Trabajo de campo

Psicología evolutiva Niñez Cátedra I Profesora regular adjunta a cargo: Licenciada Susana Landeira Apellido y Nombre: Número de libreta: Comisión de Trabajos Prácticos: Número 5, miércoles de 11 a 12:30 Ayudante de Trabajos Prácticos: Licenciada María Soledad Rivas Cuatrimestre 1 Año 2007

Datos del niño: Nombre: Martina Edad: 3 años y 3 meses Fecha nacimiento: 28/01/2004 Sexo: femenino Escolaridad: sala de tres, jardín de infantes

Constelación familiar: Datos del padre: Nombre: Pablo Edad: 36 años Ocupación: Periodista Nivel de escolaridad alcanzado: Terciario completo

Datos de la madre: Nombre: Raquel Edad: 38 años Ocupación: Ama de casa Nivel de escolaridad alcanzado: Secundario completo

Datos de la hermana: Nombre: Sofía Edad: 5 años Fecha de nacimiento: 31/08/2001 Sexo: femenino Escolaridad: pre-escolar

Registro de la observación
Fecha de la observación: Viernes 27 de Abril de 2007 Lugar donde se realizó la observación: Comedor de la casa de Martina Duración de la observación: 28 minutos Contacto con la familia: La madre Raquel es la hermana del novio de una amiga. El novio de mi amiga, habló con ella y le preguntó si podía acceder a colaborar con el trabajo. Luego mi amiga me pasó el teléfono. Acto seguido la llamo. La primera comunicación telefónica fue corta. Me atiende el marido, tarda en pasarme con Raquel, y cuando le comento me dice que el marido no puede hacer la entrevista. Me corta bruscamente diciéndome: “Bueno, si no conseguís a nadie llamame, chau, hasta luego”. Luego de 5 minutos recibo un llamado de ella, comentándome que llamó a su hermano para pedirle mi número, que si quería hacer la observación que vaya, y después arreglaríamos bien para la entrevista. Arreglamos para dos días después al mediodía. Consigna dada a los padres: Le explico que el trabajo se trata de una observación de 30 minutos, de los cuales debía disponer unos minutos más para llegar y acomodarme. Que dentro de lo posible no interfiera con actividades de la niña, y que ella debía estar avisada. Después de dos semanas debíamos encontrarnos nuevamente para una entrevista a ambos padres.

El viernes a las 14:25 llego a la casa de Martina. Toco timbre y me baja a abrir Raquel, la madre, con la nena. Ambas me saludan, y la madre me dice “a esto venís a ver” con tono de chiste. Martina me mira y se ríe, se esconde atrás de las manitos como si tuviera vergüenza. Me agacho y le digo: “¿me das un beso Martu?” y me da un beso en la mejilla. En el ascensor Martina le pregunta a la mamá: “¿Es esta la nena?”. La mamá le dice que sí. Martina tenía puesto un bucito blanco y un pantalón de jogging. Acababa de levantarse, por lo que Raquel me comentó. Entré y me encontré con un departamento lindo, cálido y pequeño. El comedor estaba compuesto por varios muebles, una mesa pegada a la pared y unas sillas. En el extremo opuesto había otra mesa y enfrentado un televisor y una biblioteca pequeña. El comedor conectaba con dos puertas: una que daba a las habitaciones y los baños, y otra que daba a una cocina. No habían juguetes en el comedor, solo unos papeles en la mesa que la madre en vano intenta hacerle dibujar con unos crayones. Donde yo estaba ubicada, podía observar la puerta de la cocina y la de la habitación.

Empiezo la observación a las 14:36, luego de ubicarme en una silla. Martina se sienta enfrente a mí en el otro extremo de la mesa. Para sentarse apoya la rodilla en la silla agarrándose con una mano en el respaldo y la otra en la mesa. Se da un empujón hacia arriba y apoya la otra rodilla. Finalmente extiende ambas piernas que cuelgan de la silla. Juega con un objeto que se coloca en los dedos índices, y tira para sacárselo. Lo manosea, lo toma con toda la mano, lo mira, se lo lleva a la boca, y continúa este juego por unos minutos en silencio. Cada tanto levanta la mirada y me mira. Sonríe y vuelve a su juego. Se le cae, mira hacia el piso y dice “Má, ¿me alcanzás la tapita?” La mamá que está en la cocina pregunta: “¿Vos no podés? ¿Qué… no podés o no querés? Vaguita, vagui, vagui”. Se acerca al comedor, lo levanta y se lo da. Ella lo toma de su mano con todos los dedos juntos y cierra la mano. Sigue jugando como

antes. Cuando la puerta que se encuentra a su lado, que da a las habitaciones se mueve, la mira, y vuelve a su juego tras una pausa. Nuevamente la puerta se mueve, ella la mira y dice “Se depetó” (se refiere a su hermana Sofía que esta durmiendo una siesta). Luego me mira, levanta su brazo colocándolo enfrente a su cara y mirándome por encima de él. Se levanta de la silla apoyando una mano sobre la mesa, la otra sobre el respaldo de la silla, para incorporarse apoyando un pie primero, y con un leve movimiento que asemeja a un salto apoya el otro. Da unos pasos hacia mi dirección y dice “ma, ¿me levantas las tapa?” La madre se acerca y le pregunta “¿Qué tapa, Martu? ¿Otra vez se te cayó la tapa?” “La caca” contesta Martu. “¿Tenés caca?” “Ti” dice Martina. La madre se excusa y lleva a Martina al toilet, entre las 14:39 y las 14:41. En ese momento se acerca Sofía quien se presenta y me hace preguntas. Le cuento que soy estudiante de psicología y que vine a observar a la hermanita para un trabajo de la facultad. Luego vuelve a irse a su cuarto. Vuelve Raquel con la hija tras una breve pausa. Martina entra de la mano de su madre con un muñeco de peluche de la pantera rosa, con largos brazos y piernas. Se acerca hacia mí, se queda parada al lado mío mirándome, coloca el muñeco delante de su rostro y asoma los ojos encima de él. Toma un brazo del muñeco con toda la mano cerrada y se lo lleva a la boca, mientras con la otra mano lo sigue agarrando de uno de los brazos. Entra la madre, y Martina sacándose el muñeco de la boca con una mano pregunta “¿Cuándo vienen las nenas?” “Acá está la nena, es ella” dice la madre. Luego se tira al piso, apoyando primero las rodillas y luego las manos, y mientras gatea sostiene al muñeco con el puño cerrado. Se mete debajo de una silla en cuclillas y se queda allí un rato, observándome a mí y a la madre que iba y venía de la cocina. Luego de unos minutos sale gateando y se incorpora, apoyando un pie y luego el otro, ayudándose con las manos cerradas que apoya en el piso para darse un envión. Dice “me lastimé con la sillita”. “Como que te lastimaste, ¿donde?” pregunta la mamá. “Acá” dice señalando con el dedo índice la cara externa de la mano. Luego se va corriendo a la cocina, cierra la puerta agarrándola por el borde con toda la mano, y deja un hueco

