You are on page 1of 106

LINEAMIENTOS DEL GOBIERNO DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, A PARTIR

DEL ANÁLISIS DE LA GOBERNABILIDAD Y LA GOBERNANZA EN EL PERÍODO
1994-2014. ESTUDIO DE CASO

Una tesis presentada para obtener el título de Maestría en Gobierno Universidad de
Medellín

Jaime Obando Cárdenas

Enero de 2017
LINEAMIENTOS DEL GOBIERNO DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, A PARTIR
DEL ANÁLISIS DE LA GOBERNABILIDAD Y LA GOBERNANZA EN EL PERÍODO
1994-2014. ESTUDIO DE CASO

JAIME OBANDO CÁRDENAS

ASESOR METODOLÓGICO

Gustavo Adolfo Ortega Oliveros

ASESOR TEMÁTICO

Luis Horacio Botero Montoya

UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN


FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS

MAESTRÍA EN GOBIERNO


MEDELLÍN


2017

2
Resumen

En el presente trabajo se hace un análisis de las acciones de los gobiernos de la
Universidad de Antioquia del período 1994-2014, para determinar si se dieron en el
ámbito de la gobernabilidad, la gobernanza o coexistencia de ambas; cuáles fueron
eficaces para cuatro eventos de alto impacto en la vida de la Institución, considerando la
autonomía universitaria, lo que permitió derivar los lineamientos del gobierno universitario
para dicho período. Mediante el estudio y el trabajo de campo, se concluyó la
predominancia de la coexistencia de la gobernabilidad y la gobenanza en las acciones
de gobierno.

Palabras clave: Gobierno, gobernabilidad, gobernanza y autonomía universitaria

Abstract

This paper is an analysis of the actions of the governments of the University of Antioquia
in the period 1994-2014, to determine if these were in the area of governance,
governability or coexistence of both, which they were effective to four high-impact events
in the life of the Institution, considering the autonomy university, which it allowed the
development of a government. By studying and fieldwork, it was concluded the
predominance of the coexistence of governance and governability in the government
actions.

Key words: Government, governability, governance and autonomy university

3
Introducción .................................................................................................................... 7

Capítulo 1. Metodología y sistematización de la información ................................. 10

Capítulo 2. Algunos aspectos relevantes del actual contexto universitario .......... 15

2.1. El fenómeno de la globalización .............................................................................. 15

2.2. El modelo económico (neoliberalismo) y la universidad ......................................... 18

2.3. La modernización del Estado y la universidad ........................................................ 21

Capítulo 3. Aproximación a los conceptos esenciales ............................................. 24

3.1 Gobierno ................................................................................................................... 24

3.2. Gobernabilidad ........................................................................................................ 30

3.3. Gobernanza ............................................................................................................. 35

3.4. Autonomía ............................................................................................................... 38

Capítulo 4. Los conceptos esenciales en el ámbito universitario. .......................... 40

4.1. Gobierno universitario ............................................................................................. 40

4.2. Gobernabilidad universitaria .................................................................................... 47

4.3. Gobernanza universitaria ........................................................................................ 49

4.4. Autonomía universitaria ........................................................................................... 54

Capítulo 5. Análisis de algunas acciones de gobierno de la Universidad para

situaciones de alto impacto ........................................................................................ 61

5.1. Antecedentes históricos a la década de los noventa en la Universidad de Antioquia

........................................................................................................................................ 61

4
5.2. Análisis de las acciones de gobierno en la reorientación de la Universidad de

Antioquia en los años noventa ....................................................................................... 64

5.2.1 Acciones de gobierno universitario direccionadas y coordinadas para la

reorientación en los años noventa. ................................................................................ 67

5.2.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales ....................................... 69

5.2.3. Se definió e implementó el Estatuto General actual de la Universidad de Antioquia

en gobernabilidad o gobernanza? .................................................................................. 71

5.2.4. Se definió e implementó el Estatuto General haciendo uso de la autonomía

universitaria? .................................................................................................................. 72

5.3. Análisis de las acciones de gobierno para el orden público interno (lo ideológico y

político en la era pos-comunista) de la Universidad de Antioquia .................................. 74

5.3.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para el orden público interno

en la era pos-comunista. ................................................................................................ 75

5.3.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para el orden público

interno ............................................................................................................................ 79

5.3.3. El orden público interno y la autonomía universitaria ........................................... 79

5.4. Análisis de las acciones de gobierno para la adopción de la autoevaluación y la

acreditación en la Universidad de Antioquia .................................................................. 80

5.4.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para la autoevaluación y la

acreditación. ................................................................................................................... 82

5.4.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para la adopción de la

autoevaluación y la acreditación .................................................................................... 83

5.4.3. La autoevaluación y la acreditación en el ámbito de la Autonomía Universitaria 84

5
5.5. El proceso de transformación de universidad centrada en docencia a universidad

con énfasis en la investigación formal y aplicada. ......................................................... 85

5.5.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para la transformación de

universidad centrada en docencia a universidad con énfasis en la investigación formal y

aplicada. ......................................................................................................................... 87

5.5.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para la transformación de

universidad centrada en docencia a universidad con énfasis en la investigación formal y

aplicada .......................................................................................................................... 90

5.5.3. La transformación de universidad centrada en docencia a universidad con énfasis

en la investigación formal y aplicada, y la forma de gobierno en gobernanza. .............. 91

Capítulo 6. Recomendaciones de lineamientos generales para el gobierno de la

Universidad de Antioquia. ........................................................................................... 93

6.1. Lineamientos para el fortalecimiento de las capacidades de gobierno personales. 93

6.2. Lineamientos para el fortalecimiento de las capacidades de gobierno institucionales

........................................................................................................................................ 94

6.3. Lineamientos para la gobernabilidad. ..................................................................... 95

6.4. Lineamientos para la gobernanza ........................................................................... 96

6.5. Lineamientos para la coexistencia de la gobernabilidad y la gobernanza .............. 97

Conclusiones ................................................................................................................ 98

Bibliografía 99

Anexo 1. Entrevistas semiestructuradas

Anexo 2. Panel de expertos

Anexo 3. Matriz de análisis

6
Introducción

La universidad pública colombiana vive permanentes turbulencias generadas por los
fenómenos de la globalización, el modelo económico (neoliberal) y la incertidumbre
derivada del comportamiento de los factores social, normativo, económico, político,
tecnológico y cultural.

El panorama se agudiza cuando el gobierno universitario está determinado
normativamente por la Ley 30 de 1992, lo que afecta la gobernabilidad y la gobernanza,
en tanto que el modo de gobierno, no emerge de las características y naturaleza de la
Universidad en aplicación de su autonomía universitaria.

En la historia de la Universidad de Antioquia se reconocen situaciones que la han
afectado profundamente para llevar a cabo los ejes misionales de docencia, investigación
y extensión, así como el proceso administrativo. Dichas situaciones emergen de los
relacionamientos que la universidad tiene con la sociedad, el Estado y la comunidad
universitaria, generándose tensiones que afectan el ambiente universitario y el
cumplimiento de sus misiones.

Un asunto clave y determinante para alcanzar a concretar las acciones de gobierno
universitario, es la forma de gobierno, esto es, la manera como se definen e implementan
dichas acciones, que se enmarcan necesariamente dentro de la gobernabilidad, la
gobernanza o la coexistencia de ambas.

La pregunta macro que orienta la presente investigación es: ¿Cuáles fueron los
lineamientos del gobierno que se dieron por los gobiernos de la Universidad de Antioquia
en el período 1994-2014, para definir e implementar acciones eficaces de gobierno frente
a eventos de alto impacto en los ejes misionales de la Universidad?. La respuesta a esta
pregunta, deberá resolver positiva o negativamente la hipótesis que se ha planteado en
esta investigación: La naturaleza y características de la Universidad determina que se dé

7
coexistencia de la gobernabilidad y la gobernanza, no obstante en la Universidad de
Antioquia la gobernanza no se ha dado.

Se busca identificar lineamientos del gobierno universitario para el período estudiado,
mediante el análisis de las acciones de gobierno que se definieron e implementaron para
algunos eventos de alto impacto y que se reconocen dentro de las formas de gobierno
en gobernabilidad, gobernanza o coexistencia de éstas.

Para alcanzar lo anterior, se hace un análisis de los conceptos de gobierno,
gobernabilidad, gobernanza y autonomía, dentro de una visión general, para luego
profundizarlos en el ámbito universitario, procurando determinar los elementos
esenciales de cada uno y contrastarlos con la forma como se definieron y aplicaron las
acciones de gobierno que fueron direccionadas a cuatro eventos de alto impacto para las
misiones de la Universidad y el proceso administrativo, de los cuatro gobiernos
universitarios que se dieron en los años comprendidos en el período 1994-20141. Estos
eventos son: reorientación de la Universidad de Antioquia en los años noventa; orden
público interno (lo ideológico y político en la era pos-comunista), la adopción de la
autoevaluación con miras a la acreditación y el proceso de transformación de universidad
centrada en docencia a universidad con énfasis en la investigación formal y aplicada.

Lo anterior requiere información sobre los aspectos que delinearon las formas de
gobierno de la Universidad de Antioquia para los eventos seleccionados y basado en
dichos lineamientos, concebir algunas recomendaciones que le permita a la Institución,
de acuerdo a su naturaleza, responder al propósito que ha tenido desde el año 1994
cuando se propuso alcanzar un ambiente interno estable para llevar a cabo su misión y
cumplir con el mandato constitucional; estas recomendaciones se conciben, advirtiendo
que se derivan sólo de algunos eventos estudiados y para el período definido en esta
investigación, lo que pudo haber dejado por fuera algunos aspectos de relevancia en los
gobiernos de la Universidad, y por ende, puedan encontrarse descontextualizadas.

1
En ese período se dieron los gobiernos de: 1994 - Rafael Aubad López, 1994-Alvaro Gaviria Ortiz (e), 1995-Jaime
Restrepo Cuartas, 2002-Alberto Uribe Correa.

8
En este trabajo se estudian las acciones definidas y aplicadas por el Comité Rectoral para
los eventos señalados. Dicho órgano de Gobierno está conformado, según el Estatuto
General (Acuerdo Superior 1 de 1994), por el Rector, el Vicerrector General, los
Vicerrectores de Investigación, de Docencia, de Extensión y Administrativo, los Directores
de la administración central y el Secretario General. Se obtiene información mediante el
análisis de los actos del gobierno universitario, la realización de tres entrevistas
semiestructuradas a integrantes de la comunidad universitaria y la realización de un panel
de expertos con autoridad académica.

Este reporte final contiene los siguientes capítulos: El primero aborda la presentación de
la metodología y sistematización de la información; el segundo presenta de manera
general el contexto en el cual se desenvuelve la universidad actualmente, orientado a
reconocer los aspectos centrales que afectan los ejes misionales de la universidad, tales
como la globalización, el modelo económico y la modernización del Estado; en el tercero
se hace una aproximación a los conceptos de gobierno, gobernabilidad, gobernanza y
autonomía, desde una visión general; el cuarto precisa dicha conceptualización en el
ámbito universitario; en el quinto se hace el análisis de algunas acciones del gobierno de
la Universidad de Antioquia para los eventos de alto impacto en la vida de la Institución;
en el sexto, se referencian algunas recomendaciones de lineamientos para el gobierno
en la Universidad de Antioquia.

9
Capítulo 1. Metodología y sistematización de la información

La presente investigación se inscribe en el enfoque de las investigaciones cualitativas,
describe y analiza las acciones de gobierno de la Universidad de Antioquia durante el
período 1994-2014, para cuatro eventos que se presentaron y que tuvieron alto impacto
en la vida de la Universidad, para reconocer en cual forma de gobierno se dieron, esto
es, en gobernabilidad, gobernanza o en coexistencia de estas. Ello permite identificar las
acciones que fueron eficaces y permitieron superar los eventos estudiados, y deducir los
lineamientos que se dieron por el gobierno de la Universidad, que le permitieron su
sostenibilidad y crecimiento, en la búsqueda de su Misión y Visión.

Los cuatro eventos a analizar son:

• Reorientación de la Universidad de Antioquia en los años noventa;
• Orden público interno (lo ideológico y político en la era pos-comunista);
• La adopción de la autoevaluación y la acreditación;
• El proceso de transformación de universidad centrada en docencia a universidad con
énfasis en la investigación formal y aplicada.

Estos fueron seleccionados con el acompañamiento del profesor Eduardo Domínguez
Gómez2, quien fundamentado en el conocimiento y su vivencia universitaria, consideró
tener en cuenta dichos eventos.

Se deduce de los anteriores elementos, que la presente investigación adopta el estudio
de caso (método de investigación): las acciones más relevantes de los gobiernos de la
Universidad de Antioquia de los últimos veinte años, para identificar en que forma de
gobierno se definieron y aplicaron.

Las técnicas de investigación se centran en la obtención de información que se extrae de
los trabajos y estudios realizados sobre la Universidad de Antioquia, así como de los

2
Historiador y docente de la Universidad de Antioquia, con Maestría de la Universidad Nacional de Colombia, sobre
Historia de Colombia. Asesor académico del más reciente trabajo audiovisual que presenta una semblanza histórica
de la U. de A. Ver: https://www.youtube.com/watch?v= aDboZxNa 4

10
actos administrativos de la Rectoría sobre los eventos seleccionados y el trabajo de
campo consistente en la realización de tres entrevistas semiestructuradas (Anexo 1) y la
realización de un panel de expertos (Anexo 2) como grupo focal, donde participaron
reconocidos académicos de la Universidad en la docencia, investigación y extensión.

En el período 1994-2014, se tuvieron los siguientes rectores: Rafael Aubad López, (julio
6 de 1992 al 1 de agosto de 1994); Álvaro Gaviria Ortiz (encargado, agosto 16 al 23 de
diciembre de 1994); Jaime Restrepo Cuartas (enero 13 de 1995 al 1 de agosto de 2002)
y Alberto Uribe Correa (encargado en junio 12 de 2002 y luego en propiedad de marzo
25 de 2003 al 6 de abril de 2015). Como se podrá observar, en veinte (20) años, la
Universidad fue orientada por cuatro rectores, lo que contrasta con los quince rectores
en la década de los años ochenta, la cual se caracteriza en el Capítulo siguiente y que
marca un gran quiebre en la historia de la Universidad.

Partiendo de los conceptos esenciales, se identifican las siguientes variables
• Acciones de gobierno direccionadas.
• Capacidades de gobierno personales e institucionales.
• Acciones de gobierno eficaces en gobernabilidad.
• Acciones de gobierno eficaces en gobernanza.
• Poder ejercido de autonomía universitaria en las perspectivas: organizacional,
financiera, contratación de personal y académica.

Las anteriores variables se derivan de los conceptos esenciales. El concepto de gobierno
lleva implícito el concepto de acción, el cual se entiende como el acto que permite
concretar la intención del gobernante para superar el problema que afecta al colectivo;
así mismo, es instrínsico a dicho concepto, la dirección, esto es, establecer rumbos,
diseñar estrategias, construir futuros y escenarios posibles, que en la metáfora del navio
Jorge Etkin lo plantea así:
En la organización, el timón no se lleva de manera solitaria o arbitraria sino a través de
"formas" de gobierno. En sus decisiones sobre el contexto y el futuro, el gobierno (bajo
formas democráticas) establece el rumbo, diseña estrategias, construye futuros y
escenarios posibles, y negocia las relaciones con otros actores sociales. (Etkin, SA, pág.
329)

11
De igual forma, las capacidades de gobierno personales e institucionales están asociadas
al concepto de gobierno. Las primeras, relacionadas con el gobernante, reconociendo
aquí, entre otras, la experiencia, el liderazgo y el conocimiento; las segundas están
relacionadas con las estructuras normativa, organizacional y económica, las cuales
permiten al gobernante concretar las acciones de gobierno. Continuando con la metáfora
del navio, las capacidades institucionales constituyen el “armazón”, el instrumento para
el viaje a buen puerto, es el barco.

Mediante entrevistas semiestructuradas se buscará obtener información sobre las
variables asociadas a los conceptos esenciales, extrayendo fragmentos de ellas y
apelando a la técnica del verbatim3, se apalancará el Análisis del Discurso4 (Anexo 3) e
interpretaciones de lo señalado por los entrevistados y los participantes en el panel.

En el siguiente cuadro se consolidan los conceptos esenciales, los eventos analizados y
las variables relacionadas, así como los interrogantes que se le plantearán a los
entrevistados y a los expertos participantes en el panel.

Concepto Variables Interrogantes
esencial
Eventos a estudiar

3
La técnica del verbatim es la reproducción exacta de lo expresado por un entrevistado, manteniendo fidelidad en
las oraciones, frases, citas o secuencias de texto.
4
De acuerdo al Dr. Sebastián Sayago de la Escuela de Periodismo, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
(Valparaíso, Chile), el Análisis del Discurso “… es, a la vez, un campo de estudio y una técnica de análisis. En tanto
campo de estudio, se destaca por su multidisciplinariedad y por la heterogeneidad de corrientes y tradiciones que
confluyen en él. No solo está constituido por la convergencia de diferentes ciencias (lingüística, sociología,
antropología, psicología social, psicología cognitiva, ciencias políticas, ciencias de la comunicación, pedagogía, etc.),
sino que en el interior de cada una de esas ciencias, pueden converger corrientes muy distintas entre sí” (Sayago,
2014). Busca constuir matrices donde se cruce las diferentes aproximaciones a las variables por parte de las fuentes
de información que permita identificar sus interrelaciones y la manera como se complementan o diferencian.

12
Concepto Variables Interrogantes
esencial
Reorientación de la Universidad de Antioquia en los años noventa; orden público
interno (lo ideológico y político en la era pos-comunista), la adopción de la
autoevaluación y acreditación, y el proceso de transformación.
Gobierno • Acciones de • ¿Considera usted que los gobiernos de
universitario gobierno la Universidad de Antioquia en los
direccionadas. últimos 20 años, fueron claros,
direccionadores y coordinadores en la
toma de decisiones para los eventos
arriba enunciados?
Gobernabilidad • Capacidades de • ¿Cuáles capacidades de gobierno
universitaria gobierno personales personales e institucionales reconoce
e institucionales. usted de los gobiernos de la
• Acciones de Universidad de Antioquia en los últimos
gobierno eficaces en 20 años?
gobernabilidad. • ¿Considera usted que las capacidades
descritas sí fueron aprovechadas por el
Rector y su Equipo Rectoral para la
toma de decisiones asociadas a los
cuatro eventos anunciados?
• Para los eventos seleccionados,
¿Cuáles acciones del gobierno de la
Universidad considera fueron eficaces?
• Si no fueron eficaces, cuáles considera
usted son las razones para que no
hubiese sido así?
Gobernanza • Acciones de • ¿Considera usted que las acciones de
universitaria gobierno eficaces en los gobiernos de la Universidad de
gobernanza. Antioquia en los veinte últimos años,

13
Concepto Variables Interrogantes
esencial
relacionadas con los eventos
anunciados, tuvieron presente el
empoderamiento de los actores
universitarios que serían impactados
con las decisiones derivadas de dichas
acciones?
Autonomía Poder ejercido de ¿Considera usted que en las acciones
universitaria autonomía universitaria definidas e implementadas por los
en las perspectivas: gobiernos de la Universidad de Antioquia
organizacional, para los eventos seleccionados se ejerció
financiera, contratación el poder que otorga la autonomía
de personal y universitaria? Si se tenía el poder, ¿se
académica. ejerció?

De la construcción de la Matriz de análisis del dicurso (Anexo 3) se conciliaron las
diferentes interpretaciones de los entrevistados y participantes en el Panel sobre los
eventos y las variables indicadas, precisando cuales fueron las formas de gobierno como
se definieron y tomaron las acciones de gobierno. Así mismo, se derivaron los
lineamienos que tuvieron los gobiernos para el período estudiado, filtrando dicha
información con los estudios que sobre la Universidad fueron abordados y que se
referencian en el presente trabajo.

14
Capítulo 2. Algunos aspectos relevantes del actual contexto universitario

Las universidades son organizaciones que constituyen parte esencial de la sociedad, que
junto con el Estado hacen emerger en sus interrelaciones, la triada: Universidad-
Sociedad-Estado, generando bucles con la economía, la política, el desarrollo social, la
ecología, la demografía, el urbanismo, la ruralidad, las religiones y el humanismo.
Históricamente, dichas interrelaciones se adaptan y evolucionan para ajustarse a las
perspectivas que les impone cada situación concreta.

Desde la década de los noventa, la universidad ha sido impactada esencialmente por tres
asuntos que han incidido en sus gobiernos. La globalización, el neoliberalismo y la
modernización del Estado.

2.1. El fenómeno de la globalización

Es indudable que vivimos en un mundo global, pero también se reconoce el mundo local.
Dicho fenómeno va más allá de un modelo económico; este último se potencia mediante
la globalización, pues las dinámicas que emergen de las relaciones entre las naciones,
determinan condiciones de intercambios que sólo se pueden materializar con la
flexibilidad que se disponga entre ellas.

Morín (Morín, 2011) describe muy especialmente el proceso de mundialización,
señalando que éste empezó a finales del Siglo XV con la conquista de América y la
circunnavegación de Vasco de Gama, hasta alcanzar en los años 1960 que cada
individuo del mundo desarrollado tenga interiorizado de una u otra forma el mundo de lo
planetario. Plantea el siguiente escenario:

Por la mañana, toma un café suramericano o un té asiático, saca de su nevera alemana
una fruta exótica, se abriga con un jersey de algodón de Egipto o de la India, conecta una
radio japonesa para escuchar las noticias internacionales, se viste con un traje de lana de
Australia tejida en Manchester, conduce un coche coreano mientras escucha una canción
flamenca en su iPhone californiano. Puede ver películas americanas, japonesas, chinas,
mexicanas o africanas. Asiste a una ópera italiana en la que la diva es afroamericana y la
orquesta está dirigida por un japonés. Luego, tal vez cene chile con carne o arroz cantonés
(Morín, 2011, pág. 20).

15
En la Introducción General que hace Edgar Morín en su libro titulado La Vía, plantea que:

La globalización es el estadio actual de la mundialización. Empieza en el año 1989, tras
el hundimiento de las llamadas «economías socialistas». Es fruto de la conjunción entre
un bucle retroactivo del auge desenfrenado del capitalismo (que, bajo la égida del
neoliberalismo, invade los cinco continentes) y el auge de una red de telecomunicaciones
instantáneas (fax, teléfono móvil, Internet). Esta conjunción hace posible la unificación
tecnoeconómica del planeta (Morín, 2011, pág. 20).

Así mismo, reconoce cómo la globalización produce las policrisis (2011), que además de
su propia crisis, genera crisis de la economía mundial, de la ecología, de las sociedades
tradicionales, de la demografía, la urbana, del mundo rural, de la política, de las religiones,
del humanismo universalista. Profundiza además en las crisis del desarrollo y de la
humanidad, complementando con los aspectos positivos y negativos que emergen de la
globalización y que de manera sucinta Morín lo concreta así:

De ahí que, efectivamente, la globalización sea, a la vez, lo mejor (la posibilidad de que
emerja un mundo nuevo) y lo peor (la posibilidad de que la humanidad se autodestruya).
Comporta unos riesgos inauditos, pero también unas increíbles oportunidades. Lleva
consigo una probable catástrofe, pero también permite la improbable aunque posible
esperanza (Morín, 2011, pág. 31).

La educación superior y específicamente la universidad no está abstraída de la
globalización, así como de las crisis y oportunidades que de ésta se derivan. Es evidente
la forma como tal fenómeno ha exigido a la universidad adaptarse a las nuevas
condiciones globales en la docencia, la investigación, la extensión y la gestión.

Hoy encontramos alternativas educativas de muchos países en plataformas virtuales tal
como Coursera, donde se ofrecen 1.942 cursos, a través de 28 países y 145 instituciones
(Coursera, 2016), muchas de ellas prestigiosas universidades que ponen a disposición
de los ciudadanos del mundo variados programas, gratuitos y sólo se pagan si se van a
certificar. Este escenario concreta lo advertido por Morín al considerar que lo que se vive
en la globalización afecta positiva o negativamente al mundo de la educación
universitaria, en este caso positivamente, en tanto que permite un mayor acceso al

16
conocimiento, pero negativamente, cuando se determina que su certificación dependerá
de las capacidades económicas para pagarla.

Romualdo López Zárate (2014) reconoce la forma como es afectado hoy el sistema de
educación superior. Identifica cinco aspectos que están exigiendo de las universidades
respuestas a la sociedad y al Estado.

El autor, citando a Huisman, reconocen las siguientes situaciones: La masificación de la
educación superior; la globalización; la economía del conocimiento; la escasez de los
recursos y la obsolescencia de las formas de gobierno en las universidades públicas.
Para esta última situación López plantea que:

Una corriente de opinión que está tomando fuerza, sobre todo en Europa, es la percepción
de que las tradicionales formas colegiadas de gobierno de las universidades públicas son
un obstáculo para su modernización y por ende hay que cambiarlas para que sean más
operativas, tomen decisiones con oportunidad y sean “ejecutivas”. Se aboga por una
forma de administración tipo empresarial y con muchos rasgos de la Nueva Administración
Pública (López, 2014, pág. 80).5

Lo anterior marca una tendencia que debe ser profundizada en tanto que pone en
cuestionamiento las estructuras clásicas colegiadas que han imperado en el ámbito
universitario nuestro, asunto reconocido por la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico –OCDE-, citado por Restrepo (2012) al plantear que: “ …el sistema
de gobierno tradicional en las universidades es colegiado y consultivo por naturaleza”
(Restrepo J. M., 2012).

No obstante, el escenario expuesto obliga a pensar en estructuras de gobiernos
universitarios que permitan dar respuesta al fenómeno de la globalización y las crisis que
de ella se derivan, así como el aprovechamiento de las oportunidades que emerjan de

5
La Nueva Administración Pública ha girado hacía la Nueva Gestión Pública. Esta última es explicada, junto con la
Política Pública, por Aguilar como: “La Política Pública (PP) y la Nueva Gestión Pública (NGP) aparecieron en el medio
latinoamericano en los años 80 y 90 como propuestas disciplinarias y profesionales para superar la vulnerabilidad
financiera o la crisis fiscal en que habían caído los Estados sociales desarrolladores y/o para restablecer la naturaleza
pública que las políticas de los gobiernos autoritarios habían tergiversado o pervertido y/o para mejorar los servicios
públicos que eran considerados insatisfactorios en calidad, cobertura y costoeficiencia”

17
ella, esto sin desconocer la importancia que tienen para la universidad los sistemas de
gobierno basados en su propia naturaleza.

