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MEMORIAS DE UN CONGRESO INTERNACIONAL QUE NO LO FUE1


[Notas caligrámicas, asistemáticas y ametódicas, subjetivas, viscerales y apestosas de un colega
maluco que no tiene tiempo para otra cosa peor que para dar cuenta de las lógicas perversas que
dinamizan a nuestra profesión en su versión ETS-UCV]

AUTOR: CÉSAR A. BARRANTES A.

“Del Calipso al Tambor


Aragua los Espera con Amor:
Gerencia y Desarrollo Humano”.
“Si fortalecer el gremio es una necesidad...
alcanzar nuevos espacios profesionales es una obligación”.
“Hacia Un Trabajo Social Conciente, Crítico y Creativo”.
COLEGIO Y ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES SOCIALES DE ARAGUA,
COLEGIO DE TRABAJADORES SOCIALES DE VENEZUELA,
ESCUELAS DE TRABAJO SOCIAL DE LAS UNIVERSIDADES DEL ZULIA, DE ORIENTE Y CENTRAL DE VENEZULA

INTRODUCCIÓN:
Luego de haber sido pospuesto al menos una vez en 1996, el 5 al 8 de marzo de 1997 fueron
las fechas que se establecieron para la realización del que sería =según se esperaba con un
optimismo que culminó en frustración= el Primer Congreso Internacional de Trabajo Social, el
cual se realizaría dentro del marco del Tercer Congreso Nacional de Trabajo Social, convocado,
organizado y gerenciado (y es de esperar que, en honor a uno de los eslóganes mediante los
cuales se publicitaron dichos eventos, esta experiencia sea conciente, crítica y creativamente
evaluada y sistematizada en el afán de aportar los insumos necesarios para asegurar que el
próximo cuarto congreso nacional de trabajo social resulte verdaderamente un éxito que nos haga
sentir orgullosos de pertenecer a la promisoria profesión del trabajo social) por sus instituciones
fundamentales en Venezuela: las escuelas de trabajo social de la Universidad Central de
Venezuela, la Universidad de Oriente y la Universidad del Zulia, así como el Colegio de
Trabajadores Sociales de Venezuela y el Colegio y la Asociación de Trabajadores Sociales de
Aragua.

LA CONVOCATORIA:
La convocatoria oral y escrita anunció como único tema de discusión, la gerencia social dentro
del marco del desarrollo humano que aúpa el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo

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Antiponencia que se presenta a una Jornada de Reflexión y Evaluación de la Implementación de un cierto Plan
de Estudios que nació en condiciones de estrangulación por quienes, a pesar de que lo queremos y defendemos,
nos desestabiliza los pedestales y por eso luchamos para que permanezca enclaustrado en el pasado que nos da
seguridad y tiempo para jubilarnos. Jornada celebrada del 24 al 28 de noviembre de 1997 en la Escuela de
Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela.
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(PNUD). Un tema crucial que en el último lustro viene concitando la conciencia crítica de
algunos sectores políticos y académicos más vinculados a los aparatos de estado que conciben,
implementan, ejecutan (y no siempre evalúan) los denominados programas sociales.
Asimismo, anunció que dicho Congreso se desarrollaría mediante ponencias centrales y foros a
cargo de expositores de renombre internacional y nacional; entre estas últimas se incluyeron las
ponencias oficiales de cada una de las escuelas de trabajo social existentes en Venezuela en el
ámbito de la gerencia social, sea, las propuestas de política curricular y estrategias de
investigación, acción social y docencia que sobre la base de lo que eficiente, eficaz y
efectivamente se estaba entendiendo hasta el momento de la discusión de las exposiciones: que el
trabajador social ES el GERENTE SOCIAL POR EXCELENCIA, por DEFINICIÓN.
Finalmente, anunció que los organizadores habían previsto un espacio para ponencias libres
cuyos temas estarían referidos al tema general objeto de la convocatoria: la gerencia y el
desarrollo humano. El lapso que se estableció fueron las dos últimas horas de la mañana del
viernes 7 de marzo de 1997, lapso en el cual dichas ponencias libres se distribuirían en dos mesas
de discusión, las cuales, por razones de yuxtaposición de horario, resultaron excluyente de la
otra.
De Congreso de internacional no tenía nada. Esta fue la primera oferta que no se cumplió.
Segundo, se convocó para discutir un tema genérico: la gerencia social y el desarrollo humano.
La información escrita no mencionó en ningún momento que se iba a discutir sobre trabajo
social ni la relación de éste con la gerencia social y el desarrollo humano.
Por qué no se ofertó la propuesta neoestructuralista que desde los ‘80 viene tomando auge en
América Latina, así como la propuesta del desarrollo con equidad de la CEPAL?. Así no se
hubiera unidireccionalizado la discusión ni los esquemas de análisis.
Si la idea era discutir, asumir incluso, la ideología del PNUD, lo correcto hubiera sido que se
escogiera entre varias ideologías de varios organismos. Por qué no la propuesta de la CEPAL del
desarrollo con equidad, la propuesta neoestructuralista que desde los ‘80 viene tomando alguna
fuerza en América Latina, por qué no la del Banco Mundial o de la Agencia Internacional de
Desarrollo o la del Fondo Monetario Internacional y no sólo una exclusiva, si de lo que se trataba
era de conocer y optar por alguna de las propuestas ideológicas de los organismos
multilaterales?.
Me parece que hubo un mal planteamiento del problema del Congreso, lo cual no significa que
los organizadores no hubieran estado claros en lo que querían, sino, que pudiendo haber tenido i-
deas claras las acciones que se derivaron de ellas tuvieron otros sentidos. Esto quiere decir que
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no basta tener ideas claras para que las acciones realizadas sean consecuentes con aquéllas. Éstas
perfectamente pueden ser equívocas.
Las ponencias centrales, que se propusieron como oficiales, debieron haber sido discutidas y
procesadas previamente en sus respectivas unidades académicas. No sé si así fue hecho por las o-
tras escuelas, pero en el caso de la ETS-UCV, las ponencias que se presentaron en su nombre no
fueron discutidas previamente. Ni siquiera el tema de la gerencia social ni ninguno otro que
pudiera relacionarse con el nuevo plan de estudios ha sido motivo de discusión en esta Escuela.
Esto en virtud de los conflictos intestinos que afectan su productividad. Quienes dieron cuenta
inintencionalmente de los problemas de la ETS-UCV fueron los mismos ponentes al asumir la
voz oficial de ésta sin consulta previa. Pero esto no fue asumido como problema de la ETS-
UCV.
Por otro lado, el Congreso estuvo muy mal organizado; tuvo muchas fallas de concepción, de
logística, de organización.
Será pertinente solicitar colaboración al Colegio de TS de Aragua, al Colegio Universitario de
Caracas, y a la ETS del Zulia para que ayuden a la ETS-UCV a salir de la situación en que se
encuentra y que tanto nos afecta?
Arturo Tramontín planteó públicamente que en la ETS-UVC existen problemas pero que éstos
=al igual que los “trapos sucios que se deben lavar en casa”= deben ser discutidos dentro de la
ETS-UCV y no ser materia de discusión en un congreso de trabajadores sociales, como si fueran
problemas privados y no públicos de esta Unidad (!!!), olvidándose de que vivimos en una época
de globalización que ha redefinido definitivamente las esferas de lo público y lo privado. Los
problemas de una unidad académica son problemas que le conciernen a todos los trabajadores
sociales venezolanos. No son un asunto privativo de una Unidad en específico. Todo lo que
afecte la formación de los(las) trabajadores(as) sociales es un problema que nos concierne a
todos.
...De ponerlos en vergüenza a los colegas de la ETS-UCV por evidenciar los conflictos
intestinos de esta Unidad en donde no ha sido posible bajo ningún concepto discutir sobre los
temas objeto de las ponencias que se presentaron quienes se arrogaron la representatividad de la
ETS-UCV [vgr., las funciones decretadas desde hace unos ocho años como propias del (de la)
trabajador(a) social, ni de las mal llamadas ONGs, ni de la política social, ni del desarrollo
humano propuesto por el PNUD, ni del crecimiento con equidad de la CEPAL, ni del plan de es-
tudios que con grandes dificultades se viene implementando de manera improvisada y sin pena ni
gloria desde hace tres años.
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En esta época de globalización, de mundialización, de informatización de las relaciones
sociales, ya no hay nada privado si no es en función de la redefinición de lo público. Los trapos
sucios ya no se lavan en casa, sino, en público porque la moda, el modo de la época así lo exige.
El comentario de Tramontín tuvo como motivación la autodefinición que yo hice de mí mismo
al definirme como no-conservador, dado que Lady Fonseca asumió que aquellos que se oponían
a la instauración de las consignas del desarrollo humano y la gerencia social lo hacían desde
posiciones “no ambiciosas” (“los trabajadores sociales somos poco ambiciosos”) ya que se
prejuzgó que sólo quienes proponían dichas consignas lo hacían desde posiciones proactivas y de
disposición al cambio profesional.
Como esto no fue así =al menos para algunos= yo aclaré que yo no me estaba oponiendo a las
consignas de marras por oponerme al cambio profesional. Al contrario, afirmé que bastantes
problemas me había comprado en la ETS-UCV por proponer y sustentar cambios al igual que los
colegas que se arrogaron la representatividad de ésta en el Congreso que nos ocupa, aunque ellos
lo han hecho desde otras posiciones distintas a la mía. Por eso aclaré que yo no era conservador
ni que carecía de ambición. Al contrario, solicité que no se confundieran las posiciones porque
yo no había asistido a dicho Congreso para aparentar progresismo alguno cuando mi práctica
académica cotidiana era conservadora y pacata.
