REFLEXIÓN

JAVIER MUÑOZ salas

Guerra y paz
la no-violencia en
león tolstoi
santiago de chIle, marzo 2017
Guerra y paz:
La no-violencia en
León Tolstoi
Javier Muñoz Salas

En 1805 Napoleón perdió su oportunidad de derrotar
a Inglaterra en Trafalgar y, quizás con ello, ganar la gue-
rra. De ahí en adelante fijaría la mirada en sus enemigos
continentales. Avanzó sin contratiempo frente a Austria
y obtuvo su victoria más destacada el 2 de diciembre del
mismo año en Austerlitz, derrotando a la coalición del im-
perio ruso y austriaco comandado por sus emperadores.
El acontecimiento fue tan profundo que cambió el mapa
político de Europa. Napoleón, después de aquello, se sen-
tía invencible y prácticamente lo fue.
Siete años más tarde, el Imperio Francés alcanzaba su
máxima extensión anexionándose al este el Gran Ducado
de Varsovia. Con esto Rusia sentía amenazada su integri-
dad, cesando el comercio con la potencia y así dando el
argumento para que Napoleón avanzara más allá del rio
Niemen directo hacia Moscú, pues los ingleses en el mar
ya le incomodaban con el bloqueo comercial.
4 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

Las estepas rusas veían avanzar la llamada Gran Ar-
meé, un ejército impresionante, constituido por 691.500
efectivos (en cuyo apogeo estuvo cerca de los 900 mil),
el mayor ejército conocido en Europa hasta entonces. La
invasión comenzó el 23 de junio de 1812. Los hombres de
Napoléon avanzaron rápido, pues los generales rusos es-
timaban que el choque frontal implicaría la inmolación de
su ejército en vano. Cuando se generó, carrera a Moscú,
un combate a campo abierto en Borodinó resultó ser una
de las batallas más brutales de la historia humana, de un
carácter aún más trágico que los primeros días del Somme
en la Primera Guerra Mundial. Con grandes pérdidas en
ambos lados, a los rusos solo les quedaba retirarse de la
aniquilación.
Su comandante en jefe, Mijaíl Kutuzov, ordenó abando-
nar Moscú. Napoleón entró victorioso. Ya dentro de la ciu-
dad, el ejército francés no encontró nada más que sombras
y silencio. Atrapada en la nada, la Gran Armeé vio agravada
su situación cuando el adversario decidió incendiar
su propia ciudad hasta los cimientos, despojando a los
franceses de la posibilidad de protegerse del mayor aliado
ruso contra sus enemigos: el invierno. Así comenzaba la
desastrosa Gran Retirada de Francia, donde cada paso ha-
cia París diezmaba tantos hombres por el hambre, el frio
y las escaramuzas cosacas, que menos de un tercio del
ejército logró sobrevivir. Esta catástrofe, con el tiempo,
generaría un punto de inflexión en el curso general de la
guerra contra Napoleón. Prusia y más tarde Austria, le de-
clararon la guerra, comprendiendo que el otrora podero-
so ejército no era sino un fantasma después de la campaña
rusa. Bonaparte será derrotado en 1813 en La Batalla de
las Naciones en Leipzig, terminando exiliado en la isla de
Elba. Más tarde volvería en los llamados cien días, el breve
Javier Muñoz Salas | 5

epílogo de las Guerras napoleónicas y el imperio francés.
La invasión francesa caló hondo en el alma rusa, tanto
así que fue llamada la Guerra Patria. El mismo Tchaikovsky
la inmortalizaría magistralmente en su recordada Obertu-
ra de 1812.

