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La oralidad como performance

Víctor Vich
Virginia Zavala

Comencemos subrayando lo siguiente: la oralidad no sólo es un texto; es un evento,
una performance y para estudiarla siempre debemos hacer referencia a un determinado tipo
de interacción social. La oralidad es una práctica, una experiencia que se realiza y un
evento del que se participa. Situada siempre en contextos sociales, la oralidad produce un
circuito comunicativo donde múltiples determinantes se disponen para constituirla. Es
entonces necesario afirmar que todos los discursos orales tienen significado no sólo por las
imágenes que contienen sino, además, por el modo en que se producen, por la circunstancia
en la que se inscriben y por el público al que se dirigen.

Partir de las consideraciones anteriores resulta fundamental porque los estudios más
clásicos sobre “discursos orales” o “tradición oral” se han limitado a interpretar
internamente los textos y a recopilarlos sin detenerse a reflexionar sobre los contextos
particulares en que fueron producidos. Considerar únicamente los patrones formales y el
contenido simbólico de los textos sin tomar en cuenta la forma en que éstos emergen tiene
ahora ciertas limitaciones. Como bien apuntaba Roman Jakobson (1990), la idea de que a
las tradiciones orales se las puede tratar como monólogos que se repiten de boca en boca no
sólo es una fantasía sino, sobre todo, una proyección de la literatura escrita. En efecto,
muchas veces los mitos publicados constituyen objetos casi ficticios que responden a los
cánones de la prosa escrita y se diferencian sustancialmente de los patrones orales de las
diferentes comunidades de donde fueron extraídos (Mannheim 1999).

Por tanto, estudiar la emergencia de la oralidad al interior de contextos específicos
trae consigo implicancias importantes para la teoría del lenguaje ya que no se puede seguir
sosteniendo que es posible conocer el sistema lingüístico investigando sólo las
competencias individuales. Ahora sabemos que el código no está contenido solamente en la
mente de una persona y que el “sistema” no puede ser definido como un conjunto de reglas
que existen “a priori” y que son posibles de ser descritas como algo estático e
independiente de los usos particulares. Sucede que al estudiar el lenguaje en los actos de
habla nos damos cuenta que son siempre los otros los que ratifican nuestra gramática y
nuestro código al otorgarnos la mayor parte de los significados. Al decir de Duranti (1986),
el lenguaje se hace posible sólo a través de su uso por actores en tiempos y lugares
particulares. Después de todo, la comunicación es un circuito donde es la comunidad la que
nos legitima y nos provee de elementos para construir el lenguaje.

La teoría crítica contemporánea afirma que tanto las relaciones sociales como las
identidades de los sujetos son socialmente construidas, tienen un carácter inestable y
cambian (o pueden cambiar) constantemente. En ese sentido, la performance ha sido
definida como el espacio encargado de dramatizar tales características y de revelar las
posibilidades de agencia de los sujetos en la constitución del mundo social: Se trata de una
categoría que nos permite visibilizar los procesos de constitución de las identidades en sus