Fue así como Tramontín se levantó para decir que si yo me definía como no conservador era
porque asumía que el resto de la colectividad académica de la ETS-UCV sí era conservadora
(!!!) razón por la cual él consideraba que yo estaba llevando a un congreso los problemas propios
de esta Unidad y que, por lo tanto, él no iba a caer en la trampa de comenzar a discutir en público
los problemas que afectan a la ETS-UCV.
OJO: desde el momento en que Tramontín afirmó lo anterior, de hecho lo hizo porque sí
mordió el anzuelo y cayó en su propia trampa. Tanto fue así que al final de la sesión algunos
colegas del Zulia y del Colegio Universitario de Caracas se me acercaron a preguntarme que en
qué consistían los problemas de la ETS-UCV y por qué del encono con que Tramontín se refirió
a mi persona en su intervención. Por supuesto que debí informar a mis interpeladores de la
situación de la ETS-UCV para satisfacer con mucho gusto su curiosidad.
Pero si la denuncia sirve para que el contexto presione a la ETS-UCV para que solucione sus
problemas intestinos, en buena hora, por qué? Porque hasta ahora los dinamismos internos de la
ETS-UCV no han sido capaces de autogenerar sus propias soluciones de sus propias
conflictividades personales, personalistas, los antagonismos y los enconos que mantienen a la
ETS-UCV en un estancamiento pavoroso.
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Pero la responsabilidad ciertamente es de todos, pero fundamentalmente, de quienes están
ostentando accidentalmente la dirección del equipo directivo de la ETS-UCV. Ellos que siempre
se levantaron contra el autoritarismo, contra la exclusión y el irrespeto hacia sus personas no
obstante que fueron consultadas y tomadas en cuenta en la puesta en marcha del plan de estudios
basado en la gerencia social que hoy vinieron a aupar como si nada hubiera pasado.
Les ruego no seguir reproduciendo la lógica perversa. Es el gran reto.
Los estudiantes no tuvieron una presencia activa y los colegas en general no participaron con
discusiones de fondo, posiblemente porque la estructura dada al Congreso así lo determinaba. En
un evento que se centró más en ponencias centrales y oficiales lo que cabía era para los oyentes
hacer preguntas de aclaración, comentar sobre dudas u opiniones personales pero no
argumentaciones de discusión estratégica. Para el debate-debate no hubo posibilidad excepto en
lo que se refiere a mi persona que planteó desde el segundo día el asunto de qué era de lo que se
trataba el Congreso, que no estaba claro el verdadero problema de la convocatoria. Sólo lo
estaba, al parecer, el (o los) tema(s): la gerencia social y el desarrollo humano.
Los ts tenemos la manía o la proclividad de magnificar instituciones, autores y personas, y de
pronto los nombramos y los traemos p’arriba y p’abajo, p’allá y p’acá. Pero asimismo,
cambiamos de objetos. Antes era la asistencia social, el bienestar social, la promoción social, la
educación social, el desarrollo de la comunidad, y en los años ‘80 los movimientos sociales, la
educación popular; luego, la política social, y más reduccionista o específicamente, la seguridad
social; ahora es la gerencia social, recientemente adobada por los trabajadores sociales con el
desarrollo humano en su versión ideológica de los organismos multilaterales como el PNUD.
Pero cuántas otras cosas más no nos faltan? Cuántas más nos faltan por consolidar y profundizar?
Cuántas más nos faltan por descubrir, explorar y explotar? Dónde están los que viven el día a día
en estos campos? Dónde están esos héroes anónimos del TS?
Está bien que tengamos que centrarnos, pero que ese centrarse no implique dejar de lado otras
cosas interesantes e importantes para el conocimiento y la acción.
En vez de exponer para socializar la sistematización del centro de práctica que la ETS-UCV
tiene en CESAP desde hace no menos de un año, e invitar a algunos ts que tienen ONGs exitosas
(que los hay), se opta por traer al representante legal del CESAP para que exponga mediante una
conferencia central magistral la experiencia de esta entidad como paradigma de las ONGs y
paradigma laboral de los ts. Volvemos a lo dicho anteriormente: CESAP p’arriba, CESAP
p’abajo, CESAP p’allá, CESAP p’acá. Cachicamo trabaja pa’lapa. Venimos a promover a otros
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pero no a los trabajadores sociales que realizan experiencias profesionales exitosas. CESAP es
el paradigma de las ONGs, y más nada!!!
Dónde estaban los estudiantes y docentes del CPP-CESAP en el Congreso? A cuántos de
nosotros nos hubiera gustado conocer de primera fuente esta experiencia relatada por los
verdaderos protagonistas: los docentes y estudiantes de la ETS-UCV? Dónde está esa
sistematización, si es que la hay? Creo que perdimos una valiosa oportunidad para proyectar la
ETS-UCV. Hubiéramos quedado muy bien ante el conglomerado de colegas que se convocaron
en el Congreso. Una sistematización de esta experiencia hubiera tenido mayor significación
profesional que la del representante de CESAP.
Se ha venido constituyendo una especie de cofradía en la ETS-UCV que se suma a las varias
tribus allí existentes. Me refiero a la cofradía de los egresados de la Maestría de Seguridad Social
de FACES, que intencional o inintencionalmente viene adquiriendo un sentido excluyente o
exclusivista. Y al igual que con CESAP, Seguridad Social p’arriba, Seguridad Social p’abajo,
Seguridad Social p’allá, Seguridad Social p’acá, como si ésta fuera la única opción de los(las)
trabajadores(as) sociales que quieren y tienen la posibilidad de posgraduarse. Y todo aquél que
piense distinto o no sea egresado de dicha maestría, se le margina o no se le aprecia lo que
produce en favor de lo que se escriben y piensan dichos egresados sean éstos ts o no. Lo que
importa es que sean egresados y esa carta de ciudadanía basta para que sus posiciones se acepten,
aunque la calidad sea distinta para bien o para mal, por encima de la de otros trabajadores(as)
sociales que no son egresados(as) de la Maestría de Seguridad Social.
Esta situación se convierte en un campo de pugna más de intereses y poderes cuyos asuntos se
resuelven por la vía jerárquica y se impone o se va imponiendo como única línea de posgrado la
de la Seguridad Social.
(Esta fue la percepción que tuvimos los congresistas por la forma de la exposición de las
ponencias y la dirección dada a las mesas de discusión. La maestría en seguridad social se
propuso como única línea de articulación entre la licenciatura en trabajo social. Fue el proyecto
de Absalón quien afirmó que próximamente sería sometido a las autoridades de la UCV y que las
de la ETS-UCV verían si lo aceptaban o no)
No obstante esta situación, me parece muy importante el esfuerzo que se está realizando en
dicha Maestría, al abrir el abanico de opciones de especialización, maestría y doctorado.
Asimismo, me parece importante que la ETS-UCV piense en institucionalizar un mecanismo de
articulación con este posgrado, pero eso sí, que no sea excluyente de otras articulaciones que se
puedan realizar con otros posgrados de la UCV y de otras universidades. Esto por cuanto es de
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presuponer que habrá estudiantes que desearán estudiar en otros posgrados y otras disciplinas.
Entonces, lo que importa es no colocarle gríngolas ni a los estudiantes ni a los docentes ni a los
egresados. Para ellos es necesario abrir opciones de posgrado, vgr., con el doctorado de Ciencias
Sociales, el posgrado integrado del CENDES (especialización en salud y en gestión local,
maestría en política social, en ciencia y tecnología, planificación, doctorado en estudios del
desarrollo, etc.), la maestría de planificación urbana de la Escuela de Arquitectura, de Salud
Pública, gerencia pública y planificación global de IVEPLAN, sicología, antropología, ciencias
políticas, Intervención Social del Zulia, Gerencia Social de la FEGS-UCAB, etc., etc. Un abanico
de opciones como el mencionado contribuiría a mejorar la calidad del acerbo de los(las)
trabajadores(as) sociales, pero ello exige de los ductores académicos apertura de mentalidad que
hasta ahora no hemos ostentado.
Una cuestión muy importante que está pendiente entre los(las) trabajadores(as) sociales es la de
buscar, sistematizar y difundir las experiencias exitosas de los(las) trabajadores(as) sociales en
los diversos campos de actuación profesional. Dónde están, quiénes las ejecutan, cómo se
realizan, qué productos están obteniéndose? Son preguntas cruciales para poder ir conformando
esa matriz cultural, científica e intersubjetiva de eficiencia, eficacia, efectividad y competitividad
profesional y social que proclamamos muchas veces sin mayor compromiso vivencial.

RECOMENDACIONES:
1. Para los colegas de la ETS-UCV que fueron al Tercer Congreso en representación de la ETS-
UCV, se les recomienda convocar a un consejo ampliado de Escuela para comenzar a discutir
los trabajos por ellos expuestos en representación de la ETS-UCV sin que mediara discusión
previa por parte de ningún colectivo. Comencemos, pues, ya a socializar información y
conocimientos por los que desde hace tiempo venimos mostrando preocupación y ocupación
sin que hasta la fecha se haya escuchado ningún eco de discusión sobre tales temas ni sobre el
mismo plan de estudios que con grandes dificultades se viene poniendo en marcha con más
contratiempos que marchas.
Si algo bueno pudo haber traído el Congreso, es que un sector de colegas y de no ts de la ETS-
UCV llevaron ponencias sobre diversos temas que antes no se habían querido o podido discutir,
no obstante la insistencia de quienes no tenemos el privilegio de ostentar la representación ni la
representatividad de la ETS-UCV. Discutamos en el interior de la ETS-UCV sin más dilaciones
(con todos nuestros miedos, resistencias y conservadurismos, pero también con todos nuestros
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sueños, utopías y aspiraciones...). Sólo así podremos avanzar y crecer pero fundamentalmente,
sacar a la ETS-UCV del estancamiento en que se encuentra desde hace casi tres años.