2.2. El modelo económico (neoliberalismo) y la universidad

Esta visión de las relaciones económicas irrumpe sostenidamente en el mundo global a
partir del año 1989, apalancada por el fenómeno de la globalización. Metafóricamente
como la relación entre el jinete y el corcel, donde el corcel es la globalización y el jinete
el neoliberalismo, el cual monta en la fuerza y el espíritu del caballo, generando entropías,
esto es, desórdenes en los sistemas político, económico y social.

El modelo neoliberal se formaliza internacionalmente a partir del Consenso de
Washington (Casilda, 2004), donde se acuerda impulsar diez (10) acciones orientadas,
entre otras, a la flexibilización de los mercados y superación de las crisis fiscales de
muchos de los países, por los desequilibrios financieros derivados de las políticas del
Estado de Bienestar. Acciones que condujeron a medidas extremadamente restrictivas
para los programas sociales, generando desestabilizaciones y la emergencia de
regímenes dictatoriales en procura de su aplicación. El Consenso fue impulsado por el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que condicionaron la
aplicación de los diez puntos para el trámite de créditos a los países demandantes de
recursos.

Dichas diez acciones son expuestas según Casilda (Casilda, 2004) así: Disciplina
presupuestaria, cambios en las prioridades del gasto público, la reforma fiscal, los tipos
de interés, el tipo de cambio, liberalización comercial, política de apertura respecto
 a la
inversión extranjera directa, política de privatizaciones, política desreguladora y derechos
de propiedad.

Lo anterior funda los elementos aplicables a los diferentes sectores de la sociedad, donde
la educación tiene su parte. Henry Bocanegra Acosta (2006) plantea para la educación
en Colombia lo siguiente:

La privatización y la “modernización institucional” se constituyen en ejes de la política
social y económica de los gobiernos colombianos desde 1991. El empequeñecimiento del
Estado y el abandono del modelo de Estado interventor o “benefactor”, se observa por

18
parte de agencias internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional como medidas progresivas frente a los retos de control fiscal, eficiencia y
eficacia del gasto y de las entidades públicas. Se indujo a los países a ingresar en
programas de privatización y desregulación con la intención de mejorar sus niveles de
“competitividad” institucional y económica (Bocanegra, 2006, pág. 48).

Las condiciones de competitividad que impone el neoliberalismo precisan acciones de
políticas sociales orientadas hacia la privatización, donde los derechos ciudadanos pasan
al juego de las fuerzas del mercado, imponiéndose la oferta y la demanda como
determinantes y donde la política pública no se orienta al cubrimiento de los derechos de
los ciudadanos (Bocanegra, 2006, pág. 48).

Así mismo, el pensamiento neoliberal ha penetrado las misiones de investigación y
extensión de las universidades. Se observa cómo la investigación se orienta hacia las
patentes y la extensión a obtener recursos financieros.

Gregorutti (2014) reconoce “La hegemonía de la segunda y tercera misión” de las
universidades a partir del fortalecimiento de la relación entre los desarrollos del
conocimiento y el económico, lo cual derivó que las instituciones enfatizaran sus
estrategias para el fortalecimiento de la investigación, que fueron a su vez
retroalimentadas por las políticas nacionales regionales e internacionales (Gregorutti,
2014). Este autor muestra como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el
Banco Interamericano respondieron a las tendencias de comercialización del
conocimiento y la promoción de la producción intelectual.

(1)Estas instituciones respondieron a estas tendencias de comercialización del
conocimiento desde una plataforma ideológica neoliberal que promovía una libre
participación de actores para el desarrollo de la economía con una intervención mínima
de las instituciones gubernamentales. Dichas políticas también impulsaron una masiva
privatización de la educación superior en todo el mundo (Baker y Wiseman, 2008; Salmi,
2007); (2) como consecuencia, también se crearon mecanismos de control de calidad, a
través de nuevas agencias acreditadoras. Dichos entes produjeron estándares de calidad
que están muy asociados a la producción de ideas como factor determinante para la
calidad de la universidad (Eff, Klein y Kyle, 2011). Así las universidades que buscan
certificar sus programas deben, en mayor o menor grado, atestar que tienen producción

19
intelectual; y finalmente, (3) los rankings institucionales que basan sus ponderaciones
sobre la investigación en sus múltiples formas. (Gregorutti, 2014, pág. 126).

Para Acosta (2014) son muchos los cambios que se han dado en la vida universitaria
desde finales del siglo pasado. Ellos han abarcado todos los asuntos universitarios.
Plantea que:

Desde finales del siglo pasado, una ola de cambios recorrió el mundo universitario en
muchos territorios nacionales. La masificación de la demanda, la expansión,
diversificación y diferenciación de la oferta institucional pública y privada de educación
superior, el crecimiento del profesorado universitario, reformas en los esquemas de
financiamiento público a las instituciones de educación superior acompañaron un
extendido discurso sobre la necesidad de transformar la orientación y funcionamiento de
las instituciones de educación superior (IES), colocando en el centro de las agendas
temas como la calidad, la eficiencia, la planeación estratégica, la rendición de cuentas o
la internacionalización de la educación terciaria. Mediante diversas políticas, programas e
instrumentos, los gobiernos nacionales implementaron acciones dirigidas a acreditar la
calidad, mejorar la eficiencia o promover la modernización, la competitividad e
internacionalización de la educación universitaria (Acosta, 2014, pág. 31).

No sobra reconocer aquí tendencias que buscan el desarrollo y el crecimiento, a partir de
la denominada Tercera Vía. Esta se concibe como una opción intermedia entre el extremo
intervencionismo de Estado y el neoliberalismo. Para Colombia, el gobierno de Juan
Manuel Santos se inscribe dentro de dicha orientación. Según la revista Semana se
plantea que:
En palabras del propio Santos, la Tercera Vía se resume en dos frases: “el mercado hasta
donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”.
Para el caso colombiano, según algunos analistas, la propuesta de tercera vía de Santos
además de atemperar la polarización política, busca impactar la economía.
“Si uno lee el discurso de Santos con atención, advierte que su propuesta está orientada
a una redistribución de los recursos, dirigida a los más pobres, pero no asistencialista,
sino con educación y que cree empleo”, explicó a Semana.com el politólogo Fernando
Giraldo (Semana, 2010).

20
Esta tendencia marca asuntos que deben ser considerados en el contexto de la
educación superior en Colombia y que afectan tanto la gobernabilidad, como la
gobernanza y la autonomía universitaria.

Los fenómenos de globalización y neoliberalismo se constituyen en factores que
intensifican la incertidumbre para el cumplimiento de las misiones de la universidad,
profundizando su complejidad, siendo ellas por sí mismas sistemas complejos, que deben
precisar muy bien sus sistemas y la manera como ellos se interrelacionan con el entorno,
para disminuir así el grado de incertidumbre en el cual se inscriben.
En Colombia se puede evidenciar los fenómenos que a nivel global se han dado,
agregando a la complejidad, la guerra prolongada que se ha tenido en los últimos sesenta
años y que ha desestabilizado las condiciones internas de las universidades públicas.

2.3. La modernización del Estado y la universidad

Son ampliamente conocidas en los mundos social, político y académico, las acciones de
modernización del Estado que se derivaron del Consenso de Washington, orientadas
como dijimos ya, a la flexibilidad del Estado, disminución de su tamaño y superación de
la crisis fiscal.

Según Aguilar (2010), la “Reforma del Estado” se basó en una perspectiva
gubernamental, orientada al fortalecimiento de las capacidades de los poderes públicos
de gobiernos democráticos inestables, donde se concibieron reformas institucionales,
fiscales, administrativas, judiciales y policiales con el fin de alcanzar niveles de
competitividad que tanto la globalización como el neoliberalismo demandaban.

Lo anterior llegó al mundo de las universidades y se reconocen las presiones ejercidas
por la globalización y el neoliberalismo a la universidad, a lo largo de todo el mundo.
Tanto en Europa, como Estados Unidos y América Latina, se definen acciones orientadas
a su modernización.

Vidal (2014) reconoce en la Unión Europea la preocupación por la universidad en los
siguientes términos:

21
En Europa, el Consejo de Europa (…), posicionó a las universidades europeas como
elementos estratégicos para aumentar la competitividad de las economías nacionales y
regionales. A su vez, esta agenda de modernización de las universidades apoya al gran
proceso de reforma de la educación superior en Europa, conocido como Proceso de
Bolonia, en el que, a lo largo de su trayectoria, se ha dado gran importancia a desarrollar
universidades diversas, autónomas, con un fuerte liderazgo y financiadas
adecuadamente. (…) la Comisión enfatizó la necesidad de dar más autonomía a las
instituciones, reducir la regulación del Estado, fomentar fuentes de financiación diversas
y mejorar el liderazgo en la gobernanza de las universidades.

Más adelante se plantea por los autores (Vidal & Vieira, 2014) que los objetivos planeados
no se habían alcanzado para el año 2010 dada la crisis económica, pero que dichos
objetivos se habían ratificado para el año 2020, donde se considera a las universidades
en agentes claves para la economía del conocimiento, poniendo de relieve la necesidad
de proteger la educación y la investigación, dándole prioridad en el gasto público. Afirman
que:

Pasado el año 2010, podemos afirmar que la mayoría de los objetivos no se han
conseguido. La crisis económica ha supuesto un obstáculo para relanzar a las
universidades como agentes clave en la economía del conocimiento. La actual Estrategia
Europa 2020 también enfatiza el papel de la educación como área clave de la política de
la UE, y pone de relieve la necesidad de proteger la educación y la investigación cuando
se establezcan las prioridades del gasto público, debido a la amenaza que suponen para
el crecimiento de la economía los bajos niveles de gasto en educación superior en Europa
en comparación con otros países como Estados Unidos y Japón (EC, 2011a) (Vidal &
Vieira, 2014, pág. 19).

De acuerdo con lo planteado por Acosta (2014) gran parte de los estudios sobre la
educación superior han documentado los procesos de gestión y administración.
Reconoce que:

…los cambios en los sistemas de creencias de los policy makers, producto de la mutación
más amplia de la concepción del Estado entre el funcionariado público y las élites
dirigentes, están en la base del cuestionamiento a los viejos modos de coordinación,
gestión y administración de la educación superior en distintos países y regiones (Brunner,

22
2011b; Schuet-y Álvarez, 2012; Braun y Merrien, 1999). Este cambio en el sistema de
creencias está en la base profunda del cambio de los paradigmas de política pública en
el campo educativo. Temas como calidad, rendición de cuentas, acreditación, evaluación,
eficiencia o internacionalización han dominado la agenda internacional de las políticas
educativas durante un largo tiempo (Acosta, 2014, pág. 33).

Concreta el autor tres fuerzas que han derivado los cambios en las creencias y que han
hecho emerger acciones de transformación.

a) la configuración de una nueva relación entre las ideas y las políticas, enmarcada en la
gran crisis de la deuda de los ochenta, y cuya salida fue el triunfo del pensamiento
neoliberal en el campo de la economía; b) la emergencia del enfoque de la nueva gerencia
pública (New Public Management) como paradigma dominante de la reforma de los
modelos tradicionales de gestión y administración del sector público; y c) la peculiar
configuración del contexto de la educación superior en América Latina. Estas fuerzas
influyen en los cambios en el comportamiento de las universidades públicas, una de cuyas
dimensiones es justamente el gobierno de las universidades, la esfera del poder
institucional (Acosta, 2014, pág. 33)

Factores claves para la modernización del Estado se derivan de las nuevas condiciones
que imponen la globalización y los condicionamientos que las tendencias económicas
mundiales determinan a las universidades públicas. Entre otras, las siguientes: una
concepción clara de la autonomía universitaria en sus cuatro perspectivas:
organizacional, financiera, contratación de personal y académica; una visión y
direccionamiento estratégico, que se concreta en un proyecto donde queda consignada
la misión y la entrega a la sociedad; un compromiso claro y prospectivo con el
conocimiento global, considerando lo local; adoptar estructuras flexibles que permitan dar
respuesta a los continuos cambios del entorno, demandas y necesidades de la sociedad;
implementación de prácticas eficientes y eficaces en el uso de los recursos, sin afectar la
calidad y responsabilidad universitaria; y la adopción de prácticas de autoevaluación que
oriente las acciones en el redireccionamiento. Asuntos todos que se integran en la forma
de gobierno que responda a la naturaleza del ámbito universitario.

23
Capítulo 3. Aproximación a los conceptos esenciales

Los conceptos de gobierno, gobernabilidad, gobernanza y autonomía están íntimamente
relacionados, en tanto que el gobierno se concretiza mediante una forma de gobernar, o
sea, en gobernabilidad o gobernanza, en un ámbito de autonomía. No obstante, las
diferentes visiones que hay sobre dichas acepciones, hace que sea necesario profundizar
sobre como se han explicado y aplicado dichos conceptos. Esto nos permitirá reconocer
la manera cómo se han materializado la gobernabilidad y la gobernanza en el ámbito
universitario, específicamente, en la Universidad de Antioquia.

3.1 Gobierno

A diferencia de los conceptos de gobernabilidad y gobernanza, que han tenido diferentes
interpretaciones, [ (Monedero, 2012); (Camou, 2001); (Prats, 2003); (Cerrillo, 2005)], el
de gobierno se ha conceptualizado por los estudiosos del tema, dentro de una visión
básica desde la forma como se analiza la relación de la sociedad con el Estado y el poder
político.

La definición del Diccionario Etimológico para el concepto de gobierno, plantea que:

La palabra gobernar viene del latín gubernare, que en principio significa “pilotar un barco”,
acción que realiza el timonel, que en latín es gubernator. Ambas palabras son un préstamo
del griego en el latín datado como mínimo en el S.IV a.C. En efecto, los griegos fueron
excelentes marineros, mientras los romanos fueron grandes diseñadores de carreteras y
mejoraron muchísimo las comunicaciones terrestres. No gustaban mucho del mar y
aunque llegaron a ser también excelentes marinos, en eso aprendieron bastante de
griegos y cartagineses. Es por eso que en el lenguaje marinero hay bastantes términos
griegos prestados al latín. Pero es en latín donde, por la metáfora frecuente de que un
Estado es como “una nave” que hay que pilotar bien, el término gobernar va adquiriendo
cada vez más el significado actual de regir y administrar un estado o un territorio, y
“gobernador” será quien lo rige o administra, y no ya el timonel de una nave. Y a partir de
ahí tenemos gobierno, gobernante, etc. como formaciones morfológicas latinas
frecuentes. (Etimológico D. , 2014)

24
Desde la perspectiva institucional, para Bobbio6 el concepto de gobierno se contextualiza
dentro del lenguaje político y de acuerdo con ello, se define como: "conjunto de las
personas que ejercen el poder político, o sea que determinan la orientación política de
una cierta sociedad" (Bobbio, Matteucci, & Pasquino, 1991, pág. 710).

Según lo planteado por Michel Foucault, en su obra "Nacimiento de la Biopolitica", "El
arte de gobernar debe fijar entonces su reglas y racionalizar sus maneras de obrar,
proponiéndose en cierto modo como objetivo transformar en ser el deber ser del Estado.
El deber hacer del gobierno tiene que identificarse con el deber ser del Estado" (Foucault,
2007, pág. 19). Concreta "que gobernar según el principio de la razón de Estado, es
actuar de tal modo que el Estado pueda llegar a ser sólido y permanente, pueda llegar a
ser rico, pueda llegar a ser fuerte frente a lo que amenaza con destruirlo" (Foucault, 2007,
pág. 19). Por ello, en aplicación de la metáfora, deberá pensarse, no solamente en la
capacidad del timonel, sino también, en la estructura y solidez de la nave (Institución) y
los viajeros (ciudadanos), para llegar al puerto con éxito, de la cual se deberá preocupar
el gobernante (timonel).

Jorge Etkin plantea en su obra "Política, gobierno y gerencia de las organizaciones" que:

En la metáfora del navío, el gobernante toma el timón y conduce consultando la brújula,
el estado del tiempo y los recursos disponibles. El viaje satisface un interés más amplio
que el de cada uno de sus pasajeros o tripulantes, tiene un proyecto, cumple una misión
o servicio. En la organización, el timón no se lleva de manera solitaria o arbitraria sino a
través de "formas" de gobierno. En sus decisiones sobre el contexto y el futuro, el gobierno
(bajo formas democráticas) establece el rumbo, diseña estrategias, construye futuros y

6
Bobbio presenta en su Diccionario otras acepciones de la palabra gobierno, planteando que el “significado que la
palabra gobierno tiene en los idiomas latinos difiere del que la palabra government tiene los países anglosajones. Esta
última significa en efecto, grosso modo, lo que en el continente europeo se designa con la expresión régimen político
y que tiene, por tanto, una acepción mucho más amplia que el término gobierno; en cambio, para indicar lo que
entendemos con la palabra gobierno, en el idioma inglés se usan otros términos como cabinet, en Inglaterra, y
administration, en Estados Unidos.” (Bobbio, Matteucci, & Pasquino, 1991, pág. 710)

25
escenarios posibles, y negocia las relaciones con otros actores sociales. (Etkin, SA, pág.
329)

Etkin (Etkin, SA) en su trabajo sobre “La capacidad de gobernar en organizaciones
complejas” alcanza a precisar el ámbito de las perspectivas del análisis y comprensión
de la complejidad, identificando los tejidos de interrelaciones derivados de la estructura
dual, los objetivos múltiples, las posiciones diversas que emergen en las organizaciones,
las brechas entre los esfuerzos por la previsibilidad mediante el planeamiento y las
adecuaciones derivadas de la auto-organización, las medidas de gobierno y las
decisiones gerenciales, dadas en consonancia con la búsqueda del interés común, el
buen gobierno y la unidad en la diversidad, mediante la inteligencia política y la
gobernabilidad.

Aplicar la metáfora de la nave al concepto de gobierno, implica considerar el fenómeno
social dentro de ciertas condiciones teóricas que limitan la posibilidad de desentrañar la
complejidad de los sistemas de gobierno, los cuales se caracterizan por la infinidad de
variables y la incertidumbre al que se enfrenta el gobernante cuando decide la acción;
esto es, reconocer el ámbito de la complejidad y la forma de abordarla. Es un hecho que
los estudiosos de los conceptos de gobierno y gobernabilidad, han recurrido a esta
metáfora para fundamentar el desarrollo de estas acepciones, pero al hacerlo, han
limitado la forma de concebir el gobierno, al centrar el tema de dirección en el gobernante,
negando la posibilidad de que se diese el gobierno desde o con la sociedad, en tanto que
se ha considerado por algunos estudiosos, inmadura y sin capacidad de mando. La
gobernabilidad y la gobernanza son conceptos complementarios tal y como lo manifiesta
Aguilar (Aguilar, 2010) si se quiere ser eficaz en la acción de gobierno, en tanto que no
es suficiente la legitimidad y la legalidad en la acción, se debe ser direccionador y
comprender que todos viajamos en la misma nave.

Para Matus (2008), gobernar implica actuar en el desarrollo del juego, buscando
intencional y calculadamente alcanzar un propósito, donde los múltiples actores son
gobernantes que conducen en espacios de los denominados nueve juegos identificados
por él, donde algunos actores tienen posiciones más poderosas que otros. Así mismo,
plantea que no hay un gobierno, sino un sistema de gobiernos, lo que conforma el juego

26
y el cual se caracteriza por coexistir en él variadas posiciones de gobierno con diferentes
pesos, especificando si son oposición o cooperantes en las relaciones de gobiernos que
se dan en el juego. De otro lado, describe que:

El concepto tradicional de gobierno se refiere a la gestión desde el comando del Poder
Ejecutivo del Estado y a la conducción del juego político con sus consecuencias sobre el
juego económico y viceversa (...). Gobierno es sinónimo de mando, dirección,
coordinación y conducción desde arriba. Sin embargo, hay nueve juegos, y en cada juego,
hay algún tipo de gobierno, arriba, en el medio y abajo, cada uno con un modo de gobierno
pertinente a la lógica del juego. Por consiguiente, en esta propuesta teórica, gobierno, con
minúscula, es sinónimo de conducción desde cualquier posición de un juego, y en
cualquiera de los nueve juegos. El único requisito para gobernar es controlar algún centro
de poder" (Matus, 2008, pág. 4).

Es así como se especifica que:

Gobernar es la ciencia y el arte de conducir organizaciones y multitudes hacia un proyecto
de sociedad que exige procesar reactiva y proactivamente problemas conflictivos a partir
de variables imprecisas e inciertas. El gobierno se ejerce por medio de algunos jugadores
líderes y se materializa en jugadas. Estas jugadas pueden ser reguladoras, acumuladoras
y accionadoras del juego. (Matus, 2008, pág. 2)

De aquí la importancia de diferenciar las capacidades de gobierno y su ejercicio, en tanto
que no es lo mismo poseerlas a ejercerlas; en palabras de Michel Foucault, se concibe
en la expresión que queda consignada en la Introducción que se hace por Miguel Morey
a la obra "Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones", donde se referencian los
denominados postulados cuestionados y clasificados por Deleuze; específicamente el
Postulado de la Propiedad, el cual quedó definido así: "Postulado de la propiedad (según
el cual el poder es algo que posee la clase dominante): el poder no se posee, se ejerce.
No es una propiedad, es una estrategia: algo que está en juego" (Foucault, 2000, pág. v).

De esto se deriva la diferencia existente entre la capacidad de gobernar y la
gobernabilidad, asunto estudiado por Matus en "Los tres cinturones de gobierno". Se
considera aquí, la capacidad y los propósitos de gobierno como asunto básico de la

27
previsibilidad de resultados; entre mayor sea ésta, mayor es la credibilidad del gobierno,
precisando que:

Los resultados de un gobierno son más previsibles en la medida que se cumplen cinco
condiciones: 1) alta capacidad de gobierno, 2) buen diseño organizativo del aparato
público, 3) proyecto de gobierno compatible con la capacidad personal e institucional del
gobierno, es decir, con las dos primeras condiciones, 4) contexto situacional coherente
con el proyecto del gobierno, y 5) buena suerte (Matus, 2007, pág. 19).

Lo que se puede consolidar y articular en tres variables para gobernar: a) el proyecto de
gobierno, b) la capacidad de gobierno y c) la gobernabilidad del sistema.

En este mismo orden de ideas, Jorge Etkin reconoce en la organización un sistema de
gobierno, donde confluyen múltiples actores internos y externos que encarnan intereses
complementarios y contradictorios, que sumados a la incertidumbre de los resultados de
las acciones, caracterizan su complejidad. En palabras de Etkin,

Un sistema donde lo importante son los mecanismos para reconocer, dar representación
y articular a las diferentes fuerzas (grupo de interés y poder) que confluyen en la
organización. Un sistema que pueda sostenerse y conducir la organización en un sentido
o con una dirección que sea aceptada y compartida (Etkin, SA, pág. 329).

Se deduce entonces que el concepto de gobierno se concibe dentro de una visión
sistémica, lo que nos lleva a profundizar en los asuntos de la incertidumbre de la acción,
la inmensidad de variables a tener en cuenta en las interrelaciones e interacciones que
se dan entre actores que buscan el poder político, los públicos actores de la sociedad
civil u organizacional que se consideran en la esfera de ser dirigidos, los variados
intereses de cada uno de ellos, las fuerzas de poder que se encarnan y los controles que
se ejercen por estos.

De otro lado, Luis F. Aguilar, plantea que:

En los países en vía de desarrollo como en los desarrollados, las fallas directivas pueden
imputarse coyunturalmente a la ilegitimidad, incompetencia o irresponsabilidades de los
altos ejecutivos y funcionarios del gobierno (a “los gobernantes”), pero en el fondo se
deben al hecho de que en las condiciones económicas y sociales actuales (nacionales–
globales) el proceso gubernativo tradicional ha perdido en mayor o menor grado

28
autonomía decisoria para controlar y conducir la dinámica económica, social y
cognoscitiva de la sociedad actual. Esta situación de gobierno limitado ha promovido
diseños institucionales y nuevas prácticas del gobernar, en el que el gobierno no pierde
su rol de autoridad pública, aunque cambia el modo de desempeñar su rol directivo, y en
el que los ciudadanos, las firmas privadas y las organizaciones sociales siguen sujetos a
la ley y a las decisiones vinculantes de los poderes públicos legítimos, pero asumen un
papel más activo e influyente en la definición de leyes, políticas y programas públicos
(Aguilar, 2010, pág. 11).

La pobreza, la concentración de la riqueza y la iniquidad que ha sido reconocido
plenamente para los países latinoamericanos, ha generado en la sociedad un sabor
amargo con respecto a la capacidad de nuestros gobernantes para orientar nuestros
destinos. Esto se refuerza aún más, cuando se plantea por Luis F. Aguilar que:

La lista de los defectos directivos de los gobiernos puede extenderse y pormenorizarse,
pero su común denominador es la ineficacia relativa del gobierno en el cumplimiento de
las funciones públicas y en la realización de los objetivos de importancia social, con el
resultado de que ha crecido el escepticismo en la capacidad directiva de los gobiernos
(Aguilar, 2010, pág. 5).

Lo anterior demanda buscar formas de gobierno que den respuesta integral a la búsqueda
del buen vivir en condiciones dignas para el desarrollo de los pueblos y permitan resolver
los problemas esenciales que afectan el pensamiento humanitario.

En principio, se consideró que la incapacidad del gobierno radicaba en las ausencias de
calidades del gobernante, esto es, considerar sus defectos y vicios lo que hacía que no
fuera eficaz en la orientación directiva, reconociéndose ilegítimo. Pero no obstante, un
gobernante legítimo puede confrontarse con las decisiones públicas que realice,
actuando erradamente en la dirección.

