GEOGRAFIA ECONOMICA

RELACION ACTUAL DE ESTADOS UNIDOS CON
MEXICO

NOMBRE DEL PROFESOR: JOSE LUIS GARCIA
CORTES

NOMBRE DE LOS ALUMNOS:

Del Prado Nieto Rafael

Frida García Leal

Gerardo Espelosin Salgado

María José Flores Hernández

6to AREA III
INDICE:

1-INTRODUCCION

2- OBJETIVO GENERAL Y ESPECIFICO

3-MIGRACION
3.1 COMPLEJIZACION MIGRATORIA
3.2POLITICA MIGRATORIA
3.3RETOS Y OPORTUNIDADES DEL CONTEXTO REGIONAL

4- TLCAN
4.1 CARACTERISTICAS DEL TLC
4.2 PROBLEMÁTICA
4.3 LA ELIMINACION DEL TLCAN

5-DESENCUENTRO MEXICO-E.U.A

6- MIGRACION Y RACISMO ENTRE MEXICO Y
ESTADOS UNIDOS

7- CONCLUSIONES

8-FUENTE DE INFORMACION
Introducción

Si partimos del hecho que la relación entre México y
Estados Unidos ha evolucionado, encontraremos que
están repleta de acontecimientos históricos que han
creado tendencia al conflicto o a la cooperación, a la
controversia, a la concordancia y a la discordancia,
además de generar muchos otros sentimientos y
actitudes encontradas. Se trata de una relación difícil,
de constante cambio y única en su especie.

La cercanía geográfica entre ambos ha determinado la
necesidades de interactuar y desarrollar un relación, a
pesar de las notables diferencias existenciales. La
misma historia nos demuestra que en a actualidad
existe la posibilidad de cooperación para lograr la
institucionalización de la relación.
Migración

En las campañas presidenciales de Estados Unidos se han generado
declaraciones sobre migración y comercio —el muro y la revisión del Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)— que reverberan como amenazas
para México y la relación bilateral.

Hace poco más de 20 años hubo un acuerdo visionario sobre la vinculación
positiva entre comercio y migración; esas declaraciones lo echan por tierra. Poco
importa que, desde un principio, diversos analistas cuestionaran el argumento de
que la liberalización comercial conduciría a reducir las presiones migratorias.1
Importa que se reconocía que una salida a “la cuestión migratoria” tenía que ser
compartida. Las declaraciones en 2016 nos advierten que los retos para gobernar
la migración, el comercio, la integración y las relaciones bilaterales son muy
serios.

En la primera parte se resumen las principales características de lo que aquí se
denomina complejización migratoria. En la segunda, se alude a la reducción de las
opciones de política migratoria. En la última, se busca contribuir a una discusión
sobre los retos y oportunidades asociables al nuevo contexto regional.

I. Complejización migratoria

Una dimensión de la complejización migratoria se relaciona con la continuidad, la
intensificación y las nuevas modalidades del tradicional flujo migratorio. La docena
de años que siguió a la entrada en vigor del TLCAN fue particularmente intensa en
términos de ingresos y residencia de mexicanos en Estados Unidos, con y sin la
documentación requerida. Los saldos migratorios netos llegaron a situarse en el
orden de medio millón anual, al punto que también se incrementó de manera
sostenida el volumen de mexicanos residentes en aquel país —hasta cerca de 12
millones, la mitad de ellos sin autorización para trabajar o residir—, tendencias que
se percibieron como producto de la incapacidad de la integración comercial para
transformar el país.

En los últimos 10 años, sin embargo, esas tendencias han experimentado una
drástica inflexión, hasta llegar a una situación de “migración neta cero” anual, lo
que implica que los que emigran equivalen aproximadamente a los que regresan,
son devueltos o deportados —flujos cercanos al cuarto de millón de mexicanos en
ambos sentidos. Esta evolución ha venido acompañada de nuevos puntos de
conflicto: operativos migratorios, erección de muros, alambrados y obstáculos de
todo tipo, así como accidentes y muertes de mexicanos en su intento por entrar a
Estados Unidos.

