Febrero 24 de 2017

Los gemelos, clave para entender cómo el zika provoca
malformaciones congénitas

Omar Páramo

En agosto de 2015, la doctora Vanessa van der Linden recibió en su
consultorio de Pernambuco a un par de gemelos con apenas un
mes de vida: uno normal y el otro con una cabeza anormalmente
pequeña y un cerebro deficientemente desarrollado. Semanas
después, la neuropediatra comenzó a escuchar que cada vez
nacían más bebés con la misma malformación en Brasil, lo que la
llevó a investigar más sobre el tema y a establecer una relación
directa entre el zika y la microcefalia en fetos en gestación.

A aquel gemelo se le conoce como el “paciente cero” por haber sido
el primero dañado viralmente de esta manera e hizo que
especialistas como Mayana Zatz, de la Universidad de São Paulo,
se preguntaran ¿por qué de entre dos humanos nacidos al mismo
tiempo uno muestra esta afección y el otro no?

De visita en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la
UNAM para hablar de los avances de sus investigaciones en el
renglón, Zatz expuso que hay dos posibles respuestas a esta
discordancia: una es que la placenta funcione como una barrera
usualmente impermeable que, en ciertas condiciones, puede ser
traspasada por el virus y afectar a uno de los fetos, y la otra es que,
a diferencia de su hermano, uno de los bebés tenga genes que lo
hagan susceptible o resistente a la enfermedad.

“Una de las primeras cuestiones a plantearse es cuál es el riesgo de
que una madre afectada tenga un hijo con malformaciones. Algunos
estudios calculan que el índice es del uno por ciento mientras que
para otros éste oscila entre el 0.9 y el 13 por ciento, lo que nos
sugiere otra pregunta: ¿qué protege a la mayoría de los bebés del
síndrome congénito del virus del Zika?”, expuso la académica.

A fin de esclarecer esta incógnita, la bióloga brasileña realiza una
serie de estudios con 11 pares de gemelos —tanto monocigóticos (o
idénticos) como dicigóticos (fraternales)— en el que uno de ellos, o
ambos, presenta algún grado de microcefalia.

o de que los del segundo son muy susceptibles. Si viéramos que el virus infecta de igual manera las neuroesferas del bebé normal que las del microcefálico podríamos pensar que la placenta es una defensa o que el sistema inmunológico de este último no lo detectó como amenaza. establecer qué genes representan un riesgo. pues esto sentaría las bases para. tras un proceso que demora casi tres meses. explicó. “Trabajar de esta manera con las CPN nos permite ver cómo se comporta el zika al entrar en contacto directo con ellas. en el mediano plazo. tener a su disposición células progenitoras neurales (CPN. dijo. por lo que la doctora honoris causa por la UNAM ha comenzado a comparar el genoma de estos pares de hermanos en busca de diferencias que. Para Zatz.¿La clave está en la placenta o en los genes? En su laboratorio. puedan aportar una respuesta. añadió la ganadora del premio L’Oréal- Unesco a mujeres científicas en 2001. desafortunadamente el proceso para obtener las CPN a través de muestras de sangre es lento y ello ha impedido dar mayor celeridad al trabajo”. Implicaciones éticas Mayana Zatz se mostró optimista respecto a lo conseguido hasta el momento. en inglés) y. Zatz se ha dado a la tarea de tomar muestras sanguíneas de gemelos —la mayoría discordantes— a fin de cultivar células madre pluripotentes inducidas (o iPS. No obstante. o el primero tiene genes resistentes a la afección. “Aún necesitamos repetir el experimento con más individuos para confirmar si hay alguna diferencia entre los gemelos discordantes. diagnosticar a madres gestantes y determinar si existe la posibilidad de dar a luz a un hijo con estas malformaciones o si no hay nada de qué preocuparse. . esto último es el posible hilo de Ariadna para entender qué hay detrás del síndrome congénito del zika. también conocidas como neuroesferas). si los resultados apuntan en otra dirección tendríamos una fuerte evidencia de que. sin barrera placentaria de por medio”. aunque aparentemente pequeñas.

Sobre por qué buscarle solución a este problema a través de la genética la brasileña fue tajante: “No soy epidemióloga ni viróloga y éste es el campo en el que me muevo. pero en lugares como la Ciudad de México.“Brasil prohíbe la interrupción voluntaria del embarazo. expuso la investigadora paulistana. podría resultar útil. pues la condición microcefálica de un feto suele detectarse una vez rebasado dicho límite temporal”. —o0o— . donde sí es contemplada por la ley hasta los tres meses. creo avanzamos por el camino correcto”. de todas maneras.