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Algunos desafíos para la teología

Michael P. Moore

Abriendo la precedente (XXXa) Semana Argentina de Teología, B. Sesboüé

realizaba una afirmación que sería motivadora para el tema de la actual: “Discursos

científicos y discursos teológicos. Creer en el contexto de los nuevos saberes”.

Haciendo referencia a la modernidad científica como la primera de las cuatro

dimensiones de la modernidad, escribía el teólogo francés:

El diálogo entre la fe y la ciencia está ampliamente entablado y es capital continuarlo evitando
todo concordismo. Si es verdad que dos órdenes diferentes de verdad no pueden contradecirse, es
necesario aceptar que ellos no coinciden siempre, sea en razón de los límites de nuestro
conocimiento, sea que ellos no pueden muy simplemente encontrarse, porque todo lo referente a
Dios, como todo lo que procede de Dios , permanece trascendente al orden de la ciencia.1

A partir de este doble aviso, queremos proponer algunas reflexiones que,

recogiendo algo de lo dialogado durante esta XXXI a Semana Argentina de Teología,

sirvan como provocaciones para seguir caminando evitando ambos peligros: el

concordismo, por un lado y el desencuentro, por el otro.

Nuestra mirada se posará sobre la teología –desde la perspectiva de la

Fundamental como una invitación a reflexionar sobre sí misma en aquello que quizá le

compete como responsabilidad por esos desencuentros. El objetivo, pues, de estas

páginas es señalizar ciertos escollos en nuestro cuaderno de bitácora, como ayuda para

mejor transitar la resbaladiza ruta del diálogo. Algunas indicaciones recogen

interpelaciones nacidas en el seno de la asamblea y otras surgen de

nuestra inquietud; unas y otras habrá que recibirlas como simples

1 B. SESBOUÉ, “Al servicio del Evangelio hoy. Breve historia de la Iglesia y de la modernidad”,
en SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA, Dar razón de nuestra esperanza. El anuncio del
Evangelio en una sociedad plural, Buenos Aires 2012, 67.

1. mejor. a nivel programático. estos diálogos. Y lo dicho vale tanto para los actores de los discursos teológicos como de los científicos. la primera constatación que podemos realizar es que en nuestro ambiente intelectual argentino. según lo hemos corroborado en estas jornadas. 2 notas. Nos referimos. antes de opinar una escucha atenta. Una de las causales de mayor peso. obedece a que nuestros conocimientos son muy escasos en lo tocante a las otras ciencias. a un conocimiento que nos habilite a una búsqueda común con el debido rigor y honestidad intelectual. Creo que el desafío debe asumirse con valentía pero también con realismo. Como en otros ámbitos. El auditus fidei et temporis. específicamente las llamadas “duras”. significa exige en primer lugar –es decir. . y a la par que confirmamos la urgencia de este diálogo o. claramente. también aquí constatamos una suerte de tensión que –dificultando el diálogo oscila entre el saber fragmentado de los especialistas en “una palabra” y los “enciclopedistas in-fundamentados” que temerariamente se arriesgan a opinar y escribir sobre todo. humilde y desprejuiciada de esos lugares que antiguamente se consideraban alienii respecto de las fuentes primarias de la revelación. Es poco lo que se ha realizado en relación al tiempo que hace que ese desafío fue planteado. intentando pequeños pasos… como el esfuerzo que significó esta semana de reflexión. Ante todo. ese desafío reconoce sólo antecedentes como “balbuceos”. conscientes del peligro de banalización que acecha al pretender reducir en el breve espacio de unos renglones cuestiones tan complejas.