Esta drástica reducción de la emigración no suele asociarse, en general, con un
mayor bienestar en México; se relaciona, ante todo, con la profunda recesión
económica que inició a finales de 2007 y que ha afectado la demanda
estadounidense de mano de obra, sobre todo en los sectores nicho de los
migrantes mexicanos —la construcción, por ejemplo—, y con una creciente
eficacia en los controles fronterizos y las deportaciones, al tiempo que el descenso
de la fecundidad se ha traducido en volúmenes decrecientes de nuevas
incorporaciones al mercado laboral.

La regionalización es otra dimensión de la complejización migratoria. El número de
migrantes centroamericanos a Estados Unidos se ha incrementado de manera
más o menos constante. En sintonía con lo anterior, las migraciones del Triángulo
Norte en tránsito por México se han comportado de forma muy dinámica. Después
de haber descendido, los casos de tránsito migratorio están recuperando los
niveles registrados diez años atrás: cerca de 300 mil. A su vez, el volumen de la
inmigración de centroamericanos a México (algunas decenas de miles) y el de
refugiados (algunos miles) parece estar en ascenso. El fenómeno del tránsito
migratorio no es una novedad, pero en el contexto post 9/11, así como en el del
deterioro económico y la violencia en Centroamérica, los intentos de México por
ejercer un mayor control de su frontera sur han ocasionado un incremento en las
detenciones.2

En 2014, llamó la atención el gran número de menores centroamericanos no
acompañados que fueron detenidos o que transitaron por México —seguramente
a causa de las dificultades crecientes que ha enfrentado la circulación de
migrantes en situación irregular, además del deterioro de las condiciones
económicas y de seguridad en Centroamérica— en búsqueda de una reunificación
familiar, sin importar los caminos ni las modalidades.3 En el caso
centroamericano, es de suponer que el papel jugado por los factores económicos
y sociales internos —violencia, inseguridad—4 es tan importante como el de los
externos, los cuales, retroalimentándose entre sí y en el contexto de transiciones
demografías en etapas aún tempranas, podrían dinamizar durante un buen tiempo
la emigración de esa región y su tránsito por México. Al respecto, cabe advertir
que el ciclo migratorio centroamericano es más joven que el mexicano.

Desde la perspectiva de la gobernabilidad migratoria, a la par de los cambios y
transformaciones de la migración mexicana a Estados Unidos —que ha hecho de
México no solo un país de emigrantes sino de retorno—, la intensidad del tránsito
migratorio también ha convertido al nuestro, en décadas recientes, en país de
tránsito e inmigración, y país de refugio; en términos de “cuestión migratoria”, una
migración binacional se ha transformado en una migración regional. Tal vez esa
transformación no sería tan problemática si no fuera porque la migración regional
se desenvuelve en un contexto de irregularidad, desorden e inseguridad para los
movimientos, y de vulnerabilidad para los migrantes en el origen, en los cruces, en
el tránsito, en el destino y en el regreso. Pocas imágenes como las ampliamente
conocidas de “La Bestia” reflejan la problematicidad, los dilemas, los dramas y
tragedias tanto de la vulnerabilidad de los migrantes como de la irregularidad de
las migraciones.
II. Política migratoria

Bajo el “espíritu del TLCAN”, en 2001 se entablaron negociaciones bilaterales
buscando la regularización de los mexicanos que residían en Estados Unidos sin
permiso o sin documentos, un programa de trabajadores temporales que
incorporara un buen número de mexicanos, el otorgamiento de un número
significativo de visas de inmigración, así como la creación de condiciones de
seguridad y orden a lo largo de la frontera común, y cooperación para lograr un
cambio significativo en las condiciones socioeconómicas de las principales zonas
expulsoras. Dado que la regionalización migratoria ya estaba presente, los
objetivos de México en 2001 eran casi “lo máximo” a lo que podía aspirarse en la
línea de un “TLCAN-plus”.

