos qué está en el origen de lo que nos pasa. le dijimos. que él ya sabe que estoy sordo. Un día fuimos al médico a explicarle nuestro problema. le dijimos un poco desesperados. debido a la naturaleza misma del problema –es decir. no. “Ah. al cabo de unos meses. ¿qué hago? Me voy a pelear nuevamente. Lo entendimos. eso no me sirve”. según nos explicó. no tenemos forma de preverlo. como no entendemos tampoco su comportamiento. Ella se hizo rogar un poco al vernos. Ahí estamos desde hace varios años. Entonces nos preguntó si estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa para resolverlo. yo estoy herido y sordo. por qué. díganos qué quiere que hagamos y nosotros vemos si lo hacemos o no”. así que fuimos a una bruja. porque. y entonces. espere. nos respondió: “preciso confianza total y entrega total”. también. eso no podemos darle”. “Cualquier cosa no”. se había quedado ofendida. el pueblo vive en una felicidad idiota. Esto significa que estamos condenados a hacer cosas ridículas sin justificación ni previsión y a quedarnos después pensando en qué fue lo que hicimos. “Ah. por lo que.él no podía hacer nada. y. debido a que el eje del problema era un misterio insondable. “No. Así seguimos vagando por distintos especialistas que por un motivo o por otro no pudieron darnos la más mínima esperanza. Nos alegramos mucho. le respondimos. etc. finalmente accedió y nos metió en un tubo de madera. “No. volvimos a pensar en la bruja y fuimos a buscarla decididos a entregarnos. Sé.hombres murieron atravesados por flechas. y nos fuimos. porque sé que Q. está preparando un ataque y prefiero sorprenderlo. entonces no puedo ayudarlos”.

Intimidad Dentro de la cabeza había una serie de ideas. es decir. Roberto amplió la aplicabilidad de la pena de muerte hasta los muertos mismos. de treinta años. lo más interior de esas ideas era. Las otras enfermeras curaron mis heridas con afecto. antes de él Roberto el Moralista y antes de él Sigfrido el Matemático. es decir. circuló el mismo rumor. Duli. Duli. pero al cabo de pocos meses no quedó ninguna duda de que no sólo no estaba loco sino que era el mejor rey que había tocado en siglos. hermano de Carlos. cuando veía en un pueblo del interior del país a alguien que no le gustaba. era un aprendiz y se equivocó de… El tercer médico era muy viejo y. de esa manera me siento al caminar sobre los cantos rodados. Cuando. afortunadamente. que intentó arreglar eso. si bien no son pocos. Y en ese desborde de cariño. con Gilberto. dibujó todo mi cuerpo con el bisturí. tampoco sobran. y al salir veo cosas que me impresionan. me da asco”. lo más íntimo de la historia es verificable. Tanto Carlos como Pipino fueron vistos como locos por sus súbditos. la más vieja. así estuve varios meses. cuando se juntan muchos en un período corto injustificadamente. en un principio. ¿Pero por qué me tropiezo? Porque quería ir al hospital y ser tratado con afecto por el equipo de enfermeras: la más linda se llama Lope. grito. otras ideas. Lo que cuento lo sé porque Lope me contó los detalles feos con mucho afecto. y se sabe. “Perfecto”. Esas heridas se infectaron… Pero. a la vez. mandó a buscar los . para hacer algo por el puro placer del ejercicio. había perdido los frenos de la disciplina de tal manera que. ¿qué puedo decirles? Que disfruten cada momento de los momentos afectuosos que nos tocan. y Sigfrido simplemente dejó abandonado el país para tratar. de solucionar una ecuación famosa que ya había sido solucionada. Como una llama mascando piedras: así.“No quiero saber nada más de lo que me contaste ayer. porque. me reconfortó de la mejor manera imaginable: con afecto. Ah. Carlos el Tartamudo. luego. plenamente enfermo y sin curación posible… No sé. hijo de Pipino el Insensato. Entonces salgo. muchos años después. Si la cabeza formaba un pensamiento. mientras pasaba todo esto yo estaba anestesiado: de anestesia en anestesia. dentro de esas ideas. otra serie de ideas. Esa es mi enseñanza. Los tres murieron encerrados en sótanos profundos y oscuros comiendo pan sucio y viejo. Porque antes de Pipino había estado Teodocio el Enamorado. por ejemplo. Aunque los nombres sean incorrectos. hay veces que… Pero la curación no fue fácil: el primer médico se equivocó y me operó mal. que Gilberto el Gris. todos enfermos mentales graves: Teodocio quemó su castillo luego de meter dentro a quinientas monjas. sin éxito. y eso es reconfortante en un sentido. las ideas lo desarmaban. mandaba a matar a todos los habitantes. Pero cuidado: cuidado cuando se apilan. durante su reinado. como le temblaba la mano. que están contados y esparcidos por la vida adecuadamente. Pipino. me dice mi mamá. un día cometió fratricidio. y el segundo médico.