por donde asoma la cabeza y mira. “Vení Martu” dice Raquel. Abre la puerta de la misma manera, únicamente que empuja la puerta hacia adentro, y vuelve al comedor. Vuelve la hermana de la habitación, la abraza de atrás y le da un beso. Martina se ríe y pone su puño cerrado en frente a su cara. Sofi le pregunta “que, ¿te da miedo?” Martu se ríe. Luego comienza a reír fuertemente, a carcajadas. Me mira, camina hacia donde estoy yo, y se vuelve a reír mirándome. Raquel le dice “¿De qué te reís, panza panza?” Sofía repite dos veces la misma frase. Martu se ríe, vuelve a tomar la pata del muñeco que aún sostiene y lo muerde, mientras lo sigue sosteniendo con la otra mano. Empieza a corretear por el comedor y luego se queda quieta y empieza a dar vueltas en el lugar. Después de un rato se acerca a la madre y le dice “sentate” empujándola de la ropa con las manos hacia abajo para que se siente en la silla que se encuentra junto a la mía. Raquel se sienta. Apoya la pata del muñeco sobre el pecho de la mamá, con la otra pata aún en la boca. “¿Estoy bien doctor?” pregunta la madre sonriendo. Ella asiente con la cabeza, da vuelta la cabeza (ya que está dándome la espalda) me mira y se sonríe. Repite el juego de apoyar la pata en la mamá. Raquel empieza a hablar con la hermanita que aún estaba en la habitación y Martina las mira un rato, con el muñeco aún en la boca. Sofía se va a la habitación. Martu se queda mirando a Raquel unos instantes y vuelve a dar vueltas por la habitación, correteando con el muñeco en la boca y dando saltitos, mientras ríe a carcajadas. La mamá le dice “¿por qué no lo traés para curarlo mejor? Anda Martu, traé las cositas y lo curás que está enfermo”. “Bueno” dice Martu y se ríe fuertemente, mientras va corriendo a su habitación y vuelve con una caja transparente llena de juguetes de medicina dejando a la pantera rosa en la habitación. Apoya la caja en la mesa despacio y la arrastra hasta dejarla alejada del borde. “Ma, te voy a hacer una inyección” dice y ríe. La mamá le contesta “No, una inyección no, me duele mucho”. Martina agarra una silla con ambas manos apoyando los cuatro dedos en el respaldo, dejando el pulgar afuera. La arrastra por el comedor hasta colocarla entre la mía y la de la madre. Se sube a la silla dándome la espalda y dejando las rodillas apoyadas

sobre ésta, y acercándose a la mesa, abre la caja y extrae algunos juguetes. Agarra un estetoscopio de juguete y con ambas manos lo abre y lo coloca en las orejas. Lo deja allí apoyado y toma una botellita vacía. Mientras hace esto la madre le dice “Y… doctora, ¿me va a curar? ¿Estoy enferma?” Se baja de la silla con la botellita, la aprieta con toda la mano como si volcara algo en la otra mano que se encuentra abierta por debajo, y luego me pasa ésta mano por un brazo, subiendo y bajando, como si me distribuyera un líquido. Mientras me mira y sonríe. Se pone el pico de la botellita en la boca. Me dice algo que no logro entender como “guatueio”, y ríe. Se saca la botellita, la apoya sobre la mesa, y lo mismo hace con el estetoscopio. Toma con toda la mano envolviendo con los dedos una jeringa de plástico. Se le cae, se agacha arrojándose al piso apoyando ambas rodillas, desciende el tronco y lo agarra. Se vuelve a incorporar ayudándose con las manos, levantando un pie a la vez. Se le vuelve a caer, y repite esta acción. Da vueltas por la habitación con el objeto en la mano, emitiendo sonidos, como cantitos, diciendo “uhh-uhhh-uhhh”. Se coloca la jeringa en la boca y sigue en su juego unos minutos mientras la madre le dice “Dale Martu, dejá de dar vueltas que te vas a marear”. Luego deja la botella en la mesa, poniéndose en puntas de pie y agarra el estetoscopio y se lo vuelve a colocar. Se lo apoya en el pecho a la madre y lo saca. Repite este juego dos veces mas. Mientras tanto la madre le dice “a ver doctor, ¿qué tengo? ¿me voy a curar?... ¿me va a dar una inyección doctor?” La tercera vez que lo apoya Raquel le dice “está frío doctora”. Ella repite “ta fío” y sonríe. Se lo saca, lo apoya en la mesa, vuelve a agarrar la jeringa, la apoya sobre el brazo de la madre mientras le dice “má, tomá”. Raquel le responde “¿qué querés que tenga?” Se da vuelta y me mira, mientras se coloca la jeringa en la boca. La mamá se la saca, y le pone una inyección en el brazo. Le dice “ahora vos Martu, dame una vacuna”. Y le acerca la jeringa. Ella la agarra, la empuña con la mano cerrada y la apoya en el brazo de la mamá, llevándose los dedos de la otra mano a la boca. Le dice Martina “te voy a poner en el oído” y le apoya la jeringa en la

oreja a la mamá. Se escucha de la habitación la voz de la hermana que riéndose dice “¿el oído?” Deja la jeringa en la mesa y se coloca el estetoscopio nuevamente. “Ta pío” dice Martina. “Te voy a poner como Estéfani” dice. Raquel le responde: “¿cómo a Estéfani?” y se ríe. Marti dice “tuc, tuc, abrí la boca… la nariz… así abrí la nariz”. Raquel se ríe, la agarra y le hace cosquillas en la panza diciendo “¿cómo voy a abrir la nariz? ¡Panza panza!” Martina se ríe, empuja los brazos de la madre con el codo extendido, y dice “saltá, poné la pierna así” mientras extiende una pierna hacia atrás y flexiona la de adelante. Raquel le dice “¡Cómo voy a hacer eso! ¿Para qué doctora?” Martina se ríe, le dice “te voy a curar para que quedes pintada”, se le cae la jeringa. La levanta, la apoya en la mesa y toma la botellita, agarra el brazo de la madre y lo levanta, y luego de apretar la botellita sobre la otra mano, le pasa esta por la axila y el tórax de la madre. Dice “bajala, ahora la otra” y le empuja el brazo hacia abajo y repite el juego en el otro brazo, esta vez colocando la botella en la mesa, y tocando con un dedo la palma de la mano, y pasando este dedo por la madre, repetidas veces. “Te voy a pintar como Estéfani”. Se da vuelta, me mira, se tapa los ojos con los puños, vuelve hacia la madre y le agarra las manos y se tapa los ojos con las manos de ella mientras dice “ahora asustame”. La mamá se ríe y le dice “vení que te pongo las medias Martu”: Martina le dice “te pongo las medias má”. Se agacha y en cuchillas hace como si le colocara medias a la madre por encima de las zapatillas, una vez por pie. Le toca las piernas. Luego se sienta en el lugar en el piso, y tras unos instantes se agarra de las piernas de la mamá y se levanta. Camina, agarra otro estetoscopio (ahora la caja se encuentra en la mesa de enfrente, ya que la madre la colocó allí), se lo coloca. “Tiene losa, loso, teleste…” dice Martina mientras va tocando con el índice cada uno de esos colores en el estetoscopio que le cuelga. “ce-leste” dice Raquel corrigiéndola. “Celeste” dice Martina. Agarra de la mesa un martillito de juguete, se lo apoya a la mamá y se lo pasa por los brazos y las piernas. Luego de unos instantes dice “Listo, ya ta, ya te curé”. Se

le cae al piso, se agacha para agarrarlo y se le vuelve a caer. “¡Vos achudame!” le dice a la mamá, quien se agacha y se lo da. Raquel se levanta, ella la agarra con ambas manos de un brazo y la arrastra de nuevo a la silla, mientras la empuja para que se siente y dice “¡Má! ¡No te vayas má!” Ella se sienta, luego Martina se sienta en su silla, y le dice “¡poné má, poné!”. “¿Qué querés que ponga Martu?” dice, y toma una jeringa. “Bueno, a ver… deme el brazo” dice Raquel. Martina extiende el brazo, mientras mira de perfil y se toma con su otra mano del hombro. Se ríe, mira a la madre. Se levanta de la silla, ésta vez apoyando uno de los pies en una tabla de la silla que une ambas patas. Camina al extremo opuesto de la mesa, se pone en puntas de pie para agarrar un papel, no llega y la mamá se lo alcanza. Le dice “Martu, voy al baño. Mientras tanto haceme una receta”. Martina la mira, quieta en el lugar. “Mirá, te voy a mostrar: tomar mucha leche… ahora vos escribime a mí una receta” le dice mientras hace como si escribiera en el papel. Le da un crayón. “Sí” dice Martina y lo agarra, empuñándolo con toma la mano, mientras apoya el codo sobre la mesa y empieza a hacer círculos en la hoja, con el puño cerca del pecho y el codo hacia fuera. Mientras dibuja en puntas de pie, tararea. Luego de un rato empuja la puerta y entra a la habitación mientras dice “mamá vení”.