2. Hacer un esfuerzo sostenido para quienes hoy están comandando la ETS-UCV no sigan
reproduciendo las lógicas perversas que le criticaron a sus oponentes cuando éstos eran
quienes estaban mandando en esta Unidad. Es necesario ser coherentes y consistentes con la
ética del buen gobierno. No me parece adecuado hacer llamados a la sumatoria de esfuerzos y
a la convergencia de opiniones cuando al mismo tiempo se está restringiendo selectivamente
la información y se actúa con mentalidad de tribu y, más recientemente, con espíritu
cofradiano y corporatista que en nada contribuye a construir un clima organizacional y
cultural apropiado para la creación y la diferenciación abierta al futuro.
Seamos consecuentes: si vamos a un congreso a hablar de gerencia, desarrollo humano,
solidaridad cristiana estamos obligados moral y éticamente a encarnar estos temas y valores
dentro de la ETS-UCV misma. Que no sea una consigna sólo para la exportación mientras el
ambiente organizacional de ésta se está cayendo a pedazos cual cascarón sin sustancia.
Esas ponencias hay que discutirlas dentro de la ETS-UCV.
El Congreso fue convocado sólo para discutir gerencia y desarrollo humano. Toda la información
que emanó de la ETS-UCV y de los organizadores del mismo mediante facsímiles que se me
enviaron, dio cuenta de que así sería. En ningún momento se difundió tríptico alguno señalando
que los temas de ponencias podían relacionarse con trabajo social, política social, epistemología,
escenarios del trabajo social, ni siquiera la relación del trabajo social con la gerencia social. Sólo
se señaló que eran temas relacionados con la gerencia social y el desarrollo humano.
Debemos de aprender de la ETS-LUZ en donde existe un clima organizacional basado en la
coherencia teórica y vivencial, la fraternidad, el compañerismo, la cooperación y la competencia
profesional como buenos zulianos.
No hubo ninguna reflexión ni propuesta sobre la relación del trabajo social con la gerencia social
y el desarrollo humano. Sólo hubo declaraciones y consignas eufóricas, optimistas o dogmáticas
tales como que “el ts es por definición EL gerente social”, “el ts es EL gerente social por
excelencia” (Absalón Méndez y Lady Fonseca) como si esto no fuera discutible!!!, como si esto
fuera un asunto de doctrina, de consignas frente a las cuales no habría discusión posible ni fuera
necesario convocar a un congreso para nada. Las posiciones doctrinarias, principistas,
fundamentalistas se aceptan y ya, sin discusión. Ojo con los dogmatismos bien o mal
intencionados!!!.
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O una de dos, venimos a escuchar doctrina ya hecha o venimos ha hacer doctrina al estilo
eclesial en una época en la que las doctrinas están de capa caída, excepto en el mundo islámico y
sectores occidentales conservadores y neoconservadores que inintencionalmente se ligan con el
neoliberalismo más allá de sus buenas intenciones.
Cualquiera de las dos opciones no ameritaba la convocatoria al Congreso, porque desde la
convocatoria misma ya éste estaba clausurado porque estaba negada desde la concepción misma
la posibilidad de la discusión creadora y antidogmática, antidoctrinaria, antiprincipista,
antifundamentalista.
No hubo ninguna reflexión en torno a la pregunta generadora: la de la relación del trabajo social
con la gerencia social y el desarrollo humano; tampoco hubo ninguna ponencia al respecto.
Pareciera que sólo el tema estuvo claro en la mente de los organizadores: la gerencia social y el
desarrollo humano. Pareciera que éste se dio por supuesto sólo, quizás, en la mente de los
organizadores; definitivamente la pregunta generadora, el problema de la investigación o de la
discusión no fue explicitada en ninguno de los materiales de difusión del Congreso. Y la
pregunta sobre el tipo de relación, sea, el papel que juegan los(las) trabajadores(as) sociales en la
gerencia social (que no es lo mismo que gerencia de programas sociales oficiales) y el desarrollo
humano es la pregunta crucial que nos afecta como Escuela, como profesión, como individuos,
como profesionales, como académicos, como investigadores.
A la luz de lo anterior, debemos preguntarnos dónde están las experiencias exitosas (que las hay)
de trabajadores sociales en la gerencia social, vgr., con ONGs, y no sólo porque son gerentes
asalariados de éstas, sino, porque ellos son dueños de sus propias ONGs y contratan no sólo a
otros colegas, sino, a otros profesionales a los fines de sus acciones de intervención social? ¿Por
qué razón no fueron invitados al Tercer Congreso? A quiénes no les interesa estas experiencias?
Qué mecanismos es necesario construir para buscar, seleccionar, difundir y apuntalar (si es que
sus actores necesitan apuntalamiento, o si será más bien a la inversa: que los colegios de
trabajadores sociales, colegios universitarios y escuelas de trabajo social necesiten ser
apuntalados por los colegas que gerencian (empresarian?) experiencias exitosas en los diversos
ámbitos que le conciernen al trabajo social) estas experiencias? Qué tipo de estrategias es
necesario encarnar desde los colegios de trabajadores sociales, desde las escuelas de trabajo
social, desde las facultades y universidades de adscripción de éstas, a los fines de proyectar
imágenes de eficiencia, eficacia, efectividad gremial, profesional, académica, científica?
Pero una cosa es el plano de las ideas y, otra, el de las acciones. El camino al infierno está lleno
de buenas intenciones.
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Otra pregunta crucial es por qué las otras tribus que conforman el “otro” sector =hoy no
oficial= de la ETS-UCV, no se hicieron presentes en el Tercer Congreso.
Plantear el tema de la gerencia social en el trabajo social exige retomar, revivir eso que
conocemos como sistematización como instrumento propio de la profesión pero que nosotros no
sabemos o no queremos utilizar consecuentemente ni en la academia ni en las instituciones ni en
las organizaciones ni en el trabajo de campo. Mi experiencia en los siete años que tengo de
experiencia docente en la UCV es que los estudiantes ni profesores saben utilizar la
sistematización, lo cual es un punto vulnerable, una debilidad del ejercicio académico del trabajo
social y de cualquier propósito gerencial. Todo buen gerente social y no social tiene que ser un
buen sistematizador. Si no no es eficiente, eficaz, efectivo. Y ya no digamos buenos gerentes,
sino, simplemente buenos(as) trabajadores(as) sociales.
Cuando el trabajo social se llamaba servicio social y los trabajadores sociales servidores
sociales existían dos instrumentos o métodos auxiliares: la planificación y la administración, los
cuales completaban la batería de los métodos clásicos de caso, grupo y comunidad. Con la
Reconceptualización se desechó todo eso por su coherencia funcionalista, positivista,
normativista y administrativista. De allá en adelante lo que ha habido son propuestas
metodológicas, metodologicistas, académicas y academicistas de aproximaciones que sólo en
algunas escuelas no venezolanas se desarrollaron en todas sus consecuencias prácticas.
Es así como, por lo general, hemos venido variando de objetos de intervención sin que
efectivamente nos hayamos apropiado verdaderamente de ninguno. Primero, se optó de manera
politizada por los pobres y oprimidos, proletarios, campesinos, ya no con una concepción
asistencialista, sino, revolucionaria o revolucinarista de la primera oleada reconceptualizadora.
Luego, se cambió la opción o se puso el énfasis en los movimientos sociales (en especial de las
mujeres) en el decenio de los ‘80; y cuando éstos pasan de moda y aparece con crudeza los
efectos perversos de la crisis económica y sistémica, se opta por la política social en el decenio
de los ‘90 (en Costa Rica fue en los ‘80 y ya entrados los ‘90 se creó en la Escuela de Trabajo
Social de la Universidad de Costa Rica una maestría en evaluación social).
Y que en el segundo lustro de los ‘90 en Venezuela el problema crucial es la quiebra de la
seguridad social, entonces el énfasis o, mejor dicho, la consigna es seguridad social p’arriba,
seguridad social p’abajo, seguridad social p’acá, seguridad social p’allá... idem con el “boom” de
las ONGs como ya vimos. Ajá, pero cuáles son los hilos conductores, las sistematizaciones, los
desarrollos teóricos y empíricos que traten analíticamente la relación con y desarrollen el papel
del trabajo social en tales ámbitos? Sobre la base de qué experiencias acumuladas se postula que
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los ts somos “por definición” EL gerente social “por excelencia”? (el ts es segurólogo social
por excelencia?). Y que nos diga, sí ahora pasamos a ser gerentes sociales, pero qué hacemos con
lo anterior? Qué hacemos con todos aquellos ámbitos de los cuales no existe una sola
sistematización de las acciones profesionales?
A qué tipo de gerente social nos referimos? A uno operativo, medio, alto, nacional,
internacional, global o trasnacional? De qué calidad: de primera, segunda, tercera o cuarta clase?
Un hecho bonito, agradable, llamativo del Congreso fue la presencia de un grupo de sociólogos
y trabajadores sociales egresados de la Maestría en Seguridad Social que asistieron al mismo
(más otros que por razones de sus trabajos no pudieron asistir como era su deseo) a los fines de
apoyar a los ponentes (trabajadores sociales y no-trabajadores sociales) que se concentraron
cuando éstos realizaban sus exposiciones, lo cual expresa que en dicho posgrado existe un
ambiente de compañerismo y confraternidad importante.
Lamentablemente este valioso “esprit de corp” tiene algunas expresiones que considero no
contribuyentes a la creación de un clima o una cultura organizacional abierta, democrática en la
ETS-UCV. Esto por cuanto la solidaridad del grupo de egresados de Seguridad Social entre sí se
viene revelando como una relación cerrada que excluye a otras lógicas de pensamiento distintas a
aquellas mediante las cuales se adoctrina o socializa a quienes cursan dicha Maestría, así como a
otros egresados de otros posgrados. Es la razón por la cual dicho grupo se ha venido perfilando
=y así quedó evidenciada su conducta en el Tercer Congreso de Trabajo Social= con rasgos de
cofradía. Rasgos que no le hacen ningún bien a los esfuerzos de Absalón Méndez por ampliar el
abanico de opciones de especialización en su posgrado, ni le hace ningún bien a la ETS-UCV que
tanto necesita de mentalidades abiertas, amplias y no dogmáticas.