entonces. podemos decir que el significado nunca es algo fijo en el texto y que el espacio de la oralidad es uno de los mejores lugares para constatar dicha problemática. nos interesa proponer una definición en la que éste emerge del conjunto de negociaciones que desarrollan los participantes en determinadas interacciones sociales al interior de una sociedad complejamente constituida.múltiples negociaciones frente al poder. por tanto. la identidad del enunciador. todo estudio sobre oralidad debe partir del análisis de sus condiciones de producción y de la complejidad de mediaciones que en él intervienen. Sin duda. Hoy en día sabemos que es un grave error creer que el significado se produce exclusivamente al interior de los textos -es decir. Por lo tanto. Por el contrario. En efecto. etc) pero igualmente debe importarnos otro tipo de elementos que interfieren en la construcción del significado del evento. 12). que es producto único del lenguaje o de las relaciones entre los elementos que lo constituyen. Desde este punto de vista. lo que el orador “dice” (su estrategia retórica. Nos referimos al contexto social. a su vez. por el efecto que conscientemente aspira conseguir. En ese sentido. nacionalidad. no hay que olvidar que estas negociaciones responden. nos interesa mucho el texto. de entender este conjunto de mediaciones como simples elementos que “rodean” al evento oral sino más bien de señalar que ellas son sus fuentes constitutivas y los verdaderos motores en la producción de sus significados: “Las formas de cultura expresiva crean eventos donde los significados se constituyen mientras son experimentados” (Cánepa 2001. por el momento histórico en que realiza su performance. La contextualización -ya no el simple “contexto”- involucra. No se trata. vale decir. Sin embargo. su interés político. los discursos hegemónicos. género.y un conjunto de características pragmáticas han aparecido para revelarnos su compleja constitución. lejos estamos de asumir una definición del contexto como si se tratara simplemente de un conjunto de condiciones externas que existen independientemente de la performance (Bauman & Briggs 1990). los imaginarios sociales. Así. también debemos preguntarnos por su identidad como sujeto (referida a cuestiones de clase. las formas de recepción. al crear algunos alineamientos e . a una episteme discursiva o a sistemas de prácticas y creencias que regulan distintos ámbitos de la vida cotidiana dentro de mecanismos de poder que los posicionan como neutrales y universales. las imágenes que emplea. sin embargo. en las tradiciones orales por ejemplo encontramos que los participantes. de estudiar a los “textos orales” como si éstos fueran unidades aisladas y autónomas sino más bien de involucrarnos con el análisis de la ejecución del acto oral dentro de una práctica comunicativa situada en un contexto material y simbólico específico. Imaginemos la situación siguiente: un orador callejero produce una narración oral en una plaza pública. raza. por el tipo de público que participa y hasta por la manera en que se posiciona en el espacio físico con relación a sus oyentes. un proceso activo donde los participantes contribuyen a la emergencia de los discursos que supuestamente les pertenecen. Al respecto se ha insistido mucho en la relación que todo orador establece con su audiencia pues ella determina la retórica de su enunciación. las metáforas de las que se vale. etc). No se trata. la contextualización también involucra este nivel más ideológico del contexto. Aunque en este momento no ahondaremos más en dicho asunto. etc.

la interpretación también sufrirá modificaciones.imponer ciertas interpretaciones sobre lo que se dice. Taylor. no sólo los participantes en la interacción pueden transfomar la estructura y el contenido de la performance sino que la performance también puede darle forma a la configuración de la audiencia. repite la última frase del narrador e “interrumpe” con preguntas o con contribuciones de nuevos detalles. Duranti (1986. la tradición oral en el quechua sureño del Perú requiere una participación activa de parte del oyente. Nuevamente esto implica afirmar que el significado de un texto no está contenido en sí mismo y que. muchos de los significados dependen de cómo la audiencia va interpretando los actos y no necesariamente de las intenciones con las que los hablantes se introducen en ella. es también necesario considerar los mecanismos interpretativos que finalmente terminan por apropiárselo. transforman continuamente la forma y el contenido de la narración y. Por ejemplo. Asimismo. diversos estudios sobre la narración en ámbitos familiares en contextos más occidentales han encontrado que todos los miembros de la familia son considerados co-narradores y que éstos suelen reescribir las narraciones no sólo para explicar los hechos narrados de formas alternativas sino también para cuestionar la versión inicial de una historia (Ochs. En este ensayo nos interesa asumir la autoría como una forma de re-contextualización que se actualiza en cada evento con la presencia de los participantes involucrados. Así por ejemplo. Si la audiencia cambia. así. Así también. el hecho de que muchas historias que surgen en conversaciones cuenten con la presencia simultánea de personas que escuchan la historia por primera vez y de otras que la están volviendo a escuchar favorece una estructura participativa que también diferencia la forma en que los miembros de la audiencia se involucran. Rudolph y Smith 1992). 2000) ha llegado a afirmar que como cada acto de habla está dirigido a la audiencia y debe de ser ratificado por ella. Se trata de una elaborada estructura de co-participación donde la narración se construye colectivamente y donde se asume que nadie tiene la autoridad final sobre el conjunto de imágenes narradas (Mannheim 1999). quien constantemente muestra señales de consentimiento. . Elinor. en lugar de definir la autoría a partir de su producción. es necesario reconceptualizar la noción de “autoría. en muchos casos. Ahora bien. la conversación sobre un tema particular puede dividir a la audiencia en grupos diferenciados y proveer oportunidades para que ciertos participantes exhiban y negocien su habilidad y conocimiento sobre una temática específica. Más aún. Al respecto. Goodwin (1986) ha demostrado que el mismo discurso es capaz de “transformar” a la audiencia en el sentido de que se encarga de involucrar a los participantes de manera diferenciada respecto de lo que se dice. o a la relación existente entre los participantes. De hecho. a la temática abordada. Todo ello muestra que los roles de los hablantes y de los oyentes son de cierto modo intercambiables y que las categorías de “hablante” y “oyente” terminan siendo demasiado gruesas para el análisis lingüístico (Duranti 2000).” Según este investigador. la audiencia no constituye una entidad homogénea sino que puede diversificarse internamente de acuerdo al desarrollo del propio discurso. habría que otorgar la autoría a la audiencia pues ella no sólo trata de descifrar lo que el hablante ha querido comunicar sino que participa en un activo proceso de interpretación que otorga sentido al mensaje y lo reescribe desde un contexto conocido.