Son las 15:06 cuando Martina se va de la habitación. Un minuto después entra con la mamá del brazo y le dice “tengo hambre”. Aunque faltaban 2 minutos para que se cumplan los 30 minutos de observación, me pareció oportuno dar por finalizado cuando la niña se fue, ya que no tenía ganas de seguir jugando, sino de tomar la leche. Le digo a la madre que era suficiente, y le agradezco. Luego le agradezco a Martina, le digo que me ayudó mucho observarla, aparece la hermana, que me vuelve a hacer preguntas. Martina me pregunta si me tengo que ir, le digo que si. Me pregunta a donde me voy y le digo que a mi casa. Sofía la hermana me da un beso y me abraza y me dice que me quiere mucho y que cuando sea grande quiere ser como yo. Me quedo unos minutos hablando con las nenas, me acompañan las tres abajo y

me despido de las tres agradeciéndoles nuevamente y respondiéndoles la cantidad de preguntas que tenía Sofía para mí. Martina permanece más callada, sin embargo se despide con un beso afectuoso. En la puerta de entrada le comento a Raquel que la entrevista queda entre paréntesis, ya que mi compañera no apareció y lo más probable es que me una a otro grupo y continúe con el trabajo que habían comenzado ellas. Sin embargo le agradezco ya que la observación fue muy fructífera y me ayudó a aprender a tomar registro de las acciones, gestos, modos y lenguaje de un niño en su interacción con el ambiente. Ella me respondió que de todas formas si necesitaba hacer la entrevista me comunicara con ella y arreglaríamos un horario que pudiera el esposo. Le dije que así lo haría, me volví a despedir y me retiré a transcribir la observación en limpio.

Registro de la entrevista

El miércoles a las 20 horas me comunico telefónicamente con Raquel para coordinar la entrevista. Me atiende ella, la saludo, le explico que voy a ir sola, y le doy nuevamente la consigna: “La entrevista dura aproximadamente una hora, es anónima y no hay devolución ya que no estoy capacitada para ello. Deben estar ambos padres juntos y no puede estar Martina presente” Me pide de comunicarse en 5 minutos tras arreglar un horario con su marido. A los 5 minutos me llama. Quedamos para el jueves de la semana próxima (17 de mayo) a las 10:00 horario en que el marido está presente, ya que tiene horarios variados. Acordamos en que iría directamente, y en caso de que surgiera alguna complicación nos comunicaríamos.

Llegué a casa de Martina a las 10:00 como acordado. Me atiende Raquel por el portero, me pregunta: “¿quien es?” “Cecilia” le respondo. Me vuelve a preguntar “¿quien?”. A esa altura me comienzo a preocupar: ¿habré entendido bien? ¿Era hoy? ¿Hoy es jueves? “Cecilia” vuelvo a decir. “Ahhhhh, si..., ya bajo” me dice. Cuando baja, me saluda y me dice: “hola, mira, me había olvidado que era hoy. Pero vení, pasa...” Me comenta que esta con faringitis, y que además hay obreros trabajando en la casa. Le digo que vengo otro día a hacer la entrevista, pero me insiste en que me quede, ya que ya había ido, y que iba a hacer lo mejor para que la entrevista salga bien. Subo y me recibe Pablo, sentado en la mesa del comedor. Me dice en broma “no llegaste en muy buen momento”. Me río y le digo que sí, es verdad, y les pregunto nuevamente si quieren que vuelva otro día, ya que no quiero molestarlos ni interrumpirlos. Me dicen que no, que me quede.

Me ofrece un café, le digo que no, y le agradezco. Me siento en un extremo de la mesa. Pablo en el extremo opuesto, y Raquel se sienta a su lado en la mesa. Les vuelvo a dar la consigna, de la misma manera que telefónicamente. Pablo me pregunta como va a ser, le digo “bueno, es una entrevista semidirigida” aprovechando que él es periodista y sabe de lo que hablo. Asiente con la cabeza. Entonces le digo “así que si bien tengo que abarcar ciertas áreas, siéntanse cómodos para decir lo que creen pertinente, o contar lo que quieran. La idea es que tengo que recabar datos y conocer la vida de Martina, y como se fue desarrollando” Y con estas palabras di por iniciada la entrevista (veo el reloj, son ls 10:05)

E: Así que vamos a empezar por los antecedentes, ¿Cómo se conocieron? P: sábado a la noche, salida con amigos, acercamiento, hola que tal, luego no nos vimos, nos volvimos a ver otra vez en el mismo lugar, y bueno... empezamos a salir. No fue... (Interrumpe Raquel) M: ¿Te acordás? ¿Hace cuanto fue? 15 años más o menos E: Y ¿Cómo llegó Martina a sus vidas? P: Martina llegó como producto de la búsqueda de una hermana para Sofía. La concepción de Sofía nos había costado bastante, hubo varios intentos vía natural, y no aparecía, hubo varios estudios... análisis a mí, análisis a ella, un montón de cosas, hicimos inseminación in vitro, y no había caso hasta que apareció Sofía y de manera natural, y dijimos “busquemos un hermanito, ya que estamos en el baile bailemos”, y llegó rápido... y así fue como llegó... deseada y buscada la señorita. E: Y ¿Cómo fue el embarazo? M: El embarazo fue... bueno (se ríe) Estuve nueve meses bárbara, el último mes, típico, gorda, panzona, cansada... pero bien (se ríe). Ella nació a fines de enero, ¡un calor! El parto fue normal, todo bien, pesó bien... E: ¿Te acordás cuánto pesaba y cuánto medía?

M: 3, 300 y media 50. ¿Te acordás cuanto medía? P: ¡No me acuerdo! Me quedaron las medidas de Sofía E: Y vos ¿Cómo lo viviste el embarazo? (Mirando a Pablo) P: Con un poquito ya más de... experiencia, por lo de Sofía obviamente, pero con las mismas ganas y la misma intensidad que la primera. Pero con la experiencia de manejar algunos síntomas, saber que es lo que pasaba... con el primer embarazo no... Se le ponía dura la panza y no sabia que hacer... bueno no, sabía por donde venía la mano. Pero bien, una felicidad enorme, imaginate. E: Y el parto ¿Cómo fue? M: Nerviosa, pero no por el parto porque ya lo había vivido con mi hija más grande, sino por el tema de que el entorno que tenía no era bueno, la partera era mala onda, estaba nerviosa por eso. Pero después todo bien. Fue súper rápido el parto, no duró nada, ella estaba perfecta y yo estaba bien así que todo perfecto... E: Y vos me dijiste que costo el embarazo, ¿Cómo fue eso? M: Si, con Sofía costo, con Martina no, ella si fue buscada... la hermana fue deseada, pero no buscada porque teóricamente no podíamos tener hijos y apareció. E: Y ¿sabes por qué motivos no podían tener hijos? M: Yo tenía unos quistes en los ovarios que hacían que rechazara el esperma. Una vez que me operaron al tiempo pude quedar. No era nada grave pero, bueno, al no poder tener hijos, al hacerte estudios y ver que no pasa nada, te preocupas y bueno... es cuestión de relajarse. E: Y ¿quiénes estuvieron en el parto? M: No... Pablo y yo nada más. Una vez que nació les avisamos al resto, queríamos vivir el momento los dos solos tranquilos... porque el primer hijo te genera nervios, incertidumbre, estar atentos a cuando, y estás mas tensionado. Ya el segundo no tanto pero alguien tenía que cuidar a la más grande así que sí o sí estábamos solos en el parto. E: Y ¿Cómo hicieron con Sofi?