Desde el 9/11, no ha habido mayores iniciativas al respecto. Sin embargo, México
ha emprendido varias acciones unilaterales, con resultados insuficientes.5 Desde
2005 se ha buscado una “responsabilidad compartida” en el manejo de los flujos
migratorios. En un principio se pretendía influir en las discusiones sobre una
reforma migratoria en Estados Unidos a fin de que diera cabida, aunque parcial, a
los intereses migratorios de México; pero los intereses de Estados Unidos ya
habían cambiado, el “factor México” y la excepcionalidad mexicana habían perdido
peso. La Ley de Migración de 2011 es pieza clave de los intentos de México para
hacer frente a sus nuevas facetas migratorias. Se reconoce que esta Ley ha
representado un gran avance normativo. La Ley establece como objetivos
prioritarios la protección de los derechos humanos de los migrantes, la movilidad
de las personas y la unidad familiar. Estimo, sin embargo, que la promulgación de
esta Ley no es, ni puede ser, una respuesta suficiente frente a la irregularidad de
las migraciones, ni que, por sí misma, cancela las condiciones de vulnerabilidad
de los migrantes. El camino por delante es largo y arduo, como parece sugerir la
implementación del Programa Frontera Sur.

En los países centroamericanos, se ha tomado conciencia sobre el creciente papel
que las migraciones están adquiriendo en esas economías y sociedades —se
apreciaron primero las implicaciones de naturaleza económica, consideradas más
bien positivas, y luego las de tipo social, generalmente más problemáticas. Desde
2004, existe un acuerdo de cuatro países (CA-4) que ofrece libre movilidad a los
ciudadanos, pero no concede autorización laboral.

En Estados Unidos, todos los intentos por aprobar en el Congreso una “legislación
migratoria comprensiva” han fracasado. Peor aún, la legislación se ha vuelto más
restrictiva, lo que ha ido de la mano de la construcción de bardas —reales y
virtuales—, redadas en lugares de trabajo, verificación de los registros laborales,
devoluciones de trabajadores migrantes en situación irregular y expulsión de
inmigrantes irregulares con antecedentes penales; provocando, sin embargo, la
deportación de cientos de miles de migrantes acusados de delitos menores, en
muchos casos de carácter administrativo.

En el segundo periodo del presidente Barack Obama, la situación no ha cambiado
radicalmente, más allá de un leve relajamiento en materia de deportaciones y
acciones ejecutivas de alivio temporal como DACA (programa de acción diferida
para los migrantes que llegaron a Estados Unidos antes de los 16 años de edad) y
DAPA (programa de acción diferida para padres de ciudadanos o residentes
permanentes de Estados Unidos). La implementación de este último, por cierto,
está judicialmente suspendida.

Al nivel bilateral, entre México y Estados Unidos, y con involucramiento de los
países centroamericanos, se firmó la Iniciativa Mérida en 2008, uno de cuyos
pilares es la creación de una infraestructura fronteriza eficiente y segura. A nivel
regional, la entidad más consolidada es la Conferencia Regional sobre Migración,
que trabaja desde 1996; su mandato, sin embargo, se mantiene acotado a
aspectos importantes de logística y manejo migratorios. Un ejemplo de
cooperación, puntual y coyuntural es la atención a la crisis de los menores no
acompañados en 2014; al tomarse conciencia de este episodio, se promovieron
reuniones de altos responsables de los principales países involucrados: los del
Triángulo Norte, Estados Unidos y México. Pero se requiere mucho más.

III. Retos y oportunidades del contexto regional

Los retos que suponen para México los desfavorables entornos migratorio y
comercial son ingentes. La creciente cerrazón al tránsito de migrantes sugiere una
mayor complejización migratoria. La posible revisión del TLCAN sugiere
incertidumbre, con efectos adversos en las inversiones productivas y el
crecimiento del país.