Lo importante de las categorías que el trabajo social o los(las) trabajadores(as) social
construyan es que éstas no se reduzcan a las versiones oficiales ni se reduzcan al sentido que los
decididores de las políticas de gobierno le dan a ciertos términos que no son necesariamente
categorías de análisis desde el punto de vista del trabajo social, las cuales podrían seguir
operando y teniendo sentidos distintos más allá de la vida útil de los programas de gobierno o de
los organismos internacionales o multilaterales.
Vgr. la categoría Economía Popular. Si nos atenemos a que el programa que llevó este nombre
fue clausurado en 1995 para ser sustituido por el de Economía Solidaria, evidentemente ya no
sería válido hablar de aquélla, sino, sólo de ésta. Pero si nos salimos de la lógica gubernamental y
adoptamos una perspectiva temporal de corto, mediano y largo plazo y adoptamos una actitud
crítica no reductible a los formalismos oficialistas, entonces podremos constituir a la
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(socio)Economía(política) Popular en categoría que vaya más allá del simple discurso
gubernamental. Pero este tipo de trabajo exige superar nuestras mentalidades concretistas,
operativistas y objetivistas para las que no importan los sentidos categoriales, sino, sólo los
nombres a los que nuestras ideologías nos acercan por afinidad, valga la redundancia,
ideologicista. Dentro de estas limitaciones mentales no es posible crear categorías propios del
trabajo social. Siempre estaremos utilizando simples nombres, nominaciones sin contenido
sustantivo, teórico, epistemológico. Así seguiremos utilizando eufemismos en sustitución de las
verdaderas categorías o conceptos, vgr., actitud como sustitutivo de conducta, objeto en
sustitución de objetivo, diseño en sustitución de formulación o producción de planes de interven-
ción; diseño y evaluación de programas sociales en vez de planficación; en vez de la categoría de
política social preferimos decir estado, política social y seguridad social con todas las implicacio-
nes ideológicas que conllevan estos eufemismos; asimismo, preferimos decir ideopolítico (que
tiene un sentido reduccionista referido a las ideas políticas de los partidos políticos) como si su
referente fuera lo ideológico o la ideología en su sentido marxiano, que tiene otros sentidos más
diversos y amplios. Es decir, utilizamos definiciones operativas como si fueran definiciones
teóricas o categoriales lo cual nos lleva a confundir los planos en que nos movemos. Reducimos
uno a los otros y esto nos bloquea el elevarnos a niveles de mayor nivel de abstracción-concreta.
Mientras no superemos nuestra mentalidad concretista, todo esfuerzo de abstracción-concreta se
convierte en abstraccionismo empiricista.
¿Por qué supeditarnos a las lógicas oficiales, gubernamentales? ¿Por qué supeditarnos a que si
por ejemplo, el gobierno dejó de hablar de Economía Popular entonces ya yo no puedo hablar de
ella porque ésta no existe; existe sólo lo que el gobierno llama Economía Solidaria. Así mis
investigaciones se verían reducidas al periodo gubernamental de que se trate o al tiempo de vida
útil del programa respectivo. Según esta lógica adaptacional, si el programa estudiado se cae,
entonces se me cae la investigación. Esto no puede ser...Los ts necesitamos nuestras propias
categoría de análisis para estudiar los ámbitos que nos conciernen con independencia de si
existen programas oficiales o no en dichos espacios.
Yo fui la única vos disonante en el Congreso. Por qué fue así? Una causa fundamental fue porque
la lógica de la organización así lo provocó. Un Congreso centrado en ponencias nacionales,
centrales, magistrales las cuales podemos caracterizar como una propuesta o paquete tecnológico
o académico que un conjunto de docentes le hicieron a un conglomerado desorganizado de
colegas que no habían leído, que no conocían las ponencias y tampoco o muy poco sobre el tema,
que no tenían la posibilidad de argumentar o contrargumentar.
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¿Qué hubiera sido lo deseable, lo adecuado? Que la primera conferencia o ponencia central
hubiera estado a cargo de un(a) colega que hubiera planteado dentro de la temática del Congreso,
el problema a ser discutido: la relación, el papel de los(las) trabajadores(as) sociales en el(los)
ámbito(s) de la gerencia social y el desarrollo humano, ya fuera éste concebido como lo que es:
la ideología del PNUD, o lo que podría haber sido: la teoría o una teoría para o del trabajo social.
Me parece que esta conferencia introductoria pudo haber estado a cargo, entre otros(as) de la
profesora Enriqueta Fuenmayor (autora de un libro sobre paradigmas del Trabajo Social) o
Nancy Martínez, ambas del Colegio Universitario de Caracas, quienes hicieron gala de su alto
nivel de profesionalismo y cientificidad durante el Congreso, y creo que pudieron haber
desarrollado o problematizado o, si se quiere, mejor dicho, epistemologizado el problema que
significa plantearse analíticamente el papel que juega el TS en el ámbito de la gerencia social y
dentro del marco ideológico del desarrollo humano, problema que no fue planteado (y si lo fue,
no fue clara ni correctamente esbozado) por los organizadores del Evento. Pero no, en su defecto
se escogió a un no trabajador social (un excelente profesional chileno que labora con Naciones
Unidas) para que, como único invitado extranjero, disertara sobre “gerencia de programas de
bienestar social en situación de crisis a los niveles de alta gerencia, gerencia media y gerencia
operativa”, sin que mediara ninguna contextualización del verdadero problema que nos
convocaba al evento pero que no fue explicitado por los organizadores: el papel del(de la)
trabajador(a) social en la gerencia social y el desarrollo humano.
Seguidamente, se invitó a un cura de reconocido prestigio políticosocial y catequizador:
Armando Jansen, presidente del Grupo Social CESAP en donde la ETS-UCV tiene un centro de
práctica desde hace más de un año sin que hasta la fecha se conozca alguna sistematización de
dicha experiencia. Fue así que en lugar de que fueran los propios ts los protagonistas (docentes y
estudiantes de la ETS-UCV) de un trabajo con una ONG de la envergadura de CESAP, se
prefirió seleccionar al representante legal de éste para que disertara sobre el CESAP en tanto
paradigma de ONG en Venezuela y América Latina.
Me pregunto cuántos colegas tienen ONGs bajo su responsabilidad y cuántos otros trabajan
asalariadamente con ONGs y realizan experiencias exitosas pero que no fueron invitados para
compartir dichas experiencias con los asistentes al Congreso ¿A quiénes no les interesa lo que
estos(as) colegas hacen en honor a la profesión del trabajo social?
Seguidamente se invitó a dos venezolanos consultores del PNUD (dos excelentes profesionales
en siquiatría y sociología) para que disertaran sobre el índice del desarrollo humano en
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Venezuela a la luz de la propuesta del desarrollo humano sostenible aupado por dicho ente
multilateral.
Los organizadores del Congreso no contemplaron disertaciones informativas sobre otras
propuestas de otros organismos multilaterales como la CEPAL, el BM, el FMI ó la AID.

RECOMENDACIÓN:
Solicitar a Absalón Méndez para que sus pupilos moderen su conducta cofradista y para que no
sean más papistas que el papa. Comentar con él esta situación, ver si lo ve como problema
relevante o irrelevante, o si lo ve como parte normal de la vida política de la ETS-UCV, si le
preocupa o no le preocupa, si afecta a la Maestría de Seguridad Social o si es una política de ésta
a los fines de ampliar su esfera de influencia académica etc., etc. A lo mejor o a lo peor es sólo
problema para mí solo y para nadie más.
Así como yo concibo la categoría de Economía Popular como una ventana o un recorte
intencional que hacemos en la realidad y a partir de dicho marco nos asomamos y metemos la
cabeza y movemos los ojos para todo lado y nos vemos moviéndonos en diferentes dimensiones
al ritmo de los movimientos de la sociedad, así podemos concebir las diversas categorías, vgr., la
de hospital que utilizó María Zurita en su ponencia sobre un ámbito que ella misma calificó con
razón como tradicional y a partir del cual nos debemos de plantear las relaciones del hospital, sus
objetos y sujetos con la sociedad civil, el estado, el régimen político, los movimientos sociales,
etc., etc.
Y así con cualquier ámbito por más microscópico que sea, está relacionado diferencialmente
con el resto de las micro y macrodimensiones de la sociedad, la nación y el estado.
LOS DIOSES CASTIGAN A LOS HOMBRES HACIENDO REALIDAD SUS SUEÑOS (pro-
verbio griego citado por Carlos Raúl Hernández en Mentiras Verdaderas, de reciente
publicación).
El auge de la gerencia tiene varias aristas. Una de ellas es que un cierto concepto de
planificación entró en crisis porque no superó su carácter normativo o normativista que siguió
desvinculado de la estrategia, la táctica, la logística, la negociación, la mercadotecnia social, los
sistemas de información, conocimientos y comunicación, etc., etc.. Así fue como se comenzó a
enfatizar en el asunto de la toma de decisiones: la gerencia, la conducción, el gobierno práctico,
en sustitución de LA planificación, olvidándose de que la planificación también ha evolucionado
no sólo linealmente, sino, dando saltos cualitativos y paradigmáticos constituyendo numerosas
escuelas, enfoques y teorías de muy diverso tipo y alcance.
15
Pero, más allá de si de lo que corresponde hablar es de gerencia o de planificación, lo
importante es plantearse qué teoría, enfoque o escuela de gerencia o de planificación
adoptaremos y cuáles son las consecuencias prácticas que de aquéllas se derivan. Lo importante
es mantener las opciones abiertas por enfoques amplios, integrales, sistémicos y no parciales,
excluyentes, etc. Porque si la moda es gerencia p’acá, gerencia p’allá, gerencia p’arriba y
gerencia p’abajo, y esto se utiliza para marginar a quienes fuimos formados en la planificación,
entonces la cosa estaría muy mal. El sentido de la opción ya no es epistemológico ni político-
estratégico, sino operativo, instrumentalista, táctico y calculista desde posiciones cofradistas o
corporatistas que procuran posicionarse de las estructuras organizacionales, especialmente de
poder tecnoadministrativo. Una “realpolitik” crasa y estrecha tal cual.