odiado por el pueblo. lo mejor sería no buscarla y suponer que no está para ver si eso la hace venir. ¿Y vos? Nos dijiste que fuéramos a la casa de Aldo y le preguntáramos por su mujer. al alcanzar los tres varones la mayoría de edad. y. Lo mismo vale para el dinero. Para todos los que sufren hay una canción. otra. etc. y también escuchar las dos a la vez. si está y no la encontramos luego de buscarla por mucho tiempo podríamos llegar a pensar que no está en ningún lado. Empédocles no es citado como poeta sino como “fisiólogo”. para evitar el afecto de la naturaleza. Belerofonte recorrió los desiertos. podríamos encontrarla o no. la locura. Lisandro. cumplieron su promesa hasta el extremo de arrasar prácticamente con todo el país de Gilberto. Con la salud sería conveniente aplicar otro método. Es una propuesta. ¿Me parece bien? No me parece nada. Debajo de nuestras atenciones hay toda una serie de gérmenes desagradables. También se puede alternar. se metieron en los cuerpos de las personas por la boca. Si no es por miedo. Marco Siracusano no era nunca tan buen poeta como cuando estaba fuera de sí. para los que no sufren. Si la belleza no está en ningún lado. . pero con un estilo de masacrar tan similar al de Carlos que los historiadores. La incineración de Carlos. fue el primer acto exitoso del reinado de Gilberto. a través de la investigación minuciosa. invadieron las casas. Pero no de sus hijos. Gilberto eligió para Carlos el Tartamudo una forma diferente de morir y lo quemó vivo. Áyax. el segundo fue un efecto de eso: las cenizas de Carlos volaron hasta el territorio enemigo. Y esa invasión de cenizas causó la muerte no sólo de la mitad de la población enemiga sino del mismo rey enemigo. El murciélago en vuelo es interpretado como significante de la tentativa del hombre de. aunque no uno demasiado diferente. y lo mismo para el amor. que juraron vengarse. El caballo y el gaucho: seis relatos Heracles conoció la locura y las ulceraciones. Por lo tanto. los oídos. Por eso. los desenterradores notaron que la naturaleza había tratado a los tres reyes con afecto: los había momificado.cuerpos. pudieron reconstruir sin dificultad la historia aquí narrada. entonces no la vamos a encontrar. en todo caso será por pereza.. las úlceras. Y si está..

