Luis Guerrero Ortiz / Para EDUCACCIÓN

Alguien me dijo alguna vez que las personas no nos dábamos cuenta de
la brecha, a veces enorme, entre aquello que pensamos, las palabras
que elegimos para decirlo y lo que el otro finalmente nos entiende
después de oírnos. La ruptura de esta cadena es fuente de distorsiones
enormes en la comunicación, más aún cuando hablamos de temas que
no compartimos usualmente y que a nuestro eventual interlocutor le
resultan extraños. Sin embargo, muchas veces es la prisa o la urgencia
que nos mueve, la que no nos permite detenernos a verificar la eficacia
de la comunicación.

Por ejemplo, el cuarto y quinto compromiso de gestión escolar plantea a
los directores escolares que se hagan cargo de construir un clima de
convivencia favorable a los aprendizajes, de monitorear el desempeño de
sus docentes y de acompañarlos pedagógicamente. Noten que en una
simple frase de tres líneas he colocado tres desafíos de enorme
envergadura para el director. ¿Estamos seguros que nos estamos
entendiendo cuando hablamos de estas cosas? ¿Estamos seguros que
queda claro la dimensión de las tareas que suponen? Tengo la impresión
que no. Vamos por partes.

Ratoncito a

Gestionar el clima escolar a favor de una convivencia armoniosa y
colaborativa supone hacerse cargo del tejido de las relaciones humanas
al interior de la institución. Digamos, para empezar, supone enfrentar
los problemas de desconfianza, rivalidades, hostigamientos y
discriminaciones que no son ajenos a las escuelas y que pueden
caracterizar a todo grupo social cuyos miembros no han construido
vínculos de mutua necesidad. Es que propiciar un ambiente distendido y
de colaboración pasa primero por allanar el terreno. Hacer solo esto
podría consumir una parte significativa del tiempo del director y le
demandaría además un entrenamiento especial, pues debe saber
interactuar con una multitud de subjetividades que no siempre se

De lo contrario. cómo pensamos abordarlo y si nos estamos preparando para esa fase. afrontar este reto camina bastante más lejos que el solo acto de instalación de un Comité de Tutoría. pero hacer que el tiempo de clases no se desperdicie en actividades ajenas a la enseñanza no tienen que ver con monitoreo sino con supervisión. las cosas lucen simples y toda la complejidad que implica transformar el clima institucional de una escuela pareciera reducirse a eso. los instrumentos y materiales educativos entregados a las escuelas? No discuto que es bueno empezar por algo porque no se puede hacer todo a la vez. Sin embargo. Y asociar el monitoreo pedagógico a la verificación del uso de materiales . pues se trata de hacer seguimiento a n conjunto de decisiones dirigidas a mejorar su desempeño. Supone además una comprensión profunda de las competencias específicas que plantea el Marco de Buen Desempeño Docente. Monitorear la práctica docente supone construir acuerdos previos entre docentes y directivos sobre los criterios y los medios en base a los cuales se va a recoger información sobre su quehacer pedagógico en el aula. acuerdos sobre el uso de esa información. El problema es que si asociamos la gestión del clima escolar a la activación de instancias y herramientas como estas.muestran de manera transparente. sino que disimulan más bien sus verdaderas posturas. pues allí están claramente dibujados los referentes para juzgar una buena práctica. previniendo toda clase de aprensiones. afrontando juntos las dificultades del camino. asimismo. de la formulación de un reglamento que norme la convivencia. Alguien me podría decir que esto es solo un comienzo. querrá decir que esto es todo. pues lo que está en juego es el respeto a las reglas básicas del trabajo profesional y no la habilidad pedagógica del profesor. aunque todos estos dispositivos sean innegablemente necesarios. Supone. Aunque suene ocioso decirlo. sentimientos y actitudes. de la habilitación del portal SÍSEVE o del Libro de Incidencias. ¿qué pasaría si enfoco el monitoreo en el uso del tiempo. Yo puedo entenderlo solo si sabemos qué viene después.