El reforzamiento de la frontera y la muerte de migrantes o su repatriación siguen
creando problemas y tensan la relación bilateral. La “migración neta cero” ha
colocado al país ante nuevas disyuntivas; igual de importantes, pero de naturaleza
distinta a las anteriores. La menor y más selectiva salida de mexicanos y los
cuantiosos retornos de nacionales —de manera voluntaria e involuntaria, pero
abruptos las más de las veces— están afectando el mercado laboral mexicano,
seguramente de manera adversa, pues no experimenta “la despresurización
emigratoria” bajo la que venía funcionando.6 No parece tener mucho sustento la
hipótesis de una baja de la emigración por una mejoría sustancial de las
condiciones económicas en México.7 El ingreso de remesas ha perdido
dinamismo; decayó en los últimos años de la década pasada, aunque se ha
recuperado en años más recientes —en 2015 se situaron en el rango de los 25 mil
millones de dólares— hacia los niveles máximos alcanzados a mediados de la
década anterior. Sin embargo, los escenarios para las remesas van del
estancamiento a la volatilidad. En un contexto de ingresos petroleros muy
disminuidos, e impredecibles, se incrementa la relevancia del aprovechamiento de
las remesas.

Los retos de la regionalización migratoria no se deben tan solo a que las travesías
se han vuelto cada vez más peligrosas para los migrantes y son fuente de
potenciales conflictos para la región; sino también a que México —con una
frontera sur que no está por completo bajo control y una frontera estadounidense
casi cerrada— seguirá siendo, previsiblemente, “un país de tránsito” en el que no
se pueden descartar crecientes filtraciones, más o menos voluntarias, del tránsito
a la estancia (temporal o permanente). México, como todos los países, tiene
escaso margen de maniobra al respecto.

En términos de una agenda, hay que incorporar, por razones de realpolitik, el
“factor seguridad” en las discusiones y decisiones migratorias. El nuevo contexto
geopolítico regional e internacional y la vecindad con Estados Unidos lo exigen. En
la adaptación a poderosas fuerzas regionales y globales, el país enfrenta
profundos dilemas y decisiones difíciles, tanto si se propone poner orden en la
frontera sur como si se opta por una migración libre de facto. Sin embargo, por
razones similares de realpolitik, también se debe incorporar a la agenda el “factor
prosperidad” —una prosperidad compartida— como una exigencia de geopolítica
regional, lo que redundaría en seguridad, orden y respeto para las migraciones.

Desde la perspectiva de la complejización migratoria, los tiempos no parecen
apropiados para que el país se adentre en un proceso, seguramente desgastante
y prolongado, de revisión del TLCAN. Los riesgos de esa revisión parecen muy
elevados en la coyuntura actual. Este Tratado, a pesar de sus elevados costos,8
ha sido en el largo plazo y en su conjunto un elemento fundamentalmente
favorable para el crecimiento y desarrollo económicos del país; un factor de
estabilidad y certidumbre, y un factor de prosperidad.
TLCAN