lo que provocó un desastre matrimonial. Porque ¿dónde quedó esa casa del tamaño de un avispero? Según me dijeron. “¿Están seguros de que no hay un error. digamos que una especie de capricho.pero no te hicimos caso. les respondíamos. porque tu comprensión es infinita. es solo una . debés estar más sorprendido que los almaceneros. “Sí. Me alegran y me asustan. algo posible por ahora. Después. nos decían. pero eso tampoco parece posible por el momento. Si me preguntás por qué. en cierto sentido. Y más sorprendido que Aldo. Si el enemigo se rinde. pero ¿qué cosa no provoca alergia? Reacciono ante mis colegas como ante la lluvia próxima. al contrario. aunque pudiera. porque tus disposiciones en general son previsibles.. Pero no solo no te hicimos caso al omitir las tareas. ¡Abrazar el cielo nebuloso! ¡Comer frutas todavía verdes! Ese es el espíritu que me anima en este momento. Así que en esta pequeña torre.” Imagino que vos. como siempre. es cierto. sino que hicimos casi lo contrario: fuimos a lo de Aldo y le preguntamos por su madre. hay en su lugar un instituto del gobierno. dejamos deudas con los almacenes con los que debíamos saldar las deudas y saldamos las deudas con los que debíamos dejar deudas. una enciclopedia. me despierto un poco más y salgo. “¿Están seguros de que no deberían pagarnos?” “Sí. No es verdad. Fue solo que no quisimos hacerte caso. y no podían creernos. El único que queda está tan lejos que no se lo podría ver ni siquiera desde una torre especialmente diseñada. Así que. pero mis ancestros tampoco lo tenían.. Nos gustaría poder explicarnos para que nos entiendas. por qué te preocupaste por ella. También se extinguieron los edificios antiguos. la casa volverá a ser nuestra. . que se tratara de una orden tuya: tuvimos que convencerlos para pagarles. pero vos seguro que vas a poder. incluso una municipalidad. puedo soñar con lo que no tengo: un televisor moderno. que no debe entender cómo te cayó en gracia de repente. E incluso más sorprendido que la mujer de Aldo. todo nos parecía perfecto. ¿puedo quejarme? Y. rodeado de plantas y ladrillos medievales. que despreciás en general a las mujeres. En la calle los olores se extinguieron hace rato. Me duermo rodeado de anguilas y pasto verdusco. y les mostrábamos los papeles falsos que habíamos llevado preparados. su Maestro. si es que lo que hicimos puede entenderse. nuestros teléfonos no paraban de sonar con los llamados de los almaceneros que esperaban ver su deuda cancelada. Vivo en medio de las sombras de mis temores. los que quedaron con su deuda saldada. vos. y fuimos al lugar de trabajo de la mujer de Aldo y le preguntamos por Aldo. Al mismo tiempo. estamos seguros”. que se sintió entregado por vos. Nosotros no podemos entenderlo. Tampoco te hicimos caso en lo relativo a los pagos y deudas con los almacenes locales. Está bien: no tengo acá nada de eso. no tengo mucha explicación para dar: no se trató de que nos parecieran mal tus disposiciones ni tampoco de que no tuviéramos ganas de ejecutarlas. estamos seguros. Eso me provoca alergia. y nuestro ánimo para el trabajo estaba en un buen momento. al leer esto. porque no querían tomar un dinero que vos no habías dispuesto para ellos. de que no están leyendo mal?”. Todo en manos del enemigo. Correr en dirección a la casa de mis ancestros no parece. Todos los almaceneros se mostraron sorprendidos. una computadora con conexión a internet. ¿me sacará alguien de este lugar sagrado? Me duermo y me despierto. en cambio.

