El cerebro lector: algunas ideas clave

5 noviembre, 2015Jesús C. GuillénDeja un comentarioGo to comments
Cuanto antes se automatice la lectura, más podrá el niño concentrar su atención en
comprender lo que lee y volverse así un lector autónomo, tanto para aprender otras cosas
como para su propia diversión.
Stanislas Dehaene
La lectura constituye una de las actividades más asequibles para mantener una buena salud
cerebral porque en ese proceso intervienen muchas funciones cognitivas diferentes, como la
percepción, la atención, la memoria o el razonamiento. Al leer, se activa una gran cantidad
de circuitos neuronales y regiones concretas del cerebro (ver figura 1) que nos permiten, en
milésimas de segundo, reconocer las letras, combinarlas para formar grafemas y palabras,
asignarles sonidos para poder pronunciarlas y dotarlas de significado.

El aprendizaje de la lectura es una de las áreas de investigación en neurociencia que ha
suministrado más información novedosa con implicaciones pedagógicas en los últimos años.
Y es esa información la que queremos compartir con todos vosotros en este nuevo artículo
en Escuela con Cerebro, especialmente las investigaciones dirigidas por uno de los grandes
neurocientíficos de esta época: Stanislas Dehaene.

Leer no es natural
La lectura no constituye una actividad natural para el niño. El invento de la escritura hace
5000 años es demasiado reciente para que pueda haber influido a nivel evolutivo en nuestro
cerebro por lo que, a diferencia del lenguaje hablado, constituye una habilidad que debemos
aprender porque no disponemos en nuestra herencia genética de circuitos neurales
específicos para la lectura. Esta es la razón por la que su aprendizaje puede ser más difícil en
muchos niños, como en el caso de la dislexia. Afortunadamente, la plasticidad inherente al
cerebro humano ha desarrollado un papel esencial en el reordenamiento y especialización de

el cerebro del bebé ya está organizado para el lenguaje hablado activando. Y cuando el niño tiene dos años puede nombrar los objetos en voz alta porque tiene un sistema visual organizado que le permite identificarlos. la llamada “caja de letras”. 2013). de reconocer sonidos de cualquier idioma pero antes de cumplir los dos años ya muestran preferencias por aquellos de la lengua a la que están expuestos (Kuhl. por ejemplo (Tokuhama-Espinosa y Rivera. su aprendizaje varía según la lengua. 2014). Y no solo es esta . un aprendizaje temprano del niño a los 3 años de edad no tiene por qué ser más eficiente que cuando se da a los siete u ocho años. Reciclaje neuronal Las evidencias empíricas sugieren que para el aprendizaje de la lectura se necesita que una parte de las neuronas de una región que integra las áreas visuales del cerebro del niño en el lóbulo temporal izquierdo y que le sirven para reconocer objetos y rostros. es decir. genios lingüísticos Antes de aprender a leer. con pocos meses de edad. Pero leer una palabra requiere mayor complejidad y los estudios en neurociencia revelan que para reconocer letras y palabras escritas se ha de reciclar una región específica de la corteza visual: el área visual de formación de palabras o “caja de letras del cerebro” (en inglés VWFA.redes neuronales primitivas y esa misma plasticidad cerebral puede actuar como mecanismo de compensación ante las dificultades en el aprendizaje de la lectura. los niños requieren menos tiempo para aprender la gran mayoría de las palabras debido a que existe una correspondencia entre fonemas y grafemas (un sonido corresponde a una letra). 2013). respectivamente (Dehaene. 2010). se activa de forma proporcional a la capacidad lectora. Así. 2015). en lenguas transparentes como el español. mientras que el proceso se ralentiza en lenguas más opacas como el inglés debido a sus mayores irregularidades (Dehaene. Los bebés son capaces. por ejemplo. se recicle para que pueda responder cada vez más a las letras y las palabras (Dehaene y Cohen. Aunque la lectura es una destreza nueva para el cerebro. 2011). Los bebés. una región en la que se concentra gran parte del conocimiento visual de las letras y de sus combinaciones (ver figura 2). visual word form area. Esta importante región que interviene en un circuito de lectura universal que comprende rutas tanto fonológicas como semánticas. circuitos neurales del hemisferio izquierdo idénticos a los que activan los adultos al escuchar frases en su lengua materna (Dehaene. o letterbox). en los primeros meses. los lectores adultos y los niños que aprendieron a leer activan más la “caja de letras” que las personas analfabetas o los niños que no han aprendido a leer todavía (ver figura 3). Sin olvidar que aunque existan periodos sensibles en el aprendizaje de la lectura.

