La vida Cotidiana como termómetro de ciudadanía

¿QUÉ NOS GANE ALEMANIA, HOLANDA O ESPAÑA?
Luis Felipe Ulloa
(¡Gracias a Carlos… el gran UF!)

Carlos es un escenógrafo, es decir una persona que no solamente sabe crear y poner las cosas en escena para que refuercen eso que la obra quiere decir, sino que además ha desarrollado la capacidad de descubrir el rol de los elementos colocados por otros en una obra… incluso cuando la obra de la que hablamos es un modelo de vida que nos quieren vender. Estábamos hablando Carlos y yo muy contentos del avance de los equipos latinoamericanos, en los octavos de final de la copa mundo Sudáfrica 2010, y relacionando eso con los vientos de cambio del continente en otros aspectos de la vida, las posibilidades de integración en tantos aspectos, a pesar de ese par de gobiernos del continente que han sido la contracorriente evidente. Y de pronto el escenógrafo de marras me preguntó ¿Te has dado cuenta que en las cadenas noticiosas internacionales y nacionales, ya han dejado de hablar del éxito de los equipos latinoamericanos, y enfatizan que se trata del equipos sudamericanos? México, país norteamericano, estaba todavía en el campo. Honduras, país centroamericano, había estado ¿Qué crees que pueda buscar eso? Como mal

pensantes metódicos, no podíamos aceptar de buenas a primeras que eso fuese una coincidencia. Desde ese momento – ¡Estábamos apenas en octavos de final- y empecé a ver distintas las cosas! Ocurrieron más señales de peligro. Me dio vergüenza patria ver en una madrugada, luego de una noche de insomnio, a un comentarista colombiano en un canal de TV refiriéndose de manera burlesca a una solicitud de Centroamérica y el Caribe para más cupos en el mundial (CONCACAF). Su argumento era que en “esa” región, lo que había era unos islotes, y cayos que se hacían llamar países… y que de futbol nada… ¿Qué tal eso? También hubo un noticiero que etiquetó a un equipo de nuestros países que jugó con USA y empató con él, como “sobreviviente”… pero que nunca se le hubiese ocurrido que el “sobreviviente” podía haber sido USA. Muchos locutores y comentaristas especialmente en canales de los grandes grupos económicos daban una prueba de cipayismo impresionante. En la calle también había qué ver. Prefiero pensar que muchas personas empezaron a confundir el “yo quiero esto” con el “yo creo esto”. No de otra manera podría

interpretar a varios conocidos míos que se precian de progresistas, pero que haciendo un paréntesis a sus críticas sobre el lado mercantilista e ideológico de los campeonatos mundiales de futbol, si veían los partidos y además expresaban sin vergüenza su deseo de que en la final estuviesen Inglaterra y Alemania, o que ganara España o Francia u otro país del hemisferio Norte antes que lo hiciera algún equipo latinoamericano. Yo podía aceptar que un latinoamericano creyera que alguno de esos equipos iba a ganar por su calidad de juego, etc.… pero… ¿querer que nos derrotaran? Sin embargo tal vez es otra la partícula del problema, esa que indica sentirnos los mismos, ese sujeto de la primera persona del plural “nosotros”, ese “nos” de nosotros-los-latinoamericanos”, lo que anda confundido en nuestros espíritus… o nunca estuvo instalado… o lo estuvo pero ya no está ahí. Los niños, claro está, empezaron a repetir los argumentos de los medios y de los adultos. ¿Será acaso que se nos están proagringando y/o pro-europeizando más todavía? Parece que estamos dejando o propiciando que la mentalidad colonial y simplificadora siga avanzando también en la generación joven. ¿Cómo manejaron eso en los centros escolares? ¿Cómo lo han hecho y lo hacen en las ligas de futbol? (y otros deportes) ¿Cómo en los medios de comunicación locales? ¿Cómo en el Estado? ¿Cómo en las organizaciones de la sociedad civil?

La identidad latinoamericana hay que reconstruirla y cuidarla en todas las situaciones de cada dinámica vital comunitaria. Tengo amigos latinoamericanos que son pareja con amigos europeos o norteamericanos y tienen sus hijos. Esta es una increíble oportunidad de expandir una identidad planetaria, tan necesaria en esta nueva época que vivimos, sin embargo, en varios de estos hogares instalados en esta parte del mundo, empieza uno a ver la proextranjerización de la nueva generación, a pesar de los discursos de avanzada que en algunos casos puedan esgrimir sus padres sobre los países que les acogieron. Vale preguntarse si es una señal de peligro cuando vemos a estos chicos declarando que quieren que nos venzan los equipos europeos. ¿Qué nos dice eso? ¿Qué implicaciones puede tener eso? Hemos de preguntarnos si ese es el mismo germen que hace que un número de hijos y nietos de ciudadanos inmigrantes de países poderosos y colonizadores en países empobrecidos, se alineen en caso de conflictos con intereses depredadores de fuera…del hemisferio Norte… y en contra de las poblaciones originarias cuando los gobiernos nacionales asumen posiciones de justicia étnica o equidad, social como ha ocurrido hace poco con violencia en Bolivia. Vale la pena preguntarnos también cuál es la posición que esperamos en los emigrantes de América-Latina y el Caribe, dentro de USA o Europa cuando nos agreden desde allá y qué podemos hacer

para contribuir a afirmar las raíces con sus ancestros en esta parte del mundo. Hemos reconocido que la construcción de ciudadanía pasa por la afirmación de las identidades. También que el protagonismo de niños, niñas y adolescentes, para que sea humanista y alternativo pasa por el reconocimiento del ser parte de una misma

“América Latina y Caribe”, con intereses comunes. Para lograrlo, nos corresponde explorar con ojos críticos más espacios y situaciones de nuestra vida cotidiana. Cabe preguntarnos cuáles son las preguntas correctas, y cómo tratar esos temas con niños, niñas y adolescentes. ¡Estamos en el tiempo de las nuevas preguntas!

Publicado en El Nuevo Diario (Nicaragua) en Julio 08 de 2010.

http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2010/07/08/opinion/127667