Por lo anterior, es imperativo sentarse a reflexionar acerca del carácter de las teorías de la
gerencia y de la planificación y de la academia y de la ciencia, etc. Porque hay teorías de teorías:
conservadoras, liberadoras, parciales, integrales, totalitarias, etc. De allí la necesidad no
satisfecha por los organizadores del Tercer Congreso por no haber definido, contextualizado las
opciones conceptuales de los términos que se propusieron como temas de discusión: gerencia
social y desarrollo humano. Hay teorías conservadoras modernas y posmodernas para cada uno y
esto no quedó claro para los asistentes.
Lo que se presentó al Congreso fue un paquete tecnológico, pedagógico, académico para que
fuera legitimado por un colectivo poco participante de manera activa. Esto por cuanto la
estructura dada al Congreso (conferencias magistrales centrales, oficiales nacionales) así lo
determinó. Qué podía contrargumentar un conglomerado desorganizado y desconocedor
básicamente del contenido y sentido de las ponencias y de los proyectos curriculares que se
anunciaron que se iban a canalizar para ante las autoridades universitarias de la UCV, si además
no contaba con los documentos a mano porque no habían sido repartidos por los organizadores?.
Además, ante propuestas ya elaboradas o no, pero en todo caso proyectos a realizarse
próximamente, acerca de lo que se quiere hacer en la academia qué le quedaba hacer a los
receptores de dichos mensajes?. Hacer preguntas aclaratorias inteligentes o no, comentarios
opináticos marginales, pero, básicamente, estar de acuerdo con dichas propuestas en tanto la
intencionalidad de los proponentes =según se explicitó por los mismos= es mejorar la calidad de
la formación de los trabajadores sociales. Y a este respecto no podía haber ninguna duda de que
efectivamente así podría llegar a ser. En consecuencia, oído el discurso ideológico de la gerencia
social y el desarrollo humano al ritmo de los tambores de Aragua, lo único que correspondía
hacer para los asistentes era decirle a los ponentes que lo que estaban exponiendo “sonaba bien”,
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que eran creíbles sus intenciones y que, por lo tanto, se les deseaba buena suerte en sus deseos
de mejorar el perfil profesional mediante el potencial mejoramiento de la academia. Escuchado el
mensaje, lo que quedaba era decirle a los ponentes de la Maestría en Seguridad Social de la UCV
“qué bueno, esperamos que les vaya bien y que tengan éxito en sus proyectos una vez que se los
presenten a las autoridades de la UCV para su aprobación y puesta en marcha; y a los de la ETS-
UCV “chévere, discutan dentro de su unidad académica lo que aquí vinieron a exponer, centren
sus esfuerzos no en definir el perfil del gerente social, sino, el del trabajador social dentro de ese
ancho y complejo campo transdiciplinario denominado gerencia social y desarrollo humano.
Chao. Apaguemos, cerremos y vámonos con la música a otro lado porque ya no hay más que
discutir, la fiesta de los tambores con sabor de Aragua se terminó si es que alguna vez comenzó”.
Como era de esperar, el nivel de participación fue bajo y de poca capacidad argumentativa, lo
cual suscitó que los colegas de la ETS-UCV en varias ocasiones confrontaran a los asistentes
señalándonos este hecho que fue interpretado por ellos como “resistencias al cambio”, a lo que
sería la adopción masiva a partir del lunes 10 de marzo de 1997, de las consignas de la gerencia
social y el desarrollo humano contenidas en las ponencias que nos ocupan.
En otras palabras, asumieron que los ponentes eran los proactivos, progresistas o modernistas y
que los asistentes, como buenos trabajadores sociales que somos, estábamos dando cuenta de ser
muy poco o nada “ambiciosos” (Lady Fonseca) y sí muy reactivos y resistentes a las propuestas
que se les traía. Cómo no iba a ser así si aun los que estamos dentro de la UCV no teníamos la
información necesaria, adecuada y suficiente como para participar activamente, y si lo hicimos es
porque tenemos nuestros propios criterios con independencia de cualquier discurso oficialista y
no oficial de cualquier escuela y de cualquier colegio o gremio de trabajadores sociales. Con
mucho mayores razones no podían participar quienes no están en la academia o están muy
alejados de dicha dinámica porque están más centrados o absorbidos por los dinamismos de sus
propios centros de trabajo.
Si yo tuviera que optar por definirme como trabajador social, planificador social, programador
social, politicógrafo social, terapeuta social, educador social, promotor social o gerente social, yo
preferiría denominarme empresario social y, más aún, ESTRATEGA SOCIAL.
Estoy de acuerdo con que el perfil no del gerente social tal cual es entendido por las ciencias
administrativas y gerenciales, sino, del perfil gerencial o, mejor dicho, empresarial de los(las)
trabajadores(as) sociales no se decreta. Se encarna, se construye colectivamente en el día a día
siendo consecuente con y testimoniando lo que decimos, lo que pensamos, lo que queremos, lo
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que escribimos y lo que hablamos con lo que efectivamente vivimos y hacemos en ese mismo
día a día.
Ese perfil se construye sobre la base de la innovación no sólo de productos científico-tecnoló-
gicos, sino, de nuestros propios modos de vivir, hacer, pensar, decir, hablar y escribir política,
cultura, economía, ética y estética del trabajo social. Pero como paso previo debemos hacer lo
que hizo la profesora Enriqueta Fuenmayor en su libro difundido con motivo del Tercer
Congreso de Trabajo Social: epistemologizar, discernir acerca de los paradigmas que hemos
seguido o que hemos creído seguir en trabajo social y hacer el balance de sus verdaderos alcances
y limitaciones (cerciorarme si esto es lo que ella realmente hizo) para, sobre esta base, identificar
los retos que tenemos por delante los trabajadores sociales. Sólo así y mediando esfuerzos
sostenidos durante uno o dos decenios, podremos alcanzar estadios de reconocido
profesionalismo y cientificidad dentro de Venezuela, pero, ojalá, también alcanzar proyección
latinoamericana.
Dicho perfil no es posible construirlo sobre la base de la exclusión de voluntades, sobre la base
de prácticas corporatistas, tribales y cofradistas.
Es necesario también crear una nueva imagen y “jugar” con la imagen del(de la) trabajador(a)
social y del trabajo social. Esto porque estamos en la época de la imagen, pero que no
confundamos esa imagen con la imagen de pantalla, la de exportación, la de la imagen sin
contenido sustantivo. Tiene que ser coherente, consistente y que tenga profundidad y arraigo en
la práctica cotidiana. Si no, será pura publicidad, propaganda como la que le hacen a las modelos,
artistas para consumo de sus legiones de “fans”. Pero esta es una opción. Si en un congreso
próximo decidimos que esta es la vía, pues bueno, seamos consecuentes con los costos de
oportunidad y paguemos los millones de bolívares que sean necesarios para la campaña
publicitaria en radio, prensa, televisión e internet. Pero no dejemos de preguntarnos qué imagen,
para qué, con qué y el porqué de la imagen que creemos que queremos, como base del plan de
acción mercadotécnico correspondiente.
Otro elemento que marcó la tónica del Tercer Congreso en cuanto a participación se refiere,
es el hecho de que muchos de los colegas asistieron deseosos de aprender cosas, de escuchar lo
que los académicos (la vieja guardia, las vacas sagradas) les iban a decir a los efectos de nutrirse
y mejorar sus niveles de información y conocimiento; otros, además de lo anterior, asistieron
para aportar sus ideas y experiencias y compartir con otros colegas el ocio creador y compartir
sus síntesis creadoras ya fueran éstas de corto o gran alcance y compartir sus reflexiones sobre
los temas expuestos y debatidos en el Congreso. Cada uno a su nivel de síntesis: microscópico,
18
mesoscópico, macroscópico o megascópico; síntesis de corto, mediano o largo alcance; síntesis
al nivel de la teoría, del método, de la técnica, de los instrumentos; síntesis estratégicas, tácticas,
operativas, instrumentales, cotidianas, etc., etc.
Esta diversidad de niveles hubiera podido se aprovechada por los organizadores del Congreso
para incrementar o enriquecer la calidad de las discusiones sobre una diversidad de temas y
conocimientos tan amplia como los campos de acción profesional de los asistentes.
Pero no, la concepción del Congreso preconcibió antifreirianamente ponencias magistrales,
oficiales, nacionales, institucionales frente a las cuales no cabía contrargumentaciones por falta
de tiempo, sino, sólo solicitud de aclaraciones, comentarios al margen, opiniones sin tiempo de
argumentación frente a las cuales el ponente tenía siempre la última palabra.
Las ponencias libres tuvieron un lapso de dos horas de cuarenta y ocho que duró el Congreso.
Cada librepensador tuvo sólo diez minutos para desarrollar su ponencia. Esto para que nadie
pudiera decir que no hubo preocupación y previsión de los organizadores para dotar a los
congresistas de un “espacio” para ponencias libres.