Conciencia fonológica La conciencia fonológica es una competencia esencial en el aprendizaje de la lectura que permite al niño ser consciente de los sonidos elementales. es imprescindible la decodificación fonológica que permitirá al niño ir articulando los fonemas que forman una sílaba (caaa-saaa) y descomponer cada palabra letra a letra (c-a. Atención. Cuando el proceso se vaya automatizando. Al explicar a los niños que las palabras están compuestas por letras que constituyen las unidades elementales del lenguaje hablado se activa con normalidad la “caja de letras” del cerebro y con ello el circuito de lectura universal del hemisferio izquierdo que es el más eficiente. cuando se focaliza la atención en la palabra completa.. 2015). el entrenamiento fonológico en el que se enfoca la atención en las correspondencias entre fonemas y grafemas parece ser el más adecuado para el aprendizaje del niño y le permite un desarrollo . En la práctica.región cerebral la que se desarrolla. se ha comprobado que no es suficiente exponer al niño a letras sino que hay que ir enseñando de forma sistemática las correspondencias entre fonemas y grafemas para acelerar el aprendizaje de la lectura porque es lo que permite que áreas corticales terminen especializándose en el reconocimiento de las palabras escritas. puede acelerarse la adquisición de la conciencia fonológica con juegos lingüísticos como adivinanzas. que componen las palabras del lenguaje hablado. pero la adecuada En el niño existirá una tendencia natural a interpretar la palabra como un todo. etc. en el que se va conociendo el abecedario. En la fase inicial del aprendizaje de la lectura. 2010). En la práctica. la información satura la memoria de trabajo del niño y se activa una región del hemisferio derecho que es menos eficiente en el proceso de la lectura (Dehaene et al. rondas infantiles. En definitiva. rimas. lo cual tiene una incidencia positiva en la memoria oral. Pero se requiere una atención selectiva para poder ir identificando las letras que conforman las palabras.-s-a) para identificarla y conocer su significado. (Shanahan y Lonigan. los fonemas. el cerebro ya no necesitará descomponer la palabra letra a letra y la identificará con su representación ortográfica buscando su significado. Sin embargo. porque aprendiendo a leer se mejoran circuitos que codifican la información visual o los sonidos de las palabras.