Guerra y Paz

Quizás como pretexto sirva esta remembranza para invi-
tar a leer una de las novelas cumbres de la literatura mun-
dial, Guerra y Paz. Esta retrata los acontecimientos descri-
tos más arriba, aunque no preso del ruido de cañones, las
cargas de caballería o las tácticas militares, aquello que
gana rígidas estatuas en honor al llamado heroísmo mili-
tar. La obra descansa, en cambio, en la humanidad de los
personajes. Lo importante son
los rasgos que están más allá
de las diferencias geográficas
La obra
o de época y que nos constitu- descansa en la
yen verdaderamente y sin mo-
numentos, en los protagonis-
humanidad de
tas del relato. De esta forma, los personajes.
este libro no solo es una invi-
tación a conocer más sobre
Lo importante
la historia del siglo XIX, sino son los rasgos
un estímulo a descubrirnos a
nosotros mismos y desde ahí
que están más
acercarse al pensamiento de allá de las
su creador, el novelista ruso
León Tolstoi.
diferencias
Un poco más de seis años geográficas o de
de exclusiva dedicación, des-
época...
6 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

de comienzos de 1863 hasta finales de 1869, hicieron de
esta novela una larga y conmovedora travesía, donde el
realismo alcanza su cumbre. Si bien su extensión (más de
mil páginas) puede intimidar a cualquiera, podrá ir encon-
trando en el camino de su lectura el impulso de una inspi-
rada composición, cuyo ritmo tiene la fuerza de la vitali-
dad humana y la profundidad de su propio misterio, que
la hace enormemente cercana y de curso tan apasionante. 
La novela nos conduce por las experiencias y costum-
bres de numerosos personajes de la Rusia zarista. Ahí, des-
de el hombre más sencillo hasta el emperador Napoléon
piensan, sienten y viven los azares propios de la guerra y
la paz. De sus páginas brota una visión tremendamente
optimista, que es capaz de dar cuenta de la capacidad in-
dividual y solo desde ahí colectiva, en superar la amargura
de la violencia y la demostración permanente del error del
hombre ante la elección del bien y el mal. Estas ideas cons-
truyen el mensaje principal de su escrito.
Tolstoi se centra en la vida de cuatro familias nobles,
donde destacan principalmente Natasha Rostova una
hermosa y encantadora joven perteneciente a una endeu-
dada familia aristócrata, cuyos sentimientos altruistas y
puros se vuelcan en una vida de intensa ternura y arreba-
to tan propio del carácter ruso. Desde el primer encuentro
se enamora de Andrei Volkonsy un militar recientemen-
Javier Muñoz Salas | 7

Quizás con ello, Tolstoi nos quiera
decir que todos los seres humanos
viven en una permanente
búsqueda consigo mismos a través
del camino de la guerra o la paz,
como las dos formas de entender
la existencia.
te viudo y descontento con la existencia, por lo que solo
vive para perseguir la gloria. Tras ser mortalmente herido
en Borodinó sufre una importante transformación espi-
ritual. Por otro lado, Pierre Bezukhov es el heredero de
una enorme fortuna, acérrimo defensor de las ideas de la
modernidad. Sus sentimientos humanitarios y generosos
no le permiten encajar en la aristocracia rusa, sufriendo
así enormes decepciones con su pensamiento y quienes le
rodean. Encontrará la redención en el amor de Natasha, al
contrario de Andrei Volkonsky, purificado en el horizonte
de la muerte.
Otros personajes en cambio, se muestran perversos y
envilecidos por su persecución irreflexiva del poder, el
dinero, la vanidad o el aprovechamiento del débil. Quizás
con ello, Tolstoi nos quiera decir que todos los seres hu-
manos viven en una permanente búsqueda consigo mis-
mos a través del camino de la guerra o la paz, como las dos
formas de entender la existencia. Aquello es posible ob-
servarlo en lo cotidiano. Por eso, la Rusia de 1812 no se
diferencia mucho a nuestra época: la superficialidad de los
grupos acomodados que viven en una total inconciencia
de la realidad, el desaliento de los trabajadores cuyas pe-
8 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