M: A Sofía la dejamos con una de las abuelas, fuimos a tener a Martina, y después de que nació les avisamos a toda la familia para estar más relajados nosotros. P: Con Sofía... (Dice el padre que se había levantado a abrir al obrero que estaba trabajando en la casa y se perdió los últimos dos minutos) M: Y con Martina también. P: Claro, la dejamos de tu mama, ¿no? Con Martina no había luz el día que bajamos, fue 7 pisos por escalera con una contracción cada piso y medio (se miran y se ríen). M: Si, si... Vino la abuela a cuidar a Martina y nosotros nos fuimos para la clínica. P: En los dos casos salimos... M: Siempre solos... Sin avisar, queríamos estar relajados. E: Y vos ¿Cómo lo viviste el momento del parto? (A Pablo) P: Fue como una explosión de alegría, bastante importante, muchas cosas. Siempre traigo a colación lo de Sofía por ser la primera, no es que haya sido más importante, pero al haber vivido una situación similar lo manejas de otra manera, pero no por eso menos emocionante. Dije wawwww vino una segunda como si nada, tanto que costó la primera... Divino, bárbaro... una gran alegría. E: Y las primeras horas después del nacimiento, ¿Cómo fueron? M: Ella nació a la mañana. Obviamente disfrutándola, que estaba sana, hermosa, que estaba todo bien. Pero entraba en juego que va a pasar con la hermana... Que cara va a poner, como va a ser... bueno ahora son dos, como nos vamos a manejar. E: Y ¿Cómo fue? M: Ella entró, la vino a visitar a la tarde... vino con la abuela, la bisabuela, los tíos... Pero tenia ahí cierta distancia, era como que estaba y no estaba P: La vine a buscar yo... “Vamos a ver a la hermanita, llegó la hermanita”. “Si, si”, decía, “si, que linda la hermanita” pero no le dio mucha bola. Igual lo que más recordamos del primer vinculo entre las dos hermanas es cuando volvimos a nuestra casa, estábamos almorzando, estaba Natalia, la hermana (mirando a Raquel)...

M: A tres días de haber nacido la gorda P: Al día siguiente, le dieron el alta, vinimos y almorzamos. Y Martina estaba durmiendo en el moisés, que es alto a los costados, y bajo en los extremos (me muestra con las manos la forma de la cuna). Sofía fue a la pieza, y un momento viene y dice “mira”, la trae a la hermana en brazos... Sofía con dos años y medio... Estábamos comiendo milanesa de pollo con ensalada. Se nos atragantó la milanesa y creo que quedó ahí. La hermana con el cogote torcido, un año de vida, imaginate. Atinamos a decirle “ah, prestámela”, me la puse contra el pecho como media hora, hasta que volvió el color al cuerpo. La agarró de los tobillos, la trajo hacia sí... Decí que la agarró de debajo de los brazos, y no de la cabeza. Así que bueno, esa fue la primera relación carnal entre las hermanas. (Risas de los tres) E: Y vos, ¿Cómo viviste las primeras horas después del parto? (Al padre) P: Y... yo estuve más que nada con el tema de los primeros exámenes... recorrí todo el tiempo ese itinerario, después la dejamos en la nurse, y la trajeron al rato M: Al ratito. Y bueno, más que nada el momento de la teta, cuando se prende, el contacto que tiene la bebe con la mamá... E: Y ¿Cómo fue eso? M: Ahhh ¡fue hermoso! Porque lo tenés ahí todo chiquitito, calentito, que toma la teta... que necesita tanto de vos, tanta atención. El otro fue a cambiarle el pañal (por Pablo) P: El primer pañal que cambié, toda una experiencia. Porque uno, se supone que se va a encontrar con algo normal, que se yo, y no es normal lo primero que hacen los bebés, que se yo... Un petróleo duro, gomoso, pegajoso, es una cosa espantoso... M: Feo a la vista. P: En serio, es una goma de mascar fea... y empecé a agarrar algodón, y a limpiar... y cuando iba por el cuarto paquete de algodón justo entra una de las chicas, y me dice “no, papá, así no papá” y me saca como cual inútil, así con la manito, la agarra, se la lleva a lavar. Ahora sí con algodón, antes no, porque podes estar dos días. Pero fue

un aprendizaje porque a Sofía no le había cambiado el primer pañal y aprendí que no se cambia de manera tradicional (risas de todos). E: Me estaban contando entonces de cuando volvieron del sanatorio. ¿Cómo fue el primer momento cuando llegaron? M: Llegamos con Sofía, nos había traído tu papá (a Pablo). P: Claro, volvimos todos juntos. E: ¿Quienes son todos? P: Los cuatro y nos trajo mi papá. E: Ya que nombras a los abuelos, ¿me podrías decir el nombre y la edad? Para ir viendo como esta constituida la familia... P: El abuelo es Carlos, mi papá, de 65 años. Las abuelas son Miriam, de 66 años la mamá de Raquel y mi mamá, Maria del Carmen, de 64... La primera que vino fue la mamá de ella, que aparte vive cerca... M: Entonces volvimos con mi suegro, estaba mi cuñada, Laurita con Mauro, la hermana de él... y el tema es tratar de no hacer que llamase de más la atención la recién nacida sino mantener a Sofía... P: Como lo que había sido hasta ese momento... hasta el día anterior por lo menos... (Risas) Como era la reina de la casa entonces... M: Tratar de mantener eso... el bebé bueno, ahí esta, pero todavía seguís siendo la reina, empezar a hacer un trabajo fino que hasta hoy cuesta. P: Costó y cuesta, porque hasta el día de hoy sigue... E: Entonces me estabas contando de la primera vez que se prendió al pecho, ¿cuando fue? M: De recién nacida. E: Y más o menos, ¿cuando dejó la teta? M: La teta la dejo a los tres meses. E: Y de ahí... ¿Cómo siguió su alimentación?

M: De ahí fue a mamadera, que le costó muchísimo agarrar, pero fue derecho. Chupete también uso, desde que nació. E: Y ¿cuando lo dejo? M: Cuando lo dejo el chupete... (Discuten con Pablo) P: No le costo mucho dejarlo, fue igual que con Sofía. Envolvimos el chupete, chau chupete, lo saludo, lo tiramos a la basura, hicimos que lo tiramos porque si a las 5 de la mañana lloraba el chupete aparecía de la nada, magia hacíamos... pero se la bancó... M: Fue alrededor de los dos años E: ¿Y la mamadera? M: Y la mamadera la dejó más tarde, (empieza a balbucear palabras)... lo dejó a los dos años y medio E: Y ¿cuando incorporó los sólidos? M: A los 6 meses... papilla, a medida que le van saliendo los dientes la carne... P: Igual los dientes, todavía tenemos que esperar que le crezcan P: Tiene muy pocos, tiene menos de los que tendría que tener E: ¿Cuando le salió el primer diente? P: Ayer (dice y se ríe) M: El primer diente (entre risas) le salio al año, 10 meses, un año, re tarde le salieron los dientes E: ¿Y cómo lo vivió el destete? M: El destete lo vivió bien, como no tenía leche, se quedaba con hambre, se la pasaba llorando... después le ponía el chupete y se quedaba... no lo vivió como un trauma ni fue nada complicado. Al quedarme yo sin leche no hubo una crisis, al menos que yo lo notara. E: ¿Cómo era su comportamiento frente a la comida? M: Empezó a comer bien, ningún problema, lo único que es muuuuy tranquila para comer, muy tranquila.