El gobernante democrático y legal posee incuestionablemente el derecho a mandar y ser
obedecido, a tomar decisiones socialmente vinculantes, pero sus decisiones y órdenes
directivas pueden ser erradas e ineficaces para resolver los problemas públicos,
responder a las expectativas sociales fundadas y conducir a su sociedad a situaciones
mejores de convivencia. Los gobernantes legalmente establecidos pueden no gobernar y
sus decisiones y acciones pueden no ser directivas (Aguilar, 2010, pág. 8).

29
Lo que podría permitirnos plantear que dicho modo de gobierno, no logra integrar los
elementos e interrelaciones que derivan de la complejidad de la acción de gobierno. El
mismo autor, plantea que:

El Sujeto Gobierno ha dejado de ser el problema, pues reúne todas las características
consideradas correctas del gobierno democrático: es un gobierno elegido, controlado por
los otros poderes públicos y los otros órdenes de gobierno, sometido al escrutinio
ciudadano, obediente de las leyes, respetuoso de las libertades políticas y civiles, abierto
a la participación ciudadana, transparente, rendidor de cuentas (Aguilar, 2010, pág. 7).

Es así como Luis F. Aguilar determina dos líneas de respuesta a la ineficacia directiva
de los gobiernos.

Son dos enfoques conceptuales y prácticos que se relacionan ambos con la acción del
gobierno, hacen referencia al problema de la capacidad gubernativa o directiva del
gobierno y buscan su solución, pero tienen un diverso planteamiento del problema y
ofrecen una diversa respuesta, aunque los dos enfoques sean complementarios y, en mi
opinión, la gobernanza integre el enfoque de la gobernabilidad como una de sus
condiciones necesarias de dirección social (Aguilar, 2010, pág. 23).

De lo anterior, se pueden identificar dos formas de gobierno que se precisan en los
conceptos de gobernabilidad y Gobernanza, los cuales se desarrollan en los párrafos
siguientes de este Capítulo, inspirado en la pregunta ¿Qué aspectos se deben reconocer
para asegurar que existe gobierno, esto es, que se está actuando con acciones de
dirección, en procura de alcanzar éxito en el gobierno?

3.2. Gobernabilidad

En el programa de máximos del neoliberalismo: el Informe a la Trilateral de 1975, Juan
Carlos Monedero, de la Universidad Complutense de Madrid, plantea que:

El concepto de gobernabilidad nació vinculado a una operación ideológica en el contexto
de la guerra fría: la Trilateral, impulsada en 1973 por David Rockefeller, Presidente del
Chase Manhattan Bank, siguiendo una idea de Zbiegnev Berzezinski. La Trilateral fue el
primer antecedente de gobierno mundial en el que participaban las principales empresas
y gobiernos occidentales (Estados Unidos, Japón y la entonces Comunidad Económica
Europea) para dar respuesta a lo que iba a ser el capitalismo sin fronteras, esa nueva fase

30
del sistema capitalista que hoy conocemos como globalización con la que se pretendía
superar el colapso del keynesianismo. Fue una ofensiva política frente a las demandas
sociales de democracia política y social, que se querían conjurar creando una nueva
alianza de clase cuando fuera posible (un centro político), y cuando no funcionase esa
vía, con fuertes medidas punitivas que podían llegar hasta el golpe de Estado militar, como
ocurrió en todos los continentes y en especial en América Latina (Garcés, 1996). El
modelo neoliberal expresa su programa de máximos políticos en el Informe a la Trilateral
de 1975. (Monedero, 2012, pág. 295)

Aquí se reconoce que:

Si Maquiavelo le quita al príncipe su halo de divinidad y lo torna política, poder puro (y,
por tanto, relación y lucha por el mismo), la reflexión sobre la gobernabilidad volvió a
esencializar el poder proponiendo como idea central que el pueblo tiene que situarse de
manera subordinada a las necesidades de reproducción de un orden social que no por
tener diferencias fundamentales –por ejemplo, diferencias de clase- merece ni mucho
menos ser derribado. (Monedero, 2012, pág. 291)

Con lo anterior se ratifica la forma como se concibe el direccionamiento del actuar del
gobierno en el marco de la gobernabilidad, pues ella “sólo aludía a la posibilidad o
precisión de que fueran obedientes a quien gobierna” (Monedero, 2012, pág. 298), dentro
del ámbito filológico de Lázaro Carreter, citado por este autor. Así mismo, se plantea por
Monedero citando a Vidal Beneyto que:

En el camino se perdía mucha información y se negaba visibilidad a las protestas. La
reclamación al poder político de una transformación social radical quedaba en una
reclamación de buen gobierno que perdía su potencial crítico al otorgarle al mercado un
lugar político equiparable al del Estado. El final del viaje lo reflejó nítidamente la Real
Academia de la Lengua Española, cuando define como sinónimos “gobernabilidad” y
“gobernanza”, y puntualiza que ésta es el “Arte o manera de gobernar que se propone
como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero,
promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la
economía (Monedero, 2012, pág. 299).

Todo lo anterior, valida lo expresado sobre el concepto de gobernabilidad por Antonio
Camau, cuando plantea que:

31
…a pesar de esta creciente centralidad de los problemas de gobernabilidad en la región,
los perfiles del debate político y académico siguen siendo todavía borrosos, y es habitual
que gobierno y oposición, o que analistas políticos con diferentes simpatías ideológicas,
hagan un uso discrecional del término. No en vano, un dedicado estudioso de esta
temática ha reconocido que, "marcado por implicaciones pesimistas (crisis de
gobernabilidad) y a menudo conservadoras, el término se presta a múltiples
interpretaciones (Camou, Los Desafios de la Gobernabilidad, 2001, pág. 10).

Por tal razón, agrega, "no es tarea fácil extraer de la literatura especializada, vasta pero
poco sistematizada, amplia pero a menudo confusa, hipótesis claramente planteadas”
(Camou, 2001, pág. 10)

No obstante, Antonio Camau define la gobernabilidad en los siguientes términos: “estado
de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad del sistema
político para responderlas de manera legítima y eficaz” (Camou, 2001, pág. 10).

Así mismo, se plantea por Joan Oriol Prats, que:

“Desde el reconocimiento de que la gobernabilidad ha sido entendida de diferentes
formas, por diferentes escuelas, en diferentes momentos de tiempo (…), lo que se debe
es: “sistematizar el disperso entendimiento imperante hasta la fecha y el establecimiento
de unos mínimos comunes denominadores que ayuden a aclarar qué se puede entender
por gobernabilidad” (Prats, 2003, pág. 239).

El autor aporta para dicha sistematización las siguientes referencias que permiten su
contextualización:

…es posible distinguir cuatro grandes raíces que forjan el concepto de gobernabilidad, a
saber: (1) los trabajos encargados por la Comisión Trilateral desde los 70; (2) la aplicación
del concepto al entendimiento de los procesos de transición a la democracia; (3) su uso
por los organismos internacionales; y (4) su utilización en la explicación de la construcción
europea. (Prats, 2003, pág. 240)

Dentro de este maremágnum de interpretaciones del concepto, es Luis F. Aguilar quien
da luces a su entendimiento. Plantea que: la “Gobernabilidad denota la posibilidad o
probabilidad de que el gobierno gobierne a su sociedad, mientras su opuesto,

32
ingobernabilidad, significa la posibilidad o probabilidad de que el gobierno deje de
gobernar a su sociedad, no la gobierne". (Aguilar, 2010, pág. 23)

En esta causa, Aguilar reconoce las cualidades previas del gobernante al acceder al
poder político y las que se dan durante su gobierno. Entre ellas podemos identificar las
siguientes: La legitimidad política del cargo o de la actuación del gobierno y la reputación
social del gobierno, referidas a la autoridad moral e intelectual (respetabilidad, veracidad,
integridad…), lo que se manifiesta en la confianza o desconfianza, aprecio o menosprecio
que se da por la sociedad al gobierno y en la política misma.

Precisa este autor que el enfoque que mira el tema de la gobernabilidad desde lo social,
no es de preocupación de los estudiosos del comportamiento del fenómeno,
predominando la mirada desde el lado de gobierno, en tanto que identifica la causalidad
de la “gobernabilidad o ingobernabilidad a la capacidad o incapacidad del gobierno de
dirigir a su sociedad, indicando el tipo de (in)capacidades que aseguran o debilitan el
proceso directivo. En la primera perspectiva, la explicación se centra más en la posición
de la sociedad respecto del gobierno, en su (in)disposición, mientras en la segunda se
centra más en la posición del gobierno respecto de la sociedad, en su (in)capacidad”.
(Aguilar, 2010, pág. 24). Así mismo plantea que:

El enfoque de la gobernabilidad es estrictamente gubernamental, se refiere a condiciones
y comportamientos del gobierno. La premisa de su planteamiento es la afirmación de que
la sociedad no posee o no en el nivel requerido las capacidades de autoorganización,
autogobierno, autorregulación y autoproducción, afirmación que corresponde al supuesto
arraigado de que la sociedad es considerada sólo problema, una realidad que es en sí
misma ingobernable, intrínsecamente propensa al desorden, la inseguridad y el conflicto,
por lo que para que la sociedad pueda ser y existir debe reorganizarse en forma de Estado
(estructurarse con base en leyes y poderes generales) y ser gobernada por un agente
externo a ella, dotado con los poderes, capacidades y recursos para estar en aptitud de
pacificarla, ordenarla y coordinarla (Aguilar, 2010, pág. 25).

Precisa que todas las iniciativas orientadas al fortalecimiento del gobierno para alcanzar
mejores niveles de gobernabilidad han estado enmarcadas dentro de este enfoque, en
tanto que es claro y preciso, que:

33
Un gobierno capaz es suficiente para la conducción de la sociedad. Por consiguiente, la
dotación o redotación de capacidades al gobierno democrático es la condición necesaria
y suficiente para que pueda gobernar. En gran medida, lo que se ha llamado en estos
años “Reforma del Estado” se ha desarrollado desde una perspectiva gubernamental y
consiste en otorgar capacidades a los poderes públicos de un gobierno democrático con
problemas, siendo sus componentes la reforma institucional, la reforma fiscal, la reforma
administrativa, la reforma judicial y policial (Aguilar, 2010, pág. 26).

De igual manera, se indican las medidas que se han tomado para recuperar la capacidad
del gobierno en la orientación de la economía ante el legado de gobiernos pasados que
han dejado en manos del mercado el crecimiento económico y el desarrollo social,
operando en un marco de desregulaciones y privatizaciones, que hicieron perder la
dirección económica.

Adicionalmente, enuncia las críticas que ha tenido el enfoque de gobernabilidad. Una,
está relacionada con las capacidades del gobierno: éstas no son acciones de gobierno,
sino, probabilidades o potencialidades. La acción de gobierno logra que la capacidad sea
real y efectiva, en tanto que la acción actualiza la capacidad, esto es, la valida con
resultados reales derivados de las decisiones y las acciones ejecutadas por el gobierno.
Por ello, como lo plantea el autor:

En los hechos, el gobierno decide y practica acciones que explotan a cabalidad las
potencialidades legales, fiscales, informativas, políticas, gerenciales que posee, por lo que
acredita que posee la capacidad de atender problemas y enfrentar desafíos públicos, pero
también se observan decisiones y prácticas que las desaprovechan o subutilizan, con el
resultado de agravar problemas y no transformar las condiciones sociales indeseadas
(Aguilar, 2010, pág. 27).

La otra crítica, según Aguilar, que se plantea a este enfoque por los estudiosos de la
Gobernabilidad, es el énfasis en lo gubernamental(ista), en tanto que esta considera que
el gobierno con capacidades, es suficiente para dirigir a la sociedad; esto es, desconoce
los fenómenos sociales, económicos y políticos que han menguado su capacidad y
autonomía en las decisiones, manteniendo el supuesto de que la sociedad es incapaz de
gobernarse y que es necesaria su subordinación al gobierno para alcanzar unas mejores
condiciones en el desarrollo social. A manera de resumen el autor plantea que:

34
En resumen, en el enfoque de gobernabilidad no cambia el modo y patrón tradicional de
dirigir a la sociedad, que sigue siendo pensado y justificado como gubernamentalmente
estructurado y dominante, y que da por un hecho que la sociedad económica y civil puede
ser sólo objeto y destinatario del gobierno y de la administración pública, pero de ningún
modo sujeto (Aguilar, 2010, pág. 28).

3.3. Gobernanza

El concepto de gobernanza, al igual que el de gobernabilidad, ha tenido diferentes
versiones e interpretaciones, hasta el punto de ser entendida como sinónimo del
concepto de gobernabilidad por la Real Academia de la Lengua Española. (Monedero,
2012, pág. 299)

En el Prólogo al trabajo sobre Gobernanza hoy, escrito por Agustí Cerrillo Martínez, se
plantea que:

En los últimos quince años, el uso del término gobernanza ha proliferado en ámbitos muy
diversos y con diferentes connotaciones y significados. El hecho de que el concepto de
gobernanza sea dinámico y que, por ello, aún esté en formación ha facilitado esta
diversidad de connotaciones. Su uso tan generalizado, aplicado a diferentes ámbitos
sectoriales y territoriales que van de la gobernanza global a la gobernanza local, pasando
por la gobernanza europea y la gobernanza multinivel, ha introducido algunas dificultades
a la hora de utilizar el término gobernanza. Estas dificultades se han visto agravadas por
las definiciones de gobernanza de muy diverso tipo que ha ido proponiendo la doctrina
científica” (Cerrillo, 2005, pág. 9).

Adicionalmente, aclara sobre aspectos que han conllevado a la confusión en la aplicación
del concepto de gobernanza, tales como las traducciones y las aproximaciones
conceptuales que se dan en ellas, es así como indica:

En este punto se debe poner de relieve un aspecto que ha añadido confusión durante
largo tiempo a los análisis sobre la gobernanza, y se refiere a la traducción al castellano
del término inglés governance. Las confusiones en la traducción han tenido diferentes
orígenes. Por un lado, en la existencia de numerosas aproximaciones conceptuales al
término gobernanza (governance) y su confusión, particularmente, con gobernabilidad
(governability). Por otro lado, en la inexistencia hasta 1992 de un criterio académico para
traducir el término al castellano, lo que dio lugar a que tanto en las obras científicas como

35
en los documentos de organizaciones públicas se tradujese governance como
gobernanza, gobernabilidad, gobernancía, buen gobierno e, incluso, manteniendo el
término inglés governance. (Cerrillo, 2005, pág. 9)

La mirada de Carolina Isaza E, en su trabajo sobre “El papel del Estado en esquemas de
gobernanza”, se refiere a dicho concepto en los siguientes términos, citando a (Mayntz,
1998; Doornbos, 2004): La gobernanza es una palabra tomada del lenguaje del sector
privado, un arcaísmo, tanto en inglés como en las lenguas romances” (Isaza, 2012, pág.
30).

Según ella:

Se aplicó al sector público, desde finales de los años noventa, como una forma de referirse
al proceso de gobernar o dirigir una sociedad (Kooiman, 2003). Se trata de un concepto
que quiere reflejar el cambio en el papel del Estado frente a la gestión de los asuntos
considerados públicos por tradición. Este cambio es, en esencia, el reconocimiento de
otros actores que desempeñan funciones que previamente eran exclusivas del Estado,
así como la introducción de modos de toma de decisión no jerárquicos en la esfera pública
(por ejemplo, en red). (Isaza, 2012, pág. 31)

Precisa además que la gobernanza identifica los cambios del ámbito de lo público, con el
fin de procurar un mejor gobierno público y específicamente acciones como las
siguientes:

“1) la introducción de actores privados en la provisión de servicios públicos; 2) la adopción
por organizaciones de la sociedad civil de funciones que el Estado no puede cumplir,
referentes en particular a la política social; 3) el empoderamiento de autoridades locales
que tienen una mayor autonomía frente al Estado central, y 4) el consecuente surgimiento
de esquemas descentralizados y no jerárquicos de toma de decisiones entre el Estado y
tales actores emergentes”. (Isaza, 2012, pág. 32)

Para Kooiman, en su trabajo, “Gobernar en gobernanza”, se plantea que: La "gobernanza
de las sociedades modernas es una combinación de todo tipo de actividades y
estructuras, precisándose en modos y órdenes de gobierno". (Kooiman, 2003, pág. 57).
Igualmente, plantea que "El gobierno interactivo o sociopolítico será considerado como
los acuerdos con los que tanto los actores públicos como los privados persiguen solventar

36
problemas sociales o crear oportunidades sociales, preocuparse por las instituciones
sociales en las que estas actividades de gobierno tiene lugar y formular los principios de
acuerdo con los que estas actividades debe llevar acabo.” (Kooiman, 2003, pág. 58)

Según Koiman (Kooiman, 2003), "La gobernanza como una propuesta en expansión debe
tener su base en el desarrollo social y es particularmente atribuible a las crecientes o
cambiantes interdependencia sociales". Dichas tendencias determinan los cambios en
las formas de gobierno, dado que son impactados por las interrelaciones presentadas
entre los agentes privados y los agentes públicos; estas interacciones moldean nuevas
formas de gobierno. Y además que "La ampliación de las cadenas de interacción provoca
y requiere una multiplicación del número de partes que participan en ellas; del mismo
modo, el número de interacciones entre estas partes también se multiplica". (Kooiman,
2003, pág. 58). Así mismo se plantea que: "..., generalmente es más apropiado hablar de
los cambios en los roles del gobierno que de la disminución de estos roles como parte de
estas tendencias de relaciones cambiantes." (Kooiman, 2003, pág. 58). En los últimos
años, se han desarrollado nuevas formas de organizarse la sociedad civil, fortaleciendo
las ONGs y las organizaciones privadas con filosofías a asuntos colectivos, como la
responsabilidad social y la protección ambiental.

Reconocer la gobernanza como un sistema de gobierno, se hace cada vez más
necesario. Se impone la exigencia de interpretar cómo se generan los complexus
sociales, la incidencia de estos en los cambios y tendencias en el comportamiento de la
sociedad, así como las formas de gobierno que estas hacen emerger. Para comprender
las interrelaciones, es necesario entender la diversidad, complejidad y dinamismo que las
tendencias en los cambios sociales se dan. La gobernanza como un complexus de
interacciones entre los públicos y el gobierno, considerando que cada uno de ellos es
poseedor de intereses y ejerce un poder que incide en la orientación del gobierno,
constituye una totalidad inalienable, donde tanto la gobernabilidad como la gobernanza
se hacen complementarias, en tanto que se debe reconocer la limitada capacidad de
dirección de gobierno que se da en la gobernabilidad, pero a su vez la posibilidad
sinergética de las interrelaciones entre el Gobierno-Estado-Sociedad.

37
Para Luis F. Aguilar lo central en el concepto de gobernanza es que la forma de gobierno
en gobernabilidad pierde relativos niveles de autonomía, soberanía, pero gana en
eficiencia y eficacia en el logro de la dirección de la sociedad. En sus términos:

El eje central del concepto teórico de la gobernanza es la pérdida relativa de autonomía,
soberanía, centralidad, control del gobierno (términos usados en la literatura) sobre la
dinámica económica y social contemporánea, de la cual se deriva su insuficiencia directiva
y, en consecuencia, afirma o conjetura que la dirección social eficaz y valiosa implica un
pluricentrismo directivo, una dirigencia colectiva interdependiente y asociada." (Aguilar,
2010, pág. 37)

Esta interpretación cobra importancia en contraste con lo que se ha reconocido como la
gobernanza corporativa, pues se entiende que dicho modo de gobierno corporativo
asume desarrollos de buen gobierno y específicamente la adopción de códigos de buen
gobierno, donde se consideran políticas con los diferentes actores o públicos con quien
se espera interactúe la sociedad y la organización.

3.4. Autonomía

El término autonomía, como lo expresa De la Torre, está definido etimológicamente así:

…autonomía proviene de las raíces griegas autos, que significa propio y de nomos, que
significa ley, por lo tanto, en sentido amplio, la autonomía implica la facultad de darse leyes a
sí mismo. Sin embargo, esa expresión ya transitada posee diversos alcances y ha servido
para varios propósitos según el tiempo y espacio donde sea utilizada. Refiere el Doctor Sergio
García Ramírez que: “Así sucede con las palabras que van más allá de su significado
gramatical; tiene una connotación estricta, pero además es santo y seña, mito, convocatoria,
programa, idea y fuerza que se interpreta a la luz de la circunstancia (De la Torre, 2013).

Otra referencia sobre el concepto de autonomía dentro de una visión general, la
encontramos en Jesús Conill Sancho. Este autor, en “La Invención de la Autonomía”,
(2013) plantea que:

El término autonomía dista de tener un solo significado. De hecho, éste ha ido
evolucionando a lo largo de la cultura occidental. En la Grecia clásica, la autonomía se
entendió en sentido básicamente político, como la capacidad de una pólis de establecer
sin injerencias externas sus propias leyes (Conill, 2013, pág. 2).

38
Como podrá observarse, el concepto ha sido interpretado en el mundo occidental de
diferentes formas. La relacionada con el sentido político, esto es, con la “capacidad de
una polís de establecer sin injerencias externas sus propias leyes”, acerca más al
concepto de autonomía en el ámbito universitario para el fin de este trabajo de
investigación, esto es, la autonomía de la Universidad como organización o institución, y
no la autonomía del individuo, en términos de lo planteado por Kant en la Filosofía de la
Historia (1994). Conill plantea que la autonomía es:

…la capacidad de regirse por una ley propia y de tomar decisiones por uno mismo, sin
dejarse influenciar por los demás; la capacidad de ser responsable de nuestro propio
comportamiento y de conducir la propia vida, de acuerdo con la propia conciencia. En la
autonomía lo que rige son los principios propios, tras haber reflexionado y elegido.
Autonomía equivale a libertad (Conill, 2013, pág. 3)

Adicionalmente, referencia en su breve historia del concepto de autonomía, que esta era
una “categoría política central” de los griegos, concretándola como una meta de las
ciudades griegas. En sus términos:

Para los griegos, el concepto de “autonomía” era una categoría política central. La
autonomía fue desde mediados del siglo V a.C. la meta de las ciudades griegas, mediante
la que éstas buscaban preservar cierta independencia, especialmente el derecho a poder
determinar sus propios asuntos internos.

Entendida la autonomía en esta connotación, y extendiéndola a la capacidad de las
organizaciones o instituciones para definir sus “autos”, modernamente la encontramos
ligada al concepto de gobernanza (Kooiman, 2003), (Aguilar, 2010), cuando hablamos de
autoorganización, autogobierno, autorregulación y autoproducción y autopoyesis,
concepto último traído por Humberto Maturana.

39
Capítulo 4. Los conceptos esenciales en el ámbito universitario.

Este Capítulo procura aproximarse a cada uno de los conceptos que han estado en juego
en la presente investigación, esto es, reconocer el estado del arte en el ámbito
universitario para los conceptos de gobierno, gobernabilidad, gobernanza y autonomía
universitaria.

Entender la complejidad en la cual se da el gobierno universitario, contribuye a reconocer
el gran desafío al cual se enfrenta cualquier actor universitario que aspira a gobernar la
universidad. Carlos Matus en su trabajo sobre los “Tres Cinturones de Gobierno” resalta
en uno de sus capítulos donde expone la importancia de los resultados de las acciones
de gobierno, que:

En el juego social no existen tales relaciones mecánicas, precisas y ciertas. No basta con
producir las acciones u operaciones que parecen necesarias para alcanzar los resultados.
Es necesario que esas acciones venzan el roce, la inercia, la oposición y el rechazo de
otros; superen la adversidad de las circunstancias; y tengan más peso que la mala suerte,
la incerteza, las variables fuera de control y las tendencias contrarias al proyecto
comprometido. Los resultados deben alcanzarse en un medio resistente, generalmente
adverso y nebuloso. Gobernar para cambiar las cosas es navegar contra la corriente. A
pesar de todo, cualesquiera sean las dificultades de cálculo, el gobierno debe anunciar
resultados y su gestión será evaluada por ellos. No hay otra forma de liderar y gobernar.
La política exige hacer ofertas para sumar apoyos. (Matus, 2007, pág. 17)

A nivel mundial, la preocupación por estudiar el gobierno universitario ha venido en
ascenso, derivado de los fenómenos asociados al entorno universitario como la
globalización, las crisis económicas, los ajustes a la estructura del Estado, los cambios
sociales y las presiones de la sociedad y del Estado acerca del papel que deben cumplir
para el desarrollo y el crecimiento. Asuntos todos que han modificado la relación de la
universidad con el Estado, la sociedad y el mercado. (Hurtado, Entorno Político y gobierno
universitario, 2013, pág. 73)

4.1. Gobierno universitario

Uno de los factores, entre otros, considerados por los estudiosos de las organizaciones
universitarias, como característica de las universidades con posicionamiento mundial, es

40
el de contar con gobiernos orientados por un direccionamiento estratégico y dotados de
flexibilidad, que permite a las universidades definir acciones favorables y “administrar los
recursos sin sentirse agobiadas por procesos innecesarios y paquidérmicos” (Restrepo
J. M., 2012, pág. 26).

Según lo planteado por María-Catalina Nosiglia y Verónica Mulle, retomando a otros
autores, el gobierno en general puede ser estudiado desde tres visiones: Desde los
actores colectivos o individuales que poseen autoridad en un sistema político y que
ejercen el poder mediante la ocupación de cargos y cumpliendo unas cualidades
personales; desde las funciones, esto es, el cumplimiento de actividades orientadas a la
dirección política de la sociedad, que deriva pensar en la diferenciación entre política y
administración, las cuales son complementarias; y por último, como conjunto de
instituciones (Nosiglia & Mulle, 2015).

El reconocimiento de estas tres visiones para abordar el estudio del gobierno en general,
orienta y delimita el objeto de estudio del presente trabajo, centrando el análisis desde
los actores y las funciones, o sea, el cumplimiento de las actividades relacionadas con
las acciones del gobierno desde la administración (burocracia), esto es, el gobierno
unipersonal (Rector y Equipo Rectoral) y acogiendo la diferenciación que Gómez (Gómez
V. M., 2004) plantea:

Es necesario establecer una clara distinción entre la función de gobierno institucional y la
función de gestión. A la primera le compete la definición de la visión estratégica; la
distribución de recursos según metas y prioridades; la evaluación de la eficacia y eficiencia
en el logro de dichas metas; la capacidad de interpretación de las nuevas demandas,
necesidades y oportunidades del entorno; y la representación institucional frente al
Estado, la sociedad, y otras instituciones locales y foráneas. Es evidente entonces el papel
decisivo de los órganos superiores de gobierno, en la orientación y desempeño
institucional. La función ejecutiva o de gestión; propia de autoridades unipersonales, como
el Rector y su equipo; se centra en el logro de las decisiones estratégicas de política,
decididas por los órganos superiores de gobierno. Por lo cual el Rector es directamente
responsable (accountable) ante éstos (Gómez V. M., 2004, pág. 16).