porque no era estrictamente necesario para esa ocasión? . materiales y recursos educativos. distinguiendo y correlacionando sobre la marcha los diversos aspectos que configuran una buena práctica. para empezar. así como al uso de herramientas pedagógicas. saber observar su desempeño en el aula. y que exige además al director acompañante una cuota de paciencia. Entonces. Naturalmente. respeto y prudencia. le exige también la capacidad de describir con precisión lo que observó hacer para cotejarlo con el estándar deseable de desempeño. para ponerlo en contexto y para darle el justo valor. alcanzando las pautas exactas que cada docente necesita para dar un paso adelante –uno. que se asienta en habilidades sociales básicas como la empatía y la asertividad.y herramientas. con extremo pragmatismo. volvemos a enfocar el acompañamiento al uso pedagógico del tiempo. A diferencia del monitoreo. porque demuestra capacidad para hacer una buena clase sin necesidad de ellas? ¿Qué pasaría si observa una clase donde el maestro conduce bien el proceso y logra sus objetivos sin usar ningún material educativo. terminamos reduciendo el monitoreo pedagógico a rutinas de inspección. ¿qué pasaría si el director observa que uno o varios de sus docentes no usan las sesiones de aprendizaje que distribuyó la UGEL.respecto de lo que sabe hacer. Acompañar pedagógicamente a los docentes plantea exigencias aún mayores. sin querer. Supone también una capacidad de retroalimentación muy efectiva. Supone. lo que exige al director manejar un conjunto de indicadores cualitativos. el acompañamiento ya no se hace con una lista de chequeo. Luego. no cinco ni diez. Este ejercicio es complejo y requiere ejercitación. nuevamente me remite a una lógica de supervisión antes que de seguimiento al desempeño cualitativo del docente en el ejercicio de su rol. exige más bien el uso del criterio del acompañante para explicar lo que observa. pues no se trata de verificar simplemente si el docente usa un determinado instrumento o si hace las cosas tal como se le indicó. El problema empieza cuando. sin criterios claros de calidad de su empleo.

porque asumimos que quien nos escucha comparte nuestras mismas premisas y les asigna los mismos significados que nosotros. pues el acompañamiento se lo han definido en función de eso? Me dirán que poner el ojo en esos aspectos es más concreto y es algo que todos pueden hacer sin dificultad. Las razones pueden ser tres. . En primer lugar. sino que su significado se termina distorsionando en el proceso mismo de la comunicación.¿Tendría que reprochárselo y forzarlos a utilizarlos. Lo que he querido mostrar con estos tres ejemplos es que tres ideas de enorme y comprobada importancia por su trascendencia para la mejora de los aprendizajes. solo que eso no es acompañamiento pedagógico. Es posible que sea así. Foto: Trobadors | Fragments de vida. ahorrándonos las explicaciones u ofreciéndolas de manera rápida y superficial para pasar cuanto antes a las demandas de acción. Y no es que esos actos sean errados o innecesarios en sí mismos. pueden terminar diluyéndose y reduciéndose a simples actos rutinarios cuya única virtud terminará siendo el de ser fácilmente verificables en el marco de cualquier inspección.

pero podría haber utilizado otros. digamos. Hace varios años pedí una sopa menestrón en un restaurante italiano en Cusco y me sirvieron un caldo color verde claro. el choclo. las papas ni los fideos que caracterizan a este sabroso plato. los frejoles. se convenzan de que es bueno cambiar y deseen hacerlo. Lo que viene a continuación es prepararlos para hacer bien las cosas que les proponemos y. libre . acto seguido. finalmente. pues al final de nuestro diálogo terminó aceptando que se trataba de una versión. Lo que hace viable una política es que los actores a quienes se dirige y cuyo roles busca modificar.En segundo lugar. lo que terminen haciendo docentes y directores sea apenas un pálido y distorsionado reflejo de aquella idea feliz. cuya sola aplicación nos basta. en el supuesto de que se trataba de una confusión. lo más probable es que. porque comunicamos mal lo que podría ser una idea potente. porque seguimos prisioneros de la ilusión de que los instrumentos lo son todo y por eso imaginamos que la calidad de la acción pedagógica consiste en el uso simultáneo y a gran escala de las mismas herramientas. formulamos esas demandas de acción incurrimos en simplificaciones extremas. darle las condiciones necesarias para que puedan hacerlo sin tropiezos. Pero si los que tropezamos somos nosotros y en el primer escalón. Cuando lo rechacé. en el campo de las intervenciones dirigidas a mejorar la enseñanza o la evaluación de los aprendizajes. He utilizado de ejemplo dos de los seis compromisos de gestión escolar. las habas. sin detenernos a examinar si en alguna parte del proceso terminamos perdiendo de vista su sentido y nos salimos literalmente del camino. digamos. en cuya superficie no asomaba la carne. porque en un sano afán por eludir las complejidades innecesarias que conlleva poner en práctica una idea determinada. porque el fenómeno recorre desde hace por lo menos dos décadas el diseño e implementación de las políticas educativas. vino el Chef en persona a darme una serie de explicaciones inútiles. Pareciera que los problemas de la educación pueden resolverse entregando a los actores una mochila cargada de toda clase de dispositivos con garantía de fábrica. En tercer lugar.

Lima. llegaremos más lejos. Como todo en la vida. 10 de Octubre de 2016 . la gestión y la enseñanza en el país. si vamos más despacio. Estoy seguro que podemos hacerlo mejor si nos entendemos mejor. El problema era que se seguía llamando menestrón y así se ofrecía a la clientela. con las políticas que están dirigidas a cambiar el rostro de la escuela. No puede pasarnos lo mismo. justamente.e imaginativa de la tradicional sopa italiana.