Un relato histórico sobre la

independencia de México
La invasión de Napoleón Bonaparte a España (1808) provocó una grave
crisis en la monarquía española y el inicio de una guerra independentista
española contra los franceses. En las colonias españolas de
Latinoamérica muchos criollos empezaron a organizarse para luchar por
su propia Independencia contra España.

En México, los más decididos organizaron la Conspiración de Quéretaro,
que desembocó en el célebre "Grito de Dolores" (16-setiembre-1810)
lanzado por el cura Miguel Hidalgo y que dio inicio a la Guerra de
Independencia de México. Hidalgo se puso a la cabeza de un
improvisado ejército de 6000 insurgentes y tomó las ciudades de San
Miguel el Grande y Celaya. Al llegar a Salamanca fue proclamado
Capitán General de los Ejércitos de América y su amigo Ignacio Allende
fue nombrado teniente general. Avanzó a Guanajuato y a sangre y fuego
tomó la Alhóndiga de Granaditas (28-setiembre-1810). En octubre llegó
a Valladolid. Mientras tanto las fuerzas realistas salieron a su encuentro
y vencieron a Hidalgo en la batalla de Puente de Calderón (17-enero-
1811). Tras la derrota, Hidalgo y los jefes patriotas huyeron hacia el
norte, pero fueron capturados en Acatita de Baján ( 21-marzo-1811).
Poco después fueron fusilados Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan
Aldama y Mariano Jiménez.

Pero la lucha independentista continuó bajo el liderazgo del cura José
María Morelos, cuyas fuerzas llegaron a controlar casi todo el centro y
sur de México en 1812. Organizó el Congreso de Anáhuac, donde se
aprobó la Constitución Liberal de Apatzingán (1814). Pero los realistas y
los criollos conservadores se unieron y derrotaron a Morelos en la batalla
de Temalaca (5-noviembre-1815). Poco después lo fusilaron.

Los insurgentes continuaron luchando al mando de Vicente Guerrero.
Este fue derrotado en la batalla de Agua Zarca (5-noviembre-1819) pero
reagrupó sus fuerzas y se mantuvo rebelde. Su mayor perseguidor era el
general Agustín de Iturbide, quien al no poder vencerlo le ofreció unir
fuerzas y proclamar la Independencia de México.

En febrero de 1821, Guerrero e Iturbide protagonizaron el Abrazo de
Acatempan y sellaron la paz. Poco después firmaron el Plan de Iguala
(24-febrero-1821) donde acordaron independizar México para
implementar una monarquía constitucional y proteger la religión
católica. Al año siguiente, Agustín de Iturbide fue proclamado como
primer Emperador de México independiente (19-mayo-1822).