Uno de los escenarios que Arturo Tramontín abrió como ámbito del trabajo social en
Venezuela fue el de los derechos humanos, ámbito que a partir del Decimotercer Congreso
Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social realizado en Quito en junio de 1989, quedó
institucionalizado a la acción profesional de los trabajadores sociales, aunque en Venezuela éste
no ha sido tema de discusión alguno, según tengo entendido. En la ETS-UCV en donde trabajo
desde hace siete años, este tema no ha sido mencionado en modo alguno, así como tampoco el
del penitenciarismo, la criminología, la siquiatría, la terapia familiar, la terapia social de los
cuales desconozco desarrollos teórico-prácticos. Valga la oportunidad para reconocerle a
Tramontín el valor que tiene su iniciativa de poner en escena, no obstante el atraso de siete años
después de aquel Congreso, la temática de los derechos humanos como escenario de los
trabajadores sociales venezolanos. Pero, en buena hora!!, lo importante es que de aquí en
adelante en la ETS-UCV asumamos con todas las consecuencias los derechos humanos como
campo de intervención de los(las) trabajadores(as) sociales (ojalá esto comenzara por respetarnos
a nosotros mismos en la ETC-ÚÚCV), campo en el cual, por lo demás, existe una variedad de
ONGs que estarían dispuestas a ofrecer trabajo a los colegas realmente interesados en la temática
objeto del Congreso de marras.
El trabajo social en Venezuela tiene de quince a veinte años de atraso con respecto al desarrollo
institucional y profesional alcanzado por otros trabajadores sociales en Latinoamérica.
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La consigna maoísta de la revolución cultural china sigue teniendo vigencia en tanto imagen
utópica: que florezcan las cien flores, es decir, que florezcan todas las opciones, que florezcan
todas las oportunidades posibles y deseables. Sólo así el jardín podrá ser apreciado en su
desbordante hermosura.
Qué importa si la cuestión de la gerencia social se propone por moda o no o si la gerencia
social se pone de moda a pesar nuestro?. Lo importante es que si estamos claros, no importa si es
por moda o no, porque lo importante es que el asunto se ponga en escena. Cuántas cosas no
nacieron por moda y luego se quedaron para siempre como producto de la ciencia y la
tecnología?. Si no, veamos el sicoanálisis, la lingüística, ...ojalá el trabajo social pudiera ser
puesto de moda…
¿Cómo? Buscando nuevos enfoques o una multiplicidad de enfoques más integrales que
completen los actuales o por lo menos contrasten con los actuales, vgr. el del gerente proactivo,
con otros tales como el del gerente guerrillero. Esto en virtud de que algunos autores gringos se
han nutrido de las teorías militares de Mao Tse Dong y de la guerrilla de los años ‘60 en
Suramérica. Y sus aplicaciones en el mercado financiero y empresarial les ha reportado enormes
ganancias económicas y nuevos posicionamientos mercadistas. Valdría la pena estudiar estas
propuestas.
Proponer la gerencia social y el desarrollo humano exige una reconversión de la profesión. No
es posible pensar en propuestas intelectuales puramente al margen del compromiso coexistencial
de los proponentes y los receptores de dicho mensaje.
Por qué no llamar a los gurúes de la gerencia, de la administración, de la planificación, del
desarrollo organizacional, de la mercadotecnia social y otros para que nos asesoren en la
reconversión de nuestra profesión? No veamos esto como un gasto oneroso ni, mucho menos,
humillante, sino, como lo que es: una inversión cuya rentabilidad, cuya tasa de retorno estará
asegurada en los plazos que establezcamos. Es necesario reconvertir a cada escuela, a cada
colegio profesional de cada entidad federal para luego, dentro de un periodo determinado de diez
o quince años culminar el proceso en un congreso globalizado, trasmitido por internet, de
carácter internacional, etc.
Qué papelón hubiéramos hecho si realmente el Tercer Congreso Nacional hubiera sido
internacional y que hubieran venido colegas de otros países a compartir sus experiencias con
nosotros. Cómo se hubieran sentido o qué hubieran pensado de la imagen que les estábamos
ofreciendo? Dónde hubieran cabido sus ponencias si con costos pudimos contar con diez minutos
en las dos horas asignadas para las ponencias libres cuyas mesas de discusión tuvieron horarios
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yuxtapuestos y, por lo tanto, excluyentes porque quienes asistíamos a una nos perdíamos las
otras?
Se crearon tres mesas sobre temas distintos: una sobre política social, otra sobre gerencia social y
la tercera (que no estaba contemplada, sino que se creó a raíz de mis intervenciones del miércoles
y el jueves) sobre la relación del trabajo social y la gerencia social. Así que los organizadores no
previeron mecanismos de difusión de las ponencias (quien tuviera interés en algunas o todas, que
pagara las fotocopias y punto, pero que se nos hubiera dado la oportunidad para ello) lo cual
contribuyó a la desinformación que campea entre los trabajadores sociales.
Otra cuestión fue que los asistentes sólo tuvieron “derecho” a exponer una sola ponencia.
Quienes postulamos dos (y eventualmente con tres si algunos hubiéramos tenido tiempo para
terminar, en un exceso de entusiasmo, alguna tercera que se nos quedó inconclusa), al final se
nos dijo que no, que solo una y más nada...y no más de diez minutos de exposición...!!!
Finalmente, no obstante que se nos solicitó enviar un ejemplar y un resumen impresos más el
disquete correspondiente de nuestras ponencias libres, éstas no fueron fotocopiadas o impresas y
no formaron parte del material oficial del Congreso (yo sigo esperando que me devuelvan mis
dos disquetes). Sólo algunos resúmenes fueron incluidos en el paquete selectivo de ponencias
oficiales nacionales contenidas en un llamativo maletín azul chirrión que sólo usaría si lograra
suprimirle, mediante un acto estético, el contrastante logo tan blanco como un detergente.
RESULTADO: El Congreso exigió una inversión, no tanto por los Bs.15.000 que costó su
inscripción porque ésta fue menor que los $50 ó $100 que cuesta cualquier congreso de alto nivel
internacional, sino, por el tiempo de cuatro días pautado para obtener una pírrica ganancia
cognocitiva y medianamente informativa, y sí una arrechera descomunal que deteriora mi salud.
Los cambios no se decretan, se encarnan en el cuerpo y el espíritu humano (no divino), se
encarnan en la teoría y en la práctica cotidiana micro y macroscópica, se construyen individual y
colectivamente, se mentalizan, se conciencializan, en fin, se ejecutan.
Aún a finales del siglo veinte muchos(as) trabajadores(as) sociales persisten en seguir hablando
de política social en su sentido estrecho: como los programas sociales oficiales y, claro, esta
definición tiene un sentido operativo, operacional, táctico, práctico, pragmático, sea, la etapa del
hacer, de funcionar, de operar las decisiones de política que son tomadas por los políticos o los
hacedores de políticas (“the policy makers”) llámense éstas sociales o no. Y claro, asumido este
nivel, lo que se plantea como necesario es la gerencia, las decisiones prácticas y pragmáticas, la
administración de las cosas y de las personas en donde que no cabe la teorización, el bla bla
conceptual, categorial, epistemológico, sólo los resultados eficaces, efectivos, eficientes. Es
21
decir, planteado un problema implementada una solución concreta ya, en lo inmediato, sin
dilaciones.
Es este el nivel al cual se está pensando el papel de los(las) trabajadores(as) sociales asimilados a
gerentes sociales?. Si no, a cuál nivel se está pensando más allá de las buenas intenciones?
Si es cuestión de cambiar cosas, situaciones, concepciones, etc. qué significa ser gerente social
hoy en 1997? Qué es querer ser gerente, qué es querer ser gerente social, qué es “social”?
Ahora se habla de políticas ecosociales (Gorz), políticas económico-sociales (Silva), políticas
ecosistémicas, políticas autoecobiológicosociales (Morin).
Modernizar al trabajo social, ¡claro que sí! Pero, ¿cuál modernización, de qué signo, de qué tipo,
desde qué plataforma? Idem, ¿cuál tipo de gerencia social: conservadora, retrógrada, moderna,
posmoderna...?
El trinar de una golondrina que no hace verano ¿Eso fui yo? Será un buen título al informe o
artículo que haré próximamente.
El Congreso se convocó sobre la base de un tema que no fue problematizado, no hubo un
problema y si lo hubo no fue bien planteado como para que sirviera de guía, de norte de las
discusiones. Allí hubo una falla, un equívoco en la concepción misma del Congreso al
confundirse el tema con el problema. El eterno problema de la mayoría de los tesistas.
Qué hubiera sido necesario hacer en la ETS-UCV antes de venir a presentar ponencia oficiales en
nombre de esa Unidad?. Convocar a un consejo de escuela ampliado al menos para informar qué
es lo que se pretendía, porque esto es un asunto de política de la ETS-UCV, no es cualquier cosa.
Yo estoy seguro que el colectivo hubiera estado de acuerdo con las intenciones del equipo
directivo y hacer que este Congreso resultara mayormente productivo de lo que efectivamente lo
fue. Pero no, se sigue reproduciendo las lógicas perversas, aunque muy bien intencionadas todas
ellas, propias de los gremialismos, sindicalerismos, partidismos, clientelismos, populismos y
propios de las tribus y las cofradías.
La relación del trabajo social con la gerencia social. Éste es el verdadero problema que debió ser
discutido en el Tercer Congreso. Y es más, este problema debió ser desagregado en variables e
indicadores para eficientizar las discusiones en cada una de las mesas, es decir, para que la
concepción del plan fuera coherente con las acciones mediante las cuales se iba a crear las
condiciones adecuadas para que las discusiones arribaran a definiciones, conclusiones o
decisiones pertinentes, adecuadas, necesarias. Las ideas pudieron haber estado claras en la mente
de los organizadores, pero las acciones no fueron consistentes con aquéllas. En consecuencia, los
resultados no fueron los esperados, los pensados a pesar de las buenas intenciones.
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¿Qué debemos hacer? En primer lugar, desgremializar (que no significa desideologizar, como
lo pidió Absalón Méndez, ni en sentido estrecho ni en sentido ampliado) a los colegios
profesionales, a las escuelas, a los estudiantes, es decir, superar, desechar la concepción
gremialista (“el gremio”) que tanto daño ha causado al movimiento obrero, trabajador y
estudiantil en Venezuela. Una cosa son los gremios y otra cosa son los colegios y otra cosa son
las asociaciones profesionales y muy otra cosa son las asociaciones estudiantiles.