“b” y “d”. que nos permite pronunciar las palabras nuevas e intentar acceder al significado de las mismas. Y en este proceso.autónomo. 2004). y está directamente relacionada con el reciclaje neuronal del que hablábamos anteriormente. convierte la decodificación fonológica de la palabra en letras en un proceso simultáneo. 2009) incidiendo en una ruta neural específica que no está asociada al reconocimiento de objetos sino a su orientación.. 1997). Escritura en espejo La confusión de letras en espejo (por ejemplo. también se ha comprobado que es el más eficaz en el caso de niños disléxicos (Shaywitz et al.. Según el niño aprende a leer dispone de más herramientas que le permiten entender el significado de las palabras. ver figura 4) es una confusión que puede darse de forma transitoria en cualquier niño. el niño automatizará el proceso de la lectura liberando espacio en su memoria de trabajo y mejorando así la eficiencia cerebral. el niño. se ha comprobado que es muy útil enseñar a los niños ejercicios en los que vayan trazando las letras con los dedos. o si se quiere el desaprendizaje en la “caja de letras del cerebro” (Dehaene et al. . añadir a los estímulos visuales y auditivos la exploración háptica. reconociendo con mayor rapidez las palabras frecuentes porque empieza a desarrollar la ruta léxica y así puede interpretar directamente el significado de las palabras escritas sin mediar los sonidos de la pronunciación.. conforme va automatizando la lectura. y la léxica. que es la que utilizamos para palabras conocidas y que nos permite recuperar de forma directa su significado (Dehaene et al. No es casualidad que el grado de comprensión de los textos escritos por parte de los adolescentes dependa de la frecuencia de sus lecturas durante la infancia (Cunningham y Stanovich. no solo en los disléxicos. a través de la práctica de los gestos de escritura. acelera el aprendizaje de la lectura (Fredembach et al. es decir. Además. Automatismos A través de la práctica. 2015). En los lectores expertos se activan de forma paralela dos rutas neurales de procesamiento complementarias: la fonológica. Nuestro cerebro evolucionó desarrollando un sistema que nos permite identificar los rostros y saber que una persona es la misma vista desde la izquierda que desde la derecha. Y esta misma organización cerebral es la que hace que el niño vea letras simétricas y las identifique como iguales. Pero esta capacidad cerebral para el reconocimiento visual de caras no es útil en la escritura y se ha de producir el correspondiente reciclaje neuronal.. 2010). Pues bien.

los fonemas y sus correspondencias. aunque hemos visto la importancia de orientar la atención hacia los grafemas y los fonemas .¿Y en el caso de la dislexia? A pesar de que algunos niños reciben una enseñanza adecuada y se esfuerzan mucho.. Y en los últimos tiempos se ha comprobado la eficacia de algunos programas informáticos presentados como videojuegos. se da más en las lenguas opacas y está asociada a una mayor dificultad en la adquisición de la conciencia fonológica. Así. Principios fundamentales La neurociencia ha identificado los circuitos cerebrales principales que sustentan el aprendizaje de la lectura y estos conocimientos. Unas cuentas horas repartidas en pocas semanas son suficientes para que mejore la “caja de letras del cerebro” de niños disléxicos o de aquellos con dificultades en el aprendizaje de la lectura pertenecientes a entornos desfavorecidos (Ojanen et al. las representaciones fonológicas y la atención. regiones cerebrales que intervienen en la descodificación fonológica. como Graphogame. son compatibles con diversas estrategias educativas. 2015). respectivamente (Ylinen y Kujala. por ejemplo. como tantas veces hemos comentado en Escuela con Cerebro. en una organización deficiente de la “caja de letras del cerebro”. tienen dificultades para aprender a leer. 2015). en el giro frontal inferior izquierdo o en el lóbulo parietal inferior. Y ello repercute. Y pueden desenvolverse muy bien en otro tipo de tareas. La buena noticia es que la gran mayoría de los niños disléxicos puede aprender a leer a través de una práctica intensiva en la que hemos de ser pacientes para enseñarles a orientar la atención hacia los grafemas. Qué importante es la detección temprana de estos déficits para que podamos aplicar los correspondientes programas compensatorios. especialmente. en el que los niños han de decidir con rapidez qué letras corresponden a los sonidos (ver figura 5). Las neuroimágenes han revelado que existe una activación anormal en la corteza occipito- temporal izquierda. En la actualidad sabemos que la dislexia tiene un origen genético.