Características del TLC:
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte se firmo el 17 de Diciembre de
1992 y entro en vigor el 1 de Enero de 1994. Los temas tratados fueron: Objetivos,
Definiciones generales, Trato nacional y acceso de bienes a mercado, Reglas de
origen, Procedimientos aduaneros, Energía y petroquímica básica, Sector
agropecuario, Medidas zoosanitarias y fitosanitarias, Medidas de emergencia,
Medidas de normalización, Compras del sector público, Inversión, Comercio
transfronterizo de servicios, Telecomunicaciones, Servicios Financieros, Política en
materia de competencia, monopolios y empresas del mercado, Entrada temporal
de personas de negocios, Propiedad intelectual, Publicación, notificación y
administración de leyes, Revisión y solución de controversias en materia de cuotas
antidumping y compensatorias, Disposiciones institucionales y procedimientos
para la solución de controversias, Excepciones y Disposiciones finales.
El Tratado es un conjunto de reglas que los tres países acuerdan para vender y
comprar productos y servicios en América del Norte, se llama de libre comercio
porque estas reglas definen como y cuando se eliminaran las barreras a libre paso
de los productos y servicios entre las tres naciones; esto es, como y cuando se
eliminaran los permisos, las cuotas y las licencias y particularmente las tarifas y
aranceles; es decir, los impuestos que se cobran por importar una mercancía.
También es un acuerdo que crea los mecanismos para dar solución a las
diferencias que siempre surgen en las relaciones comerciales entre las naciones.
El Tratado consta de un preámbulo y 22 capítulos agrupados en 8 partes.
Beneficiarios:
En México los principales sectores beneficiados son el empresarial, público,
laboral, agropecuario, académico, exportadores e importadores.
Acuerdos:
Los tres países confirman su compromiso de promover el empleo y el crecimiento
económico en la región, mediante la expansión del comercio y las oportunidades
de inversión. Ratifican su convicción de que el Tratado permitirá aumentar la
competitividad de las empresas mexicanas, canadienses y estadounidenses, sin
descuidar la protección del medio ambiente. Y reiteran el compromiso de
promover el desarrollo sostenible y proteger, ampliar y hacer cada día más
efectivos los derechos laborales, así como mejorar las condiciones de trabajo en
los tres países.

Problemática
México, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, carece de leyes
ambientales efectivas, ó de la capacidad para hacer que se cumplan.
El aumento de las manufacturas a lo largo de la región fronteriza ha exacerbado
los riesgos a la salud pública y al ambiente. Cada día se dispone impropiamente
de 44 toneladas de deshechos peligrosos en la región fronteriza. Debido a la falta
de tratamiento de los drenajes, así como a la carencia de agua potable, ha
aumentado la incidencia de enfermedades como la hepatitis, a dos o tres veces el
promedio nacional. Las malformaciones congénitas aumentaron dramáticamente
desde que el TLC entró en vigor. En diciembre el modelo de desarrollo in
sustentable basado en la exportación también está acabando con los ecosistemas
en México. Desde la puesta en vigor del TLC en 1994, 15 compañías madereras
estadounidenses, han iniciado operaciones en México, y la tala se ha
incrementado dramáticamente. En el estado de Guerrero, la tala masiva ha
ocasionado la erosión del suelo y la destrucción del hábitat. Situaciones similares
de destrucción han ocurrido por todo México, Estados Unidos y Canadá.
Bibliografía

La eliminación del TLCAN no destruiría el comercio entre Estados Unidos y
México
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte sin duda ha promovido un
aumento del comercio en el continente, aunque sus defensores quizá exageren
cuando dicen que su anulación impediría el flujo de bienes entre los países
miembros.
Ello se debe a que hay menos compañías ?como los elaboradores de tequila? que
estén aprovechando los beneficios que brinda el acuerdo de 23 años de
antigüedad, que dispone la eliminación de los aranceles que gravan la mayoría de
los productos que se comercian entre los Estados Unidos, México y Canadá. Del
total del año pasado de importaciones estadounidenses provenientes de sus dos
vecinos, sólo el 51%quedó abarcado por el TLCAN, por debajo del 66% de 1998,
según los cálculos que realizó Bloomberg sobre la base de los datos de la Oficina
del Censo.
Los analistas del comercio dijeron que no está claro por qué menos importadores
sacan partido de los beneficios del TLCAN. Señalaron que los trámites
burocráticos que se deben hacer para usar el TLCAN podrían ser un elemento de
disuasión, lo que significa que algunas empresas en cambio podrían decidir pagar
los aranceles que permite la Organización Mundial del Comercio, que siguen
siendo bajos y, en algunos casos, inexistentes. Y las compañías pueden optar por
salir del TLCAN porque este estipula cuánto material debe adquirirse en América
del Norte, lo que puede resultar un requisito caro dado el bajo costo de los
suministros asiáticos.
Estas preguntas surgen en un momento crucial, cuando el presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, ha hecho de la modernización y el perfeccionamiento del
TLCAN un elemento central de su política económica. México ya ha avisado a sus
compañías que renegociará el tratado, mientras que Trump y el primer ministro
canadiense Justin Trudeau el lunes analizaron los lazos comerciales en su primera
reunión oficial.