etc. Por otro lado. su alcance político puede ser muy relevante. creer que la realidad social es una pura textualidad ni por ello terminar minimizando su aspecto material. las performances orales constituyen prácticas fundamentales en el fijamiento de una memoria colectiva que siempre está inscrita en contextos situacionales y diferenciados. Más aún. En efecto. Todo discurso oral es una práctica atravesada por un conjunto de intereses destinados a intervenir en el espacio social. entonces las articulaciones que constituyen todo poder siempre pueden ser deconstruidas. en buena parte. sin embargo. las representaciones que tenemos del mundo determinan nuestras relaciones con él. en nuestro caso. por ejemplo. Por lo mismo. Asimismo. Para Lienhard. Esto no significa. Y es que la comunicación oral no es monosensorial sino que integra a sentidos como la visión. De esta manera. Actualizadas en situaciones concretas. la performance oral permite la transmisión del pasado y vivifica e integra el sentido de comunidad. el resultado de una práctica que es siempre performativa y que. el cuerpo. cambiar algunas de ellas implica comenzar a desestabilizar parte de la realidad. 13). Más bien. En efecto. la memoria no es un objeto claramente identificable sino. Como fenómeno dinámico y cambiante. es preciso subrayar también que los discursos orales son formas de memoria colectiva a través de las cuales los sujetos encuentran fundamentos para constituir su identidad y repensar su presente. tiene en el discurso oral a una de sus posibilidades de actualización. el tacto o la sensación kinética. Los discursos orales pueden ser entendidos como performances en tanto hacen de público manifiesto la necesidad de representar y de construir la vida de múltiples formas e iniciar así una búsqueda de nuevas posibilidades. el pasado no es algo anterior al presente sino una dimensión interior de éste. el carácter logocéntrico ha llevado a que “lo oral” excluya una serie de elementos no lingüísticos que son también aspectos fundamentales en la performance. implica sostener que los sujetos pueden ser protagonistas en la estructuración de las relaciones sociales y que ellas tienen una sustancial relación con las formas en las que son representadas. el baile. algunas performances orales funcionan como rituales que escenifican las experiencias vividas y aspiran a intervenir en las políticas de la memoria. más bien. Se trata de “un reservorio de contenidos latentes que recién se manifiestan a través de su performance” (Lienhard 2000. No se encuentra atrás sino adentro del presente. Nos referimos al canto. Si la performance enfatiza que el mundo social está “construido” en diversos niveles de acción. Además. considerar a la oralidad como una performance que emerge en la interacción social también implica dejar de lado el carácter fonocéntrico y logocéntrico que le ha sido atribuido históricamente (Scollon & Scollon 1995). la oralidad es una de las instancias mediante las cuales las sociedades construyen un archivo de conocimientos destinado a interpretar y negociar con el pasado. al afirmar que la oralidad es una performance también queremos sostener que como evento socialmente construido y situado. El carácter fonocéntrico ha inducido a los estudiosos de la oralidad a enfocar su atención exclusivamente en los sonidos del lenguaje y a excluir muchos otros aspectos significativos de la situación discursiva y de la transmisión cultural que ésta conlleva. si sabemos que. .

