ENSAYO SOBRE “EL ELOGIO DE LA SOMBRA”

“…creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras,
un juego de claroscuros producido por yuxtaposición de diferentes sustancias.”

Es común salir cada noche en la ciudad y pasar por calles totalmente iluminadas,
que ciertamente transmiten más seguridad que una calle a oscuras, sin embargo,
pocas veces nos detenemos a admirar la intriga o misterio que podría poseer de
forma inherente un callejón tenue, sombrío y denso. Por las dinámicas propias de
una ciudad ni siquiera nos detenemos a analizar las particularidades del devenir
diario del entorno que nos engloba, Junichirò Tanizaki nos hace invitación a
detenernos a reflexionar, a admirar pero sobre todo nos invita a aprender a ver la
belleza de las cosas sin tanta luz, de aquellos espacios densos donde los detalles
aparecen con cada paso al acercarse.

De la misma forma en que nos acostumbramos a pasar por los mismos sitios cada
vez que nos dirigimos al mismo lugar o que hacemos las tareas diarias de la
mismo forma, como un protocolo rígido, o que vamos al supermercado y
compramos las mismas cosas en un orden determinado, nos hemos
acostumbrado a admirar la belleza y el detalle de las cosas de la misma forma y
generalmente creemos que entre más luz se tiene se piensa que será mejor, sin
embargo, una lámpara de petróleo y su luz única se convierte en una puerta para
observar detalles únicos que permite admirar las cosas desde una perspectiva
diferente.

Junichirò Tanizaki, en su libro, donde si bien relata los problemas que enfrentó al
construir su casa, realiza un contraste entre la forma Japonesa, no sólo decorar
una casa, sino de la forma de apreciar su entorno, la cual está sutilmente pensada
para generar contrastes de oscuros, y de la forma occidental que está
bombardeada de lámparas eléctricas sin dejar el más mínimo rastro de oscuridad.

Si bien la sombra es el tema central del libro inicialmente las cuestiones que se
tocan son temas, que pueden parecer algo triviales, pero que son de
trascendencia, como lo es la decoración y estética de una cocina. Preguntas como
qué tipo de estufa comprar están amarradas en el entramado de la sombra, en el
cual aspectos como el diseño, ruidos y flexibilidad juegan un papel determinante
en la armonía de toda la cocina, donde si bien siempre se toma una decisión
nunca es del todo satisfactoria.
Seguidamente toca un tema con más detenimiento y es el del retrete y cuartos de
baño donde se presenta una primera disyuntiva entre la tendencia occidental de
decoración y la tradicional japonesa, aspectos como los materiales a utilizar,
donde la practicidad y economía de las baldosas son un punto a favor a la
tendencia de occidente, sin embargo la madera japonesa la cual le da un estilo

se cree. cuyos colores y texturas. Estas características se representan en cada aspecto de la cultura. Cada día comemos en vajillas sin prestar mayor atención en los detalles. Esto se evidencia en los tejados de las casas. Todos estamos de acuerdo en que es diferente pasar por una calle iluminada con luces led blancas. motivo por el cual usan tejas grandes en la mayoría de sus construcciones. debido a esa impresión de que en cada centímetro o rincón tiene su contraste y su sombra única. donde apenas se distingue las puertas y ventanas. pero tal parece que “además se piensa”. desnudar cada destalle y misterio que pueda existir. sin embargo tanizaki nos habla sobre las particularidades de las “lacas”. cada rincón debe iluminarse para. Esto último no lo proporciona la vajilla de cerámica porque le falta sombra y profundidad. Es común observar que en las películas los cuartos de baño están rodeados de árboles y algo distante de las salas comunes y eso se debe a que es un espacio de tranquilidad y serenidad. que en conjunto con la correcta iluminación. y lo primero que sobresale en la distancia es su enorme y particular tejado. tal vez del frio o calor. Otro ejemplo de su fascinación y comprensión de la sombra se puede observar en las habitaciones donde contrasta totalmente con las habitaciones en occidente donde la iluminación es casi obsesiva. y para realzar ese efecto acostumbran pintar de colores neutros las paredes. Por lo tanto no es una cuestión puramente fisiológica sino de una experiencia única generada por su ambiente propio. además de ser frías y ruidosas. de alta potencia. Sin embargo el tema del cuarto de baño y retrete es más complejo que simplemente qué materiales utilizar porque para los japoneses también se trata de cómo será y qué ambiente se creará en ese espacio. En palacios o templos esas tejas crean espacios sombríos y densos que dotan de una curiosa particularidad. incluso en el teatro donde la particularidad de la escenografía radica en el contraste de grises que . En últimas porque “la cocina japonesa no se come sino que se mira”.único con contrastes y acabados particulares representa una decisión estética compleja. Tal vez para los occidentales sea una cuestión trivial pero para los japoneses es de trascendencia. Pero por otro lado los Japoneses parecen entender que la forma de desnudar y admirar un misterio no es sólo iluminándolo sino que con una luz tenue de una vela o la luz que atraviesa un shòji se puede contemplar o incluso crear nuevos. proporcionan detalles de profundidad y una belleza extraña que permite una experiencia diferente. El motivo de que todo se vea desde una perspectiva diferente no depende de los ojos sino de la iluminación. En la visión occidental los tejados son sólo para protegerse de la intemperie. Por lo que es precisamente la luz indirecta y difusa la que dota de belleza a las habitaciones japonesas. a ir por un callejón iluminado por una lámpara tenue y parpadeante. sin embargo en la visión de la cultura japonesa es mucho más que eso. de encontrarse consigo mismo y de incluso de poder admirar detalles como los sonidos naturales.

que él llama. nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes. como decía anteriormente. con colores brillantes y tenues que en su conjunto muestran a la mujer como un ser misterioso. “El Elogio de la Sombra” es un libro que trastoca cada aspecto de nuestra cotidianidad e intenta darnos un empujón para ver la sombra. que es un espacio decorado con algunas flores o cuadro de rosas. Trajes que sólo permiten observar las manos y parte del rostro pero que precisamente permiten aprender apreciar lo profundo y bello de la piel humana. el cual tiene el objetivo de darle profundidad y sombras a la sala. particular.generan las luces. Pueda que parezca no ser la gran cosa y aunque “Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. Si ese espacio fuera totalmente iluminado se convertiría en algo insípido. Tal vez lo más intrigante sea el toko na ma.” Tal vez ahí radica la gran diferencia al ver las cosas. No obstante. Pueda que parezca un espacio sin mayor importancia pero hace parte de esa habilidad japonesa de apreciar la belleza de las sombras. no como algo malo o indeseable. . En “El Elogio de la Sombra” se habla de tantas cosas que incluso nos relata la curiosa forma de apreciar y resaltar la belleza femenina. fuertemente influenciadas por una sola visión. Junichiro Tanizaki logra hacernos cuestionar nuestra forma. pero sobre todo. su gracia desaparecería. occidental. sino como una oportunidad de ver la belleza que está emparejada inherentemente con ella. ya sea con trajes de oro. muy bello. o tal vez costumbre. Tal vez tenga razón al decir que si Japón hubiera sido la inventora de los grandes avances tecnológicos de la modernidad se hubieran sido creados de una forma que permitiera observar las cosas de una forma diferente y que permitiría tener hoy un concepto de belleza y estética diferente. ese entorno único que expresa más de lo que se dice sólo gracias a la sombra. de admirar las cosas.