LA DEFENSA DE UN ATEO

Me enseñaron que todo hubo evolucionado de células vivientes, sin planes definidos. No sé qué contestarles a los que me preguntan por qué la evolución se ha detenido. Desde que existe el hombre ningún cambio se observa, cada especie conserva sus rasgos distintivos. Los animales tienen siempre la misma forma y la supervivencia del más apto, que Darwin recalcó como un gran hecho, no ha exterminado a las especies débiles. Hay algo en este embrollo que no capto. Siempre he admirado en la naturaleza una sabiduría que no puedo explicar. ¿Cómo el pájaro sabe tan bien hacer su nido, educar sus pichones para sobrevivir; que eviten los peligros, que aprendan a volar? Cada animal defiende con astucia su cría; sin libros, sin palabras; les enseña a vivir. ¿Cómo fijan su rumbo la aves migratorias que buscan el verano y lo hallan con presteza? Llámenle como quieran otras explicaciones; todo es un gran acierto de la naturaleza. Aunque sigo creyendo que todo se hizo solo, me asombra que la tierra esté en el punto justo para que el sol la ayude y fomente la vida. Ni morimos de frío , ni el calor nos cocina …¡una casualidad que parece elegida! Cuando cometo errores, me duele, no lo niego. Me reprocho a mí mismo; fui contra la razón. Me siento rebajado; allí está mi castigo; no existe un Juez Supremo al cual pedir perdón. No sé si me defensa los convence. Tengo la mente desorganizada, porque escuché, perplejo y sin respuesta, a uno de esos que dicen que de Dios son Testigos, que hoy se detuvo cerca de una hora a conversar conmigo. Álef Guímel-Mayo 2004 Últimos Escritos

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