sadas cargas parecen cada día más insufribles y asumidas,
las intrigas y esfuerzos de los grupos medios para alcan-
zar puestos más elevados. Los personajes se manifiestan
como nosotros, alcanzando un grado de humanidad pocas
veces visto en la literatura. Decepción, ira, hipocresía, es-
peranza, devoción, congoja, miedo e insatisfacción, nos
dominan, se entremezclan, se
Guerra y imponen y nos erigen. Nos le-
paz fascina vantan o nos hacen caer.
Lo importante en la obra no
porque alude solo surge cuando estos per-
a la esencia sonajes conviven, sino cuando
reflexionan. Es en estos pa-
humana, sajes donde aparecen los ele-
comprende mentos que hacen tan cerca-
no a un húsar de caballería en
los clásicos el campo de batalla, una noble
problemas de rusa presentada en sociedad o
un campesino labrando el sue-
todos, llamando lo, con nosotros. Tolstoi nos
así a reflexionar entrega una serie de plantea-
mientos espirituales en boca
sobre Dios, el de estas personas que hacen
mal, el bien, el eco a cualquier ciudadano del
siglo XXI. Guerra y paz fascina
amor, la muerte, porque alude a la esencia hu-
la pobreza y las mana, comprende los clásicos
problemas de todos, llamando
posibilidades de así a reflexionar sobre Dios, el
esperanza ante mal, el bien, el amor, la muer-
te, la pobreza y las posibilida-
el infortunio. des de esperanza ante el in-
fortunio.
Javier Muñoz Salas | 9

La consumación de la historia, que
acontece en 1820, es el nacimiento de
otra que no podemos sino vislumbrar.
Es la transición del período napoleóni-
co al de los decembristas, movimiento
social de oficiales del ejército contra la
Rusia imperial abrogando por los de-
seos de adoptar modernizaciones li-
berales, derechos humanos, gobierno
representativo y democracia. Dolores
de parto de una época más convulsa
que vería su nacimiento después de
dos grandes derrotas militares en el
siglo XX.
Tolstoi comprende que la historia
surge una y otra vez con la fuerza ex-
traordinaria de la Vida. Una crisis no
termina sino en un nuevo despertar
y en aquel origen lo convulso calma
sus ímpetus para crear un nuevo mo-
vimiento que perpetúe el Espíritu. Un
mundo viejo se conserva al interior
de las transformaciones más revolu-
cionarias que conllevan siempre la
gran decisión que toma el destino de
la historia: toda crisis es una posibili-
dad de elección del espíritu humano,
bien para su redención o bien para su
caída.
10 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

La no-violencia en León Tolstoi

En todo ello, la principal reflexión de Tolstoi durante la
obra es su marcado carácter antibelicista. Por ejemplo, a
quien es considerado uno de los mejores generales de la
historia, Napoleón, le sentencia: 
El espíritu y la conciencia de aquel hombre eran sombríos, más pe-
nosos que los de los demás actores de aquella obra, y hasta el fin de
su vida no pudo comprender el bien, ni la belleza, ni la verdad, ni la
significación de aquellas acciones, demasiado contrarias a la verdad
y al bien, demasiado alejadas de los sentimientos humanos para po-
der comprenderlas. No podía renunciar a sus acciones, elogiadas por
medio mundo, y por esto tuvo que renunciar a la verdad y al bien, a
toda acción humana. (Cap XXXVIII, Novena parte). 

Tolstoi se inspiró para escribir Guerra y Paz en su propia
experiencia en el campo de batalla. Participó como alférez
de artillería luchando junto a su hermano en el Cáucaso,
tomando parte en la campaña de Sebastopol en la Guerra
de Crimea contra Turquía. Tales horrores penetrarán de
forma imborrable en la conciencia del conde volcada a lo
largo de toda su obra literaria y como argumento principal
de su pensamiento pacifista.
Luego de Guerra y Paz escribirá Ana Karenina, la historia
de un adulterio en la aristocracia rusa y el rechazo santu-
rrón de esta misma, llevando a la protagonista al suicidio.
Cuando acabó esta novela en 1877 sufrió una profunda
crisis existencial. La sociedad la consideró hipócrita y se
lanzó a buscar un sentido de vida con mayor sabiduría. El
conde Tolstoi indagó en las iglesias y las escrituras, encon-
trando una contradicción entre el sermón de la montaña
de Jesús y la práctica de las instituciones religiosas. Co-
mentaba «es más fácil escribir diez volúmenes de princi-
pios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus prin-
Javier Muñoz Salas | 11

