Carta escrita por: Juan Bosch

A: Jim Wright*

Santo Domingo,
17 de mayo de 1989.

Sr. Jim Wright,
Vocero de la Cámara de Representantes,
Washington, D.C.

Sr. Wright:
Estoy al tanto de que en su condición de líder de la mayoría de la Cámara
de Representantes Ud. dirige la Comisión de esa Cámara que estudia la Ley
para la iniciativa de la Cuenca del Caribe, que estará vigente hasta el mes de
enero de 1996. Sé también que hay propuestas para que al llegar el mes de enero
de 1996 esa Ley sea derogada, pero hay posibilidad de que se declare vigente
doce años más después de 1996 o que sea prorrogada por tiempo indefinido.
La última sería la decisión más conveniente para los países del Caribe,
entre los cuales se halla la República Dominicana, cuyo principal producto de
exportación había sido durante más de tres cuartos de siglo el azúcar de caña, la
cual vendíamos con precios preferenciales a Estados Unidos, pero de 420
millones 600 mil dólares de ese dulce que vendimos en el año 1981 bajamos a
178 millones 300 mil en 1983, a 146 millones 200 mil en 1985, a 119 millones
200 mil en 1986, a 85 millones 300 mil en 1987 y en los primeros seis meses
de 1988 habíamos descendido a 16 millones 600 mil.
Por los datos que acabo de ofrecer, comprenderá Ud. Lo que está
significando para la economía dominicana el decaimiento de una industria en la
que se habían invertido muchos millones de dólares y en la que trabajaban
muchos millares de hombres que hoy emigran hacia Estados Unidos para hallar
plazas de trabajo que les permitan mantener a sus familiares.
Si la Ley de la iniciativa del Caribe es derogada, la situación de la
República Dominicana pasaría a ser tan mala que sería difícil encontrar
soluciones sustitutivas de los efectos de esa Ley, pero no sólo para el caso de la
República Dominicana, sino para el de la gran mayoría de los países del Caribe,
entre los cuales están las islas de ese mar, pero también Venezuela, Colombia,
Panamá y América Central.
Si la Ley para la iniciativa del Caribe fuera prorrogada por tiempo
indefinido los países de la región podrían sentirse inclinados a desarrollar, en
unos casos y establecer en otros, industrias de zona franca con las cuales se
aumentarían las exportaciones, pero además podríamos mejorar la capacidad de
nuestro pueblo para producir mercancías cuya producción requiere mano de
obra especializada.
Si la Cámara de Representantes de su país limita la vigencia de la Ley
para la iniciativa de la Cuenca del Caribe al año 1996, la crisis que se nos
presentará a fines de este siglo y principios del que viene será de consecuencias
pavorosas, y he querido decirlo así al terminar esta carta para llevar a su
conciencia la carga de preocupaciones que pesa sobre la mía por el porvenir de
los pueblos que habitan en la región de América donde se inició, van a ser pronto
500 años, el descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo.
Con un saludo cordial queda en espera de sus noticias acerca de lo que le espera
a la Ley para la iniciativa del Caribe.

Juan Bosch
Presidente del PLD.

* “Juan Bosch: ‘Extinción del Plan Reagan sería catastrófico para RD’”, Hoy,
19 de mayo de 1989, p.10.