gritó alguien desde la muchedumbre. pero lo que no entienden es que para estar cómodos no hay que buscar la comodidad sino seguir un camino que nos va a llevar indefectiblemente hasta ahí. ¿Se entiende?” Nadie respondió. se daba cuenta de que uno de los efectos del circo era propagar la verdad. en ese caso. porque se va a armar en base a negaciones. Los edificios me despiertan. es decir. y esto en dos casos diferentes: en uno. Se preguntaba: ¿cómo curar sin circo? Por eso el último caso mencionado. Es decir. mientras curaba en medio del circo. él no se iba a oponer. ¿podía ser tan malo el circo? ¿Había que descartarlo así nomás por pruritos éticos no del todo justificables? La decisión del profeta fue no pensar más: que el circo hiciera lo que quisiera cuando quisiera. a la vez. en una tercera variante. Es cierto que el circo no lo hizo el profeta sino sus seguidores. Dijo: “Todos quieren estar cómodos. les dictaban sus deseos. en cambio.. No así a la bebida. Puedo abrazarme con los olores. pero en ambos casos hubo curación.metáfora. si bien él lo despreciaba. tenía la sensibilidad suficiente como para darse cuenta de que una parte de la curación no la hacía él sino el circo y que eso le ahorraba energías para seguir curando. que se deshace entre mis dedos. Luego.. Mis ancestros creían en los árboles y en las piedras. fue visto por el profeta como su máximo logro. Pero el problema que notó enseguida fue que el circo era de alguna manera necesario. y esto también en dos casos: en uno el enfermo sabía que tenía una enfermedad incurable y en otro el enfermo desconocía su enfermedad. el profeta vio a alguien con una enfermedad incurable caminando por la calle y lo curó sin decir nada. y por eso tampoco le comentó a nadie lo que había hecho. y el profeta intervino justo cuando sus . casi de costado. si quiero. más importantes que los convencionales en los que el profeta curó a personas enfermas avisándoles y envuelto en todo un circo de curación. curó a un enfermo sin saber que el enfermo estaba enfermo. y no solo eso: uno de los efectos del circo era curar. y también que sirva de guía para los deseos. abrazarme a la comida. Primero el profeta curó a alguien que no sabía que estaba enfermo. A la verdadera comodidad se llega pensando en la incomodidad. el profeta habló en contra de la comodidad. ¡Ladrillos del medioevo! ¡Plantas liberadoras de olores perfectos! Entre ustedes. No porque los casos mencionados al comienzo no hayan sido verdaderas curaciones sino por algo más complejo: el profeta. amigos. Me conviene. Si no me llevan de la mano me pierdo. Yo creo en las sombras que mis ancestros producen. pero solo como efecto secundario. Y. Lo que yo produzco. me divierto conmigo mismo. Son milagros importantes. y esas sombras me dictan mis deseos. espero que sea parte del credo de alguno que ande medio perdido. a la ocultación de las incomodidades. los árboles y las piedras. y que finalmente los casos mencionados al comienzo fueron intentos del profeta por evitar el circo de sus seguidores. ¿se entiende?” “¡En casa tengo una silla muy cómoda!”. Otra vez. . Ellos. en un caso el enfermo no sabía y en el otro no sabía el profeta. La lluvia me alegra. en otro. y eso como aspiración está muy bien. porque. si me sueltan vuelvo a mi torre. entonces el profeta siguió: “Lo que quiero decir es que la comodidad alcanzada cuando se busca la comodidad va a ser una comodidad falsa. el del enfermo que no sabía que estaba enfermo y que tampoco supo que fue curado. pero sé muy bien que no me conviene. curó a un enfermo que desconocía su enfermedad. curó a alguien que estaba enfermo sin avisarle que lo había curado. en otra escena.