P: Pero siempre comió bien, es mas desde el primer día se llevo muy bien con los cubiertos. Agarra la cuchara que parece... da envidia como pone los deditos. Se maneja muy bien con la comida. M: No tiene problema P: Come casi todo M: Igualmente ahora está en la etapa en que no quiere comer. Porque los chicos tienen periodos en que comen mas, o no quieren comer... ella está en este período, pero desde que empezó a comer, a los seis meses, que come bien E: Y ahora ¿Cómo hacen para que coma? M: Le decimos que coma, que tiene que comer, que así va a crecer, si no quiere comer le completamos con yogurt, con frutas... se que le va a pasar esta etapa y va a volver a comer. Obviamente que si hay algo que le gusta le doy. Por ejemplo yo digo que es vegetariana porque vos le das arroz o carne, separa la carne y se come el arroz. P: Ayer por ejemplo le di arroz con carne, todo mezclado, y ves como va con la cuchara haciendo el recorrido sacando la carne. M: Y cuando come carne te dice “estoy comiendo carne”. No me preguntes por que, pero cuando le doy pollo, u otra carne, como jamón, prefiere dejar. Obvio que si hay algo que le interesa lo va a comer más, fideos que es la típica, o ravioles. E: ¿Cuando empezó a dormir sola? M: Hasta los tres meses estuvo en nuestra habitación, por el tema de que la teta era muy seguido, pero ya a partir de los tres meses durmió en el cuarto con la hermana, ella en su cama y Sofía en la otra... pero ya a partir de los tres meses la pasamos. E: ¿Y de recién nacida? ¿Cómo dormía? M: Si... No, bien, bien... P: Nunca durmió a upa por ejemplo. Siempre la dormimos acostada, fue un principio básico de nuestra relación cuando decidimos tener hijos, no los malcriemos a la hora de dormir. Es una de las pocas cosas que hicimos muy bien (risas, se miran entre si).

El resto nos equivocamos, en mayor o menor medida, pero en esto creo que nos salio todo bárbaro, es el día de hoy que “chau hasta mañana, chau hasta mañana”, apagamos la luz y a dormir. Cuando tenían mucho berrinche, que no era una cuestión de salud obvio, nos levantábamos, hasta que se le calmaba el berrinche, la volvíamos a acostar, pero nunca la acostábamos dormida... Valió la pena. E: Y ¿Cómo es al despertarse? M: Y... (Empieza a toser) P: Tiene un carácter bastante particular al despertarse, no se despierta de muy buen humor, es bastante secota... M: Si tiene sueño todavía... P: (Interrumpiéndose entre si) Y cuando no tiene sueño tampoco es muy alegre a la mañana, es bastante parca, si parece que le vuelve un poquito el alma al cuerpo cuando toma la leche. Termina la leche ya los dos minutitos, parece que vuelve. Mientras vos le hablas y no mira, te saca (hace gesto con la mano de correr a alguien), te refunfuña, ni si quiera te contesta. “Guau, guau” te ladra. Esconde la cabeza en la almohada. “¡La luz!” Te grita. “¡Apagame el sol, apagame el sol!” cuando abrimos la ventana. Después que ya arranque esta todo bien, normal. Ese ratito hasta que desayune es... M: Mortal... P: Si, si,... para empezar a negociar primero la leche E: ¿Cómo fue la salud de ella en general? M: Bien, bien... Recién este año, bronco espasmo, moquitos, pero bueno, ella ya va a una salita de tres donde hay muchos nenes y el contagio es... pero en general bien P: En general la salud bien... E: ¿Algún evento, algo que quieran remarcar de su salud? P: ¡¡¡No, nooo!!! (Se ríe y hace un gesto con los dedos de “vade retro”) Para eso tuvimos con la hermana bastante baile

M: Solo a los tres meses hubo que internarla, porque tenía fiebre y no sabían por qué, y en el manual dice que los bebés menos de tres meses si tienen fiebre constante hay que internarlo para... P: Que tienen fiebre y no se... le encuentra la causa de la fiebre y la fiebre no les baja, o les baja y les vuelve a subir, hay que internarla. Eso es lo que paso con Martina. Le hicieron análisis de sangre, de orina, y no le encontraron nada... M: Debía ser algo viral. P: Ah... le hicieron una punción, punción medular... M: Por el tema de descartar que sea meningitis, y todo eso pero bueno... control de rutina P: Y estuvo internada, tres, cuatro días E: Y ¿Cómo lo vivieron ustedes? M: Angustia... P: Si, si, bastante feo M: Es re chiquitita... ¡que tiene! Pero le vamos a hacer esto, le vamos a hacer lo otro, y no tenia nada P: No tenia síntomas, tampoco se la pasaba llorando para decir “bueno, le duele algo”, estaba normal, que se yo... y siempre los dos ahí, porque ninguno se quería volver, nos quedábamos los dos en el borde de la cama, todo el tiempo despiertos... E: ¿Recuerdan cuando comenzó a sostener la cabeza? P: No... No, no me acuerdo M: Mmm... Lo que pasa es que es una bebe muy fiaca... por ejemplo hasta los 9 meses no se daba vuelta en la cuna, vos la ponías en una posición y se quedaba P: Fue fiaca para caminar, fiaca para hablar E: ¿Y cuando empezó a sentarse? M: Se sentaba ya a los 7 meses, 8 meses, ya se estaba sentando P: En general uno no suele retener esas cosas, a lo mejor sí cuando camina porque es un hito en su vida

E: ¿Y cuando empezó a caminar? M: A los 14 meses más o menos... y tarda... si no me equivoco a los 8 meses más o menos se mantenía en la postura E: ¿Y gateó? M: Si, al no caminar gateaba, empezó más o menos al año. E: ¿Y los primeros pasos como fueron? M: Los primeros pasos... (Repite en voz baja) Y para nosotros fue todo una conmoción, porque de no querer caminar, al año ya la hermana caminaba tranquila... ella catorce meses, sin dientes, sin esto, sin aquello, decíamos ¡esta chica! Pero bien, bien, agarrándose de las cosas, empezó pasándose de una silla a la otra, agarrándose de los muebles... alrededor de los 10 meses... E: ¿Y cómo hicieron ustedes para que empiece a largarse? M: Y mirá... con la primera te mandas mucha estimulación, con el segundo como que, no te da el tiempo el hecho de estar ocupada con las dos, pero si ella tiene un andador... un andador no, un gimnasio de esos que usaba para caminar y arrastrarse P: Igual tampoco hay que hacer mea culpa, porque vos te informas, aprendes, preguntas, toda la energía por el hecho de esperarla y que se yo... te mandas toda la estimulación, y después, es para bien o para mal, y quizás es para mal, porque vos tenés expectativas pero sale con cualquier cosa menos lo que buscabas que sea... M: Y el segundo pobre... P: El segundo bueno, por cansancio, por haber puesto mucho en el primero, también adrede lo haces... justamente ponés menos porque bueno, con el primero pusimos tanto que la verdad, le quemamos la cabeza. M: Igual también el tema que no te dan los tiempos, porque es una demanda constante E: Claro, si, Y ¿Ahora como camina? M: Si, camina, le encanta caminar, le encanta correr, pero tiene su cosita de upa, quiere upa... camina, pero no es de caminar mucho, si puede ir a upa mejor.

E: ¿Cómo fue cuando dejo los panales? (Había visto en la observación que no llevaba pañales debajo del pantaloncito) M: Dejo los pañales en Octubre del año pasado. O sea que, más próxima a cumplir los tres, pero también yo reconozco mi culpa, pero le agarro la época de frió... entonces si yo le dejaba sin pañales, va a hacerse pis de acá a la china, todo el tiempo. Además para ciertas cosas es muy bebé cada chico tiene su tiempo, y ella es mas tranquila. Ella te decía “pis, pis” pero no quería inodoro... estaba enemiga del inodoro. Era llanto, no quería sentarse, y dije: “bueno, no la quiero hacer sufrir, cuando llegue su momento me lo hará saber”. Ya te digo, en Octubre le sacamos los panales, le decíamos “pedí pis”, empezó a hacer pis bien, con miedo al inodoro. Ahora ningún problema. Pero fue directo al inodoro, ni pelela ni adaptador. Y con el tema de que se hace pis en la cama te digo es que se me complica a la noche, porque se hace pis, recién hace un mes dejo de hacerse pis encima. Igual le preguntas “querés hacer pis” y te dice “no” y la ves bailando el ula ula. Espera hasta el ultimo momento... bastante bien, porque yo pensé que iba a ser muuuuucho peor. Ahora ya esta, ya controla, esta más controlado. E: Y ¿Cómo fue al principio para hacer que deje los panales? M: “Ya sos una nena, no sos una bebé, tenés que hacer pis y caca en el inodoro, no tenés más chupete ni mamadera”... porque el año pasado iba a una salita de jardín, maternal, entonces le decía “ya vas al jardín”, “ya vas a tener que dejar los panales”. Ella te decía todo “si, si, si, si” pero... no lo quería dejar obviamente. E: ¿Cuando empezó el jardín? M: Ella empezó el jardín en Marzo del año pasado, iba a una salita de dos, donde le hizo muy bien, porque estaba más estimulada, a hablar, los juegos, a interactuar con los nenes de su edad... E: ¿Y como se lleva con ellos? P: Bien, bien, ningún problema