más bien. con escasísimo o nulo contacto con otras facultades. el depositum fidei. difícilmente encontrará interlocutores interesados ¿No debería. en cuanto es el saber de la fe transmitido y vivido en el seno de esa comunidad creyente lo que se reflexiona críticamente. progresa “con la asistencia del Espíritu Santo: puesto que . En efecto. consignado a la Iglesia toda para su conservación. no sólo no tenemos desde la fe todas las respuestas sino que tampoco tenemos todas las preguntas. 3 2. Pero ¿la Iglesia es para el mundo o el mundo para la Iglesia?. Una segunda dificultad surge del lugar de la reflexión teológica. transmisión y actualización. 3. Nuevamente: el auditus (temporis) debe preceder al intellectus (fidei). pero da la sensación que a veces peca de caer en cierta auto-referencialidad en cuanto parecería ser una búsqueda de fundamentación apologética en el peyorativo sentido de defensa y ataque que dé seguridad ante posibles o imaginarios contrincantes. pero en cuanto tal. Y una teología nacida y crecida ¿encerrada? en la Iglesia y para la Iglesia que recién después de “elaborada” salga a dialogar con las otras ciencias. dado que la teología es un ministerio que se vive en la Iglesia al servicio de ella y de la historia. Desde el presupuesto de la eclesialidad señalado en el punto anterior. emerge otra dificultad que puede obstaculizar el diálogo. dejarse interpelar por esos otros saberes y discursos para desde allí. y de igual modo ¿la teología es para el mundo o el mundo para la teología? En nuestro país la teología se desarrolla en facultades o institutos eclesiásticos. proponer humildemente su aporte? Porque. relativo tanto a su producción como a su enseñanza. luego. la teología posee una dimensión eclesial intrínseca. Escenario distinto al que hacía referencia el profesor Vergauwen en Friburgo. no es instancia primera ni única de referencia en lo tocante a inteligencia de la revelación. Sin duda.

Disponible en la web: http://www. es conocido el conflicto que de modo particular en los últimos decenios se ha generado entre los dos últimos ministerios eclesiales. ya por la contemplación y el estudio de los creyentes. hace alusión a las tres instancias claves de discernimiento en materias de fe: el sensus fidei. “Ante las ciencias. pero esa libertad debe ante todo ser reconocida y estimulada en el mismo seno de la comunidad eclesial.51) y.vatican. y el diálogo que continuará entre estos dos ministerios eclesiales. única norma non normata. Instancias distinguibles pero que deben trabajar mancomunadamente en la diversidad de funciones. Sería interesante seguir con atención la receptio de ese documento en el interior de la comunidad eclesial. Lc 2. Sin nombrarlos expresamente. Pero más allá de la letra. que las meditan en su corazón (cf. se constata que ese diálogo entre discursos científicos y discursos teológicos se ha visto promovido pero también muchas veces dificultado por la tensiones consabidas entre teología y magisterio. el texto de este fundante documento magisterial. afirmó y repitió enfáticamente el profesor Vergauwen. la teología es y permanece la abogada de la libertad humana”. 19. ya por la percepción íntima que experimentan de las cosas espirituales.html (consulta: 15/09/12). Y auguramos una mayor escucha e incorporación en esa búsqueda común del “tercero olvidado”: el sensus fidei/fidelium. ya por el anuncio de aquellos que con la sucesión del episcopado recibieron el carisma cierto de la verdad” (DV 8). siempre a la escucha de la Palabra (cf. . DV 10). y en lo que ahora nos interesa. y que pueden herir la necesaria libertad y autonomía que requiere la teología en cuanto ciencia e instancia de inteligencia de la fe distinta y no intercambiable con el magisterio para poder dialogar con otros saberes y no caer en el peligro siempre latente de reeditar la “teología del Denzinger”.2 Pues bien. 4 va creciendo en la comprensión de las cosas y de las palabras transmitidas. principios y criterios” (2012). Paradójico 2 Temática recientemente revisitada por la Comisión Teológica Internacional: “Teología hoy: perspectivas. la teología y el magisterio.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_cti_index-doc-pubbl_sp.

