Con impacto ambiental nos referimos a los efectos que pueden tener sobre el

medio ambiente algunas acciones humanas, como la construcción de una
represa o la instalación de una petroquímica, o bien determinados fenómenos
naturales o accidentales de carácter más bien excepcional, como un terremoto o
un derrame de petróleo.

Para predecir estos efectos, antes de la puesta en marcha de ciertos proyectos se
suelen exigir la realización de estudios de impacto ambiental, los que demandan
herramientas metodológicas adecuadas. El interés en realizar estas evaluaciones,
sobre todo cuando se trata de proyectos de gran envergadura, radica en tener la
oportunidad de identificar situaciones indeseables que pueden implicar grandes
costos económicos o sociales a corto, mediano o largo plazo.

Tradicionalmente, los tipos de impacto ambiental se clasifican por sus atributos y
alcances, como carácter, duración, magnitud y reversibilidad, entre otros. Así,
podemos mencionar las siguientes categorías:
Impacto negativo o positivo: toma en cuenta si la acción resulta en un perjuicio o
en un beneficio para el ambiente.
Impacto cierto, probable, improbable o desconocido: alude a la probabilidad de
ocurrencia de impacto.
Impacto directo (o primario) e indirecto (o secundario): considera si existe un
vínculo directo entre la acción ejercida y su consecuencia, o si la acción impacta
sobre un primer componente del ambiente y este, a su vez, impacta en un
segundo. Ejemplo del primer tipo: desaparición de una especie de ave que anida
en determinada especie de árbol, por su tala indiscriminada; del segundo tipo: el
uso de un herbicida que reduce la población de una especie vegetal de la que
depende la población polinizadora.
Impacto actual y potencial: se refiere a si los efectos sobre el ambiente son ciertos
e inmediatos o si solo existe la posibilidad de que ocurran en otro momento.
Impacto acumulativo: ocurre cuando el efecto de la acción se agrava de manera
progresiva conforme transcurre el tiempo. Esto a menudo sucede porque no
existen mecanismos de disipación del daño.
Impacto temporal (o reversible) o permanente (o irreversible): hace referencia a la
posibilidad o imposibilidad de que el ambiente impactado retorne a sus
condiciones originales.
Impacto sinérgico: sucede cuando la presencia simultánea de varios agentes o la
concurrencia de varias acciones ocasiona una alteración en el ambiente que
excede al efecto sumado de las incidencias individuales.
Impacto residual: es aquel que perdura aun después de haber aplicado medidas
de mitigación o saneamiento.
Impacto local e impacto diseminado: se refiere a la extensión que r
esulta impactada.
Sin embargo, teniendo en cuenta el tipo de evento que lo desencadena, podemos
distinguir entre cuatro tipos principales de impacto ambiental:
Aquellos vinculados con el aprovechamiento de los recursos naturales, ya sean
renovables, como los bosques o los mares, o no renovables, como el gas o el
petróleo. Ejemplos: pesca, minería, producción de energía, silvicultura.
Aquellos relacionados con la actividad industrial y de servicios. Ejemplos:
producción de plásticos, de cueros, de automotores, transporte, turismo.
Aquellos derivados de un cambio en la modalidad de ocupación de la tierra; estos
cambios a menudo conllevan modificaciones intensas en las condiciones
naturales o en la situación económica, social o cultural de los habitantes. Tal es el
caso de los desmontes para introducir cultivos o ganadería, o de ciertos proyectos
de urbanización.
Aquellos que resultan de fenómenos de contaminación, como los escapes de gas
y el vertido de efluentes o hidrocarburos en cursos de agua, mares.
En lo que respecta a los componentes del sistema que resultan afectados, a
menudo se hace la distinción entre el impacto sobre:
el medio físico/químico: consecuencias sobre el ruido, el aire, el clima, los
recursos hídricos, el suelo.
el medio biótico: cambios en la fauna, la vegetación, los ecosistemas.
el medio humano: efecto sobre las personas y las comunidades, en términos de
salud, cultura, sociedad, economía, patrimonio.