Lo anterior no significa olvidarnos de la importancia que tienen los órganos de gobierno
como el Consejo Superior, Consejo Académico, Consejos de Facultad y otros organismos

41
constituidos dentro del ámbito universitario, pues estos contribuyen con la dirección
estratégica y el control al gobierno unipersonal y su equipo. Por ello es fundamental que
las capacidades de los integrantes de los órganos de gobierno cumplan con una serie de
cualidades que Gómez describe pertinentemente:

“Se requiere alta calidad personal e intelectual, conocimiento profundo sobre la
problemática de la educación superior, compromiso con la institución y capacidad de
liderazgo. De la calidad de los miembros depende, en gran medida, la eficacia de la
función de gobierno. Este es, sin embargo, uno de los principales temas problemáticos
del gobierno universitario, en todas las sociedades. En los sistemas ‘colegiados’ de
gobierno, los miembros de estos órganos superiores no son nombrados por las cualidades
anteriores, sino por criterios de ‘representación’ de diversos actores y poderes, públicos y
privados, en el gobierno institucional. Cuando prevalecen los representantes de los
poderes ‘internos’ (comunidad y estamentos universitarios) se corre el riesgo de
conservadurismo y resistencia al cambio. Cuando prevalecen los intereses ‘externos’
(Estado, gremios..), además del mayor intervencionismo estatal, limitante de la
autonomía, pueden implementarse criterios y valores de educación e investigación como
‘mercancía’ realizable en el mercado, los que son ajenos a las funciones universalistas de
la educación superior.” (Gómez V. M., 2004, pág. 16)

Según Leopoldo Múnera, la formación de un gobierno universitario presenta problemas
políticos ineludibles, en tanto que la aplicación del principio meritocrático es irrealizable
(Múnera L. , Leopoldo Munera, 2006):

Aún si se logra establecer con mínimos criterios de objetividad, cuál es el miembro con
más méritos académicos dentro de una comunidad dada, de ello no se puede inferir que
sea el de mayores méritos para orientar los destinos de la institución, pues las reglas de
funcionamiento del gobierno universitario no corresponden con las reglas de
funcionamiento de la producción académica. (…) Lo cual no implica que el funcionamiento
del gobierno universitario no esté determinado por condicionamientos mínimos derivadas
del principio meritocrático que, al menos en teoría, deben constituirse en criterios
académicos para el nombramiento y la selección del Rector, como cabeza del gobierno
universitario (Múnera L. , Leopoldo Munera, 2006)

En el trabajo del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia (Hurtado,
Entorno Político y gobierno universitario, 2013), retomando a Cf. Atairo y Camou, se

42
plantea que estudiar el gobierno universitario implica abordar los siguientes elementos:
El poder y la autoridad en el ámbito universitario y las prácticas, estrategias e
interacciones entre los actores universitarios (Hurtado, Entorno Político y gobierno
universitario, 2013, pág. 73).

Así mismo, reconoce que los temas de gobierno y gestión universitarios trasciende las
demás dimensiones de la Universidad y por ende es necesario analizar los conceptos:
legitimidad, gobernabilidad, gestión, eficacia, autonomía, gobierno institucional, formas
de acceso al poder y toma de decisiones (Hurtado, Entorno Político y gobierno
universitario, 2013, pág. 73). Por último, aquí mismo, centra el estudio del gobierno
universitario en tres componentes: los actores, las funciones y las instituciones,
precisando para el segundo que:

El segundo relacionado con la función y la toma de decisiones integra elementos del
enfoque weberiano desde la relación política-administración. Esta noción de gobierno
mantiene la relación poder-autoridad definida por Weber, en la que el poder se materializa
en la capacidad de imponer la voluntad de unos sobre los otros (Cf. Nosiglia, 2011).
Particularmente, en el caso de las universidades, la autoridad está ligada al prestigio
académico y este, a su vez, es el principal insumo para el ejercicio político (Hurtado,
Entorno Político y gobierno universitario, 2013, pág. 74).

El gobierno tradicional universitario ha sido colegiado y consultivo (OECD, 2003), pero
los procesos de adaptación de las universidades a los fenómenos de la globalización y
fortalecimiento del pensamiento neoliberal, han afectado la modalidad del gobierno
universitario, así como, los efectos que de estos se derivan, tales como el aseguramiento
de la calidad, y los cambios en los criterios de financiación, fortaleciendo el poder de los
directivos de las universidades y una mayor incidencia de agentes externos en los
órganos de gobierno o en la vigilancia por parte del Estado. (Restrepo J. M., 2012, pág.
26)

Trae José Manuel Restrepo Abondano de la OECD la siguiente definición de gobierno
para el marco de la educación superior:

El gobierno [de la educación superior] comprende las estructuras, relaciones y procesos
a través de los cuales, tanto a nivel nacional como institucional, se desarrollan,

43
implementan y revisan las políticas para la educación terciaria. El gobierno [de la
educación superior] comprende una red compleja que incluye el marco legislativo, las
características de las instituciones y cómo estas se relacionan con todo el sistema, cómo
se asignan los recursos a las instituciones, y de qué manera las mismas rinden cuentas
por la manera en que lo gastan, así como estructuras y relaciones menos formales que
dirigen e influencian el comportamiento (2008: 68) (Restrepo J. M., 2012, pág. 30).

Además el autor referencia a Fried (2006) el cual entiende como buen gobierno en estas
instituciones, el desarrollo de estructuras que busquen preservar la integridad del sistema
de valores académico mientras que, de manera paralela, posicionen a las universidades
frente a su entorno haciéndolas más receptivas y con una mayor capacidad de respuesta
a los mensajes, demandas y expectativas externas (Restrepo J. M., 2012, pág. 30).

Por otro lado, Restrepo señala que el término gobierno referenciado en el “White Paper
on university governance” de la Universidad de Oxford, indica que es el “proceso de toma
de decisiones al interior de una organización” (Restrepo J. M., 2012).

Para Víctor Manuel Gómez C. el concepto de gobierno universitario se define como:

El ‘gobierno’ de una institución es el conjunto de organismos, actores, relaciones, normas,
procedimientos y recursos, que le permiten definir su visión estratégica, objetivos y metas,
planificar los medios y recursos necesarios, y tomar las decisiones requeridas para el logro
de dichos objetivos. Puede distinguirse entre un gobierno externo; referido a las relaciones
entre la universidad, el Estado y otros poderes/actores externos; y el gobierno interno
referido a las líneas de autoridad en la institución. (Gómez V. M., 2004, pág. 15)

Plantea adicionalmente el autor que:

…la función de gobierno debe poder establecer una clara diferenciación entre objetivos,
metas y políticas de carácter general a toda la institución y aquellas que deben ser
discrecionales de cada unidad académica. Esto implica el logro de un delicado balance
entre la unidad e identidad institucional, y la necesaria autonomía y flexibilidad requerida
por las partes para el desempeño eficaz de su misión académica. (Gómez V. M., 2004,
pág. 34).

44
Así mismo, Gómez reconoce que la función más importante del gobierno de las
universidades es alcanzar una coordinación de las diversas actividades que se dan en la
diversidad. En sus palabras:

“Por esta razón la función más importante del gobierno universitario es la promoción y
estímulo al desarrollo e innovación de las partes (unidades e individuos) en un marco
general de coordinación de sus diversas actividades y logros. En este sentido, ninguna
institución de educación superior existe como entidad unitaria y homogénea, sino como la
coordinación y contribución de sus partes constitutivas. (Gómez V. M., 2004, pág. 34)

Esta última reflexión de Gómez, induce a pensar que las acciones del gobierno
universitario deberán siempre considerar los intereses y poderes que emergen en las
unidades académicas, constituyéndose no un gobierno universitario, sino, un sistema de
gobiernos universitarios. En términos de Carlos Matus:

Todos los actores tienen esferas de gobierno. No hay un gobierno. Hay un sistema de
gobiernos, y por eso es un juego. En ese juego coexisten diversas posiciones de gobierno
con distinto peso. Todas ellas son gobierno en su propia esfera, al mismo tiempo que son
oposición o cooperantes de otros gobiernos. (Matus, 2008, pág. 2)

Lo que determina que la acción de gobierno se planee y ejecute en coordinación y
contribución para la gran totalidad universitaria. El Rector y su Equipo Directivo se
constituye en el gobierno que deberá coordinar las acciones orientadas al interés común
que debe estar concebido en el Plan de Desarrollo Institucional, donde se define una
visión y misión universitaria. De aquí el reconocimiento a una expresión de la ciencia
administrativa, que podríamos adaptar al mundo universitario: “Se empoderan rectores
para la misión, no se definen misiones para rectores”.

Referencia además el trabajo del Instituto, los enfoques de gobernabilidad y el buen
gobierno para el estudio del gobierno universitario, orientados por el Banco Mundial,
donde se precisa que para la gobernabilidad debe analizarse la legitimidad en las
relaciones Estado-sociedad, lo que implica conocer las reformas políticas, administrativas
y socioeconómicas y como estas impactaron en el sistema de la educación superior, lo
que implicó la adopción de un nuevo modelo de universidad, afectando la relación entre
el Estado y la educación superior. Así mismo, se aborda aquí la perspectiva del buen

45
gobierno, la que tiene que ver con el perfeccionamiento de las condiciones para el
desarrollo económico, los incentivos para la diversificación de los recursos de las
universidades y redefinición del rol del gobierno en la educación superior, además de la
autonomía, entre otros (Hurtado, Entorno Político y gobierno universitario, 2013, pág. 74).

Adoptaremos la siguiente definición de gobierno universitario basada en la función de
gestión, la cual, según Gómez se encabeza por el rector y su equipo rectoral, donde se
reconozcan las capacidades de gobierno, esto es, la experiencia, el conocimiento
(autoridad) y el liderazgo del rector y su equipo, los planes de acción y los planes de
desarrollo:

El gobierno universitario es el conjunto de actores empoderados (rector, equipo directivo,
decanos y directores), con capacidades para coordinar y direccionar acciones de
gobierno y alcanzar la visión y misión universitaria.

El gobernar implica concretar las acciones (se ejerce el gobierno) debidamente
direccionadas y orientadas por el programa de gobierno, el cual se enmarca dentro del
proyecto institucional (plan de desarrollo) y que oscilan dentro de la gobernabilidad y el
control, para el cumplimiento de la visión y misión universitarias.

La toma de decisiones se asocia a las acciones de gobierno que se emprenden para
resolver los problemas u orientar perspectivas que se reconocen deben ser
implementadas y que han sido incorporados en la propuesta del plan de gobierno del
rector y su equipo directivo, que le permitió dentro de la comunidad universitaria tener el
reconocimiento para acceder al poder de dirigir los destinos de la universidad.

El direccionamiento marca la esencia de lo que es sustancial del concepto de gobierno,
concretando las acciones del timonel en la metáfora del navío. Dichas acciones se
definirán e implementarán bajo una forma de gobierno, sea en gobernabilidad,
gobernanza o coexistencia de estas.

46
4.2. Gobernabilidad universitaria

Casanova & Rodríguez (2014) en la presentación editorial de la Revista Bordón,
muestran la importancia que en los últimos años han tenido en el mundo académico los
temas relacionados con el gobierno, la gobernabilidad y la gobernanza en el ámbito
universitario, conceptos que están en pleno debate internacional. Plantean que con la
Revista “… esperan elevar la altura del debate sobre las transformaciones que requieren
los sistemas e instituciones de educación superior de nuestra región” (Casanova &
Rodriguez, 2014, pág. 14).

Acosta (2014) en el aparte sobre Gobierno universitario y comportamiento institucional,
observa para los últimos años cambios en la orientación política y gobierno universitario.
Plantea que las políticas de los gobiernos para las universidades han exigido
modificaciones en: “…las formas de organización y las prácticas tradicionales del
gobierno universitario” (Acosta, 2014, pág. 33), en procura de alcanzar niveles más
apropiados de “…eficiencia, economía y eficacia que determinan con mayor o menor
éxito las políticas de educación superior” (Acosta, 2014, pág. 33).

Desde una visión institucional plantea que “La gobernabilidad institucional significa la
capacidad del “sistema de gobierno universitario” para atender las demandas internas y
externas a la organización” (Acosta, 2014, pág. 33).

En la misma línea de análisis Casanova y Rodríguez (2014) plantean que: “…baste
señalar el acuerdo para aludir a la gobernabilidad como la capacidad de dirección
eficiente, legítima y con la participación de la comunidad para la construcción e
implantación de las decisiones” (Casanova & Rodriguez, 2014, pág. 152).

Para Acosta, la valoración de las capacidades de gobierno debe hacerse mediante el
análisis de tres componentes, así:

…el grado de legitimidad, la eficiencia decisional y la estabilidad institucional. El primero
tiene que ver con la capacidad de representación académica y política asociada al
gobierno universitario. La segunda tiene que ver con la toma de decisiones y sus
resultados. La tercera, con la capacidad de generar estabilidad institucional (Acosta, 2014,
pág. 34)

47
De acuerdo a lo planteado por varios autores (Aguilar, 2010), (Matus, 2007), es necesario
diferenciar el concepto de gobernabilidad del de las capacidades de gobierno o del
sistema de gobierno. No es extraño encontrar definido el concepto de gobernabilidad
como las capacidades que posee o desarrolla el gobernante para proponer, aplicar y
orientar la acción de gobierno, incluyendo las capacidades institucionales. Dichas
capacidades están representadas en el liderazgo, conocimiento, legitimidad y autoridad
que el gobierno (Rector y equipo rectoral) poseen o construyen al ejercer el poder político
que se le ha otorgado en procesos de designación, ya sea de manera directa o mediante
consultas.

Este asunto es claro a la luz de lo presentado por Matus al exponer los elementos de los
“Tres Cinturones del Gobierno” (2007), lo que es reforzado por Aguilar en su trabajo sobre
“Gobernanza: El nuevo proceso de gobernar” (Aguilar, 2010), el cual precisa con mucha
claridad la diferencia existente entre la capacidad de gobierno con la gobernabilidad. En
sus palabras:

Dos suelen ser las críticas principales al enfoque de la gobernabilidad. La primera crítica
observa que es un enfoque centrado en las capacidades del gobierno, las cuales no son
más que probabilidades o potencialidades de acción, en vez de centrarse en las acciones
del gobierno, que son justamente las que hacen que las capacidades sean reales, se
manifiesten, se efectúen y sean efectivas(…). En los hechos, el gobierno decide y practica
acciones que explotan a cabalidad las potencialidades legales, fiscales, informativas,
políticas, gerenciales que posee, por lo que acredita que posee la capacidad de atender
problemas y enfrentar desafíos públicos, pero también se observan decisiones y prácticas
que las desaprovechan o subutilizan, con el resultado de agravar problemas y no
transformar las condiciones sociales indeseadas. (Aguilar, 2010, pág. 27)

Se concluye de lo anterior que si bien es necesario reconocer las capacidades de
gobierno, tales como: liderazgo, conocimiento, autoridad, legitimidad, dirección y
coordinación, estas no garantizan la gobernabilidad, pues las capacidades de gobernar
deben convertirse en hechos reales con efectos concretos para alcanzar gobernabilidad.
Esto lo plantea Aguilar de manera contundente:

En suma, para que la capacidad de gobernar sea un hecho real con efectos concretos,
son decisivas las acciones analíticas y administrativas del gobierno, así como las

48
actividades políticas de interlocución y negociación que el gobierno practica en su relación
con los actores sociales para definir y realizar los objetivos de la sociedad (cosa que la
gobernanza resalta) (Aguilar, 2010, pág. 27).

Gómez (2004) define la gobernabilidad como el “grado de eficacia y legitimidad en el
ejercicio de la función de gobierno”. A su vez aclara que la eficacia se debe entender
como “…capacidad de dirección y coordinación del desarrollo de las partes (individuos y
unidades académicas), de cuya contribución y sinergia dependerá la eficacia
institucional”. De otro lado precisa que la legitimidad es:

…es el atributo (positivo o negativo) que los miembros de la institución le otorgan tanto a
la cualidad de los objetivos y metas propuestos por las instancias de gobierno, como a la
racionalidad, legalidad y representatividad de los procedimientos de evaluación y elección
de las autoridades de gobierno (Gómez C., 2004).

En lo planteado por Gómez se pueden reconocer los asuntos de los dos niveles
planteados por Matus, al diferenciar las capacidades de gobierno de la gobernabilidad.
Sobre todo cuando plantea que “Otra importante dimensión de la legitimidad es la
evaluación de la congruencia entre el programa de gobierno propuesto, y lo actuado o
realizaciones concretas” (Gómez C., 2004, pág. 15).

Se trata pues de considerar de manera integral, no sólo las capacidades de gobierno,
sino también, de contrastar lo que se concibió y lo que se dio en concreto, pues esto sería
lo que legitimaria y materializaría la gobernabilidad.

De las referencias anteriores podemos concebir la gobernabilidad universitaria como la
forma de gobierno, que basado en sus capacidades, define e implementa acciones de
gobierno sin considerar el empoderamiento de los actores impactados, en procura de la
resolución de situaciones externas o internas que afectan a la Universidad.

4.3. Gobernanza universitaria

La gobernanza como forma de gobierno universitario cobra importancia en los últimos
años en este ámbito. Casanova & Rodríguez (2014) muestran como las universidades

49
viven discusiones y tensiones sobre aspectos intrínsecos a ella, tales como: “el saber,
sus actores, sus funciones sustantivas, sus fines, su sentido social, sus mecanismos de
articulación ante el poder y, por supuesto, sus estructuras y procesos de gobierno y
gobernanza” (Casanova & Rodriguez, 2014, pág. 11).

Así mismo, basados en la pregunta, “¿Cuáles son, en suma, los principales desafíos que
hoy enfrentan las universidades en términos de gobierno y gobernanza para adaptarse a
las demandas de hoy y a los retos de mañana?” (Casanova & Rodriguez Gomez, 2014,
pág. 12), hacen la presentación de una serie de artículos que quedaron compilados en la
Revista Bordón, (Bordón, 2014) todos ellos productos de las investigaciones que sobre
la universidad se han realizado en los últimos años, lo que indica la importancia que ha
cobrado la problemática del gobierno y la gobernanza de las universidades en todo el
mundo (Casanova & Rodriguez, 2014, pág. 12).

Ellos retoman varias definiciones de gobernanza universitaria de otros autores, indicando
que Gayle (2003) plantea que ella “…hace referencia a la estructura y al proceso de toma
de decisiones en las universidades que afectan tanto agentes internos como externos a
la institución” (Vidal & Vieira, 2014, pág. 18). Explicitan que la gobernanza interna se
relaciona con los procedimientos para la toma de las decisiones, a los órganos de
gobierno, al presupuesto, a la contratación; mientras que la externa hace referencia a los
procedimientos en las relaciones que se dan con organismos de un orden superior como
el Estado, mediante “leyes, decretos, mecanismos de financiación, procesos de
evaluación, etc.” (Vidal & Vieira, 2014, pág. 18).

Adrian Acosta Silva (2014), retomando a Aguilar, indica que:

La gobernanza institucional, por su parte, se define como una capacidad organizacional,
de gestión y coordinación, en la que una comunidad es capaz de acordar objetivos
comunes, coordinar acciones para alcanzarlos y generar las estrategias institucionales
más adecuadas para conseguirlos (Acosta, 2014, pág. 34).

Específica Acosta (2014) que lo central del análisis se relaciona con los “procesos de
gestión” (Acosta, 2014, pág. 34) y la forma como se define e implementa la “coordinación
de la acción del gobierno universitario” (Acosta, 2014, pág. 34). Puntualiza que lo anterior

50
tiene que ver con los “procedimientos y las estructuras administrativas y organizativas
que permiten articular la acción del gobierno universitario con los demás actores” (Acosta,
2014, pág. 34). Indica que para ello se deben precisar las “agendas y las políticas
dirigidas a cambiar o fortalecer la acción del gobierno y sus capacidades de coordinación”
(Acosta, 2014, pág. 34).

Adicionalmente, Acosta (2014) presenta la forma como la gobernanza ha modificado las
estructuras de las universidades de todo el mundo. En sus términos indica que:

La gobernanza institucional modificó en casi todas partes sus tradicionales estructuras,
centralizadas y verticales, a favor de esquemas de coordinación extendidos, horizontales
y descentralizados. Algunas mantuvieron intactas sus estructuras académicas basadas
en modelos napoleónicos o humboldtianos: escuelas y facultades con grados diversos de
autonomía institucional, coexistiendo con formas departamentales de universidades
organizadas en formas de redes territoriales baja o altamente desconcentradas. Esto da
por resultado gobernanzas institucionales distintas, donde las rectorías, las oficinas de
gestión situadas en el centro o en las periferias administrativas de las universidades, la
multiplicación de órganos o programas de direccionamiento estratégico de las acciones
académicas y administrativas de la universidad, se convirtieron en espacios de decisión y
de producción de políticas universitarias de cambio institucional. La relación gober-
nabilidad/gobernanza es entonces una relación de tensión entre la autonomía de los
actores rutinarios de la política universitaria —con sus intereses, sus agendas y sus
propias estrategias de negociación de los asuntos universitarios— y la construcción de un
liderazgo directivo “fuerte”, gerencial, del gobierno universitario (Acosta, 2014, pág. 34).

Para López (2014) los conceptos de gobierno y gobernanza han tenido diferentes
interpretaciones. Plantea que en su etapa inicial el gobierno se reconocía en la persona
o grupo de personas elegidas para dirigir un país. Ellos poseían el poder y la autoridad
para definir e implementar las políticas, quienes cumplen con la función de imponer las
reglas de conducta y tomar las decisiones para mantener la fuerza del grupo. Indica
además que en “las sociedades democráticas, el gobierno coincide con el poder
ejecutivo, legislativo y judicial, cada uno con competencias específicas y de contrapeso
mutuo” (López, 2014, pág. 80). Contrastando con el gobierno, indica que:

51
“…La gobernanza cubre los aspectos administrativos y técnicos de la implementación de
las políticas. Esta concepción y distinción entre gobierno y gobernanza, en concordancia
con el modelo tradicional de gobierno, ha sido cuestionada, pues obedece más a una
prescripción que a la realidad; en los hechos no hay tal distinción, ni tal subordinación de
la Administración al gobierno (López, 2014, pág. 80)

Confrontando con la anterior acepción de gobernanza, este autor plantea que un nuevo
concepto de gobernanza tiene una visión más amplia, donde se considera al gobierno y
a los actores que se interesan o son afectados por las acciones de gobierno que se
tomen. Plantea que “es una forma de gobierno participativo en donde se da cabida a
diversos sectores de la sociedad civil, no solo para opinar sino para participar en la
formulación de las políticas públicas” (López, 2014, pág. 81).

Complementa López el concepto de gobernanza, indicando que ésta se entiende como
“el ejercicio del control colectivo para conseguir objetivos comunes” e indica que ella se
referencia más con el “proceso de toma de decisiones” en ambientes de “negociación,
arreglos y acuerdos” donde se empoderen los actores ya sea por mandato popular o de
aquellos que sin tener legitimidad del gobierno se constituyen en “partes interesadas” en
la definición del rumbo de la sociedad.

Esta última visión de la gobernanza se encuentra coherente con los pensamiento de
Matus (2007) y Aguilar (2010), donde se especifica las esencias del concepto,
diferenciándolo con la gobernabilidad y las capacidades de gobierno. La gobernanza
universitaria deberá considerar, como forma de gobierno, a los diferentes actores
universitarios y sociales que serán afectados con las acciones de gobierno, más que del
gobierno, haciéndola consistente con la naturaleza misma de la universidad, donde se
deben reconocer los diferentes sistemas de gobierno.

Para las universidades, López (2014) manifiesta que este concepto de gobernanza
inserta cambios en la orientación de las instituciones. Indica que tanto en las
universidades europeas como latinoamericanas, el gobierno había recaído en
autoridades elegidas en el interior de las instituciones, aplicando sus propios controles,
tales como: los cuerpos colegiados, los patronatos, las autoridades en diferentes niveles.

52
Para el mundo latinoamericano, este autor precisa que el gobierno y la gobernanza
universitaria han sido poco estudiados. Precisa que la evaluación y sus impactos son
analizados, pero no la participación de los estudiantes y los académicos en el gobierno
institucional, y se reconoce que es necesario y meritorio un buen gobierno en la
universidad pública latinoamericana. Citando a Saimoilivich (2008) recoge la siguiente
referencia:

…los marcos regulatorios no han estimulado suficientemente una innovación en las
organizaciones. Esto se verifica en los procedimientos de elección o designación de los
órganos unipersonales, en la composición de los órganos colegiales y en la creación de
un cuerpo de funcionarios administrativos con cargos de responsabilidad. Aun en los
casos en que la norma alienta a la incorporación de personalidades externas en los
órganos de gobierno, llama la atención las dificultades para institucionalizar su
participación en los procesos de decisión. Este es un aspecto en el que cualquier cambio
debiera ser inducido, ya que cualquier imposición de la norma sería un contrasentido para
la autonomía organizacional (López, 2014, pág. 83).

En consistencia con este marco conceptual, entenderemos la gobernanza como la forma
de gobierno universitario, que basado en sus capacidades, define e implementa las
acciones de gobierno, empoderando para la toma de decisiones a los actores
universitarios y sociales que son o serán afectados con dichas acciones.

La anterior interpretación del concepto de gobernanza se diferencia plenamente del
concepto de gobernabilidad, en tanto que en esta se da el empoderamiento de los actores
institucionales para la definición e implemantación de las acciones de gobierno que
impactan en ellos; mientras que la gobernabilidad no considera el empoderamiento de
dichos actores y se fundamenta en las capacidades personales e institucionales de
gobierno para definir e implementar las acciones.