Después el cuerpo se para. miró la silla. Toma carrera. –¿Un cuerpo? –Sí. Come. “sino otra cosa: vos solo podés estar cómodo cuando estás en tu casa.” “¿Y no te gustaría tener un nombre?” “No. Cuando se para. preguntan desde adentro. “¿Y tus padres no te pusieron uno?”. necesito comer algo y. dice.” Y así fue. descansar un poco. “La verdad que no”. dice la voz. desde este momento no tenés más nombre. dice. sin mirar al viajero. La cabaña es sucia y huele mal. El profeta lo hizo pasar al frente. .” Inván. si es posible. Pero insiste. Vuelve a hacer lo mismo y la puerta sigue firme. le preguntó el profeta a Inván. El viajero vuelve a tocar la puerta. pasan dos minutos. respondió Inván. El viajero vuelve a golpear. colocó la silla en el suelo de cara a la muchedumbre y le dijo al dueño de la silla: “¿Cuál es tu nombre?” “Inván”. Los seguidores del profeta se acercaron alarmados pero el profeta los detuvo con la mano abierta. Da una vuelta a la cabaña y llega a la conclusión de que no hay nadie. A la mañana . ve que se tropezó con un cuerpo. No contestan. un poco asustado. “Soy un viajero. le preguntó el profeta. pero yo era muy chico y ahora por suerte lo olvidé. agarra la pala. Bosteza un minuto seguido. choca de nuevo y finalmente la puerta cede. “¿Y por qué? ¿Algo cambió en la silla?” “No”. se sentó. descansar un poco. tapa el pozo y. Lo levanta y lo lleva afuera. Pasa un minuto. Toca la puerta pero nadie contesta. Isusabeti. “Parece que no hay nadie”. ¿Vos cómo te llamás?” “Yo me llamo Isusabeti. “No. “¿Qué vas a hacer. insistió él. y tampoco tu posada: serás posadero y tu posada posada.” “No es eso”. El viajero abre una heladera y encuentra mucha comida. en una tercera escena. se acercó al profeta el dueño de la posada y le preguntó con insolencia: “¿Por qué no sabemos tu nombre?” “Porque no tengo nombre”.” “¿Un viajero?”. un cuerpo humano. Inván se paró.. “¿Estás cómodo?”. te voy a pedir que te sientes en esta silla ahora mismo. ahora parate. el cuerpo empieza a bostezar. “Ay. –Es un viajero que. Inván. busca una pala y hace un pozo.” “Ajá”. De la canilla sale agua perfectamente. pero la puerta no se abre. Inván? ¿Me querés lastimar?”. traé la silla de tu casa: que alguien lo acompañe y lo ayude. “pero ahora veo que esta silla solo es cómoda cuando estoy en mi casa. “Bueno. espía por las ventanas enrejadas y llega a la conclusión de que en la cabaña no hay nadie. lo corrigió el profeta. y golpeó varias veces la silla contra el suelo hasta destruirla.” “Bueno. pero voy a reventar esta silla”. mi hombro”. bebe y se acuesta en la cama. por favor”. le respondió el profeta. En la cabaña no hay nadie. delante de todos. Espera un rato y vuelve a tocar. encuentra una cabaña cerrada. si es posible. la levantó en el aire y miró al profeta con odio.” Esperaron todos dos minutos en silencio hasta que llegó el bromista con la silla. el nombre es lo primero que hay que perder.. No contestan. respondió él.seguidores estaban a punto de lincharlo: “¡Déjenlo! Y vos. durante un almuerzo íntimo con sus seguidores. amigo. respondió Inván. como dando a entender que durmió mucho. le respondió él. y toma carrera y corre hasta chocarse con la puerta. “Sí. Vuelve a tocar y lo mismo. entra a la cabaña y cierra la puerta. Cuando está por meter el cuerpo en el pozo. Desde ese momento Inván se convirtió en uno de los más fieles seguidores del profeta. Unos días después. Da una vuelta. perdido. dice la voz: “¿Y qué quiere?” “Quiero comer algo y. corre hasta chocar contra la puerta y ante el golpe la puerta se abre tan fácilmente que la inercia lo hace entrar corriendo a la cabaña y tropezarse con algo. “¿Quién es?”.