Cancelar el TLCAN
Trump no ha especificado qué cambios haría en el acuerdo, aunque ha
amenazado con desecharlo si no puede renegociar los términos que fomentarían
la manufactura y protegerían los puestos de trabajo en Estados Unidos. Si bien la
cancelación del TLCAN sin duda perjudicaría a las empresas y los trabajadores
que dependen de él, aquella no crearía una barrera comercial tan grande como
piensan algunos, según Christopher Wilson, subdirector del Instituto México del
Centro Internacional Woodrow Wilson para Estudiosos de Washington.
"El hecho de que un porcentaje importante del comercio entre Estados Unidos y
México tenga lugar fuera del marco del TLCAN es clara prueba de que la
modificación o incluso la eliminación del TLCAN no destruiría el comercio entre
Estados Unidos y México ni haría nada que se aproximara a eso", señaló. "Dicho
esto, el TLCAN es importante".
Casi el 94% de los vehículos y las autopartes que se importan a Estados Unidos
desde México utilizan los beneficios del TLCAN. En cambio, los licores y las
bebidas, como el tequila y la cerveza, sólo usan el acuerdo el 8% de las veces. De
hecho, el tequila entra a Estados Unidos en forma gratuita para todos los
miembros de la OMC.
"Si Trump o alguien quiere destruir el TLCAN, va a toparse con una reacción
furiosa de la industria automotriz", dijo Fred Bergsten, miembro sénior del Instituto
Peterson de Economía Internacional. Por eso, cuando el gobierno de Trump
empiece a renegociar el tratado, es probable que se oiga hablar mucho más a
General Motors Co. y Ford Motor Co. que a Anheuser-Busch InBev NV, la empresa
que elabora la cerveza Corona.
Desencuentros México- Estados Unidos
El Presidente Enrique Peña Nieto realizó una gira de trabajo por Estados Unidos.
La visita permite dar una breve revisión a las relaciones que ambos países han
tenido a lo largo de su historia. Las relaciones entre México y Estados Unidos no
han sido del todo tersas. En el Siglo XIX la pugna entre federalistas y centralistas
llevó a que el territorio de Texas aprovechara esa coyuntura y se anexara a
Estados Unidos; posteriormente en el periodo de la Reforma, en el afán de buscar
de apoyo económico, el sector liberal comprometió el Istmo de Tehuantepec al
gobierno norteamericano para ceder de manera perpetua los derechos sobre
dicha región. Sólo fue gracias a la guerra entre el norte y el sur norteamericano
que no se llegó a cumplir el tratado Mc Lane-Ocampo. Ya en el Siglo XX, en 1914
se presentó la invasión norteamericana al puerto de Veracruz con el supuesto
apoyo al gobierno de Venustiano Carranza, y con ello destituir al usurpador
Victoriano Huerta. Posterior a ese episodio no han sido necesarias intervenciones
militares norteamericanas, con el simple hecho de expresar su apoyo o rechazo
económico es más que suficiente. Dentro de las mentiras más frecuentes que
estamos acostumbrados a escuchar son las referentes a que Estados Unidos es
“amigo” de México. Nada más falso que eso. Más bien, como lo señaló en su
momento Adolfo Aguilar Zinser “México es el patio trasero de Estados Unidos”.
“México es el patio trasero de Estados Unidos y a México le costo trabajo
descubrir que el gobierno de estado unidos no quería una relación de igualdad por
que la visión que tiene de nuestro país es de su patio trasero” (miércoles 12 de
noviembre del 2013)