Para la presente investigación ambos conceptos, en coherencia con la línea de análisis
de Aguilar (Aguilar, 2010), deben ser complementarios, en tanto que la gobernabilidad no
lográ concebir plenamente los aspectos que involucra las relaciones entre los diferentes
actores, limitando la capacidad de dirección de gobierno que se da en la gobernabilidad,

53
pero a su vez hace emerger la posibilidad sinergética de las interrelaciones entre el
Gobierno-Estado-Sociedad.

4.4. Autonomía universitaria

El concepto de autonomía universitaria ha alcanzado a constituirse como principio.
Ligado a la historia de la vida universitaria se ha reclamado desde los inicios, pero se
consagró como principio a partir de los debates desde 1919 por la Reforma de Córdoba
(Múnera L. , 2011) en Argentina y los movimientos de los años 60, 70 y 80 del siglo
pasado. Es considerada hoy parte esencial del pensamiento universitario y fundamental
para alcanzar el posicionamiento dentro de las nuevas fuerzas que determinan la
sociedad actual en un mundo globalizado, se ve afectada por variables de tipo político,
social, económico, tecnológico y regulativo.

Para algunos autores, (Medina C. , 2010) se referencia como limitada o absoluta y ligada
a los conceptos de universidad estatal y universidad pública. Sobre dicho discernimiento
se plantea que:

La universidad estatal renunció a pensarse y se convirtió en instrumento del poder político
y de la agenda pública de la política cultural y educativa global; renunció al principio
fundamental de la autonomía absoluta y se subordinó a la autonomía limitada; colocó al
centro de sus preocupaciones los intereses del Estado y olvidó los intereses de la nación
y de la sociedad. En la hipócrita envoltura del bien común se puso al servicio de la
formación de los profesionales que requiere el mundo y la economía global capitalista y
se dedicó con especial atención a formar los profesionales para el desempleo, para la
marginalidad, para la exclusión… (Medina C. , 2010, pág. 24)

Contrasta el autor la universidad estatal con la pública, específicamente asociada al tema
de la autonomía:

La universidad pública es la que garantiza para sí misma la posibilidad de la
autonomía absoluta, delimitada por el régimen democrático que establece el
respeto por la diferencia, el diálogo y el consenso como estrategia de decisión de
su política pública. Es la que se preocupa por medir la calidad, no en los
estándares ni en los sistemas de acreditación del mercado, sino en el servicio que

54
presta a la solución de los problemas de la nación, del país, de los marginados, de
los excluidos. Es la que innova, construye, es ecléctica, responde a las preguntas
y a las urgencias de una sociedad como la nuestra que se desangra en la
inequidad, se muere en la pobreza, en el desempleo, en la violencia y en la guerra.
(Medina C. , 2010, pág. 24)

Este asunto se torna clave para precisar las relaciones entre Estado, gobierno y sociedad
y la forma como se debe mirar la Universidad y su autonomía, pues no se puede
desconocer que los modelos de Estado, gobierno, sociedad y económico delimitan las
condiciones de aplicación de la autonomía universitaria. Para el Estado y sociedad que
vivimos, no debemos pensar en la perspectiva de la autonomía universitaria absoluta,
ello nos dejaría por fuera de una concepción sistémica del sistema social y político, siendo
la universidad parte de estos. La autonomía habrá que mirarse en la relación concreta
dentro de la triada Sociedad-Estado-Universidad.

La profesora Marta Nubia Velásquez Rico de la Universidad de Antioquia, presenta como
párrafo introductorio en su artículo sobre Autonomía Universitaria la siguiente referencia
de Guillermo Páramo:

La universidad en su conjunto es una institución de siglos que transfiere un poder siglos
[sic]. En nuestra cultura se aspira a que sea la institución de los sabios que reconocen y
forman a los sabios. El ejercicio soberano del saber que se les reconoce es su autonomía.
La autonomía universitaria nació al compás de las conquistas de los fueros por las
corporaciones, gremios y guildas en la sociedad medieval. Tal cual un gremio de orfebres
reclamaba de las más altas autoridades eclesiásticas y civiles fuero para regirse,
determinar quién podía ser un maestro orfebre, escoger, formar e incorporar a los
aprendices y velar por la calidad en el ejercicio del oficio que mejor que nadie conocían,
grupos de profesores o estudiantes, que quisieron acometer sus estudios por fuera de las
escuelas catedralicias, reclamaron fuero para determinar quién podía enseñar y quién no
para mantenerse a salvo de la interferencia de cualquier poder local. Papas, emperadores
y reyes concedieron esos fueros a los studia generalia, en especial el privilegio de
determinar quién podía enseñar en cualquier parte, el ius ubique docendi, con el cual,
según los historiadores, nació la universidad (Pedersen, 1997: 122 y ss.; Rashdall, 1997:
I, 1 y ss.) (Velásquez, 2010, pág. 35)

55
Adicionalmente, la autora cita los principales antecedentes de la autonomía universitaria
en el orden mundial, señalando que ellos no aportaron propiamente una definición de
autonomía universitaria, pero indicaron las siguientes atribuciones:

1. Decidir acerca de la selección, incorporación y régimen de los estudiantes. 2.
Seleccionar los recursos humanos académicos y administrativos, así como los regímenes
de incorporación y de administración correspondientes. 3. Determinar y estructurar los
programas académicos y las metodologías pedagógicas. 4. Establecer la naturaleza y los
métodos de los programas investigativos. 5. Ejercer las funciones propias de la
autogestión financiera. (Velásquez, 2010).

Basada en el ordenamiento constitucional y legal en Colombia, presenta una serie de
referencias jurisprudenciales donde se precisa el alcance del principio de autonomía,
entre muchas, la siguiente:

De conformidad con la jurisprudencia constitucional, el ejercicio de la autonomía
universitaria encuentra limitado por la misma Carta Política y por la ley, respecto de lo
cual mediante sentencia C-810, del 18 de septiembre de 2003, con ponencia del
magistrado Eduardo Montealegre Lynett, afirmó lo siguiente:

La autonomía universitaria no es absoluta pues no sólo el legislador puede configurar esta
garantía, sino que la Constitución y la ley pueden imponerla, válidamente, sin
restricciones. Por consiguiente, la autonomía universitaria no es soberanía educativa,
pues si bien otorga un margen amplio de discrecionalidad a la institución, le impide la
arbitrariedad o el manejo desarticulado respecto de la sociedad. Cualquier entidad pública
o privada por el simple hecho de pertenecer a un estado de derecho (CP art. 1.º), se
encuentra sujeta al ordenamiento jurídico que lo rige, es decir, tanto al conjunto de valores,
principios, derechos y deberes constitucionales, como a las prescripciones contenidas en
la ley. Por tanto, la regla general aplicable, con fundamento en el artículo 69 de la Carta,
es la de reconocer y respetar la libertad de acción de las universidades, pero esa libertad
de acción no puede extenderse al punto de propiciar una universidad ajena y aislada de
la sociedad de la que hace parte. (Velásquez, 2010, pág. 41)

Concluye la autora, citando a Alfonso Borrero sobre los límites de la autonomía
universitaria en Colombia:

56
Llegan aún a intervenir en los currículos, así sea con requisitos mínimos, y desconocen la
autoridad del saber en el respaldo académico de los títulos. Delimitan los ámbitos de la
investigación y establecen restricciones presupuestales, también lesivos de la ejecución.
Todo esto y algo más, por no mencionar las muchas puertas abiertas al influjo del mundo
político, por causa de la intervención oficial de las universidades.

Justificativos de esta y otras formas de intervención obedecen a las altas inversiones
oficiales en la educación, concretamente en la superior y universitaria, cada día más
costosa y onerosa. A veces se cree que la libertad académica consistiera en pensar cómo
piensan quienes la pagan, y a la circunstancia de hallarse las universidades frente al
denominado “Trébol de Trow”, así denominado por el analista político estadounidense
Martin Trow, o encerrada en un triángulo cuyos lados son la confianza oficial y social en
los productos universitarios; el mercado laboral de los profesionales y la rendición de
cuentas o accountability sobre los auxilios económicos y financieros percibidos por las
instituciones educativas. La moda mundial de la acreditación por medios oficiales puede
estar inscrita en el trébol de Trow.

También se funda la intervención en pensar que el Estado moderno debe ser más
penetrante en todos los sectores de la vida social, y que las disposiciones generales
constituyen suficiente preventivo y aportan curaciones a las posibles deficiencias
particulares. En consecuencia, la desmesurada confianza en el poder mágico de la ley
para prevenir errores de gestión cometidos por las universidades, contrarrestar el poder
de los sindicatos, prevenir yerros personales y garantizar la sana prestación del servicio
público (Velásquez, 2010, pág. 49).

Contrasta el anterior panorama en Colombia sobre la autonomía universitaria con las
preocupaciones europeas sobre dicho principio. Francesc Xavier Grau Vidal, (Vidal F. X.,
2013) en su trabajo sobre Autonomía universitaria y sistema de gobernanza, plantea que:

“La Unión Europea insiste en una cuestión capital, la de la autonomía universitaria y la de
la responsabilidad y el rendimiento de cuentas, e invita a los estados miembros a orientar
sus sistemas universitarios a partir de una serie de reglas generales, objetivos de política
científica y mecanismos de financiación, así como a traspasar a las universidades la plena
responsabilidad institucional ante la sociedad en general.” (Vidal F. X., 2013).

57
Retoma el autor las orientaciones que se han dado por la Asociación Europea
Universitaria (EUA por sus siglas en inglés) sobre los asuntos relacionados con la
gobernanza y la autonomía universitaria.

Como ha puesto de manifiesto la EUA, y como casi todo el mundo admite, aunque sea
retóricamente, solo incrementando la autonomía institucional de las universidades estas
podrán ser capaces de responder a tantas y tan diversas demandas y expectativas. La
EUA, en este sentido, ha llevado a cabo un excelente trabajo de integración de la gran
diversidad europea. En un primer estudio de 2009 (University Autonomy in Europe I)
recoge la situación de los sistemas de gobierno de universidades de 34 países europeos
y hace evidente la diversa terminología utilizada para definir elementos de la autonomía
institucional, así como de las perspectivas que se emplean para evaluarla. En un segundo
estudio, de noviembre de 2011 (University Autonomy in Europe II. The Scorecard), realiza
la muy útil tarea de medir el nivel de autonomía mediante un conjunto finito de indicadores
que se clasifican en las cuatro dimensiones de la autonomía universitaria que ya
identificaba el primer estudio: organizacional, financiera, de personal y académica.

La concreción y el detalle del estudio y la extensión de la comparación internacional hacen
que ese conjunto de indicadores se pueda considerar un verdadero check-list de un
sistema de gobernanza. (Vidal F. X., 2013)

Dichos indicadores están asociados a las cuatro categorías de autonomía referidas:

En la autonomía organizacional se hace mención a los procedimientos de selección de
los jefes ejecutivos (Rector), criterios de selección para los jefes ejecutivos (Rector),
despido del jefe ejecutivo (Rector), duración del mandato del jefe ejecutivo (Rector),
Inclusión y selección de los miembros externos en los órganos de gobierno, capacidad
para decidir sobre las estructuras académicas y capacidad de crear personas jurídicas.

Para la autonomía financiera se indican los siguientes puntos para una adecuada
gobernanza: Participación y tipo de financiación pública, capacidad para mantener
superávit, capacidad de endeudamiento, capacidad de propiedad, capacidad para la
asignación de derechos de matrícula a estudiantes nacionales y extranjeros, capacidad
para cobrar derechos de matrícula.

58
Sobre la autonomía en la contratación de personal se referencian las siguientes
capacidades: Decisión sobre el procedimiento de contratación (Personal directivo –
académico/Administrativo de alto nivel), decisión sobre las asignaciones salariales
(Personal directivo –académico/Administrativo de alto nivel), decisión sobre despidos
(Personal directivo –académico/Administrativo de alto nivel), decisión sobre las
promociones (Personal directivo –académico/Administrativo de alto nivel).

Por último, sobre la autonomía académica, la capacidad de decisión sobre el número total
de estudiantes, selección de los estudiantes, creación de programas, cerrar programas,
elección del idioma instrucción, selección de los mecanismos y los proveedores de
calidad, diseñar los contenidos de los programas académicos.

Así mismo, Juan F. Juliá en el Encuentro Universia 2014, plantea sobre la relación
existente entre la autonomía y la competitividad de las universidades.

Como hemos señalado en varias ocasiones, bueno es recordar que la mayoría de los
expertos y de los estudios realizados coinciden en que para lograr que nuestras
universidades sean de excelencia y se sitúen en los primeros lugares a nivel mundial,
deben contar con la debida suficiencia financiera, la mayor autonomía e independencia,
una gestión eficiente y profesional, así como la capacidad de captar talento; esto es, los
mejores estudiantes y el mejor profesorado. Así se pronuncia, por ejemplo, Jamil Salmi
en su documento "El desafío de crear universidades de rango mundial", que publica el
Banco Mundial en 2009 (Salmi 2009). También en ese mismo año, Aghion publica un
estudio en el que, de forma empírica, demuestra la enorme correlación que existe entre
grado de autonomía universitaria y competitividad de la institución; de manera que
aquellos sistemas que gozan de mayor grado de autonomía se sitúan entre los más
eficientes y competitivos en la escala internacional (F.Juliá, 2014).

Tema complejo, pero que deberá ser tenido en cuenta plenamente en la definición de los
lineamientos de la forma de gobierno, más si la autonomía universitaria entra a ser
considerada factor clave en el proceso de interactuación de la universidad con la sociedad
y el Estado, dentro de un marco jurídico interventor que limita las estructuras, tanto de
gobierno como académicas y que ponen en riesgo la capacidad de responder a las
amenazas y oportunidades que la globalización hace emerger para las universidades
colombianas.

59
A título de colofón, podemos decir que la autonomía es un concepto que se asienta en la
base de la comunidad, constituyéndose parte de su cultura y que la hace emerger como
principio de las instituciones universitarias. Ratificando lo que plantea de la Torre y Torre:

Ahora bien, por su origen, la autonomía universitaria emana de un acto formal del poder
legislativo. Sin embargo, tiene origen también en diversos actos motivados por la propia
comunidad universitaria y la sociedad que en distintos momentos ha pugnado por su
defensa en cuanto al reconocimiento a su libertad y dignidad (De la Torre, 2013, pág. 39).

Para efecto del desarrollo del presente trabajo, se entiende por autonomía universitaria,
al poder que posee y ejerce la universidad para autorregularse, autogestionarse y
autocontrolarse, basado en las capacidades institucionales y el respeto que la sociedad
y el Estado le deben para que ella pueda cumplir el papel que se le asigna.

60
Capítulo 5. Análisis de algunas acciones de gobierno de la Universidad para
situaciones de alto impacto

En el presente Capítulo se reconocen y analizan las acciones de gobierno universitario
que fueron definidas e implementadas por sus gobiernos, para los eventos de alto
impacto que se presentaron en el período comprendido entre los años 1994 – 2014, a fin
de reconocerlas dentro de las formas de gobierno en gobernabilidad, gobernanza o
coexistencia de ambas y que permitan reconocer los lineamientos del gobierno de la
Universidad de Antioquia en el período estudiado.

5.1. Antecedentes históricos a la década de los noventa en la Universidad de
Antioquia

A manera de introducción para este aparte, se presenta algunos antecedentes históricos
previos a la década de los noventa que afectaron a la Universidad de Antioquia y que
desencadenaron acciones orientadas a su recuperación como institución esencial en el
desarrollo de la región y del país.

La profesora María Teresa Uribe describe el momento histórico que se presentó en la
Universidad de Antioquia, señalando que la década de los ochenta7 fue para la Institución
tiempo doloroso y de desesperanza, pero a su vez de búsqueda de salidas y presentación
de propuestas para superar la crisis. En sus palabras plantea que la Universidad tuvo
“…desarrollos muy paradójicos y contrastantes: fueron tiempos oscuros, difíciles,
dolorosos; años de desesperanza y de duelo, pero, a la vez, de reflexión, de conciencia
sobre la magnitud de la crisis interna, de búsqueda de salidas y de explosión de
propuestas…” (Uribe M. T., 1998, pág. 657). Señala tres momentos en torno al proceso
de reflexión que se dio en esta década sobre el quehacer de la Universidad:

7
En esta década hubo quince rectores así: 1980 Antonio Yepes Parra (e); 1981-Luis Carlos Muñoz Uribe; 1981-Antonio
Yepes Parra; 1981-Guillermo León Calderón Gallego (e); 1982-Oscar Madrid Restrepo; 1982-Jairo Gómez Montoya
(e); 1983-Dario Valencia Restrepo; 1984-Luis Fernando Vélez Vélez (e); 1985-Santiago Peláez; 1986-Saúl Mesa
Ochoa; 1987-Luis Javier Giraldo Múnera (e); 1987-Eduardo Cano Gaviria; 1988-Luis Carlos Muñoz Uribe (e); 1988-
Luis Javier Arroyave Morales; 1989-Beatriz Restrepo Gallego (e); 1989-Luis Pérez Gutiérrez.

61
Un primer momento, relacionado con la presencia del Rector Darío Valencia Restrepo,8
quien propuso a la sociedad y a la comunidad universitaria, el estudio del documento
“Hacia un proyecto de Universidad” que se publicó en mayo de 1983 (Uribe M. T., 1998,
pág. 659), el cual no tuvo la acogida esperada, pues los momentos de conflicto
universitario y crisis política vivida en el país, descentró el análisis de dicho trabajo; no
obstante a los dos años fue retomado por el denominado “Movimiento de
Reestructuración” el cual se inició en 1985 (Uribe M. T., 1998, pág. 659), constituyendo
el segundo momento de reflexión.

Este movimiento alcanzó a convocar a la gran mayoría de los profesores para “repensar
la institución, sus estructuras, sus estamentos, sus funciones docentes, de investigación
y de extensión, sus formas de gobierno y sus estrategias financieras” (Uribe M. T., 1998,
pág. 659), presentando un diagnóstico en el año 1986, donde se proponía proyectos de
reforma institucional y que fueron debatidas en el marco de diferentes modelos
conceptuales, dinamizados mediante foros, conferencias y sesiones de discusión en las
unidades académicas; estas dinámicas se interrumpieron por el período de violencia que
se vivió en el país entre los años 1987 y 1991, (Uribe M. T., 1998, pág. 659) determinando
el tercer momento, el cual se caracteriza por la conformación de la Asamblea Nacional
Constituyente que determinó un nuevo ordenamiento constitucional para el país.

El nuevo entorno determinado por la Constitución de 1991, caracteriza el tercer momento
de reflexión y cambio del quehacer de la Universidad, el cual se distingue por un espíritu
de democracia participativa, de diversidad, de multiculturalismo, de respeto por la
diferencia, de revalorización por los sistemas republicanos y por la búsqueda de fortalecer
la sociedad civil e instituciones como la Universidad (Uribe M. T., 1998, pág. 659).
Adicionalmente, se referencia la Rectoría de Rafael Aubad9, quien promulgó las “Bases
estratégicas para el desarrollo de la Universidad de Antioquia”, donde se especifican
estrategias culturales de “…divulgación del trabajo académico y estrategias financieras
tendientes a resolver el endémico problema económico, asociado al pasivo pensional de

8
El rector Darío Valencia Restrepo dirigió los destinos de la Universidad de Antioquia en el año 1983.
9
El profesor Rafael Aubad López gobernó la Universidad de Antioquia en el período 1992-1994, el cual fue sustituido
por Álvaro Gaviria Ortiz en el año 1994.

62
la Universidad” (Uribe M. T., 1998, pág. 659). A esto se suma la concepción de un nuevo
perfil del estudiante y de los profesores, un nuevo clima ciudadano para vivir el ambiente
de democratización y diversificación y el abandono de posturas militantes, esto es, la
generación de un nuevo tipo de intelectual de corte público o ciudadano, superado de
posturas mesiánicas; más secularizado, moderno y global, lo que determina las
características de los años noventa (Uribe M. T., 1998, pág. 659).

De otro lado, en los antecedentes del actual Estatuto General, se presentan algunas
referencias citadas ya por la profesora María Teresa Uribe, reforzando la necesidad de
un giro en el proceso de la vida universitaria, lo que se materializó en el año 1994, con la
aprobación del Estatuto vigente. El movimiento denominado “La Reestructuración”,
mediante una Comisión conformada por el Consejo Superior, presentó una serie de tesis
doctrinales como las siguientes:

"Concebimos la Universidad de Antioquia como una institución pública cuya razón de ser
es responder por la necesidad social del conocimiento en sus niveles más altos" y
"Concebimos el trabajo de la investigación en la Universidad de Antioquia juntamente con
la docencia y la extensión como las actividades fundamentales del quehacer académico"
(Universidad de Antioquia, 1994)

y adicionalmente, dicha Comisión, hizo algunos análisis de la forma como se difundía el
poder en la Universidad, reconociendo que:

“…los poderes informales internos habían desarticulado a la Institución y reclamaba una
subordinación de esos poderes a los fines de la Universidad: En ningún caso, en
consecuencia, puede supeditarse la razón de ser de la Universidad y de sus actividades
específicas a intereses gremiales: profesorales, estudiantiles o sindicales, ni pueden
permitirse posiciones dogmáticas reñidas con los principios democráticos" (Universidad
de Antioquia, 1994).

Aquí mismo se retoma lo manifestado por el Rector Darío Valencia Restrepo cuando
plantea la necesidad de: “Un modelo que parta de la base de que la fuerza de la
Universidad está en el poder de las ideas y del conocimiento, y que desde este poder
surge su posible función política" (Universidad de Antioquia, 1994).

63
De otro lado, las comisiones de expertos del proceso de reestructuración enfatizaron
sobre la necesidad de precisar la descentralización en los siguientes términos:

“…la descentralización y en la desconcentración de funciones para hacer más ágil el
funcionamiento de la Institución, ahogada por el excesivo centralismo. "...la necesidad
sentida de amplios estamentos universitarios que sufren los perjuicios de una estructura
administrativa inexistente, pesada, paquidérmica, que ha pasado de ser un auxiliar para
convertirse en un fin en sí misma" (Universidad de Antioquia, 1994).

En otra parte, se reseñó que:

“Hubo un cambio notable en la actitud de la mayoría de los profesores y de los
estudiantes; ellos comprendieron que a la Universidad había que sacarla de la
postración y decadencia en que se hallaba. En el camino emprendido desde
aquella época se presentaron, como es usual en el acaecer histórico, avances y
retrocesos.” (Universidad de Antioquia, 1994)

5.2. Análisis de las acciones de gobierno en la reorientación de la Universidad de
Antioquia en los años noventa

La reorientación de la Universidad de Antioquia en los años noventa, se da en el marco
de los antecedentes, de los fenómenos universitarios de las dos décadas anteriores,
algunos ya enunciados y que amerita precisar para los años ochenta dos eventos.

El primero, relacionado con el documento propuesto por el rector Darío Valencia para el
estudio de la comunidad universitaria y la sociedad, “Hacia un proyecto de Universidad”,
donde presenta varias tesis descritas por la profesora Uribe.

El propósito central de este documento, y de allí su importancia, fue el de proponer, a
través de un trabajo que debía ser colectivo, la definición de un norte, un destino o un
camino para la Universidad del futuro inmediato, sin caer en las tentaciones
instrumentales o meramente normativas; estas, necesarias para la gestión y la
administración de la academia, serían un resultado, y no el más importante, de todo un
proceso previo de discusión sobre los asuntos centrales, esto es, sobre la filosofía, los
principios rectores, el sentido, la significación, de la misión universitaria (Uribe M. T., 1998,
pág. 683).

64
Las características enunciadas por Uribe (Uribe M. T., 1998) de direccionamiento dentro
de una connotación colectiva y proceso previo de discusión, específica y da lineamientos
para reconocer en el ámbito universitario una forma de gobierno, donde se considera los
actores universitarios que son impactados con las decisiones que se definen e
implementan con la acción de gobierno, el cual contrasta con la forma de gobierno, donde
dichos actores no son considerados para la toma de decisiones, predominando las
acciones de gobierno desde lo gubernamental.

“Se trataba, pues, de invertir el proceso; de trastocar el orden en la elaboración de las
reformas universitarias, cuyos orígenes gubernamentales, externos y jerárquicos, a juicio
del autor, se limitaban sólo a tocar superficialmente los problemas o a modificar la
estructura de gobierno o el régimen burocrático de la universidad (Uribe M. T., 1998, pág.
684).
Igualmente, se reconoce variables asociadas a cierta forma de gobierno universitario
donde el diálogo, la contraposición de ideas, y de revisión y discusión de propuestas,
para el direccionamiento de la acción de gobierno connota en ella. En términos de Uribe:

Además de propiciar una reforma de la base hacia la cúspide y de adentro hacia fuera,
lo que se expresaba allí era que importaba tanto el resultado como el proceso para llegar
a éste y que los mecanismos de diálogo, de contraposición de ideas y de revisión y
discusión de propuestas en torno a asuntos cada vez más precisos y específicos, tenían
la clara intención de recuperar la dimensión de lo público universitario; es decir, de ese
espacio colectivo de debate entre diversos actores sociales y estamentales que se juntan
para pensar y producir cambios significativos en el orden del conocimiento, que es, entre
otras cosas, la razón de ser de la universidad (Uribe M. T., 1998, pág. 684).

El segundo, tiene que ver con el “El movimiento intelectual por la reestructuración” (Uribe
M. T., 1998). Dicho movimiento nace de la aguda crisis de la Universidad que generó el
dilema entre el cierre definitivo de la Institución o su reapertura, previa la definición de
acciones para la aplicación de las debidas reformas, para lo cual según la profesora Uribe
“…se reactivó el mecanismo de consulta interna propuesto en el documento del doctor
Valencia y se involucró a todo el profesorado en la tarea de reestructurar el orden de la
academia (Uribe M. T., 1998, pág. 684). La Comisión Especial de Reestructuración

65
dinamizó los procesos de discusión en las unidades académicas, lo que permitió elaborar
un diagnóstico que cubría los matices y especificidades del “...universo tan diferenciado
como la universidad en ese momento” (Uribe M. T., 1998, pág. 684).