En segundo lugar, ofrecer cursos de capacitación a todo nivel y en todo ámbito, pero previamente
debemos identificar el estado actual de desarrollo (debilidades y fortalezas) en cada ámbito
¿Dónde están, quiénes están, qué hacen, cómo lo hacen, por qué lo hacen? Y sobre esta base
ofrecer capacitación en el trabajo.
Ya todos sabemos que todavía hoy a los(las) trabajadores(as) sociales se les enrostra su carácter
paraprofesional y subcientíco (vgr., algunos antropólogos y otros “científicos” del doctorado que
sobre ciencias sociales se ofrece en FACES-UCV que aplazan estudiantes por el hecho de citar
éstos investigaciones realizadas por “despreciables” seudoprofesionales en trabajo social, una
carrera de tan bajo nivel que no debiera impartirse en las universidades...!!!).
Los colegios profesionales deben (?) ser comunidades profesionales, científicas que intervienen,
regulan los ámbitos de trabajo social pero, al mismo tiempo, da capacitación, asistencia técnica,
orientación, dicta políticas, establece opiniones sobre asuntos que le conciernen al trabajo social.
¿Cuándo hemos visto en este país a las oenegés que se denominan colegios de trabajadores
sociales pronunciarse públicamente sobre cuestiones de política social, programas sociales,
bienestar social, seguridad social, economía, política o cultura, penitenciarismo?
¿Existe una federación o confederación de colegios de trabajadores sociales o lo que hay es un
conjunto desintegrado de éstos en Venezuela? Cuál es la ley que regula el ejercicio profesional?
Por qué no contratar a los mejores profesionales y de alto nivel en marketing, gerencia y gerencia
social, desarrollo organizacional, reindustrialización, creación de imagen, etc. para que
reconviertan a los trabajadores sociales en buenos gerentes, profesionales, etc.? Y que quien
quiera reconvertirse en gerente social, que pague de su bolsillo por ello.
Pero, ¿dónde están las experiencias exitosas y no exitosas sobre gerencia social en
penitenciarismo, criminología, ecología, planificación social, investigación...?. Sólo así
podremos ir construyendo profesionalismo, cientificismo en trabajo social.
Las mías pareciera que son palabras que se las lleva el viento, como si estuviera arando en el
mar. Pero quisiera que no fuera así.
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Hagamos un debate en la ETS-UCV de las ponencia que se presentaron en el Tercer Congreso
a su nombre. Y no sólo las ponencia, sino, el propósito de éstas y que se discutan conjuntamente
con las versiones no oficiales como base esencial =seria, honesta, clara, ética, moral= para poder
echar adelante el plan de estudios que con grandes dificultades se viene implementando en la
ETS-UCV y así dilucidar el papel que cada uno de nosotros hemos venido desempeñando, para
bien o para mal, en esta Unidad.
Creo, francamente, que la crítica, esa actividad integral e importante de todo quehacer político-
científico-cultural, no puede aislarse de su entorno, exponiéndose a su propio descrédito, a la
pérdida de su propia credibilidad y terminando, con ello, por compartir irónicamente la tragedia a
la que pertenece y de la que quiere escapar.
No se trata sólo y exclusivamente de contentarnos con simplemente criticar y bien
subjetivamente las cualidades del Tercer Congreso, porque si fuera así mi papel sería la del
pequeño crítico que libra una pequeña lucha.
“Y qué pequeños son los pueblos (y los gremios) carentes de sueños y de ideales, de esos ideales
capaces de moverlos hacia los nuevos rumbos que tanto pudieran y debieran reclamar”.
No podemos dejarnos sumir en el letargo del plácido consumo, sea intelectual o elemental. Pero
cuando se trata del Arte como de la Artesanía de la Curiosidad, de la actividad que más
hondamente muestra el camino y el sentido de los pueblos, el llamado a actuar es aún mayor para
aquellos que tienen la misión de soñar y crear esos nuevos mundos, en contra y con la oposición
de las fuerzas que siempre se resistirán al cambio.
Por eso debemos transformar cualquier manifestación creadora (gerencial, gremial, etc.) en
campo de batalla de hombres y mujeres que buscan y sueñan las transformaciones del mundo en
que viven.
“Del resto (evocando al Hamlet de Shakespeare), ¡que sea el silencio!”. (Cita de Giuseppe Tuli.
Columna “La necesidad de una idea”. El Nacional, 14 de marzo de 1997, p.C-9).
Una de las justificaciones de la venta del paquete académico o tecnológico que se trató y de
hecho se nos vendió a los trabajadores sociales fue la de que la gerencia social dentro del trabajo
social no era una moda sino algo sustancial o sustantivo. Pero aún siendo por moda, qué
importa?. Cuántas modas no llegaron para quedarse? No sólo en el ámbito de los trapos sucios,
sino, en la filosofía de la ciencia, el sicoanálisis, la lingüística, y tantas otras disciplinas.
Por lo tanto, no hay que asustarse porque quien estas notas sistematizadoras escribe se le ocurrió
preguntar si de lo que se trataba en ese Tercer Congreso era el cambio de nombre del trabajo
social por el de gerente social. Y si hubiera sido así qué hubiera importado? Si es necesario, se
24
cambia de nombre y ya, al igual que con la Reconceptualización de los ‘60. Hoy sería la
Reconceptualización de los ‘90, pero sólo en Venezuela, propuesta que tendríamos que hacerle
luego a los organismos internacionales del trabajo social, y por esta vía liderar un movimiento
social-gerencial en América Latina, y quizás mundial.
Si Ilan Chester le cambió el ritmo (un estilo similar al de Café Tacuba con la vieja canción de
Leo Dan: Amor Divino) al himno nacional de Venezuela qué más da cambiarle el nombre al
Trabajo Social?
Esto es parte de la apertura económica, petrolera, mundializante, globalizante, sicológica,
emocional, cultural, política...
Claro que esto implica una crítica a las lecturas canónicas que ya a estas alturas del siglo veinte
están de capa caída.
Cambiar el ritmo del himno nacional o cambiar el nombre del trabajo social no es un problema
de principios, de fundamentos sino de utilidad práctica, de necesidad de reinserción social. Es el
proceso mismo de la construcción de identidades. Éstas no son estáticas, sino que se van
adaptando a las circunstancias, a las realidades inmediatas y a la vez van incorporando elementos
de otras culturas, ideologías, etc., todo lo cual significa que hay en cada momento una síntesis de
elementos. Pero la pregunta crucial siempre es la siguiente: ¿desde qué posicionalidad se hace
dicha síntesis. Esa síntesis la realizo para darle continuidad al pasado lineal o para abrirle paso al
salto que me llevará a la reinserción globalizante. Me llevará a mantenerme como trabajador
social con esencia pura o como cientista social abierto al mundo de la producción de
conocimientos?
Cuando hablamos de identidad, ¿en función de qué estamos concibiendo ésta? ¿Ésta es estática o
cambiante? Si cambia, ¿lo hace lineal y progresivamente? ¿Es entelequia o dialéctica? ¿Es
absoluta o relativa?
La cofradía de la seguridad social es en la realidad un panóptico semiótico en la ETS-UCV o es
un simple peligro de que se constituya en tal?
¿Cómo ayudar a la gente a que no se la trague su propia historia?
Las instituciones oficiales (y los sujetos que encarnan su práctica institucional) son emisoras de
discursos argumentados que se expresan, por lo general, en documentos escritos; su finalidad
radica en convencer a sus interlocutores. Dichos discursos son una modalidad de comunicación
que pretende comprometer a los actores sociales que participan, entre otros procesos de la
sociedad, en los políticos, económicos, sociales, jurídicos, culturales...
25
Dicha emisión es una modalidad de intervención para alcanzar ciertos objetivos
predeterminados, racionalizados, intencionados y apoyados en la lógica formal de la ciencia
racional.
Los sistemas de comunicación de dichas entidades y sujetos tienen sus propias formas de
racionalidad, de transferir y comunicar, divulgar y propagar, difundir informaciones, símbolos,
significados, sentidos, etc.., de acuerdo con los objetivos institucionales y la modalidad de
intervención que sus agentes realizan en función de finalidades sociales, institucionalmente
asumidas y procesadas formalmente...
La propaganda: intenta convencer a los otros muchas veces enfatizando la soberanía del
consumidor para asumir o rechazar los productos publicitados o para reforzar o crearle a los
individuos-meta identidades individuales, grupales y colectivas. A pesar de su reconocimiento de
la libertad de elección y de pensamiento, los objetivos de posicionamientos de las mentes y las
conciencias no se desactivan. Es la razón por la cual la propaganda cumple funciones
reguladoras. Asimismo, cumple funciones organizadoras porque construye, codifica y
descodifica representaciones, imágenes, perfiles o caracterizaciones que los sujetos-metas tienen
de sí y de la realidad de acuerdo con los principios, doctrinas, valores, etc. en los que se inspiran,
a los fines de venderles los productos que se estima necesarios para ser consumidos. Finalmente,
cumple funciones diferenciadoras para bien y para mal, porque le asigna identidades a los sujetos
y esto les determina conductas adecuadas a la lógica de la oferta y demanda de los productos
jurídicos, políticos, económicos, religiosos, culturales, etc.
Los receptores (o dominados) de los discursos institucionales, oficiales si bien pueden no
participar en su elaboración o construcción, sí están implícitamente presentes en la lógica de los
emisores en tanto dominados (la soberbia, la prepotencia, como simple pecado capital de la
mitología cristiana, remite a la subestimación del otro).