Uno de los puntos de mayores conflictos entre ambas naciones en las últimas
décadas ha sido el que se refiere a la migración. Como se sabe, a partir de 2001
con el ataque a las Torres Gemelas, Estados Unidos cerró toda su frontera,
particularmente la que comparte con México. Parte de nuestro conflicto con ese
país radica precisamente en ser sus vecinos, pues muchas de las problemáticas
tienen que ver con el alto número de migrantes nacionales que en busca del
“sueño americano” acceden de manera ilegal a territorio norteamericano. Si a ello
se le agrega la migración latina que forzosamente pasa por México para llegar a
Estados Unidos, el conflicto se agrava aún más.
El Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), firmado en 1994, no
logró homologar las desigualdades entre México, Estados Unidos y Canadá. A
veinte años de la entrada en vigor seguimos esperando esa promesa. Es de llamar
la atención que en ese Tratado no se incluyó el tema de los migrantes, el cual
desde entonces ya se mostraba como un tema importante para las siguientes
generaciones. Del flujo comercial entre los tres países que conforman el bloque a
quien más ha afectado es sin duda a México, pues prácticamente sólo ha sido
receptor de exportaciones y poco tiene por ofrecer al extranjero.
En materia de seguridad, la Iniciativa Mérida impulsada durante el sexenio del
Presidente Felipe Calderón se planteó para intervenir la influencia del narcotráfico.
La propuesta buscaba controlar la capacidad operativa del crimen organizado, así
como reducir las ganancias del tráfico de drogas mediante el decomiso de
narcóticos; frenar el lavado de dinero y disminuir la producción de drogas. Sin
embargo, a seis años de su implementación no se ha logrado cumplir con dichos
propósitos. Como todos sabemos, los cárteles de la droga siguen operando en el
país. Sobra decir que la estrategia del Presidente Calderón no llevó a nada.
Las relaciones México-Estados Unidos han sido desde siempre complicadas.
Queda claro que vecinos siempre seremos, pero socios comerciales en igualdad
de condiciones difícilmente lo llegaremos a ser, pues las condiciones siempre las
ha impuesto Estados Unidos. Se ha dicho que nuestro vecino del norte no tiene
amigos, sino intereses, lo cual en nuestras relaciones diplomáticas se ha hecho
presente. La política exterior norteamericana es meramente de conveniencias,
basada en términos meramente materiales: dólares, barriles de petróleo, etc. Sin
duda que los ataques a las Torres Gemelas fueron un duro golpe a las relaciones
entre ambos países. Lejos, muy lejos se encuentra un acuerdo migratorio;
mientras, los migrantes mexicanos y latinoamericanos seguirán sufriendo las
consecuencias. Del mismo modo, cerrar la frontera por razones de seguridad es
un golpe del que el gobierno mexicano no ha logrado superar. De entonces a la
fecha han existido intentos y acercamientos buscando el reconocimiento de los
migrantes en general y mexicanos en particular sin que hasta el momento se
lleguen a acuerdos.
Migrantes del mundo viven discriminación,
injusticia y ruptura
Las y los millones de migrantes del mundo enfrentan hoy un panorama crítico: la
persistente violación de sus derechos humanos y ciudadanos, tanto en países
receptores, como de tránsito y origen, dificultades para acceder a la justicia,
discriminación y la ruptura comunitaria y familiar.