. Lo que entra. dormido. –¿Y qué pasaría si dejara de escapar? –Debería aceptar.. En secreto. e intentaban tocarte. el ruido fugaz de los vapores satánicos. es hermoso y perfecto. es mucho y como frase resulta bastante agradable. por los oídos es ruido. Entonces debe haber un límite. Aldo. aunque en mi vida lo vi solo cuatro veces. –¿Pero para qué escapa. Aldo Maguncia presintió en determinado momento el rubor de los caireles dorados. ¿Qué “bolsas”? Ni ellos lo sabían. el comienzo. Porque no es lo mismo decir “un hombre” que decir “un hombre flaco”. –¿Aceptar qué? –El lugar del que escapa. Aldo era primo de un amigo. vos bajabas. cuando ella estaba muy abajo. Ella era una pupila más. lo segundo. pero también amigo mío. y eso fue gracias a vos. . “Ahí viene el gran Aldo”. ¿Vale la pena contarlos? No. Lo que sí vale la pena. o al menos hablarte. Siempre una nueva palabra va a agregar un dato nuevo y ese dato se va a integrar en la imaginación. Sumió su veleidad afrodisíaca en humores vacuos. ¿Sería que presentían que vos solamente buscabas con quién intercambiar destinos? ¿Sería que sabían que solo buscabas a otro ser humano para darle el futuro más alto. y a la vez encaminarte en un descenso que cualquiera definiría como . “Algo” es un buen ejemplo. “Todo” también. sin embargo. ¿Pero qué misterio del equilibrio fue el que definió el gráfico de las curvas de tu vida y de la de ella? Mientras ella subía. vos estabas muy arriba: lo primero fue la etapa final. me parece. Recuerdo cuando la conociste. decían todos con admiración. porque cualquiera puede imaginárselos. si ya sabe que no va a poder escapar? –Escapa porque tiene necesidad de escapar... Y. ya que en la medida que escapa no acepta. lo vemos” ya formaba parte de la frase anterior. aunque peor. Pero “suaves pétalos se yerguen traviesos y yo los veo” es realmente diferente. “los pétalos mansos se yerguen traviesos y yo me caigo” es mejor que todas las frases anteriores. “Hay algo. La vida perdida de Aldo Maguncia se parece a la vida perdida de mucha gente. Si digo “hay algo” estoy diciendo poco.siguiente. –¿De qué escapa? –No de sí mismo. un punto de saturación o algo. Yo vi a los mejores de entre nosotros arrastrarse por el barro pidiendo “bolsas”. ¿Quién pudo verte arrastrándote por el piso del burdel de la tía Carmen? Los sabores del aire entran por nuestros ojos y salen por nuestros oídos. Solo una de ellas la alcanzó. –¿Y si pudiera no escapar y no aceptar al mismo tiempo? –Eso sería la gloria. llena de fantasías y rencores. Cada una de esas cuatro veces advertí un punto nuevo de su decadencia. Aunque. Así que este es el método que voy a usar ahora. las pupilas soñaban también con una vida superadora... el tuyo. ¿Por qué arruinarlo? “Hay un hombre. El problema es que así planteado el asunto no tiene fin. Las camas de la casa de la tía Carmen parecían devolver como rumor las noches pasadas allí por sus pupilas. es pensar cuál es el mínimo que hay que contar para lograr que se produzca algo en la cabeza de otro. mientras que vos brillabas en cada lugar al que entrabas. cree escuchar que alguien golpea la puerta. en cambio. todo”. Aldo. Aldo. a la vez. así que escapa por una ventana.

Todos deberían creer y desear lo mejor. pero quizá no. Suavemente. y nuestro tren azul avanza. ¿qué diferencia hay entre el descanso y el problema? Todo es parte de la vida. suavemente. Suavemente. suavemente. Todos deberían creer y desear . Todos deberían creer y desear lo mejor. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte.. En tu funeral. tus amigos. y si tenemos empeño no va a terminarse nunca. y nuestro tren azul avanza. y el esfuerzo es el barniz que protege los tesoros entregados. todos lloraban. tan alto. ¿Por qué debería terminarse este día? Me gustaría que durara un año entero. Dar el destino más alto y recibir el destino más bajo. Cuando miro a mis acompañantes a veces desconfío. . y no espero volver a verlos. El futuro no está tan lejos. Todos deberían creer y desear lo mejor. No queremos que esto se termine. ¿Qué los trae junto a mí? ¿Qué esperan de este viaje? Pero estas preocupaciones son rápidamente disueltas por el sol o por la luna. Nuestro tren azul avanza y se balancea: es un tren expreso y realmente está acelerando. digámosle al maquinista que acelere el tren. ¿Qué es la energía. Pero. Lo único que sabemos es el resultado.” No lo entendimos en ese momento. Suavemente.infernal? Quizá sí. que no podía ni siquiera conectarse con lo que la rodeaba. Y apurémonos a buscar nuevas aventuras. y nuestro tren azul avanza. quisimos ver una frase llena de misterio como todas las frases a las que nos tenías acostumbrados. La rodeaban la muerte y la tristeza. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Algunos de los colores que vemos al pasar son estimulantes. que todavía hoy parece no tener fin. por qué a ella. y dónde está? ¿Quién se va a animar a negarnos aquello por lo que luchamos? Nada llega sin esfuerzo. Nunca vamos a olvidar lo que dijiste al verla por primera vez: “Los pétalos mansos se yerguen traviesos y yo me caigo. no deberíamos preocuparnos. pero por suerte no demasiado cerca. Suavemente. ¿Quién la mandó a inscribir? Ella. Si no avanzara estaría descansando. Todos deberían creer y desear lo mejor. si no fuera un descanso estaríamos en problemas. y nuestro tren azul avanza. que era una más? Un amigo común ensayó una respuesta posible: vos intuiste en ella el destino más bajo de todos. ¿Por qué la elegiste. suavemente. y ella en cambio seguía su camino ascendente. Aldo. suavemente. Suavemente. Suavemente. pero tan lejos. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Aldo. pero otros parecen hechos para sacarnos las energías. que desde la ventana nos iluminan alternativamente las caras. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte.. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. que finalmente era lo único que te interesaba para ejecutar tu sacrificio: dar y recibir. finalmente. Todos deberían creer y desear lo mejor. y nuestro tren azul avanza. Si los lugares por los que avanza a veces nos inquietan. Tal vez en algún momento herimos a alguien sin querer: el calendario va a pasar esa página por nosotros. Lentamente los minutos se alejan flotando. y nuestro tren azul avanza. suavemente. suavemente. ¿Y ella? Ella estaba presente. pero dar mucho y recibir mucho. y todo lo que ella nos da es para que entendamos mejor nuestro destino. suavemente. Todos deberían creer y desear lo mejor. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Y ahora vemos esa frase inscripta en el mármol de tu lujosa lápida. pero todo lo mejor está por venir. Suavemente. ¿Quién pagó la lápida? Nosotros. Quizá nos sentimos tristes porque nuestro pasado se va.

¿O es la nube la que oculta al sol de nosotros? ¿O nos esconde a nosotros de él? Suavemente. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Suavemente. No dejemos que un demonio travieso nos mueva los brazos. y nuestro tren azul avanza.lo mejor. Si de repente nos hiciéramos la pregunta. y nuestro tren azul avanza. Todos deberían creer y desear lo mejor. suavemente. tampoco es hostil el que nos grita y nos exige. Todos deberían creer y desear lo mejor. suavemente. y nuestro tren azul avanza.” . Miramos cómo el sol se oculta tras la nube. pero esto solo ocurre cuando no sabemos qué es el amor. Si el agua está muy turbia tendría que cambiarla. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Algunas veces creemos estar enamorados. Todos deberían creer y desear lo mejor. suavemente. suavemente. Hay una flor en un florero de vidrio. No es tan cuidadoso el que nos habla con melindres. y nuestro tren azul avanza. y nuestro tren azul avanza. fumarán cuando prendamos la pipa. Todos están dispuestos a ayudarnos si somos capaces de entregar cariño: beberán cuando les llenemos la copa. deberíamos tratar de olvidarla. Si alguno de ustedes piensa que me equivoco. No hay que pensar demasiado en lo que nos alegra: las ideas solo sirven para poner el tren en marcha cuando se detiene. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. si quiero ver el tallo no tengo más que mirar. probablemente tenga razón. es una acción. el largo camino se abre frente a nosotros y cruza el horizonte. Todos deberían creer y desear lo mejor. y si el demonio ya nos tiene. Prefiero equivocarme a andar temblando. y además las equivocaciones no existen en el cielo. Suavemente. cortemos los hilos con firmeza y cantémosle al demonio: “Suavemente. pero eso ¿es un problema? No.

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