La Guerra Fría, que terminó por ser un inmenso conflicto de dimensión global, mundial,
planetaria entre dos superpotencias, tuvo como base fundamental y como motivo proclamado, un
enfrentamiento ideológico-político o ideopolítico que, de muchas formas, tendió a parecerse más
a y más peligrosa que una guerra entre religiones de vastísimas proporciones. Dos tipos de
creencias, dos concepciones de la historia, del mundo, de la sociedad, del destino del hombre y
de la humanidad que simplificaron maniqueamente la geografía política, económica, demográfica
pero, especialmente, la geografía de las mentalidades y, evocando el famoso texto de Josué de
Castro, la Geografía del Hambre, y frente a la cual era extremadamente fácil tomar posición y
ubicarse en uno u otro lado.
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Lo que ha ocurrido en los albores del tercer milenio tampoco tiene precedentes en la historia
misma. El desarrollo histórico racional ha dejado de ser predecible, nítido, cierto, continuo,
ascendente y lineal. Al contrario, se ha tornado oscuro, impredecible, hipercomplejo, confuso e
incomprensible de forma tal que se nos plantea la necesidad impostergable de revisar
angustiosamente (?) todas las (pre)nociones, términos, conceptos, categorías, “metarrelatos”
sobre los que reposaba el devenir histórico-social objetivo, racional.
Frente a esta insospechada situación mundial sin precedentes surge lo que algunos han dado en
llamar el pensamiento único, que es algo así como la filosofía política del (neo)liberalismo y
frente a la cual no se vislumbra opción válida posible.
Ha surgido una especie de regreso instintivo a determinados valores del pasado especialmente re-
ligiosos, a los mitos nacionalistas y a los particularismos culturales en virtud de que el otrora
simplemente maniqueo escenario de la Guerra Fría se ha fraccionado, pulverizado, multiplicado
y frente al cual ya no hay uno, ni dos ni tres lados en dónde ubicarse para tomar partido, del
mismo modo en que es muy difícil discernir si uno está ubicado arriba, abajo, adentro o afuera
porque la realidad dejó de ser cuadriculada y fácilmente uno sabe a quién le está haciendo el
juego...para bien o para mal.
Han resurgido las más atávicas, ancestrales, viejas, premodernas lealtades tribales, religiosas, ét-
nicas, nacionales y culturales y, con ellas, sus más antiguos conflictos dentro de un marco
contextual pletórico de indeterminaciones teóricas, conceptuales, epistemológicas y, al mismo
tiempo, múltiplemente sobredeterminado por el poder de los grupos que detentan el
conocimiento científico y tecnológico, las empresas trasnacionales y las economías de los Siete
Grandes.
Los peores enemigos que tiene la formación académica de los trabajadores sociales de la ETS-
UCV somos los mismos docentes y los mismos estudiantes, todos inefables actores-sujetos que
lejos de hacer el amor (que ya significaría gratificaciones al menos emocionales para los
involucrados), se hacen la guerra interna con mayor encono cuanto más pequeños son los
espíritus y mientras más pequeña es la aldea (“pueblo chiquito, infierno grande”): unos contra
unos, otros contra otros, tribu contra tribu, cofradía contra unos y otros, sector de cofradía contra
otro sector de cofradía, conservadores contra posmodernos, burócratas contra librepensadores,
malos estudiantes contra buenos profesores, populistas contra eficientistas, sentimentalistas
contra racionalistas, reaccionarios contra proactivos, buenos estudiantes sin poder de
convocatoria y buenos profesores sin resonancia organizacional contra nadie...Todos sospechosos
de ser conspiradores.
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¿Está el trabajo social comprendiendo las señales que les envía el entorno institucional, estatal,
civil?
Lejos de tumbar barreras, ¿estamos creando más barreras que afectan seriamente nuestra
productividad y competitividad científico, profesional, técnico académica?
Primera barrera: el mensaje y la comunicación organizacional, los cuales no resuelven los
problemas organizacionales de los trabajadores sociales académicos y de campo. Los problemas
organizacionales se resuelven exclusivamente encarnando una gerencia competente y
competitiva.
La comunicación es un medio, un instrumento (?) para el logro, el alcance de metas, objetivos,
misiones. Para que la estrategia o política comunicacional produzca imágenes proactivas,
positivas, constructivas, contribuyentes, coherentes y estables (permanentes) en el tiempo, deben
de estar fundadas en una clara red de rasgos, características, componentes identitarios sólidos, lo
cual nos permitirá conocer y trabajar nuestras fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas
como base de cualquier proceso planificado de proyección de imágenes e intervenciones
intencionadas.
Qué tipo de imágenes estamos proyectando los mensajes que son percibidos por el mercado?
¿Cómo estamos gerenciando nuestros “activos” que no tienen más importancia unos que otros:
los recursos humanos, cognocitivos, la tecnología organizacional y administrativa?
Formamos parte orgánica de una sociedad que se autodesarrolla =crisis mediante= a velocidades
impresionantes sin direccionalidad prestablecida con independencia de preconcepciones
específicas de actores específicos, la cual nos exige y nos obliga al desgarre, al rompimiento, al
cambio fortuito, a la novedad no programada tanto en los lenguajes, categorías y modos de hacer,
pensar, querer, decir las cosas e ideas. Sólo si asumimos este reto cotidiano estaremos
rentrenándonos, recapacitándonos, reinventando nuestras formas de meter la cabeza en la
realidad, y ser mejores cada día. Exige calidad humana y en las comunicaciones verticales y
horizontales con los Otros.
Segunda barrera: nosotros mismos y nuestras resistencias al cambio.
La planificación estratégica puede (debe?) ser entendida como una filosofía o un estilo gerencial
(?), o a la inversa, la gerencia social debe ser entendida como una filosofía o una herramienta
para materializar la planificación que no es tal si no es estratégica y no es estratégica si no es
también táctica y operativa?.
En primer lugar, la planificación no es una filosofía...tampoco es una ciencia.
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La gerencia estratégica se manifiesta en la conciencia de la necesidad de que la organización
actúe en función de su entorno, se amolde a él (sólo?), cree valores (de uso y de cambio?) para
sus consumidores (clientelas?) y a la vez establezca un modo de motorizar las capacidades
creativas y competitivas hacia un norte, un rumbo, una dirección que posibiliten a la
organización (empresa? Social), posicionarse sólidamente de mercados mediante el
potenciamiento y desarrollo de sus ventajas competitivas (cuáles son las de los trabajadores
sociales?).
Ventajas competitivas significa estar claro con respecto a los problemas de dónde venimos,
dónde estamos y hacia dónde vamos efectivamente los que realmente vamos. Pareciera que no
existe otra manera de ser, mejor dicho, de ser estar siendo.
Cuál es el “valor” y cómo lo crean los trabajadores sociales para sus clientelas? Cuándo tiempo
puede sobrevivir sin definir las ventajas competitivas sostenibles con independencia de que otras
diciplinas o profesiones lo hagan o no, lo cual es su problema? ¿Cuán eficiente y efectivo pueden
ser los trabajadores sociales si éstos carecen de sistemas, estructuras y culturas adecuadas a los
planteamientos estratégicos realizados?
Evidentemente el pragmatismo empresarial, profesional ha llegado a un límite estructural en la
medida en que se avanza incontestablemente en los procesos de apertura económica, de
globalización y de imposición del neoliberalismo. Pero llega a su límite cuando de lo que se trata
es de crear entornos más competitivos y creativos y que la clientela desarrolle progresivamente
sus propias capacidades y niveles de conciencia.
Por lo general, nos asomamos al futuro desde una ventana que nos hace ser incapaces de mirar y
constituir horizontes, sino, sólo nos permite ver y creer abismos y oscuridades. Frente a esta
observación impregnada de temores, todo paso adelante significa la posibilidad de un salto al
vacío.
La búsqueda de articulación de los grados a los posgrados parece ser entendida por ciertos
sectores de la ETS-UCV como LA articulación de ésta a la Maestría en Seguridad Social,
articulación en la que no cabe la posibilidad de otras articulaciones a otros posgrados.
¿Cuál es el papel del (de la) trabajador(a) social en los diversos ámbitos, niveles y espesores de la
gerencia social? Creo que ésta es la pregunta que nos coloca en la perspectiva correcta de una
discusión productiva.
¿Cuáles son las representaciones que los(las) trabajadores(as) sociales tienen y comparten acerca
del estado y la sociedad? Tema que se orienta por el mundo de lo imaginario y lo simbólico.
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¿Cuál es la participación de los(las) trabajadores(as) sociales en la política, la sociedad y el
estado, a qué nivel y de qué tipo?
Finalmente, para ponerle punto final a estas notas locas y asistemáticas cuya única racionalidad
es la afectiva, emocional y simplemente subjetiva pero conciente y responsable, termino con las
siguientes citas azarosas:

“Yo estoy en contra de esa manía purista de estigmatizar..., o cualquiera de esas críticas estériles en función de ese
axioma de que ‘soy incólume, no me puedo manchar’ [porque mi pedestal de vaca sagrada no me lo permite]. Eso
es lo que tiene jodido a este país, que tiene (seudo]intelectuales demasiado alejados de sí mismos, de la calle, con
una visión a la distancia con vidrios ahumados y aire acondicionado.” (Leonado Padrón. “Gerenciando las musas”.
(Entrevista realizada por Dakmar Hernández. Letras, No.91, 8-15 de abril de 1997. Caracas.

“La antipolítica está creada por los políticos profesionales y académicos que niegan la posibilidad de que los seres
humanos sean genuinamente humanos a través de la decisión en común...es absurdo pensar que el poder puede
desempeñarlo mejor un presidente de una ONG que un político”. Agapito Maestre. (Entrevita. Periódico El
Nacional, 12 de abril de 1997, D/2.

“En América Latina [y en el trabajo social latinoamericano], donde hay una fuerte crisis de identidad, la
antipolítica puede encontrar espacio para corrientes peligrosas como el fundamentalismo y el autoritarismo...”.

¿Seré yo el autor de lo que pensando en voz alta he dicho de lo hablado por quienes practican el hecho sin
contemplaciones, sin tolerancia, sin compasión ni comprensión de sus adversarios?….

Caracas, 20 de abril de 1997