M: Por lo menos la maestra dice en el jardín... por ejemplo es de una manera distinta que en casa... en el jardín ni habla, se asombran cuando llegan acá y empieza “blablablablabla”... pero bueno, es cariñosa, es mimosa, es muy tranquila, hace caso a las consignas, a las pautas que le dan, guarda los juguetes cosa que acá no logro que haga... la maestra se va o viene al jardín con un beso y un abrazo... acá también... P: Tiene sus ratos de cariño E: Cuando empezó a ir al jardín, ¿Cómo fue? M: Iba muy entusiasmada, la adaptación a la salita de dos costó un poquito pero después se adaptó... P: En el otro jardín... quedaba así, tristona. Miraba así, con los ojitos llenos de lágrimas cuando la despedíamos, después cuando la íbamos a buscar era un beso, un abrazo, una corrida cuando nos veía por el pasillo, pero después es como que volví a adaptarse bien... Tiene ciclos, como rachitas, a lo mejor justo un día le paso algo, se peleó con alguien, tiene como sus días, sus rachas... M: Hoy por hoy no tiene problema en entrar a la sala E: Bueno... y ¿Cómo fueron sus primeras palabras? M: También tarde... P: Le cuesta... M: Recién al año P: Costó, y le va a costar E: Y... ¿se acuerdan cuales fueron? M: Mamá, papá, agua... no me acuerdo si fue a los diez meses o al año, y después se calmo... ¿te acordás? ¿Que parecía que había dicho agua... y después, se calmó? (a Pablo) Y a los 2 meses volvió a hablar P: Igual somos generosos, decimos hablar, pero... M: Bueno, a decir palabras

P: Le cuestan... un montón de letras. No se, es normal que le cueste, la “r”, pero “caque-qui-co-cu” no dice; no dice “casa” dice “tasa”... “no, casa Martu”; “taaaaaaaasa”... “bueno, esta bien, tasa” M: Es decir, arma oraciones, se entiende lo que dice, pero el lenguaje, como él dice, no es... claro. Si es fluido pero no es claro P: Si, entiende todo, si, si... pero es una de las que peorcito habla me parece (mirando a Raquel) E: Y ¿cuando empezó a decir frases ya... armadas? P: No, no me acuerdo cuando empezó E: Mas o menos... P: Si, si... M: El año pasado ya decía frases... P: Si, si, si (Se superponen las voces) M: A los dos años, si, ya decía frases... fraces sencillas E: Y ¿Cómo le hablaban? P: ¿Cómo le hablábamos nosotros? E: Si M: De manera normal, nunca fuimos de al perrito decirle “guau guau”, no, no nos gusta... el perro es perro, el gato es gato, o sea, ya que la vamos a tratar de educar por lo menos que tengan en claro de que... sino después están “el miau” P: Igual yo siempre... perdón que sea reiterativo con el ejemplo de Sofía pero con Sofía fuimos también: “¡perro!”, “¡gato!”, “Rottweiler”, “Chihuahua” (risas los tres)... ¡claro! Y con ésta: “tutu”... “bueno, si el tutu”. “¿Viste que lindo el tutu?”, “si, ta lindo el tutu”. Pero por una cuestión de “ma’ si, dejala”, un poco de fiaca y hasta donde la vamos a asfixiar, que aprenda tres meses más tarde, cuatro meses más tarde. Tampoco la quiero torturar: “no, este no es un Rottweiler, este es un Rot Terrier...” ¡no! ¡Ma’ si! Que se yo... bueno el tutu... Me gustaría que hablara mejor, de hecho lo estamos intentando, pero tampoco…

E: Claro (Vuelve a entrar el obrero, le abre la puerta y vuelve a la conversación) P: Porque con Sofía tuvimos cero margen de tolerancia, y con esta... ¡bueno! Tratamos de... si se fue se fue, que va a hacer... E: ¿Se acuerdan la primera palabra? P: No... M: Mamá P: Si, si no nos sorprende, nada nos queda en la retina es porque debe ser “mama” E: ¿Se acuerdan del momento en que lo dijo? M: No, no me acuerdo ni el de Sofía, así que no es que de mala madre, ni... E: No, no... P: Sos jodida (en tono de chiste) M: (Se ríe) No, no soy jodida, pero una a veces se acuerda... yo no me acuerdo haberla escuchado a Sofía llorar, y algunas madres se acuerdan... yo estaba tan hecha bolsa que... tampoco voy a dejar de ser madre. Se que fue mama porque son las primeras palabras que dicen, se escuchan: “maaaa... maaaama” (risas) Papa y agua... me acuerdo porque decía “agaaaa” decía mal... y a los meses dejo de decir cualquier palabra E: Esta bien... y... ¿con el juego? ¿Cómo juega ella? P: Si... juega bien... E: Yo me acuerdo verla jugando con unos jueguitos de medicina... M: Si, por suerte se entretiene... P: Juega con un montón de cosas... con los disfraces, la princesa y la reina, vestidos... M: Le gusta mucho pintar... P: Hasta pintar, armar con los ladrillitos, intentar armar, lo que fuere... una torre con ladrillos, con las pelotitas, intentar embocar en el paragüero (lo señala) M: Tratar de armar los rompecabezas, le das algo y se queda jugando

E: Y ¿con quien juega? M: Con la hermana P: Y, con nosotros también, cuando estamos y podemos M: Cuando estamos y podemos con nosotros y sino sola, a veces no la escuchás y vas al cuarto y está jugando sentada con la corona de princesa, juega a pintarse P: Y que a veces estando nosotros disponibles para jugar, ella se da cuenta que estamos, nos propone ir a jugar y jugamos. Pero a veces no nos propone ir a jugar y se va a jugar sola. Prefiere en vez de decir vengan a jugar, ir sola... Vamos a la pieza y esta jugando sola, nos mira, se ríe y sigue jugando. Con los autitos, le encantan los autitos M: ahhhh si... o la llama a la hermana para jugar... P: Si, la parte lúdica bien E: Y ¿cuando empezó a jugar? (Se quedan pensando...) M: Que buena pregunta esa (dice en voz baja) E: ¿Cuándo recuerdan haberla visto jugar por primera vez? M: De bebé, con el tema de que se quieren chupar el pie, no me acuerdo bien la fecha P: No somos muy buenos para las fechas E: Está bien, no hay problema (sonreimos) M: El tema de mirarse las manos, cuando era mas bebé mientras le dábamos la comida le cantábamos, “que linda manito”... ya era grande y decía “acá ta”... ¡¡¡era grandota!!! Ya te digo, ella siempre más tarde todo... Pero eso sí, a esconderse... de bebe en cuanto a jugar con sonajeros, le gusto siempre. Aparte teniendo a la hermana que le obliga a jugar... E: Y ¿con qué jugaba de chiquita? M: Con pelotitas de colores, P: Peluche con un sonajero adentro