Los anteriores eventos vividos por la Universidad, se sincronizaron con un cúmulo de
circunstancias históricas10 y especialmente con la Constitución de 1991, la cual dio un
nuevo aire a la educación superior en Colombia. Mediante el Artículo 69 se definieron
aspectos relacionados con los siguientes elementos: garantía de la autonomía
universitaria; el régimen especial de las universidades del Estado; el fortalecimiento de la
investigación científica y las condiciones especiales para su desarrollo; y por último, la
facilitación de los mecanismos financieros para el acceso de las personas a la educación
superior. En el desarrollo de dicho Artículo, la Ley 30 de 1992 precisó estructuras para
la modernización de la universidad en Colombia, con el fin de dar respuesta a los
contextos mundial y nacional. Es así como los asuntos asociados a la investigación,
autoevaluación, extensión y planeación fueron considerados en esta Ley, fortaleciendo
el desarrollo de las capacidades institucionales, lo que contribuyó a la adopción de
estructuras que le permitieron a la Universidad dar el giro en los años 90; de una
universidad declarada inviable terminando los años 80, a una universidad dispuesta y
comprometida para brindar a la sociedad el conocimiento con máxima calidad, donde la
enseñanza, la investigación y la extensión se constituyeron en su esencia y donde su
razón de ser no sea sometida a los poderes e intereses de grupos o individuos con
intereses particulares.

El actual Estatuto General, Acuerdo Superior 1 de 1994, se preparó considerando la
Constitución de 1991 y la Ley 30 de 1992, la crisis institucional de los años ochenta y la
necesidad de guardar sincronía con los fenómenos económicos, sociales y políticos que
se derivaron de la globalización y el neoliberalismo. En él se adoptaron, entre otros los

10
De una parte, lo que el profesor Javier Escobar Isaza en la Introducción a Crónicas Universitarias, a propósito de
los 200 años de la Universidad, donde señala que: “Paralelo al proceso reestructurador de la Universidad de Antioquia,
en el país habían ocurrido otros fenómenos que llevaron a la revisión de la normatividad vigente. Nos referimos ante
todo a la Constitución de 1991, que obligó al replanteamiento de todas las normas y políticas, entre las que no podía
faltar lo referente a la educación superior. En 1992 se expidió la Ley 30 de diciembre 28, “Por la cual se organiza el
servicio público de la Educación Superior”” (Escobar, 2003) y de otra, los fenómenos referenciados en este trabajo
asociados a la globalización y neoliberalismo, junto con las crisis que emergen de éstos.

66
siguientes principios: Autonomía; Investigación y Docencia; Planeación; y
Autoevaluación, que le permitieron al gobierno universitario definir acciones
direccionadas y coordinadas para alcanzar la reestructuración que le permitiera a la
Universidad responder con eficacia al nuevo contexto.

5.2.1 Acciones de gobierno universitario direccionadas y coordinadas para la
reorientación en los años noventa.

Le correspondió al rector Rafael Aubad López definir las acciones de gobierno
direccionadas al fortalecimiento de las capacidades institucionales, que permitió a la
Universidad de Antioquia contar con el faro orientador para responder a los desafíos que
el Estado y la sociedad demandaban en los años noventa. Dichas acciones se centraron,
entre otros, en los siguientes frentes: Aprobación del Estatuto General, definición de las
bases estratégicas para la elaboración del Plan de Desarrollo, sanear el pasivo pensional
y buscar fuentes de recursos para inversión.

Lo anterior se evidencia mediante el trabajo de campo realizado para esta investigación,
donde participaron connotados integrantes de la comunidad universitaria. Todos ellos,
sin excepción, coincidieron en reconocer que el giro hacia los años noventa se dio en el
contexto tanto internacional como nacional, identificando en el rector Aubad y su equipo
directivo, las capacidades personales necesarias, así como el desarrollo de las
capacidades institucionales que permitieron definir e implementar las acciones de
gobierno, adecuadamente direccionadas y coordinadas, de acuerdo al contexto, para
dar el giro hacía los años noventa y alcanzar la sostenibilidad de la Universidad en las
dos últimas décadas.

El profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016) ante la pregunta: ¿Considera usted que los
gobiernos de la Universidad de Antioquia en los últimos 20 años, fueron claros,
direccionadores y coordinadores en la toma de decisiones para los eventos arriba
enunciados?, manifestó que:

Fueron claros, direccionadores y coordinadores en grados distintos, pero todos tuvieron
dirección y coordinación. ¿Cuál es la diferencia?, en que se inclinaron de acuerdo con los
contextos y con las intenciones, más en unas direcciones que en otras; entonces habría
que hablar de personas que estuvieron aquí: Rafael Aubad, Álvaro Gaviria, Jaime

67
Restrepo y Alberto Uribe, y en todos los casos, es muy claro que sí ellos no hubieran sido
parte, no se hubieran coordinado con grupos políticos externos, nunca hubieran estado
en la Rectoría de la Universidad, más estos tres que Álvaro Gaviria, porque él, en mi
percepción, tenía un componente que era mucho más endógeno que exógeno, mientras
que Rafael Aubad López, Jaime Restrepo y Alberto Uribe hicieron parte de coaliciones
políticas diferentes y de esa manera llegaron a la dirección de la Universidad.

Refuerza el profesor Juan Carlos Amaya (Amaya, 2016) lo expuesto por el profesor Jorge
Mejía (Mejía, 2016) al reconocer en las acciones de gobierno para la reorientación de la
Universidad en los años noventa su direccionamiento y coordinación. Plantea:

La Universidad sobre todo, no es homogénea y los actores de la Universidad, los
profesores, estudiantes, los empleados, no solamente son universitarios, sino que son
actores políticos, son ciudadanos, digamos en el concepto más amplio del tema, puede
que nunca muchos profesores no tengamos contactos políticos fuera de la institución,
pero dentro de la institución se actúa políticamente, se actúa con convicciones políticas,
digamos correcta o no, pueden que algunos aciertos o muchos no, pero dirigir la
Universidad significa coordinar una gran cantidad de actores, convencer; en esa medida
uno pensaría, sin que esté formalizada la gobernanza, tiene que existir, porque si no
convence, no coordina, ni acá ni allá, solo por el mero contexto interno de la institución
lograr resultados, hay alguna gestión que tiene que hacer para lograr, empujar, …

El profesor Javier Escobar Isaza describe plenamente las acciones emprendidas por
Aubad para la sostenibilidad financiera así:

Convencido de la imposibilidad de alcanzar la recuperación académica sin una solución
previa de los problemas financieros, Aubad se propuso dos metas ingentes. Por una parte,
resolver el problemas del pasivo pensional, (…) logró que el Congreso de la República
incluyera un artículo referente al tema, en la ley de seguridad social que a la sazón se
discutía. El segundo problema era la imposibilidad de hacer gastos de inversión, (…)
Logró entonces que en las ventas de la Fábrica de Licores de Antioquia se incluyera una
estampilla a favor de la Universidad, cuya destinación exclusiva fuera la inversión.(…)
(Escobar, 2003, pág. 24)

Las acciones direccionadas para alcanzar unas mejores condiciones económicas que
permitieron el desarrollo de las actividades misionales de la Universidad, fueron posibles

68
al definir e implementar en un ámbito de gobernabilidad, los relacionamientos con actores
externos que debían asumir la responsabilidad de financiamiento, en tanto que el rector
Rafael Aubad y su equipo rectoral, basado en sus capacidades individuales de liderazgo,
reconocimiento, legitimidad y conocimiento de los asuntos económicos, logró involucrar
a actores externos y con responsabilidades frente a la Universidad (Congreso y Asamblea
Departamental) para dar soluciones a los problemas financieros estructurales que vivía
la Universidad.

Se reconoce plenamente que los gobiernos de la Universidad de Antioquia para el giro
de los noventa, definieron e implementaron acciones con un sentido direccionador y
coordinador, alcanzando eficacia en la reorientación de la Universidad. Que para dicho
giro contribuyeron esencialmente los rectores Rafal Aubad López y Jaime Restrepo
Cuartas.

5.2.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales

Mediante el trabajo de campo se indagó a los entrevistados y participantes del Panel,
sobre las capacidades personales e institucionales que tuvieron los rectores y sus
equipos rectorales del período estudiado. Se reconocieron capacidades personales
relacionadas con el liderazgo, experiencia, conocimiento, relacionamiento con el mundo
político y económico, delegación, confianza, convocatoria, compromiso, de gestión,
autoridad académica, intelectualidad, de coordinación, sentido visionario y
direccionamiento. Y desde el punto de vista institucional, el desarrollo normativo,
implementación de los Planes de Desarrollo, el Sistema de Investigación Universitario, el
sentido de pertenencia de los integrantes de la comunidad universitaria, identidad y
calidad de las personas.

El rector Alberto Uribe Correa (Uribe A. , 2016) reconoció las capacidades personales
tanto de Rafael Aubad López como de Jaime Restrepo Cuartas y manifestó:

Mi respeto y mi admiración por todas estas personas, por el doctor Rafael Aubad, por el
doctor Jaime Restrepo Cuartas, por los vicerrectores que tuvieron la capacidad de
gestión, compromiso; así mismo indicó que (...) el gobierno de Rafael Aubad, (…) convocó
a la universidad a crear unas nuevas normas universitarias, el Estatuto General de la
Universidad, en que la Universidad de Antioquia también fue la líder a nivel nacional, por

69
el conocimiento que tengo, en adaptar su institucionalidad, su gobierno, su gobernanza a
esa Ley.

Con respecto a esta misma temática, el profesor Gonzalo Medina (Medina G. , 2016),
refiriéndose al gobierno universitario del rector Jaime Restrepo Cuartas manifestó:

Yo insisto, en que Jaime Restrepo Cuartas durante su periodo en la Rectoría de la
Universidad, (….) me parece que fue el que marcó una huella, dejó una impronta de
demostrar que es posible un rector con un perfil más intelectual, sin renunciar a las
exigencias básicas que debe tener un rector universitario de una universidad pública;
vuelvo y digo, el componente del manejo de lo administrativo y también lo académico; yo
sí considero que un rector no debe ser un tecnócrata, no debe ser simplemente un hombre
hábil para los números, para la parte de la administración, sino que también, debe tener
un punto de vista, un criterio, ojalá una formación y experiencia académica, porque le
permite a él dialogar con los estudiantes, le ayuda a su administración consolidarse, es
decir hacerla más gobernable.

Con respecto a la investigación y las competencias tanto personales como institucionales,
el profesor Patiño (Patiño, 2016), referencia el liderazgo del rector Jaime Restrepo
Cuartas. En sus términos planteó que:

La Universidad de Antioquia es quien toma, creo yo, puede que hayan otros liderazgos en
el país, pero la Universidad de Antioquia, incluso por encima de la Universidad Nacional
y lidera como esa fase, la primera fase para asumir la investigación, como una actividad
misional central de la universidad; entonces yo creo que eso le permitió a la Universidad
iniciar ese camino que se dio cuando llega Jaime Restrepo Cuartas en su administración;
administraciones previas habían tenido iniciativas de investigación, incluyendo la del Dr.
Gaviria, pero se le daba un sentido claro y toma un norte en el Plan de Desarrollo que se
consolida de varias maneras, ..."

La profesora Deicy Hurtado (Hurtado, 2016) reconoce en la cultura de la Universidad de
Antioquia, un gran sentido de pertenencia por la Institución. Considera que:

Yo creo, a mí me sorprende mucho algo de la Universidad y es ese amor por ella, que uno
encuentra una cosa a veces como irracional, casi que apelando a esos componentes más
tradicionales, el motivo de sentir una identidad de pertenencia que aquí vamos
construyendo a lo largo de la vida, que eso está muy instalado en los estudiantes,

70
profesores, que es un elemento muy importante que nos ha permitido salir de las crisis,
esa fuerza que hay ahí, que coincide con el profesor, hay que aprovechar y pensar para
construir una propuesta de gobierno o un nuevo modelo de gobierno que permita permear
las actuaciones de gobierno.

Sobre el rector Alberto Uribe Correa, el profesor Jairo Humberto Restrepo Zea (Restrepo
J. H., 2016), precisó algunas capacidades personales:

Cualidades que en el fondo contribuyeron mucho a la universidad, uno, es la capacidad
de relacionarse con el mundo político y empresarial que le permitió traer muchos recursos
a la universidad, y dos, en su estilo de gobierno así no tuviera en algunos momentos la
mejor gente, sabia delegar mucho en su estilo, confiaba mucho en su equipo, delegaba y
eso permitía cosas, no teníamos que estar dependiendo de un rector para decidir.

5.2.3. Se definió e implementó el Estatuto General actual de la Universidad de
Antioquia en gobernabilidad o gobernanza?

Las acciones de gobierno universitario direccionadas a la definición e implementación del
Estatuto General, se dieron bajo dinámicas de empoderamiento de los actores
universitarios que serían impactados con el nuevo acuerdo estatutario, donde éstos
tuvieron la oportunidad de crear su propio futuro, apalancadas por un nuevo ambiente
creado por la Constitución de 1991 y la Ley 30 de 1992, caracterizando la definición de
esta acción de gobierno dentro de la forma de gobierno en gobernanza, pero contando
con direccionamiento en gobernabilidad, esto es, en coexistencia de ambas formas de
gobierno.

La exposición de motivos del Acuerdo Nº 1 de 1994 (Universidad de Antioquia, 2002, pág.
13), en su numeral 2, Metodología, expone las diferentes acciones que se realizaron para
la definición del Estatuto. Cabe resaltar la constitución de una Comisión por el Consejo
Superior donde participaron los estamentos estudiantil11 y profesoral. El rector Rafael
Aubad López instaló la Comisión y dio instrucciones, entre otras, la de “…procurar la
participación de la comunidad y de la sociedad en el enriquecimiento del proyecto”
(Universidad de Antioquia, 1994, pág. 13). Dicha Comisión procedió a ensamblar el

11
Se indica que “…infortunadamente el representante estudiantil se vio obligado a renunciar”

71
proyecto, el cual fue publicado para su discusión con los estamentos y las diferentes
instancias de facultades, institutos, escuelas y corporaciones. Se abrió un período de
estudio y reflexión mediante reuniones con la Junta Directiva de la Asociación de
Profesores, la realización de foros, reuniones con Exrectores, entre otras. Derivado de
dicho estudio se “…reescribió el articulado para incorporar las propuestas pertinentes y
rectificó los aspectos en los cuales los aportes recibidos armonizaban con el espíritu del
documento inicial” (Universidad de Antioquia, 2002, pág. 15)

De acuerdo a lo planteado por el rector Alberto Uribe (Uribe A. , 2016), los Estatutos de
la Universidad reconocen los diferentes integrantes de la comunidad universitaria y los
sectores externos, constituyendo el poli clasismo que permite la diversidad y enriquece
el debate. Precisa además que este fue elaborado con la participación de los estamentos
universitarios. Plantea que:

Se manejaba la universidad, ahora era un conglomerado de académicos donde estaban
todos los gremios de la institución, profesores, estudiantes, egresados, sector externo,
todo ese poli clasismo enriquece enormemente el debate y permite una mejor
gobernabilidad y se empoderan, desde esos consejos, mediante la aprobación de los
estatutos en la que hubo participación de docentes y de trabajadores, de egresados; se
empoderan esas comunidades académicas.

No obstante para el profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016), el Estatuto no alcanzó a
constituirse como acción de gobierno en gobernanza, esto es, empoderando a los actores
que serían impactados con la definición del Estatuto, consideró que:

"...inclusive yo pienso que fue al revés, a la manera como el Estatuto General describe el
manejo del poder, trata de excluir la gobernanza intencionalmente, porque constituye un
peligro, lo trata como un peligro, trata de manejarlo terapéuticamente, para eso establece
formas de manejo y eso es un protocolo de manejo..."

5.2.4. Se definió e implementó el Estatuto General haciendo uso de la autonomía
universitaria?

La exposición conceptual planteada por el profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016) sobre la
autonomía universitaria en el Panel realizado, contextualiza el concepto para reconocer,
si las acciones de los gobiernos de la Universidad que fueron definidas e implementadas

72
para el proceso de elaboración y aprobación del Estatuto General, se dieron en el uso de
las capacidades que de ella se espera.

Plantea el profesor Mejía que la “…concepción de la autonomía universitaria se ha
deformado muchísimo”, indicó que en un período amplio, significó (…) “extraterritoriedad
y tiene que ver con la violencia que se ejercía desde la Universidad hacia la vida ordinaria
de la ciudad”. Manifiesta que “(…) la concepción en realidad, la tradición de la autonomía
universitaria, tiene que ver con el diseño de la sociedad utópica, el diseño de la sociedad
en la cual se habla de la separación de poderes, de la cual habla Montesquieu”. Indica
que como “(…) consecuencia de la separación de poderes para que no haya una
hegemonía dentro de la sociedad, entonces la sociedad tiende ser armoniosa y a tener
el respeto por diferentes intereses que son nuevos en su interior.” Precisa que “…la
autonomía universitaria, como tradición, está pensada para que dentro de la Universidad
no halla hegemonía y halla más bien una convergencia de fuerzas diferentes que se
regulan entre ellas y generan una armonía”, indica que “…esa concepción de autonomía
no opera desde hace mucho tiempo dentro de las Universidades; desde el periodo de
Napoleón, la universidades son parte del aparato estatal y están orientadas hacia fines
que se les trazan desde el Estado”. Comenta que:

…en el caso nuestro es peor, porque las universidades corresponden a la acción de
dominio del Ministerio de Educación Nacional y se rigen por la comunidades multilaterales,
de modo que hacen parte de planes, capacitación de fuerza de trabajo bajo un contexto
internacional y de esa manera terminan amoldando la educación de los ciudadanos;
entonces propiamente no hay autonomía universitaria y lo más impactante es la
dependencia presupuestal de la que habla Juan Carlos Amaya (Amaya, 2016).

Además argumenta el profesor Mejía que “(…) por mucho tiempo la iglesia fue uno de los
actores dominantes dentro de las universidades públicas y hoy ha sido remplazada por
otra iglesia, que es la de los industriales, entonces los industriales y comerciantes
ocuparon un lugar que estaba señalada para la iglesia (…)”. Indica además, que “…los
Consejos Superiores han terminado teniendo un protagonismo muy fuerte, entonces lo
importante no es excluir las fuerzas, lo importante es de qué manera convergen, y que
(…) no haya hegemonía, (…); plantea que las Universidades Públicas “…están tomadas

73
por la fuerzas externas, con fórmulas diferentes, pero están (…) al servicio de intereses
de agentes externos en todos los casos”. Concluye “…que la autonomía universitaria
termina siendo una pieza de heráldica, como un escudo o como una bandera de la cual
se habla como parte de tradición, con alguna elegancia pero no tiene un contenido
afectivo por parte de la vida de las universidades."

Del anterior análisis conceptual se concluye, que dada las condiciones como se presentó
la elaboración e implementación del Estatuto General para la Universidad de Antioquia,
éste respondió más a la adaptación de la Universidad a las nuevas condiciones que
demandaba la globalización, el neoliberalismo y un Estado en proceso de ajuste a las
tendencias planetarias. No obstante, la autonomía es un principio al cual se aspira en el
mundo universitario, para el relacionamiento con la Sociedad y el Estado desde los
factores económico, político, social y legal, que permita al gobernante universitario definir
e implementar las acciones orientadas a la sostenibilidad institucional.

5.3. Análisis de las acciones de gobierno para el orden público interno (lo
ideológico y político en la era pos-comunista) de la Universidad de Antioquia

Permanentemente la Universidad de Antioquia ha vivido en su historia eventos que han
impactado en el desarrollo de sus misiones asociados al orden público interno dada su
naturaleza y características. Los estudiosos e historiadores de la Universidad, reconocen
desde sus inicios, hechos asociados a la forma como se presentaron las luchas por el
poder a nivel nacional, departamental o local. Desde las disputas asociadas a las
diferentes visiones de la sociedad y de la educación entre Bolívar y Santander (Gómez
J. G., 2004, pág. 23), a los años donde predominaron las tendencias de izquierda y sus
diferentes vertientes pro rusas o chinas, así como las expresiones de grupos
paramilitares.

Antes de los años noventa, la Universidad vivió afectaciones sistemáticas directas por la
relación de los integrantes de los estamentos profesoral, estudiantil y administrativo con
grupos y organizaciones de la izquierda nacional e internacional. Se plantea por Escobar
(Escobar, 2003) que grupos como el Ejército Popular de Liberación (EPL), M-19, Ejército
de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), contaron con presencia “no desdeñable” entre los estudiantes de la Universidad

74
(Escobar, 2003). Se referencia adicionalmente la presencia y confrontación de los
paramilitares liderados por Carlos Castaño, que desestabilizaron el ambiente universitario
por las amenazas a los integrantes de los grupos guerrilleros (Escobar, 2003).

La geopolítica del mundo global en el año 1989 cambió y marco un giro en la presencia
de las diferentes expresiones comunistas en al ambiente universitario. El profesor Javier
Escobar Isaza (2003) plantea sobre dicho momento que:

La Perestroika rusa de los ochenta, y el posterior colapso del sistema soviético,
simbolizado de manera muy particular por la caída del muro de Berlín en 1989, produjeron
entre el grueso del estudiantado universitario colombiano una sensación general de
desinterés y desánimo ante el compromiso político: (…) Por otra parte comenzaba a surgir
el tema de (…) la globalización. (…) que comprendía que las posibilidades mismas del
desarrollo exigían su entrada en el mundo globalizado. La universidad aislada no cabía
en el nuevo esquema mundial (Escobar, 2003, pág. 24)

Lo anterior, sumado a los procesos de paz que se dieron con los grupos EPL, M19 y el
Quintín Lame y los nuevos escenarios generados por la Constitución de 1991, produjeron
nuevas dinámicas en las relaciones entre la Institución y los estamentos, lo que permitió
generar un ambiente más adecuado para la recuperación de la academia. (Escobar,
2003)

No obstante fenómenos nuevos entraron a incidir en la vida universitaria y la permanencia
de algunos reductos de grupos de izquierda, incidieron en el orden público interno, dentro
de la era pos-comunista. El fenómeno más relevante lo constituye la aparición del
microtráfico en los predios universitarios, al incremento de la inseguridad interna, por la
aparición de una serie de hechos que atentaban contra la integridad fisica de los
integrantes de la comunidad universitaria, como atracos y robos.

5.3.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para el orden público
interno en la era pos-comunista.

Cobra importancia en este aparte referenciar el trabajo de investigación del Instituto de
Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, denominado “Caracterización y análisis
del Gobierno universitario de la Universidad de Antioquia” (Hurtado, Zapata Cortes, &

75
Rojas Usma, 2015). En este informe se analizaron varios acontecimientos que generaron
inestabilidades en el orden público interno de la Universidad para el período 2010-2013,
subperiodo del abordado en el presente trabajo, pero que logra brindar evidencias sobre
las acciones de gobierno que fueron definidas e implementadas para la resolución de los
eventos asociados al orden público interno de la Universidad. Algunos elementos nos lo
brinda la profesora Deicy Patricia Hurtado (Hurtado, 2016), tomados de su participación
en el Panel realizado, donde se indagó sobre si hubo acciones direccionadas y
coordinadas para el tema del orden público interno. Manifiesta que:

…lo que estos trabajos nos han permitido encontrar, (…) es que ha habido una intención,
por lo menos en el asunto de orden público, de coordinar acciones (…) sin embargo lo
que uno ve a partir de esas investigaciones, pero también de mi percepción que he vivido
la Universidad, que he visto cómo actúa el gobierno, de todas maneras (…) han sido
sobrepasados por decisiones externas, (…) que en algunos eventos son mucho más
claras; se evidencia más esa incidencia de actores externos como la Alcaldía, la
Gobernación, o quienes dirigen la fuerza pública local; se logra ver que hay momentos
en que, se saltan la autonomía universitaria (…), que se sobrepasa la autonomía
universitaria (…), hay una mayor incidencia de actores externos sobreponiéndose a las
decisiones internas (…), que permiten el ingreso de la fuerza pública. Creo que en algunos
casos, como por ejemplo, la instalación de cámaras de seguridad que muestra claramente
como la universidad pierde el control, el gobierno universitario pierde el control en ese tipo
de decisiones. Cuando al preguntar quién toma la decisión sobre eso, lo que hemos
encontrado es que no se supo; finalmente si la decisión la tomaba el rector, la tomaba
quien coordinaba en la Alcaldía, la Secretaria de Gobierno, ahí a mí me parece que la
Universidad pierde capacidad de coordinar y tiene que asumir en muchas ocasiones,
decisiones externas sobre ese tipo de decisiones.

En ese mismo orden de ideas de la profesora Hurtado, el profesor Gonzalo Medina
(Medina G. , 2016) plantea que el orden público y la autonomía no pueden ser mirados
desconectadamente. Precisa que “…por el contrario hay que entrar en una relación de la
figura de la autonomía y la noción de orden público en el caso de la Universidad de
Antioquia.” De otro lado amplia el concepto de orden público. Según él:

…hemos sido de alguna manera presos de una visión militarista de orden público, o sea,
consideramos que el orden público es la ausencia del conflicto, cuando debería ser lo

76
contrario, es decir, el orden público es dejar que los conflictos fluyan, yo creo que hay
orden público, diciéndolo de otra manera, hay orden público cuando hay conflicto, cuando
se expresan ahí. Otra cosa es hablar de conflicto armado, esta es otra situación, …

Plantea además el profesor Medina que: “…la autonomía universitaria debe de estar por
encima de cualquier circunstancia, es decir frente a las dificultades, frente a los problemas
es que la Universidad muestra su verdadera capacidad de resolverlas, de enfrentarlas”.
Comenta que los universitarios han “ (…) sido testigo de situaciones en las cuales ha
sucedido lo contrario, o sea, hemos tenido gobernadores que han sido presidentes del
Consejo Superior que han violentado la autonomía al permitir el ingreso de la fuerza
pública”, esto según Medina “(…) porque es el expediente más fácil para resolver una
situación que es interna.."

Manifiesta el profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016) que el problema del orden público en la
Universidad está relacionado con la situación del País, a lo cual las administraciones
universitarias solo han podido ser reactivas plantea que “…lo que han podido hacer las
administraciones universitarias es manejar la reactividad, es el sistema inmune que trata
de sobrevivir frente a esa reacción o perturbación; ..."