“La memoria popular y sus transformaciones. las reacciones del público participante y los marcos de interpretación dentro de los cuales los actores clasifican su comportamiento y le atribuyen sentido. En: On Language. “Langue and parole: code and message”.” En: Tradición oral andina y amazónica. Hay que tener en cuenta siempre lo siguiente: “la oralidad es una categoría en la que la escritura se recrea y proyecta aquello que entiende como sus carencias” (Marcone 1997. Identidades representadas. Bogotá: Norma. 1986. Antropología lingüística. Madrid: Cambridge University Press. Jorge. 1990. Gracias a la observación etnográfica podemos acceder al proceso de ejecución. 19: 59-88. Sin embargo. En la actualidad. Bruce. Cambridge: Harvard University Press. Performance. 80- 109. Hoy en día parece muy problemático sostener que la oralidad y la literacidad generen. Como sabemos. Métodos de análisis e interpretación de textos. la etnografía es una práctica destinada a producir conocimiento a partir de la experiencia directa sobre la realidad estudiada. Mannheim. la puesta en escena. 2000. 1999. Vervuert: Iberoemericana. y memoria en los andes. Jakobson. es también necesario asumir que los estudios sobre oralidad pertenecen a la cultura del libro y se encuentran ampliamente determinados por los presupuestos que se infieren de la cultura letrada. Por todo ello.” Text 6: 239-247. Sobre la reivindicación y reinscripción del discurso oral. La oralidad escrita. Cánepa Koch. 2001. campo y reflexividad. Marcone. Lienhard.no debe ser ajeno a dicha problemática. entender la oralidad como performance implica sostener que el trabajo de campo debe ser una práctica privilegiada en tanto su técnica nos permite acceder a la estructura y a la política inmersa en los eventos orales. Alessandro. La etnografía. “Poetics and performance as critical perspectives on language and social life. Linda Waugh y Monique Monville-Burston (eds. Rosana. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Duranti. el estudio de la oralidad requiere de la escritura y en buena parte está condicionada por ella.” Annual Review of Anthropology. Cusco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”. 1997. en sí mismas. en este ensayo nos interesa sostener que el trabajo etnográfico es una herramienta fundamental en los estudios sobre oralidad. Richard & Charles Briggs. consecuencias cognitivas particulares. por supuesto.). Es más. “The audience as co-author: An introduction. experiencia. concepciones del mundo distintas y sistemas de valores alternativos. Bibliografía Bauman. Método. Alessandro. “Hacia una mitografía andina. Martín.” En: La memoria popular y sus transformaciones. . -y toda investigación. 33). 2001. Duranti. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. En ese sentido. Roman. Guber. Juan Carlos Godenzzi (ed.). Los argumentos que derivan este tipo de características y sostienen la existencia de “mentalidades diferenciadas” suelen ser excesivamente esencialistas y dejan de lado el estudio de los usos y prácticas concretas. Gisela. 1990. Desde un punto de vista metodológico. este conocimiento no debe plasmarse en un reporte aséptico sino que requiere de una “descripción densa” que esté realmente comprometida con la interpretación y con la propia voz de los protagonistas. 2000 [1997]. la oposición oralidad-literacidad ha comenzado a ser cuestionada desde muchos puntos de vista. Este ensayo.

Ron y Suzanne Scollon. 15 (1): 37-72. Dina Rudolph y Ruth Smith.” Discourse Proceses. Uta Quasthoff (ed.Ochs.). Scollon. Elinor. 1995. Carolyn Taylor. “Somatic communication: how useful is orality for the characterization of speech events and cultures?” En: Aspects of oral communication. Berlin: Walter de Gruyter. 1992. “Story-telling as a Theory building activity. .