cipios». Decide crear su propia fe y cultivarla.
Se opuso así a todas las convenciones religiosas y con-
virtió la no-violencia en la piedra angular de su filosofía de
vida. Desde entonces se refugió en su hogar en Yasnaia
Poliana, arrepintiéndose de su pasado lujurioso y solda-
desco, rechazando su título nobiliario, su riqueza y su obra
anterior. Se consagró de lleno a lo que consideraba el ver-
dadero mensaje de Jesús: el amor y la no resistencia al mal
con la violencia. Se volvió vegetariano, fundó una escuela
para los campesinos donde él mismo enseñó a partir de la
pedagogía libertaria, trabajó junto a ellos en una vida de
sencillez y armonía, donde el respeto hacia ellos mismos
y los demás era lo realmente importante. Labró el campo,
educó en la escuela, se dedicó a zapatero y escribió re-
flexiones morales en un lenguaje que toda persona pudie-
ra comprender. Este tipo de vida profesó, sin obligar a que
su familia lo siguiese.
Dichas ideas las expresó en textos maravillosos como El
reino de Dios está en vosotros de 1890-1893. En él, Tolstoi
pretende abordar el mensaje sustancial de Jesús en torno
al amor y la no-violencia. Denuncia las instituciones que
se creen depositarias del mensaje de la buena nueva, ob-
servando que la Iglesia ortodoxa y el cristianismo en ge-
neral, perpetuán el mal en el mundo quedándose más en
el ritual y el dogma, que en el fondo. Las dos grandes insti-
tuciones —la Iglesia y el Estado— son denunciadas por él
como organizaciones permisivas en la prolongación de la
violencia a través de la guerra. Es en el fondo una reflexión
moral que tiende a una revolución moral. Este texto in-
fluyó mucho al entonces joven Ghandi, que trabajaba en
Sudáfrica contra la segregación de la minoría india. Con él
tuvo un interesante intercambio epistolar, donde el joven
Mohandas Karamchand se nutrió de sus ideas, generando
12 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

El gobierno, el sistema penitenciario
y sobre todo la jerarquía eclesial es
criticada por su hipocresía, hecho
que le valió la excomunión.
en base a la ahimsa, la no-violencia, su método Satyagraha,
el «sistema de lucha, resistencia y desobediencia realiza-
das de manera sistemática con objetivos ético-políticos y
con una dimensión espiritual», que daría la Independencia
a la India y posteriormente influiría a Martin Luther King.
También destaca en este periodo Resurrección, texto
donde critica lo absurdo y dogmático que pueden llegar
a ser las instituciones y las leyes. El gobierno, el sistema
penitenciario y sobre todo la jerarquía eclesial es critica-
da por su hipocresía, hecho que le valió la excomunión. A
pesar de eso, hoy el museo de Tolstoi en Yasnaia Poliana
como menciona Peter T. White para la National Geogra-
phic, conserva en su escritorio un pisapapeles de cristal
verde de parte de los trabajadores de una fábrica de vidrio
en Bryansk, grabado con un mensaje: «Deja que los Fari-
seos y los Santos Padres te Excomulguen. El pueblo ruso
siempre te querrá».
Entre otros escritos de enorme valor y de la misma épo-
ca, se pueden encontrar cuentos, diarios y sobre todo sus
cartas a distintos personajes. Una de las más notables es
aquella que escribe el 16 de enero de 1902 al zar Nicolás
II. En un tiempo en que ya se empezaban a sentir las con-
vulsiones que luego se desatarían en 1917, un extracto de
aquella nos retrata parte del malestar imperante: 
Querido hermano: Este calificativo me parece el más conve-
niente porque, en esta carta, me dirijo menos al emperador y al
Javier Muñoz Salas | 13

hombre que al hermano. Y, además, os escribo casi desde el otro
mundo, encontrándome en espera de una muerte muy próxima.
[…] Por la violencia se puede oprimir al pueblo, pero no dirigirle.
En nuestro tiempo el único medio de dirigir al pueblo de una ma-
nera efectiva consiste en colocarse a la cabeza del movimiento
del pueblo que, buscando el bien, combate el mal, de los que hu-
yen de las tinieblas buscando la luz y de darle los mejores medios
para lograr lo que anhela. Y para hallarse en condiciones de ha-
cerlo, ante todo hay que dar al pueblo facilidades para que ex-
prese sus deseos y sus necesidades, y, una vez oídos, satisfacer
lo que corresponda, no a las necesidades de una clase, sino a las
de la mayoría del pueblo, a las de la masa del pueblo trabajador.