Reconoce que los rectores del período estudiado estuvieron en algunos momentos en
exilio, por fuera de la Universidad. “…, Aubad en la última parte de su mandato, estuvo
completamente por fuera de la ciudad universitaria y Jaime Restrepo estuvo también en
el Paraninfo, (…) eso muestra cómo era la coyuntura del orden público en la Universidad”;
esto a pesar de los esfuerzos que hicieron, pues “Aubad tuvo muy poca posibilidad para
la solución de los problemas, instauro mesas de negociación con los actores internos que
se manifestaban físicamente pero (…)”, según Mejía, los actores externos no eran
reconocidos. Con respecto al rector Jaime Restrepo, manifiesta el profesor Mejía, que
“también tuvo varios atentados (…), los Consejos Académicos durante mucho tiempo se
realizaron allá en el Paraninfo”. Comenta que “Intentó negociar (…) y sin embargo fue
muy difícil (…) estuvo hablando con Carlos Castaño, también habló con las FARC, y a
pesar de eso la situación del rector para ingresar a la ciudad universitaria fue muy difícil
(…) dio muy pocos resultados”. Con respecto al rector Alberto Uribe Correa, indica Mejía,
que este pudo negociar a diferencia de estos dos “…mucho y más con los actores

77
internos y eso le permitió estar internamente en la ciudad universitaria y prácticamente
no tener que salir de ahí”, no obstante indica el profesor Mejía que “(…) con costos
grandes” pues como parte de las negociaciones, “(…) tuvo que entregar elementos muy
importantes del manejo de la Universidad”, considerando el profesor Mejía que dicha
situación “(…) hace parte de cualquier intento de realizar la gobernabilidad dentro de una
institución como la Universidad; es inteligente negociar y contraproducente cerrarse a
negociar "

Como se puede observar, fueron realmente muy limitadas las acciones de gobierno
direccionadas y coordinadas que alcanzaron a ser eficaces para superar los problemas
de orden público interno, a pesar de las capacidades tanto personales como
institucionales. La naturaleza de las condiciones socio - políticas y los intereses de los
grupos al margen de la ley, se constituyen en temas de permanente preocupación para
los gobiernos de la Universidad. Las acciones de gobierno ya sean internas o externas
orientadas desde la gobernabilidad, no han permitido trascender el problema, a pesar de
haberse recurrido a la movilización de la comunidad universitaria en procura de su misma
defensa, movilizaciones que podrían ser profundizadas en el sentido de acciones en
gobernanza.

Para el profesor Juan Carlos Amaya (Amaya, 2016) el orden público interno que le
correspondió afrontar al rector Alberto Uribe Correa lo soportó en un adecuado
relacionamiento tanto con profesores, como con estudiantes. Plantea Amaya que "(...) sí
había esa capacidad, si se quiere con profesores y estudiantes, pienso que también se
relacionaba afuera, eso tiene ventajas, pero también y desventajas por los costos de
estas negociaciones y por supuesto en el tema del orden público (…)”. Plantea además
que “…hay cosas que definitivamente no se pueden manejar desde adentro, por ejemplo,
el tema de microtráfico, la capacidad interna de manejar ese problema es casi cero, y de
hecho Alberto Uribe tuvo guardaespaldas.” Precisa que “(…) en realidad él tuvo esa
movilidad o esa capacidad de relacionarse bien afuera y de moverse bien adentro,
normalmente no lo hacía solo; eso le permitió gobernabilidad y no tanto gobernanza..."

78
5.3.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para el orden público
interno

Identificadas las capacidades de gobierno personales e institucionales, se reconoce en
este punto, que el gobierno del rector Alberto Uribe Correa tuvo mayores niveles de
estabilidad de orden público interno, dada las capacidades de diálogo y relacionamiento
de su equipo de trabajo. Resalta la apreciación de la profesora Hurtado cuando plantea
que “…hay que reconocer que Alberto Uribe, en su primer momento tuvo una capacidad
muy alta, muy fuerte de conversar, de sentarse a conversar con los actores en conflicto,
pero yo creo que parte de eso tenía que ver con la presencia y con el apoyo tan fuerte
que hacia la Secretaria…” En otro aparte, la profesora, manifiesta ratificando lo anterior
que “…volviendo a ese tema de los problemas internos de la Universidad y la capacidad
para resolverlos, a mí siempre me parece que la Secretaria, la doctora (…) Ana Lucia
Herrera, (…) jugo un papel muy importante, con su capacidad de conversar con distintos
actores que estaban involucrados en el conflicto interno".

No obstante, debe ser claro que los rectores Rafael Aubad López y Jaime Restrepo
Cuartas, a pesar de sus capacidades intelectuales, académicas y de liderazgo no
alcanzaron a resolver problemas de conflicto armado, pues este tema se sale del alcance
del ambiente académico.

5.3.3. El orden público interno y la autonomía universitaria

Se reconoce por los entrevistados y los participantes en el Panel, como las acciones que
fueron definidas e implementadas para el tratamiento del orden público interno en la era
pos-comunista, estuvieron superadas por las acciones que desde los gobiernos local y
regional se definían en términos de seguridad, afectando la autonomía universitaria; así
mismo, las limitaciones para recurrir a las capacidades de gobierno personales e
institucionales cuando se trata de conflictos armados, en coherencia con lo planteado por
el profesor Medina.

79
5.4. Análisis de las acciones de gobierno para la adopción de la autoevaluación y
la acreditación en la Universidad de Antioquia

El Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) en el año de 1993 aprobó
la conformación de la Misión para la Modernización de las Universidades Públicas, con
el fin de definir estrategias para incrementar la eficiencia de la universidad pública y la
formación profesional, y dar respuesta así, a los nuevos escenarios nacionales e
internacionales. Dicha Comisión con sus propuestas procuraba “…fortalecer la
contribución de la universidad pública a los procesos de democratización y
descentralización de la educación superior en el país, concebidos por la Constitución de
1991” (Bustamante, 1995, pág. 1); se esperaba aportar al mejoramiento de la calidad y
eficiencia de la universidad, a su flexibilidad, aumento de cobertura y la definición de
alternativas para el desarrollo de un Sistema de Acreditación confiable.

En su Decima Estrategia se consideró la acreditación. Aquí se planteaba que esta busca
“…facilitar la interlocución e información entre las universidades y la sociedad en general”
(Bustamante, 1995, pág. 33). Esta estrategia se concibe integrada al Sistema de
Información que permita a los demandantes del servicio de educación superior elegir las
mejores alternativas y al Estado y las mismas universidades el nivel de calidad de los
diferentes programas.

Recomienda la Misión a una “…redefinición y perfecionamiento de la autoevaluación,
entendiéndola como parte del proceso de acreditación, que se complementa con la
evaluación externa realizada por los pares académicos” (Bustamante, 1995, pág. 34).

Así mismo, en el Informe se define el proceso de acreditación como instrumento de
mejoramiento de la calidad de la educación superior, precisando la necesidad de definir
un plan para el desarrollo del sistema; los criterios para determinar las características del
sistema; los participantes del sistema; el diseño metodológico de los submodelos y
modelo integrado para la acreditación; y la obtención de la acreditación (Bustamante,
1995, pág. 94)

80
De otra parte, el Título Primero, Capítulo III, Artículo 16 del Estatuto General de la
Universidad de Antioquia, define el Principio de Autoevaluación, en los siguientes
términos:

La autoevaluación, la actualización científica y pedagógica, el mejoramiento continuo de
la calidad y la pertinencia social de los programas universitarios, son tareas permanentes
de la Universidad y parte del proceso de acreditación. La Institución acoge y participa en
el Sistema Nacional de Acreditación

La adopción de este principio universitario, ratifica el espíritu de autonomía, como parte
de la esencia Institucional, lo que fortalece la responsabilidad social universitaria. La
autoevaluación es el proceso que permite potenciar las capacidades institucionales para
alcanzar el compromiso que adquirió con la sociedad. Para el año 2014, la Universidad
había logrado realizar dos autoevaluaciones institucionales orientadas a la acreditación
institucional, dos autoevaluaciones especificas del Sistema de Investigación
Universitario, una autoevaluación con referencia internacional a su Sistema de Extensión
y cantidad de autoevaluaciones dirigidas a obtener las certificaciones del Ministerio de
Educación Nacional para sus múltiples programas académicos. En la presentación del
informe de autoevaluación institucional 1997-2001 de la Universidad de Antioquia, se
plantea que:

La cultura de la evaluación, ya desarrollada y asumida prácticamente por todas las
unidades académicas y administrativas de la Universidad, marca un hito y un momento
histórico en la vida de la Institución. La década de los noventa será el tiempo en el cual,
desde el Estatuto General de 1994, se pueda rastrear su irrupción, seguir su acelerado
desarrollo, precisar sus impactos, y pronosticar su movimiento de no retorno, para
asegurar a la Universidad su máxima calidad y la búsqueda continua de la excelencia
académica, como concreción de su propio estatuto rector (Informe de Autoevaluación
Institucional 1997-2001).

Según el informe de la segunda autoevaluación orientada a la renovación de la
acreditación institucional del año 2011, la Universidad:

81
…ha logrado importantes avances en materia de autoevaluación y de
autorregulación, evidentes en la institucionalización de procesos, como las
evaluaciones y el seguimiento al Plan de Desarrollo, a los planes de acción, al plan
de mantenimiento y mejoramiento institucional, a los sistemas de gestión de la
calidad, a los planes de mejoramiento de los programas académicos, al Sistema
de Control Interno, y a los planes de mejoramiento que se derivan de los
organismos de control. Lo anterior ha fortalecido la cultura de la autoevaluación y
ha permitido mantener la calidad institucional (Universidad de Antioquia,
Autoevaluación Institucional 2006-2010, 2016, pág. 6)

Como se evidencia, el resultado concreto de la definición e implementación del principio
de autoevaluación es el haber alcanzado permear la cultura de la Universidad. Cabe
preguntarse entonces: ¿Cuál fue la forma de gobierno universitario que permitió ser
eficaz en la implementación del principio de autoevaluación?

5.4.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para la autoevaluación y
la acreditación.

El punto de vista planteado por el profesor Mejía (Mejía, 2016) en el Panel sobre el
principio de autoevaluación y la forma como se definieron e implementaron las acciones
para que se constituyera parte de la cultura universitaria, se basa en la no oposición del
rector Jaime Restrepo Cuartas a la orientación que desde el Ministerio de Educación
Nacional y la nueva normatividad que se expedía adoptando el sistema de
autoevaluación. Manifestó “…que Jaime Restrepo en vez de oponerse (…) lo que hizo
fue sumarse, eso le dio ventajas, lo que género fue un gran crecimiento de la Universidad
de Antioquia”. Esto, según Mejía, “(…) porque en vez de concentrarse en hacer oposición
a esa fuerza, generó un movimiento interno y una cultura de labor docente”. Esa
característica, para Mejía, “generó gobernanza, porque en vez de que los académicos se
sintieran mal en la Universidad haciendo esos procesos, finalmente se dieron cuenta que
eran ventajosos para la Universidad, (…) se puede decir que generaron organización
interna institucional..."

Para el rector Alberto Uribe (Uribe A. , 2016), la autoevaluación se deriva de la aplicación
de la ley, precisa que "… esos principios se recogen de la ley, que ordenaba, así fuera

82
en forma voluntaria, que las universidades tenían que mejorar en la calidad y daba como
una opción de ser voluntaria…”. Indicó que la misma ley, planteaba beneficios del Estado
para las instituciones que implementaran la autoevaluación, aunque esto nunca se
cumplió. En otro aparte el rector Uribe manifestó que:

"Vale la pena destacar ahí a Alberto Isidoro Kurzer desde la Vicerrectoría de Docencia en
la rectoría de Jaime Restrepo Cuartas que asume la autoevaluación y la acreditación
como voluntaria (…) y no como obligatoria, todas las unidades académicas, después,
asumo yo, que todos los procesos también sean autoevaluados y acreditados con miras
al mejoramiento."

Recuerda el rector Uribe que con el liderazgo "…de todos los decanos que nos tocó en
cada unidad académica competíamos sanamente por ser los primeros en acreditar”.

Sobre esta misma apreciación, el profesor Juan Carlos Amaya (Amaya, 2016), en el
Panel, plantea que “…en el caso de la autoevaluación el programa de derecho de la
Universidad de Antioquia fue el primer programa de derecho en el País de universidad
pública que se acreditaba como facultad…” Expuso que “…hubo una convocatoria de la
Rectoría para que los programas se acreditaran y (…) ya se había logrado un resultado
favorable como el de Trabajo Social, que creo, fue el primer programa de la Universidad
acreditado y después el de Filosofía…”. Continua Amaya que “…después apareció el de
Medicina y ya se fue regando…” Comenta que la Universidad Nacional se resistió a todo
lo que fuera acreditación”. Y termina diciendo que este efecto y trabajo de convencimiento
se llevó a cabo por el Rector Jaime Restrepo y su Vicerrector de Docencia promoviendo
“(…) conversar, te llamaba (…) vea decano venga a ver, en llamar a los jefes de
departamento digamos irrigar todo ese paisaje que poco a poco fue asumido.”

5.4.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para la adopción de la
autoevaluación y la acreditación

Se reconoce en este punto que los gobiernos universitarios de los rectores Jaime
Restrepo Cuartas y Alberto Uribe Correa, aprovecharon sus capacidades personales e
institucionales para alcanzar que el principio de autoevaluación, adoptado mediante el
Estatuto General de 1994, se constituyera como parte de la cultura institucional.

83
Correspondió al rector Uribe, llevar dicho principio a todos los procesos institucionales,
dándole continuidad a los académicos.

5.4.3. La autoevaluación y la acreditación en el ámbito de la Autonomía
Universitaria

Independientemente del contexto internacional y nacional relacionado con el proceso de
autoevaluación y acreditación, se valida que las acciones de gobierno definidas e
implementadas para la adopción de dicho principio estatutario en la Universidad de
Antioquia, contó con las competencias institucionales que permitieron ejercer el principio
de autonomía, lo que permeó la cultura de la comunidad universitaria y generó acciones
en gobernanza, alcanzando altos niveles de eficacia en la acción de gobierno, asunto que
se soportó en lo que el profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016) plantea:

…un efecto directo de muchas acciones de gobierno que están regidas por la
gobernabilidad, pero que debido a la capitalización de las emociones de los universitarios
terminan teniendo efectos de gobernanza, pero que no han sido pensadas (…) por esos
gobiernos, ni está regida por ideas comunitarias, sin embargo la adhesión afectiva a la
Universidad de Antioquia, que muchos de los movimientos que se hacen, terminen
haciendo parte de la cultura institucional entonces, todo tiene efecto de gobernanza...

El anterior análisis del profesor Mejía permite reconocer como el gobernar en
gobernanza, se potencia mediante “…la capitalización de las emociones de los
universitarios”, esto es el desarrollo de capital social, haciendo emerger en el ámbito
universitario ejercicios de autonomía, la cual es necesaria para la definición de las
acciones de gobierno en gobernanza. Se identifica que la adopción del principio de
autoevaluación en la Universidad de Antioquia, se alcanzó mediante acciones
direccionadas en coexistencia de las formas de gobierno de gobernabilidad y
gobernanza.

84
5.5. El proceso de transformación de universidad centrada en docencia a
universidad con énfasis en la investigación formal y aplicada.

Jaime Restrepo Cuartas, rector de la Universidad, en el texto “Historia y presencia de la
Universidad de Antioquia” de la profesora María Teresa Uribe, planteó grandes desafíos
a la Institución, orienta que:

Sólo así, a partir de la cualificación de sus programas y de la consolidación de una
comunidad científica acreditada internacionalmente, la Universidad podrá enfrentar en un
futuro, en el nuevo Siglo de las Luces, las tareas de competitividad que desde ya se
constituyen en un reto, se aspira a colocarse entre las principales del país y de
Latinoamérica. Pero antes, para afrontarlas, es preciso que la Universidad resuelva
unas condiciones previas: que oriente su proceso de modernización hacia la corrección
de unos procedimientos que hoy la llenan de burocracia y entraban su actividad, para
lograr así resultados que la hagan más eficaz; que consolide su plan de desarrollo y logre
que sea asumido por las diferentes dependencias, al tiempo que continua su proceso de
descentralización administrativa y financiera, y que se dote de los elementos tecnológicos
que la conecten con la comunidad científica nacional e internacional, mediante un uso
adecuado de las redes. Además, es necesario que la universidad acoja la reformas que
modernicen sus modelos pedagógicos, que introduzcan las nuevas tecnologías en el
proceso de aprender y flexibilicen su plan de estudios, y que sepa someterse sin
vacilaciones a la evaluación internacional, para buscar su acreditación frente a otros
países, pues no de otra manera la institución puede consolidar académica y
administrativamente su comunidad científica. (....) La Universidad del futuro es un sueño
que se construye con la participación de todos los universitarios y con la colaboración
permanente de los egresados y de la sociedad. Nuestra Universidad es pública y se siente
orgullosa de serlo, porque se ha convertido en un factor de equidad para los sectores
más pobres de la población y en una oportunidad para el desarrollo del país (Uribe M. T.,
1998, pág. 772).

Posterior a la creación del Sistema de Investigación Universitario, mediante el Acuerdo
Superior 23 de 1981 y como producto de la reestructuración académica emprendida a
finales de los años 80 en la Universidad de Antioquia, se crearon los institutos de
investigación, los cuales se constituyeron como unidades independientes de las

85
facultades y departamentos, basados en desarrollos interdisciplinarios (Escobar, 2003).
Escobar (2003) referencia que en el año 1988 se creó el primer instituto de investigación
basado en la nueva política: el Instituto de Estudios Políticos. Esta orientación
universitaria se continuaría con el rector Luis Pérez Gutiérrez y su vicerrector general,
Carlos Gaviria Díaz, los cuales pusieron en funcionamiento la Dirección de Investigación
y modificaron el Sistema Universitario de Investigación, creado en 1981 (Escobar, 2003).
Después de haberse creado los institutos de Estudios Regionales y de Filosofía, en los
años 1989 y 1992 respectivamente, se suspendió la creación de institutos.

Con el Estatuto General de 1994 se reorientó la estructura que había implementado el
proceso de reestructuración, centrándose la organización académica en la facultad, las
cuales podrían estar constituidas por institutos o escuelas, en un primer nivel y por
departamentos o centros, en un segundo nivel (Escobar, 2003). A los institutos se le
asignó la función esencial de desarrollo de las disciplinas académicas, basado en la
investigación básica, y la función esencial de la escuela era el desarrollo de las
profesiones, las cuales se apoyarían en la investigación aplicada (Escobar, 2003).

Con el fin de ganar una mayor interdisciplinariedad en el proceso investigativo surgió el
concepto de corporación académica. Para el año 2002, la Universidad tenía cuatro
corporaciones: Ambiental, Biogénesis, Ciencias Básicas Biomédicas y Patologías
Tropicales (Escobar, 2003).

En el año 1993, el compromiso del gobierno universitario por el fortalecimiento de la
investigación, conllevó a un mayor apoyo económico a esta, lo que promovió la creación
de un gran número de grupos de investigación, hasta alcanzar altos desarrollos en la
Universidad. Escobar (2003) plantea que “Los grupos se multiplicaron y, ellos sí, dieron
origen a la más fuerte revolución en el manejo universitario. Fueron estos años un período
de riqueza creativa que rompió los esquemas tradicionales” (Escobar, 2003, pág. 23).
Cabe preguntarse: ¿Cuál fue la forma de gobierno para que la investigación alcanzara
ese alto grado de desarrollo?

86
5.5.1. Acciones de gobierno direccionadas y coordinadas para la transformación
de universidad centrada en docencia a universidad con énfasis en la investigación
formal y aplicada.

Ante la pregunta planteada a los panelistas, sobre sí las acciones de gobierno para el
tema de la investigación, fueron direccionadas y coordinadas, la profesora Deicy Hurtado
(Hurtado, 2016) en su intervención planteó que “…efectivamente en asuntos de
investigación se demuestra que hay (…) direccionamiento; una política que viene de
forma internacional y que nacionalmente se acoge. (…) La Universidad, empieza a
coordinar acciones y actores para poner en marcha esa propuesta”. Comenta además
sobre la recomendación que se le hizo al grupo de investigación del Instituto de Estudios
Políticos, que adelantó el estudio sobre la caracterización del gobierno universitario:
“…nos sugirieron (…) la investigación, como un hito importante que no estudiamos, pero
que era esencial para el estudiar las ideas sobre la investigación y luego la forma como
estas se deterioran."

El profesor Pablo Javier Patiño (Patiño, 2016) en su intervención en el Panel, expuso las
fases, que según él se dieron en el proceso de definición e implementación de las
acciones para el cambio de una universidad con énfasis en docencia a una universidad
de o con investigación. Planteó que la investigación en la Universidad “… se consolida
(…) en el gobierno de Jaime Restrepo, y que (…) venía desde Rafael Aubad”. Recuerda
“… que la gestión la hizo Gustavo Valencia” y precisa que en la fase de lanzamiento se
presentan varios eventos. “(…) aumento en la financiación de la investigación por parte
de la Universidad, el Sistema Universitario de Investigación, que fue una creación
básicamente colectiva que se da a partir del 2001 de manera oficial” y “(…) un tercer
evento que fue el proyecto SIU12, que lo lanza en el 2001 el Doctor Jaime Restrepo como
parte de su proyecto de gobierno.” Complementa el profesor Patiño (Patiño, 2016) que la
fase de consolidación se da entre el 2001 y el 2006, “(…) precisamente con la
construcción de la SIU, con la implementación del Sistema Universitario de Investigación,

12
Abreviatura de Sede de Investigación Universitaria

87
que ya le entregaba a toda la universidad un direccionamiento claro para el término de la
investigación”.

Complementa el profesor Patiño (Patiño, 2016) el análisis sobre el tema de la
investigación en la Universidad, exponiendo lo que él denomina la fase de estancamiento
del sistema, a pesar de los indicadores favorables que se muestran para este. Plantea
que dicha fase se dio en el período 2006-2016, a pesar de que la Universidad tuviese
indicadores de crecimiento en la investigación. Describe, que a pesar de haber anunciado
dicho estancamiento al Vicerrector de Investigaciones, Gustavo Valencia, no se tomaron
las acciones para su reorientación. Precisa que dicho estancamiento se derivó del
agotamiento del modelo basado en los grupos de investigación, al menos para la
Universidad de Antioquia. No obstante, según él “(…) eso no se cambió y básicamente
lo que se hizo en el 2006 con el nuevo Plan de Desarrollo en la rectoría de Alberto Uribe
fue tratar de coger, de tomar lo que ya existía”. “(…) Y hacer una nueva etapa, una nueva
apuesta y era que la Universidad de Antioquia se convirtiera en la universidad de
investigación más importante del país, (…)”. Planteó adicionalmente que “eso, fue un
error fundamental para la investigación, (…) siendo fácil desde el punto de vista retórico,
más que unas actuaciones reales, porque no hubo un incremento ni por el Estado, ni por
gobierno, ni por la Universidad para obtener recursos suficientes”.

El profesor Jorge Mejía (Mejía, 2016) plantea que la preocupación por la investigación en
la Universidad se deriva de la tendencia internacional sobre el tema, lo cual es percibido
por el rector Aubad de manera oportuna por su condición de consultor internacional.
Precisa él que:

“(…) prepara a la Universidad para un movimiento que se va a dar, eso es importante para
la Universidad, fue algo muy oportuno y estratégico, pero no es que la investigación fuera
bien en el momento en que despego en la Universidad (…) y que después no fuera ya tan
bien, sino que correspondía a una oportunidad, esa fue la forma como se aprovechó la
oportunidad (…) dio mucho rendimiento, veníamos de cero e inmediatamente se ve el
crecimiento de una manera significativa, pero después es la entropía la que gana y
entonces ya no existe claridad, no existe dirección con esa planificación y entonces lo que
comienza a actuar es la manera como esa posibilidad de inyección económica, comienza

88
a retransformarse dentro de la institución de acuerdo con las otras fuerzas que se mueven
en la institución..."

El profesor Jairo Humberto Restrepo Zea (Restrepo J. H., 2016) plantea que en los veinte
años que se estudian, se presentaron dos Planes de Desarrollo. Para el período 1996-
2006, el Plan denominado "La Universidad para un nuevo siglo de las luces” y el que
cubrió el período 2006-2016, “Una universidad investigadora, innovadora y humanista al
servicio de las regiones y del país. Estos fueron materializados mediante Planes de
acción, lo que según el profesor Jairo “Identifica la particularidad que se dio en la
Universidad de contar con dos rectores para el cubrimiento de los veinte años, lo que
según él “…favoreció a la Universidad (…) porque dio estabilidad, continuidad,
persistencia en esos proyectos, uno pues, de todo mi interés bien sabemos, es la línea
de investigación…”

El rector Alberto Uribe Correa (Uribe A. , 2016) en la entrevista realizada manifiesta que
para la adopción del Principio de investigación, la Universidad necesitaba actualizar el
estatuto profesoral. Indica que “La universidad sí va a ser una universidad de
investigación, había que cambiar su estatuto profesoral, para que premie, que privilegie,
que haga posible que aquí vengan los mejores investigadores y se da un vuelco en el
estatuto profesoral que fue también duro por la resistencia y las cosas, pero que
finalmente se hace un estatuto…"

Como se podrá observar, la definición e implementación de las acciones orientadas y
coordinadas para la transformación de una universidad de enseñanza a una universidad
de investigación, alcanzaron plena eficacia al lograrse que la investigación se
constituyera en uno de los ejes centrales de la misión de la Universidad. No obstante se
percibe que en etapas posteriores, el direccionamiento de la investigación no guarda
coherencia plena con la filosofía institucional, encontrando en ella, más una oportunidad
para la sostenibilidad financiera, que el espíritu de impactar el desarrollo de la sociedad,
asunto que tiene que ver con las tendencias globales y prácticas neoliberales que entran
al mundo de la vida universitaria. De cualquier forma, se puede concluir que los gobiernos
de Rafael Aubad, Jaime Restrepo Cuartas y Alberto Uribe Correa, alcanzaron a definir e
implementar acciones que permitieron pasar de una universidad basada en la enseñanza

89
a un universidad investigadora, cubriendo las fases de las cuales habla el profesor Patiño
(Patiño, 2016), donde se cuestiona la orientación que se le dio a la investigación en el
Plan de Desarrollo 2006-2016.