M: Y sino tenía el gimnasio, con cosas... Yo la ponía en el suelo y tenía una manta con varios juegos, y encima le ponía el juego y jugaba, se reía, le ponía animalitos y ella se quedaba tranquila y jugaba. (Otra interrupción con el obrero) E: Y ¿Cómo es su relación con los otros? M: Bien, bien... no le gusta que la jodan, si ella esta jugando y no quiere que jueguen con ella no la joroben porque no quiere saber nada... en el colegio es una chica que no le tiene miedo a nada, a ningún compañero pero sabe defenderse... si le vienen a sacar un juguete, se lo va a hacer saber. Se cruza con los primos, no tiene problema... pero no le gusta que la molesten. P: Incluso los primos son un montón y se integra, aunque es una de las más chicas. E: Y... hablando de los primos y los compañeritos, ¿preguntó alguna vez sobre la diferencia entre los nenes y las nenas? M: No, no... E: ¿Preguntó cómo vienen los nenes al mundo? (Se miran, dicen que no con la cabeza) M: No, no... Nada todavía eso... P: Sofía a esta edad si había preguntado... y a señalarse la vagina, y a preguntar “esta es la cola” y el “pito” M: A veces dice “el pis sale por acá” (señalando la cola)... “no Martu, el pis sale por acá” bien sencillo, en cuanto a sexo, por que el hombre, por que la mujer... no todavía no. E: Y como es un día normal en la vida de Martu? M: Se levanta... va al jardín, del jardín vienen al mediodía, van tres horas, comen, después trato de que hagan una siesta, porque se levantan temprano para que descansen un poco y descansemos, si es que no tienen actividad... P: Porque sino el mal humor... la supera... tratamos que duerma una siesta preventiva... y después va a natación

M: Si, después va a natación, que le encanta, la pasa bien, sino se queda con la hermana, estoy yo, o el papá, o vamos a pasear P: O alguna plaza, si hace mas calor M: Le encanta salir P: Los martes que tengo más liberado del trabajo, salimos a la tarde, y sino los fines de semana. E: Y ¿los fines de semana? P: También una salida ocasional, el cine o un teatro M: Visitar algún pariente P: Por lo general los domingos a lo de mi papá a comer al mediodía, y los sábados a la noche suele venir alguien acá, o vamos a comer a algún lado... M: Amigos... P: O hermanos, vamos a la casa de alguna hermana de ella, o hermano mío... ella tiene cinco hermanas y un hermano, una falleció hace unos meses... y yo tengo tres hermanos y una hermana... De vez en cuando vamos a General Rodríguez que vive mi mamá, o viene ella un sábado, y también le encanta porque es más abierto, tiene jardín. M: Corre, grita P: Tienen que darse ciertas condiciones: que este bien de salud, que no haya llovido, que no haga frío E: Claro... sí... bueno, y a modo de cierre... ¿Cómo describirían a Martina? P: A ver... yo principalmente como una persona bastante independiente, segura de si misma, personalidad... M: Muy fuerte P: Marcada, muy fuerte, pero a la vez muy cariñosa, y muy dependiente del afecto de los que la rodean, de recibir ese afecto, de buscarlo, no muy explícitamente pero si lo necesita, con alguna miradita, una pasadita... no como Sofía que viene y te dice “te

amo, sos lo mas lindo que me paso en la vida” (risas)... es así, vive en un cuento de hadas... M: Martina no, ahora de vez en cuando te da un beso, no esperes que te diga te quiero, te amo, no lo va a hacer P: Tiene que ver con su personalidad, muy afectiva, a su manera, muy cariñosa, muy sociable... sabe marcar los puntos con los demás... su lugar es este, no la van a correr fácilmente... de hecho no lo hacen, me doy cuenta con los primos, con la hermana cuando juegan... sabe bien, o aparenta saber que quiere en cada situación... E: ¿Algo mas que quieran decir de Martina? P: Mmmm... ¿Sería poco original decir que la queremos mucho? (risas) M: Mi chiquita... (se queda sonriendo, mirando hacia abajo como recordándola) Les agradezco por el tiempo y el haberme recibido a pesar del estado de salud, se disculpan por las interrupciones. Les digo que no hay problema, que la entrevista salió muy bien.

Damos por finalizada la entrevista a las 11:05. Les vuelvo a agradecer, Pablo me agradece por haber ido lo cual me llamó la atención. Me saluda afectuosamente y me baja a abrir Raquel. Me comenta que Martina y Sofía preguntan por mí, cuando voy a volver. Le digo que son dos nenas divinas, que les mande un beso muy grande a las dos. Finalmente la saludo, le agradezco mucho por el tiempo y la atención, me dice que no hay problema, que espera que me sirva, nos saludamos y paso a retirarme, para completar mis apuntes lo antes posible...

Referencias: E: Entrevistador M: Madre P: Padre

Eje diacrónico
Martina: 3 años y 3 meses Eje madurativo
0

Eje psico-social

Peso: 3,300 kg Duerme con padres - chupete Altura: 50 cm Destete 3 meses Falta de leche - Paso a habitación Internación por 3 días por fiebre Mamadera Incorpora sólidos 6 meses Posición Sedente 7 meses Se para 8 meses Se da vuelta en la cuna 9 meses Se agarra en la marcha – Primer diente 10 meses Primeras palabras - Gateo 12 meses “Mamá, papá, agua...” Marcha 14 meses Control diurno 15 meses

18 meses

21 meses

Frases sencillas 24 meses
26 meses Sala de 2 27 meses

30 meses Deja mamadera

Deja pañales 33 meses

36 meses Broncoespasmo

Control nocturno 38 meses Sala de 3 - Fallece tía de accidente
39 meses HOY

Corre alternando pies Prensa fina con cubiertos

Pide ir al baño Juego solitario y con adultos Juego dramático y cooperativo Nombra colores

Informe de trabajo final
Martina ejercita sus habilidades motrices, correteando de un lado al otro, arrojándose al suelo y levantándose varias veces: (“Empieza a corretear por el comedor y luego se queda quieta y empieza a dar vueltas en el lugar”; “(…) vuelve a dar vueltas por la habitación correteando con (…) y dando saltitos (…)”; “Se agacha arrojándose al piso apoyando ambas rodillas, desciende el tronco y lo agarra. Se vuelve a incorporar ayudándose con las manos, levantando un pie a la vez”;a). Esto coincide con el logro motriz de los 36 meses que se basa en la capacidad de inclinarse, ponerse en cuclillas, dominar lo esencial de la marcha, carrera, tirarse y pararse repetidas veces. Dice Gesell que a los 3 años va perfeccionando su motricidad gruesa, aprende a disminuir la velocidad, frenar súbitamente, dar bien las vueltas y mantener el equilibrio. Respecto a la motricidad fina, ya en el ejemplo anterior vimos como los objetos se le caen repetidas veces. Suele tomarlos con el toda la mano (“Ella la agarra, la empuña [la jeringa] con la mano cerrada (…)”; “Le da un crayón (…), empuñándolo con toda la mano (…)”). Su coordinación fina no es tan refinada y precisa como debería serlo, ya que a partir de los 30 meses puede tomar el crayón y los objetos con pinza fina. (“Martina agarra una silla con ambas manos apoyando los cuatro dedos en el respaldo, dejando el pulgar afuera”). Respecto a esta capacidad adaptativa Gesell dice “Utiliza su mano con una intención que en la raza condujo al uso del instrumento y al arte primitivoi”. La diferenciación del pulgar, opuesto al uso del resto de los dedos, ya se ve en Martina cuando lo usa para empujar la silla, logro esperable a los 3 años. Respecto al lenguaje, utiliza “mi, me, yo”, de forma correctamente, y no así el nombre propio como lo haría a los dos años (“`Ma, ¿me alcanzás la tapita?´”, “`Me lastimé con la sillita´”). Vemos como, además de mostrar un marcado sentido del yo, respecto al lenguaje, coincide con el logro esperable a su edad. Respecto a la comprensión, vemos como puede responder una pregunta: “`¿Estoy bien doctor?´ (…) Ella asiente con la cabeza”. Este logro es característico de su edad.