que trasciende los procesos mundanos dominio de la ciencia. la compleja comprensión de la relación entre trascendencia e inmanencia. 5 resultaría enarbolar ante los demás banderas de cuyos colores no tenemos el gusto de contemplar con serenidad y en profundidad. Nos referimos. En concreto. En una problemática cuyo abordaje excede la extensión e intención de estas notas. en la búsqueda de la verdad y el bien común. Otro desafío urgente y que condiciona basalmente el diálogo entre fe y ciencia es el repensamiento del concepto mismo de revelación que subyace al discurso teológico. busquemos a las ciencias políticas y económicas como interlocutores necesarios… ¡pero a cara descubierta! 5. 4. como también lo señalaba Vergauwen y estamos de acuerdo. amén de la discusión racional. como es evidente. existen intereses de monopolios.. Es claro que esa categoría es el fundamento de toda teología y determina la calidad y cantidad del espacio abierto para el encuentro con otros saberes. a los intereses políticos y económicos que se ponen en juego en cuestiones tan actuales como las ecológicas o de los alimentos transgénicos. en otros términos. Otro tema es que. Está en juego. queremos apuntar que en el encuentro entre discursos científicos y discursos teológicos también intervienen explícita o implícitamente otros actores con sus respectivos planteos e intereses.ej. En la misma línea. que recupere el estatuto trascendental de la acción de Dios. sólo queremos hacer notar que el concepto mismo de revelación que . tras de las cuales. se plantean cuestiones de poder y no sólo ya de verdad. y respeta la autonomía del mundo y sus leyes. p. creo que la teología de la revelación debe seguir ahondando en una concepción que supere resabios tanto de la imagen del deísmo indiferente cuanto del deísmo intervencionista.

La revelación divina en la realización humana. El aspecto sectorial del saber. en la medida en que comporta un acercamiento parcial a la verdad con la consiguiente fragmentación del sentido. Estella 2000. Resulta evidente su importancia si lo pensamos en relación a todo lo que tiene que ver con la teología de la creación (y de la vida). La constitución moderna de la razón religiosa. especialmente: Repensar la revelación. TORRES QUEIRUGA a lo largo de su amplia trayectoria teológica.vatican. cf.HTM (consulta: 15/09/12). y lo teórico y lo práctico. 85: “Asumiendo lo que los Sumos Pontífices desde algún tiempo no dejan de enseñar y el mismo Concilio Ecuménico Vaticano II ha afirmado.va/edocs/ESL0036/_INDEX. deseo expresar firmemente la convicción de que el hombre es capaz de llegar a una visión unitaria y orgánica del saber. se le presenta a la teología el desafío de recuperar su dimensión sapiencial. 4 Fuerte reclamo al respecto hacía el Papa Juan Pablo II en su encíclica Fides et ratio. Fin del cristianismo premoderno. Éste es uno de los cometidos que el pensamiento cristiano deberá afrontar a lo largo del próximo milenio de la era cristiana. Acorde con los enfoques holísticos. Santander 2000. sustentando en el mundo físico sus procesos y en el mundo de lo humano suscitando y alentando la libertad. Habrá que seguir reflexionando en la línea de una trascendencia divina concebida como una presencia íntima. Prolegómenos a una filosofía de la religión. se ubican los esfuerzos realizados por A. muy en boga en diversas perspectivas científicas. Retos hacia un nuevo horizonte. las ciencias naturales y las 3 En esta línea. como posibilidad en la búsqueda de una visión unitaria del saber 4 que conjugue respetando sus autonomías. por una parte. por poner sólo un ejemplo conocido: de la mala comprensión de dicho concepto y el consecuente fundamentalismo bíblico. el filosófico. Madrid 2008. por la otra. . impide la unidad interior del hombre contemporáneo”. Propósito legitimado dada la marcada unidad objetiva de los diversos discursos: así como lo recordaba Vergauwen al inicio de su conferencia. fundante y siempre activa respecto de la creación. 6 subyace al discurso teológico hace de presupuesto que condiciona fontalmente el éxito del diálogo con los discursos científicos 3. Disponible en la web: http://www. derivó la condena a Galileo. el saber científico. 6. el teológico y el místico.