(1997): “Early reading acquisition and its relation to reading experience and ability 10 years later”. Principio de elección racional de los ejemplos y de los ejercicios: la elección de ejercicios y ejemplos ha de ser cuidadosa y debe tener en cuenta el nivel del alumno. Y eso es lo más importante. 6. Estos principios que están referidos al español y que acompañamos con un brevísimo comentario son los siguientes: 1. partir de las letras para componer las palabras. 5. de atención y de disfrute: el contexto de aprendizaje ha de permitir que el niño se sienta seguro y motivado. 8. que pueden orientar la enseñanza de la lectura en la fase inicial en la que la decodificación fonológica adquiere un protagonismo fundamental. socioemocionales o conductuales que inciden en el aprendizaje de la lectura facilitará el progreso de cada niño. 320-335. (2015): “Illiterate to literate: behavioral and cerebral changes induced by reading acquisition”. (2011): “The unique role of the visual word form area in reading”. Principio de enseñanza explícita del código alfabético: el abecedario español funciona atendiendo a reglas simples que se han de conocer. Principio de aprendizaje activo. Deviant Psychology 33(6). igual de útil será un enfoque que parte de la palabra para descomponerla en letras que. En la enseñanza. Cerebrum. 234-244. Neuroimage 49(2). 3. PNAS 107(18). et al. 1837-1848. 7. Stanislas Dehaene (2015) ha establecido una serie de principios básicos. 7. Nature Review Neuroscience 16(4). D. 8049-8050. 9. 5. y Stanovich K. et al. Como consecuencia de todas sus investigaciones realizadas. Stanislas (2015). Principio de transferencia de lo explícito a lo implícito: se ha de facilitar el proceso de automatización de la lectura. y no a la palabra de forma global. PLoS One 4(3): e4844. 4. Fredembach B. 934- 945. June. 2. Conocer los factores fisiológicos. al revés. Principio de progresión racional: hay ciertos grafemas que son prioritarios por lo que hay que enseñarlos antes. (2009): “Learning of arbitrary association between visual and auditory novel stimuli in adults: the ‘bond effect’ of haptic exploration”. (2014): “Reading in the brain revised and extended: response to comments”. . 4. Dehaene. Neuron Review 67. 6. Mind & Language 29. K. 2. Trends in Cognitive Sciences 15(6). 713-727. Siglo XXI Editores. y Cohen L. Kuhl P. (2013): “Inside the letterbox: how literacy transforms the human brain”. Jesús C. 10. McCandliss B. E. Aprender a leer: de las ciencias cognitivas al aula. 254-262. Dehaene S. 3. todos ellos igual de importantes. Principio de adaptación al nivel del niño: el proceso de aprendizaje no puede ser mecánico sino que debe suministrar retos adecuados que permitan al niño sentirse protagonista y seguir avanzando. las simples intuiciones no son suficientes para garantizar las buenas prácticas educativas y es por ello que los docentes deberíamos analizarlas y contrastarlas de forma rigurosa en el aula. Dehaene S. E. (2010): “Brain mechanisms in early language acquisition”. que asocia lectura y escritura: aprender a componer las palabras y a escribirlas facilita el aprendizaje de la lectura en muchas etapas. Guillén Referencias: 1. Cunningham A. muchas veces. Dehaene S. Dehaene S. (2010): “Why do children make mirror errors in reading? Neural correlates of mirror invariance in the visual word form area”. Dehaene S. et al. Principio de compromiso activo. (2010): “Educational neuroscience: the early years”.

June. y Lonigan C. 15. Biological Psychiatry 55(9). y Rivera G. Frontiers in Psychology 6(137). Frontiers in Psychology 6(671). 926-933. et al. y Kujala T. Estudio del arte sobre conciencia fonológica. (2015): “GraphoGame – a catalyst for multi-level promotion of literacy in diverse contexts”. February. 14. 279-285. (2004): “Development of left occipitotemporal systems for skilled reading in children after a phonologically-based intervention”. et al. Shanahan T. 13. M. (2010): “The National Early Literacy Panel: a summary of the process and the report”. (2015): “Neuroscience illuminating the influence of auditory or phonological intervention on language-related deficits”.CEEC/SICA. Tokuhama-Espinosa T. A. . (2013). Shaywitz B. 12. J. Ylinen S. Ojanen E. Educational Researcher 39(4).11.