En el juego con su madre Martina espera que ella termine para que le toque su turno (“`Ahora vos, Martu, dame una vacuna´”). La capacidad de comprender los turnos es característica de su edad. Utiliza las palabras para expresar las situaciones concretas, y son el medio con el cuál le informa a la madre lo que está haciendo y lo que cree que ella debe hacer (“`Ma, te voy a hacer una inyección´”; “`te voy a poner en el oído”; “`¡Vos achudame!´”) Gesell dice que el niño de 36 meses: “Presta atención a las palabras y las usa como instrumentos con los que construye frases, limitado a las situaciones concretas. Las palabras son un vehículo de sus ideas”. ii Martina tiene un sentido de los otros claramente demarcado (“`se depetó´ [se refiere a su hermana Sofía]”; “`¿Cuando vienen las nenas?´”). El niño de 3 años reconoce la existencia de otras personas distintas a él mismo. Martina expresa su necesidad de ir al baño, (“`ma, ¿me levantás la tapa?´ (…) `la caca´”). Gesell dice al respecto que el niño de 3 años se ocupa de satisfacer sus necesidades excretorias. Su juego transcurre entre la madre y ella, y cuando la madre le pide algo, ella coopera (“`Andá Martu, traé las cositas y lo curás que esté enfermo´” “`Bueno´”,

contesta ella). Esta característica de cooperación es esperable a los 36 meses. Respeta las órdenes, desea mantenerse dentro de los límites, puede permanecer en una acción por un tiempito, como cuando la madre le dice “`(…) haceme una receta´”. Esta conformidad social es un rasgo de los 36 meses de edad. Sin embargo, por el otro lado, muestra una necesidad de imponer su voluntad por momentos: *(ver ejemplos en el punto del desarrollo libidinal). Ésta es una característica del niño de 4 años para Gesell, “(...) puede ser un verdadero sargento para dar órdenes a los demás”iii. Podemos observar, como ciertos aspectos motrices (motricidad fina) no se observan como debería en un niño de 36 meses, sino más bien como lo haría un niño un poco. La motricidad gruesa, el lenguaje, el aspecto adaptativo, y ciertos rasgos psico-

sociales son esperables a su edad. Sin embargo en este último empiezan ya a aparecer rasgos de los 4 años. Por lo tanto, Martina presenta un desarrollo asincrónico, presentando retrasos en ciertas áreas, y adelantos en otras. Respecto al juego, podemos observar dos tipos distintos: uno solitario, de aptitudes b, y otro cooperativo y dramático c. El primero se trata de una habilidad adquirida, que ejercita por placer (poder introducir sus dedos índices en el objeto e intentar sacarlos; o dar vueltas sin caerse, y corretear por la casa, ejercitando su motricidad gruesa). En el segundo juegan con la madre: una es la doctora y la otra el paciente, y cambian los roles continuamente. También hay pasaje de un tipo de juego a otro con mucha facilidad. Desde Anna Freud podemos hablar de juegos que sirven a las actividades del Yo, ya que “gratifican de manera directa un componente instintivo”.iv Respecto al juego de meter el dedo en el cilindro, se correspondería con el primero de ellos cronológicamente que permiten llenar-vaciar, cuyo interés, dice la autora, se desplaza de los orificios del cuerpo. El juego del doctor permite representar un determinado papel, el cual sería el cuarto momento cronológico de dicho juego. Desde el punto de vista del desarrollo intelectual, se puede inferir que Martina está atravesando el período pre-operatorio, subperíodo preconceptual (de 2 a 4 años). Según Piaget, el niño posee la capacidad de representación o “función semiótica”, de evocar un significado mediante un significante distinto al primero. En la observación hay dos conductas claras de esta función: El lenguaje, que está desarrollado permitiéndole armar frases, preguntas, afirmaciones. Cuando dice “(…)`abrí la boca… la nariz…´” estamos frente al razonamiento transductivo que permite el pasaje de lo particular (la boca que se abre) a otro particular (la nariz también). Y el juego

simbólico basado en la evocación (mental) de los objetos originales que se usan en la realidad: cuando Martina “hace como si” le pusiera las medias a la mamá d.

Respecto al desarrollo libidinal, la niña está transitando la fase anal, ya que se puede observar la pulsión de apoderamiento “le empuja el brazo hacia abajo (…)”; “Raquel se levanta, ella la agarra con ambas manos de un brazo y la arrastra de nuevo a la silla, mientras la empuja para que se siente”; “vuelve a tomar la pata del muñeco que aún sostiene y lo muerde”; “Luego de un rato empuja la puerta (...)” da órdenes*: “`sentate´”; “`ma, tomá´”; “`abrí la boca… la nariz…´”; ¡Vos achudame!´”; “`¡Má! ¡No te vayas má!´”; “`¡poné má, poné´”;. Esta pulsión se expresa en la necesidad de empujar, morder, agarrar, dominar, apoderarse, destruir. Freud dice al respecto en Esquema del Psicoanálisis: “(...) se generalizan [los impulsos sádicos] más en la segunda fase, denominada sádico anal, porque en ella la satisfacción se busca en las agresiones y en las funciones excretoras. (...) sadismo es una mezcla instintiva de tendencias puramente libidinales y puramente destructivas (...)”v También hay elementos repetitivos que darían cuenta de una fijación a una modalidad de satisfacción oral: “(...) lo mira, se lo lleva a la boca”; “Toma un brazo del muñeco con toda la mano cerrada y se lo lleva a la boca”; “Se pone el pico de la botellita en la boca”; “Se coloca la jeringa en la boca (…)”; “(…)mientras se coloca la jeringa en la boca”; “(…)llevándose los dedos de la otra mano a la boca”. Considerando el trabajo en su conjunto, y todas las áreas abordadas, puedo establecer que la niña presenta el desarrollo esperable para su edad con restricciones en lo que respecta a su motricidad fina (pinza), en el área motriz.

i

Gesell, A. y Amatruda, C., Diagnóstico del desarrollo normal y anormal del niño, Buenos Aires, Paidós, 1958. Gesell, A. y Amatruda, C., Diagnóstico del desarrollo normal y anormal del niño, Buenos Aires, Paidós, 1958 iii Gesell, A., Ilg, F. L. y Ames, L. B., El niño de 1 a 5 años, Buenos Aires, Paidós, 1966 iv Freud, Anna, Normalidad y patología en la niñez, Paidós, 1973 v Freud, Sigmund, Esquema del psicoanálisis, Editorial Paidós, 1976
ii
a b

Página 4, párrafo 4 hasta el rengón 5 Pág. 3, párrafo 4, renglón 5 a 8; pág. 4, párrafo 4 hasta renglón 5; pág. 5, párrafo 2, renglón 16 a 18; pág. 6, renglón 13 a 15 c Pág. 5, párrafo 2, renglón 10 a 14; pág. 5, párrafo 2, renglón 22 hasta renglón 7 de pág. 6; pág. 6, renglón 17 hasta pág. 7, renglón 14; pág. 7, párrafo 3, renglón 10 hasta pág. 8, párrafo 2, renglón 6. d Pág. 7, párrafo 3, renglón 4 a 5.

Bibliografía
* Freud, A., El concepto de las líneas de desarrollo, en “Normalidad y patología en la niñez”, Bs. As., Paidós, 1973 * Freud, S., Esquema del psicoanálisis, Editorial Paidós, 1976 * Freud, S., El carácter y el erotismo anal, Bs. As, Amorrortu, Vol. IX, 1908 * Gesell, A. y Amatruda, C., Diagnóstico del desarrollo normal y anormal del niño, Bs. As., Paidós, 1958, capítulo 1 y 3 * Gesell, A., Ilg, F. L. y Ames, L. B., El niño de 1 a 5 años, Bs. As., Paidós, 1966 * Lowenfeld, V., La etapa pre-esquemática de 4 a 7 años, en “El desarrollo de la capacidad creadora”, Bs. As., Kapelusz, 1973, Capítulo VI * Piaget, J., La formación del símbolo en el niño, México, FCE, 1961, capítulo 8 sección 2 “Los preconceptos”, y sección 3 “los primeros razonamientos preconceptuales”