Y son particularmente vulnerables las y los niños, adolescentes y personas de la
tercera edad, las mujeres, las y los indígenas, las personas con capacidades o con
preferencias sexuales o religiosas diferentes, así como los desplazados por
razones económicas y políticas y en busca de asilo político, dice la Declaración
final del Coloquio Internacional "Los migrantes en la era de la globalización",
celebrado en esta ciudad el 7 y 8 de mayo, en el Instituto José María Luis Mora.

Ante esto, líderes de organizaciones y movimientos de migrantes de diversas
regiones del mundo, funcionarios de organismos internacionales, representantes
de organizaciones de la sociedad civil y funcionarios públicos de México y
académicos especialistas en la materia, reunidos en el Coloquio, acordaron
trabajar en la conformación de una alianza internacional de migrantes con carácter
autónomo.

Esta alianza debe ser resultado de un proceso horizontal (desde lo local a lo
regional e internacional) que avance a partir de la conformación de redes, uniones,
federaciones, conexiones virtuales, entre otras formas posibles, y que permita
avanzar en primera instancia, hacia la construcción de una visión común más que
en la construcción de un aparato formal.

Coincidieron en señalar las y los participantes en que cuatro grandes polos
constituyen las zonas más críticas de las migraciones en el mundo:

El desplazamiento de jóvenes a las ciudades del noroeste al sureste de China (90
y 100 millones anuales) que circulan en función de las cosechas; los flujos
migratorios intra-africanos, productos de las guerras, las luchas políticas y las
fricciones internas, así como el flujo latino hacia Estados Unidos.
Discriminación e igualdad:
Logotipo del CONAPREDLa discriminación es una práctica cotidiana que consiste
en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o
grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado
o recibido.

Hay grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días por
alguna de sus características físicas o su forma de vida. El origen étnico o
nacional, el sexo, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, la
condición de salud, el embarazo, la lengua, la religión, las opiniones, las
preferencias sexuales, el estado civil y otras diferencias pueden ser motivo de
distinción, exclusión o restricción de derechos.

Los efectos de la discriminación en la vida de las personas son negativos y tienen
que ver con la pérdida de derechos y la desigualdad para acceder a ellos; lo cual
puede orillar al aislamiento, a vivir violencia e incluso, en casos extremos, a perder
la vida.

Para efectos de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, se
entenderá por esta cualquier situación que niegue o impida el acceso en igualdad
a cualquier derecho, pero no siempre un trato diferenciado será considerado
discriminación.

Por ello, debe quedar claro que para efectos jurídicos, la discriminación ocurre
solamente cuando hay una conducta que demuestre distinción, exclusión o
restricción, a causa de alguna característica propia de la persona que tenga como
consecuencia anular o impedir el ejercicio de un derecho.
Conclusión

La relación bilateral entre México y estados unidos se determina por la vecindad
entre ambos, la cercanía geográfica impone una necesidad de convivencia e
interacción, convirtiéndose en un vínculo inevitable del que es imposible escapar.
“no elegimos nuestra geografía en el mundo. Los estadounidenses nos tocaron
vecinos sin que nadie nos haya preguntado nuestra opinión al respecto. Se nos
impuso la obligación de convivir con ellos y a la vez de resistir sus eternos
embates.
Estados Unidos y México comparten quizá la frontera más contrastante del
planeta, separa dos mundos, dos países con grandes diferencias económicas,
políticas, históricas, sociales y culturales. No obstante este no ha sido motivo para
el establecimiento de lazos e intentar desarrollar una relación bilateral de vecinos
cercanos, como en realidad lo son.
Definir una relación de tal magnitud resulta una tarea difícil, ya que se encuentran
de por medio factores fundamentales que le han brindado características
peculiares. Se trata de una relación compleja que se ha basado en
acontecimientos históricos que en parte han desarrollado ciertas tendencias de
comportamiento entre ellos. A través de los años se ha desarrollado una serie de
características que han determinado la cooperación y el conflicto entre ambos.
Los factores que han colaborado en el en el desarrollo de la relación y además
son los responsables de la cooperación y/o conflicto son la asimetría, influencia
grados de interés y niveles de intensidad, así como la historia.
Fuente de información :

http://www.economiahoy.mx/mercados-eAm-mexico/noticias

www.economia,gob,mx

http://www.somoselmedio.org/blog/tozoonpolitikon/relaciones-mexico-
estados-unidos-historia-de-desencuentros

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/59698.mexico-es-el-patio-
trasero-de-eu-adolfo-aguilar-zinser.html

www.conapred.org.mx

www.cimacnoticias.org.mx