“Creer en el contexto de nuevos saberes” reza el subtítulo de esta XXXIa Semana argentina de teología. sino también al práctico. una terra incongnita en la que el discurso científico no puede penetrar.5 Y reafirmada por la unidad subjetiva. pues bien. aunque sus miradas puedan concentrarse en diversos niveles de profundidad. de la única realidad. y de la que proceden los interrogantes que planean crónicamente sobre el hombre. también sobre el científico: los interrogantes del de dónde y el adónde. del porqué y el para qué. se enfrenta con lo real (y lo posible). los interrogantes en torno a lo último… La racionalidad más acrisolada no es la que se detiene en lo penúltimo o escamotea lo último. . porque su utillaje no está hecho para explorarla. Y por otra parte. 7 ciencias humanas hablan del mismo mundo. esa visión unitaria y orgánica del saber invita no sólo al abordaje teórico desde fe-razón-contemplación. y habrá siempre. RUIZ DE LA PEÑA. ya que es el mismo sujeto quien. en el despliegue de sus diversas racionalidades. ese creer.L. 7. Y en relación a los lugares del conocimiento apenas reseñado. si se prefiere). Teología de la creación. remitiendo al círculo hermenéutico de teoría-praxis. hay todavía. en la línea de la visión sapiencial postulada. La razón más racional. Porque ello condiciona tanto la selección de temas. la única razonable. Desde nuestra realidad latinoamericana ¿qué cuestiones nos resultan urgentes y requieren un abordaje mancomunado entre los diversos discursos? ¿con cuáles ciencias debe privilegiar el 5 “Hay…una dimensión de lo real que es la profundidad (o la trascendencia. La praxis se convierte así en instancia de validación de nuestros conocimientos y también en lugar epistemológico. con temor y temblor) respuestas esclarecedoras”: J. abriéndose también al conocimiento que proviene de la actitud contemplativa-mística frente al misterio de lo que es y está siendo. creo que es importante destacar el lugar teológico-social desde donde se realiza el diálogo. las motivaciones y el abordaje hermenéutico. 214-215. supone superar tanto las unilateralidades de la razón científico-instrumental cuanto las de la razón teológica. como su grado de importancia en la agenda teológica. Santander 19923. será aquella que acepte el reto de las últimas preguntas y ensaye (eso sí.

esp. o se interesase sólo por lo que no le interesa a la ciencia. que es precisamente lo que hay que evitar a todo trance. en Europa o en Norteamérica. González Faus sobre el tema en: M. no demuestran mayor interés en dialogar con la teología? Ojalá que estas sencillas notas sirvan para.L. hay cuestiones específicamente científicas y cuestiones 6 Nos permitimos remitir al estudio de la sugerente teología de J. la teología. p. Esto implica para la teología seguir profundizando. en general. especialmente desde la Cristología..I.ej. desarrollado por el profesor Vicuña. como si la fe entrase en juego allí donde acaba la ciencia. Salamanca 2011. no lo suburbial. Y habiendo señalado algunos límites que pueden infeccionar la teología y sus diálogos. hoy tan en boga pero seguramente con distintas acepciones y valoraciones en nuestro sub-continente. reelaborando y reinterpretando el principio calcedónico: lo divino en lo humano6. hay que implantarla en el meollo. Una propuesta en diálogo con O. Esta óptica nos llevaría a una concepción residual de la fe. .I. 8 diálogo la teología? Porque es evidente que temas como el de la vida. limar algunas de las asperezas que presentan a la teología como “no-tan-amigable”. reflexionando. González Faus. Ruiz de la Peña que reivindica la importancia de la fe y sus discursos en la búsqueda común con las demás ciencias de lo humano y humanizador: No creo que la relación fe-ciencia pueda ser pensada según el modelo de la compartimentación de saberes y el reparto de competencias. A la fe atañe lo central. puede aportar la clave de la humanización como principio rector y lugar de encuentro con otros discursos. Creo que para tal propósito. adquieren una coloración particular en contextos donde la no-vida tantas veces se impone como dolorosa realidad e invita a repensar qué significa. el concepto de “calidad de vida”. como es obvio. 267-329 y 419-437. no en el margen de la realidad. MOORE. es decir. de aquellos interlocutores que deberían ser privilegiados. cerramos estas páginas con un iluminador texto de J. Creer en Jesucristo. Aunque. Concluyendo: en la búsqueda de los “amigos de la teología” (Vergauwen). González de Cardedal y J. deberemos sostener una pregunta que surgió en el seno de la asamblea y quedó resonando como eco: ¿por qué las ciencias.

Lo mismo. . pero no del mismo modo. 215-216.7 7 J. RUIZ DE LA PEÑA. a la fe le importa lo mismo que le importa a la ciencia. Teología de la creación.L. 9 específicamente religiosas.