5.5.2. Capacidades de gobierno personales e institucionales para la transformación
de universidad centrada en docencia a universidad con énfasis en la investigación
formal y aplicada

Igual que para los eventos anteriores, se reconocen para este aparte, las mismas
capacidades de gobierno personales. Pero no sobra resaltar el liderazgo del profesor
Gustavo Valencia para alcanzar que las acciones de gobierno definidas se
implementaran eficazmente, logrando direccionar a la Universidad al cumplimiento
misional de investigación que había sido considerado como principio en los Estatutos de
1994.

Con respecto a las institucionales, se reconoce el Principio de Investigación y Docencia.
Este se definió en el Artículo 14 de los Estatutos, donde se observa la intención de religar
los ejes misionales de docencia, investigación y extensión. Se plantea que:

La investigación y la docencia constituyen los ejes de la vida académica de la Universidad
y ambas se articulan con la extensión para lograr objetivos institucionales de carácter
académico o social.

La investigación, fuente del saber, generadora y soporte del ejercicio docente, es parte
del currículo. Tiene como finalidad la generación y comprobación de conocimientos,
orientados al desarrollo de la ciencia, de los saberes y de la técnica, y la producción y
adaptación de tecnología, para la búsqueda de soluciones a los problemas de la región y
del país.

La docencia, fundamentada en la investigación, permite formar a los estudiantes en los
campos disciplinarios y profesionales de su elección, mediante el desarrollo de programas
curriculares y el uso de métodos pedagógicos que faciliten el logro de los fines éticos y
académicos de la Universidad. Por su carácter difusivo y formativo la docencia tiene una
función social que determina para el profesor responsabilidades científicas y morales
frente a sus estudiantes, a la Institución y a la sociedad. (Universidad de Antioquia, 2002)

90
El profesor Jairo Restrepo (Restrepo J. H., 2016) en la entrevista realizada, reconoce
específicamente las siguientes capacidades institucionales relacionadas directamente
con la investigación en la Universidad: El desarrollo de la normativa universitaria, la cual
considera el Principio de Investigación y Docencia, definición de la Política de
Investigación, la definición y regulación del Sistema Universitario de Investigación (SUI),
contar con espacios especializados para el desarrollo de la investigación, tales como la
Sede de Investigaciones Universitarias (SIU) y la creación y reglamentación del Comité
para el Desarrollo de la Investigación (CODI). Sobre este Comité, Restrepo precisa
aspectos esenciales de la forma como se ha dado el fortalecimiento institucional para que
la investigación se concrete como uno de los ejes misionales de la Universidad. Según
él, el Comité se ha constituido en una especie de “…sala especializada del Consejo
Académico, en tanto que ahí están representados (…) todos los actores relacionados con
la investigación universitaria, nadie externo y allí (…) se toman decisiones
trascendentales, se administra un presupuesto fundamental, se toman decisiones sobre
unas convocatorias, se definen políticas y se asignan recursos…” Precisa el profesor
Jairo que esta forma de empoderamiento de los actores involucrados en la investigación
se puede reconocer plenamente en la forma de gobernar en gobernanza.

Así mismo, el profesor Pablo Patiño (Patiño, 2016) reconoce las capacidades
institucionales. Plantea que: “…esa política de investigación, la cual se refleja en la
capacidad de ese gobierno particularmente de Jaime Restrepo de plasmar en acciones
concretas lo que era ese ideario y se refleja claramente en el Sistema Universitario de
Investigación y la SIU, así se fue hilando esa construcción."

El rector Alberto Uribe reconoce como capacidades institucionales "…una planta humana
extraordinaria, aunque con excepción, un liderazgo muy grande de algunas personas”.
Menciona él, el compromiso y la forma como se le dio estructura a la Investigación,
creando la Vicerrectoría de Investigación, liderada por Gustavo Valencia.

5.5.3. La transformación de universidad centrada en docencia a universidad con
énfasis en la investigación formal y aplicada, y la forma de gobierno en gobernanza.

Se reconoce que la definición e implementación de las acciones que fueron direccionadas
y coordinadas para la transformación de una universidad centrada en docencia a una

91
universidad con énfasis en la investigación formal y aplicada, se dio en el ámbito de
gobernar en gobernanza, pero direccionado con sentido de gobernabilidad. Esto, porque
además de haberse empoderado los actores involucrados en la investigación, se
constituyó la estructura necesaria para que el Sistema de Investigación Universitario
ganara la capacidad de autogestionarse y autocontrolarse en la gestión de dicho sistema,
lo que le permitió sostenibilidad para el crecimiento institucional13 en este eje misional.

Lo que permite concluir que se dio en coexistencia de la gobernabilidad y la gobernanza,
en tanto que se reconoce la complementariedad que debe existir en estas formas de
gobierno. El profesor Restrepo (Restrepo J. H., 2016) contribuye al reconocimiento de lo
concluido. Manifiesta él, que la creación del CODI, “es una expresión de gobernanza
interna, en tanto que la decisión de constituir un órgano interno, donde de manera plena
se integra con los actores involucrados, reconoce los elementos esenciales de la
gobernanza.”

13
Ver Informe de Autoevaluación del Sistema Universitario de Investigación -SUI- 2000-2010 (Vicerrectoria de
Investigación, 2013)

92
Capítulo 6. Recomendaciones de lineamientos generales para el gobierno de la
Universidad de Antioquia.

El presente capítulo expone algunos lineamientos generales para el gobierno de la
Universidad de Antioquia, derivados del análisis de la forma como se definieron e
implementaron las acciones de gobierno universitarios para los eventos estudiados, de
las entrevistas realizadas a académicos reconocidos institucionalmente y de las
exposiciones de los participantes en el Panel realizado el 28 de septiembre de 2016 sobre
gobierno universitario. No obstante, es necesario advertir que el análisis se realizó dentro
de un horizonte de tiempo y para unos eventos específicos, como estudio de caso, lo que
puede limitar la pertinencia de dichas recomendaciones.

6.1. Lineamientos para el fortalecimiento de las capacidades de gobierno
personales.

En el desarrollo de este trabajo se reconocieron capacidades de gobierno tanto
personales de los rectores como de los equipos rectorales, así como las capacidades
institucionales que permitieron o limitaron la eficacia de las acciones de gobierno para
alcanzar a abordar y resolver los eventos tratados en esta investigación.

Es indudable que el principio meritocrático es el factor esencial para orientar la
designación de los gobiernos universitarios. El mérito debe basarse en capacidades
asociadas a las cualidades personales que el gobernante universitario debe poseer y que
no necesariamente están garantizadas por la excelencia académica del aspirante a ser
gobernante universitario. No se puede deducir que un excelente académico será un buen
gobernante universitario, pero para su designación debe primar el principio meritocrático
y no otro criterio que desvirtúe la esencia de este. Cabe preguntarse: ¿Cuáles deben ser
las capacidades para ser un buen gobernante universitario?. Deberán ser explicitas
dichas capacidades en el marco normativo de la Universidad, como requerimientos para
su designación?

Algunas capacidades personales, además de las reconocidas en el desarrollo del trabajo,
que debe poseer todo aspirante a ser gobernante universitario y que serán explícitas en

93
el marco normativo institucional, para que direccione el proceso de designación y
fortalezca las capacidades institucionales pueden ser:

• Conocer plenamente la educación superior en el mundo global y en el marco de los
modelos económicos, desde una visión holística y no exclusivamente desde la visión
del área académica de la cual se es experto.
• Potenciar y complementar sus especialidades académicas, mediante capacitación en
administración pública con énfasis en el ámbito universitario.
• Tener disponibilidad al relacionarse con los grupos de interés externos, de tal forma
que se reconozca el complexus que emerge de la triada universidad-sociedad-Estado,
cuidando que no se ponga en riesgo la autonomía universitaria.
• Poseer un espíritu dialogante para la resolución de conflictos, entendiendo que en el
ámbito universitario el conflicto es parte de las dinámicas de esta comunidad que
emerge dentro de la diferencia y en el reconocimiento de la existencia de varios
sistemas de gobierno, que gozan de autonomía y dinámicas para relacionarse con el
entorno y que se concretan en los gremios.
• Ostentar la suficiente disponibilidad para la coordinación de las policentrias que
representan las diferentes áreas del conocimiento pero que deben ser direccionadas
al interés común.
• Alcanzar la autoridad académica que lo legitime ante la comunidad universitaria y que
su visión de poder no responda a los intereses particulares, de gremio o de algún
sector político.

6.2. Lineamientos para el fortalecimiento de las capacidades de gobierno
institucionales

• Implementar el Principio de participación que está definido en el Estatuto General de
la Universidad de Antioquia, mediante el Artículo 18, a través de la definición de una
Política Institucional de Participación que reconozca su propio sistema, donde se
empodere a los integrantes de la comunidad universitaria y se especifique el modus
operandi en la definición de acciones de gobierno que los afectarían.

94
• Potenciar el sentido de pertenencia de los servidores públicos universitarios, el cual
se ha reconocido en los estudios que sobre la Universidad se han realizado, de tal
forma que se construya una comunidad crítica y generadora de capital social
institucional para forjar acciones en gobernanza.
• Implementar definitivamente la estructura por procesos, donde se reconozca
plenamente los sistemas que emergen del relacionamiento de la Universidad con su
entorno y de las relaciones internas. Esta implementación se hará considerando a los
actores que sean reconocidos y que actúan en los procesos tanto administrativos
como académicos.
• Definir e implementar los instrumentos necesarios para el buen gobierno universitario
en uso de la autonomía universitaria.
• Definir e implementar el Sistema Universitario de Ética, el cual ligará los valores del
Referente Ético Universitario con los ejes misionales y la definición de un observatorio
ético, orientado hacia el fortalecimiento de valores.

6.3. Lineamientos para la gobernabilidad.

• Proponer la actualización de los marcos normativos institucionales, especificando las
inhabilidades, incompatibilidades e identificación de los conflictos de interés de los
integrantes del Consejo Superior, procurando que el interés común prime sobre los
intereses de grupos o individuales.
• Buscar, mediante el adecuado relacionamiento con los entes públicos del orden local,
regional y nacional, la definición de estrategias para que se mantenga el compromiso
con el financiamiento de la Universidad, de tal forma que se logre los incrementos de
base presupuestal que permitan la autonomía financiera.
• Mejorar la capacidad de comunicación de la Alta dirección con los diferentes
estamentos, utilizando todos los medios posibles para hacer conocer lo que se piensa
hacer, lo que se hace y los resultados alcanzados, mejorando las interacciones para
prevenir las crisis.

95
• Direccionar, desde la Rectoría, el relacionamiento de la Universidad con el mundo
externo, orientado al reforzamiento de las relaciones con otros países y potenciando
el reconocimiento que ha alcanzado la Universidad, tanto con entidades privadas
como públicas de la región.
• Limitar la reelección y ampliar los períodos de gobierno, buscando un equilibrio entre
la continuidad y los riesgos asociados a la reelección, que aumentan los posibles
efectos en la estabilidad del gobierno universitario.
• Alcanzar niveles adecuados de legitimidad, mediante la comunicación del gobernante
universitario con los integrantes de la comunidad universitaria, con prácticas de buen
gobierno, donde se consideren pactos de transparencia y rendición de cuentas,
fortaleciendo el sistema de representación y el sistema de comunicación
organizacional.

6.4. Lineamientos para la gobernanza

• Construir un proyecto de universidad basada en un pensamiento comunitario,
mediante el fortalecimiento de los integrantes de la comunidad universitaria,
potenciando el sentido de pertenencia que tienen hacia la Universidad.
• Incorporar la forma de gobierno en gobernanza en los mecanismos de participación
en la Universidad, mediante una política institucional de participación, que facilite el
consenso, esto es, “pasar de la emoción a los consensos, o sea, a la ratificación
consciente de componentes convergentes”14.
• Precisar en la política de participación, la forma como se deben empoderar los actores
para la definición e implementación de las acciones de gobierno, donde estos queden
impactados por su aplicación.

14
Concepto tomado del Panel realizado en el trabajo de campo y que fue planteado por el profesor Jorge Antonio
Mejía, el día 28 de Septiembre a las 10:00 A.M. en el Aula 3 del Museo Universitario.

96
6.5. Lineamientos para la coexistencia de la gobernabilidad y la gobernanza

• Definir e implementar un modelo que ponga límites a las fuerzas internas, para que
las decisiones que se tomen no provengan de una componente única.15
• Mantener el sistema colegiado de gobierno, donde el poder de decisiones se asigne
a los integrantes de la comunidad que por méritos y capacidades personales, sean
dignos para su empoderamiento y no por su pretensión de llegar al poder.
• Promover una composición de los órganos de gobierno donde prime la presencia de
los actores universitarios.

15
Idea consignada en el Panel por el profesor Jorge Antonio Mejía, realizado el 28 de septiembre a las 10:00 A.M. en
el Aula 3 del Museo Universitario.

97
Conclusiones

• En la Universidad las acciones de gobierno, relacionadas con los eventos de alto
impacto estudiados: Reorientación de la Universidad en los años noventa, adopción
de la autoevaluación y la acreditación, y transformación de universidad centrada en
docencia a universidad con énfasis en la investigación formal y aplicada, se definieron
e implementaron en coexistencia de la gobernabilidad y gobernanza, alcanzando altos
índices de eficacia.
• Las acciones que tuvieron que ver con el orden público interno, no alcanzaron a
definirse e implementarse bajo la forma de gobierno en gobernabilidad o gobernanza,
en tanto que se impusieron las decisiones de organismos externos a la Universidad,
sobreponiéndose a la autonomía universitaria, dado que este fenómeno se inscribe
más en el ámbito del conflicto armado colombiano que en el ámbito universitario.
• Considerando las reflexiones del profesor Mejía, (Mejía, 2016), se debe reconocer
que la gobernanza puede emerger de la afectividad de los integrantes de la
comunidad universitaria, a pesar de la inconsciencia que los gobiernos tengan de ella.
• La Universidad debe orientar la designación de los gobiernos universitarios, mediante
la aplicación del principio meritocrático, donde prime las capacidades personales
(liderazgo, conocimiento, experiencia, capacidad de diálogo y visión holística etc.) que
no las garantiza solo la excelencia académica del aspirante a ser gobernante
universitario.
• Es necesario que los aspirantes a dirigir los destinos de la Alma Mater se preparen en
la administración pública y especialmente en gestión pública universitaria.
• La gobernanza universitaria, debe estar reconocida como forma de gobierno, donde
se empoderen los integrantes de la comunidad universitaria, cuando se definan e
implementen acciones que impacten en ellos.

98
Bibliografía

Etimológico, D. (09 de 11 de 2014). Diccionario Etimológico. Obtenido de Diccionario

Etimológico: http://etimologias.dechile.net/?gobernar

Foucault, M. (2007). Nacimiento de la Biopolítica. México: Fonde de Cultura Económica de

Argentina.

Etkin, J. (SA). Política, Gobierno y Gerencia. Buenos Aires: Prentice Hall.

Etkin, J. (SD de SM de SA). La capacidad de gobernar en organizaciones complejas. SC,

Argentina: SE.

Matus, C. (5 de Diciembre de 2008). Gobernar en Carlos Matus. Gobierno como sinónimo de

conducción y orientación. Saber Panamá : Ciudad del Saber.

Foucault, M. (2000). Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Madrid: Alianza

Editorial, S.A.

Matus, C. (2007). Los tres cinturones del gobierno. Buenos Aires: UNLamM.

Monedero, J. C. (2012). El programa de máximos del neoliberalismo: el Informe a la Trilateral de

1975. Sociología Histórica , 289-310.

Camou, A. (2001). Los Desafios de la Gobernabilidad. México: Plaza y Valdés, S.A.

Prats, J. O. (2003). El concepto y el análisis de la gobernabilidad. Instituciones y Desarrollo ,

239-269.

Nikolas Rose, P. O. (2012). Gubernamentalidad. Astrolabio, 83-104.

Kooiman, J. (2003). Gobernar en Gobernanza. Gobernanza, Democracia y bienestar social

(pág. 25). Barcelona: SE.

99
Vidal, F. X. (2013). Autonomia universitaria y sistema de gobernanza . Universitat Rovira I

Virgili, 28.

F.Juliá, J. (2014). Organización, gobierno y financiación. Universia (pág. 4). Rio de Janeiro:

Universia.

Aguilar, L. (2010). Gobernanza: El nuevo proceso de gobernar. México: Fundación Friedrich

Naumann para la libertad.

Isaza, C. (2012). El Papel del Estado en esquemas de gobernanza. Zero Universidad Externado

de Colombia, 1-4.

Gómez C., V. M. (2004). Gobierno y Gobernabilidad en las Universidades Públicas. Bogotá:

Unibiblos. Universidad Nacional.

Prácticas, C. d. (2008). Informe final. Medellín: Universidad de Antioquia.

Universidad de Antioquia. (1 de Enero de 1994). Estatuto General. Medellín, Antioquia,

Colombia: Universidad de Antioquia.

Comisión de Mejores Prácticas. (1 de Julio de 2008). Informe Final. Informa Final. Medellin,

Antioquia, Colombia: Universidad de antioquia.

Universidad de Antioquia, E. d. (1 de Septiembre de 2011). Informe de Transformación

Organizacional. Informe de Transformación. Medellín, Antioquia, Colombia: Documento

electrónico.

Matus, C. (2007). Los Tres Cinturones del Gobierno. CiGob. Buenos Aires: UNlaM.

Hurtado, D. P. (2013). Entorno político y gobierno universitario: Caracterización y análisis del

gobierno universitario de la Universidad de Antioquia. Universidad de Antioquia, Instituto

de Estudios Políticos. Medellín: S.E.

100
Restrepo, J. M. (2012). Gobierno Corporativo en las Instituciones de Educación Superior en

Colombia. Bogota.

Nosiglia, M. C., & Mulle, V. (2015). El gobierno de las instituciones universitarias a partir de la

Ley de Educación Superior 24.521: un análisis de los Estatutos Universitarios.

Universia(15), 72-89.

Gómez, V. M. (2004). Gobierno y Gobernabilidad en las Universidades Públicas. Bogotá,

Colombia: Unibiblos.

Matus, C. (2008). Macrogobierno y gestión pública. CiGob, Ciudad del Saber.

Bobbio, N., Matteucci, N., & Pasquino, G. (1991). Diccionario de Política. México: Siglo XXI

Editores.

Monedero, J. C. (2012).

Morín, E. (2011). La vía. Madrid: Paidós.

Coursera. (5 de julio de 2016). Coursera. Recuperado el 5 de julio de 2016, de Coursera:

https://es.coursera.org/about/partners

López, R. (Enero de 2014). La Interacción Gobierno Universidades: Una relación Compleja.

Bordón, 66(1), 75-87.

Casilda, R. (2004). América Latina y el Consenso de Washington. Recuperado el 08 de 07 de

2016, de

http://biblioteca.hegoa.ehu.es/system/ebooks/14120/original/America_Latina_y_el_conse

nso_de_Washington.pdf

Castro, S. (2010). Historia de la gubernamentalidad. (S. d. Editores, Ed.) Bogota: Kimpres Ltda.

Bocanegra, H. (junio de 2006). Globalización y política pública. Diálogos de Saberes, 17.

101
Gregorutti, G. (2014). Bucando modelos alternativos para la gestión universitaria

latinoamericana . (Fecyti, Ed.) Bordón, 66(1).

Vidal, J., & Vieira, M. J. (2014). Gobierno, Autonomía y Toma de decisiones en la Universidad.

Bordón, 1(66).

Acosta, A. (2014). Gobierno universitario y comportamiento institucional: La Experiencia

Mexicana, 1990-2012. (U. d. Guadalajara, Ed.) Bordón, 1(66), 31-44.

Cerrillo, A. (2005). La Gobernanza hot: 10 textos de referencia. Instituto Nacional de

Adminsitración Pública, SP.

Velásquez, M. N. (2010). La autonomía universitaria. Cátedra Pública Univerfsidad de

Antioquia, 33-39.

José Manuel Restrepo Abondano, M. A. (2012). Gobierno Corporativo en las Instituciones de

Educación Superior en Colombia. Bogotá: CESA.

Etkin, J. (2013). Gestión de la Complejidad en las organizaciones. Buenos Aires: Granica S. A.

Balsa, I. A. (2012). Revisión Histórico-Jurídica del Principio de Autonomía Universitaria y su

relación con la existencia de elecciones en el seno de la Universidad. Dereito, 99-149.

Balsa, I. A. (212). Revisión Histórico - Jurídica del Principio de Autonomía Universitaria y su

relación con la existencia de elecciones en el seno de la Universidad . Dereito, 99-149.

Múnera, R. L. (2011). La Reforma de Córdoba y el gobierno de las universidades públicas en

América Latina. Ciencia Política, 6-40.

Arias, I. B. (2012). Revisión Histórico-Jurídica del Principio de Autonomía Universitaria y se

relación con la existencia de elecciones en el seno de la Universidad. Dereito, 99-149.

102
Castro Diego, J. G. (2013). Retos en la Gobernanza de la universidades españolas. Perspectiva

Educacional, 4-30.

Lopera, P. C. (2004). Antinomias, dilemas y falsas premisas que condicionan la gestión

universitaria. Revista Mexicana de Insvestigación Educativa, 617-635.

Miguel Ángel Meléndez Guerrero, P. C. (2010). Gobernanza y gestión de la univesidad pública.

RCS, 210-225.

Medellín, P. T. (2013). El Gobierno en escenarios de alta complejidad. Medellín: S.E.

De la Torre, T. R. (2013). Autonomía Universitaria y Transparencia: Acceso a la información

Pública y Rendición de Cuentas. Comentarios en torno al caso mexicano. Nueva Época,

SP.

Brunner, J. J. (2011). Gobernanza Universitaria: tipología, dinámicas y tendencias. Revista de

educación, 137-159.

Etimológico, D. (14 de 01 de 2014). etimologias.dechile.net/?gobierno. Obtenido de

etimologias.dechile.net/?gobierno

Camou, A. (2001). Los desafios de la gobernabilidad. Mexico: Plaza y Váldez.

Launay, C. (2005). La Gobenanza: Estado, ciudadanía y renovación de lo político. Política y

Sociedad, 92-205.

Uribe, M. T. (1998). Universidad de Antioquia Historia y presencia. Medellín: Universidad de

Antioquia.

Casanova, H., & Rodriguez, R. (2014). Universidad, Política y Gobierno: Vertientes de

Interpretación y Perspectivas de Análisis. Bordón, 66(1), 174.

103
Múnera, L. (2006). Leopoldo Munera. (L. Munera, Productor) Recuperado el 20 de 07 de 2016,

de Leopoldo Munera: http://leopoldorectorun2012-

2015.blogspot.com.co/2012/02/leopoldo-munera-ruiz-el-gobierno.html

Casanova, H., & Rodriguez, R. (Marzo de 2014). Gobierno y Gobernanza de la Universidad: El

Debate Emergente. Bordón, 66(1), 174.

Casanova, H., & Rodriguez Gomez, R. (Marzo de 2014). Gobierno y Gobernanza de la

Universidad: El Debate Emergente. Bordón, 66(1), 174.

Semana. (28 de 06 de 2010). La Tercera vía de Santos.

Conill, J. (Enero-Julio de 2013). La Invención de la Autonomía. EIDON.

Kant, E. (1994). Filosofía de la Historia. (E. Imaz, Trad.) Bogotá, Colombia: Fondo de Cultura

Económica.

Uribe de Hincapie, M. T. (1998). Universidad de Antioquia Historia y presencia. Medellín:

Universidad de Antioquia.

Bustamante, D. (1995). Misión Nacional para la Modernización de la Universidad Pública.

Departamento Nacional de Planeación. Bogotá: Presencia Ltda.

Medina, C. (2010). La Universidad y el sabedor moderno. Cátedra Pública. La Rectoria, 21-32.

Sayago, S. (2014). Sebastian Sayago. Obtenido de Sebastian Sayago:

www.moebio.cl/49/sayago.html

Universidad de Antioquia, Autoevaluación Institucional 2006-2010. (2016). Universidad de

Antioquia. Obtenido de Universidad de Antioquia:

comunicaciones.udea.edu.co/pregrado/autoevaluacion2011/20904.html

104
Informe de Autoevaluación Institucional 1997-2001. (s.f.). Universidad de Antioquia.

Recuperado el 17 de Agosto de 2016, de Presentación: www.udea.edu.co

Múnera, L. (Julio-Diciembre de 2011). La Reforma de Córdoba y el Gobierno de las

Unversidades Públicas en América Latina. Ciencia Política .

Escobar, J. (Agosto de 2003). Los vaivenes del progreso. Crónicas universitarias, Primera.

Medellín, Antioquia, Colombia: Universidad de Antioquia.

Universidad de Antioquia. (Enero de 2002). Estatuto General. Estatuto General , Tercera.

Medellín, Antioquia.

Gómez, J. G. (2004). Memoria de una efeméride. Medellín, Colombia: Universidad de Antioquia.

Hurtado, D. P., Zapata Cortes, O. L., & Rojas Usma, D. M. (2015). Caracterización y análisis del

gobierno universitario de la Universidad de Antioquia. Universidad de Antioquia, Instituto

de Estudios Políticos, Medellín.

Hurtado, D. P. (28 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Panel. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

Mejía, J. A. (28 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Panel. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

Patiño, P. J. (28 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Panel. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

Amaya, J. C. (28 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Panel. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

Restrepo, J. H. (7 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Panel. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

105
Uribe, A. (29 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. Entrevista. (J. O. Cárdenas,

Entrevistador) Medellín, Antioquia, Colombia.

Vicerrectoria de Inverstigación. (2013). Autoevaluación del Sistema Universitario de

Investigación -SUI- 2000-2010. Universidad de Antioquia, Vicerrectoria de Investigación,

Medellín.

Medina, G. (23 de Septiembre de 2016). Gobierno universitario. (J. O. Cárdenas, Entrevistador)

Medellín, Antioquia, Colombia.

106