Tolstoi se convirtió así en un personaje público con una
serie de seguidores aplicando sus ideas filosóficas. Los
últimos años de su vida estuvo rodeado de ellos, muchos
de los cuales, como buenos seguidores, se volvieron ve-
hementes dogmáticos. Frecuentes en la casa de Yasnaia
Poliana, no tardaron en enfrentarse con la devota esposa
14 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

de Tolstoi. La condesa Sofia Behrs, 16 años menor que el
escritor, era una madre y esposa cariñosa, pero de carác-
ter fuerte y una marcada tendencia —como diría Francois
Porché— a regentar.
Frente al cambio espiritual que debe haber significado
el rechazo del mundo por parte de Tolstoi, esta madre se
vio afectada por el nuevo com-
portamiento de su esposo. En su lecho de
Sofía intentó asegurar el bien- muerte, el autor
estar económico de la familia,
luchando para que el escritor de Guerra y
no levantara sus derechos de Paz conminó
autor a favor de la humani-
dad. Se generaron incontables a los que lo
disputas con los tolstoianos, a rodeaban: «hay
quienes creía probablemen-
te unos usurpadores sagaces sobre la tierra
que, además de robarle, lo millones de
meterían en problemas con
la policía secreta. Les llamaba hombres que
«los oscuros». sufren: ¿por
Los conflictos personales
entre el escritor y su esposa qué estáis al
no se hicieron esperar. Esta cuidado mío?».
trama de problemas llevará a
Tolstoi a abandonar su hogar y morir días después de pul-
monía en la estación de trenes de Astapovo, ciudad que
hoy lleva su nombre, en noviembre de 1910. Esos difíciles
momentos están hoy recreados en la película de Michael
Hoffman La última estación (2010), con las notables actua-
ciones de Helen Mirren y Christopher Plumber.
En su lecho de muerte, el autor de Guerra y Paz conmi-
nó a los que lo rodeaban: «hay sobre la tierra millones de
Javier Muñoz Salas | 15

hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado mío?». De
esta forma se apagó una vida que en varias ocasiones fue
contradictoria, pero que se situó finalmente en la orilla de
los corazones bondadosos, sobrepasando su propia leyen-
da literaria.
La noticia se esparció por el mundo. Acudieron innume-
rables personas a los funerales con llantos y gritos como
se acostumbra en su patria. Pero todo aquel ruido, termi-
nó en su entierro. Ahí yacen hasta hoy sus restos, cerca de
su hacienda de Yasnaia Poliana, a 12 kilómetros de Tula, en
un lugar retirado y solitario en medio de la naturaleza. El
camino lleva hasta un montículo sobresaliente de hierbas,
en medio de árboles que ofrecen su sombra y anidan un
sinnúmero de pájaros que libremente trinan al descanso
del que yace y el que visita. No existen señales, epitafios,
ni cruces. Tolstoi se ha convertido en bosque.
Por ello León Tolstoi tuvo razón. La crisis de la muerte
no apaga la vida que continúa en la profundidad de aque-
lla diáfana espesura y, tal como en su novela, aquella vida
muchas veces convulsa —como la guerra— terminó en la
paz y en el origen de su leyenda. 

Referencias
Parini, Jay. La última estación en la vida de León Tolstoi. RBA
Libros, Barcelona, 2008
Porché, François. León Tolstoi. Retrato psicológico. Losada,
Barcelona, 2004.
Tolstoi, León. La guerra y paz. Editorial Andrés Bello, San-
tiago de Chile, 2001.
Tolstoi, León. El reino de Dios está en vosotros. Kairós, Bar-
celona, 2010.
16 | Guerra y paz: La no-violencia en León Tolstoi

Wiesenthal, Mauricio. El viejo León: Tolstoi, un retrato litera-
rio. Edhasa, Barcelona, 2010.
Somos un espacio de reflexión libertaria.
Buscamos construir una alternativa que ve
en la expresión individual la base para la
acción política. Vemos en la emancipación
y la cultura la base para una honesta y
consecuente defensa de la libertad.

http://ellibertario.org
contacto@ellibertario.org